La Ética trascendental de Ludwig Wittgenstein
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(2) INTRODUCCIÓN.. El objetivo del presente trabajo es lograr una mayor comprensión acerca de una de las partes menos estudiadas del pensamiento de Ludwig Wittgenstein: la ética. Pese a la existencia de diversos trabajos acerca de la cuestión, en numerosas ocasiones se obvian diversos elementos de suma importancia. Por este motivo, nos proponemos analizar con detalle el planteamiento ético de Wittgenstein; introduciendo todos aquellos aspectos que son cruciales para su comprensión. El primer punto que es necesario establecer para garantizar un desarrollo correcto de esta tarea consiste en delimitar cuales serán las obras que analizaremos. Principalmente nos centraremos en los siguientes tres escritos: el Tractatus Logico-Philosophicus, los Notebooks 1914-1916 y “A Lecture on Ethics” 1. No obstante, el TLP2 es la obra de mayor relevancia dentro de la selección realizada. Por este motivo, durante el transcurso del trabajo el TLP será nuestro punto de partida para abordar las diversas cuestiones que se plantearán. Aclarado esto, para la consecución del objetivo planteado proponemos dividir el trabajo en dos grandes núcleos temáticos –cada uno de ellos con sus respectivas secciones–. Por un lado, presentaremos aquellas cuestiones que no conciernen estrictamente a la ética, pero cuya exposición es necesaria para el desarrollo posterior. En primer lugar, introduciremos un apartado preliminar acerca de la concepción del mundo, el lenguaje, el pensamiento y la lógica en el TLP. Con ello únicamente se pretende exponer aquellos elementos más relevantes sin adentrarnos en debates que no conciernen a las pretensiones fijadas aquí. En segundo lugar, nos centraremos en analizar el debate existente en torno a cómo debemos interpretar las proposiciones del TLP, siguiendo la propuesta de McGinn 1. Cabe notar que “A Lecture on Ethics” no es un escrito propiamente dicho. Es una transcripción de una conferencia que realizó Wittgenstein entre 1929 y 1930 y que fue publicada posteriormente en The Philosophical Review. Sin embargo, durante el presente trabajo será tratado como un escrito para facilitar la exposición. 2 En adelante se utilizará TLP como una abreviatura de Tractatus Logico-Philosophicus y nos referiremos a los Notebooks 1914-1916 únicamente como Notebooks. A ello cabe añadir que cuando se cite el TLP únicamente especificaremos la obra y el número de la proposición entre paréntesis –por ejemplo: (TLP 6.54)–. También se recurrirá a este modelo para señalar en que proposiciones nos apoyamos para realizar determinadas afirmaciones. En el caso de las citas fuera del cuerpo del texto únicamente especificaremos el número de la proposición al inicio de la cita. Finalmente, para citar los Notebooks estipularemos la obra mediante la abreviatura ‘Nb’ y presentaremos el número de la entrada correspondiente entre paréntesis –por ejemplo: (Nb, 6.7.16)–. Dicho modelo también será utilizado para las citas fuera del texto y para señalar en que entradas nos respaldamos para realizar ciertas afirmaciones.. . 1 .
(3) (1999). La resolución de esta problemática es crucial si se pretende abordar cualquier aspecto del TLP correctamente. Por otro lado, aclarados estos aspectos preliminares, dirigiremos nuestra atención a aquellas cuestiones que conciernen directamente al planteamiento ético de Wittgenstein. La primera tarea consistirá en analizar cómo se caracteriza la ética en el TLP y en “A Lecture on Ethics”. Únicamente así podremos entender por qué la ética es trascendental y, de este modo, proceder a estudiar las diversas cuestiones que atañen a la ética. A continuación, indagaremos en la posibilidad de la existencia de un sujeto propio de la ética y si éste posee alguna relación con el sujeto metafísico planteado en el TLP. A su vez, dicha tarea implicará realizar una crítica a la propuesta de Tejedor (2012); éste defiende que la ética wittgensteiniana no posee sujeto. Posteriormente, analizaremos los diversos elementos que componen la ética que aparece en el TLP. Para ello propondremos que la ética descansa sobre dos pilares fundamentales: la voluntad y el sentido de la vida. En torno a estos dos elementos centrales introduciremos las otras diversas cuestiones que surgen –como la visión del mundo sub specie aeterni–. En la cuarta sección, presentaremos el debate en torno a cómo debe ser entendida la ética dentro del TLP, es decir, qué función desempeña y qué importancia debemos otorgarle. De este modo, será necesario presentar la lectura ética que se ha realizado del TLP y los problemas que comporta dicha interpretación. También, haremos una breve mención a la concepción de lo místico que presenta Wittgenstein. Finalmente, realizaremos una recapitulación de aquellos puntos más importantes del trabajo que son necesarios para entender el planteamiento ético de Wittgenstein. De este modo, podremos mostrar como el presente escrito cumple con el objetivo establecido al inicio.. . 2 .
(4) I. MUNDO, LENGUAJE, PENSAMIENTO Y LÓGICA EN EL TLP.. Para garantizar una exposición clara de todas las cuestiones que se pretenden abordar en este presente trabajo es necesario un breve recorrido por algunas de las ideas más generales que nos presenta Wittgenstein en el TLP. En concreto, vamos a centrarnos en la ontología, la filosofía del lenguaje, la epistemología y la lógica que se presenta en dicha obra. Únicamente realizaremos una aproximación a aquellos aspectos más relevantes y que son de interés para el desarrollo posterior. No entraremos en detalles extremadamente específicos ni en los grandes debates y problemáticas que han surgido al respecto, ya que exceden las pretensiones fijadas en el presente trabajo. Sin embargo, si no tenemos una comprensión básica de estos elementos será extremadamente difícil abordar la ética o el debate en torno a cómo debemos interpretar las proposiciones del TLP. Nuestro punto de partida para afrontar esta tarea lo encontramos en la primera proposición del TLP, donde Wittgenstein nos dice lo siguiente en torno a la noción de mundo: “El mundo es todo lo que es el caso” (TLP, 1). Es decir, el mundo está compuesto por todo aquello que sea el caso, y no por aquello que no sea el caso. A su vez, “los hechos determinan lo que es el caso y también todo cuanto no es el caso” (TLP, 1.12). Por lo tanto, el mundo vendrá determinado por la totalidad de los hechos3. El mundo ya no es un conjunto de objetos o cosas de carácter estático, sino que se descompone en hechos que poseen un carácter contingente4. A ello debemos añadir un rasgo importante en torno a los hechos que componen el mundo: algo puede dejar de ser el caso o no y, a su vez, que todo lo demás permanezca igual (TLP, 1.21). El mundo se compone por todos los hechos, no por un hecho u otro en concreto, es la totalidad de los hechos; que algo permanezca o perezca no conlleva, necesariamente, que los demás hechos deban variar de algún modo5. Realizada esta aproximación inicial a la noción de ‘mundo’, dirijamos la atención a examinar qué entiende Wittgenstein exactamente por ‘hecho’ y ‘el caso’. En primer lugar, existe una equiparación entre ‘hecho’ y ‘el caso’ (TLP, 1.12, 2)6. En la segunda proposición se nos dice que “lo que es el caso, el hecho, es el darse efectivo de estados de cosas” (TLP, 2). 3. Estos hechos se darán en el espacio lógico (TLP, 1.13). Es importante incidir en que los objetos, las cosas, tendrán un papel dentro del mundo; no son eliminados. 5 No existe una relación causal entre todos los hechos que componen el mundo. 6 En adelante se utilizarán indistintamente ambas nociones, a no ser que se afirme lo contrario. 4. . 3 .
(5) Estos estados de cosas, a su vez, son relaciones entre cosas, entre objetos7. Por lo tanto, los hechos serán el producto del darse efectivo de las relaciones entre objetos que no pueden darse de forma independiente. Es decir, está en la esencia del objeto existir en los estado de cosas, pero de ningún modo podrá darse independientemente de otros objetos (TLP, 2.0122). Aunque, a pesar de ello, los objetos son simples y conforman la sustancia del mundo (TLP, 2.02, 2.021). Estos objetos conforman la única forma fija del mundo (TLP, 2.023), la substancia del mundo, aquello que persiste y se mantiene estático. Por lo tanto, “el objeto es lo fijo, persistente; la configuración es lo cambiante, inestable” (TLP, 2.0271); pero recordemos que será lo segundo, la configuración de los objetos y cómo se interrelacionan en los estados de cosas, lo que conforma el mundo8. Detrás de ello hay una consideración de suma importancia: la sustancia del mundo no puede poseer propiedades materiales, ha de mantenerse de una forma estática y persistente. Únicamente podemos afirmar que poseen una propiedad interna que se limita al hecho de que “contienen la posibilidad de todos los estados de cosas” (TLP, 2.014). Pero en ningún caso podemos representarnos los objetos fuera de su configuración en estados de cosas (TLP, 2.013). Consecuentemente, los objetos únicamente podrán poseer propiedades materiales, propiedades externas, cuando estén configurados en los estados de cosas (TLP, 2.0231). En resumidas cuentas, los objetos conforman la sustancia del mundo pero únicamente podremos concebirlos cuando estén relacionados con otros objetos en estados de cosas. En este punto surge una cuestión que hemos estado postergando hasta este momento: ¿Qué vínculo presenta toda esta ontología expuesta con la filosofía del lenguaje, la epistemología y la lógica? Para dar con una respuesta satisfactoria, en primer lugar, es necesario entender el planteamiento de Wittgenstein acerca de la figuración. Éste nos explica que nos hacemos figuras de los hechos (TLP, 2.1); son un modelo de la realidad, representan los posibles estados de cosas en el espacio lógico (TLP, 2.11, 2.12)9. Por lo tanto, las figuras son modelos lógicos que nos hacemos del mundo10. La legitimidad del figurar recae sobre la relación existente entre la figura y lo figurado. “Lo que cualquier figura, sea cual fuere su forma, ha de tener en común con la realidad para poder siquiera –correcta o falsamente– figurarla, es la forma lógica, esto es, la forma de la realidad” (TLP, 2.18). Es necesario que la figura y lo figurado presenten la misma forma lógica para que cualquier tipo de figuración sea posible – 7. En adelante ‘objeto’ y ‘cosa’ serán equivalentes (TLP, 2.01), siempre y cuando no se estipule lo contrario. Dicha cuestión atañe a cómo es el mundo, no qué es el mundo. 9 El espacio lógico es el lugar que permite la apertura de posibilidad de una existencia (TLP, 3.411), es el lugar que posibilita que se den los hechos que conforman el mundo. 10 Recordemos que la realidad en su totalidad es el mundo (TLP, 2.063). 8. . 4 .
(6) independientemente de si concuerda o no con la realidad 11 –. El sentido de una figura proviene, entonces, de aquello que representa (TLP, 2.221). Ahora, su verdad o falsedad dependerá de si concuerda su sentido con la realidad (TLP, 2.222). La importancia de la figuración recae en su relación con la posibilidad del pensamiento y del lenguaje. Wittgenstein argumenta dicha consideración en las siguientes proposiciones: 3 La figura lógica de los hechos es el pensamiento. 3.01 La totalidad de los pensamientos verdaderos es una figura del mundo. 4.01 La proposición es una figura de la realidad. La proposición es un modelo de la realidad tal como nos la pensamos.. De este modo, existe un vínculo entre la ontología, la filosofía del lenguaje y la epistemología en el TLP. A su vez, la lógica ocupa un rol primordial en toda esta relación: la forma lógica es aquello que tienen en común el pensamiento y el lenguaje con la realidad. Es decir, la figura –el pensamiento y las proposiciones– y lo figurado necesariamente han de compartir la misma forma lógica. Dirijamos la atención ahora a algunas de las cuestiones en torno a la filosofía del lenguaje, la epistemología y la lógica. El presente análisis abordará: en primer lugar, la concepción del lenguaje de Wittgenstein; en segundo lugar, la caracterización del pensamiento; y, finalmente, algunos elementos de la lógica. Para ello nos serviremos del artículo “Onthology and Method in Wittgenstein’s Tractatus” de Daniels y Davison (1973). El lenguaje es concebido como la totalidad de las proposiciones (TLP, 4.001), por lo tanto, averigüemos en qué consisten éstas. A la hora de determinar qué compone el mundo hemos diferenciado entre dos categorías ontológicas básicas que son necesariamente diferentes: hechos y objetos12. Marcada esta división, Wittgenstein presenta un método ontológico que consiste en “showing the fundamental categories of being through a language that mirrors the world” (Daniels & Davison 1973: 233). De este modo, encontraremos también en el lenguaje13 una distinción importante entre hechos y objetos. 3.144 Pueden describirse estados de cosas, no nombrarse. (Los nombres semejan puntos, las proposiciones flechas, tienen sentido).. 11. Con ello únicamente hacemos referencia a que la figura que nos figuramos puede ser correcta o incorrecta (TLP, 2.21). Pero en cualquier caso será necesario que presente esta forma lógica. 12 Recordemos que serán los hechos la categoría verdaderamente importante; son éstos, y no los objetos, los que configuran el mundo. También cabe señalar que los hechos son el darse efectivo de estados de cosas, consecuentemente los estados de cosas también poseerán una relación con el lenguaje. 13 Éste lenguaje es un “perspicuous language” (Daniels & Davison 1973: 239), un lenguaje que refleja el mundo.. . 5 .
(7) 3.221 A los objetos sólo puedo nombrarlos. Los signos hacen las veces de ellos. Sólo puedo hablar de ellos, no puedo expresarlos. Una proposición solo puede decir como es una cosa, no lo que es.. Los objetos sólo pueden ser nombrados, mientras que los hechos únicamente pueden ser descritos; no es posible que se describa un objeto o se nombre un hecho. Por lo que hace los objetos, cada uno “is referred to by one and only one name (3.2, 5.53). […]If some object fails to have a linguistic counterpart, we can't say anything about it (4.0311, 4.0312)” (Daniels & Davison 1973: 235). A cada objeto individual le pertenece un nombre, y si no posee un nombre simplemente no se puede decir nada acerca de él. Por lo tanto, el significado de un nombre será el objeto al que nombra –es un significado externo–. Ahora, resuelta la equivalencia entre nombres y objetos, hallamos un problema: los objetos no pueden darse de forma independiente, sólo existen en relación a otros objetos en los estados de cosas; con los nombres ocurre lo mismo. En consecuencia, necesitamos indagar en el equivalente lingüístico que nos permita enmarcar y relacionar los nombres. Una primera aproximación la encontramos expuesta en el TLP del siguiente modo: 3.14 El signo proposicional consiste en que sus elementos, las palabras, se comportan en él unos con otros de un modo y manera determinados. El signo proposicional es un hecho. 3.141 La proposición no es un conglomerado de palabras. (Como tampoco el tema musical es un conglomerado de tonos.) La proposición es articulada.14. Así, “just as each different object is mirrored in a perspicuous language by one and only one name, so each possible fact finds its representative in one and only one proposition” (Daniels & Davison 1973: 239). Sin embargo, el sentido de la proposición es interno, al contrario que los nombres. Las proposiciones son figuras que representa un posible estado de cosas. De este modo, su sentido es aquello que representa, es decir, su sentido “es su coincidencia o no coincidencia con las posibilidades del darse o no darse efectivos de los estados de cosas” (TLP, 4.2)15. Consecuentemente, si la proposición es verdadera, entonces el estado de cosas se da efectivamente; si es falsa ocurrirá lo contrario. A su vez, dicha consideración implica que la totalidad de las proposiciones verdaderas conforman cómo es el mundo16. 14. Las proposiciones son signos proposicionales en su relación proyectiva con el mundo (TLP, 3.12). Cabe señalar que el sentido de una proposición –es decir, la representación de un posible estado de cosas– es previo a su verdad o falsedad. 16 La totalidad de las proposiciones verdaderas, a su vez, es la ciencia natural entera (TLP, 4.11). Todo aquello que se halle fuera del mundo no puede estar vinculado a la ciencia de modo alguno. 15. . 6 .
(8) Por lo tanto, el lenguaje actúa como un especie de espejo de la realidad; las proposiciones tiene una relación proyectiva con el mundo. Aquello que no posee un referente lingüístico es imposible que exista en el mundo17. Dicho esto, un elemento crucial de la proposición es que ha de poder ser contrastada empíricamente con los hechos del mundo. Para poder ser contrastada, y afirmar su verdad o falsedad, es necesario dos aspectos. Por un lado, que represente un posible estado de cosas y que los nombres que contenga posean significado. Por otro lado, debe ostentar la forma lógica que tiene en común con la realidad (TLP, 4.12)18. Aquellos usos del lenguaje que no sean acorde a lo expuesto serán considerados como ilegítimos. Por este motivo, parte de la proposición sexta del TLP de Wittgenstein centra su atención en "the nature of uses of language that do not appear to fit, or should not properly be seen as fitting, this descriptive or depictive paradigm" (Mulhall 2007: 223). Sin embargo, tras esta concepción del lenguaje existe una consecuencia implícita: los límites del lenguaje constituyen los límites del mundo (TLP, 5.6). Aquello que no puede ser dicho tampoco puede existir en el mundo. Ahora, a su vez, todo aquello que no puede ser dicho, tampoco puede ser pensado19. El pensamiento no es más que la proposición con sentido, un singo proposicional pensado (TLP, 3.5). Consecuentemente, la totalidad de los pensamientos verdaderos constituyen la figura del mundo (TLP, 3.01)20. De este modo, Wittgenstein define el pensamiento en términos lingüísticos. La figura lógica que compartían el lenguaje y el mundo también se encuentra presente en el pensamiento. Consecuentemente, el mundo, el pensamiento y el lenguaje poseerán los mismos límites. Todo aquello que se halle fuera del mundo no podrá ser pensado ni dicho. Finalmente, también es necesario una breve mención a algunas cuestiones concernientes a la lógica. La lógica es anterior a toda experiencia, antes de cómo es el mundo; es a priori y libre de toda accidentalidad, no existen equivocaciones en lógica (TLP, 5.473). Por ende, no es posible describir el mundo mediante la lógica21. A raíz de ello surge la cuestión de dónde debemos situarla. Como nos dice Mulhall, la lógica ha de ser concebida como “a framework or scaffolding –a boundary or a limit" (Mulhall 2007: 227); llena el mundo, los límites del. 17. Aunque puede existir fuera de los límites del lenguaje, fuera del mundo; pero no puede ser expresado. Una forma lógica que no puede representar, ya que la ostenta (TLP, 4.121). 19 No vamos a adentrarnos demasiado en las cuestiones epistemológicas del TLP debido a que la similitud existente entre el pensamiento y el lenguaje implicaría reiterar muchas ideas de forma innecesaria. 20 Es importante recalcar que es la totalidad de los pensamientos verdaderos y no la totalidad de los pensamientos. El pensamiento en su totalidad únicamente contiene la posibilidad de los estados de cosas que piensa (TLP, 3.02). Existe la misma situación en el caso de las proposiciones. 21 Si describiéramos el mundo mediante la lógica implicaría estar excluyendo ciertas posibilidades (TLP, 5.61). 18. . 7 .
(9) mundo son también sus límites (TLP, 5.61). La lógica es trascendental y una figura especular del mundo (TLP, 6.13)22. Sin embargo, debido al carácter de la lógica y la concepción de las proposiciones planteada por Wittgenstein, no existen proposiciones lógicas que podamos considerar como usos legítimos del lenguaje. Todas sus proposiciones son analíticas, no dicen nada (TLP, 6.11) Un ejemplo claro de ello concierne a la figura lógica que presentábamos previamente. Mediante nuestras proposiciones podemos representar la realidad, pero es imposible expresar la forma lógica que tiene en común con la realidad (TLP, 4.12). Ahora, "the propositions of logic, understood as tautologies or contradictions, are regarded by the Tractatus as degenerate or limiting cases of propositions, and hence as indicative of the limits of the world" (Mulhall 2007: 227). El hecho de que sean tautologías o contradicciones –es decir, que no nos dicen nada acerca del mundo– nos muestra donde existe el límite del mundo.. 22. Aquí entrarían aquellas cuestiones en torno a la figura lógica que ya hemos presentado previamente y que no vamos a reiterar.. . 8 .
(10) II. ACERCA DE LA INTERPRETACIÓN DE LAS PROPOSICIONES DEL TLP.. El análisis de cualquier segmento que concierna a la ética expuesta en el TLP requiere una mención previa al debate existente en torno a la interpretación de las proposiciones que componen dicha obra23. Wittgenstein plantea una concepción muy específica en torno a cómo deben ser las proposiciones. Ahora el problema surge cuando las proposiciones que escribe no respetan fielmente su propia propuesta. Es decir, las proposiciones que encontramos en el TLP no pueden ser consideradas como proposiciones legítimas –constituirían un mal uso del lenguaje–. Consecuentemente, es necesario plantear una lectura que permita superar esta incongruencia y, de este modo, interpretar la obra correctamente. Para ello proponemos el siguiente análisis: en primer lugar, examinaremos de forma general cómo concibe las proposiciones Wittgenstein; en segundo lugar, presentaremos las dos interpretaciones tradicionales para la resolución del problema planteado; en tercer lugar, mostraremos aquellos elementos problemáticos que conducen a la necesidad de la interpretación propuesta por McGinn; finalmente, introduciremos una matización en torno a la noción de metafísica. Para hacer frente a la primera tarea el análisis de Mounce (1982) en Introducción al “Tractatus” de Wittgenstein será suficiente para exponer esta cuestión correctamente. La legitimidad de una proposición recae, en última instancia, sobre dos elementos distintos24. Por un lado, las proposiciones necesitan seguir una forma específica y una estructura lógica para poder poseer algún tipo de sentido. Wittgenstein plantea que la forma general de las proposiciones es la función veritativa (TLP, 6, 6.001). Dicha operación es aplicada a las proposiciones elementales. A su vez, estas proposiciones elementales son una concatenación de nombres (TLP, 4.22). Ahora bien, no debemos caer en el error de considerar que son un mero agregado de nombres: éstos se encuentran interconectados entre sí (TLP, 4.221) siguiendo una cierta estructura lógica25. Un ejemplo sería «aRb», que únicamente establece una relación ‘R’ entre el nombre ‘a’ y el nombre ‘b’. Por este motivo, las proposiciones son articuladas (TLP, 3.141). 23. Para la exposición de completa este debate haremos uso del artículo de M. McGinn “Between Metaphysics and Nonsense: Elucidation in Wittgenstein’s Tractatus” (1999). Desafortunadamente, muchos trabajos acerca de la ética en Wittgenstein omiten esta cuestión, que puede conducir a complicaciones. 24 Aunque es importante notar que ambos elementos están estrechamente vinculados. 25 No se pretenden analizar exactamente en qué consiste la estructura lógica de las proposiciones; únicamente es de interés saber que toda proposición necesita poseer una cierta forma lógica para ser legítima.. . 9 .
(11) Por otro lado, como explica Mounce (1982: 49), con una estructura formal correcta las proposiciones únicamente tienen posibilidad de tener sentido. Las proposiciones son figuras de la realidad tal y como la pensamos (TLP, 4.01), consecuentemente, es necesario que se encuentren relacionadas con el mundo. Las proposiciones y los nombres que las conforman deben presentar la misma configuración que los estados de cosas y los objetos (TLP, 3.21). Es decir, los nombres operaran en la proposición del mismo modo que lo hacen los objetos en los estados de cosas. De este modo, una proposición únicamente poseerá sentido cuando represente un posible estado de cosas y los nombres que la componen posean significado (Mounce 1982: 49)26. De este modo, si retomamos el ejemplo previo de «aRb», aquí únicamente tenemos la posibilidad de sentido, ya que la estructura es legítima. Necesitamos correlacionar los diversos elementos con el mundo: «Juan ayudó a Toni»; sólo así la proposición tendrá sentido. Por este motivo, tampoco podemos incluir conceptos formales –objeto, cosa, etc.– ya que no pueden ser representados mediante una función (TLP, 4.126). Sólo pueden ser expresados mediante el nombre variable (TLP, 4.1272); es decir, diríamos “hay un libro” en vez de “hay un objeto”. Todos aquellos conceptos que no estén vinculados al mundo de modo alguno –como los conceptos formales– deberán ser entendidos como pseudoconceptos, convirtiendo a la proposición en una pseudoproposición carente de sentido (TLP, 4.1272). Las proposiciones que componen el TLP, a pesar de ser formalmente correctas, hacen uso de pseudoconceptos –conceptos formales–. Por lo tanto, al no estar correlacionadas con el mundo, constituyen un uso ilegítimo del lenguaje, convirtiéndolas en pseudoproposiciones absurdas y carentes de sentido. Wittgenstein era consciente de este problema; no es una incongruencia accidental en su obra. En las secciones finales afirma que el lector ha de ser capaz de reconocer la totalidad de las proposiciones como absurdas y alzarse sobre ellas (TLP, 6.54). En este punto llegamos al debate mencionado previamente: es necesaria una interpretación adecuada que permita solventar el hecho de que las proposiciones del TLP no poseen sentido alguno y que deben ser reconocidas como absurdas. A su vez, dicha interpretación ha de dar cuenta de la proposición 6.54 de forma satisfactoria. Tradicionalmente se establecen dos vías opuestas para intentar resolver este problema27. 26. Aunque, como señala Anscombe (1977: 19-20), con ello no debemos caer en hacer una lectura similar a la que realizó Popper y considerar las proposiciones como enunciados observacionales. 27 También se han presentado otras formas de intentar interpretar el TLP. Una de las alternativas es una lectura de la obra de Wittgenstein como si se tratara de un poema literario –como defendería Rozema (2002)–. Con ello se pretende dar con una clave interpretativa para analizar correctamente el TLP. Sin embargo, parece un tanto excesivo recurrir a un solución como ésta por diversas razones.. . 10 .
(12) Por un lado, encontramos la interpretación metafísica que defiende la idea de que existe una realidad independiente del lenguaje. De este modo, el TLP sería una obra metafísica que pretende dar cuenta de la relación existente entre el lenguaje y esta realidad independiente. Consecuentemente, las proposiciones carentes de sentido nos intentan mostrar que hay unas verdades inefables acerca del mundo. Además, la lógica del lenguaje se asienta sobre los rasgos propios de esta realidad independiente; unos rasgos que no pueden ser expresados. Por otro lado, existe una alternativa que se ha conocido como la interpretación therapeutic28. Ésta defiende que el TLP inicialmente tiene la tentación de llevar a cabo afirmaciones de carácter metafísico, pero finalmente llega a la conclusión de que esto es una imposibilidad –cualquier proposición de este tipo carecería de sentido29–. El objetivo de la obra, entonces, se reduce a evitar la tentación metafísica y, a su vez, delimitar el uso correcto y legítimo de las proposiciones. Hay un rechazo total de la idea de que puedan haber verdades inefables acerca de la realidad tras las proposiciones. Sin embargo, ambas propuestas resultan insatisfactorias por razones distintas. Para comprender exactamente aquellos puntos más débiles nos serviremos del análisis de Marie McGinn acerca de la cuestión (1999: 491-497). Por lo que hace la concepción metafísica, el problema de mayor relevancia consiste en sostener que las proposiciones ‘muestran’ una doctrina metafísica acerca de la realidad. Se genera una tensión al defender que hay una metafísica tras las proposiciones, aunque éstas carecen de sentido. Aquellos autores que han defendido esta interpretación intentan solventar dicho problema recurriendo a la distinción entre ‘decir’ y ‘mostrar’ planteada por Wittgenstein; es decir, se respaldan en un supuesto carácter ‘iluminador’ del sinsentido. Pese a ello aún se presenta como un punto problemático y de difícil resolución. La interpretación therapeutic conlleva unas consecuencias distintas, aunque igualmente problemáticas. El aspecto más importante al que debe enfrentarse consiste en la paradoja de que “the remarks of TLP as communicating nothing (because saying nothing), but as En primer lugar, no es necesario considerar poéticamente el TLP para poder llevar a cabo un análisis correcto del contenido que hay expuesto en él –como se hará evidente más adelante–. En segundo lugar, no hay ninguna alusión en la obra de Wittgenstein lo suficientemente sólida para considerar que el TLP deba ser entendido con un sentido poético. Ni tan siquiera en su correspondencia privada se nos proporcionan razones para decantarnos para seguir dicha interpretación. En tercer lugar, ordenar las proposiciones mediante una enumeración no responde a un recurso estilístico o literario; es el producto de establecer un orden lógico para conseguir una exposición más clara –tal y como se expone en la primera nota al pie de página del TLP–. En definitiva, este tipo de propuesta poética en vez de solventar el problema acerca de la interpretación del TLP, nos genera otros problemas de forma innecesaria. Por este motivo, descartaremos dicha opción para evitar complicaciones en la aproximación al pensamiento ético de Wittgenstein. 28 Mantendremos el nombre en inglés para evitar problemas de traducción. 29 Las proposiciones 1.x y 2.x son aquellas que se consideran que poseen un cierto tono metafísico.. . 11 .
(13) nevertheless bringing about the reader's realization that nothing is being communicated” (McGinn 1999: 496). Consecuentemente, el TLP acabaría siendo una obra que conduce a su propia autodestrucción, sin capacidad de generar ningún contenido que escape a éste hecho. Incluso podríamos cuestionar el por qué de su publicación, al ser un conjunto de proposiciones que no nos comunica nada exceptuando el hecho de que no comunican nada. En este punto el problema a solventar, entonces, es el siguiente: ¿A qué interpretación se debe recurrir para solventar la cuestión planteada? McGinn proporciona una opción que pretende recoger las ventajas de las dos propuestas, pero eliminando los elementos problemáticos expuestos. What we want, therefore, is an interpretation which avoids the suggestion that there are ineffable truths about reality, but which allows that there is something behind Wittgenstein's remarks; which permits these remarks to fall away completely, but which allows that the remarks accomplish something important; which avoids committing Wittgenstein to any metaphysical doctrines, but which does not fall into the paradox of self-destruction. (McGinn 1999: 496-497). Es necesario un término medio entre la concepción metafísica y la therapeutic que garantice una interpretación correcta del carácter de las proposiciones y resuelva el problema de la proposición 6.54. A esta nueva vía McGinn la llama la interpretación elucidatoria, caracterizada por abrir la posibilidad de elucidar cierto contenido tras las proposiciones del TLP sin llevar a doctrinas metafísicas. Con ello, a su vez, podemos considerar las proposiciones como carentes de sentido y abandonarlas sin poner en cuestión las diversas ideas adquiridas durante el transcurso de la obra –que nos posibilita resolver la proposición 6.54–. Por lo tanto, nos proponemos ahora analizar con más detalle esta propuesta para comprender cuáles son las ventajas que proporciona y averiguar si se presenta como una opción viable y satisfactoria. Uno de los aspectos más relevantes consiste en el criterio establecido para distinguir entre aquellas elucidaciones que serán consideradas legítimas y aquellas que serán consideradas ilegítimas. McGinn decide que “those strands that depend upon unwarranted presuppositions and misconceptions, and which have their root in a primitive idea of language that governs Wittgenstein's thought at the time” (1999: 497) deben ser consideradas como elucidaciones ilegítimas. Ahora, aquellas proposiciones que sigan esta tendencia no son ilegítimas por ser carentes de sentido, sino porque son el producto de aferrarse a preconcepciones teóricas que . 12 .
(14) evitan cualquier posibilidad de elucidación. Por lo tanto, lo que puede elucidarse de forma legítima se reduce a la siguiente selección: On the one hand, the remarks in which Wittgenstein articulates his idea of philosophy, makes use of the comparison between pictures and propositions, develops the distinction between saying and showing, or explores the role of logic, are ones which exemplify the idea of philosophy as 'essentially ... elucidations' (TLP 4. 112). (I would also include in the elucidatory core of the work Wittgenstein's remarks on 'A believes that p', on solipsism and on ethics. However, I shall not discuss these remarks in this paper). (McGinn 1999: 498). La interpretación elucidatoria, entonces, se presenta como una alternativa viable con respecto a las dos propuestas expuestas anteriormente. Permite que las proposiciones del TLP aporten algún tipo de contenido, sin llevar a afirmaciones inefables y metafísicas acerca de la realidad. Además, dicho contenido se mantiene una vez que lanzamos la escalera, que permite dotar de sentido a la proposición 6.54. Finalmente, como muestra McGinn (1999: 498), es posible observar el uso por parte de Wittgenstein de la noción de ‘elucidation’ en la proposición 6.54 y 4.11230. Es importante remarcar que esto no conlleva que las proposiciones que encontramos en 1.x y 2.x deban ser descartadas por tener un tono metafísico, tal y como se daba en la interpretación therapeutic. McGinn decide salvaguardar la ontología de Wittgenstein, pero proporcionado una nueva lectura dentro de la interpretación que ha postulado. El punto de partida es producto de una observación que realiza con respecto a la exposición del TLP: todos los elementos constituyentes del mundo acaban reflejando algún aspecto del lenguaje que se presenta posteriormente. Consecuentemente, McGinn (1999: 499) afirma que “the world that Wittgenstein's remarks appear to describe is, in fact, no more than a material picture of our language”. Es posible rescatar la ontología planteada en el TLP sin necesidad de postular una realidad independiente del lenguaje –tal y como proponía la interpretación metafísica–. De este modo, el carácter de la tarea ontológica llevada a cabo por Wittgenstein durante las primeras secciones de la obra cambia drásticamente. Ya no es una aproximación a una construcción metafísica acerca de la realidad, sino que sirve para introducir todo una serie de distinciones que serán cruciales para facilitar la comprensión de distintos elementos que. 30. . Este aspecto se observa mejor en la versión inglesa de la obra.. 13 .
(15) Wittgenstein presentará posteriormente31. Además, la propuesta de McGinn encaja con la proposición 5.6 del TLP: los límites del lenguaje son los límites de mi mundo. Sin embargo, es necesaria una aclaración de gran importancia en torno a la noción de metafísica que se ha empleado hasta este punto. El rechazo de la posibilidad de una lectura metafísica del TLP no implica la negación de la posibilidad de toda metafísica, sino de una metafísica entendida como una doctrina de verdades inefables acerca de una realidad independiente del lenguaje. Es decir, hay una oposición a la propuesta de que Wittgenstein con su obra pretendiera hacer un constructo teórico de corte metafísico acerca de la realidad. Pero, esto no excluye la posibilidad de desarrollar una metafísica que no se englobe bajo esta concepción. Durante las secciones posteriores del trabajo se hará uso de la noción de metafísica, por lo tanto vamos a detenernos a caracterizarla para evitar confusiones innecesarias. La oposición a la interpretación metafísica del TLP no implica de modo alguno que podamos excluir cierta metafísica de dicha obra. Esta negación constituiría un gran error ya que Wittgenstein emplea esta noción en diversos momentos sin pretensión de eliminar su existencia (TLP, 5.633, 5.641)32. Ahora, en estas secciones el uso que hace Wittgenstein de este concepto apunta más a la idea de estar situado fuera de los límites del mundo y del lenguaje. No es posible referir dicha metafísica a la realidad o a algo existente dentro de los límites del mundo. La noción de metafísica, entonces, adopta su sentido más literal: más allá de la física, externo al mundo. Por lo tanto, en el presente escrito no se pretende desentramar una supuesta metafísica que no aparece en el TLP para realizar una lectura de la obra en estos términos. Únicamente se hará uso de la noción que Wittgenstein plantea en torno a las cuestiones que surgen tanto en el TLP como en otros textos –por ejemplo, los Notebooks33–.. 31. No se pretende analizar aquí como afecta cada aspecto en concreto debido a que excede las pretensiones fijadas aquí. Para más información consúltese: McGinn, M. (1999): “Between Metaphysics and Nonsense: Elucidation in Wittgenstein’s Tractatus”, The Philosophical Quarterly, 49 (197), pp. 499-511. A su vez, dicha exposición permite observar como es posible reinterpreta la primera sección de este trabajo desde una lectura elucidatoria. Sin embargo, la razón por la que se ha omitido esta cuestión previamente se debe a que únicamente era de interés una exposición básica de las ideas de Wittgenstein necesarias para el desarrollo posterior, sin entrar en problemáticas específicas. 32 Aunque si pretende limitar su expresión (TLP, 6.53) 33 En adelante, cuando se afirme la existencia cualquier aspecto que pertenezca a la dimensión metafísica no se estará hablando de una existencia dentro de los límites del mundo –a no ser que se especifique lo contrario–.. . 14 .
(16) III. LA CARACTERIZACIÓN DE LA ÉTICA.. A la hora de aproximarnos a la Ética34 de Wittgenstein proponemos diferenciar entre cuatro núcleos temáticos: la caracterización de la Ética, la consideración de si existe un sujeto propio de la Ética, la voluntad y el sentido de la vida y, finalmente, la función de la Ética dentro del TLP. En esta sección se abordará el primero de estos cuatros temas, es decir, cuál es la naturaleza de la Ética. Dicha caracterización de la Ética realizada por Wittgenstein se halla principalmente en dos escritos diferentes: el TLP y “A Lecture on Ethics”. Para garantizar un desarrollo correcto de la presente tarea dividiremos nuestro análisis en dos partes: primero, nos centraremos en la exposición que aparece en el TLP y, posteriormente, recurriremos a “A Lecture on Ethics” para ampliar nuestra comprensión acerca de la Ética. Aclarado esto, dirijamos la atención al siguiente conjunto de proposiciones del TLP 35: 6.4 Todas las proposiciones valen lo mismo. 6.41 El sentido del mundo tiene que residir fuera de él. En el mundo todo es como es y todo sucede como sede, en él no hay valor alguno, y si lo hubiera carecería de valor. Si hay un valor que tenga valor ha de residir fuera de todo suceder y ser-así. Porque todo suceder y ser-así son causales. Lo que los hace no-causales no puede residir en el mundo; porque, de lo contrario, sería casual a su vez. Ha de residir fuera del mundo. 6.42 Por eso tampoco puede haber proposiciones éticas. Las proposiciones no pueden expresar nada más alto. 6.421 Está claro que la ética no resulta expresable. La ética es trascendental.36. El planteamiento Ético de Wittgenstein, entonces, dista de las concepciones más usuales: está situada fuera del mundo, es una Ética trascendental. El razonamiento que se halla tras 34. Únicamente durante esta sección se mantendrá una diferenciación entre ‘Ética’ y ‘ética’. Con ‘Ética’ nos referimos a aquella que plantea Wittgenstein tanto en el TLP como en “A Lecture on Ethics”. Mientras que ‘ética’ será utilizada para hacer referencia al significado más común de esta noción. Por este motivo, en el título del trabajo aparece ‘Ética’ y no ‘ética’. 35 También existe una última proposición que concierne a la cuestión de si existen leyes Éticas. Sin embargo, vamos a presentarla más adelante para que su contenido esté contextualizado. 36 Aquí únicamente se utiliza ‘ética’ debido a que es una cita directa, pero debería ser entendida como ‘Ética’.. . 15 .
(17) ello es consecuencia de toda la exposición previa del TLP. En el mundo acaece la contingencia, la casualidad; todo lo que hay podría ser de otra forma, por este motivo ahí no puede existir valor alguno. A su vez, si el valor no puede hallarse en el mundo, será imposible que este pueda ser expresado en proposiciones. Consecuentemente, todo aquello que posea valor o concierna al sentido del mundo deberá situarse fuera de éste37 –fuera del espacio y del tiempo38–. La Ética necesariamente será trascendental y tampoco podrá ser expresable en proposiciones –ya que éstas no pueden expresar nada más alto–. De este modo, la Ética presentará una relación estrecha con lo místico, aquello que únicamente puede ser mostrado, pero no expresado (TLP, 6.522). Sin embargo, dicha caracterización resulta incompleta debido a que Wittgenstein no indaga detalladamente en esta cuestión en el TLP 39. Por ello, nos proponemos ahora analizar “A Lecture on Ethics”, donde se aclaran algunas de las cuestiones ya planteadas, además de hacerse hincapié en otros aspectos de suma importancia. El primer punto que presenta Wittgenstein concierne a cómo debemos caracterizar la Ética. Para ello recurre, inicialmente, a la siguiente definición proporcionada por Moore en Principia Ethica: “Ethics is the general enquiry into what is good" (Wittgenstein 1965: 4). Sin embargo, dicha definición es considerada como insuficiente y Wittgenstein propone una serie de expresiones que pueden ser entendidas como sinónimas para intentar mostrar las características de la Ética. Now instead of saying "Ethics is the enquiry into what is good" I could have said Ethics is the enquiry into what is valuable, or, into what is really important, or I could have said Ethics is the enquiry into the meaning of life, or into what makes life worth living, or into the right way of living. I believe if you look at all these phrases you will get a rough idea as to what it is that Ethics is concerned with. (Wittgenstein 1965: 5). De este modo, empezamos a comprender que es la Ética de forma más específica. No obstante, es necesario tener en cuenta que todas las expresiones que hemos expuesto pueden ser entendidas de dos modos: en un sentido absoluto y en un sentido relativo o trivial40. La Ética tal y como la concibe Wittgenstein concierne al sentido absoluto. A pesar de ello, analizaremos ambos sentidos, debido a que es crucial entender aquello que no es Ética. 37. Tanto aquello que posee valor como la pregunta acerca del sentido del mundo son cuestiones que Wittgenstein vincula a la Ética (TLP, 6.4, 6.41, 6.42, 6.421). 38 Por este motivo, la solución de cualquier cuestión ética necesariamente deberá estar situada fuera del espacio y del tiempo (TLP, 6.431). 39 En la sección VI del presente escrito se expondrá la razón por la cual ocurre esto. 40 Siempre que hablemos de sentido relativo o trivial y sentido absoluto o Ético de forma aislada será en referencia a como entendemos el conjunto de las expresiones expuestas en la cita previa.. . 16 .
(18) El sentido relativo únicamente hace referencia al hecho de que es relativo a un estándar predeterminado. Ante la variedad de caminos posibles, el camino correcto será aquel que sea más adecuado para el objetivo planteado. Por lo tanto, el bien relativo implicaría que algo es bueno de acuerdo con un criterio que se ha impuesto. El ejemplo que se nos proporciona en “A Lecture on Ethics” (1965: 5) consiste en el jugador de tenis. Aquél individuo que consideremos como un buen o mal jugador de tenis será con respecto a un estándar establecido previamente. Pero, a su vez, al ser un criterio relativo, en el caso de que topemos con alguien que no sepa jugar a tenis y se lo recriminemos, éste puede afirmar que él no quiere jugar bien. Por lo tanto, no estaría operando con el mismo criterio que nosotros, su decisión es ir por otro camino. Ahora, cuando nos aproximamos a aquello que Wittgenstein llama el sentido absoluto, la situación varía bastante. Anteriormente hablábamos del camino correcto relativo a un fin; en este caso nos centramos en el camino absolutamente correcto. Es decir, “the road which everybody on seeing it would, with logical necessity, have to go, or be ashamed for not going” (Wittgenstein 1965: 7) 41 . Dicho camino deberá ser tomado por todos necesariamente, independientemente de sus inclinaciones o gustos. Por tanto, mientras que el sentido relativo va marcado por la contingencia, vinculado al criterio establecido; en el sentido absoluto reina la necesidad –hay un único camino correcto–. Otro punto de divergencia se puede hallar en torno a los juicios de valor. Cuando realizamos un juicio de valor relativo ocurre algo muy peculiar: es en una mera descripción de hechos, pero con forma de juicio de valor. Por ejemplo, “Instead of saying ‘This is the right way to Granchester’, I could equally well have said, ‘This is the right way you have to go if you want to get to Granchester in the shortest time’” (Wittgenstein 1965: 6). No existe valor alguno en los hechos del mundo; y si existiera, sería carente de valor (TLP, 6.41). El conjunto total de hechos que conforman el mundo no tienen nada que ver con la Ética, con el sentido absoluto42. Tras todo lo expuesto hay una consecuencia implícita en torno a la relevancia de los hechos para la Ética. Los hechos son contingentes, todo lo que hay podría ser de otra forma. Por este motivo, es imposible que posean la capacidad de generar un juicio de valor absoluto43. En cambio, la Ética –aquello absoluto- concierne a lo necesario, al único camino 41. Nos abstendremos de proporcionar un ejemplo en este caso debido a razones que ya se presentarán más adelante. 42 Dicho aspecto afectará al vínculo existente entre la Ética y la ciencia. 43 Que, a su vez, es el único juicio de valor legítimo; el juicio de valor relativo, al estar vinculado al mundo, pierde todo valor convirtiéndose en una mera descripción de hechos.. . 17 .
(19) correcto. Por lo tanto, los hechos del mundo son irrelevantes Éticamente hablando. Hasta el punto de que Wittgenstein plantea que la descripción de un asesinato nos proporcionaría hechos que no poseen vínculo alguno a la Ética. Pese a que un asesinato pueda considerarse malo en unas circunstancias concretas, únicamente lo sería en un sentido relativo y no absoluto. “'What happens' [a happening as such] 'whether it comes from a stone or from my body is neither good nor bad'”. (Wiggins 2004: 373)44. La forma más clara de comprender esta idea consiste en el siguiente caso: imaginemos que nos encontramos a un hombre en una situación donde está en peligro de morir. La reacción común ante ello es procurar salvar al hombre en cuestión, realizando así una acción considerada como buena. Sin embargo, posteriormente descubrimos que dicho hombre era un asesino huyendo de la ley. Entonces, el carácter de la acción realizada previamente cambia drásticamente. Vemos cómo la bondad y la maldad en este caso poseen un sentido relativo; van marcados por la contingencia, no es acorde a la idea del ‘único camino correcto’ propio de la Ética. Por este motivo, no es posible realizar un juicio de valor en torno a este caso que poseyera verdadero valor, únicamente estaríamos capacitados para describir los hechos acontecidos45. Todo aquello que posea relación con los hechos del mundo no posee valor alguno para la Ética (TLP, 6.41); cómo sea el mundo es completamente irrelevante para lo más alto (TLP, 6.432)46. Por ello Wittgenstein afirma en “A Lecture on Ethics”: Facts, facts, and facts but no Ethics. And now I must say that if I contemplate what Ethics really would have to be if there were such a science, this result seems to me quite obvious. It seems to me obvious that nothing we could ever think or say should be the thing. That we cannot write a scientific book, the subject matter of which could be intrinsically sublime and above all other subject matters. I can only describe my feeling by the metaphor, that, if a man could write a book on Ethics which really was a book on Ethics, this book would, with an explosion, destroy all the other books in the world. (1965: 7). 44. Es decir, no es ni bueno ni malo en un sentido absoluto, en un sentido Ético. Es de suma importancia remarcar que Wittgenstein no excluye la posibilidad del bien y el mal en su sentido relativo. “Wittgenstein's 1929 'Lecture on Ethics' makes it clear that he was perfectly prepared to allow goodness or badness 'in the trivial or relative sense' to reside in the world” (John 1988: 373). Pero son relativos y no poseen valor porque operan dentro del mundo. De ningún modo se afirma que todo aquello que se vincule al sentido relativo deba ser eliminado; únicamente intentamos clarificar que son irrelevantes desde para la Ética. 46 Posteriormente veremos las consecuencias de ello en la posibilidad de formular algo como una ley Ética. Wittgenstein cuestiona la legitimidad de éstas, ya que ante una ley Ética podríamos plantear la pregunta: ¿Y qué si no lo hago? (TLP, 6.422). La Ética no se verá reflejada en nuestras acciones en el mundo, afectando así a la posibilidad de formular leyes. 45. . 18 .
(20) La ética, generalmente, se vincula a nuestras acciones en el mundo –incluso en los casos más extremos como la ética formal de Kant–. Pero es evidente que en el presente caso la cuestión es diferente: estamos ante una Ética trascendental que no tiene nada que ver con los hechos del mundo, de ahí la imposibilidad de hacer algo como una ciencia Ética. Por este motivo, su expresión mediante proposiciones se verá afectada, no es posible escribir un libro de Ética. Aquí hallamos otra diferencia el sentido relativo o trivial y el sentido absoluto o Ético: la posibilidad de su expresión en proposiciones. Wittgenstein argumenta que “all the facts described would, as it were, stand on the same level and in the same way all propositions stand on the same level. There are no propositions which, in any absolute sense, are sublime, important, or trivial” (Wittgenstein 1965: 6). Del mismo modo que los hechos no poseen ninguna relevancia Ética, las proposiciones tampoco. Entendida su concepción de las proposiciones, es simple comprender porque no pueden expresar nada Ético. La Ética es trascendental y no se refleja en el mundo, no hay ningún hecho en el mundo que podamos considerar Ético. En consecuencia, cualquier proposición Ética se convertiría en una pseudoproposición carente de sentido, al utilizar pseudoconceptos que no poseen ningún referencia al mundo. La metáfora empleada en “A Lecture on Ethics” consiste en concebir las proposiciones como un vaso. Éste únicamente tiene una capacidad limitada y hablar de Ética sería el equivalente a intentar verter un litro de agua en un pequeño vaso: sobrepasaríamos sus límites. Conjuntamente a ello, cualquier proposición Ética carecería de valor porque todas las proposiciones poseen el mismo valor, y ese valor es nulo e inexistente (TLP, 6.4, 6.41)47. Este punto es esencial para entender por qué surge la Ética dentro de la proposición sexta del TLP. El planteamiento inicial de esta proposición concierne a la forma general de las proposiciones. Posteriormente Wittgenstein delimita una serie de usos ilegítimos del lenguaje. La Ética únicamente constituye un ejemplo más de cómo no debemos utilizar las proposiciones –debido a su carácter trascendental–. Por lo tanto, todo el contenido Ético del TLP se enmarca en una tarea más amplia: aclarar el uso correcto e incorrecto de las proposiciones48. La imposibilidad de la expresión de la Ética se hace aún más manifiesta cuando Wittgenstein intenta plantear una serie de experiencias que considera que pueden transmitir lo que él entiende por valor absoluto o Ético. Estas experiencias son reducidas a tres: lo 47. Ahora, esta tendencia de intentar expresar algo Ético es calificada por Wittgenstein (1965: 11-12) como una tendencia humana y común. 48 Esta idea será crucial para la sección VI del presente escrito.. . 19 .
(21) extraordinario que es que exista algo cuando nos preguntamos acerca de la existencia del mundo, el sentimiento de total seguridad y el sentimiento de culpa. Sin embargo, las tres expresiones constituyen usos inadecuados del lenguaje49. El problema reside en que son símiles, pero los símiles suelen ser utilizados para mostrar algo. Por ejemplo, si utilizamos un símil para describir un hecho debemos ser capaces de eliminar el símil y de este modo describir el hecho en cuestión. En el caso de las tres expresiones anteriores, cuando abandonamos el símil no existe ningún hecho tras él. En consecuencia, pasan de ser símiles a ser expresiones sinsentido –nonsense–. Además, al ser experiencias debemos entenderlas como hechos describibles; por lo tanto, no pueden tener ningún tipo de valor absoluto. En definitiva, las experiencias planteadas son paradójicas, intentan expresar algo vinculado al valor absoluto pero son incapaces de hacerlo. Pero esto no se debe a que no tengamos el análisis lógico correcto o una expresión adecuada. Wittgenstein explica que “I see now that these nonsensical expressions were not nonsensical because I had not yet found the correct expressions, but that their nonsensicality was their very essence” (Wittgenstein 1965: 11). Todo aquello que intente expresar algo más alto será, necesariamente, carente de sentido. No obstante, la tendencia de ir contra los límites del lenguaje es propia del hombre que intenta hacer frente a las cuestiones Éticas. Finalmente, el último aspecto que concierne a la Ética que vamos a presentar aquí ha estado implícito tras toda la exposición previa: la distinción entre Ética tal y como la concibe Wittgenstein y la ética en sentido relativo –equiparada a la ciencia moral 50 –. Cuando hablamos de moral nos centramos en lo que se conocen como juicios morales, i.e. ‘Juan es bueno’, ‘Hitler es malo’ o si una acción específica es mala o buena. El problema de estos juicios es expuesto por Flanagan en el siguiente fragmento: They consist of the sort of fallible everyday judgments of conduct and character that ethics as lived, and ethics as a discipline, warrants, discusses, and reflects upon. Such judgments fall under ‘moral science’, as conceived by Dewey. They do not fall under ‘Ethics’ for Wittgenstein. (2011: 199)51. Por ello en el TLP se descarta la posibilidad de algo como una ley Ética (TLP, 6.422), no 49. Uno de los aspectos que señala en el texto es el uso erróneo de nociones como ‘extraordinario’ o ‘seguridad’. No entraremos en detalle en esta cuestión, para más información consúltese: Wittgenstein, L. (1965): “A Lecture on Ethics”, The Philosophical Review, 74 (1), p.9. 50 La misma noción de ‘ciencia moral’ hace evidente que la Ética no tendrá nada que ver con ella, ya que es una imposibilidad hacer una ciencia –como hemos explicado previamente–. También cabe añadir que en adelante ‘ciencia moral’ y ‘moral’ se utilizarán indistintamente. 51 También deberíamos añadir que únicamente poseen la apariencia de juicios de valor, pero al estar vinculado al sentido relativo se reducen a una mera descripción de hechos.. . 20 .
(22) existe un código Ético o una serie de preceptos que se deban seguir. No entrarán en juego juicios falibles que recaen sobre factores psicológicos y que se enmarcan dentro de un mundo marcado por la accidentalidad y la contingencia. La Ética no puede ser equiparada a la moral, no encontraremos algo como una ‘ciencia Ética’, debido a que atajan cuestiones distintas – pese a que en ocasiones utilicen un vocabulario similar52–. Por un lado, la moral estaría vinculada al sentido trivial o relativo; se centrará en el bien y el mal relativo o el valor relativo. Estará situada dentro de los límites del mundo y, consecuentemente, es expresable en proposiciones. De este modo, tiene que ver con los hechos que conforman el mundo. Por otro lado, la Ética presentada por Wittgenstein concierne al sentido absoluto. “Ethics so far as it springs from the desire to say something about the ultimate meaning of life, the absolute good, the absolute valuable, can be no science. What it says does not add to our knowledge in any sense” (Wittgenstein 1965: 12)53. Estamos ante una Ética trascendental, desvinculada con respecto a los hechos que conforman el mundo y que no puede ser expresada mediante proposiciones y no puede ser pensada. Por ello es evidente, que el sentido ordinario de ‘ética’ no es aplicable al planteamiento wittgensteiniano54.. 52. De ahí la necesidad de la distinción entre el sentido relativo y el sentido absoluto presentada. Este último elemento es de suma importancia, la Ética no nos aportará conocimiento. En gran medida puede ser entendido como una consecuencia de la imposibilidad de expresar nada ético: aquello que no puede ser expresado tampoco puede ser pensado (TLP, 5.61). 54 Este tipo de ética sería más cercana a la moral, al sentido relativo. Sin embargo, es necesaria una aclaración en torno a esta diferenciación entre moral y Ética que hemos realizado. La existencia de la Ética no implica que debamos eliminar la moral. La moral es perfectamente legítima, pero debemos entender que está circunscrita al mundo. No nos aportará nada que concierna al sentido absoluto propio de la Ética, y no podemos pretender que lo haga. La moral y la Ética, entonces, son dos cuestiones completamente distintas que pertenecen a dimensiones distintas; debemos evitar establecer equivalencias. 53. . 21 .
(23) IV. EL SUJETO ÉTICO.. Definida la concepción de la ética que plantea Wittgenstein, ahora nuestra tarea se desplaza a intentar averiguar si existe algún tipo de sujeto propio de la ética55. Para ello proponemos el siguiente análisis: en primer lugar, analizaremos el sujeto que podemos encontrar en el TLP, mostrando sus aspectos más relevantes. En segundo lugar, buscaremos resolver dos cuestiones distintas: ¿Existe un sujeto propio de la ética? Y, ¿Qué vínculo puede existir entre el sujeto metafísico y la ética?. Finalmente, presentaremos una crítica a la postura defendida por Chon Tejedor en su artículo “Una ética sin sujeto: lógica y misticismo en el Tractatus de Wittgenstein” (2012). El sujeto planteado por Wittgenstein en el TLP surge a partir de la proposición 5.63 en la que se afirma lo siguiente: “Yo soy mi mundo (el microcosmos)”. Sin embargo, si queremos llegar a comprender plenamente lo que se quiere decir acerca del sujeto es necesario entender el contexto más general de dicha proposición56. Para ello tenemos que retrotraernos a la proposición 5.6: “Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo” (TLP, 5.6). Dicha afirmación únicamente es consecuencia de diversas ideas presentadas previamente por Wittgenstein. Éste considera que el mundo es la totalidad de los hechos (TLP, 1.1), es decir, un darse efectivo de estado de cosas (TLP, 2). A su vez, dicho estado de cosas debe tener la posibilidad de ser comunicada mediante una proposición elemental, a la cual está conectada (TLP, 4.03). Finalmente, las proposiciones también han de poder expresar el pensamiento (TLP, 3.2). De este modo, se entrelazan los diversos elementos planteados por Wittgenstein llevándonos a la consideración de que aquello que no puede ser expresado, tampoco puede ser pensado y, por último, tampoco forma parte del mundo. Consecuentemente, el límite de nuestro leguaje es el límite de los hechos que podemos representar mediante proposiciones; y dichos hechos en su totalidad son los que conforman el mundo. Llegados a este punto retomemos la cuestión que nos concierne y analicemos las proposiciones dedicadas al sujeto dentro del TLP. Wittgenstein abre la cuestión afirmando: 55. En adelante, únicamente hablaremos de la ética que propone Wittgenstein. Por lo tanto ya no marcaremos la diferencia entre ‘ética’ y ‘Ética’, ya que sólo nos centraremos en la segunda –a no ser que especifiquemos lo contrario. 56 Recordemos que pese a que todas las proposiciones tengan el mismo valor aún siguen una jerarquía lógica.. . 22 .
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