ESCENARIOS DE USO DE SUELO YAGUA EN LA SUBCUENCA
MEDIA DEL COTAHUASI
Una Aproximación en el Marco del Cambio Climático y la COP
Roberto Valerio Flores Cruz
Estudiante de Post-Grado de la Maestría de Ecología Aplicada [email protected]
UNALM Lima, Perú, 2014
RESUMEN
Se presenta un análisis de la vulnerabilidad y fragilidad del uso del suelo y el agua, originada por factores socioeconómicos, culturales y naturales en la sub-cuenca del rio Cotahuasi, se plantean hipótesis de trabajo para entender y reafirmar las prácticas de adaptación y manejo de resiliencia.
La aproximación de escenarios se da para los distritos de Cotahuasi, Pampamerca y Huaynacotas, en el que el uso agrícola del suelo se ha mantenido desde la época prehispánica, no obstante, desde la época colonial se ha adoptado un modelo agrícola-ganadero, con una deficiente administración del agua, convirtiéndose en un factor de inequidad social y económica, emigración, incremento de pobreza y perdida de andenerías; la mala administración del agua ha originado erosión, deterioro y abandono de terrazas prehispánicas. Actualmente el cambio de modelo convencional al de producción orgánica y la fuerte demanda de estos productos en el extranjero se convierte en un ‘arma de doble filo’, al incremento de ingresos económico familiares por la apertura de mercados internacionales se contraponen la sobreexplotación de las reducidas áreas agrícolas, tendencias al monocultivo, dependencia de insumos agrícolas ‘permitidos’, el pago del uso del agua, originaria incertidumbre en la producción agrícola e inseguridad alimentaria para los sectores más pobres.
Prácticas como, zonificación agro-ecológica, mejora de la distribución y acceso al agua, el manejo integrado de suelos y uso de modelos de simulación de cultivos son necesarios como adaptaciones al cambio climático. Es necesaria la interacción de saberes y conocimientos tradicionales y los avances tecnológicos de predicción y alertas tempranas, para enfrentar futuros escenarios de sequía y precipitaciones extremas.
INTRODUCCIÓN
El Perú es país Parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) desde 1992 y del Protocolo de Kyoto desde 2002, y por tanto se alinea al objetivo de la Convención de “estabilizar la
concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera y evitar llegar a un nivel de interferencia antropógena peligrosa”. MINAM (2010).
en causas como en sus efectos y vulnerabilidad en el contexto de cambio climático y cambio global. A continuación se presenta referencias y estadísticas generales que caracterizan el panorama internacional y nacional hasta acercarnos al nivel regional, para esbozar las primeras aproximaciones del escenario local, la subcuenca media del Rio Cotahuasi, que forma parte de la cuenca del rio Ocoña. Una salvedad adicional es que la delimitación de la subcuenca del Cotahuasi coincide con la demarcación geográfica de la provincia de La Unión y a su vez conforma el ANP Reserva Paisajista de Cotahuasi.
Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático IPCC (1997) en su análisis de impactos regionales al cambio climático y la evaluación de vulnerabilidad señalan que para la región de Latinoamérica: i) El cambio climático podría afectar de manera notable al ciclo hidrológico, alterando la intensidad y la distribución temporal y espacial de la precipitación, de la escorrentía de superficie y de la recarga de agua, produciendo impactos diversos sobre diferentes ecosistemas naturales y actividades humanas. Las áreas áridas y semiáridas serán particularmente vulnerables a un cambio en la disponibilidad de agua. La generación de energía hidroeléctrica y la producción de cereales y ganado serán especialmente vulnerables al cambio en el suministro de agua. ii) Se prevé una disminución de la producción agrícola —incluso tomando en cuenta los efectos positivos del aumento de CO2 sobre el crecimiento de los cultivos y un cierto grado de adaptación de las explotaciones agrarias. Además, la producción pecuaria menguará si las praderas de las regiones templadas se ven afectadas por
una disminución sustancial de la disponibilidad de agua. Los fenómenos extremos (por ejemplo, crecidas, sequías, heladas o tormentas) podrían perjudicar los pastizales y la producción agrícola Las formas de vida de los pueblos tradicionales, por ejemplo las de muchas comunidades andinas, resultaría amenazada si disminuyera la productividad o la superficie de los pastizales o de los cultivos tradicionales.
70% y los montes y bosques el 7%. (PNUD, 2009).
El IV CENAGRO comparado con el I Censo de 1961, mostró un crecimiento de 161,0% unidades agropecuarias, es decir, en los últimos 51 años el incremento de estas unidades fue de 1’413,340, algo menor al crecimiento de la población entre estos mismo años, que fue de 177,0%. El aumento del número de unidades agropecuarias registrado en el Perú a lo largo de este medio siglo, ratifica la vocación de la población rural que prefiere a la actividad agropecuaria como medio de generación de sus ingresos.
Según Lira (2005), la mayor área de terreno para la agricultura del departamento de Arequipa se encuentra en la provincia de Arequipa con 32,519 hectáreas seguida muy de cerca por la provincia de Caylloma con 29,826 hectáreas; y la provincia que presenta menor área es La Unión con 6,081 hectáreas, siendo ésta una de las más alejadas y que presenta un mayor atraso en tecnologías agrarias.
Sobre Vulnerabilidad, a nivel mundial se están realizando esfuerzos en la lucha contra los impactos negativos del cambio climático a través de acciones de reducción de riesgos por los constantes desastres que estos están ocasionando.
En la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, se indica que las acciones de adaptación son prioritarias y complementarias a las acciones de reducción de riesgo de desastres climáticos. Si bien la adaptación al cambio climático requiere una respuesta conjunta y coordinada a nivel
internacional, las acciones específicas de reducción de riesgos de desastres deben desarrollarse e implementarse a un nivel nacional, regional y local, pues las características de vulnerabilidad así como los efectos e impactos, son específicos de cada zona (MINAG, 2012).
La agricultura es un sector altamente sensible a los eventos extremos y cambios en el clima. En el pasado, las pérdidas originadas por eventos relacionados con el clima, se han debido principalmente a eventos como el ENSO, inundaciones -que se presentan en la selva central y norte- heladas y veranillos, sequías, entre otros. En el periodo de campañas agrícolas 1995-2007, según el MINAG, se estima una pérdida de la producción de 444,707 hectáreas de cultivos. Para el mismo periodo, los productores han perdido un estimado de 910 millones de dólares. Las regiones con mayores pérdidas económicas registradas son: Puno y Apurímac en el sur, Junín y Huánuco en el centro, Cajamarca y Piura en el norte, y San Martín en el oriente.
La alta vulnerabilidad del sector agrícola rural se debe principalmente a: los altos niveles de pobreza - en el 2008, 59.8% de la población rural era pobre, alcanzando sus mayores niveles en la sierra sur, de hasta 89.2% en Huancavelica (PNUD, 2009), la falta de conocimiento sobre el proceso de cambio climático, la cada vez menor disponibilidad de agua para riego, el bajo nivel tecnológico, la carencia de información, la difícil accesibilidad a fuentes de financiamiento y sistemas de seguros, así como la escasez de variedades resistentes al estrés climático.
Lo anteriormente señalado se constituye de manera general el contexto del uso del suelos a un nivel macro (internacional y nacional) y meso (regional, en el que podríamos incluir las cuencas), sin embargo las aproximaciones a nivel local o escala micro (subcuencas y microcuencas), aún no han sido abordados en la misma medida que los anteriores, es por este motivo que se presenta esta aproximación al cambio de escenarios, pasados, presentes y futuros de incertidumbre en relación a los cambios de uso del suelo y su vulnerabilidad.
OBJETIVO GENERAL
Presentar un panorama histórico de
escenarios del uso del suelo y riego en la sub-cuenca media del rio Cotahuasi.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Analizar las causas e impactos del
cambio de escenarios del uso del suelo y riego.
Analizar posibles escenarios de
manejo del suelo y agua.
Establecer las los impactos medidas
de adaptación y manejo de resiliencia.
REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
Definiciones
De acuerdo a la Convención Marco sobre Cambio Climático (CMCC), el cambio climático se entiende como un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante periodos de tiempo comparables. Por otro lado, el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, 2007) define el cambio climático como cualquier cambio en el clima con el tiempo, debido a la variabilidad natural o como resultado de actividades humanas.
Según el Informe del Grupo de Trabajo II, Impacto, Adaptación y Vulnerabilidad. La vulnerabilidad al cambio climático es el grado en que los sistemas geofísicos, biológicos y socioeconómicos son capaces o incapaces de afrontar los impactos negativos del cambio climático. Por tanto, el término “vulnerabilidad” puede referirse al sistema vulnerable como tal (por ejemplo, las islas bajas o las ciudades costeras), al impacto en ese sistema (por ejemplo, la inundación de las ciudades costeras y de las tierras destinadas a la agricultura o las migraciones forzadas), o al mecanismo que provoca estos impactos (por ejemplo, la desintegración del manto de hielo de la Antártida occidental). IPCC, (2007).
Vulnerabilidad como resultado de la exposición, fragilidad y resiliencia. Este es uno de los modelos más aceptados por un grupo importante de instituciones: EIRD (2009), DGPM (2006, 2007) GTZ (2002), Cardona (2001); que proponen que el riesgo está explicado por la amenaza y la vulnerabilidad y ésta última la definen como “una situación de incapacidad de una unidad social para anticiparse, resistir, y recuperarse de los efectos adversos de un peligro” (GTZ, 2008); y se explica por tres factores: exposición, fragilidad y resiliencia. A ello se suma su aislamiento de los centros económicos o de la ciudad capital regional y el resto del país, principalmente por aspectos viales, lo que implica que no conformen circuitos económicos y que se incremente su carácter marginal.
De esta manera, la vulnerabilidad puede ser explicada por tres factores (DGPM, 2006; EIRD, 2009):
Gráfico 1. Relación entre la vulnerabilidad y el desastre. Adaptación de von Hesse et al. 2010; sobre la base de EIRD 2009, DGPM 2006 y 2007; GTZ 2002
a. Exposición: está referida a las decisiones y prácticas que ubican al ser humano y sus medios de vida en la zona de impacto de un peligro. La exposición se genera por una relación no apropiada con el ambiente, que se puede deber a procesos no planificados de crecimiento demográfico, a un proceso migratorio desordenado, al proceso de urbanización sin un adecuado manejo del territorio y/o a políticas de desarrollo económico no sostenibles. A mayor exposición, mayor vulnerabilidad.
b. Fragilidad: está referida a las condiciones de desventaja o debilidad relativa del ser humano y sus medios de vida frente a un peligro. En general, está centrada en las condiciones físicas de una comunidad o sociedad y es de origen interno, por ejemplo: formas de construcción, no seguimiento de normativa vigente sobre construcción y/ o materiales, entre otros. A mayor fragilidad, mayor vulnerabilidad.
frente a la ocurrencia de un peligro. Está asociada a condiciones sociales y de organización de la población. A mayor resiliencia, menor vulnerabilidad.
Ubicación
La cuenca del Ocoña está ubicada en los Andes Occidentales meridionales del Perú y comprende superficies de las regiones de Arequipa y Ayacucho. Tiene una población de aproximadamente 40 mil habitantes y una superficie total de aproximadamente 13212 km². El 75% de esta área corresponde a la cuenca
húmeda. La cuenca con fines de planificación se ha dividido en cuatro subcuencas: Pausa (en Ayacucho), Cotahuasi, Churunga y Ocoña (en Arequipa).
La demarcación de la subcuenca del Cotahuasi coincide con la de la provincia de La Unión; se localiza en el departamento de Arequipa, al sur de Perú, en la vertiente occidental de los andes meridionales. Está conformada por 11 distritos: Cotahuasi (capital),
Alca, Charcana, Huaynacotas,
Pampamarca, Puyca, Quechualla, Sayla, Tauría, Tomepampa y Toro.
Figura 1. Ubicación de la Subcuenca del Cotahuasi y la Cuenca del Ocoña
F
El Sistema Socio-económico Según MPLU (2007) e INEI (2010), la
tendencia decreciente, La Unión tenía una población según el censo de 1961, de 21,255 hab., en 1972 de 20,096 hab., en 1981 de 18,869 hab., en 1993 de 17,850 hab. y en el 2007 de 17,663 hab. La ubicación de la población es dispersa, encontrándose que los dos distritos que concentran la mayor población son Puyca (19%) y Cotahuasi (17%).
La provincia de La Unión, subcuenca del Cotahuasi, es una de las provincias con los niveles más altos de extrema pobreza de la zona sur del país y posee una alta inseguridad alimentaria. Tiene una tasa de 49% de desnutrición crónica en escolares de (Municipalidad provincial de La Unión, 2007).La esperanza de vida es de 61 años, lo cual sitúa a La Unión en el lugar 191 entre las 195 provincias del país; y un IDH de 0,5235, lo que la ubica en el lugar 145 entre las provincias del Perú (Municipalidad Provincial de La Unión. 2007).
El nivel educativo en la provincia es bajo: 33% de la población tiene educación primaria incompleta y 22% no tiene ningún nivel de instrucción. Solo 4% del total posee educación superior completa, técnica o universitaria. En el caso de las mujeres, la situación es más crítica, pues 32% carece de instrucción y 31% cuenta con primaria incompleta. En el caso de los hombres, 35% tiene primaria incompleta y 18% secundaria incompleta (Municipalidad provincial de La Unión, 2007).
Las viviendas de La Unión se caracterizan por utilizar materiales de la zona y más del 90% de las veces se utiliza adobe o barro; asimismo, 58% de las viviendas disponen de servicio eléctrico, 46% de la población se abastece de agua a través del servicio a
domicilio, el 41% hace uso de agua de río, acequia o manantial para el consumo humano. Solo 21% de la población tiene un sistema de desagüe, 34% tiene letrinas y 45% no posee ningún sistema de desagüe (Municipalidad provincial de La Unión, 2007).
La población, por lo general, se dedica a las actividades agropecuarias en pequeñas unidades económicas orientadas al autoabastecimiento. Los espacios agrícolas son principalmente andenes heredados de épocas preincaicas. En la actividad pecuaria la crianza de alpacas resulta la más importante. El inadecuado manejo de este recurso está llevando al deterioro acelerado de su calidad, entre otras razones, debido al cruce con llamas, a lo que se suma la baja rentabilidad de la producción que motiva desinterés en sus productores.
Escenarios
-Precolombino:
valles interandinos fueron construidos, extensos sistemas de ‘terrazas o andenerías’ en los que el suministro de agua y drenaje fueron controlados por una jerarquía de canales, y trabajados de acuerdo con el patrón de rotación sectorial.
El complejo sistema ecológico vertical es esencialmente una construcción artificial que se desarrolló en etapas en el curso de la historia andina, y parece haber sido una innovación implementada básicamente en su forma actual por el Estado Wari. Lo central de este sistema es el cultivo de maíz con sistemas de terrazas irrigadas en las laderas de los valles escarpados. El manejo de este sistema complejo requiere la coordinación fina de las actividades de múltiples unidades familiares integradas en la organización social. Este sistema básico fue replicado en los niveles más altos de manera recursiva por el propio Estado Inca. En cada nivel, el sistema tenía que ser capaz de reestructurar su organización de cara a fluctuaciones climáticas bruscas y altamente energéticas, frecuentemente ocurridas. El desarrollo de la tecnología agrícola de reducción de riesgo apropiada habría facilitado este proceso. (Earls, 1976).
Berenguer (2000) sobre el colapso del Imperio Wari indica que a fines del siglo IX y comienzos del siglo X, las lluvias empezaron a disminuir dramáticamente en todos los Andes. El estrepitoso colapso del formidable Imperio Wari hacia 1000 DC.
Cortes practicados en las capas de nieve acumuladas año a año en el glaciar de Quelccaya, en el sur del Perú, documentan una fuerte disminución en la media anual de precipitaciones entre
1000 y 1400 DC y severas condiciones de sequía entre 1245 y 1310 DC, fenómeno que afectó a todo el hemisferio (Ortloff & Kolata 1993: 195, 215, 218).
Hernadez (1992) sobre los estudios de Earls acerca de ‘ecología y agronomía en los Andes’ da más luces de cómo intentaba explicar la contradicción existente entre la abundante productividad agrícola lograda por el Estado Inca y la simplicidad de los instrumentos utilizados en su producción. En este aspecto, de acuerdo a la tendencia estadística alcista, afirma a la luz de Dobyns y Thompson que la población andina prehispánica bordeaba los treinta millones de habitantes y se cuestiona la forma de lograr excedentes utilizando únicamente ‘chakitacllas en la agricultura. La respuesta al problema es cuestión, la encuentra en una política estatal de coordinación y programación que articulaba, trabajo, tiempo y estructura ambiental.
variedades de éste en relación a otros productos, dado que mientras Grobman ha identificado únicamente 42 variedades de maíz en el Perú, encontró en cambio miles de variedades de papas y otros tubérculos. Esta situación permite asociar al maíz, los otros productos, y de ese modo lograr definir las zonas equivalentes de producción de los conjuntos económicos agrícolas. Otra forma de control ecológico que analiza Earls es la referente a una coordinación entre el régimen climatológico irregular la topografía tremendamente variada que caracterizan a los Andes, contrastada con el orden celeste que influye en los ritmos bioecológicos de los cultivos que mantiene la continuidad de la vida social. (Hernadez, 1992).
Garcilaso (1609) hace una descripción más literal del riego inca, indicando: En los lugares donde la cantidad de agua para el riego era pequeña, la dividieron proporcionalmente, como lo hicieron con todo lo que reparten, por lo que no habría ningún conflicto entre los indígenas sobre su obtención. Esto sólo se hizo en los años de lluvias escasas, cuando la necesidad era mayor. Se medía el agua, y como se conocía por experiencia el tiempo que tomaba regar una fanega de tierra, a cada indio se le otorgaba el número de horas de suministro que necesitaba para la cantidad de tierra que tenía, quedando un monton de sobra. El agua era tomada por turnos, de acuerdo con el orden de las parcelas de tierra, uno tras otra. No se dio preferencia a los ricos o nobles, o a sus preferidos o familiares del curaca [jefe local] o al curaca mismo, o para los funcionarios reales o gobernadores. Quien descuidaba el riego de su tierra en el momento indicado, recibía un castigo ignominioso. (traducido de Trawick, 2003)
- Colonia y Republica
a la altitud, en la proximidad a la carretera, a las provincias adyacentes, y otros factores, forman una especie de continuum rural-urbano, aunque todo dentro de un contexto muy rural.
El primer pueblo, Huaynacotas (población 1073 hab.), es un remoto pueblo de campesinos cuya lengua materna es el quechua. Más bien es una comunidad situado a gran altura (3.300 m.s.n.m.). Durante el período colonial y y periodo moderno, se ha mantenido relativamente independiente de la influencia de las haciendas locales -nunca permitieron a los terratenientes españoles establecerse en su territorio y adquirir tierras, a diferencia de la mayoría de otras comunidades- y no fueron afectados por la intervención del Estado en los asuntos locales de agua. El segundo pueblo, Pampamarca, es un pueblo predominantemente de habla quechua (población 942 hab.), distante y ubicado en altura (3.500 metros), que durante mucho tiempo ha sido controlada por una pequeña minoría de los terratenientes residentes, pero donde el impacto de las instituciones del Estado no han sido sentidas en el riego. La tercera, Cotahuasi, es una localidad criolla y mestiza (la capital provincial), ha sido durante mucho tiempo el centro del comercio y de la administración local y que permaneció dominada a fondo, hasta la reforma agraria de Perú en 1969, por un grupo de terratenientes comerciantes y sus familias, la gente de ascendencia española directa. Esta población elite (culturalmente españoles, a menudo se describen a sí mismos como "gente español") es notoria en la región de Arequipa por haber mantenido su dominio sobre la mayoría de las comunidades del valle hasta el final del siglo XX, una posición preeminente
basado en parte en la práctica estricta de la endogamia étnica y de clase (Montoya, 1980: 144). En el distrito de Cotahuasi, las tres localidades alejadas -a gr-an -altitud y que -antes er-an indígen-as- indígenas-han compartido durante mucho tiempo el sistema de riego con la ciudad dominante (Cotahuasi, población 1.340), y proveído a los estados locales con agua y la mano de obra.
conflicto y en última instancia ayudado a crear la escasez de agua que es tan frecuente en la actualidad. Al hacer un estudio histórico y etnográfico de tres comunidades muy diferentes, Trawick demuestra que los terratenientes locales (propietarios de las fincas comerciales) y el Estado con su instituciones jurídico-administrativas -dos agentes exógenos-han creado este conflicto en curso mediante la imposición de un nuevo tipo de ecología política en toda una región, que produjo más resultados diversos, pero dejó algunas comunidades casi intactas.
- Contemporáneo
Hasta antes de 1969, el escenario parece tener ligeros matices a los descritos y presentados por Trawieck (2001, 2003), lo que se puede centrar y complementar desde un enfoque de sistema ecológico social, a lo referido en MPLU (2007):
• Inequidad de Género, un marcado “Machismo”.
• Interculturalidad: dos grupos culturalmente distintos: Mistis (ex
terratenientes, latifundistas,
hacendados) e Indios (minifundistas, campesinos).
• La Agricultura tradicional es la principal actividad económica. (subsistencia o autoconsumo).
• Práctica con tecnologías andinas: Rotación de terrenos, usos de andenerías y bajo o casi nulo uso de agroquímicos.
• El problema del agua no es de
cantidad sino de mala
administración o distribución, como se verá más adelante, lo que origina,
pérdida o abandono de terrenos agrícolas por escasez de agua.
En la Agenda 21: La Unión – Arequipa, Plan de Desarrollo Estratégico Provincial (AEDES-1997), se indica que:
- El territorio provincial o la subcuenca en un 20% es cordillera (4500 m.s.n.m. con pendientes mayores a 40%), en un 50% es puna (entre 4500 y 3800 m.s.n.m.), los valles conforman el otro 30% En este último espacio se puede diferenciar: Un área interfluvial (10% del territorio) donde se ubica la mayor parte de los centros poblados, las cuencas de erosión (7% del territorio), en la que se ubica Cotahuasi, capital de la provincia donde se dan las condiciones para abastecimiento hídrico para la agricultura y el área de cañones (13% del territorio). - Los productores agropecuarios de
la provincia son mayormente minifundistas. La superficie agrícola (4775.99 hectáreas) es conducida exclusivamente por unidades menores a 10 hectáreas en un 90% directamente por sus propietarios. El cultivo depende del riego en el 99.5% de las unidades agropecuarias y 88% de su superficie.
papa) el restante (13%) siembra maíz amarillo duro, cebollas y otros.
- Pese a que el cultivo de alfalfa alcanza 1559 hectáreas la producción pecuaria se sustenta en los pastos naturales las principales especies ganaderas de la provincia son: Camélidos (alpacas y llamas, 32,855), vacuno (3182), ovino (2347) y porcino (2108).
- El 82% de los productores
considera que la actividad agropecuaria que realizan les resulta insuficiente para atender los gastos de sus hogares o empresas. Solo el 7% logra satisfacerlos, El 27% de los que no logran cubrirlas emigran a trabajar como peones en otras zonas o se dedican ala comercio. Un 33% tiene que laborar en otras unidades agropecuarias de la provincia.
Desde la intervención de AEDES en la Unión con una propuesta base de ‘agricultura sostenible para la exportación’ en el que gira el Plan de Desarrollo Estrategico Provincial, se ha dado un cambio estructural favorable. Según el Informe AEDES/PNUD (2004).
- A la fecha [de la publicación] se han alcanzado importantes impactos
sociales, institucionales y
económicos. Entre ellos el haber revertido la tendencia emigratoria, que ha permitido anclar la esperanza compartida y evidente de una visión de desarrollo articulada para toda la provincia, con resultados palpables tales como la construcción de infraestructuras de riego, la
instalación de servicios sociales, la construcción de carreteras y trochas que han dado origen a nuevos flujos de bienes y servicios entre los lugares más remotos de la provincia. Los pobladores saben ahora que es factible, como nunca antes en la zona, alcanzar un mejor nivel de vida, producto de la generación de ingresos a partir de nuevas modalidades en el aprovechamiento competitivo de sus potencialidades, físicas, naturales, sociales y humanas.
- Como resultado de estos avances, las actividades agropecuarias brindan no sólo productos para mejorar los niveles de la seguridad alimentaria, sino que también para comercializar determina dos
excedentes, acelerando la
monetarización de la economía local, tradicionalmente basada en la subsistencia y el trueque. Así, el patrimonio agrícola se ha revalorizado. Quienes hasta hace pocos años entregaban sus tierras para la explotación a terceros, ahora regresan a trabajarla directamente o la delegan a sus parientes más cercanos, porque han encontrado en la producción agrícola una actividad rentable.
- Aunque en la actualidad los filones turísticos, agroindustriales y de servicios se encuentran todavía en una etapa de explotación inicial, ya han marcado las pautas para la
diversificación económica,
integrando los escalones
agrícolas orgánicos propios de la zona (kiwicha) y de haber incluido a La Unión, en los circuitos internacionales turísticos y de defensa de las Reservas Naturales en los Andes Tropicales.
- Las claves de la experiencia exitosa que se está edificando en La Unión son, de un lado, la fuerza impulsora que proporciona la “asociatividad” de sus gentes y organizaciones; y, por otro lado, la decidida voluntad de sus líderes por establecer cambios concretos particularmente en la forma ción del capital humano (fortalecimiento de habilidades, refuerzo de sus valores) y en la modernización de sus bases productivas. Estos factores son los
que han dinamizado las
potencialidades de la región, integrando territorios, hermanando a las gentes y modificando el estilo tradicional del manejo de sus recursos naturales, permitiendo la
generación de excedentes
económicos y mejorando los niveles de vida de las familias.
DISCUSIÓN
Sobre los cambios de escenrios.
Los primeros registros del uso del suelo y riego, se remontan a la época pre-incaica, en que se empezaron a formar pequeñas sociedades que fueron construyendo las primeras terrazas en terrenos muy accidentados, y donde el agua no habría sido una limitante, y más aun, en espacios con grupos reducidos de habitantes.
Fueron los ‘waris’ quienes habrían contribuido con la transformación del paisaje, su estructura organizativa habría permitido maximizar la tecnología de terrazas o andenerías, ganando tierras en paisajes abruptos, construyeron sistemas de riego muy avanzados, y la administración del riego habría sido contiguo (uno después de otro, según la disposición de los terrenos) proporcional (equitativo y justo).
¿Qué paso con la civilización Wari? Sucumbió ante la falta de lluvias y sequias prolongadas.
Los Incas consolidaron y optimizaron la tecnología de terrazas, esto les permitió ganar aún más áreas productivas, aprendieron a lidiar con la incertidumbre climática (lluvias intensas y sequias) lo que explica el sustento alimenticio de toda la población incaica (Calcula en más 14 millones de habitantes).
El sistema de riego, fue y aún sigue siendo, uno de los más avanzados, tanto
tecnológicamente como
administrativamente, a decir de Trawick, tenían las características de contigüidad, equidad, proporcionalidad.
Con la llegada de los españoles, la población incaica fue diezmada, a tal punto que los terrenos productivos fueron abandonados, las lluvias estacionales erosionaron buen aparte de los terrenos.
desproporcionado e injusto, entre los criollos e indios, incluso entre los mismos criollos.
En los inicios de la república se establecieron los sistemas de haciendas (a cargo de hacendados o terratenientes), caracterizado mayormente por un sistema productivo desproporcional, desigual e injusto, tanto en el uso de las tierras y el agua.
En el caso del valle de Cotahuasi hubo pueblos que no lograron ser sometidos administrativamente, manteniendo su autonomía, en el uso y administración del agua y del suelo proporcional,
contiguo, equitativo, justo y
transparente, que aún se mantiene en el distrito de Huaynacotas.
Con la reforma agraria de 1969, el modelo de producción, posesión de las tierras y la distribución del agua, encuentra un hito de cambio.
Las tierras en manos de los campesinos (ex-”indios”), en Cotahuasi y Pamapamarca da lugar a los minifundios, que no son adecuadamente administrados por las siguientes razones:
distribución desproporcionada y desigual del agua. En Huaynacotas las condiciones anteriores aún se mantienen. Se produce un fuerte movimiento migratorio, debido a que se cuenta con dinero para producir la tierra, a esto se le suma el acontecimiento de un ENSO e gran magnitud que origina una sequía prolongada.
Otro de los puntos de quiebre, es la aparición de los primero brotes de guerra interna, en el año 1998, que origino otra oleada migratoria de “mistis” (ex-hacendados o terratenientes), por la violencia subversiva.
El escenario es un sistema productivo agrícola que caracteriza estas últimas etapas es “tradicional”, con tracción animal, bajo insumo de agroquímicos y producción orientada la autoconsumo.
Riesgos Naturales y Antrópicos Identificados
Grafico 2. Riesgos por eventos Historicos. Elaboracion Propia.
Sobre riesgos en el marco de cambio Climático.
Los riesgos más importantes en este territorio son el resultado de la compleja interacción de procesos locales y globales, físico-naturales y socio-económicos, expresados en fenómenos de desglaciación y variabilidad climática provocados y exacerbados por el proceso del cambio climático global.
Asimismo, estos riesgos también son el resultado de la desertificación que se conjuga con una sobreexplotación de los recursos naturales y la pérdida de biodiversidad en un contexto de extrema pobreza.
El proceso de desglaciación y la disminución de las precipitaciones es percibido con preocupación por la población local, especialmente por los agricultores quienes ven una amenazada su actividad a futuro, pues los principales recursos hídricos utilizados en sus sistemas de riego son de origen glaciar y la agricultura estacional depende de las lluvias.
A los períodos de sequía prolongada que están afectando los ciclos vegetativos, principalmente de los pastos naturales, se suma la presencia de heladas y nevadas que destruyen la cobertura vegetal natural que logra brotar, propiciando la generación de desiertos de altura.
Impactos y Medidas de Adaptación en el Escenario Actual.
De acuerdo al Informe de Síntesis del IPCC. Tercer Informe de Evaluación, 2007, se han identificado:
Impactos en agricultura
Reducción de la oferta mundial de
alimentos, mayor riesgo de hambre.
Aumento de estrés térmico.
Mayor riesgo de degradación de tierras y desertificación
Irregularidad de periodicidad de estaciones.
Cambios en la cantidad de agua disponible.
Modificación de las fechas de siembra y plantación y de las variedades de cultivo.
Incremento de la incidencia de enfermedades de plantas.
Medidas de Adaptación en la Agricultura
Zonificación agroecológica.
Sistemas para el control de plagas y
de enfermedades.
Manejo integral de suelos.
Uso de modelos de simulación de cultivos
Impactos en el agua
Distribución temporal y espacial irregular del recurso.
Intensificación de inundaciones y deslaves.
Cambios en los caudales
hidrológicos.
Incremento de estrés hídrico.
Reevaluación de criterios de diseño
y seguridad de las estructuras para la gestión del agua.
Manejo integral de recursos
hídricos.
Potenciación de prácticas
ancestrales de manejo de agua.
Medidas de Adaptación en la Agricultura
Cumplimiento de las regulaciones.
Reevaluación de criterios de diseño
y seguridad de las estructuras para la gestión del agua.
Manejo integral de recursos
hídricos.
Potenciación de prácticas
ancestrales de manejo de agua.
Protección de agua subterránea y planes de restauración.
El cambio climático aumenta la incertidumbre climática e hidrológica, haciendo más difícil la planificación y el diseño de la infraestructura hidráulica, así como la operación de los embalses.
CONCLUSIONES
En los escenarios presentados la administración del agua (justa, equitativa, proporcional y contigua) es el pilar para el sostenimiento de las áreas productivas, en un escenario normal (regímenes normales) donde la productividad depende más de las superficies de tierras cultivadas que la del recurso hídrico propiamente dicho. En escenarios de déficit hídrico, la situación puede agravarse, es por esta razón que las medidas de adaptación deben implicar otras medidas de adaptación en otras actividades económicas.
Ante la permanente y creciente demanda de productos orgánicos por países desarrollados y la sucesión de eventos vinculados a excesos y faltas de precipitaciones (relacionados o no a ENSO), los agricultores de la provincia de La Unión se vieron en la necesidad de cambiar y mejorar las métodos de producción agrícola, desde una agricultura tradicional de autoconsumo y soporte del mercado local hasta una agricultura sostenible de exportación que aun estaría vigente
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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