SAN CARLOS MINAS
Aurelio Ferrero, Oscar Santini, Raúl Martínez
Este caso esta descrito por tres personas que tuvieron distintas experiencias, y que reunidas para esta publicación pretenden aportar aprendizajes provenientes del momento vivido y de las disciplinas de origen de cada una.
1.-Contexto y problema ocurrido Provincia de Córdoba –San Carlos Minas
En el centro de Argentina, se encuentra la provincia de Córdoba, en parte con un paisaje de pampa húmeda al sur, y en parte con paisaje de sierras, al noroeste.
San Carlos Minas es un pueblo pequeño, en zona serrana, ubicado a 200 km de Córdoba capital. Su población es mas bien modesta, y en su historia jamás se habían registrado amenazas de ningún tipo.
Pero a partir de las intensas lluvias producidas en enero de 1992, el arroyo Noguinet que bordea la zona urbana desbordó violentamente, recuperando su cauce natural e ingresando al pueblo con un frente que alcanzó los dos metros de altura, inundando gran parte de las construcciones del centro. El desborde fue violento y efímero, ya que ese frente había bajado pocas horas después.
Con un total de 1178 habitantes en el pueblo y 380 viviendas, 950 de ellos fueron afectados; 36 personas murieron y 49 viviendas fueron destruidas o seriamente dañadas y otras 186, aunque recuperadas, se inundaron totalmente perdiendo su equipamiento interior.
La intensidad de la catástrofe, la emergencia súbita, junto a la brevedad del fenómeno, colocó a la comunidad en una circunstancia para la cual no estaba preparada.
2.- La viviencia de la catástrofe
-- Lo que pasó
San Carlos Minas está ubicado en la Provincia de Córdoba (Rep. Argentina) a 220 Kms. De Córdoba Capital, hacia el noroeste; en la época del aluvión, contaba con 800 habitantes, es la cabecera del Departamento Minas.
"Según los estudios realizados meses después por expertos que trabajaron para el gobierno provincial, aquella madrugada el arroyo Noguinet se transformó en una furia.
Los expertos calcularon, con un margen de error de un 20 por ciento, que el volumen de agua que trasladó el arroyo durante la creciente fue siete veces superior al máximo caudal que alcanza el río Suquía en la Ciudad de Córdoba en los tiempos de grandes lluvias.
Un dato concreto fue en el ingreso al dique Pichanas registró ese día un máximo de tres mil metros cúbicos por segundo.
La creciente que arrasó San Carlos Minas comenzó a originarse cuando llovieron cerca de 300 milímetros en solamente en una hora, en el cauce superior del arroyo que atraviesa la localidad. La gran masa de agua que comenzó a descender, arrancó árboles, arrastró lodo y grandes piedras.
Antes de que la creciente llegara a la curva que hacia el arroyo antes que arribara el pueblo, hubo un primer desprendimiento del curso principal que comenzó a circular por lo que había sido el viejo cauce del Noguinet, que rodea al pueblo, por el costado este, en tanto que el actual recorrido del arroyo lo hace por el oeste. En ese tramo, el nivel de agua superó por un metro y medio el margen del arroyo. El resto del curso del Noguinet siguió acelerándose hasta llegar a la curva del cauce y estalló contra la sierra rocosa, acumulando varios metros de altura.
Hacia el Pueblo
Desde ese alto, nivel el alud cambió de dirección y comenzó a descender hacia el pueblo, ayudado por la fuerte pendiente, y derribando las primeras viviendas.
Las defensas que tenia el pueblo, consistían en mallas de alambre tejido llenas de canto rodado, que no sirvieron absolutamente de nada ante la magnitud enorme del aluvión. Según uno de los arquitectos de la comisión de relocalización que trabajó luego de la tragedia, Juan Tumosa, a partir del desborde de la costa la creciente invadió todo el centro de San Carlos Minas con una altura de tres metros de agua. El aluvión llegó con fuerza hasta cerca del edificio de la Municipalidad, entró a la Iglesia, a la Policía y a todas las casas que no se derrumbaron. Los periodistas que llegaron al pueblo al día siguiente, pudieron ver, por ejemplo, más de medio metro de barro asentado en el confesionario de la parroquia.
La corriente principal del aluvión tomó hacia el oeste, debido al desnivel de la geografía dónde se asienta el pueblo, destruyendo la zona dónde existía el balneario, el que desapareció para siempre. Ese desnivel permitió que los edificios públicos del pueblo, no fueran destruidos totalmente como sí lo fueron 35 viviendas. Otro centenar de viviendas resultó con daños y el resto del pueblo quedó con más de medio metro ó más de lodo. El pavimento de las calles de la plaza se quebró y se levantó, los automóviles que estaban estacionados fueron arrastrados por la corriente y uno de ellos apareció colgado de un árbol que permaneció de pie " . (Periodista Alberto Carreras. La Voz del Interior).
A medida que bajó el agua, salimos del Templo, y comenzaron a llegar algunos de los pobladores con las noticias del desastre, de la gente que había desaparecido, cómo los llevó el agua, y fuimos tomando conciencia de la magnitud del desastre. Nos dividimos en patrullas, para ir a rescatar los cuerpos que habían desaparecido (hasta que no recuperamos los cuerpos, la gente conservaba la esperanza de que estuvieran con vida, y los que no, querían darles sepultura).
Después limpiamos el templo parroquial, por que no había lugar en el pueblo para albergar a la gente y los víveres que ésa tarde comenzaron a llegar, de las localidades vecinas.. Cuando llegaron los militares y Defensa Civil, nos organizamos en un consejo de emergencia, compuesto por la mayoría de las Instituciones Intermedias del pueblo, y cada una, tenía una tarea y áreas que responsabilizarse; nos reuníamos dos veces en el día, para evaluar lo que se había hecho, y seguir avanzando de acuerdo a la magnitud del desastre que habíamos vivido. Al cuarto día, después del desastre, con los jóvenes del lugar, más los voluntarios, salieron a recorrer todo el pueblo, y elaboramos un censo, que nos permitió tener , con muy poco margen de error, los datos concretos del desastre, relacionados con las personas, y los daños materiales. De ésta manera, nos ayudó a organizarnos internamente, y distribuir con mayor eficacia los subsidios, y las provisiones, teniendo en cuenta, quiénes habían sufrido más daño.
Se tuvo que evacuar, a los niños, a las mujeres, y ancianos de la comunidad, por el riego de las epidemias; el lodo, animales muertos, los pozos negros y cámaras sépticas reventadas, y sin contar con agua potable, en el pueblo. La gente no se quería ir, por el sentido de pertenencia a la tierra misma, aunque sus casas, estuvieran destruidas, o tapadas con el lodo. “Luego del aluvión, se planteó la cuestión de reconstruir o relocalizarlo. Se optó por lo primero. Pesaron factores económicos pero por sobre todo el deseo de la población de seguir viviendo en el lugar " (La Voz del Interior).
Cuando regresaron, se comenzó a atender, junto a profesionales, psicólogos y docentes, a los niños quiénes a través del dibujo expresaban lo que habían sufrido. Durante todo el año siguiente al aluvión se acompañó a la población, desde el área, de salud mental.
del desastre y por la demora de las autoridades del gobierno provincial, por la demora en ejecutar las obras, relacionadas al cauce del arroyo, y de las viviendas, ya que había familias enteras que no tenían casas, y compartían las casas de otros parientes, ó amigos, pero, meses después se dificultaba la convivencia misma.
A doce años del aluvión, creo que no estamos preparados, ni tenemos los recursos humanos ni materiales para sufrir los desastres naturales ó provocados por el hombre. Es urgente la contención y el trabajo en equipo con otras instituciones idóneos en áreas concretas y poder realizar así más eficazmente las tareas de rescate, y reconstrucción del lugar, y que no se centralicen en manos del Estado y peor aún con personas no idóneas , que en vez de ayudar, entorpecen la tarea que se tiene que hacer. Tenemos que lograr una red lo suficientemente fuerte, para prevenir y salvar las vidas humanas, aunque no podamos evitar los desastres. Agradezco al Arquitecto Aurelio Ferrero, que me ha dado la oportunidad, de sumarme y canalizar las experiencias vividas, para lograr entre todos, una mejor calidad de vida humana.
Fuentes: La Voz del Interior, Córdoba. 6 de Enero de 2002. A 16 Periodista Sergio Carreras.
Héctor Raúl Martínez
Nac. En Capital Federal (Bs.As.) Criado en Córdoba.
Se desempeñó como Sacerdote Diocesano, en los años 1986 al 1983
Organizador y Coordinador en plan de viviendas económicas, en Villa Dolores, Córdoba.
Organizador y Coordinador en las tareas de reconstrucción social-comunitario, en el aluvión de San Carlos Minas, 1992.
Profesor en Filosofía y Ciencias Sagradas.
3.- Los aspectos psicosociales
Hábitat y Vivienda en Riesgo o en Situación de Desastre- Aspectos Psicosociales.
El ser humano ha ido estructurando la vivienda para cumplir con sus funciones de protección de la familia, refugio, recuperación en distintos aspectos que hacen a su vida cotidiana, alimento, comunicación afectiva, descanso, privacidad sexual, intimidad y otros que son importantes de evaluar y que, ante la destrucción o pérdida total de la misma por un evento desastroso, es muy necesario considerar para una evaluación integral y producir respuestas interdisciplinarias adecuadas.
A nivel profundo, la tendencia que se va imponiendo es la estructuración de la vivienda al modelo del esquema corporal: área de reflexión-pensamiento (estudio-sala-biblioteca); área alimentaria-aseo-evacuativa (cocina, elaboración, conservación, ingesta de alimentos y baños con los tabicamientos respectivos), área socio-afectiva (sala-recepción); área privada-descanso-sexualidad (dormitorios).
Cada integrante necesita de algún nivel de organización horaria, previsibilidad, lugares comunes y privados conocidos, objetos y pertenencias que remiten a sostenes afectivos primarios, a las personas más significativas de su historia vital. Dentro de ese marco podrá producir cambios, nuevos aprendizajes y adaptaciones a situaciones críticas de crecimiento.
Asimismo, el grupo conviviente define espacios, en su utilización, su disfrute, su prohibición, su distribución, sus rivalidades, que muestran espacialmente el vínculo profundo entre sus habitantes y con importante contenido inconsciente. La estructura vincular familiar se espacializa en la vivienda y allí se juegan cotidianamente procesos psicoemocionales tanto como identificaciones. Respondiendo ellos a la estructura vincular y a las relaciones entre los integrantes, configurando las distancias, privacidades y repartos de acuerdo a las significaciones producidas.
Cómo se definen los espacios privativos de algún integrante, dónde se alimentan y quiénes, cómo duermen y qué espacios cuentan?. Los lugares privilegiados, reservados o exclusivos, prohibidos y neutros definen y estructuran un convenio habitacional. Ello se juega en una vivienda humilde tanto como en una de alto nivel económico, porque responde a la estructura vincular familiar o del grupo conviviente.
La vivienda ofrece un marco sostén al desarrollo de la estructura familiar, a su misma institucionalización, como a su autonomía, pero también cubre aspectos regresivos de sus habitantes, ya que brinda la construcción, una importante capacidad de transferencia en ella, de la contención de los aspectos más infantiles de cada uno en lo referido a la estabilidad-continuidad que ofrece y que remite a la mismas vivencias otorgadas por la función materna, vínculo primario que, en sus ritmos, satisfacción de necesidades primarias y amparo biológico-psicoemocional y social, posibilita organizar un ritmo previsible, cotidiano y continuo que sostiene el crecimiento en momentos fundamentales y de gran dependencia.
La vivienda, con la estructura que ofrece, remite a estas vinculaciones primarias, trasfiriéndole a la misma estos niveles infantiles, que brindan el marco necesario para lograr el crecimiento biológico, afectivo y social.
El marco sostén que ofrece la vivienda, por tanto, tiene una importancia fundamental en el psiquismo de cada integrante como de todo el grupo conviviente, como estructura vincular que produce efectos como tal, en forma multidireccional, entre lo singular y lo grupal.
La vivienda que no es cargada de energía psíquica y afectiva por sus moradores, éstos no la viven como su casa, de allí las complicaciones que puede generar, la falta de participación del grupo en las decisiones que favorezcan el proceso. Es clave, por lo tanto, poder depositar en ella, los aspectos psicoemocionales que les posibiliten a los sujetos y al grupo, identificarse con los lugares y sus objetos, poder ligarlos de significación y vivenciar allí sus temores, sus emociones, su relación con sus cuerpos, con sus vínculos más significativos, con sus proyectos.
Los momentos vitales pueden tener su impacto sobre la estructura familiar como también sobre la vivienda, en la medida que la misma no se ajusta al cambio producido, entrando muchas veces en tensión la relación, por lo cambios vinculares acaecidos por la crisis, por ejemplo, nacimientos, muertes, casamientos, enfermedad, ingreso a nuevas actividades como trabajo, estudio, noviazgos, ascenso o caída socioeconómica, desastre, etc.
Un desastre masivo que afecta seriamente la vivienda de una familia o su desaparición requiere de las consideraciones psicoemocionales que dispara en cada integrante y al grupo como estructura, por el desamparo y vacío producido a partir de la pérdida del marco-sostén que ofrecía la vivienda a sus aspectos más primarios y a las transacciones logradas en la convivencia.
La angustia se impone ante la vivencia de discontinuidad, de descontención, de ruptura de la cotidianeidad que puede desatar un evento desastroso, el cual pone en situación aguda a todos los integrantes del grupo para disponer y contar con los recursos emocionales y vinculares que le permitan enfrentar la situación.
La vivencia de desamparo y de falta de continuidad y previsibilidad que se produce, se asocia a emociones muy primarias referidas a la angustia de despedazamiento, de desmembramiento, momentos muy primarios para el psiquismo humano, que le exigen un gran esfuerzo para reestructurarse y recomponerse, necesitando para lograrlo de vínculos amparantes y protectores, movilizando en ese sentido no sólo a los sujetos singulares, sino también a las parejas, familias e instituciones.
Esta crisis se traslada, en gran medida, a la situación de convivencia de evacuados, ámbito en el que se manifiestan crisis adaptativas agudas propias de los grupos familiares impactados como también lugar donde se juegan dinámicas críticas, conflictivas y solidarias propias de la organización social en pequeña escala (estratificación social, jerarquías, discriminaciones, lucha por los espacios, problemas de distribución del poder, liderazgos, etc.).
La vulnerabilidad a la que queda expuesta un grupo familiar, y sus integrantes tomados en forma singular es alta, dependiendo de sus recursos en salud para superar la situación aguda y presentar mejores condiciones para elaborar las pérdidas sufridas en un evento desastroso.
La capacidad de elaboración de la situación de crisis ocasionada por pérdida o destrucción de la vivienda, tiene relación directa con los recursos vinculares de la familia o grupo conviviente, mejorando su capacidad de rehabilitación en salud en la medida de la riqueza vincular social y comunitaria del grupo.
La vivienda familiar es parte y síntesis de los intercambios económicos, socio-culturales, demográficos, históricos, imaginarios y simbólicos de la comunidad, como también el medio ambiente y todo el hábitat que la rodea y de la que forma parte. Extendiéndose a los espacios comunes, a los públicos que también pasan a tener significación profunda en la comunidad, como puntos de referencia cargados desde la dinámica del conjunto como desde lo singular.
La posibilidad de demarcación, de dominio de un territorio, de un espacio, es coadyuvante a la conformación de la identidad, en los sujetos sociales, tanto los espacios propios, los familiares, como de la comunidad de la que forman parte.
mismos forman parte de su si mismo, de su subjetividad como la de su comunidad y establecen una dinámica estructurante multidireccional. Los sujetos en comunidad estructuran los espacios y a su vez éstos estructuran la subjetividad de los mismos. Definiéndose de este modo, buena parte de la identidad comunitaria como de los sujetos que la componen.
Cuando una población es impactada también en la estructura de sus recursos económico-productivos, se incrementa la vivencia de desamparo, de incertidumbre y de vacío que afecta y pone en crisis la posibilidad de recuperación de un nuevo proyecto, ya que a veces el desastre imposibilita la continuidad productiva de la zona afectada, que también constituía parte de la identidad de la comunidad y soporte de sus integrantes.
La significación de los intercambios es regulada por los valores, por los intereses, por la cultura, por la economía y por la carga simbólica-ideológica que los mismos son portadores. Jerarquizándose los objetos y pertenencias y estratificándose de acuerdo a las significaciones convenidas en la organización social. También ellos pueden definir y/o mostrar una comunidad en un momento histórico dado, en el cual pueden indicar cómo cubren con determinados objetos, vacíos existenciales, de identidad o emocionales, pobreza vincular y de proyectos o funcionar como sostenes míticos, religiosos y/o histórico-culturales. Desde allí se pueden comprender algunas conductas en situación de desastre como arriesgar la vida para recuperar o salvar una pertenencia o apropiarse de una ajena como recurso fallido de recuperación de la integridad psicoemocional producida por el impacto.
Asimismo muestran las dificultades que se presentan en la tarea preventiva de evacuación de viviendas en el pre-impacto desastroso, dejar su espacio es un poco abandonar parte de sí mismo, al riesgo de destrucción y pérdida. También en los momentos de construcción de nuevas viviendas o reparación de los daños ocasionados por el evento. Surge la necesidad de la participación de los afectados en las decisiones, individualmente o a través de sus organizaciones, en las distintas tareas, en las ideas, en los proyectos, en los costos, porque en esa participación están reconstruyendo parte de su identidad, de su historia, también están elaborando sus pérdidas y la posibilidad de repetir y/o transformar la estructura vincular espacializada, en su continuidad, cotidianeidad y previsibilidad logradas previo al desastre y que remiten a las tempranas vivencias infantiles necesitadas para soportar la angustia del desamparo.
La participación disminuye la vivencia de ajenidad y posibilita recuperar la potencia reparadora tanto de lo material y todo lo que ello significa, de lo singular como también de la grupalidad, de las estructuras vinculares sostenedoras y de la vivencia de comunidad solidaria.
4.-La tecnología para la reconstrucción
Frente a este panorama, unos días después del acontecimiento, CEVE (Centro Experimental de la Vivienda Económica) realizó una visita acompañado de un médico de CONICET, quien tenía vinculaciones desde su gremio con la parroquia del pueblo.
A partir de la catástrofe, se suscita una diferencia que llegó a tener estado público entre el intendente (alcalde) y el párroco del momento. El vincularse entonces a la parroquia, implicaba entonces, asumir que la experiencia a realizarse se separaba de la gestión del municipio, enrolándose detrás de una propuesta alternativa a las que se llevarían a cabo desde el gobierno local.
un comedor infantil en el patio de la parroquia, con un subsidio del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas). Allí, con mano de obra del mismo Ceve y albañiles de la zona, se construyó el primer prototipo del que se llamó Sistema UMA, creado y patentado por los arquitectos Ferrero y Pipa, en el marco de las propuestas de vivienda semilla que impulsaba el Arq. Horacio Berretta.
Es quizás este primer paso en el desarrollo de tecnología constructiva para la emergencia donde radica buena parte de el avance cualitativo que hubo, verificado luego en reiteradas ocasiones.
Este prototipo incluyó también otro desarrollo Ceve, que es un módulo sanitario básico y compacto que resuelve de una manera concentrada la instalación del baño.
Mientras se estaba construyendo este comedor, una comisión parroquial de vecinos junto al párroco obtuvieron un subsidio del Ministerio del Interior de la Nación para construir viviendas para familias y personas solas que no habían ingresado a los planes oficiales por estar debajo de la línea de aplicación con que el Instituto Provincial de la Vivienda se proponía hacer 90 viviendas a través de empresas privadas.
Con la posibilidad cercana del subsidio, y con la experiencia de haber construido un prototipo que funcionaba como comedor, CEVE ofreció ejecutar el proyecto de viviendas con sistema constructivo UMA. De este modo se programaron 12 viviendas agrupadas en un terreno cercano, y seis en terrenos dispersos que algunas familias tenían en disposición
La comisión parroquial aceptó el desafío de ser administradores del proyecto en forma directa, en la perspectiva de dejar en la zona capacidades instaladas y recursos. Una comisión pro-vivienda surgió entonces, de tres personas (dos maestros de escuela y un joven idóneo) quienes seleccionaron las familias destinatarias y articularon con ellas las etapas posteriores. SEHAS (ONG colega especializada en el apoyo social de emprendimientos de estas características) apoyó, tras la solicitud del CEVE la capacitación en aspectos administrativos y sociales, con la técnica de reuniones puntuales para transmitir los elementos básicos del proyecto.
Como los fondos obtenidos desde el Ministerio permitían pagar mano de obra, las familias involucradas no se vieron en la necesidad de aportar su fuerza de trabajo, por lo cual su aporte se concentró en participar en las reuniones periódicas que se mantuvieron con el grupo beneficiario a fin de socializar las propuestas y alternativas posibles
Se puso a prueba así, en escala, la confluencia de rubros y modalidades de construcción a partir de la tecnología “ordenada” y “ordenante” propuesta por el sistema UMA.
De esta manera y habiendo obtenido alta eficacia en términos de costo y tiempos estimados, se verificó la utilización de este sistema alternativo de producción, transformándose la catástrofe en el puntapié inicial para su puesta a punto.
A la luz de la escasa instalación de la temática del riesgo de la que goza nuestro país (y particularmente la provincia de Córdoba), la experiencia de San Carlos Minas se constituyó en una oportunidad trágica de aprendizaje y toma de conciencia de la necesidad de incluir estos temas en las agendas institucionales, desde una visión multidisciplinar e intersectorial que contemple la problemática desde sus diferentes aspectos (sociales, ambientales, económicos, sociales).Si bien esto no sucedió en la dimensión esperada , se dieron pasos en consolidar mecanismos de defensa civil , asi como también permitió la inclusión del tema en instituciones privadas como es el caso , entre otras , del Colegio de Psicólogos , y del mismo Ceve , quien no había tenido al momento actuaciones en el tema del riesgo.
hasta el momento la única catástrofe registrada en la zona, no existiendo recurrencia alguna.
Con respecto al Sistema UMA en sí, el mismo y a partir de la experiencia en San Carlos Minas, ha sufrido importantes ajustes en su desarrollo, lo cual permitió optimizar sus ventajas comparativas. Este mismo sistema ajustado y mejorado fue el que, años después se utilizó en la reconstrucción de las viviendas afectadas tras las inundaciones de 1998 en el Litoral argentino (Ver caso anexo), y con el cual se han construido más de 1000 unidades en el país.
Para la institución coordinadora del proyecto CEVE, ésta fue la primera experiencia de actuación post- desastre, por lo que significó un gran aporte de aprendizajes en torno a esta forma particular de acción, donde la emergencia y la calidad de las respuestas adquieren significado relevante a la luz de las demás variables puestas en juego. Y si bien no se trabajó suficientemente con las familias afectadas, contribuyó al reforzamiento organizacional de la zona , a partir de la consolidación de líderes comunitarios, quienes lograron alcanzar puestos de conducción en el pueblo. Tal fue el caso de uno de los miembros de la Comisión administradora de fondos, el cual fue elegido intendente (alcalde) por dos períodos consecutivos tras el éxito alcanzado en el manejo de la etapa de reconstrucción , tan tonificante en el clima que se vivía con posterioridad al desastre.
De esta manera San Carlos Minas se constituye en un buen ejemplo de obra administrada por pobladores sin experiencia, que apoyados correctamente con tecnologías duras y blandas o de gestión, pudieron concretar acciones superadoras a las que tradicionalmente suponían posibles de ejecutar.
Por su parte, a pesar de que fueron muchos los actores y personajes que se sumaron inicialmente a la propuesta, sólo algunos continúan actualmente colaborando y trabajando en esta línea de acción.
De esta experiencia, resulta destacable el importante avance que se hizo en el desarrollo de tecnología de construcción de viviendas.
EL SISTEMA UMA –
A partir de la experiencia que AVE y CEVE (Asociación de la Vivienda Económica y su unidad de investigación-acción ,- Centro Experimental de la Vivienda Económica) desarrollaron durante muchos años en torno a las tecnologías de construcción de viviendas, a partir del análisis, la observación y la evaluación de numerosos proyectos realizados con tecnologías tradicionales, se detectaron una serie de dificultades técnicas relacionadas a la resolución y supervisión de obra que atentaban contra la calidad final de las construcciones, y que ameritaban ser revisadas.
En la búsqueda de soluciones en este sentido se comenzaron a desarrollar diversas ideas preliminares.
Algunas de estas ideas se basaron en crear “un soporte” que diera mayores garantías al proceso de construcción de viviendas y a sus resultados.
En esa línea, se pensó que ordenando el espacio a través de aristas rígidas y vínculos eficaces, era posible viabilizar un mejor desempeño de los ítems más críticos. Es así que complementariamente con esta idea, se intuyó que este “soporte ordenador” también podría transformarse en una referencia para resolver el conflictivo tema del manejo de planos y niveles en la colocación de aberturas y montaje de mamposterías, facilitando a su vez respuestas efectivas en cuanto a la rapidez de montaje y protección eficaz inmediata contra inclemencias del tiempo, particularmente ante situaciones de desastre.
dirigidos a enfrentar los problemas socio-habitacionales de los sectores más pobres de nuestra sociedad con modalidades alternativas.
El concepto en es una suerte de polarización que complementa elementos prefabricados industrializados por un lado, combinados con cerramientos mas tradicionales , de distinto tipo por otro-Pero que de tal modo que los primeros sean organizadores de los segundos. Y todo con muy baja inversión de producción.
Descripción del proceso constructivo
Consiste en un marco estructural básico (con tecnología de tinglado1) que puede cerrarse en casos de emergencia en forma precaria con diversos materiales (polietileno, lona, cartón, etc.), lo que permite su habitación inmediata.
A su vez proporciona en circunstancias normales, una manera novedosa de acceso a la vivienda económica progresiva, permitiendo el empleo de cerramientos construidos con materiales tradicionales diversos como ladrillos, ladrillones, bloques, adobes, etc.
Vigas, columnas y nudos, constituyen su soporte estructural. Estos componentes son producidos en taller en forma seriada, al igual que la carpintería de chapa o de prefabricados de concreto. Los mismos son ensamblados entre sí, mediante cabezales metálicos abulonados. El montaje de los elementos estructurales se realiza en obra “en seco”, incluyendo el techo. En ocasiones, como en el caso San Carlos Minas las aberturas son metálicas y también quedan fijadas a la estructura previamente a la etapa de albañilería.
El paso siguiente es el hormigonado de la platea de fundación. Una vez que la platea ha fraguado, el proceso continúa con la ejecución de la mampostería y demás ítems de obra, en forma tradicional. Resultó de interés tener rápidamente la estructura, el techo y la plataforma de hormigón armado(a un promedio de una casa por día) para otorgar credibilidad al proyecto, factor que incide positivamente en el clima que hay en la post.catástrofe.
Los costos de la obra, reconociendo que se ejecutó en un período de estabilidad monetaria, fueron exactamente los previstos y calculados, incluida la asistencia técnica.
A partir de esta actuación, el sistema UMA ha tenido una importante difusión y replicación, haciendo de su desarrollo y transferencia, un proceso concreto y verificado a escala.
A 10 años de aquella fecha hay poco mas de 1000 viviendas construidas en diversos proyectos de Córdoba, Santa Fe, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, La Rioja, Mendoza, Chubut (en Argentina) y en el vecino país de Uruguay .
Las experiencias de aplicación directa de esta investigación han permitido la evolución de la tecnología, introduciendo mejoras en los componentes de la estructura, los modos de ensamblaje de los mismos y por supuesto, las consecuentes mejoras en el proceso productivo.
1 Tinglado: modo constructivo basado en columnas y vigas metálicas con reticulados de hierro, que se