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SERMONE.S

DEL

ILUSTRISIMO SEÑOR

DON .JOSEPH CLIMENT

OBISPO DE BARCELONA.

TO M O 1.

Se dan á luz, como las pláticas dominicales, de

cu~ta

y ábeneficio del Colegio ó Casa de Huérfanos de Castellon de la Plana, fundado

.por S. S. l.

CON PRIVILEGIO.

BARCELONA: EN LA OFICINA DE BERNARDO PLA.

MDCee.

(3)

-PROLOGO

DEL EDITOR.

El Ilustrísimo Señor Don Joseph Climent obispo d~

Barcelona conociendo la dijlcultad dd ministerio de

la

di'vina palabra,

110

quiso exercitarlo en los primeros' alíos de sacerdote. Dedicólos

á

instruirse profunda- mente en la Religion, y adelantar en el carr¡ino de la virtud. A ¡os treinta años de edad comenzó

á

predi- car, y se vió luego que Dios le habia dotado del con- jttnt(J de prendas

y

virtudes, que forman

el

perfecto orador christiano. Una memoria extraordinariamente tenaz ,fiel y pronta ,fecundada con muy vasta erudt-, cion,

y

continuo estudio de la Escritura y Santos Pa- dres, le subministraba desde luego los materiales mas aptos al intento. Su entendimiento juicioso y metódico con facilidad colocaba los pensamientos en el mejor órden y distribucion. La limpieza de sus ideas, su maravillosa facilidad en explicarse, y la perfeccion con que poseía las lenguas en que bablaba, bacian su elocucion noble, natural y exacta. Al tiernpo de orar 'no tenia que temer que la níemoria tardase en submi- . nistrarle las especies premeditadas: así la accion

Ó

pronunciacion dirigida no

á

agradar

á

los, hombres

sino á Dios, guiada por un 'entendimiento sólido y

despejado, impelida por un cora'Zon tierno y afectuo-

so, -

(4)

so, y acompañada de la bella armonfa de la voz, gra- ve disposicion del cuerpo, y magestad del senlblante,

. ~'.

'era siempre afectuosa y proporcionada al asunto. r

como por otra parte el ardiente :zelo de la gloria de Dios y salvacion de los oyentes le impelía á instruir- los en sus obligaciones, y captar su benevolencia pa- ra moverlos á cumplirlas: en todos los sermones ense- ñaba verdades importantes: hasta en las reprehensio- nes deleytaba, y siempre comunicaba los piadosos afectos de su propio corazan. Sus auditorios eran muy numerosos, y no pudo escusarse de predicar en varias fiestas de muchas iglesias.

Tres de estos sermones se imprimiéron por ext- girl0 los motrvos por que se predicáron; á saber el de san Pedro Pascual en las jie.st"as que hizo la parro- quia de san Bartolomé, siendo su rector .el señor Climent, r;on motivo de haber conseguido una reliquia del Santo: el de san Pio V. en las fiestas de la dedi- 'cac1on de su nuevo templo en el colegio de loo Clérigos reglares menores de Va/enc,ia: y

el

de san Vicente en las fiestas seculares ó centenario de su canonizacion.

lmprimióse tambien la oracion fúnebre de Felipe V.

que dixo en Castellon de la Plana su patriá. En quan-

lo á

los de. nas sermones, si alguna vez se insinuó al señor Climent gue seria' útil imprimirlos, manifesta-

ba

(5)

ba ntas repugnancia que en la impresion de las pláti- cas; creyendo que para salir al público los sermones era necesario trabajar mas en limarlos y pulirlo:i, porque en qU¡1,nto á las pláticas, aloménos las habia tal qua! retocado con motivo de predh'arlas dos ó mas veces.

r

aunque mucho ántes de predicar ningun ser- mon , hizo1m estudio muy serio de la Retórica Ecle- siástica

del

Ven. Granada, y abominaba del mal gus- . to con que entónces solia predicarse: con todo temia despues que en los primeros serm~1/eshubiese algtmos de los lunares, celebrados como gracias en aquel tien'/'- po. Sin embargo se ha creido conveniente impri-mir todos los sermones, cuyos borradores se han encontra- do,

é

imprimirlos sin mttdar palabra, exc2ctísima- mente conformes al original. U1zicamente se han llena- do algunas citas, en especial de la ESf-'ritura, y se han añadido números, conforme se hizo en la- edidon de las pláticas, para facilitar el índice de materias que se'pondrá en el tomo segundo. Al principio de ca- da sermon se nota el diay año en que se predicó: con lo que el juicioso lectqr,' cotejando los mas antiguós con los demas, podrá observar si eran fundados aque- llos rezelos del señar Climent,

ó

si solamente hay en- tre sus s~rmonesla diferencia de ser el estilo mas flo- rido en los primeros,y mas grave en Jos que ,predicó

de mas edad.

El

(6)

El público que tanta estimacio1'J ha hecho de las pláticas doctrinales det señor Climt1nt, la hará sin duda igual de sus sermones. En estos dos volúmenes hallará varios panegíricos de María Santísimay de santos de todas clases, y algunos sermones sobre asuntos poco freqüentes; y en todos podrá observar que mucho ántes de la mitad de este siglo babia quietJ predicaba en España segun las mejores reglas de la oratoritJ c-hristiana. AquelÍos párrocos, que han ex- perimentado ya quanto sirven las pláticas para dar á sus feligreses una idea ciara,.é inspirarles un pro- fundo respeto de los misterios de nuestra ReJigion, y para animarlos á la práctica de las virtudes chris'- tianas, hallarán igualmente á propósito los sermones, para exhortarlos á la verdadera y fer'voY'osa devo- cion de María Santísima y de los santos. Con ser- moneo

y

p/~ticas tendrán los párrocos de feligresías numerosas un prontuario , con que á pes.ar de las demas tareas de su pastoral ministerio, que tal ve~

les dexan poco tiempo para eJ estudio, podrán fácil- mente en todos los domingos y en todas las fiestas del año dar á sus ovejas el pasto de dectrinas sa-Iuda- ' bies.

.. INDl-

(7)

. INDICE

DE LOS SERMONES.

T o M O l.

Sermon1. DE SAN VICENTE MÁRTIR: Dios obraba en el martirio de Vicente, cuya fortaleza vence ála bárba~

ra fiereza de Daci~lllo. Pago 1.

n.

Del mismo:Gran beneficio que hizo el Santo á Va- lencia con ir á padecer y morir en ella:deb~n los valencianos imitar á sus mayores en la correspon- dencia, 15.

III. DE SAN PRANCISCO DE SALES: Quan liberal fué

Dios

con Francisco, y quan obsequioso el Santo para con Dios, 28.

IV. DE SAN PEDRO NOLASCO: Fervor con que amó á Dios: ternura con que amó á los próximos, 42.

V:

DE SANTO TOMAS DE AQUINO: Tomas con las lüces de la razon venció la cegüedad del apetito,y Diosle concedió en premio de la victoria la gloria del ma..

yor triunfo, 57.

VI. Del 'mismo: Ardió en caridad) y alumbró_al mun- do con su sabiduría, 76.

VII. Del mismo: La recta intencion con que dirigió to- das sus obras á la mayor gloria de Dios se descubre en su· penitencia, humildad y caridad, 97.

VIII. Del mismQ: Fué modelo de mansedumbre y de hu mildad, 1 1 6 . ' .

IX. DE SAN BENITO:Fué fiel en seguir al Señor: solícito en que otros le siguieran: y feliz en que Christo le premiara, 13~.

X. DE LOS DOLORES DE MARÍA SEÑORA NUESTRA: Fineza fidelidad y firmeza con que amóáJesus perseguido'

crucificado y muerto, 1,53. '

XI. DE SAN VICE"~TEPERRER:Fué un humilde Jl1agnáni- mo, YUIl pelUtente afable, 169.

XII.

(8)

XII. Del mismo:

Oérigo perfecto, fué con

sus

buenas obras la edificacion de los fieles, 187.

XIII. D..:l mismQ: Heróica piedad con que Vicente hon.

1'ó y benefició ásu patria, 206.

XIV. DE SAN FRANCISCO DE P./JULA: Inmensidad de su gracia en el último instante de su vida: elevacion de su gloria en el primer instante de su muerte, 272. .

XV. DE LA VÍRGEN DE LA BUENA GUÍA: María santísima es por especiales razones madre y abogada de los Pescadores, 241.

XVI. DE SANTA CATALINA DE SENA: Hizo la Santa las mismas obras que

J

esu-Christo ,y mas de 10 que hizo Jesu-Christo, 256. .

XVII. DE LA IN"'ENCION DE LA SANTA CRUZ:La cruz glo- riosa á]esu-Christo , y provechosaá los hombres, XVIII.274·DE SAN FELIPE NERI:El Espíritu Santo hizo en.

Felipe lo que en los apóstoles; y Felipe hizo con la . gracia del Espíritu Santo lo que hiciéron los após-

toles, 293.

XIX. Del ¡nismo:De la humildad del Santo, 311.

XX. DE SAN PIO P.: Fué templo del Espíritu 'Santo por la pureza del alma, por la rectitud de

sus

inten- -ciones.7 y por la fortaleza de sus obras, 328.

XXI. Dk ~AN BASILIO: Fué luz del mundo, en compe- tencia de lás sombras, disipándolas; y en concurso de otras luces excediéndolas, 353.

XXiI. D'E S6NJU~1N BAUTISTA: Debemos admirarnos al oir las maravillas que obró Dios en su nacimie'nto:

debemos regocijarnos al oir las gracias que para bíen del mundole-comunicó el cielo, 371.

XXIII.

DE SAN PEDROy SAN P.tlBLO: Mérito y premio de la cOl~fesionde 10.5 dos apóstoles.

SER-

(9)

'pag.l \

SERMüN 1.

DE SAN VICENTE MARTIR. (*)

Si

quis vtllt post me venire,

abHeg~t

semetipsU1ff, tolla' crucm¡, suam ,

& sequatur me. Matth. XVI. v.

z4-

1 Cada vez que la Iglesia celebra y 110S recuer- da la memoria de algun Santo mártir, nos pre- senta un autorizado testigo de la verdad de nuestra religion. Porque

mártir

en griego significa lo mismo que en nuestra lengua vulgar

testigo.

Y aunque los que cOl1fesáron y confiesan nuestra santa fe, singularmen- te delante de los tiranos, son en realidad mártires ó testigos suyos; con todo este glorioso nombre se ha reservado para aquellos, que rubrican la confesion de la fe con su sangre, y la firman Ó confirman con su muerte. A la verdad estos son unos testigos sin compa- racion mas fidedignos que aquellos: como qúe están tan ciertos, tan convencidos de la verdad de lo que dicen, que no solo se muestran dispuestos á perder la vida, sino que efectivamente la pierden en su -defensa.

POI' esta razon se consideran los mártires como uno de los muchos argumentos, que hacen á los misterios de nuestra fe evidentemente, ósegun la expresion del real Profeta, demasiadamente creibles. Testimonia tMa cre-

dibilia Jacta sunt nimis l .

Tom. 1. A Pero

(*) Predicado en 22 de enero de 1'154 en la Metropoli- tana de Valencia.

I Ps. XCl1. '¡l•

.s.

(10)

,~ SERMON r.

2 Pero al óir , que los misteriosde nuestra fe , son clara y evidentemente creibl€s, no juzgueis , Señores, que son claros y .evidentes.. Porque hay notable dife- rencia entre ser una cosa evidente, y ser evidentemente creíble. Para ser evidente, es menester que sea vista ó sabida, que aparezca ó se descubra á nuestros senti- dos, ó nuestro entendimiento, de modo que no ,ten- gamos libertad para el disenso ; mas para ser una ver- dad evidentemente.creible , basta que sean notorios los robustos fundamentos que la hacen dignade un asenso prudente. Así quando muchas personas de fe y verdad contestes nos refieren un suceso, decimos que sin te- meridad no podemos dexar de creerle, ó que es evi- dentemente creible. Y así mismo, no' obstante la ele- vacíany obscuridad de los misterios de nuestra fe, que segun enseña el Angélico Doctor santo Tomas I , nos impide verlos y saberlos, evidentemente m~recenque los creamos , en vista de los eficaces argumentos que lo convencen.

3 De aí, Señores, de la evidencia de las señales de

~redibilidad, que tienen las verdades de nuestra fe ,co~

mienza su firmeza. Porque no creyéramos, dice S. To- mas

z,

óligeramente creyéramos contra el consejo del Eclesiástico 3, si no viésemos que es de creer lo que

~reemospor la evidencia de las razones, que demues- tran ser creible. Según esto todos para creer firme y prudentemente los misterios de nuestra fe, debemos tener noticia de las señales ó pruebas de su credibili- dad. Bien que la certezay firmeza , con que los cree- mas, no es.Criba en la eficacia Óevidencia de esas prue- bas ,sino en la autoridad del testimonio de Dios que los ha revelado. Pero como la divina revelacion y las verdades reveladas siempre son. obscuras, no obligan á nuestro entendimiento al asenso; y entra nuestra vo-

lun- ') S. Th. !J. ~. q.

1:

a. 4. ~ 5. t Ibid.Q. 4- ad .2.

J Eccli. XIX. V. 4' L'-.. ' . • •

(11)

DE SAN VICENTE MÁRTIR. 3 luntad inspirada de Dios á supli.r !a falta de la ev~del1­

cía cautivando nuestro entendImIento en obseqmo de la f~, Ymoviéndole con su piadoso afecto á que crea lo que Dios ha revelado, y la Iglesia nos propone co- mo revelado.

4 Sin embargo no podemos negar que los argu- mentos que prueban la verdad de nuestra religion christiana y la credibilidad de sus dogmas:J allanan el camino, quitan las dificultades;) y nos inducená creer- los. Yo quisiera, Señores2 en este dia, en que venera- mos 1martirio 6 testimonio, que nos dió de la ver- dad de nuestra fe nuestl"O insigne patron ;)y esclarecido mártir S. Vicente , quisiera;1 digo, para mas fortalece- ros en la fe , poder hablaros de los vaticinios de los an- tiguos profetas, que muchos siglos ántes anunciáron, que el Hijo de Dios vendda al mundo del mismo modo que nos refieren los Evangelistas que vino: de los estu..

pendos milagros que su Magestad , los apóstoles y otros santos obráron en confirmacion de su doctrina:

de la prodigiosa propagacion de la fe christiana por toda la redondez de la tierra, no con la violencia de las armas, no con las persuasiones de la eloqüencia, no con las alhagüeñas promesas de honras, riquezas y deleytes , sino con la humildad, paciencia, santidad y sencilla predicacion de unos pobres, rudos pescado- res , á pesar del mundo, de la carne y del infierno•.

Quisiera alegar otras muchas pruebas de la verdad de nuestra Religion.

S. A ~o ménos permitidme , que os haga presente el testlm011l0 , que de ella nos diéron los Santos martires, capaz por sí solo de convencerla, y de desvanecer quantas dudas puede mover , guamas falacias puede obgetar el demonio contra nuestra santa fe. Porquei acaso son dos, tres ó quatro los que muriéron ep. su defensa? ¿No son tantos, que, segun la cuenta de san Gerónímo , si la Iglesia hubiese de celebrar las fiestas de todos los mártires, tendría mas de cinco mil para

A2 ca...

(12)

4 SERMON L

cada uno de los ,Has del año? ?No son tantos los que, despues de haber lavado/y blanqueado sus vestidos en la sangre del cordero, asisten juntos á su trono , que, segun vió y dixo S.Juan en el Apocalípsis

1,

nadie p-ue- de contarlos? Acaso fuéron de una sola nacion , edad, condicion , sexÓ y estado los que muriéron por Jesu- Christo? ¿ No fuéron de todas naciones, edades, con- diciones ,sexÓs y estados? ¿Por ventura muriéron una muerte dulce, si así puede llamarse, como la que mu- riéron Séneca y otros desangrados en un baño de agua caliente, ó una muerte acelerada, y por consiguiente ménos sensible? No por cierto. Padeciéron la muerte mas cruel, mas dolorosa que puede imaginarse, dila- tándola de propósito' los Jueces desapiadados con el . fin de atormentarlos , y con la esperanza de vencer- los.

6 y lo que es mas ¿ con que alegría, con que gusto padeciéron indecibles tormentos? ¿con que in- ,

trepidez se ponian delante de los tiranos? ¿con que santa libertad se burlaban de sus iras y de la falsedad de sus dioses? ¿ Quien pues sino Dios puede infundir en los entendimientos de los mártires juntamente con la luz sobrenatural mayor certeza de los artículos de nuestra fe , que la que te~emos de lo que vemos con.

los ojos y tocámos con las manos? ¿ Quien sino Dio~

pudo dar á sus voluntad~s la fortaleza de morir en su defensa? Y si á estas consideraciones añadimos la de que en lugar de disminuirse con la muerte de los már- tires, se aun1entó el número de los fieles, de modo que quedó desterrada del mUEdo la idolatría ántes domi- nante,y extendida y ensalzada la Religion christiana, ántes perseguida; no podemos dexar de conocer y con·

fesar , que esta es obra de la mano de Dios.

7 Gracias sean dadas ásu Divina Magestad de que 'se ha dignado con el irrefragable testimonio de los san- t9s mártires confirmarnos en la fe , que liberal y mise- .

ri..

J

Apoc.

VII. 'V. 9. ~ 14.

(13)

DE SAN VICENTE MÁRTIR. '

5

ricordioso nos infundió en el bautismo. Y principal.,.

mente nosótros , Hermanos mios, debemos darle espe- ciales gra~iasodel, beneficio que nos hizo en.viando áes- ta ciudad a Vicente, paraque en ella padecIera un mar- tirio, que comprende en sí quanto tienen de prodigio- so y de recomendable los demas martirios. Porque ¿que le quedó que hacer al tirano, para atormentar áVicen·

te? ¿ Que le quedó que hacer á Vicente para acreditar su fe , su caridad y su fortaleza~ Y para decirlo mejor.

con San Agustin1¿qué le quedó que hacerá Dios? qué

milagros no hizo para manifestar que el martirio de / Vicente era obra suya? Pues, segun dice el Santo Doc-

tor n el exÓrdio de su panegírico, el que con tantos milagros se obstinara masla impiedad del tirano, y el que con tantos suplicios no se rindierala flaqueza hu- mana de Vicente, nos da áentender, que es la Divilli- nidad la que obraba. Tot convicta miraculis perslstebat lmpietas : tot vexata supliaiis non cedebat infirmitas: ag-

·noscatur ergo operata divinz'tas. Y esto es lo que deseo mostraros en el discurso de mi oracion , sin apartarme del Evangelio que habeis oido ; pues al mismo tiempo veréis, que Vicente se negó á sí mismo, llevó su cruz, y sigui6 6 imitó perfectamente áJesu-Christo. Si quis vu/t CJe.

A SU NTO.

8 Predicando nuestro santísimo prelado Tomas de Villanueva Z del ilustre levita y mártir San Rom~­

no P?ne en la boca de los christi~nos de la primitiva IgleSIa estas palabras del real ·Profeta : " Con nuestros

" oidos hemos oido , Dios y Señor nuestro, los favores

" que dispensasteis á los israelitas: comolQs colmasteis

" de loiquezas y de felicidades. Hemos oido los pro di-

" gios '

1 S. Ag. Serm. 12. de Sancto : S. Th. de Villana Serm.

iJe S. Rom.

(14)

6. SERMON r.

" gios que obrasteis en Egipto: como abristeis el mar

" vermejo en calles para dar paso al pueblo de Israel,

" y sumergir entre las ondas al exército de Faraon: co-

" fiO los alimentasteis en el desierto, y los llevasteis

" hasta ponerlos en posesion de una tierra la mas deli-

:n dosa. Hemos oido, que despues los defendisteis de

" las naciones enemigas , y que fuéron el blanco de

" vuestros cariños, la niña de vuestros ojos. Pues ¿ que

" no sois el mismo Dios de Abrahan, de Isaac, y de Ja-

" cob el que adoramos? ¿Que mudanza es esta? ¿Co-

"mo os habeis trocado de piadoso en cruel? ¿Como

" nos tratais con tanto rigor? ¿Como nos habeis aban-

" donado al furor de nuestros enemigos? ¿Como sufrís,

" que al modo que las ovejas al matadero nos lleven á

" los cadalsos, y arrojen nuestros cuerpos á los mula-

" dares , paraque sean pasto de las fieras? ¿ Como per-

" mitís que las vírgenes castas, las honestas lJ1atronas

" padezcan la vergüenza intolerable de estar pendien- . " tes y desnudas en los patíbulos? ¿Como sufrís, que

to·

"dos seamos el escarnio, la risa y el oprobio de las

" gentes? Y esto no por nuestros delitos, no por seras '" infieles, como lo fuérort muchas veces los Israelitas,

" sino que padecemos, morimos inocentes por ser fie~

" les ávuestra: Magestad , por

la

gloria de vuestro nom..

" bre, por vuestra fe,y por vuestro amor. ¿Que es esto,

" Señor'? ¿ Dormís? ¿ Hasta quando habeis de dormir,

" hasta quando habeis de dormitar? Dispertad , Señor,

" levantaos: no nos volvais la espalda , miradnos

" compasivo. Levantaos, socorrednos, redimidnos de

"esta esclavitud por vuestro santísimo nombre ¿ Us- quequo dormies ? ¿Usquequo dormitabis? •• Exurge Do- mine, adiuva nos, & redime nos propter nomen tuum l .

9 Pero nunca con tanta razon pudiéron lamentar·

se los christianos, cpmo al principio del quarto siglo.

Porque si bien despues de haber sido atrozmente per- se-

.

.

1 Ps. XLlI1. v. 23. & 26..

(15)

DE SAN VICENTE MÁRTIR. 1'1 seguidos de losJu~íos) en el espacio d~ trescientos años se siguiéron unas a otras las persecucIOnes de parte de los gentiles, con todo ninguna puede compararse c~>n

la que moviéro?~ontrala ,Iglesia los, e!Uperadores ?IO- clecianoy MaxImmno. Fue esta la declma en el nume- ro . pero fué la primera, ó la mayor en la duracion, habiendo durado diez años: la mayor en la universali- dad habiéndose extendido á,todas las provincias del imp~rioromano: y la mayor en la crueldad, habiendo ella sola derramado mas sangre que todas juntas, y mas que ninguna de quantas guerras hubo en el mUll- do. Parece que el infierno hizo el último esfuerzo para acabar con la religion christiana , valiéndose de qua- tro príncipes igualmente impios, que conspirando a'}

mismo fin promulgáron un edicto escrito, segun decia el gran Constantino, con una pluma teñida en sangre, en el qual mandaban á sus prefectos, procónsules y presidentes , que atormentailen á los christianos con quantos géneros de tormentos pudiese inventar la mas ingeniosa bárbara crueldad l . Y como los ministros imperiales, á mas de ser idólatras, veian que quanto mas se distinguian en la impiedad, tanto mas benemé- ritos se hadan del favor y de la gracia de sus prínci- pes, ni cien bocas, ni cien lenguas, ni una vozde hierro, decia el docto Lactancio Firmi?no 2 , bastan áreferir las atrocidades que cometiéron. Casi estuvo para despoblarse el orbe; y segun la expresion de uno de los Padres, la Iglesia estuvo para dexar la tierra, y subirse al cielo.

le:

En esta 'persecucion P?es,y baxo el poder del presIdente DacIano, acontecIÓ .la pasion y muerte de Vicente.Ysobre haber sido tantos los- que entónces pa- deciéron gloriosos martirios, se distinguió entre todos Vicente, mereciendo ser singularmente apfaudido de l?s Santos Padres,y ser celebrado, segun dixo S.Agus-' tll1 , en todas las partes del mundo, en que se veneraba

lE l' , . el

us.' .b.z. P.t. Consto c.I6. 2Lact.lib.de Morr.Per$.C'~9'

(16)

8 SERMON l.

el nombre de Christo. Yo me alegrara, Señores, que al modo que en la iglesia de Hipona en este dia, ántes de ponerse á elogiar San Agustín á nuestro Santo, se leyéron las actas ó la relacion de su rpartirio, así se".

hubiesen leido en este sagrado templo. Porque de esta suerte á poca costa hubierais visto, como viéron los fieles de Hipona, segun dice el S. DoctorI , al juez ma¡

fiero, al verdugo mas desapiadado, y al mártir mas in- victo. Yno me hallara yo en el conflicto de no saber, que he de decir, ni que he de omitir:1 reconociendo que no fuéron ménos admirables los principios, ylos pro- gresos , que elfin de la vida de Vicente.

11 Ya en sus primeros años dexó el siglo, y se en- tregó al servicio de la Iglesia, y al estudio baxo la di- reccion del santo obispo Valero ,que despues de ha- berle instruido en las letras humanas, y divinas le eli- gió primer Diácono, y primer ministro suyo~ Y no os parezca, Oyentes mios, que Vicente dexó poco dexan- do el siglo: porque habeis de saber, que mantenién- dose en él , podia prometerse, y aun asegurarse los mas honrosos empleos de la república: así por su sabiduría, como por su nobleza, tan distinguida, que contaba en- tre

sus

ascendientes algunos cónsules, cuya dignidad era apetecida hasta de los m,ismos emperadores roma- nos. Ni penseis que dexó una carrera por tomar otra, no ménos útil y honrosa: porque en aquel tiempo las dignidades eclesiásticas á los ojos del mundo no eran conveniencias, ni el objeto de la ambicion humana, sino incomodidades y exercicio de la paciencia, de la humildad y d~l zelo, hallándose los que las tomaban . por obediencia, encargados de instruir y de asistir á los fieles, y mas expuestos que ellos á la persecucion

de los gentiles. '

12 En efecto Daciano estrenó su comlSlOn y sus iras en Valero y Vicente, mandándoles prender, y traer á ValenCÍa. Y al oir esto, al considerar que

esta

~ S. Allg. Sef. 1z. de Sanctis.

(17)

DE SAN -VICENTE MÁa TIIl. 9 esta es la ciudad á .donde viene Vicente, no pued.o dexar de decirla lleno de gozo: Abre tus puer~as dI- chosa ciudad, ensánchalas, paraque entre VIcente:

recíbele en tus brazos: dale la bien venida, y date á tí misma mil enhorabuenas del inmenso bien, que con4 sigo te tra,e Vic~nte. Ya no t~enes que e~vidiar la glo- ria que dieron a Jerusalen y a R?ma Esteban yLor~n­

zo, diáconos y mártires esclarecIdos '. porque no e~ I.n...

ferior la que Vicente te acarrea. No tIenes9ue envIdIar á Corinto el que S. Pablo plantara su IgleSIa, y el que S. polo la regara; porque sea Pablo,' sea :?edro, sea Jaym , sea quien fuese el que planto aqm l~ fe y la IgLsia, lo cierto es, que Vicente fué quien la regó, no solo con los raudales de su predicacion, como Apolo á la de C()rinto, sino' tambien con los precio- sos raudales de su sangre; paraque cultivándola DiQs con su gracia tubiera inmediatamente el mayor au:- mento, Ysiempre fecunda produxera, como ha pro~

ducido, las mas hermosas fiares, y los mas sazonados frutos de santidad.

13 Pero si así me detengo en el primer paso de la p~sio,n de Vicente, ¿ cO,mo he de llegar á su glorioso teflmno? ¿ Como he de referir todos los trances de aquella batalla, en que peleó nuestro Santo,y murien- do triunfó del poder del mundo

y

del infierno? No e~

posible. Harto lo siento: porque nada hallo en su martirio, que no sea digno de saberse y de admirarse:

nada que no muestre la bárbara fiereza de Daciano vencida de la her6ica fortaleza de Vicente. Si aquel éon palab~as al hagüeñas . intenta reducirle, á que,

~o~forme,a la yoluntad de los. emperadores, ofrezc~

mClensos a los ¡dolos: este con fuertes razones se nie- ga á obedecerle. Si aquel le dice:¿como te atreves á despreciar las ceremonias del capitolio, á burlarte -de Roma, ,de los césares, del senado, y lo que es mas de los dlOses tutelares del imperio? Vicente le respon:

de :T~nte tú para tí esos .dioses ,·que te agradan; adora

Torn. l.

B á

(18)

ro SERMON f. "

,á los leños, y álas piedras: seas sacerdote y pOfltífice de muertas divinid~des, que yo ni adoro, ni he de adorar sino á un Dios vivo. Si Dacíano montado en cólera manda á los verdugos, que desnuden á Vicente, que le pongan en el ecúleo, y que tiren las cuerdas hasta descoyuntarle los huesos, y luego que con gar- fios, ó peynes de hierro aren sus tiernas delicadas car- nes : si los verdugos, poniendo en execucion la bárba- la sentencia, abren en su cuerpo tan profundos los surcos, .que llegan á descubrirse las entrañas: Vicente

DlUY sereno provoca á·los verdugos, y les reprende que no hacen bien su oficio. Si Daciano perdido el color del rostro y el juicio, echando espuma por la boca, y fuego por los ojos, como un furioso grita y amenaza á los verdugos: Vicente müy sobre sí con un semblante alegre, risueño, y bañado de un divino rocío le dice: Ea. acércate tú: enseña á tus ministros el modo de atormentarme: ea acércate, bebe, sacia tu sed

€on esta sangre que sale de mis 'Venas. íQue prodigio!.

i Quien no dirá que Daciano es el atormentado, y 'Vicente el atormentador, que este está en el tribunal,

y aquel en el ecúleo?

14' Bien puede darse Daciano por vencido. Pero 6 por desahogar su ira, Ó por vengar su afrenta, no desiste de la empresa: manda á los verdugos que en- ciendan una hoguera, y que pOlliendo encima una -cama de hierro echen en ella á Vicente. Mas apénas le baxan del ecúleo, quando no solo por su pie ligero ca- . mina al lugar del nuevo combate, sino que ganando la accion á los verdugos, de un salto se arroja y se tiende sobre las ascuas. Asase su carne, hierve en sus

;venas la sangre, derrítese el cebo que aumenta las lla- mas y el dolor. íOh Dios mio! ¿Que le falta á Vicente paraque sea víctima, y manjar agradable á vuestro gusto? ¿La sal? Ya los verdugos la echan sobre su cuerpo, y los granos que caen en las ascuas, resaltan con ímpetu, y vib,l.'aQo~ COlno saetas s.eintroducen por

~ . . las

(19)

DE SAN VICENTE MÁRTIlt. 1 [

las heridas, y penetran hasta las entrañas. jOh santos ci losI rasgaos, paraq ue los ángeles vean á Vicente hecho espectáculo á sus ojos! i Oh buen Jesus, Rey de los mártires! levantaos' del trono, salid á ver á Vicente que no lo merece ménos que Estéban : oid como con el real Profeta os diceI : Al modo que los vasos de-- barra se endurecen en. el horno, se ha fortalecido mi vir!tsd con elfi¡ go. Exa'ruit sicut testa Vit'tllS mea. Y al modo que á la plata, me habeis examinado, Señor, en la fragua;y gracias á vuestra misericordia, no habeis hallado en mí la impureza de la culpa2.. Igne me examinasti, sicut exa...

mil1atur argerltUtn, & non est inverlta in me i-niquitas.

14 Parece que Dios puede darse por satisfecho.

Mas ó por el gusto que tiene de ver pelear á su valero..

so soldado, ó paraque sea mas insigne la victoria; di- lata su muerte, y alarga la batalla. Sin embargo oyentes mios, yo no puede;> continuar su relacion por falta de tiempo: ni discurro sea necesario, bastando lo que os he dicho para crédito de la fortaleza de Vi- cente, y para haceros ver, segun os ofrecí, como se negó perfectamente á sí mismo, llevó su cruz y siguió á ]esu-Christo. Porque,ájuicio de SanJuan Chris6stomo,

¿quien se niega a sí mismo, se desconoce y santamente seaborrece mejor que aquel que no siente". ántes bien se alegra de que le ultragen, le hieran, le despedazen, y le maten? ¿ Quien lleva su cruz ysigue á Jesu-Chris- to hasta el Calvario mejor que aquel que despues de haber sufrido afrentosos acerbos tormentos muere por . su amor? No hay duda que, segun enseña S. Tomas J-,

la fortaleza es la,c~usa inmediata del sufrimiento y muerte de los martIres; pero no puede negarse dice el angélico Doctor, que la caridad es el primer ~6bil

es la que mueve y enciende en la voluntad de losmár~

tires

.

los mas ardientes deseos de morir por un Dios

,

á- qUIen aman mas quetá s~ vida, por un Dios, que án-

- !: l . . B2: '. ' ~es

3

PS.

21.S. Agust. Serm. l. ZPs. X?l.':1. 3. '

s.

Th. ~. 2. q. JI4. Q. 2..

(20)

SERMON l.

tes murió crucificado por

su

amor.

Y

aun si bien se mira, debemos subir hasta el mi§11lO Dios, para harrar en el singular amor que tieneá los mártires la causa principal de su martirio. Porque este en sentir de S.Ci- prianoI es un don inestimable, una especialísima gracia que Dios hace á los que mas ama, á los que elige 'paraque sean piedras de la Jerusalen' celestial, no lisas y llanas, como los dernas santos, sino las mas hermo- sas, y primorosamente labradas: paraque sean los' aS'..

tros. mas resplandecientes del empireo: paraque sean"

'segun decía Santo Tomas de Villanueva, superiores· en el mérito y en el premio álos mismos ángeles. -

15 Y ahora, Señores, entenderéis les. motivos' que tuvo Dios para tratar de otro modo á los christianos

que á los israeliras, en satisfaccion de aquellas qu~jas.,

ólamentos, que oisteis de boc-a de los már.tires. Por- que primeramente dice nlllestro Santo Ilustrísimo de Valencia, los israelitas. eran ménos' perfectos., y como

UllOS niños, á quienes Dios atrahia á su servicio con regalos y caricias, y al contrario .tos <í:hristianos, por.

la gracia del Espíritu Santo que habita en sus corazo~

'nes, son perfectos varones robustos, á quienes compe- -te fatigarse, y pelear por el honor de su Dios; Amas:

de' esto Dios ántes de hacerse hombre, pa,lecer. y mo-' 1'ir por los hombres, no tuvo por conveniente· pedirles' que padecieran y murieran en su servicio; mas despueg.

de haber padecido y muerto por los hombres, tiene- derecho para mandarles que hagan otro. tanto por él.

¿Porque los siervos, decia S.Juan

z,

han de ser de me- jor condieiorr que su Señor? Pues habiendo padecido el .'Señor afrentas,' penas· y la muerte pOl" sus'. siervos i po.rque estos no han de padecer lo mismo por su Se- ñor? Finalmente Dios ama mas á 10s christianos: que·

amó álos israelitas, Y'por consiguiente quer.iendo dar- les de justicia mayor premio dispone que tengall1ffi,!- yor mérito~como sin duda le tienen los santos mártires..

.. ' • ~'•. o \ ~,,) ~ .''16

J $. Cypr.de lauáe mart,rii. .~ loan. e, XIIl.. '1). L6..

(21)

DE SAN VICENTE MÁRTIR. 13 16 Patentes se viéron' en Vicente los mas admira- bles efectos del amor y del poder de Dios. Porque de- xando á parte la cor.ona de gloria é inmensa ~elicidad,

de que goza en el cIelo, ¿con que demostracIOnes de amor y con que maravillas le favoreció Dios en la tierra? ¿No llenó de resplandor la lóbrega cárcel, en que últimamente

1:

,puso ~aci~?,?¿ No le sacó del cepo en queJe meno aquel Impla? ¿No!e levantó del suelo cuyos agudos cascos d~ ~ejas hincándose :enova- ban las llagas? ¿ No esparclO fiores que llenaron d@

fragancia aquel lugar ántes hediondo? ¿ No envió

a

su ángeles paraque le dieran la enhorabuena de la victoria, le anunciaran próxImo' el triunfo, y canta-:- ran himnos alegres en su alabanza? Parece que eL Se- ñor á lo último de la vida,y despues de la mtlerte de Vicente quiso sacar la cara en su defensa, y presen::- tándose en la batalla pelear á su lado contra la fiereza de Daciano. Porque si este extendiendo su furor ma,s allá de la muerte, mandó que arrojaran el cuerpo de Vicente al muladar, par~quele devoraran las bestias:' Dios puso en su guardia á un cuervo, quele preservó de la voracidad de los perros y de los lobos. Si Daciano obstinado pensó que le llevaran á alta mar, y que ata'- do á una muela le' echaran á lo mas profundo: Dios aligeró !odo el peso, y p~r, ministerio de sus ángeles le sacó a la playa y le cubrIO de arena; y luego reveló>

á los antiguos fiel:s Valencianos el lugaren que estaba oculto aquel precIOso tesoro, para que le colocaran en

~rt t mplo, y le dieran el culto que le era debido.

17 jOh que memorias 'estas , Hermanos mids! No, s~ si las llame alegres, ó tristes: parecen alegres por la parte, que nos acue:dan la piedad de nuestros mayo- res; mas a1?arecen tnstes por la pa:rte que l!~s~ubrieIl¿o

~a desemejanza ~ acysa~1 nuestra indevocion. P(;)rque' eacaso veneramo.s a VIcente, segun es raza n que le veneremos? G<;onsIder~mos que aunque n'a:ciese al,mun- do en,otra cIudad, CIertamente feliz y segun cantaba

pJ.'u.-

(22)

'4 SERMON r.

Prudencio, fecunda madre de mártires, sin disputa na- ció en Valencia para el cielo? Y si la Iglesia llama el dia de la muerte de los Santos dia de su nacimiento,

¿ porque no se ha de llamar esta ciudad lugar del nací-- miento, patria de Vicente? A la verdad nuestro Santo la mira c.on especial carifío, como propia dispensa si1'1- - guIares beneficios á esta tierra bañada con su sangre., Mas nosotros ¿que gracias, que cultos le tributamos?

Bien que le hayamos dado el justo título de patron,

i

nos acordamos de implorar su patrocinio en nuestros trabajos? ¿Que oraciones hacemos delante de

sus

alta- res? ¿Que votos penden en sus capillas? ¿Que pocos sois los que habeis concurrido á este templo á oir sus alabanzas? ¿Quanto mas son los que á estas horas an..

dan distraidos por las mismas calles que anduvo Vicen- te derramando sangre? ¿Quantos mas serán los que esta tarde saldrán por las'puertas de la ciudad,no á re,..

veNIlciar los lugares que santificó Vicente, sino á os- . tentar la vanidad, á ver y á ser vistos CDn el fin de apascentar su lascivia? jIntolerable monstruosa impie- dad! iQuerer que' sean actos de religion los desacatos:

y que sean obsequios de Vicente las ofensas de Dios!

18 No os dexeis llevoar, Hermanos mios, de la im- petuosa corriente del siglo. No sigais á'la mulitud des- caminada: seguid los pasos dt1l Vicente, que fué al cielo por el derecho camino de la ley de Dios. Veneradle en espíritu y en verdad. Quiero decir: Imitad sus virtu- des, su fé, su caridad, su fortaleza. Creed firmemente los misterios que confirmó Vicente con su martirio.

Amad á Dios, por cuyo amor murió Vicente. Sufrid con fortaleza los trabajos que el Señor os envia, sin comparacion menores que los que sufrió Vicente.

¿Que pretexto puede escusaros si dexais de seguir á nuestro santo patron por seguir las vanidades del mundo, y los depravados deseos del apetito? iLa ju- ventud! Vicente nobilísimo, gallardo jóven se negó á·

todosl<~s gustos y deleytes, y los s;¡crificó juntamente con

(23)

DE SAN VICENTE MÁRTIR. J'5

D · 'fi 1 con su vida en las aras de nuestro lOS crucI CH.O.

El exemplo es poderoso,y siendo doméstico debe h~cer mayor impresion en nosotros. Ea hermanos mIOS, alentémonos á seguirle. Avergonzémonos de .nuestra pasada floxedad y tibieza. en servir á Dios '.ávista de la fortaleza, y fervor de Vicente: y arrepentIdos, pos- trados á los pies del Señor, digámosle ; Amabilísimo Jesus, Vos muerto en ll):a ~ruz sois ~l original.de los mártires, Vos les mereCIsteIS la gracIa de morIr por vuestro amor: comunicádnosla, Dios de las m~sericor­

dias , paraque sea nuestra vida un continuo martirio, una perpetua mortificacion de las pasiones, y despues de una muerte feliz os veamos en el cielo circuido de mártires reynar con el Padre y el Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amen.

S E R M O N U.

DE SAN VICENTE MÁRTIR. (*)

Si quis vult postme venire, abneget semetipsum, &

tollat .C1ucem suam., & sequCltur me. Matt. c. XVI.

v.24·

1 La otra vez que prediqué de San Vicentemár- tir esclarecido,y patron insigne de esta dichosa ciu- dad de Valencia., aplaudí , y manifesté desear que se renovara la antIgua costumbre de leer en lasmisas so- lel?n~S,que se. c'l~bra/ban en. honor ymemoria de los martIres, la hIstOrIa o relacIOn de su martirio. A la verdad despues de la sagrada Escritura merecen la ma- yor veneracion y aprecio las sinceras relaciones de lo que dixéron, y de lo que padeciéron los nlártires €n

ob- (lIf) ~redicado en la Metr~politanade Valencia dia 22 d-e

enero de 1766. ..

(24)

16 SERMONJL

obsequio de nuestra santa fe. Porque habiendo preve- nido Jesu-Christo á los apóstoles, y en ellos á todos

los

mártires 1 , que no se fatigaran en pensar 10 que ha~

bian de decir, quando los llevasen álos tribunales de los reyesy presidentes, ofreciéndoles el Señor, que les inspiraria 10 que habian de hablar: debemos contem- plar como inspiradas de Dios las palabras que profi- riéron los mártires. Y sus acciones, singularmente .sus martirios, debemos venerados como obras hechas por impulso y con una especialísima asistencia del Espíritu

.&nt~ .

2 Con este conocimiento, Hermanos mios, los an..

tiguos christianos no perdonáron diligencias, ni escu- sáron gastos para conseguir las actas, los autos, ó"los' procesos de los mártires: de los quales sacaban muchas 'copias, que se enviaban álas iglesias de otras provin- cias, como pre,ciosos dones, y se distribuian entre los fieles paraque oyéndolas en los templos, y leyéndolas freqUentel1lente en

sus

casas se fortalecieran en la fe, y . se inflamaran mas y mas en el deseo de padecer y mo- rir en su defensa. En efecto así como las hazañas de los hombres, que el mundo llama héroes, leidas en las historias profanas sirven de estímulo á otros hom~res,.

paraqlle los imiten en el valor: así tambien, y con su- perior razan , la heróica paciencia y fortaleza de los mártires movia á su imitacion á los christianos. No te- memos, decian S. Nemesiano y otrO,s muchos fieles africanos .condenados. á las minas, despues de haber recibido y leido las actas de la primera confesion de S. Cipriano, rto tememos, decian, la crueldady la sa- ña de

los

tiranos; ántes al contrario estamos prontos á padecer, y deseamos seguir el

exemplo

de nuestro santo obispo 2.

3

1 Math. x. 'V. 19.

alias Z8.

~ Epist. ínter Cyprianicas '1'1-

(25)

DE SAN VICENTE MÁRTIR. 17 3 Mas por10mismo, porque los gentiles llegár~Il á conocer, que los christianos se confirmaban en l~ fe, leyendo las actas Óautos de los má~tir~~, procuraron suprimirlas, y en gran parte lo cOIlSIgUIeron. P~es. ha- biendo sido casi infinito el número de los marures, son poquísimas las actas siüceras .que re~tan ~e. sus martirios, como confiesa el erudIto sabio relIglOso, que á los últimos del sig~o pasado procuró escogerlasy pu blicarlas. Ya en su tIempo se lamentaban ~e esta:

falta los santos Padres. Y el autor de la l'elaClOn del martirio de San Vicente se quexa, de que Daciano envi- dioso de la gloria que alcanzó Vicente venciéndole, y corrido de la afrenta de haber sido vencido, para que no quedara memoria ála posteridad suprimió las actas del martirio. Pero gracias sean dadas á Dios, que dis- puso, que un christiano sabio y piadoso, segun las señas testigo de vista, y por consiguiente paysano nuestro, formara una relacion histórica de todo lo sucedido en el martirio de San Vicente, que mereció se leyera en todas las iglesias de la christiandad. Cuya circunstancia convence ser conforme á la verdad, y

di~na de toda fe; porque en aquel tiempo los obispos examinaban con el mayor rigor las actas ó relaciones de los martirios para. certificarse de su iinceridad, án- tes de permitir que se leyesen en la iglesia, y las que juzgaban fingidas ó adulteradas las mandaban quemar, declarando excomulgados á los que las leian l .

4 Y aquí, Hermanos mios, se excita de nuevo el

des~o q~e ár.t~s.insinué, de que hubieseis oido leer la

pas~ono martlfl.o de San Vicente. Porque así pudiera declfos lo que dIxo San Agustin ~.en los quatro sermo- nes q~e se :onserv~n de l~s, muchos que predicó en es.te dla. Pud}era decIros: MIentras se leia la pasion de

VI~ nte, tUVHl10S delante de nuestros ojos un expectácu- lo }ncompar~blementemas glorioso, que quamos cele- bl'Jron GrecIa y Roma en sus circos, teatros y arnfi...

Tom,1. C tea... .

1 PP. canco Trull. c. 63. 2 S. Aug. Ser. 274. y sigo .

(26)

teatros: vimos pelear á Vicente contra las asechanzas del demonio, contra la impiedad del tirano, contra la fiereza de los verdugos; yle vímos vencedor de todos_

Vímos como con sus respuestas venció los halagos y las amenazas de Daciano: como con su admirable pa- ciencia venció los mas atroces tormentos: como ven- 'ció vivo, y como venció despues de muerto: como venció expuesto á la voracidad de las fieras, y co- mo venció sumergido en las ondas. Así pudiera daros, como dió San Agustiná sus feligreses, una exposicion familiar de lo que habríais oido. Mas ahora ¿ qué par....

tido puedo tomar?

5 Quizá os acordaréis, Hermanos mios, que en otra ocasion os referí gran parte del martirio de San Vicente, para haceros ver, que conformándose con la voluntad, que manifestó

J

esu-Christo en nuestro evangelio, se negó á sí mismo, llevó su cruz, y siguió los pasos del Señor hasta la muerte. Yno siendo-ra- zon ,ni acomodándome á repetir lo que dixe, estuve' para añadir 10 que omití entónces de la pasion de Vicente.. Pero hecha ret1exlon, y conocido el gran be- neficio, que ngestro Santo hizo á Valencia, viniendo á padecer y morir en ella, y observada la tierna fineza ydevocion, con que le correspondiéron los valencia- nos, he .resuelto ponderaros esta mañana la gdmdeza de este beneficio, y exortaros á que imiteis ánuestros antiguos paysanos enla correspondencia. Dirigiéndose.

pues todo el asunto á la gloria de nuestra patria, y aprovechamiento vuestro, sin embargo de que reco- nozco mi insuficiencia para el desempeño, espero de vue$tra bondad, amados Hermanos mios, que me oiréis con atencion.

,6 Sin que yo os 10 advierta, entenderéis que no hablo de bienes temporales, sino de los bienes espiri- tuales que acarreó Vicente á esta ciudad, padeciendo y muriendo en ella. De cuyo beneficio formaríamos

la

1'8 SERMON 11.

(27)

,

DE SAN VICENTE MÁRTIR. I~

la mas justa idea, si puntual y exactamente supiéselT!0s el estado de la religion christiana en Valencia al prm- cipio d 1siglo quarto. Mas por la injuria de los tie~­

pos, y principa.lmente , c~mo ántes dixe, por la ma.lI- cia de los genul:s, quedaron muy. pocas. memonas auténticas y fidedIgnas de los.t~s prImeros s!glos de la Iglesia. Y esta escasez de notICIas es comun a todas las iglesias de España, pudiendo con toda verdad decir, que no es la ménos bie~l. librad~ la de Valencia. ~ues en la relacion del martmo de VIcente tenemos un Irre~

fragable documento de que en esta ciudad era muy grande la multitud de los christianos; y aunque no añadiera la apreciable noticia de que era grande la fir- meza de su fe, y el fervor de su caridad, debíamos cr erlo, atendiendo á lo que eran los christianos en aquellos siglos verdaderamente de oro.

7 Porque ¿ que os parece, Hermanos mios, que eran entónces los christianos? ~Pensais que eran lo que nosótros somos ? Os engañais miserablemente.

Para saber lo que fuéron, debeis aprenderlo del evan- gelio I , de las epístolas de San Pablo, de los hechos apostólicos, y de los libros que escribiéron los Padres de la primitiva iglesia. En ellos veréis, que los chris- tianos debian ser, y fuéron pobres de espíritu, humil- des de corazon, apacibles, sufridos en las persecucio- nes y en los trabajos, y misericordiosos con los pobres.

Los veréis entre sí tan unidos, que segun la expresion de San Lúcas~, tenian un mismo corazon , una misma

alm~: ta? modestos que un mártir persuadiéndole los

~ gen.tIles aque .a~ostatara con e~ exemplo de otros que declan ser chnstIanos, respondIó.: Este hombre se riza el cabell ,roza galas, mira con curiosidad álas muge- res: luego no es christia,no. V~r~i~ que la verdad regula- ba s1;1s palab:as, la c~ndaddmgIa ~u~ obras á la mayor glona ~e DI.OS, y bIen .de s~s prCXl1TIOS, los ayunos;

Ja l1lortlÍlcaclOn, la pemtencla mas servían para pre-

I . C2 ca-

M:ltt. c. V. '!l. 3. Z Act. c. IV. '11.32 •

(28)

~o SERMON n.

ca ver los pecados, que para satisfacerlos: en fin veréis que la inocencia era el carácter, y la divisa de todos los christianos; de modo que Tertuliano no tuvo repa- ro de provocar á los gentiles á que vieran, si hallaban en las cárceles entre los delillqüentes un solo christia-

110, añadiendo que si habia alguno preso por otro motivo que ser christiano, ya dexó de serlo; porque la inocencia, decia, es en nosotros una necesidad, es una conseqüencia legítima de la santidad de nuestras leyes, y de nuestras máxImas l . '

8 En esto alude Tertulianoá la disciplina 6 prácti- ca de aquel tiempo, en que casi todos se hadan chris- tia nos , ó se bautizaban con un perfecto uso de razon', con una entera libertad, y despues que con un rigu- roso exámen los ministros de la Iglesia se certificaban de que era verdadera su vocacion, de que querian ser christianos, ódiscípulas. de

J

esu-Christo, baxo la pre- cisa condicion de negarse á sí mismos: esto es, segun interpreta San Gregario ~'" con la firme resolDcion de' renunciar no solo honras, riqlílezas y bienes tempora- les, sino tambien sus afectos, para dexar de ser10 que ántes eran, viciosos, y empezar áser lo que ántes no eran, virtuosos: para desnudarse del viejo hombre pe- cador, y vestirse Ó transformarse en nuevos hombres, semejantes áJesu-Christo inocente. Así se contempla- ba entónces la religion christiaha, como se mira ahora la religion mas austera. Pero.¿ que digo? Sin injuria de los religiosos puedo decir, que aquellos christianos, no siéndoles inferiores en el exercicio de la oracion y de las dernas virtudes, les excedían en la preparacion y en el deseo de ser mártires. Porque habiéndose se- guido unas á otras las persecuciones con corta interrup- cion en los tres primeros siglos de la Iglesia, volunta- rial,neme se hacia!} c hristianos con el pleno conoci- miento de que caminaban á toda prisa hácia el marti...

rio.

J Tertul. Apol. 1 S. Greg. Hom. 32. in Evang.

(29)

J S. Tom. de VillanoSerm. de S. NicoJ.

DE SAN VICENTE M-ÁRTJR. ~r rio, Y esto no obstante, y 'no obstante

<it.:

e l~s ·chris..

tianos eran lo que, debian ser, y habeIs OIGO ¿;ra grande su multitud en esta ciudad? Sí Hermanos mIOS.

, Ay! Se lamentaba nuestro gran prelado Santo Tomas de Villanueva

1,

bien instruido en la historia eclesiás- tica, predicando quizá. en este temp~o de San Roma- no mártir, y de San Nlcolas de Ban: " jAy quaIlto degeneramos de nuestros mayores! ¡Ah! A los que

" ahora reputamos santos echara la antigua disciplina

" de su seno como á tibios! jAy! Tiemblo, me COll-

" fundo, reconOClen ome., d 'd'111 19no d 1 he onroso nom-

" h' .

"br de c nstIano."

9 Quisiera, Hermanos mios, que pusierais los ojos en aquellos antiguos christianos paysanos nuestros, y que os los propusierais por exemplares ávuestra imita~

cíon. Yo, habiéndoos dado con este fin un retrato su- yo, aunque imperfecto, no pienso haberme apartado _del asunto. Bien que presumo me diréis: si los chris- tianos de esta ciudad al principio del quarto siglo eran santos, segun hemos oido, ¿ que beneficio pudo hacer-o la Vicente, viniendo á padecer y morir en ella? Un beneficio inestimable, Hermanos mios. Porque habeis de saber, que el demonio vencido enlas nueve perse- cuciones 6 guerras que movió contra la religíon chris- tiana en el discurso de 300 años, hizo el décimo y últi.

roo esfuerzo para acabarla, instigando á Diocleciano y Maxlmiano á que promulgaran lln edicto, escrito, se- gun decia el gran Constantino, con una pluma teñida en sangre; por el qual condenáron á muerte á todos Jos christianos, sin distíncion de edades sexÓs ni

d' . , ,

con IClOnes. .

10 Y aunque aquellos emperadores escogiéron entre' sus vasallos para executores de ~n iniquo, bárbaro decreto a los mas crueles, sobresalto entre todos Dacia- no, presidente de nuestra España. Quien entrando en ella por Cataluña, martirizó á muchos christianos en

aque-

(30)

~~ SERMONu.

aquella provincia; y pasando á Zaragoza, desde luego sin respetarlas canas de su obispo Valero, yla distin- guida nobleza de su primer diácono Vicente, los man- dó prender,y cargar de grillos y cadenas. Mas ió Dios mio! Quan incomprehensible sois en vuestros juicios, .y quan benigno y amoroso os mostrásteis con Valen- cia! Porque?, quien creyera·, Hermanos mios, que ha- biendo sido' Va1ero y Vicente los primeros presos, no habian de ser las primeras víctimas de la crueldad de Daciano? ¿Quien creyera que este tirano, habiendo inundado aquella dichosa ciudad de Zaragoza con la sangre de inumerables mártires no habia de derramar en eU:alHa de Vicentt:;?

11 En verdad no pudiendo alcanzar, segun las re- glas de la prudencia humana,. el motivo que tuvo Da- ciano para suspender el martirio de Vicente, y de que- rer que le padeciera en Valencia, debemos confesar agradecidos, que el Señor lo. di'Spuso para hacer el ma- yor beneficio á esta' ciudad', y para fortalecer á sus christianos, enviándoles á Vicente el mas fuerte, como le aclama Prudencio

1,

entre los mártires fortísimoS.

Porque si bien aquellos christianos estaban muy cons- tantes en la fe , con todo se hallaban en el mayor con- fii?to, y necesitaban del mas poderoso so~orro. P?es aSl como los lobos cebándose en la carne de las ovejas, se hacen mas ,carniceros: así Daciano , despues de ha- ber derramado tanta sangre christiªna " venia contra esta ciudad mas sediento y enfurecido. Y del modo que- las ovejas acosadas de los lobos se j tan y se estre·..

chan: así aquellos christianos se congre aban para pe- dir á Dios la fortaleza , esperando que Daciano los acometiese.

12 En fin llegó' este tirano á Valencia y deseando amedrentar de un golpe y pervertir á todos suschris- tianos, mandó sacar de la cárcelá Vicente, y traerle á·

su presencia. Primeramente se 'valió de ruegos y pro- me-:-

I P~Llden. Mm. r. v. 74-

~----~-

-

(31)

DE SAN VICENTE MÁRTIR. 23 mesas, luego

d~

amenaz!is;'y viendo que ni

un/a~,

ni

otras bastaban a vencer a Vicente, ayrado mando a

los

verdugos, que le tendieran en el ecúleo, que descoyun- taran todos sus miembros, que con garfíos ó pey.nes de acero araran su cuerpo, abriendo

en

él tan profun- dos los surcos que se descubrian sus entrañas: que así JIagado de pies á cabeza le asaran en una cama de hier- ro puesta sobre las ascuas:. que .. '.. Mas no pl;1edo, H rmanos mios (harto lo siento) no puedo seguIr los pasos de la dilatada gloriosa carrera del mar,tirio de Vicente: de un martirio, que comprehende enSI qua~to tubi~ron de mas admirable todos los martirios: de un martirio que fué obra de Dios, no como quiera, no solo como son todos los martirios obra de la Divina

grac~a,sino que ~ué en el órden so?re~atural, de .la gracia una obra milagrosa y extraordmana del mfiIllto poder de Dios.

13 ¿ No fué un milagro patente, que nuestro San...

to no muriera en los tormentos, siendo qualquiera de ellos capaz de quitar muchas vidas? ¿ No filé tambien milagro, que baxaran los ángeles del cielo al lóbrego calabozo, en que últimamente le encerró Daciano, á JIenarle de luces y resplandores, á convertir en fragan- tes flores los cascos de tejas, de que estaba cubierto el suelo, á sacar del cepo á Vicente, y con armoniosas voces cantar su victoria? ¿No fué milagro, que Vicen- te muriera, Y,se subiera al/cie~o,apénas dexó. de pa- d c r n la tierra? ¿ No fue mIlagro, que arrojado su sagrado cuerpo al muladar, paraque fuera pasto de10.s brutos, un cUl;rv~ se constituyera guardia para su de- fensa? ¿No fue mIlagro, que echado en alta mar ata- do áuna pesada muela saliera nadaRdo á la playa á se- pultarse en su arena? ¿ No fué asímismo, el.1 sentir de San Agu~tin,una espec~e de milagro, que á pesar de tantos milagros se ob/st~nar.a DaciaI~o en su impiedad para acrescentar el mento y la glona de Vicente,? 50- lame~1tepodemos decir, no fLIé milagro, que frustra-

. dos

(32)

24 SRltMON u.'

dos los depravados intentos del tirano, en

vez

de per-

vertirse los christianos, se convirtieran los rpismos ver- dugos, y otros muchos gentiles á, vista, y á la fuerza de tantos milagros, que hiciéroh- evidentemente crei~

bIes las verdades de nuestra

fe..

14 Y ahora, Hermanos mios, salta á los ojos el gran beneficio, que hizo Vicente á Valencia. Cierta- mente no tenemos que envidiará Jerusalen, á Roma~

ni á Antioquia la dicha de que murieran en ellas Esté-~

ban, Lorenzo y Romano, diáconos y mártires escla- recidos, porque no es inferior la dicha que acarreó á nuestra patria el martirio de Vicente. Ni tenemos que envidiar á Huesca Ó á Zaragoza la gloria de que en aquella ciudad naciera Vicente al mundo, siendo ma- yor la que nos cabe de que en esta naciera para el cielo. Porque si la Iglesia llama al dia de la muerte de los santos dia de su nacimiento, con igual razon debe- mos contemplar á esta ciudad, como lugar del naci- miento y patria de Vicente. Derramó Vicente, es inne..

gable, los raudales de su doctrina en Zaragoza, infun- dió en los corazones de suspaysanos tanta fortaleza, y los preparó al martirio de modo, que Aurelio Pruden- cio se atrevió á decir, que su patria competia con. Ro- ma, y con Cartago en el número de los mártires l . Mas por la misericordia de Dios Vicente derramó_ en esta ciudad los raudales de su preciosa sangre, que fué fecunda semilla de christianos, segun la expresioll de Tertuliano, y segun acreditó la experiencia. Pues in- mediatamente despues del martirio de Vicente crecié- ron á millares sus fieles, y siempre ha producido abun- dantes sazonados frutos de santidad. .

15 Bien conociéron este beneficio nuestros paysa- nos" y bien lo agradeciéron. Porque no penseis, Her- manos mios, que así como los hombres comunmente desconocen y desamparan coil: vileza á sus mayores bienhechores, quando los ven perseguidos ó de~gra-

. Cla-

J .Aur. Prud. himno in l\1Iart. C~saraug.

(33)

DE SAN VICENTE MÁR.TIK. z5 ciados: así aquellos christianos viendo á Vicente en la cárcel y en el patíbulo, cobardes se escondiéron y le desamparáron, para evitar que Daciano irritado les quitara la vida. No por cierto. Antes al contrario fieles en la fe de ]esu-Christo y firmes en la fidelidad á su mártir Vicente, generosos le asisten en la cárcel, intré- pi os le acompañan en su pasion y !Uuerte. Vedlos. en el tribunal mezclados entre los gentIles notar las funo-

a voces de Daciano, y las apacibles respuestas de Vic nt . V dIos derramar lágrimas de compasion á vis- ta de la angre que derrama, y de las penas que pade- ce Vicente en el ecúleo. Ved, no á unos ú otros, sino á todo los fieles Valencianos congregados en esa pla- zuela pasar la noche, que precedió á este día en que murió Vicente, con una devocion y fineza igual á la que mostráron los cartagineses en la vigilia del martirio de su anta obispo Cípriano. Ved como asechan por las r ndijas de las puertas de esa cárcel, y pereiben las lu- ces que resplandecen, las angélicas voces que resue- nan en el calabozo de Vicente. Ved) como abiertas las pUertas entran á mullir la cama, y reclinar en ella á

Vie nte. Ved am1dos Hermanos mios, y enterneceos al ver ca no nuestros paysanos besan con su boca y ba- ñan con sus lágrimas los

pies

de Vicente ya difunto, como corren con los labios los surcos, que abrió la impiedad e~_su cuerpo, C01U? lamen con su lengua la sangre, y tmen con ella los henzos , paraque sean ve-

nera~l reliquias y seguras prendas de la proteccion de VJcente.

16 .¿Q~ereis, Hermanos mios, mayores pruebasd~

la v~l1eraClOny amor de nuestrOS paysanos á Vicente?

Seguid los pasos q~e dan hácia la playa del mar, gutÍa4 dos d~ una santa VIUdalla1U~da]ónica, á quien Vicen- te rev~lóel lugar en que yacla su cuerpo, y veréis con que plfdad le sacan de la arena, le toman en sus bra- zas, ~ trayéndole á esta ciudad, le dan en un pequeño orat~flodecente sepultura. Y ademas de esto sabiendo

Tom.

l. D · que

(34)

;.26 SERMON 11., .

qúe, restituida,la paz á·la '-Iglesia, erigiéron una sun- tuosa basílica para colocar su sagrado cuerpo, confe- saréis que no pudiéron ser mas devotos suyos de lo que fuéron. En realidad debian serlo mas que todos. Por- que si, segun decia san Agustin

1,

ya en su tiempo no habia nacion, ni pueblo en que fuese conocido el nombre de Christo, que no celebrase el martirio de Vicente: si Gildeberto rey de Francia tuvo tal devo- cíon áVicente, que prefirió una estola suya á la con- quista y dominio de Zaragoza Z : si para colocarla y venerarla fabricó aquel monarca en Paris un mag- nífico templo, y su obispo Cesarío el mas insigne mo- nasterio: si en aquel reyno se erigiéron quarro iglesias catedrales, y otras muchas en honor de Vicente: si san Isidoro en su última enfermedad quiso ir á morir en el templo de Vicente: y para decirlo de una vez con las palabras de un -Santo Padre español3,si los extraños se esmeráron en obsequio de. Vicente, con mucha mas razon debian distinguirse los Valencianos, habiendo . sido los mas favorecidos,y poseyendo su sagrado cuer- po que les dispensaba continuos beneficios.

17 Pero COIl harto dolor 10 digo, en la universal pérdida de España perdímos este precioso tesoro; y si he de decir lo que siento, recuperada del poder de los moros, no se ha restablecido el culto de Vicente en la solemnidad, que tuvo, y que le es debida. Porque sin pretender usurpar áDios la privativa jurisdiccion que le compete de pesar la santidad de. los espíritus, bien puedo decir con el angélico doctor S. Tomas, que los mártires exceden álos demas saritos en la gracia, y. en la gloria, y que los santos de los primeros siglos de la Iglesia, como .mas inmediatos á la fuente de Iasanti- dad Jesu-Christo, la.participáron con mayor abundan- cia. Tambien puedo ai5.adir que :l1ingun santo español ha sido tan univel'salmehte' venerado., ni tan aplaudido.

! " :. 1 ' . de

1 S. Aug-. Serm.xl1. Z Mariana Hist. de España. Lib.V'.c.8.

3.Serm. l . Append. 3. classis inter ¡Jug. tomo :;. p~ 314.

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