Documento de Trabajo IREMAI/GEMO
Año 1. N° 7 12/2012
LA ALIANZA SIRIO-IRANÍ Y SU
REPERCUSION EN LA CRISIS SIRIA
2011/2012
Nahir Isaac | [email protected] Paulina Marcaida | [email protected]
Resumen: El objetivo de este trabajo es analizar las características de la alianza histórica sirio- iraní, y sus repercusiones en la posición que ha tomado Irán frente a la crisis siria que se desarrolla desde marzo de 2011 en el contexto de la Primavera Árabe.
La alianza sirio-iraní: un análisis histórico
La alianza estratégica de Irán y Siria tiene ya más de treinta años. El comienzo de esta relación especial puede situarse a finales de la década del 70, luego de la Revolución Islámica en Irán. Desde 1979, la alianza entre Siria e Irán ha tenido un impacto significativo en la configuración política de Oriente Medio.
Este entendimiento se debe a una variedad de factores. Ambos países representan excepciones dentro del mundo árabe e islámico, al estar gobernados por la confesión islámica shiíta (en el caso de Siria, en su versión alauita1), siendo que los gobiernos de los demás países árabes están en manos de la rama sunnita del Islam2. A su vez, Siria es el único país árabe que comparte junto a Irán una condena férrea al Estado de Israel y a la influencia de Occidente en Oriente Medio. Ambos países están comprometidos con la defensa de la causa palestina en la región, y cooperan con movimientos de resistencia palestina como Hamas en Gaza y Hezbollah en el Líbano. Siria ha sido un país activo en la causa árabe, desde la partición de Palestina y la primera guerra árabe israelí en 1948, y desde 1967 reclama a este país la devolución de la región de los Altos del Golán, que fueron tomados por Israel en la llamada Guerra de los Seis Días. Al mismo tiempo, son impares en ideologías políticas. La ideología del partido Baath sirio es estrictamente secular y socialista. La ideología de Irán es estrictamente religiosa e imbuida en un fuerte nacionalismo y, en principio, opositora al secularismo. Sin embargo, sus objetivos estratégicos comunes han llevado a cabo la alianza juntos por tres décadas. Por otro lado, Siria ha brindado su apoyo en forma constante a la política nuclear llevada a cabo por Irán, afirmando que dicho país tiene derecho a desarro llar un
1 Los alawíes son una secta minoritaria chií que deifica al imán Alí y creen en la trasmigración de las
almas, doctrinas que chocan de lleno con la ortodoxia islá mica y que a menudo han sido tachadas de heréticas
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Para más información sobre la d iferenc ia entre sunnitas y shiítas, ver: PAREDES RODRIGUEZ, Rubén, “La incidencia de las fuerzas profundas en el proceso de construcción identitaria de Irak, Irán y Afganistán”. En Cuadernos Política Exterior, Nº81, CERIR, Rosario, julio -septiemb re 2005, págs. 14-15.
programa nuclear con fines pacíficos, enfatizando la necesidad de una salida diplomática a la disputa que dicho programa genera con el resto de la comunidad internacional.
La alianza también refleja una necesidad común. Juntos, tienen una mejor oportunidad de alcanzar sus metas a largo plazo. En el caso de Siria, como ya se dijo, quiere recuperar los estratégicos Altos del Golán -perdidos en manos de Israel en la guerra de 1967- y mantener su poder de veto sobre la política libanesa. Irán quiere se r el jugador por excelencia regional en el Golfo Pérsico y garantizar su influencia sobreIrak. Ambos también quieren proteger los intereses árabes (en el caso de Damasco) y los intereses islámicos (en el caso de Irán) en toda la región.
Las relaciones entre Irán y Siria han atravesado distintas fases. Siria fue el primer país árabe en reconocer al gobierno provisional del primer ministro, Mehdi Bazargan después del derrocamiento del Sha, y tercero en el mundo, después de la Unión Soviética y Pakistán. Damasco ha proporcionado un valioso apoyo diplomático y militar a Teherán a partir de 1980, año en que se produjo la invasión iraquí a Irán. La alianza fue formalizada en marzo de 1982, cuando una delegación siria de alto nivel, encabezada por el entonces ministro de Relaciones Exteriores Abd al- Halim Khaddam, visitó Teherán y concluyó una serie de acuerdos bilaterales en materia de petróleo y de comercio, y un pacto secreto sobre los asuntos militares3.
La década de 1980 marcó la etapa más problemática de la a lianza Siria-Irán. La guerra civil libanesa y la guerra Irán-Irak drenaron sus recursos y socavaron la influencia de los nexos entre Damasco y Teherán. Durante la Guerra del Golfo de 1990-1991 contra Irak, Siria aportó tropas a la coalición liderada por Es tados Unidos e Irán se mantuvo neutral4.
Cuando la Guerra Fría terminó y Estados Unidos se convirtió en la potencia dominante del mundo, la alianza entre Teherán y Damasco se hizo cada vez más importante. Han colaborado tanto en el desarrollo de misiles balísticos como en incitar a Hezbollah y
3 GOODA RZI, Jubin, “Iran and Syria”. En The Iran Primer, United States Institute of Peace, 30 de julio
de 2012. Disponible online en el sitio web: http://iranprimer.usip.org/resource/iran-and-syria. Consultado el día 05/08/2012.
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Hamas para presionar a Israel, así como para influir en los acontecimientos en el Líbano y la Autoridad Palestina. Su ayuda fue fundamental para permitir a Hezbollah librar una guerra de guerrillas durante los años 1990 contra Israel, que optó por retirarse en 2000. Tanto Siria como Irán, coquetearon con los Estados Unidos durante esta fase. Damasco, participó en esporádicos esfuerzos de paz de los Estados Unidos. Y bajo el presidente reformista Jatamí Mohamed a finales de 1990, Teherán propuso derribar el "muro de la desconfianza". Pero el esfuerzo producido no logró ningún progreso5.
La cooperación entre Irán y Siria, aumentó considerablemente después de la invasión liderada por Estados Unidos a Irak en 2003. En ambo s países se acogió con satisfacción el derrocamiento de Saddam Hussein, su enemigo común. Pero la velocidad de la victoria militar de EE.UU. también planteó por primera vez los temores de que Irán o Siria fueran el próximo objetivo en la administración de Bush de "Guerra contra el Terror". Aumentó la acción de estos países en Irak, sobre todo luego de que la administración de Obama anunciara su plan de retirada6. Teherán cultiva las relaciones con los principales partidos políticos iraquíes y las milicias, en particular los shiíes, para asegurar que Bagdad no volviera a ser hostil. Y Damasco esporádicamente limitó el flujo de insurgentes a través de su frontera. Ningún país quería que Irak se sumergiese en la anarquía o guerra civil. Pero tampoco querían que aliados de Estados Unidos tuvieran el control político de Bagdad.
El equilibrio de poder en la alianza sirio- iraní ha cambiado desde 1979. Siria fue el socio dominante en la década de 1980. Irán es el socio más fuerte hoy en día. La alianza Siria-Irán ha sobrevivido en parte porque ha sido principalmente de naturaleza defensiva. Durante tres décadas, esta alianza se ha dirigido principalmente a neutralizar las capacidades iraquíes e israelíes y la prevención de la invasión estadounidense en Oriente Medio. Las alianzas defensivas que tienen objetivos fijos y limitados a menudo son las más duraderas.
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Ibíde m
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La primave ra Árabe y la política de Teherán
En el contexto de la Primavera Árabe, la represión de las protestas en Siria -que comenzaron en marzo de 2011 y ya llevan más de un año- se han cobrado según los últimos informes de la ONU más de 10.000 vidas. Irán denomina a este conjunto de revoluciones “despertar islámico”, y se ha mostrado favorable a dicho proceso en los demás países árabes. De esta manera, ha visto con buenos ojos a los movimientos revolucionarios de Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Bahréin, Arabia Saudí y Jordania. Sin embargo, en Siria ha tomado la posición opuesta y ha brindado su apoyo a Bashar Al Assad durante todo el proceso. En los últimos me ses, sin embargo, su posición se ha vuelto más moderada, y ha recomendado a Damasco la implementación de algunas reformas políticas.
En un principio, Irán reprodujo el discurso sirio según el cual las protestas eran vistas como un hecho insignificante y orquestado por las potencias extranjeras, principalmente Estados Unidos. Sin embargo, ya a mediados de 2011 comenzó a percibirse un cambio en esta posición, al mismo tiempo que las protestas mostraban no ser sólo un hecho aislado e insignificante, en la medida en que aumentaban y se extendían por todo el país. En ese momento, algunos funcionarios iraníes comenzaron a referirse a las “legítimas” demandas del pueblo sirio y a la necesidad de una reforma política, manteniendo siempre su rechazo a la intervención de Estados Unidos.
A principios de 2012, los iraníes comenzaron a llamar a una solución negociada. Fue así que en marzo de este año, Teherán brinda su apoyo al plan de seis puntos elaborado por Naciones Unidas para la crisis en Siria.
Ante la visita a Irán del mediador de la ONU y la Liga Árabe Kofi Annan, el presidente Mahmud Ahmadineyad declaró su apoyo al plan de paz presentado por este último7,
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La descripción del plan de paz presentado por Kofi Annan se encuentra disponible online en el sitio web: http://www.a lja zeera.co m/news/middleeast/2012/03/2012327153111767387.ht ml . Consultado el día 17/ 05/ 2012.
pero se opuso a la salida de Assad del gobierno sirio. Afirmó que el conflicto debía resolverse internamente y el estatus político de Siria no debía modificarse.
Sin embargo, no ha existido en el país persa una posición unánime de parte de sus principales líderes políticos, religiosos y militares. Algunos han insistido en la necesidad de que el gobierno sirio entable un diálogo con la oposición, mientras que otros siguen fomentando la solidaridad hacia el presidente sirio, frente a los “enemigos occidentales”. Por último, hay quienes han optado por una combinación entre las dos posiciones: en julio de este año, el embajador en la ONU Mohammad Khazaee advirtió a los demás países de apoyar a los grupos de la oposición en Siria con armas o dinero, pero también mostró un compromiso al apoyar el plan de seis puntos de la ONU. El canciller iraní, Ali Akbar Salehi, recibió a su homólogo sirio, Walid Muallim, unos días después en Teherán. Salehi reconoció el deseo de reformas del pueblo sirio, pero también acusó a Israel y otros países de tramar un "complot" contra Damasco.
A este respecto, son ilustrativas algunas declarac iones en conferencias de prensa de funcionarios iraníes a lo largo del transcurso de la crisis Siria. En ellas se ve la evolución de la opinión iraní en su conjunto hacia una mayor moderación, mientras se mantienen ciertas ideas, como la necesidad de una b úsqueda de soluciones a nivel interno y la oposición a una intervención de los países occidentales, en especial Estados Unidos.
El 12 de abril de 2011, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Ramin Mehmanparast afirmó: "Lo que está sucediendo e n Siria es un acto malicioso de los occidentales, especialmente los estadounidenses y los sionistas (...) Nadie debe dejarse engañar por este truco de los estadounidenses"8. En junio de ese mismo año, el Líder Supremo ayatolá Alí Jamenei sostuvo que "la esencia del despertar islámico en la región es anti-sionista y anti- Estados Unidos. Pero en el caso de Siria, es evidente la influencia de Estados Unidos e Israel”.9
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Dec laraciones e xtra ídas de: NADA, Ga rret, “ Iran’s Evolving Po licy on Sy ria”, The Iran Prime r, Un ited States Institute of Peace, 30 de julio de 2012. Disponible online en el sitio web:
http://iranprimer.usip.org/blog/2012/jul/ 30/iran%E2%80%99s -evolving-policy-syria . Consultado el día 02/ 08/ 2012. [La traducción es nuestra].
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En agosto de ese año comienzan a surgir opiniones más moderadas, aunque manteniendo el rechazo a una injerencia norteamericana. Por ejemplo, el 27 de agosto el Ministro de Relaciones Exteriores Ali Akbar Salehi afirmó: "El gobierno debe responder a las demandas de su pueblo, ya sea en Siria, Yemen o en otros países (...) La gente de estas naciones tienen demandas legítimas, y los gobiernos deben responderlas tan pronto como sea posible"10. El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad en septiembre señaló que "las naciones regionales pueden ayudar a los ciudadanos de Siria y al gobierno en la implementación de las reformas esenciales y en la resolución de sus problemas".11
A fines de enero de 2012, Jamenei, luego de señalar que la acción de Estados Unidos tiene por objetivo “dar un golpe al frente de resistencia en la región, debido a que Siria apoya a la resistencia de Palestina y la resistencia islámica del Líbano”, indicó que "la postura de Irán hacia Siria es la de apoyar cualquier tipo de reforma que beneficie a la población del país, y oponerse a la interferencia de los Estados Unidos y sus aliados en los asuntos internos de Siria”12
. Más tarde, en marzo, reiteró que "Irán va a defender a Siria porque es compatible con su política de resistencia contra el régimen sionista [Israel], y se opone firmemente a cualquier injerencia de fuerzas extranjeras en los asuntos internos de Siria”.13
Alaeddin Boroujerdi, presidente para la Seguridad Nacional del Parlamento y del Comité de Política Exterior, señaló en una conferencia de prensa en abril: "Irán espera que el presidente Bashar al Assad (...) mantenga la estabilidad de Siria y restaure la paz en el país a través de la ejecución de las reformas y la prevención de la injerencia extranjera."14 10 Ibíde m 11 Ibíde m 12 Ibíde m 13 Ibíde m 14 Ibíde m
Las últimas declaraciones del mes de julio reafirman la posición de Teherán en torno a la cooperación con el país vecino para llegar a una solución de la crisis, y a la oposición a una injerencia de Estados Unidos en Medio Oriente.
El ex enviado especial de las Naciones Unidas y la Liga Árabe a Siria, Kofi Annan, dijo hace pocos meses al Consejo de Seguridad de la ONU que Irán aceptaba el plan de transición política que él ofreció al régimen de Damasco y a los opositores, después de una visita a Oriente Próximo. Annan intentó de ese modo que las potencias occidentales, y especialmente Estados Unidos, aceptaran al régimen de los ayatolás en las negociaciones para acabar con la violencia en Siria, algo a lo que se opuso de forma frontal e inmediata la Casa Blanca.
La propuesta de Kofi Annan de incluir a Irán en la búsqueda de una salida a la grave crisis Siria, divide a las superpotencias y subraya el escaso margen de maniobra del mediador de la ONU. Washington, Londres y París se apresuraron a expresar su oposición a la presencia de Teherán en el grupo de contacto que ha propuesto como último recurso para evitar que Siria se sume en la guerra civil. La falta de avance de las conversaciones nucleares con la República Islámica influye sin duda en esa actitud15. Dispuesto a no tirar la toalla y salvar su prestigio, Annan planteo al Consejo de Seguridad la creación de un grupo de contacto en el que participen los cinco miembros permanentes de ese directorio (EEUU, China, Rusia, Reino Unido y Francia) más los países vecinos de Siria “con influencia real sobre la situación”, como Turquía, Qatar, Arabia Saudí y el citado Irán. Su objetivo, explicó, es que “todas las partes se muevan en la misma dirección”.16
Annan finalmente presenta su renuncia y es substituido por el argelino Lajdar Brahimi. La misión de Naciones Unidas concluyó el 24 de agosto del corriente año, y se mantuvo una oficina de enlace en Damasco. Unos d ías antes, en la Cumbre de la Organización de Estados Islámicos celebrada en La Meca, el nuevo presidente egipcio Mohamed Morsi lanzó la iniciativa para la constitución de un grupo de contacto, para buscar una
15 Fuente: Diario El Pa ís, 11 de julio de 2012. Disponible online en el sitio web:
http://internacional.elpais.com/ internacional/2012/07/11/actualidad/1342037410_130149.ht ml . Consultado el día 02/08/2012.
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solución a la crisis siria. En el mismo debían estar incluidas las cuatro mayores potencias de Medio Oriente: Turquía, Arabia Saudita, Egipto e Irán. Esta propuesta se diferencia así del llamado Grupo de los “Amigos de Siria”, compuesto sólo por naciones occidentales. Pero más allá de dicha propuesta, el presidente Morsi no es completamente neutral, sino que sigue pidiendo la dimisión de Bashar al Assad. 17
Repercusiones en Irán
Fuera de Damasco, en ninguna otra capital se está sintiendo la turbulencia que sacude a Siria con la misma intensidad con la que se siente en Teherán. Para la República Islámica de Irán, la caída de Bashar al Assad supone no sólo la pérdida de su aliado clave en la región, sino un riesgo existencial.
Como plantea Luciano Zaccara18, la política exterior de Irán siempre estuvo marcada en torno a la región. Según el autor, existen ciertas tendencias exteriores que incluso se mantienen desde antes de la revolución de 1979, y que representan una política de Estado con independencia de la orientación ideológica del actual régimen. Las tendencias permanentes tienen que ver, por una parte, con la existencia de áreas geográficas prioritarias para Irán y las percepciones de amenaza exterior y, por otra, con las áreas de interés estratégico y el papel que el país pretende cumplir en el contexto regional.
En cuanto a lo primero, las áreas geográficas de interés iraní han estado marcadas siempre por su entorno regional, muy vinculado a las percepcione s de amenaza que esas áreas representaban real o potencialmente. La pretensión de ser el Estado que garantice la estabilidad y la seguridad en el Golfo Pérsico se ha dado tanto en la era del Sha Reza Pahlevi como desde la Revolución Islámica, en algunos casos a través de la presencia militar en el extranjero, y otras veces tratando de influir en los acontecimientos internos
17 Fuente: Dia rio El País, 27 de agosto de 2012. Disponible online en el sit io web :
http://internacional.elpais.com/ internacional/2012/08/27/actualidad/1346090361_553086.ht ml
18 ZACCARA, Luciano, “La construcción de la política exterior iran í”.
En : http://www.lenguapersa.com/Articulos/Luciano.pdf. Consultado el día 02/08/2012.
de sus vecinos, ya sea mediante su participación en la resolución de conflictos o aprovechando la existencia de los mismos en beneficio propio. La relación con los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo y con Irak ha estado generalmente marcada por este interés. La pretensión de liderazgo regional también se ha mantenido como tendencia iniciada en la era monárquica, en el seno de la región y en el contexto de los países miembros de organizaciones como la Conferencia Islámica, la Cooperación Económica y la de Países Exportadores de Petróleo. En este último punto hay que incluir la pretensión de Irán de ingresar en el “club nuclear”, ya que el papel de potencia regional no podría sostenerse frente a la existencia en su contexto geográfico de, al menos, dos países con capacidad nuclear: Israel y Pakistán19.
La caída de Bashar el Assad supone el debilitamiento de esta política exterior desarrollada por Irán en la región, ya que sin su principal aliado, el régimen de Teherán queda muy lejos de llegar a la hegemonía y el control sobre la zona de Medio Oriente. Además, con un posible nuevo régimen sunní, se va a alejar aún más de la posibilidad de poder controlar el Golfo Pérsico.
La mayor preocupación de Irán es la posible instalación de un gobierno pro norteamericano en Siria, o la toma del poder por parte de la Sociedad de los Hermanos Musulmanes, grupo islámico sunita anti- iraní. De una modificación en el gobierno de este país, Irán podría quedar solo en su política ante Israel. Además, las milicias del Hezbollah en el Líbano quedarían debilitadas, y podría modificarse toda la política hacia la cuestión palestina. Los líderes de la oposición han afirmaron su intención de modificar la política de Siria hacia Irán y Hezbollah.
En términos más amplios, Irán está perdiendo su único aliado en el mundo árabe aparte del Irak post-Saddam, y, por tanto, quedaría casi completamente aislado. En su lucha por la hegemonía regional, Irán se enfrenta a dos poderes suníes de importancia -Turquía y Arabia Saudí-, así como al protector de dichos poderes: Estados Unidos. El inminente aislamiento regional afectaría, también, la posición que mantiene Irán en cuanto al tema nuclear. “Siria es la joya de la corona de Irán, su principal valor
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estratégico. Con la caída de Bashar, el régimen iraní va a perder su mayor inversión de los últimos 30 años en esta región en términos de dinero, armas y estrategia”, resume Abdulá el Shayji, director del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Kuwait.20
Mientras tanto, en el transcurso de la crisis, Irán ha sido acusado de enviar armas a Siria, en contra de la prohibición del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y de asesorar al régimen de Damasco para reprimir el levantamiento. A su vez, existen denuncias de refugiados sirios en Turquía que aseguran la presencia de militares iraníes dentro de las fuerzas de represión, aunque el gobierno iraní ha desmentido totalmente dicha afirmación. Irán también ha sido acusado de enviar dinero a Damasco para contrarrestar las sanciones económicas impuestas a ese país por la comunidad internacional.
La política llevada a cabo por Irán frente a los sucesos en Siria, sumada a su política nuclear, lo ha posicionado no sólo contra Occidente sino también contra el mundo árabe. A su vez, este país también sufre los efectos de las sanciones económicas impuestas por los países occidentales, lo cual se traduce en una crisis interna tanto política como económica.
Conclusión
La alianza sirio- iraní, que se ha mantenido durante décadas, hoy adquiere mayor importancia frente a la presión internacional que soportan ambos países.
La guerra civil en Siria es un acontecimiento de suma impo rtancia, que dista mucho de tratarse de un simple suceso a nivel interno. Por el contrario, involucra a toda la comunidad internacional, ya sea desde Naciones Unidas o desde el complejo sistema de alianzas que se entretejen entre los países de Medio Oriente con el resto del mundo. En este complejo escenario, el papel de Irán es de importancia clave, ya que ha sido el
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Fuente: Diario El Pa ís, 29 de julio de 2012. Disponible online en el sitio web: http://internacional.elpais.com/ internacional/2012/07/28/actualidad/1343485990_723132.ht ml .
aliado histórico de Siria en la región. Este país puede cumplir un rol primordial en el desenlace de la crisis, y a su vez, su política regional puede verse profundamente afectada por el resultado de la guerra civil.
Por todas estas razones, la influencia de Irán sobre los acontecimientos actuales en Siria es una variable de primer orden que no debe ser pasada por alto.
Bibliografía
Bibliografía General
PAREDES RODRIGUEZ, Rubén, “La incidencia de las fuerzas profundas en el proceso de construcción identitaria de Irak, Irán y Afganistán”. En Cuadernos Política Exterior, Nº81, CERIR, Rosario, julio-septiembre 2005.
ZACCARA, Luciano, “La construcción de la política exterior iraní” en http://www.lenguapersa.com/ , 2009. Sitios web - www.aljazeera.com - www.bbc.co.uk/mundo/ - www.elmundo.es - www.elpais.es - www.iranprimer.usip.org - www.vanguardia.com.mx