José Aste Tönsmann
E
L
S
ECRETO DE SUS
O
JOS
Estudio digital de las
imágenes reflejadas en los
ojos de la Virgen de Guadalupe
«No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento infor-mativo, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónica, mecánica, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el previo aviso por escrito de los titulares delcopyright »
Derechos de autor reservados. 1998,byJosé Aste Tönsmann
Derechos de edición y arte gráficos reservados. 1998,by Tercer Milenio S.A.
Diseño: Lily Montalbetti Cánepa
Ilustraciones: Eduardo Chávez Arribasplata Impreso en Perú - Printed in Peru C
Indice
Introducción
Estudio de los ojos de la imagen de la Virgen
de Guadalupe
Nican Mopohua
Bibliografía
Pág.
5
55
122
137
Ingeniero e
Ingeniero e
investigador
investigador
Conocí al Dr. Aste en Lima, Perú, el año 1963. Fuimos compañeros de trabajo, e iniciamos una amistad duradera. Doy fe de la capacidad, tenacidad y honradez intelectual del, entonces, Ingeniero Civil José Aste Tönsmann. Después la vida nos separó. El se fue a los Estados Unidos, para hacer un doctorado (Phd) en la Universidad de Cornell, y luego fue a México, donde se afincó con su esposa y sus cuatro hijos. Su esposa, Margarita, es hija del Capitán Carlos Martínez de Pinillos, distinguido aviador peruano que, en 1929, realizó un famoso vuelo internacional; por ello, el aeropuerto de su ciudad natal, Trujillo (Perú), lleva su nombre.
En México, Aste se dedicó al procesamiento digital de imágenes de satélite mediante computador. Los satélites artificiales envían por radio grandes masas de números, que contienen la información de las “vistas” que el satélite recibe de la tierra. Almacenados en los discos duros, esos números permiten reproducir las imágenes captadas por el satélite en una pantalla del computador, y además procesarlas, obteniendo informaciones específicas tales como: cultivos de México en ciertos momentos, plagas de esos cultivos; ciudades y contaminación del aire; temperatura de las nubes...
Aprendió también, como un pasatiempo, a “digitalizar” fotografías y procesarlas: un scanner explora una fotografía, y la convierte en una matriz de números, los cuales se introducen en el computador y se procesan luego en forma similar a las imágenes de satélite. Transformando los números mediante programación,
Introducción
Introducción
incluso se pueden mejorar, resaltando la información que el ojo no ve pero que el scanner sí puede “ver”, por tener más precisión, y entonces aparecen muchos detalles que en el srcinal quedaban ocultos. Después de 1978 el progreso ha sido tan acelerado, que estas técnicas son ya de uso común.
Una imagen reflejada en el ojo
Una imagen reflejada en el ojo
derecho de la virgen
derecho de la virgen
Corría el mes de febrero de 1979. Aste se enteró de que en 1951, el dibujante mexicano Carlos Salinas, observando una fotografía de la Virgen de Guadalupe con una lupa, había descubierto en el ojo derecho la imagen de un hombre barbado, que, según Salinas, debía ser Juan Diego, el vidente. En realidad el descubrimiento ya había sido hecho por el señor Alfonso Marcué unos años antes, pero dado que se avecinaba una persecución contra los católicos no había sido divulgado.
El doctor Aste se interesó así en las imágenes que se reflejan en los ojos de una persona, captadas en una fotografía.
Desde 1860, por obra de los científicos Purkinje y Samson, se sabe que en el ojo se pueden producir hasta tres imágenes reflejadas de un objeto: una que se refleja en la córnea, otra en la cara anterior del cristalino, y la tercera en la cara posterior al cristalino. La primera es la más clara (la córnea actúa como un espejo esférico convexo); la segunda es la más grande y la más tenue; la tercera es la más intensa, pero mucho más pequeña, y es la única que está invertida, o sea, cabeza abajo. Segunda y tercera imágenes pueden faltar, aún existiendo la primera, pues para producirse, el objeto tiene que estar frente a las pupilas: la luz debe poder entrar en las pupilas y volver a salir después de reflejarse, hasta encontrar el objetivo de la cámara.
La primera imagen de Purkinje – Samson se ve reflejada en
E l D r . A s t e y e s p o s a , a l f o n d o d e r e c h a , c o n a l g u n o s h i j o s , h i j o s p o l í t i c o s y n i e t o s . E n e r o d e 2 0 0 2 .
se producen sobre todo cuando hay poca luz y las pupilas están dilatadas, se observan en las mismas pupilas al borde de ellas.
Se cumplen las leyes de
Se cumplen las leyes de
Purkinje – Samson
Purkinje – Samson
El oftalmólogo Rafael Torija Lavoignet confirmó, después de examinar el ojo de la Virgen con un poderoso oftalmoscopio, la existencia de la imagen descrita por Salinas.
Como consecuencia del examen había hecho notar que el hombre con barba, descubierto en la córnea derecha de la imagen de la Virgen (en el iris), podía ser considerado como la primera imagen de Purkinje – Samson, pues aparecían además en ese ojo las imágenes segunda y tercera, del mismo personaje.
Y, más curioso todavía, el propio Torija Lavoignet descubrió que la imagen de esa misma persona también estaba, vista desde otro ángulo y muy desenfocada, en el ojo izquierdo. Es decir, ¡una reflexión como la que se puede observar en la fotografía de los ojos de una persona, con las tres imágenes de Purkinje – Samson en la córnea del ojo derecho de la imagen de la Virgen, y la primera de Purkinje – Samson en el ojo izquierdo!
Ante estos hechos, Aste se entrenó en digitalizar fotografías y descubrir imágenes de Purkinje – Samson en los ojos con la ayuda del computador, mejorarlas, y pasarlas al papel en una impresora. Para empezar digitalizó la imagen de los ojos de una fotografía de su hija Sonia; y descubrió que tenían imágenes reflejadas. Las pasó al papel, y eran los rostros de dos amigas de su hija, que se podían reconocer con alguna dificultad, por la distorsión. Las dos estuvieron frente a Sonia cuando se tomó la fotografía, y sus imágenes quedaron, invisibles a simple vista, en las pupilas del retrato.
La historia de las
La historia de las
apariciones
apariciones
Antes de emprender el trabajo de exploración en los ojos de la Virgen de Guadalupe, Aste se documentó lo mejor que pudo. Aunque ya conocía, en líneas muy generales, el relato de las apariciones guadalupanas desde su infancia en el Perú, al estudiar el tema encontró material de un gran valor histórico, humano y religioso, que ignoraba. Diríamos que fue cautivado por la Virgen de Guadalupe.
La fuente escrita más antigua conocida en la década 1970-1980 sobre las apariciones guadalupanas era el “Nican Mopohua” (“Aquí se Relata”), escrito por el indio Antonio Valeriano, contemporáneo de los sucesos. El documento srcinal fue escrito en la lengua de los aztecas, el náhuatl, usando alfabeto latino. Coincide totalmente con la versión popular, transmitida de boca en boca y de generación en generación, y con otras fuentes escritas. Lo que sigue es un breve resumen de su contenido.
Cuenta el “Nican Mopohua” que corría el año 1531 (Piura, la primera ciudad española del Perú, fue fundada un año después, en 1532), cuando el Indio Juan Diego, de 57 años, viudo sin hijos, de modesta condición, y avecindado en un pueblo cerca de México; cristiano fervoroso aunque reciente, pues México había conocido el cristianismo sólo 11 años antes; caminaba a pie, un día de diciembre (el 9 de diciembre según otras fuentes), para recibir instrucción religiosa en la misión de Tlatelolco, en la ciudad de México; y al pasar por el cerro Tepeyac, se le apareció la Virgen. Aunque sea algo conocido, recordaremos que la ciudad de México estaba en una isla en el centro de un lago, hoy desecado; cuatro caminos o calzadas que pasaban sobre las aguas la unían con tierra firme. Una de las calzadas enlazaba la ciudad con el cerro Tepeyac, casi rodeado por el lago. La calzada en cuestión tenía una longitud de unos 4 kilómetros.
Entre cantos de pájaros finos, que eran coreados por los
I m á g e n e s d e e s p e j o s c ó n c a v o s y c o n v e x o s . C = c e n t r o ; F = f o c o ; V = v é r t i c e o b j t e o c F c F v V a ) b ) I m a g e n I m a g e n O b j t e o A r r i b a : E s p e j o c ó n c a v o , q u e d a u n a i m a g e n i n v e r t i d a . A b a j o : E s p e j o c o n v e x o , d a i m a g e n d e r e c h a .
E n l a c ó r n e a s e f o r m a l a p r i m e r a i m a g e n d e P u r k i n j e S a m s o n , l a m á s c l a r a , d i r e c t a ( e s p e j o c o n v e x o ) . E n e l c r i s t a l i n o : e n l a c a r a a n t e r i o r , s e f o r m a l a s e g u n d a , b o r r o s a y t a m b i é n d e r e c h a . E n l a c a r a p o s t e r i o r , s e f o r m a l a t e r c e r a , i n v e r t i d a ( e s p e j o c ó n c a v o ) . C r i s t a l i n o
Primer ensayo de obtención de imá-genes reflejadas en el ojo mediante el computador. El Dr. Aste hizo este estudio de una foto de tamaño postal de su hija Sonia. Uno de los múl-tiples ensayos en modelo vivo. Véase la 1º imagen de Purkinje-Samson del busto de un hombre con camisa blanca agarrándose la barba
cerros; entre rayos y luminosidades, la Virgen le llamó por su
nombre en diminutivo : “¡Juantzín, Juan Diegotzín!” , o sea,
“¡Juanito, Juan Dieguito!” Se interesó por él y se presentó: “Ten
por cierto, hijo mío el más pequeño, que yo soy la Siempre Perfecta Virgen Santa María, Madre del verdaderísimo Dios, por quien se vive, el Creador de las personas, el dueño de la cercanía y de la inmediación, el dueño del Cielo, el dueño de la Tierra”.
Juan Diego estuvo muy feliz conversando con la Virgen. Ella le dio un encargo: le pidió que fuera a ver al Obispo de México, y le expresara su deseo de tener un templo en el lugar en que se encontraban, pues ese templo sería para mucho bien y consuelo de todos sus hijos; desde él les daría a conocer a Dios y realizaría
“lo que tengo en mi mirada” .
Inmediatamente Juan Diego fue a ver al Obispo de México, el franciscano Juan de Zumárraga. Era el Obispo un vasco anciano y virtuoso, curtido en los trabajos de evangelización. Estaba lleno de problemas, algunos motivados por la Primera Audiencia española que había gobernado México (1528-1530), que fue desastrosa. Pero en 1531 ya gobernaba la Segunda Audiencia, formada por personas muy buenas. Justamente su Presidente, don Sebastián Ramírez de Fuenleal, había llegado a México en octubre de 1531 (fue el último miembro de la Audiencia en llegar), y es probable que se haya alojado en la casa del Obispo Zumárraga.
Tal vez el problema más grave de Zumárraga era la
desproporción entre los recursos de que disponía y la inmensa tarea que tenía por delante. Los escasos misioneros que de él dependían eran, para los varios millones de paganos a los que había que evangelizar, como una gota de agua en el mar. A esto se sumaban las preocupaciones de orden material: Zumárraga quiso, mediante la importación de burros, aliviar a los indígenas en sus tareas más pesadas; y se encargó de fundar y mantener escuelas para introducir a los nuevos cristianos en las artes, las ciencias y las letras.
Juan de Zumárraga recibió a Juan Diego los días 9 y 10 de diciembre. En las entrevistas estuvo presente un intérprete llamado
Juan González (según señalan otras fuentes), porque Juan Diego no hablaba español y el Obispo no conocía el náhuatl. El primer día, Zumárraga no le creyó a Juan Diego, y le pidió que volviera al día siguiente.
De regreso de esta primera entrevista con el Obispo, Juan Diego vio de nuevo a la Virgen en el Tepeyac; estaba desalentado, no se consideraba apto para la tarea confiada. Pidió a la Virgen que buscara un emisario más idóneo. La Virgen insistió con gran firmeza en que debía ser él, Juan Diego, el emisario, y él se dejó convencer.
Al día siguiente, 10 de diciembre, en la segunda entrevista, el Obispo le escuchó amablemente, pero le puso una condición para construir el templo: pidió que le mostrara una prueba tangible de que realmente se le había aparecido la Virgen. Viendo la reacción del Obispo, cansado y escéptico, sus criados acordaron entre ellos que, en adelante, a Juan Diego no le dejarían ni entrar en la casa.
En el cerro Tepeyac, la Virgen esperaba a Juan Diego cuando éste regresaba de su entrevista con Zumárraga. Escuchó su narración, estuvo de acuerdo en darle una prueba, y lo citó para el día siguiente, para dársela.
Sin embargo, al día siguiente (11 de diciembre) Juan Diego no se presentó.
El motivo fue que su anciano tío Juan Bernardino, que vivía con él y también era cristiano, había caído enfermo de muerte allá en su pueblo. Juan Diego pasó el día buscando médicos, que no pudieron sanar a su tío, y recién el día 12 fue a México, cambiando su ruta para eludir a la Virgen, pues quería que cuanto antes un sacerdote administrara la Confesión y Comunión a su tío, preparándolo a bien morir.
Pero la Virgen se cruzó en su nuevo camino, le reprendió
maternalmente, por no confiar suficientemente en ella, y lo animó :
“¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás tú bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el
hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos?”, le dijo.
Idolo de piedra y pirámide sacrifi-cial del antiguo México.
Indio con su manto, llamado en México Tilma o Ayate, como el que debió usar Juan Diego (la tilma de Juan Diego debió ser más larga y llegar hasta los pies). Los indios mexicanos eran muy hábiles haciendo rápidamente dibujos esquemáticos, como éste, muy realistas y llenos de vida.
Lago de México. Al norte de la isla donde se situaba la ciudad, está el cerro Tepeyac, unido a la ciudad por una calzada que atravesaba el lago.
En el cerro Tepeyac la Virgen se apareció a Juan Diego cuando éste estaba a punto de ingresar en la calzada que conducía a la ciudad de México.
0 5 10 15 20 Km Calzada 4 km Calzada 4 km Cerro Tepeyac Cerro Tepeyac México México
La Virgen le prometió que curaría a su tío, y efectivamente a la misma hora se apareció a Juan Bernardino en su aposento y lo curó; y además le descubrió su nombre: “Yo soy la Siempre Perfecta Virgen Santa María de Guadalupe”. A esta aparición se le llama la Quinta Aparición Guadalupana. Hay actualmente dos pueblos, Cuautitlán y Tulpetlac, que se disputan el honor de haber recibido esta visita de la Virgen (los dos están ahora ya englobados en el Gran México).
Pero dejemos ese pueblo y volvamos al cerro Tepeyac. La Virgen proporcionó a Juan Diego la prueba que el Obispo había solicitado. Consistía ésta en unas hermosas rosas de Castilla, florecidas fuera de tiempo, pues era invierno, y por añadidura en la árida cumbre del Tepeyac. Juan Diego las colocó en su tilma (manto formado por dos piezas, unidas en el cuello, usado por los indios. La tela de hilo de maguey de que estaba hecho se llama “ayate”), que dobló como si fuera una mochila y apretó contra su pecho, atando los extremos de la tilma en su nuca. Y así fue, contento, a la casa del Obispo.
Pero los criados, como habían convenido, no le permitieron entrar. Esperó pacientemente en la puerta, hasta que los criados, curiosos, quisieron saber qué llevaba en la tilma. Vieron las rosas, y por tres veces quisieron coger una, pero cuando la querían coger, parecía que la flor se escurría y quedaba bordada sobre la tilma. Esto ya les hizo pensar que se trataba de la prueba pedida por el Obispo.
Alertados por los criados, todos los que estaban en la casa, Obispo incluido, se presentaron en un aposento e hicieron entrar a Juan Diego. Éste extendió su tilma y dejó caer las rosas al suelo, y de pronto ¡la imagen de la Virgen apareció grabada en la tilma de Juan Diego! ¡Dos milagros en vez de uno!. Al ver la imagen, el Obispo Zumárraga lloró, por la emoción y tal vez arrepentido de su desconfianza anterior hacia el vidente.
A este episodio se le llama el «Milagro de las Rosas». Doscientos años después, en el siglo XVIII, muchos artistas han plasmado la escena en pinturas.
Al día siguiente, Zumárraga, cumpliendo su palabra, empezó a construir el templo que la Virgen había pedido. La tilma de Juan Diego fue puesta en un marco, y llevada por el Obispo y por todo el pueblo hasta la catedral de México.
El Nican Mopohua termina su relación aquí. Otros relatos añaden el traslado de la imagen a su Basílica en el Tepeyac, dos años después, y cuentan en ese momento un milagro público: en la procesión iba prácticamente toda la población de México. La imagen, rodeada de devotos, avanzaba por la calzada, y muchos indios surcaban el lago en sus canoas, acompañando también a la Virgen.
Algunos indios disparaban flechas al aire en señal de contento. Fue entonces cuando ocurrió un accidente: por descuido de un arquero (o tal vez por una broma pesada, o por mala fortuna en un antiguo juego militar de exhibición), una de las flechas lanzadas al aire traspasó el cuello de un indígena, que murió instantáneamente. Le sacaron la flecha y quedó igual, muerto, sólo que le salían dos hilos de sangre por el cuello.
Inmediatamente lo llevaron a la imagen y se la hicieron tocar con la mano; revivió, se le cicatrizaron las heridas y volvió a tomar parte activa en la procesión, como si nada hubiera pasado. Con este milagro, el fervor de la multitud aumentó hasta el infinito.
Este episodio también fue plasmado en un cuadro de 1653: “El Primer Milagro” o la “Pintura del Traslado”; en él, entre varios personajes, se representa a Juan Diego, de frente, y a Juan Bernardino, de perfil. También están Zumárraga, Ramírez de Fuenleal, e incluso Hernán Cortés (ver pág. 37 y 39).
Un icono fuera
Un icono fuera
de lo común
de lo común
La Historiano termina aquí. Lo que siguió y dura hasta hoy,
es todavía, si cabe, más milagroso.
Virgen de Guadalupe.
La Santísima Trinidad pintando la imagen de la Virgen de Guadalupe. Pintura mexicana. Museo de la Basílica de Guadalupe.
Desde el año 1531, se ha transmitido de generación en generación la convicción de que la imagen no ha sido pintada por mano humana.
Copia de Guadalupe con escenas de las apariciones en los cuatro ángulos. Abajo, en el centro, la antigua Basílica. Pintado por Miguel Rodríguez.
Rostro de la Imagen de la Virgen de Guadalupe, en la actualidad.
La extraña “pintura” ha sufrido algunos retoques. Los ojos son tan extraordinarios, que impelen a creer en su srcen sobrenatural.
La serena mirada de los ojos de la imagen. La máxima distancia vertical entre el párpado superior y el inferior es 5 milímetros.
Rostro de la Vir-gen de Guadalu-pe, foto de 1923. Durante su pos-terior ocultación sufrió retoques que felizmente no afectaron sus ojos.
Indios por miles, por decenas de miles, desfilaron por el templo, examinaron cuidadosamente la imagen; descifraron el mensaje que traía; escucharon a Juan Diego, que se quedó viviendo junto al templo hasta su muerte, y que dio, según se dice, más de 15,000 conferencias. Y, al morir Juan Diego, había ya de cuatro a siete millones de indios cristianos, con una gran fe y muy apostólicos.
Juan Diego vivió aún 17 años después de la apariciones, dedicado al cuidado del templo de Guadalupe, a la atención de los visitantes, y a la oración, ayuno y penitencia corporal. Se dice que la Virgen se le volvió a aparecer varias veces; la última en el trance de su muerte, a la que Juan Diego tenía el temor natural de cualquier hombre normal.
La Virgen atendió, desde el comienzo, las peticiones de sus devotos, concediéndoles abundantes favores y hasta milagros. Y a muchos millones de indígenas les otorgó el magnífico regalo de la fe católica. Una fe vigorosa, aunque elemental: sabían que tenemos una Madre en el Cielo, muy cariñosa y hermosa, que nos quiere hacer felices para siempre, y que además lo puede todo, porque también es la Madre de Dios. Esta fe tuvo que ser complementada por la labor de los misioneros, que les administraron el Bautismo y los demás sacramentos.
En nuestros días, al ver la imagen muy de cerca, se observa un tejido de costal muy tosco. Pero cuando el espectador se aleja, aparece de pronto una gran dama, con una admirable expresión de ternura y devoción. A pesar del tiempo transcurrido, la imagen impresiona mucho por su belleza y su expresión.
Similares sentimientos albergaba el 26 de diciembre de 1531 el indio Francisco Plácido al entonar el «Pregón del atabal», himno compuesto con ocasión del traslado de la imagen a la
primera ermita:“Tu alma, ¡oh Santa María! está como viva en la
pintura.”La imagen, a su estilo, está “llena de gracia”, como dijo
el Arcángel San Gabriel a la propia Virgen María. Le acomodan los versos del poeta mexicano Amado Nervo:
“Era llena de gracia como el Ave María, Quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar”.
(“Gratia Plena”)
Veredicto de la
Veredicto de la
tecnología moderna
tecnología moderna
Esta imagen es el único icono conocido del que se afirma seriamente que no ha sido pintado por manos humanas. Y todas las pruebas a las que se le somete favorecen, cada vez más, esa afirmación.
Ya en siglo XVIII varios científicos mexicanos realizaron
pruebas empíricas. En tilmas confeccionadas con el mismo material
que la de Guadalupe, pintaron imágenes, que salían muy inferiores a la srcinal. Con el paso del tiempo el tejido de fibra de maguey se descompuso: las tilmas no duraron más de 20 años. En cambio la de Juan Diego seguía como antes, y sigue igual hasta hoy.
Los análisis químicos hechos en 1936 por Richard Kuhn, un austríaco Premio Nobel de Química (en 1938), terminaron con el siguiente dictamen, rendido sin previo conocimiento de la procedencia de las fibras: “en las fibras analizadas, una roja y otra amarilla, no existen colorantes vegetales, ni colorantes animales, ni tampoco colorantes minerales”, ni por supuesto, colorantes sintéticos que no existían en 1531. Es decir, absolutamente desconcertante.
En esa línea de investigación se siguió trabajando. El profesor Francisco Camps Ribera, experto en pintura, examinó la tilma en 1954 y 1963 y afirmó: “no pude encontrar huellas de pincel, ni que la tela fuera preparada para pintar”. Llegó así a la conclusión de que “ningún artista humano hubiera escogido, para ejecutar una obra de tal magnitud, una tela o lienzo de la calidad del ayate, y mucho menos con una costura al centro”.
Unos años más tarde, en 1979, los norteamericanos
C u a d r o « E l P r i m e r M i l a g r o » ; o « C u a d r o d e l T r a s l a d o » . R e s u r r e c c i ó n d e u n m u e r t o . O l e o a n ó n i m o , d e 5 . 9 5 x 2 . 8 5 m e t r o s , p i n t a d o e n e l a ñ o 1 6 5 3 .
J u a n d e Z u m á r r a g a S e b a s t i á n R a m í r e z d e F u e n l e a l I n d i o f e c h a d o q u e r e s u c i t a J u a n B e r n a r d i n o J u a n D i e g o H e r n á n C o r t é s S e p u e d e v e r a S e b a s t i á n R a m í r e z d e F u e n l e a l ( P r e s i d e n t e d e l a S e g u n d a A u d i e n c i a ) , a J u a n D i e g o , a s u t í o J u a n B e r n a r d i n o , y a H e r n á n C o r t é s .
Philip Callahan y Jody B. Smith estudiaron la imagen con rayos infrarrojos, quedando muy sorprendidos por la ausencia de pinceladas, de bocetos previos, y de aparejo en la tela. Si se tiene en cuenta que no hay trazos ni preparación subyacentes, ni barniz aplicado sobre la pintura, y que la trama misma de la tela es aprovechada para dar profundidad al retrato, no hay explicación razonable de la imagen.
Otro hecho llamó la atención a estos científicos. Tras cuatro siglos y medio no existía decoloración ni agrietamiento de la figura srcinal en ninguna parte del ayate de maguey, que, por carecer de empaste, debería haberse deteriorado hace ya cientos de años. Según ellos no es posible explicar ni el tipo de los pigmentos cromáticos utilizados, ni la permanencia de luminosidad y brillantez de los colores. En resumen, la imagen srcinal es inexplicable.
Callahan y Smith también hicieron notar que la imagen cambia ligeramente de color según el ángulo desde el que se mira,
propiedad que se conoce comoiridiscencia (la presentan también
las plumas de los picaflores o colibríes). Por eso los colores de la imagen srcinal se deben en parte a la difracción de la luz, una técnica que hasta ahora es imposible para las pinturas humanas.
Los mejores oftalmólogos mexicanos, unos quince, examinaron las imagen en la década 1950-1960, y declararon que los ojos de la Virgen se comportan como los ojos de una persona viva: al proyectar la luz de un oftalmoscopio sobre el ojo, el iris brilla más que el resto, no así la pupila, lo que da una sensación de profundidad; pareciendo, además como si el iris fuera a contraerse, de un momento a otro. Y todos los especialistas afirman, unánimes, que nadie hubiera sido capaz de realizar tan delicados y precisos rasgos en una tela, y mucho menos sobre el burdo tejido de la tilma.
El Dr. Amado Jorge Kuri, eminente profesional, entrevistado por el escritor Juan José Benítez en 1982, declaró que la edad que representa la imagen es la de una niña de 14 ó 15 años.
Benítez preguntó:
- ¿Se observa alguna enfermedad a través del estudio del rostro o de las manos?
- No. Su cutis es perfecto.
- ¿Opina Vd., doctor, que se trata de una joven hermosa?
- Muy hermosa. Le aseguro que verla de cerca, y sin el cristal protector, es muy distinto...
- ¿Qué sintió al verla? ¿Qué experimentó la primera vez que la tuvo tan cerca?
- ...la emoción fue enorme. ¡Si usted supiera la paz, la ternura y la dulzura que inspira ese rostro!.
- ¿Ha visto alguna vez un rostro igual o parecido al de la guadalupana?.
- Jamás. En mi larga vida como profesional he tenido oportunidad de ver a miles de seres humanos. De todas clases y condiciones, pero jamás tropecé con uno tan delicado y sugerente.
- ¿Y en retratos y pinturas?. - Mucho menos.
En 1979 el doctor José Aste inició la digitalización de los ojos de la imagen de la Virgen de Guadalupe y su análisis mediante el computador. El fruto de su investigación de muchos años se nos ofrece a continuación. El Dr. Aste encontró en los ojos las imágenes reflejadas de 13 personas (de las cuales 12 están en ambos ojos), seis identificables como asistentes al Milagro de las Rosas, y las restantes, situadas en la pupila, que representan una familia indígena ajena a esa escena del Milagro. De su investigación se deduce que los ojos de la imagen no han sido pintados por mano humana.
Otro hallazgo importante ha sido hecho por el doctor Escalante, en 1991, al hacer un vídeo para una productora de
Cuadro pintado por el pintor oaxaquense Miguel Cabrera (1695-1768), representando el momento del milagro de las rosas. Están el Obispo, Juan Diego, un caballero con barba y cuatro criados. Las coincidencias con las imágenes descubiertas en los ojos de la Virgen por el Dr. Aste, a partir de 1979, son muy sugerentes. En los ojos aparecen imágenes muy parecidas al obispo, a Juan Diego con su tilma extendida, y la que podría ser la del caballero con barba. Además hay tres criados. Tal vez el 4º criado ha estado haciendo un apunte que ha llegado al pintor 200 años después.
televisión. Se trata del descubrimiento de la red venosa normal, microscópica, en los párpados y en la córnea de la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Todos ellos son fenómenos admirables, insólitos,
incomprensibles a menos que se admita que se trata de un hecho milagroso.
¿Queda mucho
¿Queda mucho
por descubrir?
por descubrir?
Según la hipótesis del Dr. Aste, la Virgen ha estado presente en el momento del Milagro de las Rosas, en forma invisible, “y por tanto, teniendo reflejadas en sus ojos las imágenes de todos los asistentes, incluyendo al propio Juan Diego. Cuando se desplegó la tilma y cayeron las flores, la imagen de Nuestra Señora se grabó en ella, tal como estaba en ese instante, es decir, llevando en sus ojos el reflejo de todo el grupo de personas que observaba ese
histórico suceso.”**. La grabación ha sido, en esa hipótesis, como
una fotografía de la Virgen, incluso con las imágenes reflejadas en los ojos (naturalmente, si en la tilma se ha estampado la imagen como si fuera una fotografía, se puede suponer una “cámara fotográfica” celestial, enfocando a la Virgen; al menos se pueden hacer pruebas empíricas con una cámara).
Nosotros pensamos que este evento ha tenido lugar en una habitación, con una única puerta, que realizaba a la vez las funciones de comunicación, ventilación e iluminación. Esa puerta debió dar a un patio interior.
Los asistentes al Milagro de las Rosas se debieron situar cerca de esa puerta, en semicírculo, para ver bien, con Juan Diego hacia el fondo para que echase las rosas al centro y a la luz. Y mirando la escena desde la puerta, debió de haber estado la Virgen. Desde sus ojos, los personajes aparecían bien iluminados contra fondo
obscuro, y por eso sus reflejos están claros sobre fondo obscuro y se pueden observar bien con programas de cómputo resaltadores (en los ensayos que hemos hecho de personajes reflejados en el ojo, lo más decisivo para destacar la imagen era la iluminación del personaje en una sala grande obscura, por la noche).
El Obispo y el traductor están con la cabeza muy inclinada hacia adelante para ver mejor las rosas, por eso sus caras aparecen mucho mayores que la del indio, que está más retirado y mira hacia Juan Diego.
La negra que aparece al fondo,observaba discretamente, desde cierta distancia,con gran interés, la escena del Milagro de las Rosas.
Por otra parte, cerca de la puerta, a espaldas de ella, o sea junto a la Virgen, ha podido estar uno de los asistentes, dispuesto a hacer un dibujo como sabían hacerlo los indios mejicanos. Se puede suponer que le dio tiempo de dibujar bien al Obispo, no tanto para dibujar a Juan Diego, y a falta de tiempo debió simplemente escribir que había 5 personas más (1 caballero, tal vez señalado por su nombre y dignidad, y cuatro criados). El dibujo con sus anotaciones puede haber llegado, doscientos años después, a manos del pintor Miguel Cabrera, y le puede haber servido de inspiración para un cuadro con el Obispo, Juan Diego, un caballero y 4 criados, que está en el Museo de la Basílica (ver pág. 43). Eso explicaría que en el ojo de la Virgen, el Obispo sea muy parecido al de Cabrera, incluso en la postura, que Juan Diego esté en la misma posición en ambos lugares, y con la tilma igualmente extendida, y de los 4 criados del cuadro sólo haya 3 en el ojo (el cuarto ¿sería el dibujante?). Al no haber hecho dibujos de los criados, el pintor Cabrera se los tuvo que inventar y los hizo versallescos y sofisticados, mientras que los criados en el ojo son mucho más modestos (incluso el indio está casi desnudo). Por último, uno de los personajes secundarios del cuadro de Cabrera es un caballero español con barba, que podría
Ojo izquierdo, primeras imágenes de Purkinje-Samson en falso color. Distancia máxima vertical del párpado superior al inferior, cinco milímetros. Indio Indio Obispo Obispo Zumárraga Zumárraga Juan Juan Diego
Diego NegraNegra María María Caballero Caballero Barbudo Barbudo
Personajes que aparecen según hipótesis del Dr. Aste, que
Familia Familia Indígena Indígena Traductor Traductor Juan González Juan González
Ojo izquierdo, fotografía simplemente resaltada por programa, distancia máxima párpado superior a inferior, cinco milímetros.
Ojo izquierdo, sólo ampliado. Se vislumbra el indio. Si se mira con atención aparecen también el obispo, el traductor y Juan Diego.
Ubicación de los asistentes al Milagro de las Rosas. El milagro se habría producido en una habitación con puerta (única abertura) a un patio interior. Se habrían colocado alrededor de la puerta para ver bien. Habrían quedado iluminados contra fondo obscuro. Con este esquema se podría ensayar un modelo vivo, o mejor uno con un ojo artificial, y figuras a escala, de plastilina, viendo si las imágenes reflejadas en el ojo tienen la disposición de las que están, por ejemplo, en el ojo izquierdo de la Virgen.
muy bien ser el barbudo del ojo derecho (también se le ve, aunque no tan bien, en el izquierdo). Cabrera habría podido conseguir un cuadro antiguo de ese personaje, que, como dijo el Dr. Aste en 1997, pudo ser don Sebastián Ramírez de Fuenleal, presidente de la Segunda Audiencia de la Nueva España (pintado con más edad que la que tenía en 1531). Esta última hipótesis es más arriesgada que las anteriores. Nosotros, en noviembre de 2001, creemos haber encontrado la pista correcta: el barbudo del ojo derecho, es bastante parecido a Sebastián Ramírez de Fuenleal, tal como aparece en el cuadro “El Primer Milagro” (o “Pintura del Traslado”) pintado en 1653.
Por el tamaño relativo en el ojo, hemos podido hacer una fórmula para estimar las distancias de la cara de los asistentes al Milagro de las Rosas al ojo de la Virgen. Los resultados han sido así:
Indio 1.10 metros (del ojo izquierdo)
Obispo y traductor 0.60 “ “ “ “
Juan Diego 1.50 “ “ “ “ y del ojo
derecho.
Negra María 2.50 “ “ “ “
Barbudo 0.35 metros (del ojo derecho).
La única confrontación con otros datos la hemos obtenido en el caso del Barbudo. En el libro de J.J. Benítez “El Misterio de la Virgen de Guadalupe” (Editorial Planeta, México, 1989) podemos leer:
Pág. 203: “...para que en el ojo derecho se vea con nitidez, el objeto debe estar colocado a unos 35 ó 40 centímetros de él...”. Escrito por el doctor Javier Torroella, oculista de México, en 1976. Pág. 211-212: “Ilumine fuertemente el rostro o el busto de una persona y sitúela a 30 ó 40 centímetros de sus ojos.
Si una tercera persona le saca una foto a sus ojos, allí se verá, reflejado por tres veces, el busto de esa persona que
está intensamente iluminada. Se han hecho muchas pruebas fotográficas y en todas ellas surgen las imágenes de Purkinje-Samson.” Declarado por el doctor Enrique Graue, oculista de México, en 1981.
La distancia que hemos obtenido coincide, sin que lo hayamos buscado, con las apreciaciones de esos dos expertos oculistas.
Con esas distancias, hemos hecho un “modelo vivo”, con estudiantes. Como el ojo de una persona viva se mueve tanto que es difícil fotografiar sus imágenes reflejadas, hemos probado con un ojo artificial, o sea una esfera metálica pulida, como espejo, de 2 centímetros de diámetro (el diámetro de la córnea). El experimento no ha dado buen resultado, carecíamos de las máquinas adecuadas, pero hemos aprendido algunas cosas. Tal vez alguien con más medios pueda algún día realizarlo con éxito. Se trataría de obtener imágenes reflejadas como las que están, por ejemplo, en el ojo izquierdo.
Piura, febrero de 2002
Rafael Estartús Tobella
Al escribir la introducción de mi primer libro, allá por el año 1981, vaticinaba que el llamado “Proceso Digital de Imágenes” sería una de las aplicaciones de las computadoras que mayor desarrollo alcanzaría en un futuro próximo, y no me equivoqué.
El trabajo de imágenes, figuras o fotografías mediante computador se ha vuelto muy común, especialmente en la preparación e impresión de toda clase de publicaciones y ediciones. Lo vemos frecuentemente también en los modernos equipos de diagnóstico y atención médica y, aunque poca gente lo conoce, se utiliza continuamente en muchos laboratorios y centros de investigación en estudios científicos muy variados.
Un ejemplo reciente es el análisis de las “fotografías” enviadas desde Marte, en el proyecto Pathfinder. Esas fotografías fueron tomadas desde el pequeño vehículo «Vagabundo» y enviadas a la Tierra en forma de números que fueron leídos por computadoras, las cuales primero mejoraron las imágenes –quitándoles posibles manchas, aplicándoles filtros, etc.- y luego produjeron las fotografías que hemos visto publicadas o desplegadas en pantalla al ingresar a las páginas correspondientes del World Wide Web.
Esta técnica, utilizada con tanto éxito para mostrarnos escenarios tan lejanos, puede ser usada también en el
procesamiento de imágenes y fotografías tomadas aquí en la Tierra. En este caso, la computadora nos permite, entre otras cosas, obtener ampliaciones muy grandes sin producir ninguna
Estudio de los ojos de la imagen
Estudio de los ojos de la imagen
de la Virgen de Guadalupe.
de la Virgen de Guadalupe.
Por el doctor José Aste Tönsmann. Por el doctor José Aste Tönsmann.
deformación de las figuras. Por el contrario, se pueden mejorar, filtrar, comparar y comprobar con precisión las imágenes resultantes.
Dado que las computadoras trabajan con números, para poder procesar una imagen, lo primero que se hace es convetirla en números. Aunque en esta época ya muchos de los lectores conocerán y aun habrán utilizado digitalizadores o scanners, explicaré, para los que no conocen nada al respecto, cómo se realiza esta operación de mutación.
Un rostro convertido
Un rostro convertido
en números
en números
Quien desee convertir en números una fotografía en blanco y negro debe, en primer lugar, dividir la fotografía en zonas iguales, superponiéndole para esto una cuadrícula o red cuadrada, mediante el trazo de líneas horizontales y verticales, espaciadas a una misma distancia. De acuerdo a las distintas tonalidades de gris de la fotografía, y a la posición de cada cuadradito de la red sobre la imagen, se observará que existen cuadraditos completamente blancos, otros negros, y otros donde se aprecian tonos intermedios de gris.
Si preparamos ahora una escala arbitraria de grises considerando, por ejemplo, que el negro corresponde al número 0, mientras que el blanco es el 9, el número 4 pertenecerá a un gris intermedio, el 6 a un gris más claro que el 5, y el 2 a un tono más oscuro que el 4. Entonces podremos, por comparación de cada cuadradito con la escala, representarlo como un número que nos indique el tono de gris de dicha porción de la fotografía. Al terminar este cambio de grises la fotografía queda representada por una tabla numérica: un número de un dígito entre 0 y 9 por cada cuadradito.
Los números así formados pueden ser leídos por la
Proceso de digitalización: A cada cuadradito de la fotografía se le asigna el número del cuadro de la escala de grises que más se le aproxima. Ese número se anota en el cuadradito análogo de la matriz de números.
El proceso de digitalización se continúa hasta completar la tabla numéri-ca, como se ve en la figura.
El proceso de reconstrucción de la figura a partir de la tabla numérica es inverso a la digitalización: en cada cuadro de la figura reconstruída se coloca el gris señalado por el número correspondiente de la matriz.
computadora como una tabla donde se guarda la información del valor del gris, así como de la posición de cada cuadro. La fotografía se puede reconstruir como un tablero de damas, en donde cada cuadradito aparecerá con el gris correspondiente al valor del cuadro dentro de la escala previamente preparada.
Ahora bien, si el tamaño de los nuevos cuadros es mayor que el de que se puso sobre la fotografía srcinal, la imagen construida quedará automáticamente ampliada. Sin embargo, conviene recordar, que el tamaño del cuadro de la digitalización nos dará la resolución de la nueva figura, ya que sólo dispondremos de un valor, un solo gris, para todo el cuadro. Si sus dimensiones son excesivamente grandes en proporción a la imagen total, la figura quedará deformada y se perderán detalles de ella. Al disminuir el cuadro, la figura irá ganando precisión y la veremos mejor.
Cuando se observan las figuras “reconstruidas” por el computador, puede presentarse un problema. La imagen formada por trozos muy regulares, como son los cuadraditos, sugiere a quien la mira que no es fruto del azar, sino que alguien la hizo así a propósito y con alguna intención. Inconscientemente el observador trata de encontrar el “mensaje” que debe haber sido puesto en esas
figuras tan concordantes, y se concentra en descifrar los cuadraditos
perdiendo de vista lo que el conjunto representa. Se aplica aquí el dicho de que las ramas no dejan ver el bosque. La raíz del problema se encuentra en el “entrenamiento” al que el hombre se encuentra sometido, en nuestra civilización, para “interpretar” las imágenes publicitarias en la televisión, murales, etc.
El uso de las computadoras para el proceso de imágenes permite obtener grandes ampliaciones, especialmente útiles en el presente estudio; empero, las figuras resultantes traen consigo el problema mencionado. El efecto puede reducirse mediante el empleo de filtros en el examen de las imágenes, sobre todo los filtros que enmascaren las formas regulares de los componentes de las figuras.
Millones de
Millones de colores
colores
registrados
registrados
En la práctica, para llevar a cabo la conversión de una fotografía en números, se utilizan aparatos conocidos como scanners o barredores, llamados así por la forma en que registran la imagen. La fotografía es recorrida por un rayo de luz que en cada momento incide sobre una parte distinta de la misma. En algunos scanners la fotografía se desplaza bajo la luz y en otros es la luz la que se mueve sobre una posición fija de la fotografía que se va a digitalizar.
De acuerdo a la cantidad de luz que atraviese la fotografía (cuando se trata de una transparencia o negativo) o bien de la cantidad de luz que se refleje (si es un positivo fotográfico), cada zona de la imagen se convierte en un número que será introducido en la memoria del computador directamente o a través de un medio magnético de almacenamiento para finalmente quedar registrado en un disco.
Para un determinado cuadradito o elemento de la fotografía, estos aparatos logran registrar hasta 256 niveles distintos de gris, y el tamaño del cuadro puede ser regulado a voluntad, antes de realizar la conversión.
Los scanners en colores asignan tres números a cada cuadradito, uno para cada color básico: rojo, verde y azul. Y cada uno de ellos puede registrar hasta 256 valores, lo que en combinación da un total teórico de 16’777’216 posibles colores. El resultado de una imagen digitalizada puede contener millones de números. Cada uno representa el gris de una pequeña parte de la fotografía y podrá ser leído fácilmente e innumerables veces por una computadora. Ésta puede realizar ampliaciones muy grandes de una imagen, o parte de ella, y mejorar las imágenes resultantes mediante reasignaciones de grises a los números srcinales de la figura, cuando en la misma zona por reconstruir existen simultáneamente unas partes muy claras y
unas muy oscuras. En estos casos se dividen las zonas en subzonas más homogéneas (mosaico), para resaltar pequeños detalles y determinados matices de gris.
Otra forma de mejorar la imagen es con la aplicación de “filtros” matemáticos. Realizando operaciones aritméticas con los números representativos de la imagen, es posible preparar figuras resultantes equivalentes a las que se habrían obtenido si la fotografía srcinal hubiera sido tomada con un filtro óptico. Aquí, la ventaja indudable es que con la computadora podemos, rápidamente, probar muchas alternativas con diferentes parámetros.
Finalmente, podemos comprobar la existencia de
determinadas imágenes. Para esto, aplicamos ciertos filtros que hacen desaparecer automáticamente las manchas aisladas que pudieran existir, a la vez que resaltan los cuerpos realmente presentes en la imagen, remarcando sus formas.
El proceso digital de imágenes:
El proceso digital de imágenes:
una aplicación concreta
una aplicación concreta
En febrero de 1979, decidí investigar los posibles personajes e imágenes que estuvieran grabados en los ojos de la Virgen de Guadalupe, utilizando para ello las ventajas del proceso digital. Como en los ojos de una persona viva sólo se reflejan imágenes en las córneas, el estudio estuvo centrado en el análisis de las dos córneas de los ojos de la Virgen de Tepeyac.
Son dos los períodos de trabajo dedicados a este proyecto. En el primer período (1979-1982) llevé a cabo la localización de varios personajes y su respectiva comprobación, mediante procesos bastante extensos y complejos. El segundo período (1987-1997), gracias a equipo de software más desarrollado, sirvió para redescubrir las imágenes, encontrando nuevos personajes, verificar nuevamente todas las figuras, comprobar su presencia en otras fotografías y mejorarlas grandemente para facilitar su
La búsqueda de las figuras reflejadas tuvo como un punto de partida la fotografía que el señor Manuel de la Mora, distinguido periodista mexicano, me entregó en 1978. Sin embargo, han sido muchas las fotografías que sirvieron para llevar a cabo las investigaciones; todas ellas fueron tomadas directamente de la imagen srcinal y, la mayoría, sin el vidrio protector. He trabajado con fotografías de los ojos, tanto en blanco y negro como en colores, correspondientes a varias épocas; algunas de ellas en positivo, y otras en transparencias o negativos.
En la digitalización de las imágenes, durante el primer período, utilicé varios tamaños de cuadrícula, variando desde 25 micrones (1,600 cuadraditos por milímetro cuadrado) hasta 6 micrones por lado (27,778 cuadraditos por milímetro cuadrado de la fotografía). El tamaño de la ventana fue definido en cada caso, de acuerdo a las necesidades de la futura ampliación, así como la escala de la fotografía. En la última fase, un scanner de mesa a colores con precisión de hasta 1200 pixel por pulgada, fue utilizado especialmente para ampliaciones y detalles requeridos en esta parte del proyecto, de acuerdo al momento del estudio. Así como el tamaño del detalle de lo que se quería observar, preparé ampliaciones que fueron desde 30 hasta dos mil veces el tamaño srcinal.
Durante la ejecución del presente trabajo he empleado filtros
suavizantes, cuyo propósito es reducir las formas regulares de las subimágenes para facilitar así la interpretación visual; filtros endurecedores, o constrastantes, para hacer resaltar determinadas partes de la imagen y luego suavizar los cuadros resultantes; filtros realzantes que, como su nombre lo indica, realzan ciertas partes de las figuras. Todos estos filtros fueron muy útiles, especialmente para las grandes ampliaciones. Finalmente también se usaron los ya mencionados filtros de comprobación, cuyo propósito fue certificar la existencia de los personajes descubiertos.
Cada una de las imágenes encontradas tiene características propias; sin embargo, todas ellas han sido sometidas a una serie de procesos similares, aunque en algunos casos no se hayan
Diagrama general del proceso de investigación de imágenes. Imagen srcinal de la Virgen de Guadalupe Fotografías de alta calidad Ampliaciones de las córneas dere-cha e izquierda Foto CD Pro Scanner Ojo derecho Ojo Izquierdo
ejecutado en forma continua. Estos procesos constituyen pues lo que podríamos llamar etapas para el estudio de las imágenes.
En pocas palabras, se puede decir que la búsqueda y descubrimiento se realizó sobre imágenes ya preparadas y ampliadas de las córneas. A continuación, la imagen descubierta fue verificada en la misma fotografía; se comprobó su presencia en otras fotografías; y finalmente fue mejorada, asegurando así su fácil identificación por personas ajenas a la investigación.
Carga y preparación de las
Carga y preparación de las
imágenes de las córneas
imágenes de las córneas
Antes de empezar la búsqueda fue necesario preparar ampliaciones de las córneas de la imagen, provenientes de la digitalización de una fotografía dada. Las ampliaciones se realizaron sobre papel y en la pantalla del computador.
El tiempo transcurrido entre el primer y el segundo períodos del estudio condicionó el tipo de programas utilizados. En 1979, el desarrollo técnico del Proceso Digital de imágenes se encontraba en sus inicios, y no existían disponibles programas adecuados. La necesidad de desarrollar programas propios, específicos para el proyecto, fue apremiante. Se disponía, eso sí, de las facilidades de un centro de investigación que, podríamos decir, estaba en “la avanzada” de la técnica. Los paquetes de software de uso múltiple y amigable para aplicaciones definidas aparecerían años después.
En el desarrollo de los programas utilicé primordialmente lenguajes como el APL (de IBM) en procesos interactivos, sobre todo para interactuar en la pantalla, y el PL1 (también de IBM) para los procesos no interactivos, en batch o lotes, requeridos especialmente en la salida de las ampliaciones hacia la impresora, y su mejoramiento correspondiente.
alternativas y algoritmos apropiados, se requería mucho tiempo para su escritura y, sobre todo, encontraba muchas limitaciones en el equipo (hardware): las impresoras disponibles proporcionaban muy poca resolución, los procesadores no aceptaban muchas de las facilidades que se obtienen ahora en cualquier computadora personal, y las pantallas no daban la gama de colores actuales.
Ya en el segundo período del estudio pude utilizar paquetes de programación muy poderosos que, unidos a la gran capacidad de las computadoras personales actuales y de las impresoras de chorro de tinta, facilitaron grandemente el estudio de imágenes en todas sus etapas.
En el proyecto contamos con computadoras personales compatibles IBM y Macintosh, empleándose en cada caso paquetes específicos para el manejo de imágenes. El programa más utilizado en computadoras compatibles IBM fue el Picture Publisher de Micrografx. En realidad ha sido el más utilizado en el proyecto, pues su gran capacidad permitió el manejo, mejora, enmascarado, filtrado, recorte, impresión, y despliegue en pantalla de todas las imágenes.
Un programa ya discontinuado –Halo Desktop Imager de la compañía Media Cibernetics– merece especial mención, pues fue de mucha utilidad en la impresión de ampliaciones, con chorro de tinta.
Las imágenes procesadas en las computadoras Macintosh, exigieron el empleo del famoso y muy útil programa de Adobe, el Photoshop. Fue de particular ayuda en el trabajo, su manejo de capas o layers, así como sus filtros, máscaras, métodos de recorte y mejoramiento de imágenes.
Búsqueda y
Búsqueda y
descubrimiento
descubrimiento
Desde el primer momento, como se puede comprender fácilmente, esta etapa constituyó la parte más interesante
del proceso. Fue necesario cierto tiempo y una buena dosis de paciencia, ya que no sabía lo que podía encontrar ni dónde buscarlo, y por lo mismo tuve que recorrer exhaustivamente las córneas. Emprendí la búsqueda simultáneamente sobre ampliaciones impresas y en despliegues en pantalla.
Como expuse, la impresora de cadena de tamaño fijo de caracteres, empleada en la primera fase, proporcionaba poca resolución. El diseño de algunos programas facilitó ajustar las imágenes a la precisión ofrecida por dichos caracteres. Mas no todo fueron desventajas en este período, gracias al empleo de papel en rollos obtuve resultados de gran tamaño, lo que me permitió, observándolos a una prudente distancia, lograr una buena visión de conjunto, sin perder la precisión. En una pared de mi casa, por ejemplo, coloqué dos ampliaciones de las córneas de alrededor de 2 metros de ancho cada una, que me ayudaron mucho en los descubrimientos.
Algunos años después, el desarrollo tecnológico puso en mis manos las impresoras de chorro de tinta (Ink Jet), que mejoran muchísimo la precisión de la impresión de hasta 600 x 800 puntos por pulgada. Además, permitieron el uso de color en la preparación de imágenes con caras iluminadas mediante el falso color. Como contrapartida, no fue posible hacer grandes ampliaciones, pues la impresión la efectuaba sobre papel tamaño carta y cualquier ampliación debía prepararse como un mosaico de muchas hojas. El tamaño límite fue el de las hojas de rotafolio. Esto, sin embargo, no significó mayor problema porque, en general, conocía las zonas que debían ser observadas y ampliadas.
El despliegue en la pantalla del computador fue de mucha ayuda, en los dos períodos del estudio, para confirmar la presencia de imágenes. Es los últimos meses de la investigación sirvió para redescubrir las imágenes encontradas en la primera fase, así como para encontrar nuevos personajes y preparar lo que se imprimiría ampliado.
utilizado una serie de técnicas conocidas y aplicadas por quienes se dedican al proceso digital de imágenes. En los primeros años fue necesario escribir los programas adecuados; más adelante, el trabajo consistió en emplear herramientas proporcionadas por los paquetes mencionados.
Despliegues; ampliaciones y recorridos por las imágenes; definición de zonas de interés; trazado de máscaras o polígonos que encierran zonas de interés; redistribución de grises de salida, a impresora o pantalla, con base en histograma de valores en zona de estudio y algoritmos adecuados; reorientación de la luz; utilización de falso color; aplicación de filtros de balance, constrastantes, suavizantes, resaltantes, etc.; fueron algunas de las técnicas más utilizadas.
Verificación de los
Verificación de los
descubrimientos
descubrimientos
A pesar de que el descubrir y redescubrir las pequeñas imágenes existentes en los ojos de Nuestra Señora de Guadalupe ha sido lo más emocionante en los dos períodos, la mayor parte del tiempo fue invertido en verificar y comprobar su existencia; comprobaciones que por su minuciosidad y cuidado fueron las que más esfuerzo representaron.
El siguiente es el esquema seguido para verificar cada imagen en la fotografía donde fue hallada:
1.
1. PatrPatrones ones Humanos.Humanos. ¿Realmente la imagen descubierta corresponde a la cara o figura de una persona? Es el interrogante que generalmente se plantea el espectador ajeno a la materia. La actividad consistió en verificar que la pequeña figurilla encontrada representase un patrón o modelo humano, con base en:
a)
a) Las Las dimensiones:dimensiones: que estén dentro de las medidas normales humanas.
b) Persistencia:
b) Persistencia: que después de recortar en varios fragmentos una figura, se pueda distinguir en cada uno de ellos la parte que le corresponde en la imagen: ojos, barbilla, nariz, codo, etc. Y que sometida la figura a diferentes filtros, se vea el patrón descubierto.
c) Continuidad:
c) Continuidad: ¿las figuras son manchas aisladas que mentalmente integramos?. El proceso de verificación implicaba el diseño de filtros que obscurecieran las discontinuidades que pudieran presentarse en el interior de las imágenes descubiertas, asegurándose así la presencia de una figura continua en las córneas.
d) Consenso:
d) Consenso: prueba que consistió en presentar cada imagen a muchas personas, para que “descubrieran” y confirmaran la existencia de la figura que se deseaba verificar.
2. Escena.
2. Escena. Esta prueba consistió en analizar la ubicación de la figura descubierta dentro de un escenario, al integrarse con los demás personajes encontrados. Más adelante el lector encontrará una explicación sobre la existencia de dos escenas en los ojos de la Virgen de Guadalupe.
3.
3. Referencia Referencia histórica.histórica. ¿Es posible ubicar históricamente al personaje cuya figura ha sido descubierta? Se ha intentado en todos estos años ese cometido. La mayoría de las imágenes hacen referencia a personajes mencionados en distintas fuentes históricas relativas al momento de la estampación de la tilma (manto formado por dos piezas, unidas en el cuello, usado por los indios. La tela rala de hilo de maguey de que estaba hecho se llama “ayate”. N. del E.). Como ya hemos indicado, sólo una de las dos escenas encontradas corresponde al momento histórico de la aparición.
4.
las mismas posiciones relativas de los dos ojos, aunque de diferente tamaño –como se esperaría al estudiar los reflejos en ojos de personas vivas–, constituye una de las pruebas de verificación más importantes.
Comprobació
Comprobación de
n de su existencia
su existencia
con otras fotografías
con otras fotografías
Una vez verificada la imagen descubierta en las córneas de la fotografía seleccionada, fue necesario comprobar su existencia en otras fotografías tomadas de los ojos del Tepeyac.
Es interesante advertir que no todas las figuras descubiertas aparecen con la misma precisión en todas las fotografías observadas; especialmente en las más modernas, las imágenes mejor conservadas corresponden a los personajes de los extremos: el indio sentado y el hombre con barba. En algunas fotos se puede notar sólo parte de los rasgos de los personajes interiores.
La comprobación consistió en determinar que las imágenes descubiertas en las mejores fotografías, coincidieran con los rasgos encontrados en otras fotografías disponibles. El análisis de coincidencia se realizó –adicionalmente a la simple comparación visual de ampliaciones– mediante dos procesos: superposición y transición.
1. Superposición.
1. Superposición. Sirviéndome de la capacidad de producir layers o capas, del programa Photoshop, preparé una especie de “transparencia” de las imágenes descubiertas. Las transparencias fueron así “superpuestas” sobre las fotografías objeto del examen, y de esta manera pude observar la perfecta coincidencia de los rasgos presentes con las partes correspondientes de todas las imágenes descubiertas. El programa permite también aumentar gradualmente la visibilidad de la capa o layer de manera que la comprobación de la presencia de la imagen salta a la vista.
2. Transición.
2. Transición. Este método implicaba la preparación de una serie de imágenes que, secuencialmente, “convirtieran” la fotografía sujeto de comprobación en la que mostraba todos los personajes. La técnica utilizada es conocida con el nombre de Morphing (metamorfosis en español) y permite preparar una serie de imágenes entre dos figuras sobre las que se han definido varios puntos comunes. El programa utilizado en el estudio fue el PhotoMorph para Windows de North Coast Software, Inc.
Las secuencias de imágenes obtenidas mediante este método fueron empleadas para observar cómo se precisan las imágenes al acercase la secuencia a la foto final, como si se tratara de una película de cine; y para seleccionar la imagen o imágenes que muestren estáticamente el proceso de definición preciso.
Presentación de los
Presentación de los
descubrimientos
descubrimientos
Uno de los objetivos de esta obra es mostrar al lector las pequeñas imágenes encontradas y comprobadas en las córneas de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Dado que el resultado de la investigación se traduce en lo que llamamos “imágenes de computador”, y mucha gente no está todavía acostumbrada a ellas, en la segunda fase del estudio he dedicado muchas horas a mejorar la presentación de los descubrimientos para hacer así más fácil su interpretación. A continuación describiré brevemente algunas de las técnicas empleadas en el afán de mejorar las imágenes.
1.
1. Redistribución Redistribución de de tonos tonos de de gris.gris. Técnica muy empleada, que generalmente produce mejoras inmediatas en las imágenes. Su aplicación se basa en repartir los tonos de gris de salida de manera que la nueva imagen producida sea más fácil de interpretar y detallar. Se logra aplicando algoritmos adecuados sobre el histograma propio de la figura (frecuencia de tonos de gris en la imagen).
2. Recortes.
2. Recortes. Consiste en la selección de una parte de la imagen mediante el trazo de un polígono (máscara) con el cursor. Se forman así dos zonas: la interior del polígono, que se desea mejorar redistribuyendo sus tonos de gris, filtrándola, aplicándole falso color, etc.; y la exterior, que puede ser eliminada o disimulada.
3. Contornos.
3. Contornos. En este caso, se hace pasar por el polígono de definición del recorte (máscara) una línea, que produce sobre la imagen completa un contorno de la figura que se desea resaltar.
4. Filtros.
4. Filtros. Suelen producir efectos importantes en el mejoramiento de las imágenes. Se aplican empleando algoritmos especiales sobre las tablas o matrices numéricas correspondientes a las figuras o a las partes enmascaradas de ellas. Los principales filtros genéricos usados en el mejoramiento fueron los
constrastantes, para resaltar las diferencias; los suavizantes, que permiten disimular las pequeñas discontinuidades producidas entre los pixeles o elementos de la digitalización; y los realzantes de imágenes.
5.
5. Falso Falso ColoColorr.. La aplicación de falso color permite “iluminar” las imágenes o partes de ellas –la cara y partes visibles del cuerpo, por ejemplo–, con lo que se hacen mucho más fáciles de reconocer. Esta técnica aprovecha los mismos valores de la digitalización pero reemplaza, en la parte seleccionada, el gris por los colores adecuados.
Minúsculos retratos
Minúsculos retratos
de 13 personas
de 13 personas
El resultado de estos años de trabajo, después de haber recorrido innumerables veces los ojos de la Virgen de Guadalupe, ha sido el descubrimiento de trece minúsculas figuras. El hallazgo se produjo en ambos ojos, con excepción de un solo personaje, como indico más adelante.
Ojos derecho e izquierdo, primeras imágenes de Purkinje-Samson en falso color. Las más pequeñas han sido ampliadas, trabajadas, vueltas a reducir y reinsertadas en su posición srcinal en el ojo.
El orden de los descubrimientos en ambos períodos de investigación es el siguiente:
1. Descubrimiento del indio de cuerpo entero, en el ojo izquierdo; y del hombre barbado, en el ojo derecho.
2. Encuentro del personaje anciano y del hombre joven, en el ojo izquierdo.
3. Hallazgo del indio que lleva una tilma atada al cuello, en ambos ojos. Búsqueda negativa de posibles imágenes en la tilma.
4. Descubrimiento de una mujer negra, en el ojo izquierdo. 5. Hallazgo del hombre barbado en el ojo izquierdo.
6. Mediante técnicas estadísticas de “mapeo”, hallazgo en el ojo derecho de algunos personajes que aparecían en el ojo izquierdo y que no había ubicado en el derecho.
7. Descubrimiento, en ambas pupilas, del microscópico grupo familiar compuesto, en el ojo izquierdo, por una pareja y tres niños, y en el derecho por los mismos personajes más dos adultos.
8. Hallazgo de la mujer negra en el ojo derecho.
9. Encuentro de una mujer adulta, ubicada detrás de la pareja del grupo familiar, en el ojo izquierdo.
Los dos últimos descubrimientos ocurrieron en el segundo período de la investigación. El único personaje no encontrado es el hombre parado detrás de la mujer en el grupo familiar del ojo izquierdo.
El lector debe saber que la córnea izquierda de la imagen es ligeramente más grande que la derecha. Su diámetro es de aproximadamente 8 mm., mientras que el del ojo derecho mide 7 mm. En los gráficos pueden recorrer ambos ojos y contemplar las figuras descubiertas. Uno a uno, mostraré los personajes que aparecen en la parte central superior de cada ojo, para luego
regresar a ver aquellos que aparecen en la pupila. El recorrido se hace desde el extremo derecho de cada córnea –el más cercano a la nariz cuando se trata del ojo izquierdo, y el más alejado de la nariz en el caso del ojo derecho– hasta el extremo izquierdo.
Algunas ilustraciones permiten comparar los dos ojos, en esos casos la imagen que queda a la derecha corresponde al ojo izquierdo de la Virgen y viceversa. Pero dentro de cada ojo, emplearé los términos derecha e izquierda en sentido usual.
Las imágenes exigen un cierto entrenamiento para ser reconocidas correctamente. Por ello las primeras las mostraré así. A. La imagen recortada por el computador.
B. La imagen sin recortar, o sea con su fondo, pero resaltada con color.
Después, recomiendo ver la figura en el conjunto del ojo, y resaltada en color en las ilustraciones que se presentan en cada sección
Por último, el lector puede aventurarse en la fotografía del ojo simplemente ampliada, sin ningún otro tratamiento. Podrá ver algunos de los personajes bien, otros no. Algunos están delineados en la fotografía con sólo tenues diferencias de intensidad, que el computador puede seguir bien en la foto digitalizada, y por consiguiente resaltar.
Un indio observa
Un indio observa
con atención
con atención
Desde las primeras ampliaciones pude observar la figura de un indio en el extremo izquierdo de la fotografía de la córnea izquierda. Aparece de cuerpo entero y sentado en el suelo, y muestra la pierna izquierda extendida sobre el piso, mientras que la derecha está doblada y pasa sobre la otra. En la postura propia
Cara del indio (ojo derecho, ojo izquierdo). Indio en falso color, imagen artística, y cara ampliada. Observe el peinado en cola de caballo y las arracadas.