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EL MERCADO DE SEGUROS EN CANARIAS, 1879-1936. UNA PRIMERA APROXIMACIÓN

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EL MERCADO DE SEGUROS EN CANARIAS, 1879-1936.

UNA PRIMERA APROXIMACIÓN

Fernando Carnero Lorenzo

Departamento de Historia e Instituciones Económicas Universidad de La Laguna

1. Introducción

En esta comunicación se pretende dar a conocer la evolución del mercado de seguros en Canarias en un periodo crucial de la economía insular, que iría desde los últimos años del siglo XIX a las vísperas de la Guerra Civil, utilizando dos fuentes novedosas. Se plantea conocer las compañías que operaban en las Islas distinguiéndolas según su origen –isleñas, nacionales o extranjeras–, así como, los agentes que las representaban en las diversa localidades del Archipiélago. Para ello utilizaremos el Anuario General de España Bailly-Bailliere y la Estadística de la Contribución de Utilidades sobre la Riqueza Mobiliaria. Esta última fuente también nos aporta información sobre parte las primas recaudadas en las Islas, así como sobre su distribución por compañías aseguradoras y tipos de contratos. Nos ceñimos al estudio de las Islas porque la investigación se haya en una fase preliminar, pero, claro está, que estas fuentes permiten ampliar el estudio al conjunto nacional y al de las distintas realidades regionales, facilitando con ello el análisis comparativo. Ahora bien, no se trata de la panacea, pues no están exentas de limitaciones, que se pondrán de manifiesto en el trabajo que se presenta.

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Así, el texto se divide en cuatro secciones además de la introducción y las conclusiones. En la primera de ellas se analizarán en profundidad las fuentes empleadas reseñado sus fortalezas y debilidades de cara a la investigación que se quiere realizar. En las dos siguiente, se realizará un examen pormenorizado de las compañías aseguradoras que operaban en las Islas, así como de los agentes locales que las representaban. En la última de ella, se presentaran los resultados cuantitativos del negocio de seguros, la recaudación de primas.

2. Las fuentes de información

Uno de los objetivos de esta comunicación es mostrar las posibilidades que aportan dos nuevas fuentes de información para el estudio del mercado de seguros en España, tanto desde una perspectiva nacional, interregional y territorial.

2.1. Contribución sobre las utilidades de la riqueza mobiliaria

La primera de las fuentes de información, la contribución sobre las utilidades de la riqueza mobiliaria, es un instrumento fiscal, que tiene su origen en la Reforma de Villaverde de 1900, recayendo sobre las ganancias derivadas del trabajo y/o del capital1. La información relativa a este gravamen se publicaba en la Estadística de la contribución sobre las utilidades de la riqueza mobiliaria2, siendo lo más relevante para nuestra investigación los siguientes aspectos:

1 Un estudio más profundo sobre las posibilidades de esta fuente puede verse en Moral (1973) y en Ramos (1973).

2 Esta serie, publicada por la Dirección General de Contribuciones, se inició con los datos de 1901 y se extiende hasta 1933, aunque todavía no hemos podido localizar las correspondiente a los ejercicios fiscales de 1902, 1920-1921 y 1925-1926. Además, en el estado actual de nuestra investigación nos falta todavía por recopilar algunos datos nacionales y de otras regiones distintas de la canaria.

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a) Epígrafe 2º, letra B de la Tarifa 1ª que grava los Derechos reconocidos y liquidados a favor del Tesoro, durante dicho año, por utilidades procedentes del trabajo personal [de los] Agentes de las Compañías de seguros nacionales o extranjeras, por los seguros efectuados. Tanto en la fichas estadísticas de cada provincia como en los resúmenes provinciales de los distintos epígrafes de las tarifas aparece el número de corredores de seguros los que nos permitirá tener el total nacional, regional o provincial.

b) Epígrafe 3º de la Tarifa 2ª: Derechos reconocidos y liquidados a favor del Tesoro, durante dicho año, por utilidades procedentes del capital. Dividendos de las acciones de las sociedades anónimas de todas clases [...]. En este caso en la ficha provincial aparece como base imponible los beneficios de cada sociedad anónima domiciliada en ella, incluidas las compañías de seguros. En los resúmenes tan sólo se dispone del número de empresas y del total agregado de las ganancias declaradas en cada demarcación territorial.

c) Epígrafe 5º de la Tarifa 3ª: Derechos reconocidos y liquidados a favor del Tesoro, durante dicho año, por utilidades procedentes del trabajo juntamente con el capital. Compañías de seguros de incendios, nacionales y extranjeras, y todas aquellas cuyo fin sea la reparación o indemnización de daños o perjuicios sobre las cosas y propiedades, por las primas de seguros efectuados en España. Bajo esta rubrica podemos conocer a nivel de cada provincia el detalle de las primas recaudadas por las empresas aseguradoras domiciliadas en ellas, referidas a estos ramos, mientras que en el resumen dispondremos del número total de compañías que operan en cada territorio y el monto total de primas.

d) Epígrafe 6º de la Tarifa 3ª: Derechos reconocidos y liquidados a favor del Tesoro, durante dicho año, por utilidades procedentes del trabajo juntamente con el capital. Compañías regulares de seguros de vida, las de accidentes y las cooperativas de

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seguros, las marítimas y las de transporte, por las primas de seguros nuevos o antiguos, efectuados en España. En este epígrafe, de forma análoga al anterior, disponemos de información para cada territorio de las primas recaudadas por las sociedades aseguradoras localizadas en ellos, relativos a los seguros sobre las personas y el transporte, apareciendo en el resumen provincial sólo el número de empresas y el volumen total de primas obtenidas por estos conceptos.

e) Además, en esta publicación se incluye un anexo final, en el que se recopilan todas las empresas que tributaban, clasificadas por su actividad económica y reflejando para cada una de ellas el capital, las obligaciones en circulación, la provincia de residencia y la forma jurídica. Por tanto, nos permitirá contabilizar el número de sociedades dedicadas al negocio del seguro, así como establecer un censo en cada uno de esos años.

Al tratarse de una fuente fiscal, la primera limitación proviene de su propia naturaleza, ya que las posibilidades de fraude pueden llevar a una minoración de los resultados obtenidos. Por otra parte, hay que hacer notar que hasta 1920 sólo afectaba a las sociedades anónimas, limitadas y comanditarias por acciones, así como a las cooperativas de consumo, producción y crédito, a excepción de las obreras. Con posterioridad abarcará a todas las empresas societarias, salvo a las exentas del impuesto. En cuanto a los beneficios, se debe reseñar el hecho de que las empresas con perdidas en algún ejercicio no aparecen.

Asimismo las de nueva creación, suelen aparecer tardíamente, como consecuencia de que se retrasan algunos años en comenzar a pagar el gravamen. Sin embargo, esta circunstancia queda soslayada por en la ficha provincial del impuesto en el que se especifica los ejercicios anteriores por los que han tributado. Por último, señalar que el importe del capital social que aparece en el anexo puede llevar a confusión, pues en algunos casos se trata del desembolsado y en otros del nominal.

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En cuanto a las limitaciones especificas que afectan a las compañías de seguros, en primer término, destaca la exclusión de las compañías de dedicadas a los ramos de enfermedad, agrarios, tontinas y chatelusianas. Por otro lado, se debe resaltar la escasa desagregación de los restantes segmento de actividad. Asimismo, el análisis provincial se puede realizar para el número de corredores, si bien queda mermado para el importe de las primas recaudadas y censo de compañías, ya que cada una tributa en el lugar que tiene fijado su domicilio social.

Algunas de estas dificultades se puede resolver nivel provincial a partir de las fuentes primarias, que excluyen cualquier respuesta a nivel nacional e, incluso, en algunos casos regional, dada la ardua labor que requiere su recopilación3. En cualquier caso, todo este cúmulo de información permite complementar los estudios realizados hasta el momento para el sector del seguro en España y resulta de una alto valor para las aproximaciones al mismo desde el punto de vista regional o provincial. Veámoslo para el caso nacional, dejando los otros ámbitos espaciales de estudio para los siguientes epígrafes.

En el caso del número de compañías y de primas recaudadas permite anticipar las series existentes, basadas en las publicaciones estadísticas del propio sector o de los Anuarios Estadísticos de España –que arrancan en 1909– hasta los comienzos del siglo XX. Cierto es, como se puede comprobar en el cuadro 1, que las cifras de la diferentes fuentes no coinciden con exactitud, pero las diferencias son escasas, al menos en los primeros años de puesta en común de ambas fuentes estadísticas. Diferencias que provienen de los problemas que se han descrito más arriba y que, en nuestra opinión no dificultan el enlace. Más aun si tenemos en cuenta que los seguros sobre enfermedad y

3 Nos referimos aquí a los ficheros de sociedades y diversos libros sobre la contribución de utilidades que se conservan en las Delegaciones Provinciales de Hacienda, si bien la calidad de esta información, estará en función del interés que muestren los encargados de la misma. En el caso de Canarias, la información histórica de la hacienda estatal se haya depositada en los respectivos Archivos Históricos Provinciales. Agradezco al Profesor L.G. Cabrera Armas que me pusiera sobre la pista de esta abundante e interesante documentación.

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ganado, así como, las tontinas y las chatelusianas, que no están contempladas en esta fuente fiscal, representaban el 21,13 por ciento de las primas como promedio en el periodo 1912-19354.

Además, la información fiscal que venimos trabajando aporta dos variables nuevas a considerar, que pensamos de cierta relevancia para comprender mejor el mercado del seguro en España. Por un lado, el número de corredores o agentes, indicador fundamental, si consideramos que fueron ellos quienes en realidad difundieron las prácticas aseguradoras por todo el territorio nacional. En segundo lugar, los beneficios declarados por cada compañía aseguradora que permitirá elaborar un nuevo ranking para el sector5.

2.2. El Anuario General de España, Bailly-Bailliere

La segunda fuente es el Anuario General de España, Bailly-Bailliere, que, entre otras informaciones, proporciona una relación pormenorizada de empresas, empresarios, profesionales, principales propietarios y cargos públicos de cada provincia, y dentro de ella de cada municipio6. Empleamos esta publicación y no otras de carácter análogo editadas localmente, porque presenta mayor homogeneidad territorial y una mayor amplitud cronológica7.

Dentro de esta amalgama de información se encuentra la relativa a las compañías de seguros y la de los agentes que las representaban en cada uno de esos espacios geográficos, lo que permite no sólo mensurar mejor la difusión territorial de las compañías aseguradoras, sino cuantificar para las décadas finales del siglo XIX el número de

4 Pons (2003), p. 572.

5 Dada la premura de tiempo para la realización de este trabajo posponemos la publicación de esta clasificación para otra ocasión.

6 Esta publicación arranca en 1879 con la denominación de Anuario Bailly-Bailliere del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración, adquiriendo la de Anuario General de España con el cambio de siglo.

7 De todas formas ello no significa excluir el recurso a los anuarios, memorias o informes comerciales de índole local, que siempre servirán como fuente complementaria, tal y como veremos para el caso isleño más adelante

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corredores de seguros. Más aun, contribuye a la elaboración de una base de datos con las características socio-profesionales de cada uno de ellos, es decir, podremos saber no sólo cuantos eran sino quienes eran los agentes de las empresas aseguradoras que operaban en los diferentes ámbitos territoriales que analicemos.

Ahora bien, la fiabilidad de la fuente depende en buen medida de la voluntad de las empresas de seguros y de sus delegados territoriales por anunciarse en esta publicación. De ahí, que advertimos de que esa fiabilidad aumente con el paso del tiempo. No obstante, se trata de un buen punto de partida para conocer la difusión espacial que tuvo el negocio del seguro en España8. De hecho, esta fuente ya ha sido empleada para aproximaciones a la distribución regional de los comerciantes-banqueros, mostrándose más fiable que, por ejemplo, la que nos aporta la Contribución Industrial y Comercial9.

3. Empresas aseguradoras en Canarias

Este tipo de entidades financieras debió tener una notable presencia en el Archipiélago, ligada a su intensa actividad mercantil y naviera, tal y como sucede en otros espacios insulares como en Baleares10. No obstante, se trata de un tema inexplorado en la historiografía insular11, y que está empezando a dar sus primeros pasos en el ámbito nacional o de otras regiones, donde en los últimos años es cuando se han abierto algunas

8 Aquí también debemos reseñar, en aras a la rigurosidad de la investigación, que nos encontramos en un estadio prematuro, pues tan sólo se ha recopilado de esta fuente la información relativa a Canarias para el periodo 1879-1915, que será la que se emplee en los epígrafes posteriores de este trabajo.

9 El primero en apuntar la utilización de esta fuente para conocer la distribución provincial de los comerciantes banqueros fue García (1994), quien utilizó los datos del Anuario de 1897 para contrastarlos con los de la fuente fiscal, destacando la infravaloración de estas última. Con posterioridad Carnero y Nuez (2004) han utilizado los anuarios para analizar la dimensión de este segmento del mercado bancario a nivel regional en el periodo 1879-1936.

10 Pons Pons (1998 y 2005).

11 Tan sólo se dispone del trabajo de Caubín (2002), si bien se trata de una declaración de intenciones sobre su futura investigación acerca de la principal compañía aseguradora canaria, Mutua Guanarteme.

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líneas de investigación que comienzan a dar sus frutos12. Por ello, en esta comunicación se ha fijado como objetivo principal realizar una primera aproximación a este segmento del sistema financiero canario.

En las Islas operaron durante el periodo de estudio seleccionado numerosas compañías de seguros, en su mayoría extranjeras (cfr. cuadro 2)13, cuyo número suponía un 16,82 por ciento como promedio de las que operaban en España durante ese mismo ejercicio14. Esta presencia difiere de la atribuida por otros autores en su análisis del mercado nacional, que sólo señalan la existencia de tres aseguradoras en el Archipiélago con posterioridad a 190815. Incluso se llegaron a fundar algunas empresas locales, como La Aseguradora Española, La Aseguradora Canaria, La Canaria y La Mutualidad Agrícola del Norte (posteriormente La Mutua Guanarteme).

En el periodo analizado, la de mayor relevancia fue la primera de ellas, constituida a finales de diciembre de 1900 por un grupo agentes económicos de la capital tinerfeña – Antonio Lecuona Calveras, Hilario Díaz García, Aureliano Martín Fernández, Francisco de Armas Clós, Carlos Díaz Rodríguez y Cándido Alarcó16. Destacan sobre manera los dos primeros, ya que A. Lecuona fue un importante comerciante-banquero de origen francés que acabo integrándose plenamente en la en la estructura social y política del Archipiélago.

De hecho, formó parte de la Junta Provincial de Agricultura Industria y Comercio, así como, de la Junta de Instrucción Pública de Santa Cruz de Tenerife. También, ejerció la representación consular de Costa Rica17.

12 Maestro (1993), Frax y Matilla (1993, 1996 y 1998), Pons (2001, 2002 y 2003).

13 Con anterioridad a 1915 operaron otras compañías como The Manchester, London & Lancashire Fire Insurance Cº, Lyon, La Mannheim, English and Scottish Life Insurance o La Union Continentale- Savoia.

14 Frax y Matilla (1993), p. 94.

15 Pons (2002), pp. 127-133.

16 Copia de la escritura de constitución y estatutos de la sociedad La Aseguradora Española, S.A.

Archivo Histórico del Banco de España. Sucursales. Tenerife. Caja 7.

17 Carnero (2004), pp. 140-141.

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Por su parte, Hilario Díaz García fue un emigrante a Venezuela, que fijó su residencia en la localidad de Cura. Allí acumuló una importante fortuna como terrateniente, parte de la cual invirtió en Canarias, mayoritariamente en la concesión de préstamos, si bien también adquirió algunas propiedades, tanto rústicas como urbanas. A su vuelta al Archipiélago, contribuyó, además, a la creación de diversas sociedades mercantiles –industriales, comerciales, o constructoras–, entre las que se encontraba la que estamos analizando ahora18.

El capital social de La Aseguradora Española, S.A. se fijó en cinco millones de pesetas, si bien sólo se llegaron a suscribir algo menos de la mitad de sus acciones19. Esto último resulta lago sorprendente en el funcionamiento de las aseguradoras españolas pues rara vez pasaron de desembolsar una cuarta parte del capital hasta que la legislación de 1908 les impuso la obligación de hacer efectivo una proporción mayor del capital social escriturado según el ramo de actividad en la que participasen20.

Su duración fue breve, ya que en 1906 se produjo la disolución, dejando unas deudas por valor de 355.000 pesetas21. No obstante, esta situación no tiene nada de anómala, pues era la habitual en el sector del seguro español hasta 1908. Un sector que se caracterizaba por el empleo especulativo de los fondos recaudados por las primas, pues la anarquía regía en este negocio, ante la ausencia de una legislación especifica. De ahí que la vida media de las aseguradoras españolas fuese de unos cinco años22. Y La Aseguradora Española no fue una excepción como muestra el enfrentamiento ocasionado a raíz de su

18 Carnero (2001).

19 Libros diarios de liquidación del impuesto de derechos reales y transmisión de bienes. Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife. Sección Delegación Provincial de Hacienda

20 Pons (2002), p. 16.

21 Archivo Histórico del Banco de España. Sucursales. Tenerife. Caja 1.

22 Frax y Matilla (1993: 90-91).

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quiebra entre el director de la compañía Mateo Alarcó y los acreedores Funes y Gutiérrez23.

Las otras tres compañías de seguros isleñas tuvieron una menor relevancia en este periodo, pues el proyecto de La Aseguradora Canaria, que se fundó en 1905 con un capital de 50.000 pesetas, fijando su domicilio social en Las Palmas de Gran Canaria, se quedó sólo en eso, en un proyecto24. Por su parte, La Mutualidad Agrícola del Norte se creó en 1934 con el objetivo de hacer frente a los problemas que afectaban a los agricultores plataneros del Norte de Gran Canaria, transformándose en La Mutua Guanarteme en 194025. Finalmente, La Canaria se creó en 1936 en Santa Cruz de Tenerife, pero no comenzaría a funcionar hasta el año siguiente, por lo que su actividad se llevó a cabo fuera del ámbito temporal de nuestro análisis26.

A ellas debemos añadir algunas compañías extranjeras, sobre todo británicas y alemanas, cuyo ámbito geográfico de actuación en España se ciñó casi en exclusiva a la Isla Canarias, al menos durante algunos años. A modo de ejemplo destacan: La Albingia, Comercial Union Assurance Company, Nord Deutsche, The Guardian Assurance o The Royal Exchange Assurance27. Ahora bien, el caso más sobresaliente fue el de London Assurance Company, empresa fundada en 1720, que fijó el domicilio social para operar en España en Las Palmas de Gran Canaria, realizando la mayor parte de sus operaciones en las Islas, siendo su agente la empresa Diego Miller y Cía.28.

23 Alarcó (1907) y Funes y Gutierrez (1911).

24 Carnero (2004), p. 299

25 Caubín (2002), p. 2162-2164.

26 Anuario Financiero y de Sociedades Anónimas, 1950-1951.

27 Estadísticas de la Contribución de Utilidades de la Riqueza Mobiliaria.

28 Anuario Financiero y de Sociedades Anónimas, 1945-1946.

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4. Los corredores de seguros en las Islas

Como señalamos a la hora de analizar las fuentes de información, resulta relevante para el análisis del mercado de seguros el estudio de los agentes que representaban a alas distintas compañías aseguradoras, pues fueron ellos en última instancia quienes llevaron el peso de extender el negocio en sus áreas de influencia. Esta circunstancia quizás resulte aun mas destacada en una región como la canaria, dado el carácter fragmentado de su territorio. De tal manera, que desde finales del siglo XIX se conformó una importante red de corredores de seguros que realizaban sus funciones en las principales localidades de las Islas. Veámoslo.

En primer lugar, resulta pertinente establecer el número de este tipo de delegados o representantes de las compañías aseguradoras en las Islas. El gráfico 1 muestra el constante aumento de la nomina de corredores de seguros en Canarias a medida que avanzamos en el tiempo y llegamos al año final de recopilación de la fuente empleada. Esto es una prueba más, a falta de completar en un futuro próximo la serie, de la fortaleza que este segmento, en particular, y el sistema financiero, en general, fueron adquiriendo en el Archipiélago.

Contribuyendo así, al esfuerzo modernizador llevado a cabo desde mediados del siglo XIX.

En cuanto a la localización geográfica de los corredores de seguros que operaban en Canarias, se puede observar que, partiendo de las dos grandes capitales insulares –Las palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife–, que acaparaban buena parte del dinamismo económico de las Islas y eran las sedes de los principales organismos públicos, la red se va ampliando hacia otros centros económicos de importancia –Icod, La Orotava y Puerto de la Cruz en el norte de Tenerife o Güimar en el sur de esa misma isla– y hacia las capitales de las otras islas –Santa Cruz de La Palma y, tímidamente, en Arrecife de Lanzarote– (cfr cuadro 3).

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Una vez que hemos determinado cuantos son y donde se localizaban espacialmente, resultaría interesante saber quiénes eran. En su mayoría se trata de importantes miembros de la clase mercantil del Archipiélago, como Juan Rodríguez González, Miller y Cía., Viuda e Hijos de Juan La Roche, Curbelo y Cía, Elder, Dempster y Cía. También tenemos algunos bancos, como Bank of British West Africa, Blandy Brothers y Cía., Nicolás Dehesa y Cía., Juan Cabrera Martín o Luis Pozuelo. Conozcamos algo más de algunos de ellos, que nos sirvan de ejemplo.

Juan Rodríguez González fue un emigrante isleño que se convirtió en uno de los agentes económicos más activos del Archipiélago a su vuelta de Puerto Rico a mediados del siglo XIX29. De hecho, se puede considerar como un prototipo de la clase empresarial local que supo hacer frente a sus competidores extranjeros, especialmente británicos. Así, sus actividades se extendían, además de al comercio y al crédito, a la agricultura de exportación, a la industria, a la representación de compañías de seguros y a la consignación de buques. Tras su muerte, acaecida en 1898, sus negocios tuvieron continuidad bajo la denominación de Hijos de Juan Rodríguez González.

De origen ingles, la empresa Miller y Cía. constituye otro paradigma dentro de la economía insular, el de aquellos representantes o factores de compañías foráneos que una vez que han logrado hacer algunos ahorros se emancipan de la empresa matriz y se integran plenamente en el sistema socioeconómico isleño30. Esta empresa, se vio sometida a varios cambios en su accionariado. En 1912 se disolvió la sociedad creada en 1887 con un capital de 150.000 pesetas desembolsado a partes iguales por Diego Miller Vasconcellos y Tomás Miller Wilson. Ese mismo año se procedió a la constitución de una nueva, con la misma denominación, pero con un capital de 2 millones de pesetas, siendo los socios capitalistas los dos citados con anterioridad en la misma proporción, e

29 Para profundizar en la vida de este personaje, Carnero (2005).

30 Una biografía de esta empresa en Rodríguez (1987).

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incorporándose dos partícipes industriales –Tomás Hamilton Miller Parry y Enrique Miller Parry. En 1925, este último y su hermano Gerardo pasaron a ser accionistas junto con Tomás Miller por el fallecimiento de Diego Miller, ostentando cada uno de ellos una tercera parte de las participaciones. Finalmente, en 1930 se transformaría en sociedad anónima, repartiéndose el capital al cincuenta por ciento entre los hermanos Miller Parry.

Esta empresa también ocupó un lugar destacado en los ranking empresariales isleños, ya que siempre estuvo entre las sociedades mercantiles de mayor tamaño, según el capital desembolsado, hasta la Guerra Civil31.

No obstante, a diferencia de otras empresas isleñas, extendió su ámbito geográfico de actuación fuera de Gran Canaria, ya que constituyó, junto al comerciante británico afincado en Santa Cruz de Tenerife Henry Wolfson Osippof, la compañía Miller, Wolfson y Cía., con el fin de expandir sus negocios hacia Tenerife. No obstante, se introdujo una excepción en cuanto a las actividades que podía desarrollar, ya que en su escritura de constitución se prohibió expresamente dedicarse a realizar exportaciones de frutos de las Islas con destino a los mercados europeos, función que quedó en la esfera particular de H.

Wolfson32.

Por último, Elder, Dempster y Cía. representa a las multinacionales extranjeras que se establecieron en Canarias desde la segunda mitad del siglo XIX33. En realidad, bajo esta rúbrica se integraban un grupo de empresas ligadas a esta sociedad matriz y dirigido por el magnate británico A.L. Jones. Entre ellas cabe citar The Tenerife Coaling Company y The Gran Canary Coaling Company, dedicadas al suministro de carbón y de otros avituallamientos a los buques. Asimismo, las compañías Elder Dempster (Tenerife) y Elder Dempster (Gran Canaria), actuaron como consignatarios, agentes importadores, al tiempo

31 Macías y Pérez (2004).

32 Escritura de Sociedad de Miller Wolfson y Cía. Archivo Histórico del Banco de España.

Sucursales. Tenerife. Caja 33.

33 Davies (1973 y 1978). Para el caso canario Carnero, Nuez y Pérez (2005).

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que Elder and Fyffes se ocupaba de la exportación de plátanos y tomates a Gran Bretaña. A ellas había que unir la Compañía de Vapores Interinsulares Canarios, creada para el tráfico de mercancías y pasajeros entre las Islas o la Compañía de Embarcaciones Canarias dedicada a los lanchones en el Puerto de La Luz y de Las Palmas. También perteneciente a este holding estaba el Bank of British West Africa que abrió sendas sucursales en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria a comienzos del siglo XX.

5. Aproximación cuantitativa al negocio del seguro en el Archipiélago

En cuanto a las primas recaudadas, se debe advertir que se trata de un mínimo, derivado del carácter fiscal de la fuente empleada, pues muchas compañías que actuaban en las Islas hacían sus declaraciones a la Hacienda Publica en otras regiones del país. No obstante, la información disponible permite deducir un comportamiento más o menos estable hasta el advenimiento de la II República, salvo en periodos muy concretos, como el de la quiebra de La Aseguradora Española (cfr. gráfico 2).

Ahora bien, esos importes ponen de manifiesto su escasa importancia relativa, ya que las primas que figuran para Canarias no superaron nunca el 0,5 por ciento del total nacional. Sin embargo, hay que reseñar que, aproximadamente, el 90 por ciento de los contratos son de seguros de incendios, por lo que el resto de ramas, que aparecen agregadas –transporte, accidente y vida–, no tributaban en las Islas. En este sentido, el importe de los seguros de incendio suscritos en Canarias supone como promedio el 1,2 por ciento de los realizados en el resto del país durante el primer tercio del siglo XX, más que duplicando la proporción anterior.

Por lo que respecta a la distribución de las primas declaradas por cada una de las compañía aseguradora que operaban en las Islas, el cuadro 4 pone de manifiesto la enorme

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importancia que tuvo La Aseguradora Española a lo largo de su corta vida, ejerciendo casi una posición de monopolio en ese periodo. Con posterioridad, fue la entidad británica London Assurance Company la que cogió el relevo, pues, a pesar de estar en las Islas desde principios de siglo, no alcanzó cierta relevancia hasta 1909. Además, se ha de recordar que tan sólo actuaba en Canarias, no disponiendo de delegaciones en otras partes del territorio nacional. El resto de aseguradoras operaban también en la Península, si bien el Archipiélago constituía para ellas, al parecer, un mercado preferente.

Por último destacar, que la importancia relativa del sector seguros dentro del sistema financiero isleño nunca superó el 2,5 por ciento de los depósitos captados por el sector bancario isleño en el primer tercio del siglo XX, situándose casi en la mitad de lo que representaban en el ámbito nacional34. Esta diferencia pone de manifiesto que, aunque la serie regional de primas recaudadas está infravalorada, el sistema financiero insular presentaba una escasa capacidad de captación de ahorro, pues los depósitos también se situaban por debajo de la media per cápita estatal.

Como ya argumentamos en otros trabajos, una explicación simple de esto sería la de señalar el atraso de la economía canaria. Nada más lejos de la realidad, pues en términos de concesión de créditos por el sector bancario ocurría todo lo contrario, presentando un tasa de cobertura (créditos/depósitos) superior a la unidad, es decir, que se trataba de una región atractiva para las entidades financieras. La verdadera causa de que los productos de pasivo en las Islas no fuesen tan interesante para el ahorrador isleño habría que buscarlas, por tanto, en la existencia de otras alternativas de inversión más rentables, como el mercado inmobiliario, la creación de sociedades mercantiles o la constitución de comunidades de aguas35.

34 Las cifras de los depósitos proceden de Martín (1986) para el conjunto de España y del apéndice estadístico de Carnero (2004) para Canarias.

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6. Conclusiones

En esta comunicación se pretendían dos objetivos. De una parte dar a conocer dos nuevas fuentes de información que permitan ampliar o complementar los estudios sobre el sector de los seguros tanto a nivel nacional como regional. Ampliarlos porque introducen dos nuevas variables en el análisis los beneficios de las empresas aseguradoras y el número y distribución territorial de los corredores de seguros. Y, complementarlos en la medida que posibilita adelantar las series sobre primas a comienzos del siglo XX. No obstante, estas fuentes no están exentas de dificultades que impiden en ocasiones obtener los niveles de desagregación deseados.

El segundo cometido que nos habríamos propuesto es aproximarnos a la actividad del sector asegurador en Canarias, un terreno de investigación prácticamente virgen. En este sentido se debe señalar, que aunque la recopilación de las fuentes descritas no ha finalizado, si hemos podido dibujar un boceto de la evolución del negocio del seguro en las Islas, exponiendo algunas de sus características y efectuando comparaciones con el resto del país, siempre que la información disponible lo permitía. Pinceladas que sólo ponen de manifiesto que el camino que queda por recorrer para desvelar los entresijos de este segmento del sistema financiero lejos de acabarse no acaba sino de empezar.

Bibliografía

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35 Carnero (2004) y Carnero y Nuez (2004).

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(20)

CUADRO 1

El mercado de seguros en España. Comparativa de fuentes

Contribución de Utilidades Frax y Matilla Número de

empresas Primas en

pesetas Número de

empresas Primas en pesetas

1901 74 31.215.922

1902 --- ---

1903 87 38.600.228

1904 94 40.541.607

1905 88 43.937.328

1906 96 45.252.706

1907 105 47.528.078

1908 113 49.999.882

1909 100 48.854.494 102 52.658.881

1910 95 51.907.808 140 59.492.000

1911 108 55.010.060 158 62.090.217

1912 101 56.831.585 167 65.203.409

1913 106 62.949.332 176 70.960.061

1914 109 61.321.632 190 73.567.555

1915 106 65.548.870 184 76.572.587

1916 121 71.263.184 198 82.986.953

1917 130 112.754.577 208 91.611.036

1918 166 134.757.104 219 101.974.183

1919 193 118.045.115 219 114.593.190

1920 218 132.775.036

1921 282 158.299.699

1922 295 164.504.972

1923 105 135.174.405 299 175.562.547

1924 107 146.488.412 315 192.266.367

1925 328 209.962.114

1926 358 225.431.546

1927 169 156.017.337 337 236.574.973

1928 212 168.976.406 340 263.082.981

1929 242 245.756.938 346 285.035.024

1930 214 248.466.708 360 308.643.568

1931 224 267.963.000 371 316.774.546

1932 195 277.459.000 350 325.055.699

1933 222 320.411.000 388 368.422.911

Fuente: Frax y Matilla (1993) y Estadística sobre la Contribución de Utilidades de la Riqueza Mobiliaria.

(21)

CUADRO 2

Compañías de seguros que operaban en Canarias, 1915

Razón social Nacionalidad Agencias en las Islas

Banco Vitalicio Española SCT

The Comercial Union Assurance Cº Británica LPA

Compagnie d’Assurances Générales Francesa LPA, SCLP, SCT

La Anónima de Accidentes Hispano-italiana LPA

Compañía Magdeburguesa de Seguros Alemana SCT

British Foreing Marine Insurance Cº Británica SCT

La Fedérale Franco-Suiza LPA

The General Accident Fire Assurance Cº Británica LPA

Hispania Española LPA, SCT

Indemnity Mutual Marine Assurance Británica LPA

Le Nord Francesa SCLP, SCT

L’Union Francesa LPA

La Albingia Alemana SCLP, SCT

La Badense Alemana LPA

La Fonciére Francesa LPA, SCT

The Gresham Británica LPA

La Francona Alemana SCLP, SCT

La Unión y el Fénix Español Española SCT

Liverpool & London & Globe Assurance Británica LPA

Lloyd Andaluz Hispano-Británica LPA

Lloyd Internacional Británica LPA, SCLP

Lloyd Malagueño Hispano-Británica LPA

London Assurance Cº Británica LPA, SCT

Mutua General de Seguros Española LPA

Nord Deutsche Alemana SCT

Norwich Union Británica LPA, SCLP

Northern Assurance Cº Británica LPA

Reunión Alemana LPA, SCLP

Royal Exchange Assurance Cº Británica LPA

Royal Insurance Cº Británica LPA

The Guardian Assurance Cº Británica LPA, SCLP

Nota: LPA= Las Palmas de Gran Canaria, SCLP= Santa Cruz de La Palma y SCT= Santa Cruz de Tenerife.

Fuente: Anuario General de España, Bailly-Bailliere, 1915.

(22)

GRÁFICO 1

Número de corredores de seguros que operaba en Canarias, 1879-1915

Fuente: Anuario General de España , Bailly-Bailliere.

CUADRO 3

Distribución geográfica de los corredores de comercio que operaban en Canarias

1879 1884 1888 1894 1900 1905 1909 1915

Santa Cruz de Tenerife 6 4 6 10 10 8 12 7

La Laguna 3

Güimar 3

Icod 1 4 3

La Orotava 4 4 1

Puerto de la Cruz 4

Santa Cruz de La Palma 1 4 4 6 3

Las Palmas de Gran Canaria 6 7 5 9 9 10 21

Arrecife de Lanzarote 2

TOTAL 6 10 13 16 24 29 37 42

Fuente: Anuario General de España , Bailly-Bailliere.

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45

1879 1884 1888 1894 1900 1905 1910 1915

(23)

GRÁFICO 2

Primas declaradas por algunas compañías de seguros en Canarias (En miles de pesetas)

Nota: No disponemos de información para los años 1902, 1920-1921 y 1924-1926. Falta por recopilar los datos de 1931-1933.

Fuente: Estadística de la Contribución de Utilidades sobre la Riqueza Mobiliaria.

CUADRO 4

Primas declaradas por las principales aseguradoras en Canarias, 1901-1923 (En pesetas)

Compañía Periodo Importe

Comercial Union Assurance Cº 1901-1922 259.108

La Albingia 1908-1919 246.892

La Aseguradora Española 1901-1906 517.252

Nord Deutsche 1901-1919 369.323

The Guardian Assurance 1901-1922 751.003

The London Assurance Cº 1901-1923 926.045

The Royal Exchange Assurance 1901-1922 400.769

Nota: No disponemos de información para los años 1902, 1920-1921.

Fuente: Estadística de la Contribución de Utilidades sobre la Riqueza Mobiliaria.

0 50 100 150 200 250 300 350 400

1901 1903 1905 1907 1909 1911 1913 1915 1917 1919 1921 1923 1925 1927 1929

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