SERMONE.S
DEL
ILUSTRISIMO SEÑOR
DON .JOSEPH CLIMENT
OBISPO DE BARCELONA.
TO M O 1.
Se dan á luz, como las pláticas dominicales, de
cu~ta
y ábeneficio del Colegio ó Casa de Huérfanos de Castellon de la Plana, fundado
.por S. S. l.
CON PRIVILEGIO.
BARCELONA: EN LA OFICINA DE BERNARDO PLA.
MDCee.
. INDICE
DE LOS SERMONES.
T o M O l.
Sermon1. DE SAN VICENTE MÁRTIR: Dios obraba en el martirio de Vicente, cuya fortaleza vence ála bárba~
ra fiereza de Daci~lllo. Pago 1.
n.
Del mismo:Gran beneficio que hizo el Santo á Va- lencia con ir á padecer y morir en ella:deb~n los valencianos imitar á sus mayores en la correspon- dencia, 15.III. DE SAN PRANCISCO DE SALES: Quan liberal fué Dios con Francisco, y quan obsequioso el Santo para con Dios, 28.
IV. DE SAN PEDRO NOLASCO: Fervor con que amó á Dios: ternura con que amó á los próximos, 42.
V:
DE SANTO TOMAS DE AQUINO: Tomas con las lüces de la razon venció la cegüedad del apetito,y Diosle concedió en premio de la victoria la gloria del ma..yor triunfo, 57.
VI. Del 'mismo: Ardió en caridad) y alumbró_al mun- do con su sabiduría, 76.
VII. Del mismo: La recta intencion con que dirigió to- das sus obras á la mayor gloria de Dios se descubre en su· penitencia, humildad y caridad, 97.
VIII. Del mismQ: Fué modelo de mansedumbre y de hu mildad, 1 1 6 . ' .
IX. DE SAN BENITO:Fué fiel en seguir al Señor: solícito en que otros le siguieran: y feliz en que Christo le premiara, 13~.
X. DE LOS DOLORES DE MARÍA SEÑORA NUESTRA: Fineza fidelidad y firmeza con que amóáJesus perseguido'
crucificado y muerto, 1,53. '
XI. DE SAN VICE"~TEPERRER:Fué un humilde Jl1agnáni- mo, YUIl pelUtente afable, 169.
XII.
XII.
Del mismo: Oérigo perfecto, fué con sus buenas obras la edificacion de los fieles, 187.XIII. D..:l mismQ: Heróica piedad con que Vicente hon.
1'ó y benefició ásu patria, 206.
XIV. DE SAN FRANCISCO DE P./JULA: Inmensidad de su gracia en el último instante de su vida: elevacion de su gloria en el primer instante de su muerte, 272. .
XV. DE LA VÍRGEN DE LA BUENA GUÍA: María santísima es por especiales razones madre y abogada de los Pescadores, 241.
XVI. DE SANTA CATALINA DE SENA: Hizo la Santa las mismas obras que
J
esu-Christo ,y mas de 10 que hizo Jesu-Christo, 256. .XVII. DE LA IN"'ENCION DE LA SANTA CRUZ:La cruz glo- riosa á]esu-Christo , y provechosaá los hombres, XVIII.274·DE SAN FELIPE NERI:El Espíritu Santo hizo en.
Felipe lo que en los apóstoles; y Felipe hizo con la . gracia del Espíritu Santo lo que hiciéron los após-
toles, 293.
XIX. Del ¡nismo:De la humildad del Santo, 311.
XX. DE SAN PIO P.: Fué templo del Espíritu 'Santo por la pureza del alma, por la rectitud de sus inten- -ciones.7 y por la fortaleza de sus obras, 328.
XXI. Dk ~AN BASILIO: Fué luz del mundo, en compe- tencia de lás sombras, disipándolas; y en concurso de otras luces excediéndolas, 353.
XXiI. D'E S6NJU~1N BAUTISTA: Debemos admirarnos al oir las maravillas que obró Dios en su nacimie'nto:
debemos regocijarnos al oir las gracias que para bíen del mundole-comunicó el cielo, 371.
XXIII.
DE SAN PEDROy SAN P.tlBLO: Mérito y premio de la cOl~fesionde 10.5 dos apóstoles.SER-
~74
S E R M O N XVII.
DE LA INVENCION DE LA SANTA CRUZ: (*)
~icut M'Jyses exaltavit serpentem in deserto, itaeXal~
tari oportet filium hominis: ut omnis qui credit in ipsum
n011- pereat , sed' habeat vitam teternam. loan. c. III.
c·7·
1 ¿Que afectos, Señores, debe conmover mi ora..
cion en vosotros? ¿Han de ser de alegría, ó de triste- za? Bien sé que he de proponeros á Christo Señor nuestro hijo del hombre, y verdadero hijo de Dios, exaltado en una cruz, del mismo modo que lo fué la serpiente de metal en el desierto. Sicut lVloyses exatta- vit serpentem in deserto, ita exaltari oportet fitium' ho- minis. Mas este espectáculo ¿ha de alegraros, ó entris- teceros? Será difícil: nsoJverlo ;\y que entendais la cláusula del evangelio que habeis oido, á ménos que
110 os diga, como y porque fué exaltada aquella ser- piente de metal en el desierto. Ypara esto ha sido me- nester abrir el sagrado libro de los Números, en el qual he encontrado, que desde que saliéron los Israelitas de Egipto hasta que entráron en la tierra de Promision, siempre fuéron alternando su infame rebeldía, y la se- vera justicia de Dios. Pues en casi todossus capítulos se lee, que los Israelitas murmuráron de Dios, y que Dios castigó á los Israelitas.
2 y llegando al capítulo 2r. he reparado, que quando se concluia el término df quarenra años, que prefixó Dios á la peregrinacion de los Israelitas por el desierto: quando estaban ya próximos á tomar pose- sioll de la tierra de Canaan: quando acababan de ven-
cer (*) Predicado en su iglesia parroquial de Valencia en el día de su fiesta 3. de mayo de 1745.
DE LA lNVENCION DE LA SANT·A c!tUZ. 2'15
cer con la asistencia del Señor al rey Arad, y
á
su exército, sin causa, ni motivo alguno comenzáron á quejarse de su Magestad y. de Moyses. ¿ Porque', le de- cían, ,nos ,sacaste de Egipto? ¿Quieres que muramos todos en esta soledad?El camino nos fatiga: el "gua nos falta: no tenemos pan; y la ligera quotidiana co-- mida del maná no nos satisface, y nos fastidia. Al oir Dios tan injustas quejas', ,ofendido de la insolente per- versa ÍlJ.gratítud de los Israelitas, pFoduxo muchas ser- pientes! 'de fuego" ,que' inrordiénolGJosles quit?"ban- lá vi":da. ~ero ellos, segun lo tenían de costumbre, abatí..:
dos, ó hechos cuerdos con ,el caitigo, luego se arre- pintiéron de lo que habian dicho, y para aplacar la in- dignacion de .Dios"" y'conciliarse su misericordia, se va1iéron de ¡la 'intercesion de 'Moyses, quien pudo con sus ruegos conseguirlo. Pues Dios fe mandó que fun- diera una serpiente de metal: que la elevara á vista de todos; paraque mirándola , quedaran sanos quantos estaban mortalmente heridos de las otras. Locutus est Dmninus ad-Moysem;fac serpentem ameum & pone ettm ,pro Signo'. qui percus sus as'pexerit eum, vivet l •
. " 3 Este es, Señores, el suceso á que alude san Juan en nuestro evangelio. Veis aí como y porque fué exal- tada Ja serpiente de metal en el desierto, á cuya seme- janz,!- 'debia\ .exaltarse Jesuchristo en el leño de la cruz.
Sicut Moysesjexaltavit &c. Pero todavía .queda la difi- cultad, de si habeis de alégraros, ó' entristeceros. Por una parte debeis contemplar á Christo Señor nuestro crucificado y muerto. Pues así le representaba aquella serpiente de metal. Y así tambien nos lo en.seña la fe en el artículo en que confesamos:Padeció debaxo del poder de Poncio Pilátos : fué crucificado, mue"ito.y sepul- tado. De suerte que es fuerza creais que Poncio Pilátios condenó á Jesu-Christo á muerte, y muerte de cruz:
que los crueles executores de aquella iniqüa sentencia le claváron en-la. misma cruz, que habia llevado sobre
Mm2 sus
I N um. c. XXI. 'ti. 8.
,J
276 SERMON XVII.
sus hombl'Os :y que luego la eleváron fixándola en la cumbre del monte Calvario. Allí quedó expuesto el Se- ñor á la vista y ála burla de todos. Allí padeció los úl- timos y mas acerb@s dolores; hasta que faltándole la sangre, y el calor vital espiró, murió :verdaderamente como morimos todos. Porque su sacratísima alma s~
separó del cuerpo: faltó aquella union natural:> con que el alma, y el cuerpo se uniéron ell el útero, virgi- nal de María señora, nuestra'.l,Pero ,él Hijo:> el verbo Divino:> segunda persona De,laTri~id¡rd beatísima:> ja- mas se separó del alma,'Y def cuerp0 entre sí separa- dos. Siempre fué el alma Di@s: siempre fué Dios el cuerpo. Sin embargo bien podeiscont~llí1.plar al Divino cuerpo de nuestro, amabiJísimo (Jesusicla:vado)en una cruz, agonizando 'y' muerto. Contemplad su cabeza penetrada de espinas,.sus ojos h..tulldidos y cerrados, su nariz afilada, sus dientes traspillados:> todos. sus miem- bros descoyuntados, todo amoratado:> todo hecho una llaga de pies,ácabeza. Y al contemplarle así discuaTo., christianos mios "que no p0deis dexar ,de eiltristecer6s, 4 Pero por:otra ;:.parte..qebeis eonternpi-ar1á.'Jesu,,:"
f:hrista.elavado y' ex~ltado,err aquella cr,uz, .como re- medio ó medicina para -todos noso tros ,'Y'para todos los hombres mordidos en Adan 'de la infernal serpien- te del paraíso. Puesasí le' simbolizaba :aql.1.elia serpien- te de metal:; y así tambie'n .nos enseña la'{eque Jesu- Christo. precibso fruto pendiente del ar1>ürde la cruz, cura la mortal enfermedad:> repara las quiebras fatales que 'al género ht:1mano acarreó el fruto del árbol del paraiso. Contemplad) Señores, que Christo crucifica- do nos libra, y rescata de la'esc1avi,tud del demonio:
nos constituye hijos de Dios, restituyéndonosásu amis- tad y gracia. Mirad ála cruz, corno una prenda segura de nuestra libertad, y de nuestra dicha:. como una lla- ve que nos abre las puertas del cielo. Y al contemplar tantos beneficios ceda, ceda en vuestros corazones la tristeza todo el lugaral regocijo.
5
DE LA INVENCION DE LA SANTA CRUZ. 271 5 Y mas en este dia, en que la Iglesia nuestra Ma- dre n.o enarbola, como en las últimas semanas de la Quaresma, sangriento el estandarte de la cruz para se~
ñal de la ,batalla en que pelea Jesu-Christo contra los demonios,; sino que la enarbola como estandarte glo':' rioso para señal de la victoria que ha conseguido. En este dia, en que la Iglesia celebra la Invencion de la cruz, hallada en .el, monte Calvario, no paraque seá patíbulo de nuestro Redentor, sino pai'aque sea, ele- :vada sobre las aras, estímulo y objeto d~ su venera- cion y culto. ¡Oh! jQue de alegres SUCeSOS me acuer- da la memoria con el m"otivo de esta festividad! Como que estoy viendo sobre el globo del solla cruz que vió
~lGran Constantino, y la inscripcion que le anuncia- ba, que, venceria con aquella seiíal á Maxencio. Como que estoy viendo que aquel. empe:rador ya catecúmeno, certificado de la verdad de nuestra l'eligion, manda po- ner en la punta del Lábaro imperial estandarte, la cruz y la cifra del nombre de Christo. Como que estoy vien- do- sebre 'su morrion, y el de sus ioldados la señal de christianos. iQue intrépidos acometen á Maxencio y 'Su exército junto á los muros de Roma! Le derrotan, entran triunfantes en aquella ciudad, y aplaudidos de todo su senado y pueblo.
6 ¡Oh' ¡Que conseqüencias tan favorables á nues- tra religion traxo consigo, Señores, esta victoria! Has- ta entónces todos los emperadores habian sido genti- les, y casi todos crueles perseguidores de los christia- nos; y singularmente los últimos Diocleciano y Maxl- miano se encrudeciéron mas en la persecucion que du- ró diez años. Apénas aparecia en público un christia- no, sino para ser llevado al suplicio. Unos gemían pre- sos en las cárceles, otros estaban desterrados á paises bárbaros. AquellOS se escondian en las cuebas: estos
se
apascentaban en los montes como fieras. Todo era hor~
ror, todo asombro, por ser, como decia el Nacianze- no, elm~yordelito de todos·el ser christiano. Perolue- ,1
go
~7a SERMON XVII.
go que Constantino con la señal de la cruz venció á Ma-.xcnclo mandó cesar la persecucion: restituyó la paz á la Iglesia, y promulgó edictos en tedo favorabls á los christianos. De su órden comenzáron áser públicos los exercicios de nuestra religion: á/sus expensas se eri- giéron en todas las provincias del romano imperio her.
mosos magníficos templos. Su piadosa madre santa Elena quiso ser eX:ecntora de sus designios: -pues de ochenta años de edad marchó á ]erusalen á adelantar la fábrica del que se construyó en el monte Calvario.
"1
allá, en premio' de su piedad, mereció encontrar el sa- . grado leño de la cruz, original de aquella que fué pa- ra su hijo anuncio de la victoria. Y entónces fué quan- do los christianos, viendo aquel v.erdadel·o _arco ·íris, pronóstico seguro de una perpetua serenidad, prorum- piéron en alegres himnos, que todavía caJita 'la Iglesia
nuestra Madre. . , ' .
7 Alegraos pues, oyentes mios. Justo motivo teneis para alegraros, en la presente festividad ..Y mas 'en este templo, en que habeis oido referir muchas.'veces, ca".
mo el Ilustl;e Gremio de curtidores, que consagra~estos religiosos cultos al sacro~anto madero de la cruz, se gloría de que suspredecesores rescatáron del poder de los moros á nuestro Redentor que murió en ella, y que se llevaban sacramentado en las hostias consagra- das de la villa de Torreblanca. iQue valor! jQue pie.;.
dad! Debió llegar á sus oidos la triste nueva del estra- go, y presa que habian hecho aquellos bárbaros corsa- rios, yno desmayáron, no se quedáron muertos, como el sumo sacerdoteEH, quando le dixéron que los Filis- teos habian cautivado el arca del antiguo testamento, sino que al modo que los- soldados de Alexandro al ver que temerario se arrojó solo dentro de una ciudad de la India, asaltáron sus muros para librarle ó morir en su compañía: ó al modo que los ilustres Macabeos se arrojáron á.insuperables peligros por el honor de Dios:
a~í arrebatados de zelo vuestros mayores, llvstre Gre- mio,
DE LA INVENCroN DE LA SANTA CRUZ. :2:-9 mio, surcáron esos mares y enarboláron el estandarte de la cruz para librar de sacrílegas manos ese augusto Sacramento, en que Jesu-Christp , aunque vivo, se nOS representa crucificado y muerto. Ea, pues, cante milengua en este dia las glorias de una batalla: gráve- se en el trofeo de la cruz la inscripcion del triunfo, y elmodo como .el Redentor del orbe venció á su comun enemigo.- Pal1ge lingua glorio si lauream certáminis, &
super crucis trophceum dic triumphwn nobilún. iMas ay!
que desespero de mi insuficiencia el desempeño de tan- to asunto; y buscando socorros me vuelvo á todas - partes, y encuentro al pie de la cruz del Señor á su Madre María abogada nuestra. iQue dicha! Vos po- deis, soberana Reyna, alcanzarme de vuestro amado Hijo toda la gracia de que necesito para publicar las glorias de su santísima cruz. Pedidla amabilísima Ma- dre. Humildemente os 10 ruego, diciéndoos con el án- gel. ,A V E M A R 1 A.
B
La
noticia que os he dado en el ex6rdio, de como Moyses exaltó una serpiente de metal en el desier- to, me facilita el que pueda desde luego haceros ver qual debe ser el asunto de mi oracion. Porque Christo señor nuestro para manifestar á Nicodémus la gran im- portancia de su exaltacion en la cruz, la comparó con la exiUtacion de aqueJIa serpiente de metal: Sicut lVloy- ses &c. Y aun, si he de decir con san Agustin lo que siento, es difícil entender el motivo que tuvo Dios para hacer exaltar la serpiente de metal.¿Acaso tenia ella por sí misma alguna proporcion para curar á los que mordiéron las otras de fuego? ¿Acaso su propia mate- ria) su forma 6 la naturaleza la daban virtud para cau- sar semejantes efectos? No: cierto es que no. Per<Y era figura 6 símbolo de Jesu-Christo, que cruciticado tuvo las apariencias de serpiente, esto es, de pecador ó de., l'lin-
28 () SERMON XVII.
linqLi.ente, y curó á los hombres mordidos de la inf¡
1 . Y b I er-
na serpiente. esto asto, paraque aquella serpient de metal curara á los Israelitas; y basta á persuad·e que impor~abamucho que nuestro Señor fuese crucifi~
cado ó exaltado en la cruz. Ita exattari oportet filittm honúnis. Yo intento ponderarlo en este dia, hacién_
doos ver que la cruz importó mucho para la gloria de Jesu-Christo: y que importó mucho para el bien de los hombres. Lacruz gloriosa áJesu-Christo, y la cruz provechosa á los hombres serán todo el asunto de mi sermono
Primera parte.
9
Si
reparamos, Señores, en la gran facilidad, y propension que tenian los gtmtiles á multiplicara
mi-llares sus dioses,á prodigalizar la divinidad, atribuyén- dola álos astros, á los elementos, á las peñas, troncos y animales: si leemos en san Agustin que adoraban á Júpiter, Neptuno, Marte, Apolo,_ Vénus y Diana, sin embargo de reconoc€r en ellos los mas feos, abo- minables vicios: no podemos dexar de estrañar la re- pugnancia que. tuviéron los mismos gentiles en creer y adorar á Jesu-Christo como á Dios. Pero no lo estra- ñarémos, si nos hacemos cargo, que los poetas, que fuéron los teólogos de la gentilidad, fingiéron que sus dioses habian vivido en el mundo muy felices, y que
6
no habian muerto , ó habian muerto una muerte muy honrosa; quando al contrario los apóstoles, teó- logos christianos, no podian negar, y confesaban á boca llena que Jesu~Christohabia vivido perseguido, pobre, despreciado, y que habia muerto la infame muerte de cl'uz. Yo me persuado, que si el Señor, usando de su poder infinito, hubiera sujetado á su do- minio todo el orbe, hubiera vivido en él entré rique- zas,. con magestad y pompa y sin morirse, hubiera, su-
DE LA INV-ENCION DE LA SANTA CRUZ. z8r
subido glorioso á los ci~los: sin du~la y. sin dific.ultad le hubieran adorado porDIOSlosgentIles. Mas decIrles· que 10era, habiendo muerto en una cruz, les pareció des- varío, necedad y locura, segun declara san Pablo.
Predicamt~s Christum crucifixwn. • • Ge11tibus stulti- tiam l .
10 Y hasta los judíos, que eran los mas ilustrados, los que componían el pueblo escogido de Dios, los fie- les miembros de la antigua rglesia, se escimda1izáron al oirlo, segun dice el mislno Apóstol. Prtedicamus ChrisWm crucifixum iudteis quidem scandalum. Porque si los gentiles tenian á la. muerte de cruz por la mas infame, los judíos leian en el Deuteronomio una ley expresaqu~ declaraba malditosá los que morian pen- dientes en ella: Maledictus7qui pendet in ligno %. Por esomucho tiempo ántes mandando Dios á Isaías que, hecho su evangelista) comenzara á manifestar almun- do el misterio de la cruz, le replicó: Señor, ¿ quien ha de creerme?¿Quien. creerá que es el dueño de la vida elque la pierde en un leño?¿ Que es Dios de la Mages- tad., el que está en el patíbulo de la ignominia? Q,tds credidit auditui nostro, & brachium D01nini, cui revela...
tum e-st J?Y echó tan hondas raices en el ánimo de los judíos esta aificultad de creer que Dios hecho hom- bre habia de morir crucificado, que los apóstoles, des- pues de tres años de instruidos en su escuela, al oírselo decir, no lo creyéron : y san Pedro por todos se atre- vió á reprehenderle: Assumens eum Petrus ctepit incre- pare illum, dlcens: absitá téDomine 4-.
11 Pero no obstante estas razones, que á primer vista persuaden, que la cruz en que murió Jesu-Chris- to fué instrumento de su mayor ignominia, no me re- tracto, ántes bien me confirmo mas en el dictámen de que fué el mejor instrumento de su gloria. Y para'
Tom. l. Nn prue-
J l. aq Coro c. 1. 'V. Z3. 1. Ad. Gal. c. 111. 'V. 13.
I Isai. c. LIII. 'V. l. 4- Matth. c. XVI. 'V. u.
I
~8~ 8ERMON XVII.
prueba de esta verdad, no os diré que el Señor ha blando de su crucifixlon, siempre se explicó en térmi:
nos de €xaltacion: Oportet exaltan' fitium hominis.
s·
exaltatusfi~ero áterra, No os diré, que los ángeles e~
el.c~e!o aclaman el c?rdero inmaculado digno de la DIvlmdad, de la glorIa, del poder, de la bendicion porque le miran muerto y crucificado : Digntes es:
agm~s, qui occisus est, accipere Divinitatem, gloriam fortituclinem & beneclictionem (. No tne valdré del tes~
timonio de san Pablo, que á la muerte, y muerte de cruz de Jesu-Christo la señala por única causa de que el eterno padre le exaltara,le diera un nombre superiorá todos los nombres, é hiciera que al oirle se postraran todas las criaturas. terrestes, celestes é infernales: Fac- tus obediens tlsque ad mortem, mortem autem crucis.
Propter quoJ Deus exaltavit illum & dedit illi nomen quod est super omne nomen E.
12 No me detengo, digo, en ponderar la eficacia de estos,y otros muchos testimonios de las sagradas letras, que deciden habér sido la cruz el instrumento de la mayor gloria de Jesu-Christo ;iporque bastan á con- 'Vencerlo las palabras con que el ,Señor rebatió la re- prehension que se atrevió á darle san Pedro:' Quita allá sataaas, le dixo: se conoce que no sabes la ciencia de Dios, sino la de los hombres. Vade post me satana, non enim sapis quce Dei sunt, sed quce hominum l . Con lo qual di6 á entender su Magestad que san Pedro todavía ignoraba la diferencia que pone 'la teología, y se en- cuentra entre los instrumentos de la .naturaleza, y los dela Divina virtud. Los hombres, y-todas las causas natu:'.iles, para producir sus efectos se valen de instru- mentos que tengan proporcion con ellos; y así echa- .mos mano de la pluma para escribir, del martillo para adelgazar el hierro, y de la sierra para dividir el leño.
Pero
.J Apoc. c. 1".'V. 12. 2 Ad Philip. c. lI. V. 8. J Matth. c.
XYI. V. 23'
/
DE LA INVENCION DE LA SANTA CRUZ. ~8J
pero, Dios, á ]nas de no necesitar de instrumentos para
SUS producciones, en el caso de querer usar deellos, usa de los que quiere, sin buscar que tengan propor- cion con los efectos; ántes bien se vale de los mas im- proporCionados para engrandecer y ostentar su infinit(l poder. Pues no por ~tra r~zon llama D~vidgrandes á las obras de DIOS; smo porque, segun1l1t~rpreta san Juan Chrisóstomo; salen cortadas á medida de su vo- luntad: Magna opera DO'mini exquisita if'J omnes vo- luntates eius l . No por otra razon, dice el mismo- real Profeta, que Dios tambien da la nieve como la lana, sino porque, segun interpreta san Basilio, Todo poderoso invirtiendo el órden dft la naturaleza tambien calienta con la nieve, como con la lana: tambien enfría con la lana, como con la lli@ve: Quí dat nivem, sicut la- nam %.
13 Este modo de obrar, Señores, irregular para no- sotros fué el mas regular que tUVQ Dios, y el mayor que pudo escoger para hacerse creer y venerar de los hombres como omnipotente. Porque ~quando admirá- ron mas los judíos el poder de Jesu-Christo, que al ver que curó al ciego del evangelio de san
J
uall, apli- cando á sus ojos el barro, mas propio para quitarle, que para restituirle la vista? ¿Que alabanzas diéron los Israelitas á Dios, que abiertamente confesáron su omnipotencia, quando Moyses de 6rden BUYO con una vara de madera dividió en calles el mar bermejo ?¿Quando con la misma agujereó las peñas paraque fluyeran líquidos cristales? ¿Quando con un pedazo de leño arrojado en' las aguas de Mará las convirtió de amargas en dulces? Así, Señores, por estos prodi- giosos leños, símbolos del de la cruz: así para decirlo con mi angélico maestro santo Tomas 3 , por estas gradas de madera nos subimos al madero en que est~
Nn2 :cla-: ..
.
'1 S. Jo. Chrys. In Psal. 100. 2 S. Bnsil. Scolia in PSI CXT/l1. 3 D. Th. 3.p. q. 65; a. 4-
~84 SERMO·N XVII.
el:!vado
J
esu-Christo, para desde allí publicar, que es infinita su gloria, su magestad y su poder: Ut his omnibus ad lignum crucis quasi per quosdam gradus veniamus.. 14 En verdad no comprehendemos como la cruz pudo ser el instrumento, ó el medio, con' que Christo señor nuestro se hizo glorioso en el mundo. Ni pode.
mos comprehenderlo, oyentes mios: porque es miste- rio incomprehensible. Mas eso mismo hace mas ine- fable la gloria del Sefíor. Porque si hubiera vencido á los hombres. con la espada, ó los hubiera atrahido á sí con dádibas, diríamos que fué tan glorioso como Ale...
xandro, ó Julio César. Pero al ver que dió unos paso$
del todo opuestoi á los que diéron aquellos héroes: al ver que salió vencedor, quando vencido; que encontró el honor en la infamia: al ver, como se explica David, que de la caida hizo tránsito, de la cruz estribo para la exaltacion y ascenso·, hemos de decir una y mil veces, que su dominio es soberano,y que su gloria es de otra clase superior á la que adquiriéron, ni pueden adquirir los mortales: lterfacite ei, qui ascendit super ocasum,
Dominus nomen
mi
l .,15 Pienso, señores, haberme explicado lo- bastante, paraque entendais que no hablo de la gloria, ó biena- venturanza del alma de Jesu-Christo. Esta gloria, co- mo tambien la gracia" la sabiduría y las del11as virtu- des las tuvo desde el instante de su Encarnacion; y así ni pudo merecerla en su vida, ni adquirirla en la muer-
te de cruz. Hablo, pues, de la inmortalidad, impasibi.
lidad y de la'gloria del cuerpo de Jesu-Chrísto, y sin- gularmente de la gloria de su nombre, que mereció en su vida, y adquirió en su muerte. Pero la razon, por- que en el patíbulo de Ja cruz adquirió el Señor aquella gloria, que .consiste en la noticia que tenemos de su Djvinidady excelencia, en la alabanza, culto y ve-
,J1era~ion que le tributamos: la razon, digo principal
' . nó
-, PS,J.,XPIl. '11. $..
DE LA INVENCION DI: LA SANTA CRUZ. 285 no es otra, que la voluntad de Dios que, así sabiamente lo dispuso" y se dignó revelarlo entre otros, á aque- Hos dos discípulos, que despues de resucitado, encon- tró junto al castillo de Emaus. ¿Nonne, les dixo, htec oportuit· paN Christum, et ita intrare in gloriam suam? I
16 Y por el efecto se vió tambien quan.convenien- te fué la cruz para la gloria de J esu-Christo. Pues apé- nas estuvo clavado en ella, conoció el buen ladron, que era ¡.nocente, que era Dios verdadero: creyó, se.,.
~ndice san Ambrosio, que aquel castigo mas era pre- mio y glorificacion que castigo.Glorificari magis c're- didit, quam punlri.Bien merecia, y bien podia, seño- res, ponderar con los santos padres este suceso que acabais de oir, pero arrebata mi atencion otro efecto·
de la cruz semejante á este que encuentro en nuestro evangelio. Pues nos refiere el evangelista, que Nicodé- mus, aunque discípulo de Jesu-Christo, no se atrevió áir sino de nocheá buscarle; s,iendo así que entónces volaba por las bocas de todos la fama de sus milagros, 'era venerado, y aplaudido de las turbas, y tenido de·
muchos por Elías, ó Jeremías, y aun no de pocos por Christo, 6 Mesías verdadero. Y con todo temió entón- ces Nicodémus declararse discípulo' suyo. Pero este mismo despues quando vió crucificado al Señor, bur- lado, blasfemado, y aun desamparado de los apóstoles, se inmutó de repente: depuso todo temor y respeto:y declarado discípulo de Jesu-Christo, fué con Joseph de Arimatea á baxar de la cruz su cuerpo, áungirle, y se6 pultarle.
17 i Oh sacrosanto leño de la cruz 1, exclamaré con san Bernardo. jQue prodigiosa es tu eficacia, ó tu elo- qüencia! Mejor persuades la gloria de Jesu-Christo, que los ángeles y las estrellas que le anunciáron recien nacido; mejor que el Bautista, que le señaló cordero inmaculado; mejor que el eterno Padre que~e declaró'
. . en
.J Luc. c.XXIY. v. ~6.
286 SERMDN XVll~
en el Jordan, y en el Tabor hijo suyo. Pues tú eres la que alumbrasá un ladran infiel, paraque le conozca Dios verdadero: tú eres la que fortaleces áun discípu_
lo cobarde, paraque le confiese su maestro. Tú eres, decia san Agustín, la que como un apóstol universal,.
divulgas por todo el orbe la noticia del Señor que mUere.
en'tus brazos. Y aua parece, oyentes mios, que halla- da en este dia por santa Elena dobló ó manifestó mas su eficacia. Porque si ántes inspiró zelo á los apóstoles, paraque predicaran la fe de Jesu-Christo, infundió constancia á los mártires, paraque con su sangre die- ran testimonio de la verdad de su religion : despues de hallada llenó los desiertos de anacoretas, los claustros de vírgenes, las' iglesias de sabios doctores , paraque alabaran y publicaran glorioso al crucificado: derribó los ídolos, paraque colocado el leño sobre las aras tu- viera el culto que le es debido. Al modo que el sol en el principio del mundo estuvo tres dias como encubier- to, dexando que las tinieblas obscurecieran toda la faz de la tierra, hasta que al quarto dia esparció sus luces Qstentándose lumbrera mayor del firmamento y presi- dente del dia: así tambien miéntras la cruz estuvo por trei siglos oculta, domináron en el universo las som- bras de la idolatría: pero descubierta el quarto siglo, las ahuyentó haciendo patente la gloria de Jesu-Chris...
to, y haciendo ver que era conveniente manifestarla para el bien de los hombres, que es lo que me propU- sa persuadiros en,la segunda parte de mi ora.cion.
Sagunda Parte.
18 .1.\unque he procurado separar la cruz glorio- saáJesu-Christo de ~lla misma provlfchosa á los hom';' bres, con todo reparo ahora queno he podido conse- guido. Porque la clara noticia que nos da la cruz,y
. ' tene-
288 SERMON XVH• .
se ostenta el Señor.,. rey y sacerdote, sino quando cla_
vado en la cruzJ como rey nos dispensa con mano li- beral reales dones,
y
como sacerdote interpone sus ru egos c,on·suete.rno Padre? ¿No es la cruz el cetro deBU r~yll(j)3 ¿No" es la cruz. el ara ,de su sacerdocio en que se ofrece víctima por nuestra salvacion ? ' '
. 20, Bien .seguras son; oyentes mios, las prendas que a nuestra esperanza da la cruz del Salvador; pues uos descubre en su dignidad '.rea.l y sacerdotal 'su póder y amor infinito. Si no supiéramos que es poderoso, du- dáramos de su poder: si no ·supiéramos que es amigo audáramos de su voluntad. Pero sabemos, que espode~
roso; pues desde la cruz se hace adorar de todo el mUn- do: Omn-ia .traham ad me ip:sum~ I : sabemos que es ami- go; pues pierde en la cruzla vida por nosotros; Maio- re}l'J charitatem ne1no habet ;ut' animam suam ponat quis pro amicis uds 1. Sabemos, que puede,
y
~uiere favo- recernos. ¿ Y con que amor nos ama? iQue misericor- dioso, que sufrido, que universal, que tierno! ¿No veis por la llaga del costado sus entrañas"llenas de mi- sericordia? ¿ No veis que clavado de 'pies y manos os aguarda á que le busqueisarr~pentidos? ¿No veis que con,los brazos extendidos abraza á todos su amor:, has- ta á sus propios enemigos? ¿ No veis, que con la san- gre que derrama, tierno se deshace? Y pa·ra decirlo mejor, y de una vez con san Fulgencio;: ¿ No veis: que es. omnipotent€ 'su ~iseric0rdia y rhise11icordiosa su omnipotencia? ¿Ql:le os falta pues para esperar' firme- mente vl:l,~stra salvacion ?}ubamos á.la palma de la cruz, dire con la esposa, a coger el sazonado- fruto de laesperanza: Ascen.dam palmam,&? aprehendam fructum .etilS- J . , ._ 21 Mas no quisiera, Señores, que muy contentos con vuestra fe y e~peranza dexarais de coger del árbol
de
1, loann. c. XII. 'V. 3z. ! loann.c. 'Xli.'V. 13. 1 Canto c.
VIII. '11. 8•.
DE LA INVENCION DE LA'SANTA CRUZ'. 289.
de la cruz otro fruto mas precioso, que es la caridad•
. Que lástima! Sin la caridad vuestra fe fuera muerta,
~uestra esperanza vana: sin la caridad la cruz del Se- fíor fuera para vosotros señal de su indignacion, como lo será para los condel).ados, quando aparesca estam- pada en el cielo en el dia del juicio: Tune a.ppm·ebit sig...
nwnfitii hominis l . Y así tomando el consejo de san Pablo" émulos de lo mejor, id tras de la ca.ridad, y la encontraréis en el Calvario, si vuestra fe, haciéndose precursora, os enseña á Christo crucificado, como le enseñó el Bautista en el desierto: Eece Agnus Dei. Veis aí, debe deciros vuestra fe. Ese que mirais pendiente en la cruz, es quien perdona vuestros pecados, quien rompe la obligacion que contraxisteis por ellos. Ese es quien satisface por tí, y paga lo que no debe. Ese es quien te libra-de la tiranía del demonio, y te saca del infierno. Ese es, quien te hace hijo de Dios y herede- ro del cielo. O si vuestra fe quiere tomar el oficio de aquel diligente criado de Rebeca, os dirá: Ese es vues- tro' esposo, que con indisoluble vínculo se unió con vuestra naturaleza. Ese es el verdadero Isaac, que se, sacrificó por vuestro bien en el ara de la cruz. Ese es vuestro padre. ¿Y que padre? Un padre que viéndoos condenados ámuerte, se ofreció á morir paraque vi- viérais. Ese es vuestro redentor. ¿Y que redentor? VIl redentor que os redimió con el precio de su sangre,que derramó en la cruz. Yo aseguro, christianos mios, que si allá en el retiro de vuestro quarto puestós los ojos en un Crucifixo, os canta vuestra fe á este tono, no dexará de corresponder sonoro el órgano de vuestro corazon: no dexará de encenderse en las llamas del amor que despide el Señor en la fragua de la cruz: no dexaréis, para decirlo mas claro, de amar tie1'l1amente á nuestro dulcísimo Jesus, que crucificado tanto nO$
ama y beneficia.
Tom. J. 00 22
1 Matth., c. %]CI17'. 'ti. 30.
290 SERMON XVII.
22 Yo no creeré que amais de veras-á nuestro Se ñor crucificado, á ménos que no vea que amais á l~
cruz: quiero decir, los trabajos, las afrentas, las pe- nas y la muerte. A ménos que no vea queestais pron_
tos y deseosos de padecer por Jesu-Christo, lo que su Magestad padeció por nosotros. Porque de otra suerte ni correspondeis ti su amor, ni al fin que se propuso en amaros. Es cierto que la menor gota de sangre que derramara el Señor, qualquier pena que padeciera bastaba á redimiros, y á satisfacer por todos nuestros p.ftcados; pero lo que bastaba para satisfaccion, no bastaba para prueba de su infinito amor; y así quizo derramar toda su sangre, quizo padecer la afrentosa muerte de cruz) porque se propuso, como él mismo COl1fesó, encender con el fuego de su amor el fuego de la caridad en nuestros corazones:Ignem veni mittere in terram & ¿-quid voJo nisi ut accendatur? I
!Z.g ¡Mas ay! Que veo malogrado su designio. Apé- nas -descubro en la tierra alguna centella de aquel divi-
110fuego: iQuienes son los christianos que aman la po.
bl'ez.a, la humildad y la penitencia? ¿Quienes son los que no van tras de las riquezas, honras y deleytes?
iQue pocos son .amigos de la cruz del Señor? ¿Quantos christianos son declarados enemigos suyos?Pu~s aun- que todos adoreis la cruz material y sus imágenes: aun- que os :hagais muchas cruces en la frente, en la bocay
~n el pecho; con todo aborreceis la cruz espiritual, la mortificacion de vuestra.s pasiones rebeldes; y así (con harto dolor digo10que con lágrimas en losojos decia ,san Pabló) sois crlleles enemigos de la cruz, y delSe.
ñor que' murió en ella: Multi ambulant quos st:epe dice- bam 'lJobis (nunc autemfiens dico) infmicos crucis Christi z.
, 24 Fatal os parecerá, señores, vuestra suerte, dura la condicioll que os impongo, paraque sea verdadero
v~es..
, Luc. c.
xu.
'!l. 49. 2 Ad Phil. C. 111. 'V. 18..DE LA INVEr-'CJON DB LA SAr\TA CRU7:. 2!1f
vuestro amor y culto ála cruz, vuestra ~mistad con el crucificado. ¿ Pero que? ¿Queriais tener;. el honor
de
ser amigos de Jesu-Chrisro, sin serlo de la cruz?
iQueriais comeros el precioso fruto de-la caridad, sin coger ántes los de la paciencia y de la humildad? ¡Que error! Estos son, christianos. mios, los primeros frutos qoe se nos proponen delantede los qjos a-l acercarnos al árbol de la cruz: porque luego se nos representa el Señor de la :Magestad y del poder, humillado y muer- to,para darnos exemplo, segun de0ia san Pablo, de hu- mildad y de paciencia, y para. quitar como dice san- to Tomas, toda la arnargurfl. á esto.s frutos, y hacerlos dulces. Porque entre muchas razones, que señala el santo doctor parap~uebade que convenia el que J esu..:
Christo muriera crucificado la primeca es,el que quizo- quitar el horror que tenian los hombres á la muerte, y singularmente á la muerte infame 1~ Y en verdad iquien, viendo que Jesu-Christo muere; y muere la , ¡;1uerte mas, infame por nosotros, ha de reuSar el pade•.
cer y morir por su amor?
25 a y quien, para concluir y no molestaros mas, ha de querer buscar la gloria- en otra parte, que en la cruz? Es imposible, señores, encontrarla sino en don- de la encontró Jesu-Christo. La cruz que fué gloriosa para el Señor ha de ser provechosa para vosotros, siendo el último beneficio y provecho que habeis de sa- car de ella, el desengaño que os doy de que debeis de crucificar vuestras pasiones. El Señor crucificado os di- ce : Yo soyla verdad, que promete salvaros; pero Yo soy el camino por donde debeis ir al puerto de salva- cion y á la gloria. El camino de los regalos, y de las delicias va en derechura al infierno. El camino del cie- lo es el camino de las penas,
y
de los trabajos) es el camino del Calvario. Al Calvario, christianos mios, vamos al Calvario á buscar con santa Elena la cruz del Salvador, ypara hallarla benéfica hácia nQsotros, car-OQ2 gué- '
,1 S. Th. 3.p. q'46. a.4.
~ 9~ SERMON XVII• .
guémonos con la cruz' de los ayunos, y de la mortifi.
cacion de nUestros sentidos. Así os buscamos, sacro_
santo leño, y postrados á vuestros pies os decimos: iO cruz adorada! Recíbenos en tus brazos, paraque por tí nos reciba en los suyos quien por tínos redimio! iO ,árbol sagrado! ,De tus ramos veo pendiente el pÍeci o- so fruto de las entrañas de María; pero lo veo afeado y muerto por mí: por mi culpa y por mi bien.. ¡Que tal, dulcísimo .Tesus, os han puesto mis pecados! Mi soberbia os coronó de espinas: mi gula os dió á beber la hiel y vinagre: mi avaricia clavó vuestras manos:
mi ira alanceó vuestro pecho: mi lascivia azotó vuestras espaldas. ¡ Que cruel he sido con vos! ¡Que justo debo ser conmigo! Meirrito;Yal ver enarbolado el estandarte de la cruz, santamente enfurecido declaro la guerra contra mí mismo: hiero á duros golpes mi pecho, arrepentido de haberos maltratado. Me pesa de haberos ofendido por ser quien sois. Prometo perder mil vidas ántes de que ofenderos, Dios mio, muerto por mi amoJ,'. Perdonadme amabilísimo Jesus, por ese sagrado leño en que estais clavado, y es prenda de vuestra misericordia. &c.
1 :
SER-
S E R lVI O N XVIII.
D E S A N F E L 1 P E N E R I.>(*)
Sic Deus dllexit mundum ut Filiwn suum tmigenitum daret. Ioann. c. IIl. v. 16.
1 .}\'unque la Iglesia
contempland~
el descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles y discípulos de Jesu-Christo, como una de las mayores finezas del di- vino amor, y como un obgeto digno de toda nuestra 'veneracion, consagra enteramente estos días á su me- moria y á su culto: con todo, bien podeis, Señores, sin ofensa suya, venerar hoy la·heróyca santidad de Felipe Neri, excelso Patriarca de la insigne Congregacion del Oratorio; y bien puedo yo celebrarla de modo, que ceda en mayor honor y gloria del Espíritu Santo. Por- que á mas de que Felipe le tuvo una singular devocion, no pienso, ni puedo hablaros de su santidad, sino co- mo un efecto del soberano benévolo intluxó del mismo divino Espíritu, que le santificó con la gracia, le ador- nó de virtudes, y le enriqueció de dones. Y para que conozcais desde luego, que no pierdo de vista la pre- sente festividad de la Pascua de Pentecostes ,en el exÓr.dio de mi oracion os explicaré lo que alcanzo, y lo que debeis creer acerca de la tercera Persona de la Trinidad Beatísima.
2 Si el/nombre Espíritu Santo, señores, se consi- dera como compuesto de estas dos voces Espíritte y Santo, es comUIl y conviene á las tres Personas de la Trinidad, y tambiená los ángeles y almas de los jus-' tos. Porque el Padre eterno es espíritu, y es santo: el
Hijo (*) Predicado en su iglesia de la Congregacion de Valen- cia, día 26 de mayo ( segundo de la Pascua de Pentecostes.)
año Jr49~ ,
1,
~94 SERMON XVI".
Hijo es espíritu y es santo; ~las almas justas. son espí_
ritus, y son santos. Pero SI se toma como una simple diccion , ó- nombre incomplexó , Espíritu Santo, se- gun el usO' de la Iglesia, y de la sagrada Escritura, se atribuye y apropia á la tercer Persona de la Trinidad que procede del Padre y del Hijo. Y la causa de est~
acomodacion, en sentir de mi angélico maestro santo Tomas I , es eLque los nombres que dam;os á Dios lQs tomamos de lás criaturas., de las quales ninguna comu- nica su ser y naturaleza á otra, sino por generacion' y como la accion, con que el Padre.)- y el Hijo produ~
oen á la tercer Persona, ó la procesion con que esta pro- cede de aquellas, no es generacion, carece de nombre
propio. .
3 Sin embargo con alguna propiedad se llama es- píritu. Porque, como discurre san Agustín ~, en las cosas corporales la voz espíritu á veces significa lo mismo que emoc~on ó impulso, y á veces significa el aliento que respiramos, ·ó el ayre que se mueve. Y siendo propio del amor) por el qual procede la tercer Pe(stma de la Trinidad, el mover é impeler la volun- tad del amante hácia el amado, bien puede llamarse espíritu. Y no con menor propiedad se llama santo.
Porque purifica al alma racional de los afectos terre- nos, la consagra á Dios, yla confirma en el bien, que
son
los tres caracteres· Órasgos de la santidad. Y por eso san Juan Chrisóstomo atribuye toda la. santidad de la Iglesia al Espíritu Santo. Con él ó por él, dice, se ilustran 19s Profetas, se ungen los Reyes, se ordenan los Sacerdotes, los Doctores se alumbran, los templos se consagran, los oleos se bendicen, las aguas se puri- fican, los demonios se lanzan, los pecadores se justi- fican ~.4
Y:
tambien esta misma tercer Persona de la Trini- dad1 D. 'l'h. ¡ ..p. q.XXX1I'I. a. l . ··S. Aug. lib. X1I'. de Td,?, c. IX. 3 S. Ioap. Clll~Ys. Hom. LI. in simbo Apost.
D:& S A N F E L 1 P E N E R l. !295
dad se llama amor; así porque procede del amor con que se aman el Padre y el Hijo, como porque nos mueve á amar á Dios, infundiendo la caridad en nu~-,
trOS corazones, segun decia san Pablo l . Caritas di- jfussa est in cordibus nostris, pe?' Spiritum Sanctum, qui datus est nobis. Y de aí proviene el llamarse don de Dios. Porque el primer y mas precioso don que hace- rnos á quien amamos, es el mismo amor que le tene- rnos. Siendo pues el Espíritu Santo el amor con que Dios nos ama, es el mayor don que nos dispensa. Pero bien que la tercer Persona de la Trinidad tenga los nombres de Espíritu Santo " Amor, Don de Dios, Pa- ráclito Ó. consolador, y otros muchos, tal vez me pre- guntaréis ¿que es en sí mismo? Mas yo en este caso podria imitar á aquel sabio ,Filósofo
2,
que pregunta- do por un rey ue Siracusa, que era Dios? pidió un día de tiempo para examinarlo, luego pidió dos, y así fué doblando y difiriendo el plazo, con lo qual discreta- mente di6 á entender al príncipe, que era importuna su pregunta, é imposible la respuesta. Porque¿que he 'de deciros, que es el Espíritu 'Santo siendo en cierto modo mas incomprehensible é inefable que el mismo Dios, cuya naturaleza no acertáron á explicar los fi- lósofos? Si, tomando el consejo de san Hilario, no debo ¡callar ni hablar mucho' del Espíritu Santo, os diré en pocas palabras10que la antof-eha de la fe entre tinieblas me enseña, ;que el Padre -eterno,y su unigéni~to Hijo, amánaose mutuamente producen dentro de sí mismos un impulso~ un .Espíritu, que es un Dios indistinto del Padre, y del Hijo, Dios verdadero; om- nipotente, eterno, inmenso, sabio, infinitamente per- fecto coino el Padre y como el Hijo; pero es una Per- sona realmente distinta del Padre y -del Hijo, á la qua!
debemos adorar:J y gloIificar juntamente con elPadre y con elHijo.
5
1 Rom. c. 11.'U.~. ~ Simonides, ap. Cic. de Nat. 1;leor.
lib. l . n.60.
296 SERMON XVIII.
5 Mas clara noticia, Señores, puedo daros de la
venid~ ~ ó desc~nso del Espíri.tu, Santo sobre el colegio apostollcO, y dandoosla, me lre acercando al elogio de san Felipe. Porque el Espíritu Santo baxó visiblemente sobre los apostoles en el dia de Pentecostes, y tambien baxó sobre Felipe, miéntras que se disponia para cele_
brar dignamente esta festividad. Oid primeramente lo que nos refiere san Lücas que sucedió entónces : CUIU- plidos, dice, los cinqüenta dias despues de la Resur_
reci~n de Jesu-Christo, estaban sus apóstoles y discí_
pulos juntamente con María señora nuestra congrega_
dos en el cenáculo, y con fervorosas oraciones le pe- dian al Señor, que no tardara á enviarles al Espíritu Santo que les habia prometido: quando de repente oyé- ron un golpe, como de un uracan impetuoso, un rui- do como de un trueno, un estallido como de un rayo, y viéron uüas llamas, que divididas á modo de lenguas de fuego se colocáron sobre las cabezas de todos los que componian aquella congregacion dichosa, y al mismo tiempo se sintiéron interiormente inmutados por la p!enitud de las gracias, dones y virtudes que reci- biéron con el Espíritu Santo:Et repleti sunt omnes Spi-
ritu Sancto l .• "
6 Pues no fuéron , Señores, ménos admirables, sino muy semejantes á estos, los efectos que experimentó Felipe en sí mismo. Porque estando un dia en las cata- cUlubas, ó grutas de san Sebastian, contemplando el descenso del Espíritu Santo, santamente envidioso de la felicidad que en~óncesconsiguiéron los apóstoles, y enardecido en la oracion clamaba: jOh Rey de la glo- ria, Señor de las virtudes, que os subisteis triunfante á los cielos, no os olvideis de mi miseria, enviadme á vuestro Espíritu, al Espíritu de vuestro Padre, al Espí- ritu de verdad, que me transforme en otro de 10 que soy, que me renueve en Vos mismo, Jesus mio, qui- tándome la vieja, inmunda humanidad, que me dió
Adan
1PAct•. c.fr.'V.4-.
D:E S A N 1" E L 1 P E N E R. t. 297
A~án pecador! Repetid en mí los prodigios de Pente-' costes) decia;) quando vió baxar del cielo un globo de luz) que introducido por su boca hasta el corazon en- cendió en éí tan árdiente el fuego del divino amor,.que.
no pudiendo sufrirlo, se arrojó al suelo, se desabrochó el pecho, y en medio de las mayores dulzuras
y
suavi- dades le encontró entumecido,. habiéndosele roto do~costillas-, paraque , dilatándose mas su grande corazon.
fuera esfera capaz á tanto incendio. iQue portentof
¡Que extremado sois, Dios mio, en favorecer á vues-- tras siervos! iQue fiel en cumplir la pal<tbra, que dis....
teis pOl' vuestro Evangelista san Juan,. de enviar
á
vuestro Espíritu,. que permaneciera eternamente entre los hombres, comunicando sus done$ álos que debida- mente os lo pidieran! Y que'mal hiciera yo en descon- fiar de vuestra misericordia en esta ocasion, en que para manifestar \tuestra liberalidad, y la dicha de Feli- pe, imploro la asistencia de vuestro Espíritu por la in- tercesion de María, amada Esposa suya, H~ja vuestra y Madre de vuestro Hijo, diciéndola con el ángel.AVE MARIA.
7
U
na de las razones, que tuvo Dios, en sentir de nuestro santísimo prelado Tomas de Villanueva para enviarnos al Espíritu Santo,. fué mostrarnos lo mucho que nos amaba. Pues aunque el darnos por Re- dentor á su unigénito Hijo fué tan gran fineza de su amor, que san Juan, no atr~viéndoseá ponderarla co...mo se merece-' tomó el partido de decirnos enfática- mente en nuestro evangelio: Sic Deus dilexit mundum, ut filium suum unigenitum daret 1; con todo, este bene- ficio no hubiera sido grande, ó no nos hubiera sido pro- vechoso,. si no le hubiéramos conocido: y no le hu...
Tom. l. Pp bié-
1 loan. e.• IIl. 'V•.16e
f'
~98 S~RMON xVIIr.
biéramos conocido, si no hubiese venido el Espíritu Santo. Porque el mismo Jesu-Christo aseguró, que el Espíritu Santo habia de dárnosle á conocer, y habia de inspirarnos 10 que su Magestad nos habia enseñado:
¡/te testim:mium perhibebit de me: me sugeret vobis om- nia, qute dixero vobis t. O, para decirlo con nuestro santísimo Ilustrísimo de Valencia, el Señor sembró en·
la tierra de sus discípulos la semilla de la fe, paraque
d~spues fecundándola la lluvia del divino Espíritu) produxera abundantes y sazonados frutos de buenas obras,y de conversiones. Y ála verdad ántes de venir el Espíritu Santo apénas eran cientoy veinte los fieles convertid0s .por Jesu-Christo, y despues de su venida creciéron sin número, y se esparciéron por todo el orbi. De suerte, que la Iglesia con particular acierto
110S acuerda en ..este segundo dia de la Pasqua de Pen- tecas tes la venida del Hijo de Dios al mundo; como antecedente insepar.able de la del Espíritu Santo. Y no pienso yo apartarme del evangelio, ni del asunto de la presen te festividad, empeñándome á hablaros del a mal' de Dios áFelipe; y del amor de Felipe á Dios:
porque veréis en el discurso de mi oracion, como el Espíritu Santo hizo en Felipe lo que en 10sapóstoJes, y como Felipe hizo con la gracia del Espíritu Santo lo que hiciéronlosapóstoles. .
Primera Parte
sI
amas he pretendido , Señores, huir de los con-~eptos y .expresiones, que me han parecido propias de mi asunto, solamente por el motivo de ser comunes ó vulgares. Porque, á pesar de mi ignorancia, he lle- gado á aomprehender, que 1)0 debo aspirar al fin de adquirirme el crédito de ingenioso, sino al de instruirosy
apro-
I loano. C. xv. 'L/. 26. €5 c. XIY. 'V. 26.
D E S A N F B L J P B N E R 1.. ~99
aprovec1:laros. Y por eso no tengo reparo de deci- ros, que así como quando uno se ausenta de quien ama y estima, procura con los regalos que le remite,.
y con las cartas que le escribe suplir la falta del trato fa- miliar y de la lengua, con que le manifestaba las vera,¡
de su amor: así tambien ehristo Señor nuestro ena- morado de sus discípulos, apénas se subió á los cielos, envió desde aquella suprema regian á su propio divi- no espíritu., paraque vieran, que en ausencia no padeci6 la menor quiebra su amor, sino que se mantuvo firme y constante. Y por si acaso preocupados de la idea, que habeis fonnado del amor, que se tienen el1tre sí los hombres, presumís, que el amor de Jesu-Christo que no se entibi6 para con 10$ apostoles con la ausencia de cinqüenta días, se fué entibiando hácia nosotros con la distancia de muchos siglos, para vuestro desengaño fixad la vista 61a consideracion en san Felipe Neri.
9 Ya desde la eternidad amó DiosáFelipe, como á Jacob, con preferencia á muchos infelices, que aborreció como á Esau. Y luego luego que llegó el tiem..
po de dar muestras de su amor., las di6 claras, eficaces y executivas. Pues dispuso que naciera de padres suma- mente piadosos, y muy solícitos en su educacíon, lo qual fué la primer gracia que Dioi le hizo y es el pri- mer principio de la dicha de los hombres. Porque ¿ que provechos no acarrea una buena educacíon?iQue da- ños su falta? ¿Qu~ engañados estais padres
y
madresde familias, si pensaiJ que vuest.ros hijos, sin poner el mayor cuidado en su crianza han de ser virtuosos.? No tendréis dificultad en creer, que un baxel sin piloto puede navegar seguro el mar proceloso entre escollos:
que una tierra sin cultivo puede producir copiosos frutos: que un caminante sin guia en pais desconoci- do, y en una noche obscura puede llegar al término de su viage. Porque es mucho mas dificil que esto, el que un jóven sin educacion no se pierda. _.
10 Bastantemente lo acredita la experiel1cia en
Pp.2 tan..
300 8ERMO!i xvnr.
tan tos mal criados, que andan ociosos y perdidos por esas calles, y siendo ahora el escándalo de la ciudad serán, padres y madres, vuestros severos fiscales en el
tribunal de Dios. Porque¿no os reconoceis obligados en conciencia á educar christianamente á vuestros hi- Jos? ¿Han de quedar ~bandonadosá la discrecion de.
sus enemigos mundo, demonio y carne? O ¿á cuyo cargo ha de estar su educacíon, sino al de vosotros, que sois segun san Basilio, los ángeles tutelares· de vuestra familia? Seg\ln san Agustin, .los pastores de ese pequeño rebaño Ó Iglesia, que san Pablo llama doméstica? Segun san Juan Chrisóstomo, los lugar- .tenientes de ·Dios, destinados paraque contribuyais á los designios de su providencia, habiéndoos estableci- do en la tierra aquel padre universal, guardias y pro- tectores de las almas de vuestros hijos que crió, y re- dimió con su preciosa sangre?¿Que pensais haber cumplido con las obligaciones del estado del matrimo- Ilio dando el sel' natural á vuestros hijos, y grangeán- doles muchas honras, y riquezas~ Pues ni aun con eso, nícon mucho mas les haceis del todo hombre6, consis- tiendo el serlo, segull dice el Eclesiástico en que te- ,man á Oios,
y
observen su santa ley; J Deum time, &mandata eius serva; hoc est omnis horno.
TI y en est9 tambien consiste, Óde aí, de la bue- na educacion de vuestros hijos proviene su propia fe- liCidad, la vuestra, la de la república,
y
la de la Igle- :sia. Porque ellos bien criados serán granos que produ- cirán otros igualmente buenos; serán pequeñas cente- llas, qu.e encenderán un sagrado fuego; serán aromas preciosos, que esparcirán por todas partes el buen olor de Jesu-Christo; serán padres que criarán otros hijos conforme á las mi.~~as reglas de modestia, y de piedad conque fuéron criados, y así se perpetuará el bien de las familias, de la república, y de la Iglesia.Pero si al contrario os des~uidais de la educ¿¡cioIl de vues-
.1 Ec-eles. e. XII. 'V. 13.
D E S A N FE L 1 P E N E R J. 301
vuestros hijos, y con la inaccion, 6 vil condescenden- cia á sus pasiones depravadas, fomentais los vicios, que debiérais sufocar en la cuna: ¡que pel:juicios causaréis á vuestras familias, á la república y á la Iglesia! Seréis, como decia Isaúl.s, la ignominia de la casa del Señor:
seréis los Adanes y las Evas, haciendo vuestros delitos pecados originales de vuestros descendientes. Seréis los Acabs y las Jezabeles, los Jorams y la"s Athalias, ·que dexaréis en Israel, Óen la christiandad una posteridad infame y maldita: unos hijos que os matarán ápesares;, y serán vuestro oprobio y condenacion.
12 Mas no. Sea el afecto á vuestros hijos racional, piadoso, christiano. Merezcan sus- almas mayor cuyda- do que el que inútilmente poneis en hermosear sus cuerpos, 6 á lo ménos., diré con el Chrisóstonlo,. el que teneis de vuestros caballos. ¿No procurais que un diestro picador los dome, y los adiestre~ Pues tomad de vuestra cuenta el corregir las rebeldes inclinaeionei.
de· vuestros hijos: no sufrais que sin freIlD corran his campañas de la iniquidad. Y quando vuestros empl.eas no os permitan encargaros de. su educaciol1, buscadá toda costa maestros sabios y virtuosos) que los dirijan con una autoridad suprema: imitad los que sois ricos y poderosos al conquistador de la Macedonia Paulo Emilio, que ningun despojo de sus victorias apceci6 tanto, como el haber hallado en la Grecia un buen maestro para sus hijos. Imitad al gnrnde emperador Theodosio> que hizo pasar de Roma áConstantinoola ásan Arsenio paraque lo fuese de los suyos. So
13 Y disimulad) Señores, la digresion por respeto á la autoridad de los padres de la Iglesia, que en los panegíricos de los >santos, mas que en sus alabanzas se detenian en reprehender los vicios principales de sus oyentes; y por la .misma calidad de mi documento) de
ta1~taimportal1cia,queme contentaré con sacar por fruto de mi oraCiO.ll vuestra eroienda en este particular; á la qua! tambien puede contribuir mucho el exemplode
Jos
1 Ad Galat. C; l. v. 15. 2.Ps. LXXYI.
30Z SER.MON XVIII.
los padres de Felipe, que en premio del trabajo OUe pusiéron en su educacion lográron, que dócil) afable modesto, devoto fuese en sus primeros anos el embe:
lezo, y la edificacion de. su casa, y el asombro de su patria Florencia. Porque ¿ quien le vió entónces é\nto- jadizo, envidioso, mal acondicionado, y terco en sus captichos, inquieto en las escuelas, ligero en publicar las faltas de sus condiscípulos, entreteni~oen pueriles travesuras? Hasta en las. devociones manifestó la soli- dez de su piedad. Pues no se ocupaba en recoger es- tampas, formar altares, ni en otras superficiales devo-
t~s niñer!a~, sino en hacer o;acion, rezar los sal,mos) y
OlL' la dIvIna palabra, falSIficando con este dIscerni_
miento la opioion que siguió Aristóteles, de que nien los hiños, ni en los j~venes se ~cuentra la pruden- cia.
14 Pero estas primicias de lasantidad de Felipe no debo, Señores, solamente atribuirlasá la educacion de
SUg padres) y á la buena índole, con que le favoreció el cielo; habiendo sido la causa principal la continua interior gracia con que el divino Espíritu le atraxo al bien, le preservó del mal, le hizo aborrecer las divel'- siónes peligrosas, que tanto apetecen los jóvenes, y amar el retirC?, la freqüencia de los templos,y singu- larmente la del convento de san Márcos del órden de predicadores, á cuyos padres confesaba humildemente haber debido lo bueno que tenia. Porque el Señor, que, segun decia san Pablo, le predestinó ó segregó desde el viéntre,de su madre, no aguardó, como en el Apóstol, á que llegaraá una· edad madura, sino que en su tierna edad le llamó con las dulces eficaces voces de 'su gracia:Qui segregavit me ex utero matris mece,&- vo- cavit per gratiam suaml . Y si estas .voces, ó inspiracio- nes de la, divina gracia hacen parar la rueda de unpe- cador, quando mas veloz da vueltas entre sus pecados, segun decía David:vox tonitrui tui in rota: Z son mas
agu-
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agudas que una espada de dos filos, segun decia Pa- blO, IpenetrabiUo1" omni gladio ancz'piti: son fuego y martillo que encienden, y quebrantan las piedras, se- gun decia Jeremía$, Z Numquid verba mea non sunt si"- cut ignis & malleus conterens petras? Si como fuego en- cendiéron el frio corazon eJe la N;Iadalena, y como martillo queb.J.'antáron el empedernido" de Sauloi que impresion debiéron hacer en el corazon inocente de Felipe? Inmediatamente que las oyó, cerró los oidos á las voces lisongeras de la carne, y de la sangre: Conti- nuo non acquiev! carni & sanguini J.
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Y
aquí Señores, al mismo paso que se osten ta el gran mérito de Felipe, sin injuria de la divina gra- cia que se le dió, se descubre su vocacion muy seme- jante á la de los apóstoles. Porque¿ que hizoJ
esu...Christo en los apóstoles, óque quiso que hicieran para ser sus discípulos? ¿Quiso que dexaran la conmodidac;l de sus casas? Felipe la dexalmayor, que la que podi;m gozar en las suyas los apóstoles. ¿ Que renunciaran lo poco que poseian? Felipe renuncia el pingüe patrimo- nio que le ofrecia su tio. ¿Que se separaran de lossu- yos, veni separare hominem adversus Patrem suum, &
filiam adversLH matrem suam? 4 Felipe vence las cari- cias de sus padres, rotupe las ambiciosas ideas de sus parientes;y siguiendo la voz del Espíritu Santo .que le llama áRoma, vaá padecer ·en ella la soledad y los trabajos, que padeciéron los apóstoles por Jesu-Christo en los desiertos.
16 Porque¿ como os parece que va Felipe á Ro- ma? ¿ Lleva muchas recomendaciones que le faciliten laproteccion de los poderosos, buenas asistencias para poder rozar· galas, y como allá dicen, hacer figura?
Nopor cierto. Va destituido de todo amparo, expu~sto . á la niayor miseria., precisado á ganarse la comida
con
el
I Heb. c. IP. 'v.. 12. 2. Ier. C. XXIII. 17. 29. 3 Galat•. c. l.
'D. 16. 4 Matth. c. X. 'D. 35.
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el penoso, aunque honroso trabajo de enseñará unos muchachos. Segun esto claro está que no va á Roma á pretender dignidades, áhacer fortuna, sino á hacer el negocio de su alma, á ser,•.•. iQue prodigio! anaco_
reta en aquella ciudad populosa. Y las Catacumbas de - san Sebastian Son la cueha de su retiro. Allí se me re- presenta desfallecido ,al rigor de una abstinencia de tres dias, y de un .ayuno de diez .años. Allí .miro .,que emu- lando las penas y la paciencia de los mártires, cUyos sepulcros se veneran en aquellas grutas, se martiriza al golpe de duros azotes. Allí le buscan los religiosos mas observantes, pata proponerle por exemplar de peni- tencia á susnovicios. Allí suspira por el mérito ·de Una pobreza apostólica,por verse sin socorro en una ex- trema necesidad) por morir en un hospital, como que deseando que todos fw~sen queles para ser mas peni- tente.AHí le oygo decir, que ninguna otra cosa le agrada en el mundo, sino que todo el mundo le desa- grada. Allí extinguidos todos los deseos del siglo,muertas todas las inclinaciones de la naturaleza, se entrega á la mas alta contemplacion, habiéndose labrado dentro de sí mismo una soledad interna, que le pone á Dios ,presente en todas partes ,
y
al mundo como invisi...ble. .
17 ¿Que le falta pues áF6lipe, para asemejarse á los apóstoles congregados en el cenáculo de Jerusalen, y merecer que el Espíritu Santo que le escogió para templo -suyq, yle adornó con su gracia y virtudes, vi- siblemellte le ..consagre? ¿ Que despues de los tiempos apostólicos se cerrárl?n los cielos? ¿No han de abrirse por general estatuto, paraque baxe el divino fuego~
_iNo ha de haber alguna excepcion de esa regla? La hay para que Felipe tenga los dones de lágrim~s, de profecía, de milagros, y ,otras gracias del Espíritu Sae- to; y no ha de haberla, paraque reciba el mismo Espí- .ritu? Bien que no haya _necesidad; pero ¿no hay toda lª dispos~ionque se requiere de parte de .Felipe? No
esta