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E L CO LEGIO DE MICHOACAN, A.C.
CEN TRO DE ESTU D IO S ANTRO PO LÓ GICO S
“Movimiento social, reforma del Estado y Transnacionales petroleras; El caso del Frente de Defensa de la Amazonia, FDA. 1994-2010”
Trabajo para optar al grado de
Maestra en Antropología Social
que presenta:
Verónica Patricia Rodríguez Gualotuña
Comité Evaluador:
Director:
Dr. Salvador Maldonado Aranda Lectores:
Dra. Gabriela Zamorano Dr. Octavio Montes
Zamora, Michoacán, Septiembre del 2010
ín d ic e
Introducción 1
Movimientos sociales y acción colectiva 3
Aproximación metodológica de la investigación 17
CAPITULO I: La conformación de la región nororientai: de la colonización de 22 la "selva amazónica" a la edificación de ciudades petroleras.
1.1 Estado y Petroleras: Acciones que conformaron la región nororientai 22
1.2 Ubicación geográfica 23
1.3 Caracterización de la población y vida cotidiana 30 1.4 Antecedentes al proceso de colonización del nororiente ecuatoriano 33 1.5 La explotación petrolera y la colonización masiva en el nororiente 34 ecuatoriano
1.6 Infraestructura básica y servicios en la Amazonia ecuatoriana 50 1.7 Las políticas nacionales y el desarrollo del nororiente 52 CAPÍTULO II: El desarrollo del Nororiente ecuatoriano: entre la esperanza 67 del gobierno y la desconfianza de la gente
2.1 Introducción 67
2.2 El terremoto y la conformación de la Coordinadora Popular del 69 Nororiente (CPN)
2.3 La conformación del Frente de Defensa de la Amazonia (FDA) y el juicio 78 contra la Texaco
2.4 La constitución de la ASCIS y de la Asamblea Biprovincial y el caso OCP 95 (Oleoducto de Crudos Pesados)
2.5 El conflicto por la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) 103 y el debate ciudadano en torno al caso
2.6 Los perjudicados por la OCP y la creación de la Red Amazónica por la 112 Vida
2.7 Conclusiones 119
CAPÍTULO III: Aún tenemos que hablar con palabras prestadas en la 126 comunidad
3.1 La conformación de la FOCAN 128
3.2 Situación actual de la FOCAN y sus desafíos 142 3.3 Los problemas ambientales y conflictos con las petroleras en la 149 actualidad
3.4 Conclusiones 154
Conclusiones 158
Principales hallazgos 161
A manera de conclusiones 169
Bibliografía 176
Anexos 186
Anexo 1: Cuadro de entrevistados 186
Anexo 2: Línea del tiempo 200
Anexo 3: Fotografías 201
AGRADECIMIENTOS
Primero que nada quiero agradecer a Conacyt por otorgarme la beca 224841 sin la cual mis estudios en el Colegio de Michoacán y esta investigación no hubieran sido posibles. Quiero expresar mis más sinceros agradecimientos a los maestros y maestras del Colegio de Michoacán por sus valiosos conocimientos, tiempo y ayuda incondicional recibida durante estos años de estudios; principalmente al Dr. Salvador Maldonado, mi director de Tesis, quien me apoyó constantemente en la elaboración de esta investigación y a la Dra. Gabriela Zamorano por sus valiosos comentarios. Un agradecimiento especial al Dr. Shane Greene por la valiosa conversación en torno a mi tesis que me aclaró muchas de mis inquietudes; y al Dr. Mauricio Guzmán, del Colegio de San Luis Potosí, quién también realizó valiosos aportes a esta investigación.
En la realización del trabajo de campo adquirí innumerables deudas con gran cantidad de amigos y conocidos quienes no dudaron un momento en brindarme apoyo, compañía, información y demás asuntos requeridos para la investigación. Sin duda enlistar los nombres resultará largo pero no quiero desaprovechar esta oportunidad para dejar constancia de la enorme gratitud que les tengo a mis compañeras/o de clase principalmente a Maree y Netzy por su amistad y confianza. En campo mis deudas son muchas principalmente con los amigos y compañeros del FEPP y a Marcelo, los compañeros del CODIS, los amigos y compañeros de UCODEP y del CISAS, todos los miembros del FDA, principalmente a Luis, Pablo, Ermel y Ximena, a la gente de la Red Amazónica, principalmente a Gladys. A mis amigos y colegas: Juan, Ernesto, Wiison. Un enorme y sincero gracias a Catita (Luchito e Isaac) y Geovanna por darme asilo y compañía y amistad incondicional cuando estuve en campo, ison unas grandes personas!
También un enorme agradecimiento a el Padre Edgar Pinos y el Hermano Leo quienes me dieron cobijo en la casa de la misión de Aguas Negras, a doña Elisa, don Jorge y su esposa, doña Berta pero principalmente a Wiison quien fue una bendición encontrarlo en el mismo camino por el que yo transitaba.
Finalmente aunque no menos importante, quiero agradecer a mis padres, hermanas, sobrino y amigos que quedaron en Ecuador que permanentemente me alentaron a seguir pero también a regresar. Muchas gracias, los quiero mucho a todos/as.
Y antes de cerrar, un enorme y amoroso jgracias! A mi esposo Luis Miguel por haber sido amistad, consejo, ayuda, crítica implacable y aliento cuando más lo necesitaba, i Esta travesía la realizamos Juntos y fue prueba de amor y paciencia superada!
LISTADO DE SIGLAS
ACNUR Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ACOPSAS Asociación de Comités Populares de Salud de Sucumbíos ADAT Asamblea de Afectados por la Texaco
ALCA Área de Libre Comercio de las Américas
APAFANO Asociación de Padres de Familia del Nororiente ASCIS Asamblea de la Sociedad Civil
BCE Banco Central del Ecuador
BID Banco Interamericano de Desarrollo
CAADFYG Comisión de Asuntos Amazónicos, Desarrollo Fronterizo y de Galápagos CCE-S Casa de la Cultura Núcleo de Sucumbíos
CDHN Comité de Derechos Humanos del Ñor Oriente CEB's Comunidades Eclesiales de Base
CEDES Comité de Derechos Económicos y Sociales CEOLS Central Ecuatoriana de Sindicatos Libres CEPE Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana CIOLS Confederación Internacional de sindicatos Libres
CLOC Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo CODEMUS Coordinadora de Mujeres de Sucumbíos
COMAGA el Consorcio de Municipios Amazónicos
CONAIE Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador CONFENIAE Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonia CONJUPAS Consorcio de Juntas Parroquiales de Sucumbíos
CPN Coordinadora Popular del Nororiente DIS Desarrollo Integral de Sucumbíos
ECORAE Instituto para el Ecodesarrollo de la Región Amazónica FDA Frente de Defensa de la Amazonia
FENOCIN Confederación Nacional de Organizaciones Indígenas, Campesinas y Negras del Ecuador
FEPP Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio
FMS Federación de Mujeres de Sucumbíos
FOCAN Federación de Organizaciones Campesinas de Aguas Negras FOCAO Federación de Organizaciones Campesinas de Orellana FOCLA Federación de Organizaciones Campesinas de Lago Agrio GPS Gobierno provincial de Sucumbíos
lERAC Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización (lERAC) IFIS Instituciones financieras internacionales
ILV Instituto Lingüístico de Verano IMLA Ilustre Municipio de Lago Agrio
INCRAE Instituto de Colonización de la Región Amazónica Ecuatoriana INDA Instituto Nacional de Desarrollo Agrario
INEC Instituto Nacional de Estadística y Censos
INEFAN Instituto Ecuatoriano Forestal y de Áreas Naturales ISAMIS Iglesia de San Miguel de Sucumbíos
MAE Ministerio del Ambiente (MAE)
NBI Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) OCP Oleoducto de Crudos Pesados
OIT Organización Internacional del Trabajo (OIT) OOPP las Organizaciones Populares
PASOS Pastoral Social
PIB Producto Interno Bruto
RPFC Reserva de Producción Faunística Cuyabeno (RPFC) SIISE Sistema Integrado de Indicadores del Ecuador (SIISE) SOTE Sistema de Oleoducto Transecuatoriano
TLC Tratado de Libre Comercio UASB Universidad Andina Simón Bolívar UCANO Unión de campesinos del Nororiente
UCOPAFA Organización de Comités de Padres de Familia
UOCAN Unión de Organizaciones Campesinas de Aguas Negras
INTRODUCCION
"yo iba a lavar al río, me dio miedo porque me salieron manchas en las piernas, ahí saben lavar los tanqueros [camión cisterna]; hace un año que no voy... ¡todo va a la Reserva, río abajo! Hasta en las tomas de agua potable encontraron trozos de crudo, siempre nos hemos quejado de la contaminación, hemos hecho paros y la compañía que ya, que ya y nada. Nosotros mismo aquí en Sucumbíos hemos sido abandonados y nada. Escuelas, colegios se han hecho con mingas [trabajo comunitario], hemos sido bien abandonados, ¡los caminos, como sufríamos!, así íbamos de lado y lado. Cuando vine en el 81 entraba solo la Putumayo [compañía de transporte] nada más, uno de mañanita y otro a las tres; si se quedaba de esa, se quedaba en Lago a pasar la noche. Eran cuatro horas de viaje pero el polvo ¿diga? Ya de lo que el pelo era negro llegaban sucos [rubios] hasta las pestañas". (Doña Elisa Quimbiamba, Aguas Negras, Enero 2010)
Este fragmento fue extraído de una entrevista realizada a una lideresa de Aguas Negras, localidad ubicada en la Provincia de Sucumbíos. En la misma me relataba sobre la lucha de la comunidad a través de la organización y las movilizaciones sociales en las que habían participado. Unas dirigidas al Estado y otras a sectores privados;
demandando del primero la atención a sus demandas de infraestructura básica, trabajo y recursos económicos por parte de un Estado que siempre los ha
"marginado". Las otras debidas a la contaminación ambiental, demandando a las Petroleras la dotación de obras a manera de indemnización para los pobladores que conviven con la industria hidrocarburífera.
Este extracto del testimonio sintetiza, desde la perspectiva de una dirigente de la parroquia Aguas Negras, dos aspectos relevantes para esta investigación, propios de la Antropología Social como son: conflicto, en este caso generado a partir de la contaminación derivada de la actividad petrolera y la desatención del Estado frente a las necesidades de la población y, movilizoción social, conformada en una región que responde a una "crisis" generada por los cambios económicos a nivel mundial, que inciden en la aplicación de políticas nacionales neoliberales, y el consecuente
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surgimiento de problemas estructurales de la Amazonia ecuatoriana. Ante el conflicto y la crisis, la gente actúa localmente y conforma amplias formas de organización y movilización social.
A través del análisis local podemos ver cómo van apareciendo en la escena actores ligados a estos cambios a nivel mundial: petroleras transnacionales, instituciones financieras internacionales, la cooperación para el desarrollo en coordinación con organizaciones locales e instituciones, o el gobierno de Estado Unidos a través del Plan Colombia. La presencia de estos actores se verá con mayor o menor claridad a lo largo de esta investigación.
Entre todos esos actores podemos destacar a tres, por su accionar a nivel local: el Estado, las petroleras y los actores sociales locales. A través de la interrelación entre estos actores pretendo ilustrar un problema social regional, que se expresa en conflictos que generan transformaciones sociales y políticas en la reglón. El Frente de Defensa de la Amazonia (FDA) es el caso del que parto para entender porqué emergen los movimientos sociales en la región y cómo logran o no representatividad en los espacios públicos, regionales y nacionales, en medio de un contexto de abandono y violencia.
Estos tres actores proceden de acuerdo a visiones e intereses propios en torno a la apropiación de recursos naturales y la determinación de su uso. Y es a partir de ello que definen aproximaciones particulares al espacio físico: el Estado está interesado en explotar recursos naturales para generar ingresos y divisas; las petroleras en obtener ganancias (sin importar las externalidades^ en las que incurran) de la explotación de crudo; los colonos en defender sus propiedades (fincas) y recursos naturales (como la calidad del suelo y del agua para mantener la producción agropecuaria) y los indígenas en defender la propiedad de su territorio histórico. Estos dos últimos actores: colonos e indígenas incorporan en sus luchas, en mayor o menor medida, cuestiones ambientales, a la vez que significan sus identidades colectivas a partir de sus espacios
^ David Harvey denomina “externalidad” a los costes no captados por el mecanismo de precios del
mercado y que generan efectos exteriores o “efectos de derrame”. Es decir, impactos sobre la producción
o bienestar. (Harvey; 1973:54)
de gestión y representación. Así por ejemplo, cuando la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonia (CONFENIAE) se vinculó al Frente de Defensa de la Amazonia, incorporó en sus reivindicaciones étnicas, la lucha por la defensa del ambiente y la gestión de recursos naturales, reclamando que al ser nacionalidades ancestrales son legítimas poseedoras de sus territorios y recursos.
Desde esta perspectiva el FDA es un caso representativo porque sintetiza y expone: a) la relación de los pobladores con el Estado y las petroleras; b) los conflictos desatados a raíz de la contaminación ambiental y que evidencian la desatención del Estado; c) la construcción de identidades colectivas y la conformación de ciudadanías en un contexto de marginación, múltiples contradicciones y enorme complejidad. Estos tres aspectos son los ejes rectores que guiarán esta investigación.
La investigación tiene por objetivo principal analizar la emergencia y las etapas posteriores de acción coiectiva alrededor del Frente de Defensa de la Amazonia, a nivel interno en relación con sus miembros locaies y, a nivel externo, con las redes de movimientos sociales. Asimismo, se pretende dar seguimiento a estos espacios de organización/movilización para explorar si se generan o no ideas colectivas de ciudadanía. Se planteó como objetivo secundario: analizar cómo es que a través del conflicto y la acción colectiva se está reelaborando la relación entre el Estado y la sociedad civil -a través de prácticas colectivas de amplia participación-, mismas que inciden en alguna medida en la conformación de ciudadanías.
Movimientos sociales y acción colectiva:
Las preguntas rectoras de esta investigación fueron: ¿cómo en un contexto de marcada exclusión y alta heterogeneidad de los sujetos, se conformaron organizaciones que desembocaron en la conformación de movimientos sociales?,
¿Cómo se establecieron relaciones entre movimientos sociales, la sociedad civil y los sistemas políticos en el nororiente ecuatoriano?, ¿Es realmente ciudadanía la que se ejerce en los movimientos sociales o es un principio articulador que aglutina a la diversidad de actores sociales que viven en un contexto de vulnerabilidad?
Para responder a estas preguntas, retomo el planteamiento de Joe Foweraker (1995) sobre el análisis de los movimientos sociales. Este autor propone la síntesis de la producción teórica, realizada en distintos contextos geo-políticos e históricamente determinados, sobre los movimientos sociales -como lo son la teoría de movilización de recursos y la teoría de los nuevos movimientos sociales. Esta propuesta, me permite incorporar en el análisis, conceptos como: identidad, oportunidades políticas, marcos de interpretación colectiva, entre otros; conceptos que nos ayudarán a entender y explicar puntos claves de esta temática; tales como las relaciones de las movilizaciones sociales con el Estado; los cambios de la acción colectiva enmarcados por el contexto histórico, económico y político (internacional, nacional, regional) que se expresan en lo local; la composición de los movimientos sociales y la conformación de identidades colectivas en la práctica.
Esta postura teórica también me posibilita explicar la manera en que pobladores heterogéneos, conviviendo en una región marginada del país, conformaron organizaciones diversas para luchar por reivindicaciones comunes; así como también establecieron coordinadoras centrales de las organizaciones desde las cuales se dinamizó la movilización ciudadana. Sin embargo, conviene realizar una revisión crítica a estas teorías con el fin de dejar en claro cuáles son sus alcances y limitaciones a la luz de la presente investigación.
La teoría de los nuevos movimientos sociales y la teoría de movilización de recursos surgieron en la década de los ochenta, y generaron vastos estudios y tendencias que, para la siguiente década, tomaron un impulso sin precedentes, pues intentaban explicar este fenómeno cada vez más común y diverso en el escenario mundial. Ambas tendencias veían el surgimiento de los movimientos sociales como la respuesta a las formas de subordinación impuestas desde las sociedades capitalistas de postguerra, pero tenían sendos intereses explicativos, que se expondrán a continuación:
La teoría de movilización de recursos incorpora estudios sobre los comportamientos cotidianos e institucionalizados de la acción colectiva. En su análisis aborda categorías psicológicas como: privación, frustraciones e irracionalidad de los actores y su
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incapacidad de adaptarse a la sociedad. Por tanto, la acción colectiva tiene su origen en el comportamiento individual (Foweraker; 1995:17). En esta corriente encontramos a Smelser, quien distinguió varios tipos de conducta colectiva y planteó que los movimientos sociales se proponían restaurar, modificar o crear valores en nombre de creencias generalizadas, y que surgen por la pugna entre grupos e intereses antagonistas. (Durand; 2002: 26). Si bien la propuesta que Smelser hace explícita la idea de creencias colectivas como fundamentales para movilizar a los actores sociales, ésta idea asume a la acción colectiva como una reacción de los sujetos ante crisis o ante transformaciones sociales. Como veremos más adelante, la movilización social no se trata de una relación causa-efecto sino de procesos organizativos fundamentados en prácticas cotidianas.
La teoría de movilización de recursos analiza las estrategias empleadas para utilizar mejor los recursos disponibles y la organización, así como las capacidades utilizadas para movilizarlos. Este análisis se centra en el cálculo costos-beneficios de la organización, no de los individuos, ya que las organizaciones están en un contexto donde los recursos son limitados y en disputa. Otro de sus aportes fundamentales se encuentra en reconocer que el conflicto está presente cotidianamente en la vida social y, por lo tanto, ya no es visto como una patología. Además, señala que las acciones colectivas se deben a las formas de organización previas y a la existencia de redes de solidaridad que se constituyen entre ellas.
Sidney Tarrow (1994) plant ea la noción de oportunidades políticas y trayectorias políticas, que son una forma de entender la cultura política de los movimientos sociales y que sirven para explicar, en gran medida, por qué surgen los movimientos sociales, cómo se difunden y cómo funcionan sus redes de acción (Tarrow; 1994: 49).
Este concepto se complementa con el trabajo desarrollado por McAdam, McCarthy y Zaid (1999) quienes proponen tres marcos complementarios para analizar las posibles perspectivas y dinámicas en el desarrollo de los movimientos sociales: a) oportunidades y limitantes políticas, b) las formas de organización (formales e informales) o estructuras movilizantes disponibles a los movimientos, y finalmente c)
los procesos colectivos de interpretación, atribución y construcción social que median entre las oportunidades y la acción (procesos de encuadre).
La noción de oportunidades políticas, conjuntamente con los marcos complementarios de análisis, resultan fundamentales en esta investigación pues a través de estos podemos distinguir cuáles son los impactos de contexto internacional o nacional a nivel local, mismos que generan cambios en la estructura de oportunidades para la acción colectiva o cómo la misma acción colectiva genera sus propias oportunidades para la movilización (ver capítulo dos).
Los autores señalan que no importa el momento en el que el cambio político apareció, pues únicamente pudo convertirse en oportunidad cuando fue definido como tal, por un grupo de actores lo suficientemente bien organizados para actuar en un momento en que se detonaron los procesos de encuadre; favoreciendo su motivación hacia la movilización (sea que se minó la legitimidad del sistema o que hubo la percepción de vulnerabilidad). En tanto que, los procesos de encuadre no serían posibles sin el acceso de las personas a diferentes estructuras de movilización pues los procesos de encuadre son más probables de ocurrir bajo condiciones de organización fuertes (McAdam, McCarthy y ZaId; 1996: 8).
Desde esta perspectiva, los diferentes tipos de movimientos no son más que diferentes formas de la acción colectiva, en lugar de fenómenos cualitativamente diferentes que requieran de teorías explicativas distintas. De aquí, que los distintos tipos de movimientos deban ser tratados como una variable que puede ser explicada por los cambios en la combinación de oportunidades, estructuras movilizantes y procesos de encuadre colectivos. En un contexto como la región nororientai, donde se constituyen múltiples organizaciones que posteriormente se aglutinan en torno a coordinadoras, esta postura teórica resulta de suma importancia pues la acción colectiva no dependerá de la existencia de conflicto sino de la forma en que los individuos se organizan y se movilizan, así como de las acciones colectivas que emplean para lograr sus objetivos; así como también de las oportunidades políticas que se identifican localmente para actuar de manera colectiva.
Por otro lado, en esta perspectiva también se incluye a uno de los representantes de la Escuela Particularista de la acción colectiva. Charles Tilly (1999), quien se centra en explicar las motivaciones individuales que llevan a los individuos a participar en una determinada acción colectiva o en un movimiento social. Este autor señala que los procesos y contextos de las transformaciones políticas son importantes para el análisis de los movimientos sociales, pues funcionan como detonantes de la acción colectiva;
a partir de dichas transformaciones en el contexto, se organizarán las personas en torno a intereses compartidos, de acuerdo a esto, dependerá el tipo de movilización que adopten.
Como hemos visto, la teoría de movilización de recursos se centra en comprender cómo se forman, se movilizan y se desarrolla el comportamiento colectivo, cómo se generan tácticas políticas, etc. Sin embargo, esta teoría ha sido fuertemente criticada desde otras posturas ya que cae en cierto individualismo metodológico, pues a la luz de este enfoque, los sujetos prácticamente evalúan de manera racional y consciente cuáles son sus posibilidades de actuar, de movilizarse, etc. Es decir, media entre la acción y el sujeto el cálculo de uso de recursos, como una forma de movilizar el conflicto; por otro lado, no consideran que en esta lucha por la apropiación de recursos existen diversas formas de dominación política.
Otra crítica señalada a este enfoque, es que se centra en las formas de acción colectiva en torno a la organización, excluyendo aquello que no entre en esta categoría pero que se expresen como movilizaciones. Finalmente, deja de lado la identidad, historia, cultura, que son precisamente intereses de la investigación antropológica, como elementos que inciden en la movilización social ya que a través de estas categorías de análisis se puede tener una visión más completa del conflicto. Y por lo tanto, dejan de lado cualquier intento de ver a los movimientos sociales como procesos que deban analizarse en periodos largos de tiempo.
Sin embargo esta postura teórica nos permite analizar cómo, en la región nororientai, se genera la movilización social. De qué manera se van conformando las
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organizaciones sociales y qué rol juega el entorno en la conformación de las mismas;
así también a través de esta teoría se analizará cómo se promueve la organización local por las instituciones que regulan la colonización. Posteriormente, veremos cómo estas organizaciones sacan a la luz los conflictos que allí surgen, razón por la cual en el siguiente capítulo realizamos una revisión socio-histórica de la región donde surge el conflicto con las petroleras y el Estado, con el fin de identificar cómo se configura ésta y a los actores del Conflicto: Estado, Petroleras, actores sociales.
Desde otra arista tenemos la teoría de los nuevos movimientos sociales, la cual se denomina como tal, con el fin de hacer una distinción de los "viejos" movimientos institucionalizados o de clase. Es importante señalar que desde esta teoría el análisis se centra en la identidad política de los movimientos sociales, mismos que se explican a partir de la incidencia del neoliberalismo en las sociedades modernas; fenómeno que suscita una fragmentación de identidades e intereses. Por ello, este abordaje se centra en el estudio de la construcción de identidades, a través del sentido de comunidad generado por las acciones colectivas, y también en la manera en la que los individuos se involucran en la acción colectiva para enfrentar con éxito los mecanismos de control social. Se plantea entonces que los nuevos movimientos sociales son producto de las relaciones sociales, mismas que se transforman y reproducen.
Alan Touraine (1984) realiza un amplio trabajo sobre los movimientos sociales, centrándose en la acción social, enfatizando las relaciones sociales conflictivas y la construcción de nuevas identidades como espacios propicios para el surgimiento de conductas colectivas. Este autor plantea un modelo analítico desde la sociología de la acción colectiva e incorpora las dimensiones culturales, sociales e históricas de las prácticas de los sujetos, puesto que así es posible entender cómo se interpretan normas y valores existentes para generar otros nuevos. De esta manera, "el movimiento social se sitúa dentro del sistema de acción histórica, y el actor social se define por el enfrentamiento de intereses opuestos y por poner en tela de juicio la dominación que ejerce el sector político dirigente" (Solano; 2001:161).
Para Touraine, los movimientos sociales son luchas por el control de modelos culturales que podrían desembocar en la ruptura del sistema vigente o generar una nueva vida societal, mediante la construcción de un proyecto colectivo (principio de totalidad) afianzado en la construcción de identidades y en una oposición frente a un adversario definido y reconocido; lo cual hace posible, a su vez, identificar posibles aliados.
Otra propuesta para el análisis desde los nuevos movimientos sociales, proviene de Melucci, cuyo trabajo privilegia aspectos identitarios y simbólicos de los movimientos sociales. Melucci plantea estudiar la acción colectiva en los movimientos sociales como "sistemas de acción", a través del análisis de las relaciones internas y externas que constituyen la acción, con el fin de dar cuenta cómo y por qué se establecen, y mantienen los movimientos sociales. Este autor señala que los movimientos sociales son "sistemas de acción en el sentido de que sus estructuras son construidas por objetivos, creencias, decisiones e intercambios, todos ellos operando en un campo sistémico. Así, "una identidad colectiva no es sino una definición compartida del campo de oportunidades y constricciones ofrecidas a la acción colectiva" (Melucci;
1999: 38).
El aporte desde esta perspectiva es importante debido a que nos permite incorporar las construcciones y negociaciones de procesos que activan relaciones sociales y conectan actores en torno al movimiento social. Además, los movimientos sociales son vistos como espacios de formación y articulación de identidades colectivas, así como generadores de espacios de gestión y representación. Desde esta postura se rescata la importancia de la cultura y el contexto precisamente como espacios desde donde surgen las relaciones entre los sujetos, que posteriormente conforman los movimientos sociales, pues el involucramiento de las personas y la solidaridad de grupo son cuestiones que operan sobre la cotidianidad, y no únicamente sobre cuestiones políticas (ya que la sociedad está compuesta de relaciones sociales que se tejen en la cotidianidad).
Así, en la década de los 70's e inicios de los 80's, en la región nororientai se conforman una serie de organizaciones indígenas, campesinas, de mujeres, de jóvenes, grupos pastorales, entre otros. Unidos por objetivos, creencias y aspiraciones comunes, en estos espacios se fueron creando identidades colectivas y nuevas prácticas por ejemplo: la participación en el ámbito público/político de las mujeres, indígenas y afroecuatorianos, la unidad y afirmación de la solidaridad por encima de las diferencias. Desde estas organizaciones también se definieron oportunidades para la acción colectiva a partir de su vinculación en coordinadoras centrales de las organizaciones.
Estas organizaciones surgieron con fines propios como por ejemplo: la legalización de tierras o la conformación de equipos de misioneros o catcquesis. Un principio fundamental que encontramos en las organizaciones nororientales es entonces la identidad, pues la construcción de una identificación común entre los actores sociales nororientales posibilitó que posteriormente se unan ante las necesidades y aspiraciones comunes pues, como se verá en los siguientes capítulos, éstos se reconocen como parte de la sociedad "marginada" por el Estado ecuatoriano.
Sin embargo, la teoría de los nuevos movimientos sociales también ha sido criticada por sus limitaciones, principalmente para el análisis de los movimientos sociales surgidos en el contexto latinoamericano, pues al concentrarse en los procesos de formación de identidades colectivas y la construcción de proyectos históricos -a partir de lo cual se explican los motivos por los que surgen los movimientos sociales- se deja de lado el análisis que explique cómo se movilizan dichos espacios de acción colectiva.
Para Marc Edelman (1999), la fragmentación de las sociedades en culturas e identidades, que se reconoce a través de la teoría de los nuevos movimientos sociales, sirve para acentuar la fragmentación de la sociedad. Por otro lado, este autor señala que estos "nuevos movimientos" no tienen nada de novedosos, pues muchas de las demandas que son atribuidas como propias de estos movimientos, ya estaban presentes desde el siglo XIX. De igual modo precisa que los movimientos sociales de esa época incorporaron en sus acciones luchas por elaborar una cultura propia,
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mejorar el medio ambiente en las comunidades, respeto a los derechos de los ciudadanos, etc. (Edelman; 2003: 9) demandas que se atribuyen como características de los nuevos movimientos sociales.
Ante las limitaciones de las teorías de la movilización de recursos y de los nuevos movimientos sociales, autores como Foweraker (1995) o Escobar (1992) proponen la síntesis de esta producción teórica (realizada en distintos contextos geo-políticos e históricamente determinados) para generar una nueva propuesta que parte desde la especificidad histórica y política de nuestras sociedades.
Joe Foweraker plantea que, si bien los movimientos sociales pueden ser respuestas específicas a cambios específicos en el contexto social y político, se definen más por sus prácticas políticas y por su composición social. Además, reconoce que los componentes ideológicos, organizacionales e institucionales de la acción colectiva son importantes para explicar el levantamiento de movimientos sociales. Para este autor, la teoría de los movimientos sociales no puede ser aplicada acríticamente en América Latina porque las diferencias contextúales pesan demasiado; sin embargo, pueden ser aplicados con precaución y considerando las diferencias históricas, culturales y políticas (Foweraker; 1995, 34).
Foweraker señala, además, que los objetivos de lucha política de los movimientos populares tienen una estrategia gradual, puesto que éstas se redefinen de acuerdo a sus posibilidades políticas. Por tanto, son importantes las estrategias y las negociaciones de estos movimientos; por ello es interesante analizar el caso del FDA, pues su lucha casi no se basa en los plantones o marchas; su estrategia más fuerte la despliega desde los medios de comunicación y redes de organizaciones nacionales e internacionales. Esto podría indicar que usan estrategias globales para incidir a nivel local, evitando las confrontaciones directas.
Otro aspecto que permite trabajar la propuesta de Foweraker, gira en torno a las confrontaciones entre los movimientos populares y el Estado, pues a pasar al plano de la esfera pública las preocupaciones y demandas sociales, éstas se politizan, generando
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alianzas entre movimientos o faccionalismos. Para los fines de esta investigación, esta postura parece ser la más completa aunque desde nuestra óptica, sigue existiendo una limitación para el análisis de los movimientos sociales en América Latina y es que no vincula la estrategia con la identidad puesto que únicamente la relaciona con las oportunidades.
Las estrategias no sólo dependen de las oportunidades sino de la existencia de una mirada común entre los sujetos que se organizan y movilizan. Esta mirada común genera cambios en el entorno, cambios que abren, cierran o generan constreñimientos y nuevas oportunidades, y que posicionan a los sujetos en condiciones de acción diferentes.
Este aspecto es desarrollado por Arturo Escobar, quien plantea que las estrategias ligadas a las identidades pueden generarse desde lo micro y lo macro. Por ejemplo, en el caso del FDA y sus acciones desplegadas para denunciar la contaminación petrolera en la Amazonia no sólo se ha enfocado en la exigencia al Estado y petroleras exigiendo la reparación de los daños y mayor control ambiental; sino que también ha tendido puentes con organizaciones internacionales que les ha permitido vincularse con otros afectados por contaminación petrolera a nivel mundial; de esta manera las estrategias desarrolladas en un lugar pueden afectan otros puntos del planeta. A esto es a lo que él llama la "articulación de los movimientos sociales" o "redes de movimientos sociales".
Profundizando la postura de Escobar (2001), vemos que este autor en su análisis de los movimientos sociales en América Latina, plantea la importancia de la incorporación de cultura y política en su análisis, además de incorporar en los estudios la conformación de redes de movimientos sociales y personales con una amplia variedad de actores y espacios culturales e institucionales que se expanden más allá de la sociedad política y el Estado. Escobar señala que "las prácticas culturales y las redes interpersonales de la vida cotidiana infunden nuevos significados culturales a las prácticas políticas y a la acción colectiva que puede incluir diferentes modos de conciencia, prácticas de la
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naturaleza, identidad, etc." (Escobar, et al; 2001: 36) es decir, a través del trabajo de los movimientos sociales es posible modificar la política tradicional.
Desde nuestra investigación podemos ver que las movilizaciones sociales en el nororiente ecuatoriano, y las organizaciones que se sumaron a éstas, aglutinaron a personas con diferentes visiones sobre los conflictos que allí sucedían. Por ejemplo: los indígenas demandaban el reclamo de sus derechos sobre territorios ancestrales, en tanto que los colonos reclamaban al estado la legalización de tierras; a partir de la confluencia de estos actores en espacios comunes sus discursos se fueron enriqueciendo pues no sólo se demandaban obras o legalizaciones de territorios y se inició un proceso de reclamo por el reconocimiento de sus derechos económicos, sociales y colectivos. Aunque, como se verá en el tercer capítulo, no siempre se trata de un reclamo constante, sino que varían las demandas de acuerdo a los contextos y momentos específicos que se viven.
Por otro lado, veremos cómo se van desplegando desde los espacios de movilización social nuevas prácticas políticas como el asambleísmo. Con esta práctica, la gente logró incidir con sus demandas en las prácticas de las instituciones estatales; así por ejemplo, se establecieron veedurías ciudadanas para garantizar el manejo transparente de fondos públicos.
Esto nos regresa hacia el análisis que plantea Arturo Escobar quien enfatiza que lo fundamental en los movimientos sociales es su participación en la definición del sistema político, es decir, la acción colectiva incide en la conformación de ciudadanos activos, ya que éstos luchan por "el derecho a definir aquello de lo que quieren llegar a formar parte" (Op Cit: 44). Para este autor la ciudadanía incide en la democratización del Estado, que conduce a la formación de una identidad política, que a su vez, trata de recuperar y elevar al espacio de lo público aquello concerniente a lo social. Es por ello que los movimientos sociales no solamente son vistos como espacios de formación y articulación de identidades sino que, más allá de esto, las identidades colectivas están ligadas a la conformación de ciudadanías.
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Para Dagnino (2001), la ciudadanía, conformada desde la participación y la movilización social, implica el reconocimiento de derechos para aquellos que se consideran excluidos o tratados como no ciudadanos. La ciudadanía permite la invención y creación de nuevos derechos que emergen de luchas y prácticas concretas;
la conformación de sujetos sociales activos o agentes políticos que definan lo que consideran sus derechos y luchan por su reconocimiento y la lucha para participar en la definición del sistema político (Ramírez; 2001: 300).
La combinación de estos enfoques nos proporciona una serie de elementos de especial utilidad para nuestra investigación, pues nos permite abordar niveles amplios de análisis, que consideramos necesarios para el estudio de la conformación de organizaciones que se vincula con el estudio de los movimientos sociales; y, esta manera, dar cuenta de las trayectorias de las organizaciones que participan no solo en las movilizaciones sociales sino también en otros espacios.
Esta combinación también nos permitirá abordar el análisis no sólo a partir de los momentos álgidos de movilización social, sino también incorporar en el trabajo los aparentes momentos de "calma", que nos faculta entender cómo se mantienen latentes los movimientos sociales y la participación. Finalmente, nos aporta un nivel de análisis más local, a partir del cual podemos dar cuenta de lo que suceden en las organizaciones y que repercute al nivel de movimientos sociales, así como observar en la cotidianidad lo que sucede con los habitantes del campo, cuyas organizaciones son parte de movilizaciones sociales más amplias, en donde confluyen con organizaciones que representan diferentes sectores de la sociedad: mujeres, indígenas, afroecuatorianos, jóvenes, obreros, etc.
En cuanto al análisis del contexto, ubicaremos desde dónde surgen las relaciones entre los sujetos, que posteriormente conformarán los movimientos sociales. Pues el involucramiento de las personas y la solidaridad de grupo son cuestiones que operan sobre la cotidianidad en un espacio y tiempo definidos, y no únicamente sobre cuestiones políticas.
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Este enfoque amplio de los movimientos sociales también nos permitirá abordar y explicar cómo y en qué momentos surge la acción social (oportunidades políticas);
cómo se establecen procesos organizativos y de formación de identidades en la práctica cotidiana; visibilizar los cambios que se dan con el tiempo y los objetivos y estrategias de acción diferenciadas que ponen en juego para alcanzar sus fines; cómo se compone, en un contexto de alta heterogeneidad con intereses y objetivos muy diferenciados, y la manera en que se logra combinar estos intereses en estos espacios y consolidar así, una fuerza sociopolítica regional.
Esta visión abre, a su vez, las puertas al análisis de cómo se establece la conexión entre organizaciones y la conformación redes de movimientos sociales, como espacios que permiten superar las diferencias marcadas entre organizaciones e instituciones, y consolidar la acción colectiva.
La última cuestión que buscaremos explorar, con este enfoque, es la noción de ciudadanía a partir de las acciones de los movimientos sociales y las organizaciones que participan de estos espacios. Para ello analizaremos las demandas de los pobladores nororientales y la transformación de las mismas, así como de sus prácticas cotidianas, para constatar si, efectivamente, abogan por la defensa y pleno respeto de sus derechos ciudadanos.
Finalmente, para la investigación que se presenta a continuación, me parece que esta visión teórica complementarla sobre los movimientos sociales no aborda directamente cuestiones de poder; pensando éste como lo plantea Roseberry (1998) en su concepto de los campos sociales. Pues los actores que confluyen en los campos sociales, no solo configuran la región, también están Insertos en relaciones cotidianas de poder entre grupos heterogéneo que intercambian recursos, comparten zonas de influencia y donde existen relaciones asimétricas y excluyentes. Por ejemplo en los siguientes capítulos veremos cómo las comunidades que conviven con las petroleras están inmersas en relaciones asimétricas de poder en la cual intercambian recursos, trabajan para las petroleras, hay conflictos por contaminación, pero a su vez, hay apoyos para el desarrollo de la comunidad.
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En segundo lugar, desde las teorías de movilización de recursos (Tarrow, McAdam) y de los nuevos movimientos sociales (Touraine, Melucci) no se no aborda o profundiza sobre las pugnas que pueden surgir al interior de las organizaciones que son parte de los movimientos sociales, debido al acercamiento y conjunción de sectores sociales diversos. Tampoco se analiza la posibilidad de integrar a representantes de las instituciones estatales (gobierno provincial y municipios) dentro de las movilizaciones sociales; así como tampoco dan cuenta de lo que sucede con las organizaciones y movimientos sociales cuando se debilitan.
Finalmente, es necesario hacer una precisión sobre el concepto de ciudadanía bajo el cual me estoy guiando. Chantal Mouffe (1992) realiza una propuesta teórica al respecto y señala que todos los individuos nacen libres e iguales; pero que también la noción moderna de ciudadanía los ha reducido a un estatus legal ligado ai ámbito público de la ciudadanía, relegando al ámbito privado toda particularidad o diferencia.
Por lo tanto, la distinción entre lo público y privado ha servido como un principio de exclusión.
Chantal Mouffe plantea una concepción de ciudadanía activa y participativa en la que prima la noción del bien común pero, para ello, es preciso dar cabida a la multiplicidad de voces que han sido excluidas del ejercicio de la ciudadanía y del ejercicio de derechos. Esta nueva ciudadanía abierta e incluyente se forma mediante el compromiso e identificación de valores ético-políticos; es decir, Mouffe entiende a la ciudadanía como una forma de identidad política que articula a diversos individuos, con sus posturas específicas, al tiempo que se promueve el respeto a la libertad individual. Para lograr esta propuesta, como señala la autora, es necesario reformular la distinción de los ámbitos públicos y privados y ampliar o completar la noción de derechos desde una visión pluralista, incorporando también una visión más amplia y activa de la participación y pertenencia a una comunidad política (Mouffe; 1992: 8-9)
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Aproximación metodológica de la investigación:
Para lograr un diálogo efectivo entre la teoría y los datos empíricos, es necesario tender puentes entre lo conceptual y los procesos reales de transformación social. Fue así que se realizaron dos períodos de investigación etnográfica en la provincia de Sucumbíos, durante los meses de julio-septiembre del 2009 y enero-marzo del 2010.
A través de la etnografía, de la observación participante, de 61 entrevistas semiestructuradas, de la elaboración de dos historias de vida y de la revisión de archivos organizacionales e institucionales, busco lograr una reconstrucción, inacabada por supuesto, de lo que sucede con los movimientos sociales de la región nororientai.
En el primer trabajo de campo me ubiqué en Lago Agrio, capital de la provincia de Sucumbíos, ubicada a 300 kilómetros de Quito, la capital de la República. A partir de este lugar contacté y entrevisté a numerosos dirigentes de organizaciones y de movimientos sociales, que incursionaron o lideraron la Coordinadora Popular del Nororiente, la Asamblea de la Sociedad Civil de Sucumbíos, la Asamblea Biprovincial, a dirigentes de grupos de mujeres como, la Federación de Mujeres y el Comité de Mujeres de Sucumbíos y de organizaciones de las nacionalidades indígenas: Kichwas, Secoyas, Cofanes, así como a representantes del pueblo afroecuatoriano.
Establecí además, diálogos con representantes de instituciones como la dirección de Nacionalidades del Gobierno Provincial; representantes del Municipio; ex concejales municipales y personal de la Defensa Civil; organizaciones ligadas a la lucha ambiental como el Frente de Defensa de la Amazonia y la Red Amazónica por la Vida, además de visitar barrios urbanos de Nueva Loja (lugar en donde se desarrollaron serios conflictos por la construcción de una estación petrolera en el año 2001, como se detallará en el segundo capítulo). Pude participar también, de reuniones organizativas de la Red Amazónica y del FDA, así como de asambleas ciudadanas convocadas por el Gobierno Provincial.
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Cuadro N^l: Resumen de la información recopilada en campo
m instituciones Organizaciones N9 hombres N9 mujeres
entrevistados entrevistados entrevistadas
61 19 42 40 21
Elaboración: Verónica Rodríguez Fecha: Septiembre 2010
Con estos líderes y lideresas dialogué principalmente en torno a su participación en las organizaciones, las trayectorias de las organizaciones y trayectorias personales (muchas de las cuales se remontan a los tiempos de la colonización); además de preguntar los conflictos sucedidos en torno a la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) y las tensiones experimentadas en torno a este caso, principalmente cuando se destituyó de facto al Alcalde de Lago Agrio. Esos fueron los puntos más importantes de discusión con los entrevistados, mismos que me sirvieron como referencia para la elaboración de los dos primeros capítulos en los que doy cuenta cómo se configuró la región, cómo se conformaron las organizaciones y cómo se organizaron las de coordinadoras centrales de las organizaciones, la identificación de oportunidades políticas por parte de los actores locales que generó una mayor o no movilización social y la manera en que las mismas organizaciones se iban generando oportunidades políticas.
Fue importante contactar con representantes de diversas organizaciones pues de esta manera me permitió tener una visión amplia de lo que sucedió tanto en el conflicto con la OCP; así como dentro de la Asamblea de la Sociedad Civil y de la Asamblea Biprovincial. Además, de entender el rol de las mujeres en estos procesos de movilización, de los indígenas y las organizaciones de campesinos, entender cómo se forjaron las alianzas frente a la Texaco, OCP y otras petroleras y también cuáles fueron las disputas que surgieron al interior de las organizaciones, sus problemas y divisiones que incidieron de alguna manera en la desaparición de estos espacios coordinadores.
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Asimismo, esta vinculación y diálogos con representantes de las organizaciones locales y provinciales me permitieron tener una visión clara de las organizaciones, de sus proyectos, fines, estrategias, historias y luchas individuales -como organizaciones- y colectivas, etc. Debo admitir que muchas relaciones fueron posibles de establecer gracias al trabajo realizado durante cuatro años en la región, lo cual me permitió ubicar con facilidad a los dirigentes y las organizaciones, y sobre todo abrir las puertas en un tema totalmente novedoso para mí. Pues si bien había trabajando en la cooperación para el desarrollo durante varios años en la provincia, mi trabajo se había centrado en programas de integración de refugiados colombianos y al desarrollo de proyectos y políticas públicas inclusivas para las nacionalidades indígenas, principalmente. Por lo cual, la temática de conflictos ambientales nunca la había abordado a profundidad, aunque conocía perfectamente que existía.
Mi primer trabajo en campo y mi experiencia previa en la región repercutieron favorablemente en mi segundo trabajo de campo pues, si bien tuve problemas para encontrar una organización que me abriera las puertas para realizar mi investigación, también me facilitó buscar otras alternativas entre la gente que conocía de mi trabajo.
Fue así que para mi segundo período de campo me establecí en un pequeño poblado rural llamado Aguas Negras, en el Cantón Cuyabeno, ubicado a 90 kilómetros de la ciudad de Lago Agrio. En Aguas Negras pude establecer una relación bastante cercana no sólo con dirigentes históricos y actuales de la FOCAN, también con representantes de otros espacios como la asamblea cantonal de Cuyabeno (que se reúne en Tarapoa, la capital de Cuyabeno), con los pobladores de Aguas Negras, representantes y socias de la organización de mujeres, con afectados por la contaminación de la Andes Petroleum, con colonos que trabajan en sus fincas, con personas que trabajan y trabajaron en la petrolera, con los misioneros de la Iglesia San Miguel de Sucumbíos que viven en Aguas Negras, con los jóvenes del grupo de catequesis, con los y las catequistas y los misioneros laicos.
Adicionalmente pude visitar en varias ocasiones a los técnicos del Ministerio del Ambiente, encargados de controlar (entre otras cosas) las operaciones de las
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petroleras. Y participé en el Congreso anual del Frente de Defensa de la Amazonia;
espacio que aproveché para tomar contacto con miembros de otras organizaciones tanto de Sucumbíos y de Orellana, lo que me permitió visitar a los dirigentes y a algunos de los socios de la Federación de Organizaciones Campesinas de Orellana;
estas vinculaciones me dieron una perspectiva más amplia de lo que sucedía a nivel de las organizaciones e instituciones; y así, dar cuenta de que estas personas, están fuertemente ligadas a relaciones sociales y políticas más amplias.
Esta segunda fase de campo fue de vital importancia, pues me permitió considerar no sólo los puntos de vista de los dirigentes de las organizaciones o funcionarios institucionales sino contrastar estos testimonios con las realidades que se viven en el campo. Pude compartir y entender la vida de la gente de Aguas Negras; ayudar en algunas tareas del campo; conocer cómo conviven sus pobladores con la petrolera;
conocer sus exigencias frente a ésta; sus deseos, sus aspiraciones, sus demandas, sus luchas, sus carencias, sus solidaridades, sus prácticas organizativas cotidianas.
Elementos que se ligan de una manera impresionante pues, si bien más adelante lo abordaremos, las demandas y expectativas de los pobladores de Aguas Negras no siempre están en sintonía con el trabajo emprendido por las organizaciones a las cuales pertenecen, en este caso el Frente de Defensa de la Amazonia.
En campo se preguntó a la gente de la comunidad, cómo llegaron, cómo se establecieron, cómo se vive en la localidad, cuáles son sus aspiraciones, sus conflictos internos, sus problemas con las petroleras y las condiciones bajo las cuales se posibilitaron muchas de sus acciones, qué proyectos e iniciativas han desarrollado, entre otras cosas. Pero también se intentó registrar lo que no se dice abiertamente, lo que se queda subsumido en los individuos, con el fin de entender la problemática en un nivel de mayor complejidad. Finalmente, en este trabajo de campo se pretendió realizar un registro del cambio histórico, desde la experiencia de los sujetos, considerando los contextos económicos, sociales y políticos más amplios que afectaron directamente el contexto local.
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Este documento está dividido en tres capítulos. En el primer capítulo se aborda la configuración de la región nororientai, haciendo un breve repaso de su historia y los acontecimientos políticos, sociales y económicos nacionales e internacionales, que contribuyeron a su definición, con el objetivo de presentar el escenario en el cual emergen los movimientos sociales del nororiente ecuatoriano y cómo se constituyó un campo social en el cual se generan terrenos para la oposición y la lucha (Roseberry;
1998:96).
En el segundo capítulo se reconstruyen los procesos de movilización social, a partir del análisis de sucesos relevantes que se dan en un marco temporal que va desde 1987 hasta la actualidad. Y se interpretan los hallazgos a la luz de los conceptos desarrollados en las teorías de los movimientos sociales, con el objetivo de analizar cómo los actores sociales percibieron y evaluaron los límites y oportunidades de la movilización social, si hubo construcción de una identidad colectiva en torno a la noción de ciudadanía y entender la manera en que se transforma la sociedad civil al adquirir potencial político.
En el tercer capítulo se abordó el análisis de una organización de base del Frente de Amazonia, la Federación de Organizaciones Campesinas de Aguas Negras (FOCAN), que a lo largo de su trayectoria ha formado parte de espacios de movilización social más amplios. En este capítulo se abordan algunas de las problemáticas locales y se da cuenta de las prácticas cotidianas de los pobladores de Aguas Negras, quienes conviven de manera estrecha con una compañía petrolera, en un contexto de alta vulnerabilidad social.
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CAPITULO I
La conformación de la región nororientai: de la colonización de la ''selva amazónica" a la edificación de ciudades petroleras.
1.1 Estado y Petroleras: Acciones que conformaron la región nororientai
El objetivo de este capítulo consiste en analizar cómo se conformó el campo social en la Amazonia norte y cómo dentro de este campo emergieron los movimientos sociales, articulados para demandar acciones por los daños ambientales en sus comunidades;
demandas dirigidas hacia las petroleras y al Estado. Para este fin expondremos brevemente la historia de la región y las acciones que contribuirían en la conformación de la misma, especialmente la relación Estado - empresas petroleras transnacionales, que llegarían a asentarse en la misma.
En este capítulo mostraremos las características actuales de la reglón y sus habitantes, para posteriormente centrarnos en los procesos de colonización: uno previo dirigido por la iglesia y otro por el Estado; procesos que fueron marcados por diversas coyunturas económicas políticas y socioculturales, nacionales e internacionales pero que contribuyeron a definir la región. Partiremos desde la colonización de las Provincias de Sucumbíos y Orellana -ambas ubicadas al nororiente de Ecuador- con la presencia de misiones evangélicas, la promulgación de las leyes para promover la ocupación y apropiación de terrenos "baldíos", la evacuación de indígenas de su territorio, la expedición de políticas públicas que fueron de la mano con la prospección y extracción petrolera en la Amazonia ecuatoriana, y la conformación de esta región a partir de la llegada de las petroleras y colonos.
El argumento que planteamos es que existe una compleja red de relaciones entre gobierno y ciudadanía, gobierno y petroleras, ciudadanía y petroleras, ciudadanía e instituciones externas, que vinculan lo global con lo local y en el cual confluyen aspectos estructurales y coyunturales, que contribuyeron a la conformación de un espacio conflictivo, escenario de la emergencia de movimientos sociales.
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En este sentido nos planteamos algunas preguntas que nos servirán como ejes rectores, mismos que serán discutidos a través de la información etnográfica vertida en este capítulo. ¿Cómo fue que las acciones de las misiones religiosas, instituciones estatales y empresas petroleras configuraron un enclave petrolero en la región nororientai de la Amazonia ecuatoriana? ¿Cómo es que la conformación de la región se liga con el surgimiento de movimientos sociales, con demandas específicas hacia el Estado y las Petroleras?
En este capítulo se intentarán responder estas preguntas, recalcando que no se trata de dar cuenta desde una visión maniquea o causal que interrelacione la conformación de una región específica con el surgimiento de movimientos sociales específicos; sino de considerar a la región nororientai como el escenario donde sucede la emergencia de los movimientos sociales de tipo ambiental. Dicha acción colectiva no se entiende como consecuencia de una crisis en el sistema, sino como el espacio donde los actores locales logran integrar una heterogeneidad de individuos, produciendo una experiencia organizativa. Y en tanto que esto sucede en un contexto específico, se intercalarán en el análisis algunas de las transformaciones estructurales del Estado, su dependencia del recurso petrolero, la profundización de las diferencias económicas, más otras que se harán evidentes en la región.
1.2 Ubicación geográfica:
En Ecuador los conflictos ambientales por contaminación petrolera se centran en la región nororientai, lugar que abarca la mayor cantidad de pozos petroleros y bloques concesionados por el Estado ecuatoriano, pero que contradictoriamente es una de las reglones más pobres del país, pues muestra una tasa del 80,5% de necesidades básicas insatisfechas (NBI), (Tapia; 2004: 19). El boom petrolero ecuatoriano se inició en las provincias de lo que hoy son Sucumbíos y Orellana pero que antes y durante su colonización fueron parte de la provincia del Ñapo. Hoy Sucumbíos y Orellana, son dos
de las cinco provincias amazónicas del Ecuador, conocidas como región Nororientai del país.
Sucumbíos tiene una extensión territorial de 18.327 km^ y Orellana tiene una extensión de 22.500 km^; limitan al norte con Colombia, al sur con la provincia del Ñapo, al este con Perú y al Oeste con las provincias del Carchi, Imbabura y Pichincha.
En general, la Amazonia ecuatoriana es considerada como un lugar con "altos niveles de diversidad" biológica, pues investigaciones científicas dan cuenta de un elevado número de especies de árboles, arbustos, plantas epífitas, anfibios, peces de agua dulce, aves, murciélagos e insectos; además de especies con tamaños particulares o
"diversidad alfa" y gran número de especies únicas o "endémicas" (Beristain, et al;
2009; 45), y por su singularidad y belleza es promocionada turísticamente en las principales ciudades del Ecuador.
Mapa 1: Mapa político del Ecuador.
Tomado de: http://www.ecuadorcocoaarriba.com/contenido.ks?contenidold=1868
Ambas poseen extensas reservas naturales (Reserva de Producción Faunística Cuyabeno y el Parque
Nacional Yasuní) mismas que contienen gran diversidad de flora y fauna. La riqueza sobre la que surgen
estas dos provincias incluyen: recursos hídricos, madera y yacimientos de oro y petróleo.
Esta imagen contrasta con la realidad que viven miles de pobladores del nororiente ecuatoriano. Para caracterizarlo, describiré brevemente la impresión que me llevé la primera vez que llegué a la cuenca amazónica (en Provincia de Sucumbíos) hace ya 6 años. En ese entonces me llamó la atención la espesura amazónica y su contraste, pues desde el avión se muestra como una mancha verde y tupida con espacios abiertos y colonizados, donde los distintos matices de verde se abren en su espesura hacia pastizales. Este paisaje varía poco a lo largo de los 365 días, ya que las únicas estaciones presentes en el Ecuador son invierno y verano. Y en verano las lluvias amazónicas se reducen y aumenta el calor, razón por lo cual los ríos achican su caudal;
quizás esta sea la única señal de cambio estacional en el paisaje.
Uno puede darse cuenta de los fuertes cambios en el uso del suelo grac ias a los paisajes: una mezcla de zonas boscosas que colindan con sembradíos, pastizales o plantaciones de palma, actividades que en conjunto, son las más frecuentes de encontraren la llanura amazónica del norte del Ecuador.
Otro fuerte contraste en el paisaje amazónico es el que da cuenta de la presencia de la riqueza que se encuentra en las entrañas de esos suelos. En el camino hacia la parroquia Aguas Negras (Provincia de Sucumbíos, lugar donde se desarrolló la segunda temporada del trabajo de campo) se pueden ver varios oleoductos secundarios que llegan a las Estaciones de almacenamiento en Lago Agrio. Se puede apreciar a lo largo del camino cómo la tubería pasa sobre riachuelos y criaderos de peces, atraviesa campos, pastizales, y se ve cómo la gente convive con ella; pone su ropa a secar en la tubería o los niños juegan sobre ésta, mientras que los adultos descansan apoyados en los grandes tubos y el ganado pasta junto a éstos (ver anexo 3) En algunos casos, la tubería se convierte en un obstáculo para la entrada a las casas y fincas, pues pasa sobre el suelo y frente a las mismas. En otros casos se eleva un par de metros en forma de arco para dar el paso hacía ias fincas.
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A lo largo de todo el camino se puede notar la presencia de las petroleras que operan en la región, tanto por su infraestructura^ así como también por su personal operativo y de seguridad privada; personal que permanentemente transita por los caminos principales y vías secundarias. De esta manera, es posible encontrarse frecuentemente, camionetas doble cabina y del año, combis, motocicletas, tráileres y camiones de volteo de las compañías, con su personal uniformado: pantalón y camisas de mezclilla, cascos industriales y botas.
Entre las principales actividades económicas de los habitantes de la provincia de Sucumbíos y Orellana se encuentran la agricultura, la ganadería, el comercio (interno y con Colombia) y los servicios prestados a las petroleras como; hospedaje, alimentación, limpieza, etc. Es importante mencionar que el petróleo se encuentra presente en un 85% de la superficie de las dos provincias; tan solo en Sucumbíos existen más de 300 pozos que arrojan una producción diaria de 167.000 barriles^.
La producción agrícola está destinada básicamente al cultivo de palma africana®, café, plátano, banano, cacao, maíz duro, yuca, caña de azúcar, pepino, fréjol (frijol), coco;
además de frutas: chontaduro, borojó, arazá, zapote, uva de monte, papaya, guayaba, naranja y mandarina. En el caso de Aguas Negras es impresionante el contraste entre los pastizales, los cultivos de arroz (pues se trata de una zona pantanosa) que se extienden junto a los pozos petroleros, los espacios de bosque que algunos pobladores han guardado y otros más que son parte de la Reserva Cuyabeno.
La producción pecuaria es importante en la provincia, principalmente en las zonas deforestadas dedicadas a pastoreo. La superficie de fincas es variable, puesto que el tipo de agricultura desarrollado conjuga áreas de pastoreo, zonas de producción agrícola para el autoconsumo y para la comercialización, y en varios casos explotación maderera. Los ingresos que genera el sector agropecuario son bastante bajos, al