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Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Sac. Bendito sea nuestro Dios eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

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(1)

1 Sac. “Bendito sea nuestro Dios

eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.“

C. Amen

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros (3 veces).

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amen.

Santísima Trinidad ten piedad de nosotros, Señor purifícanos de nuestros pecados, Maestro perdona nuestras transgresiones, Santo visítanos y cura nuestras dolencias por tu Nombre.

Señor ten piedad, Señor ten piedad, Señor ten piedad.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos Amen.

Padre Nuestro que estas en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como nosotros también perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

Sac. “Porque tuyos son el reino, el poder y la gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.”

C. Amen

Lec. Salva oh Dios a tu pueblo y bendice a tu heredad, concede la victoria a los cristianos ortodoxos sobre el enemigo y por la virtud de tu Cruz, preserva tu heredad.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

Tú que por tu propia voluntad fuiste levantado sobre la Cruz, oh Cristo Dios, concede tu misericordia al nuevo pueblo que es llamado por tu Nombre, alegra con tu poder a tu piadoso pueblo dándole la Victoria sobre el mal, y que tu ayuda le sea arma de paz y triunfo irrebatible.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos, Amen

Oh protectora formidable e indesairable, no desprecies nuestras suplicas, oh bondadosa y alabadísima Madre de Dios, fortalece la vida de los cristianos ortodoxos, salva a tu pueblo y por tu intercesión dale la ayuda del cielo, puesto que eres la única y bendita Madre de Dios.

Sac. Ten piedad de nosotros, oh Dios, según tu gran misericordia, te suplicamos que nos escuches y tengas piedad.

C. Señor ten piedad (3 veces)

Sac. De nuevo te suplicamos por nuestro Padre y Metropolita Ignacio y por todos nuestros hermanos en Cristo

C. Señor ten piedad (3 veces)

Sac. De nuevo te suplicamos por los piadosos cristianos ortodoxos.

C. Señor ten piedad (3 veces)

Sac. “Porque eres un Dios misericordioso y amante de la humanidad, a ti rendimos gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos “.

C. Amen

Ahora el lector o el primero en dignidad de los clérigos lee los seis Salmos, mientras el Sacerdote reza en silencio las seis oraciones acostumbradas.

(2)

2 C. En el nombre del Señor bendice Padre

Sac. “Gloria a la Santa Trinidad consubstancial e indivisible, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. “.

C. Amen

Lec. Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz y buena voluntad para los hombres (3 veces)

Abre Señor mis labios y publicara mi boca tu alabanza (2 veces)

SALMO 3

Señor, ¡cuán numerosos son mis adversarios,

cuantos los que se alzan contra mí!

¡Cuántos los que dicen de mi vida:

no hay salvación para el en Dios!

Mas tú eres, Señor escudo que me ciñes, mi gloria, el que realza mi cabeza.

A voz en grito clamo hacia el Señor, y él me responde desde su santo monte.

Yo me acuesto y me duermo,

me despierto, pues el Señor me sostiene.

No temo a esas gentes que a millares se apostan en torno contra mí.

“Levántate, Señor” “Dios mío, sálvame”

Tú hieres en la mejilla a todos mis enemigos,

los dientes de los impíos tú los rompes.

Del Señor la salvación.

Tu bendición sobre tu pueblo.

Yo me acuesto y me duermo,

me despierto, pues el Señor me sostiene.

SALMO 38 (37)

Señor, no me corrijas en tu enojo, en tu furor no me castigues.

Pues en mí se han clavado tus saetas, ha caído tu mano sobre mí;

nada intacto en mi carne por tu enojo, nada sano en mis huesos debido a mi pecado.

Mis culpas sobrepasan mi cabeza,

como un peso harto grave para mí, mis llagas son hedor y putridez, debido a mi locura,

encorvado, abatido totalmente, sombrío ando todo el día.

Están mis lomos túmidos de fiebre, nada hay sano ya en mi carne, entumecido, molido totalmente,

me hace rugir la convulsión del corazón.

Señor, todo mi anhelo ante tus ojos, mi gemido no se oculta a ti.

Me traquetea el corazón, las fuerzas me abandonan,

y la luz misma de mis ojos me falta.

Mis amigos y compañeros se apartan de mi llaga,

mis allegados a distancia se quedan;

y tienden lazos los que buscan mi alma, los que traman mi mal hablan de ruina y todo el día andan urdiendo fraudes.

Más yo como un sordo soy, no oigo, como un mudo que no abre la boca, si soy como un hombre que no oye, ni tiene réplica en sus labios.

Que en ti, Señor, yo espero, tú responderás, Señor, Dios mío.

He dicho “No se rían de mí,

no me dominen cuando mi pie resbale”

Y ahora ya estoy a punto de caída, mi tormento sin cesar está ante mí.

Sí, mi culpa confieso,

acongojado estoy por mi pecado.

Aumentan mis enemigos sin razón, muchos son los que sin causa me odian, los que me devuelven mal por bien y me acusan cuando yo el bien busco.

¡No me abandones, tu, oh Señor, Dios mío, no estés lejos de mi!

Date prisa en auxiliarme, “Oh Señor, mi salvación”

SALMO 63 (62)

Dios, tu mi Dios, yo te busco, sed de ti tiene mi alma,

en pos de ti languidece mi carne, cual tierra seca agotada, sin agua.

Como cuando en el santuario te veía,

(3)

3 al contemplar tu poder y tu gloria,

pues tu amor es mejor que la vida, mis labios de glorificaban,

así quiero en mi vida bendecirte, levantar mis manos en tu nombre,

como de grasa y médula se empapará mi alma,

y alabará mi boca con labios jubilosos.

Cuando pienso en ti sobre mi lecho, en ti medito en mis vigilias,

porque tú eres mi socorro,

y yo exulto a la sombra de tus alas, mi alma se aprieta contra ti,

tu diestra me sostiene.

Más los que tratan de perder mi alma,

¡caigan en las honduras de la tierra!

¡Sean pasados al filo de la espada, sirvan de presa a los chacales!

Y el rey en Dios se gozará, el que jura por él se gloriará,

cuando sea cerrada la boca de los mentirosos.

Cuando pienso en ti sobre mi lecho, en ti medito en mis vigilias,

porque tú eres mi socorro,

y yo exulto a la sombra de tus alas, mi alma se aprieta contra ti, tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos Amén.

Aleluya, Aleluya, Aleluya, Gloria a ti, oh Dios

Aleluya, Aleluya, Aleluya, Gloria a ti oh Dios

Aleluya, Aleluya, Aleluya, Gloria a ti oh Dios

Señor ten piedad, Señor ten piedad, Señor ten piedad.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos Amén.

SALMO 88 (87)

Oh Señor, Dios de mi salvación, ante ti estoy clamando día y noche;

llegue hasta ti mi suplica, presta oído a mi clamor.

Porque mi alma de males está ahíta, y mi vida está al borde del Seol;

contado entre los que bajan a la fosa, soy como un hombre acabado:

relegado entre los muertos,

como los cadáveres que yacen en la tumba, aquellos de los que no te acuerdas más, que están arrancados de tu mano.

Me has echado en lo profundo de la fosa, en las tinieblas, en los abismos;

sobre mí pesa tu furor, con todas tus olas me hundes.

Has alejado de mí a mis conocidos, me has hecho para ellos un horror, encerrado estoy y sin salida, mi ojo se consume por la pena.

Yo te llamo, oh Señor, todo el día, tiendo mis manos hacia ti.

“¿Acaso para los muertos haces maravillas,

o las sombras se alzan a alabarte?

¿Se habla en la tumba de tu amor, de tu lealtad en el lugar de perdición?

¿Se conocen en las tinieblas tus maravillas, o tu justicia en la tierra del olvido?”

Mas yo grito hacia ti, oh Señor;

de madrugada va a tu encuentro mi oración;

¿por qué, Señor, mi alma rechazas, lejos de mí tu rostro ocultas?

Desdichado y agónico estoy desde mi infancia,

he soportado tus terrores, y ya no puedo más;

han pasado tus iras sobre mí, tus espantos me han aniquilado.

Me envuelven como el agua todo el día, se aprietan contra mí todos a una.

Has alejado de mí compañeros y amigos, son mi compañía las tinieblas.

Oh Señor Dios de mi salvación, ante ti estoy clamando día y noche;

llegue hasta ti mi súplica, presta oído a mi clamor.

(4)

4 SALMO 103 (102)

Bendice al Señor, alma mía,

del fondo de mi ser, su santo nombre, bendice al Señor, alma mía,

no olvides sus muchos beneficios.

El, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias, rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura, satura de bienes tu existencia,

mientras tu juventud se renueva como el águila.

El Señor, el que hace obras de justicia, y otorga el derecho a todos los oprimidos, manifestó sus caminos a Moisés,

a los hijos de Israel sus hazañas.

Clemente y compasivo es el Señor, tardo a la cólera y lleno de amor;

no se querella eternamente

ni para siempre guarda su rencor;

no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.

Como se alzan los cielos por encima de la tierra,

así de grande es su amor para quienes le temen;

tan lejos como está el oriente del ocaso aleja el de nosotros nuestras rebeldías.

Cual la ternura de un padre para con sus hijos,

así de tierno es el Señor para quienes le temen;

que él sabe de qué estamos plasmados, se acuerda de que somos polvo.

¡El hombre! Como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece;

pasa por el un soplo y ya no existe, ni el lugar donde estuvo vuelve a conocerle.

Mas el amor del Señor desde siempre hasta

siempre para los que le temen,

y su justicia para los hijos de sus hijos, para aquellos que guardan su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos.

El Señor en los cielos asentó su trono, y su soberanía en todo señorea.

Bendecid al Señor, ángeles suyos,

héroes potentes, ejecutores de sus órdenes, en cuanto oís la voz de su palabra.

Bendecid al Señor, todas sus huestes, servidores suyos, ejecutores de su voluntad.

Bendecid al Señor, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio.

¡Bendice al Señor, alma mía!

SALMO 143 (142)

Señor, escucha mi oración, presta oído a mis súplicas,

respóndeme por tu lealtad, por tu justicia;

no entres en juicio con tu siervo,

pues no es justo ante ti ningún viviente.

Persigue mi alma el enemigo, mi vida estrella contra el suelo;

me hace morar en las tinieblas,

como los que han muerto para siempre;

se apaga en mí el aliento,

mi corazón dentro de mí enmudece.

Me acuerdo de los días de antaño, medito en todas tus acciones, pondero las obras de tus manos;

hacia ti mis manos tiendo,

mi alma es como una tierra que tiene sed de ti.

¡Respóndeme pronto, Señor, el aliento me falta;

no escondas lejos de mí tu rostro,

pues sería yo como los que bajan a la fosa”

Haz que sienta tu amor por la mañana, porque confío en ti;

hazme saber el camino a seguir, porque hacia ti levanto mi alma.

Líbrame de mis enemigos, Señor, en ti me refugio;

enséñame a cumplir tu voluntad, porque tú eres mi Dios;

tu espíritu que es bueno me guíe por una tierra llana.

Por tu nombre, oh Señor, dame la vida, por tu justicia saca mi alma de la angustia;

por tu amor aniquila a mis enemigos, pierde a todos los que oprimen mi alma porque yo soy tu servidor.

(5)

5 Respóndeme por tu lealtad, por tu justicia;

no entres en juicio con tu siervo.

Tu espíritu que es bueno me guíe por una tierra llana.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos Amén.

Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti, oh Dios.

Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti oh Dios

Aleluya, Aleluya, Aleluya, Gloria a ti, oh Dios. Oh Señor nuestra esperanza gloria a ti

D. En Paz roguemos al Señor C. Señor ten piedad

D. Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por la paz del mundo entero, por la estabilidad de las Santas Iglesias de Dios, y por la unión de todas, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad

D. Por esta Santa Morada, y por los que en ella entran con fe, devoción y temor de Dios, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por los piadosos cristianos ortodoxos, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por nuestro Padre y Metropolita Ignacio, por la venerable Orden de los Presbíteros y Diáconos en Cristo, por todo el clero y todo el pueblo, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por el Presidente de la República, por toda Autoridad Civil, y por las fuerzas armadas, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por esta ciudad y este rancho, por toda ciudad y país; y por todos los fieles que en ellos habitan, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad

D. Por la pureza de los aires, la abundancia de los frutos de la tierra y por tiempos pacíficos, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Por los viajeros por tierra, mar y aire, por los enfermos, afligidos y cautivos y por su salvación, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad.

D. Para que nos libre de toda aflicción, ira, peligro y necesidad, roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad

D. Ampáranos y sálvanos ten misericordia y consérvanos, oh Dios, en tu gracia.

C. Señor ten piedad.

D. Conmemorando a nuestra santísima, purísima, bendita y gloriosa Señora (Theotokos) Madre de Dios y siempre Virgen María y a todos los Santos encomendémonos todos, los unos a los otros, y cada instante de nuestra vida, a Cristo nuestro Dios.

C. A ti, Señor.

Sac, “Pues a ti pertenecen toda gloria, honor y adoración, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos”

C. Amén

Tono 8 “Dios es el Señor, y se nos ha revelados; bendito el que viene en el nombre del Señor”

• (Stijo 1) Confesad al Señor e invocad su Santo Nombre.

• (Stijo 2) Me rodeaban todos los gentiles, en el nombre del Señor los cercené.

• (Stijo 3) Esta ha sido la obra del Señor, una maravilla a nuestros ojos

TROPARIO DE LA

RESURRECCION DOS VECES

(6)

6 (LA SEGUNDA VEZ SE CANTA

DESPUES DEL GLORIA AL PADRE) pero si se celebra una gran festividad del Señor o de la Santísima Virgen u otro Santo, cantamos en el siguiente orden: En primero lugar el Tropario de la Resurrección y luego, el Gloria al Padre… el Tropario de la Fiesta que se celebra, el Ahora y siempre y por último Theotokio en el tono del Tropario de la Fiesta.

Tropario de Resurrección / Tono 8 Descendiste de las alturas, oh Piadoso, y aceptaste el entierro de tres días para librarnos de los sufrimientos. Vida y Resurrección nuestra, ¡oh Señor, gloria a ti!

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.

Tropario de Resurrección / Tono 8 Descendiste de las alturas, oh Piadoso, y aceptaste el entierro de tres días para librarnos de los sufrimientos. Vida y Resurrección nuestra, ¡oh Señor, gloria a ti!

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Apolytikion de la Fiesta / Tono 1

Salve, Oh virgen Madre de Dios Llena de Gracia, porque de ti apareció brillando el Sol de la Justicia, Cristo nuestro Dios, alumbran-do a los que están en las tinieblas. Regocíjate, Oh Justo Anciano, que recibiste en tus brazos al Redentor de nuestras almas, que nos otorgó la Resurrección.

LETANIA

D. Más y más, en paz roguemos al Señor.

C. Señor ten piedad

D. Ampáranos, sálvanos, ten misericordia y protégenos, oh Dios, por tu gracia.

C. Señor ten piedad

D. Conmemorando a nuestra santísima, purísima, bendita y gloriosa Señora, Theotokos y siempre Virgen María, junto con todos los santos, encomendémonos a nosotros mismos, los unos a los otros y nuestra vida entera, a Cristo nuestro Dios.

C. A ti Señor.

Sac. “Pues tuyo es el poder y tuyos son el reino, la fuerza y la gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos “

C. Amén.

Kathisma I / Tono 8

Resucitaste de entre los muertos, Vida de todos. Y un Ángel resplandeciente exclamó a las mujeres: “Cesad vuestras lágrimas, y alabando, proclamad y anunciad a los Apóstoles que Cristo, el Señor, ha resucitado; y que siendo Dios se ha complacido en salvar a la humanidad”.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

Tono 8

Verdaderamente resucitaste del sepulcro, Salvador, y ordenaste a las mujeres piadosas que anuncien la Resurrección a los Apóstoles, según lo que ha sido escrito.

Pedro, se apresuró hacia el sepulcro y quedó atónito al ver adentro la luz.

Entonces, vio allí sólo los lienzos acomodados, sin el Cuerpo Divino; creyó pues y exclamó diciendo: “¡Gloria a Ti, Cristo Dios y Salvador nuestro, porque salvaste a todos, siendo en verdad el Resplandor del Padre”.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

(7)

7 Para la Fiesta / Tono 1

¡Que se asombre el coro angelical de la maravilla! Y nosotros los hombres, alcemos las voces con cánticos de alabanza; Porque estamos contemplando la Condescendencia Inefable de Dios.

Pues Aquel, ante Quien se tiemblan los Poderes Celestiales, está abrazado ahora por las manos del anciano; Y Él es el Único Amante de la humanidad.

Katisma II / Tono 8

Las gentes sellaron Tu Sepulcro, Salvador;

pero el Ángel removió la piedra de la entrada; las mujeres vieron Tu Resurrección de entre los muertos y anunciaron a Tus discípulos en Sión que Tu habías resucitado, Vida de todos, desatando las cadenas de la muerte.

¡Señor, gloria a Ti!

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

Tono 8

Llevando los bálsamos de la sepultura, las mujeres llegaron, y desde la tumba escucharon la voz del Ángel que decía:

“¡Cesad vuestras lágrimas, recibid la alegría en vez de la tristeza y alabad anunciando que: ‘Cristo, el Señor, ha resucitado’, y que se complació en salvar al género humano, por el Poder de Su Divinidad!”

Ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

Para la Fiesta / Tono 1

Aquel Que está con el Padre sobre el Trono Santo, ha venido a la tierra naciendo de la Virgen; Y Aquel Incontenible por el tiempo se hace Niño; Y cuando Simeón lo recibió en sus brazos, con regocijo exclamó diciendo: “Ahora, Oh Se-ñor Compasivo, despide a Tu siervo en paz, pues Tú lo has alegrado”.

EULOGITARIA / Plagal 1 / Tono 5

¡Bendito eres, oh Señor! Enséñame tus mandamientos.

Todos los coros celestiales se estremecieron, oh Salvador, al verte contado entre los muertos, derrotando el poder de la muerte, resucitando contigo a Adán y librándonos a todos del Hades.

¡Bendito eres, oh Señor! Enséñame tus mandamientos.

El ángel brillante, de pie ante el sepulcro, habló a las miróforas, diciendo: ¿por qué, oh discípulas, mezcláis los perfumes con las lágrimas? ¡Mirad al sepulcro y regocijaos!, porque el Salvador se ha levantado de la tumba.

¡Bendito eres, oh Señor! Enséñame tus mandamientos.

Muy de mañana, las Miróforas corrieron al sepulcro llorando; mas el ángel ante ellas dijo: Ha pasado el tiempo de las lágrimas. ¡No lloréis! Mas anunciad a los Apóstoles la Resurrección.

¡Bendito eres, oh Señor! Enséñame tus mandamientos.

Las Miróforas llegaron a tu sepulcro, oh Salvador, y escucharon al ángel que cantando les dijo: ¿Por qué contáis al vivo entre los muertos? Resucitó del sepulcro como Dios.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Nos prosternamos ante el Padre, su Hijo y el Espíritu Santo, Trinidad Santísima y Consubstancial, exclamando con los Serafines:

¡Santo, Santo, Santo eres tú, Señor!

(8)

8 Ahora y siempre, y por los siglos de los

siglos. Amén.

Oh Virgen, tu Diste a luz al Dador de la Vida, salvaste a Adán del pecado y a Eva otorgaste gozo en vez de tristeza, porque el Dios y hombre que por ti fue engendrado, guio a la vida a los que habían caído.

¡Aleluya, Aleluya, Aleluya! ¡Gloria a ti oh Dios!

¡Aleluya, Aleluya, Aleluya! ¡Gloria a ti oh Dios!

¡Aleluya, Aleluya, Aleluya! ¡Gloria a ti oh Dios! Oh Dios nuestro y esperanza nuestra, ¡Gloria a ti!

LETANIA MENOR

D. Más y más, en paz roguemos al Señor.

C. Señor, ten piedad

D. Ampáranos, sálvanos, ten misericordia y protégenos, oh Dios, por tu gracia.

C. Señor ten piedad

D. Conmemorando a nuestra santísima, purísima, bendita y gloriosa Señora, Theotokos y siempre Virgen María, junto con todos los santos, encomendémonos a nosotros mismos, los unos a los otros y nuestra vida entera, a Cristo nuestro Dios.

C. A ti, Señor

Sac. “Porque bendito es tu nombre, y glorificado es tu reino, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.”

C. Amén Ipakoí / Tono 8

Buscando al Inmortal entre los muertos, las mujeres portadoras del bálsamo, vinieron al sepulcro del Dador de la vida.

Y al recibir del Ángel las Nuevas de la alegría, anunciaron a los Apóstoles que el Señor ha resucitado, otorgando al mundo la gran misericordia.

Anavathmoi / Antífona I / Tono 8

Desde mi juventud, el enemigo me tentaba con las pasiones y me ardía con los placeres. Pero, apoyado en Ti, Señor, yo lo venceré avergonzándolo.

Los que odian a Sión serán secos, como la hierba antes de ser arrancada; porque, Cristo los degollará con la segadera del tormento.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

Por el Espíritu Santo, todo se vivifica; Él es Luz de la Luz y Dios Magnífico;

¡Alabémosle, pues, con el Padre y el Hijo!

Antífona II / Tono 8

¡Que mi humilde corazón sea cubierto con Tu Temor! Para que no se enaltezca y caiga lejos de Ti, ¡Misericordioso!

El que mantiene su confianza en el Señor, no temerá, entonces, cuando el Señor juzgará a todos y atormenta con el fuego.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

Por el Espíritu Santo, todo ser deificado contempla y habla profetizando, haciendo prodigios sublimes; pues alaba a Un Dios Trino, porque la Divinidad, aunque de Tres Luces, es de una sola Soberanía.

Antífona III / Tono 8

A Ti he clamado, Señor; Inclina, pues, Tus Oídos y escúchame al exclamarte; y purifícame antes de elevarme de aquí.

(9)

9 Cuando uno llega al ocaso de su vida,

vuelve a su madre tierra y se disuelve en ella, como lo ha sido; para que recibiera las recompensas o los castigos, por lo que él ha hecho en su vida.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

Por el Espíritu Santo se habla de una sola Divinidad tres veces Santa. Porque del Padre, que no tiene principio, nació el Hijo Ilimitado por el tiempo y brilló con el Espíritu que Les iguala en la Esencia y en el Trono.

Antífona IV / Tono 8

¡He aquí, cuan bueno y hermoso que todos los hermanos convivan en armonía!

Pues por esto, Dios prometió la vida eterna.

Él que adorna las flores del campo ordena:

Que nadie debe preocuparse por sus vestimentas.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

El Espíritu Santo es la única causa de la orden y la paz de la creación. Porque Él es Dios Verdadero, Consubstancial al Padre y al Hijo.

LETANIA MENOR

D. Más y más, en paz roguemos al Señor.

C. Señor, ten piedad

D. Ampáranos, sálvanos, ten misericordia y protégenos, oh Dios, por tu gracia.

C. Señor ten piedad

D. Conmemorando a nuestra santísima, purísima, bendita y gloriosa Señora, Theotokos y siempre Virgen María, junto

con todos los santos, encomendémonos a nosotros mismos, los unos a los otros y nuestra vida entera, a Cristo nuestro Dios.

C. A ti, Señor

Sac. “Porque Tú eres el Rey de la Paz y el Salvador de nuestras almas, y a Ti rendimos gloria, al Padre y al Hijo y Al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

C. Amén

Kontakion de la Resurreción / Tono 8 Cuando Te levantaste del sepulcro, resucitaste a los muertos y levantaste a Adán; Eva se regocijó jubilosa por Tu Resurrección; y todas las regiones de la tierra celebran Tu Resurrección de entre los muertos ¡Misericordiosísimo!

Íkos / Tono 8

Has conquistado los reinados del infierno,

¡Longánimo! Resucitaste a los muertos y encontraste a las mujeres portadoras del bálsamo otorgándoles la alegría en vez del pesar. Y por ellas, anunciaste a Tus Apóstoles las insignias del triunfo,

¡Salvador mío, Dador de la vida! e iluminaste a la creación, Amante de la humanidad. Por eso, el mundo se regocija por Tu Resurrección de entre los muertos,

¡Misericordiosísimo!

Synaxarion

El 6 de Febrero conmemoramos a nuestro devoto Padre Boukolos, Obispo de Esmirna.

En este día también conmemoramos al Santo Mártir Julián de Emesa.

En este día también conmemoramos a los Santos Mártires Fausta, Eulasio y Máximo.

En este día conmemoramos a nuestro Padre entre los Santos Fotio, Patriarca de Constantinopla,

(10)

10 el compañero de los Apóstoles y

Confesor.

También conmemoramos a los devotos Portadores de Dios Barsanoufios el Gran Anciano, y Juan que se conocido como El Profeta.

Por sus santas intercesiones, oh Dios ten misericordia de nosotros. Amén.

Katavasías de la Presentación / Tono 3 Oda I

Antiguamente, el Sol alcanzó el fondo del mar cuando el agua, en ambos lados, se solidificó como muro para que el pueblo cruzara a pie mientras cantaba debidamente; ¡Alabemos al Señor porque ha sido glorificado!

Oda III

Oh Señor, firmeza de los que a ti acuden, confirma tu Iglesia que adquiriste con tu preciosa sangre.

Oda IV

Oh Cristo, tu virtud ha cubierto los cielos, porque, al surgir del Arca de tu santidad, de la Madre exenta de corrupción, te presentaste en el Templo de tu gloria como un niño cargado en brazos y toda la creación se llenó de tu alabanza.

Oda V

Cuando Isaías vio figuradamente al Señor sobre un trono altísimo, acompañado por los ángeles de gloria, exclamó diciendo:

¡Pobre de mí! Yo, el miserable, me he anticipado a ver al Dios encarnado, quien es la Luz sin ocaso y Soberano de la paz.

Oda VI

Cuando los ojos del anciano Simeón contemplaron la salvación preparada para los pueblos, exclamó diciendo: ¡Oh Cristo, que vienes de Dios, Tú eres mi Dios!

Oda VII

Oh Verbo de Dios, que rociaste en el fuego a los jóvenes que te glorificaban y que habitaste en la Virgen inmaculada, a ti te alabamos y cantamos con piedad:

¡Bendito eres Tú, oh Dios de nuestros padres!

Alabemos, bendigamos y adoremos al Señor

Oda VIII

Los jóvenes, héroes por su piedad, unidos dentro del fuego y siendo salvados del daño de las llamas, cantaron divinas alabanzas: ¡Bendecid al Señor todas las obras del Señor y ensalzadle por todos los siglos!

D. Roguemos al Señor C. Señor, ten piedad.

Sac. Porque eres Santo, oh Dios nuestro y descansas entre tus Santos, te rendimos gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

C. Amén Tono 2

C. Todo lo que respira alabe al Señor (2 veces)

Alabe al Señor, todo lo que respira.

D. Para que merezcamos escuchar el Santo Evangelio, roguemos al Señor.

C. Señor, ten piedad (3 veces)

D. ¡Sabiduría! Levantémonos y escuchemos el Santo Evangelio.

Sac. La Paz sea con vosotros.

C. Y con tu espíritu

(11)

11 Eothina 11

Sac. Lectura del Santo Evangelio según San Juan (Jn 21,14-25)

C. ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!

D. Estemos atentos

En aquel tiempo, Jesús se manifestó a los discípulos después de haber resucitado de entre los muertos, y dijo a Simón Pedro:

«Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos?» Le dijo él: «Sí, Señor, Tú sabes que te quiero.» Le dijo Jesús: «Apacienta mis corderos.» Volvió a decirle por segunda vez: «Simón de Jonás, ¿me amas?» Pedro le respondió: «Sí, Señor, Tú sabes que te quiero.» Le dijo Jesús: «Apacienta mis ovejas.» Le dijo por tercera vez: «Simón de Jonás, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez:

«¿Me quieres?», y le respondió: «Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te quiero.» Le dijo Jesús: «Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras», (con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios). Dicho esto, añadió:

«Sígueme.» Pedro se volvió y vio siguiéndoles detrás al discípulo a quien Jesús amaba, quien además durante la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: “Señor, ¿quién es el que te va a entregar?” Viéndole Pedro, dijo a Jesús:

«Señor, y éste, ¿qué?» Jesús le respondió:

«Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.»

Entonces corrió entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro: “No morirá”, sino: “Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa?” Éste es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos

que su testimonio es verdadero. Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús.

Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran.

C. ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!

Lec: Habiendo visto la Resurrección de Cristo, prosternémonos ante el Santo Señor Jesús, el único exento del pecado.

Ante tu Cruz, oh Cristo, nos prosternamos.

Alabamos y glorificamos a tu santa Resurrección, porque tú eres nuestro Dios, a ningún otro conocemos y tu Nombre invocamos. Fieles, acudid todos y prosternémonos ante la Santa Resurrección de Cristo, porque por la Cruz llegó el júbilo al mundo entero.

Bendigamos al Señor en todo tiempo y alabemos su Resurrección, porque habiendo padecido la Cruz por nosotros, destruyó la muerte con su muerte.

Salmo 51 (50) / Tono 2 o el de la semana Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, Por tu inmensa ternura borra mi delito,

Lávame a fondo de mi culpa, Y de mi pecado purifícame.

Pues mi delito yo lo reconozco, Mi pecado sin cesar está ante mí;

Contra ti, contra ti solo he pecado, Lo malo a tus ojos cometí.

Por que aparezca tu justicia cuando hablas

Y tu victoria cuando juzgas Mira que en culpa ya nací, Pecador me concibió mi madre.

Mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser,

Y en lo secreto me enseñas la sabiduría.

Rocíame con hisopo, y seré limpio, Lávame, y quedaré más blanco que la

nieve.

(12)

12 Devuélveme el son del gozo y la alegría,

Exulten los huesos que machacaste tú.

Retira tu faz de mis pecados, Borra todas mis culpas.

Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, Un espíritu firme dentro de mí renueva;

No me rechaces lejos de tu rostro, No retires de mí tu santo espíritu.

Vuélveme la alegría de tu salvación, Y en espíritu generoso afiánzame;

Enseñaré a los rebeldes tus caminos, Y los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, Dios, Dios de mi salvación,

Y aclamará mi lengua tu justicia;

Abre, Señor, mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza.

Pues no te agrada el sacrificio, Si ofrezco un holocausto no lo aceptas.

El sacrificio a Dios es un espíritu contrito;

Un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.

¡Favorece a Sión en tu benevolencia, Reconstruye las murallas de Jerusalén!

Entonces te agradarán los sacrificios justos,

-holocausto y oblación entera-, Se ofrecerán entonces sobre tu altar

novillos.

C. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Por la intercesión de los Apóstoles, oh Piadoso, borra la abundancia de nuestros pecados.

C. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Por la intercesión de la Theotokos, oh Piadoso, borra la abundancia de nuestros pecados.

C. Oh Piadoso ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu gran misericordia, y conforme a la grandeza de tu compasión, borra mis transgresiones.

Jesús resucitó del sepulcro como predijo y, nos otorgó la vida eterna y la gran misericordia.

Sac/Diac. Salva, oh Dios, a tu pueblo y bendice tu heredad. Mira a tu mundo con piedad y compasión. Acrecienta la fortaleza de los cristianos ortodoxos, y envía sobre nosotros tu abundante piedad, por la intercesión de la (Theotokos) Purísima Madre de Dios y siempre Virgen María, por el poder de la venerable y vivificadora Cruz, por las súplicas de las honorables Potestades Celestiales, del honorable y glorioso Profeta y Precursor Juan Bautista, de los santos, gloriosos y alabadísimos Apóstoles, de nuestros milagrosos Padres, Doctores Ecuménicos y Jerarcas, Basilio Magno, Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo cuya memoria celebramos el día de hoy, de los Santos y gloriosos Mártires, de los Santos y Justos Abuelos del Señor, Joaquín y Ana, de San (De Santos Boukolos, Fotios, Barsanofios, Juan y los Mártires Fausta, Eulasio y Máximo cuyas memorias conmemoramos en este día. y de San Inocencio, titular de este santo templo), y de todos los Santos, te suplicamos, Señor, todo misericordia, que nos escuches y que tengas piedad.

C. Señor, ten piedad (12 veces)

Sac. “Por la misericordia, la compasión y el amor de tu Hijo Unigénito a la humanidad, con quien eres bendito, junto con tu Santísimo Espíritu bueno y

(13)

13 vivificador, ahora y siempre, y por los

siglos de los siglos.”

C. Amén.

D. ¡A la Madre de Dios y Madre de la Luz engrandezcamos con cánticos!

Oda IX Megalynario Tono 3

Las Magnificaciones / Cántico de María (Lucas 1: 46b - 55)

1. Alaba mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador.

“Oh más Honorable que los Querubines e incomparablemente, más Gloriosa que los serafines; Tú que sin mancha has engendrado a Dios Verbo; verdadera Theotokos, te magnificamos.”

2. Porque ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán Bienaventurada.

3. Porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso, Santo es Su Nombre y Su Misericordia alcanza de generación en generación a los que Le temen.

4. Desplegó la fuerza de Su Brazo, dispersó a los de corazón altanero.

5. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos con las manos vacías.

6. Acogió a Israel, Su siervo, acordándose de la misericordia.

Como había anunciado a nuestros padres en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.

Theotokos, eres esperanza de todos los cristianos, guarda, refugio y protección de quienes ponemos en ti su confianza.

Oda 9 Katavasía / Tono 3

Discernamos, oh fieles, la sombra y la letra de la Ley: cada varón que abre un seno materno es consagrado para Dios. Así que al Verbo primogénito del Padre, que es sin principio, al Hijo único de la que no conoció varón, le magnificamos.

Letanía

D. Más y más, en paz roguemos al Señor.

C. Señor, ten piedad.

D. Ampáranos, sálvanos, ten misericordia y protégenos, oh Dios, por tu gracia.

C. Señor ten piedad

D. Conmemorando a nuestra santísima, purísima, bendita y gloriosa Señora, Theotokos y siempre Virgen María, junto con todos los santos, encomendémonos a nosotros mismos, los unos a los otros y nuestra vida entera, a Cristo nuestro Dios.

C. A ti Señor.

Sac. “Porque te alaban todos los poderes celestiales, a ti rendimos gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos”

C. Amén.

Tono 2

C. Santo es el Señor Dios nuestro (2 veces) Santo es el Señor Dios nuestro; elevad al Señor nuestro Dios y prosternamos a sus pies, porque Santo es el Señor Dios nuestro.

Exapostelarión de la Undécima Eotina Tono 2 / En la Montaña

Después de la Resurrección, al preguntar a Pedro: ¿Me amas?, el Señor, lo ha instituido Jefe de pastores de Sus corderos.

Pedro viendo al Discípulo a quién Jesús amaba que les seguía, preguntó al

(14)

14 Maestro: “Señor, y éste, ¿qué?”. Jesús le

respondió: “Si quiero que se quede hasta que Yo venga, ¿qué te importa a ti, Pedro, amado mío?”

Para la Fiesta / Tono 3

Cuando el Anciano fue traído por el Espíritu al Templo, recibió en sus brazos al Señor de la Ley exclamando:

“Despídeme ahora, en paz, de las ataduras de la carne, según Tu Palabra;

Porque mis ojos han visto la revelación de la Luz a los Gentiles y la Salvación de Israel.”

Tono 8

¡Todo cuanto respira alabe al Señor!

¡Alabad al Señor desde los cielos, alabadle en las alturas! A ti pertenece la alabanza, oh Dios.

¡Alabadle todos sus ángeles, alabadle todos sus ejércitos! A ti pertenece la alabanza, oh Dios.

Estiquera 1. Tono 8

Esta Gloria es para todos sus justos.

Aunque compareciste ante el tribunal, para ser juzgado por Pilato; no dejaste el Trono, Señor, estando sentado junto al Padre. Y resucitaste de entre los muertos liberando al mundo de la esclavitud del extraño, como eres Compasivo y Aman- te de la humanidad.

Estiquera 2. Tono 8

Alabad a Dios en Su Santuario; Alabadlo en Su Poderoso Firmamento.

¡Señor! Aunque los judíos Te pusieron en un sepulcro como Muerto, los soldados Te habían custodiado como a un Rey que duerme. Y como un Tesoro de vida, con sellos, sobre Ti, lo habían sellado. Pero Tú resucitaste otorgando la incorruptibilidad a nuestras almas.

Estiquera 3. Tono 8

Alabadlo por Sus Grandes Hazañas;

Alabadlo por Su Inmensa Grandeza.

¡Señor! Nos diste Tu Cruz, como un arma contra el demonio; porque él se hubiere atemorizado y temblado al no soportar contemplar Su Poder; pues Ella resucitó a los muertos y aniquiló a la Muerte; por esto nos prosternamos ante Tu Sepultura y Tu Resurrección.

Estiquera 4. Tono 8 Alabadlo con el toque de cuerno;

Alabadlo con arpa y con cítara.

¡Señor! El Ángel que clamó Tu Resurrección, atemorizó a los guardias;

pero hacia las mujeres exclamó diciendo:

“¿Por qué buscáis al Vivo en-tre los muertos? Siendo Dios, Él ha resucitado y otorgó la vida al mundo”.

Estiquera 5. / Para la Fiesta / Tono 4 Alabadlo con tambores y danzas;

Alabadlo con cuerdas y flautas.

Cumpliendo ahora la Ley escrita, el Amante de la humanidad, se presenta en el Templo; Y el anciano Simeón Lo recibe en sus brazos débiles exclamando:

“Despídeme ahora, al gozo del mundo venidero; Porque hoy Te vi envuelto en un cuerpo mortal, OhTú, Quién eres el Señor de la vida y Soberano de la muerte.”

Estiquera 6. / Tono 4

Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación,

¡Todo cuanto respira alabe al Señor!

Cumpliendo ahora la Ley escrita, el Amante de la humanidad, se presenta en el Templo; Y el anciano Simeón Lo recibe en sus brazos débiles exclamando:

“Despídeme ahora, al gozo del mundo venidero; Porque hoy Te vi envuelto en un cuerpo mortal, OhTú, Quién eres el Señor de la vida y Soberano de la muerte.”

(15)

15 Estiquera 7. / Tono 4

Verso: Ahora Señor deja a tu siervo irse en paz, según tu palabr, porque mis ojos han visto tu salvación, la cual tenias

prepara ante la faz de los pueblos.

¡Oh Señor, Sol de la Justicia! Te habías manifestado como Luz que alumbra a los gentiles, sentado sobre una nube ligera, cumpliendo la sombra de la Ley y revelando el inicio de la nueva Gracia. Por con-siguiente, al contemplarte Simeón exclamó: “Libérame de la corrupción, porque hoy Te había visto.”

Estiquera 8. / Tono 4

Verso: Luz que ilumina a las naciones, y la gloria de tu pueblo Israel.

Sin separarte del Seno del Padre, por Tu Divinidad, Te encarnas-te según Tu Buena Complacencia; Y fuiste llevado en los brazos de la Siempre Virgen y entregado a las manos de Simeón ‘El recibidor de Dios’; Oh Tú que en Tu Mano sostienes toda la creación. Por lo tanto, con alegría exclamó diciendo: “Ahora me despides en paz, a mí Tu siervo, porque Te he visto Oh Soberano.”

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Eotina 11 / Tono 8

Cuando Te manifestaste a Tus discípulos,

¡Salvador! después de Tu Resurrección;

encargaste a Simón que apaciente Tus corderos, como una recompensa de su expresión de amor. Pues le dijiste: “Pedro, si tú me amas apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas”. Y él, expresando su excelsa compasión, preguntó acerca del otro discípulo. Por sus intercesiones, guarda, Cristo, a Tu rebaño de los lobos que lo están dañando.

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Theotokion Tono 2

Tú excedes todas las bendiciones, Virgen Madre de Dios. Porque el infierno ha sido cautivado por Él que nació de Ti; Adán ha sido llamado nuevamente; la maldición desapareció; Eva está liberada; la muerte es vencida y nosotros vivificados. Por esto alabemos exclamando: “Bendito eres Tú, Cristo nuestro Dios, porque así Te complaciste, gloria a Ti”.

Continúa la Gran Doxología

Gloria a ti que nos mostraste la luz ….

Después de la Doxología se canta el siguiente Tropario de Resurrección.

Tono 4 (o el Tono de la semana)

Hoy se hizo la salvación del mundo.

Alabemos al que resucitó del sepulcro, la esencia de nuestra vida, porque holló la muerta con la muerte, dándonos el triunfo y la gran misericordia.

O de acuerdo a la práctica común:

Tono 8 (o el Tono de la semana)

Resucitado, oh Señor, del sepulcro, rompiste las cadenas del hades, eliminaste el poder de la muerte, salvando a todos de las redes del enemigo. Y cuando apareciste a tus discípulos, los enviaste a evangelizar, dando a través de ellos, tu paz al universo, oh Único todo piadoso.

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