C
onstituye un honroso encargo que las primeras letras de esta obra, sean escritas por un oficial que, por una coincidencia gratificante, fue Jefe de Instrucción de la Escuela Superior Militar “Eloy Alfaro”, cuando los oficiales que presentan esta obra, estaban en su último año de formación y posteriormente recibían sus despachos de Subtenientes de nuestro glorioso Ejército. No sé si atribuirle a los azares de la profesión militar, aunque la casualidad es reñida con la milicia, el honor que me cupo el haber ingresado con la Escuela de Selva y Contra Insurgencia del Ejército en su segunda participación durante el Conflicto del “Alto Cenepa” lo que me permitió vivir con intensidad los rigores de defender a la Patria, por tanto me complace la valiosa iniciativa de estos jóvenes oficiales de narrarnos ciertos capítulos del Alto Cenepa, que hacen justicia a los hombres que ofrendaron sus vidas o resultaron heridos y que debido a la fragilidad de la memoria podrían quedar olvidados con el transcurrir del tiempo. Avanzar en la lectura de una serie de testimonios reales, resultará en el lector en una aventura apasionante, porque tal vez un poco lejos de las normas de la literatura, encontrarán relatos de soldados reales, hombres de carne y hueso a quienes la institución militar formó y entrenó para que en el momento en que la “Dignidad Patria” estuviese en riesgo, sean precisamente ellos, sus soldados, quienes la defiendan.Cabe aquí mi felicitación a los autores de esta obra por la brillante iniciativa de documentar nuestra historia, toda contribución en este sentido es de inmenso valor considerando el gran esfuerzo humano, moral y profesional que demandó la defensa de nuestra soberanía e integridad territorial.
La gesta del año 1995, constituyó una de las mejores muestras contemporáneas de amor patrio, civismo, unidad nacional y heroísmo. La modernidad y el adelanto de las comunicaciones, de ese entonces, permitieron conocer a la ciudadanía algunos de sus episodios. Los medios de prensa posiblemente abundaron en reportajes y
Luis Ernesto González Villarreal-General de Ejército Jefe del Comando Conjunto
de las FF.AA.
actores, oficiales jóvenes que comandaron a verdaderos guerreros, tropas combatientes que ejecutaron misiones de diferente índole y que dan fe a través de sus testimonios de capítulos hasta ahora desconocidos y que son parte de una historia de la cual las Fuerzas Armadas y todo un país nos sentimos orgullosos.
Pocas situaciones en la vida podrían asemejarse a lo que aquí se relata en estas “Memorias del Cenepa”, aquí confluyen todas las fortalezas que la rigurosa preparación militar puede entregar, pero también queda claramente evidenciado que dentro de cada soldado está la persona, aquella que da equilibrio y que para el caso de este documento lo hace digno de perennizarse en el tiempo como testimonio de quienes forjaron otro de los capítulos gloriosos de nuestra historia.
Felicito una vez más a los autores de la obra por esta invaluable contribución, pues constituye una deferencia al soldado ecuatoriano y a unas “Fuerzas Armadas Vencedoras”.
Tcrn. González en rueda de prensa improvisada en Tiwintza
PARTICIPACIÓN DE LA PROMOCIÓN 63 DEL CURSO DE ESTADO MAYOR
EN EL CONFLICTO BÉLICO DE 1995
“¡ Qué cosa más gloriosa que servir a la patria, qué cosa más gloriosa que la incomodidad, el peligro y la aventura en honor a la patria, en honor de la bandera símbolo de la patria ¡que cosa más grande que buscar el honor para la patria!
el valor para la patria, la disciplina para la patria, la inmolación para la patria y la muerte para la patria a fin de que vuestra mente, ejemplarizando a los hombres,
por el heroísmo, produzca más y más otros seres que abandonando todo lo miserable sepan morir para que las generaciones
gocen de la patria y para que la patria forme generaciones
de héroes y de grandes ”·
DEDICATORIA
L
as glorias de la patria son las únicas que logran recordarnos a los nacionales por qué tener orgullo y fe en lo que somos, esperanza y confianza de lograr nuestras metas y sobre todo saber que la dignidad de nuestros ancestros y la nuestra propia, estuvo y está garantizada en el más sagrado de los valores, la libertad y la independencia de surgir y prosperar por nuestras propias decisiones.La historia de nuestro sagrado terruño patrio llamado Ecuador, ha sido accidentada por ambiciones expansionistas de su vecino sureño que inicialmente siendo su hermano, alevosamente faltó al principio de la dignidad, y el respeto a lo ajeno, y por innumerables oportunidades ataco nuestra tierra pretendiendo arrebatárnosla.
Pobladores valientes de nuestras fronteras ecuatorianas, sobre todo en el pertinazmente violentado sector de la Provincia de El Oro al sur-oeste de nuestra patria, entregaron por completo su contingente, y junto a sus soldados defendieron su terruño evitando el avance fiero y despreciable del enemigo del sur.
Pero la hora de la reivindicación no tardaría en llegar madres parieron hijos con furia de titanes, padres criaron hijos e hijas con un derrotero magnífico e indesligable, la territorialidad de nuestro Ecuador jamás, iba a ser reducida por alevosas y perversas pretensiones mezquinas.
La nueva generación había crecido formada con espíritu eterno por sus padres valientes, por sus madres indomables en su afán de crear en las mentes de sus hijos la idea del sagrado respeto a su cuna nación, eso impulso la solución de un pendiente, aquello arrojó el poder de la razón por las armas en la gran Gesta Heroica y Sublime del Alto Cenepa, con un puño cerrado apuntando al enemigo, con una voz rugiente animando a sus soldados, con millones de espíritus nacionales gritando al unísono MI ECUADOR ES SAGRADO, por una generación que se reconocía y por siempre será LA GENERACIÓN DE LA VICTORIA.
Este es nuestro aporte a una recordación que nunca se ha olvidado a una realidad que hoy gritamos a los rostros del mundo sin enfado ni presiones, somos el Ecuador, vencedores del Cenepa y gloriosa nación de héroes vivos y eternos, de ambiciones que no claudican y son justas, de hombres y mujeres con gloria y razón.
Dedicamos este testimonio a todos ustedes, a todos nosotros que llevamos un apellido común ECUATORIANOS y una gloria eterna nuestro sublime ECUADOR.
Tiwintza, Base Sur,
INTRODUCCIÓN
L
a historia es una fuente poderosa de identidad que alimenta el proceso de construcción social permanente de los pueblos y es la guía de gobernantes para alcanzar los propósitos futuros en un territorio determinado; la historia como ciencia y sustento de la nacionalidad, tiene como principal componente a las gestas militares, aún cuando la vocación de paz está presente en cada generación, la defensa de su territorio será siempre motivo y razón de una movilización y de una adhesión espontánea de todos los miembros de un estado nación. EL CONFLICTO ARMADO DE 1995, como hecho social concitó el interés y la participación de todos los ecuatorianos, quienes en mancomunidad de ideas dieron muestras de un profundo amor a la heredad territorial y se fusionaron con una sola causa: respaldar a los soldados de aire, mar y tierra, que en todos los frentes defendían los derechos históricos y jurídicos del Ecuador. Para dejar constancia de esa actitud nacional, que es referente obligatorio de unidad y dignidad y para que exista la continuidad de todas las acciones integradoras, es y será necesario contar con una memoria histórica de la gesta.Las instituciones y sus miembros tienen la obligación, con las presentes y futuras generaciones, transmitir sus vivencias y experiencias positivas de la victoria militar en el conflicto del CENEPA, para que sumados a los conocimientos de la ciencia y cultura militar, sirvan de sustento incluso doctrinario para el futuro empleo de las unidades y así continuar cumpliendo sus misiones con el mismo decoro y bizarría que lo hicieron los soldados de esta promoción, generación vencedora en el año 1995. Estamos seguros que las futuras generaciones emularán en sus corazones la fuerza desplegada como herencia eterna de la victoria lograda por sus soldados y su pueblo como prueba permanente del amor a su patria, renovados, fortalecidos y en conjunción de ideas, precautelando nuestra identidad, unidad, cohesión y profesionalismo…”
Calco de situación de operaciones e inteligencia, del sector de responsabilidad del Sub-agrupamiento Táctico “Tiwintza”, del 221200-FEB-1995, en el que se puede identificar los puestos de mando de combate de varios
oficiales pertenecientes a la promoción 63 del curso de Estado Mayor.
(Tomado textualmente de unas hojas y notas, escritas en el Hospital Militar, después de haber sido evacuado tras sufrir una explosión de mina antipersonal que cortó el tercio de mi pierna derecha).
S
iento la necesidad de escribir recordando la huella que ha dejado el conflicto del Cenepa en el entorno y dentro de mi…Como soldado de la Patria, me preparé y entrené lo suficiente, deseando en mi interior algún día poder defender a mi Patria; con la incertidumbre e inquietud de coger el fusil e ir a la guerra.
Mi recuerdo es tan cercano a todas las dificultades que embarga ser un soldado profesional, preparado para enfrentar a cualquier tipo de enemigo.
Desde que me gradué en la Escuela Superior Militar Eloy Alfaro, mi espíritu militar y liderazgo alcanzado en este gran centro de formación militar se fue incrementando a través de los cursos militares que se venían por delante. Solicité hacerlos, y en cada uno de ellos viví situaciones intensas, de mucho sacrificio, entrega y sobre todo situaciones que alcanzaban el límite de mi capacidad física, mental y espiritual; todo esto con el afán de superarlas ante cualquier adversidad. Tuve la oportunidad a través de estas pruebas, de conocer mis verdaderas capacidades y limitaciones, hasta dónde puede llegar mi físico, moral, mi don de mando sobre la tropa y con ello al final obtener la competencia, la capacidad y la solvencia para dirigirlos, comandarlos y llevarlos a tomar un objetivo.
MI CONFLICTO...
José Ignacio Fiallo Vásquez Mayor de E.M
Aprendí en el ejemplo una de las mayores virtudes militares para llevar al resto hacia un objetivo común, la misma que conjugada con el coraje, la voluntad, la dedicación como también la obediencia, serenidad, paciencia nos trazan la ruta hacia un horizonte limpio.
Aprendí que la instrucción y el entrenamiento con la gente (oficiales y tropa) son la base fundamental de la preparación militar y el ingrediente fundamental del triunfo.
Mi conflicto inició el 10 de enero de 1995 cuando fue leído mi pase de guerra; debía presentarme en la Brigada de Fuerzas Especiales. Había euforia, nerviosismo, solo tiempo para preparar el material y el equipo necesario y partir hacia un destino incierto. Ese día en horas de la noche llegué a mi hogar a despedirme para el día siguiente cumplir con mi destinación. Fue una despedida amarga… un beso y un abrazo a mi esposa Natalia y a mi hijo José Ignacio nos envolvieron en un manto misterioso y difícil de descifrar, no sabíamos que iba a pasar… más tarde la bendición de mi padre Leonardo y mi madre Esthela.
Llegué a Latacunga conjuntamente con otros oficiales destinados a la brigada, entre ellos mi cuñado Gustavo Iturralde con quien compartimos esta etapa de concentración y despliegue.
Fui destinado como Comandante del Cuarto Escuadrón del Grupo de Fuerzas Especiales 27 (G.F.E 27), el mismo que estaba conformado por 30 hombres, todos comandos y/o paracaidistas con quienes emprendería mi aventura en el Cenepa.
Fuimos a buscar y retirar de las bodegas de la Brigada, el armamento y equipo necesario para ejecutar misiones de fuerzas especiales; una vez listos, esperábamos solamente la orden de embarcar a los buses, los cuales nos llevarían al aeropuerto de Latacunga para desde allí, emprender el vuelo hacia Patuca. En la pista de Latacunga esperábamos al avión C-130, el cual nos llevó hacia nuestro destino, durante este viaje hubo absoluto silencio y cada uno meditaba y pensaba en lo que posiblemente iba a enfrentar.
Llegados al destino, nos esperaban buses para trasladarnos inmediatamente hacia Cóndor Mirador inicialmente. En este lugar nos dispersamos y ocupamos posiciones en la mayor pendiente que presentaban las elevaciones de la cordillera, lo cual nos aseguró una excelente cubertura y encubrimiento ya que a la postre sufriríamos dos bombardeos de la Fuerza Aérea Peruana (F.A.P.), que no causó ninguna baja y ningún efecto sobre nuestras tropas.
En este lugar y bajo esas condiciones pasamos aproximadamente cinco días, desayunábamos a las tres y media de la mañana, almorzábamos por grupos y por horario y la merienda en la oscuridad de la noche. Fui testigo del empleo del BM 21. La experiencia fue aterradora, por cuanto no fuimos avisados de que se iba a efectuar el tiro, ante lo cual fuimos sorprendidos por el ruido y el destello que produce su disparo… recuerdo que estábamos con mi escuadrón, caminando hacia el desayuno y al sentir el ruido y al ver la luces que provocaba el disparo, con mi escuadrón ocupamos una alcantarilla que atravesaba la vía que conducía hacia el Destacamento de Cóndor Mirador; al pasar el tiempo y al no sentir ninguna explosión cercana, nos dimos cuenta que era nuestro material el que había realizado el tiro. Al poco tiempo estuvo la F.A.P en el sector realizando un reconocimiento inicialmente y posteriormente con misiones de bombardeo en el sector, a fin de neutralizar o destruir nuestras unidades de apoyo de fuegos.
Pasada esta experiencia, nos ordenaron iniciar con el patrullaje en la dirección Cóndor Mirador – Soldado Pástor, a fin de desalojar y emboscar las tropas y los abastecimientos peruanos que se proyectaban por este sector. Para ello fuimos trasladados en un helicóptero Súper Puma hacia el punto de inicio desde donde descenderíamos por la cordillera del Cóndor hacia el valle del Cenepa.
La experiencia de viajar 15 minutos en un helicóptero a baja altura y con el riesgo de que en cualquier momento éste pudiera ser derribado o destruido, fue desgastante y muy agotadora, tal es así que el piloto ante este temor natural, no pudo descender lo suficiente, lo que originó en mi escuadrón las primeras bajas no de combate. Tuve dos soldados que se lesionaron sus tobillos y no pudieron continuar.
Reorganizado el G.F.E 27, el Sr. Mayor Ramiro Rea y los capitanes Joao Toalombo, Jarel Egas y los Tenientes Miguel Orellana y José Fiallo al mando de su respectivo escuadrón, iniciamos el descenso de la cordillera del Cóndor hacia el Río Cenepa… entre otras experiencias del patrullaje realizado, tomamos dos prisioneros de guerra; eran dos conscriptos los cuales se encontraban en una base peruana y de los cuales se obtuvo información básica; nos dimos cuenta que las tropas peruanas se encontraban sin abastecimiento, pues estos conscriptos consumían pasta dental, raíces y cualquier cosa que la selva en el sector proveía. Algo difícil de comprender….sentí que el enemigo era exactamente igual a mí…
Hubo enfrentamientos con propias patrullas, producto de la tensión, nerviosismo y básicamente las características geográficas del sector. En estos enfrentamientos con patrullas propias tres voluntarios de mi escuadrón quedaron heridos y fueron evacuados inmediatamente. Así mismo, tuvimos enfrentamientos con patrullas peruanas, fruto de las cuales no tuvimos curiosamente bajas en nuestro personal; si las hubo en el lado peruano, más aún cuando en una madrugada, cuando siete de mis soldados ARUTAM, cruzaron una de las quebradas que alimentan al Río Cenepa y sorprendieron en una base de descanso peruana a una compañía de infantería. Fue un ataque sorpresivo y violento cuyo resultado permitió controlar el área y para estos soldados ecuatorianos, traer algunos trofeos de guerra. De su cultura y costumbres guerreras queda clara evidencia de su coraje y valentía.
Seguíamos avanzado hacia el objetivo que era llegar a la margen occidental del Río Cenepa; quinientos metros antes del destacamento peruano de Soldado Pástor… Algo que impactó sobre todo en la moral del personal fue quedarnos por cuatro días aislados y sin abastecimientos, fue cuando producto de la supervivencia, desesperación y falta de autocontrol de un soldado, éste decidio cortarse el dedo meñique, es decir se auto
infringió. Fue sorprendente la decisión que tomó… su situación de soldado era muy lejana a la que uno espera de todo profesional. Inmediatamente fue separado del grupo y a pesar de estar aislados y sin abastecimientos, este fue evacuado de inmediato. Su situación psicológica y su moral influyeron inmediatamente en el personal, sin embargo el coraje y valentía contagiaba más al personal; bastaba que sólo uno demostrara el interés y su compromiso para con la nación, este silenciaba inmediatamente cualquier voz de desaliento y cobardía. Habíamos avanzado bastante y estábamos cerca de cumplir nuestro objetivo. La misión ahora era controlar el área mediante patrullajes y la organización de emboscadas que corten las vías de abastecimientos que utilizaban las tropas peruanas en la dirección Soldado Pástor – Tiwintza. A fin de cumplir con esta nueva misión que ya tenía resultados positivos, se había minado las picas que conducían desde las orillas del río hacia el interior, con el propósito de impedir que tropas peruanas ingresen hacia nuestra área. Ante esta situación, me voy a permitir transcribir el parte de guerra con el que termina mi conflicto…
“INFORME QUE TRANSCRIBE EL COMANDANTE DEL T.O.T., AL SR. GRAD. COMANDANTE GENERAL DEL LA FUERZA TERRESTRE, SOBRE EL ACCIDENTE SUFRIDO POR EL SR. TNTE. FIALLO Y SUBT. PINTO”
Mediante el presente me permito transcribir a usted mi General, el informe presentado por el SR. CRNL. CARLOS VASCO, Comandante de la Brigada “ALFARO”, sobre el accidente sufrido por los Sres. TNTE. FIALLO Y SUBT. PINTO, el mismo que textualmente dice:
Mediante el presente me permito informar a usted mi Coronel, que el día de hoy domingo 12 de febrero de 1995 aproximadamente a las 13 horas, se escuchó explosiones ante lo cual pedí que se averigüe la razón de las mismas, dándome parte que habían pisado minas el TNTE. FIALLO Y SUBT. PINTO, este último pedí que bajara a que nos indique exactamente en donde sembró las minas en días anteriores (Subt. PINTO, es oficial ingeniero que sembró las minas), ya que solo nos dejó un croquis, pero, para dar cumplimiento un telegrama recibido por escalón superior en el sentido de que tengan cuidado con las minas sembradas, solicité la presencia del Subt. Pinto para que nos indique el sitio exacto y en el terreno la ubicación del campo minado, porque disponíamos
R
ecordar esta epopeya histórica, es para mí un honor a nombre de un puñado de soldados valerosos que formamos parte del Escuadrón de FF.EE., perteneciente al G.F.E 26 “Cenepa”, para poder transmitir a las generaciones actuales y futuras el cumplimiento de nuestra sagrada misión en defensa de nuestra Soberanía Nacional compuesto por 5 oficiales y 60 voluntarios, el jueves 26 de enero de 1995, donde hicimos flamear nuestro tricolor patrio, en lo más alto de la naciente del río Cenepa, cumpliendo así el objetivo de nuestro entrenamiento de muchos años, como cadetes en un período de formación o como oficiales con los diferentes cursos de perfeccionamiento y especialización. Aires de guerra corrían en aquellos tiempos, pequeñas escaramuzas se estaban dando en diferentes sectores de nuestra Amazonia, luego de la información facilitada por nuestra aviación, sobre la existencia de tropas enemigas en nuestro territorio, el Escalón Superior ordena a mi TCRN. DE E.M. LUIS AGUAS NARVÁEZ, el desalojo de esta base, esta responsabilidad es asignada a mi CAPT. ISAAC OCHOA, el mismo que conforma un escuadrón de cuatro equipos de combate, los mismos estaban al mando de mi TNTE. JOSÉ NICOLALDE, TNTE. IVÁN JÁCOME ABRIL, SUBT. JORGE TELLO Y SUBT. ROBERTO JARAMILLO, cada equipo de 15 hombres conformado por personal militar con las diferentes especialidades de FUERZAS ESPECIALES y personal de IWIAS.de un croquis, más el momento en que el Sr. Subt. Pinto indicaba la situación al Sr. Tnte. Fiallo en el afán de prestarle ayuda también activó otra, ante lo cual se envió al médico y la ayuda correspondiente hasta el helipuerto denominado “JUAN”.- Es todo cuanto puedo informar a Ud. Mi Coronel, en honor a la verdad para los fines consiguientes.- DIOS, PATRIA Y LIBERTAD.- MILTON OSORIO.- TCRN. DE E.M.- AUTENTICADO.- CARLOS I. VASCO C.- CRNL. DE E.M.C. – DIOS, PATRIA Y LIBERTAD.- PACO R. MONCAYO G., GENERAL DE DIVISIÓN, COMANDANTE DEL TEATRO DE OPERACIONES TERRESTRE.” ……
La evacuación fue increíble, recorrimos en seis horas lo que habíamos alcanzado casi en treinta días de patrullaje (existe un error en el parte de guerra, el accidente ocurrió el 12 de marzo de 1995); mi tropa al encontrarme en esa situación, hizo lo imposible para que no perdiera mi vida. Hubo abrazos, llanto y desesperación. Aprendí lo que realmente significa la lealtad, el espíritu de cuerpo, la cohesión y la hermandad entre los soldados, la cual se puso de manifiesto durante todo el tiempo que compartimos las trincheras y en especial en mi rescate.
Llegué al helipuerto “JUAN” cerca de las 18:00 horas, gracias a la valiente y profesional atención médica recibida durante todo el trayecto y evacuación proporcionada por el Tnte. de Snd. Juan Carlos Zurita ; gracias también a la tripulación de jóvenes oficiales de la Fuerza Aérea Ecuatoriana que hasta el día de hoy desconozco sus nombres y quienes cumpliendo cabalmente su misión, permitieron que mi recate se realice en las mejores condiciones; a ellos y a todos los que permitieron que pueda contar mi historia, mi eterno agradecimiento…
AIRES DE GUERRA - ATAQUE A BASE
NORTE - JUEVES 26-01-1995
Iván Marcelo Jácome Abril Mayor de E.M
Salimos el 22 de enero de Tiwintza, dos patrullas siguieron el río Cenepa las otras 2 patrullas a campo través, el 26 de enero nos encontramos las 4 patrullas aproximadamente a las 11:00 am, continuamos con dirección al Norte, pronto hicimos un punto de reorganización a las 15:00 horas, donde dejamos el equipo innecesario, continuamos nuestro rumbo cruzando la selva enmarañada patrullando milímetro a milímetro nuestro suelo patrio, pronto pudimos observar al enemigo atrincherado en nuestro territorio, es decir llegamos al objetivo a las 18:00 horas, mi Tnte. Nicolalde nos llamó a los comandantes y organizamos el ataque, colocando a nuestras tropas en el dispositivo más adecuado y a la señal de fuego desencadenamos la máxima potencia de fuego sobre el enemigo, considero que el ataque duró entre 10 y 12 minutos, se pudo muy poco observar debido a la vegetación del sector, más se escucharon gritos y lamentos.
Debido a la espesura de la selva se observó pocos soldados en el área, instalaciones en forma de bohíos y el humo que se levantaba de dicha base.
Inmediatamente retornamos al punto de reorganización, verificamos novedades de personal y equipo y continuamos el retorno a Tiwintza, caminamos bien avanzada la noche, muy por la mañana continuamos el movimiento, se dio parte al Escalón Superior y recibimos la disposición de volvernos a tomar BASE NORTE, nos encontrábamos sin munición, sin alimentos y afectados físicamente por el clima, por lo cual con la autorización de mi Capt. Ochoa tomé el mando de 16 voluntarios; 4 voluntarios por cada patrulla, retornamos a Tiwintza a traer munición y víveres, retornamos con dicho abastecimiento donde se encontraba el resto del personal, se pudo palpar la enorme incertidumbre que se vivía en ese momento, era un momento muy especial, una situación muy estresante, muy peligrosa, volver o no, vivir o morir, volver a tomarnos Base Norte.
Mi Capitán Ochoa, con liderazgo, dando el ejemplo, nos llamó a los comandantes y ordenó que nos preparemos porque abandonamos el área en 15 minutos con dirección a Tiwintza, preparamos a nuestros equipos de combate y con la misma mística del soldado ecuatoriano avanzamos a tomarnos nuevamente Base Norte para reconquistar nuestro suelo patrio que estaba siendo mancillado por el enemigo del sur, luego de
los reconocimientos correspondientes ingresamos a Base Norte el 30 de enero, fecha en la cual ocupamos definitivamente nuestro territorio que se encontraba en manos del enemigo días anteriores, es decir antes del ataque, en ese momento solo existieron cadáveres y la destrucción de los medios.
Luego de algunos días de permanecer en el sector “Base Norte”, nos dieron la disposición de salir del área, teniendo el privilegio de entregar este terruño de mi Patria a mi dilecto amigo y camarada el Teniente Gustavo Iturralde Maya, ayer compañero, donde empieza y termina la Patria y hoy compañero en las aulas perfeccionándonos con más doctrina, conocimientos, para que nuestra Nación este siempre segura y continúe por los derroteros del desarrollo.
De las acciones de combate desarrolladas en la zona de conflicto se pueden desprender las siguientes lecciones aprendidas:
• Según información el enemigo tenía previsto realizar un ataque a gran escala el 29 de enero, por lo cual nosotros reaccionamos antes que el enemigo plasme su objetivo.
• El Escalón Superior ordena al Sr. Tcrn. Luis Aguas, el desalojo de Base Norte, esta responsabilidad es asignada al Sr. Capt. Isaac Ochoa, el mismo que conforma un escuadrón de 4 equipos de combate, al mando del Sr. Tnte. José Nicolalde, Tnte. Iván Jácome Abril, Subt. Roberto Jaramillo y Sbte. Jorge Tello, cada equipo de 15 hombres. • La orden del Cmte. del G.F.E 26 “Cenepa”, fue atacar y retornar,
no estaba planificado tomarse Base Norte, por lo cual llevamos gran cantidad de munición y pocas raciones de combate.
• Durante el movimiento y el ataque mismo, el Cmdte., siempre se encontró a la cabeza junto con los guías militares nativos del sector, dando el ejemplo a sus subordinados de ser un buen líder, para que sus subordinados le puedan seguir.
• Los militares pertenecientes al B.S 61 “Santiago”, conocían el sector, meses anteriores había patrullado el área de su responsabilidad. • El ataque lo realizamos desde una contra pendiente para el
Ejército peruano, los bohíos de los dormitorios y de los distintos abastecimientos estaban ubicados en la naciente del río Cenepa.
• El enemigo consideraba imposible nuestro ataque por ese sector enmarañado por ser una selva muy densa y alta.
• Nosotros con nuestra convicción de líderes, constantemente transmitimos ejemplo, confianza, seguridad, fortaleza con arengas, levantando la moral a nuestros subalternos todo el tiempo.
• El 29 de enero, el enemigo bombardeo Base Norte, aduciendo que nosotros nos encontramos en dicha área, nuestra aviación conociendo sobre nuestra real ubicación que era muy cerca bombardea también Base Norte presuntamente por que el enemigo podía encontrarse en dicha base, esta coordinación se da gracias a las excelentes comunicaciones que se mantuvo durante el conflicto bélico.
• Nosotros utilizamos los abastecimientos Clase I, fréjol seco, atunes, arroz, embutidos, con los utensilios como ollas, pailas etc., clase II, mosquiteros, cobijas, ponchos de agua, cantimploras, etc., la munición y armamento se envió al Escalón Superior.
• Cada equipo de combate ocupó una loma bajo su responsabilidad sembrando granadas de mano e instalando minas kleymor, realizando posiciones de ametralladoras, tanto en la cima como a media ladera, patrullando con centinelas fijos y móviles en sus respectivas lomas. • Se realizó posiciones defensivas individuales y por bodi en cada loma. • Únicamente se bajaba al río con fines de traer agua para la comida y
para el aseo por bodis.
• A los fallecidos enemigos se les dio cristiana sepultura, como mandan las normas y convenios internacionales.
• Esta pequeña contribución de este grupo de valerosos soldados, constituyó la pauta para continuar defendiendo la integridad de nuestro territorio, en los demás sectores de combate tales como LA Y, BASE SUR, TIWINTZA, EL MAIZAL, LA PIEDRA, SANTIAGO, ETZA, ETC.
• Muy importante reconocer la preparación y el entrenamiento de los militares COMANDOS cuyas bases sólidas permitió liderar a nuestras tropas, más aún con mezcla de los militares IWIAS
conocidos como los demonios de la selva, que permitió cumplir los objetivos del Escalón Superior.
En este contexto se puede determinar que el enemigo es derrotado en Base Norte, el jueves 26 de enero de 1995, debido a las siguientes causas: • El enemigo estaba desprevenido, le atacamos desde una
contrapendiente para ellos, no pusieron puestos de observación ni trampas en esa pendiente.
• El desencadenamiento de fuego fue tan fuerte que al enemigo lo tomamos por sorpresa.
• La potencia de fuego se basó en el armamento individual de combate, gran cantidad de munición, LOW, RPG-7, ametralladoras MAG, morteros de asalto, granadas de mano.
• El enemigo estaba concentrado en una sola área alrededor de sus bohíos, eran las 18:00 horas, empezaba a obscurecer y el personal se aprestaba a la merienda.
• Otro personal en sus camas literas construidas con la vegetación del medio, aproximadamente 80 camas centralizada junto al comedor. • El enemigo no ocupó las partes más elevadas de las lomas existentes
para su seguridad, únicamente puestos de observación con centinelas dobles e individuales a media loma, en las partes más altas de las mismas solo realizaban patrullajes, quienes al ver y escuchar el ataque salen huyendo.
• Esta misión pudo haberla cumplido cualquiera de vosotros, pero al encontrarnos en el momento, lugar y hora indicada, pudimos formar parte de esta misión y hoy tenemos el honor gracias a DIOS, de transmitir a ustedes estas experiencias en beneficio de nuestras Fuerzas Armadas, para que continuemos por el sendero de ser un “EJÉRCITO VENCEDOR.”
N
uestro País en el último trimestre del año 1994, debido a las ambiciones expansionistas de nuestro vecino país del sur inicia las hostilidades en los destacamentos adelantados de protección de fronteras en el Sur-Oriente ecuatoriano, como son: Cueva de los Tayos, Base Sur, Coangos, etc.; pertenecientes a la gallarda Brigada de Selva No. 21 “CÓNDOR”. Hostilidades que se fueron incrementando traicioneramente por el vecino del sur; por lo que, el Alto Mando Militar dispuso el reforzamiento de las Unidades de dicha brigada con personal de otras plazas o unidades militares.En aquellas fechas me encontraba prestando servicios en el Batallón de Selva No. 49 “Capt. Chiriboga “, acantonada en la Parroquia de Montalvo, Provincia de Pastaza, con el grado de Teniente y cumpliendo las funciones de Comandante de la Segunda Compañía de Selva, que con el personal a mi mando nos encontrábamos listos para reforzar los destacamentos adelantados de la unidad (Ishpingo, Cabo Pozo, La Boca) o cumplir las misiones dispuestas por el Escalón Superior; pero, en los primeros días del mes de enero del año 1995, el Señor Comandante del Batallón, Sr. Tcrn. de E.M Héctor Fabián Castro, me dispone trasladarme inmediatamente a la ciudad de Cuenca con la finalidad de dar instrucción sobre el empleo de los Misiles IGLA a las unidades que se emplearían en el Valle del Cenepa, disposición que dí cumplimiento, llegando a la ciudad en mención al día siguiente; ya que el Comandante del Teatro de Operaciones Terrestre, Sr. General Paco
Luego de haber dado la instrucción al personal que ingresaría a la zona del conflicto, el Sr. Crnl. de E.M.C. Galo Fabián Moscoso (Oficial responsable del Centro Coordinador de Apoyo de Fuegos – CCAF en la Zona de Conflicto), quien en la ciudad de Cuenca dispone me incorpore al personal de Oficiales y Voluntarios de la Batería Lanzadores BM-21, al mando del Sr. Tnte. de A. Carlos Sánchez Freire, que se trasladaban con el material al sector de la Cordillera de Cóndor Mirador.
Una vez que nos presentamos en el Puesto de Mando del Teatro de Operaciones Terrestre, en la ciudad de Patuca, el Sr. Tnte. de A. Alexander Levoyer, me dispone que por orden del Sr. Comandante del Teatro de Operaciones, ingrese inmediatamente al destacamento de Coangos ya que habían sido bombardeados por aéreos enemigos y se requería la protección antiaérea del sector; por lo tanto me trasladé inmediatamente al helipuerto en Patuca, tomando en consideración que el helicóptero estaba esperando para ingresar al sector denominado “IBARRA”, que era el Puesto de Mando del G.F.E 26, al mando del Sr. Tcrn. de E.M Luis Aguas Narváez, quien dispone me traslade por pica hasta el destacamento de “COANGOS”.
Al llegar al lugar el Sr. Tnte. de Comunicaciones Patricio Rodríguez, quien era el Oficial a cargo me informa de la situación, número de efectivos y material disponibles, los corredores aéreos que utilizaron los helicópteros peruanos para bombardear el destacamento, la cantidad de misiles IGLA que disponían, esto es, seis (06) misiles y un mecanismo de disparo; considerando necesario distribuir en tres sectores el material disponible y obtener una mayor zona de disparo, llevando conmigo el único mecanismo de disparo, siendo el único que se disponía pese a la insistencia para que se me envíe otro mecanismo de disparo, ante el temor de que el mismo tuviese algún desperfecto.
Luego de organizarnos en el destacamento y distribuir adecuadamente al personal y el armamento; ubicándonos en las posiciones con sectores de responsabilidad para la defensa, dispuse la redistribución de munición, granadas y explosivos que se disponía en el destacamento, se entregó el material por cada posición equitativamente (cajas de munición 7.62 mm, 5.56 mm, 9 mm., cajas de granadas de mano, fusiles, cohetes LAW, etc.); ya que esperábamos el ataque inminente de los peruanos, pero teniendo una gran ventaja, nos encontrábamos en la parte alta de la
DERRIBO DE UN HELICÓPTERO
MI-25 “HIND” EN EL DESTACAMENTO
“COANGOS”, 07-FEB-1995
Ramiro Alfonso Gudiño León Mayor de E.M
elevación y podíamos determinar e identificar todos los lugares donde existía enfrentamientos, solamente por el sonido de las detonaciones.
RELATO DEL DERRIBAMIENTO DEL
HELICÓPTERO ARTILLADO PERUANO:
En la tarde del 7 de febrero, aproximadamente a las 14h25, los centinelas del sector sur del destacamento, dan la alarma de sobrevuelo de aéreos enemigos (4 helicópteros) siguiendo la ruta del curso del río Coangos desde el Hito 12 – Destacamento – Base Sur; por lo que uno de los abastecedores que designé, me entrega uno de los misiles e inmediatamente apunté al primer helicóptero desde el helipuerto, pero al ver que me disparaban, opté por buscar refugio en una posición de la ametralladora 0.50 RAMO, desde donde pude enganchar y disparar al tercer helicóptero de tipo MI-25 “HIND”, explotando en el aire a las 14h30 aproximadamente, escuchándose hasta las 18h00, más explosiones de los restos de la aeronave derribada, por el sector sur del río Coangos. Los dos primeros helicópteros dispararon inmediatamente sus rockets con dirección a Tiwintza; pero no causaron daño ni a nuestros compañeros que se encontraban en el valle ni a las instalaciones de circunstancia que disponían en aquel momento; y, el cuarto helicóptero cambió inmediatamente su curso, retornando por el sector del Hito 12.
Luego de derribar el helicóptero no tuvimos ingreso de aeronaves al sector, pero se intensificó el fuego de artillería y aviación enemiga, el
mismo que poco a poco fue acercándose a nuestras posiciones, cuando más próximo se ubicaron, destruyeron el sector de las cocinas del destacamento, que no utilizábamos, puesto que pasábamos en nuestras posiciones todo el tiempo, atentos para cualquier ataque o eventualidad que se presentara.
Otra de las misiones cumplidas fue el apoyo de fuego a las patrullas con los morteros de 81 mm. y de 60 mm., a patrullas como la de los ARUTAM, al mando de mi Tnte. de I. Washington Álvarez y la patrulla de mi Mayo. de I. Narváez cuando se repelió el ataque del enemigo a Tiwintza, todo este apoyo fue posible con el aporte profesional de los Sres. Tnte. de E. Francisco Miranda y Tnte. de I. Johnny Jiménez, quienes ingresaron al destacamento de Coangos con el GFE 25, al mando de mi Mayo. de E.M. Diego Hidalgo el 08 de febrero del año en mención. El 24 de febrero, fui relevado en el destacamento por mi Tnte. de A. Ramiro Terán, y el 28 de febrero fui destinado a comandar la sección de obuses de 105 mm. OTOMELARA, ubicado en “MONTÚFAR”, en inmediaciones de BANDERAS, puesto de mando del Agrupamiento Táctico “Miguel Iturralde”.
Una de las mayores satisfacciones que cualquier militar tiene, es poder defender nuestro suelo Patrio, su territorio, su gente; considero que el gran honor que tuvimos todos y cada uno de nosotros en aquellos días, sentirnos parte de este Ejército Vencedor, de este pueblo luchador, con gente trabajadora, con amor a su tierra; y, dejar un legado para nuestros hijos, un legado de gloria, honor, gallardía, demostrando en todo momento que este pueblo unido y con una fuerte convicción, venció a un agresor histórico, demostrando a toda América y a todos los pueblos el orgullo que sentimos los ecuatorianos por defender nuestra Patria hasta con la vida.
C
orrían los días de diciembre de 1994, ostentaba el grado de Teniente de Artillería, recibí la disposición de concentrarme en el Grupo Aéreo del Ejército ubicado en el aeropuerto de Quito, aparentemente como todos los años en las cercanías al mes de enero al Perú nuevamente se le ocurría causar controversia y violentar la soberanía de nuestro Ecuador, pasaron los días y recibí otra orden la de incorporarme a mi unidad de origen.Ya en enero de 1995, recibo nuevamente la disposición de concentrarme pero esta vez con el propósito de trasladarme inmediatamente a la población de Patuca, a la Brigada de Selva 21 “Cóndor”, un tramo en camión y otro en avión llegue hasta la población de Gualaquiza, donde se ubica el Batallón de Selva 63, donde junto con 3 oficiales más y un voluntario (Cbos.), nos presentamos ante mi Cap. Levoyer, Comandante de la Batería Antiaérea 21,que tenía como misión proporcionar protección antiaérea en todo el sector del conflicto bélico que se desarrollaba en el Valle del Cenepa así : Coangos, Base Sur, Tiwintza, Cueva de los Tayos.
Desde Patuca un 12 de enero, ingresamos por helicóptero hasta el destacamento de Coangos y desde ahí a pie por picas hasta Base Sur, luego al sector de la Y frente a Cueva de los Tayos, en el sector conocido como el Tobogán, en mi mente no cesaban los pensamientos de emoción al avanzar hacia una realidad para la cual me preparé profesionalmente…
la defensa de mi patria y a la vez el sentimiento de extrañar a mi familia que con mi esposa y mi hijo de apenas un año se quedaron en Quito, esperándome y confiando en que todo irá bien…
En el sector denominado la Y asumí el mando de un equipo de combate armados con morteros de 81mm, pertenecientes al Grupo de Fuerzas Especiales Nº. 26. El 26 de enero iniciaron los combates más asiduos, cuando nuestras valerosas tropas desalojaron al enemigo peruano de Base Norte en donde pretendieron construir un helipuerto que serviría para desarrollar su invasión hacia Tiwintza, el 27 de enero a las 05h00 se produjo un ataque peruano a Cueva de los Tayos, precedido por bombardeos de morteros y aproximación con fuego de tropas peruanas, ahí fue la primera oportunidad que tuvimos con mi gente de apoyar con fuego de morteros de 81mm a los equipos de combate ecuatorianos que se encontraban resguardando el sagrado suelo patrio.
El 29 de enero amaneció nublado, con el Cabo Padilla que también formaba parte de la unidad de tiro de misileras IGLA , habíamos coordinado para turnarnos los horarios de vigilancia desde una plataforma que construimos en un sector de la selva en nuestra posición a lo alto en los árboles, porque era la única manera de observar y tener un campo de visión de las aeronaves peruanas que venían desde el territorio peruano en “Jiménez Banda”, y un ángulo de tiro adecuado para el lanzamiento del misil antiaéreo IGLA, de esta manera dar protección antiaérea a todo el Valle del Cenepa.
Aproximadamente a las 13h00 suena el teléfono de campaña y desde el observatorio ubicado en Cóndor Mirador me informan que helicópteros peruanos se dirigían a nuestro sector, releve el puesto de guardia en la posición de tiro, con ese sentimiento de emoción de que al fin iba a poder cumplir con una tarea para la cual por tantos años me preparé, con muchos nervios, pero con la confianza de que el objetivo se iba a lograr.
DERRIBO DE HELICÓPTERO PERUANO
29 ENERO DE 1995, EN LA “Y” FRENTE
A CUEVA DE LOS TAYOS, SECTOR EL
TOBOGÁN
Hernán Alfonso Cáceres Moreno. Mayor de E.M
Alrededor de la 13h30 se escucharon estruendos en el sector de Base Sur que estaba siendo bombardeada por aeronaves peruanas, mi posición cercana a Base Sur se movió como si un temblor la afectara, pues el bombardeo se ejecutaba incesantemente, escuche de pronto aproximarse el sonido de una aeronave peruana por el Valle del Cenepa, a mi frente es decir por el área de Cueva de los Tayos. Coloqué el misil en mi hombro y estuve listo prácticamente inmóvil en espera inquieta de la aeronave peruana que se aproximaba, un observador de mi personal que dispuse se coloque en un árbol cercano, me dice a viva voz ya viene hacia nosotros a media altura por la ladera del frente y como un sagaz felino aparece a mi frente un helicóptero peruano, secundado por otros más en dirección a Base Norte, mi posición en la cumbre de los árboles era notoriamente visible , ante esto el helicóptero realiza un ademán de girar su trompa hacia mí, encendí el misil que lo tenía en el hombro accionando la palanca de encendido y presionando el gatillo en el mecanismo de disparo apuntando al enemigo agresor que volaba su helicóptero, pensando únicamente en destruir esa aeronave, eliminar al enemigo y cumplir mi misión, de pronto en el trayecto de su vuelo el helicóptero se oculta detrás de un tronco de árbol interponiéndose este árbol entre el mecanismo de puntería del misil IGLA y el objetivo,
volví a accionar los mecanismos del misil apagándolo y encendiéndolo nuevamente en cuestión de segundos, seguidamente se produce el lanzamiento del misil que con su característica de poseer seguimiento calorífico se enrumbó hacia el motor del helicóptero….perdí de vista al helicóptero, pero pude ver a través de la espesura de la selva un perfil de fuego perfectamente dibujado del gran estallido de la aeronave al ser impactada efectivamente, solo fuego y luego humo que adornaron el sabor de la victoria de un soldado ecuatoriano defendiendo su terruño. Arrojé el tubo de alojamiento del misil disparado, tomé un segundo misil lo armé y encendí para batir a otro de los helicópteros que se aproximaba a mi posición de tiro, pero el piloto de esa aeronave al advertir el infortunio y estallido del primer helicóptero que intentó burlar nuestra soberanía, dio la vuelta desesperadamente casi en su propio eje, lanzó las bombas que tenía para disminuir peso, las cuales cayeron y estallaron sobre tropas peruanas que se encontraban en la ladera del frente a mi posición, el humo y un mal funcionamiento del misil, evitó que pueda dispararlo, el segundo helicóptero peruano logró escapar, a lo lejos se escuchaban los otros helicópteros alejarse presurosos, todos luego de la acción dimos gritos de alegría y satisfacción, con este derribo se truncó por completo el obscuro afán peruano de alcanzar nuestra posición en Tiwintza y perpetrar su invasión a nuestro territorio, nos felicitamos por como actuamos y continuamos resguardando nuestro sagrado territorio.
V
ivir esta experiencia me permitió poner a prueba todo el entrenamiento y las enseñanzas de mis maestros, pero principalmente me permitió cumplir con el juramento de honor que un 10 de agosto de 1989, en el CAMPO DE MARTE de nuestra gloriosa Escuela Militar, reverente frente a Dios y mis padres habría hecho… “Defender con mi vida de ser necesario, el honor y la integridad de la Patria en acción de Guerra”…A partir del mes de diciembre de 1992, formaba parte del escuadrón de combate del GAE 44, como piloto del helicóptero Gazelle, lo que me permitió conocer al detalle la geografía del sector de responsabilidad de la 21 B.S “Cóndor”, que tiempo después sería el escenario de la reivindicación del honor nacional, en la más gloriosa gesta del ejército ecuatoriano.
El 16 de diciembre de 1994, se conforma en Patuca el Agrupamiento Táctico Miguel Iturralde, al mando de mi Tcrn. Luis Hernández y bajo control operacional el escuadrón aéreo Cóndor al mando de mi Mayor de AE. Jorge Villegas Serrano; los medios inicialmente fueron cuatro helicópteros Gazelle, posteriormente se irían sumando más aeronaves hasta completar un total de doce gazelles, cuatro súper pumas, dos pumas y dos lamas, con toda la infraestructura necesaria de mantenimiento, munición y combustible que permitieron soportar la campaña.
El Escuadrón Aéreo “Cóndor”, durante el conflicto, proporcionó un apoyo fundamental a las operaciones de combate ejecutadas por todas las unidades desplegadas en la cordillera, volando innumerables misiones de combate, apoyo de combate y apoyo de servicio de combate, hasta completar un promedio de cuarenta horas diarias de vuelo y seis mil durante el conflicto.
Como piloto del escuadrón de combate, cumplí varias misiones, decenas de horas de vuelo de reconocimiento ofensivo en las nacientes del Cenepa, ocupando puestos de observación a dos kilómetros de distancia de Base Norte, Soldado Pástor, Cueva de Los Tayos, Base Sur; tuve la oportunidad de evacuar a varios soldados con heridas de combate de todo tipo, como el caso de mi Tnte. de Infantería Jorge Cisneros, evacuado desde el helipuerto Montúfar, con varios impactos de proyectiles del enemigo en sus piernas, quien se mostraba molesto de salir del área de combate y no poder seguir peleando por el honor de su patria… fui testigo también de la lucha de varios valientes por llegar con vida hasta el hospital militar de Patuca durante los más de veinte minutos de vuelo; era reconfortante saber que la moral de los soldados se mantenía porque sabían que si eran heridos en combate sus camaradas del aire no vacilarían en evacuarlos para que reciban atención médica. Los combates en la selva iban aumentando en intensidad y los requerimientos de apoyo aéreo también, a inicios del mes de enero fui destacado inicialmente a Numbatcaime y luego de unos días a una pista de aterrizaje a orillas del Río Warintza, a pocos minutos de vuelo de Tiwintza, donde nos mantendríamos de línea de vuelo para cumplir misiones de seguridad de los helicópteros de asalto aéreo Súper Puma en dirección a Banderas, Montúfar, Coangos, Tiwintza, El Maizal, Juan, Eros.
En dos ocasiones, aviones T–34 enemigos sobrevolaron nuestra área de reunión avanzada, se habían tomado medidas de seguridad pasiva para no ser fácilmente vistos, los helicópteros estaban bajo la copa de los árboles y con redes miméticas, y llegó el momento de iniciar las misiones de ataque, el 29 de enero, las fuerzas peruanas atacan simultáneamente con helicópteros artillados Coangos, Cueva de los Tayos, Teniente Ortiz, ante estas acciones a las 11:20 el Pelotón Cobra, Gazelle E-340 y E-350, recibimos la orden de ejecutar misiones de ataque a Base Norte,
MISIÓN DE ATAQUE A BASE NORTE,
PELOTÓN COBRA, GAZELLES: E – 350
Y E- 340, 29 DE ENERO 1995
Hernán Alonso Vela Recalde Mayor de E.M
A continuación se detallan las misiones de combate que se destacan por haber obtenido resultados contundentes en el desarrollo del conflicto, como lo demuestran los informes y partes de guerra respectivos:
ORD. FECHA/HORA OBJETIVO MUNICIÓN
1 291030-ENE-995 Base Norte 36 ROCKETS 2 021430-FEB-995 Estribaciones de Montúfar 12 ROCKETS 3 030830-FEB-995 Sur de Base Sur 72 ROCKETS 4 031835-FEB-995 Tiwintza PT. 1058 36 ROCKETS 5 051830-FEB-995 Tiwintza: 1212/1217/1233 36 ROCKETS 6 071530-FEB-995 Base Coangos: 1415 36 ROCKETS 7 080830-FEB-995 Base Coangos: 1415 48 ROCKETS 8 081700-FEB-995 Base Coangos: 1415 38 ROCKETS 9 081745-FEB-995 Tiwintza: PT. 1133 48 ROCKETS 10 101000-FEB-995 Tiwintza: PT. 1058 /1085 48 ROCKETS
a fin de facilitar su consolidación por parte de mi Capt. Isaac Ochoa, misión que fue cumplida con éxito.
Las tripulaciones de los helicópteros de Gazelle cumplieron innumerables misiones de combate, ingresando a la zona misma del conflicto, área denominada “veneno”, donde se conocía que el enemigo, podía tener secciones de Artillería Antiaérea desplegadas en puntos estratégicos cubriendo los principales corredores aéreos, siendo imprescindible entonces volar a muy baja altura, de forma rápida, aplicando la seguridad táctica y técnica durante toda la misión, y principalmente sin dudar ya que tendría consecuencias fatales, importante señalar que conocer el escenario, sería un factor importante ya que permitía aprovecharlo al máximo en beneficio de la seguridad táctica; telegrama recibido en el escuadrón el 071205-FEB-995.
TELEGRAMA
DE LA BALBINA A, 07-FEB-995 LAS 12:05 C.M. 170 15 BAE
SR. EAE – CONDOR TX. FRANCO071210-FEB-995
NRO. U-95076-E-2D-1B NNNN
SE TIENE CONOCIMIENTO QUE UNA PATRULLA BIS-53, INFORMA LA IDENTIFICACION DE DOS HELICOPTEROS ECUATORIANOS QUE ESTAN TRABAJANDO EN EL SECTOR, HABIENDO CERTIFICADO LA MANIOBRA DEL PILOTO SIENDO DIFICIL DERRIBARLOS. ATTO.
Misión de ataque a Base Norte, pelotón Cobra, Gazelles: E – 350 Y E- 340, enero de 1995:
Las condiciones meteorológicas en el área eran buenas; había un avión de Fuerza Aérea que sobrevolaba a gran altura las cabeceras del Río Cenepa facilitando las comunicaciones entre las aeronaves e informándoles si por el valle del Río Cenepa subía alguna aeronave del enemigo, su nominativo era “Ártico”.
Decolamos dos helicópteros Gazelle artillados con rockets de 68 mm de Warintza una pequeña pista ubicada a orillas del río del mismo nombre, allí se encontraba un puesto avanzado de abastecimiento de combustible y munición para los Gazelle, ubicado a 12 minutos de vuelo de Tiwintza. Volamos hacia el Este, a muy baja altura sobre el río Warintza, hasta alcanzar el Coangos, luego hacia el sur, aguas arriba, hasta llegar a la parte más alta que divide el valle del Coangos con el valle del Cenepa, allí ocupamos puestos de observación desde donde se podía dominar todo el valle; las tripulaciones volábamos con chalecos antibala y placas de acero que poníamos en los asientos y en las micas inferiores, para no dejar de cumplir la misión por culpa de municiones enemigas de pequeño calibre.
Luego de escuchar de “Ártico” que el valle estaba despejado, iniciamos el movimiento a muy baja altura aprovechando al máximo el terreno para evitar ser detectados y llegar al objetivo: un gran helipuerto construido por el enemigo dentro de nuestro territorio tenía izada una bandera rojo y blanco... la adrenalina producida por el vuelo a baja altura, sumada al coraje de ver ante nuestros ojos la soberanía de la patria una vez más
Tripulaciones del escuadrón de Aviación del Ejército “Cóndor”, Patuca enero de 1995
Tripulaciones de los helicópteros de combate GAZELLE: Tenientes Chiriboga, Coronel, Altamirano, Vela, Ricaurte, Galarza y Romero
La carpa, puesto de mando de combate del escuadrón aéreo “Cóndor” Patuca, enero de 1995
queriendo ser mancillada hizo repartir certeramente el mensaje de muerte...
Vivir aquella experiencia y las posteriores de la guerra, fue la gran prueba de honor para la A.E., se pudo aquilatar el grado de profesionalismo de sus pilotos, la abnegación y capacidad técnica de sus soldados de mantenimiento.
La guerra moderna integra y coordina a todos los sistemas de armas y servicios en el campo de batalla, formando parte de ellos se encuentra la Aviación del Ejército, que ha ido evolucionando a través del tiempo, lo que le permitió desempeñarse con éxito en 1981, para finalmente alcanzar la gloria en 1995.
Durante el conflicto constituyó un elemento fundamental para incrementar la dinámica de las operaciones, en un escenario selvático que restringe en gran manera la movilidad terrestre. La combinación de alta movilidad y poder de fuego que ofrecieron las unidades aéreas, conjuntamente con las otras armas diestras para el combate en selva, permitieron al Comandante del Ejército de Operaciones, mantener la iniciativa, ejecutar acciones a un ritmo más célere ante el cual el enemigo no pudo reaccionar.
Compañeros soldados, sintámonos orgullosos de ser la generación que logró la victoria en la guerra, de pertenecer a un Ejército vencedor, sintámonos orgullos de estar entrenados y dispuestos para acudir en cualquier momento al llamado de la patria y tener la oportunidad de poner a prueba nuestras capacidades.
La lección que nos deja el Cenepa se define como: ORGULLO PATRIO, nos dio paz en la victoria; día a día con el cumplimiento cabal de nuestro deber, con el profesional competente, el trabajador esforzado, el estudiante responsable, se fortalece y nos llenamos de orgullo patrio. Sin embargo, existen otros cenepas, hay otras grandes batallas en nuestro futuro como nación: contra la pobreza, contra la injusticia, contra la corrupción. Saldremos victoriosos de ellas solamente si mostramos, la misma unidad de esfuerzo que mostramos hace dieciseis años y ponemos a la patria en primer lugar. Esta es la lección más importante que deja a las futuras generaciones la gesta de las Fuerzas Armadas del Ecuador en el Cenepa.
D
urante las primeras controversias entre los comandantes de los batallones de selva fronterizos Ecuador y Perú, frente a la negativa de aquel comandante peruano de dar plazo para que las bases que siempre habían estado bajo el control de soldados ecuatorianos sean desalojadas en un tiempo relativamente corto, en tal virtud se dispuso al G.F.E 26 para que se traslade al sector de responsabilidad del B.S 63. Todo esto ocurría a fin del año de 1994.En el mes de diciembre me encontraba realizando la función de Oficial de Semana en la 9 B.F.E, en el Fuerte Norte el Sr. Tnte. Camacho Napoleón y yo en el Fuerte Sur, en aquel fin de semana recibimos la orden del Sr J.E.M de la Brigada, que preparemos nuestro equipo para salir rumbo a Quevedo donde nos esperaba un avión con otros soldados e integrarnos al G.F.E 26, que ya estaba en el sector fronterizo. Mi Tcrn. Luis Aguas Comandante del G.F.E 26 había solicitado al Cmte. de la 9 B.F.E oficiales con el fin de completar los equipos de combate.
A partir del 15 de diciembre se forma el Agrupamiento Táctico "General Miguel Iturralde", integrado por el G.F.E 26 y el B.S 63 "Gualaquiza", luego de la respectiva arenga a cargo de mi General Paco Moncayo quien condujo las operaciones en el Alto Cenepa, fui enviado en helicóptero al destacamento Coangos en donde se encontraba el Cmte. del G.F.E 26 mi Tcrn Luis Aguas, quien me dio la orden de relevar a mi Tnte. René Morales en el sector de Base Sur y mantener la fisonomía del frente.
“MEMORIAS DEL
CENEPA, BASE SUR”
Rafael Francisco Yánez Bravo Mayor de E.M
Una vez hecho cargo de la Base Sur con 30 voluntarios del G.F.E 26 y aproximadamente 2 Vol. y 5 Cptos. del B.S 63, el personal del batallón realizaba las funciones normales de destacamento, mientras que mi equipo de combate mantenía la fisonomía del frente donde se prepararon posiciones en la parte perimétrica de la base, se ejecutaron patrullajes por las posibles vías de acceso por parte del Ejército Peruano. Ya en el mes de enero se producen escaramuzas de patrullas peruanas y ecuatorianas en los sectores de la Cueva de los Tayos y la Y, de la misma forma desde nuestra base se podía ver sobrevuelos de helicópteros peruanos, se solicitó disparar a estos objetivos pero no se nos autorizó. Estos sobrevuelos peruanos tenían su misión, que era adelantar los medios logísticos y al personal, posteriormente se pudo conocer por medio de radio la localización de esta base por observación de un piloto ecuatoriano, que luego tomo el nombre de Base Norte en las nacientes del río Cenepa, ante esta osadía por parte del Ejército peruano nuestros comandantes deciden desalojar al personal enemigo.
Una vez ejecutada esta operación por parte de cuatro equipos de combate ecuatorianos, se produce la reacción del enemigo que inicialmente fue por vía aérea ejecutando ataques con helicópteros artillados, a los sectores de Coangos, Base Sur, Tiwintza, que fueron repelidos por nuestros oficiales y voluntarios artilleros que se ubicaron estratégicamente derribando algunos de estos helicópteros con los misiles Igla, cabe indicar que a mi base llego el Sr. Tnte. Hernán Cáceres con su escuadra equipada con misiles igla, a quienes se les orientó para que ocupen una elevación cercana de Base Sur, cumplieron con su misión exitosamente derribando un helicóptero.
Al no cumplir su misión los helicópteros peruanos deciden atacar por tierra, nuestro comandante el Sr. Tcrn. Aguas Luis ya nos dispuso intensificar los patrullajes en todos los sectores que se encontraban sus tropas para repeler el inminente ataque terrestre peruano que se venía, en nuestro sector al existir un riachuelo afluente del río Cenepa presenta una posible avenida de aproximación del enemigo desde el P.V Soldado Pástor, así mismo la base es reforzada por el Sr. Capt. Lara Luis con otro equipo de combate. En este punto inician las acciones de combate durante los primeros días de febrero, El Sr. Capt. Luis Lara me ordena realizar un patrullaje por el riachuelo para evitar posibles sorpresas por
parte del enemigo, al estar por un lapso de 40 días en esta base la conocía de mejor forma. En este patrullaje se tuvo un combate de encuentro y gracias a la capacitación en el curso de comandos, tomamos decisiones oportunas al reaccionar en forma rápida evitando bajas propias, por esta acción se pudo dar la señal de alarma a la base, confirmando de esta manera la infiltración por parte del enemigo. En la misma tarde de este incidente recibimos un ataque a nuestra base en la que murió el Cbop. Vásquez Palomino, tres heridos que fueron evacuados al sector del destacamento Coangos, sin embargo la férrea resistencia de nuestros soldados hicieron retroceder al enemigo.
Los días 1,2 y 3 de febrero recibimos una serie de ataques en nuestro sector de responsabilidad por parte del enemigo, ataques con fusiles FAL, RPG-7, MORTEROS y GRANADAS DE FUSIL, la misión de nuestro comandante siempre nos recalcaba por la radio que mantengamos la Base Sur, fueron momentos difíciles para nosotros se respondió con todo lo que teníamos fusiles M-16, ametralladoras MAG; cohetes Low, morteros de asalto de 60 mm, al estar en buenas posiciones, mimetizados en el terreno selvático a los peruanos se les hizo imposible desalojarnos de nuestro sector, tuvieron una serie de bajas enemigas que cayeron bajo nuestro fuego y por la acción de un campo minado que protegía la principal avenida de aproximación. En cierta ocasión una granada de fusil lanzada por un elemento peruano estuvo cerca de causarnos daño a tres miembros de mi equipo de combate, pero gracias a la reacción oportuna al lanzarnos a una trinchera se pudo evitar las consecuencias por acción de las esquirlas, respondimos inmediatamente con un cohete Low para neutralizar al adversario. Al tenernos ubicados el enemigo en nuestra base, obliga al Sr. Capt. Luis Lara solicitar a nuestro Comandante del G.F.E 26 que se nos apoye con otro equipo de combate siendo muy difícil que se aproxime por la situación que se vivía, por lo que se pidió el apoyo de nuestra aviación del ejército, llegando ya en el tercer día de febrero dos helicópteros artillados con cohetes, disparando inmediatamente en el sector que ocupaban las patrullas peruanas frente a nuestra base, lo que permitió el desalojo del enemigo invasor.
Finalmente se mantuvo la base sur hasta que se produjo el relevo, en el mes de febrero ingresan varios Ecos pertenecientes al G.F.E 25 entregando de esta manera la Base Sur a nuestros compañeros.
Bajo el fuego enemigo lo más importante es mantener la calma y tomar la decisión más adecuada, nunca quedarse en una sola posición, lo ideal es maniobrar, el entrenamiento al que fuimos sometidos como es el curso de comandos dieron una ventaja marcada de nuestras tropas especiales. La misión impuesta por nuestro comandante fue cumplida, la que consistió en mantener la Base Sur, no ceder ni un milímetro más de territorio, evitando a toda costa el ingreso de las fuerzas peruanas.
E
stas vivencias han sido expresadas con tono franco y verdadero, reflejan el pensamiento de un soldado, que pertenece a una institución victoriosa y llena de gloria, nacido en una familia militar y miembro de la sociedad cotopaxense noble y briosa. En este relato he tenido que contener mi fogoso espíritu, el cual siempre ha guiado mi percepción nacionalista, recordando que desde la escuela crecimos conociendo una historia de “mapas mutilados”.Tuve que trasladarme mentalmente a esa época, y recordar que hace más de 15 años un grupo de militares fuimos designados para cumplir con nuestros pases de guerra, a mí me correspondió el honor de retornar a mi idolatrada Brigada de Fuerzas Especiales, unidad que formó mi carácter y mi espíritu y que principalmente fortaleció mi fe militar. El designio divino dispuso que cuando me cupo este inmenso privilegio, mi espíritu atravesara por una crisis interna, por un lado eran muy pocos días del fallecimiento de mi padre y esa orfandad paterna me ahogaba, pero por otro lado mi esposa cursaba su séptimo mes de embarazo de nuestra hija.
En el mes de diciembre de 1994, me presenté en mi Brigada “PATRIA”, de inmediato me designaron Comandante del Primer Equipo de Comandos del Primer Escuadrón del Grupo de Fuerzas Especiales Nº. 27. El Comandante de escuadrón era el Sr. Capt. Jorge Merino, conmigo eran comandantes de los otros equipos el Tnte. Pablo Barragán y el Tnte. Patricio Cabrera.
“COMANDÉ UN GRUPO
DE HÉROES”
Gustavo Enrique Iturralde Maya Mayor de E.M
Comenzamos con el entrenamiento y el proceso de conocer las habilidades y destrezas de todos mis hombres, nuevamente la institución me brindaba la gran oportunidad de emplearme con muchos de los alumnos del último curso de Comandos (LXVII), del que fui instructor, también estaban en mi patrulla compañeros instructores de la Escuela de Fuerzas Especiales y algunos comandos experimentados, entre otros: Calderón, Gómez, Almache, Medina y Sinchiguano, los que lógicamente se destacaron por su bravura y coraje. De todos ellos escogí como body al Sldo. Flores un comando nuevo y muy profesional, siempre cumplió su función de radio operador en forma óptima. Con mis soldados conversamos mucho, analizamos la oportunidad histórica que teníamos, y que debíamos cumplir nuestra función de la forma como se esperaba. Revisamos en los planes las misiones a nosotros asignadas, al ser “Comandos de Ecuador” nuestras disposiciones no eran simples, para eso nos habíamos entrenado, yo veía en los ojos de mis soldados a sus familias y por eso mi responsabilidad era mayor, ponía mucho empeño en los detalles pero sabía que algunos no regresarían…….. En Latacunga visité a mi último Comandante el Sr. Tcrn. Hugo Guerrón Borja, él me comentó sus experiencias en el conflicto de 1981, me hizo muchas recomendaciones, las que puse en práctica en el Cenepa, desde el primer bombardeo.
En esas largas noches de planificación y ensayos, venían a mi mente los relatos de mi abuelo Gustavo Iturralde Parreño cuando participó con las huestes liberales en la campaña de los veinte días en 1906 y cuando lo hizo nuevamente en 1911 con el Batallón Cotopaxi en la División Alfarista contra las fuerzas revolucionarias del General Montero. También recordaba los detalles con los que mi padre nos describió la situación que enfrentó el 1 de septiembre de 1975, cuando luego de motivar a sus tropas y bajo el lema “lealtad hasta el sacrificio”, defendió el Palacio Presidencial de la revuelta insurrecta del General González Alvear que buscaba derrocar a mi General Guillermo Rodríguez Lara. A los pocos días me dispusieron que junto a mis hermanos de sangre y de espíritu me desplace al Valle del Cenepa, para reforzar el dispositivo, muchas inquietudes surgieron en mi personal, pero para explicar de una mejor forma lo que íbamos a hacer, empleé la sapiencia de nuestro Pionero Paracaidista el Sr. Crnl. Alejandro Romo Escobar,
“el soldado paracaidista es como la aspirina, bueno para todo”. El movimiento a Patuca fue el ideal para una operación militar, con todos los medios y según una estricta planificación, al llegar a la instalación militar,escuchamos comentarios de los comandos de Quevedo que habían salido de sus primeros combates, una vez más motivé a mis hombres y recibimos capacitación en un material nuevo con el que completamos equipo y armamento.
Al día siguiente fuimos desplazados a Banderas y posteriormente a Base Norte, ahí recibí de mi Tnte. Iván Jácome la responsabilidad de asegurar las cabeceras del río Cenepa, por fin había llegado al lugar que soñaba conocer, ahí evidencié lo que significa la tesis del “divortium aquarum”, bajo la cual se defendía la inejecutabilidad del Protocolo de Río de Janeiro, en sitios como ese se reafirma porqué la sociedad confía a sus soldados la defensa de su territorio, en la posición reforzamos el dispositivo defensivo, posteriormente fuimos bombardeados durante varias noches.
En las noches, al mirar al cielo y divisando las pocas estrellas que atravesaban la espesa selva, pedía a mi padre que interceda ante Dios por mi esposa, por mi hija que aún no nacía, por mi madre y por mi hermano que al igual que yo estaba en combate, y también le pedía que me dé fortaleza para cumplir con mi tropa y nunca fallarles, es ahí que recordé una carta que mi padre me escribió, en ella me decía que la profesión militar se caracteriza por los valores que tienen sus cuadros y en especial sus oficiales, los mismos que deben ser justos, honrados, iniciativos, entusiastas y que además de eso yo debía colocar una dosis de afecto y cariño, cuidando siempre a mi personal. Al día siguiente reorganicé a mi equipo y desde ese día cumplimos un permanente plan de mantenimiento del armamento y del equipo, ya que las condiciones ambientales eran bastante duras, desarrollamos varias iniciativas para el acondicionamiento físico para mantener elevada la moral.
Días más tarde me dispusieron ocupar la elevación 1212 al sur del río Tiwintza, en ella izamos nuestra bandera la que se mantuvo flameando hasta cuando por disposición superior fuimos relevados por el BS 56 “Tungurahua” el 18 de marzo de 1995. Pasaron varios días, se cumplieron muchas patrullas, emboscadas y combates, el entrenamiento dio resultados la gente siempre supo lo que tenía que hacer, pero recuerdo
que en nuestro bautizo de fuego el liderazgo en combate me permitió orientar a mis hombres, los que reaccionaron como yo esperaba.
Tuvimos varias dificultades, ya que luego de ser interceptadas las vías principal y secundaria de abastecimientos, estuvieron suspendidas por más de siete días, en esas circunstancias como Comandante del Equipo de Combate, dispuse el racionamiento de todos los pertrechos disponibles, manteniendo la frecuencia de los patrullajes y de las emboscadas ordenadas. Ahí estaba este grupo de hombres sencillos, buscando el combate todos los días, con el único propósito de hacer respetar a su Patria y al retornar a su base de combate, lo que recibía es la mano extendida de su compañero y la felicitación por el deber cumplido. Luego de una semana abrimos la ruta de abastecimientos a Tiwintza, siendo muy significativo el aporte que desde el punto de vista logístico proporcionaron los reservistas y sus patrullas de seguridad, guardo entre mis recuerdos una carta escrita por un niño de la escuela Isidro Ayora, en la misma que yo me eduqué, de seguro esta fue una sugerencia del maestro Luchito Cepeda o de los profesores Herrera o Núñez. Este mensaje llegó con una de mis raciones de combate, en ese mensaje este muchacho me decía lo feliz que se sentía por enviar un comunicado al soldado en la frontera, tal vez ese niño nunca sepa lo importante que fue para mí ese mensaje en ese día…
Durante las operaciones realizadas en el Valle del Cenepa, mi escuadrón sufrió varias bajas, pero definitivamente la que más afectó a nuestra unidad fue la pérdida del Cbos. Wladimir Analuisa, el mismo que llegó evacuado de una unidad vecina, pero desgraciadamente falleció
en mi base, en este evento específico resalto el apoyo proporcionado a su compañero por parte del Comando Domínguez, su solidaridad y camaradería con el soldado herido son ejemplo para todos por ser el comportamiento digno de un paracaidista de honor.
Me siento muy orgulloso de haber combatido en el Cenepa, agradezco a mi ejército que me convocó para esta campaña, pero además debo agradecer a mis hombres cuya bravura me permitió entender que comandé un grupo de héroes, hombres cuya única misión fue defender nuestra heredad territorial y mantener el suelo patrio que nos fue legado por nuestros mayores, siempre resaltaré la forma heroica y decidida, con la que ellos respondieron a mis órdenes, las cuales siempre fueron dirigidas a cumplir con nuestro deber.
Quiero rescatar para las futuras generaciones, que los soldados que estuvimos convocados supimos cumplir con la patria en el campo en el que fuimos preparados, pero los soldados no hicimos todo el trabajo, también lo hicieron los maestros, los médicos, los empresarios, los transportistas y todos los ecuatorianos que en forma honesta aportaron en su espectro profesional para el desarrollo y la seguridad nacional. Esta es una nueva oportunidad de lanzar esta página de oro de la historia nacional, como un factor de unidad y que difundiendo las vivencias de los soldados, se entienda que un individuo común puede transformarse en un guerrero invencible, si lo hace por una causa justa, por su patria, por su familia, por sus hijos...