Lo
separado
como el objeto de la
metafísica
Rafael Pascual,
L.
C.
Uno de los temas que han aparecido con cierta insistencia a lo
lar-go de nuestro siglo en el ámbito de la metafísica de inspiración
aristoté-lico-tomista ha sido
el
de la relación entre la metafísica
y
la
separatio,
sobre todo desde que los estudiosos L.-B. Geiger
yl
J.-D. Robere
publi-caran, casi al mismo tiempo, sendos artículos sobre el asunto, los cuales
dieron inicio a una serie considerable de estudios que se decantaban a
favor o en contra de la tesis sostenida por los autores mencionados
3. I Cfr. L.B. GEIGER, Abstraction et séparation d'apres s. Thomas «In de Trinitate» q.5, a.3, en «Rev. des Sciences Phil. et Théol.» 31 (1947), pp. 3-40; publicado de nuevo en Philo-sophie et spiritualité, Cerf, Paris, 1963, pp. 87-123.2 Cfr. J.D. ROBERT, La métaphysique, science distincte de toute autre discipline philo-sophique, selon saint Thomas d'Aquin, en «Divus Thomas», 50 (1947), pp. 206-222.
3 El elenco que sigue nos puede dar una idea de la amplitud con que se ha abordato esta cuestión en el transcurso de los pasados 50 años: M.V. LEROY, «Abstractío» et «separatío» d'apres un texte controversé de saint Thomas (annexe a «Le savoir spéculatif»), en «Revue Thomiste», 48 (1948), pp. 328-339; J. lIELLÍN, Abstracción de tercer grado y objeto de la me-tafísica, en «Pensamiento», 4 (1948), pp. 433-450; M. DE ANDREA, Soggetto e oggetto della metafisica secondo S. Tommaso, en «Angelicum», 27 (1950), pp. 165-195; R. MASI, Fisica, matematica, metafisica, en «Rivista di Filosofia Neoscolastica», 44 (1952), pp. 109-126; P. MERLAN, Abstraction and Metaphysics in Sto Thomas' Summa, en «Joumal of the History of Ideas», 14 (1953), pp. 284-291; W.H. KANE, Abstraction and the Distinction ofthe Sciences, en «ThomiSD>, 17 (1954), pp. 43-68; F. GUIL BLANES, Abstracción del todo, de laforma y por juicio negativo, según el comentario tomista al «De Trinitate» de Boecio, en «Estudios Filo-sóficos»,3 (1954), pp. 389-404; H. RENARD, What is Sto Thomas' Approach to Metaphysics?, en «New Scholasticism», 30 (1956), pp. 72-73; F. FERNÁNDEZ DE VIANA, Problemas actuales en el umbrai de la metafísica (JI), en «Estudios Filosóficos», 6 (1957), pp. 12-33; E. SIMMONS, The Thomistic Doctrine of the Three Degrees of Formal Abstraction, en «Thomist», 22 (1959), pp. 37-67; R.W. SCHMIDT, L'emploi de la séparation en métaphysique, en «Revue Philosophique de Louvain», 58 (1960), pp. 373-393; J. HELLÍN, Obtención del concepto del ente, objeto de la metafísica, en «Pensamiento», 17 (1961), pp. 135-164; L. VICENTE, De mo-dis abstractionis iuxta sanctum Thomam, en «Divus Thomas», 66 (1963), pp. 35-65; 189-218, Y 67 (1964), pp. 279-299; C. LOPEZ SALGADO, Abstractio y separatio como acceso a la metafí-sica, en «Sapientia», 19 (1964), pp. 102-116; C.L KELLY, Abstraction and Existence. A Study on Sto Thomas: «In Boetii de Trinitate», q.5, a.3, en «Laval Théologique et
218
Rafael Pascual, L.C.Esta cuestión se encuadra en el contexto más amplio de la división de
las ciencias especulativas, y se encuentra estrechamente relacionada
con la teoría de los así llamados
grados de abstracción. En el presente
trabajo no vamos a abordar estas cuestiones, sino que nos dedicaremos
más bien a estudiar de modo particular el aspecto concreto al que se
alude en el título, lo cual pensamos arrojará no poca luz de cara a los
otros problemas a que acabamos de aludir. Sobre todo nos interesa
cen-trar la atención sobre el objeto de la metafísica, visto desde esta
pers-pectiva, pues creemos que se trata de un asunto crucial para determinar
la naturaleza, el punto de partida y el método congruo de la «prima
phi-losophia» inspirándonos en autores tan decisivos en la materia como
son Aristóteles y sto. Tomás de Aquino.
Philosophique», 21 (1965), pp. 17-42; S. VANNI ROVIGHI, L'unitii del sapere secondo san Tommaso d'Aquino, en «11 Pensiero», 10 (1965), pp. 7-22 (publicado también en Studi di filo-sofia medioevale, Vita e Pensiero, Milano, 1978, vol. JI, pp. 72-87); D.B. BURRELL, Classifi-cation, Mathematics and Metaphysics, en «Modem SchooIman», 44 (1966), pp. 13-34 Y 47-48; L.J:EsUCK, The Negative Judgement of Separation: A Reply to Father Burrell, en «Mo-dem Schoolman», 44 (1966)', pp. 35-46; J. OWENS, Metaphysical Separation in Aquinas, en «Mediaeval Studies», 34 (1972), pp. 287-306; J. DE ZAN, Precisiones sobre la doctrina de la abstracción según santo Tomás, en «Sapientia», 27 (1972), pp. 335-350; R.M. MclNERNY, Sto Thomas Aquinas, Twayne, Boston 1977, pp. 75-104; 110-140, (reimpr. en Notre Dame Univ. ,Press, Notre Dame, 1982); J.F. WIPPEL, Metaphysics and «Separatio» according to Thomas Aquinas, en «Review of Metaphysics», 31 (1978), pp. 431-470; G.E. PONFERRADA, Nota so-bre los «grados de abstracción», en «Sapientia», 33 (1978), pp. 267-284; J.J. HALADUS, The negative judgement of separation according to Saint Thomas Aquinas' Commentary on the De Trinitate of Boethius, Diss. P.U.S. Thomae, Roma, 1979; P.A. REDPATH, A Simplified In-troduction to the Wisdom of Sto Thomas, Univ. Press of America, Lanham - New York - Lon-don, 1980, pp. 22-33; A. MORENO, The Subject, Abstraction, and Methodology of Aquinas' Metaphysics, en «Angelicum», 61 (1984), pp. 580-601; P.P. RUFFINENGO, Astrazione, separa-zione, fondazione della metafisica, en «Annali Chieresi», 2 (1986), pp. 25-63; K. NORDBERG, Abstraction and Separation in the Light ofthe Historical Roots ofThomas' Tripartition ofthe Theoretical Sciences, en «Knowledge and the Sciences in Medieval Philosophy. Proceedings of the Eighth Intemational Congress of Medieval Phi1osophy (1987»>, Yliopistopaino, Hel-sinki, 1990, vol. III, pp. 144-153; R.M. Mc lNERNY, Boethius and Aquinas, Cath. Univ. of America Press, Washington, 1990, pp. 116-158; J.F.x. KNASAS, The Preface to Thomistic Me-taphysics. A Contribution to the Neo- Thomist Debate on the Start of Metaphysics, Peter Lang, New York, 1990, pp. 9-27; É. WINANCE, Réflexions sur les degrés d'abstraction et les structu-res conceptuelles de base dans l'épistémologie de Thomas d'Aquin, en «Revue Thomiste», 91 (1991), pp. 531-579; L. VICENTE BURGOA, Il «separato» come condizione e come oggettQ del~
la metafisica, en «Divus Thomas», 96 (1993), pp. 62-94; A. GHISALBERTI, Percorsi significa-tivi della «Metafisica» di Aristotele nel medioevo, en «Rivista di Filosofia Neoscolastica», 85 (1993), pp. 585-604; J.A. AERTSEN, Medieval Philosophy & the Trascendentals. The Case of Thomas Aquinas, Brill, Leiden - New York - K6ln, 1996, pp. 113-158; F. FlORENTINO, Gli og-getti e i metodi delle scienze secondo S. Tommaso, en «Sapienza», 49 (1996), pp. 245-252; L. DEWAN, Sto Thomas, Physics, and the PrincipIe of Metaphysics, en «The ThOmiSD>, 61 (1997), pp. 549-566.
Lo separado como el objeto de la metafísica
219
1. Preámbulo. Por qué tomar lo separado como el objeto propio de la
metafísica
Uno de los criterios, quizá el más relevante, para establecer la
divi-sión de las ciencias especulativas es el principio de que tanto los actos
co-mo los hábitos son especificados por sus objetos
4•En efecto: los actos de
conocimiento, a los cuales corresponden los hábitos de las ciencias
espe-culativas, también se distinguen en virtud de sus objetos propios
5•Por ello,
sto. Tomás pone especial énfasis en determinar qué es lo que divide o
di-versifica a los objetos de las ciencias en cuanto tales, pues de este modo se
podrá establecer sobre una base sólida la división de las ciencias
especula-tivas. De este modo, si se estudian los textos en los que sto. Tomás afronta
esta cuestión, podremos determinar no sólo cuáles son los criterios en base
a los cuales se puede establecer tal división de los objetos de las ciencias
(ya partir de éstos, la división de las ciencias mismas), sino también, más
concretamente, cuáles son los objetos formal y esencialmente diversos
cuyo estudio es competencia de una ciencia a su vez formal
yesencial-mente distinta. No vamos a extendemos aquí a presentar este estudio, que
esperamos poder ofrecer en una próxima publicación. Simplemente
ofre-cemos los resultados a los cuales hemos llegado a la luz del mismo.
Sto. Tomás, en pos de Aristóteles, deduce tres tipos de objetos:
a) los que dependen de la materia no sólo en cuanto a su existencia
(ya que sólo pueden existir en la materia), sino también en cuanto al
mo-do como los concebimos y conocemos (pues tanto en su noción como en
los juicios que hacemos sobre ellos hacemos referencia a las condiciones
propias de la materia: la sensibilidad
6y la mutabilidad). Tales objetos son
4 «Per obiecta actus specificant:uD> CG., III c.61); «[ ... ] actus et habitus specificantur per obiecta» (1l-JI, q.23 a.4); cf. también In 1 Sent., d.33, aJA; In 111 Sent., d.27 q.2 a4 qc.2.
5 «[ ... ] secundum diversa genera scibilium, sunt diversi habitus scientiarum» (I-JI, q.57 a.2); «[ ... ] quando habitus vel potentiae penes obiecta distinguuntur, non distinguuntur penes quaslibet differentias obiectorum, sed penes illas quae sunt per se obiectorum in quantum sunt obiecta [ ... ]; et ideo oportet scientias speculativas dividi per differentias speculabilium in quantum speculabilia sunD> (In Boeth. De Trin., q.5 a.l).
6 Entendemos aquí este término en el sentido de la experiencia sensible. A este respecto
puede aducirse el siguiente texto, muy elocuente y significativo: «Quandoque enim proprieta-tes et accidentia rei quae sensu demonstrantur, sufficienter exprimunt naturam rei, et tunc oportet quod iudicium de rei natura quod facit intellectus, conformetur his quae sensus de re demonstrat, et huiusmodi sunt omnes res naturales, quae sunt determinatae ad materiam sensi-bilem. Et ideo in scientia naturali terminari debet cognitio ad sensum, ut scilicet hoc modo iu-dicemus de rebus naturalibus secundum quod sensus eas demonstrat, ut patet in III Caeli et mundi; et qui sensum neglegit in naturalibus, incidit in errorem. Et haec sunt naturalia, quae sunt concreta cum materia sensibili et motu, et secundum esse et secundum considerationem» (In Boeth. De Trin., q.6 a.2). En este pasaje, con una profundidad y claridad de pensamiento
220
Rafael Pascual,L.e.
las entidades materiales, las species o quiditates rerum sensibilium, los
entes sensibles y móviles que son conocidos en cuanto tales (es decir, en
cuanto sensibles y móviles). Tales objetos corresponden a la ciencia
físi-ca, la ciencia del ente físico en cuanto físico o en cuanto material, y por
ello en cuanto sensible y móvil.
b ).los que dependen de la materia en cuanto a su existencia (ya que
también éstos sólo pueden existir en la materia), pero no en cuanto al
mo-do de ser concebimo-dos y conocimo-dos (pues en las nociones propias de las
en-tidades matemáticas y en los principios matemáticos ya no se hace
refe-rencia a la materia sensible, sino sólo a la materia inteligible; por ello la
ciencia que los estudia, en vez de servirse de la sensibilidad, se sirve más
bien de la imaginación: las entidades matemáticas, en este sentido, son de
por sí imaginarias?). Tales objetos son los propios de la ciencia
matemáti-ca, la ciencia del ente cuanto (de la cantidad), en cuanto extenso y
nume-rable, y por ello en cuanto imaginable.
e) los que no dependen de la materia ni en cuanto a su existencia
(pues o nunca existen en la materia, o en algunos casos sí yen otros no)
ni; en.consecuencia, tampoco en cuanto al conocimiento que pueda
tener-se de los mismos, ya que en este caso tener-se trata de conocer aquellas
entida-des que existen independientemente de la materia (sea en sentido
positi-vo: las entidades que son de por sí inmateriales, como Dios, los ángeles,
. o el alma humana; sea en sentido precisivo: las entidades que podríamos
llamar trascendentales, como la sustancia, el ente, el acto y la potencia,
lo uno y lo múltiple, etc.
8).Tales objetos son, por tanto, puramente
inteli-notables, sto. Tomás ofrece el fundamento del conocimiento propio de la ciencia física, así co-mo el método que, en consecuencia, debe adoptar: un método eminentemente experimental.7 Ofrecemos aquí el texto correspondiente del In Boeth. De Trin., continuación del cita-do en la nota precedente, que consideramos asimismo muy significativo y oportuno: «Quae-dam vero sunt quorum iudicium non dependet ex rus quae sensu percipiuntur, quia quamvis secundum esse sint in materia sensibili, tamen secundum rationem diffinitivam sunt a materia sensibili abstracta; iudicium autem de unaquaque re potissime fit secundum eius diffinitivam rationem. Sed quia secundum rationem diffinitivam non abstrahunt a qualibet materia, sed so-lum a sensibili, et remotis sensibilibus conditionibus remanet aliquid imaginabile, ideo in
tali-bus oportet quod iudicium sumatur secundum id <quod> imaginatio demonstrat; huiusmodi autem sunt mathematica. Et ideo in mathematicis oportet cognitionem secundum iudicium ter-minari ad imaginationem, non ad sensum, quia iudicium mathematicum superat apprehensio-nem sensus. Dnde non est idem iudicium quandoque de linea mathematica quod est de linea sensibili, sicut in hoc quod recta linea tangit sphaeram solum secundum punctum, quod con-venit rectae lineae separatae, non autem rectae lineae in materia, ut dicitur in I De anima» (In Boeth. De Trin., q.6 a.2).
8 «Quaedam yero speculabilia sunt quae non dependent a materia secundum esse, quia sine materia esse possunt, sive numquam sint in materia, sicut Deus et angelus, sive in quibus-dam sint in materia et in quibusquibus-dam non, ut substantia, qualitas, ens, potentia, actus, unum et multa, et huiusmodi» (In Boeth. De Trin., q.5 a.l).
Lo separado como el objeto de la metafísica
221
gibles
9,y no pueden ser conocidos sino per viam resolutionis
1o ;éstos
co-rresponden a la ciencia metafísica, la ciencia del ente en cuanto ente, del
simpliciter ens, de lo que es propio del ente por el hecho de ser ente, y
por ello lo que se da en todo ente en la medida en que es ente.
Una de las consecuencias de esta tipología de los objetos de las
cien-cias especulativas es que las entidades metafísicas no pueden ser conocidas
del mismo modo como se conocen las realidades materiales, es decir, por
vía de abstracción, ya que no es posible tener una experiencia empírica de
estas entidades en sí mismas (es decir, en cuanto tales), y así no podemos
formarnos de ellas imágenes sensibles, de las cuales podamos abstraer su
contenido inteligible. Por ello, tales entidades no pueden ser conocidas per
modum abstractionis
ll,
como en el caso de las realidades que constituyen
el objeto de la física y de la matemática.
El conocimiento de lo inmaterial, en consecuencia, debe proceder
por un camino distinto al de la abstracción, si bien es verdad que, para
sto. Tomás, todo nuestro conocimiento, también el de las sustancias
in-materiales, debe tener origen en la experiencia sensible
l2.
Sto. Tomás
ha-bla sobre todo de un conocimiento per viam remotionis
13•
Asimismo, sto.
9 «Quaedam yero sunt quae excedunt et id quod cadit sub sensu et id quod cadit sub
imaginatione, sicut illa quae omnino a materia non dependent, neque secundum esse, neque secundum considerationem; et ideo talium cognitio secundum iudicium neque debet terminari ad imaginationem neque ad senSUIll» (In Boeth. De Trin., q.6 a.2); «[ ... ] illa quae sunt secun-dum esse separata a materia sensibili, solo intellectu percipi possunt» (In III De an., lc.8).
10 «[ ... ] terminus resolutionis in hac via ultimus est consideratio entis et eorum quae
sunt entis in quantum huiusmodi» (In Boeth. De Trin., q.6 a.l qc.3); «Metaphysica, inquan-tum considerat ens et ea quae consequuntur ipsum. Haec enim transphysica inveniuntur in via resolutionis, sicut magis communia post minus communia» (In Metaph., prooem.).
11 «Non autem eodem modo intelliguntur a nobis substantiae materiales, quae
intelli-guntur per modum abstractionis; et substantiae immateriales, quae non possunt sic a nobis in-telligi, quia non sunt earum aliqua phantasmata» (1, q.88 a.l ad 5); «[ ... ] cum substantiae ma-teriales et immama-teriales non eodem modo cognoscantur» (In III Metaph., lc.2); «[ ... ] intellec-tus non abstrahit a materia nisi cum intelligit res sensibiles et materiales. Cum yero intelligit res quae sunt supra ipsum, non abstrahit, immo recipit simpliciter quam sint res ipsae in se-ipsis» (De Verit., q.22 a.ll ad 7).
12 «[ ... ] etsi Deus sensibilia omnia et sensum excedat, eius tamen effectus, ex quibus
de-monstratio sumitur ad probandum Deum esse, sensibiles sunt. Et sic nostrae cognitionis origo in sensu est etiam de his quae sensum excedunt» (C.G., I c. 12); «[ ... ] intellectus noster intelli-git materialia abstrahendo a phantasmatibus; et per materialia sic considerata in immateria-lium aliqualem cognitionem devenimus, sicut e contra angeli per immaterialia materialia co-gnoscunt» (I, q.85 a.l); «[ ... ] incorporea, quorum non sunt phantasmata, cognoscuntur a nobis per comparationem ad corpora sensibilia, quorum sunt phantasmata» (1, q.84 a.7 ad 3); «[ ... ]
non pro tanto dicitur cognitio mentis a sensu originem habere, quod omne illud quod mens co-gnoscit, sensus apprehendat; sed quia ex his quae sensus apprehendit, mens in aliqua ulteriora manuducitur, sicut etiam sensibilia intellecta manuducunt in intelligibilia divinorum» (De Ve-rit., q.lO a.6 ad 2).
222
Rafael Pascual, L.C.Tomás recalca que en este conocimiento de las realidades espirituales
juega un papel importante el conocimiento que podemos tener de nuesn:a
propia alma
14.La razón profunda del diverso modo de conocer las
reali-dades sensibles y las espirituales estriba en la heterogeneidad ontológica
y la desproporción consiguiente que existe entre ambas
15,
de modo que
no es p9sible pasar simplemente del conocimiento de las sustancias
mate-riales al de las sustancias inmatemate-riales.
Un ejemplo elocuente y aleccionador a este respecto es el caso que
sto. Tomás menciona en diversas ocasiones de un filósofo árabo-hispano,
Avempace, para quien, según los principios de la filosofía, se podría
lle-gar a conocer la quididad de las sustancias inmateriales a partir del
co~ocimiento de una realidad material, por medio de una serie de
abstraccIO-nes sucesivas
16•Sto. Tomás dice que tal. argumentación podría aceptarse
si las sustancias inmateriales fueran las formas y las especies de las
sus-tancias materiales, como sostenían los platónicos
17,
pero como se trata de
enim corpora cae1estia notificat Aristoteles per negationem proprietatum inferiorum c~rp~rum.Unc:le multo magis irnmateriales substantiae a nobis cognosci non possunt, ut earum qUlddltates apprehehdamus, sed de eis nobis in scientiis documenta traduntur per viam remotionis et ali-cuius habitudinis ad res matériales» (1, q.88 a.2 ad 2); «[ ... ] etiam incorporeas substantias, in statu praesentis vitae, cognoscere non possumus nisi per remotionem, vel aliquam comparatio: nem ad corporalia. Et ideo cum de huiusmodi aliquid intelligimus, necesse habemus convertl ad phantasmata corporum, licet ipsorum non sint phantasmata» (1, q.84 a. 7 ad 3).
14 «[ ... ] illud quod mens nostra de cognitione incorporalium rerum accipere potest, per
seipsam cognoscere possit. Et hoc adeo verum est, ut etiam apud philosophos dicatur quod scientia de anima est principium quoddam ad cognoscendum substantias separatas. Per hoc enim quod anima nostra cognoscit seipsam, pertingit ad cognitionem aliquam habendam de substantiis incorporeis» (1, q.88 a.1 ad 1); «[ ... ] si ad philosophiam primam attendamus, non possumus devenire in cognitionem divinarum et altissimarum causaru~,. ~si per ea ~u~e ex virtute intellectus possibilis acquirimus. Si enim natura intellectus posslblhs esset nobls
19nO-ta, non possernus scire ordinem substantiarum separatarum, sicut dicit Cornmentator super un-decimo Metaphysicae» (In I De an., lc. 1); cf. también
ec.,
III c.46; Q.D. De an., a.16.15 «[ ... ] omnium eorum quae sunt secundum suam naturam sensibilia, formae non sunt
separatae.Sed illa quae sunt secundum naturam suam intelligibilia, sunt a materia separata. Non enim substantiae separatae sunt naturae horum sensibilium, sed sunt altioris naturae, alium habentes ordinem in rebus» (In II! Metaph., lc.9).
16 «[ ... ] sicut Averroes narrat in III De anima, quidam Avempace nomine, posuit quod
per intellectum substantiarum materialium pervenire possumus, secundum vera philosophiae principia, ad intelligendum substantias irnmateriales. Cum enim intellectus noster natus sit abstrahere quidditatem rei materialis a materia, si iterum in illa quidditate sit aliquid materiae, poterit iterato abstrahere, et cum hoc in infinitum non procedat, tandem pervenire poterit ad intelligendum aliquam quidditatem quae sit omnino sine materia. Et hoc est intelligere sub-stantiam irnmaterialem» (1, q.88 a.2); cf. también In N Sent., d.49 q.2 a.1;
ec.,
III c.41 y c.43; Q.D. De an., a.16 ag.6 y co.17 «Quod quidem efficaciter diceretur, si substantiae irnmateriales essent fomiae et species
horum materialium, ut platonici posuerunt» (1, q.88 a.2); «[ ... ] Avempace contrarium dixerit, ex hoc quod aestimabat quiditates rerum sensibilium sufficienter exprimere quiditates irnmateria-les» (In Boeth. De Trin., q.6 a.4); cf. también
ec.,
III c.41; Q.D. De an., a.16.Lo separado como el objeto de la metafísica
223
entidades que tienen un modo de ser radicalmente distinto, no existe
ho-mogeneidad entre las quididades de ambos, de modo que del
conocimien-to de la quididad de la cosa material no puede pasarse al conocimienconocimien-to de
la quididad de la espiritual,
«cum quiditas de utrisque dicatur quasi
ae-quivoce»18.
En efecto, por mucho que se abstraiga la materia de la
quidi-dad de la cosa material, nunca se llegará de este modo al conocimiento de
algo que se asemeje a una sustancia inmaterial
19•He aquí un argumento
relevante en contra de la teoría de los «tres grados de abstracción», como
es entendida en muchos casos (pues no todos la entienden del mismo
mo-do), el cual ha sido puesto en evidencia, finalmente, por algunos autores
contemporáneos20. De hecho, sto. Tomás argumenta contra Avempace
también apelando a la distinción entre
abstractio
(<<secundum
considera-tionem tantum») y
separatio
(<<secundum esse»
fl.
En definitiva, hay que
tener en cuenta que «sensibilia autem non sufficienter ducunt in
cognitio-nem rerum irnmaterialium»22.
En este contexto es donde sto. Tomás habla de la
separatio
en
senti-do estricto (o de la
abstractio secundum esse),
pues este tipo de distinción
es el que tiene lugar, no en el orden de la simple aprehensión (el nocional
18 In Boeth. De Trin., q.6 a.4, cfr. también In N Sent., d.49 q.2 a.1;ec.,
III c.41; Q.D. De an., a.i6 co., y ad 6; De Verit., q.18 a.5 ad 6. .19 «Hoc autem non posito, sed supposito quod substantiae irnmateriales sint omnino al-terius rationis a quidditatibus materialium rerum; quantumcumque intellectus noster abstrahat quidditatem rei materialis a materia, nunquam perveniet ad aliquid simile substantiae irnmate-riali. Et ideo per substantias materiales non possumus perfecte substantias irnmateriales intel-ligere» (1, q.88 a.2).
20 «Entendemos que debajo de la terminología de los «grados» de abstracción se ha
ocultado y se ha transmitido una profunda tergiversación de la doctrina tomista sobre la ab-stracción [ ... ]. No es correcto concebir la abab-stracción como un proceso gradual de progresiva desmaterialización que, habiendo partido de la realidad sensible irnmediatamente dada, nos entregara a la postre, gracias a sucesivas abstracciones, un inteligible plenamente inmaterial» (J. DE ZAN, Precisiones sobre la doctrina de la abstracción según santo Tomás, en «Sapien-tia», 27 (1972), p. 337); cfr. también P. MERLAN, Dal platonismo al neoplatonismo, Vita e Pensiero, Milano, 1990, p. 131; G.P. KLUBERTANZ, Introduction to the Philosophy of Being, Appleton, New York, 1963, p. 51; S. VANNI ROVIGHI, L'unita del sapere secando san Tomma-so d'Aquino, en «TI Pensiero», 10 (1965), p. 14.
21 «[ ... ] non est eiusdem rationis forma quae secundum esse non potest separari ab
ali-quo subiecto, cum illa quae separatur secundum esse a tali subiecto, licet utraque secundum considerationem accipiatur absque tali subiecto. Non enim est eadem ratio magnitudinis, et substantiae separatae, nisi ponamus magnitudines separatas medias inter species et sensibi-lía, sicut aliqui platonici posuerunt. Quidditas autem generis vel speciei rerum sensibilium non potest separari secundum esse ab hac individualí materia: nisi forte, secundum platoni-cos, ponamus rerum species separatas, quod est ab Aristotele improbatum. Est igitur omni-no dissimilis quidditas praedicta substantiis separatis, quae nullo modo sunt in materia. Non igitur per hoc quod hae quidditates intelliguntur, substantiae separatae intelligi possunt»
(ec.,
III c.41).224
Rafael Pascual, L.e.o quiditativo), sino en el de la segunda operación del entendimiento (el
existencial o iudicativo), ya que nos encontramos en estos casos frente a
entidades que son inmateriales de por sí, en sí mismas, secundum esse
rep3.
A la luz de
10
que acabamos de ver, podemos concluir que para sto.
Tomás el objeto propio y especificativo de la metafísica es el que puede
de-finirse como lo separado de la materia secundum esse,
10
que en sí mismo
(in rerum natura) es inmaterial. A este respecto, hay que tener en cuenta la
doble valencia que tiene la noción de separatum en el Aquinate. En efecto,
sto. Tomás, en pos de Avicena
24,
entiende como separado no sólo
10
que es
de suyo esencialmente inmaterial (separación positiva de la materia), sino
también
10
que no es esencialmente material,
10
que no depende
esencial-mente de la materia
25(separación que hemos llamado precisiva)Z6. Por
aho-ra no vamos a entaho-rar más en detalles, pues afrontaremos este tema más
am-23 Cfr. J. OWENS, Metaphysieal Separation in Aquinas, en «Mediaeval Studies», 34
(1972), pp. 302-303; W. KANE, Abstraetion and the Distinetion ofthe Scienees, en «Thomist», 17 (1954), pp. 62-63.
.24 Cfr. AVICENNA LATINUS, Liber de philosophia prima sive scientia divina, tr.l, c.2, ed
S. Van Riet, Peeters - Brill; Louvain - Paris, 1977, vol. 1, p. 16: «Eorum autem quae inquirun-tur in ea quattuor sunt; quorum quaedam sunt separata a materia et ab appendiciis materiae omnino, [ ... ] et quaedam sunt quae inveniuntur in materia et non in materia».
25 En efecto, en el proemio del comentario de sto. Tomás a la Metafísica de Aristóteles se establece una relación estrecha entre ens eommune y ens separatum, y se adopta sin reser-vas la doble acepción de separatum propuesta por Avicena: «Quamvis autem subiectum huius scientiae sit ens cornrnune, dicitur tamen tota de his quae sunt separata a materia secundum esse et rationem. Quia secundum esse et rationem separari dicuntur, non solum illa quae nun-quam in materia esse possunt, sicut Deus et intellectuales substantiae, sed etiam illa quae pos-sunt sine materia esse, sicut ens cornrnune. Roc tamen non contingeret, si a materia secundum esse dependerent» (In Metaph., prooem.). Lo mismo aparece en otros pasajes: «Advertendum est autem, quod licet ad considerationem primae philosophiae pertineant ea quae sunt separata secundum esse et rationem a materia et motu, non tamen solum ea; sed etiam de sensibilibus, inquantum sunt entia, philosophus perscrutatur. Nisi forte dicamus, ut A vicenna dicit, quod huiusmodi cornmunia de quibus haec scientia perscrutatur, dicuntur separata secundum esse, non quia semper sint sine materia; sed quia non de necessitate habent esse in materia, sicut mathematica» (In VI Metaph., le.1); cfr. también In XI Metaph., lc.7; CG., TI, c.37; In 1 de an., le.2; In Boeth. De Trin., q.5 a.1 y a.4; q.6 a.1 qc.2.
26 La separatio se relaciona con el esse sine additione, lo cual puede darse asimismo en
s~ntido positivo o en sentido preeisivo:: «[ ... ] aliquid cui non fit additio potest intelligi dupli-clter. Uno modo, ut de ratione eius sit quod non fiat ei additio; sicut de ratione animalis irra-tionalis est, ut sit sine ratione. Alio modo intelligitur aliquid cui non fit additio, quia non est de .ratione.eius. quod sibi fiat additio, sicut animal cornrnune est sine ratione, quia non est de raoone arumalis cornrnunis ut habeat rationem; sed nec de ratione eius est ut careat ratione. Primo igitur modo, esse sine additione, est esse divinum, secundo modo, esse sine additione, est esse cornrnune» (1, q.3 aA ad 1); cf. también In 1 Sent., d.S q.4 a.1 ad 1; CG., 1 c.26; De Pot., q.7 a.2 ad 6; In Boeth. De Trin., q.5 aA ad 5.
En esta línea se sitúa L.B. Geiger, en su comentario al In Boeth. De Trin. q.5 a.3: «ll n'est de la raison de l'etre ni d'etre immatériel, sans quoi il n'y aurait pas d'etre matériel, ni
Lo separado como el objeto de la metafísica
225
pliamente en el apartado sucesivo. Bástenos con añadir que, en
consecuen-cia, puede afirmarse que lo separado es
10
que constituye el objeto propio
de la metafísica
27•
Existe así una relación estrecha entre. la metafísica y la
separatio, y tal relación es la que ahora vamos a tratar de profundizar.
El tema del objeto propio de la metafísica está a su vez
estrechamen-te relacionado con el del así llamado punto de partida de la metafísica.
En efecto, según se conciba el objeto de la metafísica, de ahí se seguirán
consecuencias de cara a
10
que se considerará el punto de arranque de
di-cha ciencia (por ejemplo, si hace falta o no partir del hecho de conocer o
demostrar la existencia de seres en sí mismos inmateriales, tema que
ac-tualmente es objeto de un animado debate en ciertos ambientes
tomistas
28),
10
cual, a su vez, tendrá sus consecuencias en cuanto a la
me-todología a seguir en la metafísica (otro aspecto bastante discutido en
nuestros días, vgr. la confrontación entre el así llamado tomismo
trascen-dental y el tomismo clásico), y en cuanto a la naturaleza misma de la
me-tafísica (por ejemplo, si ésta debe ser existencia lista o esencia lista, según
se considere la metafísica como la ciencia del ente, o de la idea del ente).
Finalmente conviene hacer notar que la metafísica, aunque no se
limita en su estudio a un determinado género de entes, sino que estudia
al ente en toda su extensión, sin embargo es una ciencia specialis, en
cuanto que estudia todos los entes según una formalidad que es propia
de la metafísica en cuanto tal, pues los estudia precis'amente en cuanto
que son entes
29•Por esta razón, la metafísica no engloba propiamente a
d' etre matériel, sinon il ne pourrait y avoir des etres irnrnatériels. Voila le sens exact de cette separatio a qui revient, au gré de S. Thomas, de fonder l'irnrnatérialité propre de l'etre, objet de la métaphysique» (L.B. GEIGER, Abstraetion et séparation d'apres s. Thomas "In de Trini-tate" q.5, a.3, en «Rev. des Sciences Phil. et Théol.» 31 (1947), pp. 22-23). De modo se-mejante se expresan otros autores, como R.M. Mc lNERNY (Boethius and Aquinas, Cath. Univ. of America Press, Washington, 1990, pp. 145-146); Y P. MERLAN (Dal platonismo al neopla-tonismo, Vita e Pensiero, Milano, 1990, pp. 130-131).
27 «[ ... ] est quaedam scientia de ente inquantum est separabile» (In XI Metaph., Ic.7);
«[ ... ] utrum istam scientiam, quae est circa entia separabilia, oporteat poni universalem scien-tiam entis, inquantum est ens» (ibid.).
28 Sobre esta cuestión volveremos más adelante.
29 «[ ... ] ubi res est cornrnunis, est ratio objecti particularis et propria: sicut philosophia prima est specialis scientia, quamvis consideret ens secundum quod est omnibus cornrnune: quia specialem rationem entis considerat secundum quod non dependet a materia et a motu» (In III Sent., d.27 q.2 a.4 qc.2); «[ ... ] metaphysica, [ ... ] considerat omnia inquantum sunt entia, non descendens ad propriam cognitionem moralium, vel naturalium» (In 1 Sent., prol. q.1 a.2);
«[ ... ] prima scientia est de his secundum quod sunt entia, et non secundum aliquid aliud» (In XI Metaph., le.4); «[ ... ] omnes istae scientiae particulares [oO.] sunt circa unum aliquod particu-lare genus entis [ ... ]. Nulla enim earum determinat de ente simpliciter, idest de ente in com-muni, nec etiam de aliquo particulari ente inquantum est ens [oo.]. De quolibet enim ente in-quantum est ens, proprium est metaphysici considerare» (In VI Metaph., le.!).
226
Rafael Pascual,L.e.
la física ni a la matemática, ni éstas pueden ser consideradas como
par-tes constitutivas de aquélla, pues se trata de ciencias distintas,
hete-rogéneas entre sí, ya que cada una de ellas cuenta con un objeto propio
y con una razón formal específicamente distinta de las demás
30•Lo
propio de la metafísica estriba en que ésta estudia su objeto (el ente)
según la razón universal del ente, es decir, en cuanto al hecho de ser
simplemente ente
31,mientras que las demás ciencias se dedican a
estu-diar las particularidades del ente en cuanto pertenece a algún
determi-nado género de cosas
32.Esta formalidad específica es la que da unidad
a la metafísica como ciencia
33.Por otra parte, como veremos, la
exis-tencia de la metafísica como ciencia propia y específicamente distinta
de la física implica que no todos los entes son materiales, pues en el
caso contrario, no habría diferencia entre la consideración de un ente
en cuanto material y en cuanto ente
34.
30 «[ ... ] quamvis subiecta aliarum scientiarum sint partes entis, quod est subiectum me-. taphysicae, non tamen oportet quod aliae scientiae sint partes ipsius: accipit enim unaquaeque
scie:ntiarum unam partem entis secundum specialem modum considerandi, alium a modo quo consideratur ens in metaphysica. Unde proprie loquendo subiectum illius non est pars subiecti metaphysicae: non enim est pars entis secundum illam rationem qua ens est subiectum me-taphysicae, sed hac ratione considerata ipsa est specialis scientia aliis condivisa» (In Baeth. De Trin., q.5 a.l ad 6).
3! «[ ... ] scientia philosophiae est de ente inquantum est ens, ita quod considerat de ente secundum universalem rationem entis, et non secundum rationem entis alicuius particularis» (In XI Metaph., le.3); «[ ... ] est quaedam scientia, quae speculatur ens secundum quod ens, si-cut subiectum» (In IV Metapll., le.l); «Nulla scientia particularis considerat ens universale in-quantum huiusmodi, sed solum aliquam partem entis divisam ab aliis; circa quam speculatur per se accidens, sicut scientiae mathematicae aliquod ens speculantur, scilicet ens quantum. Scientia autem communis considerat universale ens secundum quod ens: ergo non est eadem alicui scientiarum particularium» (ibid.).
32 «[ ... ] scientiae aliae, quae sunt de entibus particularibus, considerant quidem de ente,
cum omnia subiecta scientiarum sint entia, non tamen considerant ens secundum quod ens, sed secundum quod est huiusmodi ens, scilicet vel numerus, vel linea, vel ignis, aut aliquid hl1iusmodi» (In IV Metaph., le.l); «[ ... ] non oportet quod una scientia consideret de omnibus speciebl1s unius generis secundum proprias rationes singularum specierum, sed secl1ndum quod conveniunt in genere. Secundum autem proprias rationes pertinent ad scientias speciales, sicut est in proposito. Nam omnes substantiae, inquantum sunt entia vel substantiae, pertinent ad considerationem huius scientiae: inquantum autem sunt talis vel talis substantia, ut leo vel bos, pertinent ad scientias speciales» (ibid.).
33 «[ ... ] quaecúmque conveniunt in ratione una possunt ad unam scientiam pertinere:
unde etiam omnia, inquantum conven~unt in ratione entis, pertinent ad metaphysicam» (In I Sent., pral. q.l a.2 sc. 1); «Et sicut est de mathematico, ita est de philosopho qui considerat ens, et praetermittit considerare omnia particularia entia, et considerat ea tantum quae perti-nent ad ens cornmune; quae licet sint multa, tamen, de omnibus est una scientia, inquantum scilicet reducuntur omnia in unum» (In Xl Metaph., le.3).
34 Cfr. infra, nota 44.
Lo separado como el objeto de la metafísica
227
2. La metafísica y la separatio en los textos de sto. Tomás
A continuación presentaremos, a la luz de los textos en los que el
Aquinate afronta el tema, las implicaciones y consecuencias que se
si-guen de lo que, como acabamos de ver, constituye el objeto propio de la
metafísica. Dada la naturaleza de nuestro estudio, de carácter sistemático
y no diacrónico, no presentaremos estos textos según un orden
cronológi-co, pues no pretendemos descubrir, en el supuesto de que se haya dado,
una evolución en el pensamiento del Doctor Angélico sobre este tema,
si-no más bien establecer y desentrañar su pensamiento, el cual, como
po-dremos constatar, se mantiene en una línea perfectamente homogénea y
continua, sin cambios o inversiones de marcha dignos de ser señalados.
Prueba de ello será precisamente el hecho de poder presentar tales pasajes
de un modo totalmente arbitrario, desde el punto de vista cronológico
-por lo demás aún no esclarecido del todo - de los escritos tomistas.
a) En primer lugar, parece ser claro para sto. Tomás, al igual que para
Aristóteles, que si existe una ciencia metafísica, esto se debe a que existen
entes que trascienden el mundo sensible. Si no fuera así, bastaría con la
ciencia física para abarcar toda la realidad. Veamos algún texto al respecto:
(1) «[ ... ] si non sit aliqua scibilis substantia supra substantiam sensibilem, non erit ali-qua scientia supra naturalem, ut dicitur in IV Metaph» (C.G., 1 c.12).
Este texto es de particular importancia, pues no se encuentra en un
comentario a una obra de Aristóteles, sino que forma parte de una de las
grandes obras de síntesis del pensamiento tomista. De este modo, no se
puede alegar, como algunos pretenden
35,que en este caso sto. Tomás no
estaría expresando su mente al respecto, sino que sólo estaría exponiendo
la doctrina de Aristóteles. Ciertamente, y con razón, sto. Tomás hace
referencia al Filósofo, pero no a modo de simple reseña, sino más bien
como para corroborar su propio punto de vista. El contexto de este
pasaje es claramente argumentativo, y no simplemente expositivo. Por
tanto, puede afirmarse que sto. Tomás concuerda también en este punto
con Aristóteles
36.35 Cfr. J.F. WIPPEL, Metaphysics and "Separatia" according to Thomas Aquinas, en «Review ofMetaphysics», 31 (1978), p. 455.
36 Pueden aducirse otros pasajes del Aquinate que van en esta misma línea, como el
si-guiente: «Antiqui enim non opinabantur aliquam substantiam esse praeter substantiam corpo-ream mobilem, de qua physicus tractat. Et ideo creditum est, quod soli determinent de tota na-tura, et per consequens de ente; et ita etiam de primis principiis quae sunt simul consideranda cum ente. Roc autem falsum est; quia adhuc est quaedam scientia superior naturali: ipsa enim
--_ ... _-_."._---~~-~~~ ..
--~---- - -
-228
Rafael Pascual, L.C.(2) En un contexto análogo al anterior, sto. Tomás presenta una
vi-sión diacrónica de la evolución de la fIlosofía según una serie de fases
su-cesivas, por las que, por una parte, se superaría el fisicismo de los
filó-sofos antiguos, y por otra, se pasaría de la consideración particular o
ca-tegorial
de algún determinado género de entes a la consideración del ente
en cuanto ente, lo cual sería, como hemos visto, lo propio de la
metafísica37.
(3)
Por otra parte, siempre en un contexto semejante al de los textos
precedentes, una de las cuestiones que se plantea sto. Tomás de cara a la
metafísica, en pos de Aristóteles, es la siguiente:
«[ ... ]
utrum hae
sensibi-les substantiae sint solum substantiae secundum quod ponebant antiqui
naturales, vel etiam sint aliquae aliae substantiae ab istis, sicut ponebant
platonici, vel etiam istae non sint substantiae, sed solum sint aliae
sub-stantiae ab istis»38. La respuesta que ofrece sto. Tomás, en contraste con
la de los philosophi naturales39, es que
«[ ... ]
in rebus non solum sunt
cor-porea, sed etiam quaedam incorcor-porea, ut patet ex libro De anima»4o.
(4) Finalmente, como puede verse en algún otro texto, para sto.
Tomás es obvio que, si se llega a descubrir que existen realidades que
son de por sí inmateriales e inmóviles, el estudio de las mismas no será
natura, idest res naturalis habens in se principium motus, in se ipsa est unum aliquod genus entis universalis. Non enim omne ens est huiusmodi: cum probatum sit in octavo physicorum, esse aliquod ens immobile» (In IV Metaph., le.5). Cfr. también In 1 Metaph., le.12.
37 Cfr. I, q.44 a.2; In VIII Phys., Ic.2; c.G., II c.37; De subst. separ., c.9.
38 In VII Metaph., le;l. Más adelante se vuelve plantear la misma pregunta: «[ ... ] utrum sit aliqua alia substantia separabilis, et quare et quomodo; aut nulla est substantia praeter sen-sibiles» (ibid.). Estos textos son como un eco del que aparece en el comentario al libro III de la Metafísica, en el que se propone, como una de las cuestiones a resolver en la metafísica:
«[ ... ] utrum dicendum sit, quod sint solum substantiae sensibiles, ut antiqui naturales posue-runt, vel etiam praeter substantias sensibiles sint aliae substantiae irnmateriales et intelligibi-les, ut posuit Plato» (In III Metaph., le.2). Otra pregunta complementaria a la anterior se plan-tea en este otro pasaje: «[ ... ] considerandum est, si unius scientiae, scilicet naturalis, sit omnes causas et principia considerare, aut sit diversarum scientiarum. Sic enim poterit scire quis mo-dus demonstrandi conveniat naturali» (In II Metaph., le.5).
39 «Sed ipsi [philosophi naturales] non posuerunt principia nisi corporea: quod ex hoc
patet, quia ipsi ponebant, unum omne idest universum esse unum secundum substantiam, et esse unam naturam quasi materiam, et eam esse corpoream, et habentem mensuram idest di-mensionem: corpus autem non potest esse causa rei incorporeae; ergo patet quod in hoc deli-querunt insufficienter rerum principia tradentes» (In 1 Metaph., Ic.12).
40 In 1 Metaph., le.12. En otro pasaje también encontramos una apelación a la existen-cia de quaedam natura immobilis; «[ ... ] contra haec dicenda sunt ea quae supra sunt dicta in hoc eodem libro; scilicet quod sit quaedam natura immobilis, scilicet natura primi motoris, ut probatum est in octavo physicorum» (In IV Metaph., le. 13). Es verdad que este pasaje se en-cuentra en un contexto diverso (aquí el Aquinate polemiza contra los que afirman, en pos de Heráclito, que no hay nada de permanente, firme o verdadero, sino que todo cambia), pero en definitiva se afirma 10 mismo: existen realidades que trascienden el orden de 10 sensible, ma-terial y móvil.
Lo separado como el objeto de la metafísica
229
tarea de la filosofía natural, cuyo ámbito se limita al orden de las
reali-dades sensibles y móviles, sino de una ciencia distinta y superior: la
me-tafísica
41•
b) Podemos ver a continuación otra serie de textos que, si bien se
en-cuentran en un plano distinto, están bastante relacionados con los que
acabamos de ver. En ellos se trata de poner de relieve la especificidad de
la ciencia metafísica respecto de las otras ciencias especulativas: la física
y la matemática. Y precisamente lo propio de la metafísica consiste en
que esta ciencia estudia lo que está separado de la materia y del
movi-miento no sólo secundum rationem, como la matemática, sino secundum
essé
2•Pero para que esto sea posible, hace falta que exista alguna
reali-dad que trascienda lo sensible y que sea totalmente inmóvil. Por tanto,
para que pueda constituirse propiamente una ciencia metafísica, hace
~al
ta haber demostrado la existencia de algunas entidades separadas que
JUs-tifiquen la constitución de esta nueva ciencia, o por lo menos partir de la
suposición de que tales entidades puedan existir «en algún lugar»
(alicubi)43.
c) De modo semejante, en otros pasajes se hace notar que, si entre
los diversos tipos de entes las sustancias materiales ocuparan el primer
lugar, la ciencia que estudiara tales sustancias (es decir la ciencia natural
o física) sería a su vez la primera entre las ciencias, pero que, si existiera
. alguna naturaleza o sustancia más allá de las sustancias naturales, la cual
41 «Manifestum est autem quod, si sunt quaedam entia ingenita et incorruptibilia et
om-nino irnmobilia, eorum consideratio non pertinet ad naturalem philosophiam, quae tota v~rsa
tur circa mobilia; sed magis pertinet ad aliam priorem philosophiam, quae est metaphyslca» (In III De caelo et mundo, 1c.2).
42 «Primo comparat istam scientiam ad alias scientias particulares, quantum ad modum
separationis. [ ... ]. Dicit ergo primo, quod est quaedam scientia de ente inqu~tu~ est sep~abi le [ ... ]. Dnde considerandum est, utrum ista scientia [ ... ], sit eadem cum sClentIa naturah, aut altera ab ea. Et quod sit altera, manifestat: quia scientia naturalis est circa ea quae habent in seipsis principium motus; et sic oportet quod naturalia habeant determinatam materiam, quia nihil movetur nisi quod habet materiam. Sed mathematica speculatur circa irnmobilia; quia ea quorum ratio accipitur sine materia sensibili, oportet quod :odem m~do eorum ratio. sit sine motu, cum motu s non sit nisi in sensibilibus. Sed haec de qUlbus conslderat mathematIca, non sunt separabilia a materia et motu secundum esse, sed solum secundum rationem. Op0:tet ~gi tur quod circa illud ens, quod est separatum a materia et motu secundum esse et omnmo lm-mobile, sit quaedam scientia alia, et a mathematica, et a naturali» (In XI Metaph., le. 7).
43 «Et hoc dico si tamen sit aliqua talis substantia praeter sensibilia, quae sit omnino
im-mobilis. Et hoc dicit, quía nondum est probatum aliquam talem substantiam esse. Sed hoc ostendere intendit. Si autem est aliqua talis natura in entibus, scilicet quae sit separabilis et im-mobilis, oportet quod talis natura sit alicubi, idest quod attribuatur ali~ui substantiae» (I~
x.
I Metaph., le.7). Algo semejante se afirma en un texto paralelo: «[ ... ] manifestum est, quod SI ali-cubi, idest in aliquo genere rerum existit aliquod divinum, quod existit in tali natura, scilicet entis irnmobilis et a materia separati, de quo considerat ista scientia» (In VI Metaph., le.l).230
Rafael Pascual,L.e.
fuera
separable
e inmóvil, debería existir otra ciencia distinta que tratara
tal tipo de sustancia,
y
tal ciencia sería superior a la ciencia natural
44.d) En otro texto, sto. Tomás hace ver que la diferencia entre la
me-tafísica
y
las otras dos ciencias especulativas (la física
y
la matemática)
se encuentra, por una parte, en el diverso modo de considerar su objeto
(lo que podríamos llamar
laformalidad especifica
de cada ciencia),
y
por
~tra,
en el hecho de tener un objeto propio, característico, que sería
dis-tInto del de las demás ciencias: las sustancias separadas, los
primeros
mo-tores
45•
. e) Asimismo, en otro pasaje se afirma que, mientras las sustancias
sensibles (tanto las corruptibles como las incorruptibles) son estudiadas
por la filosofía natural (la cual se dedica a estudiar al ente sensible
y
móvil en cuanto tal), la sustancia
separable
(inmaterial) e inmóvil, en
cambio, es estudiada por otra ciencia (es decir, la metafísica) distinta de
la anterior, si bien, por el hecho de que tal ciencia estudia no sólo las
sustancias separadas, sino también
el
ens commune,
también será de su
competencia el estudio de las sustancias sensibles, aunque según una
formalidad distinta de la de la física, pues las estudiará «inquantum
communicant in hoc quod sunt entia et substantiae»46.
.
f)
En algún texto sto. Tomás llega a afirmar que, aunque la
metafísi-ca tiene como objeto el
ens commune,
sin embargo versa principalmente
sobre las sustancias separadas
47•
Precisamente por esto recibe el nombre
. 44 .,,[ ••. ] si naturales substantiae, quae sunt substantiae sensibiles et mobiles, sunt primae
I~ter entla, oportet quod naturalis scientia sit prima inter scientias; quia secundum ordinem su-blectorum, ~st ordo scientiarum, ut iam dictum est. Si autem est alia natura et substantia prae-ter substantl.as n~turales, q~ae sit separabilis et immobilis, necesse est alteram scientiam ipsius esse, quae slt pnor natural!. Et ex eo quod est prima, oportet quod sit universalis. Eadem enim
es~ scientia quae est de primis entibus, et quae est universalis. Nam prima entia sunt principia a]¡orum» (/n XI Metaph., le.7); «[ ... ] si non est aliqua alia substantia praeter eas quae consis-tunt sec~n~um n~t~ra~, de .qui~us est physica, physica erit prima scientia. Sed, si est aliqua
substan~a Irnmobills, Ista ent pnor substantia naturali; et per consequens philosophia
conside-r~s hUlUsmo~ substantiam, erit philosophia prima» (/n VI Metaph., le.I); «[ ... ] si non essent a]¡ae substantlae priores substantiis mobilibus corporalibus, scientia naturalis esset philo-sophia prima, ut dicitur infra in sexto» (/n III Metaph., le.6).
45 Cfr. In XI Metaph., le.1.
46 Cfr. In XII Metaph., lc.2; In Il Phys., le. 11.
. .47 :<Et ve?~as est, quod ha~c scientia est de ornnibus substantiis, licet de quibusdam
pnnclpahus, sClhcet de substantlls separatis, inquantum ornnes conveniunt in uno genere,
q~od est ens per se» (In XI Metaph., Ic. 1); «[ ... ] quia partes substantiae sunt ordinatae adin-vlcem, nam substantia irnmaterialis est prior substantia sensibili naturaliter- ideo necesse est inter partes philosophiae esse quamdam primam. Illa tamen, quae est de substantia sensibili est pri~a ord~ne do~trinae, quia a notioribus nobis oportet incipere disciplinam: et de ha~
de~ermmatur m septJmo et octavo huius. Illa vero, quae est de substantia irnmateriali est pnor dignitate et intentione huius scientiae, de qua traditur in duodeciÍno huius» (/n IV Me-taph., le. 2).
Lo separado como el objeto de la metafísica
231
de
theologia
o
scientia divina
48•Más aún, en otro pasaje sto. Tomás llega
a hacer una afIrmación que, a primera vista, parecería sorprendente, pues
viene a decir que, si la metafísica estudia también las sustancias
materia-les, lo hace casi
per accidens,
pues no las considera según su razón
pro-pia (es decir, en cuanto materiales), lo cual compete a
lafisica
(la cual es
«secunda philosophia»), sino más bien según la razón común de las
sus-tancias (es decir, en cuanto que son simplemente entes, por el hecho de
ser entes), lo cual es tarea de la «prima philosophia». En efecto, dice sto.
Tomás, la metafísica estudia las sustancias separadas o inmateriales, que
son a la vez las primeras sustancias (desde el punto de vista ontológico),
y las estudia no sólo en cuanto sustancias (en general), sino en cuanto
in-materiales, en cuanto separadas, es decir, en cuanto tales. Por otra parte,
la metafísica estudia también las sustancias sensibles, pero no en cuanto
sensibles o materiales, como hace la física, sino sólo en cuanto que son
sustancias, o también en cuanto que son entes, o también, en cuanto que,
por medio de ellas, llegamos al conocimiento de las sustancias
inmateria-les
49•
Estos textos que acabamos de presentar podrían suscitar un
proble-ma de cara al objeto de la metafísica, pues al parecer el objeto
(subiectum)
de la misma no sería así
el
ens commune,
como se afirma
ex-plícitamente en tantos otros pasajes
50,sino más bien las
sustancias
sepa-48 «Dicitur enim scientia divina sive theologia, inquantum praedictas substantias [separa-tas] consideraD> (In Metaph., prooem.); «[ ... ] theologia quae est circa entia penitus separata» (In XI Metaph., le. 7); «[ ... ] quanto aliquid est simplicius et formalius in entibus, tanto est nobilius et prius et magis causa aliorum. Et sic patet quod haec scientia quae considerat huiusmodi entia se-parabilia, debet vocari scientia divina, et scientia de primis principiis» (In XI Metaph., le. 7); «Et hoc probat per Dei substantiam, de qua scientia divina considerat principaliter, unde et inde no-minatuf» (In Boeth. De Trin., exp. cap. II); «[ ... ] de quibus omnibus est theolo¡cia, id est scientia di:,ina,
q~ia pra~cipuum
in ea cognitorum est Deus» (In Boeth. De Trin., q.5 :'1); «[ ... ] ipsaque pnma philosophia tota ordinatur ad Dei cognitionem sicut ad ultimum finem, unde et scientia di-vina nominatur» (CG., ID c.25); cfr. también In 1 Metaph., le.3.49 He aquí el texto en cuestión: «In hac enim scientia tentamus determinare de substantiis
sensibilibus huius gratia, idest propter substantias irnmateriales, quia speculatio circa substantias sensibiles et materiales quodarnmodo peltinet ad physicam, quae non est prima philosophia, sed secunda, sicut in quarto habitum est. Prima enim philosophia est de primis substantiis quae sunt substantiae irnmateriales, de quibus speculatur non solum inquantum sunt substantiae, sed in-quantum substantiae tales, inin-quantum scilicet irnmateriales. De sensibilibus vero substantiis non speculatur inquantum sunt tales substantiae, sed inquantum sunt substantiae, aut etiam entia, vel inquantum per eas manuducimur in cognitionem substantiarum irnmaterialium. Physicus vera e converso determinat de substantiis materialibus, non inquantum sunt substantiae, sed inquantum
mate~ales et habentes in se principium motus» (/n VII Metaph., le. 11); también se alude a algo semejante en este otro texto, en el que se dice que el estudio del alma espiritual compete «[ ... ] ad metaphysicam, cuius est considerare de substantiis separatis» (De sensu et sens., le.I).
50 El pasaje quizá más explícito y relevante al respecto es el siguiente: « ... ) quamvis ista scientia praedicta tria consideret, non tamen considerat quodlibet eorum ut subiectum, sed
232
Rafael Pascual,L.e.
radas. Sto Tomás mismo nos ofrece una pista de solución en In Boeth. De
Trin., q.5 aA, donde es de notar la distinción que establece el Aquinate
entre la
teología filosófica (que es de la que aquí se trata) y la sacra
doc-trina (que es de otro orden distinto), y en donde sto. Tomás hace una
precisación muy importante: en la teología filosófica «[ ... ] considerantur
res divinae non tamquam subiectum scientiae, sed tamquam principia
subiecti»51, y de nuevo: «Theologia ergo philosophica determinat de
sepa-ratis secundo modo [es decir, en el sentido que hemos llamado
precisivo,
propio del
ens commune] sicut de subiectis, de separatis autem primo
mo-do [es decir, en sentimo-do
positivo, propio de las sustancias separadas] sicut
de principiis subiecti»52.
g) Por otra parte, en otros pasajes, vemos cómo sto. Tomás aplica el
sentido
precisivo de la separatío: el propio del ens commune, al
determi-nar la naturaleza de la metafísica. En efecto:
(1)
En algunos casos constata que existen algunas nociones que son
aplicables no sólo a los entes materiales, sino también a los entes
inmate-riales. Tales nociones entran, por esta razón, en el ámbito de la
meta-física53 .
ipsum solum ens commune. Roc enim est subiectum in scientia, cuius causas et passiones quaerimus, non autem ipsae causae alicuius generis quaesiti. Nam cognitio causarum ali-cuius generis, est finis ad quem consideratio scientiae pertingit» (In Metaph., prooem.). Sin embargo, a renglón seguido sto. Tomás hace una precisación ulterior interesante, en base al doble significado de la separatio, que resuelve la dificultad que estamos afrontando, y que permite poner más en evidencia lo que entraña que lo separado constituya en definitiva el objeto de la metafísica: «Quamvis autem subiectum huius scientiae sit ens commune, dicitur tamen tota de his quae sunt separata a materia secundum esse et rationem. Quia secundum es se et rationem separari dicuntur, non solum illa quae nunquam in materia esse possunt, si-cut Deus et intellectuales substantiae, sed etiam illa quae possunt sine materia esse, sisi-cut ens commune» (ibid.).
51 In Boeth. De Trin., q.5 aA; cfr. también: «[ ... ] huiusmodi res divinae non tractantur a philosophis nisi prout sunt rerum omnium principia, et ideo pertractantur in iIIa doctrina in qua ponuntur ea quae sunt communia omnibus entibus, quae habet subiectum ens in quantum est ens. Et haec scientia apud eos scientia divina dicitur» (ibid.).
52Ibid. G. Kalinowski hace un análisis interesante de este pasaje, poniendo en evidencia
que para sto. Tomás el subiectum de la metafisica es el ens commune (cfr. Esquisse de l'évo-lution d'une conception de la métaphysique, en «S. Thomas aujourd'hui». Recherches de Phi-losophie, VI, Desclée de Brouwer, Paris, 1963, pp. 103-104).
53 Ponemos a continuación algún ejemplo: «[ ... ] forma generis de cuius ratione est
ma-teria, non potest esse extra intellectum nisi in mama-teria, ut forma plantae aut metalli. Sed hoc genus substantiae, non est tale de cuius ratione sit materia; alioquin non esset metaphysicum, sed naturale. Unde forma huius generis non depedent a materia secundum suum esse, sed po-test inveniri etiam extra materiam» (De spirit. creat., a.1 ad 10); «De ratione autem quidditatis in quantum est quidditas, non est quod sit composita; quia nunquam inveniretur simplex natu-ra, quod ad minus in Deo falsum est» (In 11 Sent., d.3 q.l a.1); «[ ... ] forma enim in eo
Lo separado como el objeto de la metafísica
233
(2) Lo mismo puede decirse de cara a los principios
comu~e~
de
to-das las ciencias, los
primeros principios, ya que éstos
~~suntenas
mquan-tum huiusmodi»54. Tales principios se aplican en toda su extensión sólo
en el orden metafísico; en las ciencias particulares sólo se aplican en la
medida en que éstas lo necesitan, en la medida en que lo exige el objeto
estudiado porellas55. Estos primeros principios, que entran dentro de la
consideración de la metafísica, son tanto los de orden ontológico (las
cau-sas
totius esse, de las que hablaremos dentro de poco), como los de orden
lógico-epistemológico (los primeros principios del conocimiento y de la
demostración)56.
(3)
Asimismo, la metafísica estudia también las propiedad.es del ente
en cuanto tal, las
passiones entis inquantum est ens
57,los aCCIdentes del
ente en cuanto ente58, mientras que las demás ciencias estudian las
pro-quod est forma non habet dependentiam and materiam, [ ... ] ~on enim for~a secundum tot.um genus suum materia indiget» (De ente et ess., cA); «[ ... ] aliorum quae dicuntur substantI~~, quaedam sunt separabilia, et quaedam non [ ... ] quaedam sunt formae separatae absque matena existentes, de quibus inferius determinabit» (In VIII Metal!h . .' le.1). . . .
54 «lila, quibus utuntur omnes scientiae, sunt entIs mquantum hUlusmodI: sed pnma principia sunt huiusmodi: ergo pertinent ad ens inquantum est e~s» (~n IV Me~aph., le.5).
55 «Rationem autem, quare omnes scientiae eis utuntur, SIC assIgnat; qUla u~u~q~odque
genus subiectum alicuius scientiae recipit praedicationem ~ntis. Utuntur autem pnncIplls pra~
dictis scientiae particulares non secundum suam cornmumtatem, prout se ext~ndu~t a~ omn.~a entia, sed quantum sufficit eis: et hoc secundum c~ntin~ntiam .generis.' quod m.scIe?tIa ~ubn citur, de quo ipsa scientia demonstrationes affert. SICUt IpS~ philosophIa naturalIs utItur eIS se-cundum quod se extendunt ad entia mobilia, et. ~on ultenu~» (In. IV Metaph., le.5); «Quae-cumque cornmunia a scientiis particularibus .accIp~untur p~culru:Iter: et non se~undu~ q~~d sunt in sua communitate, pertinent ad consIderatIonem hUlUS sCIentIae. Sed pnma pnncIpIa demonstrationis accipiuntur a mathematica et ab aliis particularibus sc~entiis particul~ter .tan-tum: ergo eorum consideratio secundum quod sunt communia, pertmet ad hanc sCIentIam, quae considerat de ente inquantum est ens» (In XI Metaph., leA). . , .
56 En efecto: sto. Tomás asume la siguiente cuestión planteada por Aristoteles: «SUPPOSI:O enim ex his quae in primo libro dicta sunt, quod ista scientia consi~eret P?n~i~ia, prima ~uaestIo hic erit utrum ad hanc scientiam solum pertineat cognoscere pnma pnncIpIa substantIae, aut etiam ad hanc scientiam pertineat considerare de prirnis principiis demonstrationis, ex quibus omnes scientiae demonstrant; ut puta quod haec scientia consideret u~I? c~nti~~~t u~u~ et idem sirnuI affirmare et negare, ve! non: et sirniliter de aliis demonstratIoms pnncIplls pnnns et per se notis» (In IIf Metaph., Ic.2). En In XI ~etaph., le.3 .res'p~?derá afirma?~amente a esta cuestión: «[ ... ] ad hanc [scientiam] pertinet conSIderare de pnncIpns demonstratIvIs».
57 Cfr. In V Metaph., le.l.
58 Una de las cuestiones que se propone resolver Aristóteles en su Metafísica, y con él
sto. Tomás, es precisamente «[ ... ] utrum haec scientia consideret de quibusda~ quae v!d:~tur esse per se accidentia entis, et consequi oumia enti.a: scilic~t de e~.dem .et dIve:so, sII~llli et dissirnili, et de contrarietate, et de priori et posterion, et oumIbus alllS hUlUsmodI, [ ... ] vIdetur quod cum sint cornmunia, pertineant ad phil~sophum primllm» .un IJI M.etap~., le.2). A l? cual responde afirmativamente: «Eius est conSIderare pnmas passlOnes ~ntIs, .CUlUS. est con.sI-derare ens secundum quod est ens. Sed praedicta omnia sunt per se accIdentIa entIs et umus secundum quod huiusmodi. [ ... ] et ens inquantum ens, habet quaedam propria, quae sunt