DEFENSA CONTRA
ATAQUES PSIQUICOS
D
D
D
E
E
E
F
F
F
E
E
E
N
N
N
S
S
S
A
A
A
C
C
C
O
O
O
N
N
N
T
T
T
R
R
R
A
A
A
A
A
A
T
T
T
A
A
A
Q
Q
Q
U
U
U
E
E
E
S
S
S
P
P
P
S
S
S
Í
Í
Í
Q
Q
Q
U
U
U
I
I
I
C
C
C
O
O
O
S
S
S
C
C
C
a
a
a
r
r
r
l
l
l
o
o
o
s
s
s
J
J
J
.
.
.
R
R
R
u
u
u
i
i
i
z
z
z
P
P
P
o
o
o
l
l
l
e
e
e
o
o
o
(
(
(
M
M
M
e
e
e
l
l
l
c
c
c
h
h
h
i
i
i
z
z
z
e
e
e
d
d
d
e
e
e
k
k
k
)
)
)
Índice
Primera Parte: Los Ataques
Página
1
.- Ataques durante el sueño 152.- ¿Ataque? o ¿Mala Suerte? 31
3.- ¿Quiénes me atacan? 53
4.- ¿Cómo y cuándo me atacan? 75
5.- ¿Ataques o emboscadas? 87
6.- Cuando yo mismo me ataco 97
7
.- ¿Sería posible que nos ataquen desde el más allá? 105Segunda Parte: La Defensa
8
.- Preparando nuestra Defensa 1279
.- Amuletos o Talismanes 13510
.- El poder de la palabra 14911
.- ¿Quién puede ayudarnos? 16712
.- ¿Quién tiene poder sobre la materia? 179...“Nadie enciende una lámpara para
cubrirla con una vasija o para ponerla
debajo de la cama, sino que la pone sobre
un candelero, para que quienes entren vean
la luz”...
Lucas 8:16
...“Porque nada hay oculto que no haya de
quedar manifiesto; ni secreto que no haya
de ser conocido y salir a la luz”...
Lucas 8:17
PRIMERA PARTE
Capítulo 1
Ataques durante el sueño
Jaime había estado padeciendo de frecuentes pesadillas, en algunas de las cuales aparecía una serpiente que le producía una mordedura venenosa y en otras se trataba de una araña tarántula que igualmente le inyectaba su veneno. También había soñado que caía por un precipicio. Eran variadas sus pesadillas pero siempre tenían en común ataques y sufrimientos. Algunas veces se despertaba sudoroso y con el corazón latiéndole aceleradamente. A diferencia de su hermano Alberto, quien una vez fue mordido por una serpiente en la selva y se salvó gracias a un suero antiofídico, él no conocía antídotos contra las pesadillas. Se estaba agotando físicamente en forma tal que ya se hacía notorio para todos. Incluso, cuando llegaba al trabajo sus compañeros le decían que tenía signos de trasnocho o agotamiento y en forma jocosa le insinuaban que se debía a juergas y parrandas.
Su jefe inmediato, uno de los pocos que se ocupaban de los problemas de sus subalternos, lo llamó a su oficina para preguntarle que le estaba sucediendo. La primera pregunta fue para indagar si tenía problemas serios de salud o problemas emotivos de tipo familiar, y en el peor caso si se estaba dedicado a la “dolce vita”, ya que en su condición de empleado, cualquiera de esas situaciones podría afectar su rendimiento laboral. El interrogatorio fue breve, no había problemas aparentes aparte de las recurrentes y molestas pesadillas. Jaime contaba que por momentos le daba hasta miedo acostarse a dormir para no enfrentar las pesadillas y por ello se quedaba leyendo o viendo televisión hasta muy tarde. Esta situación estaba creándole problemas de insomnio y falta de descanso adecuado. Cambió su última comida de la noche por una más liviana, pero esto no pareció tener influencia alguna. Después de varias semanas, el agotamiento parecía ser el vencedor. Las fuerzas y la motivación para el trabajo se habían reducido considerablemente. Un
compañero de trabajo, al verlo en esas condiciones, le sugirió ir a un médico. Este comentario le hizo recapacitar y darse cuenta de que el problema lo estaba afectando al punto que sus compañeros de trabajo veían que empeoraba. En ese momento recordó a un viejo amigo que era médico especializado en homeopatía pero psiquiatra de formación, el cual podría tratarlo en una forma holística e integral, a Jaime no le gustaban los médicos “pastilleros”.
Adolfo, su amigo médico, estaba ese día de muy buen humor y se había levantado escuchando unas sonatas de Bach. Después de tomar un frugal desayuno se dirigió a su consultorio donde tendría que enfrentar los problemas habituales de sus pacientes tratando de prolongar su buen humor antes que se transformase más tarde en amargura. Sus largos años de experiencia le habían formado una corteza exterior dura, difícil de penetrar y que lo hacían parecer insensible ante ciertas circunstancias. Su trayectoria le indicaba que no debía involucrarse directamente con los problemas de sus pacientes porque ello reduciría las posibilidades de ayudarlos. Tenía que estar preparado para su misión y esto incluía cierta dureza, tanto en su expresión como en su reacción. Siempre recordaba el ejemplo que le dio uno de sus profesores que comparaba su profesión con la del salvavidas en una playa. Si el salvavidas permitía que la persona que se estaba ahogando se agarrase de él en forma inapropiada o si era tratado con mucha delicadeza, entonces ambos corrían el riesgo de ahogarse juntos. Para rescatarlo y evitar que en su desesperación hundiese también a su salvador, había casos en los cuales se hacía necesario incluso el golpearlo para poderlo salvar. En cierta forma los problemas de sus pacientes no deberían de afectarlo tanto, más bien tendría que verlos como una película, donde el que sufre es el protagonista y no el espectador.
Jaime entró con cierto recelo al consultorio, pensando que los psiquiatras se formaban para curar o tratar varios niveles de locura o desequilibrio y por supuesto, él no pertenecía a esos grupos. Por eso no le dijo a su esposa que iría a ver al médico “psiquiatra” sino al “homeópata”, refiriéndose a la segunda especialidad del médico. Desde el mismo momento que Jaime entró caminando se produjo un intercambio de miradas. Mientras Jaime escudriñaba a su alrededor, tal como un gato que entra a una habitación desconocida, Adolfo lo miraba en forma penetrante.
Para él como médico era un procedimiento natural, casi un reflejo, siempre en busca de algún gesto que le diese indicios de un posible trastorno. Actuaba igual que los dentistas que observan, sin proponérselo, las bocas de todos los presentes en una fiesta o reunión. Aunque se conocían desde hacía algún tiempo, Adolfo nunca lo había visto como paciente, pero dedujo que no parecía estar tan mal porque vino a la consulta solo, sin compañía de ningún familiar. Cuando llegan acompañados, es que bajo engaño y presión familiar los llevan allí, porque los pacientes se niegan a aceptar que exista algún trastorno que los afecte.
Después de narrarle su problema ocasionado por las repetidas pesadillas le pidió, que por favor, le diese una solución que no fuese aquella de tomar drogas o somníferos, porque no quería iniciarse como fármaco-dependiente. La observación no estaba de más, aunque Adolfo no era ese tipo de médico que busca soluciones con tratamientos a base de drogas. Él siempre prefería ir a la raíz del problema. Las drogas las utilizaba solo en casos graves para evitar que los pacientes sufriesen innecesariamente o causaran daños a terceros e incluso a sí mismos. La reclusión hospitalaria quedaba como la última opción.
Jaime esperaba ansioso las preguntas de Adolfo, siempre temiendo que le condujesen por un camino desconocido. Trataba de leer en su rostro algún tipo de diagnóstico, una expresión de rechazo, de solidaridad, de comprensión; en fin, algo que le indicase por donde iban las pesquisas del galeno. Pero se tropezaba con un rostro de piedra, imperturbable y difícil de leer. Verlo como médico era distinto a tratarlo como amigo y pensó que sería un difícil contrincante jugando Póker.
Luego de haberle tomado la tensión arterial y completado el examen físico superficial, que incluyó oídos, nariz y garganta, le hizo unas preguntas que ayudarían a completar su cuadro clínico. Él prestaba mucha atención a sus pacientes y analizaba sus problemas holísticamente, considerando la interacción cuerpo-mente.
--“¿Cuándo comenzaste a tener esas pesadillas recurrentes?”
--“No lo recuerdo con precisión, debe haber sido hace dos o tres semanas”. --“Necesito que lo recuerdes exactamente. Si no me puedes decir la fecha, trata de recordar el momento o circunstancias cuando comenzaron tus pesadillas y si éstas coincidieron con algún problema de trabajo o familiar”.
--“Sí, creo que fueron tres semanas, pero hasta donde recuerdo, no coincidió con ningún problema familiar ni de trabajo, de haber sido así, yo mismo pudiese haber deducido la causa. Precisamente es lo que no entiendo, porque actualmente no me encuentro bajo ninguna situación de stress o tensión nerviosa”.
--“Entiendo, te adelantaste a mis conclusiones. Voy a formularte otras preguntas, pero no creas que por ser psiquiatra te estoy viendo como loco, aunque las preguntas sean raras, luego te explicaré el por qué. ¿Has sentido olores como de cloacas rotas, de carne podrida o animal muerto, especialmente sin que las personas a tu alrededor sientan lo mismo y sin que físicamente exista nada que lo produzca cerca de ti?
--“Afortunadamente no”
--“En tu casa de habitación o lugar de trabajo ¿Han aparecido filtraciones o grietas últimamente?
--“¡Por favor! ¿Ahora me vas a ofrecer tus servicios como albañil? --“Ya te lo advertí, las preguntas son raras pero tienen una razón”.
--“Bueno, ciertamente, en mi habitación salieron unas grietas y pensé que sería un asentamiento de la construcción y en el pasillo de la cocina hay una humedad que parece de filtraciones. Pero no entiendo que tenga eso que ver con mis pesadillas. Si te estuviese consultando por un problema de alergias o asma puedo entender lo de las filtraciones, pero bueno, tú sabrás lo que haces.”
-- “Cuando te acuestas y todavía no te has dormido, ¿Oyes ruidos extraños, como una ramita que se quiebra o un clic?
--“¡Ahora si me doy cuenta que estoy ante un psiquiatra!... ¡De verdad que lo eres! Pero para responder a tu extraña pregunta te diré que no, no he oído nada parecido o por lo menos no lo he notado”. Y en forma jocosa agregó: “Tampoco he visto apariciones de fantasmas ni he oído ruido de cadenas arrastrándose, ni oigo vocecitas que me susurren algo al oído”.
--“Está bien, vamos a concentrarnos en tus pesadillas. Cuando tienes esos malos sueños ¿has sentido también una opresión en el pecho, como si alguien se apoyase en ti?”
--“Creo que un par de veces sentí algo parecido, pero pensé que era flatulencia”
--“El origen del vocablo ‘pesadilla’, en nuestro idioma, estaba vinculado a la dificultad para respirar durante el sueño y a la sensación de algo pesado sobre el pecho. Desde que las tienes ¿has sentido un constante desgano o flojera?”
--“Sí, pero creo que es por la falta de sueño”.
--“¿Has tenido alguna sensación de miedo, temor o inseguridad sin razón aparente? Me refiero a la sensación o presentimiento de que algo malo te podría ocurrir, sensación acompañada generalmente de una contracción involuntaria en la parte inferior del abdomen, la cual algunos llaman mariposas en el estómago, y que a muchos nos ocurre al abordar un avión, o la que sentimos antes de afrontar una situación para la cual no estábamos preparados.”
--“Por momentos la he sentido, pero creo que es por asociar las pesadillas con la ocurrencia de ciertas cosas malas, como si ellas fueran un aviso o algo premonitorio”.
--“Al levantarte por la mañana ¿Has observado en tu cuerpo magulladuras o raspaduras sin causa aparente? Éstas generalmente se ponen luego amarillentas y desaparecen rápidamente. Muchas personas no saben cómo explicarlo y dicen que se golpearon sin darse cuenta contra algún objeto mientras dormían o el día anterior”.
--“Recuerdo que hace algunos días mi esposa me preguntó qué me había ocurrido en el brazo porque tenía un pequeño moretón circular. Seguramente algún mal pensamiento atravesó por su mente, por la forma en que me lo preguntó. Creo que no quedó satisfecha con mi respuesta cuando le dije que no lo sabía y que podría haberme tropezado inadvertidamente con algún archivo en la oficina. Yo realmente no sabía qué lo causó y mi incertidumbre al responderle debe haberle alimentado sus suspicacias”.
--“Mira Jaime, en principio te voy a recetar unos globulillos homeopáticos de Aconitum y de Sulfur para que te ayuden con el problema de las pesadillas, pero primero que nada quiero aclararte que tu problema es de la psiquis o la parte mental de tu organismo”
--“Adolfo, ¿Es esa tu forma elegante de decirme que tengo algún tornillo flojo en la cabeza?”
--“De ninguna manera. Mi experiencia me dice, en base a mis observaciones, que no requiero ordenarte exámenes de laboratorio ni electro-encefalogramas, así que no tienes ningún tornillo flojo. Tú, hasta ahora, no has sufrido de dolores físicos y menos aún dolores de cabeza o migraña, la única consecuencia de tus pesadillas es el agotamiento. Pero hay que estar atento, ya que el cansancio puede ir aumentando hasta llegar a un punto en el cual se agote la resistencia de tu organismo y te cause alguna enfermedad del tipo psicosomática. Los problemas de la psiquis pueden tener dos causantes, una de tipo biológico o químico, que en principio descarto para tu caso, y la segunda motivada a un ataque psíquico, y creo precisamente que tu problema entra en la segunda categoría”.
--“¿Cómo es eso de un ataque psíquico? ¿Es que hay algún fantasma o espíritu que me persigue, como en las películas?”
--“Voy a tratar de explicártelo en forma sencilla, lo cual es bastante difícil. Es como los programas de televisión que quieren decirnos todo en unos cuantos segundos y muchas veces no lo consiguen. Nuestros organismos no son solamente estos dos cuerpos que ves aquí sentados en el consultorio. Cada persona está constituida por dos o más elementos, dependiendo de quien haga el análisis. Sin duda, el primero de nuestros componentes es de naturaleza física, es materia, es la carne y los huesos que forman nuestro cuerpo, materia que está sujeta a posibles daños o enfermedades y es precisamente en ese cuerpo material que nos especializamos nosotros los médicos. Pero además, tenemos otro u otros componentes no materiales que también están sujetos a daños pero de otro tipo, es decir de ataques psíquicos. Lo de psíquico viene de una palabra griega, Psykis, que se usaba en contraposición a lo material o físico. Se podría decir, en forma simplista, que lo que no es físico es psíquico o viceversa, aunque están estrechamente ligados. En tu caso, considerando la concepción griega antigua de que tenemos dos componentes humanos, has sido atacado en tu parte mental y no en la física. Si consideramos la versión cristiana antigua y algunas orientales que asocian tres componentes al ser humano: cuerpo, alma y espíritu, habrías sido atacado en tu
parte espiritual. Cuando a tu hermano lo mordió una serpiente fue atacado físicamente, ahora tú lo eres mentalmente. Uso la palabra mentalmente, para hacerlo más simple. Aunque nuestro cerebro y los procesos mentales son como una herramienta de nuestro yo superior o espíritu.”
--“Pero, ¡Yo no tengo enemigos!”
--“¿Tú crees que la serpiente que mordió a tu hermano era su enemiga?” --“¡Claro que no!, esas bichas no piensan. ¿Pero qué tiene que ver una cosa con la otra?”
--“Lo que te quiero decir es que con frecuencia somos atacados injustamente como reacción por algo que otra persona considera un primer ataque nuestro. Como no sentimos ninguna culpabilidad de haber causado daño, se nos hace difícil determinar el origen de algún ataque, ya que el enemigo está escondido en el anonimato y posiblemente es alguien quien sería la última persona de quien esperaríamos algo similar. Es el equivalente de la serpiente que mordió a tu hermano. Un acto inconsciente o sin importancia de tu parte puede haber hecho surgir una serpiente de cualquier lugar atacándote sin previo aviso. Puede tratarse de celos amorosos, de rencores, celos laborales o vecinales, de envidias y de ambiciones de terceros. Este tipo de ataque es una simple reacción, o contra-ataque, a un supuesto primer ataque de tu parte, aunque tú no lo consideres así por haber sido inconsciente e involuntario. Las personas justifican esos contra-ataques como una reacción de defensa y no sienten remordimiento por ello. Se dan casos en los cuales hasta un mendigo que implora una limosna, al no recibirla, se convierte en atacante psíquico, basando su reacción en una mezcla de envidia y de una supuesta soberbia de nuestra parte cuando él considera que ha sido rechazado o menospreciado. Él no se molesta en pensar que la persona en ese momento no lleva consigo dinero para dar. La moraleja de estos casos es que debemos comportarnos como cuando caminamos en la selva, teniendo mucho cuidado de no pisar a un animal que pueda atacarnos. A veces nuestra alegría por algo bueno despierta sentimientos de envidia en otras personas y de allí derivan también posibles ataques psíquicos”.
--“Creo que voy a salir de tu consultorio más asustado y confundido de lo que estaba cuando entré aquí”.
--“Afortunadamente tú has venido a la consulta de un especialista que tiene la capacidad de diferenciar entre trastornos físico-biológicos y manifestaciones que podríamos llamar para-normales. Si un paciente que sufre de alucinaciones acude a un brujo o curandero antes que donde un médico, el primero le dirá que ello es consecuencia de un “trabajo” o algún espíritu vengativo, sin embargo determinados cuadros clínicos que incluyen alucinaciones entran en la esfera de tratamientos médicos convencionales. Cuando nosotros descartamos ciertas causas, mediante un despiste clínico, podríamos estar enfrentando algo anormal, para lo cual no todos los galenos están preparados. Una de nuestras limitaciones, la de los psiquiatras y psicólogos clínicos, es que apenas recién egresamos de las universidades, iniciamos nuestras prácticas enfrentando problemas para los cuales no estamos suficientemente entrenados. Se nos presentan casos que se salen de lo aprendido en nuestros libros de texto y prácticas médicas y no sabemos cómo reaccionar. A pesar de nuestros conocimientos, en este campo dos más dos necesariamente no siempre son igual a cuatro, pero al menos estamos en la capacidad de diferenciar la gimnasia de la magnesia”.
Jaime se quedó mirando a su amigo doctor durante breves instantes y con una pícara sonrisa le dijo: “¡Así que tú dices que estoy sufriendo de un ataque psíquico!, espero que no me digas que ahora tengo a mi lado alguien a quien no puedo ver… ¡Sinceramente no puedes negar que estás acostumbrado a trabajar con locos!”.
--“Mira, te hablo más como amigo que como médico. Realmente es posible que hayas sido atacado psíquicamente y no te hagas ilusiones con curas milagrosas y súbitas, el proceso de sanación tomará algún tiempo, pero como los buenos vinos el mejor resultado se obtiene después de un largo período de maduración. Tendrás que poner mucho de tu parte para salir de tal atolladero. No es un dolor de cabeza que desaparece con un calmante. Sería como una auto-defensa, término redundante, pero lo uso para recalcar que la defensa no vendrá de afuera ni de terceros. Esto se trata de algo parecido a un conflicto de guerra o catástrofe cuando se usa la expresión ¡Sálvese quien pueda!, es decir, queda claro que las personas no
deben atenerse solamente a una posible ayuda externa y quedarse esperando abandonados a su suerte. Deben activar su propia defensa e instinto de supervivencia. Sólo en casos graves es necesaria la intervención de un tercero, como cuando alguien queda atrapado en un derrumbe. En los casos psíquicos al requerir ayuda externa habría que rogar a Dios para no caer en manos de un charlatán, ya que sería equivalente a ser auxiliado por un inexperto en un derrumbe y terminar aplastados”.
--“Adolfo, si se trata de defensa, necesito las armas adecuadas y ¡ni siquiera las conozco!”
--“Tienes razón, pero vamos a comenzar por dos puntos básicos que se usan en la guerra, y lo tuyo es una pequeña guerrita. Primero debes conocer a tu enemigo y debes conocer también sus recursos, sus armas, sus tácticas. Pero sobre todo debes comenzar por aceptar el hecho, te guste o no, de que eres víctima de un ataque psíquico. ¿Te has dado cuenta que en pleno siglo veintiuno, aquí en nuestro país, las mujeres sacan a sus niños a la calle con una pequeña piedra de azabache colgando en sus ropitas y así evitar el ‘mal de ojo’?. Esa no es más que una forma de protección contra algún ataque psíquico originado en envidias o frustración de algunas personas, por diferentes motivos”.
--“Creo que estoy muy viejo para que me echen mal de ojo”
--“A propósito, ¿Tu sabes de donde viene la expresión ‘mal de ojo’?” --“Esa no es mi especialidad, ¿Podrías decirme tú de dónde viene?”
Recuerda que nunca estamos lo suficientemente viejos para ser atacados física o psíquicamente, o como dirían los abuelos para que nos echen mal de ojo. A los que lo hacen se les dice ‘aojadores’. No te olvides que estamos como en la selva,
--“En la mitología griega había un monstruo con el nombre de Medusa, la cual debes haber visto representada con el cabello formado de serpientes, quien tenía el poder de convertir en piedra a las personas que miraba. Así que decían que ella les echaba el ‘mal de ojo’.
sujetos a muchos peligros. Además estamos viviendo una época en la cual se promueve en los medios de comunicación masiva el valor de la individualidad y el triunfo sobre los demás. Es lo que algunos llaman la cultura del ‘arribismo’ en contraposición a la cultura de la solidaridad y cooperación. En las antiguas tribus, todos eran hermanos de sangre y solidarios, el grupo de cazadores lo hacía para compartir con toda la tribu, pero ahora cada cual busca lograr triunfos y riquezas personales a costilla de los demás y cuando estos parecen interponerse en su camino se convierten automáticamente en sus enemigos. Pero vamos a concentrarnos en tu caso, ayudándote a identificar algunas posibles causas de ataques. ¿Cómo es tu vida afectiva? ¿Estás todavía casado o te divorciaste?”
--“Estoy felizmente casado durante muchos años y ¡con la misma mujer!, a quien de paso tú conoces, me refiero a Mary. De cambiarla por otra podría resultarme peor, más vale malo conocido que bueno por conocer. Y no es que yo sea un santo, pero me considero relativamente fiel a mi esposa. Fíjate que dije ‘relativamente’ y no ‘absolutamente’ pero diría que casi en un noventa y algo por ciento”
--“El hecho de que seas fiel a tu esposa no descarta el surgimiento de alguna rival, recuérdate que nuestra cultura actual, en donde el individuo centra todos sus deseos y ambiciones en torno a sí mismo, la gente busca alternativas supuestamente mejores. Hay mujeres y hombres que a pesar de tener pareja, piensan que la pueden cambiar por otra mejor o más joven, en la misma forma que cambian el auto o la televisión. Las personas ven a otra que parece ser feliz y su primer deseo es apoderarse de él o de ella para subir un peldaño en la escalera de sus ambiciones y satisfacciones. A diferencia nuestra, los asiáticos ven una hermosa flor y se acercan para quizás olerla y apreciar mejor su belleza y luego continúan su camino. En nuestra cultura la gente en la misma situación arranca la flor de su tallo para poseerla, lo cual de paso la destruye. La publicidad, mal enfocada y convertida en simple propaganda, ha sido la mayor contribución para el fomento de los deseos de cambio y para mantener girando la rueda del consumismo. Los hombres y mujeres se han convertido en un simple artículo de consumo como consecuencia del mensaje subliminal perseguido por algunos publicistas tarados. Esos seudo-profesionales, en
su mayoría, no están preparados psicológicamente, y a veces solo se limitan a repetir lo que han visto en otro lugar y siempre con el mismo propósito, ‘crear una necesidad’ a ser satisfecha por el potencial consumidor. La forma que use el consumidor para satisfacer su ‘necesidad creada’, no es su problema, lo importante es que se convierta en el comprador del bien ofertado, así tenga que robar o engañar para conseguirlo. Generalmente, la publicidad de un nuevo modelo de auto se acompaña de una bella y joven mujer, esperando que esa atracción sexual se convierta en deseo de poseer el vehículo, acción que de paso, está errada porque no todos los consumidores son varones. Pero lo grave es que crea un patrón de relación en el consumidor a quien subconscientemente se le dice que, si es bueno cambiar el auto por el nuevo modelo, ¿por qué no cambiar también su mujer? ¿O su esposo? Tú dices que eres un hombre fiel y que aparentemente no hay alguna mujer a tu alrededor de la cual te quieres apoderar. ¿Es eso válido para tu mujer? ¿No es posible que alguien se enamore platónicamente de ella y desee que tú desaparezcas del camino? Ese podría ser un enemigo potencial oculto”.
--“Yo seguí el consejo de mi padre cuando me dijo que enamorarse de una mujer muy bella era una fuente de problemas. En mi vida he podido observar que las más bellas son las menos felices, todos creen que son como un dulce en una pastelería y que pueden comprarlas o arrebatarlas para sí. Acción que está de acuerdo con lo que dijiste anteriormente sobre el egoísmo. Mary tiene sus encantos, es cierto, pero no es tan atractiva como para andar rompiendo corazones por donde pase. Ella está muy dedicada a su hogar y su familia, afortunadamente, así que descarto la existencia de algún rival o enemigo oculto.”
--“En principio vamos a descartar cualquier rivalidad amorosa como causa del problema, pero recuerda que a veces una simple cortesía de tu parte hacia una dama o de tu esposa para un caballero puede despertar malos entendidos. A mí me ha ocurrido ya en más de una oportunidad y he llegado a un punto en el cual no sé si ser cortés, a riesgo de generar un malentendido, o ser odioso y despertar rencores o sentimientos de menosprecio. Te diré que mientras más conozco el ser humano, más quiero a mi perro. Dime, ¿cómo es el ambiente en tu trabajo?”
--“Si te digo que bueno, no me lo vas a creer. Para mí no existe una compañía perfecta ni compañeros perfectos. Quizás cuando era más joven y tuve mis primeras experiencias laborales pensé que el jardín del vecino era más verde. Pero luego de haberme cambiado de una compañía a otra y después a una tercera, me di cuenta que en ellas coexistían los mismos personajes con diferentes nombres y trajes. Es gracioso recordar los apellidos de mis primeros compañeros y asociarlos a sus características, porque luego siempre encontraba otro ‘Pérez’ adulador, otro ‘Rodríguez’ intrigante, cualquier ‘Cecilia’ hipócrita y nunca faltó otra ‘Mercedes’ chismosa. Parecían ser los mismos personajes, pero en otro escenario con diferente vestimenta. Creo que el ambiente de trabajo es el más difícil para convivir, primero porque permanecemos allí durante la mayor parte de nuestro tiempo útil e incluso pasamos más tiempo con nuestros compañeros de trabajo que con nuestros familiares. De las veinticuatro horas del día, por lo menos siete u ocho las dedicamos a dormir, otras tres a comer y aunque sea una debemos reservar para nuestros cuidados personales, bañarnos, etc. Así que nos queda libre un máximo de doce horas, y si a esto le descontamos los tiempos de transporte y traslados llegamos a la conclusión que vivimos sólo para trabajar. Estoy consciente de que en todo ambiente de trabajo existen rivalidades e intrigas. De momento no me viene a la cabeza ninguna que pudiese ser causa de un ataque psíquico, pero voy a pensar sobre ello y en otra oportunidad espero tener una conclusión. Pero me queda una duda, ya que no puede haber pan sin panadero, ¿estamos buscando primero el panadero sin haber visto el pan?, por lo menos yo. ¿Por qué insistes en que se trata de un ataque psíquico?”.
--“Los médicos basamos nuestros diagnósticos en un análisis de los síntomas. Si a un colega le llega un paciente con fiebre, ésta puede tener muchas causas pero generalmente debe haber un foco infeccioso en alguna parte de su cuerpo. Queda en el médico determinar si la infección es pulmonar, renal, urinaria o de otro tipo, pero sin duda debe haber una infección. Los síntomas de los ataques psíquicos, al igual que las enfermedades, varían en intensidad, pero tienen siempre una causa. De las preguntas que te hice, que te parecieron raras y fuera de contexto, he sacado algunas conclusiones. Los síntomas que tú presentas, me refiero a las pesadillas,
son debidos a posibles ataques leves o medianos. A veces las primeras manifestaciones son un simple desgano o flojera, la víctima pierde su iniciativa y parece no importarle nada. Aquí entro yo como médico, porque muchos síntomas pueden tener un origen biológico. Por ejemplo, un desgano o flojera puede ser causado por un estado depresivo de origen químico, mal funcionamiento orgánico, estados anémicos o mala nutrición. Existe también un trastorno conocido como procastrinación que es una flojera crónica y una actitud de posponer todas las cosas. En esos casos hay que buscar una razón fisiológica o una especial situación mental. Una vez descartadas las causas orgánicas entonces se procede a buscar causas psíquicas, que no necesariamente son ataques, sino pueden ser también producto de tensión nerviosa, fobias, temores, traumas etc. En tu caso, las pesadillas recurrentes pueden ser también un síntoma de ataque. A veces estas pesadillas vienen acompañadas de una opresión en el pecho, como si alguien se hubiese apoyado en él. Hay personas que sienten que alguien les agarra los pies o las manos. Pueden sentir incluso la respiración aparente de una persona cercana cuando no hay nadie a su alrededor. Algunas personas pueden escuchar de noche sonidos cercanos como un ‘clic’ o algo que se rompe o se mueve y esos sonidos pueden llegar a ser fuertes como una campana de reloj tipo catedral o pesados objetos, como una cadena o piedra, que se mueven o son arrastrados. Algunas veces, se le atribuyen los ruidos a fantasmas, no siendo estos la causa. Algunas personas sienten como si un insecto o araña se trepa por sus piernas, para luego descubrir que no existía nada parecido, aunque a veces les queda la duda y piensan que el animal escapó”.
-- “Muchas de las cosas que mencionas no están entre mis síntomas”.
-- “Claro que no todas, eso depende del tipo de ataque, de tu resistencia y de la fortaleza de tu atacante. Lo que he mencionado se refiere a síntomas de ataques de poca intensidad, podríamos decir algo como las quemaduras de tercer grado”
-- “Entonces me debo considerar afortunado al tener quemaduras leves”
-- “Sí, creo que hasta este momento eres relativamente afortunado. Te diré que en un segundo grado, es posible que la víctima perciba cosas a su alrededor tales como fetidez de cloacas o carne de animal podrida sin que existan físicamente
las mismas. Esos olores vuelven a repetirse intermitentemente y otras personas en el mismo lugar no los perciben. Así que al preguntar ¿No te huele a podrido? ¿Crees que hay una cloaca destapada? las otras personas responderán negativamente y la víctima pensará que ellas no tienen buen olfato. También pueden aparecer deposiciones de limo, que es una sustancia verde pastosa que se materializa sobre algunos objetos. A la persona se le pueden presentar hemorragias nasales y moretones en la piel sin causa conocida. Muchas mujeres observan cambios drásticos en su patrón de los períodos menstruales con abundante sangre que puede llegar a crearles anemia. Si el ataque progresa se pueden observar fenómenos que no tienen origen conocido. Por ejemplo plantas que se marchitan de un día para otro, o animales domésticos como perros y gatos que se debilitan o su pelambre se pone opaca. También pajaritos domésticos o peces que mueren intempestivamente como si les hubiese dado un paro cardíaco. La aparición de filtraciones y moho en paredes y suelos, grietas en paredes que se habían mantenido firmes por largo tiempo, presencia inusual y picadas de insectos ponzoñosos (arañas, alacranes, avispas o abejas), desperfecto de varios aparatos electro-domésticos en forma simultánea, son también síntomas o indicios de que algo no marcha bien. Cuando se sospeche de algún ataque psíquico hay que actuar como los médicos, es decir, primero desechar las posibles causas racionales antes de considerarlas como ataques psíquicos. No todas las cosas malas o negativas que nos pueden ocurrir son producto de enemigos ocultos, muchas tienen otras causas. No podemos asumir una actitud simplista de que todo lo que nos salga mal o no se concrete se debe a enemigos psíquicos, eso puede ser una buena excusa para personas con poca iniciativa o que son flojas o perezosas por naturaleza. Fíjate que muchas personas a las cuales consideramos como fracasados, siempre atribuyen a causas externas sus errores y falta de iniciativa”
--“Resumiendo, de acuerdo a tu opinión, soy afortunado de sufrir un ataque relativamente leve y de haber venido donde una persona, tú, que puede diferenciar lo biológico de lo psíquico. ¿Quiere decir entonces que, nosotros los pacientes corremos el riesgo de recibir un tratamiento erróneo, si el médico que nos atiende desconoce que hay dolencias cuyas causas pueden estar fuera del ámbito
meramente biológico? De ser así, muchas personas podrían ser sometidas innecesariamente a tratamientos con antidepresivos, somníferos, tranquilizantes y otras drogas. Ese era el temor que yo tenía cuando vine a verte”.
--“Por lo menos tú viniste a ver a un médico y de esa forma se descartan los problemas de origen biológico. Es lo primero que hay que hacer. Lo usual es que luego de un tratamiento convencional, si no hay reacción o mejoría, se busque otra solución. Pero muchas veces ocurre lo contrario y eso es grave, ya que existen muchas personas que, de entrada, todo lo achacan a problemas psíquicos o brujerías. Esas personas acuden primero a un brujo o curandero que desconoce totalmente las raíces de un problema médico y el resultado es que se agravan sus dolencias en lugar de sanarse. En tu caso, si yo fuese un chamán de una tribu de Norteamérica lo primero que te hubiese recomendado es un dream catcher que son unos adornos que tienen una red que atrapa los malos sueños (pesadillas). Así todo hubiese sido más sencillo. Aunque tengo que reconocer que si de verdad crees en ello te ayudaría mucho a evitarlas, pero es algo ajeno a tu cultura, tendrías que haber crecido con esa convicción para que fuese efectiva. Es un tipo de amuleto y como tal si no crees en él no es efectivo”
--“Pero yo conozco algunas personas que dicen haber tenido éxito visitando a brujos o curanderos, haciendo uso de lo que muchos llaman medicina alternativa”.
--“Primero que nada, los curanderos o brujos no practican ninguna ‘medicina alternativa’. Me molesta que usen ese término tan alegremente. Puede haber medicina tradicional y medicina alternativa pero ambas son esencialmente la misma ciencia médica. Pero como los curanderos no usan ni saben medicina, entonces no puede ser alternativa. Para nosotros, lo alternativo lo constituye la homeopatía, que yo aplico, la acupuntura, moxibustión, hidroterapia, fitoterapia y otras técnicas no tan convencionales, pero siempre aplicadas por un profesional médico y basadas en investigaciones y un historial de exitosas aplicaciones. Te voy a explicar por qué esas supuestas curaciones de brujos y curanderos son pura fantasía. El cuerpo humano, como el de todos los animales, tiene mecanismos de defensa y reparación propios. Fíjate que cuando tienes una herida, se forma una costra y se cierra la herida. Algunos reptiles pierden la cola, un dedo o hasta una pata y les nace una nueva. Los tiburones están constantemente perdiendo dientes y le salen unos nuevos. Son procesos regenerativos de los organismos vivientes. El proceso regenerativo se combina con el combativo, así que cuando tenemos una infección nuestros glóbulos blancos y todo el sistema inmunológico combaten la infección. Muchos de los quebrantos de salud son resueltos por el mismo organismo en un período de unos tres o cuatro días, como las gripes y otras dolencias menores. Es decir somos una máquina que se auto-repara. A menudo ocurre que una persona con un quebranto de salud menor acude a un curandero y éste le ordena tomar algún baño con hierbas o hacer cierto ritual. La persona lo hace, y como durante ese tiempo el propio organismo ya estaba combatiendo la enfermedad resulta que se produce una mejoría o curación, la cual es atribuida erróneamente al ritual o al curandero. Igualmente se hubiese curado sin haber hecho nada. Este es el principio que explotan, con algunas excepciones, todas esas personas que se dicen sanadores o curanderos”.
--“Discúlpame Adolfo, parece que toqué un punto sensible, pero me limité a repetir lo que dicen muchas personas”
-- “Sin duda, porque eso de llamar ‘Medicina Alternativa’ a la superchería y el engaño es algo que nos enfurece a los médicos. ¿Para qué estudiamos tanto y continuamos haciéndolo de por vida? Pero si esos curanderos no se creyesen superiores al resto de los mortales, hasta aquí no habría mayores problemas sobre todo cuando dicen tratar dolencias menores. El problema surge cuando, por ignorancia médica, ellos no detectan pequeñas diferencias en los síntomas que son comunes a muchas enfermedades, pero algunas pueden ser graves y requerir un tratamiento de urgencia. Nosotros mismos los médicos tenemos muchos problemas para dar un diagnóstico inmediato, a veces tenemos que dejar el paciente en una camilla de observación mientras se le realizan algunos exámenes y análisis para determinar exactamente que le ocurre. Si fallamos en un diagnóstico y pasamos por alto algún tratamiento eso podría tener consecuencias fatales. Pero nosotros los médicos, a diferencia de los charlatanes, sabemos cuáles son nuestros límites y nuestros riesgos. Somos como los pilotos de aviación que saben hasta donde le pueden exigir a su aeronave sin que esta se estrelle”
Jaime asentía con la cabeza en señal de que estaba comprendiendo y aceptando todos los comentarios de Adolfo. Luego éste siguió hablando: “Conozco de primera fuente el caso de una niña que tenía fuertes dolores en el lado derecho del abdomen, lo que para nosotros los médicos podría ser uno de los tantos síntomas indicativos de un principio de apendicitis, pero sus familiares la llevaron a una vecina quien había hecho un curso relámpago de imposición de manos y quien les aseguró que al poner ella sus manos sobre el vientre de la niña quedaría curada. El resultado fue que la apendicitis se complicó convirtiéndose en peritonitis que le hubiera costado la vida a la niña si no la hubiesen hospitalizado y operado a tiempo, gracias a la incredulidad e intransigencia de uno de los padres. En otro caso, un conocido nuestro se quejaba de un zumbido en su cabeza y de que últimamente le dolía con frecuencia, su novia le recomendó ver a una curandera o consejera espiritual porque, según ella, eso podría ser consecuencia de una “mala influencia”. La susodicha “especialista” al verlo, le recomendó unos baños con hierbas y le dio una piedra como amuleto (nada especial, ya que era de las que venden para hacer pulseras y collares), y le aseguró que no se preocupase porque “ella veía” que él
moriría después de los noventa años (todavía le faltaban como cuarenta). Confiado en la última parte de que viviría muchos años no le dio mucha importancia a los dolores de cabeza y no visitó al médico que era lo aconsejable en esos casos. Un par de días después le dio un derrame masivo que lo llevó a la tumba consecuencia de un aneurisma en el cerebro. ¿De dónde sacó esa señora que su cliente viviría más de noventa años? Sin duda lo vio fuerte, joven y sano, pero su “analogía” y “especulación” lo llevaron a la tumba. ¿Por qué no reconocen esos embaucadores de oficio cuáles son sus limitaciones? A ellos les hace falta lo que a menudo presenciamos los médicos, es decir ver un paciente hospitalizado deteriorándose hasta la muerte. Todos los médicos recién graduados hemos pasado por la etapa de creernos dioses con el poder de controlar la vida y la muerte, hasta que se nos mueren los primeros pacientes. Para los curanderos es más fácil, ellos no ven más a su cliente si después es ingresado en un hospital y si este muere o no. Como dice el refrán ‘Ojos que no ven, corazón que no siente’. Ellos siempre quieren ser ‘infalibles’, y mantener esa imagen ante sus incautos clientes. Deberían hacer lo que hacemos los médicos ante un cuadro grave: llamar a los familiares del paciente y decirles que no hay esperanza, es decir admitir nuestra impotencia. Pero los embaucadores de oficio temen perder su prestigio y poder si reconocieran algún límite a sus capacidades. ¿Por qué no se aplica la costumbre de los tiempos bíblicos por la cual los falsos profetas morían apedreados? Y tengo otra pregunta ¿Has visto algún titular de prensa o noticia en TV diciendo que algún adivino se ganó el premio mayor de la lotería?”.
-- “Lo que me has dicho me recuerda que en la Biblia Cristiana, Mateo 7:15 dice “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos con piel de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”. Yo propondría una ley aplicable en todos los países, en la cual aunque se permitiese la adivininación de todo tipo, incluyendo los horóscopos y similares, fuese considerado un gran delito aquellas adivinaciones o profecías erradas o que no se cumplieran. Hay leyes que actualmente castigan la ‘incitación al delito’ pero no hay leyes que castiguen la ‘incitación al error’. Creo que una Ley de ese tipo surtiría el mismo efecto que el apedreamiento en los tiempos bíblicos y la mayoría de charlatanes desparecerían por temor a su vida. Y agregando
algo más sobre tu pregunta del adivino que nunca ha ganado el premio mayor de la lotería, se puede leer en 7:16. “Por sus frutos los conoceréis, ¿Acaso de los espinos se cosechan uvas, o de los cardos higos?”.
-- “Me sorprende tu conocimiento de la Biblia, pareces una computadora.” -- “Eso me quedó de cuando fui ‘Testigo de Jehová’ aunque yo tomaba las palabras al pie de la letra, cosa que no es tan conveniente sobre todo si tomamos en cuenta todos los errores de traducción e interpretación que se han producido a través del tiempo. De no ser así, habría una y solo una versión de la Biblia, pero existen por lo menos cincuenta y dos versiones diferentes, aunque algunas cosas, las no polémicas, se mantienen igual en todas ellas. Y creo que los versículos que mencioné entran en esa categoría y son muy útiles en nuestra vida diaria”
-- “Volviendo al tema, existe un refrán popular que dice: ‘No te metas a brujo sin conocer las hierbas’. Alguien que no haya estudiado medicina, ni tan siquiera enfermería, no puede tener idea de lo que es un cuadro clínico y que muchos síntomas que se perciben a simple vista, como los dolores, fiebre etc. son sólo una manifestación común a muchas enfermedades distintas. La clave está en determinar el origen y para ello los médicos hemos tenido que estudiar mucho y mantenernos aún estudiando para estar al día. Pero no tomes mis palabras al pie de la letra, así como tú tampoco tomas las de la Biblia. Existen, en efecto, ciertas formas de curación efectivas con manejo de energías y conocimientos de botánica, las cuales fueron usadas exitosamente por los antiguos brujos o Piaches en las tribus indígenas. Pero esa tampoco era medicina alternativa, sino el comienzo de la medicina real que se conocía para aquel entonces. Existía un conocimiento acumulado y de cierta manera científico ya que era producto de experimentación y ensayos con sus correspondientes errores, dando como resultado unos conocimientos que se transmitían de padres a hijos o de maestros a discípulos, así que era como una minúscula facultad de medicina donde se les enseñaba cuales hierbas o procedimientos podrían curar determinadas dolencias. Se trataba de la transmisión de conocimientos ancestrales y fruto de larga experiencia. De allí nació la moderna farmacología y la medicina actual, aplicando las propiedades curativas de las plantas y aislando las sustancias medicinales. Hoy en día una gran cantidad de
fármacos son obtenidos de las plantas y en China todavía son parte de los tratamientos médicos comunes, gracias a la experiencia de aquellos antiguos curanderos que practicaron el método de ensayo y errores. Creo que ser Hechicero, Curandero o Shaman en una tribu es un honor bien merecido, ellos estudiaron para ello con sus antecesores. Pero los actuales charlatanes que se auto-denominan curanderos o sanadores, actúan ignorando todos los avances que se han producido en las ciencias. Fíjate que los primeros que aplicaron rudimentos de cirugía eran los barberos en el Medioevo quienes por su profesión siempre tenían a mano una afilada navaja. Ellos incluso eran los encargados de aplicar ‘sanguijuelas’ a los enfermos. Pero no vamos a pretender hoy en día que un barbero nos haga una operación, por sencilla que parezca”
-- “Con eso de los ensayos y errores, estás tratando de justificar el apodo que se les da a los médicos llamándolos mata-sanos”.
-- “Tenemos que reconocer que históricamente hablando, en los albores de la medicina, muchos tratamientos erróneos produjeron el empeoramiento de las enfermedades y hasta la muerte de muchos pacientes. Y este proceso continúa hoy en día cuando se descubren muchas drogas nuevas que en principio tienen carácter experimental y no son aceptadas hasta tanto se determine su eficacia y que no produzcan muchos daños colaterales. De eso trata básicamente el estudio de la Medicina, en no repetir los mismos errores del pasado. Y esa es también la principal diferencia con los curanderos quienes no han estudiado nada de nada y se encuentran en la situación de los brujos cavernícolas quienes partieron de cero en sus conocimientos”.
--“Entiendo lo que dices sobre el campo de la medicina y cualquiera puede saber fácilmente que esos curanderos no son los más idóneos, pero tú mismo dijiste que hay cosas que no se pueden tratar por los canales regulares sino que son producto de ataques psíquicos para los cuales la medicina tradicional no tiene respuesta”.
--“En otra ocasión vamos a tratar el tema, para hoy no hacer tan larga la consulta, además tengo gente todavía en espera. Pero para no dejarte con la duda, te diré que en cuanto al manejo de las energías con fines curativos existe una gran
documentación al respecto en diferentes culturas. Carlos, nuestro común amigo, haciendo uso del Chi-Kung, ha curado pacientes con el manejo de energías sutiles, lo que algunos, por ignorancia, podrían considerar como brujería. Pero esto también tiene limitaciones. Una fractura de hueso o una apendicitis no se pueden tratar en esa forma”.
Adolfo tenía otros pacientes esperándole afuera, por lo cual se disculpó con Jaime dándole a entender que el tiempo se agotaba y estaba por terminar la consulta, le recordó tomarse los globulillos homeopáticos y de regresar la siguiente semana y que mientras tanto hiciera una investigación mental sobre quién o por qué causa podrían haberlo atacado psíquicamente.
Capítulo 2
¿Ataque?
o....
¿Mala Suerte?
Gilberto era un comerciante honesto, nunca tuvo ambiciones de hacerse rico rápidamente, veía el dinero como un modo de vida y no como el objetivo de su vida. Además era muy cuidadoso en sus relaciones comerciales procurando no aprovecharse de otras personas para su propio beneficio. Aplicaba el principio gerencial ‘win-win’ (ganar-ganar), es decir hacer negocios en los cuales ambas partes ganaban y todos quedaban contentos. Pagaba salarios justos a sus pocos empleados y en lo posible les daba beneficios adicionales, lo cual mantenía un ambiente de trabajo armonioso. Aunque no era rico en dinero era rico en amistades sinceras. Siempre trataba de ayudar a otros en la medida de sus posibilidades, aunque a veces se excedía y por eso su esposa lo apodaba la ‘Madre Teresa de Calcuta’.
Entre sus negocios figuraba el de representación de firmas extranjeras y para finales de ese año tendría acumuladas unas comisiones por cobrar sobre ventas de cadenas de transmisión. Además tenía otro negocio en curso para el cual una empresa del estado había abierto una carta de crédito para la compra de unas cadenas que le reportaría una ganancia interesante. En esos días también le llamó un amigo para pedirle unos equipos de Rayos-X que se podrían conseguir en los Estados Unidos de segunda mano a un mejor precio y en óptimas condiciones de funcionamiento. Aunque estaba en Agosto, en sus planes figuraban unas navidades prósperas y felices.
Después de algunas gestiones logró conseguir el equipo de Rayos-X en un hospital de Florida que había cerrado por remodelación. Él tendría que comprar el
equipo e importarlo para luego revenderlo al usuario final. Se trasladó a Miami, hizo la compra y los trámites de exportación a su país. El cliente era un médico que para el momento presidía la Junta Directiva de la clínica que requería el equipo. Gilberto, actuando de buena fe y ante la seguridad de la venta procedió a tomar el riesgo de la importación, ya que el precio era muy bueno y la ganancia interesante en función de la inversión.
Estando en Florida se encontró con un amigo de la infancia con quien había estudiado primaria y secundaria en el mismo colegio. El amigo se interesó en el negocio que hacía Gilberto y le pidió participar en el mismo sin que su presencia o contribución fuese necesaria ni solicitada. Gilberto no tuvo nada en contra de compartir una ganancia con su amigo de la infancia y dejar abierta la puerta para otros futuros negocios, donde quizás si pudiese requerir un aporte financiero. Su amigo terminó aportando un treinta por ciento del valor y percibiría igualmente un porcentaje igual de la ganancia.
Finalmente llegó la mercancía al puerto y Gilberto procedió a nacionalizarla. Llamó por teléfono a su amigo y cliente en la clínica para oficializar la venta y se enteró que éste había tenido una disputa con unos colegas y había renunciado a la Junta Directiva. Ahora no sabía qué hacer con el equipo importado, sólo había un compromiso de palabra porque la orden de compra se emitiría cuando hubiese llegado el equipo al país, ya que era política de la clínica la de comprar sólo equipo y material en plaza evitando involucrarse en importaciones y asegurándose de contar con una garantía y servicio locales. En ese momento la ganancia anticipada podría convertirse en una pérdida. Pero no se preocupó mucho, pensando que de todos modos podría ofrecerlo a otras clínicas, ya que a fin de cuentas era un equipo de marca reconocida, en óptimas condiciones y con un buen precio.
Adicionalmente al problema con la clínica, esa misma semana recibió un fax del proveedor en China quien ya tenía que haber despachado las cadenas vendidas al organismo del estado. En la comunicación el proveedor se excusaba de no poder entregarlas a menos que se aceptase un cambio de precio con un incremento del seis por ciento. Eso era imposible, la compra era producto de una Licitación donde los precios no se pueden cambiar. Entonces Gilberto, sacó cuentas y con el nuevo
incremento la operación no solo dejaba de producir ganancia sino que le iba a dejar una pérdida. Así que adujo causas de fuerza mayor y canceló el despacho.
En vista de las circunstancias, primeramente la de haber anulado y perdido el negocio de las cadenas y luego por los gastos ocasionados al comprar e importar el equipo de rayos-X, Gilberto pidió al suplidor que le debía las comisiones por otras ventas, que éstas le fueran transferidas a su cuenta. El suplidor, que siempre había pagado las comisiones regularmente, le dijo que debido a que la sucursal en Los Ángeles había efectuado las comunicaciones, sirviendo sólo como intérpretes, esas comisiones le correspondían a esa sucursal, aunque en realidad ellos no efectuaron la venta.
Resumiendo, en una sola semana, había perdido el negocio de importación de cadenas, se interrumpió la venta del equipo importado de rayos-X, y las comisiones con que contaba parece que nunca llegarían. No lo podía creer, los tres negocios en marcha con buenas perspectivas se habían ido todos al foso. Que falle alguno es algo probable, no todos se dan, ni todos son exitosos, ¡Pero los tres al mismo tiempo! Eso desafiaba las leyes de probabilidades y representaba algo imprevisto, preocupante y económicamente catastrófico. Para completar, el amigo que estuvo muy dispuesto a participar en el negocio en marcha por una fácil ganancia, no estuvo tan dispuesto a asumir ningún riesgo, pérdida o espera y pidió que le fuese reintegrado el monto total que él aportó al negocio del equipo médico.
Aunque anteriormente Gilberto había oído que su amigo era de lo más “pavoso”1
Aún con los hechos frente a sus narices, se negaba a aceptar que pudiese tratarse de una persona “pavosa, yetattore, funesta, aciaga etc.”. Él no era supersticioso ni creía en lo de la pava (yeta, portadora de mala suerte). Después se convenció totalmente, porque luego de haber logrado pactar la venta a otra clínica , no le prestó atención a esa fama y lo recordaba sólo como el chico compañero de clases. Ahora se daba cuenta de tan trágico error, no sólo le salió mal el negocio donde éste intervino, sino que todos los otros negocios e ingresos en curso se vinieron al suelo.
1
Quien atrae la mala suerte; pájaro de mal agüero; Aojador, Gafe, Cenizo, Aciago, Funesto, Yetatore (Urug.), Getattore (Ital.) Yeta, Fúlmine, Mufa, Mufeta (Arg.), Picúo (Cub.), Schlemázel (Idish), Pechvogel (Ale.) Ill-fated (Eng)
del equipo importado de Rayos-X , para lo cual se había emitido una orden de compra, recibió una llamada telefónica días antes de la entrega para anularla sin ninguna explicación. Otros intentos por vender el equipo fueron infructuosos a pesar de la buena calidad y bajo precio. El equipo terminó oxidándose en un almacén del puerto ya que nunca fue posible venderlo. Hasta ese momento él no creía en brujas…Pero...de que vuelan... ¡Vuelan!
Al pasar el tiempo, cuando Gilberto contaba esa situación como una desagradable anécdota, siempre evitaba mencionar el nombre del amigo y tocaba madera al hablar de ello. En una ocasión, al contarlo, su interlocutor le narró a su vez un hecho similar sobre lo que había ocurrido en una agencia que se dedicaba a los traspasos y ventas de comercios como abastos, panaderías, restaurantes etc. Él tenía mucho tiempo trabajando allí y decía que estadísticamente hablando tenían un buen promedio de ventas diarias, el cual se iba a cero cuando un conocido les visitaba en la agencia. La primera vez que ocurrió no le dieron importancia, la segunda vez los puso a pensar y a partir de la tercera le cogieron miedo. Ahora Gilberto entendía por qué muchas personas que tienen negocios abiertos al público lavan las entradas con kerosén y riegan algunos polvos exóticos, entre ellos uno llamado popularmente “Sal de la Rochela”, cuyo nombre correcto es “Sal de La Rochelle”.
Gilberto no era de acero sino un ser de carne y hueso que siente, sufre y se preocupa. Demás está decir que la situación que confrontó con todos los problemas presentándose al unísono y sin una razón lógica lo agobiaron creándole una tensión nerviosa o stress como nunca antes la había tenido. Mientras pensaba que se recuperaba de un golpe recibía el siguiente, como los boxeadores. La situación le comenzó a afectar la salud e inclusive se le presentó lo que es vulgarmente conocido como “culebrilla” la cual es una inflamación de nervios sumamente dolorosa, causada por un virus (Herpes Zoster). Sus amigos le recomendaron que fuese donde un brujo para que le “rezara una oración” y que se diese baños con hierba mora. Otros le recomendaron que fuese a un médico para que le administrara un tratamiento.
Gilberto era también conocido de Adolfo y acudió a él en busca de ayuda. Le dio cita para el día siguiente. De entrada le ratificó, después de examinarlo, que en
efecto tenía una infección de Herpes Zoster, conocida como culebrilla y le mandó un tratamiento con Aciclovir. Después de recibir como paciente las indicaciones respectivas, quiso indagar más sobre su problema.
--“Adolfo, ¿Es cierto que si se unen las dos cabezas de la culebrilla, la gente se muere?”
-- “Hay muchas supersticiones en relación a esa inflamación. Lo que puede haber ocurrido en el pasado es que alguna infección haya llegado a los ganglios linfáticos y se haya complicado, igualmente por falta de higiene y asepsia se puede haber generado una infección secundaria. Pero no te preocupes, de ésta no vas a morir y prepárate porque es una enfermedad que no crea inmunidad y te podrá repetir alguna otra vez en tu vida.”
--“¿Y qué opinas de los rezos de brujos que dicen parar el avance de la culebrilla?”
--“Esa es otra de las supersticiones. Lo que puede haber ocurrido es que siendo una infección viral, el organismo puede llegar a controlarla, como nos ocurre con muchas gripes virales. Cada persona tiene un sistema inmunológico diferente y las reacciones también son diferentes. Lo que si te puedo asegurar es que este tipo de infección parece estar íntimamente ligada a situaciones de grandes tensiones nerviosas o stress. Si el rezo de un brujo contribuye a tranquilizar a la persona y bajar su nivel de stress a lo mejor le ayuda. Puede que haya algo de un efecto placebo en esa situación”
Como Adolfo le tocó el tema de la tensión nerviosa, Gilberto le narró todos los pormenores de lo que le ocurrió con los negocios y la intervención de su amigo (pavoso, yetattore, funesto). Era la primera vez que le ocurría algo similar y que afectaba, por supuesto, a su hogar, su familia y últimamente su salud física y mental.
Adolfo, aparte de médico psiquiatra y homeópata, tenía una gran afición y leía mucho sobre temas esotéricos. Sus amigos no sabían si por esas lecturas, o por experiencias vividas con sus pacientes, tenía un miedo profundo al demonio o todo aquello relacionado con él. A sus ayudantes les tenía estrictamente prohibido mencionar en su presencia o en su consultorio palabras tales como diablo, demonio,
Belcebú, Lucifer etc. pero en general tenía un gran equilibrio entre la parte médica y aquello que conocemos como para-normal.
Escuchó atentamente el relato de Gilberto y aprovechó la oportunidad para recordarle que la suma de experiencias similares acumuladas en el tiempo, crea ciertas costumbres o supersticiones. Una de estas costumbres, le recordó, entre las muchas arraigadas popularmente en Latinoamérica, consiste en colgar sobre la puerta de entrada al hogar una planta de Sábila (Aloe Vera) con una cinta roja. Por las características de la planta (xerófila), ésta se mantiene siempre verde, captando la humedad del ambiente. Pero cuando se seca dicen que fue una mala influencia que entró a la casa y la planta les sirvió de protección.
También se acostumbra hacer una cruz con hojas de palma (bendita) recibida el domingo de ramos, antes de la semana santa católica, la cual fijan también sobre la puerta de entrada. Y no faltan algunos que tomando una costumbre europea, cuyos orígenes se pierden en el tiempo, fijan una herradura de caballo o unos cuernos de coral como protección sobre la puerta.
Ante alguna situación que la gente suponga que viene acompañada de mala suerte, hacen un signo con los dedos índice y meñique simulando unos cuernos, algunos tocan madera, otros metal, pero en fin buscan protegerse. Si alguna de estas medidas o todas ellas surten efecto o no, queda por demostrarse, pero al menos proporcionan cierta tranquilidad a quienes la usan. O en todo caso podrían, sin duda, servir para reforzar la auto-estima o confianza que son buenos mecanismos de defensa.
Ahora Gilberto se daba cuenta del por qué la gente usa amuletos2
--“Dime, ¿Crees tú que posiblemente una envidia o deseos posesivos, potenciada a niveles destructivos fue lo que pudo pasar con el amigo en Miami?, Aunque no podría demostrarlo ciento por ciento, me remito a los hechos y
o talismanes, como los que se acostumbra colgar a los niños en forma de una manito hecha con piedra de jade o de azabache (Ciguas) para que los proteja del ‘mal de ojo’.
En esa conversación Gilberto comentó también que su esposa le preguntó si se había fijado en una planta de geranios que tenían en la entrada de la casa, la cual se marchitó de un día para otro. Nunca pudieron saber ciertamente la causa, pero siempre se quedaron con la duda, especialmente porque se tornó mustia luego de que los visitó una amiga quien elogió la planta y justamente al día siguiente comenzó a secarse. Sin duda que algo pasó allí. Y aprovechó para preguntar:
2
El término amuleto procede del latín amuletum. El escritor romano Plinio utilizó para designar un objeto que protegía a las gentes contra las enfermedades, y que era una sustancia médica que curaba tanto directa como indirectamente.
circunstancias. Creo que de alguna manera en él se debe haber despertado una envidia nociva que acabó con todos mis negocios en curso.”
--“Esa es una experiencia muy tuya, solo tú sabes los pormenores. Pero no es de extrañar que haya sucedido como tú piensas. No eres ni el primero ni el último en sufrir algún tipo de ataque psíquico. Algunos son leves y otros más graves como en tu caso.”
-- “¿Tu crees que en el futuro yo deba tomar alguna precaución y no despertar muchas envidias o celos?”
--“Es una actitud lógica, pero hay personas que van al extremo opuesto, y sólo viven lamentándose y quejándose todo el tiempo para inspirar una especie de lástima. ¡Ni tan calvo…ni con dos pelucas! Mira, esto como que se prolonga en el tiempo, menos mal que eres el último paciente y dos de ellos cancelaron las citas por las terribles lluvias de hoy. Voy a pedir unos cafecitos”
Como consecuencia de su amarga experiencia Gilberto había comenzado a interesarse en el tema de las malas influencias y ahora estaba siempre pendiente de libros o de reportajes en televisión que tratasen el asunto. Era como esas personas que dicen ¡Yo no me meto en política!, pero sólo hasta que ¡la política se mete con ellos! Recientemente había leído un interesante reportaje que se refería a fenómenos como el de su casa donde el geranio se había marchitado. Allí se insistía en el hecho de que hoy en día se ha demostrado científicamente y en forma inequívoca que las plantas son sensitivas a las sensaciones y estados de ánimo de los humanos. Muchos han tenido la ocasión de presenciar como determinadas personas son ‘nocivas’ a las plantas y otras son auspiciosas o en el decir popular ‘tienen ‘buena mano’.
Mientras agregaba azúcar al café, Gilberto quiso comentarle a su médico sobre lo que había leído en una vieja revista francesa que contenía un reportaje sobre las plantas. Le contó sobre su sorpresa por el hecho de que un conocido investigador japonés el Dr. Ken Hashimoto3
3
Le double langage des végétaux En l’autre monde“ Avril 1992 No. 129 Paris. pp 58.60
había logrado conectar unos electrodos muy sensibles a una planta de cactus y pudo medir reacciones que le permitieron prácticamente enseñar a la planta a contar hasta 20. Además se mencionaba a otro
investigador, el Dr. Cleve Backster4
Para Adolfo no era sorpresa y a su vez le contó a Gilberto un caso similar en el cual el Dr. Paul Savin conectó electrodos a una planta (también del género Philodendron) los cuales se fijaron a un mecanismo de activación de una puerta de garaje. El científico cuando llegaba a su casa enviaba una señal telepática a la planta anunciando mentalmente su llegada. La planta la captaba y su reacción era detectada por los electrodos que a su vez hacían que la puerta del garaje se abriese para estacionar el vehículo.
Plantas del Género Philodendron
quien midió las reacciones de un Philodendron por medio de electrodos similares a los que se usan en los detectores de mentiras y comprobó cómo reaccionaban ante el pensamiento de un humano que falsamente pretendía quemar la planta, sorprendiéndose de que ésta fuese capaz de captar telepáticamente la amenaza. Comentaba el artículo que son muchos los casos estudiados de plantas, especialmente del género Philodendron que reaccionan al pensamiento humano.
4
Gilberto le recordó que muchas personas conversan con sus plantas favoritas y ellos dicen que esa es la razón por la que están tan bellas. Mencionó igualmente que había oído sobre un experimento en el cual a dos grupos de plantas de la misma especie les colocaban unos parlantes con música diferente. A un grupo, música clásica, al otro, rock pesado. Las que oían música clásica se desarrollaban normalmente y hasta mejor, mientras que las que eran sometidas al rock pesado no crecían como el otro grupo y presentaban deformaciones.
Adolfo le aseveró que él estaba convencido de que existen muchas influencias en otros niveles llamados mentales por algunos y espirituales por otros, y que tales influencias pueden ser tanto beneficiosas como perjudiciales. Pero al mismo tiempo le recordó que hay un límite sutil entre lo real y las supersticiones y que lo peor eran las verdades a medias que daban origen a la mayoría de los mitos y supersticiones. Gilberto se quedó mirándolo y pensando que ese no era el médico amigo que había conocido, el que se interesaba solamente en los juegos de fútbol y los comentarios de cronistas políticos, ahora descubría en él una nueva faceta que sin duda siempre formó parte de su personalidad pero no era revelada a todos sus amigos, quizá porque aquellos relacionarían lo de psiquiatra con las excentricidades de los temas esotéricos y le pondrían definitivamente una etiqueta de chiflado. De hecho, en principio se había limitado solo a tratarlo como galeno con el problema de la culebrilla y fue solo cuando le narró las razones de su posible tensión o stress que muy sutilmente y con dudas entró en el terreno de lo esotérico y para-normal.
Ambos se despidieron dando por terminada la consulta y Gilberto le dejó una frase en el aire: “Que lamentable es que muchas cosas tengamos que aprenderlas a fuerza de golpes, nadie escarmienta en cabeza ajena”.
Al llegar a casa, Gilberto le narró a su esposa Dora todo aquello que había comentado con su común amigo el médico. Le hizo hincapié en su sorpresa por el conocimiento sobre temas esotéricos que tenía Adolfo, siendo muchos de ellos opuestos a los conceptos tradicionales de la medicina y la ciencia, aunque pareciera que las nuevas ciencias o los nuevos avances de las ciencias tradicionales parecían coincidir en muchos aspectos, haciendo que muchas cosas antes consideradas
como supersticiones ahora tenían un fondo de verdad. Luego de cenar se retiraron a dormir bastante temprano.
Al día siguiente cuando se sentaron a desayunar, Gilberto le comentó: “¿Sabes?, me levanté pensando sobre lo que hablé con Adolfo. Para mí está más que claro, basado en mi reciente experiencia personal, que hay personas que atraen la mala suerte, ellas son como un imán para las desgracias y el infortunio. Pero hay cosas sobre las cuales yo no podría dar una explicación. ¿Por qué ocurren los accidentes? ¿Por qué ocurren cosas malas a gente buena? En mi caso, se atravesó en mi camino un ‘Fulmine, Yettatore o Pavoso’ a quien nunca me referiré por su nombre propio, pero no creo que siempre sea así”
-- “Esas son las preguntas que todos nos hacemos con frecuencia”. Le respondió su esposa mientras servía el humeante café.
-- “¿Existe de verdad la ‘mala suerte’ o son cosas del azar? ¿Existe alguna influencia que pueda propiciar o evitar esos hechos?”.
-- “Creo que quien sepa esas respuestas tendría el dominio de la vida. La gente siempre ha dicho que ‘no todo lo que brilla es oro’, no podemos ser simplistas y mucho menos en esta época. Hay que establecer claras diferencias entre dos conceptos, el primero es la responsabilidad como causa y origen; el segundo es el azar o coincidencia. Si una persona ingiere licor en exceso y luego toma el volante de un vehículo, no sería ‘mala suerte’ que se estrelle contra un árbol y muera en el impacto. Eso es más bien un elemental hecho de irresponsabilidad y el efecto o consecuencia de una mala acción anterior; simplemente es el atenerse al resultado derivado de una imprudencia. El chofer, en ese caso, tuvo que pagar con su vida su temeraria e irresponsable acción. Y por supuesto no se podría alegar que fue mala suerte”.
-- “Pero... ¿Qué pasa con una persona, inocente, buena, que al salir a la calle en una acción de rutina, yendo al trabajo o la escuela, es arrollada por un vehículo? O como el caso del plomero que nos hace los trabajos, que mientras estaba durmiendo en su cama se produjo un intercambio de disparos en la calle resultando que una bala entró por la pared y se le alojó en la pierna”.