( en preparación)
Sergio Hernando Lopera Castro
Profesor Asociado
Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín
En este Capítulo se proponen los elementos básicos para avanzar en una política sostenible para
recursos agotables y no agotables. Esta política se debe fundamentar en una visión holística que
considere elementos de tipo técnico, social, económico y ambiental. Inicialmente se presenta una
discusión sobre la gestión tradicional de recursos naturales, mostrando sus limitaciones y la
necesidad de avanzar hacia una gestión que considere las limitaciones de la biosfera y que
incorpore la segunda ley de la termodinámica. Adicionalmente se desarrolla una discusión sobre el
concepto de sostenibilidad, mostrando las limitaciones del concepto de desarrollo sostenible y la
necesidad de pasar de este concepto al de sostenibilidad visto desde la perspectiva local.
1. La noción tradicional de la gestión de recursos naturales
El Club de Roma1 había planteado el problema del agotamiento de recursos naturales como un freno al crecimiento, lo cual llevó a repensar la relación entre agotamiento de recursos naturales y crecimiento económico2. Por otro lado, los impactos ambientales y sus respectivas consecuencias económicas y sociales han llevado a pensar en la necesidad de garantizar un medio ambiente limpio. Los economistas neoclásicos han buscado resolver los problemas planteados por el Club de Roma introduciendo los recursos naturales en los modelos económicos. Su objetivo ha sido encontrar modelos de crecimiento óptimo con recursos naturales suponiendo que existe sustitución perfecta entre los diversos factores de producción. Así, según Solow [1974a] la posibilidad de sustituir otros factores por recursos naturales puede permitir que el mundo pueda continuar su curso sin recursos naturales, pues su agotamiento no es más que un evento y no una catástrofe. Las ideas de Solow son reivindicadas por los economistas neoclásicos para justificar una gestión de recursos energéticos determinada por la mano invisible del mercado.
1
El Club de Roma fue un grupo compuesto por empresarios, científicos y políticos que en 1970 encargó a un grupo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology bajo la dirección del profesor Dennis L. Meadows, la realización de un estudio sobre las tendencias y los problemas económicos que amenazan a la sociedad global. Los resultados fueron publicados en marzo de 1972 bajo el título "Los Límites del Crecimiento". Aquí utilizamos algunas veces la expresión el Club de Roma y otras el informe de Meadows para hacer referencia al mismo estudio.De forma más precisa podemos plantear que en los últimos años la explotación de recursos energéticos ha estado determinada por dos paradigmas en esencia contradictorios:
De un lado, como consecuencia de los daños sobre los ecosistemas y de la toma de conciencia sobre el carácter agotable de los recursos, se ha generado un movimiento mundial que busca fundamentar la gestión de recursos en su carácter agotable y en los impactos sobre el medio ambiente. Fruto de estas discusiones se ha avanzado en una agenda internacional cuyo resultado más palpable es la ratificación del protocolo de Kyoto, sin Estados Unidos, en el 2004.
Por otro lado, con la caída del muro de Berlín, que algunos calificaron como el fin de la historia, ha ganado terreno la visión neoclásica de la economía que concibe al hombre única y exclusivamente como Hommus economicus y al mundo sólo en términos de intercambio comercial. A partir de este paradigma es que se esboza el famoso Consenso de Washington 3 en el cual, en su versión más ortodoxa, se conciben las políticas de protección ambiental como un obstáculo para las inversiones. Así la gestión de recursos energéticos se va a pensar sólo desde la perspectiva de la rentabilidad económica. De esta forma los contratos para la explotación de recursos energéticos han venido aumentado la participación en la renta de los socios privados con el argumento de hacerlos más competitivos en un contexto globalizado. Así, la no existencia de obstáculos a la inversión traerá, según el Consenso, inversión, crecimiento y desarrollo. En este sentido, se ha argumentado que el aumento de exportaciones de recursos energéticos permitirá pagar la deuda externa de los países de forma más rápida.
Sin embargo, es evidente que el proceso de apertura económica no ha conducido a un alivio de la deuda externa de la mayoría de los países; por el contrario ésta se ha incrementado. Es de anotar que muchos de los países en desarrollo exportadores de materias primas siguen dependiendo cada vez más de las exportaciones de este tipo de productos y sus deudas externas siguen en aumento, incluso en el caso en el cual los volúmenes de exportación han aumentado significativamente4.
Es indiscutible que hoy se requiere una gestión de recursos energéticos que tenga en cuenta elementos del mercado, pero que vaya mucho más lejos de la concepción de Hotelling [1931] para quien la mejor gestión para un recurso no agotable se logra si éste se supone igual a una cierta cantidad de capital bajo tierra, de suerte que si la tasa de interés de mercado es alta es atractivo extraer el recurso para convertir el recurso en capital en el banco, si la tasa de interés es baja no es atractivo extraer el recurso5. Los grandes problemas globales, tales como el cambio climático, las lluvias ácidas y la disminución de la capa de ozono entre otros, son consecuencia de la lógica con la que se
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Este consenso propone las siguientes medidas: - disciplina presupuestaria; - cambios en las prioridades del gasto público (de áreas menos productivas a sanidad, educación e infraestructuras); - reforma fiscal encaminada a buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados; - liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés; -búsqueda y mantenimiento de tipos de cambio competitivos;- liberalización comercial;- apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas; - privatizaciones;- desregulaciones; - garantía de los derechos de propiedad.han explotado los recursos naturales y por ello es necesario oponerle a esta lógica “depredadora” otra visión que conciba al hombre como un ser vivo más de la naturaleza y como un elemento más que emerge de ella. En esta lógica el hombre buscará conocer y respetar las leyes de la naturaleza para respetar los ciclos de vida tratando de implementar una gestión que permita garantizar su permanencia y la sostenibilidad de la vida en el planeta, misión bastante difícil de lograr a partir de visión tradicional de gestión de recursos naturales que en su visón más extrema se funda en un concepto tan primario como la mano invisible del mercado.
Así, consideramos necesario una visión sistémica de la gestión de recursos energéticos que tenga en cuenta criterios sociales, ambientales y económicos. Recordemos que la visión sistémica se funda en el replanteamiento de la idea de que un problema grande puede resolverse si se le fragmenta en problemas pequeños, esta idea nos viene del Descartes y ha sido la forma como hemos enfrentado la solución de problemas en occidente. En el caso de los países con economía no planificada las políticas energéticas han sido fundadas en las leyes del mercado llevando haciendo que se presenten políticas energéticas sectoriales en lugar de una política energética coherente. La importancia relativa de cada una de estas políticas sectoriales dependerá de la demanda internacional de cada recurso; así estos países se enfrentan entonces al dilema entre mercado y seguridad energética.
2. La segunda ley y sus implicaciones: la necesidad de una nueva mirada
Geurgescu-Roegen (1971) pensando en el proceso económico se pregunta cómo puede el hombre producir una cosa material, a sabiendas que él no puede crear ni materia ni energía. Para este autor desde el punto de vista de la termodinámica, la materia-energía entra al proceso económico en un estado de baja entropía y sale en un estado de alta entropía. Esta puede ser entendida como una medida de la energía inasequible de un sistema termodinámico.
Él explica que la energía se presenta en la naturaleza en dos estados cualitativos: energía disponible o libre y energía confinada. Sobre la primera el hombre ejerce dominio casi completo, la segunda es aquella que el hombre jamás podrá usar. Para observar la diferencia este autor nos propone analizar el caso de un fragmento de carbón: así cuando éste se quema, su contenido de energía química no se reduce ni se incrementa. No obstante, la energía libre inicial se disipa de tal forma en calor, humo y cenizas que el hombre ya no puede utilizarlo. Así, ésta se ha reducido a energía inaccesible. La energía
libre es aquella que presenta un nivel diferencial, lo que en su forma más simple se ilustra por la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior de una caldera. La energía no disponible es, por el contrario, energía con una dispersión caótica. La energía libre implica una estructura ordenada, comparable con una tienda donde toda la carne se encuentra en un mostrador, las legumbres en otro y así sucesivamente. La energía no disponible, por el contrario, está desorganizada, como si se tratara de la misma tienda después de haber ido azorada por un tornado. (Geurgescu-Roegen,1971, p 3)
Según este autor: en términos de entropía, el costo de cualquier actividad biológica o económica es siempre mayor que el producto y agrega que cualquier actividad de esa clase conduce necesariamente a un déficit. De esta manera, para este autor el proceso económico, visto desde el punto de vista físico, es un proceso de transformación de recursos naturales útiles de baja entropía en desperdicios de alta entropía. (Geurgescu-Roegen,1971, p 3)
Valero y Naredo(1999) nos proponen un esquema teórico que permite comprender de manera clara la relación entre entre economía y termodinámica. Estos autores demuestran que
r = *(Pp/Pf) > 1
Esta ecuación muestra la relación entre la rentabilidad del proyecto r y la eficiencia del proceso . En otras palabras, ella permite extender un puente entre la termodinámica y la economía. En efecto, r es una variable puramente económica que dice cuanto se valora el presente frente al futuro. De otro lado, es una variable de carácter físico que informa cual es la eficiencia de un proceso de transformación, tal y como lo entiende N. Geurgecu-Roegen.
3. El concepto de sostenibilidad planteado desde la economía.
Tal se señalo en el apartado 1, en el caso de los recursos naturales, no existe una idea unificada sobre la forma de explotación de los mismos con miras a lograr una gestión sostenible de ellos. Sin embargo debe tenerse en cuenta que cualquier tipo de gestión debe garantizar la utilización de los recursos naturales evitando su agotamiento y degradación, de tal forma que no se impida el acceso a ellos por parte de las generaciones futuras. Existen diversas interpretaciones del concepto de desarrollo sostenible que están en la base del concepto de gestión sostenible. Veamos la clasificación que nos propone Olivier Godard (1994), quién clasifica las concepciones sostenibilidad en tres principales:
bienestar en el futuro tales como saber y activos naturales (Solow, 1992). El planteamiento de esta visión es que el capital natural, a excepción de los activos únicos, es sustituible por capital artificial manufacturado.
Sostenibilidad débil: Esta concepción no se diferencia mucho de la primera, salvo que tiene en cuenta las restricciones que imponen los límites físicos a la substitución entre capital natural e artificial. Así, la preocupación por respetar estas restricciones hace que finalmente estemos en el mismo paradigma que en el caso de sostenibilidad muy débil, aunque en este caso se reconocen las limitaciones que impone la biosfera sobre algunas funciones. Pearce y Turner (1995, p 79-80) reconocen tres elementos que deben tomarse en cuenta cuando se analiza la sustitución entre capitales natural y manufacturado:
El capital construido por el hombre no es independiente del capital natural. este último es necesario para formar el primero.
El capital natural desempeña otras funciones económicas, como funciones de sustentación de la vida que no son ofrecidas por el capital manufacturado.
La sustitución puede no ser relevante en todos los recursos naturales dado que estos pueden cumplir funciones que otros recursos no pueden cumplir como por ejemplo el mantenimiento de ciclos biológicos del medio ambiente de los cuales depende la humanidad.
Es evidente que esta noción de la sostenibilidad va mucho mas lejos que la primera enunciada a pesar de que se asume la posibilidad de sustitución entre capitales natural y manufacturado.
Sostenibilidad Fuerte: En este caso la substitución entre capital natural y artificial se plantea como imposible. Así, toda degradación del capital natural exige entonces su restitución teniendo en cuenta sus especificidades físicas y el hecho que desde el punto de vista ético estamos obligados a transmitir a nuestros descendientes el capital natural intacto (Costanza y Daly, 1992). De esta manera, en esta visión se presenta un salto conceptual bastante importante con respecto a otras corrientes de desarrollo sostenible: la imposibilidad de sustituir los capitales natural y manufacturado6. No obstante, la diferencia conceptual entre las nociones de sostenibilidad débil y fuerte, es posible encontrar un punto de convergencia entre ellas. En efecto tal como lo muestra Victor (1991), el cuarto principio operacional propuesto por Costanza y Daly (1992) corresponde al llamado de Pearce y Turner (1990) en el sentido de garantizar un stock constante de capital natural7. En efecto, para Costanza y Daly (1992) los recursos naturales no renovables deben ser explotados a una tasa igual a la creación de sustitutos renovables. De otro lado, para
6 Nosotros definimos el capital natural de la forma siguiente: “el conjunto de recursos “elaborados” por la naturaleza en
el pasado y los cuales pueden ser transformados en bienes y servicios presentes – y futuros-”.Pearce y Turner (1990) una condición necesaria para el desarrollo sostenible es garantizar que el capital natural se mantenga constante. Sin embargo, para estos autores el capital natural es sinónimo de recursos del medio ambiente.
Se considera que más que hablar de desarrollo sostenible se debe hablar de sostenibilidad, esto se va a profundizar en el apartado 4. De otro lado es necesario considerar que el concepto de sostenibilidad depende de la forma como se plantee el asunto de la sustitución entre tipos de capital tal y como se acaba de discutir en las tres nociones de sostenibilidad que se presentaron antes.
Se propone partir de un concepto de sostenibilidad que propone garantizar que el capital natural se mantenga constante8. Según Pearce y Turner (1990) para garantizar que la cantidad de capital natural se mantenga constante se debe tener en cuenta que más capital natural puede significar mayor resistencia a los impactos y por ende una sociedad más sostenible. Adicionalmente, las consideraciones de equidad intergeneracional exigen que la cantidad del recurso sea mantenida de tal forma que se asegure de forma amplia un acceso igual al mismo por parte de las diferentes generaciones. Por otro lado, la preservación del capital natural es consistente con la visión del mundo que reconoce los derechos de otras especies a coexistir con los humanos.
Se considera que para lograr la sostenibilidad en la explotación de un recurso natural se tienen que cumplir tres condiciones9:
a) Limitar las tasas de extracción de recursos de tal manera que se mantengan por debajo de las tasas de regeneración natural en el caso de un recurso renovable, y por debajo de las tasas de sustitución en el caso de un recurso no renovable10.
b) La utilización del medio ambiente de tal manera que las tasas de extracción sean inferiores a las tasas de asimilación del ecosistema.
c) Garantizar que las condiciones económicas y sociales de la región y del país, dependiendo de la escala del proyecto, mejoren respecto a las condiciones iniciales.
Si tales reglas son respetadas estaríamos garantizando que la cantidad de recursos renovables y la capacidad de asimilación del medio ambiente y el bienestar económico y social no disminuirán. Así los recursos naturales estarán disponibles en cualquier período
8Se parte aquí del planteamiento de Pearce y Turner (1990).
9 Recordemos que para Pearce y Turner (1990), las dos primeras son condiciones necesarias para el desarrollo sostenible. Para nosotros son simplemente condiciones necesarias para la sostenibilidad.
futuro con el fin de garantizar una mayor permanencia de la especie humana en el planeta. La idea según la cual la cantidad de recursos debe mantenerse constante en el tiempo esta implícita en las reglas que Pearce y Turner (1990) han usado para plantear el problema de la protección del medio ambiente y la gestión de recursos naturales11.
Así consideramos necesario una visión sistémica de la gestión de recursos energéticos que tenga en cuenta criterios sociales, ambientales y económicos. Recordemos que la visión sistémica se funda en el replanteamiento de la idea de que un problema grande puede resolverse si se le fragmenta en problemas pequeños, esta idea nos viene de de Descartes12 y ha sido la forma como hemos enfrentado la solución de problemas en occidente. En el caso de las políticas energéticas de los países de economía no planificada estas han sido fundadas en las leyes del mercado llevando que más que una política energética coherente lo que se tenga sean políticas individuales para cada energético en particular determinada por la demanda internacional de este recurso, los países se enfrentan entonces al dilema entre mercado y seguridad energética
Es necesario entonces introducir en la gestión de recursos las ideas de Geurgescu-Roegen (1971) sobre las relaciones entropía y el proceso económico, de suerte se avance hacia un uso más sostenible de los recursos de la naturaleza. Este autor plantea que en general el proceso económico no produce nada; más bien éste transforma materias primas en de baja entropía en productos de alta entropía y desechos, dado que lo que se manipula es materia y energía cuyos flujos necesariamente deben cumplir las leyes de la termodinámica.
11 Puede verse claramente que las nociones de sostenibilidad fuerte y débil coinciden en la necesidad de conservar un
stock constante de capital natural. Así, el principio operacional propuesto por Costanza y Daly (1992) corresponde a la proposición de Pearce y Turner (1990) de conservar la cantidad de capital natural constante, especialmente en el caso de recursos no renovables.12
En la segunda parte del Discurso del Método anota:Y como la multitud de leyes sirve muy a menudo de disculpa a los vicios, siendo un Estado mucho mejor regido cuando hay pocas, pero muy estrictamente observadas, así también, en lugar del gran número de preceptos que encierra la lógica, creí que me bastarían los cuatro siguientes, supuesto que tomase una firme y constante resolución de no dejar de observarlos una vez siquiera Fue el primero, no admitir como verdadera cosa alguna, como no supiese con evidencia que lo es; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender en mis juicios nada más que lo que se presentase tan clara y distintamente a mí espíritu, que no hubiese ninguna ocasión de ponerlo en duda.
El segundo, dividir cada una de las dificultades, que examinare, en cuantas partes fuere posible y en cuantas requiriese su mejor solución.
El tercero, conducir ordenadamente mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más compuestos, e incluso suponiendo un orden entre los que no se preceden naturalmente.
4. Del desarrollo sostenible a la noción de sostenibilidad
Desde el punto de vista metodológico en este trabajo se propone pensar la gestión de los recursos energéticos, como la búsqueda de sostenibilidad más desde una perspectiva local, que desde el punto de vista de del concepto de desarrollo sostenible dada la fuerte crítica que este concepto ha tenido, recuérdese a Jorge Riechmann en Desarrollo Sostenible: La Lucha por la Interpretación plantea::
En la segunda mitad de los años ochenta, y sobre todo a partir del "informe Brundtland"(Nuestro futuro común, 1987), el concepto de desarrollo sostenible se generalizó como un objetivo social aparentemente deseado por todo el mundo. Pero desarrollo sostenible, igual que otras ideas (como democracia, socialismo, justicia social o libertad, sin ir más lejos), resulta ser lo que alguna vez se ha llamado un "concepto esencialmente discutible". Parece suscitara sentimiento universal, aunque en realidad se dan de él varias interpretaciones, algunas incompatibles entre sí.” (Riechman Jorge,1995.pag 1),
Tratemos de precisar un poco mejor el concepto de Desarrollo Sostenible
Desarrollo: La noción más dominante del desarrollo se inspira en la economía neoclásica, para esta corriente se tiene la idea de buscar un desarrollo de los países a partir de lograr el crecimiento de la economía, así el crecimiento lleva al desarrollo a partir de la mano invisible que conduce al mercado, el cual es en última instancia el motor de la dinámica del crecimiento. Sin embargo, una cosa es crecimiento económico y otra muy distinta es desarrollo, para las Naciones Unidas el desarrollo lleva intrínseca la idea de equidad o de redistribución de la riqueza y la garantía de la satisfacción de las necesidades básicas, por ello propone unos índices de desarrollo humano. Pero para la corriente dominante del desarrollo la forma como distribuye la riqueza no es un asunto de interés, por ello interesa más el crecimiento que la equidad.
Sostenible: Las crisis ambientales y energéticas de los años 60 y 70, pusieron en evidencia dos principios:
Los recursos naturales son agotables
El medio ambiente tiene un límite en su capacidad de asimilación de desechos.
los problemas que se querían resolver, pues el crecimiento sostenible necesariamente implica que los recursos de la biosfera no limitarán el crecimiento y que el medio ambiente no tiene límites en su capacidad de asimilación.
Según Naredo (1998) la publicación del Informe Brundtland, Our Common Future, en 1987, proponiendo la meta del “desarrollo sostenible”13, constituyó una etapa importante en el cambio de tono antes apuntado. Interesa reflexionar sobre las razones que acompañaron a la excelente acogida de ese término, que según este autor desbancó rápidamente a otros parecidos, como el de “ecodesarrollo” (Ignacy Sachs) o el de “co-desarrollo” (R.B.Norgaard), que se habían emplendo con anterioridad. Para Naredo (1998) no fue tanto su novedad14 como su controlada dosis de ambigüedad la que explica el éxito del término desarrollo sostenible que permitió contentar a todo el mundo siendo un precioso regalo para los políticos, que pasaron a enarbolarlo con profusión, sin preocuparse de aclarar su contenido.
Para Naredo (1998) el término desarrollo sostenible dejará contento a todo el mundo sin asumir un compromiso de fondo con la protección de la biosfera y la vida en el planeta, de tal forma que el concepto de desarrollo sostenible y la ambigüedad que él implica permite aplazar la solución del problema y dejar que sea la correlación de fuerzas entre los diferentes actores la que en última instancia permita enfrenar los problemas que fueron la base de los cuestionamientos a la noción de desarrollo. Así como esta interpretación del desarrollo sostenible es evidentemente ideológica, otras corrientes ideológicas han buscado acuñar sus propias interpretaciones del desarrollo sostenible.
A criterio nuestro la cuestión de fondo en esta discusión es la relación hombre naturaleza que se ha construido en occidente. Que según Noguera (2003) es consecuencia de la herencia judeocristiana y platónica que condujo a la cultura occidental a constituirse en una especie de estructura dual, que fue el soporte de las relaciones de dominio y explotación inmisericorde de las tramas de la vida llamadas “naturaleza”. Así “El desprecio por la terrenalidad, la carnalidad y el cuerpo como lugar de lo placentero, se transformó en la modernidad en una actitud de descuido y sojuzgamiento de los frutos y bienes de la tierra. Una profunda escisión entre cultura y naturaleza, que bajo las figuras de cielo y tierra o alma y cuerpo, llegó a la modernidad para convertirse en sujeto y objeto, fue el cimiento del desarrollo sin límites de la Ciencia y la Tecnología. La cultura moderna se consolidó gracias a la creencia según la cual, la naturaleza era ilimitada y estaba dispuesta como recurso a la racionalidad tecnocientífica infinita del Hombre.(Noguera, 2003, pag 2).”
13 Entendiendo por tal aquel desarrollo que permite “satisfacer nuestras necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas” (Brundtland (Informe) Our common future, Oxford, Oxford Univ. Press, 1987). Traducción: Nuestro futuro común, Madrid, Alianza Ed., 1988.
Esta misma autora más adelante agrega:
[…] Así “Las prácticas eco-culturales presentes a lo largo del tiempo de occidente, reflejan el constante sentimiento de dominio, que solo se expresa ante aquello que está por conquistar. El sentido inicial y fundante del habitar se pervierte hacia el dominar. La escisión es una expresión del dominio, mientras que la integralidad es expresión del habitar. Por esta razón, el problema del cómo habitamos la tierra, tiene que ver directamente con el problema de dicha escisión fundamental y fundante de una cultura caracterizada por el dominio.”(Noguera, 2003, pag 3).
En otras palabras suponemos que el hombre se encuentra fuera de la naturaleza y que esta debe ser su objeto de dominación. Por tanto la protección del planeta exige necesariamente un cambio de lógica y a buscar unas prácticas que frenen el deterioro ambiental y permitan un uso más racional de los recursos, no se trata tampoco de impedir la vida del hombre sobre el planeta, se trata más bien de hacer que esta se desarrolle bajo unos criterios más responsables. Lo que si es claro es que los problemas globales van más allá del inmediatismo del mercado, es claro que metodológicamente se debe dar un viraje. Consideramos que hay al menos dos caminos posibles.
A) Proponer modelos en el marco de la escuela económica neoclásica, pero cambiar el contenido del concepto de desarrollo sostenible con el propósito de garantizar soluciones que rebasen la lógica del mercado, como la única y sola posible. Esto parece ser lo que se proponen todos aquellos que han buscado diferentes definiciones del desarrollo sostenible.
B) El otro camino es construir otro concepto y llenarlo de un contenido que permita cambiar la lógica con que operamos en occidente. Así la idea es hablar de sostenibilidad, pero sobre todo desde una perspectiva local.
El rescate de lo local no niega lo global, la idea sería avanzar hacia una sostenibilidad global con base en sostenibilidades locales. Carrizosa (2003) propone el concepto de terruño como concepto alrededor del cual construir propuestas de sostenibilidad local, según este autor:
equivalente en francés, le terroir, el cual es a la vez cultura y ecosistema15 (Carrizosa, 2003, pag 13-14)
Más adelante este autor nos propone:
Es en esa complejidad y en esa belleza de ecosistemas y terruños que tenemos que fundamentar nuestra sostenibilidad. Afortunadamente más acá del dinero y del poder, como se detalla en mi libro, están el conocimiento, la ética y la estética. Antes de ser ricos o poderosos los colombianos podemos ser y somos bondadosos, lúdicos, creadores y sabios. Ante la insostenibilidad social generada por la simpleza y el dogmatismo de los dirigentes, lo único que ha sostenido al país ha sido la bondad y el aguante de sus gentes y esa bondad y aguante se encuentra en el terruño, fundida con la complejidad física y biótica del ecosistema, incorporada, embebida en el paisaje, generada por el país y generando país. “(Carrizosa, 2003, pag 15)
Así desde el punto de vista metodológico este trabajo se inscribe en la segunda opción propuesta y busca presentar unos elementos que permitan avanzar en la implementación de proyectos sustentables que se funden en la medida de variables físicas que involucren criterios de tipo técnico, social, ambiental y económico; es decir pensar desde un lógica sistémica. Antes de desarrollar la propuesta para recursos renovables y agotables es necesario precisar el concepto de capital natural crítico que va ha estar presente en esta propuesta.
5. El concepto de Capital natural Crítico como criterio para la gestión ambiental.
Tomando una definición bastante aceptada de capital16 como: Conjunto de bienes producidos en el pasado que intervienen en la producción presente-y futura- de otros bienes. Para Herfindahl y Kneese (1974) el capital es un elemento que aporta un flujo de servicios productivos con el tiempo y que dirige el proceso de producción. Estos autores anotan que esta definición no concierne solamente al capital manufacturado sino que la tierra y el trabajo también satisfacen esta definición. Para Marx el capital designa ante todo una relación social, la relación entre los propietarios de los medios de producción y los que no los poseen.
Para los economistas neoclásicos el capital no es otra cosa que un factor de producción, el cual puede ser introducido en la función de producción neoclásica de tipo Cobb-Douglas como un agregado que representa el conjunto de entradas (materias primas,
15 Ver Douguet, Jean-Marc & O.CONNOR, Martín. Maintaining the integrity of the French terroir: a study of critical capital in its cultural context. En Ecological Economics Volume 44 Issues 2 – 3 March 2003 Estandarizar citas, o se pone el libro en la nota al pie o se pone en la bibliografía
servicios prestados por los equipos fijos, etc). Recordemos que esta representación del capital fue objeto de la llamada polémica de Cambridge que se refería al significado del capital como argumento de la función de producción neoclásica y sobre las conclusiones que pueden obtenerse a partir de esta representación. El cuestionamiento de fondo era el hecho de intentar representar los aspectos macroeconómicos a partir razonamientos de tipo macroeconómico, sin preocuparse por el problema de la agregación.
Este punto fue reconocido por los defensores17 de tal representación quienes zanjaron la controversia proponiendo tomar tal representación como “una forma aproximativa” de modelar la realidad.
El capital también es tomado como un conjunto de activos, que toma la forma de títulos derechos de propiedad, detentado por individuos (o por la sociedad). Este tipo de capital es el origen de remuneraciones específicas tales como intereses, dividendos o ganancias.
Para la economía neoclásica es posible gestionar de forma durable los recursos naturales manteniendo constante el capital total. Esto supone que estos tres tipos de capital son sustituibles entre sí (es decir que es posible sumarlos)18. Matemáticamente esta hipótesis se puede escribir de la forma siguiente:
dK/dt = dKm/dt + dKh/dt + dKn/dt
donde K: capital total
Km: Capital manufacturado Kh: Capital Humano
Kn: Capital Natural
si K es constante, entonces
dK/dt = 0 => dKn/dt = - (dKm/dt + dKh/dt)
De esta ecuación podemos constatar que para que el volumen de capital se mantenga constante, la variación del capital natural debe ser igual a la suma de los capitales manufacturado y humano.
El reduccinismo de los economistas neoclásicos cuando proponen esta ecuación se basa en que allí queda explicitada la sustitución entre diferentes tipos de capitales, lo cual supone que a partir de capital podemos producir recursos naturales, lo cual es una imposibilidad física. Recordemos que la segunda ley de la termodinámica impone límites a la actividad económica, lo cual conduce a dos tipos de restricciones:
1) Todo proceso de producción implica necesariamente impactos irreversibles sobre la naturaleza y el medio ambiente, así el objetivo es lograr que dicho impacto sea el mínimo posible. El desarrollo tecnológico puede ayudar a mitigar este impacto, pero nunca podrá hacerlo cero.
2) Contrariamente a lo que piensa Solow (1974a) el mundo no puede existir sin recursos naturales, de tal forma que la sustitución entre capitales manufacturado y natural es una imposibilidad física19. De esta forma estos dos tipos de capitales deben pensarse como complementos en vez de sustitutos. Así podemos definir el capital natural crítico como la cantidad de capital, que realiza estas funciones críticas, que no puede ser sustituida por otras cantidades de medio ambiente o de otros capitales que realicen las mismas funciones20 Ekins (2003, pag 174).
Por otro lado, para Turner (1993) el capital natural crítico está constituido por aquellas partes vitales del medio ambiente que contribuyen a los sistemas de soporte a la vida, la biodiversidad y otras funciones necesarias definidas como especies y procesos claves (citado por De Groot, 2003, pag 189).
Para Noël y O’cconnor (1998) el capital natural crítico es definido como el conjunto de recursos medioambientales que a una escala geográfica dada asegura las funciones medioambientales importantes y para las cuales no existe ningún sustituto en términos de capital manufacturado o humano.
Para Noël (2000) hacen parte del capital natural crítico:
a) el patrimonio genético
b) el capital natural de soporte a la vida
c) Los elementos cuya función medioambiental no puede ser substituida a un costo aceptable.
19 Estas dos ideas se hallan a la base del concepto de sostenibilidad fuerte. Esta concepción ha sido liderada por la corriente termodinámica de la economía la cual parte del hecho de que todo proceso económico es un proceso de transformación de materia y energía.
Considera este autor que el capital natural crítico debe mantenerse constante, es decir no debe disminuir en el tiempo, si nosotros queremos asegurar el desarrollo sostenible.
Según Noel (2000) el mecanismo que permite implementar una política ambiental que tome en cuenta el capital natural crítico, es la norma. Sin embargo, con el propósito de escapar del reproche que se le hace a este instrumento por su carácter arbitrario, es necesario buscar mecanismos de concertación que permitan incluir en el diseño de la norma las especificidades locales y regionales, pero sin sacrificar el objetivo de sostenibilidad que se busca. Si acogemos como definición de capital natural “el conjunto de recursos “elaborados” por la naturaleza en el pasado y los cuales pueden ser transformados en bienes y servicios presentes – y futuros-”, entonces podemos pensar que una gestión sostenible de los mismos implica garantizar que su volumen total se mantenga constante21. Así, teniendo en cuenta que este capital natural se compondrá de una parte que puede ser renovada y de otra que no puede serlo, podemos expresar el capital natural total como:
CNT = CNR + CNNR
Con CNR + CNNR CNC
y CNC 0
Donde,
CNT: Capital Natural Total22 CNR: Capital Natural Renovable. CNNR : Capital Natural no Renovable CNC : Capital Natural Crítico
Pensar los recursos naturales desde el punto de vista de capital implica que aceptemos pagar por el uso de ellos a fin de conservarlos para que pasen a las generaciones futuras; es decir ser buenos padres de familia en el sentido de Marx.
Una política de protección del medio ambiente basada en esta concepción conducirá así a la elaboración de indicadores coherentes con esta visión. Para avanzar en esta perspectiva es necesario realizar una clasificación de las funciones bienes y servicios de sistemas naturales y semi-naturales para luego precisar los umbrales de criticidad de dichas funciones, la tabla siguiente propone una clasificación de los mismos.
TABLA 1 Funciones, bienes y servicios de sistemas naturales y semi-naturales
FUNCIONES DE REGULACION
Mantenimiento de funciones esenciales y sistemas de soporte a la vida
1. Regulación de gases Rol del ecosistema en los ciclos biogeoquímicos (ej: balance CO2/O2, capa de ozono, etc)
Protección rayos ultravioletas por el O3 (prevención de enfermedades)
Mantenimiento de la calidad de aire (bien)
Influencia sobre el clima 2. Regulación del clima Influencia de las
coberturas y los procesos biológicos sobre el clima
Mantenimiento de un clima
favorable (temperatura,
precipitaciones, etc) para la salud, cultivos, habitación
3. Prevención de
desastres
Influencia de los ecosistemas en los desastre
Protección contra tormentas
Protección contra avenidas torrenciales
4. Regulación del agua Rol de las coberturas
vegetales en la
escorrentía y descarga a los ríos
Irrigación y drenaje natural légamo
5. Abastecimiento de agua
Filtrado, retención y almacenamiento de agua fresca (por ejemplo en acuíferos)
Provisión de agua para consumo (domestico, irrigación y uso industrial).
6. Retención de suelos Rol de la vegetación y biota asociada a la retención de suelos
Mantenimiento de tierras cultivables
Prevención de daños por erosión/ enfangamiento
7. Formación de suelos Meteorización de la roca, acumulación de materia orgánica
Mantenimiento de tierras cultivables
Mantenimiento de la producción natural de los suelos
8. Regulación de
Nutrientes
Rol de la biota en el
almacenamiento y
reciclajes de nutrientes
Mantenimiento de la salud de los suelos y productividad de los ecosistemas
9. Tratamiento de
desechos
Rol de la vegetación y la biota en la remoción y
rompimiento de
nutrientes y compuestos xenicos
Control de la polución / destoxificación
Filtrado de partículas de polvo (calidad del aire)
Disminución de la polución por ruido
movimiento de gametos
florales Polinización de cosechas
11. Control Biológico Control de plagas a través de las relaciones tróficas
Control de pestes y enfermedades
Reducción de herbívoros que dañan las cosechas
FUNCIONES DE
HABITAT
Provisión de hábitat para especies animales y vegetales silvestres
12. Funciones de
Refugio
Espacio habitable para especies animales y vegetales silvestres
Mantenimiento de la diversidad biológica y genética
13. Funciones de
Criadero
Hábitats disponibles para
reproducción Mantenimiento de especiescomercialmente explotables
FUNCIONES DE
PRODUCCIÓN
Provisión de recursos naturales
14. Alimento Conversión de energía solar en plantas y animales comestibles
Pesca, caza, frutas
Agricultura y acuicultura de subsistencia a pequeña escala 15. Materiales crudos Conversión de energía solar
en biomasa para uso humano
Construcción y manufactura (madera, pieles, etc)
Combustible y energía (madera, materia orgánica)
Forraje y fertilizantes (krill, hojas)
16. Recursos Genéticos
Material genético en plantas
y animales silvestres Mejora de la resistencia de lascosechas a los patógeno y a los parásitos
Otras aplicaciones 17. Recursos Médicos Variedad de sustancias
bioquímicas y otras aplicaciones medicinales de la biota natural
Aplicaciones farmacéuticas
Modelos químicos
Organismos de ensayos y laboratorio
18. Recursos ornamentales
Variedad de la biota con
usos ornamentales
(potenciales)
Recursos para la moda, artesanía, joyería, animales domésticos, decoración y recuerdos (ej:. pieles, plumas,
orquídeas, mariposas,
pescados de acuario, etc.)
FUNCIONES DE
INFORMACION
Provisión de opciones y oportunidades para el desarrollo cognitivo
estética paisaje escénicos.) 20. Recreación Variedad paisajística con
potencial recreacional Ecoturismo, estudio y disfrutede la naturaleza
21. Información Cultural y Artística
Variedad en las
características naturales con valor cultural y artístico
Uso de la naturaleza como motivo en libros, películas, pintura, arquitectura, publicidad, folklore, símbolos nacionales, etc
22. Información espiritual e histórica
Variedad en las
características naturales con valor espiritual e histórico
Uso de la naturaleza para los propósitos religiosos o históricos (valores asociados a la herencia)
23. Ciencia y
educación
Variedad natural con valor
científico y educativo Uso de los sistemas naturalespara en procesos de aprendizaje, etc..
Uso de la naturaleza en investigación científica
FUNCIONES DE
SOPORTE/TRANSPORTE
Abastecimiento de un substrato o medio conveniente para las actividades y la infraestructura humana
24. Habitación Dependiendo de los tipos de uso se presentan diferentes requerimientos en las condiciones ambientales, por ejemplo: estabilidad y fertilidad de suelos, calidad de aire y agua, topografía, clima, geología, etc.
Espacio habitable en el rango de pequeños asentamientos hasta áreas urbanas
25. Cultivos Alimento y materias primas
para actividades agraria y pecuarias
26. Conversión de
Energía Insumos energéticos (solares,eólicos, hídricos, etc)
27. Minería Minerales, hidrocarburos, etc.
28. Disposición de
residuos Espacio para disposición deresiduos sólidos
29. Transporte Transporte por tierra y agua
30. Turismo Actividades turísticas
(deportes, playas, etc) Fuente: de Groot (2004), adaptado de Costanza et al., (1997), de Groot (1992), de Groot et al., (2002), Traducido y adaptado por Escobar y Lopera(2005).
las actividades económicas y humanas en general no atenten contra funciones ambientales críticas.
El planteamiento presentado nos permite avanzar hacia una propuesta concreta para diseñar estrategias de gestión de recursos naturales agotables y no agotables.
6. Como gestionar recursos renovables y agotables de la una perspectiva sostenible.
Una gestión sostenible tanto para recursos renovables como agotables, pensada desde la perspectiva local, tal y como se propuso en el apartado 3, la cual se inscribe en la corriente de la economía ecológica, es posible si se siguen los siguientes pasos:
1. Garantizar que la tasa de renovación, si el recurso es renovable, o de sustitución, si el recurso es agotable.
2. Garantizar la protección del capital natural crítico, para garantizar el respeto de las funciones medioambientales críticas, es decir, aquellas funciones ambientales que sirven de soporte a la vida.
3. Establecer unos criterios para garantizar el pago de los servicios ambientales tales como la contaminación del aire causada por las emisiones de gas contaminante, del suelo y de las aguas causadas por los desechos líquidos y sólidos.
4. Establecer las retribuciones por impactos causados por la explotación del recurso sobre la economía y las condiciones de vida locales.
5. Garantizar una tasa de retorno para los proyectos acorde con los estándares de rentabilidad internacional para proyectos ejecutados con criterios de sostenibilidad.
Veamos cómo lograr cada uno de estos pasos.
1. Tasa de renovación o sustitución: Para avanzar en este sentido es pertinente anotar que los modelos de explotación sostenible para un recurso renovable exigen mantener unas tasas de explotación por debajo de una cota impuesta por la tasa de renovación del recurso. En el caso de recursos agotables es necesario sustituir la cantidad del recurso agotado por un recurso renovable. Por lo tanto,
Si existe una relación de tipo lineal, entonces r = -- (3)
donde
r : tasa de disponibilidad.
: tasa de renovación si es renovable o sustitución si es agotable.
: tasa de consumo.
: tasa de pérdidas.
Si P(t) es la cantidad del recurso de que se dispone en un tiempo dado23, entonces lo que se debe garantizar es que el ritmo al que se explota el recurso sea en un intervalo de tiempo:
dP/dt = r*P
De donde la cantidad de recurso para cualquier tiempo será:
P(t) = P(0)* er*t ó
P(t) = P(0)* e(--)*t
De esta ecuación se puede observar que no obstante se logre un equilibrio entre la tasa de renovación y de consumo, la tasa de pérdidas va a impedir que se logre un ciclo completo que garantice una sostenibilidad infinita, por lo tanto de lo que se trata es de garantizar que el proceso se prolongue lo máximo posible.
2. Garantizar la protección del capital natural crítico: El objetivo es lograr que se respeten las funciones ambientales críticas, es decir, aquellas funciones que sirven de soporte a la vida, o patrimonio genético, o aquellas funciones cuyos cambios, no obstante pueden ser reversibles, tienen un costo muy alto. Desde esta perspectiva se propone hacer norma dentro de una política sostenible que el capital natural critico sea conocido y protegido.
3. Pago de Servicios Ambientales: Establecer unos criterios para garantizar el pago de los servicios ambientales tales como la contaminación del aire causada por las emisiones de gas contaminante, del suelo y de las aguas causadas por los desechos líquidos y sólidos. Es necesario conocer el capital natural critico para garantizar que
no se sobrepase la capacidad de carga de los ecosistemas de suerte que se paguen los servicios ambientales de los ecosistemas siempre pero garantizando que no se generen daños irreversibles.
4. Mitigar los impactos sociales y económicos de las comunidades locales: Es necesario que la explotación de un recurso natural mejore las condiciones de vida de las comunidades tanto en lo social como en lo económico. Así entre el inicio y la finalización de la explotación de un recurso es necesario que se logre una mejora que sea objetivamente medible. El Índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas que mide la esperanza de vida al nacer, nivel de educación y nivel de vida medido como ingreso por habitante, puede ser un criterio a tomar para verificar si efectivamente antes y después de la ejecución de un proyecto de explotación de un recurso natural las condiciones locales cambiaron o no.
5. Garantizar que los proyectos sean rentables: Garantizar una tasa de retorno para los proyectos acorde con los estándares de rentabilidad internacional para proyectos ejecutados con criterios de sostenibilidad. El criterio de rentabilidad debe garantizar que el proyecto pague las depreciaciones de los capitales natural y humano, que no amenaza el CNC y que garantiza que la tasa de renovación será positiva.
Para avanzar en el desarrollo de una metodología que permita proponer una explotación de un recurso energético en el marco de una política energética sostenible debemos construir un indicador para caracterizar la explotación con el fin de saber que tan lejos estamos de la sostenibilidad en el sentido de conservación de la cantidad de recurso.
En este sentido proponemos construir un sistema de indicadores físicos que permitan determinar si el uso de un recurso energético se realiza en el marco de una política energética sostenible o no. Este sistema de indicadores deben ser medibles, por lo cual deben tener componentes físicos, el sistema de indicadores debe garantizar el estricto cumplimiento de los cinco pasos antes enunciados.
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
Se propone una estrategia para avanzar en la implementación del concepto de gestión sostenible local para la explotación de un recurso natural, en este caso el agua, la cual se basa en cinco elementos: Garantizar la tasa de recarga, proteger el capital Natural crítico, pagar los impactos ambientales y garantizar que no se distorsionen ni la economía ni las condiciones de vida locales, finalmente se debe garantizar un criterio de rentabilidad económica que sea
Se recomienda que en la implementación de proyectos energéticos se garanticen unos criterios de sostenibilidad fundados en principios físicos que garanticen que las funciones de la biosfera y aquellas que soportan la vida, no se vean amenazadas por este tipo de proyectos sino que más bien garanticen su conservación y reduzcan los impactos a los mínimos posibles.
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