Evolución política y conquista
del voto popular en 1946
Political evolution and conquest
of popular vote in 1946
KARIBAY J. GARCÍA-LEÓN1 [email protected] Universidad Metropolitana
Recibido: 02/04/2017 Aceptado: 10/10/2017
1 Licenciado en Estudios Internacionales (UCV) y Magíster en Estudios Políticos y de Gobierno
(UNIMET). Profesor Asistente a tiempo parcial, adscrito al Departamento de Humanidades
de la Universidad Metropolitana.
Resumen
A la muerte de Gómez, su sucesor, Eleazar López Contreras, abrió un resquicio a la reforma del Estado; todo esto dentro de grandes limitaciones a la organización y participación popular. Con la llegada de Isaías Medina Angarita, se inició un evidente progreso en materia de apertura política. Fue el primer presidente en gobernar sin presos, exiliados ni perseguidos; por otra parte, en este mismo período existió una negativa a una verdadera democratización, ya que para las clases conservadoras, el mayor peligro de una democracia plena era el triunfo electoral de gobiernos con apoyo de las masas “sin cultura ni propiedad”. Para 1945 todas las vías electorales estaban cerradas para el ascenso al poder de Acción Democrática, por eso se alió con un grupo de militares para apoyar el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945. El partido ocupó el gobierno y llevó a cabo los cambios institucionales para la instauración de una democracia moderna de masas. Este hecho
histórico, denominado la Revolución de Octubre, significó un polémico proceso que dio lugar a un cambio radical de todas las reglas de juego existentes. Esto llevó al desplazamiento de las élites políticas tradicionales, la aparición de los partidos modernos de masas y la liberalización y democratización del Estado.
Palabras clave: democracia, participación, revolución, Estado.
Abstract
On the death of Gómez, his successor, Eleazar Lopez Contreras, opened a loophole to reform the state; All within limits of popular organization and participation. With the arrival of Isaías Medina Angarita, began an evident progress in the matter of political opening. He was the first president to rule without prisoners, exiles and persecuted. On the other hand, during this same period, there was a denial of true democratization, since for the conservative classes the greatest danger of a full democracy was the electoral triumph of governments with the support of the masses “without culture or property.” By 1945 all the electoral routes were closed for a rise to the power of Democratic Action, for that reason it allied itself with a group of military to support the coup d’état of October 18th, 1945. The party occupied the government and carried out the changes Institutions for the establishment of a modern mass democracy. This historical event called the October Revolution was a contro-versial process that led to a radical change in all existing rules of the game. This led to the displacement of traditional political elites, the emergence of modern mass parties, and the liberalization and democratization of the state.
Key words: democracy, participation, revolution, State.
Presentación
Los años que van desde 1936 a 1945 están signados por una Vene-zuela de herencia gomecista, un país resultado de un período que nació en 1908 y que estuvo caracterizado por la clausura de los derechos ciudadanos y las libertades públicas, mantenida por el dominio de una persona que concentraba en sus manos todos los poderes del Estado a
través del control efectivo del Ejército y de todos los cuerpos policiales y de seguridad.
También la situación económica era trágica. Los indicadores sociales estaban estancados, aún se vivía en un contexto rural en el cual la te-nencia de la tierra era dominada por unos pocos. El enemigo número uno en los campos era la malaria:
La malaria o paludismo representaba una de las principales causas de despoblación en Venezuela. Tanto en el aumento de números de muertos como por la reducción de números de nacimientos (Yépez Colmenares, 1995: 17).
Por otro lado, la educación se caracterizó por estar en manos de unos pocos: sólo en cada capital de estado o la principal ciudad se ubi-caba un liceo y en los demás lugares solo había escuelas rurales o religiosas, y para 1936 el total de estudiantes universitarios era de apenas mil quinientos2. En la Universidad Central, hasta finales de la dictadura
los cursos se abrían cada dos años porque no había partida asignada para los recursos anuales3. El crecimiento demográfico estaba
estan-cado: “La situación no se debía a la falta de nacimientos, sino al elevado índice de mortalidad infantil” (Yépez Colmenares, 1995: 17). Mientras tanto, el promedio de inmigración extranjera durante la dictadura fue de poco más de mil inmigrantes por año4.
En suma, la Venezuela de 1936 enfrentaba grandes retos de cara a la cuarta década del siglo XX. Es también el período en donde se van fracturando los pilares donde se asentaban todas las prohibiciones de los derechos ciudadanos. A partir de 1936 comienza el surgimiento de algunos movimientos cívicos; varios estallidos populares y
manifestacio-2 Diccionario de la Fundación Polar (2010). “Educación en Venezuela”. Caracas: Fundación
Empresas Polar.
3 Ídem.
4 Diccionario de la Fundación Polar (2010). “Inmigración”. Caracas: Fundación Empresas
nes callejeras van de la mano de la fundación de partidos políticos, sin-dicatos, gremios y asociaciones. Hasta 1945, y de manera abrupta, el conjunto de promesas y avances dentro de la transitoriedad acabaría con un acontecimiento que aunque con muchas contrariedades y exce-sos, otorgó a los venezolanos el ejercicio pleno de la soberanía popular mediante el voto. Esta acción representa la más importante en el plano político, pues permitió a todos los venezolanos elegir a sus gobernantes en procesos comiciales libres. Este acontecimiento marcaría el hecho inaugural de la conquista de su ciudadanía por parte de los venezolanos, siendo el voto el acto de mayor igualdad democrática. En suma, a partir de 1945 inició un proceso vertiginoso de cambios y reformas del Estado, en donde el protagonista fue el venezolano y su entrada al goce máximo de sus derechos ciudadanos, así como la ruptura con los métodos auto-cráticos de elección y representación política.
El aprendizaje democrático
Como Venezuela carecía de todo funcionamiento democrático, los años que van desde 1936 hasta 1941, con la presidencia del general Eleazar López Contreras, podemos denominarlos como de intenso apren-dizaje democrático.
La tarea de López Contreras no fue fácil. El presidente debía hacer compromisos con las élites de la anterior estructura, las nuevas gene-raciones, los movimientos sindicales y sobre todo con los movimientos civiles que salían a las calles a la luz de una apertura democrática y la conformación de partidos políticos.
De este modo, por un lado, el país contempla importantes manifestacio-nes populares, como la multitudinaria del 14 de febrero de 1936. Con-templa también el estallido de huelgas de significación, como la huelga petrolera de diciembre de 1936 (Urbaneja, 2012: 48).
López Contreras, ministro de Guerra y Marina, salió victorioso de aquella conspiración que se venía dando desde antes de la muerte de
Gómez para hacerse con el poder. El 19 de abril de 1936 se iniciaría un nuevo período presidencial y todos sabían de antemano que Gómez no llegaría con vida a tan ansiada fecha. En el ocaso de su vida, todos se disputaban la presidencia, siendo reconocidos Eustoquio Gómez y López Contreras por ser los albaceas del régimen y disputarse la sucesión. López Contreras, rechazando toda forma de escaramuza caudillista, hace respetar el ordenamiento constitucional y en Consejo de Ministros se elige al presidente encargado. El 18 de diciembre de 1936 fue designado presidente López Contreras, el Congreso lo ratificó y así continúa el orden legal dispuesto en la Constitución.
El asesinato de Eustoquio Gómez en 1936, más la huida de casi toda la familia Gómez al exterior, hizo aliviar un tanto las pugnas de la familia y la pasada estructura gomecista. El 19 de abril de 1936 el presidente designado resultó electo por el Congreso gomecista, como presidente de la República para el período 1936-1943. Con esta acción, más allá de representar el poder de los Gómez, López Contreras simbo-lizó la imposición del poder militar por encima del respeto a las libertades individuales.
Por otra parte, el petróleo ha dinamizado la sociedad. Con ello, las necesidades y exigencias de los ciudadanos cambia y la participación política no se hacía esperar. Los líderes de aquel movimiento ya en 1928 demandaban la participación democrática. Un ejemplo de ello es el Plan de Barranquilla, un documento de análisis escrito contra la dicta-dura de Juan Vicente Gómez en 1931, cuyos planteamientos habían persistido en su mayoría entre los jóvenes que décadas más adelante serían los principales líderes políticos.
El Plan de Barranquilla, suscrito en marzo de 1931 por quienes con ese acto, están dando a luz a la Agrupación Revolucionaria de Izquier-da (ARDI), el más lejano ancestro de Acción Democrática. No es un simple programa político, sino también el primer ensayo venezolano de historiografía marxista” (Caballero, 2010: 24).
La verdadera significación de este manifiesto y de los muchachos de esta generación, es en realidad que ellos inventaron y desarrollaron la política de su tiempo, y además serán los protagonistas de los cambios y acontecimientos de Venezuela en las siguientes décadas.
El espíritu del movimiento puede centrarse en el primer párrafo de aquel documento histórico:
La repercusión de los movimientos insurgentes iniciados en América Latina al finalizar 1929 y continuados durante los años 30 y 31; la crisis económica; la creciente saturación del descontento en las masas; la anarquía agudizada entre los servidores del despotismo, ante la decrepitud del jefe del régimen y la imposibilidad de acordarse entre ellos para designarle sucesor, son factores concurrentes que nos autorizan a esperar un próximo y decisivo conflicto entre las masas populares de Venezuela y el gobierno de los Gómez. Dentro de la más rigurosa lógica histórica está también la previsión de que en esa lucha, tras peripecias poco prolongadas, triunfará la voluntad nacional. La historia de América, en sus cien años de lucha contra el absolutismo personalista, tiene constatado el hecho de que ninguno de los gobier-nos de fuerza se bastaron con el solo aparato militar para sostenerse indefinidamente cuando ya el determinismo de la evolución había señalado su caída. Como Porfirio Díaz y como Juan Manuel de Rosas, Gómez será arrollado por el primer imitador de Madero o Urquiza que transporte a Venezuela, en esta o aquella forma, rifles y cartuchos. Ya las masas venezolanas están “armadas de la resolución vehemente de armarse”, cumpliéndose la más fundamental de entre las condicio-nes objetivas que para poner a la orden del día la insurrección exigen los de la rigurosa dialéctica materialista (“Especial: Un documento que es un programa: El Plan de Barranquilla, elaborado en marzo de 1931”, El Diario de Caracas, pp. 19-22. sábado 3 de octubre de 1981).
También, el ordenamiento económico e ideológico que caracterizaba al sistema internacional del momento, aunado a las consecuencias de la Gran Guerra y la Gran Depresión, provocó sucesos de movilización social que aumentaron las expectativas de participación política.
Las corrientes marxistas, la Revolución Rusa y la Revolución Mexica-na marcaban la formación ideológica de los que en tiempos de Gómez sufrieron cárcel o destierro5. Armados potencialmente con esas ideas
sobre la necesidad de un nuevo orden mundial, daban pie a la creación de nuevos núcleos donde nacían los partidos políticos, otro fenómeno que tuvo que sortear López Contreras, en un país donde las decisiones eran tomadas por el Gran Elector. También el gobierno estimuló, en cierta medida, la aparición de ciertos partidos políticos6 y la
reestruc-turación de algunos otros antes del gomecismo. Estos intentos durarían muy poco a causa de la irrupción de ideas y movimientos con mayor influencia. Esos nuevos partidos se forman en un clima de intensas discusiones políticas en donde se diagnostican, en diferentes planes y programas, los problemas y calamidades de Venezuela.
Por otro lado, y para evitar la irrupción de esos grupos políticos, en su mayoría de corrientes marxistas, el gobierno impulsó el famoso inciso sexto del artículo 32 de la Constitución7:
Se considerarán contrarias a la independencia, a la forma política y a la paz social de la nación las doctrinas comunistas y anarquistas, y los que las proclamen, propaguen o practiquen serán considerados como traidores a la patria y castigados conforme a las leyes (Urbaneja, 2012: 49).
5 Estos hechos históricos de escala mundial tuvieron una repercusión entre los jóvenes
políticos, intelectuales y estudiantes universitarios venezolanos. En su mayoría habían leído libros marxistas donde se decía que la vía para tomar el poder era la de las armas; aunque para 1930 ya muchos habían abandonado su condición de marxista-leninistas. En palabras de Rómulo Betancourt (1976): “había una dualidad, de buscar en el marxismo claves para comprender nuestros problemas y de no enajenar mi posición política al comunismo” (pp. 39).
6 Algunos de estos partidos políticos nacidos con auspicio oficial, fueron en realidad
plataformas electorales muy puntuales con las que el gobierno generaba la impresión de apoyo y promoción de un sistema libre de partidos políticos.
El nuevo gobernante ordenó la vuelta de los exiliados8 al país y la
liberación inmediata de los presos políticos, asume el poder vestido de civil y para sorpresa de muchos, redujo el período presidencial de siete a cinco años, y estableció la no reelección presidencial, posteriormente consagrada en la reforma constitucional de 1936. Su famosa frase “calma y cordura” le hace ganar la adhesión de algunos sectores del país.
Lo más resaltante del decenio, en cuanto a su diferencia con respecto a la época del gomecismo, es la alternación real que se opera en la Presidencia de la República con los generales Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita. El primero llega al poder mediante la apli-cación a la letra de las disposiciones al efecto establecidas en la Constitución de 1931 (García Ponce, 2010: 10).
Los inicios de esta apertura marchan al son de una turbulencia: los ciudadanos despiertan de un largo sueño social, donde adquieren con-ciencia de un momento a otro de la expresión individual y colectiva. Las metas históricas pasan de ser sueños de caudillos a proyectos nacionales y de progreso; la forma de agruparse pasa de ser las montoneras a partidos políticos y organizaciones civiles, y siempre están presentes las elecciones directas como medio para lograr esa meta histórica.
En estos años también el gobierno debe ejecutar tareas de una manera más activa en la sociedad. Para este cometido hay un elemento clave para entender la Venezuela postgomecismo. Se trata del Programa de Febrero, un documento de gran importancia que expresa la visión de un Estado mucho más activo. Este programa se trata, primero, de una lista de carencias y necesidades de Venezuela; y segundo, de una pro-puesta integral del gobierno para cada una de esas carencias. Prueba de ello es el último párrafo del preámbulo de este programa:
8 Este no sería el último exilio de grupos políticos de oposición y movimientos de izquierda,
pues el 13 de marzo de 1937, bajo el “Decreto de Expulsión de Afiliados a la Doctrina Comunista” fueron expulsados del territorio nacional al menos veinte personas. Esta expul-sión fue por el término de un año, por supuestamente estar afiliados a la doctrina comunista considerada perjudicial para el orden público.
Dada la complejidad de los problemas de reconstrucción nacional a que el Gobierno y el pueblo tienen que enfrentarse en las presentes circunstancias, este programa no puede abarcarlos todos, y así me limitaré a bosquejar solamente aquellos que revisten mayor urgencia y cuya solución no debería aplazarse por más tiempo (Figueroa, Naudy, (compilador), 2006: 123 en García Ponce, 2010: 47).
El gobierno de López Contreras estuvo marcado por el propósito de reivindicar algunos principios en las libertades, moderándose dentro del sistema gomecista y abriéndose a su vez a la presencia activa de la sociedad en la vida política nacional e institucional. Uno de los momentos de mayor tensión de su gobierno fue el día de la elección del general Isaías Medina Angarita, el 28 de abril de 1941, por parte del Congreso Nacional. Meses antes de la mencionada elección, López Contreras estuvo tentado a ejercer de Gran Elector y recomendar como sucesor a su paisano, el doctor Diógenes Escalante, con quien le unían varios vínculos: eran tachirenses, nativos de Queniquea y antiguos compañeros de liceo. Sin embargo, frente a este propósito se atravesó Victorino Márquez Bustillos9, quien a la sombra de su vejez, aún era el gomecista
más prominente. Este le manifestó a López Contreras que era adverso a cualquier candidatura civil y que necesariamente el candidato debía ser un militar, pues los militares gomecista así lo disponían y además amenazaban con una revolución si el próximo presidente no salía de entre sus compañeros.
López Contreras y sus más cercanos colaboradores deciden escoger a un militar joven, surgiendo entonces la candidatura de Medina Angarita, con cuya elección quedaría destruida la conspiración encabezada por Victorino Márquez Bustillos; pero a su vez, alargaría la transición. “Te-niendo en cuenta todos estos factores, y pasando por encima de sus propias preferencias el presidente López designó como sucesor al general Isaías Medina Angarita” (Urbaneja, 2012, p. 61).
9 Hombre de confianza de Juan Vicente Gómez. Ejerció entre 1914 hasta 1922 la presidencia
El día 28 de abril de 1941 ciento treinta congresistas daban su voto al general Isaías Medina Angarita y solo trece a Rómulo Gallegos. El período presidencial de Medina Angarita, lejos de ser una gestión con-servadora, significó la continuidad y el aumento en la implementación de conductas democráticas. El 25 de mayo de 1944 el presidente del Senado encomendó a la Comisión Permanente de Relaciones Interiores el estudio de una reforma parcial de la Constitución de 1936. Esta modi-ficación eliminó el inciso sexto del artículo 32, que declaraba traidores a la patria a los que manifestaran las doctrinas anarquista o comunista; otorgó el voto a las mujeres para la elección de concejales y estableció la elección directa de los diputados al Congreso Nacional. De esta manera el Presidente de la República se elegiría en segundo grado, aunque del sufragio siguieron excluidos los analfabetas, y las mujeres aún no par-ticipaban en la elección de diputados; pese al intento de la oposición de persuadir al gobierno sobre una reforma mucho más profunda.
Las intervenciones a favor del voto universal, directo y secreto fueron notables; los partidos de oposición acusaban al Congreso de ser incapaz de actuar con independencia y determinación en todas las reformas necesarias, y es que a pesar de la apertura democrática vivida durante el gobierno de Medina, se gestaba una gran insatisfacción de todos los sectores, que demandaban poder elegir por medio del voto popular a todos sus representantes. Esto será sin lugar a dudas un punto de in-flexión del gobierno medinista y además una de las razones esgrimidas para los acontecimientos del 18 de octubre de 1945; y aunque la oposi-ción reconocía inicialmente los avances del gobierno, Venezuela exigía un ritmo acelerado de aquellas reformas.
Sin embargo, el saldo final de este gobierno es el de notables avances en materia política y económica; no hay exilios forzados ni restricciones políticas partidistas.
Medina Angarita, sucesor en la presidencia de López, representó un evidente progreso en materia de libertades políticas. Fue el primer presidente venezolano del siglo XX que gobernó sin presos ni exiliados
políticos, lo cual constituía una verdadera proeza en la historia de Venezuela” (Rey, 2009: 71).
Todos los nuevos líderes políticos podían ejercer y desarrollar su actividad pública. Esto aumentó considerablemente durante el gobierno de Medina. “Es una situación caracterizada por la ausencia de represión política y legalización de los principales partidos de oposición” (Rey, 2009: 72).
En septiembre de 1941 se fundó Acción Democrática. El Partido Comunista de Venezuela pasa a la legalidad en 1945. También la Unión Nacional de Estudiantes evoluciona en 1946 y pasa a llamarse Partido de Acción Nacional, antesala al Comité de Organización Político-Electoral Independiente, Copei. De hecho, el mismo gobierno se beneficia de estas libertades con la creación del partido oficialista, Partido Democrático Vene-zolano, en 1943. La creación de este partido, inicialmente tuvo otra razón.
El ventajismo derivado de la intervención gubernamental fue evidente. El presidente Medina ha reconocido que los miembros del partido, que eran altos empleados del gobierno, frecuentemente ministros, “excitaban a los hombres que servían como funcionarios públicos a que ingresaran al partido que defendía las ideas políticas del gobierno” (Rey, 2009: 73).
El escamoteo gubernamental hacía tropezar al Presidente con todos los sectores del país. La situación política, con el pasar del tiempo era cada día más compleja y a Medina Angarita se le acercaba el fin de su mandato, por lo que el Congreso debía escoger al próximo Presidente.
La iniciativa de crear un partido desde el poder venía dada por la necesidad de hacer una vida democrática donde reinaran las organiza-ciones de partido. Consideraba, asimismo, que en la medida que el par-tido creciera, ya no dependería de la inspiración de un hombre sino de la voluntad nacional, organizada en cuadros de partidos. En esa tónica, para mediados de 1943 se perfila Acción Democrática como el principal partido opositor. También en la lista de partidos que se inauguraban
opo-sitores se encontraba Acción Nacionalista, bajo la dirección de Rafael Caldera y Pedro Lara Peña; y las Cívicas Bolivarianas continuadas por el expresidente López Contreras. Ni las Cívicas Bolivarianas, ni Acción Nacionalista tenían la fuerza para dar la batalla diaria de la oposición contra el régimen medinista. Esta tarea la haría Acción Democrática.
Se va montando así una red de contactos y relaciones, que no tiene aún la característica de disciplinado partido que adquirirá luego, pero que va haciendo de AD la organización de mayor penetración popular del momento (Urbaneja, 2012: 63).
En otro orden de ideas, en estos años está lo que Urbaneja (2012) llama “la joven oficialidad como bomba de tiempo” (p. 63). Un hecho de mucha importancia dentro de las Fuerzas Armadas. Porque si es muy cierta la buena voluntad de Medina para ejecutar algunos cambios, tam-bién es cierta la inconformidad en muchos sectores de la vida nacional, pues la profesionalización técnica e intelectual de los jóvenes oficiales había tomado otras dimensiones. Esos jóvenes, también al tanto de los procesos políticos, encuentran que los oficiales que los dirigen carecen de preparación y que su camino al ascenso profesional estaría bloqueado por los antiguos generales gomecistas. Sentían también que el Presiden-te los había olvidado, que se había rodeado de caraqueños y civiles y que dejaba a un lado a la institución en donde él se había formado. Estos jóvenes oficiales en descontento formarían en 1943 una logia cons-pirativa llamada Unión Patriótica Militar, en la que preparaban su principal misión: un golpe de Estado.
Para este grupo lo preferible no era instaurar una dictadura militar, cosa que iría contra la corriente de la vida política del país, cada vez más democrática, y también contra el ambiente internacional, que en la inmediata posguerra festejaba el triunfo de las democracias contra el fascismo (Urbaneja, 2012: 75).
Dentro del trabajo político que venía adelantando Acción Democrática entre los obreros y campesinos estuvo el ofrecimiento de elegir a sus
go-bernantes entre todos los venezolanos por igual, hombres, mujeres, alfabetos y analfabetos. Además del ofrecimiento de una ampliación de los derechos sociales y económicos. Este partido llevaba consigo la bandera del voto popular. “Su principal fuerza estaba en las masas mayo-ritariamente analfabetas, que no tenían derecho a voto. Por eso para AD era urgente la adopción del voto universal” (Urbaneja, 2012: 74).
Por su parte el gobierno, de acuerdo con la propuesta, decía que esta reforma sería efectiva para las elecciones de 1951. Para AD y la mayoría de los sectores políticos este tiempo parecía mucho. Para el gobierno y el PDV quizás era el tiempo necesario para construir una base política consolidada.
En palabras de Juan Carlos Rey (2009):
La negativa de Medina y su equipo a una verdadera democratización de Venezuela es comprensible. Para las clases conservadoras, el mayor peligro, en caso de que se establezca una democracia plena, era el posible triunfo electoral de demagogos, apoyados por masas irresponsables sin cultura ni propiedad, que establecieran un gobierno en favor de los intereses de dichas masas, violando los derechos de las minorías (p. 75).
Por otro lado, la Unión Patriótica Militar avanzaba en sus planes debido a su descontento con el gobierno y su subordinación a oficiales de menor preparación. Lo cierto es que este episodio fue la frustración de los que querían una reforma inmediata en las fórmulas de elección.
Para el 5 de mayo de 1945 se promulgó una reforma a la Constitución de 1936. Esta reforma no cumplía los requerimientos políticos de un país distinto al de 1936. Las elecciones al Senado y a la Presidencia de la República seguían siendo de segundo grado; se le concedía el voto a la mujeres, pero solo para los Concejos Municipales; se le otorgó al Presiden-te la poPresiden-testad de dictar en medidas excepcionales, órdenes en maPresiden-teria económica y se elimina el inciso sexto del artículo 32 de la Constitución que prohibía el funcionamiento del Partido Comunista de Venezuela.
A comienzos de junio de ese año, Acción Democrática marcará posición frente a la sucesión presidencial, al no lanzar candidato pre-sidencial, pues consideraban que hacerlo contribuiría a darle fuerza y validez a un proceso electoral viciado, en el cual el ciudadano no tenía acceso y de antemano la voluntad del Presidente, controlador del Congreso Nacional, estaría asegurada.
En medio de los conflictos por la transición presidencial, el hombre que gozaba de la aceptación de casi todos los sectores era el diplomático Diógenes Escalante, embajador de Venezuela en Washington. Escalante había aceptado la candidatura, pero con la sola condición de que al primer año de su mandato se hiciera una reforma a la Constitución que otorgaría el voto directo, universal y secreto. Aquellas condiciones de Escalante, sumadas a su buena reputación, lo hacían aceptable para Acción Democrática. Con esta jugada, los dirigentes de este partido lograron convencer a los militares de la Unión Patriótica Militar de detener el golpe de Estado que venían preparando, quienes desde hacía meses estaban en contacto con la dirigencia de Acción Democrática para que esta organización pudiese garantizarles apoyo popular. Por su parte, Medina estaba dispuesto a que Escalante fuera el candidato, incluso por encima de su partido.
Las jugadas de la vida dejarían a Escalante fuera del juego político, un revés que hubiese cambiado sustancialmente el curso de la historia:
Sea lo que sea, nada de eso pudo llevarse a cabo, a causa de la aparición de un imprevisto que cambió la historia del país. Una sor-presiva enfermedad mental de Escalante lo inhabilitó para ser candidato presidencial (Urbaneja, 2012: 77).
A días del anuncio de la enfermedad de Escalante, Medina Angarita anunciaba el nombre de su candidato, Ángel Biaggini, ministro de Agri-cultura y Cría, quebrándose así la unidad existente en torno a la candida-tura de Escalante. La lucha por la sucesión se agudiza cada día más, y el Partido Democrático Venezolano escogió al candidato mediante
asam-blea nacional. Biaggini obtuvo la mayoría de votos. Mientras la crisis política se acentuaba en torno a la sucesión presidencial y la tensa presentación de los candidatos, la Unión Patriótica Militar, encabezada por Carlos Delgado Chalbaud y Marcos Pérez Jiménez, llevaban adelante su estrategia para deponer al presidente Medina Angarita mediante un golpe de Estado y luego llamar a un partido de oposición que tuviese capacidad para tomar las medidas políticas necesarias, un partido que no podía ser otro que Acción Democrática.
El golpe de Estado estalló el 18 de octubre de 1945, terminando el período de Medina y la ruptura con otro orden existente. En adelante, nuevos hombres, y bajo otro sistema político, iniciarían las trasforma-ciones necesarias.
El primer experimento democrático
El 18 de octubre de 1945, ciertamente, se produce un golpe de Estado que instauraría un gobierno que habría de realizar cambios en la estruc-tura de poder de la sociedad venezolana, además de instaurar el voto popular para todos los ciudadanos por igual.
En realidad, la llamada Revolución de Octubre dio lugar a un cambio radical en las reglas de juego políticas imperantes hasta entonces y, como consecuencia de tal cambio, se produjo un desplazamiento de los grupos sociales que en virtud de tales reglas se benefician del poder, y el acceso al mismo de otros grupos sociales (Rey, 2009: 76).
El golpe dio lugar a la Junta Revolucionaria de Gobierno, constituida horas después de los acontecimientos que derrocaron a Medina. Esta junta fue presidida por Rómulo Betancourt y compuesta por dirigentes de AD: Raúl Leoni, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Gonzalo Barrios, los tenientes coroneles Carlos Delgado Chalbaud y Mario Vargas, y el médico independiente Edmundo Fernández.
Esta Junta comenzó a hacer los arreglos necesarios para poder esta-blecer un régimen democrático, cuyo pilar fundamental era crear las
leyes para la instauración del sufragio universal, directo y secreto por primera vez en la historia de Venezuela. A grandes rasgos, se trató de una aceleración en la creación y modernización de las instituciones demo-cráticas en el país, no obstante, ese nuevo orden significó una ruptura radical con los actores del poder dominante desde principios de siglo.
Desde el primer día de su creación, la Junta Revolucionaria de Go-bierno se dedicó a construir un régimen electoral que estableció el derecho al voto para todos los ciudadanos de manera igualitaria, y así participar directamente en las elecciones para elegir a los representantes a una Asamblea Nacional Constituyente. Esta acción fue mediante un estatuto electoral:“La Junta Revolucionaria de Gobierno aprobó un de-creto mediante el cual garantizó a los venezolanos, hombres y mujeres, mayores de 18 años, los más amplios derechos para elegir a los dipu-tados a la Asamblea Nacional Constituyente” (Consalvi, 2010: 51).
Las reformas emprendidas por el nuevo régimen democrático se hacían muchas veces por imposición de la cúpula de Acción Democrática que afectaban intereses variados, junto a la posición auspiciosa al sec-tarismo de Rómulo Betancourt. También dominó la atención pública la actuación de los juicio de responsabilidad administrativa, mediante los Jurados de Responsabilidad Administrativa, que tenían entre sus funciones la investigación de la conducta pública de los funcionarios gomecistas, lopecistas y medinistas, para enjuiciarlos si se les encontraba incursos en casos de corrupción. La acción de esos jurados significó en muchas ocasiones el acoso de los dirigentes de Acción Democrática por medio de la junta a personas de mucha relevancia política e intelec-tual. Estos jurados eran la prueba del espíritu de revanchismo y sectaris-mo con el que actuó el gobierno. Si bien el gobierno y Acción Desectaris-mocrática actuaron con un enorme apoyo popular, estas actuaciones irán acumu-lando rencores que saldrán a la luz en el golpe de Estado del 24 de noviembre de 1948.
En el plano político, desde sus primeras declaraciones la Junta Revo-lucionaria de Gobierno limitaba sus funciones. Entre sus objetivos no
estaba el de reemplazar un gobierno militar por otro, mucho menos perpetuarse en el poder. Su objetivo fundamental era dotar a los ciuda-danos de herramientas políticas y legales para unas elecciones justas:
La Junta Revolucionaria de Gobierno definió al movimiento como una revolución democrática, con objetivos precisos y limitados en el tiempo. El objetivo fundamental fue el de convocar a elecciones generales para la democratización del sistema político (Consalvi, 2010: 50).
Desde el primer momento, la Junta Revolucionaria de Gobierno se dedicó a elaborar un nuevo marco institucional que garantizara el derecho al voto a todos los ciudadanos que, a partir de ese momento, participarían directamente en la convocatoria de una Asamblea Nacional Constitu-yente. Bajo el gobierno de la Junta comenzaron los arreglos necesarios para el establecimiento de un régimen pluripartidista que aceleró la ruptura con los antiguos actores de poder, e inició la creación de institu-ciones democráticas en Venezuela.
La Junta consolidó su autoridad y comenzó a recibir el reconocimiento de diferentes sectores de la sociedad, desde los partidos políticos hasta los trabajadores. Doce días después, el 30 de octubre, Rómulo Betancourt dirigió un mensaje en el que manifestó los propósitos de la revolución iniciada el día 18:
La finalidad básica de nuestro movimiento es la de liquidar, de una vez por todas, los vicios de la administración, el peculado y el sistema de imposición personalista y autócrata, sin libre consulta de la voluntad popular, que fueron característicos de los gobiernos de López Contre-ras y Medina Angarita (“Comunicado del gobierno provisional a la Nación”. En: Pensamiento político venezolano del siglo XX. Gobierno y época de la Junta Revolucionaria. Pensamiento oficial1945-1948,
t. 50, p. 11).
A comienzos de 1946 el presidente de la Junta se dirigió al país mediante una alocución en la que anunció algunos logros alcanzados y las nuevas metas del gobierno: la próxima convocatoria a comicios
gene-rales para la elección de una Constituyente, y la medida social impuesta a las compañías petroleras mediante la cual se pudo alcanzar, por primera vez en la historia de nuestros hidrocarburos, una participación ventajosa para el país sobre las ganancias de las compañías.
Estatuto Electoral y voto popular
El Estatuto Electoral de 1946 fue el instrumento jurídico que dio sustento a la elección de los representantes a la Asamblea Nacional Constituyente. Esto representó una ampliación de los derechos políticos a través de la convocatoria a elecciones, estableciendo que todos los venezolanos mayores de 18 años, sin distinción de género, alfabetos o no, tenían derecho a votar. Estos puntos generaron una gran diferencia con respecto a las consideraciones electorales en la historia electoral de Venezuela. Por primera vez, no solo el hombre tendría la posibilidad de expresar su voto a una edad menor que en el pasado, sino que la mujer, relegada a las tareas del hogar y la familia, por primera vez veía ampliados todos sus derechos ciudadanos en condiciones de total igualdad10.
La significación histórica de este Estatuto se recoge dentro de los mismos Considerando del documento jurídico, en donde se refleja la conquista de la soberanía popular:
Considerando: Que la consulta electoral sincera a la ciudadanía vene-zolana, restituyéndosele al pueblo la soberanía que se usurparon anteriores regímenes, debe estar regulada por un Estatuto que garan-tice plenamente la pureza y la universalidad del sufragio;
10 “Adicionalmente: en el Estatuto Electoral de 1946 se estableció el sufragio universal, directo
y secreto para la elección de los representantes a la Asamblea (art. 1). (…) Como elegibles regirían como condiciones, ser mayor de 21 años y saber leer y escribir (art. 3). Quedaron fuera del derecho al sufragio los miembros de las Fuerzas Armadas mientras se encuentren activos (art. 5). Se reconocía, por primera vez en la historia electoral venezolana, la re-presentación proporcional de las minorías (art. 7)”.
Considerando: Que esas condiciones son llenadas por el proyecto de Estatuto Electoral elaborado por la Comisión de juristas, formada casi en su totalidad por personas de filiación política independiente que había designado esta Junta Revolucionaria de Gobierno;
Considerando: Que en ese proyecto la misma Comisión incluyó los principios básicos señalados por la opinión pública durante la ela-boración del mismo y también las observaciones aceptables presentadas después de publicado el siguiente. (“Extracto del Decreto N˚ 216, por el cual se promulga el Estatuto para la elección de Repre-sentantes a la Asamblea Nacional Constituyente”. En Pensamiento político venezolano del siglo XX. Pensamiento oficial 1945-1948, t. 50, pp. 231-264.)
Para la realización de estas elecciones fueron organizados 22 circuitos electorales: uno por cada entidad federal, uno por el Distrito Federal y uno por los dos territorios federales. Para esta elección se adoptó por primera vez el principio de representación proporcional, que luego fue incluido en la Constitución de 1947. Por último, el proceso electoral se precisó mediante la elección de un diputado por cada 25.000 habitantes, y uno adicional por el exceso de 10.000 habitantes.
El proceso electoral en sí no se llevó sin sobresaltos y fue una jornada impregnada de entusiasmo y civilismo; por primera vez, la gran mayoría de los venezolanos eran sujetos políticos y podían hacer parte de las grandes discusiones y decisiones del país.
Lo que sin duda generó controversias fueron las discusiones sobre el voto de los militares y el voto femenino. Ambos temas dieron para grandes y extensos debates. Para algunos, el derecho del voto a estos sectores generaría confusiones. En el caso del voto femenino, para al-gunos voceros políticos estaba el miedo a que las mujeres pudieran ser víctimas de las “manipulaciones” de los esposos, los padres o los sa-cerdotes de sus parroquias11. Para otro gran sector de la población
sim-11 Germán Carrera Damas (2013). “Conferencia inaugural sobre el 18 de Octubre de 1945”.
plemente representó la igualdad en los derechos ciudadanos de los venezolanos.
Vamos las mujeres venezolanas, por primera vez en nuestra historia constitucional, a ejercer el sagrado derecho del sufragio universal, directo y secreto. Es una conquista democrática concedida por el actual Gobierno Revolucionario que rige dignamente los destinos del país. Debemos hacer honor a esa conquista y justicia a ese gobierno provi-sional democrático. Necesario, pues, para cumplir con uno y otro, que nos responsabilicemos con nuestro nuevo deber patrio. La ins-cripción electoral debe ser motivo de orgullo y de preocupación revolucionaria de las mujeres del país. Que la abstención, tan común en aquellos días en que se elegían gobiernos indignos, se anule por la voluntad propia, espontánea y entusiasta de todos los hombres y mujeres que hoy han reconquistado el patrimonio indiscutible de sus derechos ciudadanos (“Para la mujer: La abstención puede perjudicar nuestras conquistas políticas”. El País, Caracas, 18 de marzo de 1946, p. 8. En: PPVSXX. Gobierno y época de la Junta Revolucionaria. Opinión política a través de la prensa 1945-1948, t. 70, pp. 27-28.)
En el caso de los militares, algunos consideraron nocivo este reco-nocimiento, y sus voceros lo expresaban con estos argumentos:
El voto de los miembros de la Institución Armada rompería un prece-dente que fortunosamente se ha conservado: el de mantener al Ejército y la Marina al margen de la militancia política, de la beligerancia banderiza, unidos dentro de su disciplina y cumpliendo la misión de garantizar la estabilidad de las instituciones democráticas como la soberanía nacional. Inmiscuir al soldado y al marino en contiendas electorales es, pese a que se diga lo contrario cuantas veces se quiera, debilitar la disciplina y llevar la lucha política al seno de los cuarteles y a las cubiertas de los barcos de guerra. Una campaña electoral se hace a base de proselitismo político, de controversia que muchas veces es ardiente o enconada, de discusión de hombres y de procedimientos, de doctrinas contrapuestas. Y forzosamente en eso incurrirían los miembros de la Institución Armada, antes de quedar convencidos por cuáles programas o candidatos irían a votar (“El voto militar”. El País,
14 de febrero de 1946, p. 4. En: PPVSXX. Gobierno y época de la Junta Revolucionaria. Opinión política a través de la prensa, 1945-1948,
t. 67, pp. 251-253.)
En paralelo a la campaña electoral, también se acrecentó el número de sentencias del Jurado de Responsabilidad Civil y Administrativa, entre las que destacaron las condenas a los expresidentes Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita. También surgió la controversia en al Tomo Decreto Nº 321, sobre “Calificaciones, Promociones, y Exámenes en Educación Primaria, Secundaria y Normal”, generando reacciones encontradas en los diferentes sectores políticos y religiosos del país.
A pesar de todo esto la campaña electoral seguía su cronograma a nivel nacional; su desarrollo monopolizó la atención del país, y aunque predominó el entusiasmo, también se reportaron diversos incidentes en donde simpatizantes de URD y COPEI eran agredidos por seguidores y
militantes de AD; de hecho, a medida que el día de las elecciones se acercaba, estos hechos ocurrían con mayor frecuencia.
En suma, esta campaña fue un acto inédito en la historia de Vene-zuela y en la ampliación de los derechos políticos de los ciudadanos. Así, entre grandes actos de masas, el país concurrió a las elecciones el 27 de octubre de 1946, dejando a un lado la abstención, la violencia, y sumando un capítulo en la restitución de la soberanía popular.
La Asamblea Nacional Constituyente y las primeras
elecciones presidenciales bajo el voto popular
El 17 de diciembre de 1946 se instaló la Asamblea Nacional Cons-tituyente. Los resultados le dieron a AD 137 escaños, a COPEI-UFR 19, a
URD 2 y PCV-UPV 2. Una vez convocada la Asamblea, se escogió a Andrés Eloy Blanco como presidente; para la primera vicepresidencia se eligió a Ambrosio Oropeza y segunda vicepresidencia a Augusto Malavé Villalba. En la Secretaría fue designado Miguel Toro Alayón, y Octavio Lepage en la Subsecretaría.
Con la elección de los representantes a la Asamblea Nacional Cons-tituyente tuvo lugar un acto realmente igualitario en la historia republicana: el voto. Fue la primera vez en que todos los venezolanos mayores de dieciocho años gozaban a plenitud de su ciudadanía.
Los debates de la Asamblea Constituyente se produjeron en medio de un ambiente de pluralidad partidista. El resultado de tantos debates fue la Constitución proclamada el 5 de julio de 1947, que estableció un régimen democrático con disposiciones fundamentales en deberes y derechos, previsiones en materia de trabajo, economía, infancia, asistencia social, salud pública y, por primera vez, incluía el recurso de
Habeas Corpus12 y otros derechos ciudadanos, cimentados en la justicia
social y la participación de toda la ciudadanía. También se establecieron principios como la inviolabilidad de la vida, la prohibición de la pena de muerte, la libertad y la seguridad personal, la eliminación del recluta-miento forzoso, las detenciones arbitrarias, el derecho de asilo, la libertad de conciencia, la libertad de pensamiento, el derecho de reunión. En suma, la Asamblea Nacional Constituyente amplió las posibilidades de los venezolanos de decidir por sí mismos su futuro. Este proceso favo-reció la formación de una comunidad democrática y la cristalización del voto universal, como instrumento que materializaba la conquista del ejercicio libre de la ciudadanía y la libertad.
Las elecciones presidenciales fueron convocadas para el 14 de diciembre de 1947. La primera candidatura en hacerse pública fue la Rómulo Gallegos, durante el acto que Acción Democrática efectuó en el Nuevo Circo de Caracas con motivo de su sexto aniversario. Rápida-mente, en el transcurso de ese año se definieron las demás candidaturas. Gustavo Machado, en el pleno del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela, anunciaba su candidatura el 6 de octubre y el 25 de octubre
12 Es un concepto jurídico que hace referencia a derechos básicos. Algunos de estos elementos
son: estar vivo y consciente; ser escuchado por la justicia y poder saber de qué se le acusa. Para ello existe la obligación de presentar, en un plazo preventivo, a cualquier detenido ante el juez de instrucción, quien ordena la libertad inmediata si no encontrara motivos para el arresto.
se definía la tercera candidatura, la de Copei, que ya como organización política fundada el 13 de enero de 1946, lanzaba a Rafael Caldera el 25 de octubre del mismo año.
Los resultados electorales dieron ganador a Rómulo Gallegos con 74,47% de los votos13. El Congreso Nacional quedó compuesto por
mayoría de Acción Democrática, con 38 senadores y 83 diputados. Ró-mulo Gallegos, presidente electo, asumió el cargo el 15 de febrero de 1948, día en el que prestó juramento ante el Congreso Nacional.
Gallegos estuvo en la presidencia por el breve lapso de nueve meses y nueve días, específicamente entre el 15 de febrero de 1948 al 24 de noviembre del mismo año. La oposición, las víctimas de los atropello por parte de Acción Democrática y los factores económicos afectados por las reformas revolucionarias intensificaban sus ataques al gobierno, acusándolo de sectario y radical.
El gobierno de Gallegos, a grandes rasgos mantuvo las políticas de la Junta Revolucionaria de Gobierno. Se estableció la Corporación Venezolana de Fomento, un medio para fortalecer el capitalismo y la industria nacional. El clima político y social se deterioraba en el pasar del año 1948. La agresividad de AD frente los otros sectores políticos hacía el clima político cada día más difícil. Por otro lado, el gobierno invirtió considerablemente en los sectores obreros y campesinos.
Respecto al tema militar, los antiguos aliados de Acción Democrática tuvieron un papel muy secundario en estos años, donde solo se limitaban a cumplir las órdenes que la Constitución les asignó. Claramente, esto significó una ofensa para los militares, que veían con recelo las actuaciones de AD.
Hechos importantes también tienen como protagonista al Congreso Nacional, el cual aprobaría importantes leyes que acelerarían el proceso
13 Consalvi, S. (2010). La Revolución de Octubre, 1945-1948, La Primera República Liberal
de grandes cambios que venía dándose en Venezuela. Las más resal-tantes de este período son la Ley Orgánica de Educación y la Ley de Reforma Agraria. La primera fue promulgada el 18 de octubre de 1948, se centraba en el rol del Estado como docente: es decir, garante del proceso de enseñanza y rector de aquel que tuviese carácter religioso y privado. La ley tenía sus principales ejes de acción en la gratuidad de la enseñanza, la obligatoriedad de la educación primaria, el establecimiento de la enseñanza politécnica, agraria, artesanal y media, la formación de ciudadanos en el ejercicio democrático, además de colocar al Estado como garante de la seguridad social de los estudiantes y la igualdad de oportunidades para acceder al sistema educativo nacional, así como de establecer los ciclos preescolar, primaria, media y superior, y la libertad de la enseñanza bajo la supervisión estatal.
La Ley de Reforma Agraria reestructuraba el tema: cambiaba el objeto de la exportación agropecuaria; mejoraba las condiciones de vida del medio rural, la independencia socio-económica del campesinado y el acceso al derecho de propiedad de la tierra trabajada; creaba el Instituto Agrario Nacional como instrumento de centralización del proceso agrario nacional y como garante de la repartición de tierras en las modalidades de propietarios, arrendatarios o en usufructo. En síntesis: con la Ley de Reforma Agraria se intentaba acabar con el latifundio, la tenencia de las tierras ociosas y así dinamizar el sector agrario nacional y el abandono del campo.
El golpe de Estado al gobierno de Gallegos fue el 24 de noviembre de 1948. Este golpe fue una convergencia de muchos factores. El descontento de la Iglesia y los partidos de oposición, que veían con temor la radicalización de AD, y a los militares y sus ansias de desplazar a AD para ellos tomar el liderazgo. Bajo estas condiciones este golpe fue recibido con beneplácito, con alivio o con apatía en otros casos. En este ambiente se inician las “pasantías” a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el ejecutor e ideólogo de aquel movimiento militar.
A modo de cierre
1. La muerte de Gómez inició una situación en donde los principales pilares que sostenían la dictadura se rompen por completo y por tanto se inicia la actualización de las libertades civiles y la de los partidos políticos, inicialmente con grandes limitaciones en su confor-mación ideológica y participación popular, luego bajo un clima de mayores libertades.
2. Al comenzar el gobierno de Isaías Medina Angarita, Venezuela expe-rimentó un inicio progresivo en materia de libertades políticas. Fue el período donde no había presos políticos, exiliados por razones políticas ni acoso a líderes de partidos de oposición. Considerando como había transcurrido Venezuela en estos aspectos en todo el siglo XX, esto significó una verdadera proeza.
3. Desde 1936 hasta 1945 el sistema electoral fue restringido. El sistema de elecciones no era directo y se realizaban en una comunidad cuya participación estaba reducida a una minoría relacionada con el gobierno. Por tanto, las reformas a la Constitución que ocurrieron en 1945 se limitaron a establecer solo la elección directa de los dipu-tados y el derecho a la mujer solo para los comicios municipales. Esto significó una gran frustración en el clima político que exigía más y mejores reformas y aún ritmo menos tardío.
4. La llamada Revolución de Octubre o “Trienio adeco”, entre 1945 y 1948, fue en realidad el mecanismo mediante el cual se rompió de manera definitiva con todas las reglas del juego político heredado del gomecismo. Este proceso desplazó a las élites tradicionales y las sustituyó por partidos políticos modernos de masas, entre estos Acción Democrática, principal ejecutor para la implantación de un modelo democrático.
5. El saldo de esta revolución fue un nuevo sistema electoral que esta-bleció el sufragio universal, directo y secreto. Por primera vez todos
los venezolanos, bajo una genuina igualdad, eran sujetos políticos bajo el rescate de su soberanía.
6. El 27 de octubre de 1946 se eligió la Asamblea Nacional Constitu-yente. Para estos comicios votó 92% de los inscritos, en un país donde antes solo votaba el 5%. Estas elecciones evidenciaron el interés de los ciudadanos en participar en los grandes asuntos de la política nacional y de poder elegir libremente a sus gobernantes en procesos comiciales libres, rompiendo así la tradición autocrática para la elección del Presidente de la República y el Congreso Nacional.
7. La Asamblea Nacional Constituyente y la Constitución de 1947 fueron hechos políticos que favorecieron la formación de una comunidad democrática y también para la cristalización del voto universal, directo y secreto como instrumento que materializaba la conquista del ibre ejercicio l de la ciudadanía y la libertad.
8. Este período terminó con el golpe de Estado del 24 de noviembre de 1948. El descontento de gran parte de la sociedad por el sectarismo de Acción Democrática, junto a la debilidad del gobierno para tomar decisiones frente al clima de enfrentamientos políticos, terminó con este golpe militar que fue recibido sin resistencia alguna. Hecho histórico curioso, considerando que once meses atrás Rómulo Galle-gos había sido electo con 74,47% del total de los votos.
9. En 1948 terminó el primer intento de instaurar una república demo-crática en Venezuela. Cada acierto o error político sería la base de la construcción de la democracia luego de la dictadura militar que inició en 1948.
Referencia
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Fuentes consultadas
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