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Libro de Epsiquiatria Enfemeria

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Academic year: 2021

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. Enfermería de salud

flifH!ntal

y

psiqumá,trica

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·Enfermería de salud mental

y

psiquiátrica

Valoraci~n y cuidados

2ª edición

Joena Fornés Vives

Catedrátíca de Enfermería Psiquiátrica y Salud Mental, · Universidad de las Islas Baleares, Palma, Mallorca ·

Buenos Aires - Bogotá - Caracas - Madrid - México - Porto Alegre ww.Jv.medicapanamericana.com

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Los editores han hecho todos los esfuerzos para localizar a los poseedores del copyright del materia! fuente utilizado. Si inadvertidamente hubieran omitido alguno, con gusto harán los arreglos necesarios en ta primera oportunidad que se les presente para tal fin.

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Las ciencias de ta salud están en permanente cambio, A medida que las nuevas investigaciones y la experiencia cllnica amplían nuestro conocimiento, se requieren modificaciones en las modalidades terapéuticas y en los tratamientos farrnacotóqlccs. Los autores de esta obra han verificado toda la información con fuentes confiables para asegurarse de que ésta sea completa y acorde con los estándares aceptados en el rnomento de la publicación. Sín embargo, en vista de ta posibilidad de un error humano o de cambios en las ciencias de la salud, ni los autores, ni la editorial o cualquier otra persona implicada en la preparación o la publicación de este trabajo, garantizan que la totalidad de la información aquí contenida sea exacta o completa y no se responsabilizan por errores u omisiones o por los . resultados obtenidos del uso de esta información. Se aconsejaa los lectores confirmarla con otras fuentes. Por ejemplo. y en particular, se recomienda a los lectores revisar el prospecto de cada fármaco que planean administrar para cerciorarse de que ta información contenida en este libro sea correcta y que no se hayan producido cambios en las dosis sugeridas o en las contraindicaciones para su administración. Esta recomendación cobra especial Importancia con relación a fármacos nuevos o de uso infrecuente.

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panamericana

EDITORIAL ~EOICA

. 4

ESPAÑA

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Todos los derechos reservados. Este libro o cualquiera de sus partes no podrán ser reproducidos ni archivados en sistemas recuperables, ni trasmitidos en ninguna forma o por ningún medio, ya sean mecánicos, electrónicos, fotocopiadoras, grabaciones, o cualquier otro, sin el permiso previo de Editorial Médica Panamericana, S.A.

ilustración de portada;© Yanik Chaurin

© 2012, EDITORIAL MÉDICA PANAMERICANA. S.A. Oulntanapalla, 8, 4• planta - 28050 Madrid Depósito legal: M-29567-2011

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CARBALLAL BALSA, Mª CONSUELO

Enfermera Especialista en Salud Mental. Licenciada en Psicología. Vicepresidenta de ANESM. Profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería del Complejo Hospitalario de A Coruña.

CLARI HIDALGO, ELENA

Enfermera Especlalista en Salud Mental. Licenciada en Psicología. Profesora Asociada, Departamento de Enfermería y Fisioterapia, Universidad de las Islas Baleares. Palma. Mallorca

FORNÉS VIVES, JoANA

Catedrática de Enfermería Psiquiátrica y Salud Menta!. Universidad de !as Islas Baleares, Palma, Mallorca

GUTIÉRREZ SEVILLA, .Joss A.

Enfermero Especialista en Enfermería de Salud Mental y Psiquiatría, Unldad Médica de Emergencias, Gerencia de Emergencias Sanitarias 1 '12, Servicio de Salud de Castilla y León (SACYL), Zamora

HERMOSO RODRÍGUEZ, ENRIQUE

Catedrático de Enfermerfa Psiquiátrica y Salud Mental, Universidad de Granada

LLUCH CANUT, Mª TERESA

Catedrática de Enfermería Psicosocial y Salud Mental, Universidad de Barcelona

PÉREZ GONZÁLEZ, SANDRA

Enfermera Especialista en Salud Mental. Licenciada en Psicología. Psicóloga y Coordinadora del

Equipo de Inserción Laboral del Centro de Día de !a Asociación Estel de Uevant, ManaGor, Mallorca

PORTELLS MIRAllES, Mª ELENA

Enfermera Especialista en Obstetricia y Salud Mental, Servicio de Salud dé las Islas Baleares, Palma, Mallorca

REiNÉS FIEMENiA1 JoAN

Enfermero Especialista en Salud Mental. Director de la Residencia para personas con discapacidad intelectual Son Uebre, Consorcio Aprop. Profesor Asociado de Enfermería Psiquiátrica y de Salud Mental, Universidad de las Islas Baleares, Palma, Mallorca

RIGOl CUADRAi AssUMPTA

Enfermera Especialista en Salud Mental. Master en Psiquiatría Social. Licenciada en Antropología. DEA en Antropología Social y Cultural. Directora del Departamento de Enfermería de Salud Pública, Salud mental y Materno-Infantil, Escuela de Enfermerfa, Universidad de Barcelona

SALES 1 ORTS, IRAFAEL

Diplomado en Enfermería. Licenciado en Antropología. Profesor Titular de Universidad, Departamento de Enfermerfa, Universidad de Valencia. Unidad de Hospitalización a Domicllio, Hospital Clínico Universitario. Valencia

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SÁNCHEZ MARTÍNEZ, VANESSA Dlplomada en Enfermería. Licenciada en Antropología. Profesora Asociada,

Departamento de Enfermería, Universidad de Valencia. Unidad de Hospitalización Psiquiátrica, Consorcio Hospital General Universitario de Valencia

SANTOS ABAUNZA, PtLAR

Profesora Titular de Enfermería Psiquiátrica y Salud Mental, Universidad de Cantabria

SEVILLANO ARROYO, MIGUEL A.

Diplomado Universitario en Enfermería, Servicio de emergencias 112, Béjar, Salamanca

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Ahora, más que nunca, se plantea la nece- sidad de que todas las enfermeras, en especial las enfermeras psiquiátricas, posean los conoci- mientos y las habilidades necesarios para cuidar a las personas con problemas de salud mental. Los autores de este libro presentando la infor- mación necesaria de una manera lógica y co- herente. Es importante destacar que el trabajo se basa en una conceptualización de la enfer- mería contemporánea: la de los patrones fun- cionales de salud.

Los autores han elaborado un libro de texto completo que será de gran utilidad tanto en la formación de nuevas enfermeras como en la

preparación de las enfermeras con experien- cia que deseen mejorar sus habilidades en el

cuidado de la enfermería psiquiátrica. Las tres partes del libro se complementan entre sí y

proporcionan los contenidos necesarios para la evaluación completa del usuario y la asis-

tencia en enfermería psiquiátrica y de salud mental. La parte I destaca la importancia de la delimitación conceptual subyacente al proce- so de evaluación, con una atención detallada a los patrones funcionales de salud. Esta ex- tensión del trabajo conceptual anterior cons- tituye una importante aportación a la litera- tura científica. Representa una extensión del paradigma y ofrece una contribución única a la enfermería. Se abordan tanto la evaluación del paciente individual como la evaluación de la familia. Después de cada capítulo hay un apartado destinado a la autoevaluación para que los estudiantes puedan evaluar su apren- dizaje. En la parte II se proporcionan ejemplos

de planes de cuidados para personas con una amplia gama de necesidades de salud men- tal. Se incluyen planes de atención tanto para la promoción y la mejora de la salud mental como para personas con problemas de salud mental, que abarcan desde las. patologías agu- das hasta las necesidades crónicas. Estos pla- nes de cuidados tienen una misma estructura, de manera que los estudiantes puedan docu- mentar fácilmente su aprendizaje e identificar la progresión que va de la conceptualización a las intervenciones directas, todo ello basado en fundamentos teóricos. La parte III del libro incluye ejemplos de casos clínicos, los cuales ilustran un abanico de problemas y síntoma- tología psiquiátricos. Estos informes de casos siguen el perfil de los planes de cuidados en la parte II, proporcionando así coherencia a lo largo de toda la obra.

En resumen, los autores de este libro deben ser elogiados por su contribución a la biblio- grafía de la enfermería psiquiátrica y de salud mental. Su aportación particular consiste en presentar una teoría basada en su relación di- recta con la práctica clínica. Los estudiantes de enfermería psiquiátrica y salud mental se be- neficiarán de esta publicación. Finalmente, los beneficios recaerán también sobre los pacientes y sus familias, ya que redundará en profesiona- les de la enfermería más seguros y competen- tes para dispensar cuidados y atención a la salud mental.

Joyce J. Fitzpatrick, PhD, RN, FAAN

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Actualmente la enfermería se está identifi- cando en su competencia profesional dentro del contexto de cuidados interdisciplinarios,

Es un hecho históricamente reconocido que durante la aplicación del proceso de enferme- ría, las enfermeras hacen diagnósticos, parti- cipan en terapias, tratamientos, y realízan jui- cios éticos. La capacitación en estas áreas de conocimiento u opinión se está convirtiendo en una parte importante de la educación y la práctica de la enfermería en todos los paí- ses del mundo. La competencia profesional en estas áreas está todavía influida por la imagen pública de la enferinería y estrechamente uni- da con el modelo de valoración médica. Para la realización de juicios correctos en enfer- mería, es necesaria una guía válida para la re- cogida de información. Este libro presenta esa guía.

La. valoración 'del estado de salud provee las bases para todos los juicios y razonamien- tos clínicos. La información recogida durante una valoración va más allá de la psicopatolo- gía; se considera a la persona o a la familia en su contexto personal. Una visión holistica pue-

de revelar patrones disfuncionales de salud que pueden predisponer a psicopatología o bien pueden ser influidos por la psicopatología y su tratamiento.

Los patrones funcionales de salud son una forma de considerar a las personas, las fami- lias o la comunidad. Este modelo funcional se ha encontrado útil tanto en la práctica clini-

ca como en la organización de los contenidos formativos de los programas educativos. En la práctica, los patrones de salud proveen una estructura para organizar la información que luego es usada en los juicios y razonamientos

clínicos.

El desarrollo de los patrones evoluciona a

lo largo de los años. Este desarrollo, está alta- mente influido por la cultura, el ambiente y la dotación genética, ya sea a nivel de individuos, familias o comunidades. En enfermería de sa- lud mental, los patrones funcionales de salud son útiles en la valoración del funcionamiento global de los ejes 4 y 5 del DSM-IV.

Este libro será muy útil para los estudian- tes que están aprendiendo las técnicas rela- cionadas con la valoración. Sin una guía de información clínica adecuada los estudiantes pueden quedarse en una situación comparable

a conducir por Europa sin un mapa. Para los profesionales de enfermería de salud mental y

psiquiátrica, el libro proveerá una guía para or- denar sus conocimientos desde una perspecti- va enfermera. Para ambos, estudiantes y profe- sionales, el marco de trabajo desde los patrones funcionales de salud para realizar la valoración,

permitirá emerger la individualidad de cada persona.

Marjory Gordon, Ph.D., R.N., EA.A.N. Professor Emeritus

Boston College School of Nursíng

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J\.

El desarrollo de planes de cuidados para en- fermería aumenta el nivel científico de la prác- tica enfermera. La enfermera observa a cada paciente de manera individual y es capaz de de- tectar lo 111.ás relevante en cada situación a la luz del conocimiento científico. Los juicios clínicos se hacen en base al conocimiento científico en enfermería, el conocimiento de la persona indi-

vidual y el contexto de la situación de salud. Los autores del libro Enfermería de salud menialv psi­

quiátrica. Planes de cuidados proporcionan a la en-

fermera asistencial y al estudiante de enfermería un recurso para entender el proceso de planes de cuidados en enfermería y el conocimiento esencial para mejorar la salud mental y ayudar a las personas a manejar problemas relacionados con su estado de salud mental.

Este texto es una valiosa aportación a la lite- ratura científica de enfermería. Con un esme- rado marco teórico que guía cuidadosamente al lector para planificar cuidados, se profundi- za en el conocimiento de las bases filosóficas y metodológicas para el proceso de enfermería. Los autores proporcionan contenidos relacio-

nados con el papel profesional del enfermero y la importancia del trabajo interdisciplinar, espe- cialmente en el campo de la saludmental.

Se presentan tres tipos de planes de cuida- dos: para promover y mejorar la salud mental, para ayudar a la gente con problemas espe- cíficos de salud ·mental y para tratar proble- mas relacionados con la enfermedad mental crónica. Estos capítulos se centran particular-

mente en problemas desde la perspectiva de los pacientes, tales como problemas de control de los impulsos y personas con riesgo suicida. La organización de los capítulos ayudará a la enfermera a identificar contenidos particular- mente relevantes para el paciente en situacio- nes concretas de la práctica diaria. Además, el uso del libro en su conjunto hará que el lector esté bien preparado para enfrentarse a nuevos retos en el terreno de la salud mental.

Finalm~nte, los autores realizan un debate minucioso de protocolos generales de enfer- mería, cubriendo intervenciones específicas tales como terapia de electroshock o trata- mientos con medicación antipsicótica. A su vez, expanden la perspectiva de enfermería para incluir un apartado dedicado a interven- ciones sobre la familia, el enfermo y los acom- pañantes del enfermo.

Este desarrollo sistemático de conocimien- to en el carn.po de la salud mental, así como su aplicación en determinadas situaciones del paciente y sus familiares, aumenta la calidad del cuidado del paciente. Al mismo tiempo, este libro supone una contribución significa- tiva para el desarrollo de la enfermería como una disciplina práctica con nivel científico.

Sr. Callista Roy, Ph.D., R.N., EA.A.N. Professor and Nurse Theorist

Boston College School of Nursíng

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J\

Los problemas mentales pueden tener mu- chas causas, además de las estrictamente bio- químicas de origen cerebral. Los cambios . constantes a los que tiene que enfrentarse la

persona (filológicos, emocionales, económi- cos, culturales, etc.) la obligan a tomar decisio- nes rápidas y adaptarse a situaciones difíciles, lo que la sitúa muchas veces en una posición de vulnerabilidad.

Durante mucho tiempo se pensó que los problemas mentales eran crónicos o perma- nentes; actualmente, aun conscientes de la pro-

babilidad de esta cronicidad, sabemos que mu-

chas personas se recuperan de sus problemas,

y otras logran adaptarse de manera funcional en diferentes áreas sociales. Sin embargo, cual- quiera de ellas necesita para lograrlo el apoyo de familia y amigos, pero fundamentalmente requiere recursos sociosanitarios y profesiona- les bien formados, capaces de responder a sus demandas

y

ofrecer la ayuda que necesitan en diferentes situaciones y dispositivos: sanitarios, sociales, hospitalarios, comunitarios, públicos y privados.

La capacitación de estos profesionales se inicia en la universidad, pero se fortalece en el contexto social. Para ello son de gran ayu- da los recursos bibliográficos específicos y ac- tualizados a las nuevas demandas. La presente obra se ha concebido y eleborado en este sen- tido. Constituye la fusión de dos publicaciones anteriores: Erifermerfa de salud mental y psiquiá­ trica. Guia práctica de valoracién y estrategías de ín­

tervendén, publicada en 2001, y Enfermería de salud mental y psiquiátrica. Planes de cuidados, pu- ' blicada en 2005. La buena aceptación y acogi- da de ambas obras motivó que nos planteáse- mos una re edición actualizada y mejorada. Tras algunas sugerencias muy acertadas de profesio- nales y amigos, a los cuales estamos profun- damente agradecidos, hemos considerado que sería de gran utilidad disponer de lo esencial de cada una de las obras anteriores en una sola. Con esta idea surge la edición actual: Enfer­

mería de salud mental y psiquiátrica. Váloraci6n y

cuidados.

La nueva obra consta de tres partes esencia- les y bien diferenciadas. La parte I incluye tres capítulos destinados a explicar las bases con- ceptuales y metodológicas que debe contem- plar cualquier marco de actuación enfermera (capítulo 1), la descripción de los elementos esenciales en el proceso de valoración en salud mental (capítulo 2) y la organización y regis- tro de la información obtenida en la valora- ción a través de un modelo de registro basa- do en patrones funcionales de salud (capítulo 3). Consideramos este último capítulo como el eje primordial de la primera parte del libro, ya que aporta un instrumento enfermero que ha demostrado ser muy útil en el campo de la sa- lud mental; nos referimos al modelo de regis- tro. Escuchadas las observaciones de los lectores que utilizan dicho registro en la práctica clínica, éste ha sido revisado y modificado. Las modifi- caciones han pretendido ofrecer un instrumen-

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nv

PRÉFA(t(o>

to más reducido en cuanto a parámetros, pero a la vez más abierto a posibles informaciones que el enfermero desee hacer constar.

El diseño del registro, igual que el de la obra anterior, responde , a las aportaciones teóricas de la psicopatología actual y a los problemas psicosociales de aparición más :frecuente, am- bos ordenados en un formato enfermero ba- sado en los patrones funcionales de salud de Marjory Gordon. Consideramos que este dise- ño permite una visión holística e integradora de la persona, plasmada a través de una termi- nología comprensible no sólo por el enferme- ro, sino también por los distintos profesionales que componen los equipos multidisciplinares que trabajan en salud mental. Este hecho fa-

cilita el intercambio de información entre di- chos profesionales y evita duplicidad de tareas destinadas a la recolección de información.

Este instrumento de registro pretende ser una guía de trabajo eficaz que, a su vez, curripla con los siguientes requisitos: 1) proporcionar información esclarecedora de los datos reco- gidos, 2) facilitar la descripción. del estado de salud de la persona ylas posibles disfunciones y 3) favorecer la toma de decisiones y la estruc- tura de un plan de cuidados integrador e in- terdisciplinar. En cada patrón se describen los requisitos para su funcionalidad, según las va- riables generales edad, estado de salud, recur- sos y ambiente, los factores que se considera · pueden alterar el patrón, así como una expli- cación detallada de los parámetros de registro y codificación. Cada uno de estos parámetros está descrito por medio de conductas observa- bles y medí bles (desde el punto de vista de la

psicopatología cuando así lo requiere) y pre- senta varias sugerencias de medida, tanto desde la observación como a través de la entrevista.

La parte II de la obra incluye diferentes pro- puestas de actuación en salud mental mediante planes de cuidado estandarizados. Se entiende que dicha intervención va más allá de la aten- ción a la propia patología aguda, pues incluye planes destinados al fomento y la prevención

de la salud mental, y otros destinados a la ero- nicidad y a la ayuda de los cuidadores informa- les. Así, el capítulo 4 está orientado a planes de cuidado para la mejora y promoción de la salud mental; 'el capítulo 5 recoge planes de cuidado para la atención a problemas actuales (agudos) de salud mental, y el capítulo 6 está destina- . do a planes de cuidado para personas con pa- tología mental crónica. Se ha intentado evitar que los planes de cuidado respondieran a una determinada etiqueta diagnóstica psiquiátrica (por ejemplo, esquizofrenia). En su lugar, se ha preferido centrarlos en problemas o manifesta- ciones que puedan derivar de una o varias eti- quetas clínicas y que puedan resultar útiles en cada una de ellas, por ejemplo, ideas delirantes, alucinaciones, conducta agresiva, etc. Todo ello con un doble objetivo: identificar una mayor aplicabilidad enfermera y utilizar un lenguaje comprensible para cualquiera de los profesio- nales del equipo interdisciplinar,

Todos los planes de cuidado se han elabo- rado siguiendo un esquema metodológico ge- neral para facilitar al lector su comprensión y

utilización, Dicho esquema responde a los si- guientes apartados:

1. Breve introducción sobre la problemática que se ha de trabajar.

2. Presentación de una descripción de los pa- trones con probabilidad de disfunción según

el problema o patología tratada, así como de los parámetros característicos que recogen laSñ;ianifestaciones psicopatológicas, basa- . das dn el enfoque de registros por patro-

nes funcionales de salud. Se ha optado por este enfoque por familiaridad hacia él, por su adaptación a cualquier corriente teórica de referencia que se utilice, y por el pleno convencimiento de . su utilidad en equipos multidisciplinares, dada su estructura y ter- minología utilizada. No obstante, considera- mos que el contenido reflejado en este apar-' tado puede ser adaptado a otros formatos y

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3. Enumeración de posibles causas o factores que contribuyen al problema y/o disfun- ción de los patrones. Aun conscientes de que las causas pueden ser múltiples y variar en función de la persona y la situación, se presentan aquellas consideradas más repre-

sentativas de la alteración o el problema re- lativos al plan de cuidados.

4. Perfil del usuario susceptible de este plan de cuidados, así como los criterios de in- clusión y/o exclusión de éste.

5. Objetivos terapéuticos generales para la per- sona afectada por el problema en cuestión. Se han elaborado presentándolos desde el punto de vista de la propia persona y pen- sando que dichos objetivos responden a su problema, el cual puede ser tratado desde diferentes corrientes teóricas y perspectivas profesionales. En este sentido, se ha consi- derado oportuna una formulación genérica que responda a la resolución del problema que, además de ser útil a todos los integrantes de un equipo de salud, tenga posibilidades de intervención enfermera, ya sea desde un punto de vista autónomo o de colaboración. 6. Enumeración de las posibles taxonomías NANDA (NorthAmerican Nursing Diagno- sis Association), NOC (Clasificación de Re- sultados de Enfermería) y NIC (Clasificación de Intervenciones de Enfermería). Aunque probablemente no sean las únicas posibles, las presentadas son un ejemplo de las considera-

das más representativas para un caso genérico y para el autora que ha elaborado el plan de cuidados. No obstante, en cada caso práctico será el enfermero el que, en función de la rea- lidad, su formación y experiencia, deberá se- leccionar y decidir aquellas que considere más oportunas.

7. Diseño del plan de cuidados propiamente dicho, en el que se especifican procedimien- to y actividades consideradas más apropia- das. Las actividades representan igualmente una propuesta orientativa de las muchas in- tervenciones que puede realizar enfermería.

8. Por último, propuesta ele algunos criterios de resultados para facilitar la decisión del alta a dicho plan de cuidados.

La tercera parte de la obra está compuesta por varios casos clínicos correspondientes a pa- tologías o problemas de salud expuestos en los planes de cuidado. Cada -caso se ha desarrolla- do

f

e~m el esquema presentado en los capí- tulo~ planes de cuidados. Por consiguiente, responde a los siguientes apartados: descripción . del caso, patrones de salud alterados o disfun- cionales, objetivos terapéuticos generales y pro- puesta taxonómica NANDA, NOC y NIC.

Consideramos que la obra es una herramienta de ayuda importante en la práctica clínica enfer- mera y, además, una aportación bibliográfica de interés en el contexto de las publicaciones de en- fermería de salud mental, que resulta útil tanto al estudiante de pregrado como al profesional de en- fermería, considerándola especialmente apropiada para el programa de formación de posgrado.

Conscientes de la importancia que tiene adaptar los nuevos materiales de formación a las exigencias europeas de Bolonia, cada ca- pítulo de esta nueva obra se ha completado con una serie de competencias básicas que . debe adquirir la persona: un glosario de tér- minos de interés sobre el tema o capítulo y unas preguntas de autoevaluación por medio de las cuales el alumno podrá ir comprobando el grado de conocimiento alcanzado.

Puesto que fas definiciones al uso para la persona con alguna afección o disfunción son

muy variadas (paciente, cliente, usuario, etc) y

no siempre del gusto de todos, especialmente cuando se trata de determinados problemas de ·salud mental, siempre que ha sido posible se ha intentado evitarlas, utilizando la palabra genérica "persona". Igualmente, se utiliza el término en- fermero en sentido genérico para ambos sexos.

joana Fornés Catedrática de Enfermería Psiquiátrica y Salud Mental

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Pair~@ ~. M©JB"C«» «:@111lceptl!l!a~p preeese «lle wiílb»rad©mi y iregifisll:1r@ ©lie filíilforad@ITT1 1

Capítulo 1. Marco conceptual de la actuación enfermera 3

J. Fornés Vives

Capítulo 2. El proceso de valoración en salud mental. 13

J. Fornés Vives

Capítulo 3. Organización y registro de la información. Una propuesta según 'patrones

de salud .- ~ 37

J. Fornés vives» W C. Carbal/al Balsa

P'aurte BU. Pbllffll®5 de cll.llüdlados en errafermeri<il rdl® sahud mellilttal. 95 Capítulo 4. Planes de cuidados para la mejora y promoción de la salud mental. 97

4.1. Plan de cuidados para la mejora de la autoestima y seguridad en sí mismo 97

J. Fomés Vives

4.2. Plan de cuidados para el fomento de la actividad física 111

J. Fornés Vives

4.3. Plan de cuidados para la persona con ansiedad-estrés 129

J. Fotnés Vives

4.4. Plan de cuidados para la adhesión/colaboración en el tratamiento 145

J. Fornés Vives y W T. L/uch Canut

Capítulo 5. Planes de cuidados para la atención a problemas de salud mental 161

5. 1. Plan de cuidados para la persona con problemas de atención-orientación-memoria 161

J. Fornés Vives y E. Hermoso Rodríguez

5.2. Plan de cuidados para la persona con problemas de conducta alimentaria : 173

(20)

5.3. Plan de cuidados para la persona con ideas delirantes 189

J. A. Gutiérrez Sevilla

5.4. Plan de cuidados para la persona que sufre alucinaciones 209

J. A. Gutiérrez Sevilla

5.5. Plan de cuidados para la persona con riesgo suicida 225

J. Fornés Vives y S. Pérez Gonzá/ez

5.6. Plan de cuidados para el paciente agresivo 239

J. A. Gutiérrez Sevilla

Capítulo 6. Planes de cuidados para personas con patología mental crónica 259

6.1. Plan de. cuidados de apoyo al cuidador/a informal 259

J. Fornés Vives

6.2. Plan de cuidados para la persona con déficit de habilidades para el autocuidado

(vestirse y asearse) 271

P. Santos Abaunza

6.3. Plan de cuidados para la persona con déficit de habilidades para normalizar

hábitos de comida 285

M. A,. Sevillano Arroyo

6.4. Plan de cuidados para (a persona con déficit de habilidades para el manejo social

(dinero, transporte y uso de recursos comunitarios) 297

V Sánchez fvlartínez y R. Sales i Orts

6.5. Plan de cuidados para personas con discapacidad Intelectual grave 307

J. Reinés Femenia y M8 E. Porte/Is fvliralles j

Par~i:e ~BE. Ca5i@s Cl!Rú1111fi«:os .; 323

Caso clínico 1. Paciente con ansiedad y estrés. Trastorno de adaptación 325

C. Carba/la/ Balsa y LFomés Vives

Caso clínico 2. Paciente con un trastorno esquizofrénico de larga duración

con incumplimiento terapéutíco 331

A. Rigol Cuadra

Caso clínico 3. Paciente con fallos de memoria y miedo a salir de casa 337

E. Ht3rmoso Rodríguez y J. Fornés Vives

Caso clínico 4. Paciente con trastorno de la conducta alimentarla 341

E. Cfari Hidalgo

!

\ 1 i 1 t 1 1 1 f 1 i 1 1 1 1 1 1

(21)

Caso clínico 5. Paciente con alucinaciones y delirios 347

J. A. Gutíérrez Sevilla

Caso clínico 6. Paciente con un trastorno mental grave de duración prolongada

(esquizofrenia) 351

P Santos Abaunza

Caso clínico 7. Paciente con diagnóstico de esquizofrenia paranoide

con sintomatología negativa 357

V Sánchez Martínez y R. Sales i Orts

- ffei.lJ'IHl::X@ ~ : , : 361

Índifi:~ iil:lll'ilalútü«:@ 377

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(22)
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1. Marco conceptual de la actuación enfermera

Capítulo 2. El proceso de

valoración

en

salud mental

Capítulo 3.

Organización

y

registro de la información. Una propuesta según

patrones de salud

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1

arco conceptUal

de la actuación enfermera

]. Fornés Vives

1 0 ~

COMPrETIENC:~AS GIENERAlES

La actuación enfermera se fundamenta en una serie de teorías y marcos o modelos con- ceptuales que orientan sus funciones y prác- tica profesional. Entendemos como marco conceptual un grupo de ideas, afirmaciones o conceptos relacionados. Los conceptos cons- tituyen ejemplos que facilitan la comprensión del modelo. Por ejemplo, en enfermería son esenciales los conceptos de persona, entorno, salud, enfermedad y profesión.

Los marcos conceptuales enfermeros se nu- tren de diferentes teorías: filosóficas, psicoló- gicas, sociales, culturales, antropológicas, etc. Su principal función es facilitar la reflexión, la comprensión del objeto de estudio y el au- mento de conocimiento específico de la pro-

fesión.

Respecto de la disciplina enfermera, existen varias propuestas de modelos conceptuales, los

cuales pueden clasificarse en tres grandes ten- dencias de actuación: La naturalista, cuya prin- cipal representante es Florence Nightingale, la de suplencia o ayuda, en la que sobresalen Virgi- nia Henderson y Dorotea Orem, y la de inte­

rrelación, Con Hildegard Peplau, Callista Roy y

Martha Rogers. 1

Algunos de los modelos más destacados en el contexto de la salud mental son: el mode- lo de relaciones interpersonales de Hildegard Peplau, la teoría de cuidados humanizados de Jean Watson y el modelo de adaptación de · Callista Roy.

BASIES flLOSÓf~CAS V MHETOIDlOlÓG~CAS

DE LA AtTUAt~ÓN tENflERMIERA

La necesidad de sustentar la práctica pro- fesional en teorías y modelos propios ha sido una reclamación constante en la disciplina en- fermera. Estas demandas, aunque loables desde

el punto de vista científico, no siempre están exentas de confusión y polémica. Por ejem- plo, defender y reclamar la utilización de un determinado modelo enfermero como base para "unificar criterios de actuación" entre los profesionales, como se ha hecho algunas veces, puede inducir a conflictos y errores innecesa- rios, ya que unificar criterios respecto de un único modelo puede ser más dificil ·y crear más resistencias que unificar criterios sobre

(26)

una corriente de pensamiento, la cual condu- ce también a "un modo científico de hacer enfermería".

Estos pensamientos globalizadores podrían suponer un obstáculo para la ampliación de conocimiento de una disciplina. En primer lu- gar, porque los modelos personales suelen ser una reducción de corrientes de pensamiento más amplias. En segundo lugar, porque esta re- ducción conduciría a un pensamiento único, con todos los riesgos que ello implica al tra- bajar con seres humanos, como es el caso de la enfermería. Como señala Meleis,2 en una disciplina que trabaja con seres humanos tal vez no sea posible utilizar un único modelo o teoría para explicar, describir e intervenir sobre los fenómenos que se contemplan, pues cada uno de ellos puede aportar luz para su entendimiento y eficacia para dar respuesta a sus requerimientos.

Por otra parte, una visión globalizadora que defienda la aceptación general de un solo mo- delo o teoría podría reducir la inquietud de los eruditos por la búsqueda de cosas nuevas y mermar la creatividad. La consecuencia más directa supondría un freno para el desarrollo de la ciencia.3 Precisamente, todos los avan- ces científicos han destacado por convulsiones importantes reflejadas en maneras diferentes de ver y entender el mundo. Desde esta pers- pectiva, encontrar una salida para la unifica-· ción de criterios en el proceder enfermero, entendemos que pasaría más por la utilización de bases científicas (filosóficas y metodológi- cas), implícitas en toda teoría o modelo, que centrarse en una única opción rígida y redu- cida de ver la multiplicidad causal que repre- senta la realidad (Fig. 1-1).

Por otra parte, si entendemos la actuación enfermera en un marco conceptual de asis- tencia integral e integrada, donde el objetivo profesional es proporcionar cuidados de· salud a un colectivo expuesto a múltiples factores de cambio y adaptación, es lógico pensar que el abordaje de la salud-enfermedad de este co-

Figura 1~1. Bases científicas del proceder enfermero.

lectivo será más efectivo si se contemplan y se

suman recursos, que si se dividen mediante la mirada parcializada de un único modelo.

El concepto actual de atención en salud lleva implícita la contemplación de un equi- po multidisciplinar e interdisciplinar, en el cual se encuentra la enfermería. Cada uno de los profesionales que forman estos equipos tiene su formación específica, enmarcada dentro de un contexto teórico y práctico; no obstante, si queremos que su contribución sea efectiva al propósito del equipo y a la 'necesidad del usuario, su formación debería garantizar unas bases filosóficas y metodológicas comunes, que favorezcan puntos de vista e intervenciones di-

ferentes para un mismo objetivo.Esta sería pre- cisamente la filosofía de trabajo de un equipo multidísciplinar en su composición e interdis- ciplinar en su acción.

Bases filosóficas

Las bases filosóficas implícitas en todo mo- delo conceptual deben permitir: a) obtener el conocimiento por medio de un razonamiento .

lógico y b) aplicar dicho conocimiento a mejo- rar la salud de la población.

El razonamiento lógico debe ser capaz de resolver problemas y dar respuestas a los as- pectos éticos, estéticos, metafísicos y episte- mológicos de la realidad a investigar, analizar,

tratar o cuidar. Este razonamiento supone una actividad mental dirigida a aportar argumen- tos a las decisiones y acciones.

(27)

J\.

La filosofía enfermera, como toda disciplina científica, se nutre del razonamiento lógico al analizar los principales conceptos que la sus- tentan, es decir, la persona, el entorno, la salud, la enfermedad y la profesión. Lo importante para la práctica profesional es que este razo-

namiento sea un razonamiento crítico, con una vertiente analítica y otra evaluativa, razona- miento basado en la observación, en la expe- riencia y en el método científico. El resultado de dicho razonamiento debe dejar claro cómo quedan reflejados los conceptos de persona, entorno, salud, enfermedad y profesión en los . diversos valores y procedimientos de interés profesional, más que lo que representan cada uno de ellos en los diferentes modelos teó- ricos de la disciplina." Una premisa esencial para llegar a tener un pensamiento crítico es desarrollar una actitud que permita el ingre- so de nueva información, es decir, una mente abierta que permita detenernos a pensar. Un buen pensador crítico es aquél que se plantea preguntas y formula problemas con claridad y

precisión, sometiéndolos a prueba y confron- tándolos con criterios de calidad para llegar a obtener resultados objetivos y generalizables.

El uso del razonamiento crítico constituye un eje esencial en los procesos de mejora de salud de la población, cualquiera sea el profe-

sional que lo utilice o el modelo teórico con el que se trabaje. En el contexto de la salud mental, uno de los modelos más reconocidos actualmente con este tipo de filosofia es el conocido como modelo comunitario de sa-

lud, que considera la continuidad de cuidados como un elemento clave de la atención co- munitaria" y al que puede adherirse cualquier disciplina o profesional de los equipos multi- disciplinares. Este modelo teórico suele ser un buen marco para el trabajo interdisciplinar y

el consenso multidisciplinar,

Una perspectiva comunitaria e integradora de la salud, requiere una base filosófica centra-

da en la aplicación de cuidados integrales, que tengan en cuenta la persona en su totalidad

y el. contexto en el que vive y se desarrolla. Esta filosofía debe orientar al enfermero hacia

la reflexión, la objetividad y el respeto por lo diferente, proporcionando directrices especí- ficas sobre el modo de "hacer enfermería". Estas directrices deberían fomentar el traba- jo en equipo, con una filosofía colaborativa e interdependiente, el interés por la innovación

y la creatividad y la búsqueda de resultados basados en la evidencia, con conocimientos precisos para diferenciar las necesidades del . usuario y las limitaciones de cada profesional. En definitiva, la filosofía básica que susten- te la práctica profesional enfermera debería fomentar una forma de entendimiento que conduzca a una actitud de humildad, que per- mita tener una mente abierta a "todo" lo que pueda acontecer, sin hacer juicios ni valora- ciones gratuitas o restrictivas, sino basados en evidencias que posibiliten ampliar y compartir el conocimiento. Una filosofía que le permi- ta, por medio de una posición simétrica de poder, compartir conocimientos y colaborar con profesionales de otras disciplinas, desarro- llar roles autónomos y complementarios, asu- miendo una responsabilidad individual y una responsabilidad como parte de un colectivo. Esto exige tener muy claro lo que se quiere

y para qué se quiere, además de trabajar con rigurosidad y utilizar instrumentos avalados científicamente.

Bases metodológicas

La metodología constituye la base de cual- quier procedimiento científico, el cual se ca- racteriza por tres formas fundamentales de razonamiento: el inductivo, el deductivo y la combinación de ambos. Cada uno de estos ra- zonamientos concretos es una forma de pro- cedimiento para llegar a conclusiones lógicas y demostrables. La utilización de uno u otro depende de varios factores, entre ellos, el tipo de suceso o hecho a investigar o tratar y el

(28)

El método inductivo

Se asocia originariamente con los trabajos de Francis Bacon a comienzos del siglo xvu y consiste en establecer enunciados universa- les ciertos a partir de la experiencia. Se mate- rializa por medio del razonamiento empírico, cuyo procedimiento se inicia en la observa- ción y análisis de sucesos específicos para llegar a conclusiones generales. Se basa en la idea de que la formulación de generalizaciones teóri- cas debe ir precedida por la recopilación de los hechos, considerando cuatro etapas básicas en su aplicación: observación y registro de los hechos; análisis y clasificación de los hechos, propuesta de una hipótesis o derivación in- ductiva de una generalización y contrastación de los resultados.

Una de las dificultades de poner en práctica este método, reside en que el mundo ofrece un número infinito de observaciones posi- bles en el que las miradas de los observadores también son múltiples y diversas, lo cual hace que la observación pueda estar influida por ideas preconcebidas 'del observador. Por con- siguiente, para asegurar que haya unanimidad de criterio en los datos a observar o los regis- tros a realizar, es preciso elaborar un diseño previo que incluya lo que se debe observar y los parámetros con los cuales se va a registrar. También suele ser muy útil una descripción · de estos parámetros para asegurar que todos los observadores entiendan y se refieran a lo mismo en el momento de transcribirlos.

El método deductivo

A diferencia del anterior, resalta la importan- cia del razonamiento "a priori" como método apropiado para avanzar en el conocimiento, de manera que sigue un proceso de razonamiento inverso al inductivo. Las primeras consideracio-

nes de este método se remontan al siglo XVII

con Descartes, en su afán de encontrar un método que proporcionara un mejor cono-

~'

cimiento de las diferentes esferas de actividad. Puede decirse que los objetivos de Bacon y Descartes eran similares; sin embargo, la forma de alcanzarlos era diametralmente opuesta. Esta forma de razonamiento lógico considera que la conclusión está implícita en las premisas o hi- pótesis, va de lo general a lo específico, de ma- nera que se someten los postulados o conclu- siones obtenidas a refutación experimental. Las etapas que lo caracterizan son: planteamiento de una hipótesis, proceso de deducción lógica y enunciado de carácter general.

En la práctica enfermera, gran parte de los juicios realizados sobre la base de la sintoma-

tología subjetiva o de la experiencia profesio- nal siguen este razonamiento. Hay una pre- tensión deductiva de explicar los fenómenos que ocurren.

Como dato importante, cabe señalar que ninguno de los dos métodos (inductivo y de- ductivo) garantizan el éxito en la búsqueda de la verdad. Sólo el esfuerzo continuado y la crítica permanente permitirán acercarnos a la realidad.

PROCIEmMIENTO ENfFIERM!ERO

DESDE ILA MIETOHJOlOGÍA CIENTÍFICA Desde una perspectiva científica, el proce- dimiento enfermero requiere tener en cuen- ta una 'serie de aspectos relacionados con. sus marcos de actuación y el tipo de profesionales con los que interactúa. Estos aspectos son: el conocimiento profesional, el respeto por la interdisciplinariedad, el uso del método cien- tífico y el diseño de instrumentos de registro, protocolos y programas de intervención.

Conocimiento profesional

Es el elemento fundamental de toda ac- tuación profesional. En el caso de enfermería, debe permitirle detectar patrones o conduc- tas saludables, factores de riesgo y problemas

(29)

que requieran intervención profesional. Estos conocimientos deben proporcionar la solidez necesaria para que el enfermero pueda dife- renciar un problema clínico de intervención multidisciplinar, de un problema de enfer- mería. Es decir, debe proporcionarle los ar- gumentos necesarios para diferenciar si el

problema es susceptible de cuidados curativos (propios de una intervención interdependien- te o de colaboración) o de cuidados básicos y equilibradores (propios de intervenciones independientes). Esta identificación será uno de los pasos primordiales para la decisión de planteamientos diagnósticos enfermeros o ac- tividades de colaboración con otros profesio- nales. 6

Respeto por la ínterdlsclplinerledad

El trabajo en ciencias de la salud raramente se realiza de forma individual. Los problemas surgidos y los factores que contribuyen a su

aparición o mantenimiento hacen necesaria, en la mayoría de casos, una intervención mul- tidisciplinar con una estrecha coordinación entre profesionales si se quiere garantizar efi- cacia y calidad en los cuidados; es lo que José Leal7 llamaría "equipo de composición multi-

discíplinar pero con una dinámica interdisci- plinaria". Este autor establece una diferencia entre los conceptos pluridisciplinar o multi- disciplinar e interdisciplinar. Los dos primeros se refieren a la composición de un equipo en

el que intervienen profesionales con referen- cias disciplinares variadas. La interdisciplina-

riedad se entiende como la dinámica que se establece en la cooperación estrecha entre las disciplinas o profesionales cuando actúan para conseguir unos objetivos comunes. Esta filo- sofia de trabajo aporta una serie de ventajas al equipó, como por ejemplo, soporte emocional

e instrumental, intercambio de experiencias y

optimización de recursos.8 Es desde este pun-

to de vista que entendemos la. formación de los equipos de salud, especialmente en salud

mental. Es decir, equipos formados para traba- jar desde un modelo integral, pluridimensio-

nal y no compartimentado.

· El profesional de enfermería es. considera-

do uno de los elementos clave en los equipos de salud y su presencia se hace evidente en la mayoría de los contextos socio-sanitarios. Su formación, basada en contenidos comunes con otras disciplinas, fácilmente intercambiables y

comprensibles por otros profesionales, así como en contenidos propios, le prepara tanto para . trabajar en equipo como para dar respuestas

profesionales propias dirigidas hacia un objeti- vo común: la resolución del problema de salud del usuario.

Es evidente que los problemas que presenta el individuo son únicos para él; no obstante, pueden ser contemplados y tratados desde di- ferentes puntos de vista, profesionalmente in-

dependientes y complementarios a la vez para quien los padece. No olvidemos que la rique- za de la complementariedad multiprofesional y su eficacia. son en gran medida aceptadas por parte del usuario, si antes son compartidas por los profesionales del equipo que le atien- den. En este sentido, a pesar de encontrarnos con intervenciones basadas en orientaciones teóricas diferentes, sería deseable que el ob- jetivo terapéutico (desde el punto de vista del

paciente) fuera el mismo.

Sólo el reconocimiento de esta interdiscipli- nariedad dará sentido y respeto a la propia in- dividualidad profesional. Es precisamente desde el reconocimiento de las diferencias que tiene sentido el trabajo interdisciplinar, pues se sabe que los roles complementarios cooperan y los suplementarios rivalizan. Para conseguir estos objetivos es necesaria una comprensión multi- factorial en la aparición de los problemas de sa- lud y la aceptación de intervenciones diferen- tes para su resolución. Compartir esta realidad implica un ejercicio de humildad profesional en el que se contemplen ciertas.limitaciones de capacitacíón, especialmente formativas y lega- . les. No obstante, al trabajar en un equipo mul-

(30)

tidisciplinar, cada profesional debe tener muy claro cuál es el rol profesional que se espera de él desde la perspectiva legal.

Parafraseando a Leal, ya citado, podríamos decir que "sin reconocimiento del límite de la propia acción y de la propia disciplina, no hay posibilidad de buscar (o encontrar) al otro como complementario". Reconocer los roles de cooperación contribuiría a evitar muchos roces profesionales y duplicidad de funciones altamente costosas para las arcas sociosanita- rías, aunque frecuentemente los roces o con- flictos profesionales derivan más de aspectos vinculados con el estatus y el rol que de dife- rencias disciplinares.

Uso del método científico

El uso de una metodología científica es quizá el elemento que da mayor rigor a la práctica profesional, tanto en la investigación como en la práctica clínica. 8•1

º

Esta metodo-

logía, aplicable a cualquier disciplina, como se ha visto, contiene una serie de pasos in- eludibles durante el proceso. Para asegurar rigurosidad a su aplicación, estos pasos deben seguirse según un orden establecido, pues cada uno depende del anterior y prepara el siguiente. Por ejemplo, sería incorrecto o poco científico elaborar un diagnóstico sin antes haber realizado un examen o valora- ción previos; e igualmente, emitir un informe de continuidad de cuidados sin especificar una intervención y los motivos que llevaron a ella.

El uso incorrecto de este orden metodoló- gico resta validez a las operaciones realizadas

y predispone a errores no sólo de procedi- miento, sino también y más graves, de resul- tado. La utilización del método científico en

la práctica de enfermería se ve reflejada me- diante el Proceso de Atención Enfermero

(PAE).11 Algunos de los errores habituales en este procedimiento pueden encontrarse en la tabla 1-1.

0 Elaborar diagnósticos sobre la base de signos/sín-

tomas. sin un análisis previo de los datos obtenidos

° Formular diagnósticos que no responden a los pro- blemas detectados

° Formular objetivos que no incluyen criterios de me- dida

• Planificar cuidados que no responden a la especifici- dad de los problemas detectados

• Elaborar informes de alta sin haber realizado pasos tan imprescindibles como la valoración y registro de datos

Diseño de instrumentos de registro, protocolos y programas de intervención

Uno de los principales instrumentos que requiere la práctica de la metodología cientí- fica en enfermería, es un registro donde verter los 'datos o información recogidos en la fase de valoración. Este registro es fundamental para toda práctica científica pues tiene varias funciones y ventajas (Tabla 1-2).

En la bibliografía existente pueden encon- trárse varios registros estandarizados para la recolección de datos, algunos de ellos exten- samente conocidos y de uso general, 12,13 otros

más específicos en salud mental.14•15 Ambos

registros pueden ser utilizados íntegramente o bien adaptados a las situaciones o contextos a evaluar. Otras veces, la especificidad de la pro- blemática exigirá diseñar nuevos instrumen- tos que recojan los aspectos o variables que se quieran medir o registrar (por ejemplo, en una unidad infantojuvenil, en una unidad de trastornos de conducta alimentaria o en una unidad de desintoxicación). Sin embargo, en cualquier caso, la utilización de este instru-

mento determina siempre un nivel de riguro- sidad en la práctica profesional.

Además de los instrumentos para el registro

de datos, existen otros documentos que dan fe de la "forma de hacer enfermería", son los protocolos, planes de cuidado y/ o programas específicos de intervención que, a su vez, cum- plen también una serie de objetivos y funcio-

(31)

e Permiten un conocimiento de la situación valorada

por parte de todos los miembros del equipo

Facilítan la revisión y análisis de los datos por parte del enfermero antes de la decisión diagnóstica e Facilitan la comparación de los resultados obtenidos

después de una intervención con los encontrados en la identificación del problema (reevaluación del problema)

• Constituyen una fuente de datos importante para la investigación

nes (Tabla 1-3). Estos documentos, que pue- den ser totalmente o parcialmente diseñados

por enfermería, es importante que estén con-

sensuados entre los profesionales propios de la disciplina y, si es posible, con el resto del equi- po. Este hecho facilita la aceptación, reconoci- miento y recomendación de dichos servicios, lo cual no deja de ser un motivo de aproxima- ción grupal y un incentivo para enfermería.

El marco de la actuación enfermera requiere de

unas bases cíentíficas (filosóficas y metodológicas)

que garanticen e! rigor profesional y la calidad de los cuídados.

La unificación de criterios debe ser una de las principales premisas para la actuación de profe- sionales que trabajan en un grupo o equipo de en- fermería. No obstante, no deben confundirse los criterios que corresponden a orientaciones teóri- cas (determinan formas diferentes de entender la realidad) con aquellos implícitos a procedimien- tos metodológicos (unifican formas de actuar des- de un punto de vista científico, comunes a cual- quier disciplina).

• Facilitar a otros profesionales (del equipo o externos a él) el reconocimiento de servicios que ofrece enfer- mería

~ Cumplir con uno de los criterios básicos para la acre- ditación docente de dispositivos

e Facilitar te adaptación de otros enfermeros/as al dis-

positivo, servicio o unidad concretos, al obtener cono-

cimiento del tipo de actividades desarrolladas • Brindar información a la población sobre la cartera

de servicios que ofrece enfermería

En el sentido anterior se han diseñado al- gunos de los capítulos de esta obra, los cuales son considerados de interés general para la

práctica específica de enfermería, sin contra-

decir por ello concepciones teóricas diferen- tes, tanto si provienen de· la propia disciplina como si lo hacen de otras con las que suele trabajar enfermería de manera interdiscipli- nar.

Bajo esta perspectiva se considera que el censen- so, o unificación de criterios, de un grupo o equipo de trabajo, no debería centrarse tanto en la utilización

de una orientación teórica (y en el peor de los casos,

en el modelo de una persona) como en las caracterís- ticas metodológicas que rigen su aplicación. En cual- quier caso, toda unificación de criterios debería res- petar la pluralidad teórica sobre la forma de entender los principales conceptos que sustentan la disciplina.

Algunos de los puntos mínimos de consenso con- siderados de interés son: filosofía de atención integral e integrada en la comunidad, uso de metodología

científica en todos los procedimientos y elaboración

(32)

V' Método científico. Aunque existen diferentes significados para este concepto, puede definir- se como el conjunto de procedimientos lógicos destinados

a

explicar fenómenos, establecer re- laciones entre los hechos y enunciar leyes que expliquen dichos fenómenos.

V' Método deductivo. Procedimiento científico que,

a partir de leyes lógicas, infiere hechos particula- res de una ley o conclusión general,

V Método inductivo. Procedimiento científico que

se caracteriza por aplicar los principios descu- biertos a casos particulares para llegar a conclu- siones generales. Incluye los siguientes pasos: observación de datos, registro, análisis, clasifica- ción, contrastación y generalización.

V Modelo. Idea que explica de manera ilustrativa

las interconexiones de los componentes que lo conforman. Es una representación esquemática de la realidad. Ayudan a ofrecer una explicación observable de sus componentes.

V Modelo comunitario de salud. Modelo de aten-

ción que se centra en los siguientes principios básicos: atención integral y continuada por un equipo interprofesional,. descentralización de recursos, coordinación e integración funcional de diferentes niveles de atención, coordinación

1. Un marco conceptual es:

a) Un conocimiento específico de la profesión. b) Un grupo de ideas o conceptos relacionados. c) Una filosofía cultural.

d) U na actuación enfermera.

2. . es un proceso mental que deviene de realizar una inferencia a partir de un conjunto de premisas (verdaderas).

a) Razonamiento crítico.

b) Método científico.

e) Razonamiento lógico. d) Modelo.

intersectorial, participación social, e integración de la prevención, la asistencia y la rehabilita- ción.

V Modelo enfermero. Representación simbólica

que pretende describir, establecer y examinar

los fenómenos que conforman la práctica de la enfermería. Aunque existen actualmente varios modelos, todos ellos pueden clasificarse en al- guno de estos grupos: naturalista, de suplencia o ayuda y de interrelación.

ri/ Razonamiento crítico. Proceso intelectualmen-

te disciplinado que trata de ir más allá de las impresiones y opiniones particulares. Se carac- teriza por analizar, sintetizar y evaluar la infor- mación con exactitud, precisión, evidencia y equidad.

v' Razonamiento lógico. Proceso mental que de-

viene de realizar una inferencia o conclusión a partir de un conjunto de premisas (verdaderas) que ofrecen soporte suficiente a dicha conclu- sión.

V Teoría. Proposición de un sistema de ideas para

explicar un fenómeno determinado. Entre sus fun- ciones están la síntesis del conocimiento y la ex- plicación de los fenómenos de interés para la dis- ciplina que utiliza dicha teoría.

3. El concepto de equipo interclisciplinar hace re- ferencia a:

a) Muchos profesionales.

b) Composición del equipo. c) Forma de trabajo de un equipo.

d) El término es incorrecto.

4. El es un procedimiento de trabajo basa- do en la observación, la experiencia y el método científico.

a) Razonamiento crítico.

b) Equipo lnterdiscipllnar. e) Modelo enfermero. d) Modelo comunitario.

(33)

5. Una de las premisas básicas del modelo comu- nitario de salud es:

a) La continuidad de cuidados.

b) La aplicación de cuidados integrales. c) La participación social en el cuidado. d) Todas las anteriores.

6. El se inicia en la observación y análisis de sucesos específicos para llegar a conclusio- nes generales.

a) Método deductivo. b) Método inductivo. e) Modelo de enfermería d) Ninguna de las anteriores. 7. El método deductivo:

a) Va de sucesos particulares a conclusiones ge- nerales.

b) Considera que la conclusión está implícita en la hipótesis.

e) Sólo se utiliza en investigación.

d) No sigue el proceso de deducción lógica.

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(Continuación)

8. Las etapas de! método deductivo son:

a) Enunciado general, verificación y análisis de

datos.

b) Hipótesis y conclusión.

e) Hipótesis, deducción lógica y conclusión.

d) Ninguna de los anteriores.

9. El elemento que da mayor rigor a la práctica pro- fesional es:

a) El uso de un modelo enfermero.

b) El trabajo en equipo.

e) . El uso de metodología científica.

d) La realización de informes de continuidad de

cuidados.

10. ¿Cuál de las siguientes opciones no sería fun- ción de los registros de enfermería?

a) Facilitar el análisis de datos antes de la deci-

sión diagnóstica.

b) Constituir una fuente de datos para la ínves- tígación.

e) Limitar el conocimiento de los datos a los

profesionales de enfermería.

d) Facilitar la reevaluación del problema.

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(34)

,, j'. i

(35)

El

proceso

de valoración

en salud mental

J.

Pornés Vives )\ ..

~ m M COMIPIETENCIAS GIENIERAlES

Los problemas de salud mental pueden te- ner múltiples causas. Su presencia está rela- cionada con factores ambientales, psicofisio- lógicos y socioculturales. Estos últimos están cobrando un auge cada vez más considerable en nuestros días, debido en parte al constante movimiento de personas entre países distintos y la crisis socioeconómica global. El intercam- bio de culturas, aun con todos los beneficios que pueda suponer, no está exento de riesgos para la salud mental, especialmente debido a factores provenientes de normas, creencias y prácticas diferentes, que no siempre son bien entendidas y aceptadas, lo cual puede ser moti- vo suficiente de descompensación psicológica.

Como sugiere Johnson,1 a mediados de este

siglo el residente medio de muchos países ten- drá antepasados con raíces y culturas diferen- tes: europeos, hispanos, árabes, africanos, etc. Este hecho deberá tenerse presente en la la- bor asistencial de todo profesional de la salud si quiere conseguirse que los cuidados sean efi- caces. Con este propósito, todo proceso de va- loración que tenga como fin último lograr una imagen global de la persona, debe integrar as- pectos culturales, étnicos y religiosos que ayu- den a definir y dirigir la vida de la persona, cualquiera sea su etnia o cultura.

En todas las épocas, los valores culturales han formado un patrón complejo de interés para el entendimiento de la conducta huma- na. Estos valores influyen en gran medida en

el modo. de pensar (en las creencias) y de ac- tuar de las personas que conviven en dicha cultura. Tanto los valores como las creencias surgen de los sentimientos y las conviccio- nes que la sociedad considera como ciertas

y como correctas; ambos ayudan a definir las normas, que son los estándares de conducta de una determinada cultura.2 Estas normas pue-

den desempeñar un papel primordial tanto en la concepción como en el mantenimiento de un patrón de salud y, por tanto, en la aparición de la enfermedad y su evolución. 3

Las personas que pertenecen a una cultura suelen seguir los modelos (normas) de con-

Referencias

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