Acrílico. Tintas planas
Bienvenidos a este tutorial en el que vamos a realizar
un ejercicio de tintas planas con acrílico.
Los materiales que necesitamos son:
un bastidor de 73x60 cm, previamente imprimado;
dos tarros con agua,
uno para limpiar los pinceles y otro para mezclas;
pinceles de diferentes tamaños;
acrílicos,
los tres primarios, amarillo, cian, magenta.
En este caso substituiremos el color negro
por un tierra sombra natural,
ya que vamos a realizar un retrato
y este color nos dará
un tono más natural que el negro,
y el color blanco.
También necesitaremos una paleta blanca de plástico y un trapo.
Partiremos de una imagen que será nuestro referente.
No se trata de buscar el parecido con el modelo
sino de realizar
una síntesis cromática.
Un resumen de un máximo de ocho tintas planas
con las que trabajaremos
en base a una jerarquía de valores.
Lo primero que haremos
será disponer los colores en la paleta
en orden.
Los primarios, amarillo, cian, magenta,
después el tierra sombra natural y el blanco.
Para hallar el color del fondo vamos a hacer un tono de verde
con amarillo y azul.
Vamos removiendo.
Aplicaremos un poco de sombra natural para oscurecerlo
y vamos a ir buscando ese tono.
Hemos añadido
un poquito más de azul.
Y ya podemos ir incorporando el blanco
porque es un tono muy claro, el que vamos a elaborar.
Se trata de ir poco a poco añadiendo los colores
hasta que obtengamos el tono
que consideremos que es el adecuado.
Una vez obtenido el tono que buscábamos,
lo que vamos a hacer es pintar el fondo.
En primer lugar pintamos el fondo del lienzo
para obtener
un tono general del cuadro.
Vamos a pintar
con una mancha muy suelta.
No nos importa en este momento la dirección de la pincelada,
va a ser muy aguada
y es simplemente
para hallar un tono general.
Este color que aplicamos
va a crear en un primer momento el clima del cuadro
y va a interactuar con el resto
de tonos que vayamos incorporando.
Trazaremos sin mucho cuidado.
En este caso,
simplemente se trata de cubrir.
Después vamos a proceder a hallar un tono
para la parte más luminosa de la piel del rostro.
Sobre el blanco aplicamos un amarillo
al que hemos incorporado un poquito de magenta,
lo que va a proporcionar un color así más sonrosado.
También este tierra natural.
Y se trata de ir probando.
De ir probando hasta hallar el tono
que creemos
que es el más conveniente.
Una vez hallado ese tono,
pues nos disponemos a pintar la superficie más luminosa.
Este tono, con el que cubriremos...
No nos importa tapar el dibujo
porque eso es algo que luego
vamos a ir rectificando continuamente
a lo largo de todo el proceso.
Se trata únicamente con esta capa de marcar las luces.
El siguiente paso ya es elaborar un tono
un poco más oscuro
para ir marcando las sombras.
A la vez que vamos pintando,
tenemos que ir ya definiendo los contornos y las formas.
Es una construcción casi geométrica, la que estamos haciendo ahora.
Vamos marcando con un tono
medio tono y un tono más oscuro
lo que son
todas las sombras del rostro.
Seguimos con una mancha muy aguada, poco cuidada,
que cubre poco en este momento.
La pintura irá cubriendo en función de las capas
que vayamos aplicando.
En este momento se trata de ir señalando
las luces y las sombras.
Procedemos con la parte más oscura del interior de la oreja,
en este caso.
En esta fase primera
no vamos a entrar mucho en detalles,
sino que simplemente enmarcaremos.
Sería como una orientación.
Marcar esas luces y sombras.
Un tono medio,
un tono más alto para la luz
y un tono más bajo para la sombra.
Podemos ir marcando ya
las sombras de la nariz.
En este momento, como podéis observar,
el dibujo todavía está
como muy inicial, muy esbozado.
Lo vamos a ir construyendo a través de la mancha
a medida que avancemos en las diferentes fases.
El tono hallado para las sombras
será el que apliquemos en cada una de las partes con sombra del rostro.
Se trata de utilizar el mismo tono
en diferentes partes del cuadro
para optimizar así
las mezclas y el numero de tintas.
Con ese mismo tono más oscuro vamos a pintar los labios
Y nos podemos meter ya con el cabello.
Hemos hallado un tono que es un poco anaranjado.
Hemos partido de un amarillo mezclado con magenta
al que hemos aplicado un tierra sombra
porque la chica de nuestro referente es pelirroja,
entonces vamos a buscar un color, en este caso un tono medio
para entonar todo lo que es el pelo.
Siempre aquí conviene seguir
la dirección de la forma de la cabeza
para ya ir marcando un poco lo que es la estructura.
Nunca hay que perder...
Aunque estemos haciendo
una mancha suelta, diluida,
hay que ir creando ya una estructura,
y, en ese sentido,
sí que tenemos que tener en cuenta
la dirección de la mancha en el dibujo.
Aprovechamos ese mismo tono del pelo para ya entrar en las líneas
del contorno de los párpados, de los ojos.
Se trata, como ya hemos dicho antes, de optimizar esos colores
y utilizarlos en varias zonas del cuadro.
Porque estamos ante un ejercicio en el que se nos pide
un número limitado de tintas.
Con ese mismo tono ya podemos pintar también las cejas.
También podemos pintar el contorno de los labios.
La comisura, en este caso.
Vamos perfilando para ir ya
encauzando un poco más el dibujo,
definiéndolo.
Todas estas manchas las vamos a ir rectificando en cada fase.
En un principio nos puede parecer, a lo mejor, una mancha un poco dura,
demasiado fuerte, pero, como digo,
en función del avance de las diferentes fases,
vamos a ir entonando el conjunto de la composición.
Sin entrar en demasiados detalles, vamos marcando esas zonas de sombra,
y con esto concluiríamos la primera fase.
En esta segunda fase hemos elaborado un tono
un poquito más gris para el fondo.
Hemos mantenido ese verde que teníamos en la primera fase
pero ya hemos ido afinando un poco más el color.
Como podéis observar, el color cubre más,
la mancha va a ser
un poquito menos aguada.
Habrá que añadir agua para que fluya el color
pero vamos a añadir menos agua
y también el primer color
actúa como una especie ya de imprimación
en la que ya el color se ha agarrado al lienzo.
Como podemos observar,
a partir de esta fase
ya hemos sintetizado y resumido lo que son los diferentes tonos.
Tenemos tres tonos para la piel.
Hemos elaborado y establecido una jerarquía de valores:
tenemos un tono muy alto para las luces, un medio tono
y un tono de sombra.
También hemos repartido los tonos
y los hemos ubicado en las diferentes partes
de la composición.
Eso nos ha permitido tener una economía
en lo que es el uso de las diferentes tintas.
Seguimos pintando el fondo y, como veis, la mancha cubre más.
Podemos aprovechar este tono del fondo para pintar los ojos.
También podemos empezar a pintar detalles, como son las pestañas,
perfilar un poco más las líneas...
Según avanzamos en las diferentes fases,
también avanzamos en los detalles.
En esta segunda fase todavía no está muy detallado el dibujo,
pero sí que, poco a poco, vamos a ir construyendo más y definiendo
el dibujo.
Podemos aplicar alguna sombra más
utilizando siempre el mismo tono que hemos usado
para otra parte del lienzo.
Estas manchas que estamos pintando en este momento
no van a ser las definitivas,
eso tenemos que tenerlo en cuenta.
No tenemos que obcecarnos, sino dejarnos guiar
por el propio proceso de construcción.
En esta segunda fase ya se trata de repintar
donde ya habíamos pintado.
Tenemos que ir afinando los colores, los tonos...
e ir cubriendo para construir esa tinta plana que buscamos.
La podemos aprovechar para definir más el dibujo.
En este caso, pues hacer las formas más naturales
si lo consideramos necesario.
Todo depende del tipo de composición que estemos pintando.
En este caso podemos aprovechar, ya que es un rostro,
para hacer las formas más redondeadas
y para ir perfilando y terminando un poco ya el dibujo.
Seguimos marcando
los diferentes grados de valor,
los tonos más luminosos, los valores más altos,
los tonos medios, las sombras...
Ir definiendo el dibujo, como ya hemos comentado.
Vamos a ir viendo como la tinta empieza a ser más homogénea,
que es de lo que se trata,
de conseguir esa tinta plana y homogénea.
Podemos ir perfilando y entrando más detalles.
Vamos a pintar la parte del ojo que se considera blanca
pero que realmente siempre tiende a ser un poco a azulada.
Entonces hemos utilizado un tono al que hemos aplicado blanco
pero tiene una cantidad de cian.
Continuamos por la parte del cuello
resaltando esas zonas luminosas
y cubriendo todo lo que es la superficie del lienzo
para buscar la tinta plana.
Seguimos definiendo el dibujo, las formas.
Ahora entramos con el medio tono.
Y vamos cubriendo la mancha
que ya teníamos previamente definida.
Es importante ir cambiando de pincel en función de la superficie a cubrir:
para los detalles podemos utilizar un pincel fino,
puede ser de punta redonda o cuadrada;
para entrar en esquinas o sitios más estrechos
nos viene bien
el pincel de punta redonda;
y para definir formas,
quizás el de punta cuadrada es más adecuado.
Vamos cambiando el pincel de fino a grueso, como ya hemos comentado.
Y también conviene ejercitar, en esta ocasión,
lo que es la destreza con la mano.
Los giros de muñeca siempre nos van a ayudar
a definir mejor las formas.
Que el pincel se mueva, no lo uséis siempre
en una misma dirección.
Dejad la muñeca relajada
para que a la vez que vamos pintando podamos ir realizando giros
en función de la forma que estemos pintando.
En este proceso no debemos tener miedo a equivocarnos,
al contrario.
Debemos dejarnos llevar por la intuición,
por la observación sobre todo,
porque vamos a poder ir rectificando en las diferentes fases.
La pintura acrílica
es una pintura que cubre mucho,
entonces siempre vamos a poder cubrir el color que tenemos con otro encima.
Seguimos pintando,
en este caso la zona de sombra,
que sería el medio tono.
Tenemos que tener en cuenta que cuando elaboremos
una mezcla de color,
es importante realizar una mezcla
que tenga
bastante cantidad de pintura.
Lo que nos puede pasar es que si nos quedamos cortos,
pues tengamos que volver a sacar ese mismo color.
Y esto, si no tenemos mucha práctica, puede costarnos.
Lo ideal es que podáis conseguir llegar a ese nivel
de poder sacar el mismo tono.
Por eso, tenemos que tener en cuenta, cuando realicemos la mezcla,
la cantidad que estamos usando de cada color,
pensar en cómo funcionan las mezclas,
si un color está anulando al otro, lo está volviendo más gris.
Todo eso, si somos conscientes de este proceso,
pues a la hora de repetir un tono y buscar el que necesitamos,
nos facilita mucho el trabajo.
También conviene tener en cuenta que una vez que realicemos
una mezcla de color, pintemos en ese momento.
Si lo dejamos y nos vamos,
probablemente cuando volvamos esa mezcla se haya secado,
porque la pintura acrílica seca muy rápido.
Hemos sacado este tono para el pelo.
Es un tono medio que va a cubrir
la totalidad del cabello.
Repito lo que ya hemos comentado, que es muy importante
seguir la dirección de la forma,
en este caso de la cabeza,
para luego poder estructurar las manchas.
Vemos como va cogiendo consistencia ya, la pintura
y se van tapando esas claridades más aguadas.
Seguimos con todo el proceso
utilizando el mismo tono para diferentes zonas.
Aprovechando ese color para pintar las cejas.
Se trata, en este ejercicio, de utilizar un tono
para diferentes partes del cuadro
ya que, como hemos dicho antes, tenemos una limitación.
Se trata de hacer un resumen.
Estamos resumiendo todo el color que tiene nuestro referente
a una serie limitada de tintas planas.
Es un ejercicio
de síntesis cromática.
Seguimos definiendo ya el dibujo cada vez más
y podemos entrar cada vez en más detalle también.
Como se puede observar, en algunos momentos
necesitaremos apoyarnos en el propio lienzo,
sobre todo cuando estamos entrando en pintar estos detalles
con el pincel más fino.
En este caso,
siempre hay que asegurarse
de que la zona
donde nos apoyaremos está seca.
Por lo general, el acrílico seca rápido,
entonces no va a haber ningún problema.
Comenzamos ya con la tercera y última fase del proceso.
Hemos hallado un tono para el fondo.
Es un tono ya definitivo.
Y como vemos, en esta ocasión, sí que es muy parecido
al tono de la fase dos.
No tendría mucho sentido, en este momento,
cambiar demasiado el color
ya que hemos ido entonando todos los colores
en función de ese fondo
que ya teníamos en la fase dos.
Por lo tanto,
conviene hacer el esfuerzo
de intentar sacar ese mismo tono o lo más parecido posible.
En esta última fase, la mancha
ya tiene que ser
lo más homogénea posible
y lo más correcta en cuanto a forma.
Ya podemos terminar todos los detalles.
Entrar ya en cuestiones como el color de los ojos,
que lo dejamos para el final.
En esta ocasión hemos utilizado el mismo color de fondo,
pero añadiéndole
una cantidad considerable de cian.
Esto va a ser el fondo de los ojos, que no quedarán así,
pero vamos a utilizar varios tonos
para pintar los ojos.
Y ya nos ponemos con esa escala de valor
para terminar de cubrir por completo
mediante la tinta plana.
Plana y homogénea.
Ya tenemos en cuenta todos los detalles finales
y que hay que aplicar toques de luz,
pues este es el momento ya de rematar.
Hay que tener en cuenta lo que ya comentamos,
la dirección de la forma.
Y, en función de la forma, dirigir la pincelada.
Ahí cambiamos el pincel, como hemos podido ver.
Siempre, entre fases, hay que limpiar la paleta
y también los pinceles.
Con jabón y agua caliente,
asegurarnos de que no quedan restos
ni de baba en los pinceles
La paleta debe estar bien limpia
para no contaminar las futuras mezclas.
Podemos ir afinando las formas
y terminamos de afinar también el dibujo.
Aplicamos las zonas de luz.
Lo mismo ya en el cuerpo.
Podemos rectificar, podemos tapar manchas
que, una vez que hayamos llegado a esta fase,
consideremos
que a lo mejor no son necesarias.
Podemos taparlas.
Como comprobaréis, el acrílico cubre mucho
y no vamos a tener problema en tapar manchas
que ya no nos resulten adecuadas.
Seguimos con el tono de sombra.
La mancha nos ayuda a perfilar el dibujo.
Esto es una construcción a través de la mancha,
por eso todo el dibujo
se va a ir construyendo
a medida que avanzan las fases con la mancha.
Aprovechamos los mismos tonos para, como veis, pintar los labios.
Y nos metemos ya con la sombra más pronunciada.
Ahí se puede observar el cambio de una tinta más aguada
en una segunda fase
a como va quedando ya en esta tercera fase,
que tiene que quedar completamente cubierta.
Son manchas muy recortadas, muy delimitadas
en las que no hay difuminados,
sino que la escala de valor construye el volumen.
Ahí podemos tapar esa mancha,
que, en principio,
nos había quedado muy dura
y muy desentonada.
Y con el pincel fino
ya recurrir a detalles
como las líneas de expresión.
Podemos alcanzar el nivel de detalle que consideremos necesario
siempre y cuando nos limitemos al uso de las tintas establecidas.
Hay que tener en cuenta
que estamos haciendo un resumen
y no hemos de perder esa jerarquía.
A partir de ahí,
teniendo esto en cuenta,
podemos profundizar más en el detalle o menos.
El nivel lo podemos determinar nosotros mismos.
Seguimos perfilando
las manchas, las formas...
Ya podemos prestar más atención a cuestiones como los contornos.
Ahí hemos aplicado
un poco más de luz en los ojos
y ya pasamos a terminar el pelo.
El pelo no va a tener mucho detalle
puesto que no
nos interesa destacarlo.
Entonces, utilizando una escala de tres tonos,
vamos a construir esas manchas
de forma muy general y sintética.
Volvemos a pintar las cejas
con ese tono ya, que es el definitivo
y aprovechamos ese tono para terminar de perfilar
algunas partes del dibujo.
Tenemos ahora un tono más claro
que lleva más amarillo.
Aprovechando siempre
el color del fondo, que es un verde
tirando a azul grisáceo,
y añadiendo cian,
vamos a contornear los ojos,
las pupilas.
Continuamos con el pelo.
Con ese tono que es más anaranjado
al que le habíamos añadido más cantidad de amarillo.
El verde del fondo, de nuevo,
ya podemos incorporarlo al ojo.
Al final, con tres colores hemos resuelto los ojos.
Y con este último paso damos por concluido
este ejercicio de tintas planas con acrílico.