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Las redes de información científica automatizada en la sociedad del saber

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Las redes de información científic

a

automatizada en la sociedad del saber

PRESENTACION

(Aproxi m a ción a las re laciones E d u cación,

I nformación

y

Tecnología e n l a socied a d actu a l )

Por Francisco-Javier BERNAL C R UZ

Asistimos hoy en los países más desarrollados a un hecho cultural de amplís i mas d imensiones y consecuencias que, precisamente por sus contrad ictorias o todavía l i m i­ tadas manifestaciones, no ha podido ser suficientemente definido. En real idad, nos refe­ rimos a varios fenómenos q u e se relacionan entre s í : informatización de la sociedad, sociedad de la información, sociedad tecnológica, por c itar los térm inos más aludidos. No vamos a entrar en l a cuestión de fondo que plantean estas terminologías y sus sig­ n ificados variados. Categorizar y anal izar a esta sociedad naciente, comprendi endo en toda su d i mensión el fenómeno largamente gl osado a estas alturas del « Cambio social », queda fuera del p ropósito d e este trabajo. Sea como fuere, el hombre de l a segunda mi­ tad del s i g l o XX se encuentra ante el desafío de un acelerado proceso de acceso, trata­ m iento y uso de una masa i nformativa producida por la sociedad que al canza cifras i n­ controladas .

Las redes de información científica automatizada y sus bases de datos correspondien­ tes son una respuesta a ese reto, porque van a permitir precisamente abordar y asimilar, esto es, racional izar en cierto modo el acceso a esa ingente acumulación de información. Por esto expresan, mejor que n i ngún otro i nstrumento de l a tecnología moderna, el pro­ ceso seguido por la sociedad para integrar toda una larga serie de elementos e inventos surgidos en las revo luciones c i entíficas y técnicas sucedidas en lo que va de s i g l o . Sin ánimo de s i stematizar y menos agotar este recorrido, enunciaré algunos de los hechos más cara cterísticos, sobre todo, estableciendo relaciones entre ellos, para ilustrar el pa­ sado inmediato y el porve n i r ya p resente en el que estamos. Porque si bien las genera­ ciones actuales pueden parecer ya marginadas de estos planteamientos, es preciso in­ corporarlos al mundo del trabajo y de la i nvestigación. De lo contrario, se corre el riesgo g rave de quedar descolgados o mal encajados para si empre en las nuevas estructuras tecnicoprofesionales (aumento y renovación de la información y de sus d iversas tec­ nologías ) .

EXPLOSION DE LA LITERATURA CIENTIFICA, DE LA TECNOLOGIA EDUCATIVA Y DE LOS ORDENADORES

Al inicio de los años setenta se dijo repetidamente que e l noventa por ciento de todos los científicos que hayan existido jamás están vivos hoy. Entre otras consecuen­ cias, esto s i g n ifica que la actividad por ellos desarrollada en los numerosos centros de investigación del mundo se dobla cada d i ez años. Lo que implica de aquí al año 2000 una multi p l i cación d e los conoc i m ientos disponibles. Natural mente, esta explosión de co­ nocimientos y de i nvestigaciones está recíprocamente provocada y reforzada por los

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ace-1 3 0 Francisco-Javier Bernal Cruz ! e rados cambios sociales característicos de esta sociedad industrial avanzada. Así, en cuanto a volumen de renovación en genera l , se señala que cinco años actuales valen como cincuenta d e l siglo anterior, como dosci entos del siglo dieciocho, y vald rán como uno en el año 2000. De tal forma que lo que antes se verificaba en cien años, se redujo primero a ve inticinco, y posteriormente, a cinco, a dos, y a un solo año. De hecho, el inte rvalo que media entre un descubrim iento científico y su apl icación técnica fue cada vez menor a parti r del siglo XVI I I . He aquí unos ejemplos concretos : para apl icar los principios d e l a fotog rafía a sus acoplamientos prácticos, se necesitaron ciento doce años, d e 1 727 a 1 839 ; para que los datos científicos que permitirían la creación del telé­ fono fuesen apl icados se precisaron cincuenta y seis años ; pero fueron suficientes doce para l a tel evisión, en 1 922 ; tres para el transistor; dos para la batería solar, en 1 953 ; . . . Pero , l a explosión d e los conoc i m ientos fue y es algo más que una acumulación d e información científica y técnica: representa cambios profundos e n l o s modos de operar la misma ciencia. Así l a ciencia del siglo XX se halla cada vez más implicada en las for­ mas de hacer y p rogresar s i n l ímites de la soci edad , cada vez más ampl ias y de tenden­ cias un iversales. Anteriormente, se trataba de ciencia fundamental y de i nvestigación pura. Pero dadas esas pecu l ia ridades demandas de apl i cación que los d iversos agentes sociales están promovi endo, se real iza en l a actualidad una activa ciencia aplicada. Puede decirse que de una ciencia para conocer se ha pasado a una ciencia para modificar y crear, pero a escala inaud ita como ha d i cho admi rablemente el escritor ital iano MARIO A. MANACOR DA. Por su parte , el historiador de la ciencia JOHN BER NAL se refería a este cambio fundamental en un si mposio celebrado en 1 973 en BU DAPEST al hablar d e « U n a g ran ciencia• en el s i g l o X X frente a u n a pequeña ciencia d e l siglo pasado, y enu· meró alguna de sus manifestaciones más sobresa l i entes : la el ectrónica, los mecanis· mos de control y automatización, las i nvestigaciones aeroespaciales, la petroquímica y las materias plásticas , l a bioquímica .. . con todas sus apl i caciones, a las que habría que añad i r más recientemente, las telecomunicaciones y los m icroprocesadores, por citar dos ejemplos p rácticos aplicados a n uestro objetivo : las redes de información científica au· tomatizada.

Se ha d i cho también que desde 1 950 a 1 980 los conocimientos han aumentado más que en los cuatro sig los anteriores, aún considerando la enorme i mportancia ci entífica del medio siglo anterior. En efecto , no podemos olvidar que en la primera mitad del si· glo XX se han p roducido una serie de transformaciones sobre las que evidentemente se ha sostenido cuanto ha sucedido con posterioridad . De esas nos interesa recordar ahora el auge dado a l a investi gación fundamental en el área de l a Física, l a Quím i ca y l a Bio­ logía . En defin itiva , el impulso espectacu lar que recibi eron esas discipl inas, como ha puesto de manifi esto PIE R R E AU G E R , sigue si endo l a base sobre l a que se está todavía apoyando la i nvestigación apl i cada de nuestros días . Ciertamente, si se reti rasen de las grandes bibliotecas del mundo todos los l i b ros escritos antes de 1 900 se p roduci ría bien poco espacio l ibre. Por aquellos años en una univers idad como Cambridge no se estu­ d i aba todavía n i nguna clase de ingeni ería, economía, sociología o ciencias políticas. Es decir, que cuando nos referimos a esta explosión de conocimientos, nos referimos ade­ más , a una cierta multi p l i cación de las discipl i nas, como consecuencia de los aumentos que han ido experimentando p rogres ivamente los enfoques ci entíficos del árbol de l a ciencia. Cada disciplina crea otras disci p l i nas, y éstas a s u vez, d a n lugar a nuevas. Por otro lado, el desarrollarse paralelamente, la tecnología educativa, en especial a parti r d e 1 969 s e han acel erado asimismo los p rocesos de difusión , tratamiento y estudios de esa producción científica, ampl ificando obviamente l a estimulación del fenómeno ci entífico. Y finalmente, d e modo masivo y general , la incorporación de los o rdenadores ofrece l a posib i l idad de « Optimizar• e s e p roceso i mparabl e de informaciones, q u e ha desbordado herramientas convencionales, como l i b ros y revistas, y natural mente, desestabil izando las técn icas y hab i l idades trad icionales. Fenómeno que ha afectado gravemente al propio sistema educativo ; l lama l a atención la falta de estudios e i nvestigaciones acerca de ese impacto g l obal d e l a tecnología y de l a ciencia en l a crisis de l a educación y de sus organizaciones docentes. Nos ocuparemos, no obstante, de algunos de sus aspectos.

En cualquier caso, l a l lamada explosión del conocim iento, acerca de las que sería preciso refl exionar y p rofund izar más d etenidamente, nos remite sufici entemente a l a

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cuestión educativa por cualquiera de sus manifestaciones. Veamos por ejemplo la d imen­ sión sociopo l ítica y <le origen : ¿Por qué naciones que en este mismo siglo vivían en un estado de indigencia cultura l , como es el caso de JAPO N , producen obras y desarrollan p royectos del más alto n ivel c ientífico y tecnológico? Acaso no es algo sorprendente que los dos países más avanzados del mundo en este campo, Estados Un idos y Rusia, estuvieran hace u n siglo a u n n ivel científico poco menos que insignificante . Sobre las co�diciones educativas y políticas que otorgan esta capacidad habría mucho que decir, as1 como d e l a id iosincras ia y caracteres de d eterminadas civi l izaciones o naciones para la i nvestigación. En :España precisamente el tema de l a ciencia ha acaparado una de las polémicas i ntel ectuales más i nteresantes de nuestra época. En estos últimos años LOPEZ P I Ñ ERO ha venido resucitando este tema, dándole la actual idad y trascendencia que merece ( 1 ) .

LA INFORMACION, RECURSO DE PRIMERA N ECESIDAD

En este estado de cosas , se subraya el val o r creciente que va adqu i riendo l a info r­ mación , y muy especial mente, la que tiene carácter científico y técnico. Y esto significa poder en el más amplio sentido d e l a palabra. :Es decir, que el que carece de i nformación carece de poder, de capacidad d e acción, ya sea proyectiva o ejecutiva . En el fondo , si em­ pre ha ocurrido igual . Lo que ocurre es que nunca la i nformación dependía de las p ro­ pias « actividades de información » , como ocurre en el momento p resente. Y no sólo a n ivel institucion a l , de g randes organizaciones, sino a escala humana, y muy especial men­ te en las áreas d e l a i nvestigación. Esta real idad nos i ntroduce en el concepto d e « Cien­ cias de l a información • , como u n todo, cuanto menos instrumental mente necesario en todos y cada uno de los sectores profes ionales.

Hoy en día, pues, se l a equipara al más preciado d e los recursos , como la energía, los transportes , o el petróleo. En l a reciente conferencia Iberoamericana sobre Info rma­ ción y Documentación Científica y Tecnológica ( R E U N I BER -78) . se reafi rmaron estas ideas : «Ante la perspectiva del desarrollo, se insiste en la necesidad de considerar que la información constituye un aspecto fundamental e indispensable de la política científica, educacional, económica y social de los países». Las c itas y testimonios en este sentido serían i nterminables. Resulta más que evidente, que las sociedades actuales dependen estrechamente d e los d iversos tipos de los sistemas de comunicación e i nformación, empezando por los traslados humanos y acabando por las transferencias de información teleautomatizadas, y pasando por los transportes de mercancías y por l a diseminación d e otras fuentes energéticas .

U n uso tan amplio del término y de la real idad i nformación nos traslada a un campo d e apl i cación p rácticamente infin ito , que no puede abarcarse ni en el más extenso de los trabajos. Eso no debe imped i r establecer algunas relaciones y l azos entre esos cam­ pos aparentemente tan separados como pueden ser por ejemplo los traslados humanos (vías de comu n i cación) y los canales de i nformación electrónicos. Contemplemos l o que sucede, concretamente, s i relacionamos estas dos variables. Como es de sobra conocido, en las g randes c iudades las redes convencionales d e comuni cación están p roduciendo ac­ tualmente muchos probl emas encareciendo peligrosamente su explotación , y originando problemas de todo o rden. Así, por ejemplo sucede en el tráfico, l a contaminación y las relaciones humanas, que tienden a empeorarse todavía más. Si no fuera porque se están i nstrumentando otras alternativas , acabarían con nuestras sociedades actuales. Por esta razó n , la reorgan ización funcional de los sistemas de comunicación y de i nformación se formula como estrategia capital en las opciones de futuro que se están barajando.

Las nuevas redes de telecomunicación van a ser precisamente e l núcleo central de esta remodelación p rofunda de l a sociedad, y los subsistemas de i nformación científica jugarán un papel principa l , porque sobre esta industria se tienen sólidas expectativas (1) LOPEZ P l f'iERO, J. M.: «Bibliografia histórica sobre la ciencia y la técnica en España•, Ed . Un ivers idad de Granada, 1 973 .

GONZALEZ BLASCO, P . ; J I MENEZ BLANCO, J. y LOPEZ P l f'iERO, J. M . : •Historia y sociología de la Cien· cia en España•, Ed . A l i anza , 1 979, 200 pp.

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1 3 2 Francisco-/ avier Bernal Cruz en orden a p roducir las i nnovaciones tecnológicas de más alcance. El comportamiento concreto d e los flujos d e i nformación comercial (el 77 por 1 00 del correo y otros siste­ mas anexos y el 64 por 1 00 de los viajes) , podrán sustitui rse por flujos de tel ecomuni­ cación en 1 985. Así, podríamos llegar, a que un 87 por 1 00 de los flujos de l a entera i n­ formación comercial fueran transmitidos p o r redes de tel ecomunicación , el 1 O por 1 00 por el correo y otros mensajeros, y apenas un 3 por 1 00 mediante viajes humanos. Hoy en d ía es técnicamente pos i b l e real izar una telerreunión, que permite l a visión i nstantánea en i magen de varias personas situadas en distintos l ugares . (A n ivel de las comunicacio­ nes cotidianas, resulta ya una p ráctica común abandonar l a correspondencia en favor del teléfono) . S i del sector comercial pasáramos a otros , constataríamos idénticas pos i b i l i­ dades de la telecomunicación. En defin itiva, todos estos cambios contri buirán a salvar los rec u rsos elementales de la sociedad : espac i o , tiempo y energía . Y con ello darán estabil idad a nuestra civi l ización. Esta dependencia muestra meridianamente hasta qué punto están relacionadas las técnicas de información con los modos de l a o rganización social , demostrando cómo esas relaciones de i nformación afectan a las demás.

En este sentido, y como señaló hace ya algunos años S . GORN , l a i nformación se ha convertido en fundamento o en uno de los fundamentos de l a actividad humana ; más adelante , al hablar de cómo afecta este fenómeno a l a Educación trataremos de expl icar que esta nueva d imensión d e l a información, no es un fenómeno meramente cuantitativo . J unto a este perf i l g radual de información creciente, se han desarrollado implicadas unas con otras una serie de disci plinas y especialidades que bajo denominaciones muy d iver­ sas cal ifican y val o ran este proceso, y que son, entre otras , las siguientes : • P roceso d e datos » , • Informática » , •Anál isis de Sistemas » , · C ibernética » , y « Teoría de l a I nformación • . ( U n o de nuestros primeros expertos, J avie r Lasso de l a Vega ha p ropuesto l a adopción de l a palabra « I nformativa » frente a l a util izada • I nformática • , de clara procedencia fran­ cesa ) . En consecuencia, no hay que d ejarse l l evar por esa i magen de riada i nformativa de todo o rden, sea p rofesional , genera l o c ientífica. Aún s iendo esto muy cierto en e l orden mate ri a l , es m á s exacto considerar l a cuestión bajo un prisma cualitativo y aden­ trarse en las múltiples d i mensiones d e carácter técnico, socia l , y cultural que comporta esa contínua producción de i nformación. Aunque no estemos todavía en condiciones d e pode r desentrañarlas compl etamente.

Al mismo tiempo la explosión de la i nformación es también una explosión de técnicas d e i nformación. Técnicos d e l a i ndustria y hombres de negocios no son los únicos que se ven forzados a buscar en l a tecnología d e los o rdenadores electrónicos l a solución d e sus problemas de almacenamiento, d e recuperación y d e difusión. Así, el c recimiento de la industria de la i nformación en los países pioneros de ella a lcanza un n ivel expo­ nencial entre el 21 y el 30 por 1 00 por año, dando lugar a un nuevo empleo que aumenta además en sus d iversos n iveles con análogos índices. Igual mente se constata un perfec· cionami ento técnico contínuo del mismo o rden. Se puede deci r que esta tecnología per­ miti rá a cualquiera tener acceso con relativa fac i l idad y rapidez a i nformaciones de to­ dos l os órdenes ; el p roblema c reado por ese flujo i nformativo colosal ha dejado de ser d e alguna manera insoluble.

Ahora hay que actuar y acomodar d i cha tecnología a los usos sociales, con todo lo que e l l o conl l eva d e mutación sociocultural general izada. En el ya clásico estudio d e GEOR G ES ANDERLA sobre «la información d e 1 985» ( 2 ) realizado p o r encargo de l a OCDE, se recoge exhaustivamente esta p roblemática a l a que nos venimos refiriendo. En su opinión uel invento de nuevos y

p<>derosos instrumentos � _análisis,

d�

indizac:�ón Y de búsqueda retrospectiva provocaran una verdadera revoluc1on de la mformac1on, cuya transferencia podrá ser organizada a escala industrial». Ampl i ando este impacto, Javie r

Lasso de L a Vega ha señalado q u e estas tecnologías produci rán el mismo efecto que p rodujo en s u día l a aparición del primer.

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ORO T. (4) . N o �bst�nte_. no po

�mos perder el punto de m i ra esencial d e esta relac1on mutua entre c1enc1a, mformac1on, Y nueva ciencia, que postu l a que la verdadera creación de i nformación, a partir de la que puede

(2) ANDERLA, Georges: •L'lnformatlon en 1985•, O.C.D.E . , 1 973 , 1 42 pp. (Existe versión en castellano, editada por l a ANABA) en 1 978.

(4) LASSO DE LA VEGA, Javier: •Biblioteconomía y Documentación•, en el Boletín de Documentación del Fondo para l a I nvestigación Econ ó m i ca y social . Oct-Nov. 1 976 (separata) . 1 2 o .

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p roduci rse u n progreso acumulativo, un crecimiento a la vez cuantitativo y cualitativo, tiene su foco en la ciencia. Y esta no es un mero acopio de datos, por muy actual izados que estén. Entendemos este concepto con ampl itud y en base a su núcleo informativo, como ha resumido con acierto JOSE LOPEZ YEPES : «Aún considerando el concepto de ciencia difícil de establecer con precisión, todos los tratadistas se muestran de acuerdo en afirmar que la ciencia tiene una naturaleza provisional y un carácter acumulativo. El.

carácter acumulativo hace referencia a que las nuevas verdades se basen: 1 ) en el pro­

ceso investigador en que se han gestado, y 2) en los trabajos de otros científicos; es de­

cir, en las fuentes de información unidas a la reflexión e investigación personal del

científico».

En cierta medida, la i nformación ha sido si empre un recurso de vital importancia para el individuo y para la sociedad. Es evidente que en cualqui e r edad histórica, el conoci­ mi ento o l a simple i nformación de los aconteci m i entos han permitido al hombre y a las col ectividades actuar sobre la real idad y transformarla. ( « I nformatizándola» di ríamos aho­ ra) . real izando con e l l a ese tratami ento de retroalimentación o de feed-back, que es, en l o esencial , el mismo que real izan los ordenadores contemporáneos. ¿En qué consiste entonces , este val o r nuevo y moderno de la información, que la el eva a categoría de re­ curso nacional de primera magnitud? Pues , senci l lamente, en que d isponemos de orde­ nadores, y de o rdenadores cada vez más sofisticados para afrontar la creciente demanda I nformativa del entorno.

A propós ito de l a sucesión d e las generaciones de ordenadores , y s i gu i endo los d i c­ támenes del i nforme NORA ( L'i nformatisation de la societé) cuya primera parte se pu­ b l i có en 1 978 (5). podemos afirmar que la I nformática inicial estaba jerarqu izada, aislada y central izada. Las subordinaciones técnicas prejuzgaban un modo de organización y lo i mponían , porque l a presencia de los ordenadores confortaba los pensamientos naturales de las empresas y de l a adm i n i stración . Sus p roced i m ientos reforzaban en efecto el centro y las dependencias de la periferia, y los n iveles de d i rección y las correspondientes d e­ pendencias de la ejecución . Ahora, la i nformáti ca puede ser desconcentrada, descentra­ l i zada y autónoma. En efecto , la i nformática clásica permanecía interna a las empresas. Ella no cambiaba las relaci ones con sus c l i entes , compañeros , conces ionarios ... La nueva i nformática transforma la capacidad de competencia de los agentes económicos : mejora la situación de unos y hace desaparecer las ventajas de otros. El cenit eje este perfeccio­ nami ento culmina con la incorporación de los ordenadores a la telecomunicación, al crear esas redes de información automatizadas que serán sin duda las venas arteriales del nuevo orden sociocu ltural y de los propios sistemas educativos a que éste de lugar.

Se dice que esta i nformación elaborada y tratada por los « Operadores » (el que orde­ na es s i empre el hombre) podrá l i berar a los pueblos, a través de un proceso inevitable y contínuo de racional ización de l a real idad física y social , al contribu i r a hacer exp l íci­ tos los medios disponibles para a l canzar los fines y a revelar que otros medios son i na­ decuados . Lo lógico es .que así sea. Pero la H istoria enseña que en muchas ocasiones los p rogresos tecnológicos no van emparejados necesariamente con p rogresos en l a ra­ ciona l i dad de la convivencia y el bienestar de las naciones . Por ello, todo dependerá d e la acción humana, de acuerdo c o n l o q u e el sociólogo J . J . LINZ ha escrito al referi rse a l a ciencia: «la ciencia, como tal no contribuye ni a liberar ni a esclavizar al hombre •.

Los mismos conocimientos pueden servir para hacer el bien y el mal dependiendo de quien tenga en sus manos su aplicación». (6) .

Final izaremos este punto recogiendo b revemente algunas nociones acerca de estos nuevos conceptos, surgidos a l rededor de la i nformación, con ánimo naturalmente didác­ tico, bien lejos de mediar en los anál isis conceptuales y de repercusión académica. Em­ pezamos por recoge r lo que afi rma ANGEL BEN ITO siguiendo el senti r unáni m e de mu­ chos autores a este propós ito : «Con el término información se expresa hoy, indiscrimi· nadamente, una serie muy variada de actividades humanas, e incluso se usa para desig­ nar tomas de contacto y transmisiones de mensajes no específicamente humanos: como

(5) NORA, S . : uL'informatissation de la Societé». Ed . Seu i l , Documentation Fran9aise, Parí� , 1 978, 1 62 pp. (Vers i ó n castellana del Fondo de Cultura Económica, 1 981 ) . Entre los i nformes sectoriales pub l i cados con pos­ teri oridad, cabe destacar: L'education et L'informatisation de la societé, (de J a misma editori al francesa] , 1 981 . (6) L J NZ, J . L. y otros: «Once ensayos sobre la ciencia•. Col . de Ensayos R i oduero , Fundac i ó n Juan March, Madr i d , 1 973, 226 p . (El efecto liberador de l a ciencia en la vida social, p . 215) .

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ocurre en el campo de la Fisiología y de la Cibernética, ciencias en las que la infonna­ ción no cumple una función racional propiamente hablando» (7) . Esto se explica observan­ do su evolución semántica, la cual ha estado unida, por una parte, a los medios que e l l a toma p restados y por otra parte al público al que se d i rige. Desde el lenguaje corriente , se ha elevado a n ivel de lenguaje ci entífico y aparentemente el más p reciso de todos puesto que ha servido para cal ificar las teorías de la cibernética que c reara WEINER ba­ sada en el «tratam iento • de la i nformación y ha p roporcionado el derivado que la designa, la informática. De l a primera , ha dicho L. COU F F I G NAL, que es «el arte de asegurar la eficacia de la acción» ; l a i nformática, por su parte, sería «la ciencia que trata de la pro­ ducción, amplificación, descodificación, transformación y almacenamiento de cualquier clase de información» (GARCIA SANTESMASES ) . Concepto este más amplio que el que se l e da generalmente , que apenas hace referencia a l a maquinaria en sí. De ella y l iga­ das a las tel ecomunicaciones ha surgido la telemática (palabra uti l izada en España y pro­ bablemente en el mundo, por vez primera , por LU IS AR ROYO, en 1 977) , que es aquella actividad que uti l iza combinadamente tecnologías i nformáticas y tecnologías de tel eco­ mun icaciones, (también l lamada teleinformática) , y que representa el último paso de todo este proceso que estamos estudiando, puesto que las redes de información automatizada son los instrumentos tel emáticos propiamente d i chos (transm iten información a d istan­ cia y l a tratan informáticamente a l a vez) . Y como una variante de éste, viene usándose también el término teledocumentación.

En resumen, la información, sea estrictamente científico-técnica, profes ional , genera l , adm i n istrativa o públ ica (periodística ) , es considerada como un recurso imprescindible

y como tal debe estar a di sposición y al servicio de todos, de la sociedad, de las insti· tuciones y, asimismo, al servicio de los individuos . Apostamos con e l l a , el ser o no ser de esta nueva sociedad que l l amamos , aunque no l o sea en muchos casos , de l a i nforma­ ción. Y en ella se comprometen valores tan d i sti ntos de la civi l ización como la l ibertad , la transformación social y l a propia vida, como atestiguan los testi monios sigui entes :

«ser libre es tar informado» (ALFRED SAUVY) ; la transformación social : «Es evidente

que si no hay información no hay transformación de la sociedad» (J . PLAN CHAIS, Redac­

tor-jefe de Le Monde) ; y como la propia existencia: «Para nosotros los biólogos, la infor·

mación es lo que determina la vida (AN D R E LWOFF) .

LAS BASES V BANCOS DE DATOS

¿Qué es la teledocumentación, entonces ? Es un s i stema que permite tener acceso a toda la información automatizada existente en el mundo, desde cualquier lugar que se tengan los aparatos adecuados para reci b i rl a . Aproxi madamente, como consecuencia de cuanto dijimos con anterioridad , se ed itan cada año 500.000 l i b ros, y se publ ican 1 00.000 títu los diferentes de revistas . No es posible a ninguna biblioteca o hemeroteca del mun· do, poseer tal cantidad de información. S i n embargo, gracias a este sistema, los l i b ros y revistas quedan censados en el ordenador, y basta con preguntar a ese ordenador sobre el tema que interesa, y, en una especie de diálogo con l a pantalla receptora de los da­ tos , se reciben las respuestas acerca de la naturaleza de la obra, del autor, de la exten­ sión del trabajo, donde puede encontrarse y todos aquellos datos suficientes para s u identificación, en ocas iones, incluso un breve resumen de l a obra. Esta senci l l ez no está exenta , al menos por hoy, de algunos puntos s i n resolver: por ejemplo, los derivados de la catalogación y clas ificación de documentos, especialmente los que se refieren a su universal ización ; y los criterios de programación que responden a sistemas de pensa­ mi entos muy diversos, o cuestiones que afectan a la recuperación del dato o de la infor­ mación, tema clave de toda consulta, entre otros tantos probl emas . Así, resulta relativa­ mente fáci l res u m i r una investigación empírica de Quím i ca o de Sociología, pero ¿cómo puede resu m i rse una poesía o un texto f i l osófico?

Estos métodos, no obstante, están en sus comi enzos y han dado ya grandes resulta­ dos, apenas se i n iciaron en la década de los 60 y no se ha desarrollado hasta los pasados años, especialmente por l o que se refiere al campo de l a difusión y aplicación de los conoci m ientos de las ciencias positivas. En algunos sectores, está ya incorporándose,

[ 7 ) BEN I TO JAEN , A . : V o z I nformación de l a G ran Encicl oped i a R i a l p , 25 tomos , Ed . R i a l p , Madri d , 1 975

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como el m i l ita r y e l financiero , y en c i e rtas industrias . Desde e l punto de vista técnico, fue decisiva l a aparición de la « Segunda generación de los ordenadores • que permiti e ron una enorme rapidez d e tratamiento d e los cerebros el ectrónicos y un aumento conside­ rable en su capacidad de al macenami ento . Aún a pesar de esas d ificultades apuntadas y de las que se derivan de una mínima i nstalación (un terminal ) , la teledocumentación impide l a n o rmal pérdida de tiempo en conocer los puntos de arranque de l a i nvestiga­ ción, que es la tarea más ing rata y que « menos rinde· al i nvesti gador, así como permite saber lo que se hace en otros l ugares , s i n caer en las repeticiones o en los trabajos i na­ cabados, etc., pos i b i l itando de esta manera el l l egar más l ejos en la i nvestigación.

A g randes rasgos , estas redes ponen a d isposición de cualqui e r persona, empresa o Estado, de forma exhaustiva y rápida, la i nvestigación que existe en algún lugar del mun­ do, sobre el tema que l e interesa, y del área de i nformación más adecuada a cada p ro­ blema. Además de racional izar al máximo el acceso a los conocimi entos, su uti l ización general izada entrañaría un ahorro cuantioso ; no sólo evita desplazamientos y tantos otros el evados gastos de dotación y recursos, sino que se reducen sensibl emente las adquisi­ ciones en documentación, pues las consu ltas permiten adquirir lo verdaderamente nece­ sario. Aquí reside el núcleo fundamental de su valor científico y metodológico : en el he­ cho de que la teledocumentación facilite el acceso selectivo, es decir, la recepción de las informaciones necesarias. En resumen. los sistemas de teledocumentación no son más que g randes redes de comunicación que faci l itan el acceso a term i nales situados en centros de i nformación y documentación, u n iversidades, b i b l i otecas , empresas, etc., de las bases de datos documenta l es al macenados en g randes ordenadores. Para 1 98 1 , los i nvestigadores tendrán a su disposición cerca de 500 bases de todo el mundo (tantas como b i b l i otecarios hay en España) .

En la actual idad, nos encontramos en un momento de gran expansión de estos si ste­ mas. Su c reación y desarro l l o es y será vertig i noso. Lóg icamente, las redes fundamenta­ les se mantendrán más o menos constantes. Así en U .S .A. existen cuatro de estos ma­ yoristas y en Europa, funcionando o en fase de implantación, ocho -la primera fue l a que creara l a European Space Agency ( F rascati-lta l ia)-. Aunque en l a actualidad se ob­ serva una tendencia a l a reagrupación, como es el caso de l a red EURONET ( Países del M e rcado Común) . D e el las surg i rán nudos i ntermedios en g ran número. En cuanto a las bases y bancos de datos que son los e l ementos importantes , aumentan con gran celeri­ dad y es de esperar que l o hagan todavía más en los p róximos años. (La diferencia entre base y banco de datos es que este es una modal idad de base de datos, más restringida e n su temática y por l o general expl otado r d i recto de los datos ) . Su número es creci ente : de contínuo se están incorporando nuevos fondos automatizados, ya sean bibl iográficos, facturales o textuales. Es arriesgado dar cifras en este sentido, porque l a h eterogenei­ dad de estos sistemas, aquí expuestos con gran el emental idad , no contribuye a su re­ cuento y precisa clasificación. A títul o de aproximación , según datos de una encuesta de la European Association of Scientific lnformation Dissermination Centres (EU S I D I C ) . real izada en 1 975, los ficheros b i b l i o g ráficos automatizados i nterrogables a través d e ter­ minal sumaban 1 75 y los bancos de datos 1 48. Del conjunto de estos 323 bases de datos, casi un 25 por 1 00 son de origen europeo y e l resto principal mente de los Estados Unidos,

Canadá y Japó n . Por citar algunos ejemplos, señal amos aquí la National Library of Medi­ cine ( U .S.A.) que ofrece 6 grandes Bases de datos accesibles on-l ine sobre medicina, bio­

logía y farmacia; el N ew York Times lnformation Bank que extracta en la actual idad ar­ tícu los y trabajos de 60 periódicos y semanarios de lengu.a inglesa, además de los suyos propios ; y la Lockheed lnfonnation Systems, entre otros.

FUINCA, LA APORTACION ESPAlilOLA

La Fundación de la Red de I nformación Científica Automatizada ( F U I N CA) fue i nsti­ tuida el 1 7 de octubre de 1 979 por el Consejo Superior de I nvestigaciones Científicas, el Consorcio de I nformación y Documentación de Cataluña, l a Fundación para el Desarro­ llo de la Función Social de l as Comunicaciones, el Instituto Nacional de Técnica Aeroes­ pacial « Esteban Terradas • y e l I n stituto Químico de Sarriá . El artícul o 4 .º de sus estatu­ tos enuncia : «Su finalidad, exenta de lucro, es la difusión en España del uso y aprove­ chami ento de las tecnologías tel e informáticas y de telecomunicaciones que faci l itan e l

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acceso a bases de datos internacionales o nacionales de índole documenta l , factual o textual o, más brevemente, de las tecnologías de tel edocumentación • . Los centros d e l a Red I N CA no están unidos entre sí por medios de telecomun icaciones, y, p o r tanto, no constituyen una red tal como este vocablo es uti l i zado en la tecnología de las tel e­ comunicaciones . La Red I N CA es, simpl emente, el resultado de la asociación de unas i nstituciones que, individualmente y sin subordi nación de unas a otras , acceden a las bases de datos españolas y extranjeras . El fin de l a Red I NCA es l a d ifusión en España del uso y aprovechami ento de las tecnologías i nformáticas y de telecomunicaciones que fac i l itan el acceso a l as bases de datos i nformatizadas y a los fondos de documentos pri marios, o más brevemente, las tecnologías de la teledocumentación.

Para el cump l i m i ento de este fin, l a Red I N CA desarrolla su actividad no sólo en l a vertiente de promoción de l a r e d de centros de servicio de acceso a bases de datos, sino que también orienta su acción a mejorar l a infraestructura nacional de obtención de documentos originales, y a promocionar l a creación de bases de datos y centros d istri­ buidores de bases de datos españoles.

En consecuencia, los objetivos de l a Red I N CA son :

- Consol idar el proceso de desarrollo de la red de centros de servicios de teledo­ cumentación en España.

- Impu lsar o estar presente en las acciones de ampliación del espectro de bases de datos accesibles desde los centros de l a Red.

- Asegurar l a autonomía económica de los centros de la Red (en su específica acti­ vidad de prestación de servicios de teledocumentación).

Colaborar, dentro del específico marco de actuación de l a Red I NCA con el Go­ bierno, instituciones públicas y entes privados en l as acciones que éstos desarro­ llen en materia de optimización de servicios de información, centros de documen­ tación y bibliotecas.

Coparticipar en las acciones que se real icen en relación al establecimiento de cen­ tros distribuidores de bases de datos españoles.

- Real izar a n ivel nacional acciones de sens i b i l ización sobre l a necesidad de crea­ ción de bases de datos españolas, y desarrollar paul atinamente acciones de sub­ vención de bases de datos específicas.

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FUENTE: ·Doce preguntas básicas sobre la Red de lnformacl6n Clentlflca Automatizada•, FU I NCA, abril, 1 981 ,

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Finalmente, además de los objetivos perseguidos p o r l a R e d I N CA, podrían destacarse dos l íneas d e futu ro : la uti l ización como medio de transmisión de l a Red Especial de transmisión de Datos d e C .T.N .E., la cual ofrecerá al ciudadano español el acceso a las Bases de Datos Tel enet, Tymnet y de EURONET (actualmente en fase de lanzamiento ; contará con más de 80 Bases de Datos Europeos) . Y la conexión de dicha Red, que con establec i m i ento d e l Servicio Públ ico de Bases de Datos (SPBD) , que pondrán a los Cen­ tros de la Red INCA en s ituación de abordar la creación de Bases de Datos de origen españo l , sin necesitar infraestructura informática y las tecnologías anexas (8) .

De cualquier forma, en España está despertando el interés y la preocupación de los más d iversos sectores hacia las redes y las Bases de Datos. En junio de 1 980, se celebró en Madrid la 1 1 Conferencia I nternacional sobre Bases de Datos en Humanidades y Cien­ cias Sociales, y son ya muchas las mesas redondas y los semi narios que vienen rea l i­ zándose sobre estas cuestiones. Entre otras iniciativas, es digna de destacar también l a l l evada a cabo por el M i nisterio de Cultura que ha i nstalado los « Puntos de informa­ ción cultural» ( P . l . C . ) , los cuales basados en los mismos postulados y aparatos ya descri­ tos fac i l itarán i nformación cultural variada a quien l o sol icite en los term inales respecti­ vos, instalados en las sedes de las Del egaciones Provi nciales del M i n isterio . En una pri­ mera fase, tienen este servi c i o : Barcelona, La Coruña, Huelva, Málaga, Salamanca, Gui­ púzcoa , Zaragoza, Valencia y Madrid. El al macenamiento actual contiene 800.000 registros y en las áreas siguientes: Bibl iografía , censo de B i b l i otecas (con datos de identificación y uso) ; l i bros con una amplia referencia, cinematografía, teatro, Patrimonio Artístico, M useos, y Deporte. En una segunda fase , se ampl iará a música, arch ivos históricos, con­ d i ción femenina, artes popu lares , tau romaquia, juventud y gastronomía.

M ETODOLOGIA V TECNOLOGIA DE LOS SERVICIOS DE LA RED INCA

Desde cada una de las i n stituciones que partic i pan en la Red I N CA se desarrollan, con proced i m ientos d e gestión y organización semejantes y coordinados, actividades de: a) difusión del uso d e l as bases de datos entre c ientíficos, técnicos , hombres de em­ presa y funcionarios de la Administración español e s ; b) formación de estos potenciales usuarios en la i nfraestructura y potencial idades de las bases de datos ; c) formación' de especialistas en acceso a los centros d i stribuidores de bases de datos y a las bases d e datos soportadas en 1ellos, y d) investigación aplicada y desarrollo experimental de téc­ n i cas y proced i m ientos de acceso y creación de bases de datos. Esta actividad de d ifu­ sión y de i nvestigación de los centros de la Red I N CA es complementada por otras típi­ cas de prestación de servicios comerciales de i nformación. Los servicios de i nformación típicos de los centros de l a Red I N CA son :

1 ) Servicios d e i nformación o rientados a poner a disposición de los usuarios los m e­ d i os de local izar y obtener documentos primarios. En estos servicios se sumi­ n istran las referencias b i b l iográficas de documentos , no los documentos mismos. Estos servicios se ofrecen en dos moda l idades distintas :

a) Búsqueda Retrospectiva (BR), que se real iza en un momento determinado, y por una sola vez.

b) Distribución Selectiva de Información (OSI), que es un abono periódico a un perfi l o tema de consulta. Equiva l e , por tanto, a una puesta al d ía periódica. Los siguientes datos dan una idea de l a potencia de estos servicios de información : - Actualmente se tiene acceso, desde cualquiera de los centros de la Red I NCA, a los centros distribuidores de bases de datos más importantes de los EE.U U . , Ca­ nadá, Francia e Ital ia, que total izan más de 2 1 0 bases de datos.

- Estas bases d e datos cubren exhaustivamente todas las áreas de las ciencias bá­ sicas , la tecnología, la d i rección de empresas y economía y las humanidades, fa­ c i l itando generalmente i nformación bibl iográfica de l os documentos fuente. U n porcentaje i mportante de l as bases de datos accesibles faci l itan datos factua• les (series cronológicas sobre datos de p roducción, consumo, etc.) . •

(8) FU I NCA: Doce preguntas básicas sobre la Red de Información cientifica automatizada•, Fundación de la Red I NCA, abri l , 1 981 , 61 págs .

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1 3 8 Francisco-/ avier Berna! Cruz

- Los documentos fuente de estas bases de datos no son solamente los l i b ros y artículos de las revistas publicadas en el mundo. Las bases de datos se nutren también de papers de congresos , i nformes d e i nvestigación de empresas , univer­ s idades y entes oficiales, patentes , boletines i nformativos, catálogos técnicos, etc.

- Los centros de la Red I N CA ven ampl iada constantemente su cobertura de bases de datos, tanto por que los distribuidores a los que tienen acceso aumentan el número de sus bases d e datos (aproximadamente en un 15 por 1 00 anual ) , como porque establecen contratos de acceso con nuevos distri buidores (a corto plazo está previsto establecer contratos con los distribuidores de bases de datos de Ing laterra y Repúbl i ca Federal de Aleman ia) .

2) Servicios de i nformación orientados a poner a disposición de los usuarios los documentos primarios que sel eccione a partir de los anál isis de la i nformación obtenida a través de una B R o de la OSI . Estos servicios suministran las fotoco­ pias o mi crofichas de documentos.

Para la prestación de estos servicios los centros de l a Red hacen uso de los fon­ dos documentales españoles (bibliotecas y centros de documentación del CSIC, B i b l i oteca Nacional , etc.) y de los fondos documentales extranjeros más impor­ tantes ( B ritish Library, Un iversity M icrofi l m s l nternational , etc ) .

3) Además de estos d o s servicios básicos, l o s centros de l a R e d I N CA h a n desarro­ l lado experi menta l mente -y están i niciando su comercial ización- servicios de i nformación en los que, a través de documentos de síntesis parti cularizados, rea­ l izados por un especia l i sta en la materia, se suministra a los usuarios una infor­ mación el aborada sobre su especial tema de interés.

Los centros de la Red I N CA uti l izan una infraestructura tecnológica sencilla, muy se­ mejante a la de multitud de apl icaciones de informática en campos muy d iversos, como por ejemplo : servicios de reservas de plazas , servicios bancarios y sistemas de control de producción. Estas y otras apl icaciones, cuya enumeración sería pro l ija, están desde hace años en operación en l a mayoría de los países.

La infraestructura d e u n centro de l a Red I N CA consiste en un term inal informático (que es el equipo que faci l ita el diálogo del especial ista con e l ordenador que actúa co­ mo distri buidor de bases de datos) , y en las m ismas redes tel efónicas uti l izadas para comunicaciones internacionales entre personas (que son las que faci l itan l a conexión del term i nal con e l ordenador) .

El terminal i nformático comunmente uti l izado se compone de una pantalla con teclado, donde se representa visualmente l a información recibida de las bases de datos, y de una impresora, donde se reg istra en papel esa misma i nformación .

La comunicación se consigue a través de un teléfono que l l eva adaptados los equi pos adecuados para conseg u i r l a transmisión alternativa de voz y datos.

FUENTE: •Doce preguntas básicas sobre la Red de lnfonnaclón Científica Automatizada•, FU I NCA, abri l , 1 981 , página 1 4 .

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EL REENCUENTRO DE LA TECNOLOGIA CON LA EDUCACION

Hasta aquí hemos repasado a vista un tanto de pájaro lo que viene aconteciendo en relación con la información en este estadio evolutivo y avanzado de sociedad industrial. H e m o s aludido en varias ocasiones a los efectos totalizadores de esta progresiva informa­ tización de la soci edad . En efecto , autores tan poco superficiales y tan distantes ideológica­ mente como ESCARPIT, H UXLEY, BELL, FAU RE, BARTH ES, ECO y M CLUHAN, entre otros, afirman en térm inos semejantes lo mismo : que la clave de nuestra época actual está en el saber, y en sus nuevas formas de tratamiento cibernético. Las citas de estos y otros muchís i mos autores que han postulado idénticas tesis, un idas a las referencias de quie­ nes las d ivu lgamos, l l enarían una bibl ioteca.

Después de afi rmar u niversalmente que la informática, las telecomunicaciones y en general esta nueva tecnol ogía del conoci mi ento (no hemos hablado aquí de los audiovi­ suales expresamente ni de tantas otras herramientas igual mente úti les) transformara esta sociedad en otras disti ntas, y en las que la cultura , la economía, las profes iones , etc . serán d iferentes de las que tenemos en la actualidad, no se pone en duda que haya que renovar a fondo nuestro si stema educativo . Sin embargo, a la hora de introducir innova­ ciones, nad i e o casi nadie parece haberse enterado. Si incluso se ha l l egado a decir que estos cambios incl u i rán hasta los propios modelos de comportam ientos individuales y sociales, ¿ cómo es pos ible no i nstrumentar la necesaria reforma pedagógica? Hay que reconocer, así l o demuestra la experiencia nacional e i nternaciona l , que ésta no es pre­ cisamente fáci l de acometer. Se enfrenta, al menos, ante un d i l ema complicado : toda remodelación de los s i stemas de educación ha d e hacerse g radualmente , porque no se actúa en vacío de medios, profesores, métodos, alumnos, etc., pero al mismo tiempo, por ser l a educación un s i stema g lobal , los arreg los parciales suelen fracasar por carecer de la i nterconexión y coord i nación d e todos y cada uno d e los el ementos impl icados . Aún reconociendo esta d ificu ltad objetiva , la enseñanza no puede actuar de espaldas a estos fenómenos tecnológicos : de ella depende el p rogreso humano. Porque la tecnología, al fin y al cabo, no es algo ajeno al devenir de la humanidad, sino más bien todo l o contra­ rio. Ahí se esconde tal vez el sentido más rad ical de cuanto se viene afi rmando. Veamos mejor por qué, aunque sea sólo a través de los pensamientos de algunas personalidades distinguidas .

Sobre esta cuestión escribe ENMAN U E L MOU N I E R : «La máquina no es como la herra­

mienta; una sencilla prolongación material de nuestros miembros. Es de otro orden : un

aditamento de nuestro lenguaje, una lengua auxiliar de las matemáticas para penetrar,

recortar y revelar el secreto de las cosas, sus intenciones implícitas, sus disponibilidades

aún no empleadas». Esta estrecha relación de la técnica con la actividad humana, y de

forma muy particular con l a actividad menta l , que a l o largo del tiempo se ha hecho más patente, tiene en las tecnologías de l a información, su más claro exponente. De manera que la cultura técn ica sólo florece en la atmósfera de la cultura i ntelectual . Así, GONZA­ LEZ ALVAREZ d i c e : uEI sujeto de los hábitos técnicos es la inteligencia y no los órganos

del cuerpo». Pero aún hay más , J EAN FORASTIE expl icó en Machinisme et individualité,

que ula técnica lleva al hombre· a especializarse en lo humano, y que gracias al progreso

técnico, el espíritu humano vuelve por sus fueros. Mediante su actividad, triunfa sobre la

materia, restableciendo los lazos entre él y la naturaleza». Sabemos que con la tecnología

cibernética esto es tan exacto, que bajo su perspectiva se hace más viable y penetrante aquel l a hermosa fórmula con la que J EAN LACROIX defin i ó el trabajo técnico. «Es siem­

pre el espíritu que penetra con dificultad en una materia y la espiritualiza». Desde una

óptica subjetiva pero brillante y esclarecedora IONESCO sugiere : «Si yo tuviera habilidad para la técnica, sería técnico. Fabricaría objetos complicados, muy complicados, cada vez

más compl icados ; eso simplificaría la existencia». Es decir, la técnica, trascendiendo esas

concepciones que la suelen asimilar a meros aparatos y máquinas, reune, entre otras muchas , estas notas señaladas : l engua auxi l iar, acción de la i ntel igencia, espiritualidad y finalmente, val o r existenc i a l . ¡ Más potencial educativo, impos i b l e !

C o m o es evidente , en el campo d e l a pedagogía teórica, abundan los estudios sobre este fenómeno formulado al compás de los nacientes procesos de aprendizaje. Uno de

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los autores que mejor ha sintetizado estas aportaciones ha sido G. GOZZER (9) . Para e l

pedagogo ital iano, aceptar nuestro mundo significa reconocer el papel fundamental que en su transformación cumple la ciencia y la tecnología : ambos representan modelos bá­ sic?s del espíritu moderno. Según H. BROOKS, profesor de física aplicada de HARVARD, la i magen que nos hemos formado de la tecnología procede del siglo XIX, por lo que tendemos a personificarla en términos de herramientas físicas. Hoy, la tecnología no se reduce a las especificaciones para hacer las cosas, sino que consiste, cada vez más, en la organ ización y sistematización de las maneras de poder hacerlas . Las palabras del pro­ fesor TAM BORLI N I son terminantes : «La tecnología tiene uni valor universal y representa la cultura típica de la humanidad de nuestro tiempo, como la Teología, la Medicina, y el Derecho eran la expresión cultural de otros tiempos». Pues bien, el núcleo de esa tecno­ logía es, sin duda, la informática, y sobre ella hay que edificar, el aprendizaje y la ense­ ñanza, el conocimiento y el saber, la ciencia y la investigación. Pero esto, tantas veces no es más que un desideratum, porque la real idad, en muchas ocasiones, evoluciona más despacio y se producen tensiones y desajustes contínuamente. En cualquier caso, la inestabil idad tecnológica actual (en la encrucijada que sea) , unida a otras exigencias socioculturales, exige algo más que una escuela y un aprendizaje basado en la lección , la tiza y la pizarra. También desde el punto de vista del aprendizaje, corazón del sistema educativo, parece que la tendencia cibernética, tiende a imponerse. En el fondo, toda teoría del aprendizaje, se prolonga a la larga en una rama de la teoría de la información ; y con probabil idad es esto igualmente vál ido para cualquier teoría viable del instruir. En palabras senci l las el tipo de enseñar adecuado para la época del carbón y del vapor no se adapta a la época de la el ectrónica. Sobre este particular, Pedro OR IVE escribe : «Con la ayuda del ordenador, el hombre está potenciando la actividad intelectual de forma tal que comienza a sentir la necesidad de revisar y enjuiciar muchas líneas operacionales

adoptando métodos de organización y desarrollo, y creando nuevos medios de acción» ( 1 0) .

Y n o sólo esto , sino que las previsiones d e los economistas concuerdan con las apun­ tadas aquí; es de esperar un descenso del número de profes iones semicual ificadas, al mismo tiempo que una elevación contínua del nivel de especial ización entre la masa de los obreros . La especial ización se convierte en imperativo en todos los sectores. Lláme­ sele conoci mi entos o experiencias ; es ind ispensable estar en posesión de una informa· ción amp l ísima. Y al más alto nivel de las profesiones, la demanda de información será naturalmente sensiblemente mayor. Un experto en la materia como D I EZ HOCH LEITN ER afi rma taxativamente : «la dinámica de la demanda social irá generalizando niveles educa­ tivos más elevados aún que los alcanzados hasta ahora por la población española. A ello se unirán los numerosos y profundos cambios tecnológicos que causarán un enorme tras· tueque en la cobertura de las profesiones». Por otro lado , M . CASTELLS , insiste en que «el verdadero problema de la baja productividad reside en la necesaria reorganización del proceso del trabajo, en un tratamiento adecuado de la información (no sólo introdu­ ciendo ordenadores, sino sabiendo que hacer con ellos ... puesto que es poco útil caneen· trar recursos de investigación en las universidades, si la EGB y el BUP no han desarrollado las mentes capaces de utilizarlo». Como podemos observar, todas las vertientes de lo tecnológico que hemos contemplado, enseñan su carga educaciona l , por lo que habría que decir más exactamente, que Tecnología y Educación se postulan mutua e inseparable­ mente, y cada día más en los d iversos ámbitos de la información.

Recapitulando también la cuestión de esa aceleración de los cambios de nuestra so­ ciedad, resu lta d idáctica la i magen de una narración, que hace L!EWIS CAR ROLL en «Ali­

cia en el país de las Maravillas». Al icia y la Reina de corazones corren con todas sus

fuerzas durante largo rato, hasta perder por compl eto el aliento . Cuando se detienen, Alicia queda sorprendida al ver que se encuentran en el mismo lugar, y dice: « En mi tie­ rra, si hubi éramos corrido así, habríamos avanzado un buen trecho», y la Reina replica: ªTu tierra debe ser muy l enta. Aquí tenemos que correr tan rápidamente como nos es po­ sible para permanecer en el mismo sitio. Si queremos ir a otro lugar cualquiera, hemos de correr doble de rápido de l o que podemos » . Algo así nos ocurre actual mente a los

( 9 ) GOZZE R , G i ovan n i : «La educación tecnológica: documentos para u n a investigación». Ed. El Ateneo,

Buenos A i res , 1 972, 398 pp.

( 1 0) O R I VE R I VA, Pedro: «Estructura de la I nformación Periodística», Ed . P i rámide, 1 977, Madri d , 1 73 pp.

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hombres de nuestra generación. Como símbolo l iterario, el texto encierra muchas signi­ ficaciones ... ¡ que cada cual ejerc ite su imaginación en alguna propia! Será la mejor ma­ nera de aprovechar todos estos comentarios.

Lo que no cabe duda es que, a pesar de haberse convertido en un lugar común, el cambio contínuo y acelerado de nuestra sociedad es i mparabl e y l o va a ser más gracias a los ordenadores. Pensemos que en el período 1 985-87 y sobre expectativas firmes, se p roducirá y d ifundi rá cien veces más i nformación que hace sólo cinco años ; se multipli­ cará por 50 respecto a l a década de los 70. Magistralmente, MARGARET MEAD ha plas­ mado a lo humano esta s ituación : « Nadie vivirá toda su vida en el mundo que nació, y nadie morirá en el mundo en que trabajó en su madurez» ( 1 1 ) .

Tenemos que acabar a pesar d e que, son innumerables las parcelas que quedan aquí s i l enciadas y que afectan tanto o más que las que hemos tratado, al ámbito tecnología, información y educación. A n ivel metodológico, ahí por ejemplo, están las cuestiones derivadas de la sel ección crítica de las fuentes de información y los aspectos d idácticos para lograr que en la recepción de las informaciones se produzca verdadero conocimien­ to , captación de los conceptos, relación de sign ificados, evaluación ... ; a n ivel de fondo, subsisten los temas del control de los resortes de toda la información mundial en pocas manos ; a n ivel de organ ización se plantea el problema de integrar dos tendencias opues­ tas : la de atender mediante l as redes automatizadas a todas las personas individual men­ te, sean juríd icas o físicas, con la de que esas redes se constituyan en g randes multina­ cionales, pues sólo ellas podrían atender aquella demanda. Ante eso, cabría preguntarse, l a información total , ¿ podría devenir en un único sistema de distribución mundial centra­ l izado, que control ara el acceso a la información de toda la población, y con ello di­ rig iera las conciencias y las economías de la humanidad? Algo nos dice que no, o al me­ nos, que no será así de elemental . Confiemos en que los próxi mos años se adelante y acelere tanto en materia de formación de usuarios de la información, (de manera espe­ cial , en lo que se refiere a recepción crítica de los mensajes informatizados) , en el per­ feccionamiento del tratamiento de la información ideológica-cultural y en el control social de los emisores, como ha suced ido con los aspectos materiales y con los diversos so­ portes físicos. De esta forma, además, el reto tecnológico será plenamente educativo, y cumpl i rá el trascendental papel de animar y estimular la cultura personal y comunitaria.

( 1 1 ) M EAD, Margaret: •Mirada a l a nueva Edad tecnológica•. E n •la Escuela en Acción-, n .0 1 0 , 1 52, vol . IX, junio 1 973 , p . 35-38.

Referencias

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