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Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Sac. Bendito sea nuestro Dios eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

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(1)

1 Sac. “Bendito sea nuestro Dios

eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos “.

C. Amen

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3 veces)

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amen.

Santísima Trinidad ten piedad de nosotros, Señor purifícanos de nuestros pecados, Maestro perdona nuestras transgresiones, Santo visítanos y cura nuestras dolencias por tu Nombre.

Señor ten piedad, Señor ten piedad, Señor ten piedad.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos Amen.

Padre Nuestro que estas en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como nosotros también perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

Sac. “Porque tuyos son el reino, el poder y la gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.”

C. Amen

Lec. Salva oh Dios a tu pueblo y bendice a tu heredad, concede la victoria a los cristianos ortodoxos sobre el enemigo y por la virtud de tu Cruz, preserva tu heredad.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

Tú que por tu propia voluntad fuiste levantado sobre la Cruz, oh Cristo Dios, concede tu misericordia al nuevo pueblo que es llamado por tu Nombre, alegra con tu poder a tu piadoso pueblo dándole la Victoria sobre el mal, y que tu ayuda le sea arma de paz y triunfo irrebatible.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos, Amen

Oh protectora formidable e indesairable, no desprecies nuestras suplicas, oh bondadosa y alabadísima Madre de Dios, fortalece la vida de los cristianos

ortodoxos, salva a tu pueblo y por tu intercesión dale la ayuda del cielo, puesto que eres la única y bendita Madre de Dios.

Sac. Ten piedad de nosotros, oh Dios, según tu gran misericordia, te suplicamos que nos escuches y tengas piedad.

C. Señor ten piedad (3 veces)

Sac. De nuevo te suplicamos por nuestro Padre y Metropolita Ignacio y por todos nuestros hermanos en Cristo.

C. Señor ten piedad (3 veces)

Sac. De nuevo te suplicamos por los piadosos cristianos ortodoxos.

C. Señor ten piedad (3 veces)

Sac. “Porque eres un Dios misericordioso y amante de la humanidad, a ti rendimos gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos “.

C. Amen

(2)

2 Ahora el lector o el primero en dignidad de los

clérigos lee los seis Salmos, mientras el Sacerdote reza en silencio las seis oraciones acostumbradas.

C. En el nombre del Señor bendice Padre.

Sac. “Gloria a la Santa Trinidad consubstancial vivificadora e indivisible, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. “.

C. Amen

Lec. Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz y buena voluntad para los hombres. (3 veces)

Abre Señor mis labios y publicara mi boca tu alabanza. (2 veces)

SALMO 3

Señor, ¡cuán numerosos son mis adversarios,

cuantos los que se alzan contra mí!

¡Cuántos los que dicen de mi vida:

no hay salvación para el en Dios!

Mas tú eres, Señor escudo que me ciñes, mi gloria, el que realza mi cabeza.

A voz en grito clamo hacia el Señor, y él me responde desde su santo monte.

Yo me acuesto y me duermo,

me despierto, pues el Señor me sostiene.

No temo a esas gentes que a millares se apostan en torno contra mí.

“Levántate, Señor” “Dios mío, sálvame”

Tú hieres en la mejilla a todos mis enemigos,

los dientes de los impíos tú los rompes.

Del Señor la salvación.

Tu bendición sobre tu pueblo.

Yo me acuesto y me duermo,

me despierto, pues el Señor me sostiene.

SALMO 38 (37)

Señor, no me corrijas en tu enojo, en tu furor no me castigues.

Pues en mí se han clavado tus saetas,

ha caído tu mano sobre mí;

nada intacto en mi carne por tu enojo, nada sano en mis huesos debido a mi pecado.

Mis culpas sobrepasan mi cabeza, como un peso harto grave para mí, mis llagas son hedor y putridez, debido a mi locura,

encorvado, abatido totalmente, sombrío ando todo el día.

Están mis lomos túmidos de fiebre, nada hay sano ya en mi carne, entumecido, molido totalmente,

me hace rugir la convulsión del corazón.

Señor, todo mi anhelo ante tus ojos, mi gemido no se oculta a ti.

Me traquetea el corazón, las fuerzas me abandonan,

y la luz misma de mis ojos me falta.

Mis amigos y compañeros se apartan de mi llaga,

mis allegados a distancia se quedan;

y tienden lazos los que buscan mi alma, los que traman mi mal hablan de ruina y todo el día andan urdiendo fraudes.

Más yo como un sordo soy, no oigo, como un mudo que no abre la boca, si soy como un hombre que no oye, ni tiene réplica en sus labios.

Que en ti, Señor, yo espero, tú responderás, Señor, Dios mío.

He dicho “No se rían de mí,

no me dominen cuando mi pie resbale”

Y ahora ya estoy a punto de caída, mi tormento sin cesar está ante mí.

Sí, mi culpa confieso,

acongojado estoy por mi pecado.

Aumentan mis enemigos sin razón, muchos son los que sin causa me odian, los que me devuelven mal por bien y me acusan cuando yo el bien busco.

¡No me abandones, tu, oh Señor, Dios mío, no estés lejos de mi!

Date prisa en auxiliarme, “Oh Señor, mi salvación”

SALMO 63 (62)

(3)

3 Dios, tu mi Dios, yo te busco,

sed de ti tiene mi alma,

en pos de ti languidece mi carne, cual tierra seca agotada, sin agua.

Como cuando en el santuario te veía, al contemplar tu poder y tu gloria, pues tu amor es mejor que la vida, mis labios de glorificaban,

así quiero en mi vida bendecirte, levantar mis manos en tu nombre,

como de grasa y médula se empapará mi alma,

y alabará mi boca con labios jubilosos.

Cuando pienso en ti sobre mi lecho, en ti medito en mis vigilias,

porque tú eres mi socorro,

y yo exulto a la sombra de tus alas, mi alma se aprieta contra ti,

tu diestra me sostiene.

Más los que tratan de perder mi alma,

¡caigan en las honduras de la tierra!

¡Sean pasados al filo de la espada, sirvan de presa a los chacales!

Y el rey en Dios se gozará, el que jura por él se gloriará,

cuando sea cerrada la boca de los mentirosos.

Cuando pienso en ti sobre mi lecho, en ti medito en mis vigilias,

porque tú eres mi socorro,

y yo exulto a la sombra de tus alas, mi alma se aprieta contra ti, tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos Amén.

Aleluya, Aleluya, Aleluya, Gloria a ti, oh Dios.

Aleluya, Aleluya, Aleluya, Gloria a ti oh Dios.

Aleluya, Aleluya, Aleluya, Gloria a ti oh Dios.

Señor ten piedad, Señor ten piedad, Señor ten piedad.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos Amén.

SALMO 88 (87)

Oh Señor, Dios de mi salvación, ante ti estoy clamando día y noche;

llegue hasta ti mi suplica, presta oído a mi clamor.

Porque mi alma de males está ahíta, y mi vida está al borde del Seol;

contado entre los que bajan a la fosa, soy como un hombre acabado:

relegado entre los muertos,

como los cadáveres que yacen en la tumba, aquellos de los que no te acuerdas más, que están arrancados de tu mano.

Me has echado en lo profundo de la fosa, en las tinieblas, en los abismos;

sobre mí pesa tu furor, con todas tus olas me hundes.

Has alejado de mí a mis conocidos, me has hecho para ellos un horror, encerrado estoy y sin salida, mi ojo se consume por la pena.

Yo te llamo, oh Señor, todo el día, tiendo mis manos hacia ti.

“¿Acaso para los muertos haces maravillas,

o las sombras se alzan a alabarte?

¿Se habla en la tumba de tu amor, de tu lealtad en el lugar de perdición?

¿Se conocen en las tinieblas tus maravillas, o tu justicia en la tierra del olvido?”

Mas yo grito hacia ti, oh Señor;

de madrugada va a tu encuentro mi oración;

¿por qué, Señor, mi alma rechazas, lejos de mí tu rostro ocultas?

Desdichado y agónico estoy desde mi infancia,

he soportado tus terrores, y ya no puedo más;

han pasado tus iras sobre mí, tus espantos me han aniquilado.

Me envuelven como el agua todo el día, se aprietan contra mí todos a una.

(4)

4 Has alejado de mí compañeros y amigos,

son mi compañía las tinieblas.

Oh Señor Dios de mi salvación, ante ti estoy clamando día y noche;

llegue hasta ti mi súplica, presta oído a mi clamor.

SALMO 103 (102)

Bendice al Señor, alma mía,

del fondo de mi ser, su santo nombre, bendice al Señor, alma mía,

no olvides sus muchos beneficios.

El, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias, rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura, satura de bienes tu existencia,

mientras tu juventud se renueva como el águila.

El Señor, el que hace obras de justicia, y otorga el derecho a todos los oprimidos, manifestó sus caminos a Moisés,

a los hijos de Israel sus hazañas.

Clemente y compasivo es el Señor, tardo a la cólera y lleno de amor;

no se querella eternamente

ni para siempre guarda su rencor;

no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.

Como se alzan los cielos por encima de la tierra,

así de grande es su amor para quienes le temen;

tan lejos como está el oriente del ocaso aleja el de nosotros nuestras rebeldías.

Cual la ternura de un padre para con sus hijos,

así de tierno es el Señor para quienes le temen;

que él sabe de qué estamos plasmados, se acuerda de que somos polvo.

¡El hombre! Como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece;

pasa por el un soplo y ya no existe, ni el lugar donde estuvo vuelve a conocerle.

Mas el amor del Señor desde siempre hasta

siempre para los que le temen,

y su justicia para los hijos de sus hijos, para aquellos que guardan su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos.

El Señor en los cielos asentó su trono, y su soberanía en todo señorea.

Bendecid al Señor, ángeles suyos,

héroes potentes, ejecutores de sus órdenes, en cuanto oís la voz de su palabra.

Bendecid al Señor, todas sus huestes, servidores suyos, ejecutores de su voluntad.

Bendecid al Señor, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio.

¡Bendice al Señor, alma mía!

SALMO 143 (142)

Señor, escucha mi oración, presta oído a mis súplicas,

respóndeme por tu lealtad, por tu justicia;

no entres en juicio con tu siervo,

pues no es justo ante ti ningún viviente.

Persigue mi alma el enemigo, mi vida estrella contra el suelo;

me hace morar en las tinieblas,

como los que han muerto para siempre;

se apaga en mí el aliento,

mi corazón dentro de mí enmudece.

Me acuerdo de los días de antaño, medito en todas tus acciones, pondero las obras de tus manos;

hacia ti mis manos tiendo,

mi alma es como una tierra que tiene sed de ti.

¡Respóndeme pronto, Señor, el aliento me falta;

no escondas lejos de mí tu rostro,

pues sería yo como los que bajan a la fosa”

Haz que sienta tu amor por la mañana, porque confío en ti;

hazme saber el camino a seguir, porque hacia ti levanto mi alma.

Líbrame de mis enemigos, Señor, en ti me refugio;

(5)

5 enséñame a cumplir tu voluntad, porque

tú eres mi Dios;

tu espíritu que es bueno me guíe por una tierra llana.

Por tu nombre, oh Señor, dame la vida, por tu justicia saca mi alma de la angustia;

por tu amor aniquila a mis enemigos, pierde a todos los que oprimen mi alma porque yo soy tu servidor.

Respóndeme por tu lealtad, por tu justicia;

no entres en juicio con tu siervo.

Tu espíritu que es bueno me guíe por una tierra llana.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos Amén.

Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti, oh Dios.

Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti oh Dios.

Aleluya, Aleluya, Aleluya, Gloria a ti, oh Dios. Oh Señor nuestra esperanza gloria a ti.

D. En Paz roguemos al Señor C. Señor ten piedad.

D. Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por la paz del mundo entero, por la estabilidad de las Santas Iglesias de Dios, y por la unión de todas, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por esta Santa Morada, y por los que en ella entran con fe, devoción y temor de Dios, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por los piadosos cristianos ortodoxos, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por nuestro Padre y Metropolita Ignacio, por la venerable Orden de los Presbíteros y Diáconos en Cristo, por todo el clero y todo el pueblo, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por el Presidente de la República, por toda Autoridad Civil, y por las fuerzas armadas, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por esta ciudad y este rancho, por toda ciudad y país; y por todos los fieles que en ellos habitan, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por la pureza de los aires, la abundancia de los frutos de la tierra y por tiempos pacíficos, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por los viajeros por tierra, mar y aire, por los enfermos, afligidos y cautivos y por su salvación, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Para que nos libre de toda aflicción, ira, peligro y necesidad, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Ampáranos y sálvanos ten misericordia y consérvanos, oh Dios, en tu gracia.

C. Señor ten piedad.

D. Conmemorando a nuestra santísima, purísima, bendita y gloriosa Señora (Theotokos) Madre de Dios y siempre Virgen María y a todos los Santos encomendémonos todos, los unos a los otros, y cada instante de nuestra vida, a Cristo nuestro Dios.

C. A ti, Señor.

(6)

6 Sac, “Pues a ti pertenecen toda gloria,

honor y adoración, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos”

C. Amén

Tono 5 “Dios es el Señor, y se nos ha revelado; bendito el que viene en el nombre del Señor.”

• (Stijo 1) Confesad al Señor e invocad su Santo Nombre.

• (Stijo 2) Me rodeaban todos los gentiles, en el nombre del Señor los cercené.

• (Stijo 3) Esta ha sido la obra del Señor, una maravilla a nuestros ojos.

TROPARIO DE LA

RESURRECCION DOS VECES (LA SEGUNDA VEZ SE CANTA DESPUES DEL GLORIA AL PADRE) pero si se celebra una gran festividad del Señor o de la Santísima Virgen u otro Santo, cantamos en el siguiente orden: En primero lugar el Tropario de la Resurrección y luego, el Gloria al Padre… el Tropario de la Fiesta que se celebra, el Ahora y siempre y por último Theotokio en el tono del Tropario de la Fiesta.

Tropario de Resurrección / Tono 5 Al coeterno Verbo, con el Padre y el Espíritu, al nacido de la Virgen para nuestra salvación, alabemos, oh fieles, y prosternémonos. Porque se complació en ser elevado en el Cuerpo sobre la cruz y soportar la muerte, y levantar a los muertos por su resurrección gloriosa.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Para el Apóstol / Tono 4

Sin salir de Roma, viniste a nosotros, a través de las preciosas Cadenas que llevabas, oh Primero entre los Apóstoles.

Como las veneramos en fe, te rogamos:

Por tus intercesiones con Dios, concédenos la gran misericordia.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén

Theotokio / Tono 4

El misterio, que estaba oculto desde los siglos y era desconocido por los Ángeles;

Por Ti, Madre de Dios, fue revelado a los que moran en la tierra, pues Dios se encarnó en una unión sin confusión; y para nosotros y por Su propia Voluntad aceptó la Cruz; y por medio de Ella levantó al primer creado y salvó a nuestras almas de la muerte.

LETANIA MENOR

D. Más y más, en paz roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Ampáranos, sálvanos, ten misericordia y protégenos, oh Dios, por tu gracia.

C. Señor ten piedad.

D. Conmemorando a nuestra santísima, purísima, bendita y gloriosa Señora, Theotokos y siempre Virgen María, junto con todos los santos, encomendémonos a nosotros mismos, los unos a los otros y nuestra vida entera, a Cristo nuestro Dios.

C. A ti Señor.

Sac. “Pues tuyo es el poder y tuyos son el reino, la fuerza y la gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos “

C. Amén.

Kathisma I / Tono 5

¡Venid, alabemos la Cruz Honorable del Señor, veneremos con los cánticos Su Santa Sepultura y glorifiquemos Su Divina Resurrección! Porque siendo Dios

(7)

7 Él levantó consigo a los muertos de las

tumbas, cautivó el señorío de la Muerte y el poder del demonio y como Luz brilló para los que yacían en las tinieblas.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

Tono 5

Fuiste llamado Muerto, Tú que mortificaste a la Muerte; y fuiste puesto en un sepulcro, Tú que vaciaste los sepulcros.

Arriba, los soldados custodiaban el sepulcro; pero abajo, Tú has levantado a los que habían sido muertos desde los siglos. ¡Todopoderoso e Incomprensible Señor, gloria a Ti!

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Tono 5

¡Alégrate, Montaña Santa que el Señor había atravesado pasando! ¡Alégrate, Zarza Ardiente Viva no consumida!

¡Alégrate, Tú, Único Puente para el mundo hacia Dios; que traslada los muertos hacia la vida eterna! ¡Alégrate, Inmaculada, Exenta de la corrupción que, sin conocer matrimonio, diste a luz al Salvador de nuestras almas!

Katisma II / Tono 5

¡Señor!, después de Tu Resurrección al tercer día y de la adoración de los discípulos, Pedro exclamó hacia Ti:

“Como cobarde me detuve, sin embargo las mujeres se acercaron con valentía. Te negué, y el ladrón clamó Tu Divinidad.

¿Me llamarás discípulo todavía, o de nuevo me harás un pescador en el mar?

¡Pero Tú, Dios mío, acéptame como penitente y sálvame!

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

Tono 5

¡Misericordioso Señor! Los transgresores de la ley, Te habían clavado en la Cruz, entre dos malhechores, y traspasaron Tu Costado con una lanza; aceptaste la sepultura, Tú que derribaste las puertas del infierno y resucitaste al tercer día.

Apresuradas, pues, para verte las mujeres fueron, y anunciaron la Buena de Tu Resurrección a los Apóstoles. ¡Altísimo Salvador, el Alabado por los Ángeles y el Bendito Señor, gloria a Ti!

Ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

Tono 5

¡Tú Que excedes Toda alabanza, Madre de Dios, la Novia que no conoció matrimonio! Nosotros los fieles, nos prosternamos alabándote, a Ti Que convertiste la tristeza de Eva en alegría y nos rescataste de la primera maldición.

¡Santísima! Intercede ahora, sin cesar, para nuestra salvación.

EULOGITARIA / Plagal 1 / Tono 5

¡Bendito eres, oh Señor! Enséñame tus mandamientos.

Todos los coros celestiales se estremecieron, oh Salvador, al verte contado entre los muertos, derrotando el poder de la muerte, resucitando contigo a Adán y librándonos a todos del Hades.

¡Bendito eres, oh Señor! Enséñame tus mandamientos.

El ángel brillante, de pie ante el sepulcro, habló a las miróforas, diciendo: ¿por qué, oh discípulas, mezcláis los perfumes con las lágrimas? ¡Mirad al sepulcro y regocijaos!, porque el Salvador se ha levantado de la tumba.

(8)

8

¡Bendito eres, oh Señor! Enséñame tus mandamientos.

Muy de mañana, las Miróforas corrieron al sepulcro llorando; mas el ángel ante ellas dijo: Ha pasado el tiempo de las lágrimas. ¡No lloréis! Mas anunciad a los Apóstoles la Resurrección.

¡Bendito eres, oh Señor! Enséñame tus mandamientos.

Las Miróforas llegaron a tu sepulcro, oh Salvador, y escucharon al ángel que cantando les dijo: ¿Por qué contáis al vivo entre los muertos? Resucitó del sepulcro como Dios.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Nos prosternamos ante el Padre, su Hijo y el Espíritu Santo, Trinidad Santísima y Consubstancial, exclamando con los Serafines:

¡Santo, Santo, Santo eres tú, Señor!

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Virgen, tu Diste a luz al Dador de la Vida, salvaste a Adán del pecado y a Eva otorgaste gozo en vez de tristeza, porque el Dios y hombre que por ti fue engendrado, guio a la vida a los que habían caído.

¡Aleluya, Aleluya, Aleluya! ¡Gloria a ti oh Dios!

¡Aleluya, Aleluya, Aleluya! ¡Gloria a ti oh Dios!

¡Aleluya, Aleluya, Aleluya! ¡Gloria a ti oh Dios! Oh Dios nuestro y esperanza nuestra, ¡Gloria a ti!

LETANIA MENOR

D. Más y más, en paz roguemos al Señor.

C. Señor, ten piedad.

D. Ampáranos, sálvanos, ten misericordia y protégenos, oh Dios, por tu gracia.

C. Señor ten piedad.

D. Conmemorando a nuestra santísima, purísima, bendita y gloriosa Señora, Theotokos y siempre Virgen María, junto con todos los santos, encomendémonos a nosotros mismos, los unos a los otros y nuestra vida entera, a Cristo nuestro Dios.

C. A ti, Señor.

Sac. “Porque bendito es tu nombre, y glorificado es tu Reino, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.”

C. Amén Ipakoí / Tono 5

Las Mujeres Portadoras del Bálsamo quedaron pasmadas por la visión angelical; y siendo sus almas iluminadas por la Divina Resurrección, predicaron la Buena Nueva a los Apóstoles diciendo:

“Proclamad entre las naciones la Resurrección de Cristo, Quien obra maravillas con vosotros y otorga la gran misericordia.”

Anavathmoi / Antífona I / Tono 5

¡Salvador mío! cántico davídico te entono en mi aflicción, diciendo: “Salva mi alma de la lengua engañadora”.

¡Bienaventurada es la vida de los ascetas que habitan los desiertos! Porque se elevan siempre hacia lo alto, sobre las alas del Amor Divino.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

(9)

9 Todas las creaturas visibles e invisibles

serán controladas y conservadas por el Espíritu Santo. Porque Él es Omnipotente, por Sí mismo, siendo Uno de la Santísima Trinidad.

Antífona II / Tono 5

¡Ven, alma, subamos a las montañas!

Vallamos allí, de donde te llegará la ayuda.

¡Cristo!, que Tu Elevada Diestra, me rodee a mí también conservándome de todo engaño.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

Por el Espíritu Santo, hablamos divinamente diciendo: “¡Tú eres Dios, Vida, Amor, Luz, Razón y Bondad y Tú reinas por los siglos!”

Antífona III / Tono 5

Me había llenado de gran júbilo, por los que me dicen: “¡Vallamos a la Casa del Señor!”. Pues allí ofreceré las oraciones y las súplicas.

¡Cosas grandes y terribles se habrán realizado en la casa de David; pues allí el arduo fuego consume toda mente horrenda!

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

El Espíritu Santo es Esencia y Principio de la vida; pues de Él, así como del Padre y del Verbo, todo ser viviente recibirá la vida y vivirá

El Prokímenon

¡Álzate, Señor mío y Dios mío!; porque reinas por los siglos. (2 veces)

(Stíjo) Te doy gracias, Señor, de todo corazón.

¡Álzate, Señor mío y Dios mío!; porque reinas por los siglos.

Kontakion de Resurrección.

Cristo mi Salvador Amante de la humanidad; como Poderoso descendiste al infierno y destruiste sus puertas; y como Creador levantaste contigo a los muertos, destruiste el poder de la muerte y liberaste a Adán de la maldición. Por eso todos Te exclamamos: “¡Sálvanos, Señor!”.

Ikos:

Cuando las mujeres escucharon las palabras del Ángel, dejaron el llanto, se llenaron de júbilo y temblorosas contemplaron la Resurrección. Y ¡He aquí!

Cristo se acercó a ellas diciendo:

“¡Alegraos y confiad! Pues he vencido al mundo y he liberado a los cautivos. Mas apresuraos con ánimo y decidles a los discípulos que los adelantaré hacia la ciudad de Galilea para la evangelización”.

Por eso todos Te exclamamos: “¡Sálvanos, Señor!”.

Sinaxario

El 16 de Enero es la veneración de las Santas Cadenas del Santo y Glorioso Apóstol Pedro.

En este día conmemoramos a los Santos Mártires Pefsippos, Elsippos, Mesippos, y Neonilla su madre.

En este día también conmemoramos al Santo Mártir Danax el lector.

El Santo Neo Hieromártir Damaskinos, quien dio testimonio en Gambrovo, Trunovo en el año de 1771, murió ahorcado.

(10)

10 Por las intercesiones de tus Santos, oh dios,

ten piedad de nosotros. Amén

Katavasías de la Presentación / Tono 3 Oda I

Antiguamente, el Sol alcanzó el fondo del mar cuando el agua, en ambos lados, se solidificó como muro para que el pueblo cruzara a pie mientras cantaba debidamente; ¡Alabemos al Señor porque ha sido glorificado!

Oda III

Oh Señor, firmeza de los que a ti acuden, confirma tu Iglesia que adquiriste con tu preciosa sangre.

Oda IV

Oh Cristo, tu virtud ha cubierto los cielos, porque, al surgir del Arca de tu santidad, de la Madre exenta de corrupción, te presentaste en el Templo de tu gloria como un niño cargado en brazos y toda la creación se llenó de tu alabanza.

Oda V

Cuando Isaías vio figuradamente al Señor sobre un trono altísimo, acompañado por los ángeles de gloria, exclamó diciendo:

¡Pobre de mí! Yo, el miserable, me he anticipado a ver al Dios encarnado, quien es la Luz sin ocaso y Soberano de la paz.

Oda VI

Cuando los ojos del anciano Simeón contemplaron la salvación preparada para los pueblos, exclamó diciendo: ¡Oh Cristo, que vienes de Dios, Tú eres mi Dios!

Oda VII

Oh Verbo de Dios, que rociaste en el fuego a los jóvenes que te glorificaban y que habitaste en la Virgen inmaculada, a ti te alabamos y cantamos con piedad:

¡Bendito eres Tú, oh Dios de nuestros padres!

Alabemos, bendigamos y adoremos al Señor

Oda VIII

Los jóvenes, héroes por su piedad, unidos dentro del fuego y siendo salvados del daño de las llamas, cantaron divinas alabanzas: ¡Bendecid al Señor todas las obras del Señor y ensalzadle por todos los siglos!

D. Roguemos al Señor C. Señor, ten piedad.

Sac. Porque eres Santo, oh Dios nuestro y descansas entre tus Santos, te rendimos gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

C. Amén Tono 2

C. Todo lo que respira alabe al Señor (2 veces)

Alabe al Señor, todo lo que respira.

D. Para que merezcamos escuchar el Santo Evangelio, roguemos al Señor.

C. Señor, ten piedad (3 veces)

D. ¡Sabiduría! Levantémonos y escuchemos el Santo Evangelio.

Sac. La Paz sea con vosotros.

Eothina 8

Sac. Lectura del Santo Evangelio según San Juan (Jn 20, 11-18)

C. ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!

D. Estemos atentos

(11)

11 En aquel tiempo, estaba María junto al

sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y vio dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Ellos le dijeron:

«Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto.»

Dicho esto, se volvió y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dijo:

«Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dijo: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dijo: «María.»

Ella se volvió y le dijo en hebreo:

«Rabbuní» (que quiere decir “Maestro”).

Jesús le dijo: «No me toques, que todavía no he subido a mi Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre, Padre de ustedes, a mi Dios, Dios de ustedes.» Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.

C. ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!

Lec: Habiendo visto la Resurrección de Cristo, prosternémonos ante el Santo Señor Jesús, el único exento del pecado.

Ante tu Cruz, oh Cristo, nos prosternamos.

Alabamos y glorificamos a tu santa Resurrección, porque tú eres nuestro Dios, a ningún otro conocemos y tu Nombre invocamos. Fieles, acudid todos y prosternémonos ante la Santa Resurrección de Cristo, porque por la Cruz llegó el júbilo al mundo entero.

Bendigamos al Señor en todo tiempo y alabemos su Resurrección, porque habiendo padecido la Cruz por nosotros, destruyó la muerte con su muerte.

Salmo 51 (50) / Tono 2 o el de la semana Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, Por tu inmensa ternura borra mi delito,

Lávame a fondo de mi culpa, Y de mi pecado purifícame.

Pues mi delito yo lo reconozco, Mi pecado sin cesar está ante mí;

Contra ti, contra ti solo he pecado, Lo malo a tus ojos cometí.

Por que aparezca tu justicia cuando hablas

Y tu victoria cuando juzgas Mira que en culpa ya nací, Pecador me concibió mi madre.

Mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser,

Y en lo secreto me enseñas la sabiduría.

Rocíame con hisopo, y seré limpio, Lávame, y quedaré más blanco que la

nieve.

Devuélveme el son del gozo y la alegría, Exulten los huesos que machacaste tú.

Retira tu faz de mis pecados, Borra todas mis culpas.

Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, Un espíritu firme dentro de mí renueva;

No me rechaces lejos de tu rostro, No retires de mí tu santo espíritu.

Vuélveme la alegría de tu salvación, Y en espíritu generoso afiánzame;

Enseñaré a los rebeldes tus caminos, Y los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, Dios, Dios de mi salvación,

Y aclamará mi lengua tu justicia;

Abre, Señor, mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza.

Pues no te agrada el sacrificio, Si ofrezco un holocausto no lo aceptas.

El sacrificio a Dios es un espíritu contrito;

Un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.

¡Favorece a Sión en tu benevolencia,

(12)

12 Reconstruye las murallas de Jerusalén!

Entonces te agradarán los sacrificios justos,

-holocausto y oblación entera-, Se ofrecerán entonces sobre tu altar

novillos.

C. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Por la intercesión de los Apóstoles, oh Piadoso, borra la abundancia de nuestros pecados.

C. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Por la intercesión de la Theotokos, oh Piadoso, borra la abundancia de nuestros pecados.

C. Oh Piadoso ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu gran misericordia, y conforme a la grandeza de tu compasión, borra mis transgresiones.

Jesús resucitó del sepulcro como predijo y, nos otorgó la vida eterna y la gran misericordia.

Sac/Diac. Salva, oh Dios, a tu pueblo y bendice tu heredad. Mira a tu mundo con piedad y compasión. Acrecienta la fortaleza de los cristianos ortodoxos, y envía sobre nosotros tu abundante piedad, por la intercesión de la (Theotokos) Purísima Madre de Dios y siempre Virgen María, por el poder de la venerable y vivificadora Cruz, por las súplicas de las honorables Potestades Celestiales, del honorable y glorioso Profeta y Precursor Juan Bautista, de los santos, gloriosos y alabadísimos Apóstoles, de nuestros milagrosos Padres, Doctores Ecuménicos y Jerarcas, Basilio Magno, Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo, de los Santos y gloriosos Mártires, de los Santos y Justos Abuelos del Señor, Joaquín y Ana, de San

(Los Mártires: San Pedro el Apóstol, los mártires Pfsippos, Elasippos, Mesippos y su madre Neonilla, y los mártires Danas y Damaskinos, cuyas memorias celebramos en este día), y de San Inocencio, titular de este santo templo), y de todos los Santos, te suplicamos, Señor, todo misericordia, que nos escuches y que tengas piedad.

C. Señor, ten piedad (12 veces)

Sac. “Por la misericordia, la compasión y el amor de tu Hijo Unigénito a la humanidad, con quien eres bendito, junto con tu Santísimo Espíritu bueno y vivificador, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.”

C. Amén.

D. ¡A la Madre de Dios y Madre de la Luz engrandezcamosla con cánticos!

Oda IX Megalynario Tono 3

Las Magnificaciones / Cántico de María (Lucas 1: 46b - 55)

1. Alaba mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador.

“Oh más Honorable que los Querubines e incomparablemente, más Gloriosa que los serafines; Tú que sin mancha has engendrado a Dios Verbo; verdadera Theotokos, te magnificamos.”

2. Porque ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán Bienaventurada.

3. Porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso, Santo es Su Nombre y Su Misericordia alcanza de generación en generación a los que Le temen.

4. Desplegó la fuerza de Su Brazo, dispersó a los de corazón altanero.

(13)

13 5. Derribó a los potentados de sus

tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos con las manos vacías.

6. Acogió a Israel, Su siervo, acordándose de la misericordia.

Como había anunciado a nuestros padres en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.

Theotokos, eres esperanza de todos los cristianos, guarda, refugio y protección de quienes ponemos en ti su confianza.

Oda 9 Katavasía / Tono 3

Discernamos, oh fieles, la sombra y la letra de la Ley: cada varón que abre un seno materno es consagrado para Dios. Así que al Verbo primogénito del Padre, que es sin principio, al Hijo único de la que no conoció varón, le magnificamos.

Letanía

D. Más y más, en paz roguemos al Señor.

C. Señor, ten piedad.

D. Ampáranos, sálvanos, ten misericordia y protégenos, oh Dios, por tu gracia.

C. Señor ten piedad

D. Conmemorando a nuestra santísima, purísima, bendita y gloriosa Señora, Theotokos y siempre Virgen María, junto con todos los santos, encomendémonos a nosotros mismos, los unos a los otros y nuestra vida entera, a Cristo nuestro Dios.

C. A ti Señor.

Sac. “Porque te alaban todos los poderes celestiales, a ti rendimos gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos”

C. Amén.

Tono 2

Santo es el Señor, nuestro Dios. (2 veces)

Exaltad al Señor nuestro Dios y postraos ante Su pedestal.

Porque el Señor, nuestro Dios, Santo es.

Exapostelarión de la Octava Eotina Tono 2 / En la Montaña

María se asombró cuando vio a los dos Ángeles dentro del sepulcro. Ella no conoció a Cristo, pues pensó que era el hortelano y le dijo: “Señor, dime ¿dónde has puesto el cuerpo de Jesús? Pero cuando la llamó, ella reconoció que era el Mismo Salvador, y Le escuchó diciéndole:

“No me toques, pues subiré primero a Mi Padre, dile eso a Mis hermanos.”

Para el Apóstol / Tono 2

El Padre, y no la carne y la sangre, inspiró tu teología, oh Pedro, de que Cristo es el Hijo del Dios vivo y Padre. Y por eso Él atestiguó vuestra bienaventuranza por esto, y os ha llamado con el nombre de Pedro, como roca inquebrantable y fundamento de la Iglesia.

Theotokio / Tono 2

Te conocemos como Virgen pura y como Madre, porque diste a luz un Hijo que es a la vez Dios y hombre de un modo que trasciende la naturaleza. Por tu preñez ahora se ha hecho la salvación para los que te alaban con anhelo. Gloria, honor y adoración se deben a la insoportable y divina Santísima Trinidad.

Tono 5

¡Todo cuanto respira alabe al Señor!

¡Alabad al Señor desde los cielos, alabadle en las alturas! A ti pertenece la alabanza, oh Dios.

¡Alabadle todos sus ángeles, alabadle todos sus ejércitos! A ti pertenece la alabanza, oh Dios.

(14)

14 Estiquera 1. Tono 5

Esta Gloria es para todos sus justos.

El sepulcro, habiendo sido sellado por los transgresores de la Ley; saliste de él, Señor, así como naciste de la Virgen; Más así como los Ángeles Incorpóreos no supieron como fuiste encarnado, así también los soldados que Te custodiaban no eran conscientes cuando Te levantaste resucitando. Porque ambas cosas habían sido ocultas a los buscadores. Pero las maravillas aparecieron a los que se prosternan con fe ante el misterio que alabamos. ¡Otórganos, pues, la alegría y la gran misericordia!

Estiquera 2. Tono 5

Alabad a Dios en Su Santuario; Alabadlo en Su Poderoso Firmamento.

¡Señor! Tú, que fuiste contenido en una cueva; habías demolido los cerrojos eternos y habías roto las cadenas; y resucitaste de la tumba levantando, dejando Tus Mortajas como testimonio de Tu verdadera Sepultura de tres días. Y Te adelantaste yendo hacia Galilea. ¡Grandes son Tu Misericordias, Inaccesible Salvador, ten piedad de nosotros!

Estiquera 3. Tono 5

Alabadlo por Sus Grandes Hazañas;

Alabadlo por Su Inmensa Grandeza.

Las mujeres se apresuraron hacia el sepulcro para verte, Cristo Señor, a Ti, que sufriste por nosotros. Y cuando llegaron se acercaron y vieron a un Ángel sentado sobre la piedra, rodada por el temor; que les exclamó diciendo: “El Señor había resucitado. Id y anunciadles a los discípulos que el Salvador de nuestras almas había resucitado de entre los muertos.”

Estiquera 4. Tono 5 Alabadlo con el toque de cuerno;

Alabadlo con arpa y con cítara.

Tú Habías entrado donde Tus discípulos, estando las puertas serradas, así como saliste del sepulcro estando sellado;

mostrando, Señor y Longánimo Salvador, los sufrimientos que en la carne aceptaste;

habiendo soportado los dolores pacientemente, siendo de la descendencia de Da-vid y padeciste las heridas; pero como Hijo de Dios, emancipaste al mundo liberándole. ¡Grandes son Tus Misericordias, Incomprensible Salvador, ten piedad de nosotros!

Estiquera 5. / Para el Apóstol / Tono 6 Alabadlo con tambores y danzas;

Alabadlo con cuerdas y flautas.

Oh supremo Apóstol de Cristo, honramos todo el trabajo que hiciste para difundir el Evangelio, y veneramos fielmente tus Cadenas; y al hacerlo adoramos al Dador de Vida, nuestro Señor, el Benefactor de nuestras almas.

Estiquera 6. / Tono 6

Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación,

¡Todo cuanto respira alabe al Señor!

Oh supremo Apóstol de Cristo, honramos todo el trabajo que hiciste para difundir el Evangelio, y veneramos fielmente tus Cadenas; y al hacerlo adoramos al Dador de Vida, nuestro Señor, el Benefactor de nuestras almas.

Estiquera 7. / Tono 6

Verso: Su proclamación se difundió por toda la tierra, y sus palabras hasta los

confines del mundo.

Oh Pedro, eres alabado por todos. Usaste tu predicación como un anzuelo para sacar a la gente del mar de impiedad; con tus oraciones de nuestro desánimo sácanos, a quienes te exaltamos, oh Apóstol de Cristo.

Estiquera 8. / Tono 6

Verso: Los cielos cuentan la gloria de Dios; el firmamento muestra la obra de

Sus manos.

(15)

15 Oh Pedro, eres alabado por todos. ya que

tienes el acceso, con tus oraciones como llaves divinas, abre las puertas de perlas para nosotros que te glorificamos, el Apóstol supremo, para que podamos fácilmente entrar al cielo.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Eotina 8 / Tono 8

No han sido en vano las lágrimas que María derramó fervientemente, pues ella ha sido merecedora de aprender de los Ángeles y de contemplar Tu Rostro Resplandeciente, Jesús. Pero sien-do una mujer débil con pensamientos mundanos todavía, no dejaste que Te tocara, ¡Cristo Señor! Sin embargo, fue enviada a predicar la Buena Nueva a Tus discípulos, anunciándoles Tu Ascensión a la Herencia Paternal. ¡Señor! Haznos dignos con ella de Tu Manifestación.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén

Theotokion / Tono 2

Tú excedes todas las bendiciones, Virgen Madre de Dios. Porque el infierno ha sido cautivado por Él que nació de Ti; Adán ha sido llamado nuevamente; la maldición desapareció; Eva está liberada; la muerte es vencida y nosotros vivificados. Por esto alabemos exclamando: “Bendito eres Tú, Cristo nuestro Dios, porque así Te complaciste, gloria a Ti”.

Continúa la Gran Doxología

Gloria a ti que nos mostraste la luz…

Tono 4 (o el Tono de la semana)

Resucitado, oh Señor, del sepulcro, rompiste las cadenas del hades, eliminaste el poder de la muerte, salvando a todos de

las redes del enemigo. Y cuando apareciste a tus discípulos, los enviaste a evangelizar, dando a través de ellos, tu paz al universo, oh Único todo piadoso.

Tono 4 (o el Tono de la semana)

Hoy se hizo la salvación del mundo.

Alabemos al que resucitó del sepulcro, la esencia de nuestra vida, porque holló la muerta con la muerte, dándonos el triunfo y la gran misericordia.

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