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PQé2.l7 THE LIBRARY OF THE ENDOWED BY THE UNIVERSITY OF NORTH CAROLINA AT CHAPEE HILE. 3UILDING USE ONüP PQ6217. Cíje Lííitarp '

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(1)
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SDíaUttít

#' PQé2.l7

^H

THE LIBRARY OF THE UNIVERSITY OF

NORTH CAROLINA AT CHAPEE HILE

ENDOWED BY THE DIALECTIC AND PHILANTHROPIC

SOCIETIES

3UILDING USE ONüP

PQ6217

.TI1Í4

vol, 21

no 1-15

(3)

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(4)
(5)

Sí 96

SERAFÍN

I

JOAQUÍN ÁLVAREZ QCINTBRO

EL PEREGRINO

ZARZUELA CÓMICA

en un acto, dividido en dos cuadros

MÚSICADE

VICENTE GÓMEZ ZARZUELA

SEGUNDA

EDICIÓN

SOCIEDAD DE AÜ'TORES ESPAÑOLES

Húftez de Balboa,

12

^

(6)
(7)

l^Iv r»KRKORXIVO

(8)

drá, sinsu permiso,reimprimirlanirepresentarlaen Españanienlospaísesconloscuales sehayan cele- brado, ósecelebrenenadelante, tratadosintemacio- nalesdepropiedadliteraria.

Losautoressereservanelderechode traducción.

Los comisionados yrepresentantesdelaSociedadde Autores Españolesson los encargados exclusivamente de concederónegar elpermiso de representación y delcobrodelosderechosde propiedad.

Quedahechoeldepósitoquemarcala ley.

Droitsdereprésentation,detraductienetde repro- daction reservespourtouslespays,ycomp la Stié- de, laNorvégeet laHollande.

(9)

EL PEREGRINO

ZARZUELA CÓMICA

en un acto, dividido en dos cuadros

SERAFÍN

I

JOAQUÍN kíUMl

(jüINTlíflO MÚSICA DE

VICENTE GÓMEZ ZARZUELA

Estrenadaenel

TEATRO DEL DUQUE

de Sevilla, el 6 do

Mayo

de 1898

SEGUNDA

EDICIÓN

MADRID

B.TKLABOO, IMPRESOR, IfARQÜÍS DE SANTA ANA, 11 Teléfono número 651

1C07

(10)

REPARTO

PERSONAJES ACTORES

MARUJA

Srta. Mibali£S.

BOTILLO

Se.

Palmada.

ANTOÑUELO

e

M

ABTBLO.

SEÑÓ JUAN

TcjEDO.

TELESFORO

Jeeez.

PERICO

Gaebo.

VENTERO

ToRBBS.

Licenciadosdel ejércitoyaldeanos

Nota.

La

responsahiUdad deloscantablescorrespondeal autordelamúsica.

Hay

quepartir la carga. Los del libro yatienenbastante coDlodemás.

(11)

^JLgJliJJ^JJLgJU^.EJUuuuLMJ^I\^J^AMJJUüüüüüñ^^

El. PEREGRINO

CUADRO PRIMERO

Alrededores deunpueblo aragonés. Hacia la derechadel actor un ventorrillo.—Laacción empiezaá la caídade la larde. El teatro vaoscureciéndose lentamente, y á la terminacióndel cuadro es yadenoche.

ESCENA PRIMERA

CORO

DE

LICENCIADOS DEL EJÉRCITO. Después

ANTOÑÜELO Música

Coro

a telóncorrido.

Dicen lasaragonesas

que

tienen lavoluntad bravia

como

lajota

y

firme

como

el Pilar.

Al levantarse el telón salenlos licenciados por laIz- quierda. Algunostraenguitarra.

UNOS Yo

estoyloco decontento, yo reviento deplacar,

porque eldía

que

esperaba y anhelaba

logrover.

Otros La

licencia

me

consiente

607069

(12)

descansar,

y

á olvidarme

me

convida dela vida

militar.

Todos Y

hoy, yalibre, bajo elcielo y en elsuelo

que

amo

yo, digo pestes del servicio

que

dequicio

me

sacó.

¡Dios permita

que

reviente elteniente

coronel,

y que

críedinamita

la garita delcuartel!

Ant,

Porla izquierda,también de licenciado y con galo- nes de cabo.

¡Pararse,

muchachos, bebamos

dos copas á la salusita

de las güeñas mosas!

¡Ventero, ventero!

Sale esteá la puerta del ventorrillo, vase al oir la siguientefrase, y ápoco vuelve á salir con vasos de vino, que bebenloslicenciados mientras cantaAnto- ñuelo.

¡Yo pago

una

ronda!

Coro

Pues viva tu

rumbo,

y

siga la broma, y tenlaguitarra, y témplala y toca.

Y

á ver si te

oimos

cantar unas coplas

«ála salusita

de las güeñas mosas.»

Ant.

Pues venga ar

momento, y

aya van doscoplas á lasalusita

delas güeñas mosas.

Cogeunaguitarra ysedispone ácantar.

(13)

Anda

ya y repica ágloria carüpanita de la torre,

que

voyá ver á

mi

novia.

Coro

Repicaá gloria,

campanerito dela parroquia.

Ant. Es mi

reina

mi

morena, y de servir ar rey dejo paraservir á

mi

reina.

Coro Yo también

tengo

mi

reinecita dentrodelpecho.

Vase elVentero.

Valen las rubias

un

tesoro

y

las

morenas

valen más.

¡Tienen gracia por arrobas!

¡Por quintales tienen sal!

Coro

i ¡V^ivan rubiasy morenas,

Ant.

i la alegría del lugar,

y

vamos

pronto en busca de ellas,

compañeros,hacia allá!

Todosmenos Antoñuelo, se encaminaná iaderechay sealejan cantando.

Yo

voylocodecontento,

yo

reviento

deplacer,

porqueeldía que esperaba y anhelaba

logro ver...

Hablado

Ant. Vayan

ustéscon Dios.Hasta la vista.

Voy

á vé lo

que

debo, aiirá entrareael ventorrillo sale Sotillo de él,y ambos sedetienen.

(14)

ESCENA U

ANTOÑÜELO

y SOTILLO SoT. Declamandodistraído.

Puesmuerte aquíte daré^

porquenosepasquesé quesabes flaquezasmías...

¡Antoñuelo!

Ant

. ¡Sotiyo! ¿tú?¿Te hasgüertoloco?

SoT.

¿Cómo

teva?

Ant. Me

va bien.

Y

tú,

¿cómo

lo pasas?

SoT.

Que

sea enhorabuena, señorlicenciado.

Ant. ¿Qué

hases porestos arrabales?

SoT.

Te

lo diré, porque es difícilque lo aciertes.

Desde que

traspasé

mi

barberíade Zarago- za

ando

metidoá empresarioteatral detres por

un

cuarto, y voy de continuo de aquí para allá, recorriendo todos estos pueblos aragoneses.

Ant

. ¿Hablas enserio,Sotiyo?

SoT.

Como

lo oyes.

Mi

familia

forma

casitodaia compañía:

mi

suegro,

mi

suegra,

mi mujer

— que

es la primera actriz

mis cuñados,

mischiquillos... Ss reparte

una

obra: pues

mi

suegro haceel barba,

mi

suegra hace la barba...

Ant. y

tú,¿nohases na?

SoT.

Yo hago

de todo. ¡Soyempresario, represen- tante de la empresa, director artístico, au- tor,actor, pintor, apuntador,

segundo

apun-

te, tramoyista, jefede la daq?ie y director de orquesta.

Ant

. ¡Sopla!...

Y

dime,

güeña

piesa, ¿tienes

mu-

chos chiquiyos ya?

SoT. No; hastaahorano tengo

más que

ocho.

Me- nedemo, que

es el primero de la dinastía, Eutiquiano,

Amandino,

Filadelfo,

Nemora-

to, Vitálicoy Magnisio,

que

son gemelos,

y

Onesífero,

que

es el chiquitín...

(15)

9

-

Ant.

(¡Cámara, qué nombresl

¿En dónde

le ha- brán bautisao los niños á este?)

¿Y

son tos varones?

SoT. Todos.

Niña

sólotuve una: Tirifila.

Ant.

¿Tiri... qué?

SoT. Tirifila.Se

murió

ápoco de bautizada.

Ant.

(¡Nopodía menosl)

SoT. Peroes particular quesiendo todos varones salgan

más

bien ásu

madre que

á mí. El cortede cara, lasubida de ojos, el

modo

de rascarse... Todo,todo esdeella.

Mío

tienen

muy

poco.

Ant.

¡Mira

que

er

modo

derascarse!...

Veo que

er

cambio

deoñsiono tehavariaoel

humó.

No hay

(juien te

una

pena.

Í50T. Nifalta,querido Antoñuelo.

Y

á tí, ¿quién te lada,conelcanutode licenciado en el bol- sillo

y camino

ya de tutierra?

Ant.

Pos,sinembargo,estoy

más quemao que

las ánimas.

SoT.

dirásporqué.

Ant. y

de este pueblo

no me

voy

como no me

vaya bien

acompañao.

SoT. ¡Hola, hola!

Ant.

¿Te acuerdas de

aqueya

Maruja,

más

boni- ta

que una

onsa deoro, con quien en Sara- gosa entré enrelasioncs?

SoT. Sí;

que

porcierto tenía

un

tío

muy

bruto...

criadode

un marqués

ó de

un

duque...

Ant.

Cabá. Ese duíjue ó ese

marqués

le dio á ese tío la plasa de jardinero

y

guarda de

aqueya

finca

que

vesayí... Señalandohaciala derecha,y ayívivecon

mi morena

desde hase dosmeses.

Sot

. Declamando.

Allíestá...

dadme

el laúd...

En

trovatristeyllorosa^

en endechalastimosa...

Ant.

¿Sí, eh?

Pa

versitos está este cura.

¿Tú

no sabes

que

er viejo se

haempeñao

en casarla con

un

hijo suyo que vive ahora en

Amé-

rica, y

que

á

mí no me pué

véni pintao?

(16)

10

Sot. No,

no

sai.íanada.

Ant.

Pos yalo sabes.

Y

aquí

me

tienes

que no

sé cÓQío

componérmelas

pa habla deocur- tisconla

muchacha

ycantarle

aqueyo

de:

Venteconmigo y haremos unachositaen ercampo yeneyanos meteremos.

SoT. ¡Bah! Por pocote apuras.

Yo

te

prometo

re- solverte el conflicto.

TeL. Dentro, gritando. ¡Ay, ay, ay!...

Sot.

¿Qué

es es(j?

Ani.

¿Quién auya?

Tel. ¡Ay, ay!

vSoT. Si es allí,

que

le están

dando una

palizaá uno...

Ant. Es

verdá...

Vamos

ádefenderlo...

Vansecorriendo porla derecha, y vuelven ásalirpoco despuéscon Telesforo, que viene molido á palos, cou

eltrajemanchadodemerengueyun cucuiucho apabu- lladoenlamano.

ESCENA

III

DICHOS y TELESFOílO

IeL, Llevándose lamano á distintas partes del cuerpoy dando alaridos. ¡Ah!... ¡ohl...juh!...

Ant. ¡Hombre,

vaya porDios!

Tel. Señores, tantas gracias...

Yo

siento en el alma... ¡ahí... siento enelalma... ¡ahí...

Sot.

¿Qué

en elalma? ¡en el cuerpo es

donde

lo siente usted!...

Ant.

Pero,¿habrásevisto

mayó

cobardía?... ¡Tres

hombres

contrauno!

Tel. ¿Tres?

Ant.

¡Tres!

Tel. No; es que yo creía que eran más. Si

me

lo dice ustedantes,

me

ioscomo.

A mí me

pa- recieron diez ó doce... ¡Ah!...

Y

átóelo esto sin expresarles

mi

gratitud...

Permítame

usted

que

le abrace, señor licenciado... vaá abrazarlo, y estorbándoseloel cucurucho, se lo da á

(17)

— u —

Sotillo.

Hágame

usted elfavor...Abraza aAnte

ñuelo y coge nuevamente el cucurucho, que le en- tregaal propio Antoñuelo cuando trata de abrazará Sotilloy quevuelve á coger después. GraciaS...

A

usted

también

debo...

Hágame

usted el fa- vor... Gracias...

SoT. (¡Quécombinaciones/)

Ant. y

ahora expliquenos usté,si gusta, lo

que

le hasusedío...

Tel. ¡Claro que sí! ¿Cóqio negará missalvado-

res?... ¡Ah!... Bajando la voz. OigaQ ustedes.

*

En

este pueblo son

muy

brutos... Ustedes seránforasttros, ¿eh?

SoT. Sí,señor.

Tel. Pues son

muy

brutos.

Ant. ¿Cómo?

Tel. Digo losdelpueblo.

Y

el

más

brutode to-

dosviveallí.Señalandohacialaderecha.

Ant.

í';Ayí?

A

vé,á vé...

Tel. y,cosasde este

mundo,

tiene

una

sobrina...

que

¡hastaallí!

Ant.

¿Hasta dónde,

compadre?

(¡Se trata de

Ma-

ruja!)

SoT. Haciendo señas á Antoñuelo. Déjaloque Siga.

Tel.

Es una

criatura ideal.Junto áella el dulce de

huevo

palidece. Les advierto á ustedes

que

yo soyconfitero.

Ant.

Ya, ya lo

hemos

conosío...

Tel.

a

verlaibacon este cucuruchito de

meren-

gues...

Porque

es

mi

sistema de conquistar,

¿sabe usted? Se

me

muestra

una

esquiva:

pues

una

docenita de merengues; continúa desdeñosa: dos docenitas de merengues;

prosigue el desvío: tres docenitas de meren-

gues...

Y

así...

Ant.

¿Hasta quele da

un

cólico?

Tel

. ¡Oh!

Tengo

yo

mucho

partido,nocrea usted.

SoT. ¡Lo

que

debe usted de tener son

muchos

merengues!

Ant.

(¡Este es tonto!)

'iEL.

A

lo queiba. Llego hace poco alláseguro de

que

elseñor Juan, el tío, estaba décaza;

me

cueloen eljardín, sale Marujita,le ofrezco el cucurucho, y

cuando me

decía que

no

lo

(18)

aceptaba

porque, eso gí,disimulapérfida-

mente

la pasión

que

le inspiro...

Ant. ¿La

disimula, eh?

Tel. Plaf, plaf, plaf, se03^6 elpisardelajaca del otro cafre.

Y

allí fué Troya.

Que dónde

te metes,

que dónde me

meto...

que me

vaá reventar... hasta

que

se

me

ocurrió escon-

derme

dentro de

una

pila

que hay

en

una

rinconada del jardín, y

que no

sé por

qué

está seca hacedías...

Entra bramando

else- ñor Juan,olfatea, huele losmerengues... se huele

que

yoloshe llevado... y yo

me

huelo*

lo

que

ibaá caer sobre mí... Efectivamente:

seva

como un

hipnotizadoála pila,

me

saca deella por elcogote á tiempo

que

lleganlos ganapanes

que

ustedes

han

visto,

y

va yles dice: ¡Eh! ¡á perra chica pago el palo!...

Caen

sobre

mí como

la langosta...

y

á

buen

seguro

que

se

han ganado

cien realitos

uno

con otro...

SoT. Cierto

que

hasido

un

pie de paliza...

Ant.

¡Una

mano

epalos!...

Tel

.

¿Qué mano

ni

qué

pie? ¡Ha sido

una

paliza de cuerpoentero!

SoT. ¡Bahl

En

esas palizas está la salsa délas aventuras.

Tel. Pueslas prefieroenseco...

Que

le

den

á us- ted salsa ádiario...

SoT.

A

mí, no;

que

se la

den

á usted,

que

va por lastajada^^..

Tel.

Lo

que

más me

dueledetodo,salvolasalsa, es

que

se

me haya

estropeado con los

me-

rengues este trajedelanadulce...

Ant. To

será

que

sea

un

poco

más

dursela lana...

Tel. Por cierto, geñores,

que

quiero demostrarles áustedes

mi

agradecimiento convidándolos á

tomar

unosvasosdevino.

SoT. Frotándoselasmanos.

No

esperaba

yo menos

deusted...

Tel.

y que

para luego es tarde. ¡Ventero! ¡ven- tero!

Vaá lapuertadel ventorrillo, saleelVenteioy hablan bajolosdos.Mientrastanto, Sotillo yAntoñuelosostie- nenaparte eldiálogoque sigue:

(19)

13

Ant. Ahora más que nunca

nesesito habla coa Maruja.

SoT. Confía en mí. Se

me

ha ocurrido

un

plan soberbio.

Yo mibmo

voyá convencer á ese eeñor

Juan

de

que

te debe casarconella.

Ant.

Serádifisi.

SoT.

Ya

Jo verás.

Vaseel Ventero y vuelve á tinirseálos otros dos Te- lesforo.

Tel.

Ahora

nos servirán esevinillo.

SoT.

Muchas

gracias... (Hubiera preferido

un

arroz con pollo.)

De manera

que

tenemos

en ustedal primer conquistador delacomarca.

Tel. Algo, algo..

En

fin,

como

prueba,

voy

á contarle á usted.

.

ESCENA IV

DICHOS y el

VENTERO

Vent.

Saliendo con una bandeja llena de vasos de vino.

Aquí

está lagraciade Dios.

Tel.

Bebamos,

pues.

Cada unocoge unvaso ybeben, volviendo á dejarlos en labandeja.

Vent.

Ni

en palacio lo

prueban como

este.

Ant.

que

essuperió.

SoT. Riquísimo.

Vent.

Pues de salud sirva, señores.

Tel.

Oigan

ustedes. Le da á cada uno otro vaso de vino yélcoge otro para sí.

Es

tanta y tan gran- de la impresión

que yo

causo en elsexo débil,

que

en

punto

á hacer conquistas

no hay

quien

me ponga

el pie delante.

Hace

dos ó tresdías

que han

llegadoá este pue- blo unos cómicos de la legua...

SoT. ¿Sí?

¿Y

qué?

Tel. Bajando la voz y con misterio. ¡Que ya

me

en- tiendocon laprimera actriz!

SoT. ¡Caracolesi Se bebe de un tragoelvino yponeel vasoenlabandeja.

Ant.

¡Caracoíes! Hacelomismo.

Tel. ^-Qiiéocurre?

(20)

14

SoT. ¡Que

yo

soy su marido!

TeL. ¡Caracolas! Bebey haceloquelos otros.Luegotrata dehuir: Sotillo lopersigue,Antoñuelopersigue áSoti- 11o ylos tres aan vueltas en tornodel Ventero, que nosabequéhacer.

Soi

¡Y que levoy á rorcper á usted

un

alón!

Tel. ¡Caracoles! ¡Salsa, salsa tenemos!

Ant.

Vaya,

no

perderseninguno.

Tel.

Comprenda

usted queyo.. (¡Esta es lamía!) Vasecorriendoporladerecha.

SoT.

¿Y

se

me

va sin

un mal

garrotazo?... Aguar-

da un

momento... Corretras TelesforO.

Ant.

¡Espera!... ¡Y dise que tiene

un

plan

mar-

nífico!...

No

se

me

escape... corretrassoiiiio.

Vent. ¡Eh! ¡eh! ¡recontral Pero,¿quién pagaelgas- to?¡Eh, eh,eil! corretras Antoñuelo.

FIN DEL

CUADRO

PRIMERO

(21)

16

-

CUADRO SEGUNDO

Jardín dela casa en queviveelseñor Juan, situada enlasinmedia- cionesdelpueblo. Tapiaalforo cubiertadehiedra, con verja de entrada enelcentro, quetiene campanilla y cadena para llamar.

A laizquierdadel actor lafachada anterior de la casa: puerta grande, á la que dan acceso algunos escalones, y dos ventanas altassin reja.Junto álaprimeradeestas unaescalerillademano.

Acadaladodelapuerta y á conveniente alturaunfarol. Delante dela tapiamacetas conflores. Varias sillas toscas.Es de noche.

Losfarolesde lacasa están encendidos.

ESCENA V

MARUJA Música Yo no

qué

tepasa,

corazón mío,

que

el llanto ylatristeza dasal olvido,

y

jugueteas

como

no

supieses

lo

que

sonpenas, yalegresaltas

como cuando

fu

dueño conmigo

hablaba...

Yo no

si presientes,

cuando

así juegas,

que

el fin detus pesares

debeestar cerca,

y

satii^fecho

quieres prestarme

un

poco detu contento,

para que goce

mientras no viene el

dueño

de mis amores...

(22)

Corazón mío,

laausencia esaire queapagaelfuegochico

yavivaelgrande.

ESCENA VI

MARUJA, SEÑÓJUANy PERICO

Hablado Juan

Dentro. ¡Maruja, Maruja!

^fAR. ¡Estoy aquí, tíol ¡en el jardín!

Juan

saliendodela casa. Pues te

andaba yo

buscan- do porallá dentro.

Per. Por la derecha.

Señó

Juan, ¿hay

que

hacer al-

guna

cosa de urgencia? Porque si

no me

largo ahora

mismo.

Juan ¿Has

llenao ya la pila

como

te encargué?

Mar. Apuesto

á

que

estátodavíasingotadeagua.

Per. ¡Toma, sin gota de agua está desde hace

días!... Pero es

porque

tengo

que

llénala...

Si

no

tuviera quellénala...ya estaríallena...

y

estando llena... ¡claro

que no

tendría

yo que

llénala!

¿Tú me

entiendes?

Mar.

El

que no

te entiendes erestú.Saca

agua más que

aprisa

y pon

lapilahasta los bor-

des, que

hay que

regarlas floresalinstante.

Juan Y que

evitar

que

vuelvaá meterse en ella elconfitero.

Per. Riéndose. j.Ju, ju!... ¡La gracia

que me

hizo á

quese encontraseustéalconfitero den- trode lapila!...

Mar

.

Pues no

sabes tú la gracia

que

le hizoal confitero.

Juan

Bueno, déjate dehistorias.

Anda

átuobli- gaciób.

Per. jToitico

hay que

hacerlo aprisaenesta casa!

Vasemuydespacio porladerecha.

(23)

17

~

ESCENA VII

MARUJA, SEÑÓ JUAN y SOTILLO

Mar. Ese demonio

dePerico

no

seencuentrabien

más que

durmiendo.

SOT. Apareceenlaverja delforo disfrazado deperegrinoy llama.

A

la pazde Dios.

Juan ¿Kh?

Mar. ¿Qué?

JuaN

¿Quién es?... Abre, chica.

Marujalohacey entraSotillo dejando la verjaentor- nada.

SoT.

¿Puedo

pasar,

hermanos?

Juan

Adelante.

SoT.

(Yo

pensé

que no me

dejarían pasar con esta facha.)Perdonen, ¡oh,

hermanos

míos!

si con

mi

inopinada presencia

vengo

átur- bar elsosiegode estasanta casa.

Juan Aquí

estamos tos pa servirle, señorpere- grino.

Mar.

Siéntese.

SoT. (¡Vaya si es lindala criatura!)

Juan Tome una

silla.

Sor. Gracias, a Maruja.

(Yo no

soy yo: ¡yosoy

un

enviado de Antoñuelo!)

Mar.

(¡Virgen delPilar!)

SoT. s-ntándose.

Ya

requiere

mi

cuerpo algún descanso.

Juan ¿Y

para

dónde bueno camina

sumercé?

SoT. Para... para elPolo Norte.

Mar.

(¿Quiénseráe^tepeine?)

Y

¿á

qué

vaalPolo Norte,

hermano?

SoT.

Probablemente

á helarme.

Juan Eso

delPolocae

un

poco

más

arriba deAl- cubierre, ¿no esverdad?

SoT. Por ahí,por ahí...

Mar.

- Quitándole el bordón, que dejará á un lado.PerO

déme

acá su

mercé

la^tm,

no

le incomode.

SoT. I^ntrelas blancas nievesde aquellos aparta- dos lugares

hay un

santuarioescondido, al

2

(24)

que

he

hecho

voto devisitar.

Hace

quince

diasque

salíde

mi

pobreermita, situadaen la

más

alta

cumbre

de Despeñaperros, don- de pasola miserable vida enteramentecor - sagrado al Altísimo.

Mar.

[Toma! ¡Ytanaltísimo!

Juan ¡Como

queesoes vivirhecho

una

cipüeñí.l SoT.

Hecho una

cigüeña: cabalmente.

Y

dígame,

hermano:

¿tendrá usted en su casa

un

jer-

gón

disponible,

donde pueda

descansarf-^te

mísero cuerpo hasta

que alumbre

eldía?

Juan

¡Miá jergón! ¡Cinco

camas

tengo

yo

pa su mercél

SoT. Gracias.

No duermo más que

en una.

Mar.

Pero séle

pueden

poner los colchones de todas, y así

no

pierde su

mercé

la costum- bre deestarenalto.

SoT. ¡Je, je! Tiene

buen humor

la mocita. ¿Es hijade usted?

Juan

¡Al contrario!

SoT. ¿Usted es hijosuyo?

Juan

No, señor, tío.

SoT. ¡Pues

no

veo la contrariedad p^r

ninguna

partel

Mar. Una

cosita se leestáocurriendoálasobrina.

SoT. Algo

bueno

será,

como

fei lo viera.

Mar.

El señor peregrino, antesderetirarse á dor- mir, digo

yo que

querrá

comer

alguna frio- lerilla...

+S0T. Suspirando con íntimo gozo.

(Me ha

COnOCido enla cara

que

tengo hambre.)

Mi

voto es tan estrecho

que

sólo

me

permiteCí^tarcier- tos

y

determinadosmanjares...¿estamos?

Mar. Yo

pensaba servirle unas cuantas lonjitas decarne...

8oT. Distingo.¿Es carne de membrillola

que me

ofrece?

Mar.

¡Quiá de membrillo! ¡Mechada!

SoT. Perfectamente. Porque santo

y bueno

es evitar las tentaciones de lacarne, pero dela

carne

mechada,

de

ninguna

manera.

Mar.

(Yo voy ásoltir la risa.) Luego,

un

poquito de

jamón

no vendrámal...

SoT.

¿JamónV

Distingo. ¿Es

jamón

dela tierra?

(25)

19

-

Juan

¡Acá

no

logastamos delcielof : SoT.

Es

quesi fueseinglés^ ni olerlo podría.

Juan

¿Por

qué

no? '

3oT.

Porque

lonatural es

que

fuera

un jamón

protestante. '

Mar.

¿Protestante? í '.

SoT. Al

menos

no sería

muy

católico.

Mar. ¿De

suerte que, hiendo del país,

tampoco

le están vedadoslos jamones?...

SoT.

Tampoco.

Las

jamonas ya

son harina de otrocostal.

Mar. Le

pondrét'^mbiéuvunosentremesicos...y de postre

un

poco dedulce de huevo.

SoT. Distingo. !>oshuevos serán degallina, ¿ver- dad, joven?

Juan

Aigo amostazado. ¡Otra! Pnes ¿de

qué

los

come

su

mercé

alláen susalturas? ¿De ci- güeña,quizás?

SoT. No, señor; de gallina, degallina.

Eso

iba'á decir:

que

sison degallina

puedo

aceptar el dulcesin reparoHlcjuno.

Juan

¡Ah, ya!

Y

de bebida"?, ¿qué prefiere, vino ó agua?

8oT. Distingo:lasdos cosas.

Juan

Bueno,

muchacha,

preparala

mesa

en

un

vuelo

y pon

enelladeto lo

que

hay. ¡Pa algo tiene señó

Juan

sudespensa tapizacon cho- rizosy con jamones!

SoT. ¡Esos sontapic-s!

Juan Llama

á Pericopa

que

teayude.

Mar. Voy

ahora

mismo.

Liamancio. ¡Perico!

ESCENA VIH

DICHOS y PERICO

Per. Por la derecha. Ea, vaestá la pila rebosando agua...

Mu

fresquitaquesale...

Mar. Ven

conmigo.

Per.

¿Ande

VaurJOS á di? Reparando en Sotillo 5' gri- tando. ¡Buenas noches!

Sor. Sorprendido,

¡Muy

bueuas!

(26)

20

Per. (¿a

que

viene este espantapájaros á

darme que

hace?)

Mar. Vamos

al comedor. Entraen la casa seguida do Perico.

SoT.

Vaya

ustedcon Dios, princesa.

Juan

(¡Rediezl ¡qué peregrinico

más

espabilad)

Siéntase.

ESCENA IX

; SOTILLO y SEÑÓ JUAN

SoT.

Es un

pedazo degelatina esa chicuela. Y, á piopósito: ^;nopiei sael

hermano

encasarla?

Juan ¿No

hi de penf-ai? ¡Si esa sería

mi mayor

gloria! Casarla bien, y

verme

eldía de

ma- ñana

con cuatro ó cinco retoñicosálavera.

SoT. ¡Ahí los pequfñines son

un

encanto, pero d:in

mucblsimH

guerrageneralmente.

Juan

¡Quéguerra

han

dedai!

SoT. ¡Dígamelo ustedá

mí qué

tengoocho!

Juan

¡Ave MaríaPurísima!

SoT.

Que

tengo ocho...

no me ha

dejado usted concluir... que tengoocho... hermanos...con (!cho hijos cada uno... Total: ocho porocho, sesenta y cuatro sobrinitos.

Conque

ya

ve

usted si...

Juan Muchos me

paicen.

SoT. Bien; siguiendo con la

muchacha:

¿tiene novio?

Juan Hasta

cierto punto, pero

como

si no... (Si este

me

ayudase áconvencerla...) Miste: á ella letiran los pantalonescoloraos: lagen-

tedetropa.

SoT. ¿Sí,eh?

Juan

El primer novio

qne

lesaliófué

un

cabo

que

era

muy

borrachín yto el dinero se logas- tabaenjuerga?.

í^OT. Sería

un

cabo de gastadores.

Juan

Justamente.

Y

ahora está encapricha con

un

sinvergüenza...

SoT.

¿Cabo

también?

Juan También.

(27)

21

SoT. Bueno, ¿y u«ted

qué

hace?

Juan

¡Atar cab >s! ¿qué quiere su

mercé que yo

haga? Perollevo

muy

á

mal

elnoviajo ese.

Porque si áella sele

ha

puesto entre cejay ceja casarse conel melitar, á

se

me ha

puestocasarla con

un

hijo

mío que

está ea

el otro

mundo. Y

á cabeza dura

no hay

quien

me

gane.

Sjt.

Mal

hecho. Las naturales inclinaciones

no deben

torcerse. E1señorJuan trata constantemen-

te de interrnmpirá Sotillo, y este no lo deja. ¿Le gustan los pantalones colorados? ¡pueápan- talones colorados!... ¡Respetemos ante todo los caprichos del

amor

terrenol... ¡No hay mejor partido

que un

cabo

que

lleve con gracia el uniforme,

aunque no

tenga ver- güenza ninguna!... ¡Queeso estápor ver!...

¿Se quieren? ¡pues

que

secasen!... ¡Yo pro- curaré

que

se casen!.. ¡Ysecasarán!.. Echan- do bendiciones. ¡Yaestán ca^ados!

Juan

(¡Pues

me

ha salió el tiro por la culata!...

Hablemos

de otra cosa.) Bien está, señor peregrino; pero ¿nole parece á su

mercé que

tarda

mucho

Maruja?

8oT. Sí,

me

parece quetarda demasiado.

Juan Con

su permiso, voy á ver... Vuelvo al ins- tante. Al entraren la casaexclama. (¡SeCOnOCe

que

salló dela ermita con toa lacuerda!)

ESCENA X

SOTILLO y

ANTOÑÜELO

iáoT. Levantándose. Pues, señor, esto

marcha como una

seda.

Ahora me pongo

yo de acuerdo con Maruja, y

cuando

elviejo esté ensiete sueños

y

venga el otro... Aparece Antoñuelo en

la verja mirando receloso hacia dentro. PcTO ¡Calle!

¡si elotro

ya

está aquí!

Música

Porla virgen, queridoAntoñuelo,

no

teatisbe

y

deccubra

un

soplón.

(28)

Con el temor de ser sorprendido va y viene de ia

'

;> puerta delacasaálaverja, donde permanece Ante-

ñuelo.

Ant. La

impasiensia, Sctiyo,

me

mata, porSMbé si soy

ya

vení^edó.

Sotr. Viento en

popa camina

elasunto,

I •: y TiO

puedo

desirte íihora más, á

no

ger quetu linda

Maruja

í -i .

me

parece

una

chica ideal.

Ant

. Sotiyo delarma,

si vfuses ar fin,

: . te juro por eya

que me

bases feliz.

8oT.

Y yo

te aseguro,

I

simpar

Antoñuelo,

que me han

ofrecido manjarest-electos,

y

que

estoyJebril...

pues

ya

el olorcillo

me da

en la nariz.

Vete, portu vida;

miía

que

si

no

pierdes tú lanovia

! y la cenayo.

Ant.

Bienestá

que

te atraques detodo;

pero güeno, Sotiyo, es también

que

en er vino te pongasá raya,

no

descubras, borracho, erpasté.

SoT. Ya

sé yo lo qut tengo

que

hacerme»

y descuida, Antoñuelo, pormí,

que

el desquite,si bebo por uno,

yo

lobusco engullendo por mil.

Ant,, .

Pues mucha

prudensia y

mucho

való,

y

pesquis y labia y uiala intensión.

tíOT- . Adiós,y procura después,

cuando

vengas,

(29)

23

-

tener esepesquis y

aun

esaprudencia

que

exigesde mí, ó

pésimamente

saldreiLOS deaquí.

V^ete

más

que aprisa.

AnT

.

Quédate

con Dios. Vasecorriendo.

8oT Que me

encuentre el tío

como

en oración, siéntate en actitud derecogimiento.

ESCENA XI

SOTILLOy SEÑÓ JUAN

Hablado

Juan

saliendo dela casa. ¡Oiga! ¿Se

ha dormido

el

hermano?

SoT. No,señor; oraba en silencio.

Juan

Pues la

mesa ya

está dispuesta,

conque cuando

guste su merré...

SóT. (¡8iyo pudiera llevarme enesta

manga

algo para

mis

chiquitines!...)

Juan

Qué, ¿no se

anima?

SoT. Levantándose. Trabajillo

me

cuesta;

no

crea usted...

Me asahan

tales temores de que- brantarel voto...

Juan

¡Otra

que

Dios! Déjese de melindres.

Hay que

tenerla maitga

un

poco

más

ancha.

SoT.

¿Más

ancha?Aludiendoála suya.

No

es preciso:

me

bastacon esta.

Juan

¡Je,je! ¡Qué cósicas se trae elhermano!

8oT. (¡Puessitú supieraslascósicas

que

sepiensa

': llevar!...)

ESCENA XII

TELESFORO y PERICO

TeL

•. Porelforo con una carta y uncucurucho de meren-

^

gues mayorque elque sacaen elprimercuadro. Lla- mando en yozbaja. ¡Perico!... ¡Perico!...Quiera

(30)

2i

üios

que no

esté enla calle. Entremos,¡qué diablo!

Veo que

el

amor me

protege...Siu

duda

á Marujita le dio el corazón

que yo

vendría y dejóentornada la verja... Avanza con muchacautelahacia elproscenio. Sin embar- go,

hoy

ha sido

mal

día para mí... Primero,

elseñó

Juan me

encontróenesa

endemonia-

da pila,Señalando haciala derecha, y por encar- go suyo

me

molieron á palo.-.

En vano

traté de disculparme... ^1 no.tiene

más argumen-

tos

que

sus puños, y

como

son

mucho más

débiles

mis

argumentos... Mostrando ios puños.

con dos ó trfs razones en las narices

me

convenció en seguida.Luego, el

cómico me

dio

una

carrera en pelo,

que me

río yo...

Digo, no,

no me

río... ¡qué he de reírme!

Gracias á

que

de sufuria

me

libréporpies...

Pero,

vamos

al grano. Ki\ entacartale pro-

pongo

á

Maruja que

sefugue

conmigo

esta

misma

noche.

Y

se fugará...

La

señalde

que

accedeserá qtie

penga

luz en esasventanas.

Si viniera Perico... Se acerca receloso álapuerta delacasa yvuelve á llamar en voz baja.jPerico!...

¡Pericol .. ¡Periquete!... ¡íSalen

un

periquete!

¡Hombre,

aquí sale!

Me

he salvado.

Per. Saliendo delacasa.

¿Quién anda

aquíV Tel. ¡Chssssl.. calla.

Per. ;Otra! ¡El confitero!

Tel, ¡Chssí-s!...

no

seas bruto. Oye, ¿se

han

reco- gido ya?

Per.

Van

á recogprse.

Tel. Está bien:

toma una

peseta. (Es

un

perro

chico, perode

noche

todoslosgatosson par- dos.

Y

los perros también.)

Per. Gracias.

Tel.

y toma además

estacartay.estecucurucho

y

llévaselos á

Maruja

á su alcoba.

Per.

y

si ella seha acostao ya, ¿se los

doy

á su tío?

Tel.

No

seas bárbaro,

hombre.

Per. ¡Ju, ju!...

Tel.

y

cuidadito con lo

que

pe habla.

Ten

pa- ciencia,

que

el resultado de todoestopronto

lo sabrás.

(31)

26

-

Per. Sí; será

que

te

dpn

otra paliza.

Tel. ¿Palizaá mí?

verá-<

cómo no

vuelven á deciren el puebloquesoy

hombre

de pocas

agallas... ¡Brrrrrr!...

¿No

le parece á

que

por mis venascorre saujíredetigre?

Juan

Dentro, gritando. ¡Vlarijja, Mariijd!

Tel. ^Horror! ¡Elseñó

Juan

seacerca!

Per. ¡Ju,jul Tel.

¡HuyamosI

Juan

como antes. ¡Maruja!

Tel. ¡Dios de Israel! ¡que vienel Tropezando enla tapia. ¡Ay! jMe he desbaratadola nariz! vase corriendo porla verja.

ESCENA

XIII

PERICO

|Ju, ju!...

Me

gusta el tiprre...

Vamos

á ir

apagando

los faroles... Mientras lo hace, con ayuda dela escalerilla, habla lo que sigue.

Y

este

es elquinto encargo

que me

da...

Y

lo pien-

socumplir

como

losotros... Los

merengues

había de tirarlos elseñó Juan,

y

lacartase

lahabía de guarda Marujasin leéla...

Pues

me

guardo

yo

la carta... y convido con los

merengues

á

mi

Piiarica..

Y

en pago dela peseta, le evito á ese tigre

que

lo

pongan

verde otra vez. ¡Ajajá! En la segunda ventana aparece luz.

Ya

está elperegrino ensu cuar-

to... ¡Y

qué manera

de

come

chuletas,porra!

Lo

quees ese,si lecosieranlaboca

y

lepu- sieran delante

un

solomillo, se gol víaloco...

En

fin,Perico, déjate de

mormuraciones

y

anda

á ver álanovia,quee^a es tucuenta...

¡Cómo

nos

vamcs

á ponerel cuerpo de

me-

rengues! Vase por laverja y la cierra desde fuera con llave. Apágase la luzdela ventana.

(32)

2()

ESCENA XIV

SOllLLOy ANTOÑÜELO.Luego

MARUJA

SOT. Asomándose á la segunda ventana.

Ya

CreO

que puedo

bajar sin

temor

alguno.

Aquí hay una

escalerilla

que me

viene

como

pedrada en (jo de bíticario...

Haremos

antes la se- ñal convenida, silba.

Y

ahora, abajo. Empieza á bajar por la escalera.

AnT,

Apareciendo enloalto delatapia.

La

artura der terrenopor esta parte

me ha

fasilitaola su>

bía... En vozbaja.¿Sptiyo?

SoT. Lomismo.

¿Quién misvocesha escuchado?

¿Es aiotuldof...

Ant.

No, soyyo: Antoñuelo.

SoT.

Ya

losé. Acabandodebajar.Admirable.'

Ant.

Abajo. Descuélgase por la tapiaal jardín.

VamOS

á vé, Sotiyo de

mi

arma, entérame de to.

SOT. Mirandoalcielo.

¡Hermosanoche,aydemí!

Cuántascomoestatanpuras.

Ant. Hombre,

déjate de versosahora... que estoy rabiando de curioí^idá...

¿Has

visto tú

na

en er

mundo como mi

Maruja?

8oT.

Era

hermosa, eradiscretay queaunque enemigas lasdos...

An.t. ¿Quiéscayarte, asaura?

SoT. J^n ellahicieronlaspaces hermosura ydiscreción.

Ant.

Pero,

¿me

vas á

agua

lanoche?

SoT. ¡Ah! te advierto

que

á tu suegrole

he dado

(33)

27

un

recorrido

como

para él solo. jEstá

que

echachispas!

Ant. y una

de las

que

echalahas pescaotú.

SoT. ^í; teconfieso

que

estoy algo achispado;

no

loquiero negar...

Ant.

Seríainútil.

Mar.

Saliendo delacasa y hablando en voz baja también.

SeñorSotillo...

Ant.

. ; corriendo haciaellacoaalegríay abrazándola. jMa-

«: rujita de

mi

armal Mar.:/ jAntoñuelo!

Ant.

¡Bendita seas tú,y tu madre,

y

tu agüela!...

Mar.

¡Lasganas

que yo

teníadeverte,chiquiol SoT. Ya, ya se coní^ce...

Ant.

Pos¿yyo á tí,

morena?

SoT. Se abrazan como de día conesta lanatanclara...

Y yo no

íioy

mármol

de Carrara precisa- mente.

Mar.

Por Dios, señor peregrino, póngase ávigilar ahí en la puerta...

SoT.

En

defensa deuna

dama

f

cualquieraque tengahonor...

Ant.

Vaya, ¡estamosfrescos! Digo, tú¿qué hasde está?

SoT. ¡Es

que

tu futura lo merecetodo!

¡Me ha

preparado unas chuletas excele«ites!... Así,

no

exagero: parecían bandurrias.

Ant. Güeno:

haz erfavo de tenécuidao... por tu ealú.

SoT. Bien;

me

retiro álapuerta:

.siveismi conductaincierta,

comoosacomode obrad. Vase.

(34)

2i

ESCENA XV

MARUJA,

ANTOÑÜELO

y CORO

DE ALDEANOS

con guitarra^.

Oyesetocarla rondalla, quese va acercando.

Ant.

jQué

mona ha tomao

ese!

¿A

vé?...Oye,

Ma-

rujita,¿qué niúsicaesesa

que

suena?

Ma^. Es

larondalla. Casi todaslasnoches vienen los

mozos

del pueblo á

darme

música...

Ant.

¿Sí,eh?

Mar. y

á

mi

tío selo llevaeldiablo.

Ant. No

caerá esa breva, pre-iosa.

Hablan bajoconmuchoentusiasmo.Apareceenelforo

larondalla. '

Música

Ogro Templemos

lasguitarras

mejor

de Id

que

están,

que

aquí vivela

moza más guapa

del lu^ar.

Ant. Pues

esa

moga güeña

la quiero yo

pa

mí.

Mar. y

jura tu

morena

que

sólo espara tí.

An'j . ¡Marujasalada,

mi

vida es tuamor!.,.

Yo

no sé

qué

tienen tus ojiyos negros,

que no

esto}'águsto

cuando no

losveo;

y cuando me miran como

saben eyos...

¡me yevan

en globo dela tierraarsielo!

Mar. y cuando

lo

miran

como

sabenellos, dice

que

lo llevan delatierra al cielo.

(35)

- 29

Coro Toquemos

bajito con

mucho

compás, y al puntolajota

vamos

ácantar.

Ant. Porque

sus miradas yegan aquídentro, y

un mar

de rosquiyas corre por

mi

cuerpo yercorasonsito bailahaptaerjaleo.

Mar. Antonio

del alma,

¡ay cuánto tequiero!

Coro

Dicen lasaragonesas

que

tienen lavcluntad bravia

como

lajota y firme

como

elPilar.

Mar.

¡Escucha, Antoñuelo,

mi

vida estu amor!...

Cuando

estásausente,

cuando no

te veo, ála vera tuya correel pensamiento, porqueá mis penitas sirvede consuelo

el estarcontigo

aunque

estés

muy

lejos.

Ant. Porque

á sus penitas sirvede consuelo

elestá

conmigo aunque

esté

muy

lejos.

Coro Suenen

lasguitarras, suenen

más

y más,

y

otra

nueva

copla

vamos

ácantar.

(36)

— —

Mar Como

la noche

y

eldía son la ausencia

y

el amor:

que

por la nochfse vive con la esperanzadel sol.

Ant. Ya que

el foI

alumbra

todo nuestro sielo, 3'aque con mis brasos sino

yo

tu cuerpo,

Sya

que

me

quieres,

ya que

yo tequiero,

ya que

estamos juntos

no

nos separemos.

Coro Venga

otra vez,

vamos

allá,

y

cantemos una

copla final.

Todos

Tiene lajota

una

gracia

como ninguna

canción:

que

sirve para\¿i guerra

y

sirvepara el amor.

Ant. Maruja

de

mi

vida,

vamonos

los do?.

Ant.

)

reinas y dispones

Mar.

i en

mi

corazón.

ESCENA XVI

DICHOS ySOTILLO

Hablado

SoT. Saliendo despavorido de la casa. |Alto el fuego!

Ant

.

¿Qué

pasa?

SoT. ...

Ya

haspodido

conocerporelsilbido quevieneaquílaserpiente.

(37)

31

Mar. ¿Qué

silbido?

Ant. ¿Qué

serpiente,

hombre?

SoT. ¡Tu suegro,

que

viene á

más

andaí! ¡Súbete por esa escaleraá

mi

cuarto!

Ant.

¡(TÜenala

hemos

hecho!

Mar.

¡Haz loquetedice Sotillo!

Ant

. Pero, ¿y tú?

Mar. Déjame

ámí... Sube... Antoñueio obedece.

Ant.

¡Por víae losmoros!

Mar.

¡Ay, qué comprf>miso si te viera!...

8oT. ¡A escape, que voy yo detrás! ¡Saltaporla ventana! Autoñuelo lo hace. Sotillo sube aprisala escalera.

De

mispasosenla tierra, respondaelcielo,noyo.

Mar.

Yéndose por la derecha.

Yo

por aqUÍ

me

es- condo.

ESCENA XVII

íOIILLOySEÑÓ JUAN, después

MARUJA

Juan

saliendo de la casa con una luz. ¿Quíén

anda

aquí?

80T. Queestáen losúltimos peldaños delaescalera, (jMe partió!)

Juan

Reparandoenél.

¿Qué

veo?¿Quién esr'

SoT. Yo...yo...

Soy

yo...

.TuAN ¿El señorperegrino?

SoT. Sí... á

mí me

parece

que

soyyo...

Juan

Pero,

¿cómo

estáusted...?

Soi. Bien,¿y usted'?

.Juan

Vamos, no

comprendo... ¿Quiere decirme su

mercé

lo

que

haceahí encaramao?

SoT. La... ladigestión.

Aquí

se digiereadmira- blemente.

.Juan ¡Cosa

más

rara!

Sor. Si he de hablarle áusted con sinceridad, le diré

que

estoy orando.

Juan

¿Orandf?

SoT.

Es

costumbre

que

tengo allá en la ermita.

(38)

con el finde acercarme al cielolo

más

posi- ble... Ocaí^iones

hay

en

que

cojo elcielo con lasmanos...

Juan Lo

creo. Pues á

mí me

sacó detinola ron- dalla,y venía á decirles cuatro frescas bien dichas áesos mozos.

Fortuna

suya

ha

sido

que ya

se

han

marchao.

SoT.

No

ItrS

haga

usted caso. Acuéstese, señó Juan, y descanse.

Juan

Gracia?,

hermano. Buenas

noches, se retiray vuelve ásalir al oír la frasedeSotillo.

SoT. ¡Vla'ditaí^eatu estampa!

Juan ¿Eb?

¿Decía usted algo?

SoT. Haciendo que reza. ¡Maldita fea tu estampa, oh, repugnante Satanás-! ¡Mil y mil veces maldita seatuestampa! Padre nuestro,

que

estás en los cielos...

Juan

(jAh,

que

estárezando!) Vase.

SoT. ¡Ay! respiro.

En mi

vida

me

he vistoen otra.Salta porlaventana, seretiraylacierra.

Mar,

Saliendo por la derechay entrando sigilosamente en lacasa. Quiera Dios

que

á

mi

tío

no

le

haya

daola tentacióndeentraren

mi

cuarto.Es- camaico

me

parece

que

va...

ESCENA XVIII

TELESFORO

Pausa. Enla primeraventana apareceluz. Por detrás delatapia se ve elevarse un cucuruclio mayorque losanteriores, yal punto á Telesforo, que lo trae, y quemontado en aquella se detiene un momento.

¿No

lo (lije yo?... Allí está laluz deseada...

8u

vista

me

da

ánimos

para acometer la aventura. Quisiera yo haber visto á

don Juan

Tenorio en

un

pasito

como

este,

y

con

un Comendador

tanbruto

como

elmío...

Bajemos. Va poco á pocodescolgándose, hastaque salta aljardín. Se

me

van á estrujar los

me-

rengues... Ea, ya estamos aquí... ¡Quéos-

curo está esto!...

Hasta

la luna se oculta

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