• No se han encontrado resultados

HÁPAX Y OTRAS CONSTRUCCIONES PREPOSITIVAS DE FRECUENCIA ESCASA EN LA PRIMERA PARTIDA (Hapaxes and other Low-Frequency Prepositional Constructions in the Primera Partida)

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2023

Share "HÁPAX Y OTRAS CONSTRUCCIONES PREPOSITIVAS DE FRECUENCIA ESCASA EN LA PRIMERA PARTIDA (Hapaxes and other Low-Frequency Prepositional Constructions in the Primera Partida)"

Copied!
29
0
0

Texto completo

(1)

HÁPAX Y OTRAS CONSTRUCCIONES PREPOSITIVAS DE FRECUENCIA ESCASA EN LA PRIMERA PARTIDA (Hapaxes a n d o th e r Low-Frequency Prepositional C onstructions in

the Primera Partida)

Vi o r i c a Co d i t a Université de Neuchátel

Re s u m e n

En tanto q u e un id a d es de naturaleza compleja, las construcciones prepositivas p re ­ sentan un carácter único y esporádico m u c h o más acusado q u e otros hec h o s lingüísticos.

Mediante el estudio de cu a tro ediciones d e la Primera Partida, se in te n ta rá diferenciar los ám bitos d o n d e se m anifiestan los segm entos de naturaleza an ó m ala y esporádica. Por ello, se buscarán aquellos indicios en el texto que ap u n ten a u n uso (muy) escaso de ciertas uni­

dades, teniendo en cuenta, a la vez, las relaciones que desarrolla un d e te rm in a d o segm en­

to con otros ya sea d e n tro d e la misma edición, ya sea en todas las ediciones analizadas.

P a l a b r a s c l a v e s : locuciones prepositivas, hápax, frecuencia escasa, Primera Partida, edi­

ciones.

Ab s t r a c t

As m ulti-unit constructions, com plex prepositions p re se n t a u n iq u e a n d low-frequen­

cy character m u c h m o re m arked than o th e r linguistic facts. T h ro u g h th e study o f four edi­

tions o f the Primera Partida,we shall try to d ifferentiate those areas w here these un co m m o n a n d anom alous segm ents arise. We shall seek all indications in th e text th a t p o in t to a spo­

radic use o f certain constructions while bearing in m ind, a t the sam e tim e, th e relations that certain u n it shows with others inside the same or in all analyzed editions.

K e y w o r d s : com plex prepositions, hapax, low-frequency sequences, Primera Partida, editions.

1. In t r o d u c c i ó n

El em pleo de las locuciones prepositivas (en adelante, LP) com o ins­

trum entos p ara expresar la hipotaxis nom inal d u ra n te la E dad M edia se ha

HHIE, 8/2013, pp. 63-92.

(2)

relacionado con la tradición ju ríd ica , cuya b ú sq u ed a d e claridad y preci­

sión se traduce en la m an era de utilizar los enlaces prepositivos y conjun­

tivos (Bartol H e rn án d ez 1986, Kabatek 2005). Se acepta n o rm a lm en te que la prioridad de Alfonso X para sus textos era la transm isión exacta y direc­

ta de las ideas. Para cum plir las exigencias del discurso en cuanto al nivel de claridad y precisión, los textos alfonsíes recu rre n , en tre otros, al uso de L P1, u n a técnica eficaz, ya que presentan u n significado unívoco frente a las preposiciones simples (cf. C arb o n ero Cano 1975: 83).

En cuanto a la Primera Partida (en adelante, PP), el cotejo de la rica producción editorial de la q u e esta goza h a puesto de manifiesto diferen­

cias tanto cualitativas com o cuantitativas (C odita 2009). La relevancia de estos datos abarca tam bién la presencia de construcciones prepositivas con carácter escaso y esporádico, p o r cuanto se utilizan de m a n era muy aisla­

d a solo en u n a o algunas ediciones de la o b ra en cuestión. P artiendo de la presencia y del uso de las construcciones prepositivas, se in ten tará identi­

ficar y analizar las u nidades y las variantes q ue se em p lean de m an era espo­

rádica y se indagará en qué m e d id a tienen o in ten ta n te n e r relevancia sin­

táctica. Además, este trabajo se cen tra rá en vislum brar las posibles razones de su inserción en u n a d e te rm in a d a edición y la dificultad de análisis que supone su presencia.

2. Pr e s e n t a c ió n d e l c o r p u s a n a l i z a d o

El corpus in teg ra cuatro ediciones de la Primera Partida, p rim era parte de las Siete Partidas, el texto legislativo más im p o rtan te d e la Edad Media peninsular. Estas ediciones son las siguientes:

1. la edición publicada p o r la Real A cadem ia de H istoria en 1807, ree­

ditada en 1972 (en adelante, RAH),

2. la de G regorio López d e 1555, reeditada en 1974 (en adelante, GL), 3. la del ms. Add. 20787 del British M useum, publicada p o r Ju an

A ntonio Arias Bonet en 1975 (en adelante, AB), y

4. la del CORDE, ed itad a en línea p o r Lloyd A. Kasten y J o h n Nitti (1995) (en adelante, CORDE2).

Como se sabe, la Primera Partida m uestra u n a m ultiplicidad de versio­

nes, entendidas, desde el p u n to de vista lingüístico, bien com o amplifica-

1 Utilizamos, en este trabajo, com o sinónim os los términos de locución prepositiva y construcción pre­

positiva.

2 Para diferenciar las referencias a esta edición y al banco de datos de la RAE, se indicará el bus­

cador empleando siempre el artículo, “el CORDE”, mientras que para la edición se prescindirá de este, “CORDE”.

(3)

d o n e s del mismo texto, bien com o versiones totalm ente dispares. Se trata de ediciones producidas en épocas distintas q u e recogen manuscritos de diferentes períodos (Gómez R ed o n d o 1998: 513 y sigs., Kabatek 2005: 250 y sigs.). Según los investigadores, las ediciones que se basan realm ente en u n m anuscrito del siglo xm son la de Arias B onet y la del CORDE. Las otras dos son posteriores (Kabatek 2005: 175). Asimismo, las ediciones del British M useum (AB y CORDE) son las únicas q u e reflejan un códice único a diferencia de las otras dos, RAH y GL, que recogen varios códices para la im p ren ta3. Sin em bargo, hasta hace poco tiempo, es decir hasta la aparición d e los corpus informatizados, las ediciones más utilizadas com o base de la sintaxis del siglo x i i i eran, en la mayoría de los casos, la de la Real Academ ia de la Historia y la de G regorio López, que se p u ed en e n co n tra r todavía hoy en día en ediciones divulgativas (cf. Pérez M artín 2000, Sánchez-Arcilla 2004) o com o referencia en m anuales sobre el cas­

tellano medieval (cf. B o issellier/D arb o rd /M en jo t 2012). Pocas veces se em pleaba, en este sentido, la tercera edición impresa, la del British Museum.

Son m uchos los investigadores q u e o p in a n que las diferencias q u e exis­

ten en tre estas son únicam ente de o rd e n gráfico, sin más. No obstante, en estudios previos hem os com probado —to m an d o com o base las tres edicio­

nes im presas- que el n úm ero de diferencias o discrepancias cuantitativas y cualitativas halladas respecto de las LP es lo suficientem ente g ran d e com o para concluir que, desde el p u n to d e vista sintáctico, las ediciones analizadas n o p u ed en considerarse el mismo texto (Codita 2009, 2012a).

En este trabajo, sin em bargo, se te n d rá en cu en ta tam bién la edición en línea del CORDE, basada en el mismo m anuscrito que la del British M useum, a u n q u e no siem pre coincidente con la edición im presa (cf.

Codita en p ren sa).

El corpus que se h a delim itado, com o cualquier otro corpus histórico, es inevitablem ente problem ático. Este destaca especialm ente po r la h ete­

ro g en eid ad de las ediciones que se van a te n e r en cuenta dado el grado diferente de rigor que m uestran en la fijación del texto. A unque p u e d a parecer inaceptable utilizar ediciones tan dispares desde el p u n to de vista de la fiabilidad de los datos, insistimos en q u e nuestro objetivo, in d e p e n ­ d ie n te m e n te de este hecho, reside en c o m p re n d e r hasta dó n d e p u e d e ir la creación de estructuras (anóm alas o esporádicas) en las sucesivas edi­

ciones de la PP, especialm ente en las más tardías (RAH) que, com o hem os p o d id o constatar, se usan todavía com o base d e docum entación en m o n o ­

3 La edición de la RAH da cuenta en el prefacio de los códices consultados, mientras que la GL no revela nada en este sentido, es decir, que no se sabe ni en qué códices, ni en cuántos se basa esta edición. N o obstante, parece que la GL se apoyó en la edición de Díaz de Montalvo (Sevilla, 1491), y, para corregir los errores presentes en esta, recurrió a los mismos manuscritos, utilizados por Montalvo (Orellana 2006: 461-462). Esta úldma edición ha quedado fuera de nuestro estudio.

(4)

grafías especializadas o m an u ales (cf. B o issellier/D arb o rd /M en jo t 2012, C odita 2012b).

3. Lo c u c i ó n p r e p o s it iv a: d e f i n i c i ó n, d e l i m it a c ió n ys u p e r c e p c i ó nh i s t ó r i c a

Las LP se definen com o u n id a d es complejas que presentan fijación y cohesión in tern a en diferentes grados (es decir, que n o rm a lm e n te no ad m iten intercalaciones e n tre sus constituyentes, ni variaciones de sus ele­

m entos integrantes) y m uestran u n a distribución semejante a la de las pre­

posiciones (Cifuentes H o n ru b ia 2003, M onloro del Arco 2006, García- Page 2008). T ienen un significado básicam ente funcional y d esem p eñ an u n papel fundam ental en la organización de la gram ática y del discurso. El uso de las LP -c o m o m ecanism o d e mayor precisión y objetividad- es u n a de las características de los textos elaborados y se utilizan com o estrategia eficaz para satisfacer la n ecesidad de co n cretar las circunstancias, ya que los contenidos tienen que p resen tarse con la m ínim a am bigüedad posible para evitar eventuales in terp retacio n e s erróneas (Kabatek 2005, Codita 2013, cf. Raible 1992).

Las unidades prepositivas en el devenir de cualquier len g u a plantean problem as a la h o ra de d e te rm in a r lo que está o no fijado. C om o se sabe, la fijación es u n proceso d inám ico basado en la neutralización progresiva de las reglas de construcción sintáctica d e u n a unidad pluriverbal, ligada, a veces, a la opacidad más o m en o s m arcada de su significado composi- cional. Gran parte de las LP poseen un alto grado de com posicionalidad, que a su vez se debería, según García-Page (2008: 188, n. 154-155), a los lexemas que las conform an y conservan su significado (en relación con, en busca de, de acuerdo con). D esde el p u n to d e vista m orfosintáctico, po r lo m enos u n elem ento de las LP d eb e estar som etido a restricciones morfo- sintácticas, es decir, que n o to lera m anipulaciones habituales del discurso libre; p o r ejemplo: no se adm ite variación de las preposiciones encabeza- doras (a/en pro de), d eterm in an te s p ara los núcleos nom inales (*al favor de,

*en el beneficio de todos), pro n o m in alizació n (*por su temor), sufijación o variación m orfem ática del n úcleo, e n tre otras. No obstante, m uchas de las LP, especialm ente en textos antiguos, incum plen esta condición, y, po r lo tanto, se acercan a la d e n o m in a d a sintaxis libre.

A pesar de la m ultitud d e criterios q u e se han confeccionado para d eterm in ar el grado de fijación d e las LP, la discusión co n tin ú a viva toda­

vía, sin propuestas satisfactorias d e m o m en to . U ltim am ente se h a plantea­

do abogar por la fijación en u n sentido amplio, laxo, cercana a la d en o ­ m inada sintaxis libre. En este contexto, se afirm a que, a pesar del n o m b re q ue se le atribuye, la sintaxis libre no es tan libre como se p u ed e suponer, ya q u e obedece a u n a serie de reglas, m ed ian te las cuales se p o n e n límites

(5)

en cuanto a la distribución o com binación sintagmática de las unidades lingüísticas (Mejri 2005: 166). O tros autores llevan incluso m u ch o más lejos este razonam iento, al considerar que la sintaxis libre hay q u e sope­

sarla com o un grado m ínim o de fijación o, dicho de o tra form a, la fijación morfosintáctica está presente en m ultitud de otros h echos lingüísticos y, parcialm ente, en la llam ada sintaxis libre (Lam iroy/K lein 2005: 144, Lamiroy 2008: 85).

Además, según Lam iroy/K lein (2005: 151), no es posible u n a defini­

ción de la fijación si el proceso no h a acabado. Dicho de o tra form a, la poca fijación o la semi-fijación es el problem a central de la fijación, po r­

que m ientras u n a fijación potencial se esté procesando escapa a u n a cate- gorización definitiva. Así, pues, conviene o p erar con u n co n cep to más am plio de fijación (cf. Mejri 2011).

Visto esto, el límite en tre lo que es u n a LP y un sintagm a preposicional de carácter libre es muy difuso, aun más para las LP de las épocas antiguas de la lengua.

Respecto del criterio sem ántico —denom inado, en ocasiones, tam bién idiomaticidad y con el que se a p u n ta al significado u n itario de u n a locu­

ción-, muchos autores lo consideran irrelevante para las LP, ya que hay pocas que alcanzan u n a especialización semántica; p o r lo tanto, se habla de u n a “te n d en cia” hacia la especialización sem ántica (M ontoro del Arco 2006: § 7). Si para las LP del español actual se prefiere h ab lar en térm inos de tendencias, ¿qué decir de las unidades de los siglos pretéritos de la len­

gua?

Para muchos autores, el criterio semántico no es ni definitorio, ni d eterm in an te para la fijación (cf. Mejri 2011: 76). De acu erd o con los investigadores, la transparencia tiene la misma im portancia que la opaci­

d ad sem ántica en la estructuración de las unidades complejas, pero, según se argum enta, se le d a tanta im portancia porque los procesos de o rd en metafórico o m etoním ico de los elem entos léxicos im plicados en las u ni­

dades complejas destacan más. No obstante, la m etáfora o la m etonim ia, po r sí solas, no garantizan la fijación (Lam iroy/Klein 2005: 150).

El tercer factor q u e destacam os en relación con las LP es la p erti­

n en cia del factor frecu en cia en la in terp reta ció n de u n d e te rm in a d o seg­

m en to com o c o n ju n to u n itario o com o u n id ad fijada. A p esar de la im p o rtan cia que se le o to rg a a la frecu en cia en los estudios históricos, se h a d em o strad o q u e p u e d e h a b e r secuencias muy fijadas, p ero n o tan fre­

cuentes, lo que se h a explicado con la noción de “gram aticalización p o r an alo g ía” (H offm ann 2003: § 8.5, 2004, cf. tam bién A hn 2007). A demás d e que no es u n criterio relevante p ara la identificación y valoración de u n segm ento com o fijado o com o u n id a d com pleja, la p re g u n ta que surge es: ¿a partir de cuántas ocu rren cias hay que co n sid e ra r u n a u n id a d frecuente?

(6)

Es bien sabido que la frecuencia de u n a d e te rm in a d a unidad pu ed e variar d ep e n d ien d o de la extensión del corpus analizado4. No es lo mismo analizar un corpus de 100.000 palabras que otro de varios millones. No obstante, en el mismo contexto, surgen otras preguntas: ¿cuál es la exten­

sión adecuada para u n análisis d e estas características? ¿Hace falta exigir un d eterm in ad o núm ero de palabras? ¿Y a q u é criterios tendrá que obe­

decer esta opción?

La com posicionalidad de los elem entos in tegrantes d e las LP, así como la transparencia semántica de sus núcleos y la frecuencia, no son criterios suficientes p ara descartar los segm entos anóm alos y escasos del paradigm a locucional prepositivo. Por lo m enos las prim eras características son bas­

tante com unes tam bién en algunas LP actuales y no p o r ello se les niega el estatuto de construcciones locucionales prepositivas ( con intención de, a causa de, a falta de) (cf. García-Page 2008: 188, n. 154-155).

Vistos los tres aspectos m e n cio n ad o s (fijación morfosintáctica, espe- cialización sem ántica y frecuencia) y la problem ática d e orden m etodoló­

gico que en trañ an -sin solución d e m o m en to -, no se p u ed e obviar la cer­

canía en tre las LP y los sintagmas preposicionales de carácter libre, p o r un lado, y la no discriminación e n tre las LP de uso muy frecu en te y los hápax y las LP de escasa frecuencia, p o r otro. A u n q u e difícil, disponem os de otros criterios para p o d er delim itar relativam ente bien lo que es u n a LP frente a u n a construcción libre y si u n a LP sobrepasa las fronteras de un hápax o de u n conjunto de ocurrencias muy escasas.

En prim er lugar, tenem os la función sintáctica de hipotaxis nom inal (cf. Trujillo 1971: 238). Tanto las unidades que p erm ite n análisis compo- sicional de sus elementos, com o los conjuntos con estructuras más amplias q ue las no rm alm e n te establecidas (Adv + P + N + P) o los binomios, todos actúan como nexos subordinantes, es decir, m arcan la d ep e n d e n c ia de dos térm inos (cf. infra).

En segundo lugar, están las relaciones d e corte cualitativo que m antie­

nen los conjuntos en tre sí mismos. Nos referim os a las relaciones semánti­

cas de sinonim ia y /o antonim ia q u e se h an considerado com o fu n d am en ­ tales en el estudio histórico de las unidades fraseológicas (Echenique Elizondo 2003: 552-553, 2008). Este criterio cobra relevancia especialm en­

te a la h o ra de valorar o no los h áp ax docu m en tad o s c om o conjuntos locu­

cionales prepositivos, cuya transcendencia p o d ría ser cuestionable, d ep e n ­ dien d o de los criterios que se to m en en cu en ta para adm itir tales cons­

trucciones d en tro del paradigm a del castellano antiguo. La creación sino­

ním ica resulta especialm ente im p o rtan te, ya que p u ed e aportar inform a­

4 T am bién es c ierto q u e el estudio c uantitativo de c o rp u s textuales en fo rm ato inform ático o elec­

trónico p erm ite constatar hasta qué p u n to las constru ccio n es se caracterizan p o r su uso a b u n d a n te o no. No obstante, estos corpus no reflejan ni m u c h o m en o s la realidad textual q u e debió de existir en d eterm in ad as épocas d e la lengua.

(7)

ción muy útil en cuanto al desuso o la supervivencia d e algún conjunto en u n m o m en to d ad o de la historia. Además, estim am os que es de gran ayuda no solo en el proceso de identificación de las un id ad es en general, sino tam bién, y especialm ente, en los casos en los que se d u d a a la h o ra de con­

siderarlos LP.

La afinidad con otras construcciones d e n tro de las ediciones estudia­

das, p o r u n lado, y el oficio de subordinación nom inal, p o r el otro, cons­

tituyen el apoyo necesario - d e corte cualitativo- p ara apreciar los hápax d o cu m en tad o s LP, au n q u e cuantitativam ente sean hechos marginales o escasos.

4 . Ac e r c a d e l o s h á p a x l o c u c io n a l e s p r e p o s it i v o s y l a s f o r m a s esca sa s

La noción de hápax se in terp reta en trabajos de fraseología com o equi­

valente a los d en o m in ad o s elem entos únicos o diacríticos (cf. González Rey 2005). Bajo la denom inación de palabras diacríticas se en tien d en aque­

llos elem entos que n o tienen significado fu era de la locución en la que se en cu e n tran , es decir, que no se com binan d e m a n era libre com o unidades léxicas simples (E chenique Elizondo 2008: 391, García-Page 2008: § 6.1.).

A diferencia de las palabras diacríticas -co n sid era d as anom alías léxicas-, definim os los hápax, en este caso, locucionales prepositivos, com o estruc­

turas sintácticas que aparecen de m a n era esporádica en u n a m uestra tex­

tual. Es decir, que las palabras diacríticas, a u n q u e reducidas al contexto locucional, n o tienen n in g u n a restricción de frecuencia, m ientras que los hápax sí. P or anóm alo que parezca u n elem en to diacrítico, p u ed e alcan­

zar u n índice de frecuencia bastante alto. P or su parte, el hápax es, en su esencia, u n a noción relativa a la m uestra textual, y d ep e n d e de la época:

p u e d e ser h ápax en u n a d eterm in ad a época, p ero n o en otra (cf.

K abatek/O ctavio de Toledo y H u erta en p re n s a ).

In d ife re n tem en te de si se considera u n a noción absoluta o relativa, el hápax es u n fen ó m en o vinculado a la frecuencia de un d eterm inado h ech o lingüístico. En los estudios histórico-diacrónicos se ha destacado la frecuencia com o u n a señal de la gram aticalización de las unidades impli­

cadas en este proceso. Sin em bargo, de m o m en to , n in g ú n estudioso h a esclarecido cuántas ocurrencias son necesarias p ara considerar algo gra- maticalizado o un háp ax -y si el hápax, d a d a su escasa frecuencia, se puede e n te n d e r com o segm ento fijado-, puesto que cada a u to r se guía según su intuición (cf. H offm ann 2004). A pesar del carácter subjetivo de este aspecto, convendría precisar dó n d e hay q u e establecer los límites de la escasez de d ete rm in a d a construcción y si bastan dos, tres o cinco ejemplos en todo u n corpus o u n a época para calificar algo com o u n “hecho aisla­

d o ” o “escaso”. A unque establezcamos u n límite p ara este estudio - p o r

(8)

m ínim o que sea-, creem os que p a ra las LP esporádicas la frecuencia no se revela como el factor sine qua non p a ra estimar u n a u n id a d com o fijada (cf.

H offm ann [s.n.] 2003, C odita 2009), ya que hay otros procesos - d e o rd en cualitativo- que cobran m ayor relevancia (cf. § 3). Dada la dificultad de com probar la fijación y la especialización sem ántica (cf. § 3) de los seg­

m entos esporádicos, co n sid e ra rem o s hápax locucionales prepositivos aquellas construcciones q u e cu m p lan , a la vez, las siguientes condiciones:

1) que presenten u n a fre cu e n cia m ínim a de no más de u n a o c u rre n ­ cia en cada edición;

2) que su escaso uso se co n firm e en otros textos, consultados m ed ian ­ te el CORDE5 (no más d e u n a docena de ocurrencias en to d o el CORDE6);

3) que cum plan la función sintáctica de hipotaxis nom inal y

4) que tengan alguna relación d e o rd en semántico, si es posible, con los segmentos de su e n to rn o .

Algunos segmentos n o satisfacen el p rim er criterio, es decir, que pre­

sentan u n a frecuencia lig eram en te mayor, p o r lo tanto, se integrarían más en el grupo de los conjuntos escasos que d en tro de los hápax.

En cuanto a los hápax locucionales prepositivos, surgen, n o obstante, algunas preguntas: ¿En qué m e d id a las LP p erm ite n h ab lar d e hápax, dada su com plejidad formal, funcional y semántica? ¿Hasta qué p u n to las u ni­

dades complejas tienen u n carácter único más acusado? ¿Tiene la noción de hápax sintáctico algún sentido respecto de las LP?

Teniendo en cuenta q u e las LP son construcciones complejas, su natu­

raleza formal (y semántica) adm ite bastante m argen para la innovación e integración de elementos constitutivos, especialmente en la Edad Media, d o n d e la lengua carecía de fijación y norm a definidas. Dado este potencial de renovación del paradigm a locucional prepositivo, aparecen en los textos medievales formas, cuyo estatus parece vacilar en tre u n a construcción libre y u n a fijada, dep en d ien d o todo d e las relaciones que desarrolla u n a deter­

m inada unidad con su en to rn o . En este sentido, algunas de las construccio­

nes esporádicas docum entadas g u ard an relación con las restantes LP de las ediciones analizadas. Por ejem plo, atestiguamos segmentos que m antienen u n a relación de sinonimia con otras construcciones de frecuencia m ediana o alta, como a alabanza de (—> a honor dé), a carrera de (-> camino a) , pora pare­

c i d a de (-* por semejanza dé), so mano de (-» so poder dé), etc.

5 Somos conscientes d e q u e el CORD E p e rm ite o b ten e r datos ap ro x im ados relativos a los aspec­

tos estudiados en este lugar. Para p o d e r o fre ce r u n a visión más global h ab ría q u e in te g ra r tam bién tex­

tos no presentes en el CORDE. S obre la p ro b lem á tic a de los datos ofrecidos del CORDE, cf. Lucía Megías (2003) y O e sterreich er (2011).

6 Salvo contados casos, q u e se d estacarán m ás adelante.

(9)

Además, la problem ática de las construcciones esporádicas en d o cu ­ m entos de la época medieval se vincula tam bién con la discusión e n to rn o a la autenticidad y fidelidad filológica de los textos, es decir, con todos aquellos aspectos relacionados con el corpus. Es u n hecho adm itido q u e los textos medievales presentan u n a h etero g en eid ad lingüística d eb id a a la interm ediación de los am anuenses o editores, que en sus copias o edicio­

nes p o d ría n h ab er reelaborado o m an ip u lad o la lengua de p artid a (Diez de Revenga 2001, Castillo Lluch 2006). C onsecuencia de esta labor es n o solo la poca representatividad de los datos del texto (cf. Kabatek 2013), sino tam bién creaciones poco frecuentes o anóm alas, tal com o se verá en el caso de las ediciones de la PP. En este sentido, h ab ría que preg u n tarse si las construcciones halladas solam ente en u n a de las ediciones contras­

tadas n o son fru to de la labor editorial en to rn o al texto o quizá, incluso, de u n a lectura erró n ea del m anuscrito.

5 . Tip o s d e h á p a x l o c u c io n a l e s p r e p o s it i v o s y f o r m a s e s c a s a s e n l a

P rim era P a rtid a

A unque reconocem os q u e la m odesta am plitud del texto analizado, en tanto que m uestra, podría cuestionar el estatus del hápax de las construc­

ciones prepositivas docum entadas, ofrecem os en adelante algunos indi­

cios que, tal vez, probarían su existencia.

En virtud de los criterios establecidos más arriba, distinguim os tres gru p o s de LP o formas de carácter esporádico:

1) LP identificadas com o tales, según los criterios m encionados an te­

rio rm en te (a fiuza de, so mano de) ;

2) Form as resultante de alguna variación que destaca p o r su a n o rm a­

lidad (por razón a) ;

3) LP presentes ú n icam ente en estructuras binómicas, com o a ala­

banza de.

En total hem os com putado algo más de 40 form as que p resen tan u n a frecuencia muy baja, bien en cada edición analizada, bien e n todas.

M uchos de los segmentos recogidos tien en u n núcleo de uso (extrem ada­

m ente) raro en castellano medieval7, com o, p o r ejemplo, fiuza, ampara- miento, etc. Su presencia es aún más escasa d en tro de unidades complejas, com o LP. A título de ilustración, el n o m b re significanza manifiesta en el

7 Se h an ten id o en cuenta ú n ica m en te aquellos e lem en to s q u e tien en m enos de 1000 o c u rren - cias e n el CORDE, lo q u e es u n a m u estra bastante h u m ild e si se co m p a ra con las o c u rren cias d e otros casos en el m ismo buscador.

(10)

CORDE8 m enos de 100 ocu rren cias y com o integrante de LP aparece en u n a docena de casos, que in c o rp o ra n tanto la preposición encabezadora en com o a.

En la siguiente tabla se p rese n ta n todas las unidades y variantes d ocu­

m entadas9:

LP A B /C O R D E GL RAH

a acabam iento de' - - +

a ( a ) c r e c e n ta m ie n to d e b - + +

a a la b a n z a d e b + + +

a a m p a r a m ie n t o d e b - + +

a b o n d a t d e - + +

a c a r r e r a d e v* + + +

a c o n f ir m a m ie n t o d e - - +

a d e s h o n r a d e v* - - +

a d ie s tr o d e b - - +

a fiu z a d e - - +

a o b e d ie n c ia d e b - + -

a p r e m ia d e - - +

a saluacion d e v - + -

a s o m b r a d e v + + +

c o m o e n ra z ó n d e - - +

c o n a y u n ta m ie n to d e + - -

c o n m andadero d e v + - -

c o n placentería d e v - - +

d e lu e n g o d e b + + +

d e p r e m ia d e - + -

d e tra v ie s o d e b + + +

e n a v ilt a m ie n t o d e + + +

en c a r r e r a d e v - + -

e n c u lp a d e + + +

en d e s h o n r a d e v + + +

e n despreciam iento d e v - + +

en e n t e n c ió n d e v + - -

e n la lu m b r e d e + - +

e n m e n o s c a b o d e + + +

8 Fecha de consulta: 12.02.2013. Todas las referen cias al CORDE que ap arecen a p a rtir de aquí tien en la misma fecha d e consulta.

9 Los superíndices indican lo siguiente: v = variante, b = parte de binom io, el asterisco* = tiene uso esporádico am pliado incluso el c o rp u s (cf. C od ita 2013: § 7). Las partes e n neg rita señalan lo que se altera en las variantes.

(11)

LP A B /C O R D E GL RAH

e n s ig n ific a n z a d e - - +

en s o m b r a d e v - - +

e n s u e r te d e + + +

p o r a m p a r a m ie n t o d e - + -

p o r d e s a m o r d e b + - -

p o r d esp reciam ien to d e v + + +

p o r e s c a r n io d e b + - -

p o r e x a lt a m ie n t o d e b + + -

p o r m a lq u e r e n c ia d e + + +

p o r m e z c la m ie n to d e - - +

p o r r a z ó n av + - -

p o r su m a n d a m ie n t o d e v + - -

p o r a p a r e c e n c ia d e + - -

so m a n o d e - + -

Hay otros segm entos que han q u ed ad o fuera d e esta tabla, ya que en nuestra opinión parecían dem asiado dudosos para p o d e r considerarlos LP o presentaban u n a frecuencia bastante alta en otros textos medievales, lo que desvanece, p o r tanto, su estimación como h áp ax o LP de frecuencia escasa.

El mayor g ru p o de hápax locucionales prepositivos lo constituyen las unidades y sus variantes, ya que tien en el mismo n ú m e ro de unidades que m uestran las características de lo esporádico. A estos dos grupos, les siguen, a m u c h a distancia, los binomios. Veamos cada g r u p o 10.

1) Unidades esporádicas

Diferenciamos dos subgrupos de unidades de uso muy escaso:

10 En cuan to a la fo rm a d e citar los ejemplos, señalam os q u e p a ra la edición de la RAH respeta­

mos el uso de los signos diacríticos d e la edición. P or lo q u e c o n cie rn e a las o tras d os ediciones, la AB no representa n in g u n a dificultad con respecto a la redacción de los ejem plos, m ien tras q u e para la GL utilizamos varios criterios de transcripción:

— Separación, d o n d e sea necesario, de las palabras.

- Grafía. A quí n o hacem os la diferencia e n tre <S> (larga) y <s> (co rta). Adem ás, se han desa­

rrollado las abreviaturas ind ican d o e n tre corchetes las p artes q u e faltan, p o r ejem plo q[ue].

La p rim era fu e n te citada al final de u n ejem plo indica de d ó n d e p ro ced e. En el caso de las LP com unes a varias ediciones se co m p letará la inform ación con los d atos d e estas.

D ada la m a n e ra peculiar d e n u m eració n de páginas en la edición d e GL, utilizam os p a ra la parte izquierda, p o r ejem plo, 50a, m ientras p ara la d erech a, 50b. A título de ilustración: “...q<ue> so<n>

rebeldes en algu<n>a m anera, e no<n> se quire<n> eme<n>dar, o q ua< n> do vieda<n> to d a una tie­

rra, o un reyno, por culpa del se ñ o r della” (GL, 87a).

(12)

1. unidades presentes en u n a d e las ediciones estudiadas y ausentes en las otras (so mano dé).

2. conjuntos presentes en todas las ediciones analizadas, pero con ocurrencias mínimas (cuatro como m áxim o en total) (por desprecia- miento dé).

Las ediciones de la PP se diferencian m ucho e n cu an to al n ú m ero y a los tipos de LP, p ero no todos los casos d ocu m en tad o s a tañ en a segmentos esporádicos (Codita 2009, 2012a). Respecto de estas, hem os podido cons­

tatar lo siguiente:

N o rm alm ente, RAH tiene la mayoría de las LP con carácter esporádi­

co o anóm alo frente a las otras tres ediciones. En este contexto, destaca­

mos u n a construcción de frecuencia muy escasa, en significanza de, que se co m p o rta desde el p u n to de vista sem ántico y sintáctico com o las unidades en señal de o en/como signo de.

le f iz o v e n ir la p a lo m a q u e t r o x o e l r a m o e n la b o c a en sign ifican za d e p a z ( R A H , 105 )

Según pudim os co m p ro b ar en el CORDE, en significanza de se utiliza igualm ente de m a n era muy aislada en otros textos. Su uso n o sobrevive a la E dad Media. Además, es u n a voz de em pleo ex trem ad a m en te raro en castellano medieval.

Lo mismo se pu ed e decir respecto de la u n id a d a confirmamiento de, hallada en la m ism a edición, y difícilm ente etiquetable d esde el p u n to de vista semántico, au n q u e sintácticam ente cum ple el oficio de subordina­

ción nominal:

la te rc e ra q u e v e n g a p o r m e r e s c im ie n t o d e s a n tid a t e t d e b o n d a t q u e h a y a e n sí a q u e l p o r q u ie n D io s lo fa c e : la q u a r t a q u e a q u e l m ir a g lo a c a e s c a s o b r e c o s a q u e sea á con- firm am iento d e la fe . ( R A H , 1 9 0 )

La unidad como en razón de, de uso muy escaso en n u estro corpus, sobre­

pasa apenas el límite de u n a d o cen a de testimonios en el CORDE. No obs­

tante, si observamos aten tam en te en qué obras aparece este conjunto, per­

cibimos que la m itad se halla en textos alfonsíes, especialm ente en las Siete Partidas. Veamos un ejemplo:

E t p o r e n d e e l p a d r in o d e b e a m a r a l a f ija d o p o r e l d e b d o q u e h a c o n é l com o en razón d e l p a d re (RAH, 71)

El conjunto tiene u n a estru ctu ra formal muy peculiar, adverbio + prepo­

sición + nombre + preposición. La d ocum entam os ú n ic a m en te en textos del siglo x i i i y xrv y, especialm ente, de carácter ju ríd ic o (cf. C odita 2013: § 7 ) H.

11 O tros con ju n to s q u e re sp o n d en a la m ism a pauta de fo rm ación son: como en manera de, como a manera de y como en voz de (Codita 2013). En la e dició n d e la RAH h e m o s atestiguado tam bién la varian­

te como manera de.

(13)

En las investigaciones sobre español m o d e rn o no está clara la adscrip­

ción de las construcciones con como d e n tro de las LP (cf. Cifuentes H o n ru b ia 2003: 159-165). Tras analizar desde el p u n to de vista histórico las posibilidades de uso de como, la altern an cia con de y por (cf. Cano Aguilar 1995), Cifuentes H o n ru b ia llega a la conclusión de que como p u ed e ser asimilable a las preposiciones y, p o r consiguiente, p uede con­

fo rm a r LP. Además, según el autor, los segm entos en los que se integra como cum plen los requisitos de fu n cio n am ien to locucional prepositivo12 ( *como consecuencia por/en/con, *como consecuencia de, *como esa consecuencia,

*como tal consecuencia)', po r lo tanto n o hay n in g ú n inconveniente en tra­

tarlos com o LP. A pesar del reco n o cim ien to com o LP de Cifuentes H o n ru b ia (2003), los estudios de fecha reciente n o recogen n ingún ejem ­ plo con esta estru ctu ra (cf. M ontoro del Arco 2006, García-Page 2008)l3, p ero sí q u e se tratan de m anera am plia sus variantes (a consecuencia de, etc.). La u n id a d registrada (como en razón dé) se p o d ría ajustar tam bién a la p au ta preposición + nombre + preposición. No obstante, pensam os que como es un elem en to constituyente de la misma. Además, com o m encionam os, estas unidades se em plean, sobre todo, en las obras jurídicas de los siglos

XIII y XIV, y, sabiendo que los textos de este ám bito hacen am plio uso de form as reforzadas de diversa índole (binom ios, etc.), los conjuntos de esta estru ctu ra se incorporan plenam ente d e n tro d e estos procedim ientos de crear u n discurso más preciso y unívoco.

Respecto de a fiu za de, la registramos en A B /C O R D E y en el texto infe­

rior de la edición de la RAH. En el cu erp o principal de la misma edición y en GL se utiliza el verbo correspondiente. Com párense:

& a lo s q u e m a ta n o f ie r e n e n la e g le s ia o e n e l c im it e r io a feu za d e se e m p a r a r e n e lla . ( C O R D E / A B , 2 8 9 )

[ e t lo s q u e m a ta n ó f ie r e n e n la ig le s ia ó e n e l c e m e n t e r io ] a fiuza d e se a m p a r a r ( R A H , n o t a 5 , 3 7 4 )

e t lo s q u e m a ta n ó f ie r e n e n la ig le s ia ó e n e l c e m e n t e r io a fiu zán d ose a m p a r a r e n e lla ( R A H , 3 7 4 )

E t lo s q u e m a ta n , o f ir ie r e n e n la E g le s ia , o e n e l c e m e n t e r io en fiu zian d ose d e a m p a ­ r a rs e e n e lla ( G L , 1 0 2 b )

El n o m b re fiu za se halla unas 500 veces en el CORDE, y como inte­

g ran te de LP en casi 20 ejemplos, que in c o rp o ra n diferentes preposicio­

nes (a/con/en/por/sofiuza dé), de los cuales las un id ad es que llevan la a son las m enos frecuentes. La mitad de los casos docu m en tad o s se registra en obras alfonsíes, com o el siguiente:

12 Estos son: la insustituibilidad d e la p rim e ra o d e la se g u n d a preposición, la invariabilidad m or- fem ática del núcleo, la im posibilidad d e sustituir la s e g u n d a p reposición p o r un posesivo o u n d e m o s­

trativo, etc.

13 E n estudios de índole histórico-diacrónica falta tam b ién c u alq u ier m ención a este tipo de u n i­

dades.

(14)

E J z id a feuza d e u e u ir m u c h o ; f iz o l o q u e l c o n s e io a q u e l fa ls o J u d io ( A lf o n s o X , Esterna de España, II, 1 2 7 0 - 1 2 8 4 , e d s . K a s t e n / N i t t i , C O R D E )

Visto esto, creemos que la presencia de esta unidad en textos alfonsíes se p o d ría in terp retar com o un estím ulo individual (o del taller alfonsí) hacia el uso de esta forma. S em ánticam ente, es muy difícil e n c o n tra r un correspondiente para este co n ju n to ; según el contexto, p o d ría equivaler a con la esperanza de o con/en la confianza de.

Volviendo a la com petencia q u e se d a entre u n id ad prepositiva y verbo en las ediciones de la PP, se p o d ría conjeturar que a fiu za de tiene dificul­

tades en su transmisión m an u scrita y editorial -q u izá p o r su carácter anó­

malo y su difícil co rresp o n d en c ia sem ántica—, ya que solam ente en las versiones basadas en m anuscritos tardíos —GL y RAH— la construcción desaparece al ser sustituida p o r el verbo correspondiente.

En la edición de GL se d o c u m e n ta u n a unidad, cuyo núcleo nom inal n o es nada raro en castellano medieval; no obstante, com o constituyente locucional prepositivo a c o m p añ ad o de la preposición so p resen ta pocas ocurrencias. Se trata de so mano de, q u e en RAH co rresp o n d e al co n ju n to so el poderío de.

p e r o p u e d e lo fa z e r p o r v n a m a n e r a . E e s to es, q u a < n > d o e l m a y o r se m e te s o m ano d el m e n o r ( G L , 8 7 b )

p u é d e lo fa c e r d e u n a m a n e r a , e t es e s ta , q u a n d o e l m a y o r m e te so e l p o d erío d el m e n o r ( R A H , 3 3 3 )

P or su parte, AB y CORDE destacan po r el uso exclusivo d e dos con­

juntos: pora parecencia de, q u e c o rresp o n d e sem ánticam ente a por semejanza de, y con ayuntamiento de, q u e p o d ría parafrasearse com o el segm ento con la unión de.

E d e s to se d e u e n lo s o m n e s t r a b a ia r . p o r q u e s o n m a s a p r o d e lo s m u e r to s , q u e d e las s e p u ltu ra s a lta s & p in ta d a s q u e le s fa z e n . & d e las o tra s s o b e ia n ia s q u e s e m e ia q u e s o n fe c h a s m a y o r m ie n t r e pora p a recen cia d e lo s u iu o s ; q u e p o r p r o d e lo s fin a d o s . (A B , 4 2 / C O R D E )

F ie s ta ta n to q u ie r e d e z ir c o m in o d ia o n r r a d o e n q u e lo s x p is tia n o s d e u e n o y r la s o ra s

& fa z e r & d e z ir cosas q u e s e a n a la b a n z a & s e r u ic io d e d io s & a o n r r a d e l s a n to e n c u y o n o n b r e la fa z e n : & ta l fie s ta c o m in o e s ta es a q u e lla q u e m a n d a e l a p o s to lic o fa z e r a c a d a o b is p o e n su o b is p a d o c o n ayuntam iento d el p u e b lo a o n r r a d e a lg u n d s a n to q u e sea o t o r g a d o p o r la y g le s ia d e r o m a ( A B , 4 3 0 / C O R D E )

Son muy pocas las u n id a d es d e uso com ún en todas las ediciones, com o en culpa de, en menoscabo de, por malquerencia de y en avillamiento de.

Veamos algunas muestras:

E l q u a r t o q u e se t o r n a en m en o sca b o d e la e g le s ia d e R o m a . & d e lo s R e y e s & d e lo s s e n n o re s d a q u e lla s tie r ra s . ( C O R D E / A B , 8 4 / G L , 4 2 a / R A H , 2 1 5 )

a q u e l e s fu e rz o q u e le s d a t a n t o es c o m o m a n d a m ie n t o p a r a s e r en culpa d e h o m e c illo a q u e l q u e g e lo m a n d a ( R A H , 2 6 0 / G L , 5 6 a / A B , 9 4 )

(15)

e t es c o s a m u y d e s a g u is a d a q u e lo q u e f u e fa lla d o p a r a s e r v ir á D io s sea t o r n a d o en d e s­

p recio d e s a n ta e g le s ia e t e n a v ilta m ien to d e la r e l i g i o n . ( R A H , 2 7 7 / A B , 1 6 1 /C O R D E - e n auiltam iento d e /G L , 6 2 a - en abiltam iento de)

La últim a unidad citada se d o cu m en ta, según el CORDE, ú n icam en te en la PP y en las Siete Partidas —que incluye obviamente la PP—, de d o n d e procede el mismo ejem plo. Es decir, que com o elem ento in teg ran te de LP, no se halla fuera de la PP. C reem os que, en este caso, se p o d ría h ab lar de u n claro hápax textual (e incluso autorial o de taller).

Respecto de este segm ento, p o d ría cuestionarse si se trata realm en te de u n a LP. Dada la co o rdinación de los segm entos en este ejem plo, d e d u ­ cimos que podría ser así. La p rim era unidad, en desprecio de, está muy gra- maticalizada y es bastante frecu e n te en todas las ediciones analizadas. No obstante, solam ente la co o rdinación con un conjunto fijado p u ed e pare­

cer u n criterio muy débil p ara considerar al segundo segm ento u n a LP.

Por lo tanto, lo que nos q u e d a p o r dilucidar es la relación que tiene esta construcción con alguna o tra en el texto. Sem ánticam ente, en aviltamiento de y en desprecio de, es decir, la misma u n id ad con la que se coordina, com ­ p arten la relación d e sinonim ia contextual. En este sentido, la co o rd in a­

ción en tre construcciones sem ánticam ente afines se integra p len am en te d en tro de los procedim ientos a los que recu rre n los textos ju ríd ico s -co m o binomios, e tc .- p ara o b te n e r más claridad y univocidad discursiva.

Visto esto, en aviltamiento de se p o d ría considerar u n a LP, a pesar de su carácter anóm alo, deb id o a la muy escasa frecuencia y a la n aturaleza tan especializada que presenta.

2) Variantes esporádicas

N orm alm ente, para p o d e r ju zg ar el grado de fijación y cohesión in ter­

na, esto es, de gramaticalización de las LP, hay que te n e r en cu en ta los siguientes aspectos:

a) que no varíen e n la p rim era preposición ( con/en intención de);

b) que no varíen e n la segunda preposición (por razón de/a) ;

c) que no perm itan la inserción de elem entos ajenos (d eterm in an tes de todo tipo) e n tre la p rim era preposición y el constituyente n o m i­

nal (por su mandamiento de) o en tre el constituyente nom inal y la segunda preposición (a nombre sennaladamientre de)14 y, p o r últim o, d) que no adm itan variación de o rd en m orfoléxico de los elem entos

nom inales ( con mandado/mandadero de).

14 Se ejem plifica - p a r a d e ja r co n stancia de esta v ariación- con esta u n id ad , a u n q u e n o p e rte ­ nezca al g ru p o d e los hápax locucionales prepositivos o de los segm entos escasos.

(16)

De im portancia mayor en la form ación d e las LP, las variaciones influ­

yen en la fijación formal de las unidades. Las alteraciones d en tro de las LP son algo muy c o rrien te en los textos medievales, ya q u e su proceso de con­

solidación todavía no había alcanzado su fin.

En prim er lugar, destacam os la fluctuación de la p rim era preposi­

ción, q u e es lo más frecu en te en los textos d e la E dad M edia15 y tam bién en las ediciones de la PP (C odita 2009, 2012a). La a ltern an c ia de las p re­

posiciones iniciales se m anifiesta d e m a n e ra bastan te im p o rtan te tam ­ b ién en las LP de carácter esporádico. E n tre las u n id a d es afectadas están:

a/en carrera de, a/en deshonra de y a/en sombra de. Se p o d ría afirm ar que, en estos casos concretos, hay variación e n tre los h áp ax mismos y / o LP escasas, y no e n tre estos y u n a u n id a d de frecu e n cia mayor. Además, cada variante tiene u n a distribución d iferen te. A saber, a sombra de y a carrera de se registran en todas las ediciones, m ien tras en sombra de en RAH y en carrera de solo en GL:

E e s to n o f u e f e c h o s in r a z ó n . C a si lo s j u d i o s q u e b iu e n assi c u e r n o a s o m b r a d e la ley. & q u e n o la e n t e n d ie n ta n b ie n c u e r n o d e u ie n . f iz ie r o n ta n n o b le s te m p lo s o s a c ri- fic a u a n b e s tia s & a u e s (A B , 2 7 0 / C O R D E / G L , 9 5 b / R A H , 3 5 7 )

S e ñ o r D io s , t u d is te lu z á lo s p e c a d o re s , p o r q u e te v ie s e n lo s q u e e r a n e n tin e b r a s e t e n so m b r a d e m u e r te ( R A H , 8 8 )

la te r c e r a e n e n s e ñ a r las cosas q u e fu e s e n á s a lu d d e su a lm a a l q u e la s n o n s o p ie s e e t t o r n a r l o á ca rrera d e v e r d a t ( R A H , 4 9 4 / A B , 1 0 7 / C O R D E / G L , 150 a)

e y r ia n c o n t r a e llo s , e m e te r s e y a < n > e n c a r r e r a d e m u e r t e , p o r tre s r a z o n e s ( G L , 9 b )

La variante en carrera de d e GL c o rre sp o n d e a la form a por carrera de en RAH, la única edición en usarla y d o n d e se d o cu m en ta u n a sola vez; no obstante, revela un em pleo muy am plio e n textos medievales, según el CORDE:

e t ir ie n c o n t r a e lla s e t n ie te r s e h ia n p o r c a rr er a d e m u e r t e p o r tre s ra z o n e s ( R A I ! , 2 4 )

En cu an to a la construcción a /en carrera de, observam os q u e a carrera de tien e ocu rren cias m ínim as tan to en las ed icio n es estudiadas com o en el CORDE. Sin em bargo, en carrera de, a u n q u e ap arezca en u n a sola edi­

ción —G L-, p re sen ta casi u n a v e in ten a d e o cu rren cias en el CORDE.

D ada la escasa diferencia con el lím ite establecido p ara este estudio y la relevancia de aparición en la ed ició n de GL, creim os conveniente desta­

carla.

Respecto d e a/en deshonra de, la fo rm a q u e lleva la preposición en, en deshonra de, está presente en todas las ediciones, m ientras que a deshonra de, solo en RAH:

15 Cf. Pons B o rd e ría /R u iz Gurillo (2001).

(17)

e t d e s to v ie n e n q u a t r o m a le s : e l p r im e r o q u e se t o r n a e n d e s h o n r a d e s a n ta e g le s ia a n d a n d o e l o b is p o p o b r e ó la z r a d o ( R A H , 2 1 5 / A B , 8 4 / G L , 4 2 a )

t e m id o s s o m o s p o r to d a s estas co sa s d e g u a r d a r la le y, e t d e v e n g a r t o d a co s a q u e fu e s e fe c h a á d e s h o n r a d e e lla (RAM, 7 5 )

Si la edición d e RAH p resen ta m ayor variación en c u an to a este conjunto, la AB ofrece más ejem plos de la fo rm a en deshonra de, au n q u e no sobrepasan los límites fijados para u n a c o n stru cc ió n de frecuencia escasa.

Respecto de la mism a variante, en deshonra de, se d ocum enta, según el CORDE, algo más de u n a do cen a de veces. Casi la m itad se halla en obras de Alfonso X, lo que p one de manifiesto la p refere n cia del taller alfonsí por esta forma.

A parte de los casos de variación en tre LP esporádicas, docum entam os también u n a única variación en tre u n a variante de uso escaso y otra de em pleo frecuente: en entencion de, hallada en A B /C O R D E, que aparece en los mismos contextos sintácticos que con intención de, de am plio uso en todas las ediciones. C om párense:

P e ro e s to n o d e u e n fa z e r e n e n te n c io n d e g a n a r, c u e r n o e n m a n e r a d e m e r c a d e r ía (A B , 1 7 8 /C O R D E )

P e ro si a lg u n o s o te rra s s e n e n a lg ú n lo g a r n o p o r a s ie m p r e , m a s c o n e n te n c io n d e le u a r lo a o t r a p a r t e ( C O R D E / A B , 3 0 7 / G L , 1 0 9 a /R A H , 3 8 8 )

A unque m enos frecuentes, atestiguamos tam bién casos de vacilación de la seg u n d a preposición. La edición de AB es la q u e ofrece la mayoría de las u n id ad es que varía en la segunda preposición, tal com o en por razón de/a. La variante por razón a es u n a fo rm a muy poco d o cu m en tad a a lo largo de la historia del español y se limita al castellano medieval. No obs­

tante, conviene señalar que en la edición del CORDE se halla solam ente la form a por razón de. Veamos los siguientes ejemplos:

e s to n c e p a r t a n la m e a ta d d e l d ie s m o p o r m e d io e n e s to s d o s o b is p a d o s , e n e l u n o p o r ra zó n a la p a s tu r a e e n e l o t r o p o r ra zó n d e l a m e s n a m ie n to ( A B , 3 9 6 ).

e s to n c e p a r t a n la m e a ta d d e l d ie z m o p o r m e d io e n e s to s d o s o b is p a d o s , e n e l u n o p o r ra zó n d e la p a s tu ra . & e n e l o t r o p o r razón d e l a m e s n a m ie n to . ( C O R D E , 2 0 .0 2 .2 0 1 3 )

D ada esta discrepancia en tre las ediciones im presa y en línea —basadas en el mism o m anuscrito (ms. Add. 20787 del British M useum )-, nos pre­

guntam os cuál de ellas es más fiel a este. P ara p o d e r re sp o n d er de m ane­

ra satisfactoria h ab ría que consultar el m anuscrito mismo, tarea todavía p en d ien te de realización. Aun así, a m odo d e hipótesis plausible, dado el hecho de que por razón a aparece u n a sola vez, p o d ría interpretarse como un e rro r textual, que, a su vez, tendría su origen en u n a interpretación e rró n e a de la grafía del manuscrito. De ser así, este ejem plo p o n d ría en

(18)

80 VIORK :a c o d i t a

entredicho la validez d e la in terp reta ció n y de la valorización que le hem os otorgado hasta ah o ra (cf. C odita 2009, 2012a)lfi.

La única form a de n aturaleza esporádica que adm ite inserción de ele­

m entos ajenos en tre la preposición encabezadora y el núcleo nom inal es por su mandamiento de, atestiguada en AB/CORDE. La intercalación del posesivo no es la ú nica alteración que adm ite esta form a; tolera también cam bio m orfológico del núcleo nom inal ( mandamiento). A parece en los mismos contextos sintácticos q u e el conjunto bastante recu rre n te, por man­

dado de. La com petencia en tre estas variantes está motivada no solam ente po r la subordinación nom inal d e am bas construcciones, sino tam bién por la presencia del mismo verbo q u e las acom paña, fazer. Veamos los ejem­

plos:

N jn g u n o n o n p u e d e fa z e r L e y e s ; si n o n e m p e r a d o r o Rey. o o t r o p o r su m a n d a m ie n to d e llo s ( C O R D E / A B , 5 )

o si lo fiz ie s s e p o r m a n d a d o d e so m a y o r a l p o r a lg u n a ra z ó n d e r e c h a ( C O R D E )

La última m odificación q u e afecta a los hápax locucionales prepositi­

vos y las LP de frecuencia escasa es de naturaleza morfoléxica. Se da de m an era casi igual en todas las ediciones estudiadas, a u n q u e con distribu­

ción bastante diferente en cada u n a de ellas.

La única fo rm a p resen te en todas las ediciones, a u n q u e en contextos bien diferentes, es por despreciamiento de. La variante citada aparece en los mismos entornos sintácticos que por desprecio de.

8cd e s p u e s d e s to a lg u n o l b a te a s s e si n o e n la m a n e r a q u e m a n d a s a n c ta e g le s ia . fa z ie n - d o lo d o t r a g u is a p o r s o b e r u ia o p o r d e s d e n , o p o r d e s p r e c ia m ie n to d e l b a b tis m o . o p o r o t r a ra z ó n q u a l q u i e r q u e lo fiz ie s s e m a lic io s a m ie n tr e ( C O R D E / A B , 2 3 )

E t e s to s e rie q u a n d o a lg u n o y e r r a e n lo s a r tíc u lo s d e la fe q u e s o n c o m o s a g ra d o s e t c im ie n t o d e la s a n ta le y, n o n e n t e n d ié n d o lo s ó f a c ie n d o a lg u n a c o s a c o n t r a e llo s , ó d e x a n d o d e f a c e r lo q u e le s m a n d a n p o r d e s p r e c ia m ie n to d e llo s , ó p o r p e re z a , ó p o r n e c e d a t ( R A H , 4 4 5 / G L , 1 3 3 b )

16 M erece la p en a, en este c ontexto, m e n c io n a r que la aparición de la variante por razón a está relacionada con otros ejem plos ubicados en las ediciones del m anuscrito del British M useum , entre los cuales nos llaman la aten ció n las form as dentro de y dentro en. En la edició n im presa se atestiguan las dos variantes, m ientras q u e e n el CO RD E solo la variante anticuada, dentro en\ “P rim eram ien tre resuscitò la fija del prin ceb de la sinagoga q u e yazíe m uerta dentro de su casa [...] p o r el pensam ien­

to malo q u e pensó dentro de su co racon, assi c u ern o resuscitò a aquella m ancebiella dentro de su casa (AB, p. 32) / / p rim e ra m ie n tre resucito la fija del princeb de la sinagoga, q u e yazie m u e rta dentro en su casa. [...] p o r el p e n sam ien to m alo q u e p enso dentro en su c o raro n ; assi cuerno resuscito a aquella m ancebiella dentro en su casa” (C O R D E, 14.02.2013). Este dato parece muy relevante, ya que la variante m oderna, dentro ríe, n o se m anifiesta d e m anera aislada, sino q u e alcanza un 30% del total de o cu rrencias del d o b lete dentro en/de. C o m o vemos, es un porcentaje b astante significativo y, a nues­

tro ju icio, se podría in te rp re ta r c o m o u n a superp o sició n de form as m o d ern a s p o r parte del ed ito r al m anuscrito del siglo XIII. Es decir, que en este caso, no se p u e d e h ablar de u n error, las cifras no lo p erm iten , sino más bien d e un in ten to - a u n q u e in voluntario- de estandarización de la sintaxis del manuscrito.

(19)

E q u a le s q u ie r q u e p o r d e s p r e c io d e d io s o d e lo s s a n to s n o q u is ie s s e fn ] g u a r d a r las fie s ta s assi c u e r n o s o b r e d i c h o es; d e u e n lo s a m o n e s t a r d e l lo lo s p r e la d o s ( C O R D E / A B , 4 3 1 )

En las ediciones de GL y RAH se d o cu m en ta tam bién la fo rm a en des- preciamiento de, que co rresp o n d e en la misma frase en A B/CO RDE al con­

ju n to en desprecio de.

e t e s to es d e f e n d id o p o r q u e a q u e llo s q u e n o n c r e y e n b ie n e n la n u e s tr a fe n o n h a y a n ra z ó n d e a p a rta rs e á fa c e r e l s a c r if ic io d e l c u e r p o d e n u e s tr o s e ñ o r Ie s u C r is t o e n d e s- p r e c ia m ie n to d e la e g le s ia ( R A H , 3 6 0 / G L , 9 6 b )

E e s to es d e f e n d u d o p o r q u e a q u e llo s q u e n o c r e e n b ie n e n la n u e s tr a fe . n o a y a n r a z ó n d e a p a r t a r se a fa z e r e l s a c r if ic io d e l c u e r p o d e n u e s tr o s e n n o r ih e s u x p is to e n d e s p r e c io d e la ig le s ia ( C O R D E / A B , 2 7 2 )

Dignas de m ención son tam bién las variantes a acabamiento de y con pla­

centería de, atestiguadas en RAH:

E t d a n d o e l p e n it e n c ia d o r la p e n it e n c ia q u e c o n v ie n e , e t e l q u e se c o n fie s a r e c ib ié n ­ d o la h o m ild o s a m e n t e , v ie n e á a c a b a m ie n to d e lo q u e c a d a u n o d e llo s h a m e n e s te r ( R A H , 1 3 5 )

e t d e b e s e fa c e r c o n c o n s e jo d e h o m e s b u e n o s e t se s u d o s , e t c o n v o lu n t a d d e l s e ñ o r, e t c o n p la c en ter ía d e a q u e llo s s o b r e q u e lo p o n e n ( R A H , 3 4 )

El p rim er segmento, a acabamiento de, c o rresp o n d e sintáctica y sem án­

ticam ente al conjunto a(l) cabo de, m ientras con placentería de se em p lea com o sinónim o de con plazer de, tal com o p o n e de manifiesto el ejem plo recogido de GL, d o n d e se usa en la mism a frase:

E d e u e se fa z e r c o < n > c o < n > s e jo d e o rn e s b u e n o s e t s a b id o re s , e c o n v o lu < n > t a d d e l s e n < n > o r, e co < n > p la z er d e a q < u e > llo s s o b r e q < u e > lo p o n e < n > ( G L , 1 4 a )

En AB/CORDE, po r su parte, aparece la variante con mandadero de en lugar de con mandado de, que, a su vez, es u n a variante de por mandado de con variación preposicional. C om párense las muestras:

P e ro si n o fu e sse c o s s a g ra d a ; b ie n la p u e d e r e c o n c ilia r c lé r ig o q u e sea d e m is s a c o n o t r a a g u a b e n it a p o r q u e n o q u e d e n d e d e z ir la s h o ra s . & e s to d e u e n fa z e r c o n m a n ­ d a d e r o d e l O b is p o (A B , 2 8 6 / C O R D E )

e s to n c e p o r s a lir d a q u e l t r a b a io b ie n p u e d e n fa z e r o t r a e g le s ia c o n m a n d a d o d e l o b is ­ p o q u e aya c lé r ig o p o r si. ( C O R D E / A B , 2 7 6 )

C a e s to n c e lo p u e d e n fa z e r lo s le g o s , p o r m a n d a d o d a q u e llo s p r e la d o s ; e n c u y o p o d e r s o n ( C O R D E / A B , 123 )

Referencias

Documento similar

Sanz (Universidad Carlos III-IUNE): &#34;El papel de las fuentes de datos en los ranking nacionales de universidades&#34;.. Reuniones científicas 75 Los días 12 y 13 de noviembre

(Banco de España) Mancebo, Pascual (U. de Alicante) Marco, Mariluz (U. de València) Marhuenda, Francisco (U. de Alicante) Marhuenda, Joaquín (U. de Alicante) Marquerie,

6 Para la pervivencia de la tradición clásica y la mitología en la poesía machadiana, véase: Lasso de la Vega, José, “El mito clásico en la literatura española

d) que haya «identidad de órgano» (con identidad de Sala y Sección); e) que haya alteridad, es decir, que las sentencias aportadas sean de persona distinta a la recurrente, e) que

Ciaurriz quien, durante su primer arlo de estancia en Loyola 40 , catalogó sus fondos siguiendo la división previa a la que nos hemos referido; y si esta labor fue de

En este trabajo estudiamos la obra poética en español del escritor y profesor argelino Salah Négaoui, a través de la recuperación textual y análisis de Poemas la voz, texto pu-

Las manifestaciones musicales y su organización institucional a lo largo de los siglos XVI al XVIII son aspectos poco conocidos de la cultura alicantina. Analizar el alcance y

A ello cabría afladir las intensas precipitaciones, generalizadas en todo el antiguo reino valenciano, del año 1756 que provocaron notables inundaciones y, como guinda final,