BASES TÉCNICAS
Capacitación“Estrategias de Intervención para el desarrollo de Competencias Parentales en equipos psicosociales del Programa Vida Nueva”
Servicio Nacional de Menores
Departamento de Protección de Derechos Septiembre de 2012
Tabla de Contenido
I. ANTECEDENTES 3
II. REQUISITOS GENERALES PARA LA FORMULACIÓN DEL PROYECTO DE
CAPACITACIÓN. 6
2.1.OBJETIVO GENERAL: 6
2.2.OBJETIVOS ESPECÍFICOS: 6
2.3.PARTICIPANTES: 7
2.4.METODOLOGÍA: 7
III. CONDICIONES PARA REALIZACIÓN DE LA CAPACITACIÓN. 9
3.1.PLAZOS ESTIMADOS: 9
3.2DESARROLLO DE LAS JORNADAS DE CAPACITACIÓN: 9
3.3.RELACIÓN CON EL EQUIPO CAPACITADOR: 9
3.4.LA ENTIDAD CAPACITADORA DEBERÁ CONTAR A LO MENOS, CON LOS SIGUIENTES
REQUISITOS: 9
3.5.EQUIPO PROFESIONAL: 10
3.6.APORTES DE LA CONTRAPARTE TÉCNICA DE SENAME: 10
I. Antecedentes
El Programa Vida Nueva es una iniciativa intersectorial que tiene como objetivo general “contribuir a la superación de situaciones de vulneración de derechos, a la interrupción
de conductas transgresoras1 y/o infractoras de ley y potenciar la reinserción social en
niños, niñas y adolescentes derivados principalmente del Programa de Seguridad Integrada 24 Horas (en adelante “PSI 24 Horas”) en ocho comunas de la Región Metropolitana, a saber La Pintana, La Granja, La Florida, Lo Espejo, Recoleta, Peñalolén, Puente Alto y Pudahuel (para mayores antecedentes ver Anexo Nº3).
La lógica sistémica del Programa Vida Nueva, su diseño y apuesta de implementación, ha implicado importantes desafíos en los modos de comprender la intervención con niños, niñas y adolescentes, sus familias, y la articulación de redes para la efectiva conformación de sistemas locales de protección de derechos a partir de la información brindada por Carabineros de Chile. A su vez, estos desafíos, han impactado en los equipos de intervención en la medida que implican cambios en los modos de definir y operacionalizar la intervención y coordinación.
La implementación misma de este sistema ha constituido una importante oportunidad para generar un zoom a las prácticas de intervención de diversas modalidades de programas sociales –en particular, Oficinas de Protección de Derechos (OPD); Programa de Intervención Breve para la Prevención Focalizada (PIB); Programa de Intervención Integral Especializada (PIE), entre otros- así como a su interrelación, lo que ha permitido reconocer por una parte sus principales logros, y por otra sus desafíos centrales.
Uno de los principales desafíos identificados –y priorizado como producto dentro del desarrollo del Programa Vida Nueva- está en la consolidación de un cuerpo de conocimientos y técnicas orientadas a favorecer la adherencia y focalización de la intervención, en un marco de respeto y participación de los usuarios/as en sus procesos.
Dicho desafío no sólo se observa como una necesidad del diseño programático en general, sino que constituye una cuestión imperativa para los propios equipos de intervención, en la medida que favorece el enriquecimiento de técnicas y procedimientos interventivos frente a situaciones diversas. Ello se traduce en definitiva, en una atención de mejor calidad para los/as usuarios/as y en una mitigación del impacto que el abordaje de situaciones difíciles genera en los equipos de trabajo.
En esta línea, resulta fundamental para la intervención con niños, niñas y adolescentes incorporar a la familia, dada la importancia que tienen en su desarrollo. La familia puede ser vista como un sistema inmerso en un sistema social; tanto sus orígenes como sus pautas de relación se encuentran interrelacionados con los cambios de la sociedad, a la cual pertenece. Se considera importante, que estos factores contextuales sean atendidos a la hora de entrar en relación con cada familia en particular, explicitándolos en los diagnósticos y también durante el proceso de intervención.
La complejidad de los fenómenos abordados por los equipos psicosociales, además de su multicausalidad y diversidad de dominios de existencia, que conviven al mismo tiempo, demandan un actuar interdisciplinario. De este modo, se espera que se tengan a la vista en todo el proceso de ayuda elementos del ámbito biopsicosocial, cultural y sistema de creencias dominantes. De este modo, al comprender a la familia como un sistema integral y dinámico será posible visibilizar a sus miembros en permanente y mutua influencia. La interacción significativa entre subsistemas, invita a pensar que un cambio en la forma de relacionarse podría comenzar por cualquier integrante, incidiendo en la atmósfera colectiva en donde ésta se desenvuelve, promoviendo cambios en los demás miembros y en definitiva en el clima familiar.
1 Optamos por referirnos a conductas transgresoras como un concepto más amplio que el de infracción, en la
medida que permite incorporar ilícitos cometidos por menores de 14 años, así como otras prácticas que sin caer en una categoría de infracción en lo legal, si resultan contrarias a normas sociales de convivencia, transgrediendo o vulnerando los derechos de otros.
Por otra parte, la familia es la encargada de satisfacer las necesidades biológicas y afectivas de las personas. Influye en el desarrollo integral de sus miembros y también prepara la inserción de éstos en la cultura, socializando, modelando, promoviendo premisas, valores y modos de actuar que se van consolidando con el tiempo. Es así, como temas relacionados con las jerarquías, límites (fronteras entre subsistemas), estrategias para resolver conflictos, modos de expresar afecto o construcción de hábitos, por ejemplo, atraviesan distintas generaciones y tienden a perpetuarse. La habilidad de los equipos interventores para participar en la promoción de cambios favorables y beneficiosos para la familia es esencial. Diagnósticos e intervenciones que consideren aspectos de la historia particular, su idiosincrasia, ciclo evolutivo y recursos seguramente incrementará las probabilidades de colaborar en la generación cambios en los patrones interaccionales actuales, que aparecen perjudiciales y obstaculizadores de un desarrollo integral de sus miembros.
Las modalidades OPD y PIB muestran un énfasis especial en las intervenciones familiares para el desarrollo de competencias parentales. Por tal razón, es que se intenciona la presente capacitación dirigida a estas dos modalidades, las que cuentan con los siguientes componentes:
1. Las Oficinas de Protección de Derechos (OPD)2: tienen por objetivo prevenir y
atender vulneraciones de derechos de niños, niñas y adolescentes. Para ello, cuenta con dos componentes:
a) Componente de Protección de Derechos: donde se otorga atención y orientación psicosocial y jurídica de forma directa a niños, niñas y adolescentes y sus familias, en casos de vulneración de derechos.
Las acciones se enfocan a superar la situación de vulneración a través de sesiones de terapia individual y grupal, así como se desarrollan acciones de habilitación de competencias parentales de los padres. En los casos de mayor complejidad, se presta asesoría jurídica y se desarrollan acciones judiciales en pos de proteger a niños y niñas. Si bien el programa recibe casos de distintos grados de complejidad, ya que es un referente de la temática en la comuna, los casos de mayor complejidad son derivados para su atención psicológica a programas especializados.
b) Componente de Gestión Intersectorial: donde se realizan acciones de orientación y gestión con el gobierno local y redes locales dirigidas a mejorar la oportunidad y eficacia en la atención a niños vulnerados en sus derechos, como la generación de protocolos de atención y derivación de casos y sensibilización de actores claves.
Asimismo, se elabora un diagnóstico comunal participativo, una planificación anual que compromete a distintos actores y una política local de infancia, que institucionaliza la voluntad del gobierno local en la temática de infancia. Se fomenta la participación de niños y niñas en el espacio comunal, a través de consejos consultivos.
El modelo OPD identifica cinco ámbitos de intervención, dentro de los cuales se encuentran las competencias parentales. En este marco, a las OPD les corresponde:
Potenciar las habilidades parentales de madres, padres y/o adultos/as significativos/as de niños/as que han sido vulnerados en sus derechos.
Contribuir a la promoción de competencias parentales entre los actores locales, especialmente en aquellos que trabajan en educación.
Contribuir a la sensibilización y capacitación de los garantes de derechos comunales, respecto a las competencias parentales.
2. Programas de Intervención Breve para la Prevención Focalizada (PIB)3: tiene por objetivo resolver vulneraciones de derechos asociadas a situaciones de mediana complejidad, que afectan a niños, niñas y adolescentes, tales como maltrato leve, psicológico, testigo de VIF no constitutiva de delito, inhabilidad de los padres, negligencia, entre otros.
Para ello el PIB realiza una intervención psicosocial de caso basada en un enfoque de competencias a) los niños desarrollan habilidades cognitivas, emocionales y conductuales en sesiones de terapia individual y grupal b) las familias desarrollan competencias parentales, a través de terapias familiares, consejerías, talleres educativos c) instituciones cercanas a los niños y niñas y sus familias (por ejemplo, salud, educación) apoyan la sustentabilidad de los cambios logrados tras la intervención que realiza el programa, a través de la firma de protocolos, acuerdos flujos de coordinación, entre otras acciones.
El énfasis del modelo, se orienta, desde el año 2010 a la fecha, en la intervención con familias y el fortalecimiento de competencias parentales. Esto debido a que: a) las principales causales de ingreso al programa se relacionan con nudos que se dan en las dinámicas de relación familiar y, b) los resultados alcanzados por el programa, mejoran cuando se integra a las familias desde el inicio y a lo largo de todo el proceso de intervención, según reportes de los propios usuarios y usuarios (niños, niñas y adultos).4
Ambos modelos realizan intervención con familias y adscriben al concepto de competencias parentales de J.Barudy y M. Dantagnan, entendidas como las “capacidades prácticas de los padres, madres y/o adultos/as responsables para cuidar, proteger y educar a sus hijos e hijas, y asegurarles un desarrollo sano en un ambiente nutricio”.
Barudy y Dantagnan (2001), señalan que las competencias parentales estarían compuestas por:
a) Las capacidades parentales fundamentales, entendidas como el conjunto de recursos emotivos, cognitivos y conductuales de las madres, padres y/o cuidadores, que les permiten vincularse adecuadamente con niños y niñas; proporcionarles una respuesta adecuada y pertinente a las necesidades que reporten. Son las capacidades básicas para ejercer una parentalidad bientratante, tales como Apego y Empatía. b) Las habilidades parentales, comprendidas como la plasticidad de los padres para dar una respuesta adecuada, singular y pertinente a las múltiples y cambiantes necesidades de sus hijos, acorde a sus fases de desarrollo. Dentro de las habilidades parentales se alude a modelos de crianza de los padres/madres u otros referentes significativos y Participación en redes.
Tanto las capacidades como las habilidades parentales y marentales, son abordadas a través de diversas estrategias de intervención familiar que realizan los equipos OPD y PIB, y responden a las características de cada modelo y de los sujetos participantes de ambas modalidades.
Considerando esta diversidad, interesa potenciar, desde la presente capacitación, una mirada sistémica para el abordaje de la intervención con familias y/o referentes significativos, que implica, entre otros aspectos lo siguiente:
1. Considerar a los y las integrantes de las familias como sujetos en constante interrelación, por ende, la intervención debe plantearse como una acción que incide en esta dinámica, a favor de resolver la vulneración de derechos que afecta al niño o niña y que dio origen a su ingreso a la modalidad.
2. Relevar el rol del interventor como parte de la dinámica de intervención, reconociendo la necesidad de que éste mire sus propios prejuicios, supuestos y emociones a la hora de construir un vínculo generador de cambios con un otro.
3 En Anexo Nº4 se adjuntan Bases Técnicas de la Modalidad Programas de Intervención Breve para la
Prevención Focalizada (PIB).
3. Revisar aspectos comunicacionales que favorezcan un espacio relacional donde sea posible desarrollar una conversación eminentemente generativa, basada en la confianza y colaboración entre el equipo interventor y la familia intervenida. 4. Relevar técnicas que aborden la relación que se genera entre el niño o niña y
sus referentes significativos, en el mismo momento en que ésta se está desarrollando, lo cual implica contar con habilidades específicas para observar e intervenir en esta dinámica.
II. Requisitos generales para la formulación del proyecto de
capacitación.
2.1. Objetivo General:
Fortalecer las habilidades técnicas de los equipos de intervención de las modalidades PIB y OPD, en torno a estrategias de intervención familiar para el fortalecimiento de habilidades parentales y marentales.
2.2. Objetivos Específicos:
Objetivos específicos Objetivos de aprendizaje Producto
1. Capacitar a equipos OPD y PIB, que se ejecutan en el marco del Programa Vida Nueva, en estrategias de intervención familiar
para fortalecer
competencias
parentales/marentales.
Que los y las participantes:
1. Reconozcan aspectos teóricos de intervención con familias, desde la perspectiva sistémica, para fortalecer competencias parentales/marentales (cibernética de 2º Orden, teorías de la comunicación, Barudy y competencias parentales).
2. Reflexionen en torno a criterios comunes para facilitar la evaluación de competencias parentales y marentales. 3. Identifiquen las principales estrategias y
técnicas de intervención sistémica con familias, con énfasis en el abordaje “in situ” de la relación niños, niñas y adultos. 4. Apliquen dichas estrategias y técnicas en casos cotidianos, pertinentes a las modalidades OPD y PIB.
5. Reflexionen en torno al rol central del interventor, como parte del sistema intervenido. Producto N° 1: Capacitación de 3 días considerando a los participantes mencionados y los objetivos de aprendizaje. 2. Generar un espacio de intercambio de conocimientos y buenas prácticas en torno a estrategias de intervención familiar para fortalecer competencias parentales.
Que los y las participantes:
Conozcan una síntesis de los principales contenidos abordados en la capacitación.
Intercambien experiencias y buenas prácticas en torno a estrategias de intervención familiar para fortalecer competencias parentales.
Producto N° 2 Jornada de cierre de la capacitación. Guía para el desarrollo de estrategias de intervención para el desarrollo de competencias parentales.
2.3. Participantes:
Representantes –técnicos y/o profesionales- de los equipos de intervención de la totalidad de Oficinas de Protección de Derechos (OPD) y Programas de Intervención Breve para la Prevención Focalizada (PIB), subvencionados por Sename en el marco del Programa Vida Nueva en la RM.
La cobertura total del proceso de capacitación, se ha estimado en una cantidad de 100 personas, correspondientes a 18 proyectos de atención de ocho comunas de la Región Metropolitana.
2.4. Metodología:
La metodología considera los productos:
Producto Nº1: La realización de cursos-talleres de 24 horas cronológicas, distribuidas en 3 días consecutivos. Se espera que las jornadas de trabajo se realicen sobre la base de una metodología participativa, experiencial y práctica, es decir, se parta de los conocimientos de los y las participantes y se operacionalicen los contenidos, a través de ejemplos prácticos de casos, pertinentes a los modelos OPD y PIB. Se sugiere incorporar técnicas de rol playing, presentación y análisis de casos, entre otras.
En el período entre la tercera y la cuarta jornada de cierre, (señalada en el producto N° 2), se espera que los/as participantes desarrollen, acciones de transferencia técnica a sus propios equipos de intervención. Estas acciones deberán ser asesoradas directamente en terreno por profesionales del organismo ejecutor de las capacitaciones, como parte del proceso formativo orientado a favorecer la instalación de las prácticas de intervención en los equipos de atención, apoyando la definición e implementación de la metodología de transferencia. Ante ello, el organismo ejecutor deberá considerar, en el diseño de la propuesta, la incorporación de estrategias de asesoría directa.
En cuanto a la evaluación, para dar cuenta efectivamente de un proceso que haya favorecido el desarrollo de habilidades y competencias, se espera que este proceso contemple:
1. Una evaluación inicial, previa a la realización de las jornadas, a los participantes de la capacitación.
2. Un proceso de evaluación final, tanto de contenidos teóricos, como de su aplicación práctica.
Producto Nº2: Consiste en la realización de la cuarta Jornada de cierre que opere como instancia de evaluación e intercambio de experiencias prácticas en intervención con familias, donde puedan mostrarse los principales resultados y hallazgos producidos en los sucesivos intercambios de los equipos de intervención y la entidad ejecutora. Dado el interés por asegurar la aplicabilidad de los contenidos de la capacitación, se espera que el organismo ejecutor elabore documentación de apoyo con énfasis práctico –una guía para el desarrollo de estrategias de intervención para el desarrollo de competencias parentales- que opere como insumo para el trabajo que realizan los proyectos a nivel territorial. Esta guía deberá tener como insumos para su elaboración, el proceso de capacitación, el seguimiento a realizar a los equipos en los territorios y los conocimientos que la institución que se adjudique la propuesta maneje en intervención familiar.
Dado el carácter principalmente práctico de la capacitación, las distintas modalidades de intervención involucradas en esta iniciativa y el número importante de participantes (100 personas) se espera que el organismo ejecutor considere estrategias de organización de las jornadas en grupos diferenciados de trabajo, que permitan un mejor ajuste de las metodologías a las finalidades de la capacitación.
Ello, debido a que cada modalidad de intervención puede ser caracterizada de acuerdo a objetivos y metodologías de intervención diferenciadas, perfiles de usuarios característicos, y competencias técnicas particulares, aún cuando todas consideran el desarrollo de competencias parentales en su intervención con niños/as y adolescentes y sus familias.
Así, se sugiere la conformación de tres grupos: A. OPD (40 personas).
B. PIB (30 personas). C. PIB (30 personas).
A continuación se presenta de manera esquemática una estructura general esperada para el desarrollo de la capacitación.
Fases de la capacitación Actividades generales
Fase 1.
Preparación de la capacitación
Reuniones técnicas con contraparte del Departamento de Protección de Derechos (Deprode).
Revisión y adecuación de Plan de Trabajo de capacitación.
Preparación de material técnico e instrumentos de evaluación.
Inscripción de participantes.
Aplicación de instrumento inicial de evaluación.
Envío de material técnico a los coordinadores/as
Fase 2.
Realización de jornadas de capacitación
Desarrollo de las jornadas de capacitación (3 días).
Aplicación de instrumento de evaluación al final de la capacitación.
Fase 3.
Proceso de Asesoría
Asesoría directa a equipos en la realización de intervenciones familiares y procesos de transferencia a equipos de intervención respectivos 15 días después de la Capacitación.
Fase 4.
Evaluación y Cierre
Jornada de un día de duración orientada a evaluar el aprendizaje respecto a estrategias de trabajo para el desarrollo de competencias parentales.
Fase 5. Informe Final
Elaboración y entrega a la Dirección Nacional de informe final sobre el trabajo realizado, el proceso de capacitación y las evaluaciones del curso.
Entrega de Guía para el desarrollo de estrategias de intervención para el desarrollo de competencias parentales.
III. Condiciones para realización de la capacitación.
3.1. Plazos estimados:El tiempo estimado para llevar a cabo el proceso de capacitación es de 8 meses a contar de la firma del Convenio respectivo, considerando en este periodo la etapa de preparación, ejecución y cierre del proceso de capacitación.
3.2 Desarrollo de las jornadas de capacitación:
a. El detalle del programa del curso (en cuanto al orden de presentación de los contenidos, actividades, fechas, horarios, espacio físico), deberá ser expuesto en la presentación de la propuesta; ello no obsta a que pueda revisarse una vez adjudicado y ajustarse a los acuerdos finales establecidos con la respectiva contraparte en el Departamento de Protección de Derechos (en adelante DEPRODE) del Sename.
b. Deberá existir una propuesta de evaluación de los resultados alcanzados por los/as participantes, la que deberá además considerar la asistencia al 100% de las actividades del curso (para ello, se debe considerar la posibilidad de generar un registro de asistencia al inicio y cierre de cada jornada). A partir de dicha evaluación, se determinará la aprobación (sobre un promedio de notas de 5.5) o no del curso, y la respectiva certificación.
c. Plan de Trabajo: el colaborador deberá proponer las actividades suficientes y pertinentes para lograr los objetivos de la capacitación exigidas en las presentes bases. De esta manera, cada objetivo, debe contar con un conjunto de actividades para cada Jornada de capacitación definida. Debe adjuntarse una Carta Gantt con todas las actividades previstas. Este plan y su cronograma se afinarán en reuniones de trabajo posteriores a la adjudicación y la firma del convenio, en conjunto con la contraparte técnica.
d. Una vez realizada la totalidad de las jornadas de capacitación, la entidad capacitadora deberá realizar un informe final de su ejecución.5
3.3. Relación con el equipo capacitador:
La Contraparte Técnica de Sename citará a reuniones periódicas con el fin de monitorear la realización de la capacitación, aclarando las dudas que surjan durante el proceso y estableciendo acuerdos compartidos tanto técnicos como operativos. Asimismo, en estas instancias se definirán diversos aspectos referidos al desarrollo de la capacitación, principalmente aquellos relativos a los aspectos más cualitativos, por tratarse de una capacitación que implica a proyectos donde se puede tomar conocimiento de las situaciones de los niños, niñas y adolescentes que han sido víctimas de graves vulneraciones de derecho.
3.4. La entidad capacitadora deberá contar a lo menos, con los siguientes requisitos:
Competencias para entregar certificado de una entidad académica.
Experiencia en los temas que abordará la capacitación.
Capacidad de desarrollar metodologías participativas e innovadoras.
Docentes especializados(as) en los temas relacionados con la capacitación.
Competencias en la producción de este tipo de eventos.
5 Se entenderá por cumplida la entrega del Informe Final cuando éste sea aprobado por la Jefatura del
Departamento de Protección de Derechos. Este informe tendrá que anexar una lista de asistencia para los participantes de los equipos de intervención, y otra para los/as Supervisores/as Técnicos/as de Sename.
3.5. Equipo profesional:
A fin de arribar al logro de los objetivos propuestos y de garantizar que los resultados sean susceptibles de registrar la aplicación prevista, se espera la conformación de un equipo de capacitación que considere profesionales encargados tanto de los aspectos técnicos como administrativos de las jornadas de capacitación. Dado el número de proyectos y participantes, y las funciones de capacitación, asesoría y evaluación, así como las diversas funciones administrativas y de gestión, el número de integrantes del equipo de capacitación no podría ser inferior a 6 profesionales.
Un integrante del equipo de capacitación deberá asumir la función de Coordinación de las jornadas, siendo el responsable de su ejecución. El/la Coordinador/a será considerado como contraparte ante Sename, y asumirá la función de responsable técnico y administrativo de la capacitación.
El equipo profesional debe dar cuenta con claridad de su experiencia tanto práctica como académica en materias de capacitación, y en especial en lo referido a proyectos de intervención con población infanto-adolescente.
3.6. Aportes de la Contraparte Técnica de Sename:
a. Entregar los insumos necesarios para el desarrollo de los contenidos de la capacitación, a saber, documentación sobre el Programa Vida Nueva y bases técnicas de las modalidades PIB y OPD, entre otras.
b. Entregar información respecto de los Programas seleccionados, referidos a la formulación, constitución del equipo, ubicación y fecha de creación, entre otros que se estimen pertinentes.
c. Retroalimentación permanente al proceso de diseño, implementación y evaluación de las capacitaciones.
3.7. Presupuesto:
La propuesta debe presentar cuadro financiero con asignación de recursos por ítemes generales, por un monto total de $26.420.000 (veintiséis millones cuatrocientos veinte mil pesos), distribuidos de acuerdo a los requerimientos de cada curso. Para ello, se deberá considerar a lo menos, los aspectos que a continuación se indican: a. Honorarios: El costo estimado debe incluir el diseño, ejecución y evaluación de los módulos de capacitación.
b. Operaciones, donde entre otros, se debe considerar:
Arriendo de local. Éste debe considerar un número de salas suficiente para los distintos grupos de trabajo que se conformen. En la selección del lugar donde se desarrolle la capacitación se deberá considerar además que sea fácilmente accesible para los/as participantes.
Alimentación. Se deberá disponer de 2 pausas por día, una en la mañana y otra en la tarde, donde se sirvan galletas, café, té, refrescos a la totalidad de los participantes de las capacitaciones. Además, deberá considerarse los gastos asociados a almuerzo para la totalidad de los/as asistentes a las jornadas de trabajo.
Material de apoyo. Se deberán considerar los distintos materiales a utilizar, tales como guías, fotocopias, papel, plumones, transparencias, proyector, data show, etc. Así como carpeta con textos y CD que se entregará a cada uno/a de los/as participantes.
Elaboración de Guía. Es importante que este documento muestre claramente los principales aspectos teórico-prácticos revisados en el curso, además de
contenidos emergidos durante el proceso de Capacitación y posterior acompañamiento a los equipos interventores. Su diseño debe considerar la impresión, de a lo menos, 500 copias en cuatricromía, en papel couche 130 gramos opaco, anillado y listo para su distribución.
c. Gastos administrativos diversos:
El proponente deberá presentar un cuadro presupuestario con los ítems generales, en el que se indiquen los recursos necesarios para el desarrollo de las actividades. Lo que no obsta para que, en el proceso de ejecución del proyecto, se puedan producir modificaciones justificadas entre estos ítems, con la previa aprobación de la contraparte técnica de Sename.