MÉNIÈRE
Ciclo Formativo Superior de Audiología Protésica
DY7HNDNDAHSYDA
DADADSADAAAAAAAADAAAAAAAAAAADAADADAADARHSRY7HSF7YF
Escuela Universitaria GIMBERNAT de Torrelavega
Autor: Daniel Cabieces Juncal
Directora: Mª Ximena Contreras
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Índice
pág.
1. Justificación ... 2
2. Historia ... ……….……… 3
3. Sintomatología y Epidemiología ... 5
4. Etiología ... 10
5. Tratamiento, cirugía y medicación ... 19
6. Impacto psicológico y laboral ... 22
7. ASMES. Asociación Nacional de Afectados ... 26
8. Pronóstico futuro. Terapia génica ... 24
2
1. JUSTIFICACIÓN
La enfermedad de Ménière reúne varios aspectos estudiados durante el ciclo formativo
de Audiología Protésica.
Desde el carácter propiamente médico de la patología, pasando por los aspectos
psicológicos de la enfermedad, hasta la adaptación protésica y sus resultados…nos
encontramos ante un tratamiento multidisciplinar que obedece a las necesidades
propias de cada paciente.
Es posible que en el plano audioprotésico sea una de las adaptaciones más
complicadas y dificultosas dado que la fluctuación de la audición no reporta umbrales
definidos. No podremos considerar del todo “reales” o “ciertos”, teniendo especial
cuidado en verificar meticulosamnete en cada cita. La programación de una prótesis
auditiva debe realizarse en función de los resultados de las pruebas objetivas y
subjetivas, es por esta razón que en el caso de la enfermedad de Ménière se necesite
una buena dosis de conocimiento y un muy buen oficio.
Desde el aspecto de la comodidad auditiva en la adaptación protésica, también
podemos verla comprometida por los acúfenos que el paciente padece y la mala
discriminación con valores tan pobres de una logoaudiometría típica de Ménière. El
uso de audífonos durante el periodo de crisis vertiginosa es impensable. Incluso al
desaparecer esos síntomas, el paciente queda en una etapa de fluctuación auditiva,
incomodidad, sensación de angustia…que hace tedioso el uso de los audífonos
nuevamente. Al existir esa variabilidad en la audición la comodidad esperada por el
paciente no se consigue fácilmente. Con todo esto, como audioprotesistas nos
encontraremos delante una situación que se aleja de ser la ideal en la adaptación de
audífonos. El paciente pasará por momentos invalidantes y otros de difícil gestión
personal. Deberá ser nuestra profesionalidad la que pondremos a su servicio y esto
significa una cosa: aceptar el reto.
Esta es la justificación de mi humilde revisión de la enfermedad de Ménière, y aceptar
el reto de poder ayudar en mi campo poniendo a la disposición del paciente todos mis
conocimientos y la mejor ayuda técnica.
3
2. HISTORIA
Se considera el siglo XIX como la puerta de entrada de la medicina moderna. Durante
este siglo se descubren propiedades anestésicas de determinados gases, se realiza la
primera transfusión de sangre humana y aparece la teoría de los gérmenes de Louis
Pasteur y Robert Koch. Se descubren las primeras vacunas contra enfermedades
letales hasta la época como el cólera, ántrax, rabia, tétanos, difteria, peste…
En este siglo se desarrollan fármacos como la aspirina (ácido acetil salicílico) que a
día de hoy es el fármaco más utilizado. En 1816 un médico francés llamado René
Theóphile Hyacinthe Laënee aporta la invención del fonendoscopio, también a día de
hoy el instrumento médico más usado en todo el mundo.
En este contexto es donde situamos a Prosper Ménière, Angers, Francia , (1799 –
1862). Estudió medicina y se doctoró en 1828 con brillantez. En 1838 fue profesor de
medicina e higiene y más tarde y a pesar de no haber recibido formación en esta
especialidad fue contratado para dirigir el Instituto Imperial de sordo-mudos de Paris.
El resto de su vida lo dedicó a desarrollar trabajos sobre el vértigo. La sordera hasta
ese momento se consideraba una enfermedad incurable y no recibía apenas interés.
A nivel anatómico el estudio del oído estaba prácticamente completado. Hasta el año
1861, todos los tratados y estudios de otología habían relacionado el vértigo como
una enfermedad cerebral, casi exclusiva del sistema nervioso central. El vértigo se
había tratado hasta la fecha como una forma de apoplejía cerebral o incluso de
epilepsia.
Sin embargo Prosper Ménière, ese mismo año asocia dos manifestaciones: el vértigo y
la fluctuación de audición al oído interno. Desmiente la hipótesis de que el vértigo
fuera una forma de apoplejía cerebral. Prosper Ménière es objeto de numerosas
críticas cuando relaciona el vértigo al oído interno. Se basó en estudios en los que el
médico Jean Pierre Flourens (1794 – 1867) demostraba la relación entre la ablación
de los canales semicirculares en cerdos y su posterior pérdida de equilibrio. Flourens
ya había sugerido que el nervio acústico contaba de porción coclear relacionada con la
audición y la parte vestibular relacionada con el equilibrio. También relacionó
malformaciones de oído interno con ataques repentinos de vértigo.
El resto de su vida Prosper Ménière la dedicó al estudio en este campo, sus
4 cuando murió en 1862 la colección de casos revisados era tan numerosa y
considerable que no pudo obviarse posteriormente.
Hasta la fecha se había hablado de “glaucoma de oído interno”, pero Dupley en 1868, bautiza el término “Enfermedad de Ménière”, Charcot en 1874 también usa el epónimo “Enfermedad de Ménière”. Se establece una designación médica para el conjunto de
síntomas descritos por Prosper Ménière como expresión de una lesión en el laberinto
ótico.
Más tarde, en 1938, se descubre en un paciente un desorden en las presiones
endolinfáticas y una serie de investigaciones confirman que es esta alteración la causa
del vértigo. Se denominó esta evolución como “hidrops del laberinto”, “hidropesía endolinfática” o “edema endolinfático”.
En resumen, la “Enfermedad de Ménière”, se determina clínicamente por la triada
sintomática de vértigos, hipoacusia y acúfenos. Es una enfermedad de oído interno
que en algunos casos cursa con una dilatación del laberinto membranoso,
consecuencia del hidrops endolinfático, episodios de vértigos recurrentes en etapas
iniciales y acúfenos.
A pesar de ser una de las enfermedades minoritarias más estudiadas, no se
encuentran pautas diagnósticas. El diagnóstico se basa en una correcta historia
médica, una adecuada exploración neurológica, un riguroso control de la evolución
clínica y una atenta evaluación en la respuesta del tratamiento. Es importantísimo
realizar una buena anamnesis, obtener mucha información acerca de la frecuencia,
duración e intensidad de las crisis de vértigo.
Por regla general, en la mayoría de los casos, lo más acertado es pedir al paciente
que describa las primeras crisis de vértigo. La experiencia demuestra que son las que
mejor recuerdan por la ansiedad que les generó. Se deben preguntar también por el
resto de los síntomas acompañantes. Es lógico que no se llegue al diagnóstico en las
primeras visitas médicas. Hay que esperar la evolución del cuadro.
Se habla indistintamente de enfermedad, vértigo o síndrome de Ménière. Se considera
5 Prosper Ménière en 1861 e “hidropesía endolinfática” que describe la alteración
endolaberíntica que da lugar al proceso en cuestión: el aumento de presión de la
endolinfa.
3. SINTOMATOLOGÍA Y EPIDEMIOLOGÍA
Como consecuencia de no poder establecerse criterios diagnósticos, ha sido necesario
unificar unas bases al respecto. Los criterios aportados por la Academia Americana de
Otorrinolaringología (AAO– HNS) son una directriz para la definición de la enfermedad.
La última revisión es de 1995 y actualmente se siguen las siguientes
recomendaciones:
EM segura EM definitiva, confirmada histopatológicamente
EM definida Dos o más episodios de vértigo de al menos
20min de duración.
Hipoacusia comprobada audiométricamente al
menos en una ocasión.
Acúfeno o sensación de plenitud ótica. Otras causas excluidas
EM probable Un episodio cierto de vértigo.
Hipoacusia comprobada audiométricamente al
menos en una ocasión.
Acúfeno o sensación de plenitud ótica. Otras causas excluidas.
EM posible Episodio cierto de vértigo sin hipoacusia
documentada.
Hipoacusia, fluctuante o fija, pero sin episodios
característicos de vértigo.
6 Existen países como Japón, donde el Ménière´s Disease Research Committe of Japan
(MRDCJ) estableció criterios de diagnóstico de Ménière en 1976 y posteriormente
fueron revisados por la Japanesse Society for Equilibrium Research (JSER) en 1995.
Estos últimos son los que se siguen actualmente:
EM definida Episodio de vértigo de 20 min a 24 horas de
duración.
Nistagmo observado durante la crisis de vértigo. Acúfeno que puede ser evaluado subjetiva y
objetivamente.
Hipoacusia confirmada en al menos las
frecuencias de 0.25, 0.5, 1 y 2 KHz.
Test de detección de HE positivo
Exclusión de otras patologías centrales y
periféricas.
EM posible Criterios incompletos de enfermedad definida.
Para considerar un caso como bilateral se exigen los mismos criterios en ambos oídos.
El paciente presenta episodios de vértigo espontáneo y recurrente, se acompaña de
hipoacusia fluctuante y acufeno intermitente. Durante la crisis aguda la secuencia
típica es la plenitud ótica, seguida de hipoacusia o agravación de ésta si ya existe,
aumento de la intensidad del acúfeno y por último sensación de vértigo que en
7 La triada clásica es hipoacusia perceptiva, acúfenos y vértigo. Existen otros síntomas
como nauseas, vómitos, agotamiento, dolor de cabeza,…la aparición y evolución en
cada paciente es caprichosa. Analizamos en profundidad los principales síntomas de
la enfermedad de Meniérè:
Vértigo.
Es un vértigo paroxístico y recurrente. Como se dice habitualmente “es el vértigo más grande del mundo”. Esta frase tipo nos recuerda la intensidad de esta manifestación.
Aparece súbitamente y puede ir precedido de un aura en forma de intensificación o
variación del acúfeno generalmente persistente. Se produce en el tiempo con una falta
de periodicidad característica (el vértigo, como la liebre: “salta cuando menos te lo esperas”). Puede presentarse a diario o con periodos de silencio de 15, 30 días,
meses e incluso años. Cuando un paciente padece esta enfermedad y pasa unos años
libre de vértigo, la siguiente crisis es la manifestación del mismo proceso y no de uno
nuevo que surge tras la resolución del anterior, incluso aunque parezca que se ha
producido una curación clínica. Las crisis, aunque de duración variable, pueden oscilar
entre 30 minutos y 2 a 4 horas (las más intensas). Suele ser el motivo de consulta
porque por lo general es el síntoma más incapacitante. Son totalmente invalidantes y
obligan al paciente a mantener reposo cefálico, ya que cualquier movimiento de la
cabeza exacerba la crisis. Se asocian a un fuerte desequilibrio con caída hacia el lado
contrario al del laberinto dominante, por lo que no son posibles la estación de pie ni la
deambulación. Si el vértigo aparece en un lugar en el que el paciente no puede
sujetarse a nada, la caída al suelo es inminente.
También pueden ir acompañados de un cortejo vegetativo variado consistente en
náuseas y/o vómitos intensos, sudoración profusa y fría, palidez, taquicardia,
taquipnea, disminución de la tensión arterial e incluso diarrea. A medida que cede la
crisis, el paciente suele entrar en un sueño reparador del que despierta ya
restablecido. La primera crisis es extraordinariamente aparatosa por la angustia que
produce en el paciente y en los familiares o personas que lo rodean.
Los vértigos se pueden presentar en cuatro modalidades:
1. Sensación de rotación con giro del ambiente alrededor del paciente cuando está
con los ojos abiertos o de giro de su propio cuerpo alrededor de su eje vertical
8 2. Sensación de inestabilidad que hace que el paciente se desvíe hacia un lado
durante la deambulación.
3. Sensación de desplazamiento hacia delante y atrás o hacia arriba y abajo. Es una
sensación muy parecida al mareo experimentado en un barco en alta mar.
4. Vértigo de comienzo brutal y de tal violencia que el paciente puede ser lanzado
contra el suelo como si hubiera recibido un golpe en la cabeza, excepcionalmente
puede presentar una caída súbita sin previo aviso y este episodio es conocido
como drop attack o crisis otolíticas de Tumarkín.
Hipoacusia.
La hipoacusia es un síntoma que siempre acompaña a este proceso. Se trata de una
hipoacusia neurosensorial con reclutamiento. Suele acompañarse de síntomas que
nos indican lesión endococlear (intolerancia al ruido fuerte, diploacusia ) con distorsión
de los sonidos y reclutamiento intenso. Al principio suele ser fluctuante afectando a las
frecuencias graves.
En ocasiones la hipoacusia aparece antes que los vértigos, si bien lo más frecuente
es que se instaure progresivamente a medida que el paciente va sufriendo la crisis. No
es posible establecer un diagnóstico de síndrome de Ménière si no se confirma una
hipoacusia neurosensorial uni o bilateral, con reclutamiento. en consecuencia ante una
primera crisis de vértigo no suele ser fácil llegar a un diagnóstico clínico. Para un
diagnóstico clínico, es preciso tener configurada la enfermedad con la triada
sintomatológica para poder establecer el diagnóstico, y ello puede requerir, a veces,
meses o años.
El grado de hipoacusia aumenta paulatinamente a medida que evoluciona la
enfermedad. En un principio suele ser una hipoacusia fluctuante, que se exacerba con
cada crisis y se recupera parcialmente después. Cuando alcanza cifras de 60-70 dB
deja de ser fluctuante. El tiempo necesario para alcanzar esta evolución es totalmente
impredecible y característico de cada individuo.
Acúfeno.
Los acúfenos son ruidos en los oídos o en la cabeza que se producen sin que exista
una fuente exterior de sonido que los produzca. Las posibles causas que originan el
9 patología asociada al oído interno que origine hipoacusia neurosensorial como
presbiacusia, hipoacusia súbita, trauma acústico …En este caso la patología asociada
al vértigo como la enfermedad de Ménière.
Puede llegar a ser uno de los síntomas más molestos. Durante la crisis suelen
acentuarse y está siempre presente. En este síntoma están todas las variables que
uno pueda pensar. Es frecuente que presente modificaciones, como intensificación o
variación de sus cualidades tonales inmediatamente antes o durante la crisis.
Constituye el pródromo más frecuente de la crisis vertiginosa. Para el acúfeno que no
molesta no se hace tratamiento específico, sin embargo en la enfermedad de Ménière
existe tratamiento existe un tratamiento de base que tiene como objetivo mantenerla
estable o que por lo menos no progrese. Para el acúfeno que molesta no hay
tratamiento farmacológico. Se sabe que hay un componente central (alteración del
procesamiento de la señal en la vía auditiva) responsable de esa molestia. Esa
alteración se trata con TRT (Tinnitus Retraining Therapy) que tiene como objetivo dejar
el acufeno a nivel subcortical o subconsciente corrigiendo la disfunción central y
quitando la molestia. Este tratamiento consigue un 80% de resultados positivos, el
acúfeno deja de molestar, se olvida o se ignora. Existen otros tratamientos están por
debajo del 50% de resultados positivos. La acupuntura, por ejemplo, mejora la
ansiedad pero no resuelve la molestia del acufeno.
Plenitud ótica
Prácticamente la totalidad de los pacientes refieren plenitud ótica. Puede
complementar al resto de los síntomas o aparecer como aura antes de la crisis.
Respecto a la epidemiología existen escasas publicaciones en parte por la falta de
unificación de criterios, por un desprecio de la enfermedad o por diferencias a la hora
de realizar esos estudios. En 1995 se realiza un estudio en Finlandia que muestra una
prevalencia en la población entre 20 y 70 años de 513/100000 habitantes/año. En
Japón se publicó en 2004 un estudio epidemiológico que mostraba una prevalencia de
5/100000 habitantes/año. La mayoría de los estudios reflejan un predominio femenino
10 comprendida entre 40 y 60 años, es infrecuente hallar pacientes por debajo de los 20
años y por encima de los 70 años.
Parece afectar más a la raza caucásica que a la raza negra.
En España el único estudio realizado sobre la epidemiología en la enfermedad de
Ménière se ha realizado curiosamente en Cantabria entre los años 1992 – 2002, en el
hospital de Sierrallana en Torrelavega. Se estudiaron de forma prospectiva todos los
enfermos diagnosticados de enfermedad de Ménière “definitiva” durante los 10 años
anteriormente citados. Siempre siguiendo los criterios de la AAO-HNS. Se estudió la
edad de presentación de la enfermedad, la prevalencia, distribución por sexos y si la
enfermedad era unilateral o afectaba a los dos oídos. Los resultados fueron los
siguientes:
- Durante los 10 años fueron diagnosticados 75 pacientes con enfermedad de
Ménière “definitiva”.
- La incidencia fue de 3 casos/ 100.000 habitantes / año.
- La distribución por sexos fue de 29 varones y 46 mujeres.
- La edad de diagnóstico más frecuente fue entre los 40 y 60 años.
- Los casos bilaterales fueron del 5,3 %.
4. ETIOLOGÍA
La etiología de la enfermedad de Ménière es desconocida y el diagnóstico se basa
como hemos dicho anteriormente en una exacta historia clínica y en la exploración
física controlada, vigilada y contrastada.
No existe ninguna prueba diagnóstica ni marcador analítico único que identifique la
enfermedad de Ménière.
A pesar de este aspecto, se sabe que hay una predisposición a padecer esta
enfermedad en personas con ciertas peculiaridades anatómicas en el hueso temporal:
mastoides reducida, seno lateral desplazado y acueducto vestibular más corto.
Las siguientes teorías pretenden explicar las causas que desencadenan el comienzo
11 I. Teoría Genética
Aunque no se han localizado mutaciones patogénicas de la enfermedad de Ménièrè, si
se han estudiado defectos genéticos en familias donde existen varios miembros
afectados por un mismo patrón. Existen casos como el de una familia sueca afectada
donde se identifica el locus de la enfermedad en el cromosoma 12p12.3. También se
relaciona en otras cuatro familias afectas el locus de la enfermedad en el cromosoma
14. Asimismo en un estudio llevado a cabo por Morrison Aw., 2002, sugiere la
posibilidad de la herencia materna como denominador común en varias familias.
II. Teoría de la Inmunidad
Las inmunoglobulinas están presentes en la perilinfa y son las encargadas de
organizar el sistema linfático, procesan y producen antígenos, que protegen al oído
frente a infecciones víricas o bacterianas. En resumen, producen una respuesta
inmune atacando a los agentes patógenos y produciendo inmunoglobulinas. La
relación potencial entre algunos antígenos y la enfermedad de Ménière sugiere un
posible vínculo, otro posible nexo de unión. Sin embargo, curiosamente, esta
correlación se establece entre pacientes de origen mediterráneo pero no con pacientes
de origen gallego.
III. Teoría de la dinámica de los fluidos intralaberínticos
Existen dos hipótesis:
La hipótesis del flujo longitudinal, en la que se establece el recorrido de la endolinfa,
que se inicia en el ápex coclear y que finalmente se reabsorbe en el saco
endolinfático. El flujo se produce por el incremento gradual de la osmolaridad desde el
vértice hasta la base de la cóclea. En condiciones normales este flujo es de manera
longitudinal.
La hipótesis del flujo radial establece que la composición de la endolinfa está
controlada en las secciones radiales de la cóclea, a través de un proceso de secreción
y de absorción. La teoría del flujo radial defiende que los fluidos son regulados por
12 relacionado con la aparición de las crisis y la evolución de la enfermedad. Se ha
demostrado que incrementa la secreción del (K+) y (CI-) en la endolinfa. Todo esto
podría dar lugar al aumento del volumen del fluido endolinfático.
La enfermedad de Ménière transcurre siguiendo unos estadíos o fases:
- Fase inicial: El vértigo es el síntoma más alarmante y su aparición se
considera como el comienza de la enfermedad. Sin embargo menos del 30%
debutan con la triada clásica. Suele transcurrir un año desde el inicio de los
síntomas auditivos hasta la presentación del cuadro completo. La primera crisis
vertiginosa es la más intensa y espectacular. Con frecuencia el oído afectado
presenta previamente una hipoacusia, a la que bruscamente se suman un
acufeno de tonalidad aguda y vértigo rotatorio. Tras la crisis aunque se
recupere la audición, la hipoacusia se agrava y los acúfenos son más intensos.
Después desaparece el vértigo dejando sensación inestabilidad.
- Fase activa: Se establece o progresa una hipoacusia neurosensorial
inicialmente en las frecuencias bajas. La audición fluctúa. Las crisis de vértigo
alcanzan su máxima intensidad y posteriormente comienzan a disminuir. El
acúfeno progresa. Esta fase puede durar entre 5 y 20 años.
- Fase final: Apenas existen crisis de vértigo y se instaura la inestabilidad, sobre
todo en la oscuridad. La hipoacusia es permanente y progresiva
estabilizándose en 60 – 70dB de umbral auditivo y el acufeno permanente.
Algunos autores reconocen como la última fase de la enfermedad la
bilateralización de los síntomas.
En la enfermedad de Ménière la audiometría se presenta con caída selectiva en
frecuencias graves, con prueba de reclutamiento positiva y fluctuante. Se postula que
la hipoacusia neurosensorial para tonos graves, en etapas tempranas, puede ser
causada por una ruptura de la membrana de Reissner, pasando la endolinfa a través
del helicotrema hacia la escala vestibular del ápice donde afectaría a las células
13 Existe el riesgo de ruptura de cualquier zona del laberinto membranoso produciéndose
así una mezcla entre la endolinfa y la perilinfa, lo que llevaría a una intoxicación celular
por altas dosis de potasio. La brusca ruptura del compartimento endolinfático explicará
la brusquedad de las crisis vertiginosas.
Cuando se sospecha una enfermedad de Ménière es preciso realizar un estudio
vestibulococlear completo, un examen radiológico y diferentes pruebas de laboratorio
para descartar otros trastornos posibles y confirmar un posible diagnóstico.
Se realizan diferentes pruebas:
Audiometría tonal liminar (ATL). Al principio de la enfermedad la audición
puede ser normal, encontrándonos fluctuaciones según el momento en el
que acuda a consulta. Conforme avanza la enfermedad nos encontraremos
una hipoacusia de percepción que afecta a las frecuencias graves,
encontrándonos una curva ascendente, y en algunos casos en pico, donde
solamente se conservan las frecuencias medias. Por último la curva se va
aplanando, afectando a todas las frecuencias por igual, llegando a un
umbral de audición en torno a los 60-70 dB sin mayor progresión desde
entonces. La fluctuación de la audición y su reversibilidad se produce en las
fases iniciales de la enfermedad. Los criterios audiométricos de la
AAO-HNS son los siguientes:
a) La media aritmética de los umbrales a 0.25, 0.5, y 1KHz supera al
menos en 15 dB a la media de las frecuencias 1, 2 y 3 KHz.
b) En casos unilaterales la media de los umbrales a 0.5, 1, 2 y 3 KHz
supera en al menos 20 dB a la correspondiente del oído contralateral.
c) En casos bilaterales la media aritmética de los umbrales a 0.5, 1, 2 y 3
14 Audiometría tipo EM de OD
Audiometría vocal o logoaudiometría. Los resultados de la audiometría
vocal presentan una discordancia, a menudo pronunciada, con los de la
audiometría tonal. Estos resultados indican un rendimiento menor al
obtenido con la ATL, lo que explica las limitadas posibilidades de corrección
mediante prótesis auditivas. La curva logoaudiómétrica también fluctúa con
la evolución de la enfermedad. De manera bastante rápida se deja de
alcanzar el 100% de discriminación y suele presentar un perfil de cúpula o
campana, es decir, reclutamiento.
Impedanciometría. El timpanograma debe ser tipo A. Mediante el registro
del reflejo estapedial se observará un elemento característico de la
enfermedad de Ménière: el reclutamiento. Suele encontrarse además una
disminución de resonancia, de tal manera que el valor de la compliancia es
superior a 235 DaPa en el 56% de los pacientes.
Prueba de glicerol. Sirve para determinar si existen fluctuaciones en la
audición. La administración de glicerol, un potente agente osmótico, podría
aliviar temporalmente una hidropesía endolinfática y por consiguiente
mejorar la función de las células ciliadas externas y el umbral auditivo. Las
pruebas con agentes osmóticos adquirieron un gran valor diagnóstico,
puesto que constituyeron el único medio disponible para objetivar la
15 resultado positivo indica que el trastorno es todavía reversible. Un resultado
negativo no permite descartar la enfermedad de Ménière. El test es positivo
si la audiometría mejora en 10 dB en 3 frecuencias o la logoaudiometría en
un 10%.
Pruebas vestibulares. En periodos de crisis encontraremos un nistagmo
similar al descrito en la exploración física. La prueba calórica presenta una
hiporreflexia en hasta un 70% de los casos con enfermedad avanzada y
nos indica el lado de la lesión. No hay paralelismo entre la exploración
auditiva y vestibular. Dentro de las pruebas vestibulares existen:
- Prueba calórica. La estimulación calórica se basa en la metodología
descrita por Fitzgeral y Hallpike en 1947 y es la que más información aporta
respecto a la localización de la lesión. Se trata de estimular el canal
semicircular horizontal de cada lado a diferentes temperaturas lo que
genera una respuesta nistágmica en distintas direcciones.
- Prueba de Romberg. Paciente parado en bipedestación y ojos abiertos, se
le pide al paciente que los cierre. La pérdida de equilibrio al cerrar los ojos
es una prueba positiva que nos demuestra anormalidad. Lateraliza hacia el
lado de la lesión.
- Prueba de Romberg sensibilizado. Paciente parado con un pie delante del
otro y los ojos cerrados.
- Prueba de Romberg laberíntico. Paciente parado con los ojos cerrados se
gira la cabeza poniendo el laberinto lesionado hacia delante y su
desplazamiento será en esta dirección.
- Marcha en estrella de Babinski-Weil. El paciente con los ojos cerrados
avanza varios pasos en línea recta y vuelve sobre ellos después finalizando
el ejercicio exactamente donde empezó. Cuando existan anomalías
vestibulares el recorrido del paciente se dibujará sobre el suelo en forma
de abanico o estrella.
- Prueba de Unterberger. Se hace marchar al paciente sobre sus propios
pasos sin avanzar durante 60 segundos. Levantando brazos en paralelo y
las rodillas hasta la altura de las caderas. Si el paciente no se desplaza del
sitio inicial, la prueba es negativa. Si se produce un giro que supere los 52º
se considera positiva y hay resultado patológico.
- Prueba de Barré. Se coloca al paciente con los brazos extendidos y si
16 - Posturografía. En el momento actual la posturografía ayuda poco al
diagnóstico de pacientes con alteraciones o enfermedades bien localizadas
y definidas en las que otros test como la audiometría y la
videonistagmografía proporcionan mayor información.
Se realizan también pruebas complementarias:
Electronistagmografía.(ENG) La electronistagmografía es un procedimiento
que se utiliza para evaluar a las personas con vértigo .Intenta detectar una
falsa sensación de estar dando vueltas o en movimiento que puede
provocar mareos y otros trastornos que afectan la audición e incluso a la
visión. Se colocan electrodos alrededor del ojo para registrar la actividad
eléctrica. A través de la medición de los cambios en el campo eléctrico
dentro del ojo, la electronistagmografía puede detectar nistagmos
(movimientos oculares rápidos e involuntarios) en respuesta a diversos
estímulos. Si la estimulación no provoca nistagmos, puede existir un
problema dentro del oído, en nervios que controlan el oído.
Electrococleografía (ECocG). Consiste en el registro de respuestas
eléctricas que ocurren en la cóclea en los primeros 5 milisegundos tras la
aplicación de un estímulo acústico. La finalidad de éste estudio es la
búsqueda de patrones que reflejen un hidrops endolinfático. En pacientes
con enfermedad de Ménière, el potencial de sumación (PS) está
aumentado en amplitud por el aumento de volumen endolinfático. Se usa el
cociente resultante del potencial de sumación dividido entre el potencial de
acción, que tiene poca variabilidad. Este cociente se considera positivo
cuando su valor se sitúa entre 0.3 – 0.5.
17 Electrococleografía que corresponde a EM con tratamiento (corticoides)
Potenciales Evocados del Tronco Cerebral (PEATC). Esta técnica se basa
en aplicar a los PEAT convencionales, un ruido enmascarante ipsilateral
filtrado, de ancho de banda creciente. Existe una relación directa entre el
hidrops endolinfático y el retraso de aparición de la onda V del potencial
evocado auditivo cuando al clic del estímulo se le añade un sonido
enmascarante. En oídos normales, el retraso es de > 0.35 ms., cosa que no
ocurre en pacientes con enfermedad de Ménière. Los PEATC como prueba
diagnóstica permiten diferenciar entre alteraciones neurosensoriales
cocleares y retrococleares. También permiten descubrir tumores del
conducto auditivo interno y anomalías del ángulo pontocerebeloso. Los
PEATC estiman de forma objetiva el umbral auditivo electrofisiológico, para
frecuencias entre 2 y 4KHz, mediante el rastreo de la onda V. Se utilizan
expresamente en la evaluación de la población infantil, y muy
positivamente, en niños difíciles de evaluar. En definitiva, es una prueba
objetiva que permite evaluar el estado de la vía auditiva hasta el tallo
cerebral. Se registran las respuestas bioeléctricas durante los primeros
10ms (latencia temprana), a partir de la presentación de un estímulo (click).
18
Ondas
Generadores
Onda I
Onda II
Onda III
Onda IV
Onda V
Onda VI
Onda VII
Nervio auditivo
Núcleos cocleares
Complejo olivar superior
Lemnisco lateral
Colículo inferior
Cuerpogeniculado interno
Zona tálamo cortical
Morfología de los diferentes potenciales de acción
Las respuestas anormales corresponderían a Enfermedad de Méniére.
Otoemisiones Acústicas Transitorias (OEAt). Las otoemisiones acústicas
son emisiones de energía sonora que se generan en las células ciliadas
externas y que pueden aparecer espontáneamente o ser provocadas por un
estímulo sonoro. Puesto que las células ciliadas externas son elementos
cocleares especialmente sensibles, podrían ser los primeros en afectarse
funcionalmente por la presencia de un hidrops endolinfático. Es muy
interesante en la enfermedad de Ménière el estudio de OEA tanto de las
19
Pruebas de imagen. Se realiza resonancia magnética o tomografía
computarizada que nos permiten eliminar sospechas de enfermedades que
pueden ser causantes de una clínica similar a la descrita, como son los
neurinomas del VIII par craneal, meningiomas, malformaciones
congénitas…además se ponen donde se observa la dilatación de los
canales semicirculares.
Prueba radiológica. La falta de visualización del acueducto vestibular está
relacionado directamente con la enfermedad. Se puede considerar un signo
radiológico no específico.
5. TRATAMIENTO, CIRUGÍA Y MEDICACIÓN
Existen tal cantidad de tratamientos médicos para este síndrome que es forzoso llegar
a la conclusión de que no existe ningún tipo de tratamiento médico que permita
erradicar el vértigo, que es el síntoma que más afecta al individuo. Durante la crisis
aguda, el reposo en cama en oscuridad y con los ojos cerrados es esencial. Tan
importante como esta medida es hacer ver al paciente que, por muy mal que lo esté
pasando, no existe riesgo alguno para su vida. Se utilizan tratamientos sintomáticos,
los cuales pueden proporcionar una atenuación temporal de la sintomatología.
Los llamados sedantes vestibulares pretenden aminorar el síntoma, pero ante una
crisis normal de vértigo de Ménière lo único efectivo es la sedación profunda del
paciente, que se hará siempre en un medio clínico adecuado. En este caso y
eliminando el componente emotivo provocado por el desconocimiento de lo que está
ocurriendo, se disminuye de forma sustancial el sufrimiento del paciente. Otra cosa es
el pronóstico de la enfermedad en función de la frecuencia de la crisis. Tampoco existe
ningún tratamiento médico que modifique esa frecuencia de repetición. Solamente la
cirugía es capaz de erradicar definitivamente las crisis de vértigo paroxístico.
Tendremos muy en cuenta que es una enfermedad que amenaza la función auditiva
pero en absoluto la vida del enfermo y, por tanto, sólo se debe llegar a la cirugía como
última medida. La frecuencia de repetición de las crisis, su intensidad, la estabilidad
emocional del individuo y su resistencia al desarrollo de un cuadro de neurosis
20 En las últimas cuatro décadas la enfermedad de Méniére se ha considerado sinónimo
de hidrops endolinfático, bien sea por una pobre reabsorción del saco endolinfático o
por una excesiva producción de endolinfa. Las causas del hidrops endolinfático
pueden ser traumáticas, autoinmunes, endocrinas, dietarias, vasculares, infecciosas,
genéticas…podemos observar que el origen es multifactorial y sus consecuencias son
los vértigos episódicos, hipoacusias neurosensoriales fluctuantes, acúfenos y plenitud
aural. La dilatación progresiva del sistema endolinfático y las rupturas de éste causan
la sintomatología.
En líneas generales, los tratamientos existentes pueden disminuir los episodios
vertiginosos pero no mejorar los niveles de audición. Inicialmnente se debe realizar un
tratamiento conservador, tratando al paciente de forma integral, controlando
enfermedades de base como diabetes e hipotiroidismo, y también disminuyendo los
factores de estrés. También es recomendable restringir el consumo de cafeína y la
ingesta de alcohol.
Antes de proceder a la cirugía existen vías que se deben agotar como la
descompresión del saco linfático, el shunt y el drenaje. La descompresión del saco
endolinfático: se localiza el saco en su porción retrolaberíntica y se elimina toda la
cobertura ósea del lado mastoideo, después se coloca un shunt entre el saco y el
espacio subaracnoideo o la mastoides para que la endolinfa drene cuando aumenta su
presión.
Para el tratamiento de la crisis vertiginosa se recomienda paciente en cama, acostado
sobre el costado del oído afectado y en completa oscuridad. Se administra:
- Clorpromacina , 25 mg c/ 8-12 hrs ( sedante y depresor laberíntico)
- Furosemida , 20 mg c/12 hrs
- Flunarizina, 5 – 10 mg/día
- Deminhidrinato , 1 comp/ 6 hrs ( antihistamínico y sedante laberíntico)
- Primperán (antiemético)
- Serc (betahistina), aumenta la circulación de la sangre en oído interno.
- Torecan, Idaptan ,Dogmatil.
En este caso de tratamiento de crisis vertiginosas agudas, además del tratamiento
descrito, es importante iniciar lo más pronto posible la deambulación del paciente, ya
21 Se recomiendan ejercicios de rehabilitación vestibular encaminados a estimular los
sistemas propioceptivo y visual.
Para el tratamiento del hidrops endolinfático:
- Lorazepan , 1mg (ansiolítico)
- Diazepam, 10 – 20 mg/día.
- Cinarizina y Flunarizina ( vasodilatadores centrales , en > 50 años )
- Dieta hiposódica, evitar café y tabaco.
- Modificaciones en el estilo de vida
- Tratamiento psiquiátrico
- Diuréticos, con el fin de evitar excesiva retención de líquido.
- Cámara de descompresión hipobárica, tratando de disminuir la presión del
oído interno y reducir el hidrops endolinfático.
En aquellos pacientes que no responden a tratamiento farmacológico se pueden llevar
a cabo tratamientos intervencionistas, ni destructivos ni quirúrgicos. Nos referimos a la
inyección de gentamicina intratimpánica en dosis semanal de 40 mg con permanente
control audiométrico. Por lo general el paciente responde a dos o tres inyecciones
intratimpánicas semanales. Existen pautas de inyección múltiple o única y de dosis
altas o bajas. El control del vértigo puede llegar a ser del 80-90 %.
Por consiguiente es el paciente quien debe llegar a la decisión de solicitar la
intervención quirúrgica cuando no vea otra salida a su cuadro. Solo existen dos
procedimientos quirúrgicos fiables: la destrucción del laberinto o laberintectomía y la
sección del nervio vestibular o neurotomía vestibular. La laberintectomía conlleva la
pérdida completa de la función auditiva en el oído operado y por tanto sólo debe
realizarse cuando la audición se encuentra ya muy deteriorada y no es válida ni para la
utilización de una prótesis auditiva. La neurotomía vestibular es tan eficaz como la
laberintectomía pero respeta la audición existente, en consecuencia, es el tratamiento
de elección en la mayor parte de los casos.
Cualquier otro procedimiento quirúrgico, de los muchos que se han ensayado para el
tratamiento del vértigo de Ménière, ofrece porcentajes de curación definitiva muy
22
6. IMPACTO PSICOLÓGICO y LABORAL
La enfermedad de Ménière afecta físicamente, pero sus síntomas pueden afectar y en
ocasiones comprometer todas las facetas de la vida del paciente. Dependiendo de la
evolución y grado de los síntomas, estos pueden llegar a ser incluso incapacitantes.
Por lo tanto las relaciones familiares, las relaciones laborales, las actividades
sociales…se ven afectadas. A partir de esta situación, es difícil mantener una
estabilidad emocional y un equilibrio anímico, teniendo en cuenta la necesidad de
obtener apoyo psicológico. Es probable que se vean lastimados el sentido de
independencia, confianza, autoestima… en definitiva el bienestar psicológico.La
mayoría de las personas diagnosticadas con Ménière necesitan un proceso de
adaptación psicológica antes de llegar a un acuerdo con su condición y en ocasiones
puede ser conveniente la ayuda psicológica. Hay que tener en cuenta que la
enfermedad de Ménière afecta a la vida personal, familiar y laboral de las personas
que la padecen. Dado que puede tener importantes consecuencias psicológicas, una
adecuada orientación en este campo, ayuda a soportar y afrontar mejor todas las
inconveniencias de la enfermedad. Incluso a veces, es acertada la orientación a
familiares y amigos. Estas terapias y sus tratamientos pueden ser completadas con
sesiones de relajación y yoga, que permiten al paciente técnicas y herramientas que le
permitan gestionar sus sentimientos de una forma más racional e intentando no crear
más ansiedad de la necesaria.
Es necesario saber las preocupaciones de los pacientes e identificar sus temores,
incertidumbres, creencias y expectativas. Es fundamental informar a los pacientes
sobre los antecedentes de la enfermedad de Ménière y aclarar cualquier aspecto
relacionado con el trastorno y sus posibles terapias. También es importante discutir
23
Los pacientes deben de participar activamente en la toma de decisiones ya que las
consecuencias tienen un alto impacto en la calidad de vida. Los inesperados episodios
de vértigo y la mala discriminación del habla son factores importantes que restringen
las rutinas diarias. La ansiedad y la depresión suelen hacer acto de presencia. La
mayoría de los pacientes con la enfermedad de Ménière refieren el estrés psicológico
como uno de los principales desencadenantes de sus ataques. Técnicas de relajación
y la terapia cognitivo-conductual pueden ayudar a los pacientes a hacer frente a sus
síntomas. Los grupos de autoayuda también pueden dar a los pacientes la oportunidad
de apoyarse mutuamente aunque son decisiones muy personales.
Hay que tener en cuenta que el paciente durante la crisis no sabe si va a morir, ya que
no es capaz de recordar nada igual. El carácter invalidante de la crisis y su
presentación súbita hacen que su repetición lleve al afectado a una situación de
angustia y temor que termina por convertirle en un incapacitado para la vida laboral y
social. A pesar de que las intercrisis son normales, el estado de angustia que vive el
paciente puede convertirle en un enfermo permanente. Se han desarrollado
24 CRITERIOS DE DISCAPACIDAD A NIVEL FUNCIONAL
Grado 1: Mi vértigo no afecta a mis actividades en absoluto
Grado 2: Cuando me mareo tengo que parar mi actividad por un tiempo, enseguida
pasa y puedo continuar con ella. Puedo continuar trabajando, conduciendo y
efectuando mi actividad sin ninguna restricción. No he cambiado mis planes o
actividades a causa del vértigo.
Grado 3: Cuando me mareo tengo que parar mi actividad por un tiempo, enseguida
pasa y puedo continuar con ella. Puedo continuar trabajando, conduciendo y
efectuando mi actividad aunque a veces he tenido que cambiar algunos planes y
hacer alguna restricción a causa del mareo.
Grado 4: Puedo trabajar, conducir, viajar, convivir normalmente con mi familia o
efectuar la mayoría de mis actividades, pero me exige un gran esfuerzo. Debo hacer
constantes cambios en mis planes.
Grado 5: Soy incapaz de trabajar, conducir o convivir normalmente con mi familia.
Soy incapaz de ejecutar la mayoría de las actividades que yo solía practicar. Incluso
actividades esenciales deben ser limitadas. Me encuentro incapacitado.
Grado 6: He estado incapacitado por un año o más y/o recibo compensación
25 Es lógico pensar entonces que en pacientes que sufren crisis muy fuertes y
frecuentes, muestren un nivel de afectación importante y un grado de discapacidad
muy alto. Estos pacientes refieren síntomas de ansiedad somática muy intensos. El
grado de limitación funcional en este caso es muy fuerte. El grado de actividad de la
enfermedad es bastante alto, y a priori, con un fuerte grado de deterioro vestibular y
postural.
Lo que subyace a la sensación de peor calidad de vida es la gravedad o intensidad de
las crisis de vértigo. La naturaleza imprevisible de las crisis puede llevar al paciente a
una situación frustrante de discapacidad anticipativa. El paciente procura evitar las
situaciones potencialmente problemáticas o comprometidas. A pesar de todo esto el
físico Kinney SE, 1997, afirma que resulta más discapacitante el componente
emocional que el componente físico. Las crisis de vértigo impactan en cuestiones de
índole física, y la hipoacusia y el acúfeno en cuestiones de índole emocional, psíquico
y social.
El grado de discapacidad no es exactamente el mismo entre hombres y mujeres con
enfermedad de Ménière. En las mujeres las crisis de vértigo son más intensas, bien
por una mayor incidencia de la ansiedad, o bien por un mecanismo dependiente de
cambios hormonales similares a los implicados en las migrañas.
La discapacidad se valora de acuerdo a una serie de normas que en nuestro país se
incluyen en el Real Decreto 1971/1999 (BOE 22/2000, de 26 de enero de 2000). Se
establecen varios grados de acuerdo o no a la existencia de signos objetivos, del
número de crisis al año y de la limitación para realizar ciertas actividades complejas.
Dentro de dichas limitaciones destacan la dificultad para realizar deportes que exigen
un notable esfuerzo y/o equilibrio, dificultades para realizar actividades fuera del
domicilio, impedimento para cruzar la calle por limitaciones en los giros rápidos de
cabeza, dificultad para bajar escaleras de inclinación normal o por la necesidad de
recibir ayuda para realizar tareas del hogar. De entre las actividades básicas de vida
diaria que resultan más difíciles de realizar, las más destacadas por los pacientes son
las de movilidad, ocasionalmente las de autocuidado y tareas domésticas y raramente
26
7. ASMES. ASOCIACIÓN NACIONAL DE AFECTADOS
ASMES, Asociación de Síndrome de Ménière España es una asociación sin ánimo de
lucro, que nace en Córdoba en 2016. Se compone de pacientes afectados, familiares y
profesionales especializados. Tienen como objetivo asistir a personas que se ven
afectadas por la enfermedad así como a su entorno familiar. Ofrecen asesoramiento
acerca de los tratamientos médicos a pacientes y familiares. Forman mediante
ponencias, cursos, talleres y reportan también apoyo psicológico.
A nivel global, intentan concienciar y poner de manifiesto la importancia de la
enfermedad de Ménière a las autoridades sanitarias. Ponen énfasis en la necesaria
atención especializada intentando conseguir dotaciones hospitalarias en las que
existan unidades específicas de patología vestibular. ASMES intenta obtener recursos
económicos para que las líneas de investigación existentes no se vean ralentizadas e
incluso tener la capacidad de abrir otras vías nuevas que llenen de esperanza el futuro
de los pacientes.
ASMES realiza actividades destinadas a promocionar la calidad de vida de los
pacientes de la enfermedad: ponen al servicio de la población un correo electrónico al
que se pueden dirigir en caso de cualquier consulta respecto al síndrome de Ménière.
Realizan talleres enfocados a la aceptación y adaptación del paciente a su patología,
talleres psicológicos, de meditación, relajación, taichí, yoga, pilates, etc…Organizan
simposios con médicos especialistas y pacientes de Ménière. Realizan sesiones
individuales y grupales de psicoterapia. Realizan una labor muy importante de difusión
y concienciación social de la enfermedad. Llevan a cabo acciones de recaudación de
fondos para proyectos de investigación relacionados de alguna manera con la
enfermedad. Mantienen contacto y establecen relaciones entre asociaciones
internacionales de otros países para poder estar al día en ensayos clínicos e iniciativas
globales.
ASMES colabora con el grupo de investigación de otología y otoneurología del centro
GENyO de Granada, donde han creado un protocolo para optimizar e incrementar el
banco de muestras de sangre de pacientes y familiares para investigar la genética de
Ménière.
En la era de las nuevas tecnologías, no podía faltar una aplicación especializada en el
27 disponible para Iphone y Ipad, y en breve para sistema operativo android. Esta App ha
sido desarrollada por médicos otoneurólogos para ASMES.
Se trata de una interesantísima herramienta elaborada para hacer un seguimiento lo
más exacto posible de la evolución de la enfermedad de Ménière. La App facilita que
los pacientes puedan registrar su sintomatología durante las crisis de vértigo junto con
las características de síntomas típicos y más importantes (intensidad, frecuencia,
duración, etc.) para así hacer un mejor seguimiento durante la consulta al especialista.
También incluye algunos otros síntomas para poder diferenciar la enfermedad de
Ménière de otras patologías que cursan también con vértigo episódico como la
migraña vestibular. Por otro lado, tiene un apartado de utilidades incluyendo la
posibilidad de hacer "audiometrías" (para documentar la fluctuación auditiva) y
determinar la vertical visual subjetiva. La App se completa con información sobre la
propia enfermedad de Ménière y recomendaciones sobre hábitos saludables y
medidas higiénico-dietéticas que contribuyan a un control mejor de la enfermedad.
28
8. PRONÓSTICO FUTURO. TERAPIA GÉNICA
Todo pronóstico futuro en la enfermedad de Ménière pasa por la investigación de
nuevos fármacos para la atenuación de los síntomas incapacitantes y el uso de
terapias génicas que aporten luz sobre el origen y la posible corrección de la mutación
responsable.
Auris Medical es una compañía biofarmaceútica suiza. Está dedicada al desarrollo de
terapias que abordan importantes necesidades médicas no cubiertas en otología. Auris
Medical ha desarrollado un fármaco para el tratamiento del acúfeno agudo del oído
interno. Se llama Keyzilen ®,y el tratamiento se administra en un ciclo que comprende
tres inyecciones intratimpánicas entre 3 y 5 días en el oído medio. Desde allí el
fármaco se distribuye a través de la ventana redonda hasta la cóclea. En un principio
el ensayo está en fase 3 de desarrollo clínico. Todavía es pronto para asegurar
resultados satisfactorios de este fármaco en la enfermedad de Ménière.
El Dr. Antonio López-Escamez es investigador principal en GENyO, centro de
genómica e investigación oncológica y es responsable del grupo de otología y
otoneurología. Este grupo está principalmente dedicado a la genómica de trastornos
vestibulares. El mayor interés de este grupo investigador está centrado en la
enfermedad de Ménière.
En la actualidad y como referente en la vanguardia investigacional están desarrollando
dos proyectos de investigación:
1.- Estudio de familias multicaso realizando secuenciación del exoma completo. Ya
han conseguido identificar nuevas mutaciones en genes no descritos en la enfermedad
y están realizando estudios funcionales intentando moderar la enfermedad mediante el
desarrollo de células madre pluripotenciales para conocer los mecanismos de la
misma.
2.- Este segundo proyecto está centrado en la enfermedad de Ménière esporádica y
para ello están utilizando una plataforma de genotipado que está diseñada para
identificar loci de susceptibilidad que previamente han sido asociados a otras
enfermedades autoinmunes. El interés es la identificación de estos loci para poder
29 cromosoma 2 y en el cromosoma 6. Actualmente están realizando estudios de
replicación para validar sus resultados.
9. CUESTIONARIOS TIPO EN LA ENFERMEDAD DE MÉNIÈRE
ESCALA DE SINTOMATOLOGÍA VESTIBULAR
El paciente debe rodear con un círculo el número que corresponda para indicar
cuantas veces ha sucedido cada uno de los siguientes síntomas en los últimos 12
meses:
1.- Sensación de giro o rotación del entorno:
a) Menos de 2 minutos 0 1 2 3 4
b) Más de 20 minutos 0 1 2 3 4
c) De 20 minutos a 1 hora 0 1 2 3 4
d) Varias horas 0 1 2 3 4
e) Más de 12 horas 0 1 2 3 4
2.-Dolores en la zona del corazón o del pecho 0 1 2 3 4
3.- Periodos de calor o frío 0 1 2 3 4
4.- Inestabilidad tan severa que le provoca la caída 0 1 2 3 4
5.- Náusea, sensación de estómago revuelto 0 1 2 3 4
6.- Tensión o dolor muscular 0 1 2 3 4
7.- Sensación de estar mareado, de dar vueltas
a) Menos de 2 minutos
0 1 2 3 4
b) Más de 20 minutos 0 1 2 3 4
c) De 20 minutos a 1 hora 0 1 2 3 4
d) Varias horas 0 1 2 3 4
e) Más de 12 horas 0 1 2 3 4
8.- Temblor, escalofríos 0 1 2 3 4
9.- Sensación de presión en uno o ambos oídos 0 1 2 3 4
30
11.- Vómitos 0 1 2 3 4
12.- Pesadez en brazos y piernas 0 1 2 3 4
13.- Alteraciones visuales (visión borrosa, manchas…) 0 1 2 3 4
14.- Dolor de cabeza y sensación de presión en la misma 0 1 2 3 4
15.- Incapacidad para permanecer de pie o caminar sin apoyo 0 1 2 3 4
16.- Dificultad para respirar, respiración acortada 0 1 2 3 4
17.- Disminución de la concentración o de la memoria 0 1 2 3 4
18.- Sensación de inestabilidad, pérdida de equilibrio
a) Menos de 2 minutos 0 1 2 3 4
b) Más de 20 minutos 0 1 2 3 4
c) De 20 minutos a 1 hora 0 1 2 3 4
d) Varias horas 0 1 2 3 4
e) Más de 12 horas 0 1 2 3 4
19.- Hormigueo o pinchazos de alguna parte del cuerpo 0 1 2 3 4
20.- Dolor en la parte baja de la espalda 0 1 2 3 4
21.- Sudor excesivo 0 1 2 3 4
22.- Tener un vahído, casi desmayarse 0 1 2 3 4
31 ESCALA DE DHI, DIZZINESS HANDICAP INVENTORY
El Dizziness Handicap Inventory (DHI), se ha diseñado para evaluar el impacto del
vértigo en la vida diaria, siempre desde la perspectiva del propio paciente. El DHI es
una herramienta útil, práctica y válida como evaluación del vértigo.
1. Mirar hacia arriba, ¿aumenta su sensación de vértigo? SI NO A VECES
2. ¿Se encuentra frustrado por su vértigo? SI NO A VECES
3. ¿Restringe viajes de trabajo/vacaciones por su vértigo? SI NO A VECES
4. Paseando por un pasillo o nave, ¿aumenta su vértigo? SI NO A VECES
5. Por su vértigo, ¿le cuesta levantarse de la cama? SI NO A VECES
6. ¿Restringe actividades sociales? SI NO A VECES
7. Por su vértigo, ¿le cuesta leer? SI NO A VECES
8. Su vértigo, ¿incrementa con las actividades de la casa? SI NO A VECES
9. Por su vértigo, ¿le da miedo salir solo/a o sin compañía? SI NO A VECES
10. Por su vértigo, ¿le molesta estar frente a otras personas? SI NO A VECES
11. Los movimientos bruscos de cabeza, ¿aumentan su m/v? SI NO A VECES
12. Por su vértigo, ¿evita asomarse en sitios altos? SI NO A VECES
13. El cambio de posición en la cama, ¿aumentan su vértigo? SI NO A VECES
14. Por su vértigo, ¿limita las actividades diarias? SI NO A VECES
15. Por su vértigo, ¿los demás pueden pensar que está bebido? SI NO A VECES
16. Debido a su vértigo, ¿evita salir a pasear solo? SI NO A VECES
17. El pasear por una acera, ¿aumenta su vértigo? SI NO A VECES
18. Su vértigo, ¿le impide concentrarse en el trabajo o deporte? SI NO A VECES
19. Su vértigo, ¿le limita a pasear a oscuras por la calle o la casa? SI NO A VECES
20. Por su vértigo, ¿le da miedo quedarse solo en casa? SI NO A VECES
21. Por su vértigo, ¿se encuentra discapacitado? SI NO A VECES
22. Su vértigo, ¿ha provocado tensiones familiares? SI NO A VECES
23. ¿Se encuentra deprimido por su vértigo? SI NO A VECES
24. Su vértigo, ¿interfiere con las actividades de la casa o laborales? SI NO A VECES
32 TIPOS DE PREGUNTAS Nº PREGUNTA PUNTUACIÓN
Aspectos emocionales (9): 2 9 10 15 18 20 21 22 23 -- 36 PUNTOS MAX
Aspectos funcionales (9): 3 5 6 7 12 14 16 19 24 -- 36 PUNTOS MAX
Aspectos físicos (7): 1 4 8 11 13 17 25 -- 28 PUNTOS MAX
NO: 0 PUNTOS
SI: 2 PUNTOS
A VECES: 4 PUNTOS
CUESTIONARIO UCLA – DQ (Dizziness Cuestionary)
Responda a las siguientes preguntas. en cada una de ellas señale la respuesta que
mejor describe su mareo o vértigo. Señale solamente una respuesta:
I ) Me encuentro mareado o con vértigo:
1. Raramente.
2. A veces.
3. La mitad del tiempo.
4. Habitualmente.
5. Siempre.
II ) Cuando estoy mareado mis síntomas son con frecuencia:
1. Muy suaves.
2. Leves.
3. Moderados.
4. Fuertes.
33 III ) El mareo o vértigo tiene la siguiente repercusión en mis actividades diarias
(trabajo, cuidado de la familia y personal, etc):
1.- No me afectan.
2.- Continúo con mis actividades sin restricción, aunque las limito.
3.- Continúo con mis actividades con reserva.
4.- Continúo con mis actividades aunque no las termino.
5.- Soy incapaz de llevar a cabo actividad alguna.
IV ) Qué impacto tiene su problema de mareo o vértigo en su calidad de vida:
1.- No tiene impacto alguno.
2.- Tiene cierto impacto.
3.- Tiene un impacto moderado.
4.- Me afecta bastante.
5.- Me afecta de manera considerable.
V ) Respecto al miedo a marearse:
1.- No me preocupa en absoluto.
2.- Raras veces me llega a preocupar.
3.- Me preocupa a veces.
4.- Frecuentemente me preocupo.
34
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