La voz de la familia sobre la terapia familiar : ¿Qué es? ¿Cómo es? y ¿Para qué sirve?
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(2) Tabla de contenidos. 1. Resumen. 4. 2. Introducción. 5. 3. Fundamentación Teórica y Planteamiento del problema. 6. 3.1. Investigación en Terapia Familiar. 6. 3.2. Terapia Familiar y la necesidad de investigar en Chile. 9. 3.3. Inclusión de la voz de los consultantes en la investigación en Terapia Familiar. 10. 3.4. La construcción y transformación de significados como fenómeno relacional. 11. 3.5. Consultantes como co-investigadores. 14. 3.6. Perspectiva y valoración de los consultantes a Terapia Familiar y de pareja del proceso de psicoterapia. 15. 3.7. Consideraciones sobre la voz de los niños en Terapia Familiar. 16. 3.8. Investigación con identidad local: Terapia Familiar con niños y adolescentes en el Instituto Chileno de Terapia Familiar. 18. 4. Pregunta de investigación. 21. 5. Objetivos. 22. 6. Preguntas directrices. 22. 2.
(3) 7. Marco metodológico. 23. 7.1. Diseño metodológico. 23. 7.2. Procedimiento de investigación. 26. 7.3. Técnica de producción de datos. 28. 7.4. Modelo y plan de análisis. 30. 7.5. Consideraciones Éticas. 35. 8. Resultados 8.1. 8.2. 36. Resultados descriptivos. 36. 8.1.1 Qué es Terapia Familiar. 35. 8.1.2 Cómo es la experiencia de participar en Terapia Familiar. 38. 8.1.3 Resultados o aportes de la Terapia Familiar. 40. 8.1.4 Facilitadores del Cambio identificados por las Familias. 47. Resultados relacionales. 60. 9. Conclusión y discusión. 67. 10. Referencias Bibliográficas. 85. 11. Anexos 11.1 Anexo Nº 1: Descripción del estudio enviado a las familias en la invitación a participar. 91. 11.2 Anexo Nº 2: Formato de consentimiento y asentimiento.. 93. 11.3 Anexo Nº 3: Codificación abierta. 96 3.
(4) Resumen. Este estudio se enmarca en el contexto actual de la investigación en psicoterapia, que afirma que la eficacia de la Terapia Familiar ha sido establecida, sin embargo, persisten vacíos sobre las condiciones bajo las cuales funciona. Esta investigación buscó comprender la percepción de los consultantes sobre el proceso de terapia. La pregunta que orienta este trabajo es ¿Cómo describen las familias, padres e hijos, atendidos por profesionales de la Unidad de terapia familiar con niños y adolescentes del Instituto Chileno de Terapia Familiar, el proceso de terapia familiar, su participación en éste y la de los profesionales, en la solución de los problemas que los motivaron a consultar?. Para abordar estas interrogantes, esta investigación se orienta desde la voz de los consultantes, realizando una entrevista a cuatro familias sobre su experiencia de la terapia familiar. Se realizó un estudio cualitativo utilizando el método de análisis de resultados de la teoría fundamentada desde una perspectiva epistemológica construccionista. Los resultados permitieron conocer la voz de la familia respecto de qué es la terapia familiar, cómo se hace y cuáles son sus aportes. Los miembros de las familias identificaron cuatro facilitadores del proceso terapéutico que influyeron en sus resultados: la terapeuta, la familia, el encuadre flexible y conjunto, y experiencias significativas vividas en conjunto (juego, dibujo y conversaciones sobre las relaciones). Las resultados de este estudio permiten contribuir a la pregunta sobre cuáles son los factores críticos de una terapia familiar efectiva desde la perspectiva de sus consultantes.. 4.
(5) Introducción. Este estudio se enmarca en el contexto actual de la investigación en psicoterapia, que afirma que la eficacia de la Terapia Familiar (TF) ha sido establecida (Sparks y Duncan, 2010; Pinsof y Wynne, 1995 en Sexton y Datchi, 2014) ya sea que ésta sea realizada en forma aislada o en programas multimodales (Carr, 2010; 2014; Sexton y Datchi, 2014). Sin embargo, persisten vacíos sobre las condiciones bajo las cuales la Terapia Familiar funciona, a saber: ¿Qué factores en la terapia conjunta son distintivos o críticos?, ¿Cuáles son los elementos, de los pacientes y terapeutas, críticos en los resultados de una terapia familiar? (Carr, 2010) ¿Cuáles son los mecanismos de cambio en terapia familiar? (Sexton y Datchi, 2014). Responder a estas preguntas es de relevancia para la optimización de los tratamientos, así como también para los procesos de docencia y entrenamiento en Terapia Familiar (Sexton y Datchi, 2014). Para abordar estas interrogantes, esta investigación se orienta desde la voz de los consultantes. Estudiar los procesos y la experiencia de los participantes, constituye un aporte a la práctica clínica en la medida que genera un conocimiento desde dentro del campo en el cual trabajan los clínicos y facilita el diálogo entre la investigación y la clínica (Gehart, Tarragona y Bava, 2007). Este estudio toma como referente la perspectiva construccionista social que comprende al sujeto como un ser relacional, y que ha conceptualizado la construcción de significados, las verdades y conocimientos como fenómenos que surgen desde dentro de relaciones y comunidades (Gergen, 2006; Shotter, 2001). Esta perspectiva impregna el enfoque teórico de este trabajo, ya que se considera concordante con la terapia familiar, en tanto aporta conceptualizaciones teóricas para la experiencia que ocurre en conjunto con otros y de este modo facilita referirse a los aspectos relacionales de la experiencia. El marco metodológico utilizado para comprender la experiencia de los consultantes a terapia familiar, también integra la perspectiva construccionista social al utilizar el método de análisis de la teoría fundamentada desde una perspectiva epistemológica construccionista (Charmaz, 2008). Este enfoque cualitativo facilita el estudio del fenómeno de la experiencia conjunta de terapia que da lugar a la construcción de significados y experiencias compartidas, por su. 5.
(6) énfasis en la exploración de significados de los actores y por su reconocimiento de los aspectos relacionales en su construcción (Charmaz, 2008). El estudio realizado apunta a conocer el fenómeno de la terapia familiar desde una orientación ideográfica (Flick, 2004) que permita describir fenomenológicamente y comprender hermenéuticamente aspectos de la experiencia de la terapia de familias, padres e hijos, atendidas por terapeutas que comparten un modelo teórico y de intervención específico. De esta forma se espera conocer aspectos de la práctica clínica anclados en la “vida real” del quehacer terapéutico en dicho contexto (Sexton y Datchi, 2014). Esta investigación busca comprender la percepción de los consultantes a terapia familiar sobre el proceso de terapia. La pregunta que orienta este trabajo es ¿Cómo describen las familias, padres e hijos, atendidos por profesionales de la Unidad de Terapia Familiar con niños y adolescentes del Instituto Chileno de Terapia Familiar, el proceso de terapia familiar, su participación en éste y la de los profesionales, en la solución de los problemas que los motivaron a consultar?.. Fundamentación Teórica y Planteamiento del problema. Investigación en terapia Familiar Weakland publica en el primer número de la revista Family Process en 1962 el artículo “Family Therapy as a Research Arena”. Se trata de una versión revisada de un artículo presentado en el Simposium de aspectos clínicos e investigación en el tratamiento familiar de la esquizofrenia en el encuentro de la American Psychological Asociation (APA) en 1961. Discute la factibilidad de la terapia familiar como una instancia de tratamiento e investigación. Afirma que la situación de la terapia familiar ofrece potencialidades especiales a la investigación, y que estas oportunidades de investigación parecen consonantes con el espíritu terapéutico básico. En términos de Weakland no solo “necesitamos hacer investigación para mejorar y extender nuestro conocimiento, sino necesitamos explorar con estas familias los significados que permitan promover un cambio real suficiente para dar oportunidad para que existan formas alternativas al comportamiento e interacciones de las familias” (Weakland, 1962, p.63). En ese mismo artículo, se plantea una reflexión introductoria sobre el problema de adoptar las premisas de las familias confundidas y aproblemadas que vienen a 6.
(7) nosotros como autoridades para ayudarles y que, a la vez, parecían decir “no cambies el modo de como lo estamos haciendo ahora” (Weakland, 1962, p.63). Beutler (2009) y Sexton et al. (2011) reconocen que los intentos de integrar la ciencia en la práctica de la psicoterapia por medio de directrices hacia el tratamiento, siempre han sido motivo de controversia. Identifican como punto clave de esto la evaluación a través de estudios altamente controlados que conducen a una estimación simplificada del impacto relativo de los tratamientos. Plantean que los debates en curso indican que las actuales prácticas basadas en evidencia, si bien pueden ser modelos útiles, no consiguen disminuir la brecha existente entre investigación y práctica clínica. Las tendencias actuales en investigación en terapia familiar, se caracterizan según Sexton y Datchi (2014), por el paso desde los estudios de resultados a la investigación de los mecanismos específicos de cambio, abordándose en la actualidad modelos específicos de cambio, desde múltiples perspectivas para explicar la complejidad del fenómeno de la terapia familiar. Es así como se cuenta con métodos estadísticos que describen trayectorias de cambio terapéutico y facilitan la comprensión del grado en que las intervenciones de los terapeutas, el momento en el que las realizan, la alianza y otros procesos influyen en dicha trayectoria. También se considera complementario y necesaria la integración de estudios cualitativos, que permiten acceder y referirse a contextos y practicas locales, acercándose a contextos más reales (Sexton y Datchi, 2014). A pesar de la reconocida importancia de la investigación en terapia familiar, todavía hay preguntas sobre su impacto práctico en la "vida real" (…) muchos clínicos se mantienen cautelosos acerca de la aplicabilidad de los resultados de la investigación a las situaciones de los clientes complejos y únicos, y han sido lentos en la adopción de los programas basados en la investigación, que a menudo se perciben como intervenciones producidas en serie. A muchos les preocupa que a medida que nos volvemos más basados en la evidencia, la creatividad y el dinamismo de los primeros días de la terapia familiar se ha ido (Sexton y Datchi, 2014, p.2). De acuerdo a estos autores, parte de la dificultad de integración de clínica e investigación tiene relación con que los profesionales clínicos tienen un enfoque más ideográfico al conocimiento, mientras que los investigadores buscan 7.
(8) tendencias y probabilidades. Es así como la falta de un idioma común se constituye en un obstáculo para que la investigación llegue a la práctica, en tanto que muchas de las preguntas de investigación son formuladas basándose en las preocupaciones académicas en vez de consideraciones clínicas (Sexton y Datchi, 2014). La confianza de los clínicos sobre los resultados de la investigación se ha visto interferida por la crítica de que estos conocimientos surgen de contextos que no responden a la vida real de los entornos clínicos. Sin embargo, en los últimos 10 años más del 77 % de los estudios ha sido realizado en encuadres comunitarios (ambulatoria y hospitalaria) por lo que sus resultados pueden ser bastante más aceptados fuera de los laboratorios universitarios y clínicas de entrenamiento (Sexton y Datchi, 2014). La práctica clínica de alta calidad es capaz de combinar los hallazgos de la investigación científica con el juicio clínico individual realizado por los terapeutas de familia en el contexto de sus interacciones con una familia o pareja. “La cuestión no es si la investigación va a la práctica, sino cómo se informa y es informada por la práctica” (Sexton y Datchi, 2014, p.3). En la medida que la práctica fomente una visión y proporciona pistas acerca de lo que es relevante para el trabajo clínico puede orientar nuestras investigaciones del cambio terapéutico (Sexton y Datchi, 2014). Luego de que la efectividad de la terapia familiar en general fue establecida (Pinsof y Wynne, 1995 en Sexton y Datchi, 2014) la agenda de investigación se amplió pasando a evaluar la efectividad de ésta en problemas y contextos específicos. La Investigación de resultados en terapia de pareja y familia ha identificado mecanismos de cambio que subyacen a los resultados clínicos positivos, a partir de los meta-análisis (que combinan resultados de grandes estudios de resultados individuales llevados a cabo en las comunidades locales, con diversos clientes en diversos entornos) y de la investigación de procesos. Se ha identificado factores comunes así como factores específicos para determinados enfoques (Sexton y Datchi, 2014). En relación a los mecanismos de cambio gran parte de la investigación de proceso que se ha llevado a cabo se ha realizado en tres temáticas: El establecimiento de una alianza terapéutica con los miembros de la familia; la gestión de las interacciones familiares conflictivas; y el cambio de las interacciones familiares. (Sexton y Datchi, 2014).. 8.
(9) La investigación en la terapia familiar ha evolucionado hasta ser identificada como investigación de intervención familiar, refiriéndose a un tipo de la investigación en familia que se centra en el proceso de cambio, tratando de encontrar qué intervenciones terapéuticas y/o programas de tratamiento son los más eficaces para ayudar a las familias a cambiar, buscando comprender las variables que pueden colaborar con el éxito de las intervenciones (Sexton y Datchi, 2014), es decir, una vez que se establece que un tratamiento funciona, se focaliza en comprender los mecanismos de cambio que sustentan su eficacia. La investigación de la intervención en Familia se basa en la investigación descriptiva básica sobre las familias que describe los patrones de relación y el papel de la estructura familiar. Además los estudios pueden ser más específicos, abordando tipos de efectividad, así como también estudiar intervenciones cada vez más específicas, focalizando en un número cada vez mayor de los moderadores y mediadores. La investigación de mecanismos de cambio orientada desde modelos teóricos y de tratamiento, es la investigación más específica. Los estudios de casos sistemáticos proporcionan una vista ideográfica del proceso clínico y son particularmente útiles en la identificación de las experiencias individuales en el proceso cambio, que podrían conducir a una mejor comprensión de los mecanismos clínicos o resultados (Sexton y Datchi, 2014). La investigación de la terapia familiar se ha tornado diversa en sus corrientes metodológicas, permitiendo así el estudio de preguntas complejas y detalladas sobre procesos y resultados. Los investigadores utilizan métodos cuantitativos y cualitativos, esta diversidad metodológica es en respuesta a la complejidad del estudio de las interacciones de la familia y los procesos de cambio (Sexton y Datchi, 2014).. Terapia familiar y la necesidad de investigar en Chile. En Chile el desarrollo de la investigación en terapia familiar y su integración con la práctica clínica familiar parece ser insuficiente. Luego de 30 años del surgimiento de esta disciplina en nuestro país, su desarrollo no ha ido a la par de investigaciones que den cuenta de su aplicación en los campos clínicos y docentes. La precariedad de la sistematización del desarrollo de la terapia en Chile se evidencia tanto en la ausencia de un relato publicado sobre su origen, así como en la escasa publicación de investigación de resultados y procesos. No se conoce a cabalidad ni sistemáticamente cómo es percibida y valorada este tipo de 9.
(10) terapia por los consultantes o por la comunidad de profesionales. Pese a esto, existen publicaciones de investigaciones en temáticas específicas. Algunos ejemplos son: los estudios sobre evaluación de disfuncionalidad familiar, desarrollados por Valdés y Florenzano (2006) y los trabajos realizados por Eduardo Carrasco sobre terapia familiar y niños y adolescentes sintomáticos (Carrasco, 2000; Guiraldes y Carrasco, 1995). Por otra parte la revista De Familias y Terapias del Instituto Chileno de Terapia Familiar, ha publicado tres investigaciones sobre la perspectiva de los pacientes, dos de ellas recogen la perspectiva de los consultantes sobre la terapia familiar, relacionando expectativas y resultados de la terapia (Cáceres, Barraza, Barranco, Bucciardi y Grau, 2000; Cáceres, Barraza, Giavio, Troncoso y Toledo, 1998) y un estudio que describe la percepción de efectividad de la terapia familia, de los pacientes, luego de tres años de terminado el proceso (Maida et al., 2011). Los estudios citados son concordantes con el interés en la voz de los participantes sobre los tratamientos psicoterapéuticos, aspecto distintivo del nuevo paradigma de investigación en psicoterapia que sostiene que la eficacia terapéutica es inherente a la experiencia del paciente y a la relación terapéutica. En tal sentido, como lo plantea Orlinsky (2010), los procedimientos del terapeuta son importantes, pero su aporte llega a ser efectivo por la contribución de la formación y desarrollo de esta relación terapéutica en la experiencia del paciente.. Inclusión de la voz de los consultantes en la investigación en Terapia Familiar. Las perspectivas derivadas de este paradigma se sostienen en una concepción epistemológica en ciencias sociales, que reconoce que el observador participa en la construcción de la realidad que observa y, por lo tanto, terapeutas y supervisores no pueden asumir que sus impresiones y evaluaciones de los eventos son un dato privilegiado de realidad, sino una parte de la realidad y deben por tanto legitimar otros puntos de vista que dan forma al evento y aprender que esto permite comprender mejor qué es lo que realmente está sucediendo (Anderson, 2012; Gergen, 2006; Orlinsky, 2010). La integración de la voz de los pacientes ha sido validada por la Asociación de Psicología Americana (APA) en el grupo Grupo de Trabajo sobre práctica terapéutica basada en evidencia, el cual reconoció en 2006 que este tipo de práctica considera la necesidad de la integración de la mejor investigación 10.
(11) disponible con la experiencia clínica en el contexto de las características, la cultura y las preferencias del paciente (Hubble, Duncan, Miller y Wampold, 2010). Desde esta perspectiva, la experiencia clínica se puede conocer si se establecen diálogos con los consultantes y/o con los terapeutas, sobre la terapia y su experiencia de ésta. El monitoreo y retroalimentación oportuna desde la perspectiva de los clientes es relevante: Ellos no son variables que dependen de la variable independiente “terapias”, sino son agentes activos y su voz es importante en la toma de decisiones clínicas por su centralidad en la ejecución, eficacia y evaluación de la psicoterapia (Bohart y Tallman, 2010).. La construcción y transformación de significados como fenómeno relacional. Los paradigmas actuales que comprenden al sujeto como un ser relacional, han conceptualizado la construcción de significados como un fenómeno relacional, que surge desde dentro de una relación (Gergen, 2006; Shotter, 2001). Desde esta perspectiva, el espacio terapéutico familiar es comprendido, como un espacio relacional co-construido (Anderson, 1997; Gergen, 2006; Shotter, 2001) que se constituye en una matriz relacional (Gergen, 2006) generadora de experiencias y significados, por y para quienes participan en él. Esta visión sustenta poner el foco en la importancia de los encuadres y sus implicancias en la forma relacional emergente. Un desafío del terapeuta es proporcionar un ambiente en el que todos puedan participar en un intercambio dialógico, que dé espacio a la voz de todos los participantes (Anderson, 2012). La perspectiva construccionista social aporta un marco comprensivo y metodologías para nombrar y aproximarse a los procesos descritos como acción conjunta o momentos interactivos propios del espacio relacional (Shotter, 2001; Shotter, 2009). Shotter (2001; 2009) plantea el carácter responsivo de la conversación (interacción) y la importancia del carácter conversacional (intercambio verbal y no verbal) de las relaciones. De acuerdo a este autor lo relevante es el proceso de desarrollo del compartir ideas que pueden o no generar entendimiento y un sentido común. Focaliza en el carácter contextual del significado generado, y en cómo las personas crean y mantienen ciertas formas de relación, y desde ahí, plantea una propuesta para el cambio. Enfatiza que a través de las 11.
(12) conversaciones las personas responden a, mueven a y se conectan con otras personas. A partir de estos planteamientos propone como foco de estudio el “flujo de actividades y prácticas respondientes y relacionales” (Shotter, 2001, p.20) contingente de la interacción comunicativa. Esta propuesta da un lugar central a la experiencia “nosotros” y “al saber desde dentro” de una relación, es decir al sentido común que se construye en una relación única. Esta perspectiva es un aporte a este trabajo ya que la construcción de significados en un contexto relacional, producto de una acción conjunta en una actividad conversacional, puede ser una forma de describir lo que sucede en una terapia familiar. El foco de este estudio es la experiencia conjunta desde la perspectiva de los consultantes, de terapia, el sentido común co-construido en ella y, en cierto sentido, lo que ellos aprendieron siendo parte de esa relación terapéutica construida por los miembros de la familia y el terapeuta. Shotter (2001; 2009) remite el cambio personal y relacional al plano de la acción conjunta, que sería un nivel pre lingüístico de la experiencia. La acción conjunta no puede remontarse a las intenciones de ningún individuo en particular, es como si tuviera una naturaleza exteriormente causada; para quienes intervienen en ella es “su” o “nuestra” situación. La acción conjunta produce resultados imprevistos e impredecibles y origina “marco práctico y moral organizado” que comprende a todos los que toman parte (Shotter, 2001). Plantea que a veces se producen “momentos en los que las “otredades” del otro nos penetran y convierten en otro” (Shotter, 2009, p 31). Se puede tratar de momentos ligeramente diferentes (en gestos o palabras) de lo que normalmente esperamos, Shotter describe su importancia, siguiendo a Wittgenstein, en la posibilidad de dar comienzo a nuevos juegos de lenguaje. Serían momentos cruciales en nuestras relaciones con los demás; en que emergen respuestas espontáneas (escucha activa o como una respuesta sensible), es una respuesta vivaz de nuestros cuerpos de las que no somos conscientes y no podemos evitar, que da lugar a una conexión vivida que nos transforma (Shotter, 2009). Los aspectos pre lingüísticos de la experiencia interaccional y del cambio descritos por Shotter son sintónicos y coherentes con los planteamientos del grupo de Boston y su teoría del desarrollo intersubjetivo aplicado a la psicoterapia (Stern et al., 2000) y la teoría de campos intersubjetivos (Storolow y Atwood, 2004), si bien los marcos teóricos desde los cuales emergen son diferentes, ambos apuntan o describir la experiencia relacional y los mecanismos de cambio. 12.
(13) y pueden ser un aporte para la comprensión del fenómeno relacional y del cambio ocurrido en este contexto. El grupo de Boston (Stern et al., 2000) describe momentos especiales que junto a intervenciones de tipo declarativo verbal, explicarían los cambios terapéuticos. Se refiere a “momentos” especiales reconocidos por los pacientes como de auténtica conexión de persona a persona con el terapeuta que cambió la relación con él o ella y el sentido de sí-mismo del paciente. El conocimiento relativo al proceder de las relaciones de acuerdo a Stern y sus colaboradores (2000) es implícito y opera fuera del campo focal de la experiencia verbal consciente, está representado no simbólicamente. El conocimiento relacional implícito se refiere a la relación de nuestro cuerpo con el mundo inanimado y también al conocimiento sobre las relaciones interpersonales intersubjetivas sobre cómo “estar con” alguien. Este conocimiento incluye aspectos afectivos, cognitivos y de conducta interactiva (Stern et al., 2000) Stern et al. (2000) sitúan el cambio terapéutico en lo que denominan “momento de encuentro”. Se trata de experiencias compartidas en la diada analítica que reorganizan el conocimiento relacional implícito del paciente y del analista; se experimenta como cambio cualitativo repentino en el contexto afectivo y modifica el modo de “estar-con”. En el momento de encuentro, que es un momento presente de intercambio dialógico, ocurre “un encuentro de especificidades entre dos sistemas de resonancia, en mutua armonía” (Sander, 1997, en Stern et al., 2000). En estos momentos, ocurre una auténtica conexión, construida conjuntamente y que requiere del aporte único de ambos miembros de la relación. Es en este sentido que el encuentro depende de la especificidad del reconocimiento (Stern et al., 2000). Una dimensión de la experiencia relacional que es objeto de estudio en terapia familiar y en la relación terapéutica diádica es el entendimiento mutuo. Shotter (2001) plantea que el entendimiento mutuo y común sólo se produce cuando se someten a prueba los dichos del otro a través de preguntas y reformulaciones, entre otros. Las personas se niegan a dejar que los demás entiendan de manera textual lo que hablan, sino que desarrollan un significado único y adecuado a la situación y a las personas que están en ella. Reconoce que en una conversación suele no ser claro “de que se está hablando” y se debe dar ocasión para contribuir recíprocamente a la producción de significados acordados. Se trata de un acontecimiento desarrollado y en desarrollo, dentro del curso de acción que lo 13.
(14) produce (Shotter, 2001). Especificar “de qué se está hablando” implica un proceso complejo de ida y vuelta tanto del hablante como del oyente, entre lo que se dice y lo dicho en el momento, también involucra la utilización de pruebas y supuestos, y el uso del contexto presente como espacio de espera de algo que se diga después y aclare (Shotter, 2001). En ese sentido, las relaciones conversacionales y los acontecimientos que se producen en ellas, adquieren significado en el contexto, dinámicamente sostenido, de esas relaciones construidas de manera activa y llegan a ser más importantes que las Ideas compartidas que podrían (o no) generar estas relaciones (Shotter, 2001).. Consultantes como co-investigadores La necesidad de preguntar a los clientes, integrando su perspectiva en la práctica clínica, se sustenta en nociones epistemológicas que reconocen la imposibilidad de acceder a la totalidad de la experiencia, a excepción de una aproximación a través de la complejidad dialógica de diversas perspectivas (Anderson, 2012). Los enfoques terapéuticos derivados del Construccionismo Social, especialmente el enfoque colaborativo (Anderson, 1997) y el de procesos reflexivos (Andersen, 2005), abordan dos temáticas ejes en este trabajo: El estudio de experiencias y significados compartidos y la integración de los consultantes como coinvestigadores. Los aportes de estos enfoques, derivados del Construccionismo Social, se consideran relevantes para este estudio por la confluencia de sus planteamientos clínicos con las metodologías cualitativas orientadas a la exploración de experiencias y significados, ya que estos se entienden co-construidos en una relación (Flick, 2004; Gehart et al., 2007). El enfoque colaborativo de Anderson, plantea énfasis en escuchar a los pacientes en una indagación compartida, en un proceso dialógico, descrito como “hablar con”. El foco es el proceso de diálogo de la terapia y el papel del terapeuta en su creación. Sustentada en los planteamientos postmodernos en relación a la generación del conocimiento, como co-creado en relaciones y diálogos, la investigación colaborativa se plantea como un contrabalance a la preferencia predominante de la investigación fundamentada en la lógica positivista (Anderson, 2012). 14.
(15) La investigación colaborativa (Gehart et al., 2007) propone una forma de concebir y abordar el esfuerzo de investigación, en el cual la postura del investigador es la característica definitoria de la ella. Se caracteriza, además, por la co-construcción del conocimiento, dar espacio a los procesos generativos, relevar la conversación de pares, considerar la indagación mutua, destacar la posición de curiosidad del investigador, sostener la imposibilidad de la objetividad, entender la entrevista como conversación, analizar los datos construyendo significados, y generar confianza y validez en relación a comunidades locales (Gehart et al., 2007). La iniciativa de preguntar a los consultantes como co-investigadores es ampliamente desarrollada por Friedman (2005). Este autor propone la inclusión de los consultantes como co-investigadores, como una práctica derivada de la perspectiva reflexiva desarrollada por Tom Andersen. Éste propone los procesos reflexivos como una forma de que emerjan perspectivas múltiples, derivadas de conversaciones internas y externas alternadas de los participantes (Andersen, 2005). Las perspectivas múltiples de un fenómeno, en tanto diferentes maneras de entender la cuestión, podrían crear nuevas ideas acerca de éste (Bateson, 1980, en Andersen, 2005). La terapia con las familias también ha sido descrita por los enfoques psicoterapéuticos derivados del construccionismo social como un espacio polifónico (Olson, Laitila, Rober y Seikkula, 2012). Es decir, un espacio de diálogo abierto en el que participan las voces de todos los actores presentes, en el que ninguna voz es más importante que otra. La noción polifónica de las relaciones parece ser un marco apropiado para la comprensión de la Terapia Familiar y la investigación sobre ella, ya que facilita preservar los centros de subjetividad, voz y agencia personal, sin que ninguno sea dominante. Desde esta perspectiva el intercambio dialógico o la dialogicidad (Bajtin, 1981 en Olson et al., 2012), sería un factor terapéutico primario, que enfatiza crear un lenguaje compartido, dar espacio a múltiples voces y adoptar una actitud de “estar con” (Olson et al., 2012).. Perspectiva y valoración de los consultantes a Terapia Familiar y de Pareja del proceso de psicoterapia. Este trabajo toma como fuente investigaciones que han integrado a los pacientes como co-investigadores del proceso de terapia, estas generan instancias metareflexivas en las cuales los participantes de la terapia se refieren al proceso. 15.
(16) terapéutico, su participación en él y la de los terapeutas (Chenail et al., 2012; Lobatto, 2002). Las experiencias de los clientes que participan en terapia de pareja y familiar conjunta, reportadas en la metasíntesis realizada por Chenail et al. (2012), dan cuenta que los clientes valoran su experiencia de terapia como positiva cuando perciben conexiones entre sus ideas preconcebidas de la terapia y lo que experimentan en ella; entre los procesos y resultados en su sesiones y cambios positivos o negativos en sus vidas significativos; y cuando perciben balances constructivos entre las obligaciones de todos los miembros de la familia, los roles, objetivos, comportamientos y tratamientos dentro y fuera de la terapia. El estudio señala que no es raro que los miembros de la familia en la misma sesión de terapia terminen con experiencias muy diferentes de la calidad del encuentro clínico (Chenail et al., 2012). Cuando los consultantes se refieren a la participación en terapia aluden a preconcepciones de terapia, a la experiencia de los clientes en terapia y a las relaciones interpersonales entre el cliente y otros miembros de la familia. Las categorías de cambio terapéutico emergentes desde la voz de los pacientes, aluden a cambios en la perspectiva, en la acciones (conducta), en la comunicación, reducción de conflictos y estrés, aumento de alternativas, mayor unión y cercanía, interacciones diferentes, y reflexión sobre las expectativas (Chenail et al., 2012). El estudio identifica en las experiencias de los clientes cuatro factores comunes específicos de la terapia conjunta de pareja y la familia estos son: La importancia de conceptualizar la terapia en términos relacionales; abordar problemáticas de patrones relacionales; ampliar el sistema de trato directo; y la ampliación de la alianza terapéutica para incluir a todos los miembros de la familia de una manera equilibrada (Chenail et al., 2012).. Consideraciones sobre la voz de los niños en terapia familiar. Construir la posibilidad de intercambio mutuo en Terapia Familiar cuando participan niños puede ser problemático si no se considera la asimetría en habilidades verbales y cognitivas, así como de poder. En este sentido los encuadres deben adecuarse a las necesidades y características evolutivas de los niños (Lobatto, 2002). La etapa evolutiva del niño que asiste a terapia con su familia aporta el marco evolutivo de la terapia (Carrasco, 2006). Gehart (2007) 16.
(17) afirma que los niños pueden establecer diálogos en los que se construye significados, que son bi-direccionales sólo que no siempre involucran palabras. Elementos concretos para que el adulto pueda establecer diálogos son, por ejemplo, dar el tiempo suficiente para comprender lo que el niño quiere expresar y utilizar medios no sean predominantemente verbales. Plantea que abrir espacio para la voz de los niños, supone comprender que estos son menos dependientes de las palabras para construir significados y que adultos y niños pueden interpretar de forma diferente los eventos. Gehart (2007) propone que los conceptos socio-construccionistas de acción conjunta o coordinada (Shotter, 2001; Gergen, 2006) y conocimiento de sentido común de Shotter (2001), son útiles en la conceptualización de cómo los niños construyen significados. Concebir que el significado es una propiedad emergente de la acción coordinada, aporta una forma de mirar cómo en las interacciones verbales o no verbales se construyen significados. Afirma que en contraste con los terapeutas y padres, los niños que entran en terapia suelen estar más cómodos y familiarizados con la construcción de significados, a través de acciones en lugar de palabras. Por lo tanto, cuando se trabaja con los niños, los terapeutas necesitan re-conectarse con formas de construcción de significados menos dependientes del lenguaje, como el juego. En las sesiones familiares con niños cuando se incluye el juego, éste da posibilidad para expresar una dimensión diferente de la familia, disminuyen las defensas y emergen con facilidad metáforas y simbolismos, permitiendo ir más allá de la complejidad adulta (Gil, 1994). En esta perspectiva, Willis, Walters y Crane (2014) realizan un estudio sobre las prácticas reales de los terapeutas con niños preescolares y de edad escolar e investigan sobre los mecanismos de cambio en la terapia de juego con familia, comparándolo con sesiones de técnicas solo habladas. Sus conclusiones revelaron evidencia que apoya la teoría de que las técnicas basadas en el juego promueven la participación de los niños pequeños, mejoran la calidad de la relación del niño con la terapeuta, y construyen experiencias emocionales positivas en terapia familiar. La consideración de la perspectiva de los niños sobre la Terapia Familiar es relevante para hacer frente a estas dificultades derivadas del encuadre con adultos y niños, y a la tendencia de terapeutas a excluir a los niños del espacio terapéutico y/o de la interacción (Lobatto, 2002; Carrasco et al., 2011). La pregunta sobre cómo la naturaleza del encuentro de Terapia Familiar da forma a 17.
(18) la manera en que los niños piensan y hablan en éste, abordada por Lobatto (2002) releva la perspectiva de niños sobre este problema. Las respuestas de los niños dan cuenta de que el encuadre influye en la sensación de centralidad o exclusión en el niño, la cual es gestionada por ellos en sus estrategias de participación (silencio, desviar la atención, respuestas deseables por los adultos), según se sientan molestos o no con la posición asignada. Sobre la definición del problema en contexto familiar los niños tienden a “apropiarse del problema” y sólo se refieren a la participación de los padres en él si sienten que estos les dan permiso. Por otra parte la presencia de juguetes o la posibilidad de jugar, les permite a los niños darse un espacio en la situación terapéutica familiar (Lobatto, 2002). Asimismo, los resultados de la investigación de Lobatto (2002) dan cuenta de beneficios y dificultades al incluir a los niños como co-investigadores. Sugiere tener en cuenta la forma de preguntar a los niños, y las posibles reflexiones y sentimientos que pueden influir en que un niño no sea espontáneo en la entrevista conjunta con los padres, poniendo de relieve aproximarse a los niños como sujetos activos que toman decisiones y reflexionan a pesar de que puedan estar jugando en el suelo “distraídos”. Esto enriquece la mirada del investigador acerca del espacio conjunto, pues adultos y niños regulan su conducta en función de la relación en el momento presente. De las temáticas exploradas, parece relevante preguntar sobre las expectativas de adultos y niños sobre el resultado de la terapia, así como sobre las experiencias de sentirse escuchado y comprendido por el terapeuta y los otros miembros de la familia.. Investigación con identidad local: Terapia Familiar con niños y adolescentes en el ICHTF A continuación se presentan algunas características del contexto en el que surge y se desarrolla esta investigación. Hacer esto es concordante con la importancia del contexto en la emergencia de experiencias y significados, otorgada por la tradición de la terapia familiar y los planteamientos del construccionismo social. La Unidad de Terapia Familiar con niños y adolescentes del Instituto Chileno de Terapia familiar (UNA) fue creada en 2002, para integrar atención, docencia e investigación en relación a la Terapia Familiar cuando involucra niños y adolescentes. Su objetivo inicial fue abordar la problemática específica observada en ese momento en la práctica clínica de que generalmente en la terapia con 18.
(19) familias motivadas por un niño o adolescente, era frecuente la exclusión de los niños y el proceso tendía a focalizarse en los padres debiendo los hijos ser llevados a terapia individual para resolver los síntomas (Carrasco et al., 2011). Luego de 12 años de trabajo, la UNA ha elaborado un marco conceptual en permanente desarrollo que actualmente integra aportes de los distintos enfoque de la terapia relacional: de la tradición sistémica, escuelas postmodernas y aportes del psicoanálisis relacional e intersubjetivo, así como de los aportes específicos de la terapia familiar con niños y de los estudios de la interacción temprana diádica y tríadica (Carrasco et al., 2011). Estas ideas originalmente fueron pensadas en relación a la familia con niños y adolescentes, sin embargo, actualmente son un marco que sostiene una concepción de la terapia relacional con padres (cuidadores) e hijos pequeños hasta adultos. Los terapeutas de la UNA establecen una relación de colaboración (Anderson, 1999) entre terapeutas y pacientes, definiendo el sistema terapéutico como coconstruido, en la cual terapeutas y miembros de la familia co-deciden cómo participar, co-definen límites y co-seleccionan las metas de tratamiento (Carrasco et al., 2011). El niño, al igual que los adolescentes y adultos, son considerados sujetos, y la familia como matriz intersubjetiva de desarrollo (Stern, 1991). El espacio terapéutico es conceptualizado como “contexto intersubjetivo” en el cual los terapeutas se unen al niño y su familia y favorecen encuentro y mutualidad entre hijos y padres (Carrasco et al., 2011). La UNA identifica cuatro ejes del modelo terapéutico: a. Inclusión y participación. La terapia relacional realizada por la UNA favorece encuadres conjuntos de padres e hijos, sin embargo estos pueden ser flexibles, ya que las decisiones sobre el encuadre son co-construidas en coherencia con los objetivos de la terapia y etapas del proceso terapéutico. Se favorece que la inclusión de los miembros de la familia adquiriera sentido para quienes están involucrados, y que estos puedan sentir el espacio terapéutico como un espacio seguro. Para esto se construye con cuidado fronteras entre un contexto “entre adultos” y un contexto compartido por niños y padres. 19.
(20) (Carrasco et al., 2011). En este se privilegia una relación lúdica con los niños (Puentes y Carrasco, 2005). El foco terapéutico en las sesiones, es puesto en “el emergente relacional” en el “momento presente” (Stern, 2004), entendido éste en su dimensión procedimental y explícita verbal, ya sea que éste se geste en torno a conversaciones o juegos (Carrasco et al., 2011). b. El niño como sujeto del sistema terapéutico. Se favorece una relación directa del terapeuta con el/los niños, lo que supone el desarrollo de habilidades terapéuticas que permitan sentirse cómodos con ellos y formar un vínculo de mutua influencia. “El modelo de estar–con” (Stern, 1991) desplegado por el niño comunica una visión singular y propia y significativa para el proceso terapéutico, el reconocimiento de la singularidad de la experiencia es central en las intervenciones terapéuticas (Carrasco et al., 2011). c. Alianza Terapéutica. Se fomenta que tanto niños, adolescentes y adultos construyan un sentido de su participación, así como confianza y seguridad, conexión emocional y colaboración en el logro de propósitos comunes (Friedlader, Escudero y Heatherinron, 2009). La tarea primordial se centra en la forma de “estar con” niños y padres, como experiencia unificada, lo que es facilitado por la habilidad del terapeuta para comprender las formas de comunicación entre adultos y niños, así como también por la sintonía lograda con los padres a través de sintonizar con sus hijos (Carrasco et al., 2011). d. Cambio Terapéutico y procesos evolutivos. Se concibe el proceso terapéutico como una transición del desarrollo, poniendo atención al contexto intersubjetivo en el cual las tareas del desarrollo de hijos y padres, son negociadas. Las sesiones de terapia familiar con niños son conceptualizadas como una experiencia de desarrollo, propicia para generar cambios en los modos de “estar-con” activados entre padres e hijos. Estos cambios relacionales pueden significar giros en las trayectorias evolutivas. (Carrasco et al., 2011).. 20.
(21) Respecto de las técnicas aplicadas en el trabajo terapéutico que la UNA lleva a cabo, se integran intervenciones derivadas de la tradición sistémica como es el Interrogatorio circular (Selvini-Palazzoli, Boscolo, Cecchin y Prata, 1980), esculturas (Papp, Silverstein, y Carter, 1973), utiliza la metáfora narrativa de la externalización y eventos únicos (Freeman, Epston y Lobovits, 2001), preguntas reflexivas (Andersen, 2005), juegos familiares (Gil, 1994) entre otras. Todas estas estrategias terapéuticas son adaptadas al lenguaje y habilidades del hijo menor presente en la sesión, de manera de que sea posible en la práctica, la integración de los niños, adolescentes y adultos en el proceso terapéutico. Hasta la fecha, la UNA ha formado al menos a 40 profesionales en los cursos de especialización, ha atendido a 130 familias en forma sistemática y supervisada. Sin embargo, no se ha realizado investigación y sistematización de lo realizado por este equipo. Se desconoce el perfil demográfico y clínico de familias atendidas por el grupo (motivos de consulta, expectativas número de sesiones etc.) y la efectividad de la terapia, en términos del egreso, altas o términos prematuros. Tampoco se sabe qué es lo que las familias perciben, valoran o no de los procesos y si consideran que participar en este tipo de terapia es relevante para sus vidas. El trabajo de investigación que se realiza en esta tesis, no obstante obedece a un proyecto personal de investigación en el contexto del Magister en Estudios Sistémicos Relacionales de la Familia y la Pareja de la Universidad Alberto Hurtado. Surge en el contexto de la necesidad de la Unidad de Terapia Familiar con Niños y Adolescentes (UNA), del Instituto Chileno de Terapia Familiar (ICHTF) de cuyo equipo la investigadora es parte, de conocer cómo significan los pacientes, padres e hijos, la experiencia de participar en una terapia familiar. Una terapia familiar no es un procedimiento que se aplica sin considerar el contexto y las personas que participan en ella: se construye y es nombrada así por sus propios protagonistas en congruencia con el sentido que le otorgan a su participación en un determinado momento de sus vidas (Carrasco, 2006. P. 413). Desde la perspectiva sostenida en la UNA, surgen interrogantes tales como ¿Con qué se quedan los pacientes luego de participar en procesos de terapia familiar? ¿Cómo describen lo que sucede? ¿Qué identifican como aportes en la solución de las dificultades que los motivaron a consultar? ¿Qué significa para ellos participar en un proceso de terapia familiar? Por otra parte, ¿en qué medida la significación de los pacientes en relación a la terapia familiar es semejante y 21.
(22) diferente, o complementaria a la forma en que los terapeutas significan Terapia Familiar? Dentro de este marco de necesidades, esta investigación se centra en la percepción de los consultantes sobre el proceso de terapia. La pregunta a abordar en este trabajo es ¿Cómo describen las familias, padres e hijos, atendidos por profesionales de la UNA, el proceso de terapia familiar, su participación en éste y la de los profesionales, en la solución de los problemas que los motivaron a consultar? Objetivo general: Describir y analizar la manera cómo familias atendidas por la UNA-ICHTF caracterizan y comprenden la terapia familiar, su experiencia de participación en ella y los resultados de ésta. Objetivos específicos 1. Describir qué y cómo se hace la Terapia Familiar desde la perspectiva de padres e hijos atendidos por terapeutas de UNA-ICHTF. 2. Describir y analizar la experiencia de participar en terapia familiar, referida por padres e hijos atendidos por terapeutas de UNA-ICHTF. 3. Describir los cambios y/o nuevas posibilidades que padres e hijos atendidos por terapeutas de UNA-ICHTF atribuyen a su participación en terapia familiar. 4. Describir y analizar los facilitadores de la emergencia de cambios y/o posibilidades reconocidos por padres e hijos atendidos por terapeutas de UNA-ICHTF. Preguntas directrices. De acuerdo a los objetivos planteados previamente, surgieron las siguientes preguntas que orientaron la indagación: . En relación al objetivo 1: ¿Cuáles son las características de la terapia familiar identificadas por los padres e hijos?; Si se compara la situación de TF con un momento de la vida cotidiana en la casa ¿Qué diferencias o 22.
(23) semejanzas, son explicitadas desde la perspectiva de los hijos y de los padres?; ¿Qué palabras o imágenes utilizan padres e hijos para referirse a la experiencia de terapia familiar?; ¿Qué aspectos de las intervenciones o procedimientos de la TF recuerdan los padres y los hijos?; ¿Qué les llama la atención a los padres y a los hijos del encuadre terapéutico (quiénes asisten)?; ¿Qué reglas o pautas identifican padres e hijos en la terapia familiar?; ¿Qué momentos o episodios del proceso terapéutico son recordados como relevantes por padres y los hijos? ¿Qué los hace relevantes? . En relación al objetivo 2: ¿Cómo es para los padres participar en sesiones con sus hijos? ¿Cómo es para los hijos?; ¿Qué significa para los padres hablar de problemas y dolores con sus hijos en terapia? ¿Qué significa para los hijos?. . En relación al objetivo 3: ¿Qué significa para los padres enfrentar y buscar solución a un problema familiar junto a sus hijos? ¿Qué significa para los hijos?; ¿Cuál es la influencia que la TF ha tenido en la vida familiar desde la perspectiva de los padres e hijos?; ¿Perciben los padres/los hijos que la TF ha influido en su forma de relacionarse consigo mismo o con sus hijos/padres? ¿De qué forma?; ¿Cómo cambiaron las cosas de acuerdo a l perspectiva de los padres y de los hijos?; ¿Consideran los padres/hijos que la TF les ayudó a resolver los problemas o motivos que los llevaron a consultar? ¿Cómo, de qué manera?. . En relación al objetivo 4: ¿Qué aspectos del proceso consideran padres e hijos como facilitadores de los resultados?; ¿Cuál es el rol del terapeuta en los cambios, desde la perspectiva de los padres y de los hijos?; ¿Cuál es el rol del de los padres e hijos en los cambios, desde la perspectiva de los padres y de los hijos?. Marco metodológico. Diseño metodológico Definición y Justificación del método. Esta investigación utilizó un diseño cualitativo, ya que buscó comprender la experiencia y los significados (Strauss y Corbin, 2002), atribuidos por familias 23.
(24) atendidas por terapeutas pertenecientes a la Unidad de Terapia Familiar con Niños y Adolescentes (UNA) del Instituto Chileno de Terapia Familiar (ICHTF). El presente estudio se orientó desde una perspectiva fenomenológica, buscando entender el fenómeno social de la “Terapia Familiar” desde la perspectiva de los consultantes (Taylor y Bodan, 1987). Asimismo se orientó por una perspectiva hermenéutica lo que implica, siguiendo a Gadamer, entender que la comprensión es siempre interpretativa por lo que la comprensión del fenómeno terapia familiar que logremos, será desde la contribución de la estructura interpretativa de investigadora-terapeuta familiar (Gadamer, 1975, en Anderson y Gehart, 2007). La investigación cualitativa, en este trabajo, fue entendida como un proceso constructivo localizado, de una verdad participativa, producto del diálogo y la coconstrucción (Sisto, 2008). Específicamente se trató de construir un conocimiento de la Terapia Familiar a partir de la relación co-constructiva facilitada en un diálogo entre padres, hijos e investigadora. El conocimiento, que se buscaba lograr, emerge de la interacción dialógica entre sujetos posicionados de modos diversos (Sisto, 2008). En este caso, padres e hijos “saben” de su Terapia Familiar, la investigadora los reconoce como expertos en su experiencia (Anderson, 2012) y espera establecer un diálogo que facilite aprender de ellos y aspirar a la verdad participativa contextualizada que emerge de éste (Gadamer, 1975, en Sisto, 2008). La noción del conocimiento a la base, se deriva del enfoque construccionista social que comprende al sujeto como un ser relacional, y que conceptualiza la construcción de significados como un fenómeno relacional, que surge desde dentro de una relación (Gergen, 2006; Shotter 2001). Se trata de un conocimiento interpretativo y situado, es decir, se desarrolla y fundamenta desde una perspectiva particular. En investigación cualitativa esta interpretación es una interpretación de interpretaciones ya que recoge los puntos de vistas de diversos actores (Fernandez, 2006). Asimismo se comprende que durante todo el proceso investigativo se buscó interconectar el fenómeno de investigación contextualizado (experiencia de terapia familiar padres-hijos realizada por profesionales de la UNA - ICHTF) con el investigador, también contextualizado (investigadora psicóloga terapeuta familiar, miembro de la UNA - ICHTF) (Bergman y Coxon, 2005). Reconociendo que “son estos contextos los que nos abastecen de significados en términos de marcos de sentido y los que nos permiten entender y comunicar observaciones empíricas” (Bergman y Coxon, 2005, p.6). 24.
(25) Específicamente, el contexto de la investigadora, así como el de los consultantes y lo compartido, sitúan el trabajo desde una posición particular que otorga el carácter local y específico de lo conocido, pudiendo dar legitimidad a los conocimientos nuevos, por parte de la comunidad profesional de terapeutas familiares, así como por parte de las familias que participen. Desde esta perspectiva de la investigación cualitativa, el investigador no es un observador neutral, sino históricamente situado, habilitado para dar interpretaciones parciales (Sisto, 2008), y sensible a los efectos que su presencia genera en las personas que son “objeto” de su estudio. Esto se expresó en el estilo conversacional de las entrevistas, así como en la interpretación de los datos (Taylor y Bogdan, 1984). La investigación cualitativa considera que el “observador” construye lo observado, es así como, la distinción sujeto objeto no es pertinente, sujeto investigador y sujeto informante se moldean o construyen uno al otro, en el fenómeno relacional investigación (Sisto, 2008). En este sentido el conocimiento que se buscó construir fue un esquema complejo de distintos elementos interrelacionados de la experiencia de terapia conjunta de padres e hijos, atendidos por terapeutas de la UNA (construidos en diálogo), que permitieran aproximarse a la comprensión de la experiencia de la terapia conjunta, de padres e hijos localizada en este grupo específico de actores sociales. Esta comprensión se realizó a partir de un proceso inductivo partiendo de los datos, desde una perspectiva que integró a las personas en su contexto (Taylor y Bogdan, 1984). Se integró la idea de reflexividad propuesta por Hammersley y Atkinson (en Fernandez, 2006) como alternativa a la idea de objetividad y neutralidad de la ciencia positivista. Se trató de atender a las orientaciones que la localización socio-historica del investigador implicaba a la investigación. Es decir, asumir que la investigación es siempre un proceso interpretativo y que en la investigación cualitativa la producción narrativa es un conjunto de interpretaciones que busca hacer comprensible el fenómeno al cual nos referimos, produciendo una versión interpretativa de la realidad estudiada (Fernandez, 2006). Desde esta perspectiva la interpretación no es comprobable, sino aceptable en función de su coherencia, persuasividad y argumentación (Fernandez, 2006). El desarrollo de este trabajo buscó cumplir estándares de aceptabilidad, tales como credibilidad, explicitando procedimientos y usando ilustraciones desde las voces de los entrevistados; transferibilidad, explicitando la toma decisiones en el 25.
(26) muestreo teórico, buscando coherencia de manera que los conceptos y sus relaciones sean aplicables a la mayor parte de los casos de la investigación; y posicionamiento al explicitar aspectos específicos del investigador como sujeto posicionado socialmente. Se consideró la voz de los participantes durante las entrevistas, haciendo síntesis de lo dicho para que los informantes pudiesen conocer qué se había captado lo que dijeron y que pudieran corregirlo si así lo consideraban necesario. También se les mostró resúmenes de las transcripciones de sus entrevistas de manera que pudiesen manifestar si veían reflejada su experiencia en el texto y pudiesen corregir lo que considerasen necesario (Sisto, 2008).. Procedimiento de investigación Participantes. La unidad muestral de este estudio está compuesta por 4 familias atendidas por terapeutas de la Unidad de Terapia Familiar con Niños y Adolescentes (UNA) del Instituto Chileno de Terapia Familiar (ICHTF), durante los años 2012, 2013 y 2014, cuyos procesos terapéuticos finalizaron a menos de un año de la entrevista. Los criterios iniciales de inclusión fueron familias que realizaron terapia, con hijos pequeños (4 a 9 años), adolescentes (10 a 18 años) y adultos (19 a 40 años), compuestas por al menos una figura parental y un hijo/a, porque el foco del estudio es comprender la experiencia terapéutica conjunta de padres e hijos. Se decidió excluir a las familias cuyos hijos no contaran con lenguaje verbal para reportar la experiencia porque se optó por privilegiar el reporte verbal de la experiencia subjetiva. Se accedió a la muestra mediante un muestreo teórico, de acuerdo con las propuestas de la teoría fundamentada (Strauss y Corbin, 2002). El arranque muestral (entrevista 1) se obtuvo de los pacientes disponibles dados de alta atendidos por los terapeutas de la UNA en ICHTF. La primera familia invitada fue un caso prototípico de familia biparental con hijas adolescentes. La idea original era continuar con familias atendidas en el ICHTF, sin embargo, las otras familias que cumplían con los criterios de inclusión no aceptaron participar en la investigación. Las demás familias entrevistadas provienen de las consultas privadas de los terapeutas de la UNA-ICHTF que cumplieron con los criterios de inclusión y que aceptaron participar. 26.
(27) Considerando como criterio de variación la edad de los hijos y el número de figuras parentales, se realizó 4 entrevistas ya que el nivel de riqueza y densidad de la información facilitó acercarse a una saturación teórica suficiente para describir el fenómeno. Esta unidad muestral incluyo familias biparentales de nivel socioeconómico medio alto (concluido esto por los aranceles pagados en terapia y la ubicación de sus hogares, ubicados en el sector oriente de la capital en los barrios de Las Condes, Providencia y La Reina). Las familias fueron invitadas por sus terapeutas, a través de correo electrónico. Una vez que aceptaron, la investigadora responsable se contactó por el mismo medio, enviando una descripción detallada de la participación que se les solicitaba, informándoles que se trataba de una investigación que buscaba conocer la perspectiva de las familias consultantes de Terapia Familiar. Se les planteó asimismo que la investigación buscaba entregar información sobre la experiencia en Terapia Familia para mejorar las formas de atención, fundamentando que las investigaciones actuales dan especial relevancia a la evaluación que los pacientes hacen de los tratamientos (Chenail et al., 2012; Norcross, 2010). Se les explicitó que su participación era voluntaria, y que al finalizar el estudio se les entregaría una síntesis de los resultados si así lo desearan (ver descripción del estudio enviado a las familias en Anexo N°1). Luego se coordinó por correo electrónico o llamada telefónica la entrevista. Quienes aceptaron participar, firmaron un consentimiento informado al inicio de la entrevista (ver formato del Consentimiento en Anexo N°2). Descripción de unidad muestral. En la siguiente tabla se resumen los descriptores centrales de la unidad muestral. Tabla N°1: Descripción de unidad muestral. Familia. Fecha entrevista. Duración. Sistema Conyugal/ parental. 1. 8.01.14. 1 .15 h. biparental. Padres participantes. Padre 48 años Ejecutivo de Correos Madre 46 años Peluquera. Terapeuta complementaria. Hijos Participantes. Mujer 18 años estudiante Universitaria Mujer 16 años Tercero medio. Terapia. ICHTF 7 meses 23 sesiones Alta Dic 2013 Terapeuta: Mujer C V. Mujer 12 años 7 básico. 27.
(28) 2. 14.03.14. 1.20 h. Separados 5 años. Padre 41 abogado. Mujer 7 años Primero básico. Madre 40 abogado 3. 4. 16.04.14. 10.0514. 1h. 1.20 h. Biparental. Biparental. Total. Padre Edad 40 Ocupación Ingeniero comercial. Hombre 12 años. Madre 39 Edad Ocupación Dueña de casa Estudios diseño ambiental Padre Edad: 40 Ocupación Economista banco central Doctorado Economía Madre Edad 36 años Ocupación: Socióloga estudiante de Doctorado. Hombre 8 años. 8 adultos. 9 hijos. Mujer 11 años. Mujer 4 años. Jardín Hija 5 años Pre kínder. Consulta Privada 9 sesiones Alta dic 2013 Terapeuta: Mujer CG Consulta privada Dos años 24 sesiones Alta Diciembre 2013 Terapeuta Mujer CP. Consulta Privada 12 sesiones Alta marzo 2014 Terapeuta Mujer CV. Técnica de producción de datos. Previo consentimiento informado firmado, se realizó una entrevista cualitativa con las familias en la casa de cada una de ellas. Esta técnica de generación de conocimiento social facilitó acceder a la complejidad de la experiencia de los entrevistados, ya que fue posible integrar su subjetividad al poner énfasis en el conocimiento de las experiencias, los sentimientos y los significados que tenían los entrevistados del fenómeno social Terapia Familiar (Vela, 2001). Esta forma de recolección de datos permitió interactuar con los informantes vistos como sujetos en contexto social con quienes se desarrolló un proceso de intercambio simbólico (Vela, 2001).. 28.
(29) Se realizó una entrevista semiestructurada (Flick, 2004) a familias -padres e hijos en forma conjunta-, dirigida a comprender las perspectivas que tienen los informantes respecto de sus experiencias en Terapia Familiar tal como las expresan con sus propias palabras (Taylor y Bogdan, 1987). Para esto se elaboró una guía de entrevista (ver Tabla N°2: Guion temático) que permitió recordar las temáticas en torno a cómo describen lo que es la Terapia Familiar, en qué consiste, cuál es el rol de los participantes en el proceso y resultado. Se trató de una entrevista flexible en la cual las preguntas y su orden fueron decididas por la entrevistadora en la situación de entrevista (Taylor y Bogdan, 1987). La orientación cualitativa de este trabajo reconoce la naturaleza subjetiva de la elección y detección de datos, dependiente de la investigadora en su contexto. Es decir, que los datos producidos son observaciones interpretadas, dependientes del marco teórico y profesional de la investigadora, que es la que le otorga el estatus de dato a la información (Bergman y Coxon, 2005). En este estudio se buscó comprender la perspectiva de cada familia, padres e hijos en forma conjunta, bajo el supuesto de que los significados son productos sociales que surgen durante la interacción (Gergen, 2006). Se entiende que el proceso de entrevista, en tanto diálogo, puede ser una experiencia que elicite recuerdos, experiencias, así como construya nuevos sentidos. Se optó por entrevistarlos juntos porque el objeto de estudio de la presente investigación es la experiencia conjunta de terapia. Aun cuando esto pudo limitar las verbalizaciones individuales, permitió acceder a la emergencia de significados en un contexto relacional similar al fenómeno estudiado. Cada entrevista se grabó en video y luego cada una de ellas fue trascrita por la investigadora. Se grabó en video, porque el contar con la imagen junto a las voces es un facilitador para la transcripción de la entrevista grupal, ya que permite identificar fácilmente quiénes hablan. Para el análisis de las entrevistas se utilizó la transcripción de los diálogos. A medida que se realizaron las entrevistas y fueron analizadas se modificó la guía de entrevista, ajustando a las categorías emergentes para poder profundizar en ellas (Strauss y Corbin, 2002). De acuerdo a los contenidos que emergieron en la primera entrevista, los contenidos en relación a los facilitadores de los cambios obtenidos en terapia adquirieron un aspecto central a explorar en las otras entrevistas. Específicamente, con respecto a esto, la importancia del encuadre y del juego para los entrevistados influyó para que estos contenidos fueran explorados de manera de dilucidar las especificidades que tomaban en cada 29.
(30) familia. La emergencia detallada por parte de las familias entrevistadas de los facilitadores de los cambios, implicó que se decidiera incluir este ítem como parte de los objetivos específicos.. Tabla N°2: Guion temático. Que es terapia Familiar •Si le contaran a alguien que no ha ido a terapia que le dirían sobre de qué es la terapia familiar •Recuerdan algún momento •Qué es lo característico “lo típico” •A qué se parece •En que se diferencia de un momento todos juntos en casa •Se acuerdan de alguna sesión, que les llamo la atención. Influencia en su vida •Que creen que pasó con ustedes con la terapia •Les aporto participar •Influyó en algo … en qué •Dirían que ocurrió algo nuevo en ustedes como persona o en sus relaciones •Cambios inesperados •Que sentido tuvo la terapia familiar para: la pareja,cada uno de los conyugues,los hijos •En qué circunstancias recomendarían una terapia familiar •Con qué se quedan de la terapia. Qué de lo que sucedió en TF fue lo que les sirvió •Cómo la TF colaboró en que ocurrieran estos cambios •Atribución (causas, aspectos que favorecieron ) •Encuadre: quienes asisten (sesiones conjuntas, separadas, individuales) •Rol de la terapeuta •Rol de ellos adultos, hijos •Actividades (juegos, conversaciones) •Recuerdan un momento relevante •Que les llamo la atención de la forma como se hace terapia Familiar. Sobre la entrevista , lo conversado •Que les llama la atención de esta conversación •De todo lo conversado, que es lo más relevante o central para cada uno •Hay algo más que quisieran decir. Modelo y plan de análisis. Para poder conocer cuál es la concepción sobre la Terapia Familia que los miembros de las familias construyen luego de haber participado en ella, la información de las transcripciones fue analizada a través del modelo de análisis de teoría fundamentada (Strauss y Corbin, 2002). 30.
(31) Este modelo de análisis fue orientado desde principios epistemológicos socioconstruccionistas, por cuanto esta aproximación provee un dispositivo heurístico para la comprensión de la teoría fundamentada y, específicamente, desde esta visión considera la relatividad de las perspectivas del investigador, sus posiciones prácticas y la situación de investigación; la reflexividad de los investigadores; y las representaciones de las construcciones sociales en el mundo estudiado (Charmaz, 2008). Las teorías fundamentadas socio-construccionistas abordan las preguntas del qué y el cómo, enfatizando la comprensión abstracta del fenómeno empírico y confirman que la comprensión debe ser localizada en las circunstancias específicas estudiadas del proceso de investigación, y asume el mundo de investigación, como una construcción social (Charmaz, 2008). Esto permite potenciar los aportes de innovación y dinamismo del modelo de análisis de Teoría Fundamentada subsanando el carácter objetivista que adquirió dicho método por anclarse en los fundamentos del positivismo de mediados del siglo XX, cuyo ánimo explicito era responder a la pregunta del por qué, buscando la explicación y predicción en un nivel general separado y abstraído desde el lugar específico de la investigación y sus procesos (Charmaz, 2008). El análisis se realizó simultáneamente con el proceso de entrevistas, de manera de favorecer la retroalimentación de los procesos de recolección y análisis, la modificación de las guías de entrevista o la orientación del muestreo teórico (Strauss y Corbin, 2002). Desde esta perspectiva, se entiende el análisis como una actividad reflexiva que influye en todo el proceso de la investigación (Coffe y Atkinson, 2003). En concordancia con el modelo de análisis de la teoría Fundamentada, se realizó una codificación abierta, es decir, un proceso analítico a través del cual se identificaron los conceptos, y se reconoció, en los datos, sus propiedades y dimensiones lo que facilitó construir las categorías (Anexo Nº3 Codificación Abierta). Se descompuso los datos en partes discretas, examinándolos detalladamente buscando similitudes y diferencias. Los acontecimientos o los sucesos que se consideraron conceptualmente similares o relacionados en su significado, se agruparon bajo conceptos más abstractos o categorías. El nombre de éstas, en algunos casos, fueron códigos in vivo (palabras de entrevistados) o palabras sugeridas por la investigadora (Strauss y Corbin, 2002). El ordenamiento en códigos permitió reducir el número de unidades con las que se trabajó, sin perder profundidad por el carácter heurístico de éstos (Coffe y Atkinson, 2003).. 31.
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