EXPERTO UNIVERSITARIO EN GESTIÓN DE
PROYECTOS DE ARQUITECTURA EN
BIOCONSTRUCCIÓN
“Análisis histórico y bioclimático de
“pallozas” y “teitos”. Rehabilitación
para usos turísticos en los Parques
Naturales de Os Ancares (Lugo) y
Somiedo (Asturias)”
PROYECTO FINAL
AUTORAS
Milagros Orol Mel
Marta Sánchez Seivane
DIRECTOR
Luis Hernández Gómez
1. ABSTRACT 2. KEYWORDS
3. INTRODUCCIÓN: Los castros como origen común. Evolución histórica.
4. DE LA PALLOZA AL TEITO. Adaptación de un modelo constructivo a dos formas de vida (agricultor Vs. nómadas)
5. SOSTENIBILIDAD DEL MODELO: ciclo de vida, edificio residuo,… 6. LA CARTA EUROPEA DE TURISMO SOSTENIBLE
7. LAS PALLOZAS (Milagros Orol Mel) 7.1 Análisis
a. Clima b. Orografía c. Población
d. Clasificación de las construcciones y usos e. Análisis bioclimático
f. Modelo económico y social g. El Parque Natural de Os Ancares 7.2 Diagnóstico
7.3 Propuesta
h. Propuesta de rehabilitación sostenible i. Hoja de ruta
8. LOS TEITOS (Marta Sánchez Seivane) 8.1 Análisis
a. Clima b. Orografía c. Población
d. Clasificación de las construcciones y usos e. Análisis bioclimático
f. Modelo económico y social g. El Parque Natural de Somiedo 8.2 Diagnóstico
8.3 Propuesta
a. Propuesta de rehabilitación sostenible b. Hoja de ruta
9. CONCLUSIONES: necesidad de uso de edificaciones con un alto valor etnográfico para evitar su desaparición, responsabilidad, ecología, historia,…
1. ABSTRACT
La gestión turística en los Espacios Protegidos como herramienta necesaria que es, tiene como principal objetivo saber combinar actividades de turismo, patrimonio cultural y ocio en un espacio privilegiado. El turismo de naturaleza debe de convertirse en el eje entorno al cual giren el conservacionismo, el desarrollo sostenible y las economías tradicionales, implicando a todos los agentes, sobre todo a los visitantes; buscando así, en unas circunstancias de relax y ocio, la concienciación medioambiental y la existencia de una construcción respetuosa con el medioambiente.
2. KEYWORDS
DESARROLLO SOSTENIBLE, REHABILITACIÓN SOSTENIBLE, ANCARES, SOMIEDO
3. INTRODUCCIÓN
A ambos lados de la sierra de Ancares, que separa las provincias de Lugo y León, se conserva una construcción muy particular denominada en territorio gallego como pallaza o palloza y que en la zona asturleonesa se conoce preferentemente como cabana de teito o teito.
Es una construcción de muros bajos de piedra, de planta entre circular y elíptica, predominando la ovalada, sobre los que se sitúa una cubierta vegetal de forma cónica, que puede llevar una cumbre o rematar en pico, y dentro de la cual conviven las personas y los animales.
Esta singular construcción ha desatado todo tipo de análisis y estudios, así como ideas románticas. Casi todos los investigadores han dejado su opinión sobre las pallozas o cabanas de teito, siendo estas construcciones las que más páginas han llenado en los libros de etnografía y arquitectura popular. Una de las primeras ideas que se plantearon sobre el origen de las pallozas fue su relación directa con las viviendas circulares de los castros, hecho que ha defendido, entre otros, García Bellido, basándose en las excavaciones realizadas en los castros del noroeste peninsular; apoyan esta propuesta los descubrimientos de Sánchez Palencia en la Corona de Corporales, la Cabrera, sobre un sistema de cubrición que presenta cierto paralelismo. En esta misma idea de la ascendencia celta de las casas de teito están Mercadal, Torres-Balbás y Von Richthofen.
Otros autores basan sus opiniones en la adaptación de una sociedad a una economía de subsistencia; Krüger considera que la palloza es la consecuencia del paso de una economía comunal a otra individualizada, que produce transformaciones estructurales en la forma y distribución de los espacios interiores; además añade:
"he sostenido ya la opinión de que la pallaza se remite a una antiquísima cultura constructiva propia de los tiempos pre-romanos que se ha mantenido hasta nuestros días y en una forma típica en este país de montaña conocido como apartado lugar de las más vetustas tradiciones... y el conjunto de formas de construcción fue considerado, en una palabra y sin rodeos, como patrimonio de la raza occidental".
Próximos a esta idea, José Luis Alonso Ponga y Amador Diéguez Ayerbe consideran la palloza como la consecuencia de una economía de escasos recursos que transforma la casa redonda en ovalada para solucionar los problemas de una cubierta de gran tamaño.
Mark Gimson, arquitecto inglés, ha realizado uno de los mejores estudios que existen sobre este tipo de construcciones y a él se deben las propuestas más interesantes sobre su origen y su forma de construcción, cuya reproducción sobrepasa los límites de este trabajo. Este investigador señala:
"Existe una importante diferencia entre las aldeas de los castros y las de las pallozas. En los castros las cabañas usábanse únicamente como lugar para vivir; los animales eran propiedades de la tribu y había edificios comunales de los que desconocemos el uso y sólo podemos hacer conjeturas. La sociedad era una forma de comunismo primitivo. Por la contra las pallozas acogían a una familia entera y sus propiedades, incluidos los animales. Hoy día sólo se encuentran construcciones comunales en las brañas altas, pero en los valles, en las aldeas de pallozas, la familia entera divertíase en su palloza cuando llegaba la ocasión. Sólo la reciente apertura de algunos bares en las aldeas puso fin a muchas de las antiguas tradiciones que tenían lugar al calor del hogar. Las casas de los castros eran versiones menores y más sencillas que las pallozas; tenían paredes bajas de piedra con techos de paja, pisos de tierra y losa para la lumbre, generalmente puesto en el centro. Las pallozas son descendientes de éstas y son un ejemplo de una tradición de construcción que evolucionó poco a poco".
4. DE LA PALLOZA AL TEITO.
Adaptación de un modelo constructivo a dos formas de vidaLas pallozas y las construcciones somedanas tienden a identificarse con las pallozas por su parecido físico (cubierta vegetal), pero su verdadera identidad se encuentra en la economía desarrollada dentro de cada una de ellas. Son muchos los autores (García Bellido, Caro Baroja, A. Romero Masia, F. Kruguer) que defienden el origen castreño de estas construcciones. El precedente más lejano de este tipo de construcciones aparece en los castros del noroeste de la península ibérica, que datan de la segunda edad de Hierro y de la época romana. Hay que señalar la presencia de planta circular y el pequeño tamaño de todos los edificios domésticos, tanto de planta redonda, cuya dimensiones más corrientes son de 4 o 5 metros de diámetro, como alargadas, cuyo grupo más abundante oscila entre 4 o 7 metros por 3 o 2 metros.)
Pedro Llano señala que la palloza recoge la tradición de la casa redonda por la inexistencia en ella de cualquier tipo de esquina, aproximándose más a soluciones distributivas de la casa terrena medieval que a las existentes en el espacio de la cultura castreña. Es frecuente que se la clasifique como casa prerromana.
La casa redonda actual presenta una importante diferencia funcional con las primitivas casas castreñas: la introducción de la cuadra para el ganado dentro del espacio de la casa.
ECONOMÍA (AGRICULTOR VS. NÓMADA) F. Kruguer escribe:
“La palloza no es otra cosa que la vivienda de verano de los pastores de las brañas, transformada en vivienda permanente”
Otra reseña histórica que hace referencia a estas pallozas es el contrato de foro hecho por el monasterio de Belmonte, en 1704, a vaqueros de Somiedo. se habla de “cierres de prado, de casas y cabañas de habitación para la gente y el ganado. El techo es de cuatro aguas y cubierta de paja”. Dato este último que nos da a conocer este material de cubrimiento, que fácilmente podría ser una palloza, no como su forma primitiva pero sí una variante en tonel o rectangularizada.
Por lo tanto, creemos que los vaqueiros de alzada conocían las pallozas y de una forma u otra, las usaron en sus pueblos de invierno, probablemente en una de sus versiones rectangulares. Con esto no queremos decir que la vivienda cuadrada de teito de escoba sean unas pallozas, ya que desde un primer momento tenemos claro que responden a otro tipo de economía y, por tanto, estamos hablando de otro tipo de construcción.
Desde nuestro punto de vista es muy posible que la vivienda de los vaqueiros , desde el primer momento de formación de este grupo ( siglos XVII y XVIII en que aparecen los vaqueiros de alzada como grupo social y económico diferenciado) fuese de planta rectangular.
El modelo común hasta el siglo XVIII era la casa de planta baja y tamaño pequeño , cuya distribución se limitaba a cocina-habitación y cuadra-pajar.
Al producirse una nueva organización económica tuvo lugar un proceso de adaptación de la vivienda, cambiando las formas primitivas de plantas circulares hacia otros tipos y dimensiones. Por un lado, la vivienda de planta baja circular es menos funcional que la planta rectangular, y mucho más si se trata de una construcción que sirve a la vez de hogar para una familia durante gran parte del año, y como cuadra donde hay que amarrar el ganado.
Otra cuestión es el gran volumen de la cubierta. Bajo esta cubierta se almacena la hierba que complementa a los pastos. Cuanto más hierba se almacene más se prolonga la estancia en estas zonas de pasto, por lo que la cubierta tiende a ser muy alta y de gran capacidad.
Son muchos los datos donde se ve claramente que el maíz era el alimento básico en la dieta del vaqueiro, hecho éste que determina que su economía girase en torno a esas actividades económicas (arriería y trajinería). Mientras la economía de agricultor, con la llegada del maíz, parece que se volvió más autárquica, la del vaqueiro, al pasar a depender de un producto que tiene que comprar, va a ser más mercantil, girando en torno a la compraventa y el dinero. Su cabaña siempre estuvo orientada a la economía mercantil.
Este modo de vida se refleja en los asentamientos ya que carecen de hórreos, molinos o construcciones para almacenar y transformar el cereal ya que lo obtenían transformado.
Otro dato es que al no ser economía agrícola, tampoco podían obtener esa gran cantidad de paja para techar sus construcciones, teniendo que recurrir al teito de escoba que el medio les ofrece.
Como vemos poco tiene que ver esta casa vaqueira, con economía mercantil y ganadera, con la casa redonda, que refleja una economía autárquica (puesto que todo lo preciso para la subsistencia queda dentro de ella).
Pero no sólo hay casas de teito de escoba en los pueblos vaqueiros. Hay ejemplos de casas de escoba en pueblos de las zonas bajas de Somiedo que responden a otro tipo de economía, apareciendo hornos adosados a las casas, molinos… todos ellos cubiertos de teito de escoba y con la misma técnica usada en las casas de los vaqueiros de alzada.
Como vemos, hay una gran variedad de economías bajo el mismo techo de escoba. Lo que no podemos asegurar es que este tipo de casas de los pueblos sean influencia de las construcciones de los vaqueiros o sean pallozas rectángularizadas, ya que son construcciones aisladas que no permiten su estudio en profundidad.
Como podemos ver, la cuestión no está clara: por un lado, aparecen estas construcciones de los pueblos somedanos, que podrían identificarse ( y de hecho las identifican) como posibles pallozas en su versión evolucionada y por otro lado, las viviendas de los vaqueiros de alzada responden a una economía y una organización espacial diferente que las dota de identidad propia.
5. SOSTENIBILIDAD DEL MODELO
Tradicionalmente en el sector de la construcción se han utilizado materiales de carácter local tales como el ladrillo, la madera, el corcho, etc, lo que se traducía en unos costes energéticos e impactos ambientales reducidos.
Asimismo, existía una adaptación del diseño del edificio a las condiciones climáticas locales, lo que repercutía en una mayor calidad del edificio y un mayor confort térmico para los ocupantes. En la actualidad, el uso masivo de materiales de carácter global como el cemento, el aluminio, el hormigón, el PVC, etc, ha causado un incremento notable en los costes energéticos y medioambientales.
Según diversos estudios, la fabricación de los materiales precisos para construir un metro cuadrado de una edificación estándar puede suponer la inversión de una cantidad de energía equivalente a la producida por la combustión de más de 150 litros de gasolina. Cada metro cuadrado construido conllevaría una emisión media de 0,5 toneladas de dióxido de carbono y un consumo energético de 1600 kWh (que variaría en función del diseño del edificio) considerando solamente el impacto asociado a los materiales. La figura 1 muestra la contribución relativa de los principales materiales de construcción en las emisiones de CO2 asociadas a un metro cuadrado de un bloque de viviendas estándar, donde destaca el alto impacto de materiales comúnmente usados en los edificios como el acero, el cemento o la cerámica.
Desde una perspectiva de ciclo de vida, la reducción del impacto medioambiental de los edificios pasa por el uso de materiales renovables o reciclados de la biosfera, como la madera, las fibras animales o vegetales, las pinturas y barnices naturales, con bajo nivel de procesado industrial. En todos estos casos, la mayoría de la energía asociada a su producción proviene del sol, por lo que el consumo de energías no-renovables y las emisiones asociadas se reducen considerablemente.
Al analizar los distintos productos cerámicos (ladrillos, baldosas y tejas) se observa que, especialmente las baldosas cerámicas, tienen una gran energía incorporada, debido principalmente al elevado consumo de gas natural durante su cocción. Respecto a las distintas tipologías de ladrillos, el uso de ladrillos de arcilla aligerada y sobretodo de ladrillos silico-calcáreos conlleva una clara disminución de los impactos energéticos y ambientales.
Respecto a los materiales de construcción basados en la madera, en general presentan unos impactos reducidos, más cuanto menos procesado industrial requiera cada producto concreto. El balance en emisiones equivalentes de dióxido de carbono es casi neutro, debido al bajo procesado industrial y sería negativo (absorción neta de emisiones) en caso de que el fin de vida del producto fuese su reciclado o reutilización en vez de la incineración.
En el contexto actual donde se está promoviendo e invirtiendo grandes cantidades de dinero en la captura y confinamiento del CO2 en las plantas termoeléctricas, debe considerarse que el uso de madera estructural en los edificios conlleva, siempre que los procesos de tala sean sostenibles (lo que conlleva la plantación de un árbol nuevo por cada árbol talado), una captura previa de CO2 en los bosques y un almacenamiento de dicho CO2 durante toda la vida útil del edificio (50 años como mínimo), que además puede extenderse en caso de reutilización de la madera al final de la vida útil. Esto convierte a los edificios con estructura de madera en auténticos “almacenes de CO2” que, deberían ser promovidos desde las Administraciones.
Por todo ello, sería recomendable la modificación del actual marco normativo edificatorio con objeto de promover el diseño de edificios con estructura de madera en detrimento de las estructuras convencionales a base de hormigón armado, ya que, además de las claras ventajas medioambientales, las estructuras de madera ofrecen una mejor resistencia en caso de incendios.
A pesar de sus bajos impactos, los productos de madera presentan un cierto potencial de mejora, relacionado, sobretodo, con la sustitución de las resinas convencionales de urea-formaldehido y melamina-formaldehido por resinas naturales, que ofrezcan las mismas especificaciones técnicas en el producto final. La obtención de resinas naturales es uno de los oficios tradicionales que en muchas zonas se está extinguiendo. El empleo de nuevas técnicas de explotación resinera para su uso en los distintos productos de la madera, redundaría en una creación de empleo y de riqueza en las áreas rurales.
Finalmente, destacar que la disminución de los impactos en metales como el aluminio, acero o cobre, requiere además de una racionalización en su uso, un aumento de la producción de la industria secundaria del acero, aluminio y cobre en detrimento de la industria primaria. Esta industria contribuye al agotamiento de las reservas de hierro, bauxita y cobre y engloba procesos de alto impacto como la electrólisis y la piro/hidro-metalurgia. Desde las Administraciones se deberían establecer incentivos al desarrollo de la industria secundaria de estos productos, que contribuiría a aumentar su reciclaje, favoreciendo la transformación de residuos en recursos que contribuyen a preservar las reservas minerales del planeta.
En la actualidad, el derribo de los edificios al final de su vida útil hace que sea muy difícil separar los distintos materiales, acabando mayoritariamente en vertederos y/o incineradoras. Por ello, para que el reciclaje de los materiales de construcción sea posible, es necesario promover un cambio radical en el diseño de los edificios, de forma que se favorezca el desensamblaje de los materiales constructivos al final de su vida útil. Este importante cambio conceptual es ya una realidad en sectores como el del automóvil, donde la normativa vigente propicia que los fabricantes de automóviles diseñen los vehículos para facilitar el reciclado de sus distintos componentes a través de una adecuada selección de los materiales, cada vez más de origen reciclado, y técnicas de ensamblaje.
6. LA CARTA EUROPEA DE TURISMO SOSTENIBLE
La Carta Europea de Turismo Sostenible en Espacios Naturales Protegidos (CETS) es una estrategia promovida por la Federación EUROPARC y surge en respuesta a las decisiones mundiales y europeas pactadas por las recomendaciones de la AENDA 21 de la Cumbre de la Tierra de Rio en el año 1991 y por el V Programa de Acciones Comunitarias para el Desarrollo Sostenible.
La carta es el documento que recoge el programa de acciones “Parques para la Vida” celebrado en 1994 por la UICN.
Por otro lado, este documento cumple los principios recogidos en la Carta Mundial de Turismo Sostenible confeccionada en Lanzarote en 1995.
Es un instrumento utilizado en la gestión del turismo sostenible en los espacios protegidos. Supone un avance para los gestores de los espacios, pues se busca el compromiso de los diferentes agentes con el objetivo final de cumplir con los objetivos del desarrollo sostenible: “un desarrollo que satisface las
necesidades de las generaciones actuales sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus necesidades”
Los objetivos básicos de la Carta son:
- Fomentar el conocimiento y el apoyo a los espacios protegidos de Europa, que representan una parte fundamental de nuestro patrimonio y se deben de conservar para que las generaciones actuales y futuras puedan disfrutar de nuestros espacios.
- Mejorar el desarrollo sostenible y la gestión del turismo de los espacios protegidos, teniendo en cuenta las necesidades del medioambiente de los residentes locales, las empresas y los visitantes.
La adhesión a la Carta Europea de Turismo Sostenible es voluntaria, siendo EUROPARC la entidad encargada de conceder la CETS en el congreso anual de la Federación. La adopción de la Carta supone ejecutar actuaciones en las que se fomente la actividad turística bajo criterios de calidad y sostenibilidad y que aporten un ejemplo demostrativo de desarrollo socioeconómico alternativo para los territorios. El Parque Natural de Somiedo, en el año 2007, recoge en la ciudad de Chesky Krumlow, en la República Checa, la acreditación de la Carta Europea de Turismo Sostenible en el comité anual de la Federación de Parques Europeos (EUROPARC) en reconocimiento a la apuesta realizada por el sector turístico de Somiedo en favor del medioambiente y por la cual se comprometes a llevar a cabo su actividad bajo criterios de sostenibilidad.
7. LAS PALLOZAS (Milagros Orol Mel)
7.1 Análisis
La palloza es una vivienda popular de planta redondeada delimitada por muros pétreos y cubierta de formas cónicas construida con “colmo” (paja de centeno) sobre armazón de madera. Son construcciones con una alta capacidad de adaptación al medio, un medio hostil y agreste, con un sistema constructivo que se fue perfeccionando a lo largo de los años. Los materiales del entorno, la facilidad con la que se integran en el paisaje e incluso cómo responden a un modo de vida y a las vicisitudes de la sociedad a la que sirven, hacen de estas construcciones unas fascinantes instructoras de cómo generar espacios vivideros con recursos propios, aplicando la lógica y el sentido común.
a) Clima
En España se establecen 12 zonas climáticas, identificadas mediante una letra, correspondiente a la división de invierno (A-E), y un número, correspondiente a verano (1-4). En las montañas de Os Ancares, a altitudes de 1.300 m sobre el nivel del mar (Piornedo, Lugo, Galicia) y zona climática E1. La zona climática E1 posee el índice más alto de severidad climática (combinación de los grados-día y de la radiación solar de la localidad) en invierno, SCI>1.3, así como el índice más bajo de severidad climática en verano, SCV≤0.6 (CTE-DB-HE, apéndice D) (Ministerio de Vivienda, 2006). Las pallozas poseen generación de calor debido a la presencia del ganado en su interior, además de presentar focos de calor debido al fuego. Dado que se valoran las demandas de calefacción, estas fuentes de suministro no se han considerado.
b) Orografía
La estibación de la Cordillera Cantábrica denominada sierra de Ancares es un sistema geomorfológico donde se unen las provincias de León y Lugo. Se extiende de sur a norte, desde Peña Rubia en el extremo suroccidental, y que la separa del valle del Balboa en León, y del de Noceda en Lugo, hasta el puerto de Ancares que linda con la sierra del Mingatón al norte y desde donde se abre hacia el sureste el valle de Ancares por el que transcurre el río que ha dado nombre a toda la región. El valle de Ancares, fruto de la erosión glaciar y fluvial, se encuentra rodeado de montañas de elevada altitud media (Pico Cuiña 1987 msnm) y pendientes pronunciadas y está situado al noroeste del Bierzo.7 El río principal es el río Ancares, afluente del río Cúa en la cuenca del Sil. Nace de la unión de los ríos Cuiña y de la Vega al sur de Candín. El valle se cierra en el extremo sur del término municipal de Candín coincidiendo con el límite meridional de la comarca tradicional Valle de Ancares.
Al norte de la sierra de Mingatón, hacia Asturias, se abre el valle del río Ibias con las sierras de Borde, Pandelo y Valcarce, y las de Muniellos, que lo separa del río Narcea, y Barreiro que lo separa del Navia.
Al sur de la sierra de Barreiro se extiende la cuenca del Navia con pequeñas sierras como las de Linares, Murias o Granda de Arrojo, hasta llegar al municipio de Piedrafita del Cebrero que hace de transición entre Los Ancares y la sierra del Caurel.
Continuando desde el puerto de Piedrafita hacia el este, se encuentra el valle del Valcarce, afluente del Burbia con los valles del Balboa por la margen izquierda y Barjas por la derecha. Hacia el norte, el valle del Burbia linda con el de Ancares, y más al norte se abre el Valle de Fornela, comarca tradicional leonesa, cabecera del río Cúa. Al oeste de este valle se encuentran en el valle del Sil las comarcas tradicionales de Rivas del Sil y Laciana, que forman el «Alto Sil».
La parte leonesa de Los Ancares, además del valle del río Ancares incluye los valles de Fornela, del Burbia y del Tejeira, y ocupa una superficie de algo más de 62 000 ha. La parte gallega se articula alrededor de los pueblos de Cervantes y Navia de Suarna y dependiendo de la superficie que se sume las hectáreas pueden variar.
c) Población y cultura
Los municipios que agrupa esta comarca son: Becerreá, As Nogais, Baralla, Cervantes, Navia de Suarna y Pedrafita do Cebreiro.
La superficie que ocupa es de 907 km² y la población en 2013 era de 11.153 habitantes. CRONOGRÁMA HISTÓRICO:
Hasta hace unos treinta años las comunicaciones de los Ancares con el exterior eran muy difíciles: accesos existentes en mal estado, pueblos sin luz, sin teléfono, sin carreteras. Los medios de transporte de viajeros eran prácticamente inexistentes. Las estaciones de ferrocarril más próximas, Ponferrada, León y Lugo, se sitúan a unos 60 km. Los autobuses de línea no garantizan un servicio en la región. Era normal que la gente anduviese distancias de 20 a 30 km de ida y otros tantos de vuelta en el día, para ir al médico, ferias, etc. Este aislamiento produjo un atraso cultural y económico grave. Esto, unido a la pobreza del terreno y a la dureza de la vida en estas montañas, trajo como consecuencia sucesivas oleadas de migración entre los años 50 y 70.
Las pallozas se utilizaron como vivienda hasta la década de los 70. Estas eran construcciones autosuficientes que albergaban todo lo necesario en su interior por lo tanto, esta condición de “aislamiento” de la zona durante estos años favoreció su propagación.
En estos últimos diez años las comunicaciones por carretera han mejorado mucho. En la vertiente lucense se hicieron dos carreteras importantes comunicando muchos pueblos entre sí. En la vertiente leonesa se continuó la carretera a través de varios pueblos, pasando por el impresionante puerto Viejo de Antelo 1.684 m.
De esta manera quedaba terminada la primera vía de comunicación entre las dos vertientes que cruza la sierra. La segunda vía se terminó en 1986.
La pirámide poblacional se encuentra invertida debido, sobre todo, a la emigración campo-ciudad. En los últimos tiempos se observa una tendencia a recuperar las casas, por parte, sobre todo, de descendientes de esos mismos pueblos, utilizándolas, en su gran mayoría como segunda residencia. Esta rápida evolución en la mejora de infraestructuras de acceso, luz y teléfono, se ha debido, en gran parte, al interés despertado por las pallozas en las Administraciones de las provincias de León y Lugo.
d) Clasificación de las construcciones y usos ANÁLISIS MORFOLÓGICO
Su forma es la forma de las viejas casas castreñas, mantenida como una constante cultural a través de los siglos, pero a pesar de ciertos rasgos de aparente permanencia están situadas en contextos profundamente distintos, por lo tanto, dotados de significados diferentes siendo realidades culturales diferentes.
Podemos atribuir su planta redondeada u ovalada a su funcionalidad tecnológica, al cálculo humano de adaptación al terreno y al viento. Suele ofrecer su parte más baja, la curva cerrada del óvalo y la vertiente de la techumbre más suave en la dirección del viento dominante, presentando una forma aerodinámica excelentemente adaptada, en proa, al vendaval.
La evolución que a lo largo del tiempo tuvo la primitiva casa redonda de planta circular dió origen a los siguientes modelos espaciales:
- LA PALLOZA DE PLANTA OVAL, que es la más numerosa. Según Krüger, nace como consecuencia de las condiciones que impone el terreno en pendiente. Costa de dos semicírculos de distinto radio, enlazados por dos tangentes exteriores, con dimensiones de un eje longitudinal entre 12 y 18 m. y un diámetro entre 6 y 10 m. El muro frontal más estrecho está dirigido cara a los vientos dominantes para defenderse mejor de los mismos. - LA PALLOZA DE PLANTA ELÍPTICA, de menores dimensiones que la exterior ( 8 a 15 m. para el eje longitudinal y entre 6 y 8 m. para el menor, también con uno de los muros frontales enfrentado a los vientos dominantes. - LA PALLOSA DE PLANTA ELÍPTICA TRUNCADA POR LOS EXTREMOS, con planta en forma de barril, solución que modifica notablemente la estructura
de las anteriores al existir dos muros rectos en los frentes, con pinchos que permiten una cubierta a dos aguas.
- LA PALLOZA DE PLANTA RECTANGULAR REDONDEADA, muy similar a la primitiva casa de aldea de Galicia, exceptuando que todavía no se ejecutan las esquinas en ángulo recto, sino que se realizan de forma redondeada.
ANÁLISIS FUNCIONAL
La preocupación antropológica atiende por encima de todo a la manera de cómo el hombre ha habitado estas edificaciones, cómo su cuerpo se ha movido por su interior y cómo la ha dotado de utilidad, moral y sentido.
La suciedad ha sido uno de los temas que más ha llamado la atención de los viajeros por tierras de Galicia y se refleja insistentemente en las descripciones que conservamos. Hablan de la necesidad de entrar primero por las cuadras para luego acceder a la cocina, el que los hombres y las mujeres se acuesten vestidos, la promiscuidad y continua cercanía entre hombres y animales. Antonio Fernández de Rota y Tournán se refería con las siguientes palabras al Ayuntamiento lucense de Castroverde. (Ayuntamiento muy próximo a la Sierra Dos Ancares):
“ Las casas son dentro, verdaderos focos de infección. No es posible pintar el cuadro que a la vista del viajero presenta cuando penetra en una de aquellas aldehuelas desgraciadas. Allí ya el desencanto es completo: toda la familia duerme en una sola habitación; las camas sobre las que descansan esos infelices son inmundas cloacas; la basura, que llena los corrales y las calles, se amontona en las escaleras y se esparce por las habitaciones, constituyendo su “mullida alfombra”. ¡Causa verdadera angustia el modo de vivir de estas desgraciadas gentes, que vegetan en repugnante mezcla con los cerdos, las vacas, las gallinas y demás animales domésticos!... Al apreciar “de visu” tanto atraso, se comprende cuán urgente es que abran en aquellas comarcas nuevas carreteras y ferrocarriles, que al penetrar en aquellos ignotos rincones lleven a ellos algo de la vida moderna (higiene y cultura) y… coloquen a los habitantes galaicos en condiciones de poder extraer los frutos del suelo con los modernos procedimientos, intensificando su producción”.
Ciertamente una diferencia llamativa la constituye el hecho de que el ganado se estabule dentro de la vivienda, pero para ellos los animales forman parte integrante y cercana de la vida familiar, además de generar un aporte térmico importante en las condiciones climatológicas en las que se emplazan.
En las “pallozas” el sitio más limpio del centro doméstico será el hórreo. En él no entran los ratones, en él se conservan los alimentos secos y ventilados importantes productos alimenticios. Frente a la suciedad dominante de buena parte de la casa, el hórreo representaba el lugar más puro, no en vano en alguno de estos pueblos se tenía la costumbre de celebrar los velatorios en el hórreo y en alguno de ellos se muestra el hórreo donde según la leyenda un día remoto dio a luz un hijo ilegítimo de la Reina Doña Hurraca.
Salvando este doble uso (cuadra y vivienda) su organización interna, funcional, social no tiene grandes diferencias en comparación con otras viviendas gallegas. El tipo más común dividía la casa vivienda en 3 ámbitos fundamentales: cocina, corte y sobrado (dormitorio emplazado sobre la corte de las vacas). Sobre la hierba, mullidos y cálidos, dormían las mujeres y los niños. Este viene siendo el esquema inferior fundamental de las pallozas.
Las construcciones más humildes constan de una sola planta, en la que se esboza una somera división entre los animales y el espacio de la familia (cocina y dormitorio). En otros casos, sobre la corte se extiende una amplia plataforma de madera donde se acumula la hierba y a la que se sube con una escalera de mano. En un tercer tipo esta plataforma sobre la corte, también llamada “barra” se cerraba con una pared y una puerta, y se ascendía por una escalera interior con pasamanos. Este espacio es llamado “sobrado” quedaba independizado de la labor de almacenar hierba y se convertía además de dormitorio, en un lugar sagrado, limpio, presidio por imágenes religiosas. Estas posibilidades de limpieza y sacralidad no existían en aquellas construcciones en las que no existía “sobrado”.
e) Anális bioclimático
Con asiduidad y motivada por las nuevas exigencias normativas y de confort, la calidad en nuestras viviendas cobra cada vez más importancia asociada a criterios de ahorro energético. Dadas las necesidades de abastecimiento de energía y el crecimiento de economías emergentes, es prioritario controlar y minimizar el consumo energético. Esta tendencia de reducción en los consumos energéticos no se obtendrá sin adoptar estrategias de ahorro pasivas (diseño) y activas (rendimiento de instalaciones y equipos).
En cuanto a las estrategias pasivas su puesta en valor supone un primer peldaño imprescindible en el desempeño energético. Las medidas pasivas están condicionadas por la localización y el entorno climático, afrontadas por la arquitectura tradicional con diferentes soluciones, perfeccionadas durante siglos mediante ensayos de acierto y error, obteniendo estrategias de diseño constructivo eficaces y adecuadas para cada uno de los climas. La arquitectura vernácula ya lleva implícito, sin saberlo, estrategias pasivas como respuesta al medio. Es el caso de soluciones constructivas con el empleo de paja en cubiertas, en la que diferentes culturas del mundo (América, Asia, África y Europa) han desarrollado similares soluciones constructivas sin haber existido contacto cultural entre ellas.
SISTÉMA CONSTRUCTIVO
La palloza, supone un caso extremo de vivienda, ya que es considerada un "hábitat prerromano", tanto por las necesidades requeridas como por las técnicas y los materiales empleados.
Son construcciones situadas a media ladera, sin orientación determinada. La zona de establo se sitúa en la parte baja, aprovechando la pendiente natural del terreno y favoreciendo las escorrentías de aguas y purines. Su planta es circular o elíptica, con muros de piedra (granito, pizarra) sobre los que se apoya una amplia cubierta realizada con entramado de maderas de roble, castaño y techo de paja de centeno. El suelo se ejecuta mediante tierra compactada y encamado de paja alternada con enlosado de pizarra. La distribución interior se realiza en un espacio único compartido por personas y ganado, separados mediante entablado de madera. Únicamente tiene dos puertas, a veces solo una, para el acceso del ganado y personas, y algunos ventanucos, que permiten la entrada de luz exterior, minimizando las pérdidas energéticas. El punto fuerte y a su vez débil es su cubierta. Se ejecuta con paja de centeno sin trillar, entera, denominada "cuelmo", atada a la estructura de madera con la misma paja retorcida, "vincayos", especialización que ha generado el oficio de "teitador". La paja de centeno es una materia prima de ámbito local, con un bajo coste ambiental asociado, considerado como un material sostenible. El empleo de cubiertas de paja minimiza los costes medioambientales y de consumo de energía en su extracción, transporte y transformación del material, durante su uso y mantenimiento. La cubrición se forma con espesores desde 50 cm a 80 cm, que con las renovaciones periódicas de material puede llegar al metro de espesor. En ocasiones, también es posible encontrar, bajo la paja, una primera base de escobas (xesta, citysus scoparius), o brezo (urz, calluna vulgaris).
La tecnología de manipulación y colocación de la paja de centeno las hace impermeables y transpirables, permitiendo mantener en su interior temperaturas medias anuales en torno a los 17º-18º C, con una oscilación total de 10ºC (de los 10-12ºC en invierno a los 20-22ºC en verano); manteniendo en épocas de frío un fuego constantemente encendido, cumpliendo el humo, además, las funciones de impermeabilización y protección de parásitos. Asimismo, el abandono de plantaciones de centeno y la pérdida del oficio de "teitador" ha obligado a realizar reparaciones de las cubiertas colocando sobre la propia paja placas de fibrocemento o metálicas.
Las propiedades aislantes y el uso del fuego suponen también sus desventajas, pues el carácter fácilmente inflamable de la paja ha sido en gran parte causante del abandono de las mismas. Diferentes ensayos realizados bajo especificaciones ASTM-E119 (American Society for Testing and Materials, 2012) y ÖNORM B380 (Austrian Standards Plus, 2012) ofrecen valores de resistencia al fuego superiores a los 90 minutos, cuando están revestidas con mortero o barro en sus caras. Esta resistencia se debe a la compacidad del conjunto, eliminando el aire intermedio que favorece la combustión. En el caso extremo, muros de tapial o adobe presentan excelentes prestaciones de resistencia al fuego.
METODOLOGÍA
La metodología empleada se basa en el análisis de comportamiento energético, mediante el uso de aplicaciones informáticas. No existe un método adecuado para plantear el análisis energético en modelos tradicionales como es el caso de la palloza.. La metodología utilizada ha sido:
• Definición geométrica • Definición de parámetros: - resistencia térmica R (m2K/W) - transmitancia térmica U (W/m2K) - puentes térmicos • Modelización térmica
• Obtención resultados demanda térmica Análisis y discusión de resultados
La herramienta informática empleada ha sido LIDER 1.0. (Limitación Demanda Energética). Método de cálculo establecido para la verificación de las exigencias de limitación de la demanda energética que establece el Código Técnico de la Edificación en España, CTE-DB-HE1 (Ministerio de Vivienda, 2006). En la aplicación LIDER se compara el edificio de estudio respecto a un modelo de referencia que cumple los requisitos mínimos exigidos por el CTE (CTE-DB-HE1).
Con esta aplicación se determina la demanda de energía anual del edificio, considerando las ganancias energéticas exteriores debidas a la orientación y a través de la envolvente térmica, y las cargas internas para obtener el balance energético, definido por su carga conductiva a través de cerramientos y convectiva-radiante. Para los casos de estudio, la mayor carga térmica reside en la envolvente, definidas por su resistencia e inercia térmicas. La resistencia y transmitancia térmica se relacionan mediante el espesor del cerramiento (L) y su coeficiente de conductividad térmica (λ), obteniéndose las mejores prestaciones térmicas para valores bajos de transmitancia térmica y altos de resistencia térmica, según la Ecuación 1.
Otro parámetro importante en el caso de elementos de masa es su inercia térmica (principalmente en muros, ya que los valores de capacidad de inercia térmica de la cubierta de paja son bajos, y mayores para muros de piedra). Permite regular a lo largo del tiempo la cesión de calor entre el interior y el exterior de la vivienda (su comportamiento será necesario definirlo mediante simulación dinámica y no estacionaria). Es posible relacionar los valores de transmitancia U e inercia térmica del cerramiento, considerando el coste (económico y medioambiental) para mantener las condiciones interiores, obteniendo los mayores valores para inercias bajas y altas conductividades.
DESCRIPCIÓN DEL MODELO DE ESTUDIO
En España se establecen 12 zonas climáticas, identificadas mediante una letra, correspondiente a la división de invierno (A-E), y un número, correspondiente a verano (1-4). Tanto el modelo 1 como el 2 se enfrentan a las mismas exigencias climáticas en las montañas de Os Ancares, a altitudes de 1.300 m sobre el nivel del mar (Piornedo, Lugo, Galicia) y zona climática E1. La zona climática E1 posee el índice más alto de severidad climática (combinación de los grados-día y de la radiación solar de la localidad) en invierno, SCI>1.3, así como el índice más bajo de severidad climática en verano, SCV≤0.6 (CTE-DB-HE, apéndice D) (Ministerio de Vivienda, 2006). Los modelos 1 y 2 poseen generación de calor debido a la presencia del ganado en su interior, además de presentar focos de calor debido al fuego en el modelo 1 y cocinas de hierro en el caso del modelo 2. Dado que se valoran las demandas de calefacción, estas fuentes de suministro no se han considerado.
La palloza, se distribuye en planta baja, en la que se definen dos espacios, destinados a vivienda y a establo. El modelo contempla una altura máxima de 5.50 m y un volumen de 355.38 m3. Las características dimensionales son:
El funcionamiento térmico de la palloza está supeditado en su práctica totalidad a la cubierta de paja; térmicamente el aislamiento facilitado por sus muros o el suelo es mínimo ante la importancia de los flujos de calor a través de su cubierta. Dado que el catálogo de elementos constructivos (Ministerio de Fomento, 2011) no contempla cubiertas de paja, ha sido necesario recurrir a otras fuentes de información. Las referencias se han obtenido principalmente de diversos estudios publicados en Gran Bretaña, que al igual que el norte de la Península Ibérica ha desarrollado una tipología constructiva similar. El rendimiento térmico de una cubierta de paja es variable en función del espesor (más de 50 cm), inclinación y contenido de humedad; además es necesario considerar los flujos de ventilación tanto a través de la cubierta como de circulación interior de la palloza, a través de los vanos y encuentros. Se han considerado valores de conductividad y transmitancia térmica para el material seco, ajeno a las condiciones de humedad por lluvia o acumulación de nieve. Se relaciona la bibliografía existente para los parámetros de las cubiertas de paja, según fuentes de diversos organismos, así como los definidos por el CIBSE "Chartered Institution of Building Services Engineers London". Para conocer el comportamiento real de los materiales anteriores, es necesario analizarlos en edificaciones ya ejecutadas. La Glasgow Caledonian University, GCU, ha realizado un estudio energético del comportamiento de edificaciones reales, obteniendo resultados desventajosos de transmitancias de cubiertas respecto a los datos definidos en laboratorio. En el estudio se analiza una edificación construida durante el siglo XIX en Bornesketaig, oeste de Escocia. Los valores obtenidos de campo (1.1-1.5 W/m2K) son mayores que en el cálculo previsto inicialmente (0.3-0.4 W/m2K). Las causas indicadas son diversas, bien por el desconocimiento de la ejecución o por la incorporación de un revestimiento de paneles de madera, realizado posteriormente en la vivienda y que ha modificado la renovación y los flujos de aire en su interior. Ello confirma la cautela con la que es necesario discutir los resultados obtenidos mediante la modelización, siendo ideal compararlos con resultados empíricos reales.
Palloza
Fuentes consultadas para la obtención de parámetros energéticos en cubiertas de paja
Propiedades energéticas paja
PUENTES TÉRMICOS
Respecto a los puentes térmicos, para el caso de la palloza, se han calculado utilizando la aplicación Therm (University of California, 2012), versión 6.3. Para la entrada de datos, las temperaturas exteriores se han tomado según registros de las estaciones meteorológicas ubicadas en la zona de estudio, Pedrafita do Cebreiro (registros desde 2009), Ventosa (desde 2007) y Cervantes (desde 2001), mostrando las temperaturas máximas, mínimas totales y medias registradas.
Registro histórico meteorológico
De ellas se adoptan los valores extremos de temperaturas, de -8ºC en invierno y 31ºC en verano. Los resultados obtenidos de puentes térmicos que se indican, a partir de valores de factor de temperatura superficial interior fRsi=1–U·0.25, indicando los valores de transmitancia lineal a lo largo del encuentro (Ψ) en W/mK.
Valores puentes térmicos
La variación de demanda mensual en kW/h·m2 de calefacción muestra los valores más desfavorables en los meses de frío (diciembre a enero), en torno a -35 kW/h·m2 en enero para el modelo 1 y en torno a un -56 kW/h·m2 para el modelo 2, siendo nulos en los meses cálidos (junio a septiembre). Se cuantifica el consumo de energía considerando el diseño y las características constructivas, sin valorar instalaciones térmicas.
Cabe señalar que no se cumplen los estándares de confort ni las exigencias actuales normativas de ahorro y de eficiencia energética.
Los resultados obtenidos se muestran tanto en porcentajes de demanda anual (eje de abscisas) como en valores absolutos en kW/h·m2 (eje de ordenadas). Se obtiene un porcentaje de demanda anual de 136.60 respecto al de referencia, y una demanda anual de 202,07 kW/h·m2.
Resultados obtenidos para la demanda calefacción anual (%; kW/h·m2)
Demandas mensuales calefacción (kW/h·m2)
Hay que considerar la eficacia de los recursos materiales, para los que la palloza responde con el uso solamente de cuatro materiales de construcción básicos.
Relación de transmitancias (W/m2K) y materiales usados, fi la superior modelo 1 y fi la inferior modelo 2
El comportamiento de la palloza tiene una nula la demanda de calefacción durante los meses de verano. En estos resultados es necesario indicar también que la palloza ofrece valores (147.97 kW/h·m2) debido principalmente a su diseño y compacidad.
f) Modelo económico y social
El clima, la orografía, los suelos pobres y el aislamiento infraestructural pero especialmente el reparto espacial de los recursos siempre condicionaron los asentamientos humanos en Ancares. Así, en las partes bajas hay una significativa densidad de núcleos de población, mientras que en las altas las gentes tendían a concentrarse en aldeas cerradas, casi siempre situadas en laderas orientadas al sur para evitar los rigores climatológicos de una exposición norte. Ya en el Neolítico (entre 6000 y 3500 años antes del presente) la influencia humana sobre las montañas orientales de Galicia era ya significativa, aunque la configuración espacial de los aprovechamientos data de los inicios de la Edad Media.
Los asentamientos humanos se caracterizaron en el pasado por poseer un número mínimo de unos 15 vecinos, siendo frecuentes aldeas de más de 30 (Rao, Robledo, Murias, Coro, Piornedo, Donís, Degrada). Esto se debe, fundamentalmente a la concentración de los recursos en lugares concretos en las zonas más altas (pastos, orientación sur, orografía favorable, suelos profundos, agua), aunque también a que en los asentamientos mayores las necesidades más urgentes en la enfermedad o en el trabajo son más fáciles de socorrer, especialmente en el pasado dadas las dificultades de desplazamiento; una de las características de la zona es la gran autonomía social de la aldea como unidad territorial, a la que llaman “pueblo” y no “lugar” como en otras zonas gallegas. Hasta hace poco muchas aldeas conservaban su propia iglesia y su propia escuela.
En los Ancares existen también pequeños asentamientos estacionales en las partes altas de la montaña, las llamadas “brañas” o “alzadas”. Las brañas estaban formadas por pequeñas cabañas para las personas y otras de mayor tamaño para el ganado. El sistema de producción tradicional consistía en la doble trashumancia del ganado y de una parte de la familia en la estación veraniega desde la aldea, situada en las partes más bajas, hasta las brañas. Sólo las aldeas de las partes altas carecían de brañas, pues tenían los pastos cerca. Este sistema de trashumancia en altura permite aprovechar al máximo los recursos en el tiempo, puesto que maximiza la explotación del espacio ya que en un área tan continentalizada y de montaña, la productividad máxima dura muy pocas semanas al año, momento que es aprovechado tradicionalmente para llevar el ganado a esas áreas y así mismo cultivarlas (fundamentalmente centeno); esta forma de trashumancia no hace sino imitar la que naturalmente hacen muchas especies animales en áreas de montaña.
En la actualidad siguen usándose las partes más montañosas únicamente y en menor medida para la trashumancia de ganado, debido a que se han introducido medios de transporte apropiados y mejores comunicaciones que permiten controlar el ganado sin necesidad de trasladar la vivienda. La plantación de centeno disminuyó en los últimos años de manera dramática al ser más barato traer de fuera forraje y grano para pan, lo que ha generado significativos cambios ecológicos y mayor dependencia económica al necesitar el sistema ‘outputs’ para su mantenimiento.
Los mejores vestigios de brañas que se pueden ver hoy son las de las villas de la cuenca del Rao: por las Sierras de Vilarmondín, Airelos y Liñares, y por la cumbre del Tesón (1377 m) se encontraba la mayor concentración de brañas de todos los Ancares Lucenses. Son las alzadas de Xestoso, Redondo, Vilarmondín, Vispeiro, Liñares y Estorneiro; especialmente importante es la Braña de Pandozarco, próxima a Rao; cabe destacar también la de Vilanova do Pedregal, cerca del Penarrubia. El aislamiento de estos pueblos con el exterior marca en gran parte su modalidad de economía de subsistencia. Los ancareños, por lo general, contaban con pequeñas huertas de regadío cerca de las casas en las que cultivaban nabos, patatas y berzas fundamentalmente; dedicaban parte de las tierras a árboles frutales, sobre todo castaños y cerezos; cultivaron el lino hasta principios del siglo XX y aprovechaban las llamadas “corradas” para sembrar cereal, casi siempre centeno. El cultivo de cereal era imprescindible pues de él obtenían la harina para la fabricación del pan, la cáscara la usaban para el pienso de los animales y la paja para la fabricación de los tejados de pallozas y hórreos. Las tierras más apreciadas eran las praderas, llamadas “campas”, esenciales para mantener el ganado vacuno y equino, mientras que el ganado caprino y ovino se situaba en áreas más escarpadas y pobres, generalmente pastizales anuales y áreas de monte bajo. La importancia de estos dos últimos tipos de ganado era cuantitativa y cualitativamente muy superior a lo que habitualmente se considera hoy en día y realmente eran la base de la ganadería local. La importancia que ha cobrado la ganadería de vacuno es muy posterior; efectivamente a lo largo de siglo XX y especialmente a mediados del mismo, se produce un abandono masivo del campo por el auge que cobran en ese momento los núcleos urbanos que ofrecen nuevas posibilidades; es precisamente la gente con menos recursos, que no son propietarios importantes de tierras, la que más pronto emigra perdiéndose el papel que estas personas tenían: cuidaban los rebaños de ovejas y cabras comunales en áreas de monte comunal y es justamente en este momento cuando se inician las campañas de repoblación forestal de pinos en los montes comunales. Este es un momento decisivo por lo que supuso de cambio ecológico, económico y lo que es más contundente, de cambio en la idea que se creó del desarrollo y explotación del medio natural, su configuración e incluso el paisaje, situación ésta que persiste, hasta nuestros días.
Por último cabe destacar el cerdo, que como en toda Galicia, era y es parte fundamental en la alimentación.
Otras actividades comunes eran la apicultura, la caza y la pesca.
Como ya hemos apuntado, los cultivos tradicionales son tres: el centeno, las castañas y los nabos. Por último están dos productos importados de América y aclimatados a estas tierras: desde el siglo XVII el maíz y, desde el siglo XVIII, las patatas. Además existen otros cultivos secundarios como el trigo, la cebada, las hortalizas, etc.
En Os Ancares Lucenses, el ciclo anual de la siembra de centeno empezaba en las alzadas a finales de agosto o principios de septiembre. La segunda siembra, la más importante, se hacía en los valles y empezaba en octubre o principios de noviembre. La tercera y última es la del “pan serodio” (pan tardío), que se hacía en enero o febrero, en tierras más húmedas. El ciclo se cierra entre el 10 y el 15 de agosto, que es cuando empieza la siega en las brañas y a finales de julio en los valles.
Las castañas seguían al centeno en importancia hasta que se generalizó el cultivo de las patatas, en concreto desde mediados del siglo XIX. Hasta ese momento era uno de los frutos básicos de la alimentación humana, sobre todo en aquellas zonas donde se recolectaba poco centeno. A esto hay que añadir que desde los últimos años del siglo XVIII desaparecieron las tres cuartas partes de los castaños por que se vieron afectados por la tinta y el chancro (enfermedades causadas por los hongos).
En el siglo XVIII la producción de nabos ocupaba el tercer lugar, después del centeno y las castañas. Entonces, igual que hoy en día, se destinaban los grelos (hojas internas de la planta) al consumo humano, y el resto de las hojas y la raíz (el nabo) para los animales.
El trigo es también un cultivo tradicional pero de poca importancia pues sólo se consumía en casos especiales como los días de fiesta, en bodas, etc. Actualmente es insignificante lo que se siembra. Algo parecido ocurría con la cebada, que se sembraba poco, tan sólo para alimentar a los animales, y
hoy en día su cultivo ha desaparecido. Las primeras plantaciones de maíz probablemente se hicieron en el siglo XVII, al igual que en la vecina Asturias. Su expansión fue lenta y nunca llegó a tener la importancia que tuvo y sigue teniendo en otras zonas gallegas, en las que fue la base de la alimentación humana por tener un mayor rendimiento que el centeno. Al contrario que las patatas, que fueron ocupando el puesto de las castañas, el maíz no desplazó al centeno. Se siembra después de arrancar los nabos, en el mes de abril o principios de mayo. Se recolecta a finales de octubre o principios de noviembre. La llegada de las patatas, originó un nuevo ciclo rotativo trienal de cultivos muy beneficioso para el campesino: centeno-nabos-patatas o maíz. En un principio, se sembraban en las tierras más pobres; esta situación fue cambiando y actualmente se destinan las mejores tierras para la siembra de patatas. El ganado vacuno, lanar, cabrío, de cerda y algo de caballar eran, entonces como hoy, la riqueza pecuaria fundamental.
Durante el siglo XVIII, que son los primeros datos de los que se disponen, predominaba el ganado ovino y caprino, seguido del porcino y el vacuno. En el siglo XIX la situación de la ganadería cambia, predominando en todas las parroquias el ganado vacuno, seguido de cerdo, cabras y ovejas. En la actualidad sigue siendo el ganado bovino el más abundante, explotado en extensivo para la producción de carne. El ganado porcino es el segundo en cuanto a número de cabezas después del ganado vacuno. Se destina principalmente al autoconsumo. El ganado ovino y caprino es el tercero en importancia en cuanto a número de cabezas, orientados a la producción de carne.
La zona de Ancares Lucenses ha tenido desde siempre un importante aprovechamiento apícola como lo demuestran los numerosos "cortiños", “cortíns” o “alvarizas” existentes en la zona. Son construcciones de piedra con forma circular u ovalada cuya finalidad era proteger las colmenas de los osos y de los vientos. La venta de la miel y de la cera proporcionaba a los ancareños una pequeña ayuda económica, pero con la extensión del consumo del azúcar empezó el abandono de las colmenas. En los últimos años está habiendo un resurgimiento de la apicultura. Os Ancares Lucenses reúnen las características adecuadas en cuanto a vegetación y climatología para desarrollar este tipo de actividad, especialmente si se realizase trashumancia en altura.
La riqueza cinegética de los montes de Os Ancares Lucenses, con abundancia de especies como el corzo, el jabalí, presencia de ciervo, así como especies de caza menor, liebre, conejo y perdices y la riqueza piscícola de sus ríos, con buenas poblaciones de trucha, han hecho que la caza y la pesca hayan sido desde siempre actividades importantes en estas tierras. Ambas, más que pasatiempos como son ahora, eran ocupaciones muy productivas con las que se llevaba carne fresca para la casa en cualquier época del año y el único pescado que se consumía, pues hasta aquí no llegaba el pescado marino.
Un momento crítico se vive al rematar la guerra civil, momento en el que la difusión de armas de fuego merma las poblaciones significativamente, es el momento en el que los rebecos son extinguidos de la sierra, siendo reintroducidos años más tarde. Aprovechamiento maderero: El monte ha desempeñado siempre un papel importante en la economía campesina, tratándose generalmente de montes de “vara y suerte” o “montes de vocería”, en los que los vecinos tienen participación desigual, por lo que hay que considerarlos como montes particulares indivisos más que montes comunales. La riqueza forestal de la zona proporciona algunos ingresos a los habitantes de estas tierras. Además del uso tradicional que se hacía del monte, cabe mencionar diversos episodios e industrias que supusieron hace décadas una alteración masiva del medio natural. A finales del siglo XVIII se produjo una importante deforestación de Os Ancares Lucenses como consecuencia del auge de herrerías y mazos, que consumían grandes cantidades de madera al año.
Aparte de la actividad agraria, en Ancares Lucenses se desarrollaron muchas profesiones tradicionales en el sector secundario e incluso terciario: arrieros (que vendían diversos productos como pescado, aguardiente, pimentón en la época de matanza, jabón, etc.), cereros, y especialmente importante era el oficio de “teitador”, cuya labor era “teitar” las casas, pallozas especialmente, así como otros edificios secundarios, de colmo (techar con paja de centeno). Temporalmente había trasiego de población con otras áreas puesto que en la época de la siega algunos vecinos se desplazaban a León y a Castilla, al igual que en la época de vendimia se trasladaban a otras comarcas como la vecina de El Bierzo. Como hemos visto, el cultivo diversificado, el aprovechamiento de grandes espacios de monte indiviso y la actividad ganadera son los aspectos más destacables desde el punto de vista económico en los dos últimos siglos, pese a algunos aislados intentos industrializadores, como la herrería situada en el Valle del Rao, que daba trabajo a 20 operarios a comienzos del siglo XIX, persistiendo su actividad al menos hasta finales del mismo siglo.
La persistencia durante los siglos del modelo socioeconómico se vio favorecida por la tardía introducción de medios tecnológicos modernos, aunque el propio retardo en la modernización trajo como consecuencia una emigración masiva que degradó el sistema tradicional. Las malas comunicaciones y la escasez de servicios, mucho más acusadas hace un cuarto de siglo, coincidieron con el estallido desarrollista de los años setenta, el cual animó a numerosos habitantes a emigrar en busca de nuevos horizontes de vida, dirigiéndose la mayoría a Barcelona y su cinturón industrial. La caída brusca de la población a partir de los años cincuenta se debe fundamentalmente a la marcha de los más jóvenes, lo que sitúa en posición precaria la natalidad.
g) Parque Natural de los Ancares.
Mapa de zonificación de la Reserva de la Biosfera
Como indica su propia denominación, el Parque Natural de Ancares se articula en torno a uno de los principales macizos montañosos que conforman las sierras nororientales de Galicia: La Sierra de Ancares. A pesar de la continuación de las cadenas montañosas se establecen los límites administrativos con las vecinas comunidades autónomas de Asturias y Castilla y León, desde el punto de vista ambiental y de su aprovechamiento por las poblaciones humanas que constituyen una unidad difícilmente separable del resto de las montañas del occidente de la Cordillera Cantáblica. En esencia se trata de un territorio de relevo abrupto, en el que escasean las llanuras, sometidas a un clima caracterizado por precipitaciones elevadas y un régimen termométrico contrastado, con inviernos largos y rigurosos en las áreas situadas por encima de los 1.000 m. que se muestra dulcificando en las áreas bajas asociadas a los principales cursos fluviales.
La actividad humana, presumiblemente desarrollada en este territorio de forma ininterrumpida desde hace unos 4.000 años, fue modelando el paisaje en mosaico en el que destacan hoy en día las grandes superficies ocupadas por matorrales o bosques, más extensos a medida que se alejan de los asentamientos humanos. Desde el punto de vista ecológico, son precisamente la extensión y estado de conservación de los bosques, uno de los valores que más contribuyó a la consideración de este espacio como una de las áreas con mayor interés dentro del contexto gallego y, incluso, noroccidental ibérico, desde hace prácticamente un siglo.
MARCO LEGAL
Los valores naturales de la Sierra de Ancares están gravados de forma secular. En la actualidad, todos estos valores existentes todavía son latentes, principalmente debido a los sistemas tradicionales de explotación, heredados con respeto y con sostenibilidad por parte de las sucesivas generaciones de
habitantes de estas tierras, que con esfuerzo las cuidaron. En los Ancares, como en cualquier otro espacio natural aparece la presencia del hombre siendo el principal valedor y agente modelador. El proceso de protección de este espacio se realiza de forma paulatina, la Ley del 7 de Diciembre de 1916 de creación de Parques Nacionales en España, marca el comienzo de la política protección de espacios naturales en el territorio español. Posteriormente, en 1917 mediante un Real Decreto se insta a los Ingenieros-Jefe de los Distritos Forestales a la elaboración, en un plazo máximo de dos meses, de una relación de lo los “ Lugares más notables” que en sus respectivas demarcaciones mereciesen una protección especial bajo las figuras de Parque Nacional o de Sitios de Interés Nacional, incluyendo también una selección de aquellos enclaves o elementos que tuviesen la consideración de “particularidades o curiosidades naturales”, o de “arboles notables”. La relación de 1917 incluye 76 lugares repartidos entre el territorio peninsular e insular, de los cuales 17 se sitúan en Galicia, estando solamente uno situado en la “Sierra de Ancares”.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX se elaboran diversas propuestas técnicas orientadas a la delimitación, en el territorio gallego de los espacios susceptibles de poseer un estatus legal que propicie la conservación de los recursos naturales. Todas ellas, coinciden en designar como áreas susceptibles de poseer un estatus específico de conservación la Sierra de Ancares.
En 1966, la vertiente lucense de los Ancares fue declarado como Reserva Nacional de Caza ( Lei 37/1966) incluyendo en la actualidad una superficie de 8.286 ha. Posteriormente las Normas Complementarias y Subsidiarias de Planeamiento de la Provincia de Lugo elaboradas por la Consellería de Ordenación del Territorio y obras Públicas incluyó parcialmente los Ancares como Espacio Natural. En 1992 se aprueba el Plan de Recuperación del Oso Pardo con una superficie de 12.140 ha. Posteriormente en 1993, la Dirección General de Montes y Medio Rural de la Consellería de Agricultura, Ganadería y Montes redacta el “Plan de Ordenación de Recursos Naturales en la Sierra de los Ancares”
Con la promulgación de la DC 92/43/CEE y su transposición a la normativa española, se inicia el proceso de designación de los enclaves que formasen parte de la red de espacios naturales europeos, la Red Natura 2000. En 1999 el Consello de la Xunta de Galicia acordó remitir una relación de lugares que constituirían la propuesta gallega para la Red Natura 2000. El estado español remitió a la Comisión Europea las listas de Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) propuestos por las distintas Comunidades Autónomas, siendo propuesto en los ámbitos de Regiones Biogeográficas Atlántica e Mediterránea el LIC Los Ancares- O Courel que engloban el conjunto montañoso de la Sierra de Ancares y O Courel.
Con posterioridad la Xunta de Galicia declaró a todos los espacios propuestos para su inclusión en la Red Natura 2000, como Zonas de Especial Protección de Valores Naturales de Galicia (ZEPVN, ZEPVN Ancares-O Courel) , siendo declarado también en este acuerdo la Zona de Especial protección de las Aves de los Ancares con una extensión de 12.564 ha.
En 2006 el comité MaB de la UNESCO declara Reserva de la Biosfera la zona de Os Ancares Lucenses e Montes de Navia, Cervantes e Becerreá, que presenta una superficie total de 53.664 ha.
El Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) se formula para servir como documento de gestión y planificación del Parque Natural de Ancares, el cual posue una superficie de 25.924 ha.
ZONIFICACIÓN
Se entiende por zonificación la delimitación de diferentes áreas para las que se designan medidas de gestión específicas derivadas de las necesidades de conservación de los espacios y de las especies. En este plan, se adopta un sistema jerarquizado de las zonas como herramienta básica para la planificación de gestión de los componentes de biodiversidad con el fin de asegurar los objetivos de conservación y uso sostenible de los recursos naturales en cada espacio y en conjunto de la Red Natura 2000.
Dentro de los límites del Parque Natural de Ancares, que ocupa una superficie de unas 25.924 ha, se constituyen un total de 4 Unidades de Zonificación: Zona de Interés Prioritario para la Conservación (ZPDG-A), Zona de Uso Restringido (ZPDG-B), Zona de Uso moderado (ZPDG-C) y Zona de Uso General (ZPDG-D). El establecimiento de estas categorías permite compatibilizar los objetivos de conservación de la biodiversidad con el uso sostenible de los recursos naturales de los territorios del Espacio Natural.
La Zona de Interés Prioritario para a Conservación (ZPDG-A), se estructura sobre los territorios con un valor de conservación muy alto, constituidos por una porción significativa de hábitats prioritarios o hábitats de interés comunitario, o bien de núcleos poblacionales y hábitats de especies de interés para la conservación. La configuración de estas zonas, y consecuentemente su biodiversidad, está
ligada al mantenimiento de modelos tradicionales de aprovechamiento de recursos naturales que poseen un elevado grado de compatibilidad con mantenimiento de los componentes, la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas.
Las Zonas de Uso Restringido (ZPDG-B). Territorios con un valor de conservación alto o muy alto, con una elevada naturalidad y diversidad, mostrando generalmente, una mayor representación territorial de los hábitats de especies de interés comunitario, frente a los de carácter prioritario, o bien, una porción significativa de núcleos poblacionales de especies silvestres de flora y fauna de interés para la conservación. Diferenciándose por que estas unidades se integran en un espacio con un nivel importante de humanización, en el que existe una Proción también significativa de hábitats de interés comunitario, cuya composición, estructura y dinámica está íntimamente ligada al mantenimiento de los sistemas de aprovechamiento tradicional.
La Zona de Uso Moderado (ZPDG-C) define territorios con valor de conservación medio. Son áreas generalmente en mosaico, en las que en conjunto predominan medios antrópicos y seminaturales, entre estos últimos se encuentran un número importante de hábitats de interés comunitario, cuya composición, estructura y dinámica está íntimamente ligada al mantenimiento de los sistemas de aprovechamiento tradicional. Las Zonas de Uso Moderado pueden albergar además pequeñas áreas configuradas por hábitats prioritarios o hábitats de interés comunitario o bien, poblaciones o especies silvestres de flora y fauna tipificadas legalmente como protegidas o amenazadas a nivel internacional, comunitario, nacional o autonómico.
Las Zonas de Uso General (ZPDG-D) define territorios con un valor de conservación medio o bajo en la que predominan los medios seminaturales, con una reducida naturalidad, y medios sinantrópicos desvinculados en la mayoría de los casos, de los sistemas de explotación tradicional de los recursos naturales. Se incluyen también dentro de esta zona las áreas con un importante nivel de urbanización, igualmente alejado de los parámetros que caracterizan los asentamientos tradicionales, así como grandes áreas destinadas al uso público. La gestión de estas zonas se orienta a evitar la fragmentación de otras zonas de mayor valor.
Mapa de zonificación de la Reserva de la Biosfera 7.2 Diagnóstico
Tras este exhaustivo análisis se realiza un estudio de las transformaciones sufridas por la mayoría de los núcleos durante el siglo XX, desde una situación en la que “la palloza” era la construcción predominante, hasta la actualidad, donde perviven apenas unos pocos ejemplares en pie, donde ninguno tiene ya carácter de vivienda.