CESAR VALLEJO
POETA PERUANO Y UNIVERSAL
Por Alvaro Arditi
http://letrasperuanasyuniversales.blogspot.com/
BIOGRAFÍA DE CÉSAR VALLEJO
ESQUEMA DE SU OBRA: POÉTICA, NARRATIVA, DRAMÁTICA Y ENSAYÍSTICA PUBLICACIONES
CESAR VALLEJO Y SU OBRA LITERARIA por Antonio Cornejo Polar. INTERPRETACIÓN DE LA POÉTICA VALLEJIANA
- LA BÚSQUEDA DEL LENGUAJE UNIVERSAL - LOS HERALDOS NEGROS
- TRILCE
- FASE POST TRÍLCICA
- ESPAÑA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ LA VIGENCIA DE LA POESÍA DE VALLEJO EL NARRADOR
ANÁLISIS Y COMENTARIO DE TUNGSTENO ACERCA DE PACO YUNQUE
VALLEJO, PERIODISTA
LA OBRA DE VALLEJO VISTA POR JORGE BASADRE GEORGETTE, LA VIUDA DE CÉSAR VALLEJO
Lima-Perú Marzo del 2009 [email protected]
BIOGRAFÍA DE CÉSAR VALLEJO
César Vallejo fue el undécimo y último hijo del matrimonio de Francisco de Paula Vallejo Benites con María de los Santos Mendoza y Gurrionero, ambos naturales de Santiago de Chuco e hijos de dos sacerdotes españoles –don José Rufo Vallejo y don Joaquín Mendoza– y dos indígenas peruanas –Doña Justa Benites y Doña Natividad Gurrionero. La familia pertenecía a la clase media baja. De la investigación hecha por André Coiné, ratificada por el testimonio definitivo de Alcides Spelucín, se puede afirmar que nació en esa ciudad el 16 de marzo de 1892.
Casa de César Vallejo en Santiago de Chuco.
Tuvo vida escolar anómala e interrumpida quizás por razones económicas. En 1900 fue matriculado en el primer año en la Escuela Fiscal de Santiago de Chuco y concluyó cinco años después su instrucción básica en el Centro Escolar Nº 271 destacando, dicen sus biógrafos, en “Castellano, Historia y Lecciones de cosas”. Sus padres le vieron predestinado para la carrera sacerdotal, lo que él en su primera infancia aceptó de muy buena gana; de ahí que existan tantas referencias bíblicas y litúrgicas en sus primeros poemas.
Pasó a Huamachuco (1904), donde siguió la educación secundaria en el Colegio Nacional San Nicolás (1905-1908), con muy buenos resultados aunque en medio de la estrechez económica. El curso correspondiente al año 1907 lo hizo como “alumno libre” permaneciendo en su casa de Santiago. Concluidos sus estudios secundarios, retornó a su pueblo natal,
dedicándose durante un año a realizar pequeños trabajos, teniendo como meta ahorrar para sus estudios universitarios.
En 1910 trasladose a Trujillo y se matriculó en el primer año de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de La Libertad, pero al cabo de unos meses se le agotaron sus ahorros y tuvo que volver a Santiago de Chuco, con ánimo de trabajar por un año más y tener los recursos necesarios para sostenerse. Ayudó a su padre, por entonces Gobernador, en la tramitación y confección de papeles y expedientes. Tomó entonces contacto directo con los trabajadores de las minas de Quiruvilca (cerca de Santiago), que más tarde se convertiría en el escenario de su novela El
Tungsteno.
A fines de 1910 ya tenía puesta una meta más alta: seguir estudios de Medicina en Lima. En 1911 partió a la capital del Perú y obtuvo matrícula en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la decana de América. Una vez más no pudo sostenerse por motivos económicos y al cabo de unos meses tuvo que abandonar las aulas universitarias, a cuya rutina de asistencia tampoco pudo acostumbrarse. Es posible que también se desilusionara de la medicina y decidiera tomar otro rumbo. Alentado por un contrato de trabajo, viajó a Tarma y Acobamba (Junin, sierra central peruana), a unos 200 kilómetros de Lima, en calidad de preceptor privado de los hijos de Domingo Sotil, un rico hacendado de la zona. Labor terriblemente aburrida para su temperamento, pero en la que se mantuvo durante siete meses.
Al concluir aquel año de 1911, retornó a Trujillo, donde halló un modesto empleo como ayudante de cajero y “confeccionador de planillas de pago para la peonada” en la Hacienda “Roma” de Chicama, que era propiedad de don Víctor Larco Herrera (1912). Esta experiencia le sería valiosa saliendo de ella “marcado” al ser testigo de la bárbara explotación de los peones en los plantíos de caña de azúcar, que luego sería tema de inspiración y reflexión de muchos de sus escritos posteriores. Por entonces ya escribía poemas y relatos breves, que leía, en las horas de descanso, a su compañero de habitación en la hacienda.
En 1913 renunció a su empleo en la hacienda y retornó nuevamente a Trujillo. Ya decidido a sustituir las ciencias por las letras, reanudó sus estudios en la Facultad de Letras de la Universidad de Trujillo (marzo de 1913). Allí conoció a Víctor Raúl Haya de la Torre, quien fue su compañero de aula y su temprano amigo. Al mismo tiempo pasó a ser preceptor en el Centro Escolar de Varones Nº 241 (1913-1914) y tras ser apartado de este cargo sin razón justificativa, asumió el cargo de profesor
del primer año de primaria en el Colegio Nacional de San Juan (1915). Se recuerda que entre sus pequeños alumnos estuvo Ciro Alegría, quien llegaría a ser un gran novelista1. Fue nombrado también bibliotecario de la
“Sociedad de Preceptores” de Trujillo, y luego, secretario de la misma. En la biblioteca pudo saciar ampliamente su sed de lectura.
Optó grado de Bachiller en Letras (22 de setiembre de 1915) con una tesis sobre El Romanticismo en la poesía castellana, que era, como su nombre lo dice, un discurso ensayístico sobre el romanticismo literario europeo, latinoamericano y peruano. Leer aquí la tesis:
El Romanti cismo en la poesía castellana
Ese mismo año de 1915 se matriculó en la Facultad de Derecho, aunque sin mayor entusiasmo. Nunca llegaría a doctorarse en ambas carreras: ni en Letras ni en Derecho, pese a que reiteradamente lo intentaría.
Cultivó la adhesión y el afecto del grupo literario “La bohemia de Trujillo”, antecedente del célebre Grupo Norte, grupo de gran importancia en la vida cultural del país, de la que también formaban parte Antenor Orrego, Alcides Spelucín, José Eulogio Garrido, Juan Espejo Asturrizaga, Macedonio de la Torre, Víctor Raúl Haya de la Torre,2 en pugna con el
1 Tiempo después, Ciro Alegría contaría que “había algo profundamente desgarrado en aquél hombre (…)
aunque había ratos en que la alegría se paseaba por su alma (…) y entonces era uno mas entre nosotros, salvo que grande”. El César Vallejo que yo conocí. Publicado originalmente en ''Cuadernos Hispanoamericanos'' (México, año III, vol. XVIII, núm. 6, noviembre-diciembre de 1944).
2 Antenor Orrego y Haya de la Torre se convirtieron, desde temprano, en los más entusiastas admiradores
y difusores de la poesía vallejiana. Se recuerda el afecto que prodigó Haya a Vallejo en los años universitarios de Trujillo; incluso el futuro fundador del APRA escribió en 1916 una comedia titulada “Triunfa vanidad” que tenía por objeto alabar el don poético de Vallejo, víctima frecuente de burlas por
grupo de Víctor Alejandro Hernández; y en ese ambiente amplió su cultura y desarrolló su personalidad (hasta 1917).
Vallejo se dedicaba ya a componer versos, tarea que había empezado desde muy joven. Por un tiempo fue gran admirador del mexicano Manuel Acuña. Las reuniones nocturnas en casa de José Eulogio Garrido, las controversias ideológicas dentro de la universidad, las lecturas de Darío, Herrera, Reissig, Maeterlinck, Whitman y Verlaine, fueron conformando su personalidad de poeta insurrecto e iconoclasta. ¡Años aquellos de fecundas inquietudes literarias!
Sus primeros poemas fueron publicados en periódicos y revistas locales como La Industria, La Reforma, Cultura Infantil, La Semana; uno de ellos, titulado “Aldeana”, fue publicado en Balnearios de Barranco de Lima y reproducido en El guante de Guayaquil y El liberal de Bogotá. Algunos de esos poemas serían después recogidos en Los heraldos negros, su primer poemario, en 1919. Sobre versiones antiguas de algunos de estos poemas publicados en la prensa trujillana y limeña, ver aquí:
César Vallejo: Nuevos textos
Pero como es natural, se ganó las críticas y envidias en una ciudad como Trujillo, donde -se decía sarcásticamente- todos presumían ser poetas. Su lenguaje poético solía ser rechazado por los críticos academicistas o conservadores. Tiempo después, Vallejo logró abatir a sus menguados infa-madores ganándoles olímpicamente en un torneo literario convocado por la Municipalidad por el centenario de la proclamación de la independencia de Trujillo (1920). Su poema premiado se titulaba Fabla de Gesta (Elogio al
Marqués de Torre Tagle)"3 y estaba dedicado al noble limeño libertador de Trujillo. El poema terminaba así:
Tú, la sangre de España, que se embarcó al Misterio
sus versos entonces exóticos. Por su parte, Vallejo correspondió a tal afecto y en una celebración estudiantil con motivo de haber obtenido Haya la elección de Secretario del centro universitario, le dedicó estos versos:
Yo poeta, brindo mi copa por este pichón de cóndor; Yo profeta, anuncio que volarás muy alto y serás grande, grande.
Por su parte Juan Espejo Asturrizaga ha sido el biógrafo del poeta de su primera etapa, peruana (1892-1923), con su obra “César Vallejo: Itinerario del hombre''. Lima, Librería Editorial Juan Mejía Baca, 1965,
3 Lo notable de este episodio, contado por Espejo Asturrizaga, es que César Vallejo había entregado dicho
trabajo encubriéndose bajo la identidad de su amigo Julio Gálvez Orrego. Al día siguiente de la entrega del premio, cuenta Antenor Orrego que como director del diario “Reforma” publicó una nota de Julio Gálvez en donde aclaraba a la comunidad que la composición ganadora no le pertenecía y que en realidad era creación del poeta César Vallejo Mendoza, habiendo actuado él solo como un sustituto a fin de darle imparcialidad al evento.
en velas de coraje, pecho de par en par, tú regresaste al fondo de la gran raza hispana valor cuajado en bronce y amor en libertad.
Vallejo joven.
En 1911 Clemente Palma había rechazado en Variedades una composición poética de Vallejo; lo mismo hizo en 1917 con otra que luego perteneció al poemario Las heraldos negros (el ahora conocidísimo poema “El poeta a su amada”), dedicándole comentarios despectivos que aparecieron en aquella revista y donde se leían las palabras de
"mamarracho", "adefesio", "tontería poética".4
A la incomprensión y las críticas despiadadas hacia sus creaciones poéticas, se sumaron las decepciones amorosas. Hacia 1916 se enamoró de la trujillana María Rosa Sandoval, una joven bella e inteligente, quien sería la inspiradora de algunos versos de su primer poemario publicado, Los
Heraldos Negros. Fue un amor de gran intensidad romántica que
4 Clemente Palma era hijo de Don Ricardo, el ilustre tradicionista, y oficiaba de crítico literario de la
revista Variedades, en cuya sección denominada Correo Franco (22 de setiembre de 1917), profirió contra Vallejo una crítica despiadada, a raíz del envío que éste le hiciera de un poema intitulado El Poeta
a su Amada (que más tarde sería incluido en Los Heraldos Negros). Citaremos parte de dicha crítica: "También es usted de los que vienen con la tonada de que aquí estimulamos a todos los que tocan de afi-ción la gaita lírica, o sea a los jóvenes a quienes les da el naipe por escribir tonterías poéticas más o menos desafinadas o cursis. Y la tal tonada le da margen para no poner en duda que hemos de publicar su adefesio (... )" Pero eso no es todo. Más adelante, Palma, menos clemente aún, apunta y dispara: "Hasta el momento de largar al canasto su mamarracho, no tenemos de usted otra idea sino la de deshonra de la colectividad trujillana (...)". El soneto de marras decía algo así como: "Amada: en esta noche tú te has crucificado / sobre los dos maderos curvados de mis besos". Preguntaba Palma sobre esto: "¿A qué diablo llama usted los maderos curvados de sus besos? ¿Cómo hay que entender eso de la crucifixión? ¿Qué tiene que hacer Jesús con esas burradas más o menos infectas? Nos remite usted un soneto que en verdad lo acredita a usted para el acordeón o la ocarina más que para la poesía." Para
finalizar, solo acotaremos que Clemente Palma pasó al olvido impecablemente, mientras que la poesía de Vallejo ha escalado las cumbres de la universalidad.
culminaría definitivamente con la muerte prematura de María Rosa, el 10 de febrero de 1918. Pero el poeta tuvo simultáneamente otros idilios. En la primavera de 1917 trabó un apasionado romance con Zoila Rosa Cuadra (una quinceañera a quien apodó “Mirtho”), pero duró poco y al parecer César intentó suicidarse a causa del desengaño. Años después le confiaría a un amigo íntimo que luego de rastrillar el arma (que contenía una sola bala) contra su sien, sin producirse el disparo, se sintió lleno como una oleada de vida. Otra versión dice que fue él quien intentó matar a Mirtho. Al mismo tiempo, se sintió atraído por una joven de apellido Murguía, a la que esperaba en la esquina de una calle donde solía pasar y para quien escribe el poema “Bordas de hielo”.
Sus amigos le convencieron que viajara de nuevo a Lima. Tentado pues, una vez más, por el atractivo de la capital, abandonó Trujillo al terminar su tercer año de estudios en la Facultad de Derecho (1917). Se embarcó en el puerto de Salaverry, en el vapor Ucayali, y llegó a Lima el 30 de diciembre de 1917. Allí conoció a Manuel González Prada5, el
apóstol de los nuevos tiempos (febrero de 1918). También conoció a José María Eguren, a Juan Parra del Riego, a Abraham Valdelomar (quien llegó a profesar una sincera admiración por Vallejo, calificándole como un poeta “en la más noble acepción de la palabra”), a Juan José Lora, a Juan Luis Velásquez y a José Carlos Mariátegui.
Muy pronto, los escasos recursos económicos que trajo de Trujillo se le agotaron. Sin embargo, ya un tanto conocido en el medio intelectual limeño, entró en contacto con los periódicos y revistas que le publicaron uno que otro reportaje o poema. También consiguió un puesto de profesor en el Colegio Barrós, cuya dirección ejerció tras la muerte de su director y fundador (6 de setiembre de 1918 a mayo de 1919).
Por entonces se enteró de una noticia desgraciada: el fallecimiento de su madre (8 de agosto de 1918), a los 78 años de edad. También por esos días entabló una fogosa relación erótica con una muchacha de quince años, Otilia Villanueva (cuñada de uno de sus colegas en la administración del colegio Barrós), relación que fue más lejos de lo que esperaba. Otilia queda embarazada, y al parecer Vallejo, que no quería casarse, la obligó a abortar; a raíz de ello se ganó la enemistad de su colega del “Barrós” y perdió su puesto en el colegio Barrós.
A mediados de 1918 editó su poemario titulado "Los Heraldos Negros", que fue impreso en los talleres de la Penitenciaría de Lima. Tras
5 A tal insigne y venerable literato le dedicaría poco después uno de sus poemas de “Los heraldos negros”,
esperar vanamente el prólogo que debía ser escrito por su amigo Valdelomar, la obra circuló recién en julio de 1919, en corto tiraje, figurando impresa en los ejemplares el año de 1918. El volumen contenía 69 poemas; unos pocos datan de 1915 y 1916, pero la mayoría fueron escritos en el período de 1917-1918. Se ha dicho que “Los Heraldos Negros” fue recibido en su momento con indiferencia o desdén por la elite intelectual peruana. Sin embargo, Alcides Spelucín ha exhumado los elogios que recibió de parte de Manuel González Prada, José María Eguren, Abraham Valdelomar, Juan Parra del Riego, Antenor Orrego, Luis Góngora, Ezequiel Balarezo Pinillos.
En ese año de 1919 entró a trabajar como docente de 4º y 5º años de primaria en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe: su cargo fue de inspector disciplinario y profesor de Gramática Castellana. Paralelamente, con el deseo de conseguir el doctorado de Letras y de Derecho, prosiguió sus estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Colaboró también en la revista de Mariátegui Nuestra Época, publicación ésta que tuvo corta duración. A raíz de la trágica muerte de su entrañable amigo Valdelomar, escribió una nota conmovedora para el diario
La Prensa: “Abraham Valdelomar ha muerto; el cuentista más autóctono de
América, el nombre más sonoro de la última década de la literatura peruana. La campana de la basílica lírica está tocando vacante…” (4 de noviembre de 1919).
El año de 1920 empezó de mala manera al ser declarado cesante en su puesto de profesor del Guadalupe. En abril decidió viajar a Trujillo. Se encontró con sus viejos amigos del “Grupo Norte”, pero comprobó que su ímpetu se había amenguado. En mayo visitó su pueblo natal, Santiago de Chuco. Allí fue testigo de los desbordes ocasionados por una rivalidad pueblerina, entre partidarios del ex presidente Pardo y los leguiístas, culminados con el incendio, el saqueo de una tienda y la muerte de tres personas (1º de Agosto de 1920). A los pocos días pasó a Huamachuco, donde supo que algún malqueriente lo había implicado en los hechos, junto a diecinueve personas más, calumniándolo de incendiario, ladrón y homicida. Resultó que la familia afectada en dicho incidente fueron los Santamaría, rivales tradicionales de los Vallejo en Santiago de Chuco y la acusación tenía claros visos de ser una calumnia por venganza. Vallejo huyó a Trujillo y se albergó en casa de su amigo Antenor Orrego. Pero, aconsejado por alguien (cuya identidad no ha sido revelada), cambió de refugio y terminó siendo descubierto, apresado y arrojado a un calabozo de la Cárcel Central de Trujillo. Allí permaneció durante 112 días (del 6 de noviembre de 1920 al 26 de febrero de 1921.) Desde la prisión, entre rejas,
escribió varios de los poemas y cuentos que después aparecerían publicados en "Trilce" y "Escalas”.
Vallejo en 1920.
Hubo gestiones de intelectuales y estudiantes en su favor, llegándose a una campaña nacional, animada por Antenor Orrego en Trujillo, el poeta Percy Gibson en Arequipa y el carpintero anarquista Manuel Uchofen en Chiclayo. A principios de 1921, y merced a la tenacidad de sus amigos y de Carlos A. Godoy, su abogado, obtuvo la libertad condicional. No obstante, aquella experiencia le dejó una huella imborrable.6 En uno de sus poemas
posteriores diría que la experiencia más grave que le tocó vivir fue en una cárcel del Perú.
Tras recobrar la libertad, volvió transitoriamente a Santiago de Chuco y se embarcó luego a Lima (marzo de 1921). Allí participó en un concurso de cuentos organizado por la Sociedad Entre Nous, con su relato "Más allá
de la vida y de la muerte", el cual ganó un premio, en efectivo. La entrega
del premio se realizó el día 27 de mayo de 1922, durante una función de gala en el Teatro Forero (hoy Municipal), a la que no asistió el poeta. El premio, consistente en 200 soles, lo recibió, a nombre de Vallejo, su amigo trujillano Francisco Xandóval. El dinero le permitió poder realizar su más caro anhelo: poder ver en letras de molde otras obras suyas.
6Hace poco, a fines del 2007, el Poder Judicial de Perú decidió desagraviar a Vallejo, con una muestra
documental, por la injusta prisión que sufrió entre 1920 y 1921. El escritor peruano Eduardo González Viaña, autor de “Vallejo en los infiernos” (2008) -primera novela de corte biográfico sobre el célebre poeta peruano-, ha demostrado que el juez encargado de la investigación de ese entonces fue comprado por los enemigos del poeta, al punto de que "falsificó documentos y firmas".
Durante esta nueva estancia en Lima estuvo alojado en el actual Jr. Quilca 273, altos, casa de la familia Vásquez Díaz, para pasar luego a Acequia Alta 422 altos (hoy 526 del jirón Cailloma). En Octubre de 1922 apareció en Lima su libro de poemas "Trilce", impreso en los Talleres Tipográficos de la Penitenciaría, con prólogo de Antenor Orrego, su admirador y consejero de muchos años, quien al respecto dijo del poeta que "a partir de este sembrador se inicia una nueva época de la libertad, de la autonomía poética, de la vernácula articulación verbal". Fue el único comentario entusiasta hacia dicha publicación; en el resto de críticos produjo en cambio desconcierto. Luis Alberto Sánchez, por ejemplo, se preguntaba por qué Vallejo escribiría una obra tan extraña e incomprensible7. "El libro ha nacido en el mayor vacío” reconoció
entonces Vallejo al mismo Orrego. Y agregó estas bellísimas palabras: "Soy responsable de él. Asumo toda la responsabilidad de su estética. Hoy, y más que nunca quizás, siento gravitar sobre mí una hasta hoy desconocida obligación sacratísima de hombre y de artista, ¡la de ser libre! Si no he de ser hoy libre, no lo seré jamás. Siento que gana el arco de mi frente su más imperativa fuerza de heroicidad. Me doy en la forma más libre que puedo y ésta es mi mayor cosecha artística. ¡Dios sabe hasta dónde es cierta y verdadera mi libertad! ¡Dios sabe cuánto he sufrido para que el ritmo no traspasara esa li-bertad y cayera en libertinaje! ¡Dios sabe hasta qué bordes espeluznantes me he asomado, colmado de miedo, temeroso de que todo se vaya a morir a fondo para mi pobre ánima viva".8
Por entonces Vallejo volvió a ejercer la docencia en el Colegio de Guadalupe. Se dedicó también a una vida de bohemia que incluyó el alcohol y las drogas (las célebres sesiones de opio en los fumaderos chinos), pero ello no lo alejó de la creación literaria. En marzo de 1923, publicaba una corta edición de 200 ejemplares de sus "Escalas” o “Escalas Melografiadas" (como reza la carátula del original)9, colección
de relatos y cuentos. Otra narración suya, titulada "Fabla Salvaje", fue
7Sin embargo, tiempo después, L.A.S. se declararía ferviente admirador de la poética vallejiana y
escribiría un epílogo de sus Poemas humanos, editados póstumamente.
8 Fragmento de una carta de César Vallejo a Antenor Orrego citada por José Carlos Mariátegui en: “7
ensayos de interpretación de la realidad peruana”. El proceso de la literatura. Lima, 1928.
9El título correcto, tal como lo concibió el autor, es indudablemente Escalas, a secas. Lo de
melografiadas se debe a una lectura equívoca posterior. Sucede que en la cubierta de la edición príncipe
se lee con letras grandes Escalas, cerradas por un adorno o viñeta, y sólo luego de la viñeta figura en una línea más abajo y con letras más pequeñas Melografiadas, palabra conectada con las líneas siguientes:
por / César A. Vallejo, de tal modo que debe leerse el conjunto como Escalas / melografiadas / por / César A. Vallejo. Siendo la melografía la escritura musical, equivale pues a "Escalas escritas por César
Vallejo". Es lógico, pues, suponer que melografiadas no puede formar parte del título. En la página o
publicada el 16 de mayo de 1923 por Pedro Barrantes Castro en su serie “La novela peruana”.
Hay un episodio de la vida de Vallejo en Lima que se suele pasar por alto en sus biografías: su participación en 1923 en la lucha contra la consagración del Perú al Corazón de Jesús, maniobra urdida por la dictadura de Leguía. En la «La Crónica» del 22 de mayo de 1923 aparece su nombre entre los convocantes para una asamblea estudiantil que vería el caso. Entre los firmantes están Haya, el mismo Vallejo, Jorge Basadre, Manuel Seoane y Manuel Alarcón Vidalón. Este último moriría, al igual que el tranviario Salomón Ponce, en el choque que se produjo entre estudiantes y obreros con la fuerza pública. Esto ocurrió el 23 de mayo, apenas terminada la asamblea estudiantil, que rechazó por unanimidad la consagración proyectada por Leguía. En las horas siguientes, Lima, fue estremecida por un huracán de cólera popular. El entierro de Ponce y Alarcón congregó a 40 mil personas, en una Lima de 200 mil.10
La hostilidad de los literatos mediocres, la algidez del medio social en que vivía y la noticia de que el juicio que se le promoviera en Trujillo sería reabierto, hicieron que Vallejo apresurara su viaje al Viejo Continente, en el cual ya pensaba desde, por lo menos, el año de 1920. El 17 de junio de 1923 se embarcó en el vapor “Oroya”, en compañía de su amigo Julio Gálvez Orrego11. Llevaba en el bolsillo una moneda de 500 soles. Meses
antes había sido declarado cesante –una vez más– en su puesto de profesor de primaria del Colegio Guadalupe. Ya nada lo retenía en el Perú.
La víspera de su partida escribió una carta a su abogado en Trujillo, el doctor Carlos C. Godoy, en la que expresaba los sentimientos que le embargaban:
“Habría querido bajar, a mi paso, por Salaverry, más lamentablemente, no toca el “Oroya” en ese puerto, y me quedo con la mano en el aire sin alcanzar a estrechar las de los poquísimos amigos que, como usted, ocupan mi corazón. Que vamos a hacer. Ya lo haré a mi retorno. Me permito rogarle, si ello no lo distrajera mayormente, tenga la bondad de dar un vistazo por el expediente sobre el juicio de agosto, el que, según me dicen, ha vuelto al tapete negro del tribunal de Trujillo. Hágalo, doctor, por mi ausencia y por la tranquilidad de
10 Lévano, César: Cesar Vallejo: Los Pasos Perdidos. Publicado en el suplemento “Domingo” de “La
República”, Lima, 31 de enero de 1993.
11Se dice que Julio Gálvez, quien tenía un pasaje de primera clase (que sus parientes le enviaron a cuenta
de la herencia paterna que acababan de recibir), cambió dicho pasaje por dos boletos de tercera para hacer posible que viajara en el mismo barco su gran amigo César Vallejo.
los míos, por cuya suerte me voy inquietado acerbamente. Yo se lo agradeceré con toda el alma.”
Pese a sus deseos, nunca más regresaría a la patria.
Tocó suelo francés el 12 de julio y el día 13 llegó a París. Planeaba vivir de los ingresos que le reportaría el periodismo, ejerciendo como corresponsal del diario “El Norte” de Trujillo (hasta 1930) y como colaborador de las revistas L'Amérique Latine de París, “España” de Madrid y “Alfar” de La Coruña, aunque sus ingresos eran más bien modestos.
Durante sus dos primeros años de estadía en la capital francesa se enfrentó con una dura y amarga realidad derivada de la escasez de medios económicos y de la angustia de ser un exiliado. Hubo momentos en que tuvo que dormir a la intemperie, en las bancas de la calle y en los parques públicos. Felizmente, un escultor de Costa Rica, Max Jiménez, le dejó su "atelier" de la calle Vercingétorix, aliviándole aunque muy relativamente, su apremiante situación económica.
El 24 de marzo de 1924 falleció su padre en Santiago de Chuco. La noticia tuvo profundo impacto en César, como antes la de su madre. Cayó en una crisis psicológica, espiritual y hasta física, agravada por la mala vida que llevaba en esos primeros meses de la “aventura parisina”. El 4 de octubre de ese año de 1924 fue internado en el hospital La Charitê (hospital de caridad pública), víctima de una hemorragia intestinal; un amigo de apellido Piérola le garantizó. El día 21 fue dado de alta, pero el 26 tuvo una recaída siendo internado de emergencia, para salir el día 28. Se dirigió a descansar a Meudon, al sudeste de París y cerca de Versalles. Estuvo al borde de la tumba; una vez más, sin embargo, salió airoso.
Desde 1925 envió periódicamente colaboraciones a revistas y diarios del Perú: la revista Mundial (1925-1930), la revista Variedades (1926-1930) y el diario “El Comercio” de Lima (1929-(1926-1930); la colaboración en estas publicaciones, sumada a la de El Norte de Trujillo, fue la fuente principal de sus ingresos en París. Algunos artículos aparecieron simultáneamente en varios periódicos y revistas de América Latina; tal es el caso de “Autopsia del surrealismo” que se publicó en “Variedades” y en “Amauta” de Lima, en “Nosotros” de Buenos Aires y en “Letras” de
Santiago12. También desde 1926 la revista “Amauta” de su amigo
Mariátegui le reprodujo algunos artículos periodísticos y un texto narrativo. En 1925 consiguió también un trabajo como secretario de la recién fundada Les Grands Journaux IberoAméricains ó Los Grandes Periódicos
Iberoamericanos (1925-1926), una vasta organización publicitaria dirigida
por Alejandro Sux.
También en 1925 obtuvo una beca del gobierno español13 con el
propósito de finalizar en España sus estudios de Derecho y Jurisprudencia, que dejara truncos en el Perú. En octubre de ese año viajó a Madrid y retornó a Paris en diciembre. En los dos años siguientes continuará yendo periódica y brevemente a Madrid a cobrar a plazo fijo el monto de la beca, aunque sin estudiar.
Su situación económica tendió pues, a mejorar. En 1925 se le podía encontrar trabajando en el estudio del Nº 3 de la rue Vercingetórix, cerca de Montparnasse, de donde se trasladó al Hotel Richelieu (20, rue Moliere). Montparnasse y el Café “La Régence”, frente a la Comédie Francaise, cerca del Hotel, le proporcionaron el ambiente bohemio que necesitaba para su actividad creativa.
Bohemio César Vallejo en París con amiga Henriette y Carlos More en 1926.
En 1926 publicó junto con el escritor español Juan Larrea la revista
Favorables París Poema; fundó también “La Semana Parisien”, con Pablo
Abril y Emilio Ribeyro. Publicaciones que tuvieron efímera duración. El
12 Dicha labor periodística será suspendida forzosamente en 1930 a raíz de la crisis mundial, cuando las
revistas ''Variedades'' y ''Mundial'' dejaron de circular, al igual que el suplemento dominical de El
Comercio donde se publicaban sus artículos
13Su amigo Pablo Abril de Vivero, escritor y diplomático peruano que residía por entonces en España, fue
quien le tramitó dicha beca. Era una de esas becas que el gobierno del general Primo de Rivera otorgaba a los estudiantes latinoamericanos a fin de que siguieran o terminaran sus carreras universitarias en España.
español Larrea, a quien conoció en casa de Vicente Huidobro (poeta chileno), llegó a ser uno de sus grandes amigos y admiradores; después se convertiría en su biógrafo y fervoroso estudioso de su obra, que la difundiría abnegadamente.
También en 1926 empezó a convivir con Henriette Maisse, una humilde modistilla, a quien había conocido en el café de La Régence el año anterior y con quien convivió hasta octubre de 1928. Fue su primera compañera sentimental de Europa, si descontamos a las “zorrillas” como llamaba a las otras de trato fácil y pasajero.
En 1927 se retiró de “Los Grandes periódicos Iberoamericanos”, y empezó a pasar dificultades causadas por la ansiedad económica y el silencio de su familia en el Perú. En ese año visitó otra vez Madrid para cobrar los estipendios de la beca, pero en setiembre renunció a ella, cuando empezaron a pedirle pruebas de que realmente estaba estudiando. Dijo al respecto que ya no se hallaba en edad de vivir del usufructo de una beca. Retornó luego a Paris, ciudad por la que sentía especial obsesión.
Durante estos años de estancia parisina conoció a distintas personalidades del mundo de la cultura. Ayudó a ello su trabajo de periodista. Se hizo muy amigo del pintor Juan Gris cuya grata relación se cortó forzosamente en 1927 por el fallecimiento prematuro del artista. Conoció también a Picasso, quien años después le haría un retrato célebre (publicado en una de las primeras ediciones del poemario España, aparta
de mi este cáliz). También conoció al escritor Tristan Tzara y al escultor
Jacques Lipchitz. Entre las personalidades latinoamericanas que conoció entonces se debe mencionar con especial relieve al chileno Vicente Huidobro, quien, como él, fue un revolucionador del lenguaje poético. También conoció al chileno Pablo Neruda, otro de los grandes de la lírica hispanoamericana.
Igualmente, se sitúa en esta primera parte de su estancia parisina, que va de 1923 a 1929, la composición de algunos cuantos poemas (reunidos después bajo el título de “Poemas en prosa”), un libro o recopilación de ensayos y relatos diversos titulado "'Contra el secreto profesional", y un proyecto de novela incaica titulado “Hacia el reino de los Sciris” (que también serían publicada de manera póstuma). La razón de esta escasez de creaciones literarias se debía a que se hallaba más absorbido en producir artículos y crónicas para diarios y revistas pane lucrando.
César Vallejo y Mlle. Georgette Philippart en el Parque de Versalles. Verano de 1929. Foto Juan Domingo Córdoba. Reproducción del
mismo negativo sin recorte.
En 1927 empezó su romance con Georgette Phillipart-Travers14, una
joven de 18 años que vivía con su madre en una calle que daba a los Campos Elíseos, en frente donde se hospedaba el poeta. Era “una francesa un poco burguesa”, como la describió más tarde el poeta Rafael Alberti15.
La conocía de vista desde el año anterior, pero solo recién se animó a entablarle diálogo.
En abril de 1928 su salud se volvió a deteriorarse seriamente y fue a recuperarse a Ris Orangis, al sur de París, cerca del actual aeropuerto de Orly. Le acompañó cariñosamente en dicho trance Henriette. Se restableció en julio de ese año. Entonces pidió a la embajada peruana el importe de un
14 Georgette Marie Philippart Travers, nació en París el 7 de enero de 1908. Sus padres fueron Alexandre
Jean Baptiste Philippart y Marie Travers. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el colegio Sevigné de Vitré, de la inspección académica de Rennes, los que culmina en 1922. Al término de sus estudios, viaja a París a trabajar en el oficio de costura con su madre. “Desde mayo de 1926, recién conozco a Vallejo -afirmó Georgette- solo de vista, pues nunca nos hablamos y ni siquiera ha buscado entablar una conversación”. En pleno invierno parisino, febrero de 1927, al caer la noche, Georgette conoció directamente al poeta. “Estamos en la calle Montpensier…Vallejo, quitándose el sombrero me saluda y veo una gran luminosidad blanca-azul alrededor de su cabeza…”. Datos tomados de Georgette
Vallejo al fin de la batalla de Miguel Pachas Almeyda.
15 Lo dijo en una entrevista publicada en el suplemento literario El techo de la ballena, del diario La
República de Lima, en edición conmemorativa por los 50 años de la muerte de Vallejo, 10 de abril de
pasaje para retornar al Perú; le consiguieron el dinero, pero él, ya recuperado, decidió emplearlo para un viaje a Rusia.
Y es que por esta época empezó a interesarse con más ahínco por las cuestiones sociales. Desde 1925 pertenecía a la célula francesa de la Alianza Popular Revolucionaria Americana, APRA, fundada por su gran amigo y compañero de estudios Haya de la Torre. Pero se sintió atraído por el comunismo y en Octubre de 1928 viajó a Rusia, llegando a Moscú el día 19. Fue con el propósito de no volver, pero en noviembre ya estaba de vuelta en París. “Debemos unirnos todos los que sufrimos de la actual estafa capitalista, para echar abajo este estado de cosas. Voy sintiéndome revolucionario y revolucionario por experiencia vivida, más que por ideas aprendidas”, le escribió el 27 de diciembre a Pablo Abril y al día siguiente firmó un documento de ruptura con el APRA, debido a la “nueva orientación contrarrevolucionaria” que, según él, le diera Haya. Casi de inmediato fundó la célula marxista-leninista peruana en París cuyos conspicuos representantes eran Eudocio Ravines (posteriormente renegado del comunismo) y Armando Bazán. Su adhesión al Partido Socialista del Perú (después llamado Partido Comunista Peruano), fundado poco antes por su gran amigo y admirador, José Carlos Mariátegui, era ya una realidad. A propósito, en 1928 Mariátegui publicó sus célebres “7 ensayos
de interpretación de la realidad peruana” y en el ensayo correspondiente a
la literatura, incluyó con especial relieve a Vallejo calificándolo de un “gran poeta… precursor del nuevo espíritu, de la nueva conciencia” y cuyos
Heraldos Negros, según él, marcaban el inicio de una nueva poética en el
Perú.
En 1929, en una carta enviada a su hermano Víctor, Vallejo hizo saber su deseo de volver al Perú. Decidió también vivir con Georgette, mudándose a la casa de ésta, cuya madre acababa de fallecer dejando en su hija su departamento y una respetable herencia pecuniaria16. La situación
económica del poeta mejoró entonces. Ese mismo año (julio) se tomó dos semanas de descanso en Bretaña, acompañado por Georgette. En setiembre viajó por segunda vez a la Unión Soviética, junto con Georgette, y este periplo abarcó también los países de la Europa Central y Oriental: Italia, Austria, Hungría, Alemania y Checoslovaquia. Se detiene en Berlín, Leningrado, Moscú, Varsovia, Praga, Colonia, Viena, Budapest, Trieste, Venecia, Florencia, Roma, Pisa, Niza, hasta retornar a París. Tal gira, indudablemente muy costosa, se cree que fue financiada con el dinero de Georgette.
16En cuanto a Henriette, la anterior pareja de Vallejo, se dice que se enojo muchísimo al saber que el poeta
se había ido a vivir a la casa de Georgette y fue a confrontar a ésta. Georgette le entregó una cuantiosa suma de dinero a cambio de que desapareciese de la vida de Vallejo. Henriette, una chica humilde y de escasa instrucción, debió quedar satisfecha, pues no se supo más de ella.
Vallejo ante la Puerta de Brandenburgo, Alemania.
Este segundo viaje a Rusia a través de sus grandes ciudades es de suma importancia para su desarrollo ideológico y literario. Escribió a propósito un largo reportaje que por entregas fue publicado en las revistas
Amauta, Mundial y Variedades, y el diario El Comercio de Lima; Nosotros
en Buenos Aires y Bolívar de Madrid. Dicho material informativo se convertiría después en su libro Rusia en 1931. También por esta época redactó una serie de ensayos y pensamientos, que seguiría escribiendo hasta 1931, y que solo muchos años después de su muerte saldría a la luz, reunidos bajo el título de “El arte y la revolución”.
En mayo de 1930 volvió a España, esta vez a raíz de la segunda edición de su poemario "Trilce" (1930) que su amigo Juan Larrea auspició y que fue publicado con prólogo de José Bergamín y un tributo (poema-salutación) de Gerardo Diego. Este hecho señaló el descubrimiento de Vallejo en España. Por este tiempo habría que fechar también una obra teatral suya, titulada "Mampar", pero que luego destruyó sin haberla concluido.
De vuelta en París, tendría que soportar inconvenientes de corte político. Su dos viajes a la Unión Soviética, sus reuniones y entrevistas “sospechosas”, además de ser lector del diario L´Humanité (órgano del partido comunista francés), fueron motivo suficiente para que las
autoridades francesas lo acusaran de hacer propaganda subversiva y lo consideraran “indeseable”. Su expulsión se ordenó el 2 de diciembre de ese año de 1930. Entre otros afectados por tal orden estaban Armando Bazán y Juan Luis Velásquez. Aunque el gobierno francés les concedió un plazo de casi dos meses para abandonar el país, Vallejo y Georgette viajaron a España el 29 de diciembre y llegaron a Madrid en víspera de año nuevo de 1931.
Por entonces, el periodista César González Ruano le hizo la única entrevista que se conoce de Vallejo, aparecida en El Heraldo de Madrid, el 27 de enero de 1931; el periodista le hizo la siguiente descripción: «Este hombre muy moreno, con nariz de boxeador y gomina en el pelo, cuya risa tortura en cicatrices el rostro, habla con la misma precisión que escribe y no os espantará demasiado si os juro que en el café se quita el abrigo y le duerme en la percha»
En España Vallejo y Georgette presenciaron la caída de la monarquía y la instauración de la Segunda República Española (14 de abril de 1931). Contrariamente a lo que se ha asegurado, Vallejo vio dicho cambio con absoluta indiferencia, no exenta de amargura, "Una revolución sin efusión de sangre -y la experiencia lo confirma- no es una revolución", afirmaba y mantenía Vallejo, según testimonio de Georgette. Su amigo Larrea ha testimoniado también al respecto: “Vallejo era un marxista mas que convencido (…) creía necesaria la revolución y juzgaba indispensable una planificación que permitiera el establecimiento de una verdadera justicia social, y hasta creía en la necesidad de la dictadura del proletariado (…)”.
Ello no le impidió estar siempre presto a participar en la organización de las bases republicanas y más aún cuando poco después la amenaza fascista se abatió sobre la flamante República. Su estancia en España también le permitió estrechar relaciones con los más notables escritores españoles del momento, como el ya mencionado Juan Larrea, los Machado, Miguel de Unamuno, Federico García Lorca, Rafael Alberti17, Luis
Cernuda, Gerardo Diego, José Bergamín y otros más. Fueron sin duda, los días más felices de Vallejo.
De acuerdo a sus convicciones, Vallejo se inscribió en el Partido Comunista Español y enseñó las primeras nociones del marxismo a estudiantes obreros simpatizantes. Para remediar la precariedad material que le apremiaba, trabajó como traductor para la Cenit Editores. A
17El poeta Rafael Alberti, quien tuvo una longeva vida, nunca olvidaría al “triste y hondo cholo peruano”
quien, un día del año de 1931, estuvo en su casa, a donde le había invitado para ser testigo de un evento único: la lectura que el mismísimo Miguel de Unamuno haría de una de sus obras teatrales, titulada “El
instancias también de los editores, escribió una “novela proletaria” titulada "El Tungsteno", emergida de su experiencia juvenil en la Hacienda “Roma” de Chicama, y que se publicó en 1931; al año siguiente fue traducida al ruso. En julio de ese mismo año salió a la luz otro de sus escritos, de tipo ensayístico: “Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin”, que se convirtió en un éxito editorial al tener tres ediciones en un lapso de cuatro meses. Sobre pedido escribió también "Paco Yunque", su más logrado cuento, que sin embargo, fue rechazado por los editores españoles por ser "demasiado triste". Por ironías del destino, dicho cuento se convirtió, tras ser publicado finalmente en 1951, en el más leído de las escuelas del Perú. En el campo periodístico, suspendida sus colaboraciones con los diarios y revistas del Perú, colaboró con La Voz de Madrid.
Vallejo en Moscú.
En ese mismo año de 1931, por tercera y última vez se dirigió a Rusia, para concurrir al Congreso Internacional de Escritores solidarios con el régimen soviético (octubre). No le acompañó esta vez Georgette, tanto por no haber sido invitada como por motivos de salud. Visitó varias ciudades rusas y llegó hasta los Urales.
Una vez acabado el Congreso, retornó a España. Allí, las carencias económicas empezaron nuevamente a acicatearle, ya que pese al evidente éxito de su obra “Rusia en 1931”, los editores rechazaron otro escrito suyo que seguía la misma línea del anterior: “Rusia ante el segundo plan quinquenal”, por ser de carácter marxista y revolucionario. Sistemáticamente otras obras suyas fueron igualmente rechazadas, entre ellas dos piezas teatrales “Moscú contra Moscú” –que ahora conocemos bajo el título de “Entre las dos orillas corre el río”-, y “Lock-out”, debido a que su estilo y lenguaje no parecían ajustarse a las exigencias del gran
público. Todo ello pese al apoyo que el gran Federico García Lorca le prestó recomendándole ante los editores18. También le negaron la
publicación de su libro de ensayos sobre estética titulado “El arte y la revolución”.
Vallejo prefirió entonces retornar a París tras ser levantada la anterior prohibición de ingreso y luego de haber conseguido permiso para radicar en dicho país (11 de febrero de 1932).
Sin embargo, en ese año de 1932 su situación económica empeoró. Tras retornar a París, Georgette vendió su departamento que recibiera como herencia materna, y ambos desde entonces vivieron en hoteles. Para colmo, ese mismo año Georgette se agravó y tuvo que ser llevada al hospital. Según cuenta Larrea, dicho mal era consecuencia de los continuos abortos provocados, llegando al extremo de llevar un feto muerto dentro de su vientre durante tres meses. No obstante, la pareja pudo capear el temporal, por el momento.
En 1933 Vallejo se encontraba afanado en nuevos proyectos de libros. Escribió entonces una serie de siete artículos sobre la situación político-social del Perú, titulada “¿Qué sucede en el Perú?” y publicada en el semanario “Germinal” de París. Continuó participando en actividades políticas, pese al riesgo de ser expulsado nuevamente de Francia.
En 1934 mejoró su situación económica. Contrajo matrimonio con Georgette, por lo civil y casi en secreto, el 11 de Octubre de 1934.Fueron testigos Ismael González de la Serna -pintor granadino amigo de Federico García Lorca- y su mujer, Susanne Putois. Esta nueva estada en París se caracterizó por continuas mudanzas de uno a otro hotel. La pareja vivía por entonces en el Nº 41 de Boulevard Garibaldi; posteriormente se trasladaron al Hotel du Maine. También frecuentó Vallejo por esos años los cafés Le
Dôme, La Coupole, La Rotonde, y el restaurant François Villón. Entre sus
amigos más íntimos se contaban Gonzalo Rose, Helba Huara, Elsa Henríquez, Manuel Jesús Chávez Lazo, Emile Savatry.
Su espíritu atormentado y febril no hallaba ya sosiego; desbordábase en pasión vital y artística. Por este tiempo termina de escribir otra de sus obras teatrales: "Colacho hermanos o presidentes de América'', una sátira contra los gobiernos latinoamericanos sumisos al imperialismo yanqui,
18No tan conocida por el gran público es la gran amistad que profesaron ambos geniales poetas: el
granadino, el más grande poeta español del siglo XX, y el cholo de Santiago de Chuco, considerado ahora poeta universal. Cuando en 1936, a poco de estallar la guerra civil, Lorca fuese salvajemente asesinado por una turba de facciosos (y fascistas), este hecho abrumaría profundamente a Vallejo y lo comprometería aún más a solidarizarse con la causa que él, con todo derecho, consideraba justa.
pero que ningún editor se animó a publicar. También le rechazaron otro libro de ensayos que quiso dar a la prensa, titulado "Contra el secreto profesional". Ambas obras serían publicadas muchos años después de su muerte. Entre 1935 y 1936 escribió una serie de cuentos, titulados El niño
del carrizo, Viaje alrededor del porvenir, Los dos soras y El Vencedor,
bosquejos narrativos que igualmente serían publicados póstumamente. También trabajó por entonces en proyectos para hacer guiones de cine, uno de ellos adaptado de Colacho hermanos y otro titulado Charlot contra
Chaplin.
Del mismo modo seguía arrumando en su gaveta una serie de poemas que luego de su muerte serían agrupados con el título genérico de “Poemas humanos”, que empezara a escribir desde 1931. "A qué escribir poemas", cuenta Georgette que exclamaba un día Vallejo, "¿para qué y para quién? ¿Para el cajón?"... Sin embargo, a principios de 1935 se decidió proponer una selección de sus versos a un editor de Madrid. El estallido de la guerra civil en España motivó que el proyecto quedara, por lo pronto, suspendido.
En 1936 se le puede encontrar en París, mudándose definitivamente al Hotel du Maine y dando lecciones de lengua y literatura española. Colaboraba en las revistas Beaux-Arts y L’Amérique Latine de París.
Al estallar la guerra civil en España (Julio de 1936) y vista la magnitud del acontecimiento, Vallejo depuso toda discrepancia que podía tener con la República española, y se entregó de lleno a colaborar en la creación del "Comité Iberoamericano para la Defensa de la República de España" y de su vocero, el boletín “Nueva España”, así como en mítines, reuniones y colectas de fondos a favor de la causa republicana. Escribió una serie de artículos en los que denunció lo inicuo de la política de “no-intervención” de parte de las potencias occidentales, solo provechosa para el fascismo internacional, que en contraparte, apoyó decisivamente a sus pares españoles: la falange fascista y el ejército, levantados contra la República española.
Su ya prolongada estancia en París solo la truncó dos veces: la primera en diciembre de 1936, cuando partió a Barcelona y Madrid, inquieto por el desarrollo de los acontecimientos; y en julio del año siguiente, para asistir al “Congreso Internacional de Escritores Antifascistas”, sucesivamente reunido en Barcelona, Valencia y Madrid, en demostración de solidaridad con el gobierno republicano (2 al 12 de julio de 1937). Vallejo, en esa oportunidad, representó al Perú, al lado de escritores de la talla de Pablo Neruda, André Malraux y Octavio Paz.
El 12 de julio de 1937 Vallejo retornó a Francia. Fue elegido secretario de la sección peruana de la Asociación Internacional de Escritores. Se retiró del “Comité Iberoamericano para la Defensa de la República” cuando el boletín “Nueva España” pasó a ser controlado por Pablo Neruda, cuyas actividades siempre parecieron a Vallejo interesadas y demagógicas.
Fue en esos días de fragor y sangría que se desgarró su estro para dar origen a ese gran poemario que es "España, aparta de mí este cáliz", que sería publicado después de su muerte, en 1939. Vallejo presentía la caída de España y la de él mismo también. Y este último presentimiento se patentizó nítidamente en la profecía de estos versos, incluidos en su también póstumo poemario titulado “Poemas humanos”:
"Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo. Me moriré en París -y no me corro tal vez un jueves, como es hoy, de otoño. Jueves será, porque hoy, jueves, que proso estos versos, los húmeros me he puesto a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto con todo mi camino a verme solo”.
(Piedra negra sobre una piedra blanca19).
En los últimos meses de ese año de 1937 escribió también el drama de tema incaico "La piedra cansada". A principios de 1938 se encontraba dedicado a una campaña en pro del restablecimiento de las garantías democráticas en el Perú. En marzo de dicho año, cayó postrado en cama… de cansancio, a decir de él mismo. Algunos amigos, médicos compatriotas suyos, le visitaron recetándole una que otra pastilla sin tratarlo debidamente. El mal, desconocido20, no cesó sin embargo. Alertado por el
Dr. Raúl Porras Barrenechea, por entonces delegado peruano ante la Sociedad de Naciones, la legación peruana en Paris apresuró el traslado de Vallejo a un centro hospitalario. Fue internado el día 24 de marzo de 1938 en la Clínica Quirúrgica de Villa Arago. El 7 y 8 de abril su enfermedad hizo crisis. Después de muchos días de resignación de parte suya, de per-plejidad de parte de los médicos y de angustia de parte de sus amigos, dejó de existir en la mañana de Viernes Santo del 15 de Abril de 1938, a las 9.20 a.m. (según la partida de defunción que consta en la oficina de registros públicos) o a las 9.30 a.m. (según los registros de la clínica).
19 El título de esta composición, tantas veces recitada, deriva de una tradición de los habitantes de
Santiago de Chuco: el colocar una piedra negra sobre una piedra blanca para señalar los entierros.
20 Según Georgette, se supo después que aquel extraño mal fue un viejo paludismo reaparecido después de
"César Vallejo ha muerto, le pegaban todos sin que él les haga nada; le daban duro con un palo y duro, también con una soga; son testigos los días jueves y los huesos húmeros, la soledad, la lluvia, los caminos..."
(Idem).
Aunque no fue un jueves como el poeta hubiera deseado, ni tampoco un “París con aguacero”, sino de una leve llovizna primaveral. Sus restos fueron inhumados el día 19 en el cementerio de Mont-Rouge. Los discursos necrológicos estuvieron a cargo de Louis Aragon, poeta francés; de Gonzalo More, peruano; y de Antonio Ruiz Villaplana, español. Aragon juró difundir la obra de Vallejo. Sin embargo, sería su viuda Georgette quien realizaría tal labor de manera intensa y abnegada, muchas veces incomprendida.
Georgette le sobrevivió 45 años, un lapso casi equivalente a los años de vida del “cholo universal”. Sistemáticamente se negó trasladar los restos del poeta al Perú. El 3 de abril de 1970 los hizo trasladar al cementerio de Montparnasse, escribiendo en su epitafio: “He nevado tanto, para que duermas”. Allí reposan aún: división 12, 4 norte, 7 este.
Tumba de Vallejo en París.
BIBLIOGRAFÍA
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* ''César Vallejo. Poemas humanos. España, aparta de mi este cáliz''. Edición, introducción y notas de Francisco Martínez García. Madrid, Ediciones Castalia, 1988.
*Cornejo Polar, Antonio: ''Historia de la literatura del Perú republicano''. Incluída en “Historia del Perú, Tomo VIII. Perú Republicano”. Lima, Editorial Mejía Baca, 1980.
*Coyné, André: ''Medio siglo con Vallejo''. Lima, Fondo Editorial PUCP, 2000.
*''Enciclopedia Ilustrada del Perú.'' Alberto Tauro del Pino. Tercera Edición. Tomo 2. Lima, PEISA, 2001.
*Espejo Asturrizaga, Juan: ''César Vallejo. Itinerario del hombre. 1892-1923'', Librería Editorial Juan Mejía Baca, Lima, 1965.
*''Grandes Forjadores del Perú''. Lima, Lexus Editores , 2001.
*Mariátegui, José Carlos: ''7 ensayos de interpretación de la realidad peruana''. En: “El proceso de la literatura”. Lima, Ediciones Cultura Peruana, 2004.
*Monguió, Luis: ''César Vallejo, vida y obra''. Lima, Editora Perú Nuevo, 1952.
*''Obra poética de César Vallejo''. Lima, Ediciones PEISA, 2002. Incluida en la Gran Biblioteca Literatura Latinoamericana de ''El Comercio'', Tomo 2, con guía de lectura.
*Santonja, Gonzalo: ''César Vallejo, traductor''. Cuadernos hispanoamericanos, ISSN 0011-250X, Nº 456-457, 1988 (Ejemplar dedicado a: Homenaje a César Vallejo), pags. 1011-1028.
ESQUEMA DE SU OBRA: POÉTICA, NARRATIVA,
DRAMÁTICA Y ENSAYÍSTICA
La creación literaria de Vallejo se clasifica en los siguientes géneros: Poética (lírica y épica), Narrativa (cuentos y novelas), Ensayística (crónicas y ensayos) y Dramática (obras teatrales). Se suma a ello su densa producción periodística (artículos para diarios y revistas). Entre paréntesis se menciona lugar y año de la edición príncipe (primera edición) de cada obra.
A) POÉTICA:
- "Los Heraldos Negros" (Lima, 1919) - "Trilce" (Lima, 1922)
- "Poemas en prosa" (París, 1939) - "Poemas Humanos" (París, 1939) .
- "España, aparta de mí este cáliz" (España, 1939) .
Los dos primeros poemarios fueron publicados en vida del poeta. Los tres siguientes, de publicación póstuma, merecen una explicación. Según Georgette, los Poemas en prosa fueron escritos entre 1923 y 1929; los
nació dentro del conjunto anterior, en su último período, pero que el poeta quiso que formara una unidad aparte, como homenaje a los combatientes del bando republicano de la guerra civil.
Habría también que aclarar que la división y los títulos de dichos poemas en Poemas en prosa y Poemas humanos, fueron impuestos por Georgette, pues Vallejo no dejó la instrucción de cual sería el título de dicho poemario ni el orden en que se publicarían los poemas, ni menos si formarían bloques diferenciados. El único poemario que dejó orgánicamente realizado fue, como ya queda dicho, España, aparta de mí
este cáliz y fue precisamente el primero en publicarse póstumamente, en
España, en enero de 1939, en una labor de impresión realizada por los mismos soldados republicanos del Ejército del Este21 en la imprenta de la
abadía de Montserrat (Cataluña). Luego, bajo la supervisión de Georgette y Raúl Porras, se publicaron en julio de 1939 (París, des Presses Modernes.
Au Palais Royal) los poemas póstumos de Vallejo que bajo el nombre de Poemas humanos englobaba a los Poemas en prosa, los Poemas humanos
propiamente dichos, y a España, aparta de mí este cáliz.
Años después, se publicó la Obra poética completa (Francisco Moncloa Editores S. A., edición y diagramación por Georgette de Vallejo, bajo el cuidado de Abelardo Oquendo, 1968) que reproducía en facsímil los originales manuscritos; allí quedó demarcada ya de manera explícita la obra poética vallejiana:
- Los heraldos negros (publicado en 1919)
- Trilce (publicado en 1922),
- Poemas en prosa (escritos entre 1923-1929 y publicado en 1939), - Poemas humanos (escritos entre 1931-1937 y publicado en 1939), y - España, aparta de mí este cáliz (escritos en 1937 y publicado en
1939).
Posteriores ediciones de las obras completas del vate peruano han respetado tal división (conocida como edición de Moncloa), aunque no han faltado las posiciones divergentes, de parte de quienes consideraban lo
21Hubo un tiempo en que se creyó desaparecida totalmente la edición príncipe de España, aparta de mi
este cáliz, de enero de 1939, hasta que varios ejemplares fueron hallados en la biblioteca del monasterio
de Montserrat -Cataluña-, en 1983, luego de un largo período en que se la consideró perdida o destruida por los franquistas. Su edición se hizo al cuidado de Manuel Altolaguirre y su prólogo fue escrito por Juan Larrea. Como editorial rezaba: Ediciones literarias del Comisariado, Ejército del Este.
hecho por Georgette como invención suya. En 1978 Juan Larrea publicó una nueva edición de los poemas póstumos de Vallejo bajo otro orden: los agrupó en Nómina de huesos (1923-1936), Sermón de la barbarie (1936-1937) y España, aparta de mi este cáliz. Como respuesta a este desorden se publicó en 1988 una nueva edición de las creaciones poéticas de Vallejo, bajo el título de César Vallejo - Obra poética, coordinada por Américo Ferrari y donde se ha preferido agrupar los ya tradicionalmente poemarios conocidos como Poemas en prosa y Poemas humanos bajo el título de “Poemas póstumos I”. Bajo el rótulo de “Poemas póstumos II” figura
España, aparta de mi este cáliz. No obstante, la distribución impuesta por
la edición de la Moncloa ha seguido siendo la más mencionada, sin duda por la costumbre.
VERSIÓN ON LINE: Se puede descargar la obra poética de Vallejo en un solo volumen (basada en la edición de Moncloa) desde este link:
César Vallejo. Obra poética completa.
O visualizar una versión online aquí:
Vallejo. Poesía completa.
B) NARRATIVA: NOVELAS Y CUENTOS:
- "Escalas"22 (colección de relatos y cuentos; Lima, 1923). Se divide en dos secciones perfectamente equilibradas, tituladas Cuneiformes y Coro
de vientos, con seis composiciones cada una. La primera sección agrupa
estampas lírico-narrativas cercanas al lenguaje poético empleado en "Trilce"; la segunda consta de relatos que se acercan más al género del cuento propiamente dicho, al que se puede calificar de psicopatológico, con fuerza muy dramática; de entre ellos hay que destacar el titulado Cera, que para muchos críticos es el más logrado cuento de Vallejo, y “Más allá de la
vida y la muerte”23, relato éste que se podría calificar de “fantástico”.
Algunos de ellos ya se pueden definir como vanguardistas.
Las 12 relatos o cuentos son los siguientes: Muro Noroeste, Muro
Antártico, Muro Este, Muro dobleancho, Alféizar y Muro occidental
(englobados en Cuneiformes); y Más allá de la vida y la muerte,
Liberación, Los caynas, El unigénito, Mirtho y Cera (reunidos en Coro de vientos).
22Ya explicamos en una nota anterior que el título correcto es Escalas y no “Escalas melografiadas” como
generalmente se conoce a este libro de relatos.
- "Fabla Salvaje" (novela corta o cuento largo de carácter psicológico;
Lima, 1923). Fue publicada por Pedro Barrantes Castro en su serie “La
novela peruana” publicación quincenal ilustrada (Lima, 16 de mayo de
1923). El argumento se centra en la locura de un campesino de los Andes, Balta Espinar. Luego de observarse en un espejo que se hace trizas ante su reflejo, Balta es presa de una angustia espantosa. De un momento a otro se siente observado por un ser fantasmal y termina por creer que se trata del amante de su esposa Adelaida, quien se halla embarazada. Presa de celos, insulta y maltrata a su mujer de la manera más innoble. Abandona luego su cabaña, se sube a un risco y contempla el paisaje que parece tranquilizarle por un momento, cuando de pronto siente nuevamente la presencia del ser misterioso que le roza la espalda; voltea ansioso para descubrirlo, pero pierde el equilibrio y cae al abismo. Ese mismo día su esposa da a luz, ignorante del espantoso fin de su esposo. Este relato es cercano al género conocido como “fantástico” y nos recuerda mucho la atmósfera y personajes de los cuentos de Edgar Allan Poe.
- "Hacia el reino de los Sciris" (Novela corta de tema incaico, escrita entre 1924 y 1928, y publicada en 1944). La revista limeña Nuestro Tiempo la publicó en tres entregas, en números correspondientes a enero, marzo y mayo de 1944. Aunque se ha descubierto que en 1931 el autor publicó pasajes o avances de dicha novela en La Voz de Madrid. Mas que novela, es un proyecto de novela, que el autor planeaba ampliar. Está ambientada en el reinado de Túpac Yupanqui, quien junto a su hijo, el príncipe Huayna Cápac, aparece en escena ampliando las fronteras del imperio incaico y consolidando su grandeza. El título alude al reino legendario de los sciris, situado en el actual Ecuador. Preocupado por el alto costo de las campañas militares el Inca decide suspenderlas y dedicarse a las labores de paz. Pero ocurren una serie de desgracias que son interpretadas por los sacerdotes como la ira de los dioses ante la desobediencia del mandato primigenio dado al primer inca, de conquistar y civilizar a los pueblos. Túpac Yupanqui reanuda entonces las conquistas y envía a su hijo Huayna Cápac con un poderoso ejército a la conquista del reino de Quito. Esta novela se inspira en varios pasajes de los Comentarios Reales de los Incas, aunque su intención no se centra en lo simplemente folklórico sino que contiene un mensaje político-social, al igual que otros escritos del autor de fines de los años 20 y comienzos de los 30.
- "El Tungsteno" (novela social o “proletaria”; Madrid, 1931). Esta novela, la única que publicó en vida el autor, relata de manera cruda la explotación y los abusos cometidos por la clase dominante contra los indios y peones en una mina de los Andes. Ello como consecuencia de la
penetración del imperialismo yanqui, ante el cual la clase dominante nacional demuestra servilismo. El relato tuvo gran acogida pues apareció en plena depresión económica mundial y en medio del auge de las ideologías antiimperialistas, como el comunismo, entre la clase proletaria. Es a la vez un ejemplo temprano de novela indigenista que poco después popularizaran Ciro Alegría y José María Arguedas; éste último ha reconocido la marcada influencia que tuvo el Tungsteno en su narrativa. El relato, corto al ser comparada con otros de su género, ha gozado también de popularidad entre los escolares peruanos, sin duda por ser de esas novelas que se leen de un tirón (más adelante, leer un análisis más amplio en el artículo “Dos narraciones de Vallejo”).
- "Paco Yunque" (cuento realista, escrito en 1931 y publicado en 1951). Se cuenta que la editorial española para la cual trabajaba Vallejo le pidió un día un cuento infantil y así nació este relato con una fuerte carga de denuncia social. Los editores lo rechazaron por ser un relato “muy triste”. Actualmente, no existe peruano que en sus años de escolar no haya leído el cuento, reproducido en toda antología y texto escolar publicado en el país (por ello mismo no nos extenderemos en él). Es una pequeña obra maestra, pese a su sencillez estilística y al esquematismo de su trama.
- Otros cuentos: El niño del carrizo, Viaje alrededor del porvenir, Los dos soras y El Vencedor, escritos entre 1935 y 1936, y publicadas conjuntamente en 1967, dentro de “Novelas y cuentos completos” (Lima, Francisco Moncloa Editores, edición supervisada por Georgette de Vallejo). Aparentemente son solo bosquejos narrativos, que el autor no pudo darles su forma definitiva por su prematura muerte en 1938. No obstante, merecen algunos breves comentarios, para satisfacer la curiosidad:
EL NIÑO DEL CARRIZO.- Muestra momentos de la vida de un niño, observado por otro durante un viaje que realizan para conseguir carrizo especial, material necesario para las andas de una procesión religiosa que se iba a realizar en el pueblo donde viven. Llevan consigo a una jauría formada por cinco perros. Los hechos observados son mínimos, pero el narrador los resalta: como cuando el niño, de nombre Miguel, toma agua de una fuente “arqueado a cuatro pies”, imitando a los perros. Su estructura se asemeja a una estampa. No hay desenlace.
VIAJE ALREDEDOR DEL PORVENIR.- El protagonista, Arturo, es administrador de una hacienda y está casado con Eva. Arturo se había casado por conveniencia, pues Eva era parienta del hacendado, don Julio, y gracias a esta unión fue ascendido de simple mayordomo a administrador general, con un sueldo más elevado. Tienen una hija, pero el hacendado don Julio, arrogante y hostigador, quiere un varón; ofrece incluso diez mil soles de premio si la pareja logra hacer un “hijo macho”. Cabe resaltar la figura singular del hacendado, de ascendencia italiana, despótico y frío, que hablaba con dejo chino, pues había crecido al lado de los peones