ESCUELA DE INGENIER¸AS INDUSTRIALES
Departamento de Ingeniería Energética y Fluidomecánica
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Memoria presentada por:
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A mi hijo, por su indescriptible aportación a
mi vida, ahora plena de intensos
sentimientos.
También…
A mi marido, por su indudable paciencia.
A mi padre, por su valioso apoyo.
A mi madre, por su ejemplar entereza.
A mi hermano, por su afectuoso ánimo.
Y por último…
A aquellas personas que llevo en mi recuerdo.
“Quiero que mis edificios sean un paradigma de la arquitectura comprometida, donde confluyan el uso sensato de los materiales y recursos, la inteligencia ingenieril y la lógica del diseño. La belleza debe basarse en la inteligencia de la actuación.”
En primer lugar, a mis Directores de Tesis, los Profesores de la Universidad de Valladolid D. Francisco Javier Rey Martínez y D. Eloy Velasco Gómez, por la orientación, dedicación y atención prestada, pero también,
A D. Miguel Ángel Sanz Salinero, de Inteinco, a la vez amigo y experto en la materia.
A diversos miembros del Hospital Universitario “Río-Hortega”, de Valladolid, por las facilidades dadas, especialmente:
A D. Luis Martín Gil, Jefe del Servicio de Mantenimiento, y a D. William César Santos Porras, Ingeniero Técnico de dicho Servicio;
A la especialista en microbiología, Dra. Amelia Gómez Nieto;
A las enfermeras higienistas Dña. Isabel Cuadrado Sáez y María del Rosario Mayo Cabrera, y
Al Director Gerente, Dr. Eduardo García Prieto.
Al Dr. Vicente Domínguez Hernández, D. Paulino Pastor Pérez y la Dra. Gloria Cruceta, colaboradores de AENOR, por la información ofrecida desde alejados puntos de la geografía española.
A la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León, por el beneficio de la acogida en su ámbito institucional y el soporte dado a esta y otras investigaciones.
ÍNDICE
20
3.7. CENTRAL TÉRMICA Y DE ACONDICIONAMIENTO CLIMÁTICO. ... 524
3.8. CONSULTAS EXTERNAS Y REHABILITACIÓN. ... 524
V.7.C. UNA PROPUESTA DE MODELO ATENDIENDO A LAS CONDICIONES INTERIORES AMBIENTALES Y DE SOSTENIBILIDAD .... 527
1. BOCETO GENERAL ... 527
2. EDIFICIO-PABELLONES DE PACIENTES INGRESADOS ... 528
3. UNIDADES DE ENFERMERÍA... 531
4. LA HABITACIÓN MODELO ... 532
CAPÍTULO VI. ANÁLISIS GENERAL Y COMENTARIOS ... 537
CAPÍTULO VII. CONCLUSIONES. ... 561
CAPÍTULO VIII. ESTUDIOS FUTUROS SOBRE LA MATERIA ... 567
1. APLICACIÓN DE LAS NUEVAS EXIGENCIAS NORMATIVAS Y EVALUACIÓN CON ARREGLO A LAS MISMAS. ... 569
2. INVESTIGACIÓN SOBRE PROPUESTAS QUE, ADEMÁS DE HIGIÉNICAS, SEAN SOSTENIBLES. ... 570
3. SANEAMIENTO DEL MEDIO HOSPITALARIO EXISTENTE. ... 571
BIBLIOGRAFÍA. ... 573
ANEXOS. DOCUMENTACIÓN GRÁFICA. ... 607
ANEXO A. ANTIGUO HURH. ... 609
A.1. DOCUMENTACIÓN GENERAL DEL EDIFICIO. ... 610
1. EMPLAZAMIENTO. ... 610
2. VISTAS EXTERIORES. ... 611
3. PLANTAS GENERALES DE LAS ZONAS DE ESTUDIO. ... 613
A.2. QUIRÓFANOS. ... 616
1. QUIRÓFANO 1. ... 620
ÍNDICE
22
B.5. UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS (U.V.I.). ... 670
1. CONTROL DE ENFERMERÍA. ... 671 2. BOX 21. ... 672 3. BOX 22. ... 673
B.6. ZONAS NO CRÍTICAS. ... 674
1. URGENCIAS. ... 675 2. DESPACHO. ... 675 3. IMÁGENES DE URGENCIAS ... 676
B.7. FARMACIA. ... 678 ANEXO C. ANTIGUO Y NUEVO HOSPITAL: UBICACIÓN
GEOGRÁFICA Y URBANÍSTICA. ... 679 C.1. LOCALIZACIÓN: VALLADOLID. ... 680
1. SITUACIÓN Y UBICACIÓN CONCRETA. ... 681 2. COMPARATIVA DIMENSIONAL EN PLANTA. ... 682
ANEXO D: MODELO HOSPITALARIO. ... 683 D.1. ESQUEMA GENERAL – CONSTRUCCIÓN MODULAR: LOS
PABELLONES. ... 684 D.2. ESTUDIO DE DETALLE – PABELLONES DE INGRESOS: IAQ
O CAI ESPECÍFICA. ... 685 D.3. HABITACIÓN TIPO – CREACCIÓN DEL MÓDULO TIPO:
ESTANDARIZACIÓN. ... 686 D.4. EJEMPLO DE UNA COMPOSICIÓN DE PLANTA TIPO:
LISTADOS 38
FOTOGRAFÍA B.26. ... Control termohigrométrico de los quirófanos del nuevo HURH. ... 659 FOTOGRAFÍA B.27. ... Secuencia de acceso a TAMO del nuevo HURH. ... 665 FOTOGRAFÍA B.28. ... Secuencia panorámica interior de TAMO del nuevo HURH. ... 665 FOTOGRAFÍA B.29. ... Detalles de control ambiental de TAMO del nuevo HURH. ... 665 FOTOGRAFÍA B.30. ... Comunicación de las habitaciones de TAMO del nuevo HURH. ... 665 FOTOGRAFÍA B.31. ... Vistas del pasillo de comunicación entre habitaciones del nuevo HURH. ... 666 FOTOGRAFÍA B.32. ... Vistas del control de enfermería de TOH boxes del nuevo HURH. ... 667 FOTOGRAFÍA B.33. ... Vistas desde el pasillo de las habitaciones de TOH del nuevo HURH. ... 667 FOTOGRAFÍA B.34. ... Secuencia panorámica interior de H2205 de TOH del nuevo HURH. ... 668 FOTOGRAFÍA B.35. ... Secuencia panorámica interior de H2206 de TOH del nuevo HURH. ... 669 FOTOGRAFÍA B.36. ... Detalles de ventilación de las habitaciones de TOH del nuevo HURH. ... 669 FOTOGRAFÍA B.37. ... Vista interior de UVI del nuevo HURH. ... 670 FOTOGRAFÍA B.38. ... Vistas del control de enfermería de UVI del nuevo HURH. ... 671 FOTOGRAFÍA B.39. ... Vista del BOX 21 de UVI del nuevo HURH. ... 672 FOTOGRAFÍA B.40. ... Vista del BOX 22 de UVI del nuevo HURH. ... 673 FOTOGRAFÍA B.41. ... Acceso a urgencias por el interior del nuevo HURH ... 676 FOTOGRAFÍA B.42. ... Vistas de los pasillos de comunicación entre boxes del nuevo HURH. ... 676 FOTOGRAFÍA B.43. ... Puerta de acceso al box de urgencias (consulta 9) del nuevo HURH. ... 676 FOTOGRAFÍA B.44. ... Vistas interiores del box de urgencias (consulta 9) del nuevo HURH. ... 677 FOTOGRAFÍA B.45. ... Puerta de acceso al despacho (consulta temporal 3) ... 677 FOTOGRAFÍA B.46. ... Secuencia interior del despacho (consulta temporal 3) del nuevo HURH. ... 677
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1. IMPORTANCIA Y JUSTIFICACIÓN DEL ESTUDIO.
singularidad, sino casi obligada en tanto ha de ser, en la medida de lo posible, original.
CAPÍTULO I
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2. RESUMEN.
Este trabajo de investigación se estructura en una serie de capítulos donde se hace una revisión científica desde los sectores de conocimiento en que se fundamenta el estudio experimental llevado a cabo.
En este primer capítulo se resume el desarrollo de las tesis, y en el segundo capítulo se elaboran los objetivos especificados en el estudio de investigación presentado.
El tercer capítulo consta de 3 apartados introductorios.
En el primer apartado se efectúa un recorrido histórico sobre la tipología de los hospitales, atendiendo al sentido en que se basan los sucesivos modelos realizados. Se destacan los problemas higiénicos, en especial infectológicos, suscitados, tanto por haber estado allí anidados como por querer el modelo proporcionar una respuesta resolutiva. Se señala el papel así jugado por el hospital de pabellones y luego por el hospital vertical, producto de las ideas infectológicas e innovaciones científico-técnicas del momento. Finalmente, se muestran las versiones más actuales de edificación, más horizontales y compactas, en las que sobre las consideraciones de orden infectológico han primado otras como las del ordenamiento espacial donde dar cabida a los requerimientos técnicos y humanísticos.
Se continúa con notas derivadas del recorrido hecho, con algunas líneas propuestas de continuidad en investigaciones sobre esta temática.
Se muestran las referencias bibliográficas seleccionadas.
CAPÍTULO I
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Se parte de la hipótesis de que el cambio de un hospital a un nuevo edificio debe aportar beneficios que, siendo muy diversos, han de poder constatarse en las condiciones de su medio interior, entre ellas la del aire interior (IAQ). Existen ámbitos en que estas mejoras tienen especial importancia, por las tareas asistenciales desarrolladas en su seno y la naturaleza de los pacientes a los que se les aplica. Ante el debate sobre los diferentes modelos constructivos hospitalarios, de forma más genérica, sería interesante cualquier aportación experimental de IAQ, que contrastar en el comportamiento de un edificio hospitalario. De este intento derivan los objetivos de este estudio que a continuación se exponen.
CAPÍTULO II
54
1. OBJETIVO GENERAL.
Comparar y analizar la mejora de la calidad del aire interior (IAQ) de zonas críticas equivalentes de dos edificaciones hospitalarias, de antigua y de nueva construcción, en orden a la creación de un medio más seguro y confortable para los pacientes.
2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS.
1º.- Evaluar las condiciones del confort térmico en el viejo y nuevo edificio para estimar su posible mejora ajustando el control de los sistemas de climatización (HVAC).
2º.- Evaluar la carga de partículas en las áreas críticas del viejo y nuevo edificio para estimar la posible mejora en éste y la confianza que ofrece el sistema de filtrado en el control de IAQ.
3º.- Evaluar comparativamente la carga de contaminantes químicos característicos en las zonas críticas de ambos edificios para comprobar la posible mejora o bien promover medidas correctoras previas a la ocupación de las nuevas instalaciones.
4º.- Verificar la disminución del riesgo biológico en las zonas críticas de ambos edificios por medio de la detección y medición en el aire de determinados microorganismos (hongos saprofitos oportunistas), empleada en este estudio como indicativa de específico riesgo biológico en pacientes con condiciones personales de mayor riesgo.
5º.- Evaluar las condiciones de ventilación mecánica en las zonas críticas equivalentes de ambos hospitales respecto a la mejora en las del nuevo hospital.
frente a habitaciones de pacientes ingresados, zonas de apoyo a éstas (controles de enfermería) y zonas neutras en cuanto a exigencias de calidad de aire (IAQ), atendiendo a los parámetros e indicadores físicos, químicos y biológicos.
7º.- Establecer las relaciones de comportamiento de los diversos parámetros físicos entre sí y particularmente entre los indicativos del confort ambiental y de la ventilación.
8º.- Establecer las relaciones de comportamiento entre sí de las mediciones de carga de partículas y de los microorganismos seleccionados siendo tales mediciones simultáneas.
9º.- Establecer las relaciones de comportamiento entre determinados parámetros indicativos de la ventilación y la permanencia y nivel de contaminantes químicos y biológicos.
10º.- Realizar una aproximación estimativa de las características de diseño y de mantenimiento de las zonas evaluadas en relación a los resultados de las mediciones de los parámetros indicadores IAQ.
CAPÍTULO II
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III.1.A. PERSPECTIVA HISTÓRICA: LA INFECCIÓN EN EL
HOSPITAL.
El hospital como edificación responde a la existencia de una institución social peculiar, que ha tenido una evolución histórica, hasta llegar en nuestros días a albergar un dispositivo tecnológico preparado para solucionar complicados problemas de salud humana. En tanto, ha debido de enfrentarse a conflictos, entre otros, propios de un medio interno específicamente habilitado para dar cobijo a una humanidad con riesgos. Desde este punto de vista se puede concebir, aparte de otras perspectivas, como un espacio crítico. Resulta ilustrativo cómo esta condición se ha simultaneado a lo largo del tiempo con las sucesivas orientaciones sociales y cómo éstas han modulado el modelo edificativo, ciertamente variado.
1. LOS HOSPITALES MEDIEVALES: HOSPITALES Y ENFERMERÍAS BAJO LA INSPIRACIÓN RELIGIOSA.
En sus comienzos construcciones destinadas a asistir enfermos estuvieron impregnadas de un sentido religioso. Hay datos inconcretos de algunos aparecidos (276, Remón, 1985; 316, Smalley y Freeman, 1970) en la antigua India, el Imperio Hitita y Babilonia en 2000 aC, y en el Egipto faraónico. Certeza existe de la existencia de los templos de Apolo y los santuarios de Epidauro a partir del 600 aC. En el antiguo mundo romano, en un ámbito doméstico estaban los “medicatrina” o dispensarios ubicados en la parte posterior de la casa, los “valetudinaria” o lazaretos militares, que acompañaban a las legiones romanas, las casas de esclavos enfermos, llamadas “canonas” y los “alimenta” para recluir pobres, niños desamparados y otros necesitados.
Los hospitales aparecen con su estructura más concreta en Occidente con el cristianismo, cuando el asistir a los enfermos constituyó la virtud de la caridad
hicieron (132, Donahue, 1985) hospitales para enfermos pobres, con salas muy espaciosas y protegiendo la intimidad en cubículos. Para ello se erigieron edificios muy bellos (344, Viollet-le-Duc, 1978), pretendidas obras de arte y, los más grandes, semejando iglesias, incorporaron algunos signos de ostentación. Se localizaron en sitios escogidos. Las camas eran de madera y no, como antes, jergones de paja. Pero sus interiores aún eran fríos y oscuros. Los lechos enseguida volvieron a cobijar más de un paciente y a estar sucios, con lo que se inicia un declive de los cuidados de enfermería que habría de durar largo tiempo.
A partir del siglo XII los centros hospitalarios se separan físicamente de los ámbitos religiosos monacales y aumenta el número de hospitales (132, Donahue, 1985). En ese siglo el Papa Inocencio III (316, Smalley y Freeman, 1970) apoyó el desarrollo de hospitales en las ciudades europeas, proponiendo el modelo del llamado Hospital del Espíritu Santo de Roma. En 1362 nace el Hospital de Saint Esprit en París. A la par, van a aparecer hospitales de origen gremial, dependiendo de cofradías, de iniciativa real, o de particulares.
Los hospitales británicos (132, Donahue, 1985; 290, Rosen, 1985) se inician con el de York construido por Athelstan en 936, con un pabellón de leprosos. El St. Giles´ Hospital para leprosos se levanta en 1101. Así varios más (St. Katherine´s Hospital de Londres, St. Bartholomew´s Hospital fundado en 1123 por Rahere), hasta llegar al St. Thomas´ Hospital fundado por Ricardo, prior de Bermondsey, que haría famoso en el siglo XIX Florence Nightingale y otros ilustres sanitarios. Este hospital derivaba los leprosos al cercano Lock Hospital. El Bethlem Hospital fue el primero de los ingleses dedicado a enfermos mentales (1247) y también se hizo famoso, pero por razones opuestas al St. Thomas: allí el trato era tan infame que su nombre (Bedlam) llegó a significar “lugar de charla de locos” (132, Donahue, 1985).
FIGURA III.1. Hospital de los Inocentes de Florencia (Italia) de Filippo Brunelleschi. Logia
exterior.
En España perduran los hospitales medievales a la vez que aparecen los de la nueva arquitectura hospitalaria (282, Riera, 1985) y los hospitales especiales. Una excepción, dentro de los nuevos, es el hospital de la Santa Cruz, de 1400, de Barcelona, con planta en forma de U. En el esquema de Filarete, pero en doble cruz, aunque se había empezado con los de una cruz, se inspiran los hospitales renacentistas españoles que se proyectaron en la época de los Reyes Católicos. El hospital cruciforme (276, Remón, 1985) se desarrolló especialmente en el siglo XVI de la mano del arquitecto Enrique Egas, bajo el patrocinio de los Reyes Católicos, en el Hospital Real de Granada, el Hospital Real de Santiago de Compostela (1499-1511), de cruz griega con cuatro patios, muy imitado, y el Hospital de Santa Cruz de Toledo (1504). En Sevilla se levanta el Hospital de las Cinco Llagas. Excepciones a estas construcciones de Covarrubias y Egas fueron, entre otros, el Hospital de Úbeda, de Vandelvira, y el Hospital de San Juan Bautista de Toledo.
El hospital cruciforme adquirirá gran difusión su construcción en el Nuevo Mundo, iniciada en México por Hernán Cortés en 1542 (316, Smalley y
CAPÍTULO III. APARTADO 1
68
(primeros hospitales coloniales). En algunos sitios se reforman los edificios previos al Renacimiento (Hôtel-Dieu, de París). Luego vendrán los hospitales londinenses, el de Saint Louis de París y los de América.
FIGURA III.2. Hospital de la Charité del siglo XVII en París (Francia). Perspectiva exterior.
simultáneo con el modelo arquitectónico hospitalario nacido en la época ilustrada. La construcción más típica va a ser el hospital de pabellones (262,
Peset, 1993), una tipología que tiene su mejor ajuste en el hospital de grandes
proporciones.
FIGURA III.4. Royal Naval Hospital (Inglaterra). Vista de los pabellones independientes.
El hospital de pabellones acoge las nuevas ideas higiénicas (263,
Peset, 1993b), en tanto trata de dar cabida a gran cantidad de enfermos. La
Hasta entonces la luz de gas tenía escapes peligrosos. Además prestó independencia a los grandes edificios de la luz de la calle.
5. EL HOSPITAL VERTICAL EN EL SIGLO XX.
Llegado un momento, incluso el modelo de hospital de pabellones (263,
Peset, 1993b) se mostró insuficiente y se tuvo que enfrentar con graves
problemas: a) Necesidad de dar cabida a sectores de mayor complejidad técnica, como laboratorios y quirófanos. b) La magnitud de sus solares encarecía su construcción; las masivas migraciones europeas hacia Norteamérica impulsó el crecimiento de sus ciudades donde fue necesario hacer nuevos hospitales para atender a un mayor número de personas, y c) la aparente pérdida de sentido cuando se vino abajo la “teoría miasmática”.
Aclarados, a comienzos del siglo XX, los mecanismos de transmisión de muchas enfermedades infecciosas, se decide que los mecanismos de contagio por el aire son escasos y el aislamiento en pabellones es innecesario. Un nuevo concepto va a presidir el diseño hospitalario: el camino más corto, que no es el de las enormes distancias entre pabellones, está entre plantas superpuestas. Todas estas cuestiones recibieron respuesta acomodada, de mano de la tecnología: a) El ascensor vino a resolver el desplazamiento en vertical (308, Sennet, 1997) y con él pudo aparecer el rascacielos. Se empezó a usar en 1846, siendo, al principio movido por hombres que usaban contrapesos. Más tarde lo será por máquinas de vapor y luego por energía hidráulica. Su seguridad ganó cuando Elisha Graves Otis introdujo los frenos hidráulicos. En Estados Unidos desde finales del siglo XIX se construían rascacielos y desde allí se inspira el hospital vertical (302, Santos
Guerras, 2003). Con ese modelo el hospital puede hacerse urbano
CAPÍTULO III. APARTADO 1
84
La primera propuesta de construcción en torres (263, Peset, 1993b) partió del cirujano de Chicago Albert Ochsner (1905), como recoge el libro de Ochsner y Sturm “The organization, construction and management of hospitals” (1907), con un edificio de base y una torre de salas de ingresados. El primer plan fue de S.S. Goldwater, superintendente del Mount Sinai Hospital, de Nueva York (1910), con una planta en T. Así al principio se fue llegando a una construcción frontal y varias torres posteriores adosadas, todo lo cual se pudo hacer gracias a la aparición de nuevos materiales fuertes (acero) y ligeros.
Al principio el edificio hospitalario se limitó a alturas relativamente modestas, de 5 ó 6 pisos, pero ya en 1925 se atreven con los 22 niveles del Medical Center de Nueva York, con capacidad para 2400 enfermos, que con su monumental aspecto revolucionó el mundo asistencial. Por entonces se partía de una planta peine en cuyas púas se superponían en altura salas comunes de hasta 12 camas con grandes terrazas de curación orientadas al mediodía. Al mencionado centro, enseguida sucedieron otros en Los Ángeles, Seattle y en el mismo Nueva York a inicios de los años 30. Su gran capacidad y las instalaciones industriales que los sustentaban fascinaron también en Europa.
FIGURA III.5. Medical Center de Nueva York (EE.UU.). Vista exterior.
Si debía albergar cierta complejidad funcional, como ocurriría en los hospitales universitarios, la planta contaba con amplios patios interiores, como dispuso Sánchez Arcas en el Hospital Clínico de Madrid (1932-36), de ocho pisos en torno a un gran patio rectangular. En 1935 se construye en Francia el que será durante bastantes años el hospital europeo más alto, de 12 pisos, el Beaujon
(263, Peset, 1993b), de París-Clichy, con 1400 camas, de los arquitectos Jean
Walter y Cassan, también con un diseño básico en peine.
FIGURA III.6. Hospital de Beaujon en Paris-Clichy (Francia). Plano de una planta de medicina.
destensoras, en hospitalización, y de baja velocidad en el resto del edificio. A los quirófanos se los dotó de sistemas de alta velocidad con regulación autónoma de temperatura y humedad en cada uno de ellos. Se realiza una centralización de equipos en las áreas técnicas, llegando a reunir 32 climatizadores en cada una de ellas y teniendo los ventiladores, elementos productores de ruido, en cámaras insonorizadas. La Residencia Sanitaria de Guadalajara (78, Botella, 1978) fue ultimada en marzo de 1977 según un típico modelo “en peine”. Todo el edificio está climatizado con un sistema “todo aire”, en alta o baja velocidad según zonas, usándose cajas reductoras o inductores en función del local acondicionado. Las temperaturas de cálculo son de 24ºC en verano y 22ºC en invierno, con una humedad relativa del 50 y del 45%, respectivamente.
Pero ésta versión vertical, pasadas unas décadas, se irá poniendo en cuestión. Se aprecia un agobio de difícil solución, producido por las casi imprevisibles necesidades de crecimiento de servicios centrales médicos con nuevas tecnologías. Se trata de darlas cabida y se piensa en independizar estos servicios centrales y establecer tramas bidireccionales pensadas al efecto. Pero aún así se planteaban problemas relacionales de las comunicaciones verticales y horizontales y carencias de flexibilidad, que condujeron a nuevos planteamientos más preconizados desde la década de los años 70. El hospital “monobloc” surgido a ambos lados del Atlántico se introdujo intensamente en España hasta los años 80. Los hospitales españoles se proyectan más horizontales en los años 70, cuando se hacen más pequeños, como hospitales comarcales, de alrededor de 100 camas (157,
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III.1.B. TENDENCIAS HACIA UNA NUEVA TIPOLOGÍA
HOSPITALARIA.
Al alcanzar el último tercio del siglo XX el hospital había evolucionado ampliamente (41, Aragó, 1974; 362, Zapatero, 1971; 164, García Orcoyen,
1975; 309, Serigó, 1972), desde su primitivo estatus de centro asilar o
custodial, hasta convertirse en un servicio sanitario comprensivo, con apertura funcional al exterior y una actividad preventiva. (FIGURA III.8).
La célula básica es la unidad de enfermería sostenida por los servicios generales y el núcleo terapéutico (hospital diagnóstico-terapéutico), lo que coincide con la especialización de los servicios asistenciales. Luego se permeabiliza hacia el exterior con consultas externas y se lleva a cabo una gradación de la intensidad de la asistencia en forma de servicios graduados o progresivos. En el proceso el hospital evoluciona hacia una organización de carácter empresarial (267, Porras
Orúe, 1975) y se tiene que ajustar a criterios de acreditación como
organización cualificada por agencias especializadas, siendo pionera la Joint Commission on Hospital Acreditation, de Estados Unidos (93, Carrasco y
González Arias, 1993).
Cuando se da esa transición funcional aún estamos ante el hospital vertical, pero luego éste entra en crisis y han de aparecer proyecciones constructivas posteriores que ya se debaten y ejecutan en el momento actual
(302, Santos Guerrass, 2003).
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En 1965 Le Corbusier presenta su anteproyecto de hospital para Venecia, de 1200 camas, con solo tres niveles principales, para poder respetar la silueta de la histórica ciudad. Como extrema originalidad encaja a los pacientes en cubículos aislados y agrupados en unidades de enfermería de 28 camas (FIGURAS III.10 y III.11). El proyecto quedó truncado por la muerte del autor ese mismo año.
FIGURA III.10. Hospital de Venecia (Italia) de Le Corbusier. Diseño de la planta de
hospitalización.
FIGURA III.11. Hospital de Venecia (Italia) de Le Corbusier. Dimensiones de una de las
Cuando a finales de los años 60 se replantea el tamaño de hospital, yendo al de tipo intermedio, para distritos, vuelve a considerarse como mejor alternativa el hospital horizontal, con la consiguiente moderación del empleo de ascensores. Incluso se separa la zona industrial y de servicios de hostelería del bloque básico, reservando éste a un ambiente más acogedor. Es el modelo del Hospital de Leonberg (R.F.A.), de 446 camas, de E. Heinle y R. Wischer (FIGURA III.12).
FIGURA III.12. Hospital de Leonberg (Alemania). Vista aérea.
En los años 60 Isadore Rosenfield(291, Rosenfield, 1961), una clásica arquitecta de hospitales, describiendo el hospital como un todo, hace una aproximación metodológica al diseño, basada en la “teoría de la contigüidad”, que se plasmó en múltiples encargos. Según ella, todas las conexiones entre áreas de trabajo del hospital, necesarias para llevar a cabo funciones con consulta, diagnóstico o tratamiento, serán mejor horizontales que verticales, cortas que largas, rápidas que lentas, seguras que problemáticas y estimulantes que depresivas. El principio básico de la planificación hospitalaria es la contigüidad horizontal. La autora hace una apología de este tipo de hospital y aboga por un planteamiento firme como sustitutivo de la mecanización del hospital, empleada con excesiva intensidad. Acaba por ver convertida a la arquitectura hospitalaria como arte social.
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hospitalización, conectados con un área más compacta de servicios médicos centrales y de docencia e investigación.
FIGURA III.13. Hospital Paracelsus en Ruit (Alemania). Maqueta.
FIGURA III.14. Hospital de Herlev (Dinamarca). Maqueta.
La incesante demanda de espacios de configuración imprevista poco tiempo antes de acabar la obra (en fase de diseño) hizo surgir el concepto de “hospital contenedor”, que gira en torno a cuatro ideas:
Empleo del canto del elemento estructural horizontal para proveer un espacio accesible, denominado espacio intersticial, para albergar las instalaciones mecánicas y eléctricas y facilitar el mantenimiento por el personal destinado al efecto.
Menos plantas y muy profundas para facilitar las relaciones horizontales y disminuir la dependencia de los ascensores.
Concebir la estructura y la piel del edificio para poder acomodar diferentes distribuciones internas. Para lo cual se requiere un diseño modular y un sistema de instalaciones mecánicas flexible. Así, incluso, se puede iniciar la obra sin haber decidido por completo su partición.
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FIGURA III.15. Hospital de Santa Cruz en California (EE.UU.). Sección tipo.
FIGURA III.16. Hospital Municipal de Boston (EE.UU.). Sección por el nivel intersticial.
FIGURA III.17. Woodhull Medical Center de Brooklyn en Nueva York (EE.UU.). Vista de la
A partir de la idea del modelo hospital-contenedor, en algunos hospitales universitarios se desarrollan esquemas tridimensionales en forma de malla ortogonal en que el arquitecto no valora especialmente el destino de los espacios y dispone de grandes superficies. Versiones de esto son: El Hospital Universitario McMaster de Hamilton, acabado en 1983, de Craig, Zeidler y Strong, con 840 camas o la Clínica Universitaria de Aquisgrán, acabada en 1986, de 1500 camas. El proyecto de ambos databa de 1968. La arquitectura se limitaba a resolver problemas de flujos y sistemas. Resultaron obra de la fe ilimitada en el progreso tecnológico y demasiados caros para la crisis económica con que se tuvo que contar. Las autoridades sanitarias británicas se apoyaron en las relaciones matriciales para configurar módulos en forma de cruz, en las que se mejoraba la ventilación natural de los espacios. Esto se adoptó al hacer la Residencia Sanitaria de Sagunto, Valencia, de 1980, con 300 camas y un máximo de tres alturas, siendo el primero de los hospitales públicos españoles pensado en la horizontalidad. Fue obra de dos arquitectos que habían trabajado en las clásicas Residencias Sanitarias de la Seguridad Social española, Fernando Flórez y Luis López-Fando. Estos mismos, con Luis Fernández Inglada y Bernardo García-Tapia repetirían el esquema en el Hospital Universitario de Getafe (FIGURA III.18.).
FIGURA III.18. Hospital Universitario de Getafe en Madrid (España). Vista aérea.
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contenedor, aún con su flexibilidad, solo podía crecer dentro de su forma finita y diluía el significado de las partes. En otros modelos, como el que los críticos llamaron hospital-titanic (151, Fernández Inglada, 2008) como el McMaster Hospital de Toronto (Canadá) y el Hospital de Aachen (Alemania), el alto grado de sofisticación de los ambientes especializados y las instalaciones mecánicas para tratarlos, se relacionaron con la aparición de infecciones nosocomiales por los conductos de climatización. Frente a ello como interpretación opuesta surge una tendencia a reinterpretar el sistema de pabellones, según esquemas lineales de extensión indeterminada y baja densidad. Se estructura en torno a una vía principal reconocible desde la que se accede a partes con cierta autonomía. Se rechaza el sentimiento de estar en un medio amenazante como alarde de poder. Se humaniza (302, Santos Guerras, 2003), acercando a los habitantes a un entorno más natural. Además se pensaba renunciar al uso intensivo de sistemas mecánicos que exigen las plantas compactas. Ya en Gran Bretaña en los años 60 permanecían conceptos de este estilo, que en alguna medida asumen en el proyecto de 1962 del Northwick Park Hospital and Clinical Research Center y en el de 1971 del York District General Hospital, de 1000 camas, ambos de Weeks, Llewelyn-Davies, Forestier-Walker y Bor. Parecido estilo tiene el South Teesside District General Hospital, de 1200 camas y solo tres pisos (FIGURA III.19). También el Queen Alexandra Military Hospital, de Woolwich, Londres, de 500 camas. La cualificación británica exportó el modelo a países alejados. Los mismos Llewelyn-Davies y Weeks realizan el Universitario de Khon Kaen (Tailandia).
La tendencia hacia la humanización del hospital se extiende. Tönnies y Schöter plantean en Alemania hospitales de pocas alturas abiertos al medio exterior: Hospital de Berlin-Reinickendorf y Centro Hospitalario de Lübeck. Son más parecidos a los antiguos hospitales de pabellones y requieren amplios terrenos que se sitúan en las afueras de las ciudades. En Norteamérica, con uso más intensivo del suelo, el sistema contenedor evoluciona con la inclusión de grandes patios cubiertos y la semejanza de las grandes instalaciones comerciales. Con este estilo se hace el Children´s Hospital de Washington, de 250 camas, acabado en 1974 y obra de Leo A Daly y el Hospital McKenzie de Alberta, Canadá, de 900 camas y proyectado por Zeidler y Roberts. Va decayendo el hospitalocentrismo inicial, de enormes dimensiones, y se promueven redes de hospitales de área, más pequeños, en donde, además, los ingresos pesan menos, a favor de modalidades asistenciales como el hospital de día y la cirugía mayor ambulatoria. En España, donde se habían prodigado a partir de los años 50 y 60 del siglo pasado grandes hospitales, en los 80 se edifican más bien hospitales comarcales, sobre todo en Cataluña. Un modelo es el Hospital de Mora de Ebro, en Tarragona, de 100 camas, de J.A. Martínez Lapeña y E. Torres Tur. Ya en los años 90 Manuel Brullet y Albert de Pineda remodelan el Hospital del Mar en la Barceloneta y proyectan el Hospital de Salt (Gerona) y el mismo Pineda con colaboradores el Hospital Comarcal de la Selva, en Blanes. Ambiente, naturaleza próxima y decoración son elementos en ellos muy valorados. En cuanto a los grandes hospitales, prima también la horizontalidad y la contención en lo que se refiere al número de camas.
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FIGURA III.20. Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda en Madrid (España). Maqueta.
FIGURA III.21. Hospital Universitario del Rio Hortega en Valladolid (España). Maqueta.
homogéneos según fines y ambientes. Finalmente es de destacar, la mayor dotación de espacio por cama de hospitalización, de lo que mostramos algunos ejemplos: Hospital Universitario Central de Asturias, con 310.000m2 para 1039 camas; Hospital Xeral de Lugo, con 151.000m2 para 823 camas y Hospital de Gandía, de 63.000m2 para 240 camas. En tanto, en anteriores edificios hospitalarios tuvieron que abordarse ingeniosas adaptaciones para acomodarlas a nuevas necesidades (251, Pascual y De los Santos, 2004).
Otra impactante novedad viene dada por el mantenimiento del edificio. En el uso de un edificio el mayor consumo de energía viene dado por los aspectos térmicos (calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria), que precisamente cobran gran importancia hoy día en el hospital. Lo mencionado se aborda (294, Sabaté, 2008) desde la reducción de la demanda, la eficiencia de los equipos y la mejora de la gestión energética. En la reducción de la energía la arquitectura cobra un gran protagonismo. Depende de factores abordables en el proyecto, como la orientación y el tipo de cerramiento. Sobre los cerramientos se trata de superar la idea del aislamiento y substituirla por el de membrana semiimpermeable. Se incorpora la generación fotoeléctrica en los grandes equipamientos, como los hospitales, lo cual acaba imponiendo el Código Técnico de Edificación español. Se encamina el mantenimiento hacia el BMS (Building Management System; sistema de gestión de edificios) (134,
Duaris, 2008), que debe permitir la monitorización, optimización, integración y
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III.2.A. CALIDAD DEL AMBIENTE INTERIOR, IAQ Y
VENTILACIÓN.
1. APUNTE HISTÓRICO.
Como se ha descrito, durante mucho tiempo el papel del aire de los recintos interiores en la aparición de las enfermedades se interpretaba por la presencia de unos agentes llamados “miasmas”. A partir del último tercio del siglo XIX se fueron identificando más claramente estos agentes patógenos con los descubrimientos sobre los tóxicos y sobre los microbios causantes de las enfermedades infecciosas. A finales de siglo el aire en los locales era considerado desde perspectivas más científicas (278, Rey y Ceña, 2006), como las del salubrista alemán Max von Pettenkofer o el sueco Elías Herman, autor de una monografía sobre “el aire interior de nuestras casas”. Desde entonces y durante mucho tiempo, se enviaba a los tísicos a residencias ubicadas en las montañas o en el campo o a orillas del mar esperando que mejorasen al respirar aire puro.
exterior; compartimentación de los interiores; fuentes contaminantes interiores, incluyendo los desechos metabólicos y los productos de uso personal de los ocupantes; diseño del sistema de acondicionamiento del aire, cuando existe, y su funcionamiento y mantenimiento; temperatura, humedad y movimiento del aire, y la percepción sensorial, en concreto de los olores (68, Berenguer y Martí, 1989; 69, Berenguer, 1994; 64, Bartual y Berenguer, 2002).
La sensación de bienestar de los ocupantes de un edificio depende en gran medida de la ventilación, de forma directa (microclima, características físicas y pureza química del aire interior, olores), o indirectamente en tanto que la ventilación natural se debe de ajustar también a las condiciones de aislamiento (de ruidos) y al aprovechamiento de la luminosidad requeridas, pero también a otros factores muy diversos, como son la actividad, los hábitos, la condición social y el nivel cultural de los mismos ocupantes. También de la percepción subjetiva, y así pasa que con las instalaciones de climatización de alta eficiencia y funcionando de igual manera, siempre hay una proporción del 5-20% de personas que se muestran insatisfechas.
La palabra ventilación viene del latín “ventilare” que significa
“exposición al viento”. El objetivo principal de la ventilación sería crear un ambiente interior con la calidad necesaria, que no existiría en un edificio sin ventilación; aprovecha el efecto de dilución y eliminación de los contaminantes que puedan aparecer en el interior.
El concepto de ergonomía procede del ámbito de lo laboral y está
CAPÍTULO III. APARTADO 2 104
fenómenos oscilatorios, como ruido y vibraciones, y los olores. En cuanto a la
presencia de elementos químicos se pretende alcanzar una pureza del aire más allá de los valores límites de referencia establecidos por las agencias ocupadas en la higiene industrial.
3. COMPONENTES DEL MEDIO INTERNO.
En el medio ambiente encontramos estos constituyentes, así clasificados (278, Rey y Ceña, 2006):
Componentes físicos:
Energía electromagnética:
Luz visible
Luz ultravioleta
Radiación infrarroja
Radiaciones de muy baja frecuencia Radioactividad
Fenómenos oscilatorios: ruido y vibraciones
Campos electrostáticos
Elementos químicos
Agentes biológicos
FIGURA III.22. Factores influyentes en la IAQ.
IAQ
AGENTES FÍSICOS ELEMENTOS QUÍMICOS
4. ELEMENTOS FÍSICOS DEL AMBIENTE.
De entre los varios fenómenos del medio ambiente físico, se mencionan a continuación los más persistentes e indispensables, que son luz y sonido, sin perjuicio de estimarles como los únicos. Más adelante se tratará con mayor detenimiento de los que serán decisivos para el confort térmico de los habitantes del medio (temperatura, humedad, movimiento del aire). Por otra parte, la luz y el sonido guardan una relación arquitectónica con la constitución de los ambientes interiores, al diseñar ventanas o aislamientos, que, a su vez, son influyentes sobre la ventilación natural y, por ello, sobre la calidad del aire interior.
4.1. LUZ E ILUMINACIÓN.
Son visibles (334, Valea y Alonso, 1998; 339, Vaquero y Ceña, 1990) las radiaciones electromagnéticas, emitidas o reflejadas, de longitud de onda (λ) de 380 a 760nm., o 3.800Å a 7.600Å, si su intensidad las hace visualmente perceptibles, lo que depende de cada longitud de onda. Las que mejor percibe el ojo humano son las de 5.550Å. Asimismo, la longitud de onda interviene en la definición sensorial del color.
El ambiente visual viene dado por la cantidad de luz o iluminación y el
contraste (k), en relación con la tarea a desarrollar. La buena visibilidad contribuye al bienestar del usuario, a su comodidad, menor fatiga y realización de menos errores y, por esto, a que se produzcan menos accidentes, así como a mejorar la calidad y cantidad del trabajo. Pero la adecuada visión depende de una buena iluminación. Además, ésta influye en la estética y en la seguridad (señalización).
La iluminación es la cantidad de luminosidad que permite visualizar los
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los objetos, pero que se manifiesta en presencia de luz. Las variaciones
cromáticas del ambiente pueden elegirse por cuestiones de señalización de seguridad, por estética e, incluso, para buscar una mejor eficacia de los sistemas de iluminación, a la vez que hacer más agradable el medio. El tratamiento cromático de los ambientes implica conocer las relaciones entre los diferentes colores.
Los colores pueden clasificarse en:
Calientes: rojos, naranjas y amarillos Fríos: azules, verdes y violetas Neutros: blancos y grises
Como recomendaciones generales en el uso de los colores:
En zonas de larga permanencia, colores neutros para que no cansen y permitan que se resalten elementos importantes (señalizaciones, máquinas,...)
En zonas de escasa permanencia (pasillos, salas de reunión y conferencia,..), se puede utilizar el color que se desee en función del efecto que se quiera resaltar.
Zonas de presencia muy puntual (vestíbulos, zonas de descanso de café,...) colores fuertes muy contrastados para que estimulen y se diferencien de otras zonas.
La luz se percibe por el principal órgano de relación con el exterior, el ojo humano, y desde esa perspectiva habría que considerar como características personales, la agudeza visual y acomodación.
4.2. SONIDO.
El sonido es un movimiento oscilatorio de las moléculas, que si resulta
desagradable se denomina ruido (339, Vaquero y Ceña, 1999). El sonido no
hipertensión, úlcera péptica, irritabilidad y fatiga auditiva con pérdida transitoria de la audición, trauma acústico y sordera por ruido prolongado. Influye su naturaleza, como los ruidos estridentes, monótonos, constantes, infrasonidos, de baja frecuencia, tonos puros, etc.
El ruido se define según una serie deparámetros:
Intensidad o potencia acústica, medida en decibelios, derivada de
la presión medida en Pascales. Frecuencia
Timbre, constituido por los armónicos que permiten individualizar el
sonido.
En tanto el sonido puede constituirse en un agresivo con calidad de
contaminante, se han impuesto limitaciones del ruido ambiental, con dos tipos
de niveles de referencia:
Los umbrales de disconfort, que, aún siendo rebasados, no perjudican al
oído. Están fijados para todos los ciudadanos a nivel municipal. En términos generales, se considera que no deben sobrepasar 35dB(A) por la noche y 45 por día. Un recinto presenta unas características acústicas dadas por el nivel de ruido, tiempo de reverberación y espectro. Para valorar el confort acústico se han establecido algunos índices: nivel de interferencia conversacional (PSIL), curvas de valoración NR (noise rating), índice de ruido en oficinas.
Los niveles impuestos para evitar el trauma acústico o daño en el oído que
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5. CONTAMINACIÓN EN EL AMBIENTE INTERNO.
Muchos de los elementos que componen el ambiente no son solo de presencia ineludible, sino indispensables para el desarrollo de la vida, tal como la luz, temperatura, oxígeno, etc. Aparte de su conservación en el entorno humano, se trata de mantenerlos en unas condiciones de adecuación y, a la vez, evitar otros muchos agentes indeseables a los que usualmente se
denominan contaminantes. Contaminante es todo agente presente en el
medio ambiente y que produce o puede producir efectos indeseables para la salud y/o el bienestar humano. Bajo este nombre se incluyen varias categorías de agentes potencialmente dañinos: físicos, químicos y biológicos.
a) Los contaminantes físicos son distintas formas de energía que,
generadas por fuentes concretas, pueden afectar a quienes están expuestos a ellas. Pueden ser mecánicas (ruido, vibraciones), térmicas, electromagnéticas, radiaciones ionizantes, radiaciones no ionizantes (incluso las lumínicas), etc. Dan lugar a efectos muy distintos entre sí. Requieren, asimismo, métodos de medida y análisis particulares. Aunque pueden incidir a través del medio aéreo, no lo hacen en todos los casos, por lo que la singularidad de estimarlos como contaminantes atmosféricos podemos considerarla si es dependiente de una vinculación a agentes químicos que les soporten en ese medio (como en la contaminación radioactiva).
b) Es contaminante químico toda sustancia orgánica e inorgánica,
natural o sintética que durante una fabricación, manejo, transporte, almacenamiento o uso, puede incorporarse al medio ambiente en cantidades suficientes para lesionar la salud de las personas que entran en contacto con ellas. Está constituido por materia inerte (no viva), pues en otro caso se considerará contaminante biológico. Puede llegar al agua, a los alimentos o al aire.
Los contaminantes químicos del aire especialmente importan para la
grupos de moléculas unidas (339, Vaquero y Ceña, 1999). Según su forma física de presentación tenemos:
Partículas, sólidas o líquidas.
Partículas sólidas:
– Polvo (Dust): procedente de procesos físicos de disgregación de
la materia. El tamaño de las partículas es amplia, si bien fundamentalmente oscila entre 0,1 y 25µm. Los polvos sufren agregación (unión de partículas pequeñas, formándose otras de tamaño mayor) bajo fuerzas electrostáticas y sedimentando por la acción de la gravedad.
– Humo (Smoke): partículas originadas en procesos de combustión
incompleta.
– Humo metálico (Fume): partículas metálicas generadas en un
proceso de condensación del estado gaseoso, partiendo de la sublimación o volatilización de un metal. A menudo va acompañado de una reacción química generalmente de oxidación. Estas partículas sufren procesos de agregación.
Partículas líquidas:
– Nieblas (Mist): pequeñas gotas de líquido que se generan por
condensación de un estado gaseoso o por la desintegración de un estado líquido. El margen del tamaño de estas gotitas va de 0,01 a 10µm.
– Brumas (Fog): pequeñas gotas liquidas apreciables a simple
vista, originadas por condensación del estado gaseoso. El tamaño está comprendido entre 2 y 60µm.
Gases. Estado físico normal de una sustancia de 25 ºC y 760mm de Hg. de
presión.
Vapores. Fase gaseosa de una sustancia, ordinariamente sólida o liquida a
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c) Los contaminantes biológicos son parásitos (artrópodos
principalmente), microorganismos de carácter infeccioso y alérgenos. En
nuestro medio, los artrópodos no constituyen un especial problema de transmisión aérea. Los microorganismos son seres vivos de tamaño microscópico (bacterias, virus, hongos, parásitos,...) que pueden estar presentes en el ambiente., y en el aire ir soportados en:
partículas más finas (núcleos goticulares de Wells)
o más gruesas de 5µm (gotitas de Flügge). Son aquéllas las que más permanecen en la atmósfera, por su menor peso. Por otra parte, también cuenta la capacidad del microorganismo en cuestión para sobrevivir en un medio inanimado.
5.1. ACCESO DE LOS CONTAMINANTES AÉREOS QUÍMICOS Y BIOLÓGICOS AL ORGANISMO HUMANO.
Los contaminantes químicos y biológicos existentes en el aire pueden tener diferentes vías de acceso al ser humano, como la exposición de piel o
mucosas, pero lógicamente la preferente es la vía respiratoria. Al llegar con el
aire respirado, se distinguen dos niveles de penetración:
Vías aéreas superiores: nariz, boca, faringe y laringe, donde se sitúa el
primer filtro de paso y se produce la deposición de las partículas de mayor tamaño.
Vías aéreas inferiores: tráquea, bronquios principales, bronquiolos y
6. FUENTES Y TIPOS DE CONTAMINACIÓN QUÍMICA EN EL AIRE INTERIOR.
Los agentes químicos presentes en un medio interno pueden proceder de ese mismo medio o del exterior.
6.1. CONTAMINANTES DE ORIGEN INTERIOR.
Los contaminantes de naturaleza química pueden proceder del mismo medio interno a partir de estas fuentes contaminantes (70, Berenguer, 1999; 347, WHO, 1983; 355, WHO, 2002):
Las personas, como bioefluentes (emisiones corporales), en
especial de anhídrido carbónico.
El trabajo que realizan, como el uso de equipo y material de oficina,
polvo de barrido, basuras.
Los productos que usan: de limpieza, pesticidas, insecticidas y
rodenticidas, desinfectantes, productos de tratamiento de la madera, abrillantadores, fotocopiadoras, cosméticos, sprays, humo de tabaco, superficies con polvo.
Gases de combustiones. Fuel de estufas, calderas de calefacción,
chimeneas del hogar y maderas, calentadores, etc., sobre todo sin salida al exterior o con salidas en malas condiciones. Producen emisión de óxidos de carbono, óxidos nítricos, partículas, COV y SO2. Los productos previamente allí existentes: adhesivos, tapizados,
alfombras, cortinas, superficies textiles, etc.
aire durante un periodo de tiempo determinado. Se expresa normalmente es microgramos del contaminante por metro cúbico de aire, medidos en ese tiempo determinado. El control se centra en los que, de tipología muy limitada, causan mayor daño a los ecosistemas, a la salud humana y a los materiales. Pueden adquirir gran movilidad, pasando de unos medios a otros del medio ambiente. La distancia casi no tiene límite: contaminantes emitidos en un país son transportados por el aire y repercutir sobre la salud e impacto ambiental en
otros países. Por ello se consideran transfronterizos (transboundary air
pollution).
En una primera clasificación se distinguen contaminantes primarios y
contaminantes secundarios.
Son contaminantes primarios las sustancias que son vertidas
directamente a la atmósfera. Es la contaminación convencional procedente de muy diversas fuentes y que se presentan con una naturaleza física y composición química muy variada.
Son contaminantes secundarios los que no se vierten directamente
a la atmósfera, sino que se producen como consecuencia de las transformaciones y reacciones químicas y fotoquímicas que sufren los contaminantes primarios en el seno de la misma. Los principales fenómenos de esta índole son la contaminación fotoquímica, la acidificación del medio y la disminución de la capa de ozono.
Contaminantes químicos atmosféricos primarios.