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UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN ANDRÉS

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Academic year: 2022

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UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN ANDRÉS

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

CARRERA DE PSICOLOGÍA

TESIS DE GRADO

AUTOVALORACIÓN Y ESTRÉS EN VARONES AGRESORES DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR DEL

CENTRO DE EDUCACIÓN, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO INTEGRAL (CEPDI) ESCUELA DE

PADRES DE LA CIUDAD DE LA PAZ

POR: EVER EDSON VARGAS

TUTORA: LIC. CARLA ANDREA MORALES CHAVEZ

LA PAZ – BOLIVIA Agosto, 2021

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RESUMEN

La presente investigación es de tipo correlacional y parte de la inquietud por conocer aspectos cognitivos, afectivo emocionales, comportamentales y psicofisiológicos que intervienen en los agresores de violencia intrafamiliar, que en algunos casos llega al feminicidio, si bien la atención en la rehabilitación de la víctima y los involucrados es importante, es necesario comprender aspectos sumamente importantes en el agresor.

Comprender aspectos de autovaloración y la existencia de relación con los niveles de estrés en los agresores en este estudio son el principal interés ya que nos acerca a explicaciones acerca de elementos que intervienen en los diferentes tipos de maltrato ejercido.

Los resultados obtenidos en la población de estudio del Centro de Educación, Planificación, Desarrollo Integral (CEPDI) Escuela de Padres muestran que existe relación alta entre la variable autovaloración y estrés.

También se encontró que los agresores presentan una inadecuada autovaloración y niveles de estrés Leve reafirmando investigaciones realizadas por Echeburua, Dohmen y Payarola donde nos indican que los agresores muestran una doble fachada, negación, naturalización, minimización de episodios de violencia y de un sistema de creencias que desembocan en conductas violentas hacia la mujer.

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DEDICATORIA

Al Señor Jesucristo por ayudarme a terminar lo que un día empecé.

A mis hijos y esposa, que son mi mayor regalo.

A mi mamá, abuelita, tías y tío que me acompañaron.

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AGRADECIMIENTO

Agradecer al Señor Jesucristo, por ser parte esencial de mi vida y por permitirme llegar a concluir mis estudios bajo su inmenso amor y misericordia.

A mis hijos por enseñarme cómo amar a alguien más que a mí mismo y ser parte de un amor tan puro e inocente.

A mi esposa por su amor, comprensión y fortaleza para ayudar a levantarme cuando me encuentro derrotado.

A mi mamá, abuela, tías, tío y hermanos por enseñarme valores, cuidarme y apoyarme en mi vida con su cariño y paciencia.

Al Doctor René Miguel Calderón Jemio por enseñarme el valor del psicólogo y darme la oportunidad de desarrollar mis capacidades de Docencia.

A la Mgr. Mary Elizabeth Peralta Garcia por ser como una madre para mí y enseñarme a dar amor sin esperar nada y dar conocimiento si buscar recibir algo a cambio.

Al director de carrera el Licenciado Marcos Fernández Motiño por enseñarme pautas de exposición y hacerme comprender que el éxito en la vida es ser buen padre y buen psicólogo.

A mis Licenciados de la Unidad de Gestiones, Admisiones y Registros de la U.M.S.A. por su cariño y apoyo en las dos gestiones de Beca trabajo.

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A mis compañeros del consultorio de la carrera de psicología por su paciencia y apoyo en las largas horas de terapias de grupo dirigidas a mejorar como ser humano y como padre.

A mi Pastor Ramon Illanes por apoyarme y acercarme a Dios.

A mis amigos Juan Armando Zuleta, Enrrique Acarapi y Hernesto Mamani por brindarme contención emocional en momentos difíciles de mi vida y su apoyo constante aun en la actualidad.

A mis Licenciados de la carrera de Psicología por ser parte de una noble profesión que busca mejorar la calidad de vida del ser humano.

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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN ... 10

CAPÍTULO UNO ... 14

PROBLEMA Y OBJETIVOS DE INVESTIGACIÓN ... 14

I. AREA PROBLEMÁTICA ... 14

A. CRIANZA ... 15

B. ADICCIONES Y DISFUNCIONALIDAD ... 15

II. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA ... 16

III. OBJETIVOS ... 18

A. OBJETIVO GENERAL ... 18

1. OBJETIVOS ESPECÍFICOS ... 18

B. CATEGORÍAS DE ANÁLISIS ... 18

IV. HIPÓTESIS ... 19

V. JUSTIFICACIÓN ... 20

CAPÍTULO DOS ... 22

MARCO TEÓRICO ... 22

I. DEFINICIÓN DE AUTOVALORACIÓN ... 22

II. ESTRUCTURA DE LA AUTOVALORACIÓN ... 24

A. AUTOIMAGEN ... 24

B. AUTOCONCEPTO ... 25

C. AUTOESTIMA ... 26

D. AUTO REPRESENTACIÓN ... 27

III. DIMENSIONES DE LA AUTOVALORACIÓN ... 29

A. AFECTIVA ... 29

B. COGNITIVA ... 29

C. SOCIAL ... 30

1. NIVELES DE LA AUTOVALORACIÓN ... 30

A) AUTOVALORACIÓN ADECUADA ... 30

B) AUTOVALORACIÓN INADECUADA ... 32

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IV. ESTRÉS ... 35

A. BREVE HISTORIA ... 35

B. DEFINICIÓN DEL ESTRÉS ... 36

C. TIPOS DE ESTRÉS... 38

1. ESTRÉS POSITIVO... 38

2. ESTRÉS NEGATIVO ... 38

V. AGRESOR DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR ... 40

A. AGRESIÓN ... 41

VI. VIOLENCIA INTRAFAMILIAR ... 50

B. VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES LEY N°348 ... 51

TABLA N° 1 ... 52

ELEMENTOS DE LA VIOLENCIA ... 52

1. FORMAS DE VIOLENCIA ... 54

A) FÍSICA ... 54

B) SEXUAL ... 54

C) PSICOLÓGICA ... 55

D) ECONÓMICA Y PATRIMONIAL ... 55

2. TIPOS DE VIOLENCIA ... 55

TABLA N° 2 ... 55

TIPOS DE VIOLENCIA ... 55

VII. CEPDI (CENTRO DE EDUCACIÓN, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO INTEGRAL) ESCUELA DE PADRES ... 58

A. ASPECTOS GENERALES ... 59

1. MISIÓN ... 59

2. DATOS DE REFERENCIA ... 59

3. FUNCIÓN ... 60

GRAFICO N° 1 ... 60

ORGANIGRAMA DE LA ESCUELA DE PADRES CEPDI ... 60

CAPÍTULO TRES ... 61

METODOLOGÍA ... 61

I. TIPO Y DISEÑO DE INVESTIGACIÓN ... 61

(8)

A. TIPO DE INVESTIGACIÓN ... 61

II. VARIABLES ... 62

A. DEFINICIÓN CONCEPTUAL ... 62

1. VARIABLE AUTOVALORACIÓN ... 62

2. VARIABLE ESTRÉS ... 62

B. DEFINICIÓN OPERACIONAL ... 63

CUADRO 1: ... 63

OPERALIZACIÓN DE LA VARIABLE ESTRÉS ... 63

CUADRO 2 ... 65

OPERALIZACIÓN DE LA VARIABLE AUTOVALORACIÓN ... 65

III. POBLACIÓN Y SUJETOS ... 66

A. POBLACIÓN ... 66

B. MUESTRA ... 66

IV. TÉCNICAS E INSTRUMENTOS DE INVESTIGACIÓN ... 68

A. TÉCNICAS DE ACOPIO DE INFORMACIÓN ... 68

1. ESCALA DE AUTOVALORACIÓN ... 68

2. ESCALA DE EVALUACIÓN DEL ESTRÉS ... 68

3. VALIDEZ Y CONFIABILIDAD ... 68

TABLA N° 3 ... 69

ALFA DE CRONBACH ... 69

A) ESCALA DE AUTOVALORACIÓN ... 69

TABLA N° 4 ... 69

PROCESAMIENTO DE LOS CASOS ... 69

TABLA N° 5 ... 70

ESTADÍSTICAS DE FIABILIDAD ESCALA DE AUTOVALORACIÓN ... 70

B) ESCALA DE EVALUACIÓN DEL ESTRÉS ... 70

TABLA N° 6 ... 70

PROCESAMIENTO DE LOS CASOS DE LA VARIABLE ESTRÉS ... 70

TABLA N° 7 ... 71

ESTADÍSTICAS DE FIABILIDAD ESCALA DE EVALUACIÓN DEL ESTRÉS ... 71

1. PROCEDIMIENTO ... 71

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CAPÍTULO CUATRO ... 73

PRESENTACIÓN DE RESULTADOS ... 73

I. DATOS ESTADÍSTICOS DE LA POBLACIÓN ... 73

GRÁFICO Nº 2: ... 73

EDAD ... 73

GRÁFICO Nº 3: ... 74

FORMAS DE VIOLENCIA ... 74

GRÁFICO 4: ... 75

MOTIVO DE ASISTENCIA ... 75

GRÁFICO N° 5: ... 76

NÚMERO DE HIJOS ... 76

GRÁFICO N 6: ... 77

SITUACIÓN FAMILIAR ... 77

II. RESULTADOS DE LAS VARIABLES DE ESTUDIO ... 78

A. ESCALA DE AUTOVALORACIÓN ... 78

GRÁFICO N° 7: ... 78

NIVELES DE AUTOVALORACIÓN ... 78

GRÁFICO N° 8: ... 79

FRECUENCIA DE SÍNTOMAS AFECTIVO EMOCIONALES E. A. ... 79

GRÁFICO N° 9: ... 80

FRECUENCIA DE SÍNTOMAS COGNITIVOS E. A. ... 80

GRÁFICO N° 10 ... 81

FRECUENCIA DE SÍNTOMAS SOCIALES E. A. ... 81

GRÁFICO N° 11 ... 82

FRECUENCIA DE SÍNTOMAS E. A. ... 82

B. ESCALA DE EVALUACIÓN DEL ESTRÉS ... 83

GRÁFICO N° 12 ... 83

NIVELES DE ESTRÉS ... 83

GRÁFICO N° 13 ... 84

FRECUENCIA DE SÍNTOMAS COGNITIVOS E. E. E. ... 84

GRÁFICO N° 14 ... 85

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FRECUENCIA DE SÍNTOMAS AFECTIVOS EMOCIONALES E.E.E. ... 85

GRÁFICO N° 15 ... 86

FRECUENCIA DE SÍNTOMAS COMPORTAMENTALES E.E.E. ... 86

GRÁFICO N° 16 ... 87

FRECUENCIA DE SÍNTOMAS FISIOLÓGICOS E.E.E. ... 87

GRÁFICO N° 17 ... 88

FRECUENCIA DE SÍNTOMAS E. E. E. ... 88

III. RESULTADOS CORRELACIÓNES DE LAS VARIABLES ... 89

A. COEFICIENTE DE CORRELACIÓN DE PEARSON ... 89

TABLA N° 8 ... 89

CORRELACIONES DE PEARSON ... 89

B. PRUEBA DE CHI CUADRADA ... 91

TABLA N° 9 ... 91

RESUMEN DEL PROCESAMIENTO DE LOS CASOS CHI CUADRADA... 91

TABLA N° 10 ... 86

TABLA DE CONTINGENCIA ESCALA DE EVALUACIÓN DEL ESTRÉS * ESCALA DE AUTOVALORACIÓN ... 86

TABLA N° 11 ... 93

PRUEBAS DE CHI-CUADRADA ... 93

GRÁFICO N° 18 ... 94

RELACIÓN DE LAS VARIABLES ... 94

CAPÍTULO CINCO ... 95

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ... 95

I. CONCLUSIONES ... 95

II. RECOMENDACIONES ... 100

BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA ... 102

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10 INTRODUCCIÓN

La presente investigación busca disminuir los índices de violencia en nuestra sociedad en base al estudio realizado en agresores de violencia intrafamiliar del Centro de Educación, Planificación y Desarrollo Integral (CEPDI) Escuela de Padres, considerando y detallando la relación entre las variantes de autovaloración y estrés de dicha población.

Para el estudio se implementó la metodología cuantitativa de diseño correlacional no experimental realizada ante la necesidad de una creciente problemática que diariamente atraviesa nuestra sociedad en violencia intrafamiliar desembocando muchas veces en sistema familiar de maltrato psicológico, físico y de carencias afectivas que se tienden a replicar.

El maltrato intrafamiliar es desafortunadamente una realidad cada vez más evidente en nuestro país y al igual que en la mayoría de países alrededor del mundo que va en aumento, la vida familiar es la etapa fundamental para el desarrollo psicosocial de los integrantes más pequeños, pero muchos de ellos atraviesan diversas situaciones socioculturales que les producen ansiedad y depresión, sobre todo los responsables del cuidado que son los padres, estos pueden culminar en muchas ocasiones en maltratos o agresiones entre los integrantes de la familia. Este problema de agresión se da más en individuos varones, considerando los registros de casos, no solo en nuestro país, sino a nivel mundial.

Las conductas de violencia suelen callarse y evadirse escondiendo la realidad familiar por temor a la crítica social y reproche familiar, la cotidianidad de las victimas

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11 suele ser tan dolorosa que de forma consciente y deliberada provoca disfuncionalidad, conductas anormales dentro y fuera del entorno familiar, es un tema que impacta y cuestiona el sistema familiar y social; sin embargo, entender el problema y comprender las aspectos que intervienen en la conducta del agresor varón para llegar a manifestar conductas y tratos violentos que llevan a la desintegración familiar.

Dentro de los aspectos en el desarrollo psicológico del ser humano son: los afectivo emocionales, cognitivos, comportamentales y fisiológicos sobre los cuales un adulto se maneja en el ámbito sociocultural, son estos aspectos los cuales fundamentan una relación de pareja y más adelante lo que se implanta para formar un hogar o familia, en nuestra sociedad es el hombre el que representa un papel dominante, gracias a los estereotipos de nuestra sociedad, quien es considerado más que una autoridad la cual puede generar tratos que son considerados violentos por el entorno familiar.

De manera que los aspectos de desarrollo juegan un papel importante en el relacionamiento marital, como el familiar, la autovaloración es un elemento central frente a las distintas necesidades, problemas y vicisitudes que presenta la convivencia y el relacionamiento afectivo emocional, en el cual se ven inmersos los integrantes de familia.

En la actualidad el hombre moderno enfrenta diversas situaciones que pueden generar niveles desproporcionales de estrés, dichos niveles que en vez de generar activaciones psicofisiológicas en pro de conductas de afrontamiento, generan situaciones de estrés negativo y estados de fatiga o embotamiento, en relación a las parejas muchas veces la dificultad de manejo del estrés más factores socioculturales y ejes fundamentales

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12 de la personalidad orientan a generar conductas agresivas a manera de afrontamiento de problemáticas que se presentan en la vida de pareja.

Es por esto que las causas o factores por las que los agresores varones toman tal decisión nos llevan a incógnitas tales como ¿Qué factores contribuyen para llegar a tal extremo? ¿El estrés es el que origina dichas conductas? ¿Factores de auto valía son responsables? además de comprender como ¿Cuáles son los niveles de autovaloración que presentan? Para poder entender cómo se auto perciben, representan y su capacidad de valorar la experiencia personal, son determinantes todas estas preguntas ya que se encuentran orientadas a visualizar conductas, pensamientos y autovaloración, es por esto que en los agresores varones de violencia intrafamiliar en la investigación se observaron los siguientes resultados:

Existe una relación significativa entre las variantes de la investigación. El 40% de los agresores presentan niveles de autovaloración dentro de una categoría “buena” y un 27% en una categoría de “muy buena”, lo que indica que dichos agresores se auto perciben como objetivos, estables y flexibles. Dichos resultados reafirman los estudios realizados por Echeburua donde expone que los agresores presentan características de personalidad y de conducta denomina “doble fachada” aparenta una actitud equilibrada y respetable ante terceros de la que difiere enormemente en la intimidad, ya que tiende a ser agresivo y violento e inclusive a cometer homicidio, por lo cual su autovaloración se encuentra enmarcada dentro de un nivel denominado “autovaloración inadecuada” según Calderón, entendida como valoración exagerada de sí misma producto de una sobre generalización irracional basada en racionalizaciones y esquemas normativos o estereotipos.

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13 Un 35% se encuentra en una categoría de estrés “leve” y un 32% en “moderado”

indicando bajos niveles de estrés, pese a encontrarse con denuncias de violencia intrafamiliar o en muchos casos encontrarse bajo un proceso de separación legal. La presencia de estos indicadores confirma la teoría de Dohmen en su investigación donde expone la presencia de distorsión y patrones de conducta como la “negación” tendencia a negar nuestros problemas, debilidades o errores, también sobre la “minimización”

naturalización de episodios de violencia.

Es por esta razón que se pretende generar información para disminuir los índices de violencia intrafamiliar, feminicidios y desestructuración familiar, problemática que atraviesa nuestra sociedad que diariamente crece en niveles alarmantes. Tomando en cuenta que existen factores de personalidad como la autovaloración, que se relacionan con los niveles de estrés, aportando también pautas indispensables de prevención, rehabilitación en los agresores y victimas involucradas.

Los resultados nos permiten generar pautas de intervención psicosocial, que se encuentren orientadas a desestructurar creencias principales en los agresores, a implementar estrategias para estructurar componentes de la autovaloración para que lleguen a un nivel adecuado e equilibrado, de igual manera implantar hábitos que ayuden a mejorar la regulación del estrés.

(15)

14 CAPÍTULO UNO

PROBLEMA Y OBJETIVOS DE INVESTIGACIÓN

I. AREA PROBLEMÁTICA

Un hecho particular es que en “Bolivia ocupamos el tercer lugar en Sudamérica con una tasa de 2 feminicidios por cada 100.000 habitantes", (Deber, 2019) además “…este gran grupo de nuestra población presenta características especiales no sólo en relación con los aspectos de desarrollo esperables en lo biológico, psicológico y social, sino que también sus peculiaridades de comportamiento que reflejan en las personas que observan preocupación”. Guzmán Grados. (2012).

De manera que el “El ministro de Gobierno precisó que en 2018 se tuvieron más de 37.000 casos de violencia que fueron denunciados ante los organismos policiales, de los que 32.058 corresponden a violencia familiar y doméstica y 4.645 casos a delitos sexuales” (Deber, 2019) factores de violencia intrafamiliar según un estudio de las naciones unidas.

En el 2021 en Bolivia los índices de feminicidios llegaron a 37 hasta el mes de abril ocupando el primer lugar la ciudad de La Paz, de igual manera el índice de maltrato intra familiar se eleva por un confinamiento que se vivió a causa de la pandemia que se sufrió en el 2019 de manera que Bolivia ocupa el primer lugar en violencia intrafamiliar en latino América. (El Deber 2021).

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15 A. CRIANZA

Podemos afirmar que “un buen porcentaje de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, han sido criadas en un entorno de maltrato, aprendiendo una actitud tolerante y “natural” frente a ella. Así mismo un buen número de hombres agresores vienen de hogares en los que fueron víctimas de violencia u observaron la violencia del padre hacia una madre pasiva, convirtiéndose en maltratadores “naturales”. (Eliana Arauco Lemaitre, 2007).

B. ADICCIONES Y DISFUNCIONALIDAD

El factor más importante percibido como desencadenante de la violencia intrafamiliar es el estado de ebriedad, además de otros factores relacionados a la disfuncionalidad de la pareja: celos, conflictos por dinero, asuntos de trabajo, discusión por los hijos/hijas, altercados por supuestos adulterios. Y una constante en la permanencia de la violencia es la dependencia económica de las mujeres. (Eliana Arauco Lemaitre, 2007).

En Bolivia, la violencia intrafamiliar y doméstica se constituye en una de las formas más comunes de la violencia y afecta a aproximadamente 55,4% de mujeres y hombres casados o convivientes. Esto significa que entre 5 y 6 de cada 10 personas en edad fértil, son víctimas de algún tipo de violencia doméstica o intrafamiliar, con un predominio importante para las mujeres. (Eliana Arauco Lemaitre, 2007).

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II. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA

Es por esto que nos enfrentamos a una realidad en que “…La violencia intrafamiliar sigue siendo un problema que afecta a las mujeres, ya que 7 de cada 10 víctimas son mujeres que sufren algún tipo de violencia en sus hogares, en un 75% de los casos, tiende a ser repetitiva y no suele ser denunciada por las víctimas. Es así que del total de mujeres que declararon haber sufrido violencia en sus hogares, el 53% no tomó ninguna acción y solo poco más de un 17% realizaron denuncia ante las Brigadas de Protección a la Familia, los Servicios Legales Integrales o el Sistema Judicial: el 30%

restante optó por hallar soluciones en el marco de sus propios núcleos familiares.” (Eliana Arauco Lemaitre, 2007).

La prevalencia y “La magnitud del problema es mayor en los municipios grandes (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz), en los que la prevalencia es de 57,66%, esto podría deberse a que en los municipios más urbanizados existe menos control social que en poblaciones más pequeñas donde las familias se conocen más entre sí y existen redes parentales que ayudan al control.” (Eliana Arauco Lemaitre, 2007)

Surge la necesidad de implementar “…programas de rehabilitación tienen sentido porque en general se entiende que la actuación del agresor se debe al convencimiento de su poder, o lo que los psicólogos denominan ‘distorsiones cognitivo-conductuales’ ¿Son el resto de lesiones también debidas a esta circunstancia? Si la respuesta es sí, entonces la lógica llevaría a exigir también programas de rehabilitación para el resto de personas

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17 condenadas por un delito de lesiones. Si la respuesta es negativa la lógica argumentativa llevaría a reclamar una pena distinta. (Laurrari, 2004).

La importancia en el tratamiento y verificación de la capacidad que pueda desarrollar para mejorar el clima familiar tomando en cuenta el estrés y la autovaloración personal de manera que se da lugar a “… imponer la participación en un programa de rehabilitación no implica eximirle de responsabilidad penal. El hecho de que, en España, el juez imponga una pena de prisión que luego suspende, o en Inglaterra y Estados Unidos el juez imponga una pena de libertad vigilada, demuestra precisamente, que el juez ha considerado que la persona es responsable de sus actos, por ello impone una pena que consiste precisamente en asistir a unos programas de rehabilitación”. (Laurrari, 2004).

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III. OBJETIVOS

A. OBJETIVO GENERAL

• Identificar la relación de autovaloración y estrés en los agresores varones de violencia intrafamiliar del Centro de Educación, Planificación y Desarrollo Integral (CEPDI) Escuela de Padres de la Ciudad de La Paz.

1. OBJETIVOS ESPECÍFICOS

• Especificar los niveles de autovaloración en agresores varones de violencia intrafamiliar.

• Mencionar los índices de estrés en agresores varones de violencia intrafamiliar.

• Detallar los indicadores más relevantes en la autovaloración y el estrés en agresores varones de violencia intrafamiliar.

B. CATEGORÍAS DE ANÁLISIS

- Autovaloración - Estrés

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19 IV. HIPÓTESIS

La presente investigación se basa principalmente en dos variables que son autovaloración y estrés por lo cual se plantean la siguiente hipótesis.

(Hi) Hipótesis de investigación

• Existe una relación significativa entre autovaloración y estrés en agresores varones de violencia intrafamiliar del Centro de Educación, Planificación y Desarrollo Integral (CEPDI) Escuela de Padres de la ciudad de La Paz.

. (Ho) Hipótesis Nula

• No existe una relación significativa entre autovaloración y estrés en agresores varones de violencia intrafamiliar del Centro de Educación, Planificación y Desarrollo Integral (CEPDI) Escuela de Padres de la ciudad de La Paz.

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V. JUSTIFICACIÓN

Bolivia es el uno de los países donde se presentan más casos de feminicidios y violencia intra familiar en comparación con países de Latinoamérica, conociendo cifras que diariamente se incrementan, es por esto que surge la necesidad de comprender en base a investigaciones aspectos cognitivos, afectivos, emocionales y comportamentales que influyen en la violencia, en busca de aportar información para mejorar el relacionamiento marital y familiar en el hogar que se establece.

Es por esto que el estudio realizado en autovaloración y estrés en agresores hombres de violencia intrafamiliar en el Centro de Educación, Planificación y Desarrollo Integral, Escuela de Padres en la ciudad de La Paz tiene como fin contribuir, por un lado, la comprensión conceptual de los agresores en su “capacidad de definirse, percibirse, representarse, valorar la experiencia personal a través de una revisión en retrospectiva, perspectiva y prospectiva clara de lo que se quiere y necesita. (Porque, para que y como) en relación a nuestras metas y el significado de las mismas en un proyecto de vida”

Calderón R. (2010). La importancia de la autovaloración indica la capacidad del automanejo personal y la necesidad de trabajar en el adecuado desarrollo de la misma, componente que aminora la agresividad en los hombres agresores y contribuye a estructurar una familia más equilibrada.

De igual manera entender los niveles de estrés presentes nos permiten identificar componentes de Distrés como afirma Bensabat: “La tristeza, la pena, el fracaso, las malas noticias, la enfermedad, las coacciones, la carencia de libertad, las frustraciones... son

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21 otros tantos casos del mal estrés, fuentes de desequilibrio, de alteraciones psicosomáticas y de enfermedades de adaptación”. Dicho componente permite comprender si es el responsable de situaciones adversas en la familia que desemboca en la agresividad y diferentes tipos de maltrato intrafamiliar.

Los resultados que se encontraron entre las dos variables de investigación nos permiten acercarnos más a la explicaciones racionales y coherentes, como la existencia de una autopercepción inadecuada en la autovaloración de los agresores y doble fachada y estado de negación sobre la violencia intrafamiliar que se muestra ante terceros como un adecuado manejo y regulación del estrés. Según los resultados de las variables las cuales nos orientan a considerar creencias principales en los agresores que desembocan en conductas agresivas.

Las variables de estudio no fueron analizadas cualitativamente ya que autoridades de la institución implementan una perspectiva de rehabilitación que se centra en la reeducación para la convivencia en el entorno familiar primario, en este sentido los resultados obtenidos contribuyen a la intervención cognitiva comportamental y la rehabilitación psicológica ya que las alteraciones presentes en la muestra nos indican que existe factores sociales, emocionales, cognitivos y de personalidad que influyen o han influido y desembocaron en la violencia intra familiar.

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22 CAPÍTULO DOS

MARCO TEÓRICO

I. DEFINICIÓN DE AUTOVALORACIÓN

González, F (1983); desarrolla el termino autovaloración como un concepto generalizado de sí mismo (capacidades y aspiraciones) y la expresión de un vínculo afectivo hacia sí. La autovaloración, en consecuencia, es una síntesis de lo cognitivo y lo afectivo, producto de las reflexiones e imaginaciones cognitivas y de las vivencias afectivas. Constituye el núcleo de la personalidad, con sus funciones de autorregulación y autoeducación.

Pereire, N (2002); define la autovaloración como la facultad de evaluar las habilidades y posibilidades, de examinarse con espíritu crítico y por tanto permite al hombre “medir” fuerzas de acuerdo con las exigencias del medio ambiente y en consonancia con ello, plantearse independientemente determinados objetivos y misiones.

Calderón, R. (2010) quien considera que la autovaloración: “Es la capacidad de definirse, percibirse, representarse, capacidad de valorar la experiencia personal a través de una revisión en retrospectiva, perspectiva y prospectiva clara de lo que se quiere y necesita. (Porque, para que y como) en relación a nuestras metas y el significado de las mismas en un proyecto de vida”

La autovaloración según Branden se refiere al modo en que la persona se siente con respecto a si misma, refleja el juicio que hace de su habilidad para enfrentar situaciones y para respetar, defender sus intereses y debilidades. (Branden, 1990).

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23 Sovonko: “constituye un componente indispensable de la autoconciencia, es decir de la conciencia que el hombre tiene de sí mismo, de las fuerzas y capacidades mentales propias de las acciones, motivos y objetivos de su comportamiento, de su actitud ante lo que lo rodea, hacia otras personas y hacia sí mismo. La autovaloración incluye la facultad de evaluar sus fuerzas y posibilidades de examinarse con espíritu crítico. Permite al hombre “medir” fuerzas de acuerdo con las tareas y exigencias del medio ambiente y en consonancia con ello, plantearse independientemente determinados objetivos y misiones.

Existen muchos conceptos que están relacionados con la autovaloración, como el autoconocimiento (conocimiento de sí), autoconcepto, autoimagen, autoestima, autopercepción, autoobservación, autoanálisis, entre otros. La autoestima y el autoconcepto son flujos de energía vinculados a una composición de conceptos, que reflejan las potencialidades maduradas y proyectan las posibilidades personales. En cambio, la autoconciencia, autopercepción, auto observación, autoconocimiento y autoanálisis son procesos o mecanismos cognitivos (sensoriales y lógicos) que permiten formar un autoconcepto o imagen de sí mismo. (Porfidio Tintaya 2002).

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24

II. ESTRUCTURA DE LA AUTOVALORACIÓN

Los tres ejes fundamentales en la autovaloración son: ¿Cómo me evalúo?, ¿cómo me evalúan? y ¿cómo evalúo lo que los demás me evalúan?, La persona se compara con tres estándares sociales y personales. Los contenidos de pensamiento responden a la forma en cómo uno se evalúa. Por lo cual la autovaloración es una estructura articulada en sí misma, que implica poseer lo cognitivo:

• Autoimagen

• Autoconcepto

En lo afectivo

• Autoestima

• Auto representación

Los cuales están estrechamente relacionados y desarrollados por la interacción contextual del sujeto. (Garcia Evangelina 2017).

A. AUTOIMAGEN

La autoimagen es el “retrato” que la persona tiene de sí misma, siendo esta visión fidedigna, o sea, una imagen real del individuo. Esta capacidad de verse a sí mismo no mejor ni peor de lo que se es, considera un proceso de toma de conciencia de los deseos, sentimientos, debilidades, virtudes, etc., para obtener una imagen realista.

La autoimagen es la percepción de sí mismo, de lo que se piensa ser, la buena autoimagen desempeña un papel dinámico en el sentido de contribuir la madurez, define

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25 y llena el trabajo diario, las aspiraciones y relaciones del individuo, es esencial para lograr que el individuo sea bienvenido a la sociedad.

Cuando concebimos una idea sobre alguien formamos al mismo tiempo, en nuestra imagen a partir de lo cual ya hemos leído o escuchado a su respecto, al ver a dicha persona nuestra imagen mental se vuelve a definir y pasa a formar parte de nuestro archivo mental.

Concluyendo que las personas basan su autoimagen en cuatro criterios:

• Significancia. - La medida en la que se sientan amadas y aprobadas.

• Competencia. - Para realizar tareas que consideran importantes.

• Virtud. - Se refiere a normas morales o éticas.

• Poder. - En la medida en que ejercen influencia en su vida y en la de los demás.

La autoimagen es la percepción que el individuo tiene de sí, de sus atributos, características y cualidades. Planteándonos también que la persona actuará de acuerdo a la percepción que tenga de sí mismo y la retroalimentación que le ofrezca el medio.

B. AUTOCONCEPTO

El autoconcepto es parte de la estructura en la que se procesan los contenidos afectivos y cognitivos respecto al sí mismo, su importancia es primordial debido a que este llega a conformar al modelo de la realidad de la persona, a partir del autoconcepto se interpreta las situaciones, es una representación a nivel cognitivo – afectivo se da por medio de la autorreflexión. Garcia Evangelina. (2017).

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26 Este determinará la valoración y autoconcepto que tenga él de sí mismo e influirá en el éxito y felicidad futura que él alcance, además de ser el conocimiento de las necesidades, motivaciones, capacidades, así como los rasgos de carácter, conocimiento de los problemas, defectos, limitaciones y discapacidades personales; el autoconcepto es un sistema de valoraciones y definiciones de las potencialidades y horizontes del sí mismo, conformando la autoimagen del sujeto y una autoestima (Tintaya, 2000).

C. AUTOESTIMA

Según Barón, (1997) la autoestima es la autoevaluación que cada persona hace de sí misma, esta evaluación genera una actitud en el individuo que varía a lo largo de una dimensión positiva – negativa por lo que las autoevaluaciones que realiza la persona son generalmente productos de comparaciones entre ésta y los demás miembros de la sociedad. En este sentido, una autoestima positiva o negativa dependerá del grupo con que el individuo se compare; por ejemplo, la autoestima aumentará si se percibe algo inadecuado en otras personas.

Mézerville, (1993) señala que autores como Alfred Adler y William James consideran la autoestima como el resultado de las metas propuestas. Así mismo, indican que el proceso de la autoestima no sólo se desarrolla dentro del individuo, sino también se vincula con el éxito o fracaso que obtenga en la búsqueda de sus metas.

Entonces, se puede entender que existen dos fuentes que sustentan a la autoestima:

• Interna es el propio sentido de competencia al enfrentarse con el entorno.

• Externa es la estima que otras personas tienen de un individuo.

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27 Aponte R. (1992) define a la autoestima como “la experiencia afectiva con relación a las diferentes dimensiones del “yo”, es el afecto que la persona siente por si misma de acuerdo con el reconocimiento y la valoración que hace de sus atributos y cualidades”.

La autoestima se aprende y se forma en la familia la que nos enseña lo que somos, lo que piensan mis compañeros de mí, es el complemento de la escuela y grupo de pares sobre la autoestima que la persona fue formando en su familia.

Por lo tanto, la sociedad moldea la capacidad de darse a uno mismo el aprecio y valor que cada persona merece, debido a esto la sociedad influye en el desarrollo de la autoestima de cada persona. (Calderón, Rene 2010).

D. AUTO REPRESENTACIÓN

El psicólogo David Myers define como “la manera de comportarse y actuar en formas diseñadas para causar una impresión positiva o favorable en otras personas o en determinadas circunstancias”.

Es importante mencionar que esto no suele ocurrir con nuestra familia o personas que nos conocen bien, sino con personas ajenas a nuestras vidas a las cuales les queremos transmitir una imagen favorable de nosotros mismos. Inclusive algunas personas se

‘autolimitan’ sin importarles perjudicarse a si mismos o a otros con tal de lograr la aceptación de la gente a la que quiera impresionar. Algunas otras atribuyen sus logros y éxito a los demás, mostrando una ‘falsa modestia’.

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28 Aquellas personas que siempre se encuentran atentas a la forma en que se presentan ante los demás en situaciones sociales, y que modifican sus conductas a las situaciones para crear una buena impresión, tienen una gran tendencia al ‘monitoreo’. A diferencia de aquellas a las que no les interesa mucho la opinión de los demás y siempre que se expresan dejan ver sus ideas, emociones y sentimientos. (Meléndez Alejandra 2013).

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III. DIMENSIONES DE LA AUTOVALORACIÓN

Según Calderón, (2005), las dimensiones de la valoración serán: hacia atrás (retrospectiva), aquí y ahora (perspectiva) y adelante (prospectiva) en tiempo y espacio, considerando las dimensiones afectiva, cognitiva y social. Todos los aspectos mencionados están en estrecha relación con la autovaloración y la valoración del medio.

Este último participa en la selección de estilos de afrontamiento eficaces y expectativas reales en su estimación.

A. AFECTIVA

El componente afectivo conlleva a la autovaloración de lo positivo y lo negativo implica el sentimiento de lo favorable y desfavorable que el sujeto elabora y percibe de sí mismo, así también la valoración que las otras personas reflejan sobre cómo lo aceptan.

La dimensión afectiva de la autovaloración se encuentra estrechamente relacionada con su dimensión cognitiva, siendo este el eje central de la afectividad sobre uno mismo y los demás, la emoción surge de una evaluación cognitiva del entorno. La emoción y la cognición son un fenómeno unitario que solo puede observarse disociado de circunstancias extraordinarias.

B. COGNITIVA

La autovaloración se da en un proceso cognitivo, está en base al autoconcepto y la autoimagen. Como sistema regulador y operativo, modela y le da contenido a la conducta de acuerdo a un fin u objetivo, conscientemente elaborado.

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30 C. SOCIAL

La autovaloración como retroalimentación del entorno; en este existe una jerarquía de valores, el espacio social estará de acuerdo a los logros y a las metas de la persona ante la valoración social. Para que la autovaloración se desarrolle, necesita comparación con los otros términos, en posición, capacidades y cumplimiento, es por motivo que se considera hoy en día a los esquemas auto referenciales, (autoconcepto, autoestima, autoimagen) como un fenómeno esencial social. (Calderón, R. 2010).

1. NIVELES DE LA AUTOVALORACIÓN

Según Calderón, R. (2003-2004), Son procesos relacionados entre sí, como la autoimagen, autoestima y autoconcepto que dan connotaciones positivas o negativas de una autovaloración adecuada o inadecuada.

De acuerdo a las implicaciones o consecuencias del nivel de autovaloración se distinguen dos tipos de autovaloración:

A) AUTOVALORACIÓN ADECUADA

La autovaloración adecuada va junto a la autoimagen, autoestima y autoconcepto adecuados, apropiados y positivos. Requiere de un autoconocimiento real de las cualidades, capacidades, potencialidades y posibilidades del medio, como también de los defectos, deficiencias o limitaciones.

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31 Se puede observar que la persona valora de manera apropiada sus capacidades y motivaciones, evalúa problemas, defectos y virtudes de manera real y objetiva. La persona que se autovalora adecuadamente se caracteriza por tener un conocimiento amplio y profundo sobre sí misma y por una personalidad estable y fuerte, es decir una riqueza de identidad que posibilite al sujeto, orientarse conscientemente y con apropiada previsión en todas las esferas de su actividad; expresa una estabilidad emocional y adecuada capacidad de afrontamiento, es objetivo y flexible en su forma de razonar y actuar, esta flexibilidad le da posibilidad de asimilar elementos disonantes y la tendencia general a tener resultados acordes a la integridad; es otro de los componentes que le permiten mantener su estabilidad y sus particularidades cualitativas. La autovaloración adecuada refleja objetivamente las necesidades y motivos.

La autoeducación de la autovaloración adecuada se caracteriza por tener autocrítica y persistencia.

• La Autocrítica. - Es la capacidad de la persona de evaluar los aspectos positivos y negativos de sí mismo, tomando en cuenta sus defectos y virtudes. Realiza una crítica constructiva y dinamizadora que supera lo negativo y lo positivo. Se caracteriza por tener objetividad, una conciencia auto problematizadora y dinamizadora del alcance que tiene las capacidades, con la participación de un nivel de reflexión adecuada y una valoración objetiva de las causas y afectos referido a las definiciones o problemas.

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• La persistencia es la capacidad de la persona de expresar actitudes ante el surgimiento de conflictos y situaciones en el transcurso de su vida como la seguridad, la confianza en sí mismo, alta tolerancia a las frustraciones y fracasos, optimismo en vencer dificultades y problemas; además de la capacidad de reestructurar, metas y estrategias, revalorar las potencialidades se encuentra en una lucha constante, en la que se asimila y se organizan los fracasos hacia el proceso de crecimiento personal.

B) AUTOVALORACIÓN INADECUADA

Es una valoración exagerada de sí misma, producto de una sobre generalización irracional basada en descripciones, racionalizaciones y esquemas normativos o estereotipos, presenta poca flexibilidad. La personalidad de este sujeto es inestable, dependiente e insegura la cual se manifiesta en una desconfianza de sí mismo, baja capacidad de afrontamiento, alta vulnerabilidad emocional y una baja tolerancia a la frustración y situaciones estresantes. Generalmente la persona que se infravalora se considera poco importante, incapaz y sin esperanzas o perspectivas. La autovaloración inadecuada se caracteriza por un bajo nivel o ausencia de crítica y falta de persistencia.

• Bajo nivel o ausencia de crítica. - es el conocimiento (autoconcepto) superficial y rígido de las capacidades y aspiraciones personales y un vínculo afectivo (autoestima) inestable o cambiante. La autovaloración de sí mismo se lo realiza a través de creencias irracionales o pensamientos deformados. Las mismas que

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33 están en forma de dogmas y absolutismo explícito. Están retroalimentados en inseguridad, vulnerabilidad emocional y desconfianza en sí mismo.

• Falta de persistencia. - se presenta a través de las creencias irracionales que solo permiten una autovaloración superficial. Exageran y magnifican los problemas de la realidad y minimizan o desvalorizan los problemas externos de la realidad (sobrevaloración). La vulnerabilidad y baja tolerancia a la frustración de estas personas, ocasiona que sus aspiraciones adecuadas sean sustituidas por aspiraciones superficiales.

La autovaloración inadecuada se caracteriza por la infravaloración y la sobrevaloración. La infravaloración, es la forma que tiene la persona de desvalorizar las cualidades, capacidades, además de minimizar el nivel de sus aspiraciones o metas y sobredimensiona sus defectos.

▪ A nivel afectivo, manifiesta sentimientos de culpa, de inutilidad, de desesperanza, auto reproche, odio a si mismo e insatisfacción consigo mismo, así como un complejo de inferioridad producto de la combinación de un sentimiento social, tiene como base la inseguridad y dependencia; en un vínculo afectivo muestra malestar e insatisfacción consigo mismo.

▪ A nivel cognitivo, expresa razonamientos tales como soy un inútil, soy un don nadie, la vida es aburrida, nada cambia, para que vivir, soy incapaz, no conozco nada, nada se, no hay nada bueno en mí, todo es malo, nadie me quiere, nadie

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34 me comprende, todos me odian, etc., desvalorizan sus cualidades y aspiraciones, minimiza sus capacidades y magnifica sus problemas.

▪ A nivel conductual presenta pasividad, apatía, perdida de interés y lentitud psicomotora. La sobrevaloración, es la forma exagerada de valorarse que tiene la persona, sobredimensionada sus cualidades individuales y tiene un nivel de aspiraciones, metas e ideales muy elevadas artificialmente.

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35 IV. ESTRÉS

A. BREVE HISTORIA

La expresión estrés es utilizada por primera vez con una perspectiva psicobiológica en 1926 por Selye, cuando era un estudiante de segundo curso de medicina en la Universidad de Praga. En su acepción inicial estrés significa respuesta, y al estímulo o agente que producía esa reacción de estrés se le denominaba estresor. El estresor sería el causante del estrés. Hasta ese momento este término se empleaba únicamente en ingeniería para designar los efectos de una fuerza al actuar en contra de una resistencia.

(Barrio, J.A. 2006).

En el siglo XIV, se usaba el término stress para expresar dureza, tensión, adversidad o aflicción. En el campo de la física se definió stress como la fuerza generada en el interior del cuerpo como consecuencia de la acción de una fuerza externa o load, que tiende a distorsionarlo; Strain era la deformación o distorsión sufrida por el objeto (Lazarus y Folkman, 1991).

Selye, definió el término estrés como un conjunto coordinado de reacciones fisiológicas ante cualquier forma de estímulo nocivo, incluidas las amenazas psicológicas;

a esta relación la llamó Síndrome General de la Adaptación. De manera que, estrés hace referencia a un grupo universal de relaciones orgánicas y de procesos originados como respuesta a la demanda; y no a la demanda ambiental a la que Selye llamó estímulo estresor. A pesar de que el trabajo de Selye tuvo implicaciones en los niveles sociológicos y psicológicos no se clarificaron los procesos posteriores (Lazarus y Folkman, 1991).

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36 Wolf (Lazarus y Folkman, 1991) consideró el estrés como un estado que se produce en un ser viviente como resultado de la interacción del organismo con estímulos o circunstancias nocivas; es decir el estrés es visto como un estado dinámico del organismo, lo cual, apunta a aspectos del proceso de estrés como recursos necesarios para el afrontamiento, su costo, enfermedad y agotamiento, y sus beneficios, aumento de la competencia. Además, al ser visto el estrés como un estado dinámico resalta la relación entre el organismo y el entorno, la interacción y el feedback.

Selye (1935) define al estrés: “La respuesta adaptativa del organismo ante los diversos estresores” denominando “Síndrome general de adaptación”. gracias a ese síndrome general de adaptación, desde ahora S.G.A. nos adaptamos a las condiciones cambiantes del medio ambiente y a las diferentes, circunstancias de la vida.

B. DEFINICIÓN DEL ESTRÉS

Selye (1973) definía el estrés como “La respuesta no específica del cuerpo a cualquier demanda que sobre él se ejerce”. Afirmando que: Cualquier demanda, sea la que sea, física, psicológica o emocional, buena o mala, provoca una respuesta del organismo y del aparato psicológico, idéntica, estereotipada y mensurable que corresponde a unas secreciones hormonales responsables de nuestras reacciones al estrés, somáticas, funcionales psicológicas y orgánicas.

Dicho de otra manera, una emoción agradable, una alegría, un beso apasionado, una buena noticia produce los mismos efectos que una emoción desagradable o una mala noticia, son causa de estrés Selye (1973). En ambos casos el corazón latirá más fuerte, la

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37 respiración será más rápida, el porcentaje de azúcar aumentará en la sangre y unos ácidos grasos serán liberados de las reservas adiposas para proporcionar la energía necesaria para afrontar, la supervivencia y la adaptación a las nuevas condiciones.

En los dos casos hay estrés, en los dos casos hay una demanda y respuesta similar, biológica y hormonal, responsable a su vez de las diferentes modificaciones a nivel de los órganos: corazón, músculos, hígado, cerebro y etc. que asegura la defensa y la adaptación a los requerimientos del entorno.

De esa definición se deduce que: El estrés es la respuesta de adaptación a unas demandas muy dispares llamadas factores de estrés, o estresores, como: el frío, el calor, el traumatismo físico, el ejercicio físico, la enfermedad, la fatiga, son factores de estrés, con el mismo título que la alegría, la pena, el miedo, la coacción, el éxito o el fracaso.

El estrés está íntimamente unido a esas reacciones no específicas de adaptación, que el (Selye 1973) denomina síndrome general de adaptación y gracias a ese síndrome general de adaptación, desde ahora S.G.A. nos adaptamos a las condiciones cambiantes del medio ambiente y a las diferentes, circunstancias de la vida.

El estrés es, por lo tanto, la respuesta del organismo y la mente; a la causa, es el efecto producido por la demanda o el requerimiento del entorno o de la propia persona.

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38 C. TIPOS DE ESTRÉS

La mayoría de las veces, las respuestas del organismo se hacen en armonía, con la mayor naturalidad y sin consecuencias, ya que están adaptadas a las normas fisiológicas del sujeto. Se trata del buen estrés o estrés positivo Bensabat (1987). Otras veces, las respuestas exigidas por una demanda intensa y prolongada, agradable o desagradable, son excesivas y superan las capacidades de resistencia y de adaptación del organismo en ese caso se trata de un mal estrés y que clínicamente se lo conoce como estrés negativo.

1. ESTRÉS POSITIVO

Es todo aquello que causa placer, todo lo que se quiere o que se acepta hacer en armonía con uno mismo, con su medio ambiente y su propia capacidad de adaptación.

Según Bensabat (1987).

“La alegría, el éxito, el amor, el afecto, el trabajo creador de un artesano o de un artista, un rato tranquilo de juego de cartas o una partida de tenis, una reunión agradable entre amigos; son otros tantos ejemplos de buen estrés, estimulantes, alentadores, fuente de bienestar, de felicidad o de equilibrio”.

2. ESTRÉS NEGATIVO

Es todo aquello que disgusta, todo cuanto se hace a pesar nuestro, en contradicción con uno mismo, su medio ambiente y su propia capacidad de adaptación Bensabat (1987).

Afirma que:

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“La tristeza, la pena, el fracaso, las malas noticias, la enfermedad, las coacciones, la carencia de libertad, las frustraciones... son otros tantos casos del mal estrés, fuentes de desequilibrio, de alteraciones psicosomáticas y de enfermedades de adaptación”.

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V. AGRESOR DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

La tipificación legal en Bolivia de agresor se refiere a: “la persona que comete una acción u omisión que implique cualquier forma de violencia hacia la mujer u otra persona”. (Quezada, 2007). La agresividad ha sido muchas veces plasmada en sujetos con características más bien deformes, desagradables o anormales, como si con esto asintiesen la fantasía generalizada de que los violentos, los hombres dañinos o peligrosos, son personas mentalmente desequilibradas y físicamente reconocibles por sus siniestras facciones.

El hombre violento es el resultado de un sistema social, aspira a ejercer un poder y control absolutos sobre su pareja en lo que hace y en sus pensamientos y sentimientos más íntimos. Consideran a su pareja como una posesión que tienen derecho a controlar en todos los aspectos de su vida. Espada y Torres, (1996).

Los hombres maltratadores suelen tener una imagen muy negativa de sí mismos, provocando esto una baja autoestima, sintiéndose por esto fracasados como persona, y consecuentemente actuando de forma amenazante y omnipotente y reforzándose así con cada acto de violencia.

Pastor, 1994 afirma: Las ciencias que analizan lo social, recalcan con sus estudios que la conducta agresiva es el resultado de experiencias tempranas o de aprendizaje social, debido a motivaciones externas como la frustración, la aversión o la amenaza de un peligro bien físico o psicológico, defendiendo exclusivamente la influencia de factores sociales como causa.

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41 Según Eriksson (1997) la violencia doméstica refleja las desigualdades relacionales de poder entre los distintos sexos; la mujer es víctima de la violencia debido a su sexo, y el hombre la utiliza para ejercer su poder.

Desde esta perspectiva se considera que el hombre actúa de esta manera desadaptada, por tener un problema psicológico o psiquiátrico, y al sufrir una disfunción se sienten vulnerables e inseguros, por lo que tienden a sobre compensar su autoestima a través de la violencia. Bajo este enfoque psicopatológico, el hombre maltratador podría tener rasgos con los que encajaría en el tipo de “personalidad sádica” Lelord y André (1998).

Este trastorno de personalidad se caracteriza por un conjunto de comportamientos cuyo fin es hacer sufrir o “simplemente” dominar a la otra persona. Buscan el sufrimiento y sumisión del otro exclusivamente por placer personal, y no como medio para alcanzar cualquier otra meta.

Para logar entender todo lo que conlleva la agresión y mucho más lo que viene a ser un agresor, de manera que primero se busca analizar conceptos como la agresión y el perfil psicológico:

A. AGRESIÓN

La Organización Mundial de la Salud la define como “El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar

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42 lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”. (OMS, 2002 p 5; OPS, 2003).

Según la teoría del aprendizaje social Sostenida principalmente por Bandura y Walters, en su obra Aprendizaje social de la conducta desviada (1963). entiende la agresividad como “una respuesta socialmente aprendida”, además de “plantear que el desarrollo de la agresión se realiza a través de la observación de las conductas violentas de otros y de las consecuencias que a estos le siguen y, por lo tanto, se trata de un fenómeno aprendido vicariamente”. (Bandura 1963).

Se considera dentro de un enfoque cognitivo que “La conducta agresiva es una manifestación del sistema personal de constructos y de pensamientos irracionales que emanan de aquél, además de secuencias encadenadas de eventos externos e internos entre la ira, la hostilidad y la conducta agresiva, y donde se entrelazan pensamientos automáticos que serán el foco de las estrategias de intervención: identificación, sustitución por pensamientos más adaptativos y racionales y construcción de creencias personales alternativas (Deffenbacher, Dahlen, Lynch et al, 2000).

La conducta agresiva es la consecuencia de una inadecuada resolución de problemas interpersonales y de entendimiento interpersonal, una persona agresiva se caracteriza por malinterpretar las situaciones sociales, percibiendo amenaza y provocación cuando no existen. Estas percepciones son acompañadas frecuentemente de sentimientos de ira y hostilidad, elección de soluciones desadaptativas y expectativas inadecuadas acerca del uso de la agresión como solución a los problemas sociales. Este

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43 comportamiento complejo incluye diferentes niveles de análisis: situacional, fisiológico, conductual, cognitivo, comunicacional, etc., (Kassinove y Tafrate, 2005).

B. PERFIL DEL AGRESOR

Entre las características de personalidad encontramos un sistema de creencias basado en mitos culturales acerca de la masculinidad y de la inferioridad de la mujer. Un varón aprende de niño que un verdadero hombre se tiene que mostrar fuerte seguro de sí mismo, ganador. Este modelo de masculinidad incluye prohibiciones tales como llorar, mostrarse débil, inseguro, fracasar. Se deja de lado la interioridad del hombre, es decir, los afectos, emociones, necesidades, considerados aspectos femeninos. (Echeburua, E.

cols 1998).

El hombre violento se caracteriza por ciertas regularidades de personalidad y conducta que cabe puntualizar según Echeburua (1998):

• Deseo de control: vive observando para ejercer el control de su mujer.

• doble fachada: actitud que tiene el hombre violento ante terceros, la cual difiere enormemente de la que muestra en la intimidad, ya que se muestra simpático, seductor, amable, sonriente. Aparenta ser equilibrado y respetable con su esposa, tendencia a ser más agresivo y violento; inclusive a cometer homicidio.

• Baja autoestima: presenta débil imagen de sí mismo, inseguridad y desconfianza en sus propios logros.

• Aislamiento emocional: Se maneja con códigos estereotipados, de acuerdo en el ámbito que se mueve, actúa como una coraza impenetrable y favorece su

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44 encapsulamiento en una intimidad plagada de resentimiento y de ideas persecutorias. Ello se relaciona con una rumia mental, proceso que consiste en repasar cada incidente, al imaginar venganzas o estrategias hacia la mujer, así como también la interpretación, según sus esquemas, de cada acto de su pareja.

• Celos: necesidad de ser el primero y el último en la atención de su mujer. busca tenerla en casa aislada. Se opone a cualquier intento de emancipación o independencia de su pareja, temor a que crezca, madure y lo supere.

• Desconfianza sensación que cualquiera le quita el afecto de su pareja y envuelve a su compañera en una atmosfera hostil lo que vuelve a su pareja cuidadosa, tímida para complacerlo, cada incidente que se produzca es considerado como comprobación de sus expectativas y reaccionará con represalias.

• Dependencia emocional: presenta dificultad en cuanto alcanzar el grado de separación e individualidad psicológica propia de un adulto. Establece con su pareja una relación simbiótica donde se borran los límites entre su persona y la de su mujer. La soledad aterra al agresor como la perspectiva de ser abandonado.

Necesidad de su pareja porque esta le proporciona apego emocional que mantiene unido a su sí mismo, lo que le tranquiliza.

• Intuición negativa: conoce y se encuentra atento a su esposa, tiene presente sus características, sus puntos débiles, sus miedos. Conoce las culpas que fácilmente la estimulan, detecta sus temores y los manipula a su conveniencia.

• Agresión silenciosa: el maltrato se realiza silenciosamente sin gritos, sin peleas, a veces sin golpes físicos. efectuadas con miradas, gestos o en voz muy baja o

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45 contenida, actitudes que son percibidas y sufridas solo por su mujer, los hijos no llegan a advertir lo que está pasando, por el disimulo con el que está hecho.

Según Dohmen, M. (1995), existe la presencia de patrones reiterados de conducta y distorsión como:

• negación:tendencia a negar nuestros problemas, debilidades o errores.

Es la actitud opuesta de las exigencias o el catastrofismo, se concreta en pensar

"no me importa”, “me da igual”, “paso”, “no me ocurre nada”.

• minimización: naturalización de los episodios de violencia.

• Celos exagerados: sensaciones de miedo, inseguridad y nerviosismo descontrolado en relación a perder su pareja.

• Dependencia emocional: vinculación afectiva emocional exesiva buscando estabilidad y seguridad en la pareja.

Dentro de la tipología mencionada por Dutton, D. (1997), también están las llamadas “personalidades psicopáticas” quienes están caracterizados por una falta de arrepentimiento y una negación absoluta de su responsabilidad respecto de su violencia, ellos también ejercen violencia no sólo hacia sus parejas, sino que también lo hacen con terceras personas y tienen una personalidad tan rígidamente conformada que son impermeables a cualquier intervención ya sea del tipo psico-socio-educativa como también psicoterapéutica.

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46 C. SISTEMA DE CRENCIAS Y CONDUCTAS RESULTANTES

Las creencias son parte del procesamiento cognitivo y son fundamentales para el comportamiento, las creencias principales en los agresores según Payarola en (1977) son las siguientes:

• “La mujer debe obedecer al hombre” conducta resultante: empujar, golpear, amenazar, insultar si no lo hace.

• “El hombre es superior a la mujer” conducta resultante: insultar, humillar, desvalorizar.

• “La mujer es propiedad exclusiva del hombre” conducta resultante: limitar sus movimientos, aislarla de sus relaciones familiares y sociales.

• “El hombre es infalible” conducta resultante: culpabilizar y desvalorizar, tratarla de inútil, de no saber llevar a cabo la crianza de sus hijos.

• “El hombre debe dominar a la mujer” conducta resultante: violencia económica, desvalorización de su trabajo, tratarla como sirvienta, disponer de sus ingresos.

• “El hombre tiene privilegios en cuanto a lo sexual” conducta resultante: tener sexo sin consentimiento, infidelidad, tratarla como un objeto.

D. FACTORES FORMATIVOS EN EL AGRESOR

Si proviene de una familia con modelos de violencia como formas de aprendizaje según Echeburua (1998):

• De niño sufrió agresiones físicas o emocionales o sexuales

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• Fue víctima de violencia intrafamiliar, y el modo habitual de resolver los litigios era a través de los insultos o los golpes.

• Proviene de una familia patriarcal, sumamente rígida, en la cual él era el sometido y no se le brindó la posibilidad de un desarrollo autónomo.

• Tuvo una madre excesivamente protectora, la cual estaba expectante del menor requerimiento de su hijo sin permitirle experiencias frustrantes, sino por el contrario incrementando su egocentrismo.

• Pertenecer a una familia marcadamente segregacionista, en la cual se van inculcando sentimientos de odio y rechazo al que es diferente ya sea por raza, religión, sexo o alguna minusvalía, etc.

• Pertenecer a una familia con problemas delictivos, de drogadicción o alcoholismo.

• De niño fue obligado a asumir responsabilidades excesivas respecto de la familia el trabajo, el estudio, etc.

• Pudo haber experimentado carencias afectivas, abandono emocional y no se le demostró que su persona fuera valiosa para los demás. Los que lo rodeaban lo llenaban de culpa lo ofendían o lo rebajaban, comparándole con otros.

• Cada vez que buscó afecto o cercanía física fue rechazado con brutalidad o burlas.

• Pudo haber permanecido a una familia que le brindó todo en el plano material en desmedro de sus actividades como persona en cuanto a compañía, atención o interés.

• Lo indujeron a recurrir a la pornografía y prostitución.

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48 Podemos decir que ha sido una persona que se creció en un medio inadecuado, no obstante, los antecedentes no pueden ser tomados como escusa o justificación del daño ocasionado a otros. Que veamos la infancia desgraciada de un hombre violento, no significa que se justifique la crueldad de su comportamiento, la gravedad de los delitos que comete ni la responsabilidad que le cabe.

E. INTERVENCIÓN PSICOLOGICA CON EL AGRESOR

La rehabilitación del agresor no sólo es posible en muchos casos, sino necesaria para poder romper el ciclo de la violencia “ya sea física o psicológica” y evitar su reincidencia. Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, asegura que el éxito de la rehabilitación se basa en dos puntos: que el maltratador tenga conciencia de serlo y que tenga una motivación para cambiar. En España, las primeras terapias de rehabilitación de maltratadores se pusieron en marcha en 1995, bajo la coordinación de Echeburúa, con el apoyo del Instituto Vasco de la Mujer y el gobierno local.

El programa, según explica el propio catedrático, nació tras varios años de prestar asistencia a mujeres maltratadas y comprobar que muchas de ellas seguían conviviendo con su agresor y que además no tenían ninguna intención de abandonarle. Tratar a los agresores e intentar que abandonaran sus conductas violentas era una manera más de ayudar a las mujeres que sufrían malos tratos. Pero las terapias resultan igualmente necesarias cuando la víctima se separa y se aleja de su agresor, e incluso cuando éste cumple condena en la cárcel.

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49 Los expertos tienen claro que cuando una persona ya ha establecido relaciones violentas con una pareja vuelve a repetirlas con otra, ya que lo repite porque obtiene un claro beneficio: la sumisión de la mujer. Estos programas se topan, sin embargo, con el rechazo de sectores que defienden la necesidad de que los escasos medios públicos que existen para combatir la violencia doméstica se inviertan en asistir a las víctimas. Pero hay algo en lo que sí coinciden tanto los partidarios como los detractores de los tratamientos de rehabilitación: que las terapias no deben sustituir a las penas de cárcel.

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VI. VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Según leyes en Bolivia se entiende la violencia como: “toda acción que ocasiona lesiones y/o daño corporal, interno, externo o ambos, temporal o permanente, que se manifiesta de forma inmediata o en el largo plazo, empleando la fuerza física, armas o cualquier otro medio” (Ley Nº 348).

La Organización Mundial de Salud define a la violencia como: “el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o afectivo, contra uno mismo, otra persona, un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas posibilidades de causar lesiones, muerte, daño psicológico, trastorno del desarrollo o privaciones. En este marco, la violencia puede ser entendida como un comportamiento consciente e intencional que, por acción o inhibición, causa a otro miembro de la familia”. (OMS, 2002).

Es aquel acto de poder u omisión recurrente intencional y cíclico dirigido a dominar, someter, controlar o agredir física, psicológica o sexualmente a cualquier miembro de la familia dentro o fuera del domicilio familiar, que tenga alguna relación de parentesco por consanguinidad, tenga o haya tenido por afinidad civil, matrimonio, concubinato o mantenga una relación de hecho y que tiene por efecto causar daño.

(Venguer, Fawcett, Vernon, 2003).

Para Swift (1986), la violencia familiar “es un ciclo que se repite generacionalmente. Niños que han estado expuestos a violencia y abusos en su hogar o que han sido testigos de ella son más proclives a ser víctimas de ellos o a ser agresores.

Referencias

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