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Y LOS HECHOS, LIRICO-DRAMATICA. CARA D. RICARDO DE LA VEGA, MADRID. ADMINISTRACION SEVILLA, 14, PRINCIPAL COMEDIA EN UN ACTO Y EN VERSO,

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(1)

ADMINISTRACION

LIRICO-DRAMATICA.

LA CARA

Y LOS HECHOS,

COMEDIA EN UN ACTO

Y

EN

VERSO,

ARREGLADA DEL FRÁNCÉS

POR

D. RICARDO DE LA VEGA,

MADRID.

SEVILLA,

14,

PRINCIPAL.

1873.

(2)
(3)

LA CARA Y LOS HECHOS,

COMEDIA EN UN ACTO Y EN VERSO,

ARREGLADA DEL FRANCES

POR

DON RICARDO DE LA VEGA.

EstrenadaenelTeatro deVariedadesenlanochedel28 de Octubre de 1873.

MADRID.

IMPRENTA DE JOSÉ RODRIGUEZ, CALVARIO,18.

1873.

(4)

PERSONAJES. ACTORES.

ISABEL

Srta. D.a Trinidad

Vedu

AMALIA

Luisa Rodríguez

PEPA

f JuanaEspejo.

CÁRLOS

Sr. D. JoséValles.

DON DAMIAN

Juan José Lujan.

AMADEO

Ricardo Zamacois.

La

escenapasaen

una

quinta

próxima

á Madrid.

Esta obra es propiedad de D. EduardoHidalgo, y nadie podrá, sinsu permiso, reimprimirla ni representarlaen Espa- ña, nien sus posesiones deUltramar,nienlospaisesconlos cualeshaya celebradosó se celebren enadelante tratados in- ternacionalesde propiedad literaria.

Los comisionadosde laAdministración Lírico-Dramática de D.

EDUARDO

HIDALGO, sonlos exclusivamente encargados del cobro de los derechosde representaciónydelaventa de ejemplares.

Queda hechoeldepósitoquemarcalaley

(5)

ACTO ÚNICO.

Elteatrorepresentaun gabinete elegante.

Puerta

elfondo ylaterales.

Mueblesdelujo.

ESCENA PRIMERA.

ISABEL,AMALIA y PEPA haciendolabor.

sabel.

Conque

es tancorty)de genio?

Permiteque noloorea.

Sicuandote\¡e,notehabla

.

de amores,no ledesvueltas;

señaldeque notequiere.

Amalia.

Que

no

me

quiere? esaesbuena!

y elseguirme átodas partes?

alteatro,y ála iglesia, y á paseo... y quésé yo!

eso seconoceá legua.

Pepa. Sí, señora; pero haymuchos queporcallesy plazuelas andan dediay denoche siguiendoá cuantas encuentran, ysiunaleshacecaso,

porquecreequeen ellollevan buenfin,seencuentra unaá veces...

pues!... conloque noquisiera;

conversación nada

mas

677526

(6)

es lo que algunosdesean.

Lo queesyo para quererle

me

había dedarmaspruebas!.,.

Amalia.

Ya me

lasdará; esdecir, mientras vivamos en esta quinta...así... sin ver á nadie, noesfácilque esosuceda.

Isabel. Qué,noestáscontenta aquí?

Amalia. Sí, Isabel, estoy contenta;

pero enMadridloestoymas.

(Pepa acercándose á la primera puerta de h quierda.

)

Pepa. Yacreoquesedespierta elhuésped.

Amalia, (ásu hermana.)'Ah!di, qué facha tiene ese huésped?

Isabel.

Muy

buena.

Es un joven

muy

simpático.

Pobrecillo! quévergüenza

ledió cuandolehice entrar.

Amalia.

Yo

noossentí... qué hora era?

Isabel.

No

á puntofijo; pero serianlas doceymedia ólauna.

Pepa. Señorita,

creoquealgunose acerca, (Mirando por la puertadel feudo.) Sí,señora, esdon Damián.

Amalia. Mitutor.

ESCENA

ÍI.

Damián.

Isabel.

Damián.

DICHOS y DAMIAN.

Elmismo.

Yaera tiempo!dichososlos ojos queleven áusted

De veras?

Los ojos queá mí

me

ven son dichosos?

me

deleita elescucharlo; es decir^

(7)

quehayaquímediadocena deojos,que eneste

momento

tienensu dicha completa.

Dos de Amalia, dos deusted...

Pepa. Cabal; y otros dosde Pepa.

Tres mujeres, ádos ojos por mujer, media docena.

Damián. Justamente;esta muchacha está fuerte enaritmética.

Isabel. Sabeusted, amigomió, queyo tengo acálaidea

elequesiustedviene á vernos,, essoloporqueno crean lasgentes quedejausted de vigilarnos,siendo esa laobligaciónde un tutor?

Damián. Hombre,esasi queestábuena!

yovigilarlas á ustedes?

Pues puedehaber en latierra untutormenostutor, niunaspupilas quetengan tanvirgenlavoluntad

como

ustedes?

Isabel. No;

como

esta:

(Señalando áAmalia.)

yo soyviuda, y porJo tanto noestoyyabajotutela.

Damián. Es verdad,usted es viuda, gracias á Dios. (Ayquébestia.) Isabel.

Qué

dice usted?

Damián. Nada, nada;

que hoytengo torpe lalengua, quise decir pordesgracia!

Suesposodeusted,don César, eraun

hombre como

pocos:

pero recuerdo laépoca enque yo formé

un

proyecto que ustedderribóportierra, y sinembargo,no dije, estabocaesmia; prueba dequenunca pongo obstáculos ácuanto usted hace ypiensa.

(8)

10

~

Ahorasehaempeñadousted en vivirá veinteleguas de Madrid, enesta quinta;

ysinconsultarsiquiera miparecer, seha venido ustedáviviráella;

y yomipico cerrado;

nada;nohe dichounaletra.

Ustéestácontentaaquí?

Puesqueseaenhorabuena.

Yo

vengo detarde entarde, porque enMadridno

me

dejan misnegocios; pero vengo, lasveo áustedes tanbuenas;

me

estoy aquíun par dedías y

me

vuelvoámistareas.

Siá estollaman vigilar, que vengaDios ylovea.

Isabel. No,don Damián;

como

usted pocostutoresseencuentran, esoesverdad.

Amalia. Sí, señor,

ysiusted

me

prohibiera vivirfueradelacorte, yo obedeceríaáciegas ycon

mucho

gusto.

Damián. Ya:

una muchacha soltera

como

erestú...¿áquetambién viviría en Madrid Pepa?

Pepa.

Á

lo

mismo me

da;

yo tengo porcosa cierta aquel refrán, «elbuenpaño

%e vende enelarca.

»

Damián. Espera;

tambiénsueleapolillarse.

Pepa. Puessi se apolilla,es prueba desumalacalidad,

yeste esdecalidad buena.

Damián. Cabal;enesta muchacha sedescubrela modestia.

Isabel. Yarecuerda ustedlavida

(9)

di

Damián.

Isabel.

Pepa.

Damián.

Isabel.

Damián.

Isabel.

Damián.

Isabel.

Damián.

Isabel.

Damián.

Isabel.

que yohaciadesoltera;

nunca saliadecasa

mas

queparair á laiglesia ó alguna vez á paseo...

Y

sinembargo,donCésar adivinó queen usted habiavirtud, belleza, atractivos.

Gracias, gracias.

Puesahí tieneusted la prueba deloaueyo digo.

Calla, (Acercándoseála puerta.) parece queenesapieza seoyeruido.

Es nuestro huésped.

Cómo! unhuésped?

Sí.

Esaes buena!

¿Conque hay un

hombre

enlacasa?

Sí...

Y

quién es?

No

sé.

Canela!

Volcósu silladeposta alpasar anochecerca

de nuestraquinta,y yo entonces tuveque abrirlela puerta ydarle hospitalidad.

Hiceentrar enlacohera lasilla,queestaba rota, paraque lacompusieran, yalviajerole ofrecí unacamayunacena.

Peroestabatanturbado

elpobrecillo, que apenas acertó ádarme las gracias.

Se le alojóenesapieza con todolonecesario,

yhoyen cuantoesté compuesta

]asilla, semarchará yse acabó... Vamos,quéera

(10)

12

loqueestabaustedpensando?

Damían. Yo, nada.

Isabel. Esqueustedsospecha detodo,yeso

me

ofende.

Damián. Sinohe dichoni unaletra!

siyo apruebo todo cuanto ustedhace, diceypiensa!...

Isabel.

Ya

véustedqueesnuestra quinta undesierto: á veinteleguas de Madrid... ¡sinver á nadie!

PEPA. (Mirando por laventana.) Señorita, creoque entra en elpatioelcoronel á caballo.

Damián. ¡Otro!

Amalia. ¿Deveras?

Damián.

Y

esun coronel?

me

alegro!

Isabel. tal: es eldueñode esa posesiónquehabráustedvisto, tanhermosa, áladerecha delcaminoreal.

Damián. Ya,ya!

Pepa.

Y como

estuvo indispuesta ayermiseñora, hoy, viene ásaber

cómo

se encuentra.

Damián. Ah! vamos;eso es decir queel coronel viene á verlas á ustedes todoslos dias?

Puesqueseaen hora buena;

pero amigo, enundesierto

como

este,vivecualquiera.

ESCENA

III.

DICHOS yD.CARLOS. Esunhombrede 30á35años- viste de paisano elegante.

Garlos. Señorita... Caballero... (Ád. Damián.) Damián. Servidordeusted.

Carlos. Isabel.) ¿Quétai lajaqueca?

Isabel.

No

estoymal;

sepasópronto, yespero

(11)

queaquel dolorde cabeza tanfuertenose repita.

Garlos, Amalia.)

Cómo

va,niñabonita?

Damián. (Pueslas tratacon franqueza.) Amalia. Vieneusté áalmorzar aquí?

Isabel. Se supone;esta es lahora de almorzar.

Garlos. Oh!no señora,

eso fueraparamí unadistinción

muy

alta.

Puesahí es nada! almorzar;

siyo llegara áaceptar locreeríaunafalta.

Isabel. Falta?por ningúnconcepto;

yo tendré

mucho

placer.

Carlos. Convídeme usté á comer y verá usted

como

acepto.

Damián. Caramba! (Estasique esbuena,j CARLOS. (Á Damián.)

¿Seadmira usted?

Damián. Puesesclaro!

Carlos. Usted notienereparo de almorzar encasa ajena?

Damián. Si tengoconfianza, no;

cuántas vecesen Madrid..t

Carlos. Pues, amigo, ahí estáelquid;

aquínola tengoyo.

Isabel. Ustedestáaquíen su casa.

Amalia.

Ya

se vé.

Carlos. Tantas mercedes...

Damián.Isabel,ap.)

Esoes, anímenleustedes, queel

mozo

nosepropasa.

Carlos.

Me

costaría unesfuerzo

muy

grande

Damián. Pues claroestá;

¿y lacomida?

Carlos. Esa ya

esdistinta del almuerzo.

Damián. Esoesverdad;el comer supone dobleración.

(12)

14

Garlos. Se

come

porprecisión ysealmuerza porplacer.

Para almorzar seconvida ápersonasque uno quiere, yesclaro, quién noprefiere elalmuerzoálacomida?

Poresoyo, queaun nosé áqué grado de amistad hellegado, laverdad...

no

me

atrevo...

Damián.

Ya

sevéf

Garlos.

En

la comidaseadmite ápersonas conlas cuales hayetiquetas sociales, seva solopor convite, enlocualnohay egoísmo.

Damián. Porconvite? (Es

mucho

quídam.

Y

siáuno

na

le convidan seconvida

uno

ámismo.

Carlos. Nadade eso;y yo bien que no soymerecedor de aspiraral altohonor dealmorzar hoy conusté.

DAMIAN. (Ap.á Isabel.)

Digausted,puedosaber quién eseste torbellino?

ISABEL. (PresentandoáCárlosá D. Damián.) Presento áustedal sobrino del general Peñalver.

Damián.

Qué

dice usted! El señor sobrino delgeneral?

Carlos.

Qué

haydeextraño?

Damián. Votoátal!

tengo ámuchísimohonor...

Puessi yo conozco

mucho

á sutio, yfuémiamigo...

Carlos. Ustedleconoce?

Damián. Digo!

desdemuchacho!

Carlos. Quéescucho!

ustedes...

Damián Venga esamano,

(13)

— 45 —

Damián

Gil,su compañero inseparable! Lequiero

como

fuerami hermano.

¿Y

cómo

hemosdeolvidarnos de nuestra edadinfantil?

Cuandolaguerracivil tuvimosquesepararnos...

No

leha habladoáusteddemí sutio?de quien soy yo?

Aquel áquienélsalvó lavidaen Navarra!

Carlos. Sí!

yacaigo! sindudaalguna ustedeshoyeltutor deestaniña? (Por Amalia.)

Damián. Síseñor.

Carlos.

Un

abrazo! quéfortuna!

y yoquenoadiviné...

Ustedseráamigo mió, porque siéndolo deltio,

yoquieroserlodeusté.

Damián. señor;peroha deser amistadsincera yllana.

Carlos. Corriente:desde

mañana

voyásucasa ácomer.

Damián, Con

mucho

gusto.

Por vida!

ya se

me

olvidaba!

Carlos. Elqué?

Damián.

Que

prefieroparausté elalmuerzoálacomida.

Carlos. Gracias.

Amalia. Bien por

mi

tutor.

Damián.

Y

quiénnodesearía almorzar encompañía delprimer conquistador delsiglo?

Isabel.

Cómo?

Damián. Esnotorio

queseha cubiertode gloria:

yo conozcobienlahistoria delnuevo donJuan Tenorio.

Carlos. Mihistoria?

(14)

— 46 —

Damián, Esoriginal, créame usted! (Á Isabel.) Carlos. (Dios

me

asista!) Damián.

No

haymujerqueseresista

ásu táctica especial;

y según sutiocuenta, lo

mismo

le daá estelince,

unapollitade quince que una mujerdecincuenta.

Sabesacarlas dequicio á todas, queesunprimor.

Carlos. (Estemaldito hablador

me

vaá causarun perjuicio.) Damián. El lancedelabotica

que

me

contóámísutio, fué... todavía

me

rio, yquesinoesporlachica...

Verdadquefaltó

muy

poco (Ácários.) para cogeralmancebo

y ponerle

como

nuevo?

Qué!si ha sidolo masloco!...

fuéunafelizocurrencia

la suya: puesotravez tuvoladesfachatez deseguir hasta Valencia áuna

muchacha muy

guapa.

Carlos. Permita usted,don Damián...

Damián. Calleusted,buenperillán!

Isabel, (picada.)Conque ningunaseescapa

altalentoprodigioso del señor?

Carlos. (Confuso.) Isabelita...

Amalia. Pueslanovelaesbonita.

Pepa. (Jesús,y cuánto ha hechooso!) Damián. Pues ahoravalamasgorda.

Un

diaenSanSebastian, yendoalbaño.,.

Isabel.

Don

Damián,

usted creeque Amaliaessorda?

Yo

ignorabalaexcelente reputacióndel señor,(Porcários.) lacuallehace

mucho

honor;

(15)

pero hablando francamente, aquí esun tiempo perdido

elqueseemplea, y en verdad quedenuestra sociedad nosacarágran partido:

porque nuestro entendimiento escorto, y nopuedeestar, ála altura de apreciar su habilidad y talento.

Carlos. Isabel.., (Puessehapicado!) (Esnecesario mentir.)

Yo me

atreveréádecir

queestáusted equivocado. (ÁDamián.) Damián. Equivocado?

me

rio!...

Carlos. Crea ustedqueno soy yo.

Damián. ¡Hombresi

me

locontó sutiodeusted!

Carlos. Mi tio...

contaría, segúncreo...

Damián. Pues; que teniaunsobrino queeraunpocolibertino.

Carlos. Justo; n.i primoAmadeo.

Damián éIsabel.

Cómo?

Carlos. Sí, señor,miprimo, uncalaver on,un trueno;

yen mediodetodo esbueno, tieneprendas queyoestimo.

Perosehahecho tannotorio,

como

dice don Damián, quetodosen decir dan queesotrodon JuanTenorio.

Yo

deofenderlenotrato, queesmiprimo, ynomerece...

pero porsuaireparece queen su vidaharotounplato.

Damián. Ya!conquesuprimofué elqueestuvoenlabotica, y enelbaño, y con lachica en Valencia!...Veausté!

Carlos. Justo.

Damián. Ysi no

me

equivoco fuésorprendido unanoche

(16)

18

yendo áChamberí enun coche...

Isabel. Si callarausted

un

poco, donDamián...

Damián. Pues yocreia

queera usted! El general, riéndose,esnatural,

me

contaba y

me

decia que tenia usté ásucargo

mas

víctimas del amor...

Amalia.

Qué

gracia! ,

Carlos. Puesnoseñor.

Damián.

En

fin,queerausted

muy

largo!

ylo pruebaellanceaquel delbaño enSanSebastian.

El maridoeraun buenJuan!...

siusted supiera,Isabel...ella.) Isabel, (áAmalia.)

Amalia! usted no escarmienta! d.Da mían.

)

Ve ypreguntasi estáya

el almuerzo, ysiloestá quenosavisen;y cuenta conelhuésped.

Amalia. (Yéndose.) Ay, don Cárlos, tieneustedun primo?

Carlos. Sí?

Amalia. Sitodosfueranasí, seriapreciso odiarlos

i

ESCENA

ÍV.

DICHOS,menosAMALIA

.

Damián. Ahora que Amaliase ha ido...

Pepa. Peroestoyyo aquí.

Damián. También

se asusta Pepa?Está bien.

Pepa. Sí, señor;yonoheoido hablar en mividade eso.

ISABEL. (Á D.Damián.)

Vuelveusted álasandadas?

PEPA. (Á D. Damián.)

(17)

19

Usted creequelascriadas no somos decarne y hueso?

Damián, (á Pepa.)Puesvete fueraun momento;

voyácontar lodelbaño deaquella.

Isabel. Sino

me

engaño,

yasaledesuaposento

el huésped.—Esun

muchacho

Carlos.)

sumamente

corto: anoche cuando serompiósucoche y lehice entrar,conqué empacho

me

hablaha!Nadielevio

mas

queyo ylosdos criados, queaun no estaban acostados cuandoálapuertallamó:

Pepa. Yasale, n

ESCENA V.

CKOSy D. AMADEO.Es un joven de vehte y cinco años quevistecen elegancia, pero tímido yencogido.

Carlos. Calla! quéveo?

Amadeo, Tsabei.)Señora,álospies deusté.

Carlos. Amadeo!

Amadeo. Cárlos!

Damián, IsabelyPepa. Qué!

Cahlos. Puessiesmi primoAmadeo!

Isabel.

Qué

diceusted?

Amadeo. Laverdad,

yosoysuprimo,

Damián. ¿Quéescucho;

Caramba!

me

alegromucho!

¡Quéfeliz casualidad!

Carlos.

Cómo

figurarmeyo...

Amadeo. (Cortado.)Anoche

muy

ádeshora tuvola honraestaseñora dealojarme...

Isabel. ¿Cómo?

Amadeo. Ay! no!

Carlos. (Ahívael primerdesatino.) Amadeo. Señora, yofuielhonrado...

(18)

— 20

Pepa. (Puesnoesnada! haber entrado encasaeste libertino!)

sabel. (Seestáburlando?

me

gusta!) Damián. Isabel.) Coneseairetan sencillo

tieneunacaradepillo...

Cuidado!

Isabel.

Á

mí no

me

asusta.

Damián, Amadeo.)Vaya,hombre? Conqueustedes sobrinodelgeneral

Peñalver?¡Quéoriginal hasidousted siempre!

Amabeo. Pues!...

Damián. Digausted:¿quétal elbaño?

Amadeo.

Qué

baño?

Damián. Elque ustedtomó enSanSebastian.

Amadeo. Quién, yo?

yono

me

hebañadoesteaño.

Damián.

Á

otro perro... (Quétruhán.) Amadeo. Ah!otroperrono;eselmió,

elque yobañoen elrio, peronoen San Sebastian.

Damián. Tienegracia!

cómo

sabe darle otro giroalasunto!

Carlos* (La cosasube de punto y seva poniendograve.) Damián. Yaya, cuente ustedaquello.

Amadeo. El qué?

ISABEL. (ÁDamiánmuycargada.)

Esusted

muy

gracioso!

AMADEO. (Mirandoá todos.)

(Áqueestoy haciendoeloso yno hecaidoyo enello?) Pepa. (Y

me

mira!

Qué

atrevido!

puesestá frescosiviene!) Damián. (Quécaratanpillatiene!)

ESCENA

VI.

DICHOSyAMALIA.

Amalia. Elalmuerzoestá servido.

(19)

21

Isabel.

Amadeo.

Amalia.

Isabel.

Amalia.

Isabfl.

Pepa.

Amalia.

Isabel.

Amadeo.

Pepa.

Amalia.

Damián.

Carlos.

Isabel.

Am

alia Isabel.

Damián.

Carlos.

Isabel.

Carlos.

Isabel.

Amadeo.

Damián.

Pepa.

Amalia.

Amadeo.

Damián.

Amadeo Damián.

Ay!(Viendo áAmadeo.)

¿Quées eso?

(¡Amalia!) (Esél!) (Á Amalia.) LeCOnOCeS?

Qué

alegría!

eljovenque

me

seguía en Madrid!

¡DiosdeIsrael!

(Á Amalia.) Señorita, sieselprimo dedonCárlos!

Cómo! ,

Sí.

(Oh!quéplacer!ella aquí!) (Pueslo queesyono

me

arrimo.) (Elseductor!)

Carlos.)

Cómo

mira áAmalia! lehabrá gustado!

(Á Damián.)Tenganustedes cuidado...

Élque portodas suspira!

yo haréquese marcheypronto.

Mira! quién lo hubieradicho!

Renunciatú á esecapricho.

cários.) Pone unacara de tonto, que elqueno estédeantemano prevenido, creerá

queesunbendito!

Puesya!

Amalia.)

Yo

cortaréporlosano.

(Voyáreventar derisa.)

(AAmadeo.)

Muy

prontoestarácompuesto

elcoche, usté está molesto...

Señora, notengo prisa.

(Anda! salero!)

(Quéaudacia.) (Peroquécosasseven!) Aquí

me

encuentro

muy

bien.

(Vamostiene

mucha

gracia!) Conquediga usted: ¿quétal lefué áustedenlabotica?

En

labotica?

La chica

(20)

creoqueeracelestial!

Amadeo.

En

labotica?soyfranco, nosé...

Damián.

Qué

esloque usted hizo?

Amadeo. Ah!sí! tuveun panadizo yusabael irgüentoblanco.

Carlos. Ceratosimpleseria.

Damián. Simple! noes malasimpleza.

Isabel. (Otra vez este

hombre

empieza!) - Creo queel señor quería(PorAmadeo.)

hablarcon suprimoCárlos ásolas.

Amadeo. Siustedesdan su permiso...

Isabel.

Don

Damián,

venga usted.

Damián, Sí,sí, dejarlos.

Luegousté yyo charlaremos; Amadeo.

quieroque

me

cuenteusté lo quehizoenValencia.

Amadlo. Qué?

Damián. Ah! tunante! Yahablaremos.

(Todosse van mirandoatentamenteáD.Amade

ESCENA VI

I.

CÁRLOSy AMADEO.

Carlos. Conquequerido Amadeo, ya estamossolos.

Amadeo. Ay,Cárlos!

quécasualidadtan rara, quiénlohubiera imaginado;

ellaaquí!

Carlos. Quién?

Amadeo La queadoro.

Amalia.

Carlos. Sí?

Amadeo.

Ya

haceun año quelaconozco, ytejuro queestoy mas enamorado cadadia.

(21)

— 23 —

Carlos.

Y

dime, dónde

laconociste?

Amadeo. Bailando

conellaen unatertulia,

donde casi

me

llevaron álafuerza. ¡Pero chico!

qué pronto simpatizamos!

es !omismitoque yo!

siparecemos hermanos:

tímida, encogida ..en fin, túquelaconoces tanto,

me

dirássinoes verdad

lo queyodigo.

Carlos. Esexacto.

Amadeo.

Y

si vieras

cómo

baila!

lo

mismo

queyo, ni unpaso dabien porcasualidad!

y también estudiaelcanto.

En

la tertuliaesa noche seseutóun

hombre

alpiano deesosquetocanmuchísimo, yponen

muy

mallos bajos, yellacantóelMiserere del Trovador.

Carlos. Hola! bravo!

Amadeo. Si vierasquémal lohizo!

qué! yoestabaentusiasmado!

peroallílo

mas

gracioso fuéque un tenor

muy

escuálido hizode Manrique, y para imitar ecos lejanos cantó metido enlaalcoba delasala!

Qué

de aplausos dieron allí! Pero Amalia

miraba conojos lánguidos,

como

diciendo. «Infelices losque

me

estáisescuchando?»

En

íin, chico,yolaadoro.

Carlos. Perotú lehas dichoalgo, verdad!

Amadeo. Cá, no

me

heatrevido, si

me

pongo

como

un pavo

(22)

— 24 —

lo

mismo

esverla!

Carlos. Pero hombre...

Amadeo.

Á

su casabe ido yacuatro veces con firmepropósito dehablarlay pedir sumano:

pero he entrado enelportal, he subido elprimer tramo dela escalera,y

me

hevuelto.

Carlos. Pueseresunmentecato.

Amadeo.

Y

hasde saberqueelportero creoqueestabaescamado devermeir tan ámenudo.

Carlos.

No

hevistoun iiombre

mas

raro...

(Yaquíquelecreen unpillo.) Pero dime,y dóndediablos vasabora?

Amadeo.

Á

buscaraltio y que

me

aconsejealgo.

Carlos.

Y

túhas sabidoque Amalia estabaaquí este verano, y alpasarporaquíhashecho queelcoche déun volquetazo para quedarte?

Amadeo. Jesús!

qué mal

me

conoces, Carlos!

Carlos. Es verdad! túnoeres

hombre

capaz deromperte

un

brazo...

Amadeo. No:

me

doleríamucho:

perotúqueestás

mas

práctico enestas cosas,quisiera que

me

dijesesquéhago;

irme,óquedarme?

Carlos. Quedarte.

Amadeo. Sí,porquedejarelcampo * esde cobardes, /verdad?

Y quéhago,pedirsu

mano

á lahermana!

Carlos. Pocoápoco.

Amadeo. Pues vamosá ver,¿qué hago?

Carlos. Loprimero que has dehacer, es...

Amadeo. Qué?

(23)

— 25 —

Carlos. Dejarlo ámicargo, Amadeo. Entonces yanohagonada;

me

alegro mucho.

Garlos. Despacio,

tu harás loque yolediga.

Amadeo. Puesvamosáver,¿quéhago?

Carlos.

No

estar tan cortocon ella.

Amadeo. Siyonoséestarmaslargol Carlos. Conlahermanaestaramable

yfino, ydevezen cuando

dirigirle unaindirecta...

Amadeo. ¿Yconladoncella, quéhago?

Carlos. Conladoncella, conesa puedes hacerunensayo;

y paraqueesté propicia debeshacerleunregalo.

Amadeo. Hombre,

me

parecebien!

Mira, en lamaletatraigo unaspastillasde coco...

Carlos. Hombre,no.

Amadeo. Puesquéregalo lehedehacer?

Carlos. Déjate ahora...

dineroesloquehaceal caso.

Amadeo. Corriente: unpar depéselas será bastante.

Carlos. Noes caro!

Dalemediaonza, ¿quémenos?

un

caballeroderango queviajaen silladeposta se ha dedistinguirenalgo.

Amadeo. Sí,primo, tienes razón;

¿ydespués deeso,quehago?

Carlos Veremos, déjalo estar.

Amadeo. Corriente;áversilogramos vencer estegeniomió que

me

hace tandesgraciado.

Carlos. Isabel vienehácia aquí, déjame conellaun rato, y verás

cómo

consigo preparartebienel campo.

Amadeo.

Me

voy; ¿ycon eseviejo-

(24)

— 36 —

que no conozco, quéhago?

Carlos.

No

lehagascaso; estáchocho.

Yete,queviene..

.

Amadeo, (váse corriendo) Cuidado.

ESCENA

VIII.

ISABEL yCARLOS.

Isabel. Sabeusted-quesientoya queesejovenhaya entrado encasa?

Carlos. Por qué, Isabel?

Isabel. Porque

me

estoy figurando que nosvaá dar undisgusto.

Carlos. Peroustedlecree tanmalo?

sabel. Amalia estáencaprichada porél,yaquí esnecesario poner remedio.

Carlos. Es verdad.

Isabel. Don Damiánhabladelbaño y delabotica .. ydice aquel refrán castellano quequienmalasmañasha...

Carlos. Pero ustedes demasiado severa.

Isabel. Notal, soyjusta.

Carlos. Y quéharíaustéenel caso dequemi primo

Amadeo

estuvieseenamorado deusted?

Isabel. De mí? quélocura seria!

Carlos. Locura! ytanto, queamarla áustedsinlocura escosaque yo noalcanzo.

Isabel. Su primo de usted divide sucorazón en pedazos ylo reparteentre todas.

Carlos. Yosoy todolo contrario;

yo tengoel mió euterito, no

me

faltadeélni tanto

(25)

asi.

Isabel. Luegoustedno ama.

Garlos. Alrevés! puesporque amo, poresologuardoentero:

paracuandollegueelcaso de dárseloálaqueadoro poderenterito dárselo.

Isabel.

Y

no ha

amado

ustéhastaahora?

Caklos. Nunca.

Isabel. Pueses

muy

extraño.

Garlos.

Y

usted'/

Isabel. Soyviuda,

Garlos. Es verdad,

Pero ustedharenunciado

al

mundo?

seriahorrible!

Isabel.

No

pienso entrar enunclaustro.

Midifuntoesposo era celosoydesconfiado, esa fuélaúnica falta

que leconocí entres años de matrimonio.

Carlos. Es quedice

otro refrán castellano

«quiennoes celosonoama;»

poreso yo lo soytanto;

esdecir,yoceloso, pero nodesconfiado, y no

me

parezcoennada

ámiprimo. Él es undiablo.

El artedeenamorar

lotiene tan estudiado, queustedllegaría á amarle

si seempeñaraen lograrlo.

Isabel, Difícileseso.

Garlos. Oh,no!

élvéuna queesdesuagrado y con miradasy frases nadavulgares, yrasgos de suingenio,lehablaalalma yladice,ayo

me

abraso portí, tuamores mi vida;»

ellaabandonasu

mano

(26)

28

yéllatomayse labesa lleno deardiente entusiasmo.

(Lecogelamano á Isabel y se la besa) Isabel. Peroquéhaceusted?

Carlos. Lo

mismo

que élbariaenestecaso.

Isabel. Sí,peroélesAmadeo. .

Carlos. Justamente, yyo soyCárlos.

Isabel. Peroniélniusted

me

aman»

Carlos.

Y

siambosádoslaamasemos áusted ¿cuál delosdos primos seria el afortunado?

Isabel. Yoquereráunlibertino quereparteasíen pedazos su corazón!

Carlos. Yaustedsabe queel mióletengointacto.

Isabel.

No

sé,nolohevistonunca.

Carlos. No?puespongaustedla

mano

en mipecho.

Isabel. Para qué?

Carlos. Paraverlo.

Isabel. Yono alcanzo

como

seveun corazón poniendo sobreél lamano.

Carlos.

No

se ve,perose siente.

Isabel.

No

es lo mismo.

Carlos. Para elcaso

esigual.

s\bel .

No me

convenzo, yosoy lo

mismo

que Santo Tomás,y sin vernocreo.

ICarlos. Pues elmióestá bienclaro.

Isabel. Dónde?

Carlos.

En

mis miradas.

Isabel.

Cómo?

Carlos.

Á

misojos asomado estásiempre.

Isabel.

Á

qué se asoma?

Carlos.

Á

verlaáusted.

Isabel.

No

estámalo

elcanricho.

(27)

59

~

Carlos.

Isabel.

Garlos.

JSABEL.

Carlos.

Isabel.

Carlos.

Isabel.

No

es capricho.

esamor!

Amor?

Volcánico,

Y como

hay fuego enelpecho yelpobreseestá abrasando, pide socorro, y usted esquien mejor puededárselo:

lahumanidadloaconseja.

Soyhumana,y porlo tanto...

No

tal,ustedesdivina.

Soyhumana.

Á

verlovamos.

Tendré quedarle socorro...

ESCENA

IX.

DICHOS,AMALIAy PEPA, que vienen corriendo.

Pepa.

Amalia.

Pepa.

Carlos.

Isabel.

Amalia.

Pepa.

Amalia.

Pepa.

Carlos.

Isabel.

Amalia.

Pepa.

Amalia.

Pepa.

Carlos.

Ay, qué joven tanosado!

Gracias á Diosque nosvemos libresdeél!

Yoestoy temblando.

Puesquéesello?

Qué

sucede?

Isabel! tristepresagio!

Estremecen susmiradas!

Estábamosalmorzando, cuando entraenel comedor y va ysesientaámilado;

pueslo

mismo

fué sentarse...

¿sinos pasaráalgomalo!

Yo

francamente,lotemo.

(Qué habráhechoese tonto.) Vamos, quéhizo?

Derramóel salero!

Y

luegorompiódosplatos.

Y

mitutor se reia!

Y

él abríaunosojazos.

Loestáusted viendo?yparece que en su vidaharotounplato!

(28)

— 30 —

Isabel.

Amalia.

Peroy quémas?

Nadamas.

Yaves, Isabel, quéchasco, yo quelecreiaun ángel!

Isabel. Mientrasnohagamasestragos que derramarelsalero yromper unpar deplatos, no temas. Ahoraes preciso, ya que has vistoeldesengaño, que leolvides.

Amalia. Nopodré!

Isabel. Pueses preciso olvidarlo;

ellibertinolo es siempre;

hastadespués decasado.

Pepa.

Qué

vida tendríausted conesejoven tan malo!

Caulos. (Vamos,estoesdelicioso, libertinounmentecato!) Puesseñor, créanmeustedes, espreciso serunArgos.

Estodeir alcomedor

cuandoAmaliaestáalmorzando yPepasirviendo, pues...

estoquiere decir algo.

Seguroes queseha propuesto, porqueélnose anda en preámbulos, hacerel amoráuntiempo

á lasdos!

Amalia. Santas ysantos

Carlos, ConAmaliaestará lánguido y tierno! dará suspiros yladirá: «yo teamo.)) Amalia,

Y

yo no podréescucharle.

Carlos. ConPopaestará masfranco;

daráprincipioofreciéndole dinero.

Pepa. Desvergonzado!

Isabel, (á Pepa.) Andaá versiestásu coche compuesto,y vuelve á avisármelo.

Pepa. Sim?,leencuentro yiri3dice del cielo!

Pepa. Loquees ámí!..,

(29)

algunacosa,leplanto Unbofetón. (Váseporel fondo.) Carlos. (Pobreprimo;

va ásalirdeaquí pitando.) Isabel. Don Damiánestáensusglorias.

Amalia. Mi tutor es

muy

pesado, nolegusta mas quehablar decosasmalas.

Carlos. Es algo

aficionado áaventuras amorosas!

Amalia. Con mas años

que Matusalén.

Isabel.

Y

todo

cuantoledigoes en vano.

Amalia. Pues yaverás... ay, Diosmió,

me

parecequeoigo pasos...

CARLOS. (Mirandoporelfondo.) Éles: retírense ustedes.

Isabel. Sí,vámonosámi cuarto:

á versicaeenlacuenta deldesaire.

Amalia. Sí,sí;vamos, véngase ustedcon nosotras, no hableustedconese ingrato.

Carlos. Vamos. (Pobre primo! pero primero soyyo,quédiablo!) (Se van lostresal cuarto deísabel.)

ESCENA X.

AMADEO, luego PEPA.

Amadeo. Peroquétendrá estagente quevan desapareciendo demilado,unotras otro, todosponiéndome

un

gesto ydejándomeallí solo conese señortan viejo,

que

me

habla detantas cosas, que laverdad, yo no entiendo!

cuando digoque hagoeloso,

(30)

— 52 —

¡yesun animal tanfeo!

Oigopasos; quién seacerca?

esla doncella;

me

alegro.

Miprimo

me

aconsejó

que

me

ensayara... estoes hecho, que...si

me

daunavergüenza!

y por qué?siaquí nopeco!

lascriadasno sonlo

mismo

quelas amas;ea, pecho

alagua.

Pepa. (p epasalepor el fondo, mientras Amadeo re'irado sepreparaápresentarse.)

Señora, elCOCbe... (Viendo que uo están.) ahí se habránido alládentro:

tal vezhuyendo delprimo dedon Gárlos. Estábueno

elJanee! laseñorita prendadadeese perverso!

Ay, quédesgraciaJa mia,

siámí

me

pasaraeso.

(Amadeo acercándose pocoa poiosinser vistode Pepa.)

Amadeo. Doncella!

PEPA. (Pepa dando un grito.)Av?

Amadeo. (Amadeoasustadodelgrito.) Ay, Virgensanta!

Pepa.

Qué

quiere usted, caballero?

(Yo á solasconestehombre.) Amadeo. Ay, quésustotantremendo

me

ha dado ustedconelgrito?

Pepa. Vamos, acabe ustedpresto.

Amadeo.

Yo

quisiera... (Ay quévergüenza!) Pepa. (Y bien mirado noesfeo,

peroese airedematón quetiene

me

causa miedo.)

(Pausa. Amadeovaaproximándose y ellase retira.)

Amadeo. Doncella!

Pepa. Qué?

Amadeo. Usted notiene caradedoncella.

Pepa. (Cielos,

me

insulta.)

Amadeo. Pareceusted...

(31)

~ 35 —

Pepa. Mireusted, loqueparezco esloqüe soy.

Amadeo. No,señora,

usted... vamos... por suaspecto...

parece... (ay, Dios,loque sudo.) Pareceusté...(Estaráfeo llamarla deusted,sí, sí;

leapearéeltratamiento.) Sabesqueeres

muy

monina?

Pepa.

Y me

tutea?

Amadeo

. (Esde efecto llamarladetú.)

Pepa. ¿Quéaudacia?

Amadeo. Sabes queeresunlucero yunclavel?(Deboestar

mas

encencidoque unpimiento verde!digocolorado.) Pepa. (Le voyádaruno bueno

siseacerca.)

Amadeo. (Ahora conviene darotrogolpedeefecto:) hermosa, tomaocho duros.

(Los sacadel bolsilloyselosprésenla.) Pepa.

Qué

haceusted? ámídinero?

Amadeo. (Miprimo

me

loadvirtió yélestáprácticoenesto.) Pepa. Se havistoigualdesvergüenza?

Amadeo.

No

loaceptas?

Pepa. Ni porpienso!

Amadeo. (Puesseequivocómiprimo, á ver siyo doy enello.)

Cómeteestaspastillitas deCOCO.(Ofreciéndoselas.) Pepa.

Á

mícaramelos?

Amadeo. Tampoco?puesdi,¿quéquieres?

Pepa.

Que

se vayaustéal

momento

deaquí.

Amadeo. Deaquí?

Pepa. Sí,señor.

Amadeo. (Ahí va otro golpe deefecto.)

(Arrodillándose delante de ella y eoffiéndjla la

mano.)

->

O

(32)

— M

Doncella,escucha missúplicas!

Pepa. Cómo!atrevido! quéesesto!

Amadeo.

Yo

te loruego.

Pepa. (Llamando.) Señora!

Amadeo.

No

grites?

Pepa. (id.) Señora!

Amadeo. Ay,cielos,

quevausté áarmar unescándalo!

Pepa. Suéltemeusted, ólepego.

Amadeo. (Asustado.)No!que

me

va usté áhacer daño.

Pepa. Pues suéltemeusted.

Amadeo. Yasuelto.

Pepa. Usted pretendeatentar contra mi honor, yleadvierto quemi honorestá

muy

alto.

escena

XI.

DICHOS,D. DAMIAN.

Damián. ¿Pero quégritos sonestos?

Amadeo. (Jesús! yasearmólagorda!) Pepa. ¡Ay,don Damián! yqué á tiempo

ha venido usted!

Damián. Puesqué...

acaso este caballero...

Amadeo. PorDios,nocrea usted nada.

Pepa. Sí,señor, esunperverso, ha querido seducirme!

Amadeo. No.

Damián. Pero dime? y poreso alborotas?

Pepa.

Me

parece

queelcasonoespara meuos, póngaseustéenmi lugar.

Damián.

No me

da lagana,¿cuerno!

¡pues

me

gustalaocurrencia!

Pepa.

En

fin,

me

voy, pero advierto quemihonorestá

muy

alto!

Damián. ¿Quién loduda!

PErA.

Y

queeldinero

queme

haofrecidoelseñor

(33)

no lohe tomado.

Damián. Bien hecho!

Pepa.

Y

nolohetomado, no porque

me

sobreeldinero, queánadie le amarga undulce, sinoporque

me

he propuesto probarquemi honoresta

muy

alto!

Damián. Bien, vete adentro.

Pepa. Voy. (Áloquese veespuesta unadoncellademérito!)

ESCENA

Xli.

D.DAMIANyAMADEO.

Damián. Pero hombre!usted eseldiablo!

Amadeo. No,señor; yosoy

muy

bueno, y midefectoquizás

es ser

muy

corlode genio.

Damián. ¡Caramba! yaseconoce!

Pero despuésdelalmuerzo exaltarsede ese modo, creausted que noeshigiénico.

Amadeo.

Me

haasustado esamujer.

Damián. Asustado?;ah picaruelo!

Y

ahoraqueestamossolitos, digausted;¿cómofué aquello delbañoenSanSebastian?

Yoguardarun secreto.

¿Cómo

logró ustedqueel otro seecharaádormirtan fresco?

Am

adeo. (Pero esteseñorestonlo ónoséloque

me

pesco.) Damián. ¿Noquiere usted confesarlo?

Amadeo.

No

señor, esquenoentiendo lo queusted

me

dice.

Damián. Vamos,

estoesqueusted tienemiedo deque llegue ácomentarse y noquiere usté hablar deello connadie? Bueno,no insisto.

(34)

— 56 —

Amadeo. Sí, esmejor quelodejemos, porqueaunque

me

esté cienaños no he dellegar áentenderlo.

Damián. Ahoraquieroque ustéy yo hablemos demiproyecto.

Amadeo. Cuál?

Damián. Yoestoyenamorado!

Amadeo. Puesamigoestáustedfresco.

Damián.

Y

nosabeusted dequién?

Amadeo.

No

señor: ¿qué he desaberlo?

Damián. Puesestoyenamorado

porquepuedeque lleguemos usted yyo ávivirjuntos.

Damián. Váyase usted alinfierno!

Amadeo. Si misplanes serealizan...

(Peronocreoquedebo decirnadatodavía;

mas

valeguardarsilencio.) Damián. Digausted, caballerito:

es estobroma, ó¿qué esesto?

Amadeo. Puesesclaro: señor.

Damián. Bien:es que yoá ustéletemo

como

áunaespada desnuda.

Amadeo. Pues soyuninocentuelo!

Damián.

Á

tutíaquetede paralibros.

Amadeo. Conque hablemos deeseproyecto deusted.

Damián. Puesseñor, bien. Mi proyecto esdeclárameá Isabel porescrito.

Amadeo.

Muy

bien hecho.

Damián. Pero

me

ha dedarusted palabra decaballero derespetarla.

Amadeo. ¡Pues cloro!

deIsabel.

Amadeo.

Damián.

Amadeo.

¡Cuánto

me

alegro!

Caramba!por qué?

¿Por qué?

¡siseñor! siyo respeto siempreálosmayoresen

(35)

edad, sabery gobierno.

Damián. Corriente,pues ahora usted queestá

mas

prácticoenesto pondrálaminuta.

Amadeo. ¿Cómo?

Damián. Laminuta.

Amadeo. (¿Qué seráeso?) Damián.

Que me

dicteustedlacarta.

Amadeo, ¡Ah! noseñor, niporpienso, yoenmi vidahe escrito á nadie, y ámujeres

mucho

menos Damián. Estoy, no ha querido usted

soltarprenda... yacomprendo, podíallegarámanos

de alguno...

Amadeo. ¿Qué?

Damián. Bueno, bueno

Puesbien, yolaescribiré;

peroustedledará luego unpar detoques,¿verdad?

un par detoques maestros!

Amadeo, (Puesábuenaparte viene.) Damián. Venga usted.

Amadeo. No; yo

me

quedo aquí.

Damián. Tiene usted razón, nohabía yo dado enello!

Si nosvenjuntos,podrian conocer... (tieneuntalento;) pues aguarde usted aquí, quevoyá escribirlay vuelvo.

ESCENA

XIII.

AMADEO,luegoISABEL.

Amadeo. Pues,señor,nohaydudaalguna esteseñorseha propuesto hacermeperdereljuicio.

¡Ylacartaesun buen medio!

Sino

me

dieravergüenza tambiénhariayoeso;

(36)

— 58 —

le escribiríauna carta áAmalia .. Cá!do

me

atrevo;

voyá ponermil sandeces!

Calla!¿quiénseacerca? creo (Mirando porelforo.)

queeslahermana!sí,la misma:

siyo notuvieramiedo,

iepediríala

mano

de Amalia, y...yo

me

resuelvo;

voyáhablarlacon franqueza.

¡Quédiablos! sino

me

arriesgo nosacarénada enlimpio;

ea, valor!

(Isabelsaliendoporel foro.)

Isabel. Caballero,

su postillónde usteddice queelcoche está ya compuesto.

Amadeo.

Que

está ya...(Válgame Dios!

esteesotrocontratiempo.) Isabel. Siento quehayaustedperdido

unospreciososmomentos quehubieransidoempleados en inventar otrosmedios deconquista! otrosrecursos quetuvieranmasefecto quelosque haempleadousted con Pepa.

Amadeo. (Lo estaba viendo.) Señora,¿esposible?ella le ha dichoá usted...

Isabel. porcierto:

todito

me

lo ha contado;

que ustedleofreció dinero, que luegoseechóá suspies haciendo mil aspavientos, enfin, todito; y usted perdonarási

me

atrevo á decirlefrancamente quees ustedpródigo enesto.

Amadeo. Peroseñora,porDios!

y usted locree?

Isabel. Niporpienso,

(37)

59

ustéha queridoreírse yno mas.

Amadeo.

Tampoco

eseso;

ylaprueba deelloes que yoteniadeseos de hablar con usted ásolas.

Isabel. Conmigo?(Vaya,esto eshecho!

ahora

me

vaáenamorar.) Amadeo. Amalia,por

me

arriesgo

ápasareste malrato.) Pues,señor, esunsecreto quees preciso queusted,sepa.

Isabel. (Masvaletomarlo ájuego.) Amadeo. Yquéajena estará usted...

Isabel. Quédisparate! al

momento

lohe sospechado.

Amadeo. Deveras?

¿lo sabeusted?

Isabel. Por supuesto,

va usté adecirme sinduda que estáenamorado, ciego...

AMADEO. (Echándoseásuspies.)

Ay, señora de mialma!

yasabeustedmi secreto!

señora, yola adoro.

ESCENA XIV.

DICHOS, D.DAMIAN,conun papelen lamano.

Damián. Aquíestá...¿pero quéveo?

(ViendoáAmadeoá lospiesdeIsabel.)

Amadeo. (Levantándose.)

Jesús! qué demoniodehombre!

Damián. Sepuedesaberquées esto?

¿quésignificaeste paso?

Isabel. Nada, que don

Amadeo me

haceunadeclaración.

Amadeo. Cómo?

Damián. Esposible? y yonecio que mientrasél lahace aquí

(38)

— 40 —

(Enseñandoelpapel.) Isabel. Usted también?

Amadeo.

Don

Damián!

Damián. Váyaseustedal infierno?

ustednotiene palabra.

Amadeo. Peroóigameusted primero...

Damián.

En

mividahevisto un hombre

mas

amigodejaleos!

Me

ofrecióustedrespetar...

Amadeo.

Y

así loharé...

Damun. Ya

loveo!

Amadeo. Si esunadeclaración indirecta!

Damián. Cornoes eso?

Á

ver, expliqúese usted.

Amadeo. Esoesloqueyodeseo.

Si yo

me

arrojé á sus pies fué solo conelobjeto desuplicarlequehablase pormí á suhermana.

Damián.

No

creo

semejantecosa.

Amadeo. Cómo!

¿no

me

creeusted?

Damián.

Á

otroperro!

ámí

me

engañandosveces, perolatercera niego!

Isabel. Esunadisculpavana.

Amadeo. Repitoque yoáquien quiero es áAmalia.

Damián.

En

unahora

tresmujeres! Dios eterno!

es verdadqueyanoquedan

mas

enlacasa.

Amadeo. (Mequemo.)

Señores, porcaridad...

Damián.

Y

ahora nosdicetan fresco, quees Amalia...

Amadeo.

Y

lorepito

una vez,y dos yciento!

Damiax.

Á

ustedsele hafigurado que aquí estamos en Socúellamo?,

(39)

41

donde engañóusté álas hijaslasobrinadelmédico?

Isabel.)Figúreseusted,queun día...

Bien;nohacefaltasaberlo.

Pero Amalia vieneaquí, ahora nosconvenceremos;

y puesto que ustedlaadora exijoqueaquíal

momento

seha dedeclarar usted, y en nuestrapresencia.

Cielos!

yoestoyenun compromiso!

aquí delante...

Silencio!

ESCENA XV.

DICHOS,AMALIA yPEPA.

Damián, (t™vendoáAmalia delamano.) Amalia;estecaballero dicequetequieremucho.

Empieceusted, queya escucho.

Amadeo. (Este

hombre

esun majadero.) Damián. Usted nos ha dicho ahora

queestáenamorado de e]Ia.

Amadeo. Sí,pero usted

me

atropella...

Isabel. Sino esverdad!

Amadeo. Sí, señora!

que

me

gusta mucho!

Isabel.

Y

quién

nole gustaráalseñor en siendomujer?

Amalia. ¡Qué horror!

Pepa.

Yo

le he gustado también yquisohacermeunregalo.

Amadeo. Peroqué

mas

puedo hacer quepedirla pormujer?

Amalia. Sino fueraustedtanmalo nos casaríamos pronto.

Amxdeo. Yomalo?

Amalia. (p0rd. Damián.) El señorlo sabe.

Isabel.

Damián.

Amadeo.

Damián.

(40)

Damián. Suhistoriade ustedesgrave conesacara de tonto.

Y

enfin,vamosáabreviar,

¿áqué ha venidousté aquí?

¿porquién viene usté?

Amadlo.

A

yde mí!

noloacabo de explicar?

Damián. Mentira! ustéhahechoel amor átodas lasdeestacasa.

Amadeo. ;Vo!

Isabel. Usted.

Amadeo. ¿Quéesloque

me

pasa?

¡yohaciendo deseductor!

Damián. Üsled corremasqueungalgo, peroámí no

me

lada,

¿áquéviene usted acá?

porque usted vieneporalgo!

Amadeo. Vengopor Amalia.

Damián. No!

Amadi-o. Pues por suhermana.

Isabel. Tampoco!

Amadeo Pues por Pepa.

Pepa. Estáusted loco?

Amadlo, (á Damián.)Pues por usted! se acabó!

Damián. ¡Un demonio!

Amadeo. Estoysudando

como

un pollo!

ESCENA ULTIMA.

DICHOS yD CARLOS,que vieneporelfondo.

Amadeo, cirios-) Primomío!

Sácame túdeestelio,

miraque

me

estoyahogando!

Dicen quesoyun tunante, hazles verlo quesoy yo.

Carlos. Pues señor, lafarsano puedeseguir adelante.

(PorDimían.) Alseñordebes, yá ^'

lamalísimaopinión

(41)

— 43 —

que han formadocon razón estao señorasdetí.

DoiDamián, quetiene elvicio

,

jiar.no.) nolotomeustedámengua, de procurarquasulengua

éstJsiümpro :iejercicio, tinpczó á hacQi unrelato do ihistDri-j, yJa /erdad, no v.isorj

pura : stickir miretrato hecho LiqueHumanera,

qi.o Lii pocohonortíiehacia, porqujuna cosaseria

llamarme ámícalavera, y otratenerme en concepto de

hombre

sin féy sinamor, libertino, seductor,

eso esloqueyonoacepto.

Porlotanto,yohe mentido.

Todos. (Jué?

Carlos. Miprimo,queestá aquí, noes calavera:yo fui calavera... enbuensentido.

Isabel.

Qué

diceusted?

A

mAi)eo. Conquetú fuistelacansa de todo?

Amalix. Ay, quéalegría!

Carlos, (á Amadeo.)

De'modo

quehasestadohaciendo el bú.

Amadeo

Pero por quéesa'ocurrencia?

Laklos. Porquequeríaagradar enesta casa,y pasar

porun

hombre

sin conciencia...

Isabel. Buenchasco!

Carlos. Isabel.) Yo

me

someto

el castigo.

Amalia. (Abrazandoá Pepa.)Ay, Pepamia!

Damián. Perosiyolodecia!

esteesun ñoño completo.

Amadeo. Amalia!

Amalia. Amadeo.

Amadeo.

l>

o5m

(42)

— 44 —

sinhablarnos!

D

amián, cárlos.) Vaya,vaya.

conqueusted?... quétallaplaya de Sau Sebastian? yel baño?

Carloc. Selocontaréáusté alpunto...

Damián. Bien.

Carlos. Con unacondición.

Damián. Bien; ¿cuál es?

Carlos. mimediación

de usted paracierto asunto.

Damián. Lo queusted quiera.

Carlos. (ÁIsabel.) Isabel, vaá intercederdon Damián;

yo la

amo

áustedconafán, conun almaardienteyfiel.

Damián. Caramba!este

me

disputa su amor.

Isabel, (áCarlos.) Es debuena fé?

Carlos. Selojuro!

Amadeo, (áDamián.) Digausté,

¿notrae ustedlaminuta?

DAMIAN. (Á Amadeo)

Déjemeustéenpaz.

Amalia. Quéescucho?

mi tutor quiere ámihermana.) Carlosy Pepa. Sí?

Damián. Porque

me

dalagana!

hombre, ¡mireustedquees mucho!

Carlos. Puesbien,ellaelegirá

si eslibresucorazón.

Damián.

Me

sometoálaelección.

Isabp:l.

Don

Damián,usted será

como

tutorexcelente;

perono

como

marido.

Damián. Basta: usté esel preferido,(Á cários.) Isabel.)

haceustedperfectamente.

PEPA. Amadeo.)

Perdoneusted, caballero;

noacepté eldinero yo queusted

me

ofrecía,no porque

me

sobraeldinero,

(43)

— 4o —

que hoy estánlasbolsas lacias yenjutas,queesundolor.

AMADEO. (Dándole dinero.) kj,tomeusted.

Pepa. .

No

señor.

(Tomandoel dinero.)

Vaya, bien;pues muchas gracias.

Carlos. Perdona, primo, loque

te he causadoápesarmió.

Damián.)

Y

usted cuandoveaal tio...

Damián. Buenascosas le diré.

Carlos. Pues cuandoleveausté...

Damián.

Que

es siempreála horaque almuerza.

Carlos. Encárguele

usUd

que ejerza poder sobre su sobrino, quesehavuelto unlibertino!

Amadeo. Sí, unlibertino álafuerza.

(Alpúblicoyseñalando á Cárlos.) Señores,caíensus redes;

¿lesgustaá ustedesmicara?

Yo

creo que noes

muy

rara, salvo la opiniónde ustedes.

Público mió, tú puedes, tomándolo

muy

ápechos, devolverme mis derechos ydejarprobado aquí quesoy bueno,porquesí,

conlacaray conloshechos.

FIN.

(44)
(45)

ADICION

AL CATÁLOGO DE

l.°

DE OCTUBRE DE 1873.

* Prop. que

títulos. Actos. autores. GQfresüonde

COMEDIAS Y DRAMAS.

Torrigiano i Luis Montoto yVelillaRodrignez.. Todo.

La cara ylos hechos i Ricardo dela

Vega

»

ZARZUELAS.

Lacopa de pkta. 2 Perillán Buxó, Pastorfido y Pina

Domiuguez 3.a p.

m

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