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Marginación juvenil y riesgos

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Academic year: 2022

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Marginación juvenil y riesgos

1 FICHA PARA EL ANIMADOR 1.1. Introducción

“Signos y portadores del amor de Dios a los jóvenes, especialmente a los más pobres”. La predilección de Don Bosco por los jóvenes más necesitados, los últimos, es un rasgo carismático importante. La Familia Salesiana se entrega a todos los jóvenes, sin excepción, pero siente es- pecial debilidad por quienes más sufren en esta vida, por quienes peor lo están pasando, por quienes están en riesgo de quedar al margen de la Historia. Abordamos el tema de la infancia y juventud más vulnerable o en situación de exclusión. A un Salesiano Cooperador, ¿le puede dejar indiferente? ¿Qué actitud debemos de tener ante esta realidad? ¿Qué compromiso de- bemos adoptar?

1.2. Objetivos y Competencias

 Reflexionar sobre situaciones de marginación infantiles y juveniles en el entorno.

 Mirar la realidad desde el enfoque del sistema preventivo, propio de la Familia Salesia- na, dialogando sobre los riesgos que amenazan a los niños y jóvenes en la actualidad e identificando formas de implicación en ella.

 Plantearse la relación personal y comunitaria con las situaciones de dificultad de niños y jóvenes.

 Reflexionar sobre las habilidades específicas que es necesario adquirir para esta forma de apostolado práctico en la que se implica el Salesiano Cooperador.

1.3 Referencias Cristianas BÍBLICAS:

Mt 18, 1- 6; Lc 15, 3-7

ECLESIALES:

 COMISION EPISCOPAL DE APOSTOLADO SEGLAR, Jóvenes en la iglesia, cristianos en el mundo. Proyecto Marco de Pastoral de Juventud III, 3 Opción preferencial por los po- bres.

 Emigrantes menores de edad, vulnerables y sin voz. Mensaje del Papa para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2017

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Salesianas

 C.N.S.P.J. Propuesta Salesiana en Marginación. Madrid, 24 de mayo de 2001.

 LÓPEZ Irune, La vulnerabilidad de los jóvenes, Revista Misión Joven nº 389, Junio 2009.

 PETITCLERC, Jean-Marie, Los valores más significativos del Sistema Preventivo.

 PETITCLERC, JEAN-MARIE, La pedagogía de Don Bosco en doce palabras clave, Editorial CCS, Madrid 2016.

PVA

PVA/E Art. 4.2, 8.4 y 22

1.3. Propuesta de desarrollo del tema

Con este tema buscamos concienciarnos y reflexionar sobre las situaciones más difíciles que viven o pueden llegar a vivir los más jóvenes y ver posibles formas de ayudar a paliarlos grupal y personalmente. Por ello, sugerimos el siguiente itinerario:

1. Previo a la reunión, leer el anexo 1, La vulnerabilidad de los más jóvenes, y responder a las cuestiones que en él se plantean. También conviene hilarlo con el tema: Necesidades apostólicas del territorio y el análisis de la realidad que en él se realiza.

2. En la reunión realizar una puesta en común, reflexionando en torno a dos ejes:

LOS RIESGOS: Amenazas que rondan a los niños y jóvenes del entorno… y del mundo.

LOS DESAFÍOS: cosas externas de las que se les debe proteger y quién y cómo debe ha- cerlo. Así como aspectos a potenciar dentro de ellos para hacerles más fuertes y mitigar su posible vulnerabilidad.

Conviene aprovechar el momento para hablar sobre sus experiencias en relación con ni- ños y jóvenes que puedan estar viviendo situaciones de desventaja, intentando ver la realidad desde su punto de vista: ¿qué sienten, cómo actúan, qué les falta, qué necesi- tan?

3. Para continuar centrándonos en la respuesta salesiana. Invitamos a los aspirantes a ha- blar sobre la respuesta salesiana a estas situaciones: Cómo debe de ser según nuestro carisma; en qué tipo de acciones y de qué manera debe estar implicada la familia sale- siana. Para iluminar este momento podemos utilizar el anexo 2 (Carta del Papa con mo- tivo del Bicentenario) y 4 (Propuesta Salesiana en Marginación). También puede verse y comentar este enlace a un vídeo editado por la Coordinadora Estatal de Plataformas So- ciales Salesianas, que han puesto en marcha el programa “Toma las riendas”.

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 https://www.youtube.com/watch?v=IepsYruexEU (“Toma las riendas”, Plataformas Sociales Salesianas)

4. Además de acciones, hablamos también de actitudes. Nuestro esquema de relación con niños y jóvenes es el «preventivo»… cómo hacerlo realidad en estas situaciones. Para abordar este punto puede ser muy interesante leer el artículo de Petitclerc. (anexo 3) y reflexionar sobre las actitudes que él enumera: confianza, esperanza y alianza uniéndo- lo a ser «Signos y portadores del amor de Dios a los jóvenes».

5. Para concluir reflexionando sobre nosotros mismos: Ámbitos de los que influyen en la vulnerabilidad de los jóvenes en los que podemos incidir los cooperadores (familia, sis- tema educativo, medios de comunicación social, sociedad—comunidad) en el entorno y a nivel mundial ¿qué podemos hacer?

6. Como este es el último tema relacionado con el apostolado juvenil, conviene que el gru- po dedique un tiempo a compartir cómo se percibe y siente cada uno con respecto a es- tas realidades juveniles y la actitud que define en este sentido a un salesiano. Esta cues- tión es interesante que se dialogue posteriormente de forma individual con cada aspi- rante, al ser uno de los ejes fundamentales de la vocación de cooperador y, por lo tanto, de discernimiento.

7. En este tema hay mucho por lo que se puede hacer oración: recordando a los niños y jó- venes que viven en dificultad, pidiendo por aquellos que están en riesgo, por las perso- na que tienen en su mano su vida y la posibilidad de ayudarles, por la Iglesia y todos los que en ella trabajan por los más jóvenes, por la Familia Salesiana, por cada uno de los miembros del grupo, que sean siempre sensibles a los jóvenes que más lo necesitan y signos y portadores de amor… lo que nos lleva a dar gracias a Dios por amarnos tanto y siempre.

1.5 Para documentarse Bibliografía

 ARRIETA, Lola y MORESCO, Marisa, Educar desde el conflicto. Chicos que molestan, Ed.

CCS, Madrid 1992.

 BALLSELLS, Univ. de Lleida: La infancia en riesgo social desde la sociedad del bienestar.

 FUNDACIÓN FOESSA (2014) Jóvenes, desigualdades y exclusión social

 GONZÁLEZ Eugenio (coord.), Menores en desamparo y conflicto social, Ed. CCS, Madrid 1996.

 INJUVE: Jóvenes vulnerables y/o excluidos: ¿Cómo perciben sus derechos?

 ONU, Un mundo apropiado para los niños y niñas

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 PRELLEZO, José Manuel, El sistema preventivo en la educación. Memorias y ensayos, Ed.

Biblioteca Nueva, Madrid 2004.

 LÓPEZ, Irune, Revista Misión Joven nº 389, junio de 2009: Jóvenes vulnerables.

Sitios web

 http://www.psocialessalesianas.org/

 Fundación Foessa

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2 FICHA PARA EL ASPIRANTE 2.1. Introducción

Abordamos el tema de la infancia y juventud más vulnerable o en situación de exclusión. A un salesiano Cooperador ¿le puede dejar indiferente? ¿Qué actitud debemos de tener? ¿Qué compromiso debemos adoptar? Te invitamos a reflexionar y dialogar sobre ello.

Propuesta de desarrollo del tema

Con este tema buscamos concienciarnos y reflexionar sobre las situaciones más difíciles que viven o pueden llegar a vivir los más jóvenes y ver posibles formas de ayudar a paliarlos grupal y personalmente. Por ello, sugerimos el siguiente itinerario:

1. Previo a la reunión, leer el anexo 1, La vulnerabilidad de los más jóvenes, y responder a las cuestiones que en él se plantean. También conviene hilarlo con el tema: Necesidades apostólicas del territorio y el análisis de la realidad que en él se realiza.

2. En la reunión realizar una puesta en común, reflexionando en torno a dos ejes:

LOS RIESGOS: Amenazas que rondan a los niños y jóvenes del entorno y del mundo.

LOS DESAFÍOS: cosas externas de las que se les debe proteger y quién y cómo debe ha- cerlo. Así como aspectos a potenciar dentro de ellos para hacerles más fuertes y mitigar su posible vulnerabilidad.

Conviene aprovechar el momento para hablar sobre sus experiencias en relación con ni- ños y jóvenes que puedan estar viviendo situaciones de desventaja, intentando ver la realidad desde su punto de vista: ¿qué sienten, cómo actúan, qué les falta, qué necesi- tan?

3. Para continuar centrándonos en la respuesta salesiana. Invitamos a los aspirantes a ha- blar sobre la respuesta salesiana a estas situaciones: Cómo debe de ser según nuestro carisma; en qué tipo de acciones y de qué manera debe estar implicada la familia sale- siana. Para iluminar este momento podemos utilizar el anexo 2 (Carta del Papa con mo- tivo del Bicentenario) y 4 (Propuesta Salesiana en Marginación). También puede verse y comentar este enlace a un vídeo editado por la Coordinadora Estatal de Plataformas So- ciales Salesianas, que han puesto en marcha el programa “Toma las riendas”.

 https://www.youtube.com/watch?v=IepsYruexEU (“Toma las riendas”, Plataformas Sociales Salesianas)

4. Además de acciones, hablamos también de actitudes. Nuestro esquema de relación con niños y jóvenes es el «preventivo»… cómo hacerlo realidad en estas situaciones. Para abordar este punto puede ser muy interesante leer el artículo de Petitclerc. (anexo 3) y reflexionar sobre las actitudes que él enumera: confianza, esperanza y alianza uniéndo- lo a ser «Signos y portadores del amor de Dios a los jóvenes».

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5. Para concluir reflexionando sobre nosotros mismos: Ámbitos de los que influyen en la vulnerabilidad de los jóvenes en los que podemos incidir los cooperadores (familia, sis- tema educativo, medios de comunicación social, sociedad—comunidad) en el entorno y a nivel mundial ¿qué podemos hacer?

6. Como este es el último tema relacionado con el apostolado juvenil, conviene que el gru- po dedique un tiempo a compartir cómo se percibe y siente cada uno con respecto a es- tas realidades juveniles y la actitud que define en este sentido a un salesiano. Esta cues- tión es interesante que se dialogue posteriormente de forma individual con cada aspi- rante, al ser uno de los ejes fundamentales de la vocación de cooperador y, por lo tanto, de discernimiento.

7. En este tema hay mucho por lo que se puede hacer oración: recordando a los niños y jó- venes que viven en dificultad, pidiendo por aquellos que están en riesgo, por las perso- na que tienen en su mano su vida y la posibilidad de ayudarles, por la Iglesia y todos los que en ella trabajan por los más jóvenes, por la Familia Salesiana, por cada uno de los miembros del grupo, que sean siempre sensibles a los jóvenes que más lo necesitan y signos y portadores de amor… lo que nos lleva a dar gracias a Dios por amarnos tanto y siempre.

2.2. Desarrollo del tema

En este tema “miraremos” a los niños y jóvenes en situaciones más vulnerables o compro- metidas.

Miraremos en primer lugar lo que pasa y las necesidades que detectamos.

Miraremos qué puede hacer la familia salesiana frente a ello.

Miraremos sobre cómo miramos a estos niños y jóvenes, con qué actitud pensamos en ellos y nos acercamos a ellos.

Nos miraremos a nosotros mismos: ¿Qué respuestas podemos darles? ¿Qué respuestas les estamos dando?

Y miraremos a Quien nos ha convocado para ser signos y portadores de su amor con ellos para que nos ayude a discernir y nos de ilusión y fuerza para dar respuestas valientes.

¿Te animas?

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ANEXO I

La vulnerabilidad de los más jóvenes

Extracto de LÓPEZ I., La vulnerabilidad de los jó- venes, Revista Misión Joven nº 389, Junio 2009

No tenemos proyectos colectivos y así difí- cilmente podemos educar a nuestros jóvenes.

Javier Elzo

Todo niño, adolescente o joven es vulnerable por el sólo hecho de serlo. ¿Acaso no es la infan- cia un período de dependencia total del entorno y las personas adultas? Los más jóvenes son el eslabón más débil porque precisan del resto de la comunidad para subsistir; pero también porque tienen toda una existencia aún por construir y todo lo que vivan ahora influirá en su futuro. Y además porque se entregan a corazón abierto a las personas que quieren y admiran, lo que les convierte en especialmente maleables; es de- cir, vulnerables, a sus «ídolos» y, cómo no, a sus educadores.

Por ello, el quid de la vulnerabilidad infantil y juvenil está en el ambiente. Son los factores estructurales los que modelan a niños y adolescentes, ayudándoles a configurar sus capacida- des personales y sus sistemas de vida. En especial:

 La familia: Según Dellutri (2008), “el ser humano tiene un período de gestación intraute- rina que dura nueve meses, pero un período mucho más amplio de gestación extraute- rina donde se forma la personalidad, y es la familia quien tiene que actuar como útero de contención”. No hay estudio que no destaque la importancia transcendental de una familia estable, afectuosa y con criterios educativos y éticos claros para la correcta es- tructuración de la persona. Las personas más vulnerables suelen haber crecido en hoga- res caóticos, desprovistos de capacidad de conducción.

o Según Elzo (2008): nuestro modelo mayoritario (50%) es la familia nominal. Padres e hi- jos “coexisten pacíficamente”, aunque con poca comunicación, sobre todo por falta de implicación parental. La falta de profundidad en los vínculos puede derivar en la no transmisión de valores, contribuyendo a la vulnerabilidad.

 El sistema educativo: El siguiente factor protector por su importancia es la cultura y el éxito académico. Los conocimientos nos hacen competentes, unas calificaciones ade- cuadas son factor clave de autoestima y la cualificación profesional, un pasaporte a la integración social. Además, en la escuela se desarrollan habilidades sociales y persona- les fundamentales para la vida. Es importante cuidar de forma especial las transiciones educativas; sobre todo, de Primaria a Secundaria; pues suelen resultar particularmente desorientadoras.

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 Los medios de comunicación: Configuran parte del inconsciente colectivo. Los más jó- venes son especialmente sensibles a las ideas, mensajes y valores que transmiten, ofre- ciéndoles constantemente modelos e ideas a seguir.

 Las comunidades: En la ciudad actual es difícil hablar del barrio como espacio de sociali- zación. En general nos creamos nuestras comunidades presenciales o virtuales (grupos de iguales, de intereses, etc.) que influyen poderosamente en la vida de ocio y elección de estilos de vida.

La presencia educadora y la intervención en estos ambientes, a ser posible coordinada, ayu- darán a evitar riesgos, mitigar la vulnerabilidad y preparar a las personas frente a las adversida- des.

Amenazas que rondan a los jóvenes

¿Cuáles son los riesgos, las posibles «desastres», a los que están expuestos en este momento los sectores más jóvenes de la población?

En este mundo globalizado no podemos olvidar que la primera amenaza que se cierne es la no- supervivencia. Según UNICEF, alrededor de 150 millones de menores sufren desnutrición, 11 millones mueren al año por enfermedades fácilmente evitables, 300 millones están expuestos a la violencia y explotación y el reclutamiento de niños soldados y ataques en tiempos de guerra han empeorado. Si a esta realidad unimos las dificultades económicas y de educación en de- terminadas zonas del mundo…

Centrándonos en nuestra sociedad, la primera amenaza, por su especial repercusión, es la ex- clusión social: la imposibilidad de participar de adultos en la vida económica, social y cultural de una forma normalizada. La exclusión, suele ser fruto de diversos factores como la no cualifi- cación laboral, dificultades de salud, desestructuración personal o familiar, desempleo, pa- trones o estilos de vida marginales.

Aun así, las mayores amenazas hoy son los trastornos psíquicos: Estrés, depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, suicidios, adicciones… actualmente se considera que la cuarta parte de la población adolescente tiene riesgo de sufrirlos, con graves consecuencias en las próximas generaciones de adultos; teniendo en cuenta, además, que nuestra ratio de psiquiatras es de las más bajas de la UE y no contamos con especialidad de Psiquiatría infanto-juvenil.

Conductas muchas veces promovidas por ideologías e intereses adultos, pueden conllevar un detrimento de la salud: adicciones y sus consecuencias fisiológicas, enfermedades de transmi- sión sexual, muertes en carretera…

Son especialmente vulnerables a la violencia: maltratos, abusos, violaciones, acosos… como víctimas y como agresores. No sólo en el mundo real, sino también en internet.

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9 9 El sinsentido de la vida: Una de las mayores amenazas es no encontrar razones para vivir y esto les impida tener proyectos ilusionantes sobre su presente y su futuro.

Y por último, la amenaza de no-madurar: eternos «PeterPanes» bajo la dictadura de una impul- sividad, irresponsabilidad, dependencia y egocentrismo infantiles.

Como el período de la juventud se ha alargado tanto en nuestra sociedad que, a diferencia de otras, no tiene ritos de paso que incorporen a los jóvenes a la adultez, muchos jóvenes buscan vivir esas sensaciones que necesitan (éxito, acompañamiento emocional, integración) en el riesgo mismo o tienden a anestesiarse para huir de la frustración. La posibilidad de que aban- donen estos comportamientos vuelve a estar en manos del entorno, si son capaces de ofrecer- les alternativas que satisfagan esas necesidades, porque todo joven necesita ser alguien, sentir- se alguien.

Factores de riesgo en la infancia y juventud

Cuando se aplican criterios generales sobre la vulnerabilidad a los más jóvenes, no se cum- plen tan linealmente por la propia etapa evolutiva. En estas edades influyen de forma especial:

 La falta de presencia y dedicación de los progenitores.

 La sobreprotección.

 Convivir con personas de personalidad vulnerable.

 Inmadurez.

 Cambios fuertes (mudanzas, migraciones…)

 La desocupación.

 Desafíos consumistas.

 Falta de educación ética y normativa.

 Falta de metas, proyectos y actividades que den sentido.

 Accesibilidad a sustancias y estilos de vida de trasgresión y evasión, entrando en Circui- tos de riesgo.

 Las propias conductas de riesgo, fruto de la exploración en la adolescencia.

 La sensación de invulnerabilidad propia de esta edad.

(…) Sectores en el punto de mira

Diversas instituciones han llamado la atención sobre un llamativo fenómeno de juveniliza- ción de la pobreza. Los niños, adolescentes y jóvenes que parecen estar en mayor situación de riesgo y a los que se deberá prestar una especial atención son:

 En estado de desprotección: Existe una tendencia marcada al incremento de problemas de negligencia, falta de apoyo o situaciones conflictivas familiares.

 Extranjeros y extranjeras jóvenes. Bien varones, (de mayor riesgo) sin hogar, ni recur- sos y estudios primarios, bien mujeres, cualificadas, con estudios secundarios o universi- tarios, pero en desempleo y con problemas familiares.

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 Con fracaso escolar: Aumenta progresivamente. La descentralización de nuestro siste- ma educativo produce cada vez resultados más dispares entre comunidades autónomas.

Aun así, siempre elevados.

 Con trastornos psíquicos: (déficit de atención, depresiones, trastornos de personali- dad…) Sobre un 20% de la población infanto-juvenil, de los que la mitad (10%) son gra- ves. Es un rasgo bastante común en los menores con problemas con la justicia. Se esti- ma que la mitad de estos trastornos no suelen detectarse.

 De barrios desfavorecidos: En España unos 374 barrios en ciudades de más de 50.000 hab. Cascos históricos, áreas periféricas… No suelen estar degradados, sino ocupados por población desfavorecida que muestra claros síntomas de vulnerabilidad: abandono escolar, paro juvenil…

 De estilos de vida “en el límite”: Hay en nuestra sociedad jóvenes que sin proceder de entornos problemáticos, rechazan la familia, el trabajo, lo normativo, y justifican la vio- lencia contra cosas, colectivos y policía; consumidores de drogas ilegales y que no valo- ran prácticamente nada. (Elzo 2008)

Algunos desafíos

Para ayudar a nuestros niños y jóvenes necesitamos combinar principalmente:

 la prevención: Se procura evitar que se produzcan las realidades hacia las que determi- nadas personas o grupos son vulnerables, intentando reducir o neutralizar los riesgos a los que se puedan ver expuestos y poner límites a las conductas «peligrosas».

 y la mitigación: Se busca reducir la impotencia de las personas o grupos, ayudándoles a desarrollar estrategias de evitación o afrontamiento, haciéndose más flexibles y fuertes.

Se intenta reforzar las capacidades que pueden protegerles, así como las capacidades del entorno y las personas que les rodean.

A modo de pinceladas, algunos retos para prevenir en la actualidad pueden ser:

 Pensar intervenciones en todos los ambientes clave, a ser posible coordinadas.

 No identificar sólo aspectos carenciales, sino sobre todo puntos fuertes a reforzar en las personas y el entorno.

 Personalizar la intervención, pues el poder está dentro de cada persona.

 Concienciar al mundo adulto, en especial a quienes influyen en los jóvenes.

 Iniciativas educativas que ofrezcan recursos y mecanismos de apoyo escolar y cualifica- ción.

 Apoyo y promoción de la familia, base de la fortaleza de toda persona.

 Profundizar en internet, identificando oportunidades y riesgos, y así poder concienciar de ello sobre todo a niños y niñas.

 Hacerles protagonistas en la prevención de la vulnerabilidad.

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 Trabajar por un consenso de valores y proyectos colectivos que ofrezcan horizontes de sentido a las nuevas generaciones.

 Y nunca, nunca olvidar que respecto a la vulnerabilidad nadie somos observadores ex- ternos sino, por el contrario, protagonistas.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN INICIAL

Subraya o anota las ideas que te hayan parecido más importantes o ideas interesantes que te hayan surgido a raíz de leer el artículo.

Pensemos en los riesgos:

 De las amenazas que se recogen en el ¿cuáles crees que rondan en mayor medida a los niños y jóvenes de tu entorno?

 ¿y mirando el mundo en su globalidad? ¿contra qué amenazas deberíamos luchar para proteger a los niños y jóvenes?

 ¿En qué sectores de la sociedad de los que el artículo afirma que influyen de forma es- pecial en la vulnerabilidad de los jóvenes -familia, sistema educativo, medios de comu- nicación social, comunidad- crees que pueden incidir los salesianos cooperadores? ¿y tú? ¿de qué forma?

 ¿Has vivido de cerca la relación con algún niño o joven de alguno de los «sectores en el punto de mira»; es decir, en riesgo de exclusión o excluidos? Recuerda lo que viven:

¿qué les pasa, qué sienten, cómo actúan, qué les falta, qué habría que ofrecerles?

Pasemos a los desafíos:

 Habla el artículo de prevención y mitigación, ¿de qué cosas crees que se les puede pro- teger para prevenir? ¿qué cosas trabajar en ellos para mitigar su posible vulnerabilidad?

 Relee la lista que nos ofrecen ¿qué te parecen las sugerencias? ¿se te ocurre alguna otra? ¿tú puedes intervenir en alguna o ya lo estás haciendo?

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ANEXO II

Texto completo de la Carta del Santo Padre Francisco al Reverendo Padre Ángel Fernández Artime

Rector Mayor de los Salesianos

en el Bicentenario del nacimiento de san Juan Bosco

COMO DON BOSCO, CON LOS JÓVENES Y PARA LOS JÓVENES

Está viva en la Iglesia la memoria de San Juan Bosco, en cuanto fundador de la Congregación salesiana, de las Hijas de María Auxiliadora, de la Asociación de los Salesianos Cooperadores y de la Asociación de María Auxiliadora, y como padre de la Familia Salesiana de hoy. También está viva en la Iglesia su memoria como santo educador y pastor de los jóvenes, que ha abierto un camino de santidad juvenil, que ha ofrecido un método de educación que es al mismo tiem- po una espiritualidad, que ha recibido del Espíritu Santo un carisma para los tiempos modernos.

En el bicentenario de su nacimiento he tenido la alegría de encontrar a la Familia Salesiana reunida en Turín, en la Basílica de María Auxiliadora, donde reposan los restos mortales del Fundador. Con este mensaje deseo unirme nuevamente a vosotros en la acción de gracias a Dios; al mismo tiempo, deseo recordar los aspectos esenciales del legado espiritual y pastoral de Don Bosco, y exhortar a vivirlos con valentía.

Italia, Europa y el mundo han cambiado mucho en estos dos siglos, pero el alma de los jóve- nes no: también hoy los muchachos y las chicas están abiertos a la vida y al encuentro con Dios y con los demás, pero hay tantos con riesgo de desánimo, de anemia espiritual y de margina- ción.

Don Bosco nos enseña, ante todo, a no quedarnos mirando, sino a ponernos en primera lí- nea, para ofrecer a los jóvenes una experiencia educativa integral que, sólidamente basada sobre la dimensión religiosa, involucre la mente, los afectos, toda la persona, considerada siempre como creada y amada por Dios. De aquí deriva una pedagogía genuinamente humana y cristiana, animada por la preocupación preventiva e inclusiva, especialmente para los jóvenes de los sectores populares y de los grupos marginales de la sociedad, a los cuales ofrece también la posibilidad de la instrucción y de aprender un oficio, para ser buenos cristianos y honestos ciudadanos. Operando para la educación moral, civil, cultural de los jóvenes, Don Bosco ha obrado para el bien de las personas y de la sociedad civil, según un proyecto de hombre que conjuga alegría – estudio – oración, y también trabajo – religión – virtud.

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13 13 De tal camino forma parte integrante la maduración vocacional, a fin de que cada uno asu- ma en la Iglesia la forma concreta de vida a la cual el Señor lo llama. Esta amplia y exigente vi- sión educativa, que Don Bosco ha concentrado en el lema “Da mihi animas”, ha realizado lo que hoy expresamos con la fórmula «educar evangelizando y evangelizar educando» (Congregación para el Clero, Directorio general para la catequesis [15 agosto 1997], n. 147)

Un rasgo característico de la pedagogía de Don Bosco es la «amorevolezza», la amabilidad, a entenderse como amor manifestado y percibido, en el cual se revelan la simpatía, el afecto, la comprensión y la participación en la vida del otro. Él afirma que en el ámbito de la experiencia educativa no basta amar, sino que es necesario que el amor del educador se exprese mediante gestos concretos y eficaces. Gracias a tal amabilidad tantos niños y adolescentes en los ambien- tes salesianos han experimentado una intensa y sana afectividad, muy preciosa para la forma- ción de la personalidad y para el camino de la vida.

En este cuadro de referencia se colocan otros rasgos distintivos de la praxis educativa de Don Bosco: ambiente de familia; presencia del educador como padre, maestro y amigo del jo- ven, expresado por un término clásico de la pedagogía salesiana: la asistencia; clima de alegría y de fiesta; amplio espacio dado al canto, a la música y al teatro; importancia del juego, del pa- tio de recreación, de los paseos y del deporte.

Podemos resumir así los aspectos salientes de su figura: él vivió la entrega total de sí a Dios como un impulso para la salvación de las almas y vivió la fidelidad a Dios y a los jóvenes en un mismo acto de amor. Estas actitudes lo han llevado a “salir” y a concretar decisiones valientes:

la elección de dedicarse a los jóvenes pobres, con la intención de realizar un vasto movimiento de pobres para los pobres, y la elección de ampliar tal servicio más allá de las fronteras de len- gua, raza, cultura y religión, gracias a un incansable impulso misionero. Él concretó este proyec- to con estilo acogedor, alegre y de simpatía, en el encuentro personal y en el acompañamiento de cada uno.

Él supo suscitar la colaboración de santa María D. Mazzarello y la cooperación de los laicos, generando la Familia Salesiana que, como gran árbol, ha recibido y desarrollado su herencia.

En síntesis, Don Bosco vivió una gran pasión por la salvación de la juventud, manifestándose testimonio creíble de Jesucristo y anunciador genial de su Evangelio, en comunión profunda con la Iglesia, en particular con el Papa. Vivió en continua oración y unión con Dios, con una devoción fuerte y tierna a la Virgen, por él invocada como Inmaculada y Auxiliadora de los cris- tianos, con el beneficio de experiencias místicas y del don de milagros para sus jóvenes.

También hoy la Familia Salesiana se abre hacia nuevas fronteras educativas y misione- ras, recorriendo las sendas de los nuevos medios de comunicación social y las de la educación intercultural junto a pueblos de religiones diversas, o de Países en vías de desarrollo, o de luga- res signados por la inmigración.

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Los desafíos de la ciudad de Turín del siglo XIX han asumido dimensiones globales: idolatría del dinero, desigualdad que genera violencia, colonización ideológica y retos culturales legados a los contextos urbanos. Algunos aspectos involucran más directamente al mundo juvenil, co- mo la difusión de internet, y, por lo tanto, os interpela, hijos e hijas de Don Bosco, que sois lla- mados a trabajar considerando, junto a las heridas, también los recursos que el Espíritu Santo suscita en situaciones de crisis.

Como Familia Salesiana estáis llamados a reavivar la creatividad carismática dentro y más allá de vuestras instituciones educativas, poniéndoos con dedicación apostólica sobre los sen- deros de los jóvenes, particularmente de aquellos de las periferias.

«La pastoral juvenil, tal como estábamos acostumbrados a desarrollarla, ha sufrido el emba- te de los cambios sociales. Los jóvenes, en las estructuras habituales, no suelen encontrar res- puestas a sus inquietudes, necesidades, problemáticas y heridas. A los adultos nos cuesta escu- charlos con paciencia, comprender sus inquietudes o sus reclamos, y aprender a hablarles en el lenguaje que ellos comprenden» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 105). Hagamos de tal manera, como educadores y como comunidad, que podamos acompañarlos en su camino, de modo que se sientan felices de llevar a Jesús en cada calle, en cada plaza, en todos los rincones de la tierra (cfr. ibid., 106)

Don Bosco os ayude a no defraudar las aspiraciones profundas de los jóvenes: la necesidad de vida, apertura, alegría, libertad, futuro; el deseo de colaborar en la construcción de un mun- do más justo y fraterno, en el desarrollo para todos los pueblos, en la tutela de la naturaleza y de los ambientes de vida. Con su ejemplo, los ayudaréis a experimentar que solo en la vida de gracia, es decir, en la amistad con Cristo, se cumplen en pleno los ideales más auténticos. Ten- dréis la alegría de acompañarlos en la búsqueda de síntesis entre fe, cultura y vida, en los mo- mentos en que se toman las decisiones difíciles, cuando se busca interpretar una realidad com- pleja.

Señalo en particular dos tareas que nos llegan hoy del discernimiento sobre la realidad juve- nil: la primera es la de educar según la antropología cristiana en el lenguaje de los nuevos me- dios de comunicación y de las redes sociales, que plasma en profundidad los códigos culturales de los jóvenes, y por lo tanto, la visión de la realidad humana y religiosa; la segunda es promover formas de voluntariado social, no resignándose a las ideologías que anteponen el mercado y la producción a la dignidad de la persona y al valor del trabajo.

Ser educadores que evangelizan es un don de naturaleza y de gracia, pero es también fruto de formación, estudio, reflexión, oración y ascesis. Don Bosco decía a los jóvenes: «Yo por voso- tros estudio, por vosotros trabajo, por vosotros vivo, por vosotros estoy dispuesto incluso a dar mi vida» (Constituciones Salesianas, art. 14).

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15 15 Hoy, más que nunca, de frente a lo que el Papa Benedicto XVI muchas veces ha señalado como «emergencia educativa» (cfr. Lettera alla diocesi e alla città di Roma sul compito urgente dell'educazione, 21 de enero de 2008), invito a la Familia Salesiana a favorecer una eficaz alian- za educativa entre las diversas agencias religiosas y laicas para caminar, con la diversidad de los carismas, en favor de la juventud de los diversos continentes. En particular recuerdo la indero- gable necesidad de implicar a las familias de los jóvenes. No puede haber, de hecho, una efica- cia pastoral juvenil sin una válida pastoral familiar.

El salesiano es un educador que, en la multiplicidad de las relaciones y de los empeños, hace resonar siempre el primer anuncio, la bella noticia que directamente o indirectamente no pue- de faltar jamás: “Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 164). Ser discípulos fieles a Don Bosco requiere renovar la opción catequística que fue su empeño per- manente, a ser comprendida en la misión de una nueva evangelización (crf. Ibid., 160-175). Esta catequesis evangelizadora merece el primer lugar en las instituciones salesianas, y debe ser realizada con competencia teológica y pedagógica y con un testimonio transparente del educa- dor. Se necesita un camino que comprenda la escucha de la Palabra de Dios, la frecuencia a los Sacramentos, en particular la Confesión y la Eucaristía, y la relación filial con la Virgen María.

Queridos hermanos y hermanas salesianos, Don Bosco testimonia que el cristianismo es fuente de felicidad, porque es el Evangelio del amor. Es de esta fuente que, también en la prác- tica educativa salesiana, la alegría y la fiesta encuentran consistencia y continuidad. «Llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero. Allí está el manantial de la acción evangelizadora» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 8)

Las expectativas de la Iglesia respecto al cuidado de la juventud son grandes; grande es pues el carisma que el Espíritu Santo ha donado a san Juan Bosco, carisma llevado adelante por la Familia Salesiana con dedicación apasionada por la juventud en todos los continentes y con el florecimiento de numerosas vocaciones para la vida sacerdotal, religiosa y laical. Por lo tanto quiero expresaros un aliento cordial a fin de asumir el legado de vuestro fundador y padre con la radicalidad evangélica que ha sido suya en el pensar, hablar y obrar, con la competencia ade- cuada y con generoso espíritu de servicio, como Don Bosco, con los jóvenes y para los jóvenes.

Vaticano, 24 de junio de 2015

Solemnidad del nacimiento de San Juan Bautista

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ANEXO III

Los valores más significativos del Sistema Preventivo J.M. Petitclerc

INTRODUCCIÓN

El Sistema Preventivo de Don Bosco, ¿tiene aún vigencia en la protección de una juventud que vivencia con dificultad su propia condición en nuestras sociedades modernas?

No pocos, entre nuestros contemporáneos, son escépticos en torno a la idea de que un edu- cador del siglo XIX y para más, sacerdote, éste en condiciones de suministrar una respuesta adecuada a nuestro tiempo desde el punto de vista pedagógico. La situación socio-económica de nuestros países en los albores del siglo XXI es muy diferente de la que se daba en Torino en el siglo XIX; sin embargo, entre ambas épocas se puede percibir un elemento común: ambas son sociedades en crisis. En los tiempos de Don Bosco se pasaba de una sociedad agrícola a una industrial, de una sociedad urbana a una rural, de una sociedad monárquica a una republicana.

Del mismo modo, hoy vivimos un período de crisis, signado por importantes cambios en el plano económico, tecnológico y cultural. Estamos entrando en una sociedad que economistas y sociólogos califican como sociedad «post-industrial» o «post-moderna». Como en todas las épocas de crisis social, el problema crucial es transmitir puntos de referencia: El problema de los jóvenes siempre son más evidentes, principalmente aquellos que se relacionan con los fe- nómenos migratorios.

Todos estos periodos de cambio están signados por un manifiesto desasosiego de los jóve- nes que se preguntan por su propio futuro. Esto es más notorio entre aquellos que son psicoló- gicamente más frágiles, o bien, viven en situación de exclusión social.

La intuición extraordinaria de Don Bosco, que permanece vigente en la sociedad moderna, ha consistido precisamente en saber descifrar los fenómenos de violencia el observaba en los alrededores de Torino, como síntomas evidentes de una carencia educativa.

No podemos olvidar, que demasiado a menudo la violencia, constituye en los hechos la for- ma más natural de resolver el conflicto, de expresar la furia. En su lugar, lo que no es natural pero si el fruto de la educación, la convivencia, la paz, es establecer relaciones respetuosas en las discordancias con aquellos que son distintos a nosotros.

El problema prioritario que nuestras sociedades modernas deben afrontar es la educación.

Esta fue la intuición de Don Bosco en el siglo XIX. Recordemos las palabras que pronunció en París durante su viaje triunfal de 1883: “¡No se demoren en ocuparse de los jóvenes, de lo con- trario ellos no se demorarán en ocuparse de Uds.!”

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17 17 Durante los períodos caracterizados por la incertidumbre y por una pérdida de la confianza hacia las instituciones tradicionales, la autoridad del educador se funda no tanto en el mandato como en la propia credibilidad entre los jóvenes. Esta era la convicción de Juan Bosco, quien cimienta todo su Sistema Preventivo en la calidad de la relación adulto- joven y este precisa- mente, es el eje rector del proyecto pedagógico de «Valdocco» en Francia, donde se ponen en marcha acciones de prevención entre los jóvenes que atraviesan dificultades en la periferia de Paris y Lyon.

No olvidamos que hoy como en los tiempos de Don Bosco, son tres los elementos que carac- terizan a la juventud:

 La pérdida de la confianza en los ejemplos de los adultos.

 La angustia por el futuro.

 Las dificultades que encuentran durante el proceso de socialización.

Restablecer el rol de la autoridad mediante la elaboración de una relación educativa basada en la confianza, ser testimonio de esperanza para permitir al joven proyectarse hacia el futuro, realizar experiencias educativas de convivencia entre jóvenes y adultos, comprometiéndonos cabalmente en dicha alianza, estos son los tres elementos fundamentales del Sistema Preventi- vo, que sigue siendo íntegramente significativo en estos tiempos de crisis.

Detengámonos ahora en estos tres valores de la pedagogía salesiana: confianza, esperanza, alianza.

1. Una pedagogía de la confianza

Sin confianza no hay educación. Este es el principio básico del sistema educativo de Don Bosco. Solamente a través de una relación de confianza entre el joven y el educador se puede fundar el concepto de autoridad.

Todos los estudios actuales, centrados sobre el tema de la vulnerabilidad frente al maltrato, confirman que la capacidad de cambio de un joven reincidente en conductas desviadas depen- de de encontrar un adulto que sepa concederle una mirada de confianza, liberándolo así de su propio pasado.

¿Cómo instalar esta confianza? Don Bosco, lejos de recomendar una técnica educativa res- ponde solamente: «con el afecto». Es el, educador del siglo XIX quien después de todas las co- rrientes pedagógicas híper-racionalistas del siglo de las luces, ha rehabilitado la esfera afectiva en el interior de la relación educativa. La experiencia enseña que la esfera afectiva es constitu- tiva de cada relación humana y así en lugar de excluirla de la relación educativa, Don Bosco aconseja a los educadores aprender a gestarla para instalar un clima de confianza. «Sin afecto no hay confianza. Sin confianza no hay educación». Esta es, hoy como antaño, la mejor síntesis del pensamiento educativo de Don Bosco.

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Una educación basada en la confianza es una educación basada en la razón. El educador se comporta de manera razonable, convencido siempre que el joven está dotado de razón, que está en posición de comprender dónde se encuentran sus intereses. Sobre esta convicción se basa el Sistema Preventivo.

Cualquiera sea el comportamiento de un joven, por inadaptado y equivocado pueda apare- cer a primera vista, como puede ser un joven hundido en la delincuencia, en la droga depen- dencia, o en otros tipos de comportamientos de riesgo, siempre tiene una «razón» para adop- tar un comportamiento. No digo, por cierto, que tenga razón ya que puede hacerse mal a sí mismo o a otros, pero tiene «sus razones» y hasta que el educador no haya descifrado estas razones su abordaje corre el riesgo de ser erróneo, impropio o desviado.

Existen, como nos dice Don Bosco, dos formas de educar a un niño:

 La disuasión: Es un método represivo, basado en el temor a un castigo

 La persuasión: es el método preventivo, completamente fundado en el respeto de los derechos humanos del niño.

Una educación basada en la confianza se centra sobre una fe inquebrantable en la posibili- dad de educar al niño cualesquiera sean las dificultades que lo rodeen.

Creer en los jóvenes, significa contener a cada joven, cualesquiera puedan ser sus desventu- ras, como una oportunidad de crecimiento para el grupo y no como una pesada carga. En efec- to, bien entendido, el joven en dificultades siempre hace progresar al educador en su arte pe- dagógico: lo obliga a cuestionarse a comprometerse continuamente.

2. Una pedagogía de la esperanza

El siguiente lema transmitido por Don Bosco a sus discípulos merece ser comprendido: el sa- lesiano nunca se queja de su tiempo.

No se trata de lamentarse, sino por el contrario, de ayudar a los jóvenes para utilizar todos los vectores de progreso hacia una sociedad más justa, fraterna y agradable. ¡Cuán importante es, en las situaciones que a diario vivimos, enseñar al niño, al adolescente a maravillarse ante la belleza, ante el progreso! Ciertamente se necesita también ponerlo en guardia respecto a los peligros derivados del uso equivocado del progreso, pero cuidando que ello no bloquee la ca- pacidad de maravillarse ante lo que emerge.

“Hace más ruido un árbol que cae, que un bosque al crecer”, dice un proverbio africano. Es hora, en aras del buen ánimo de nuestra juventud, no agobiarlos constantemente con el ruido de los árboles que caen, tema del que se ocupan tanto los medios de comunicación, como de enseñarles a captar la belleza de la germinación.

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19 19 Precisamente esta atención al proceso de germinación, caracteriza la mirada de Don Bosco hacia los jóvenes. La historia de la semilla destinada a convertirse en un gran árbol es sin lugar a dudas, la más bella parábola sobre la educación.

Si realizamos un parangón entre la historia de la semilla y algunos hombres y mujeres, po- demos reconocer tres categorías de ellos:

 Quienes en la semilla no ven más que una semilla (perspectiva limitada)

 Quienes en presencia de la semilla no hacen más que soñar con un árbol (pero estos idealistas ponen en riesgo de destrucción a la semilla)

 Quienes ven la relación entre la semilla y el árbol. Estos están pendientes del terreno.

Educar según Don Bosco, significa ofrecer el mejor terreno para permitir al niño arraigarse en su herencia familiar, social y cultural con el fin abrirse como un nuevo individuo y es la ale- gría, siempre siguiendo a Don Bosco, la que caracteriza al mejor terreno. Gran parte del arte educativo, consiste en saber instalar entorno a sí mismo un clima de paz y alegre serenidad.

Esta alegría es necesaria para el desarrollo del niño. Una infancia triste es una condena para nosotros. La alegría nos parece el componente esencial del clima educativo salesiano. Sin em- bargo no se trata tanto de una conquista (nada se ve tan falso como el comportamiento de aquellos que son alegres por obligación) como de un fruto: la alegría está siempre presente de manera sobreabundante en aquellos que viven en la Verdad y en el Amor.

Ver en el niño al joven y en el joven al adulto en el cual, está destinado a convertirse, es la mirada que Juan Bosco tiene acerca de los jóvenes, esta es la única forma de respetar el dere- cho del niño a crecer. No se trata de ni de mantenerlo siempre en estado infantil, ni de conside- rarlo un adulto en miniatura.

Desarrollar un problema que contemple al niño desde su realidad de hoy y desde su poten- cialidad como adulto en el futuro, significa tanto «darle seguridad» como «responsabilizarlo».

El arte del educador salesiano reside en una sana articulación entre estas dos ideas fuerza.

¡Aquello que sufren, principalmente, los jóvenes en dificultades, es la falta de seguridad! Las barriadas de nuestras ciudades donde reina la inseguridad, ¿No son tal vez, las barriadas en las cuales los jóvenes se sienten más inseguros en cuanto a su futuro?

Ofrecer seguridad… es saber expresar el carácter incondicional del cariño que nos une al jo- ven… Pero al mismo tiempo es ser también, garante de un conjunto de reglas que permanecen incólumes a pesar de las tentativas de transgresión de los adolescentes.

Ofrecer seguridad es por último ayudar al joven construir una memoria del éxito. El drama de muchos jóvenes que abandonan la escuela, es que la institución les enseña solamente a re- cordar el fracaso y con ello genera la pérdida de confianza en sí mismo y ello se convierte luego en nuevos fracasos.

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Una espiral así puede ser desarticulada solamente haciéndole experimentar el éxito. Se trata siempre de enfocarse en el saber hacer del joven, apuntar la atención en aquello que sabe ha- cer invitándolo a progresar. ¿No es, acaso este, el mensaje que nos ha dejado Don Bosco cuan- do nos relata su primer encuentro con Bartolomé Garelli?

Dar seguridad pero también responsabilizar por cuanto solo ejercitando la responsabilidad se aprende a ser responsable Muchos adolescentes actualmente sufren por no tener la posibili- dad de ejercer alguna responsabilidad real dentro de la sociedad y esto es particularmente cier- to para los jóvenes en situación de exclusión social.

¡No nos asombremos después de sus actitudes autistas, prescindentes! El mayor drama de la exclusión reside en el sentimiento de inutilidad social que ella genera. Aquello de lo cual tienen más necesidad un gran número de jóvenes no es tanto encontrar adultos que les ofrezcan ayu- da como adultos capaces de decir “tengo necesidad de ti”. En la buonanotte (1) a Juan Bosco le gustaba decir a sus Jóvenes: “Sin vosotros, no podría hacer nada”

Desde el inicio de su obra educativa tuvo también la idea de responsabilizar a los más gran- des en las peleas de los más pequeños.

3. Una pedagogía de la alianza

En un mundo marcado por la tendencia de los jóvenes a vivir solo entre sus pares y por la di- ficultad de las relaciones intergeneracionales, Don Bosco aconseja una pedagogía de la alianza.

No se trata de hacer por sino con el joven, considerado no solo como destinatario, sino también como socio de la actividad educativa. “Necesito que nos pongamos de acuerdo” le gustaba de- cir en su buonanotte.

Este es el secreto de una pedagogía fundada en el respeto por los derechos del niño.

Para establecer una relación de este tipo con el joven es necesario que el educador consiga encontrar una posición de equilibrio. Debe ser suficientemente cercano para no ser extraño y suficientemente distante para no ser considerado un igual.

El arte educativo consiste esencialmente en conseguir encontrar este punto de equilibrio en- tre distancia y proximidad al joven. Pero una de las grandes dificultades educativas- y de allí el porqué, la pedagogía parece ser en Don Bosco más arte que ciencia- es que, este punto de equilibrio entre distancia y proximidad al joven depende de cada individuo en particular. Y re- cordamos que aquello que es importante en términos educativos en general, lo es todavía más para los jóvenes que tienen carencias afectivas. No hablamos de la intención que ponemos en los gestos, sino en la percepción concreta que tiene el niño. Esta realidad requiere máxima pru- dencia por parte del educador.

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21 21 Don Bosco solía repetir a sus educadores: “No basta amar a los jóvenes, es importante que ellos se sientan amados”. En suma, lo esencial es la percepción del niño.

Este gran educador, considerado en la tradición eclesiástica como «Padre y maestro de la ju- ventud» se nos presenta a menudo, en el imaginario popular, con los rasgos de un equilibrista en la cuerda floja. Me ha llevado un poco de tiempo comprender el alcance de esta presenta- ción. Ciertamente evoca la adolescencia de Don Bosco cuando Juanillo jugaba a ser el acróbata para reunir a sus amigos. Pero esconde también una representación simbólica: ¿el arte de edu- car no es tal vez como el arte del equilibrista? Saber decir si, pero también saber decir no; ser suficientemente cercano pero también suficientemente distante; dar seguridad pero responsa- bilizar, todo ello es siempre una cuestión de equilibrio.

Es necesario que se cree una alianza no solo con el joven sino también con el grupo del jo- ven. Vivir el grupo no como un peso, más bien como una posibilidad, para la socialización.

Ante el grupo, el educador tiene a veces la tendencia de percibir solo una suma de relacio- nes individuales, mientras que por el contrario se trata de dar lugar a la interacción de los miembros del grupo entre ellos.

Juan Bosco, hombre de innegable talento de actor, sabía volverse aliado de un grupo y sabía ver en la dinámica del grupo no un elemento tortuoso sino un instrumento para desarrollar la responsabilidad de unos en las relaciones con los otros. Pensemos particularmente sobre la sucesión de las «compañías» (1).

Por último se trata también de constituir una alianza entre todos los adultos involucrados en la educación del joven. En la última carta que envió Don Bosco, antes de su muerte, a los direc- tores se mostró muy atento al vínculo entre los miembros de la comunidad educativa. El primer derecho del niño es sin lugar a dudas, la coherencia de todos los adultos que caminan con él en su senda de crecimiento. ¡Cuán a menudo ocurre que se puede establecer un vínculo directo entre el nivel de violencia de un niño o de un adolescente, con el nivel de incoherencia de los adultos que lo rodean!

CONCLUSIÓN

Concluyo tomando prestadas las palabras de Jean Duvallet, antiguo compañero del Abad Pierre, quien se dirige de este modo a los jóvenes salesianos:

«Vosotros tenéis obras, colegios, oratorios para jóvenes, pero no tenéis más que un solo te- soro: la pedagogía de Don Bosco. Arriesgad todo el resto, ellos no son sino medios, pero salvad la pedagogía.

Veinte años de ministerio en la reeducación me obligan a deciros: sois responsables de este tesoro.

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En un mundo en el cual los hombres y los jóvenes son triturados, disecados, molidos, clasifi- cados, psicoanalizados, en el cual los niños y los hombres son usados como conejillos de indias y materia prima, El Señor Jesucristo os ha confiado una pedagogía en la cual triunfa el respeto hacia el joven, hacia su grandeza, su fragilidad, su dignidad de Hijo de Dios. Conservadla, reno- vadla, rejuvenecedla, enriquecedla con todos los descubrimientos modernos, adaptadla a vues- tros jóvenes extenuados en un modo como Don Bosco nunca vio… pero, por caridad conservad- la.

Cambiad todo, perded, si es el caso, vuestras casas, ¿qué importa?

Pero conservad para nosotros este tesoro, la forma de Juan Bosco de amar y de salvar a los jóvenes, que palpita en millares de corazones»

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN

 El autor habla principalmente de actitudes: repasa el texto y subraya todas las palabras que significan actitudes, léelas luego y déjalas que resuenen en tu cabeza.

 Trae a la mente situaciones, recuerdos, que reflejen esas actitudes.

 Signos y portadores del amor de Dios a los jóvenes. Eso deseaba Don Bosco ser para ellos. ¿en esas actitudes ves reflejado el amor, el amor de Dios?

 Puedes entrar en ti, cerrar los ojos y sentir el amor de Dios que te inunda. Dios te ama, puedes darle gracias por eso y te da la oportunidad de ser amor para otros, los más pe- queños y vulnerables. Pues pedir al Espíritu que te de fuerzas y luz para ayudarles y que- rerles cada día más.

ANEXO IV

La intervención social en el ámbito salesiano. (Propuesta Salesiana en el mundo de la Margi- nación)

La España Salesiana lleva años queriendo dar una respuesta organizada en el mundo de la exclusión social a los jóvenes. Fruto de un trabajo iniciado en 1991 y que duró unos diez años surgió la “Propuesta Educativa Salesiana en el ámbito de la Marginación” de cuyo texto ex- traemos algunos contenidos de incalculable valor.

“La Familia Salesiana es consciente de que ha sido querida y enviada por Dios para actualizar en la historia el espíritu y la misión de Don Bosco, poniendo de manifiesto su perenne novedad:

salvar, por medio de la educación, a los jóvenes pobres y abandonados.”

“El Señor nos suscitó para ponernos al servicio de los jóvenes pobres y abandonados y ser, para ellos, signos del amor de Dios. El Sistema Preventivo ha nacido del contacto de Don Bosco

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23 23 con los jóvenes pobres, con sus características peculiares de contenido, método y perfil de edu- cador. Como respuesta a su situación han surgido la diversidad de nuestras obras.”

“Hoy, al comienzo del nuevo milenio otras nuevas formas de pobreza y exclusión piden nues- tra respuesta en sintonía con nuestro carisma. Esta sensibilidad hacia los jóvenes y las jóvenes pobres es lo que llevó a las Comisiones de Marginación de las Inspectorías de España (SDB y FMA) a reflexionar en el I Encuentro Nacional (León, octubre 1991) –y en los encuentros poste- riores– y a elaborar, ad experimentum, la Propuesta Educativo-Pastoral Salesiana en Margina- ción (junio 1997) en el marco de los Capítulos Generales de los Salesianos e Hijas de María Auxi- liadora posteriores al Concilio Vaticano II y los últimos congresos de Cooperadores.”

“Transcurridos unos años de trabajo, reflexión e intercambio entre Salesianos, Hijas de María Auxiliadora, educadores y animadores empeñados en este campo de la marginación, ve la luz esta Propuesta Salesiana en Marginación. Es el fruto de una reflexión amplia y compartida y quiere contribuir eficazmente a este esfuerzo educativo-evangelizador de los jóvenes en medio de situaciones de marginación y nuevas pobrezas a las que se ven sometidos.”

“La Propuesta Salesiana en Marginación quiere mirar la realidad de los jóvenes pobres como Dios la mira. La mirada de Dios nos la muestra Jesús que siente compasión de la gente y la cura, libera del mal, sacia su hambre, anuncia el Reino. Esa es también la mirada de Don Bosco que sabe descubrir en los jóvenes más desvalidos tantos recursos positivos que tienen y sabe ver las posibilidades que tienen para ayudarles.”

Como Don Bosco supo mirar a aquellos jóvenes de las cárceles y calles de Turín y descubrir qué lo que más necesitaban era encontrar una mano amiga que los acogiera, así queremos no- sotros mirar a los jóvenes:

 una mirada de amor, que vea siempre lo positivo, incentive las posibilidades, sepa com- prender y compartir y creer y confiar sin condiciones;

 una mirada de pasión por la vida de los jóvenes que más nos necesitan, que nos lleve a dar respuesta a las nuevas situaciones de pobreza y exclusión social de los jóvenes con múltiples y creativas iniciativas, «para que tengan vida y la tengan en abundancia».

Lógicamente recomendamos una lectura a fondo de este documento que sigue vivo en sus intenciones por su calidad técnica y por la urgencia apostólica a la que hace referencia. Hoy día toda la acción social se articula a través de La Coordinadora Estatal de Plataformas Sociales Sa- lesianas que es la organización creada para coordinar las entidades sociales de Salesianos y Sa- lesianas de España, que favorecen la inclusión de la infancia, juventud y familia, en situación de vulnerabilidad, desde la prevención, promoción y educación integral, como herramienta de cambio y de justicia social.

(24)

La Coordinadora Estatal de Plataformas Sociales Salesianas quiere ser un referente interno y externo:

 De trabajo en red para la defensa de la dignidad y los derechos humanos de los colecti- vos con los que trabaja.

 Por la calidad de sus propuestas educativas considerando a sus destinatarios como pro- tagonistas activos de cambio, promoción y transformación social.

 De denuncia de las causas que generan cualquier tipo de desigualdad y exclusión.

 Por generar confianza por su gestión transparente, eficaz y eficiente entre las entidades miembro e instituciones públicas y privadas.

Algunos datos de interés:

 Número de proyectos en marcha: 344

 Número total de destinatarios: 64.733

 Profesionales implicados en los proyectos: 957

 Voluntarios implicados en los proyectos: 1.132

 Presencia geográfica: 15 Comunidades Autónomas, 36 Provincias, 62 Municipios.

A MODO DE CONCLUSION

Para dar respuesta a nuestra vocación salesiana en el mundo el salesiano cooperador se acerca a la realidad social de su comunidad local, de su ciudad y del mundo en el que vive des- de una actitud crítica, constructiva y de esperanza que le lleva a actuar confiado en la construc- ción del Reino de Dios. Es consciente de que la parte más delicada y frágil de la sociedad que es la juventud requiere de su formación, sus capacidades y sus dones puestos al servicio de un proyecto comunitario para el que ofrece su tiempo y su oración. En definitiva se ofrece para ser la Sal y la Luz de este Mundo.

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2.3. Pistas de reflexión 2.3.1 Saber

 De las amenazas que se recogen en el anexo 1 ¿cuáles crees que rondan en mayor me- dida a los niños y jóvenes de tu entorno?

 ¿y mirando el mundo en su globalidad? ¿qué amenaza más a los más jóvenes? ¿en qué zonas del mundo?

 Habla el artículo de prevención y mitigación, ¿de qué cosas externas crees que se les debe proteger para prevenir?

 ¿Qué aspectos habría que potenciar dentro de ellos para hacerles más fuertes, mitigar su posible vulnerabilidad?

 Qué respuestas se están dando en nuestro entorno y desde la Familia Salesiana.

2.3.2 Saber hacer

 ¿En qué sectores de la sociedad de los que el anexo 1 afirma que influyen de forma es- pecial en la vulnerabilidad de los jóvenes -familia, sistema educativo, medios de comu- nicación social, instituciones, barrio/comunidad- crees que pueden incidir los salesianos cooperadores?

 ¿y tú? ¿de qué forma?

 Relee la lista de sugerencias de mitigación que nos ofrecen ¿qué te parecen? ¿se te ocu- rre alguna otra? ¿tú puedes intervenir en alguna o ya lo estás haciendo?

 Cómo debe de ser nuestra respuesta según nuestro carisma; en qué tipo de acciones y de qué manera debe estar implicada la familia salesiana.

 Pensando a nivel mundial ¿qué podemos hacer nosotros desde aquí para proteger a los niños y jóvenes?

 ¿Qué habilidades veo necesario desarrollar para realizar este tipo de apostolado? ¿Estoy dispuesto a formarme para ello?

2.3.3 Saber ser

 Con qué actitud hemos de “mirar” a los niños y jóvenes vulnerables.

 Signos y portadores del amor de Dios a los jóvenes. Eso deseaba Don Bosco ser para ellos. ¿en esas actitudes ves reflejado el amor, el amor de Dios?

 Esas actitudes en qué conductas concretas crees que se plasman.

 Puedes entrar en ti, cerrar los ojos y sentir el amor de Dios que te inunda. Dios te ama, puedes darle gracias por eso y te da la oportunidad de ser amor para otros, los más pe- queños y vulnerables. Pues pedir al Espíritu que te de fuerzas y luz para ayudarles y que- rerles cada día más.

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 Cómo me percibo y siento con respecto a estas realidades juveniles y la actitud que ha de definir en este sentido a un “salesiano”

2.3.4 Saber vivir en comunión

 ¿Has vivido de cerca la relación con algún niño o joven de alguno de los «sectores en el punto de mira»; es decir, en riesgo de exclusión o excluidos? Recuerda lo que viven:

¿qué les pasa, qué sienten, cómo actúan, qué les falta, qué habría que ofrecerles?

 Compartir las experiencias y compromisos que se tienen en este ámbito.

 Cómo podemos ayudarnos mutuamente como grupo y asociación para estar atentos e implicarnos con estos niños y jóvenes y sus situaciones.

 ¿Podemos colaborar, apoyar o coordinarnos con otras entidades o iniciativas eclesiales?

 ¿Y sociales?

2.3.5 Experiencias complementarias

 Visitar alguna iniciativa de este tipo o realizar una actividad en ella.

 Charla-coloquio con algún salesiano cooperador que realice apostolado en este ámbito.

 Cineforum en torno a alguna película de esta temática.

2.4. Otros recursos

 ARRIETA, Lola y MORESCO, Marisa, Educar desde el conflicto. Chicos que molestan, Ed.

CCS, Madrid 1992

 BALLSELLS, Univ. de Lleida: La infancia en riesgo social desde la sociedad del bienestar.

 FUNDACIÓN FOESSA (2014) Jóvenes, desigualdades y exclusión social.

 GONZÁLEZ, Eugenio (coord.), Menores en desamparo y conflicto social, Ed. CCS, Madrid 1996.

 INJUVE: Jóvenes vulnerables y/o excluidos: ¿Cómo perciben sus derechos?

 ONU, Un mundo apropiado para los niños y niñas.

 PRELLEZO, José Manuel, El sistema preventivo en la educación. Memorias y ensayos, Ed.

Biblioteca Nueva, Madrid 2004

 LÓPEZ, Irune, Revista Misión Joven nº 389, junio de 2009: Jóvenes vulnerables.

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27 27

2.4. Otros recursos Recursos audiovisuales

Vídeos:

 “Toma las riendas”, Plataformas Sociales Salesianas:

https://www.youtube.com/watch?v=IepsYruexEU

 Diferentes pero iguales: https://www.youtube.com/watch?v=o8BRNrjgDf8

 Marginalidad y exclusión social:

https://www.youtube.com/watch?v=tMGwCLVbImE

 Exclusión social de la infancia en España

https://www.youtube.com/watch?v=qAK_gxl-8fU Películas:

 Báilame el agua

 Trash, ladrones de esperanza

 Precious

 Fuerte apache

 Bailo por dentro

Referencias

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