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PROGRAMA CAMBIE EN PEREIRA

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Academic year: 2021

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PROGRAMA

CAMBIE EN

PEREIRA

Fase Evaluación

Corporación Acción Técnica Social

–ATS–

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AUTORÍA Aura Roig Forteza Andrés Soto Carreño

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ÍNDICE

PRESENTACIÓN ... 3

CAPÍTULO 1. EL DÍA A DÍA DE CAMBIE ... 5

Introducción ... 5

1.1 Primeros pasos ... 5

1.2 El trabajo con pares ... 7

1.3 Plataforma de recogida y sistematización de datos ... 9

1.4 La cotidianeidad de CAMBIE ... 9

CAPÍTULO 2. CAMBIE EN CIFRAS ... 14

Introducción ... 14

2.1 Actividad de CAMBIE ... 14

2.2 Perfil de la población usuaria ... 16

2.3 Prácticas de inyección ... 21

2.4 Trayectoria de consumo ... 24

2.5 Sobredosis ... 25

2.6 Tratamiento de desintoxicación ... 26

CAPÍTULO 3. IMPACTO DE CAMBIE EN LA POBLACIÓN USUARIA ... 30

Introducción ... 30

3.1 Manejo del kit ... 31

3.2 Prácticas de inyección ... 35

3.3 Compartir el material de inyección... 37

3.4 Prevención y manejo de sobredosis ... 38

3.5 Uso del Programa ... 41

3.6 Impacto de CAMBIE más allá del consumo ... 43

3.7 Valoración de la información ofrecida por CAMBIE ... 45

3.8 Adecuación de CAMBIE a las necesidades de las personas usuarias ... 46

CAPÍTULO 4. NECESIDADES, DESAFÍOS Y PRÓXIMOS PASOS ... 49

Introducción ... 49

4.1 Ampliación de CAMBIE ... 50

4.2 Barreras de acceso y articulación institucional ... 52

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PRESENTACIÓN

El 12 de abril de 2014 sale a la calle CAMBIE, el primer programa de acceso a material higiénico de inyección en Colombia, concretamente en Pereira y Dosquebradas. Su objetivo es distribuir material higiénico de inyección a personas Usuarias de Drogas Inyectadas (UDI) para reducir el daño del consumo de heroína y otras sustancias inyectables, previniendo la transmisión de enfermedades como VIH, VHC, así como otras enfermedades relacionadas con inyección.

Además el Programa se propone formar a UDI en técnicas de inyección higiénica y prevención y manejo de sobredosis, reduciendo así parte de las problemáticas asociadas al consumo. Se trata de un servicio de bajo umbral que se dispensa allá donde se encuentra la población consumidora. Esto sitúa el Programa en una posición privilegiada a la hora de derivar y acompañar a la persona usuaria a otros servicios sociales y de salud de los que a menudo se ve excluida, no sólo por lejanía, también por las barreras de acceso y la falta de adecuación a sus necesidades y demandas. En este sentido, uno de los objetivos de CAMBIE será el de sensibilizar a diversos actores sociales para reducir el estigma que recae sobre la población UDI y crear un contexto de apoyo y compresión hacia ellos y ellas.

CAMBIE no sólo propone ser un beneficio para la población usuaria, también espera serlo para la comunidad. Se encarga de recoger el material de inyección infectado, evitando que este quede abandonado en la vía pública, reduciendo así el riesgo de que algún miembro de la comunidad se pinche accidentalmente.

Además CAMBIE ha desarrollado un instrumento de recolección y sistematización de información que recoge no sólo las actividades que realiza sino también datos sobre la población usuaria, sus dinámicas de consumo, sus necesidades y el impacto del Programa en la comunidad. En este sentido Colombia cuenta por primera vez con datos actualizados de manera continua y veraces sobre el fenómeno del consumo inyectado en el país.

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Tras ocho meses desde su puesta en marcha, este documento propone evaluar el impacto de CAMBIE tanto en la población usuaria y en la comunidad como a nivel institucional. Para ello se han desplegado varios instrumentos. Por una parte, se pasó una encuesta al 20% del total de las personas usuarias del Programa; además se realizaron 4 grupos focales, uno con personas usuarias, otro con voluntariado, un tercero con instituciones y el último con el propio equipo. El objetivo es conocer su experiencia, las dificultades encontradas, los aprendizajes de este último año así como los retos que se deberán afrontar en la próxima etapa que se avecina.

La estructura del presente documento contiene como primer capítulo la exposición de lo que fue el proceso de implementación de CAMBIE y su día a día, basado además en los grupos focales de pares y profesionales. A partir de las estadísticas generadas de los datos recogidos cotidianamente se analiza en un segundo capítulo su actividad y alcance. El tercer capítulo aborda el impacto que el Programa ha tenido en la población UDI, tanto a través de las encuestas realizadas como de los tres grupos focales. Para finalizar, un último capítulo dedicado a efectuar el balance y panorama de los próximos pasos del Programa.

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CAPÍTULO 1. EL DÍA A DÍA DE CAMBIE

Introducción

Son varias las razones que contribuyeron a la decisión de implementar CAMBIE: Programa de Acceso a Material Higiénico de Inyección en Risaralda, concretamente en Pereira y Dosquebradas. Por una parte, el estudio elaborado por el CES en el 2011 sobre prevalencia de VIH en población UDI señalaba que unas 240 personas consumían heroína vía inyectada en este Departamento. También ponía sobre la mesa que lo hacían de manera muy riesgosa. El 64% reconocía haber compartido jeringas, el 0.9% lo había hecho con personas infectadas de VIH y el 4.5% con personas que tenían hepatitis (CES, 2010).

Además Pereira contaba con las condiciones técnicas y políticas idóneas para el desarrollo de este piloto. A nivel político, la Secretaría de Salud, a través de su secretario, el Dr. Julián Mauricio Trejos, brindó todo su apoyo y asumió un rol protagónico frente al proyecto. En el plano técnico ATS contaba con la alianza en terreno de Teméride, quien ha sido la ONG encargada de operar el Programa, por su amplia experiencia en campo y con una relación estable basada en la confianza con población UDI de la ciudad.

1.1 Primeros pasos

La salida a la calle de CAMBIE fue precedida por una fase diagnóstica que permitió diseñar el Programa atendiendo las especificidades del territorio y las necesidades de la población diana. Se organizaron grupos focales con personas usuarias, operadores locales y personal político y técnico que contribuyeron a conocer en profundidad las dinámicas del consumo inyectado y sus problemáticas asociadas.

Paralelamente, con el objetivo de sensibilizar y socializar el proyecto se realizaron más de treinta encuentros y reuniones de diversa índole con instituciones, ONG y juntas comunales, veedoras de salud y otros colectivos de la sociedad civil. Con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) se coordinaron protocolos para menores.

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Cualquier programa de acceso a material higiénico de inyección efectivo tiene que adaptarse a las necesidades de la población a la que quiere llegar. Es importante por lo tanto que se sitúe lo más cerca posible de las zonas de consumo, que lo haga en unas franjas horarias adecuadas, que disponga de material acorde al utilizado por las personas consumidoras, que el equipo operador entable con los y las usuarias y con la comunidad relaciones de confianza(HRC, 2010). Ante el mapa resultante que salió de los grupos focales se vio claro que si se quería que el Programa fuera accesible al mayor número posible de UDI, este tenía que ser móvil. Para ello se adquirió un vehículo y se dotó de todo lo necesario, poniendo especial énfasis en que fuera fácilmente identificable, tanto para las personas usuarias como para el resto de la comunidad. Las paradas programadas del vehículo se pensaron en con base a no estar a más de 10 minutos de las zonas de consumo, dado que según las personas usuarias consultadas esta era la distancia que estaban dispuestas a recorrer para tener material limpio. También los horarios se adaptaron a las necesidades de las personas usuarias. Así el servicio opera de lunes a domingo de 12 del mediodía hasta media noche.

En cuanto a las normas que rigen el reparto de material higiénico de inyección, la experiencia internacional ha mostrado que el intercambio 1 o 2 kit por una jeringa sucia resulta mucho menos efectivo en frenar la expansión de VIH y Hepatitis entre UDI, que si se dan los kits que la persona necesita independientemente de si devuelve o no, el material usado. Son muchas las razones que pueden imposibilitar la devolución. El fuerte estigma y la criminalización que recae sobre las personas usuarias cuando son identificadas como tales hace que muchas eviten portar material de inyección (HRC, 2010). Varias de las personas que participaron en los grupos focales realizados para la fase diagnóstica previa a la implementación del Programa señalaron que a veces es la policía quienes les confiscan el material usado. Por esta y otras razones, el reclamar su devolución puede convertirse no sólo en una importante barrera de acceso al servicio sino en un factor de riesgo en la contracción de enfermedades de transmisión sanguínea, dado que en algunos casos se buscarán jeringas que han pertenecido a otras personas para poder acceder a material nuevo.

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Todo esto hace que desde CAMBIE se opte por dar a las personas usuarias el número de kits que vayan a usar hasta la próxima visita prevista al Programa.

Las actividades de CAMBIE son muchas más que el repartir y recoger material de inyección. La escucha activa, así como el seguimiento y acompañamiento a la persona usuaria del Programa, son fundamentales si se quiere construir un espacio amigable que genere confianza entre la población usuaria y la comunidad. Disponer de una guía de recursos sobre los servicios sociales y sanitarios de la ciudad; sensibilizar sobre derechos que debería tener garantizados la población usuaria; formar a la población usuaria en inyección higiénica, prevención y manejo de sobredosis, salud sexual y reproductiva, VIH y Hepatitis; motivar a la prueba rápida con asesoría pre y post test, son sólo algunas de las actividades que se asumen desde los equipos de calle de CAMBIE.

1.2 El trabajo con pares

Siguiendo la premisa “Nada sobre nosotros sin nosotros” que abanderan los colectivos de personas usuarias de SPA alrededor del mundo, desde el inicio se ha contado de manera estructural con UDI tanto en el diseño como en la implementación de CAMBIE. La experiencia internacional ha mostrado que este tipo de programas son mucho más efectivos cuando son las mismas personas consumidoras las que ofrecen el servicio. Ellas son las expertas en el uso inyectado de sustancias entre su comunidad, conocen el lenguaje y la mejor manera de abordar a otra población usuaria (HRC, 2010). Es por ello que CAMBIE optó por contar con una persona par como coordinador de pares, Leonardo Narváez, encargado de garantizar que en el equipo de calle siempre haya presencia, además del operador/a de calle, de una persona voluntaria perteneciente al entorno de UDI.

Para ello es necesario tener presente que él o la par es una persona en consumo activo, a menudo con poca experiencia laboral y con ritmos de vida inestables. De ahí la necesidad de crear un mecanismo de inclusión flexible y con horarios asequibles. Además el equipo profesional debe estar dispuesto a asumir cierto grado de comprehensión y apoyo en aquellos momentos en que se pase por momentos críticos

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de las etapas de consumo, que pueden acarrear cierta irregularidad en relación a la vinculación con el servicio.

Al momento de realizarse esta evaluación, el servicio contaba con diez pares, quienes antes de proyectarse participando del voluntariado habían acudido al Programa como personas usuarias. Reafirmaron en el grupo focal que se han convertido en multiplicadores/as de lo aprendido e integrado mediante enseñanzas en reducción de daño, tales como son las formaciones en técnicas de inyección higiénica y prevención y manejo de sobredosis. Así mismo, sus hábitos de consumo se han implicado en determinados procesos de fluctuación, complementado a una concientización sobre gestión del autocuidado. Incluso, existen casos de jóvenes que han abandonado por completo el consumo luego de su experiencia en CAMBIE, sea mediante el ingreso al CADRI u otros mecanismos autónomos de transición.

De hecho, en el grupo focal realizado a profesionales, es Leonardo el que corrobora que se ha motivado este cambio, en otras palabras asumir la dimensión de que aparte de reducir VIH y VHC el Programa salve vidas de varias maneras y por muchas vías. Por eso, manifiesta como otro logro que hace un mes y medio se creara dentro de las reuniones de CAMBIE un grupo de apoyo, resultado de una iniciativa espontánea de los y las pares, quienes reclamaron la necesidad de tener otro tipo de acompañamiento (en parte debido a la ansiedad que deviene de su interacción ante contextos directos e indirectos de consumo).

Un proceso de adaptación de todas formas no exento de algunas dificultades, como señala Diana Duque, Psicóloga Social, Operadora de campo del Proyecto Cambie, quien insiste que también hay que tener en cuenta el punto de vista profesional puesto que dicha perspectiva complementa la del grupo de pares, desde aquella premisa de una construcción articulada que fortalezca los lazos internos del día a día de CAMBIE. Añade que ha sido un proceso de adaptación mutua, cuyas variables en ese sentido se han resuelto mejorando las dinámicas de interlocución. Esto se evidencia en los logros alcanzados, algo que considera muy valioso.

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1.3 Plataforma de recogida y sistematización de datos

Una de las necesidades de este tipo de programas de acceso a material higiénico de inyección es registrar y sistematizar tanto sus actividades como información referida a la población que atiende. Para hacer tal seguimiento se encargó la programación de la plataforma www.programacambie.com en la que se suben todos los datos recogidos en campo.

Por razones de confidencialidad y anonimato, sólo tienen acceso los y las profesionales de CAMBIE. Esta plataforma tiene entre otros objetivos almacenar, sistematizar la información recogida en campo de forma segura y poder disponer de ella de manera actualizada en cualquier parte del mundo; servir de instrumento de comunicación entre el equipo de Pereira y la coordinación nacional situada en Bogotá, constituirse en herramienta de seguimiento de reuniones cuya utilidad sirva también como espacio de almacenamiento de videos, fotografías, apariciones en prensa del Programa.

Si este sistema de recogida de información de CAMBIE devino la herramienta más exhaustiva que existe hasta el momento en Colombia, para conocer la realidad y verdadera dimensión del consumo inyectado de sustancias, hubo que asumir replanteamientos programáticos, actualizaciones y modificaciones de formatos que evidentemente generaron choques y contratiempos. Estos retos de concepción y diseño, por lo demás congruentes a cualquier intención de adaptabilidad y correspondencia con las variables propias de dinámicas de calle, han sido resueltos sobre la marcha con el objetivo de alcanzar el alto grado de optimización deseado.

1.4 La cotidianeidad de CAMBIE

Cuando la persona llega al servicio por primera vez, es el o la trabajador/a de calle que le hace la acogida garantizando la confidencialidad de los datos recogidos. Por respeto al anonimato no se exige ningún tipo de identificación. Si bien se intenta recopilar el máximo de información sobre la persona usuaria para conocer mejor cuál es su perfil, su historia y sus prácticas de consumo, no se presenta como una condición para

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registrarse en el Programa. La prioridad siempre va a ser que se lleven material de inyección limpio y en la medida de lo posible devuelvan el utilizado.

Una vez realizada la primera acogida, el o la trabajadora par procederá a explicarle qué lleva el kit y la utilidad de cada uno de los elementos que incluye. Es la excusa para dar una introducción a prácticas higiénicas de inyección además de prevención y manejo de sobredosis. Una vez concluida esta introducción, que será más o menos larga según la paciencia, las ganas o el tiempo disponible por la persona usuaria y del volumen de atenciones que se estén prestando, se pasará a dar el número de kits que solicite. La idea es proporcionar tantos como vaya a usar hasta que pueda volver a contactar con el servicio. Al terminar se hace entrega de piezas comunicativas sobre qué es la heroína, técnicas de inyección higiénica y prevención y manejo de sobredosis.

Aunque la idea del Programa es facilitar a cada persona usuaria según sus necesidades, hay que tener presente las posibilidades de negocio que la parafernalia repartida supone. De hecho, según el grupo focal organizado con pares a razón de esta evaluación, manifiestan que hay casos en los que saben que se están vendiendo elementos de los kits, por ejemplo, las jeringas a 500 pesos. También hay aquellas personas que no consumen heroína inyectada pero aprovechan con hacerse pasar por UDI para acceder al material higiénico del kit, revenderlo y de lo producido poder comprar bazuco.

En este sentido, mientras se va estabilizando el servicio, incorporando el hábito de devolver la parafernalia usada y acostumbrando a la población consumidora a acceder a material nuevo de manera gratuita, se intenta limitar el número de kits a los que se utilizan en un día, esperando que la persona vuelva al día siguiente.

Aun así hay excepciones, algunas personas usuarias del servicio manifiestan estar en contacto con otras personas consumidoras que por la razón que sea no pueden o quieren acceder al servicio y piden material para ellos o ellas. En este caso se les proporciona. Si se trata de llegar a una gran cantidad de personas usuarias no contactadas por el servicio, además de los kits también se da un guardián, guantes y

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pinzas para poder recoger de manera segura las jeringas y parafernalia desechada por otras personas. Además se les suministra una hoja a rellenar sobre el número de material entregado y recogido, dónde ha realizado el intercambio y a cuánta gente ha llegado. Este intercambio secundario no sólo permite extender el Programa a personas que de otra manera no acudirían al servicio, sino que además posibilita localizar zonas de consumo y población UDI de difícil acceso.

La ruta y las paradas que realiza el vehículo de CAMBIE han ido modificándose, adaptadas por una parte a las necesidades de la población usuaria y por otra a las garantías de seguridad del equipo. Una vez establecidas paradas que cumplen ambos requisitos se procura mantener ubicación y horario con el objetivo de que las personas usuarias tengan certeza de dónde y cuándo pueden contar con el Programa. Sólo una de las paradas se realiza en Dosquebradas1. Además el equipo da una vuelta por el

perímetro de cada parada con el objetivo de recoger material de inyección que pudiera estar abandonado, así como tener un contacto cotidiano con miembros de la comunidad.

El material utilizado que entregan los y las usuarias se lleva a Unilibre, donde realizan el procedimiento correspondiente

El equipo de CAMBIE también ha efectuado algunos acompañamientos. Varias personas que tuvieron resultados reactivos en las pruebas de VIH y VHC en el estudio realizado por el CES fueron acompañadas a la Secretaría de Salud para iniciar la ruta de atención, actualizar el Sisbén o en ciertos casos para asignarles EPS. A alguna persona usuaria se la acompañó a Desarrollo Social para poder ingresar en los cupos a comunidad terapéutica que se ofrecían desde esta institución, a otras se las acompañó a Narcóticos Anónimos.

1 Para más información sobre el día a día de CAMBIE y sus protocolos se puede consultar la página del programa www.proyectocambie.com

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En varias ocasiones desde los expendios de Pereira se ha pedido cambiar la ubicación del vehículo de CAMBIE, pues afectaba a su comercio de bazuco y se interpreta como una invitación hacia los y las UDI, vetados y vetadas en el territorio.

Con los y las agentes de policía también se han presentado algunas tensiones. En ciertos casos, han utilizado la ubicación de CAMBIE para la identificación y requisa arbitraria de personas que estaban parcheando en los alrededores, fueran o no usuarias del servicio. De hecho, según los y las pares, es sobre todo el nuevo componente patrullero que opta por utilizar la agresión sistemática como mecanismo de control e intimidación. Incluso, hay personas usuarias que denuncian cómo la policía les decomisa y destruye los kits entregados por CAMBIE.

No obstante, en el grupo focal organizado con personas usuarias para esta evaluación afirmaron que en Dosquebradas ha habido un cambio de actitud por parte de varios de los y las agentes. Antes destruían el material de inyección fuera o no utilizado, mientras que ahora hay quien pregunta a la persona si lleva jeringas antes de requisarla y una vez realizada la requisa le devuelve el material de inyección.

La reacción de los medios de comunicación era una de las cuestiones a las que más se temía. A pesar de que subsiste cierta distorsión de parte de algunos sectores de prensa en su fanatismo amarillista, ha sido de grata sorpresa encontrar que en la gran mayoría de noticias publicadas o transmitidas sobre el Programa, por lo menos reconocen su papel humanitario ante la población UDI y escapan a visiones simplistas que ven este tipo de iniciativas como alcahueterías. No en vano, Leonardo, coordinador de pares, realza como acierto, haber podido modificar la percepción de algunos sectores de la comunidad, que en un principio se han acercado ofuscados a criticar el servicio, pero que luego de socializarles los objetivos y las intenciones del Programa y de lo que conlleva la Reducción de Daños han logrado modificar su perspectiva.

A través de reuniones con juntas comunales, veedoras de salud y otros agentes sociales, tal efecto generado hasta ahora por CAMBIE entre la comunidad además ha

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posibilitado persistir hacia la construcción de bases sólidas de confianza y empatía, que terminen por alejar recelo y prevención arraigados desde hace muchos años. En esa medida, Diana Duque, operadora de campo del Proyecto CAMBIE, considera que la comunidad se siente menos intimidada frente al Programa, aunque falta mucho por hacer para que redunde en un apoyo generalizado y constante.

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CAPÍTULO 2. CAMBIE EN CIFRAS

Introducción

Los instrumentos de recogida y sistematización de información de CAMBIE permiten que actualmente Colombia cuente con una fuente privilegiada, para conocer de manera sistemática cuál es la dimensión del consumo inyectado de sustancias psicoactivas en los territorios en los que se ha implementado el Programa, entre otras, proporcionando datos sobre el perfil de la población usuaria, sus prácticas de consumo, sus experiencias de tratamiento y sus necesidades. A continuación se presentan algunos de estos datos.

2.1 Actividad de CAMBIE

El 12 de abril de 2014 empieza CAMBIE a circular por las calles de Pereira, hasta que el 1° de mayo amplía su ruta a Dosquebradas. El siguiente cuadro indica el número de visitas al Programa realizadas por el número de personas registradas desde que este se inició hasta el 31 de diciembre.

RISARALDA PEREIRA % DOSQUEBRADAS %

Personas

registradas 803 289 36% 514 64%

Total de

asistencias 12986 5103 39% 7882 61%

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Si se comparan los datos obtenidos desde CAMBIE con algunos de los arrojados por el estudio del CES cuatro años atrás, encontramos que CAMBIE ya ha registrado 563 persona usuarias, más que las 240 detectadas en el estudio. Actualmente, por el bajo número de nuevas acogidas durante los últimos meses, 6 nuevas acogidas durante el mes de diciembre, puede que CAMBIE esté alcanzando el número total de personas usuarias identificadas en el área metropolitana.

El siguiente cuadro se refiere a la entrega y recogida de material:

RISARALDA PEREIRA % DOSQUEBRADAS %

Kits

entregados 73712 29002 39 44625 61

Jeringas

recogidas 38176 14161 36 24015 64

Cogiendo como referencia la experiencia internacional, la proporción existente entre jeringas recogidas y jeringas entregadas se puede considerar muy exitosa dado que supera el 50%.

Como ya se ha comentado, toda visita de CAMBIE y cada kit entregado son una oportunidad de acercamiento a las personas usuarias, en las que muchas veces deviene excusa para otro tipo de intervenciones sociosanitarias. A continuación se exponen el tipo y el número de intervenciones realizadas por el equipo. Toda persona que se registra en el servicio recibe formación en técnicas de inyección higiénica así como prevención y manejo de sobredosis y prevención del VIH, algo que es reforzado siempre que se presenta la oportunidad. En este sentido puede que una persona

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reciba asesoría en prevención de ETS varias veces, de ahí el alto número consignado en el siguiente cuadro:

RISARALDA PEREIRA DOSQUEBRADAS

Escucha Activa 3712 1535 2177 Derivaciones 242 102 140 Servicios de Salud 186 86 100 Desarrollo Social 19 4 15 Registaduría 1 1 0 Grupos de Apoyo 44 19 25 Actividades Educativas 859 416 443 Asesorías Personalizadas 4880 1903 2977 Inyección Higiénica 2113 832 1281

Prevención y Manejo de Sobredosis 1635 642 993

Prevención VIH, VHC Y ETS 1073 404 669

Derechos 24 12 12

Otras 41 13 28

Tal como se reconoció entre las personas usuarias que asistieron al grupo focal, es muy importante el mero hecho de saber que alguien se preocupa por ellos y ellas. De ahí que la escucha activa sea el primer paso hacia crear relaciones de confianza que con el tiempo posibiliten otro tipo de intervenciones.

2.2 Perfil de la población usuaria

Los datos expuestos en esta sección aportan ciertos indicadores sobre el perfil de la población usuaria, de ahí pueden extraerse algunas de las necesidades detectadas sobre todo en el ámbito de salud. Todos los aspectos que aquí se presentan vienen

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segregados por sexo. La razón es clara. En muchos casos, al ser las mujeres una pequeña parte del total, quedan invisibilizadas en los datos estadísticos.

El Programa solamente registra una trans, sin haber claridad sobre si el programa presenta una falencia en cuanto al acceso a esta población o si es que el consumo inyectado no ha calado entre la población trans de Risaralda. Laura Gallego, psicóloga y coordinadora del Programa Habitante de Calle de la Secretaría de Desarrollo Social de Pereira, quien trabajó en el estudio del CES sobre prevalencia de VIH y VHC entre la población UDI, manifiesta que no deben haber muchas mujeres trans consumidoras en la medida en que no se acercaron tampoco a esa convocatoria, a pesar de haberse hecho difusión y ofrecer incentivo económico. Sin embargo, tal como propone Bibiana Restrepo, líder de la Mesa Técnica Estilos de Vida Saludables de Secretaría de Salud y Seguridad Social de Pereira, falta tener una especificidad de intervención con esta población.

Cabe advertir que los datos que se muestran en esta sección no refieren a toda la población registrada en el Programa sino sólo a aquella que quiso brindar la información al equipo de CAMBIE. Si bien se cuenta con una hoja de primera acogida que permite la recopilación de gran cantidad de información, dependerá sobre todo de dos factores: el primero, que la persona usuaria quiera y tenga el tiempo necesario para responder a todas las cuestiones que allí aparecen; el segundo, que la demanda de atención en el servicio lo permita. Es un equipo pequeño y en horas pico del servicio a veces será difícil contar con el tiempo para realizar una entrevista a fondo, lo que necesita de la atención exclusiva de la/el operador de calle. No sobra recordar que en ningún caso se priorizará la recogida de información en detrimento a la entrega del material higiénico de inyección.

Sexo

En la siguiente gráfica aparece la población registrada, segregada por sexo. Como se observa hay 5 personas de las que no se tiene información, lo cual se debe a un error en la recolección y digitación de la información recogida en campo.

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Sexo Risaralda % Pereira % Dosquebradas % Hombres 706 86 242 83 464 90,4 Mujeres 93 12 45 15 48 9 Trans 1 0,1 1 0.4% 0 0 Sin Info 1 0,1 0 0 1 0,2 Total 801 98.4 288 98.4 513 99,6 Edad

Se conoce la edad de un total de 207 personas del total de las registradas en CAMBIE. La media de edad se sitúa entre los 27 y los 28 años. En la siguiente gráfica se reflejan los grupos de edad.

Rangos de edad 15 – 17 años 18 - 24 Mayores de 24

RISARALDA 8 99 100

PEREIRA 4 30 35

DOSQUEBRADAS 4 69 65

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Destaca que se atienden a 8 personas menores de edad, 2 de las cuales en el momento de su registro contaban con 15 años. En estos casos se siguen protocolos específicos de atención. Puede observarse que por lo general se trata de población bastante joven, sobre todo en el caso de las mujeres cuya media son tres años menores que los hombres.

Filiación a la Seguridad Social

Tal como se indica en el siguiente cuadro, de 429 personas de las que se registra información un 25% dice no tener ningún tipo de filiación. En estos casos, los esfuerzos del equipo de CAMBIE se enfocarán en acompañarla en la ruta a seguir hasta solventarla.

Régimen Ris H M Per H M Dosq H M

Sin info 374 337 37 105 94 11 269 243 26 Subsidiado 253 213 40 111 86 15 142 127 15 Contributivo 43 37 6 20 18 2 23 19 4 Vinculado 18 16 2 5 4 1 13 12 1 Especial 4 4 0 2 2 0 2 2 0 No tiene 111 100 11 46 39 7 65 61 4 19

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VIH y VHC

Durante este años se derivaron 230 personas usuarias del servicio CAMBIE al estudio de prevalencia en VIH y VHC, realizado en Risaralda por la Universidad CES y ejecutado por la Fundación Hábitat. Aunque no se ha efectuado la entrega oficial de resultados, el equipo de CAMBIE, gracias a uno de sus operadores trabajó en el levantamiento de información y posterior entrega de resultados, ha podido saber que de la población objeto del estudio se identifican diagnósticos reactivos para VIH del 5% y de VHC del 60%. La población muestra equivale al 29% de la población total identificada en CAMBIE. Prueba VIH 230 31% Positivo 11 5% En tratamiento 2 Prueba VHC 230 31% Positivo 145 60% En tratamiento 0 20

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En relación al total de las personas registradas en el servicio y teniendo en cuenta el alto riesgo de contagio de VIH y VHC que supone ser UDI, son pocas las personas que han sido testeadas. Las que lo han sido y han dado positivo, en la mayoría de los casos no están en tratamiento. En los dos casos en los que sí se está siguiendo el tratamiento, fue gracias al acompañamiento realizado desde CAMBIE en articulación con la Secretaría de Salud. De todas formas, es necesario investigar si el no acceder a tratamiento es debido al miedo a que recaiga sobre ella el estigma de la enfermedad, su falta de continuidad o, lo que es probable, por las barreras de acceso a dichos tratamientos.

2.3 Prácticas de inyección

La mayoría de personas que acuden al Programa se inyectan entre 3 y 5 veces al día. Son pocas el número de mujeres de las cuáles tenemos información, pero si lo que se ve en el siguiente cuadro fuera extensible, ellas se inyectan más veces diarias que los hombres, entre 4 y 6 veces.

Nº INYECCIONES DÍA Ris H M Per H M Dq H M

Dos 62 49 13 20 12 8 41 35 6 Tres 78 73 5 32 29 3 47 44 3 Cuatro 85 73 12 39 32 7 46 43 3 Cinco 71 65 6 25 22 3 46 43 3 Seis 38 28 9 21 14 7 17 14 2 Siete 23 18 5 9 7 2 14 11 3 Ocho 22 19 2 5 4 0 17 15 2 Nueve 2 2 0 2 2 0 0 0 0 Diez o más 19 15 4 10 7 3 9 8 1 TOTAL 400 342 58 163 130 33 237 214 23 21

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¿Ha compartido jeringas?

Como puede observarse en la siguiente gráfica, porcentualmente son muchas más las mujeres que han compartido jeringas que el número de hombres. Esto puede deberse a varias razones, por una parte las mujeres que acuden al servicio suelen estar en situaciones de vulnerabilidad y exclusión más acentuadas que los hombres. Además, el hecho de tener venas más pequeñas y tardar más en inyectarse, hace que a veces sean las últimas en hacerlo, usando la jeringa que antes pasó por otras manos. El alto número de personas que comparten jeringas es especialmente preocupante, si se tiene en cuenta que la mayoría de ellas no conoce su situación en cuanto a VIH y VHC.

Ris H M Per H M Dq H M

198 168 30 79 61 18 119 107 12 No 605 539 66 210 182 28 395 357 38

Total 803 707 96 289 243 46 514 464 50

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A diferencia de lo que apuntaba el estudio del CES del 2011, según el cual el uso compartido de jeringas ascendía al 64% de la población, desde CAMBIE se ha detectado que comparten jeringas un 24% aproximadamente. Este dato puede responder a una mayor conciencia de la población UDI sobre los riesgos que esta práctica conlleva, o simplemente a sesgos de los propios métodos de recogida de información. De una u otra manera, dicha práctica continúa resultando muy preocupante. Además hay que tener presente que si bien muchas personas no comparten jeringas, si comparten otro material de inyección como pueden ser el filtro, la cazoleta, la bolsa de agua, el torniquete, con el riesgo de contagio de VHC que semejantes prácticas implican.

¿Con quién ha compartido jeringas?

El factor confianza y cercanía parece ser una variable importante a la hora de decidir compartir la jeringa con otras personas. Así pues, es alto el número de personas que se han inyectado con la misma aguja de alguna de sus amistades. Se refleja también que las mujeres tienden más a compartir con sus parejas sentimentales o con sus familiares que los hombres. A tener en cuenta dos elementos, por una parte, compartir utensilios deviene para ciertas parejas consumidoras o grupos de amistades algo simbólico que cohesiona y refuerza la complicidad. Por otra parte, la cercanía personal puede dar falsa sensación de seguridad.

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¿CON QUIÉN HA

COMPARTIDO? Hombres Mujeres Total

Amistad 69% 56% 66%

Persona desconocida 18% 12% 13%

Familia 8% 16% 9%

Pareja sentimental 8.5% 16% 9%

2.4 Trayectoria de consumo

Del siguiente cuadro destaca un número de nuevos consumos que se han ido incorporando en los últimos años. Como se puede ver, se trata de un aumento creciente a cada año. En proporción, las trayectorias de consumo de las mujeres son más largas a pesar de que, como se ha visto en un gráfico anterior, son más jóvenes.

AÑOS CONSUMIENDO

VÍA INYECTADA Hombres Mujeres Total

Menos de 1 mes 6 0 6 1 año o menos 53 12 65 2 años 52 11 63 3 años 47 7 54 4 años 41 7 48 5 años 24 5 29 Más de 5 años 90 13 103 TOTAL 313 55 368 24

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2.5 Sobredosis

Durante el día a día de CAMBIE se ha podido observar que existe mucho desconocimiento en lo referente a la prevención y al manejo de sobredosis. De entre las personas usuarias que han podido relatar, 116 las han padecido en carne propia, en muchos otros casos que no han quedado registrados han sido testigos o conocen casos de muertes por sobredosis. Como puede apreciarse es bastante más alto el porcentaje de mujeres que han vivido una sobredosis que el número de hombres. De ahí que desde CAMBIE se valore de vital importancia que las personas usuarias tengan información sobre cómo prevenir una sobredosis, identificarla y qué pasos deben seguirse para manejarla.

Ris H M Per H M Dq H M

116 90 26 59 44 15 57 46 11

No 687 617 70 230 199 30 457 418 39

TOTAL 803 697 96 289 243 45 514 464 50

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2.6 Tratamiento de desintoxicación

Refieren 248 personas haber estado en tratamiento, se incluyen en ello los procesos desarrollados en comunidades terapéuticas y otros servicios de rehabilitación habilitados o no.

Total Hombres Mujeres Ha estado en

tratamiento 248 214 34

Está en

tratamiento 10 9 1

Centros de Atención a Drogas –CAD–

Han participado 211 personas en procesos de tratamiento en drogas. Muy preocupante resulta que la mayoría lo hayan hecho a CAD no habilitados. En el caso de las mujeres en su mayoría acuden a CAD habilitados.

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Ris H M Per H M Dq H M CAD Claret 64 52 12 27 23 4 37 29 8 CAD Amanecer 17 17 0 7 7 0 10 10 0 No habilitados 101 93 8 35 33 2 66 60 6 Otros 29 25 4 15 13 2 14 12 2 TOTAL 211 186 24 84 76 8 127 111 16

Programas Mantenimiento con Metadona –PMM–

A continuación aparece el número de personas registradas que han manifestado a CAMBIE alguna vez estar en tratamiento en un PMM. Cabe decir que no aparece reflejado el alto número que reconoce comprar esta medicación en el mercado negro. Aunque la mayoría asistieron al Centro de Atención en Drogadicción para Risaralda (CADRI), algunas de las razones de abandono de tratamiento que exponen son la lejanía del centro y exigencias del PMM para la continuidad: abstinencia de otras sustancias y puntualidad, entre las más dificultosas.

Ris H M Per H M Dq H M CADRI 99 82 17 53 41 12 46 41 5 IPIS 5 4 1 1 1 0 4 3 1 ISN 4 2 1 2 1 1 2 2 0 No habilitados 2 1 1 2 1 1 0 0 0 Otros 3 2 1 0 0 0 3 2 1 Total 113 91 21 58 44 14 55 48 7 27

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Estos datos sobre tratamientos de deshabituación evidencian que es muy relevante el número de personas que en algún momento de su trayectoria de consumo han intentado cesarlo. Resulta inquietante que muchos lo hagan a través de programas no habilitados y por ende, sin garantías de respeto a la integridad de las personas usuarias ni a las condiciones básicas con las que debería funcionar un programa de estas características.

En lo referente al Programa de Dispensación de Metadona, un número considerable de personas registradas en el servicio han reconocido no participar del CADRI por las barreras de acceso que ofrece: está muy lejos, los horarios son muy restrictivos, hay que atenerse a muchas normas que de no cumplirse pueden suponer la expulsión del PMM, son sólo algunas de las razones señaladas por los y las UDI. Por estas razones optan por comprar el medicamento en la calle, aumentando los riesgos de padecer sobredosis. En este sentido se presenta necesario diversificar las posibilidades de obtención de Metadona por vías regulares y legales y bajo la supervisión médica. Además es fundamental que en los pocos lugares en los que se administre se haga desde la baja exigencia y en ningún caso utilizando la restricción del medicamento como forma de sanción.

En este aspecto, tal como se ha indicado más arriba se han detectado diferencias de género importantes en cuanto a elección del tipo de tratamiento. Conocer cuáles son las razones que llevan a mujeres y hombres a optar por uno y otro tratamiento puede contribuir a mejorarlos y minimizar sus barreras de acceso. Sea como sea son pocas las

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mujeres que demandan tratamiento. Según algunos de los estudios como el de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito–UNODC (2004) y el de Martínez (2009) las mujeres tienden a demandar menos el tratamiento por miedo a la estigmatización o las consecuencias que ello pueda tener en relación a la custodia de hijos e hijas; además cuando lo hacen se encuentran con más barreras de acceso dado que hay menos tratamientos que aceptan mujeres y en muchos casos no tiene en cuenta sus necesidades específicas.

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CAPÍTULO 3. IMPACTO DE CAMBIE EN LA POBLACIÓN USUARIA

Introducción

En la fase diagnóstica previa a la salida a la calle de CAMBIE se organizaron talleres de inyección higiénica y de prevención y manejo en sobredosis. De tal modo, se pudo conocer cuáles eran las prácticas de inyección arraigadas entre la población inyectora. Entre los riesgos detectados, destacaba que se compartía y reutilizaba el material de inyección; no se integraban técnicas adecuadas de inyección y se daba un mal manejo de la parafernalia dañando tejidos, terminaciones nerviosas, provocando abscesos, flebitis, infecciones y taponamiento de venas, entre otras variables; se usaba agua contaminada y se consumía en lugares insalubres, a campo abierto donde se depositan escombros y basuras, oscuros, sin iluminación. Se detectaba una gran falta de información sobre la prevención y el manejo de sobredosis. Además existían graves falencias en las rutas de atención, desembocando en barreras de acceso a servicios básicos sociales y de salud.

Tras ocho meses de implementación de CAMBIE, con el objetivo de empezar a medir su impacto en todas estas cuestiones, se ha querido contar además con el testimonio del equipo del Programa y la percepción de otros agentes sociales que trabajan con la misma población diana, en conjunción con la experiencia de las personas usuarias. Para ello el pasado mes de diciembre se realizó un grupo focal con 14 personas habituales del servicio de las cuales dos eran mujeres. Además se pasó una encuesta a 165 personas usuarias, que representan un 20% del total de las 803 registradas en CAMBIE a 31 de diciembre de 2014.

En total 132 hombres y 33 mujeres, es decir un 80% y un 20% respectivamente, respondieron a las preguntas. En lo que se refiere a edad, un 7% de los hombres tenían entre 15 y 17 años, un 39% se ubicaba en el rango de 18 a 24 años y un 49% entre los 25 y 35 años, mientras que sólo un 5% era mayor de 35. Entre las mujeres no se

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encontraron menores, el 52% tenían entre 18 a 24 años, el 45% estaban entre los 25 y los 35 años y el 3% superaban esa edad.

Del total de la población encuestada, 47% participa del Programa desde hace más de 7 meses y un 27% desde antes de iniciar el trabajo de entrega de material higiénico de inyección a razón de la fase diagnóstica y de alistamiento.

Partiendo de las respuestas a la encuesta, este capítulo se centra en sentar las bases para medir el impacto del Programa en la población usuaria, no sólo en cuanto a prácticas de inyección y prevención y manejo de sobredosis, sino también en otros aspectos de su vida cotidiana en que de manera más o menos directa CAMBIE haya podido influir.

3.1 Manejo del kit

El kit para inyección higiénica repartido por CAMBIE va más allá de la jeringa, incluye también agua esterilizada, cazoleta, filtro de algodón, torniquete, toallita de alcohol y curita. Uno de los objetivos del Programa ha sido que todos estos elementos sean incorporados por la población usuaria reduciendo así las infecciones derivadas del mal uso de la parafernalia, dado que algunos de los elementos no eran utilizados ya fuese por falta de conocimiento o de recursos.

El siguiente cuadro se refiere a la pregunta ¿Qué elementos para la inyección empezó a utilizar a partir de su participación en CAMBIE?

ELEMENTOS DEL KIT Hombres Mujeres TOTAL

Filtro de algodón 129 30 159 Toallita de alcohol 130 30 160 Cazoleta/cuchara 119 27 146 Torniquete 106 30 136 Agua esterilizada 132 31 163 Curita 115 22 137 31

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Como puede verse la mayoría de personas encuestadas han integrado el uso de todos los elementos en sus prácticas de inyección. Así lo confirman las personas participantes en el grupo focal. Desde el equipo de CAMBIE esto se considera muy positivo, dado que corrobora grandes mejoras en cuanto al uso de parafernalia.

Concretamente, el elemento más valorado es el agua esterilizada: 163 personas han podido integrarlo. En el grupo focal de personas usuarias comentan que antes de la implementación de CAMBIE utilizaban agua infectada recogida de cualquier lugar, siendo del suelo, las matas, el caño.

Según explicaron, el uso de toallitas de algodón para limpiar la zona, previa inyección, era una práctica inexistente entre la población usuaria. Actualmente, 160 han empezado a adoptarlas.

En cuanto a los filtros, previa entrega de kits, se solía utilizar el filtro de cigarrillo, gastado o no, que contiene fibra de vidrio. Desde CAMBIE se considera muy importante que 159 personas hayan decidido utilizar los filtros de algodón.

Así mismo, 146 personas han empezado a usar la cazoleta sustituyendo la cucharita de plástico. Aunque como se verá más adelante, mucha gente no la emplea para cocinar la heroína, a pesar de ser una práctica recomendable, sino solamente para mezclarla. No todas las personas consumidoras necesitan de torniquete, muchas pueden encontrase las venas sin aquel elemento. Aunque como puede observarse, para las mujeres sí es muy valorado dado que tienen venas más pequeñas y a menudo de más difícil acceso. Antes de su entrega por CAMBIE, se utilizaban cinturones o cordones de zapato, algo muy dañino dada su poca elasticidad y dificultad para desamarrarlos. La curita es el elemento que menos se ha integrado, una de las razones expuestas es el hecho de que evidencia el punto de inyección, lo cual para muchas personas puede ser problemático puesto que hace visible su consumo.

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El siguiente cuadro muestra las respuestas a la pregunta ¿Cuáles de los elementos que componen el kit entregado por CAMBIE son los más utilizados y considera indispensables?

ELEMENTOS DEL KIT Hombre Mujer TOTAL

Jeringa 129 33 162 Toallita de alcohol 91 25 116 Filtros 94 27 121 Cazoleta/cuchara 92 26 118 Curita 84 23 107 Preservativo 81 20 101 Torniquete 91 23 114 Agua esterilizada 105 32 137

La jeringa seguida del agua esterilizada son los elementos considerados más indispensables dado que de ellos no se puede prescindir para preparar la inyección de heroína. Las personas participantes del grupo focal insisten en que el único elemento que podrían obviar, ahora que ya se han acostumbrado a acceder al kit, es la curita. La parafernalia de inyección debería utilizarse una sola vez. Aunque, tal como podemos ver en el siguiente cuadro correspondiente a la pregunta ¿De los siguientes elementos entregados por CAMBIE, cuáles son reutilizados por usted? eso sucede en muy pocas ocasiones.

ELEMENTO DEL KIT Hombres Mujeres TOTAL

Jeringa 91 21 112 Toallita de alcohol 11 0 11 Cazoleta/cuchara 54 22 76 Torniquete 45 16 61 Filtro 0 2 2 33

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Agua esterilizada 19 2 21

Curita 14 2 16

Las jeringas son el elemento más reutilizado, un 67% de la población consumidora lo hace. También las cazoletas, en más de una ocasión por un 46% de las personas encuestadas. Este porcentaje incrementa en el caso de las mujeres pues representa un 66%, de hecho, una de ellas reconoce usarla hasta en 10 ocasiones. Estas cifras contrastan con la información extraída del grupo focal con personas usuarias, según las cuales desde que está el vehículo de CAMBIE utilizan la jeringa una sola vez, como mucho dos, no sólo porque la jeringa se desafila y daña más las venas, sino también porque a través de la participación en CAMBIE han tomado conciencia de que reutilizar material aumenta los riesgos de padecer infecciones.

Quienes participaron en el grupo focal de personas usuarias recuerdan dos ocasiones en que se vieron en la obligación de reutilizar material, la primera fue una semana que el equipo de CAMBIE suspendió el servicio durante el mes de octubre por falta de material higiénico de inyección. La otra, de la que también hizo eco Laura Gallego, coordinadora del Programa Habitante de Calle de la Secretaría de Desarrollo Social de Pereira, refiere a dos días en que el kit habitual se substituyó por un kit donado por el Ministerio de Justicia a la Secretaría de Salud de Pereira y que el equipo de CAMBIE, bajo responsabilidad de su coordinador local, decidió testear entre la población usuaria del servicio. Dicho kit contenía un tipo de jeringas que ellos y ellas no utilizan debido a que son muy gruesas y dañan sus venas, además de tratarse de jeringas desmontables en las que a menudo la aguja se separa y puede perderse la dosis. Tras el rechazo por parte de la población usuaria y partiendo de que se trata de jeringas contraindicadas por la literatura y la experiencia internacional, desde la coordinación nacional de CAMBIE se hizo entrega a la Secretaría de Salud de un informe en el que se recomendaba su devolución.

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3.2 Prácticas de inyección

Cada visita a CAMBIE es una oportunidad educativa que pretende influir en la mejora de los hábitos de consumo. El cuadro que se presenta a continuación responde a la pregunta ¿Desde que asiste a CAMBIE cómo han variado sus hábitos de prácticas de inyección?

PRÁCTICAS DE INYECCIÓN Hombres Mujeres TOTAL

Utiliza agua esterilizada 114 26 140

Cocina la heroína 103 20 123

Usa el torniquete 107 27 134

Filtra la sustancia 113 21 134

Se limpia las manos y la zona de inyección antes de

consumir 83 18 101

Utiliza una jeringa por inyección 64 16 80

Sus inyecciones diarias han aumentado 26 7 33

han disminuido 30 7 37

La cantidad de heroína por inyección ha aumentado 25 2 27

ha disminuido 34 12 46

Consume en lugares limpios e iluminados 66 17 83

Alterna las venas en las que se practica la inyección 91 21 112

En cuanto a hábitos de higiene que pueden revertir en la disminución de infecciones entre la población inyectora, ya se ha mencionado anteriormente que son muchas las personas que han empezado a utilizar agua esterilizada. También es relevante el número de personas que filtra la sustancia, un 81%.

El dato de que el 74% dice también cocinar la heroína contrasta con la información obtenida tanto en el grupo focal con personas usuarias como en el de pares, en donde se detectó la creencia extendida de que dependiendo de la dosis hay posibilidad de que se evapore la sustancia al diluirla en mucha agua o que la sustancia quede pegada en la cazoleta y se pueda desperdiciar.

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El 50% dice consumir en lugares limpios e iluminados y el 61% se limpia las manos y la zona de inyección antes de consumir. En los grupos focales dicen haber incorporado este hábito a raíz de que el Programa les ofrece toallitas de alcohol.

Algunos de los factores que dañan más las venas son el reutilizar la jeringa y el utilizar el mismo punto de inyección. Un 67% de la población encuestada afirma alternar las venas lo cual contribuye a su recuperación, mientras que un 48% dice utilizar la jeringa una sola vez.

Alexander Bernal, Operador de campo de CAMBIE, afirma que ha visto una mejora en cuanto a prácticas de inyección desde que empezó el Programa y que son muchas las personas usuarias que han integrado las recomendaciones para mejorar la higiene y el cuidado de sus venas. En el grupo focal con personas usuarias se valora mucho que el equipo de CAMBIE ofrezca información sobre cómo mejorar las técnicas de inyección, reconociendo que esto ha implicado una mejora en la salud, reduciendo las infecciones y en consecuencia, los ingresos hospitalarios.

En varias ocasiones se ha acusado al Programa de contribuir al aumento y perpetuación del consumo, aunque como se puede observar son muy pocas las veces en que la participación en CAMBIE se ve como un factor relevante en este sentido. Ante la pregunta de si han variado la cantidad de inyecciones diarias el 20% dice que han aumentado, frente al 22% que dice haberlas disminuido. En cuanto a la cantidad de heroína por inyección, 16% afirma un aumento frente al 27% que la ha disminuido. En este punto es muy interesante la experiencia de los y las pares. Para la persona a cargo de la coordinación de pares, el hecho de estar en contacto continuo con las ollas y a la vez incrementar su poder adquisitivo supuso un reto. En un principio aumentó su consumo aunque el trabajo cotidiano, el apoyo del equipo, la asunción de responsabilidades y una fuerte voluntad hicieron que tal variación en su consumo se convirtiera en una situación aislada que no se le llegó a escapar de las manos y que a la larga reforzó su decisión de abstenerse de consumir aquellas sustancias que le resultaban problemáticas. En cuanto al resto de pares, de 10 personas que empezaron siendo pares en consumo activo, actualmente 5 no consumen y el resto ha moderado

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su consumo o lo ha mantenido igual. Alegan que el hecho de capacitarse en técnicas higiénicas de inyección e interactuar con otras personas consumidoras desde la posición de voluntariado les hace más conscientes de sus propias prácticas de riesgo.

3.3 Compartir el material de inyección

Compartir material de inyección es una de las prácticas más riesgosas entre la población consumidora por la posibilidad de contagio de enfermedades tales como VIH y VHC. Se percibe que esta práctica ha disminuido desde la puesta en marcha de CAMBIE aunque continúa estando presente.

El siguiente cuadro corresponde a la pregunta: ¿Cuáles de los siguientes elementos entregados por CAMBIE comparte usted con otras personas?

ELEMENTOS DEL KIT Hombres Mujeres TOTAL

Jeringa 47 10 57 Toallita de alcohol 8 5 13 Cazoleta/cuchara 34 13 47 Torniquete 27 8 35 Filtro 15 3 18 Agua esterilizada 28 4 32 Curita 24 1 25

Las jeringas son elementos compartidos por un 34% de las personas que participaron de la encuesta. En proporción, el número de mujeres que comparte jeringas es menor que el de los hombres, 30% y 35% respectivamente. Aunque son más las mujeres que comparten otros materiales, en el caso de las cazoletas por ejemplo el 39% de las mujeres reconocen compartirla mientras que sólo el 25% de los hombres lo hace. De todas maneras, ante estos datos se pudo comprobar durante el grupo focal con personas usuarias que si bien hablan de compartir material se refieren a cederlo una vez utilizado por ellos y ellas a otra persona que lo necesita.

(39)

La percepción de que es la jeringa el único elemento riesgoso en cuanto a contagio sigue siendo una idea extendida. En muchas ocasiones se desconoce que compartir el resto de elementos también supone un alto riesgo de contagio, especialmente del VHC. Un ejemplo surgido durante el grupo focal fue el de la bolsa de agua esterilizada: cuando se encuentran varias personas y sólo hay una bolsa todas le clavan su jeringa, esté o no previamente utilizada.

Tanto Laura Gallego, coordinadora del Programa Habitante de Calle de la Secretaría de Desarrollo Social, como Alexander Bernal, operador de calle de CAMBIE, quienes trabajaron en el más reciente estudio del CES sobre prevalencia de VIH y VHC entre población UDI, aseguran que las personas que participaron en esa encuesta decían no compartir el material de inyección desde la llegada del vehículo de CAMBIE, a menos que fuera con la pareja o amistad de confianza.

3.4 Prevención y manejo de sobredosis

Durante la fase diagnóstica previa a la implementación del Programa se detectó un gran desconocimiento en cuanto a los factores que aumentan el riesgo de padecer sobredosis. En este sentido desde CAMBIE se ha hecho mucho hincapié en educar en su prevención y manejo. Esta tarea fue reforzada repartiendo piezas comunicativas en las que se trataba tal cuestión de manera detallada.

Del total de la población encuestada, 36 personas habían tenido una sobredosis alguna vez, 7 de las cuales eran mujeres y 29 hombres. Proporcionalmente representan un número muy similar, es decir, 21% en ambos casos. Del grupo focal sólo una de las personas participantes había padecido sobredosis, aunque todo el resto reconoce haber estado en alguna ocasión con alguien que la había padecido. Se mencionaron varios casos de muerte por esta razón.

El cuadro que aparece a continuación responde a la pregunta ¿Desde que asiste a CAMBIE cómo ha cambiado su comportamiento en relación a las sobredosis?

Hombre Mujer TOTAL

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Consume solo/a 83 20 103

Consume en compañía 31 10 41

Consume en lugares de fácil acceso para

vehículos en caso de emergencias 64 8 72

Acude siempre a jíbaro/a de confianza 98 28 126

Mezcla sustancias 20 0 20

Uno de los mayores riesgos de morir por sobredosis es consumir en solitario. Resulta muy preocupante que el 62% de las personas encuestadas lo hagan, frente al 24% que lo hace en compañía. Parece que en el caso de las mujeres estas tienden a consumir más en compañía que los hombres, el 30% de ellas responde no consumir solas.

A pesar de que en el grupo focal se reconoce que si una persona está con amure, consume allá donde le coja, sin fijarse ni en la seguridad ni en la higiene, se valora positivamente que 43% de las personas encuestadas consuma en lugares de fácil acceso para vehículos en caso de emergencia.

Acudir siempre al mismo expendedor/a puede disminuir los riesgos de padecer sobredosis, dado que hay más probabilidades de que se mantenga constante el grado de pureza de la sustancia. En ese sentido, el 76% de las personas encuestadas afirma hacerlo.

La mezcla de heroína con otras sustancias como el alcohol, la metadona o las benzodiacepinas aumenta considerablemente el riesgo de padecer sobredosis. Ninguna mujer dice hacerlo mientras que el 15% de los hombres admite recurrir a mezclas. La persona que padeció sobredosis del grupo focal reconoce que fue precisamente por encontrarse en ese momento tomando metadona, dice que no sabía que al mezclarla con heroína incrementaban los riesgos. Una de las pares participantes en el grupo focal aclara que se está corriendo la voz de que tal mezcla es muy peligrosa debido a varias muertes recientes, de ahí que disminuya esta tendencia. Gran parte de quienes participaron en el grupo focal de personas usuarias admite consumir también basuco.

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Muchas de las personas que acuden al servicio se han visto o pueden verse en la situación de tener que atender una sobredosis. Para ello, en primer lugar es fundamental saber detectarla a tiempo. El 73% de la población encuestada dice saber reconocer una sobredosis, siendo 70% de los hombres y 84% de las mujeres. Una de las mujeres participantes en el grupo focal dice que tanto las piezas informativas repartidas por CAMBIE como la información recibida de profesionales y pares les ha dotado de herramientas muy útiles en este sentido.

En el siguiente cuadro se muestran las acciones emprendidas por las personas que se han visto en la necesidad de atender una persona en sobredosis.

Hombre Mujer TOTAL

Llamar a la ambulancia 59 13 72

Practicando el boca a boca 30 5 35

Colocar en posición de seguridad 47 7 54

Permanecer en el lugar hasta llegados los servicios de

emergencia 37 4 41

Acompañar a la persona al hospital 49 11 60

Durante el grupo focal varias personas admitieron que antes de que se les informara desde CAMBIE sobre cómo actuar, habían utilizado técnicas poco recomendadas como golpear a la persona en sobredosis o meterla en ducha de agua fría.

Aplicar técnicas de primeros auxilios como el boca a boca puede ser primordial a la hora de salvar la vida de quien ha entrado en sobredosis. Sólo un 21% de las personas encuestadas dice haberlo hecho. En este sentido es importante la organización de talleres que de manera práctica hagan accesible este conocimiento a la población usuaria del Programa.

Varias personas han comentado que estar con una persona en sobredosis ha comportado represalias hacia ellos y ellas, viéndose comprometidos ante la policía. En este sentido, se debe valorar positivamente que en la mayoría de los casos se haya

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dado acompañamiento y recurrido a los servicios de emergencia sin abandonar a la persona que está en sobredosis.

3.5 Uso del Programa

El Programa está diseñado de tal manera que se pueda acudir a diario. Para facilitarlo el vehículo se sitúa en el mismo lugar cada día a la misma hora. Aunque de momento las personas usuarias no suelen hacerlo acorde a esta rutina, en la mayoría de los casos lo hacen entre 3 y 4 veces a la semana. Según la encuesta, en el caso de las mujeres un 35% acude entre 5 y 7 veces semanalmente, mientras que entre los hombres sólo el 26% asiste más de 4 veces. Tal como indica uno de los participantes al grupo focal, no siempre es posible acudir, entre otras razones por estar trabajando.

Uno de los indicadores de que las personas usuarias confían en la fidelidad del Programa es que retornen las jeringas utilizadas. El siguiente cuadro muestra las respuestas ante la pregunta ¿Devuelve usted a la unidad móvil todas las jeringas que se le entregan?

Hombre Mujer TOTAL

Todas 38 6 44

Más de la mitad 49 12 61

Menos de la mitad 28 12 40

Dado los impedimentos que pueden dificultar que cualquier persona devuelva las jeringas utilizadas, resulta muy positivo que la mayoría lo haga en más de la mitad de las ocasiones y que el 26% lo haga siempre. Una de las personas participantes en el grupo focal reconocía no devolver casi nunca las jeringas utilizadas porque prefería regalarlas a alguien que las necesitara.

Más allá de dar y recibir material de inyección, el equipo de CAMBIE procura facilitar el acceso a otros servicios. El siguiente cuadro responde a la pregunta ¿CAMBIE le ha derivado a algún servicio?

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Hombre Mujer TOTAL Salud 38 13 51 Tratamiento 29 9 38 Educación 0 2 2 Asesoría legal 0 1 1 Recreación 0 1 1 Asistencia 21 3 24

Aunque para ambos sexos las derivaciones han sido realizadas mayoritariamente al sector salud, tratamiento y asistencia básica, llama la atención el alto porcentaje de mujeres derivadas a algún servicio sanitario, 39% del total de las encuestadas frente al 28% de los hombres. Además varias mujeres han sido derivadas a servicios educativos, recreación y asesoría legal.

En distintas ocasiones el equipo de CAMBIE ha considerado necesario acompañar a las personas usuarias del servicio a algún recurso o asistencia. En el siguiente cuadro se muestran las respuestas ante la pregunta ¿Acude al acompañamiento ofrecido por CAMBIE?

Hombre Mujer TOTAL

Sí 57 9 66

No 29 8 37

Del total de las 165 personas encuestadas, a 104 se les ha ofrecido acompañamiento en alguna ocasión, entre las cuales el 63% del total ha asistido. Como puede observarse este número es considerablemente mayor en el caso de los hombres que en el de las mujeres: al 65% de los hombres que respondieron la encuesta se les había ofrecido acompañamiento, frente al 51% de las mujeres. Uno de los pares participantes en el grupo focal da un ejemplo de acompañamiento: tenía un problema

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intestinal y no querían atenderlo por falta de documentación pero a través del Programa le gestionaron todo para que accedieran a brindarle atención.

3.6 Impacto de CAMBIE más allá del consumo

Acudir a un programa como CAMBIE puede conllevar consecuencias en otros aspectos de la vida cotidiana más allá del consumo. El siguiente cuadro responde a la pregunta Desde su llegada al Programa ha sentido cambios en:

Hombre Mujer TOTAL

Sus relaciones familiares han mejorado 50 9 59

han empeorado 9 1 10

Sus relaciones con la vecindad han mejorado 44 8 52

han empeorado 17 1 18 Asistencia a programas de salud con más frecuencia 21 6 27 con menos frecuencia 27 5 32

Sus prácticas delictivas han incrementado 14 3 17

han disminuido 23 10 33

Interés por su autocuidado en mayor medida 56 17 73

en menor medida 20 3 23

Vínculo a programas educativos 8 3 11

Su condición es la misma 42 3 45

Aunque para 45 personas del total de las 165 encuestadas su situación social no ha variado con la entrada en el Programa, para muchas otras participar de CAMBIE es una forma de autocuidado que revierte en otros aspectos de su vida.

El 35% de las personas participantes en la encuesta han mejorado sus relaciones familiares respecto al 6% que dice han empeorado. En lo referente a la relación con la vecindad para el 31% mejoró mientras que para el 10% empeoró. Estos datos deben interpretarse en relación a la visibilidad del consumo y el estigma que recae sobre las personas usuarias. Para aquellas cuyo consumo era conocido por la familia y la

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comunidad en muchos casos se valora positivamente que acudan al Programa, mientras que para otras que lo mantenían oculto, el hecho de visibilizarse a partir del acceso al Programa puede haber conllevado problemas. Según relata una de las pares participantes en el grupo focal, tal es el caso de dos personas usuarias del servicio. Las familias no sabían que eran consumidoras pero las vieron acercarse al vehículo de CAMBIE. A una de ellas la echaron de casa, otra se encuentra en una fundación.

La pregunta de si asiste con mayor o menor frecuencia a programas de salud puede interpretarse de varias maneras. El hecho de acudir a CAMBIE y tomar más medidas higiénicas puede tener como consecuencia menos complicaciones en la salud y por lo tanto disminuya las visitas al médico. Así lo explica una de las mujeres participantes en el grupo focal, según la cual antes del Programa había tenido que ser hospitalizada en varias ocasiones por infecciones derivadas del uso de material contaminado para la inyección, algo que ya no le sucede desde que participa del Programa. Por otra parte, también cabe tener en cuenta, como ya se ha visto en relación a las derivaciones, que CAMBIE facilita acudir a otros servicios de salud. Lo que sí resulta claro es que para el 44% de las personas encuestadas, participar en el Programa ha tenido como consecuencia un aumento en el autocuidado. Esto es especialmente significativo en el caso de las mujeres.

Diana Duque, Operadora de campo de CAMBIE, hace un apunte en este sentido y señala que es muy difícil que las personas usuarias del Programa tengan compromiso con su salud, a pesar de ofrecerles acompañamiento. Se les remite a servicios pero no acuden, aunque reconoce que no es sólo responsabilidad de ellas sino de la cantidad de factores que pueden incidir en esa apatía dadas las barreras de acceso que encuentran.

Llama la atención que el 20% haya respondido que su actividad delictiva ha disminuido, frente al 10% que admite ha aumentado.

También se valora muy positivamente que 11 personas de las encuestadas se hayan vinculado a programas educativos a raíz de su participación en CAMBIE.

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3.7 Valoración de la información ofrecida por CAMBIE

Con el objetivo de facilitar y difundir información veraz sobre heroína, inyección higiénica y prevención y manejo de sobredosis se elaboraron 3 piezas informativas que se entregaron a gran parte de la población usuaria del servicio. Estas son las respuestas ante la pregunta ¿Le han resultado pertinentes y útiles las siguientes piezas informativas de CAMBIE?

Hombre Mujer TOTAL

¿Qué es la heroína?

Sí 115 32 147

No 0 0 0

La desconozco 0 1 1

Prácticas de inyección higiénica

Sí 118 31 149 No 5 2 7 La desconozco 0 0 0 Sobredosis Sí 114 30 144 No 2 1 3 La desconozco 4 1 5

La gran mayoría de personas encuestadas conoce las piezas comunicativas y las encuentra útiles y pertinentes. La más valorada es aquella referente a prácticas de inyección higiénica. Así se corroboró durante el grupo focal. También, sostienen, la de sobredosis es muy clara y provee de herramientas en caso de encontrarse en semejante situación. Varias de las personas que participaron en el grupo focal de pares corroboran su efectividad, en tanto que han servido para evitar y revertir situaciones adversas, basados en el testimonio usuarios y usuarias.

Más allá de la información impresa, son muchas las ocasiones en que profesionales y pares asesoran e informan a la población usuaria sobre cuestiones como VIH y VHC,

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sobredosis e inyección higiénica, entre otras. Ante la pregunta de si la información recibida es clara, estas son las respuestas:

Hombre Mujer TOTAL

Sobredosis Sí 93 31 124 No 5 2 7 Prevención VIH y VHC Sí 95 32 127 No 3 0 3 Inyección Higiénica Sí 91 31 122 No 2 1 3

Como puede observarse la gran mayoría de las personas encuestadas valora que la información recibida es clara. También en el grupo focal se destacó que para ellos y ellas ha sido muy importante encontrar un servicio donde poder consultar este tipo de cuestiones sin sentirse juzgados/as por ello.

3.8 Adecuación de CAMBIE a las necesidades de las personas usuarias

Un Programa como el de CAMBIE es ineficaz si no se adapta a las necesidades de la población usuaria, por esto resulta muy relevante que tanto los lugares en los que se ofrece el servicio como los horarios de atención sean adecuados.

Hombre Mujer TOTAL

¿Deben aumentar las paradas?

Sí 48 10 58

No 73 22 95

¿Deben aumentar los horarios?

Sí 59 11 70

No 59 20 79

La mayor parte de las personas encuestadas creen que las paradas son suficientes, aunque algunas apuntan que aún existen lugares en los que hay consumo inyectado y

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