1 Artículo:
Título: La política energética de los Estados Unidos de América durante el período 2008-2017
Autor: Víctor Severino Mendoza Velázquez1
Fecha: 08/02/2018
Resumen: El presente trabajo busca analizar el devenir de la política energética de Estados Unidos durante el período de 2008-2017, a la luz de los elementos de cambio y de continuidad en relación con el período anterior desde 2000.
Palabras clave: política energética, recursos naturales, seguridad energética, Estados Unidos de América.
Introducción:
A partir del 2008 y hasta el 2017, se producen sensibles cambios y transformaciones en la política energética de los EE. UU. , en su conformación
y ejecución.
Una vez Barack Obama en el poder (2008-2016), la política energética de los EE. UU. estuvo diseñada estratégicamente a cumplir los objetivos que la misma tiene trazados para el país, de alcanzar su independencia de los combustibles provenientes del exterior, garantizar altas y permanentes reservas de combustibles en el país, disminuir y hacer más eficiente su consumo industrial, automotor y doméstico, incrementar las aéreas y los volúmenes de las extracciones de hidrocarburos en el territorio nacional, fomentar nuevas tecnologías y proyectos para el uso de los mismos y para la producción y uso de nuevas fuentes abastecedoras de combustibles.
1 Maestrante en Relaciones Internacionales, Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa
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No obstante, las políticas gubernamentales destinadas a su cumplimiento a partir del año 2008 reportaron sensibles cambios y modificaciones en los lineamientos y proyectos para su realización.
Desarrollo
Existieron algunas políticas y proyectos específicos, que fueron proyectados por las administraciones precedentes (William Clinton. George Bush y George
W. Bush) y en los que no se trabajó con tanta amplitud e intensidad, principalmente las referidas a las energías limpias, la ampliación de su producción y uso en diversas aéreas del territorio nacional, la reducción del empleo del carbón de piedra en la producción industrial y la generación de energía eléctrica.
Tampoco se trabajó con intensidad en la creación de nuevas tecnologías para un mayor uso de las más diversas fuentes de energías limpias y renovables, como las termosolar, geotérmica, marina, eólica, hidráulica, geotérmica y fotovoltaica y los combustibles como el biodiesel, bioetanol, el biogás, las masas vegetales y los residuos sólidos urbanos, entre otros más. Estas, fueron retomadas con energía y resolución por la administración del presidente Barack Obama a partir de su primer mandato en el 2008 y hasta el final de su segundo mandato en el 2016.
Las causas que generaron estas variaciones en la política energética de los
Estados Unidos a partir del 2008 están signadas por el proceso mismo que culminó con la asunción al poder de la superpotencia imperialista
estadounidense de una persona de raza negroide y de un origen social no incluido en la elite tradicional del país, aspectos contraproducentes con la propias características del sistema político del país y sin precedente, entre las costumbres históricas e intrínsecas de sociedad estadounidense.
Además, como parte de ese propio proceso, en un periodo que trascurrió después de las campanas bélicas y genocidios desplegados por la anterior
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administración del presidente George W. Bush en el Medio Oriente, se produjo como un resultado directo’, la apropiación y el dominio de las ricas reservas de
hidrocarburos de Irak y el incremento de los conflictos bélicos e inestabilidades en varios países de esa área petrolera, que a la vez alteraron, en cierta medida la comercialización de esos combustibles y su transportación segura hacia los EE. UU.
En este propio periodo se incrementaron las acciones políticas y diplomáticas en la ONU y en los principales organismos internacionales, como resultado de
amplias e intensas campañas desplegadas para concientizar a las poblaciones en el mundo, por parte de científicos, líderes políticos y las más diversas personalidades e instituciones políticas y sociales, de la necesidad de adoptar acuerdos y promover políticas internacionales por los estados, dirigidas a lograr acuerdos y ejecutar acciones y proyectos destinados a reducir la emisión de gases generadores del efecto invernadero, por un mayor uso de fuentes de energía y combustibles limpios y disminuir el uso de los combustibles de origen fósil (petróleo, gas natural, carbón de piedra, principalmente) y los derrames de estos en áreas marinas y terrestres..
A los EE. UU. no le era viable, como máxima potencia mundial, con poder unipolar y “referente de la genuina democracia y de políticas responsables, “a
la estadounidense ”, maniobrar a distancia de este reclamo universal de los más disímiles gobiernos y poblaciones del mundo.
Por esas causas de orden interno y externo es que la administración Obama
comienza a divulgar las pretensiones, proyecciones y acciones de los Estados Unidos de convertirse en la nación que en un periodo de tiempo reducido se
convertiría en la que mas aportaría a los esfuerzos por disminuir las amenazas de cambio climático, el efecto invernadero y de otros fenómenos que afectan actualmente a la humanidad presente y la futura.
Los EE.UU. ejecutaron acciones y proyectos positivos, destacables universalmente en este sentido, pero la realidad fue muy distante, diferente y perjudicial en el desempeño internacional de su política exterior.
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Los cambios introducidos en la política energética de los EE. UU. dirigidos a incrementar el uso de energías y combustibles limpios se potencian con la adopción de la “Ley Norteamericana de la Recuperación y la Reinversión” ( 2011)1, conformada principalmente por la dirección de los Departamentos de
Energía y Defensa, con el auxilio de un colectivo de economistas y científicos de estas disciplinas y de directivos representantes de grandes Empresas Trasnacionales de las esferas petroleras y de la producción y distribución de energía eléctrica por el país.
En la misma se diseñaron medidas y proyectos que promovían la reducción en el consumo de combustibles fósiles y las normas técnicas y legislativas para regular el consumo de estos combustibles, los niveles de producción y emisión de gases contaminantes y de efecto invernadero, para desplegar una permanente y paulatina reducción del consumo de electricidad en un 4 % a alcanzar para el 2030. Incluía además, el rediseño tecnológico de vehículos y maquinarias altas consumidoras de gasolina y diesel, para alcanzar una reducción en sus consumos y una mayor eficiencia en su trabajo, estimulando a las empresas y entidades que priorizaran y ampliaran su empleo.
Se concedieron créditos gubernamentales por una fabulosa cuantía de 80 billones de dólares para el fomento de proyectos destinados a la producción, uso y transportación de energías limpias, para incrementar la conexión eléctrica entre estas regiones rurales del país, productoras de energías limpias con las principales ciudades y otras áreas, en los diferentes estados del territorio
nacional e incrementar el uso de esas energías limpias en los hogares y en las necesidades comunitarias.
Con estos proyectos se incorporó un buena cantidad de tierras publicas, principalmente del centro, el oeste y el noroeste del país, a la producción de biocombustibles, revelando sus potencialidades productivas de las mismas e incrementando de esta forma el empleo laboral por estas actividades en esos territorios y disminuyendo el costo y el precio a la población por su consumo y
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el uso de equipos domésticos y maquinarias mas eficientes, destinados para este tipo.de energías.
Es reconocible, en la política impulsada por la administración Obama el logro de la construcción de grandes parques para el aprovechamiento de la energía solar en el desierto de San Bernardino, en el estado de California y el Lago Seco en el estado de Nevada y para el empleo de fuertes corrientes de energía eólica en los territorios de Chokecherry y la Sierra Madre, en el estado de Wyoming, la paralización de la construcción y el transito, por tierras
públicas, del oleoducto transportador de hidrocarburos desde el Estado de Alaska hasta el sur del territorio estadounidense.
Además, para impulsar esta nueva política energética en curso, en el 2015, fue aprobado y puesto en ejecución, bajo la rectoría del Departamento de Energía el “Plan de la Energía Limpia”2 y la creación de la “Agencia de Protección
Ambiental”, que potenciaban aún más las medidas y proyectos en curso por la
administración federal y los Estados.
Estas medidas gubernamentales estuvieron destinadas, en dar continuidad a la política de reducir las fuentes de energía y combustibles contaminantes del medio ambiente y la potenciación de la producción y el uso de de las energías y combustibles limpios en la generación de electricidad. El propósito establecido y divulgado era alcanzar para el 2035 la producción del 80% de la electricidad en los EE.UU. con el empleo de energías y combustibles limpios.
Simultáneamente la Casa Blanca en estos años, del 2009 al 2015, apoyó el incremento de las extracciones de petróleo y gas natural y la producción de carbón de piedra, en el territorio nacional, hasta llegar a duplicar la producción nacional de petróleo, triplicar la exportación de gas natural y mantenerse como el mayor exportador de carbón de piedra, principalmente hacia Europa.
Indiscutiblemente que durante todo estos años de mantuvo, por todo el país, una intensa y variada confrontación entre los partidarios políticos, económicos y legislativos de ambas tendencias de la política energética de los EE. UU. por
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,la continuidad en el nivel de producción y uso de los combustibles fósiles, contaminantes y a diferencia, por el mayor empleo de las energías y combustibles limpios.
La consecución de los objetivos fundamentales de la política energética de los EE. UU., durante el periodo, también tuvo su expresión en las acciones geopolíticas de su política exterior y de su condición de superpotencia que ejerce su dominio unipolar en la arena internacional, en la garantía y fortalecimiento de las utilidades de las grandes Empresas Trasnacionales
estadounidenses de los hidrocarburos, del comercio y la transportación de las producciones petroleras.
Ejemplos evidentes de ello fue la promoción, organización e intervención, usando variados pretextos y mecanismos, de fuerzas militares en la República Yamahira Árabe de Libia, en el 2013, contra el gobierno legitimo de su presidente Muammar al Kadhafi, que provocaron la desestabilización del país y la apropiación de sus recursos de hidrocarburos por esas Trasnacionales estadounidenses y la eliminación de un competidor importante en esa esfera.
De igual curso resultaron las maniobras del gobierno estadounidense y de las compañías transnacionales, que provocaron la caída brusca de los precios y del volumen importador de hidrocarburos por los EE.UU. que afectó significativamente, política y económicamente, a grandes contarios, competidores, productores de hidrocarburos como Rusia, Venezuela, países del Medio Oriente y a Irán.
A este país del Golfo Pérsico, los EE.UU. lo mantuvo sancionado durante
muchos años por el desarrollo de su programa nuclear pacifico, pero que lo limitó y disminuyó como país competidor en el mercado mundial de hidrocarburos. La promoción, organización y apoyo, por los EE.UU., de los grupos adversos y terroristas que han provocado un prolongado conflicto interno en la República de Siria, procurando cambiar la orientación de su gobierno y con ello favorecer los acuerdos para la construcción de oleoductos que transporten, por su territorio, hidrocarburos desde Irak y otras aéreas
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adyacentes, de forma directa hasta las costas del Mar Mediterráneo para facilitar su comercialización por estas Empresas Trasnacionales estadounidenses con países de Europa.
A modo de conclusión:
De cierta manera, con asunción al poder federal en los EE. UU. por la nueva administración del presidente Donald Trump, en el 2017,se le ha dado continuidad a esta política energética trazada con anterioridad, aplicando
algunas modificaciones, que por sus implicaciones internas y externas le confieren una cualidad diferente pero orientada a continuar en la reducción de la dependencia externa de energía por los EE. UU., a lograr la autosuficiencia energética del país e incrementar la producción de carbón, petróleo y gas natural en nuevas y antiguas áreas del Estado de Alaska, la plataforma continental al oeste y en el golfo de México.
Miller Ethan, 2017, “La negación por la Administración Trump del legado del Presidente Obama en política energética”, Revista “Foring Affairs”, Buenos
Aires3, expone que “ Con estas variaciones, la administración de Donald
Trump, persiguen los objetivos de incrementar el empleo, la inversión empresarial y la dinámica productiva de muchas ramas de la economía nacional, mantener a cierto nivel y en determinadas áreas, los proyectos en funcionamiento, productores de energías y combustibles limpios, desplegar una política exterior más agresiva, manifestada en la actualidad reciente con la renuncia a la firma por los EE. UU. del “Tratado Medioambiental Internacional “
de Paris 2016, recrudecer las medidas agresivas contra la República Bolivariana de Venezuela, país que posee las mayores reservas mundiales de
hidrocarburos, denunciar el Acuerdo 5 más 1 con la República Islámica de Irán y adoptar medidas restrictivas contra la misma, que finalmente limitaran las capacidades del país como productor y comercializador de combustibles”2
Con todo ello se aspira lograr incrementar las ganancias de las Empresas Trasnacionales estadounidenses del combustible, que contribuya a fortalecer su liderazgo mundial en el sector energético y, al mismo tiempo, provoque un
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cambio significativo en las relaciones internacionales y en las relaciones de los Estados Unidos con el resto del mundo.
No es inteligente subestimar la nueva estrategia iniciada por el presidente Donald Trump, sus objetivos, los cuales no están exentos de serias contradicciones, incluso de intereses, a lo interno de la propia cúspide del capital en los propios EE.UU.
Referencias bibliográficas:
1 White House.,2011, “Ley Norteamericana de la Recuperación y la Reinversión” (2011), Wikipedia, Washington, EE. UU..
2. White House. 2015. "Plan de la Energia Limpia". Washington: Congreso de los Estados Unidos, Wikipedia, Washington, EE.UU.
3 Miller Ethan, 2017, “La negación por la Administración Trump del legado del Presidente Obama en política energética”, Revista “Foring Affair”, Buenos Aires.