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Madrid, los retos de la modernidad Transformación urbana y cambio social, (1860-1931)

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UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA

DEPARTAMENTO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA

TESIS DOCTORAL

Madrid, los retos de la modernidad:

transformación urbana y cambio social, (1860-1931)

MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR

PRESENTADA POR

Santiago de Miguel Salanova

Director

Luis Enrique Otero Carvajal

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Madrid, los retos de la modernidad

Transformación urbana y cambio social

(1860-1931)

Parte I

Las raíces de una ciudad moderna

(1860-1905)

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Madrid, los retos de la modernidad

Transformación urbana y cambio social

(1860-1931)

Parte I

Las raíces de una ciudad moderna

(1860-1905)

Memoria para optar al Grado de Doctor presentada por

Santiago de Miguel Salanova

Bajo la dirección del Doctor

Luis Enrique Otero Carvajal

Universidad Complutense de Madrid

Facultad de Geografía e Historia

Departamento de Historia Contemporánea

2014

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A

AGGRRAADDEECCIIMMIIEENNTTOOSS

La elaboración de esta tesis doctoral ha sido posible gracias a la concesión de una beca y un contrato predoctoral perteneciente al Programa Nacional de Formación de Profesorado Universitario del Ministerio de Educación (AP2009-4145), a la contribución en el proyecto del VI Programa Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica La Modernidad en la España Urbana. Madrid, 1900-1936 (HAR2011-26904) y a la participación en el Grupo de Investigación de la Universidad Complutense de Madrid Historia de Madrid en la Edad Contemporánea,

dirigido por el Dr. Luis Enrique Otero Carvajal.

No podría comenzar este trabajo sin mencionar los primeros pasos que recorrí antes de introducirme en el fructífero e inagotable campo de investigación que representa la Historia de Madrid. El último curso de la licenciatura en la Facultad de Geografía e Historia significó mi encuentro con una asignatura titulada Historia del Mundo Actual. En ella descubrí a un profesor con un discurso fresco y enérgico que cubría todo tipo de temáticas, algunas de ellas desconocidas para mi hasta ese momento relacionadas con la Historia de la Ciencia y el Pensamiento contemporáneo. Los primeros contactos con aquel docente me llevaron a decidirme por la realización de un trabajo académico dirigido que versaba sobre la Transición política, social y económica en España y que me hizo comprender que lo que verdaderamente quería era prolongar mi carrera como historiador mediante una tesis doctoral que indagase en aspectos más concretos de aquella etapa. Cargado de ideas para una nueva investigación, acudí a su despacho para plantearle las líneas que quería seguir en el futuro. Era el mes de julio de 2009 y encima de su mesa descansaba una tesis doctoral recientemente presentada por Rubén Pallol Trigueros y un libro que aunaba tres investigaciones sobre la zona del Ensanche. Tras explicarme el proyecto que dirigía me comentó la posibilidad de extender el marco de estudio hacia alguna de las áreas del centro urbano utilizando una fuente documental de la que nunca había oído hablar y que, siguiendo sus palabras textuales, me curtiría como historiador. Sus recomendaciones me llevaron a la lectura de aquellos trabajos y a decidirme definitivamente por aquella temática. Cinco años después de aquella charla no puedo sino expresar mi más profundo agradecimiento a Luis Enrique Otero Carvajal, maestro en hacer Universidad y director de la presente tesis doctoral. Su aportación no sólo ha sido decisiva para guiar y estructurar mi investigación, sino también para hacerme comprender la importancia del compromiso, la dedicación y el trabajo en equipo en esta carrera profesional.

Gracias a su ayuda inicié el contacto con un valioso grupo de jóvenes historiadores a quienes aprecio por los constantes apoyos y los buenos momentos vividos durante estos años. La primera persona a la que quiero expresar mi reconocimiento no podría ser otra que Fernando Vicente. Él fue quien verdaderamente me introdujo en el trabajo de investigación histórica y quien me presentó a una fuente documental que me acompañaría durante más de tres años en el Archivo de Villa de Madrid. A pesar de que en aquel momento ya se encontraba en los momentos finales de la recopilación de datos sobre la zona del Ensanche Sur, siempre se mostró solícito ante la más mínima duda que tuviera en mi primer contacto con el Padrón Municipal de Habitantes. El estrechamiento de esos primeros vínculos durante todo este tiempo no ha

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hecho sino consolidar las positivas sensaciones que me dejó en mis primeras charlas con él. Borja Carballo recogió el testigo de Fernando en mi proceso de aprendizaje y de él he aprendido la importancia de mostrarse constante y paciente en el trabajo de investigación. Siempre se ha mostrado dispuesto a ofrecer cualquier tipo de información que necesitara para los análisis comparados presentados en esta tesis o para la aplicación de nuevas metodologías en campos como el estudio de los movimientos migratorios. Con Nuria Rodríguez he tenido la ocasión de coincidir en congresos y talleres de investigación, aprendiendo de la riqueza cualitativa de sus investigaciones e intercambiando impresiones sobre los numerosos intereses temáticos que compartíamos. Fue ella quien guió mis primeros pasos en la estancia doctoral realizada en la Universidad de Oxford, introduciéndome a nuevas personas con las que después he tenido la oportunidad de colaborar. No quisiera olvidarme de Luis Díaz, con quien compartí los cursos de Máster y con quien trabajé codo con codo en el archivo antes de iniciar la redacción de nuestras tesis, de Javier González López y de Javier San Andrés, a quien siempre he valorado por sus constantes muestras de apoyo y por su enorme cercanía en el trato personal. Más reciente ha sido el contacto con una nueva hornada de investigadores que garantiza un brillante futuro para nuestra profesión. Destacaría aquí a Carlos, Alejandro, Cristina o Alba, del Seminario de Historia, Cultura y Memoria.

Dentro del grupo de investigación al que pertenezco, Rubén Pallol ha sido una figura decisiva por múltiples razones. En primer lugar, por el inagotable compromiso que ha mostrado en estos cinco años, interesándose por los nuevos campos de investigación en que me adentraba, concediéndome impagables claves para analizar temáticas que desde la realización de su tesis doctoral domina a la perfección y planteándome debates y discusiones sobre alguno de los capítulos abordados en este trabajo. En segundo término, por las charlas que hemos tenido en mis momentos más difíciles, en aquellas etapas más pesimistas en las que el cansancio intelectual jugaba un papel importante. Dos motivos que me llevan a certificar mi percepción de que no tardará en convertirse en maestro de historiadores contemporáneos.

Varios profesores se han interesado durante este tiempo por mi línea de investigación y el estado en el que se encontraba la redacción de mi tesis doctoral. Por contacto directo en el grupo de investigación y en el Seminario de Historia, Cultura y Memoria agradezco las buenas palabras que siempre han tenido Gutmaro Gómez Bravo, José María López Sánchez, Ana Martínez Rus y Jorge Marco. Mi adscripción al Departamento de Historia Contemporánea durante mi fase de becario e investigador predoctoral también me han permitido conocer a docentes que corrigieron algunos de los errores cometidos en mis primeros trabajos, como Gloria Nielfa y Jesús Martínez Martín, con quien tuve el gusto de impartir mis últimas prácticas universitarias. Asimismo, destacaría la labor de Raquel Sánchez, Juan Carlos Pereira o Antonio Moreno, sin olvidarme de los becarios con los que he compartido impresiones en el seminario de investigación, como Miguel Iñíguez, Germán Ruiz Llano, Francisco José Rodrigo y Fernando Naharro. De mis dos estancias predoctorales en Oxford me gustaría destacar a la profesora Jane Humphries, siempre interesada en conocer mis trabajos, y a Francisco Beltrán, a quien conocí en el interior del Nuffield College y con quien he tenido la ocasión de trabajar en nuevos campos de investigación.

Mis palabras también son de sincero agradecimiento para todas aquellas personas que me han ayudado desde la otra barrera en el ámbito investigador. De los trabajadores del Archivo de Villa quiero destacar la colaboración de José y Carlos, que

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siempre me han proporcionado todos aquellos documentos, legajos y fotocopias que he necesitado para mi trabajo sin perder en ningún momento la amabilidad y la sonrisa. También quiero expresar mi gratitud a Virginia García de Paredes del Archivo Histórico del Banco de España, por los innumerables escalafones, reglamentos generales y hojas de servicio que me permitió consultar en la recta final de mi investigación. Finalmente, me gustaría destacar el cordial trato de Alfonso Pérez-Maura durante las semanas que pasé en la sala de investigación del Archivo de la Fundación Maura.

Algunos de los más grandes y sinceros apoyos han surgido en la esfera de la amistad tejida tanto desde la infancia como en el instituto y en la carrera universitaria. Iñaki siempre ha sido uno de los pilares fundamentales en mi vida desde que le conocí en un pequeño pueblo soriano hace más de veinte años. Mario, Emilio y el totanero Alfredo siempre han tenido un hueco para quedar en los momentos libres que nos dejaban nuestras obligaciones diarias, así como Jesús, Rubén o Kiko. Todos han sido decisivos para desconectar y recuperar la vida social en los momentos en los que estaba más enfrascado en mis compromisos investigadores. Si esta tesis ha salido adelante es en parte gracias a ellos. Sus consejos, sus ánimos y sus animadas charlas me han llevado a comprender la aristotélica sentencia de que la vida no es nada sin amistad.

Cortas se antojan las palabras que pueda decir sobre mi familia. Todo cuanto soy en esta vida es producto de los buenos valores que me han enseñado en estos veintiocho años. Sólo espero recompensarles los ratos que no he tenido ocasión de pasar con ellos mientras me hallaba ensimismado en la fase de redacción. Mi padre me ha empujado y ayudado no sólo con palabras y consejos, sino también con aclaraciones e incluso correcciones sobre los capítulos que de manera profusa ha leído en estos meses. Siempre le estaré agradecido por ese esfuerzo. Mi madre ha estado a mi lado y ha invertido todo cuanto tenía por dar lo mejor para mi y para mis hermanos sin esperar nada a cambio. Se lo difícil que para ella ha sido verme días enteros frente al ordenador, sin apenas salir de la habitación a pesar de lo mucho que me estimulaba para descansar y alejarme durante algunos minutos de mis mapas, análisis y bases de datos. A pesar de separarnos varios miles de kilómetros de distancia, mi hermano Juan ha sido de gran valía con sus llamadas y sus correos interesándose por cuál era mi estado de ánimo. También le estoy profundamente agradecido por su compromiso a la hora de revisar la introducción y conclusiones redactadas en esta tesis en inglés. Con mi otro hermano José es con quien más he coincidido en mi casa en estos años, siendo admiración lo que puedo sentir por él por todas las recomendaciones que me ha dado a lo largo de mi vida. Huérfano quedaría el apartado de agradecimientos si no hiciera referencia a la persona que ha estado detrás de mi durante los últimos siete años y que tanto me ha ayudado a crecer. Estefanía me conoció cuando estaba en el ecuador de mi licenciatura y desde entonces me ha empujado en todos los proyectos en los que me he embarcado. Su contribución siempre ha sido impagable en los nuevos retos que afrontaba en mi vida. Me ha inspirado a ser mejor, a caminar sin perderme y a seguir siendo feliz como lo he sido hasta ahora. Me dio aliento para empezar la aventura de la tesis, me acompañó en las semanas más difíciles de mis estancias en el extranjero y me levantó una y mil veces en los momentos de mayor presión y agobios. Se lo difícil que para ella ha sido este último año y medio, especialmente en aquellos momentos en que no tenía ocasión de verla o en los que me mostraba más cambiante en mi estado de ánimo. Pero se también que lo primero que haré será recuperar a su lado los momentos simples e inolvidables que uno vive junto a alguien tan especial. A ella dedico esta tesis doctoral.

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ÍNDICE GENERAL

Resumen Abstract Introducción Introduction

Primera parte: Las raíces de una ciudad moderna (1860-1905) Capítulo 1. El otoño del Viejo Madrid

1.1. Los múltiples condicionantes de una ciudad cerrada. 1.2. Ocaso y fracaso del Madrid preindustrial.

1.3. Nuevos horizontes urbanísticos para una digna capital monárquica. El proyecto de ensanche de la Puerta del Sol.

1.3.1 Aires de grandeza para un forum matritense.

1.3.2. El comienzo de una larga travesía. Los primeros proyectos de reforma y su impacto en la opinión pública madrileña.

1.3.3. De centro privilegiado de la vida moderna a Sebastopol bombardeado. La evolución del proyecto en el bienio progresista. 1.3.4. Del ornato y el embellecimiento a la intervención total. Un nuevo contenido social para la reformada plaza.

1.4. Los primeros retos de modernidad para una nueva capital europea. 1.4.1. De la realidad del Ensanche...

1.4.2. ...a la ensoñación de una Gran Vía.

Capítulo 2. Bajo los tejados de Madrid. Segregación, movilidad residencial y transformaciones del suelo urbano en el Madrid de la Restauración.

2.1. Calles ricas y calles pobres en el centro de Madrid en 1880. Factores de incidencia en alquileres y precios del suelo urbano.

2.2. Rasgos diferenciales de la población del centro urbano madrileño en 1880.

2.3. Un espacio en mutación. La formación de un triángulo del dinero en el centro de Madrid y sus repercusiones sobre la ciudad heredada a comienzos del siglo XX.

2.4. Diferencias sociales y espaciales en el Madrid de principios del siglo XX. La consolidación de una ciudad segregada.

2.5. Un mundo en permanente movimiento: itinerancia residencial en el Madrid de principios del siglo XX.

2.5.1. Factores determinantes en los procesos de movilidad residencial.

2.5.2. La influencia de la ocupación profesional en la itinerancia de la población madrileña. 1 7 13 31 49 53 55 65 76 79 85 92 105 115 115 121 127 135 159 165 188 201 202 213

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Capítulo 3. Rompeolas de todas las Españas. Movimientos migratorios y estrategias familiares en el Madrid del último tercio del siglo XIX.

3.1. Los condicionantes demográficos de una ciudad en expansión.

3.2. Evolución demográfica y corrientes migratorias en el Madrid del último tercio del siglo XIX.

3.3. Factores determinantes en los procesos de inserción laboral de la población inmigrante. Distancia, origen y capital humano.

3.3.1. Migraciones de corta y larga distancia hacia el centro urbano madrileño.

3.3.2. Distintos caminos, distintas formas de inserción. La incidencia del origen geográfico en las migraciones interprovinciales hacia Madrid.

3.3.3. La importancia del capital humano en la adaptación al medio urbano.

3.4. Movilidad en familia y movilidad individual hacia la gran ciudad. 3.4.1. Estructuras familiares y tamaño del hogar en el centro urbano madrileño.

3.4.2. La adaptación al medio urbano y al mercado laboral bajo el auspicio familiar.

3.5. Redes de paisanaje y patrones de propincuidad en el centro urbano madrileño.

Capítulo 4. En la cuerda floja. La evolución del trabajo manual y descualificado en el Madrid finisecular.

4.1. La lucha por la supervivencia del jornalero en el mercado laboral madrileño.

4.2. Un orgullo perdido, una autonomía dañada. El deterioro del artesanado madrileño.

4.3. El trabajo manual femenino de finales del siglo XIX.

4.3.1. Fuera de registro, fuera de escena. La ocultación de la actividad laboral femenina en los decenios interseculares.

4.3.2. El crecimiento del servicio doméstico a finales del Ochocientos.

4.3.3. La participación laboral femenina en el sector del textil y la confección.

4.3.4. Resquicios dentro de un mercado laboral vetado. La situación del empleo femenino a comienzos del siglo XX.

Capítulo 5. Las raíces de una metrópoli moderna. La creciente importancia del sector servicios en el mercado laboral madrileño. 5.1. Los primeros signos de una sociedad profesionalizada. Profesionales y técnicos en el mercado laboral madrileño (1880-1905).

5.2. El peso de los empleados públicos y los primeros atisbos de crecimiento de la empresa privada en el Madrid de entresiglos.

5.2.1. La hegemonía de los funcionarios estatales y municipales y el desarrollo del mercado laboral en el campo de las comunicaciones y

219 221 228 242 242 248 255 263 264 268 278 293 298 310 333 333 346 363 368 373 375 390 390

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los transportes.

5.2.2. El mercado laboral en el sector financiero.

5.3. Bajo el paraguas de la tradición. El peso de los viejos servicios en el Madrid de la Restauración.

5.3.1. La especificidad del centro urbano en el sector de la distribución comercial.

5.3.2. Los trabajadores de servicios personales en el marco de una economía urbana tradicional.

Capítulo 6. El fin de las elecciones silenciosas. La práctica electoral en el Madrid del Sexenio Revolucionario.

6.1. Partidos políticos y capacidad electoral a finales del período isabelino. 6.2. Madrileños, a las urnas! Las elecciones municipales de 1868 como primer ensayo del sufragio universal masculino e instrumento de legitimación del poder revolucionario.

6.3. El nacimiento de una competición electoral extendida. Las elecciones a Cortes de 1869 como envite decisivo para la creación de unas costumbres políticas en la población madrileña.

6.4. La evolución del ejercicio del sufragio en las citas electorales del Sexenio Democrático (1869-1873).

Capítulo 7. La nueva dimensión política de la ciudad. La evolución del turno y los vaivenes del Republicanismo en Madrid hasta comienzos del siglo XX.

7.1. El retorno al sufragio censitario y el reflujo de la capacidad electoral en el Madrid de comienzos de la Restauración (1876-1890).

7.2. El restablecimiento de la ley del sufragio universal y su incidencia en las citas electorales finiseculares (1891-1900).

7.2.1. Cuestión de unión y disciplina. El despertar republicano en las elecciones municipales de 1891.

7.2.2. Los escándalos de corrupción en el Ayuntamiento de Madrid y su incidencia en los procesos electorales. El triunfo de la Unión Republicana en 1893.

7.2.3. La reactivación de los procedimientos de coacción y fraude en las elecciones finiseculares y la desunión republicana en Madrid. 7.3. La crisis interna de los partidos del turno, la reorganización republicana y el progreso del socialismo en las elecciones de principios del siglo XX.

Capítulo 8. Una necesaria adaptación a los tiempos modernos. La Gran Vía y la recuperación del centro histórico en el marco urbano de los decenios interseculares.

8.1. Sentando las bases del cambio. Los antecedentes del proyecto de la Gran Vía a finales del siglo XIX.

8.2. La aprobación del proyecto en el marco de una nueva coyuntura socioeconómica. 408 431 431 454 465 470 483 502 527 543 543 555 555 566 581 592 627 628 635

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8.3. La propiedad inmobiliaria en el espacio preexistente.

8.4. Perspectivas de nuevos usos y funciones para el espacio reformado. 8.5. El paisaje socioprofesional anterior a la Gran Vía.

8.6. La justificación del objetivo higienista de la reforma. Los bajos fondos del centro urbano madrileño.

Segunda parte: Madrid, sinfonía de una metrópoli europea (1905-1931)

Capítulo 9. La Gran Vía, puerta de entrada a una metrópoli europea. 9.1. El fracaso de una iniciativa residencial en la Gran Vía y la apuesta por un espacio terciarizado.

9.2. Nueva calle, viejas funciones. El mantenimiento del modelo de ciudad decimonónica en el primer tramo de la Gran Vía.

9.3. La explosión de la modernidad en los felices años veinte. La formación del Broadway madrileño en la nueva avenida.

9.3.1. No rococo palace for Buster Keaton. La explosión del cinematógrafo en el Madrid de entreguerras.

9.4. De tiendas de comestibles a Grandes Almacenes. De tabernas a bares americanos. La transformación del paisaje comercial en la nueva avenida.

9.4.1. La aparición de los primeros Grandes Almacenes y la implantación social de las nuevas formas de consumo.

9.5. ¿Una reforma completa? Las limitaciones urbanísticas de la Gran Vía en su actuación sobre el centro urbano madrileño.

Capítulo 10. La consolidación de una ciudad zonificada. Vivienda, segregación y movilidad residencial en el centro de Madrid en el primer tercio del siglo XX.

10.1. La situación inmobiliaria previa a la Gran Guerra. Nuevos planteamientos, viejos problemas residenciales.

10.2. La carestía de la vivienda en Madrid durante la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias hasta la proclamación de la Segunda República.

10.3. La situación residencial del centro urbano en vísperas de la II República: la consolidación de la city financiera y el estancamiento del viejo centro político.

10.4. Prácticas y condicionantes residenciales en el Madrid de 1930. 10.4.1. Alquilar para quedarse. El retroceso de la movilidad residencial.

10.4.2. Nuevos y mejores transportes al servicio de una movilidad más diversificada.

Capítulo 11. La explosión poblacional del Gran Madrid. Demografía, inmigración y capital humano en el primer tercio del siglo XX.

11.1. La batalla ganada contra la mortalidad.

11.2. El destino de todas las provincias. Nuevas dinámicas migratorias en

647 679 689 699 713 717 720 732 738 741 771 778 794 807 809 821 828 855 855 865 883 891 905

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el Madrid de 1930.

11.3. Formas de inserción laboral para los inmigrantes en el Madrid Alfonsino.

11.4. Madrid, ciudad heterogenética. La reformulación de las viejas redes de paisanaje entre las comunidades migratorias asentadas en la capital. 11.5. La consolidación de la alfabetización universal en Madrid: 1900-1930.

Capítulo 12. La redefinición del mercado laboral en el primer tercio del siglo XX.

12.1. La tensión entre lo viejo y lo nuevo. El trabajo manual en el Madrid de 1930.

12.2. La modernización y diversificación del mercado laboral madrileño a través de una nueva economía de servicios.

12.2.1. Consolidación y modernización de las élites profesionales del mercado laboral madrileño en el primer tercio del siglo XX

12.2.2. Retribuciones, promoción interna y estabilidad. El auge de los empleados de cuello blanco y las transformaciones de su espacio laboral.

12.2.3. Entre ultramarinos y grandes almacenes. La oferta de trabajo en el sector de la distribución comercial en el primer tercio del siglo XX.

12.2.3.1. La tradición marca el ritmo. Continuidades en la oferta comercial madrileña en el primer tercio del siglo XX.

12.2.3.2. Los nuevos aires de modernidad comercial y su impacto en la organización de las relaciones laborales.

12.2.4. La Compañía Telefónica Nacional de España: modelo de gestión de recursos humanos en el Madrid de 1930.

12.2.5. La imparable evolución de los empleados del sector financiero en los barrios del centro urbano.

12.2.6. Los trabajadores de los servicios de Correos y Telégrafos.

Capítulo 13. La agitación electoral y el impulso de la política municipal en el Moderno Madrid.

13.1. La ley electoral de 8 de agosto de 1907 y su primera aplicación en Madrid. El triunfo republicano en las elecciones municipales de 2 de mayo de 1909.

13.2. La formación de la Conjunción Republicano-Socialista y su impacto en los procesos electorales madrileños hasta la Primera Guerra Mundial. 13.3. El nuevo mapa electoral de una ciudad políticamente bipolarizada. Mauristas y socialistas al frente de la modernización del Ayuntamiento (1914-1923)

13.3.1. Gloria a Maura en las alturas. El nacimiento del maurismo y sus primeros pasos en los procesos electorales madrileños (1913-1915).

13.3.2. El auge maurista y la consolidación del PSOE en el seno de la Alianza de Izquierdas durante la crisis de la Restauración

(1916-918 930 946 961 964 982 982 994 1.010 1.018 1.022 1.033 1.053 1.073 1.089 1.089 1.099 1.128 1.128 1.144

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1918).

13.3.3. La competencia electoral entre mauristas y socialistas y su reproducción en el Ayuntamiento de Madrid (1918-1923).

13.4. El proceso de orientación de Madrid hacia la izquierda antidinástica. El renacer de la Conjunción republicano-socialista tras la etapa dictatorial.

Conclusiones. Conclusion. Bibliografía. 1.155 1.184 1.211 1.233 1.253

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R

REESSUUMMEENN

La historia social y económica de Madrid en su tránsito de ciudad preindustrial a metrópoli europea ha sido ampliamente abordada por diferentes especialistas del Grupo de Investigación Historia de Madrid en la Edad Contemporánea a lo largo de la última década. Tres han sido las investigaciones que se han ocupado de las dimensiones socioeconómicas, culturales, demográficas y políticas de la capital entre 1860 y 1931 centrando su atención en los espacios creados al calor del Plan de Ensanche de Castro. La evolución histórica del moderno Madrid hasta la Segunda República ha quedado perfilada a través de unos trabajos que analizan en profundidad las transformaciones que los nuevos barrios experimentaron en términos laborales, demográficos y en las relaciones sociales que sus habitantes tejieron con el espacio urbano. Tomando el relevo de esas aportaciones, esta tesis doctoral pretende desentrañar la naturaleza de los procesos señalados en la ciudad preexistente, esto es, en los barrios de un centro urbano que ofreció características disímiles a las de aquellas zonas en su desarrollo.

Uno de los grandes objetivos de esta investigación ha sido lograr el tratamiento analítico de una zona que incluía tanto las nuevas áreas financieras y de servicios creadas a lo largo del primer tercio del siglo XX como el viejo centro político que mantuvo su función residencial. Lejos de quedarnos en el análisis meramente formal de sus barrios y calles y de su estructura poblacional y ocupacional, se ha puesto énfasis en el funcionamiento de esa comunidad y en las experiencias y comportamientos sociales de los habitantes en el desarrollo de su vida cotidiana. A través de la microhistoria y la reducción de la escala interpretativa y asumiendo las técnicas más innovadoras de campos como la geografía urbana, la demografía histórica, la historia sociocultural, la antropología histórica y la sociología electoral se ha dado carta de naturaleza a temáticas muy amplias entre las que sobresalen: características y transformación de las redes migratorias que se desplazaron a Madrid, evolución del mercado laboral, pautas de asentamiento de la población en distritos y barrios en función de las transformaciones urbanísticas y del grado de segregación espacial que tuvieran aquellos, condicionantes de la movilidad residencial y construcción de una ecología política de la ciudad relacionando el comportamiento electoral de los habitantes con la comunidad a la que se adscribían y los modelos de vida social que tenían en ella. Para lograr el cumplimiento de estas premisas se ha recurrido a un vasto compendio de fuentes documentales. Al margen del carácter decisivo que ha tenido el Padrón Municipal de Habitantes para analizar la estructura social de la ciudad de Madrid cabría destacar la utilización de fuentes complementarias como las actas electorales del Archivo de Villa, los expedientes de expropiación de las grandes reformas de este período y otras muchas consultadas en el Archivo General de la Administración, en la Biblioteca Nacional de España, en el Archivo de la Fundación Maura y en el Archivo Histórico del Banco de España. El pormenorizado análisis de una extensa bibliografía secundaria y la aplicación de los últimos métodos de análisis historiográfico en campos como los mercados laborales han servido para esquivar una narración exclusivista sobre Madrid y establecer diálogos comparativos con otros núcleos urbanos.

La naturaleza del espacio urbano abordado en este trabajo experimentó una transformación radical entre 1850 y 1931. La reforma de la Puerta del Sol fue el

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pistoletazo de salida para el decisivo viraje que se produciría desde ese momento sobre una zona que hasta entonces contaba con una función puramente residencial. A pesar de que las casas construidas en la nueva plaza dieron a aquella y a sus alrededores una nueva orientación comercial, los restantes barrios del centro de Madrid todavía absorbían a la mayor parte de la población de la ciudad. Representantes de las grandes fortunas y profesionales liberales que llegaban a la urbe buscando un mayor prestigio social y económico o empleados de cuello blanco que venían para ocupar un puesto en alguna dependencia administrativa se instalaban en las viviendas de mayor o menor lujo que encontraban en el casco. Los inmigrantes que se desplazaban desde los entornos rurales más próximos elegían también esos barrios, si bien su escaso poder adquisitivo les llevaba a refugiarse en minúsculas habitaciones bajo las crujías de los edificios. El modelo residencial de segregación vertical que caracterizaba a este espacio daba lugar a un panorama social relativamente heterogéneo donde confluían el lujo y el confort de las clases pudientes con las penurias de los sectores populares.

En torno a 1880, el centro urbano generaba todavía una fuerte atracción sobre unos inmigrantes que necesitaban tener sus casas junto a los talleres, tiendas y dependencias públicas en las que trabajaban. Sus lugares de origen desvelaban dos aspectos ya comunes en la inmigración hacia la capital de épocas pretéritas. O bien procedían de las comarcas rurales de las provincias limítrofes, cubriendo la demanda de una mano de obra poco cualificada y temporal, o bien pertenecían a las comunidades migratorias de mayor arraigo en Madrid, como Asturias y Lugo. El mayor o menor éxito de su integración dependía de numerosos criterios. Incidía la distancia, el grado de desarrollo económico y la naturaleza (urbana o rural) del lugar de procedencia y el nivel de capital humano de los que llegaban. No obstante, también jugaban un papel decisivo las redes familiares y de paisanaje que tenían en Madrid, verdaderos colchones asistenciales para los primeros contactos con el desconocido mundo urbano o para garantizar un acceso inmediato a sectores específicos del mercado laboral.

Ese magnetismo del centro urbano comenzó a evaporarse a medida que prendió su especialización terciaria y aumentaron sus alquileres. Al margen de la Puerta del Sol, en 1905 se había iniciado el proceso de transformación del eje Sol-Cibeles y con él la regresión de la función residencial de calles como Alcalá o San Jerónimo, donde comenzaban a surgir bancos, hoteles y centros de sociabilidad. También se acababa de aprobar el proyecto de la Gran Vía, que condenaba a la piqueta a una veintena de calles y algo más de 350 fincas. Con él se abordaba una operación de sventramento o intervencionista sobre el centro histórico, inspirada en el modelo haussmanniano y cuyo resultado final fue la expulsión de las clases sociales allí residentes hacia otros barrios. La historiografía reciente ha profundizado en el análisis de las transformaciones arquitectónicas de aquel espacio y en los nuevos usos del suelo urbano allí construido. Sin embargo, esta investigación pretende analizar el producto social que se escondía tras la reforma respondiendo a una serie de preguntas: ¿Quiénes eran los vecinos de las casas desaparecidas? ¿Cuáles eran sus trayectorias personales y sus perfiles socioprofesionales? ¿De qué forma reaccionaron al anuncio de la aprobación de las obras y a las tasaciones e indemnizaciones inicialmente fijadas para sus casas? Y finalmente, ¿qué caminos siguieron cuando recibieron las órdenes de expropiación?

La construcción del centro financiero y la sucesiva apertura de los tramos de la Gran Vía a partir de la Primera Guerra Mundial convirtieron a determinados barrios del centro en la representación simbólica de una economía terciaria de rasgos modernos.

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Centelleaban en sus calles las luces de neón de los cafés y restaurantes y despertaban la atención de los viandantes los carteles de los últimos estrenos cinematográficos, los escaparates de los grandes comercios, los letreros de hoteles con cientos de habitaciones y edificios que recordaban a los imponentes rascacielos norteamericanos. El centro de Madrid se convirtió en el reflejo más evidente del cambio de escala de una ciudad que tenía razones para autoproclamarse metrópoli europea. Sin embargo, aquella transformación tuvo repercusiones decisivas sobre el tejido urbano tanto de los barrios del centro como de las zonas del Ensanche y el Extrarradio. Los espacios comprendidos al este y al norte de la Puerta del Sol asistieron a un proceso imparable de desdensificación poblacional. Sus índices de ocupación residencial se desplomaron. El área de estudio de esta investigación pasó de concentrar más de 90.000 individuos en 1880 a algo menos de 70.000 cincuenta años más tarde, retroceso que coincidió con el despunte de un crecimiento demográfico que, a partir de 1905, comenzó a desligarse del modelo antiguo definido por un saldo vegetativo negativo.

Las transformaciones urbanísticas de ciertas zonas del centro fueron compatibles con el inmovilismo de las áreas adyacentes. La construcción de la city financiera y de la Gran Vía se llevaron a cabo sin establecer un diálogo con la ciudad preexistente. El segundo proyecto actuó de manera parcial sobre el centro de la ciudad, convirtiéndose en un tímido reflejo de lo que había supuesto la reforma de Haussmann en el París del Segundo Imperio. El análisis residencial de la ciudad en 1930 ponía de manifiesto esas limitaciones. A espaldas de la avenida o a una distancia prudencial quedaban barrios que mantenían la composición social de principios del siglo XX y pisos baratos como para absorber a una parte significativa de la población expulsada con la reforma. Si bien es cierto que esas actuaciones parciales ejercieron una influencia decisiva sobre barrios otrora populares o de clase media, provocando incrementos drásticos en sus alquileres, otros la mantuvieron intacta. Los barrios que se situaban en las inmediaciones del Palacio Real conservaban la estructura inmobiliaria de 1905 y seguían siendo aptos para albergar a todo tipo de grupos sociales. Idéntica situación mostraban los barrios situados al sur del distrito de Centro como Correos y Constitución, cuyos límites se situaban en los primeros tramos de las calles de Atocha y de Toledo. Aquellos fueron los únicos que incrementaron o mantuvieron su volumen poblacional en el primer tercio del siglo XX gracias a una depreciación de la vivienda totalmente discordante con la tendencia inflacionista de estos años.

La especificidad de los barrios del centro urbano en los apartados migratorio y residencial tuvo su correlato en el ámbito laboral. Fue una zona que no escapó al proceso de corrosión de los oficios tradicionales y al auge que mostró la figura del jornalero hasta principios del siglo XX. A pesar de que constituyó un área consagrada al sector servicios desde que Madrid asumió la capitalidad del Estado liberal, concentrando a trabajadores de las principales dependencias administrativas del Estado y de la municipalidad, a los empleados del naciente sector financiero y al personal de nuevos servicios vinculados al transporte y a las comunicaciones, también existía un hueco significativo para los grandes protagonistas de la proletarización que el mercado laboral experimentó durante este período. Los trabajadores manuales que aparecían adscritos a las pequeñas industrias desarrolladas en los talleres de estas calles perdieron su autonomía y el control que habían ejercido sobre la elaboración del producto. El análisis de sus salarios y de su movilidad social evidencian las exiguas diferencias que comenzaron a reflejar en sus condiciones de vida con respecto a los trabajadores manuales no cualificados. Ser jornalero en el Madrid de principios del siglo XX era una

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experiencia común, que afectaba por igual a madrileños e inmigrantes (independientemente de si éstos eran recientes o no) y a todas las categorías etarias.

El escenario laboral de 1930 era totalmente distinto al anterior. La figura del jornalero seguía siendo necesaria para el desarrollo de las obras públicas, pero su protagonismo comenzó a verse soterrado gracias a dos procesos que convergieron a partir de la Primera Guerra Mundial. En primer lugar, el desarrollo de un sector productivo modernizado al calor de la Segunda Revolución Industrial, que demandó una mano de obra mucho más especializada y provista de una formación técnica en distintos apartados (energía eléctrica, industria química, actividad constructiva a partir de nuevos materiales y técnicas, industria de la automoción, etc). Las nulas condiciones del centro urbano en términos de localización industrial motivaron, no obstante, que junto a esas nuevas profesiones aparecieran otras relacionadas con las pequeñas y tradicionales industrias decimonónicas (alimentación, textil y confección, industrias suntuarias, etc).

En segundo lugar, el crecimiento imparable de un sector servicios apartado del modelo tradicional de décadas anteriores. El centro urbano fue un espacio privilegiado para la concentración de comercios modernos en los que ya no tenían cabida los

horteras mayoritariamente inmigrantes y retribuidos en especie. Su protagonismo se vio erosionado con la aparición de empleados de comercio profesionalizados, que tenían nulas posibilidades de convertirse en propietarios de los negocios para los que trabajaban, pero numerosas opciones para desarrollar una carrera ascendente en términos salariales. También fue un espacio proclive para albergar las nuevas y grandes compañías del sector privado que desembarcaron en Madrid a partir de los años veinte, ya fueran sedes bancarias, compañías de seguros, oficinas de representación y gestión de compañías ferroviarias, empresas de telecomunicaciones y agencias de publicidad que transformaron las relaciones laborales y dotaron de nuevos sentidos a la carrera profesional. Las nuevas empresas confeccionaron plantillas perfectamente estructuradas en departamentos, con salarios asociados a la categoría ocupada por el individuo y mecanismos de promoción interna regulados por el orden y la antigüedad de los empleados. Con este modelo, los trabajadores debían contraer un compromiso a largo plazo con sus empresas si querían optar a salarios y puestos más elevados y sacar partido de los programas de bienestar social fijados por aquellas. Por otro lado, la necesidad de trabajar con un volumen de datos cada vez más elevado y de emprender tareas vinculadas a la archivística, la clasificación y la copia de documentos abrió nuevas puertas a la participación laboral femenina, hasta entonces restringida al servicio doméstico y al trabajo a domicilio. No obstante, su introspección en los empleos de cuello blanco no significó el abandono del discurso de la domesticidad imperante a comienzos de siglo. Las actividades que asumían en las oficinas llegaban transferidas desde el plano masculino con un sentido ya degradado y eran aquellas que se consideraban más acordes con su personalidad. Todas se situaban, además, dentro de una esfera separada con respecto a la de los empleados masculinos, generándose así un claro esquema de segregación laboral horizontal.

Las transformaciones socioeconómicas de Madrid durante el primer tercio del siglo XX tuvieron su correlato en el apartado político. Durante el Sexenio la población tuvo sus primeras experiencias democráticas con la implantación del sufragio universal masculino de 1868 y se convirtió en objetivo de movilización para los partidos políticos. El voto dejó de estar condicionado por la posición social y económica de los vecinos y se convirtió en un derecho cívico, pero aquella situación fue circunstancial.

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Tras el retorno a las elecciones silenciosas con el reestablecimiento del sufragio censitario, el posterior regreso al sufragio universal masculino en 1890 evidenció la escasa ductilidad que la población madrileña ofrecía con respecto al Gobierno en ciertos momentos. Los triunfos del republicanismo en las elecciones municipales de 1891 y en las legislativas de 1893 y 1903, gestados a partir de programas que conectaban con los intereses de los madrileños, denunciaban los escándalos de corrupción del Ayuntamiento e introducían llamamientos a los electores en función de su condición social, tuvieron gran sonoridad. Sin embargo, esos éxitos mostraron una gran dependencia con respecto al grado de unidad de un movimiento que era capaz tanto de poner en jaque al Gobierno como de desaparecer del panorama político cuando cundían las divisiones entre sus líderes.

La crisis de los viejos partidos del turno tras la muerte de sus dos grandes líderes y la implantación de una nueva ley electoral en 1907 abrieron un nuevo marco de competitividad política en Madrid. Los socialistas, que habían ganado presencia en la capital desde principios de siglo y habían ingresado en el Ayuntamiento poniendo sobre el tapete mociones que encajaban con las necesidades de una ciudad en expansión, dejaron de lado los esquemas ultraclasistas y decidieron establecer una alianza con los republicanos que se mantuvo vigente desde 1909 hasta 1919. El hecho de que sus contundentes triunfos iniciales fueran remitiendo con el paso de los años no afectó de la misma manera a los integrantes de la coalición. Mientras los republicanos perdían apoyos sociales a medida que se producían escisiones en el movimiento, el socialismo progresó hasta convertirse en el principal partido de las clases populares desde la huelga de 1917. Para aquel entonces, el descrédito de liberales y conservadores dio una oportunidad de ascenso a un nuevo partido, desgajado de los segundos, y forjado en torno a la doctrina de Antonio Maura. El movimiento maurista experimentó un gran crecimiento en el Madrid de estos años, a través de un planteamiento organizativo moderno que impulsó la actividad propagandística e incluso la captación de la población obrera a través de una retórica paternalista. El maurismo no triunfó en este objetivo, pero se convirtió en el partido de las clases medias y altas en los distritos burgueses.

El crecimiento de socialistas y mauristas dio lugar a una nueva división de fuerzas políticas en el mapa urbano y a una rivalidad que se trasladó al Ayuntamiento. Unos y otros agitaron una política municipal en la que se debatía desde la necesidad de abordar reformas que estuvieran acorde con la escala que asumía Madrid hasta la urgencia de sanear administrativamente el consistorio. No se dejaron de escuchar los intereses de sus votantes, cuyas principales preocupaciones tenían que ver con las tarifas de los transportes urbanos, con el precio del pan o con las infraestructuras de sus barrios. La disyuntiva entre distritos mauristas y socialistas se disipó tras el fraccionamiento de los primeros en torno a sus principales líderes. El protagonismo que el PSOE asumió en las protestas contra los grandes asuntos nacionales (desastre de Annual de 1921) le llevó a convertirse en un partido de masas, que si bien contaba con unas bases sociales mayoritariamente populares, había comenzado a impregnar con su discurso a la emergente clase media madrileña. Las elecciones de 1923 supusieron, en este sentido, el punto culminante de su imparable ascendencia entre la sociedad madrileña al calor de la descomposición del sistema político de la Restauración. La dictadura aplazó, pero no frenó, esa evolución ascendente. El reencuentro de los madrileños con las urnas en 1931 supuso el reflejo más claro del protagonismo que el PSOE y un republicanismo sometido a una recomposición en los años anteriores seguían teniendo en una ciudad que tras alcanzar el millón de almas se mostró totalmente indómita al orden establecido.

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The social and economic history of Madrid in its transit from pre-industrial city to European metropolis has been widely addressed by different specialists from the research group Historia de Madrid en la Edad Contemporánea over the last decade. There have been three dissertations which have dealt with the socio-economic, cultural, demographic and political dimensions of the city between 1860 and 1931 focusing on the new urban areas created with the Extension Plan of Carlos María de Castro. The historical evolution of modern Madrid until the Second Republic has been profiled through different studies that analyse in depth the radical transformations that the new districts experienced in terms of labour market, demography and social relations that its inhabitants wove with the urban space. Based upon these contributions, this doctoral thesis aims to unveil the nature of the processes outlined in the neighbourhoods of an urban centre that offered dissimilar characteristics in their development.

One of the main goals of this research is to examine the social profile of an area that included both the new financial and service areas created along the first third of the 20th century as well as the old political centre, which maintained its residential function during the same period. Far from being satisfied with a merely formal study of its boroughs, streets, population and occupational structure, emphasis has been placed on the functioning of that community and the experiences and social behaviour of common people in their daily lives. Through micro-history and assuming the most innovative techniques from fields such as urban geography, historical demography, cultural history, historical anthropology and electoral sociology, attention has been paid to broad aspects, such as: characteristics and transformation of migratory networks in Madrid, labour market trends, settlement patterns in districts and quarters, conditions of residential mobility and political ecology of the city. Researchers have also explored the possibility to link the voting behaviour of the citizens in the community to the models of social life they had in it.

Meeting all these premises has required dealing with a vast compendium of documentary sources. First and foremost, access to the municipal register of inhabitants (Padrón Municipal de Habitantes) has been decisive to study the social structure of Madrid. In addition, this doctoral thesis has used other complementary primary sources such as electoral records, working and building licenses and many others from different archives (Archivo de Villa de Madrid, Archivo General de la Administración, Archivo Maura y Archivo Histórico del Banco de España). Likewise, the detailed analysis of extensive literature and the application of the latest methods of historiographical analysis in labour markets have served to avoid and exclusionary narrative of Madrid and has allowed to establish a comparative dialogue with other Spanish and European cities.

The urban space addressed in this study underwent a radical transformation between 1850 and 1931. The reform of Puerta del Sol was the starting signal for the turning point that arose from that moment in an area that, until then, played a purely residential role. Although houses built around the new square and the surrounding streets adopted a new commercial orientation, the remaining quarters in central Madrid

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kept absorbing the majority of the inhabitants of the city. Among them there were representative of the elites and professionals who came to the city looking for a greater social prestige, as well as white-collar clerks who arrived to occupy a place in administrative buildings. All of them settled in flats of varying luxury in the old town. However, those neighbourhoods also hosted immigrants who travelled from the nearest rural settlements, although their low purchasing power led them to seek refuge in tiny rooms on the corridors of the buildings. The residential model of vertical segregation that characterised this area resulted in a relatively heterogeneous landscape in which converged the luxury and comfort of the upper classes with the plight and poverty of the popular masses.

Around 1880, the city centre still generated a strong attraction on immigrants who needed to live next to the workshops, shops and public agencies in which they worked. Their places of origin revealed two common aspects of immigration to the capital from previous periods. On the one hand, they came from the rural areas of neighbouring provinces, meeting the demand for low-skilled and casual workers. On the other hand, they belonged to the longest established migrant regions in Madrid, such as Asturias and Lugo. The success of their integration depended on numerous criteria. Distance, degree of economic development in the place of origin and level of human capital of newcomers were aspects that played a key role. Likewise, the family and peasantry networks they had in Madrid were crucial for the first contacts with the unknown urban landscape and to ensure immediate access to specific sectors of the labour market.

That magnetism of the city centre on immigrants began to evaporate as the area specialised in the service sector and increased its rents. Apart from the expansion plan of Puerta del Sol, in 1905 the process had begun for transforming the Cibeles-Sol axis and the consequent regression of residential function in surrounding streets as Alcalá or

San Jerónimo, where banks, hotels and new sociability centres emerged. By then, the project of Gran Via had just been approved, involving the disappearance of twenty streets and more than 350 dwellings. The planning of the new avenue represented an interventionist operation on the historical centre, inspired by the model of Georges Eugène Haussmann in Paris, and its final result was the expulsion of the social classes that resided there to other areas. Recent literature has deepened the analysis of the architectural transformations of that space and the new urban land uses observed there. However, this research aims to analyse the social product that lay behind the reform in response to a series of questions: who lived in the missing buildings? What were their personal trajectories and social profiles? How did they react to the approval of the plan and to the appraisals and compensations set up for their homes? And finally, what paths did they follow after receiving the eviction orders?

The construction of the financial city along Cibeles-Sol axis and the opening of the three sections of Gran Vía after the Great War caused that certain neighbourhoods of the centre became the symbolic emblems of a new tertiary economy with modern features. Its streets were outnumbered by the neon lights of cafes and restaurants, posters of the latest film releases that aroused the attention of passengers, shop windows of large retailers, signs of hotels with hundreds of rooms and building that reminded the towering skyscrapers of North America. The centre of Madrid became the more evident reflection of the change of scale in a city that had powerful reasons to define itself as a new European metropolis. However, that transformation had a significant impact on the urban morphology of both the boroughs of the city centre and the areas of the Ensanche

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and the suburbs. The areas located to the east and north of Puerta del Sol suffered from an unstoppable process of depopulation. Their residential occupancy levels plummeted. The area of study of this research shifted from concentrating more than 90.000 inhabitants in 1880 to slightly less than 70.000 fifty years later. This setback coincided with a demographic growth rate that began to abandon the old model defined by a negative balance between births and deaths from 1905.

The urban transformations of certain areas of the city centre were compatible with the immutability of other adjacent areas. The erection of the financial centre and Gran Vía took place without a dialogue with the pre-existing city. The second project impacted in a partial way on the city centre, becoming a timid reflection of what Haussmann had assumed in the reform of Paris during the Second Empire. The study of the residential city in 1930 reflected these limitations. Only a few meters away from the new avenue neighbourhoods spanned which maintained the social composition of the early 20th century and cheap flats suitable for a significant part of the population expelled with the reform. While it is true that these partial actions had a decisive influence on popular or lower middle-class areas, causing dramatic increases in their rents, others remained intact. The streets located near Palacio Real kept the urban structure of 1905 and remained fit to accommodate all kinds of social classes. The neighbourhoods on the south side of the central district (Postas, Constitución) presented a similar situation. Those were the ones that maintained or even increased their population during the first third of the 20th century, due to a housing depreciation absolutely discordant with the inflationary trends in this period.

The specificity of inner city neighbourhoods in migratory and residential patterns had its correlate in the labour market. It was an area that did not escape the corrosion of traditional crafts and the boom shown by the figure of the non-skilled day-labourer until the beginning of the 20th century. Although the area studied in this dissertation was specialised in the service sector since Madrid became the capital of the Liberal State (concentrating employees in major administrative departments, employees of the nascent financial sector and staff of new services related to transport and communications), there was also a significant niche for the main characters of the

proletarianization that the labour market of Madrid experienced during this period. Manual workers who were assigned to small industries developed in workshops lost their autonomy and control they had exercised over the production in previous years. The analysis of their wages and social mobility shows the small differences that began to reflect on their living conditions with respect to unskilled manual workers. Being a day-labourer in Madrid in the early 20th century became a common feature that affected equally Madrilenians and immigrants of all age categories.

The employment landscape in 1930 was completely different from the previous one. Day-labourers were still needed for the development of public works, but their prominence began to be furtive due to two convergent processes from the First World War. Firstly, the development of a modern productive sector during the Second Industrial Revolution demanded much more skilled manual workers with technical training in different sections (electric, chemical and automotive industries and a construction activity with new materials and techniques). However, the inability of the city centre to incorporate in its neighbourhoods industrial facilities caused that, beside these new professions, remained others related to small and traditional 19th century industries (food, textiles and clothing, etc).

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Secondly, the unstoppable growth of a service sector left behind the traditional model of previous decades. The urban centre became a privileged area for the concentration of modern shops without the mostly immigrants assistants paid in-kind of earlier times. Their role was eroded by the emergence of professional salesmen with no chances to become owners of the business for which they worked, but with numerous options to develop an ascending career in wage terms. It was also a prone space to accommodate the new and large companies in the private sector that landed in Madrid from the 1920s. Among them were banks, advertising agencies, insurance companies or representative and management offices of railway and telecommunications companies that transformed the labour relations giving, at the same time, new directions to the professional career of the inhabitants of Madrid. These new companies created a perfectly structured workforce distributed in different departments, with wages associated with the category occupied by the individual and internal promotion mechanisms regulated by the order and seniority of the employees. Within this model, employees had to make a long-term commitment with their business if they wanted to get qualified for higher wages and positions and to benefit from the social welfare programmes set up by the companies. On the other hand, the need to work with an increasing volume of data, undertaking tasks related to archives, classification and copying, opened new doors to the female labour force participation, restricted until then to domestic service and workshop jobs. However, their introduction in white-collar jobs did not mean the abandonment of the discourse of domesticity adopted during the period called Restoration. The positions they assumed in offices were transferred from men with a degraded meaning and were those that were considered as more consistent with their personality. All women were located within a separate sphere with respect to male employees, generating a clear scheme of horizontal occupational segregation.

The socio-economic transformations of Madrid during the first third of the 20th century had its correlate in the political arena. During the period called Sexenio Democrático, the city had its first democratic experiences with the implementation of universal manhood suffrage in 1868 and its citizens became a target of mobilisation for political parties. Voting ceased to be conditioned by the social and economic position of citizens and became a civic right, but this situation was circumstantial. After the return to the silent elections with the re-establishment of census suffrage, the subsequent return to universal manhood suffrage in 1890 revealed the low ductility that people of Madrid featured vis-à-vis the Government at certain times. Electoral triumphs of Republicanism in the local elections of 1891 and in the general elections of 1893 and 1903, shaped by programs that connected with interests of the people of Madrid, denounced corruption scandals of the City Council and introduced appeals to voters on the basis of their social status, which had great sound. However, these successes showed a great dependence on the degree of unity of a republican movement that was able both to jeopardize the Government as well as to disappear from the political scene when the divisions were rife among its leaders.

The crisis of the Conservative and Liberal parties after the death of their respective leaders and the introduction of a new electoral law in 1907 opened up a new framework for political competition in Madrid. The Socialists, who had gained presence in the city since the beginning of the century entering in the City Council and considering proposals that fit with the needs of an expanding city, put aside their old class schemes and decided to establish an alliance with the Republicans that remained in force from 1909 until 1919. Their initial electoral victories lost sound over the years, but this

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situation did not affect to the members of the coalition in the same way. While Republicans lost social support as splits occurred in the movement, Socialists progressed to become the main party of the working class from the general strike of 1917. By that moment, the discrediting of Liberals and Conservatives gave an opportunity for advancement to a new party, cut off from the latter and forged around the political doctrine of Antonio Maura. This new movement (known as Maurismo) grew strongly in Madrid those years, through a modern organisational approach that promoted propaganda activity and even the recruitment of working class labour force through a paternalistic rhetoric. The Maurista movement did not succeed in this goal, but it became the party of the middle and upper classes in bourgeois districts.

The growth of Socialists and Mauristas in local elections resulted in a new division of political forces in the urban map and in a significant rivalry that was moved to the City Council. Both sides stirred a municipal policy that was torn from the need to address reforms that were consistent with the scale that took Madrid until the urgency of cleaning up administratively the consistory. They listened to the interests of their voters, whose main concerns had to do with the rates of urban transport, with the price of bread or with the facilities and services of their neighbourhoods. The struggle between Socialists and Mauristas dissipated after the splitting of the latter in two parties around their main leaders. The role that PSOE played in the protests against national affairs (Third Rif War and Disaster of Annual in 1921) led it to become a mass party, which although had a largely popular social bases, had begun to permeate his doctrine to the emerging middle class in Madrid. In this sense, the general elections of 1923 represented a crucial benchmark on its unstoppable predicament within Madrid society, coinciding with the final breakdown of the political system of the Restoration. The dictatorship postponed, but not stopped, this upward trend. The reunion of the electors of Madrid to the municipal polls in 1931 marked the clearest reflection of the role that PSOE and Republicanism (which had experienced a restructuring in previous years) continued to play in a city that after reaching a million of inhabitants was completely untamed to the established order.

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Referencias

Outline

Los múltiples condicionantes de una ciudad cerrada. Nuevos horizontes urbanísticos para una digna capital monárquica El proyecto de ensanche de la Puerta del Sol. y 1.7 A la izquierda, Puerta del Sol antes de la reforma Calotipo de Edward King Tenison, 1852 Biblioteca Nacional de París Es una de las pocas imágenes de la plaza que muestra la y 1.12 A la izquierda, detalle del tipo de edificaciones de la Puerta del Sol desde la posición en que se encontraba la Iglesia del Buen Suceso (c 1855) A la derecha, vista general de la plaza y 1.23 Ambas imágenes presentan la nueva fuente central instalada en la plaza, procedente de San Bernardo donde había estado ubicada hasta aquel entonces Su carácter provisional Calles ricas y calles pobres en el centro de Madrid en 1880 Factores de incidencia en alquileres y precios del suelo urbano. y 2.3 Aspecto de los edificios construidos en la Puerta del Sol frente al Ministerio de la Gobernación tras la reforma A la izquierda, los inmuebles números 8 al 11-12 A la derecha, las fincas y 2.7 A la izquierda, primeros números de la calle de Alcalá antes de la reforma de la Puerta del Sol, c 1856 Fuente: Charles Clifford, Biblioteca Nacional A la derecha, la misma vía hacia Un espacio en mutación La formación de un triángulo del dinero en el centro de Madrid y sus repercusiones sobre la ciudad heredada a comienzos del siglo XX. y 2.17 A la izquierda, Palacio de la Equitativa proyectado por José Grases Riera entre 1887 y 1891 para acoger la sede de la Sociedad de Seguros del mismo nombre (Fuente: Hauser y Menet,

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