PAPER
APLICACIÓN DEL ENFOQUE BASADO EN DERECHOS HUMANOS
EN LA COOPERACIÓN ESPAÑOLA
Introducción
Los derechos humanos y el desarrollo están vinculados de manera directa. En el Informe de Desarrollo Humano 2000 se establecía que: “el desarrollo humano y los derechos humanos no sólo se encuentran muy próximos sino que sus respectivos contenidos se complementan y refuerzan entre sí” (Fuente: PNUD 2000: Informe sobre Desarrollo Humano 2000. Derechos humanos y desarrollo humano1). El desarrollo humano pretende situar a las personas en el centro del proceso de desarrollo, lo que implica contar con todas las libertades fundamentales y las oportunidades que permitan a los seres humanos ser dueños de su propia vida. Esto coincide plenamente desde un punto de vista jurídico con el reconocimiento de los derechos humanos y con la posibilidad de su pleno ejercicio por parte de todos.
La incorporación de los DDHH al ordenamiento jurídico internacional o nacional dota a las personas la capacidad de plantear o exigir que se respete su contenido, lo cual concede a sus titulares mayor capacidad de acción que si sólo solicitaran o reivindicaran la cobertura de sus necesidades.
De modo simultáneo, la incorporación del EBDH al ordenamiento jurídico positivo trae consigo que otros actores, básicamente los Estados, es decir las Administraciones públicas en cada caso competentes, asumen el deber de trabajar en beneficio del desarrollo al adquirir la obligación de respetar estos derechos y cumplir con las obligaciones que forman parte del ordenamiento jurídico.
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Informe sobre Desarrollo Humano 2000. Derechos humanos y desarrollo humano. PNUD 2000. Disponible on-line: http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr_2000_es.pdf
Como consecuencia, interpretar los procesos de desarrollo y de lucha contra la pobreza desde la perspectiva de los derechos humanos resulta particularmente adecuado ya que la pobreza implica una violación de los derechos humanos básicos, al tiempo que en la medida en que éstos alcancen su realización se combate claramente la pobreza.
La aplicación del EBDH en las acciones de cooperación
El EBDH aparece como una de las orientaciones “renovadoras” de la Cooperación para el Desarrollo que pretenden contribuir a mejorar la calidad de la ayuda.
Además, el EBDH facilita una visión estratégica de los procesos de desarrollo (logro de normas/ estándares universales) y, también, un conjunto de recomendaciones operativas que resultan más difíciles de determinar.
La cooperación española a través del Plan Director 2013-2016 establece que “La finalidad última de la Cooperación Española es contribuir al desarrollo humano, la disminución de la pobreza y el pleno ejercicio de los derechos. El desarrollo humano es aquel que sitúa a las personas en el centro y las hace protagonistas de su propio proceso de desarrollo, basándose en un enfoque de derechos humanos”.
Podemos diferenciar entre diversos enfoques en la ayuda al desarrollo:
Fuente: Rey Marcos, F. & Urgoiti, A.: Manual de gestión del ciclo del proyecto de acción humanitaria.
Por tanto podemos afirmar que el EBDH es un marco conceptual basado en las normas internacionales de derechos humanos y orientado hacia la promoción y la protección de los derechos humanos. Y, como señala la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cuenta con los siguientes atributos fundamentales:
• Cuando se formulen las políticas y los programas de desarrollo, el objetivo principal deberá ser la realización de los derechos humanos.
• Un enfoque basado en los DDHH identifica a los titulares de derechos y aquello a lo que tienen derecho, y a los correspondientes titulares de deberes y las obligaciones que les incumben, y procura fortalecer la capacidad de los titulares de derechos para reivindicar éstos y de los titulares de deberes para cumplir sus obligaciones.
• Los principios y las normas contenidos en los tratados internacionales de derechos humanos deben orientar toda la labor de cooperación y programación del desarrollo en todos los sectores y en todas las fases del proceso de programación.
Los principios para la incorporación del EBDH podrían ser los siguientes: • El centro se sitúa en los sujetos de derechos.
• Proceso participativo.
• Los derechos son universales, inalienables, interdependientes, indivisibles, iguales, progresivos…
• El EBDH promueve un enfoque holístico, no sectorial.
• Vigilancia para que los titulares de derechos tengan capacidades para reclamarlos y para que los titulares de deberes cumplan con sus obligaciones.
• Transparencia y rendición de cuentas.
De este modo el EBDH El EBDH puede y debe ser incorporado en todos los instrumentos de la Cooperación para el Desarrollo, tanto en los niveles estratégicos como operativos. Por una parte, existen ya algunas iniciativas interesantes para promover la utilización del EBDH en la gestión de proyectos, programas y planes de desarrollo, pero es preciso también asegurar la incorporación del EBDH en otros instrumentos de la Cooperación para el Desarrollo, sobre todo en la ayuda programática (apoyos sectoriales, apoyos presupuestarios, etc.).
A continuación destacamos algunas orientaciones para la incorporación del EBDH en la gestión de los proyectos:
En la identificación:
1. Establecer un diagnóstico de situación en torno a las categorías de titulares de derechos, de obligaciones y de responsabilidades.
2. Promover la participación de los actores involucrados, fundamentalmente de los titulares de derechos en la identificación (y en todo el proceso de gestión del proyecto).
3. Analizar la vulneración del derecho y el reconocimiento de éste en la legislación nacional.
4. Incorporar en el análisis de la vulneración de un derecho determinado los limitantes causales que afectan a titulares de derecho, de obligaciones y responsabilidades. Valorar igualmente las capacidades instaladas que pueden favorecer el cumplimiento de ese derecho.
5. Priorizar intervenciones integrales que incidan en las causas que provocan la vulneración del derecho en relación con los diferentes actores implicados.
En el diseño:
1. Relacionar la lógica de intervención con los derechos que se pretenden garantizar. Incorporar componentes/ resultados que incidan en todos los colectivos involucrados (titulares derechos, obligaciones, responsabilidades).
2. Elaborar indicadores que precisen los grados de avance alcanzados en el cumplimiento de un determinado derecho.
3. Valorar si es posible incidir en todos los factores que contribuyen a la vulneración de un determinado derecho y precisar condiciones previas e hipótesis que identifiquen los principales riesgos a los que deberá enfrentarse la intervención.
En la evaluación:
1. Fomentar la realización de evaluaciones participativas en las que los titulares de derechos tengan un papel protagonista.
2. Vincular los criterios clásicos de la evaluación con los contenidos básicos del EBDH. 3. Promover la transparencia y la rendición de cuentas.
4. Analizar tanto el proceso como los impactos, precisando los resultados alcanzados en el cumplimiento de un determinado derecho.
En el siguiente cuadro se resume una propuesta para la incorporación del EBDH en la cadena de resultados:
Incorporación del Enfoque Basado en Derechos Humanos en la
cooperación al desarrollo.
A continuación se desarrollan una serie de diapositivas sobre la incorporación del EBDH en la cooperación al desarrollo elaboradas por Celia Fernández Aller, profesora de la UPM.
El Enfoque basado en derechos humanos en el diseño de intervenciones
La incorporación del enfoque basado en derechos humanos (EBDH) en la cooperación para el desarrollo ha traído necesariamente cambios en el diseño de las intervenciones. Durante nuestra intervención en el seminario propuesto por CIDEAL, intentamos poner sobre el debate abierto por el resto de participantes, los aportes y retos que supone incorporar a la realidad de la cooperación este enfoque.Partimos de la idea que el EBDH incorpora a la cooperación cambios que son necesarios y que están relacionados con su propia naturaleza. Los principios, valores y normas internacionales de los derechos humanos que conforman su estándar internacional, van a poner de manifiesto la necesidad de cambiar, incorporar y volver a pensar tanto las formas de trabajar con los países, las contrapartes y los titulares como en la propia fundamentación y concepción de la cooperación.
La intervención que se hizo en el seminario se centró en dar algunas repuestas a esos cambios o “retos” que las instituciones y organizaciones que trabajan en cooperación se están encontrando y poner al debate de las mismas como afrontarlos, existiendo una decisión por su parte de trabajar con este enfoque.
No son pocas las dudas que surgieron y que se encuentran muy relacionadas con el propio desconocimiento que del campo de los derechos humanos se da en el ámbito de la cooperación para el desarrollo, por lo que se hace imprescindible avanzar en su conocimiento y en las herramientas que nos proporciona como uno de los pasos necesarios para poder avanzar en la integración del enfoque en las intervenciones.
En el seminario organizado por CIDEAL nos centramos en hablar y posteriormente debatir, sobre los retos que nos hemos ido encontrando en nuestro trabajo, a la hora de incorporar el EBDH en las intervenciones de cooperación para el desarrollo. Los cambios siempre generan dificultades pero son necesarios si queremos avanzar y alcanzar con las intervenciones de cooperación los procesos deseables en este ámbito de trabajo. Esto implica mirar el cambio como posibilidad y no como dificultad, lo que necesariamente nos demanda ideas y apuestas para superarlos.
Para lograr una aproximación clara a los cambios que nos enfrentamos con la incorporación del EBDH, clasificamos los retos en 3 bloques:
• Dinámicas de la cooperación • Complejidad de los contextos.
• Aspectos técnicos de la gestión de proyectos.
1. Dinámicas de la cooperación
Trabajar con EBDH desde los distintos sectores de la cooperación
Las políticas de cooperación en su espíritu de mejorar la eficacia diseñaron una cooperación sectorializada, que debía generar instituciones y organizaciones especializadas en cada uno de los sectores incorporados para el trabajo de la cooperación para el desarrollo. Los principios de universalidad, interdependencia e indivisibilidad de los derechos humanos sobre los que se fundamenta el EBDH chocan de golpe con la sectorización de los servicios declarada en las políticas de cooperación, ya que implican tener una mirada holística sobre la realidad que vamos a trabajar, así como a ser conscientes de que el incumplimiento de un derecho o parte de él, implica el no ejercicio por parte de los titulares de derechos de uno o varios derechos interrelacionados.
Mejorar la coordinación entre los diferentes actores de la cooperación
Unos de los principales defectos de la cooperación internacional para el desarrollo, en su diseño y ejecución, es la falta de coordinación entre sus diferentes actores, lo que ha implicado en multitud de ocasiones la duplicidad de intervenciones sobre un mismo sector y “la competencia” entre instituciones sobre una misma población. Así mismo, esta falta de coordinación ha implicado que se realicen intervenciones que los titulares de obligaciones ya están desarrollando sobre el territorio, lo que implica suplantar a este titular y su pérdida de credibilidad frente a los titulares de derechos.
El EBDH incorpora una visión holística de la realidad a través de los principios de interdependencia e indivisibilidad de los derechos humanos y la asignación de roles que necesariamente sólo puede abordarse mejorando la coordinación entre las instituciones que trabajan en cooperación. Además, la multiplicidad de intervenciones relacionadas con el mismo derecho y la misma población en un contexto determinado, no es algo ajeno entre las instituciones y organizaciones de cooperación, lo que implica multiplicar recursos económicos y humanos, que no se conocen y que en muchos casos compiten, escasa eficacia y eficiencia, con recursos siempre escasos y limitados.
¿Se pueden valorar los procesos, tal y cómo nos reclaman desde los donantes?
El EBDH necesariamente nos lleva a hablar de procesos, ya que tan importante como los objetivos y los resultados es saber cómo los hemos alcanzado. No es lo mismo un proceso entre iguales y con una amplia participación, que realizar un proceso desde una posición de hegemonía y trabajando con los otros titulares solo para consultas o evaluaciones de las intervenciones. Esto implica cambios en la concepción de los tiempos que hasta este momento se han marcado en las intervenciones. Apoyar procesos de construcción de ciudadanía y de construcción de voluntad política no tienen resultados visibles ni fácilmente medibles en el corto y medio plazo, sino en el largo plazo. Además, necesitan de la coordinación y armonización de las distintas instituciones y organizaciones para poder alcanzar su objetivo.
La rigidez de las intervenciones de cooperación en su diseño y planificación, dificultan incorporar procesos de fortalecimiento de capacidades humanas y de las capacidades de las instituciones públicas, que dependan de un cambio en las propias forma de hacer de las personas y de las instituciones. Trabajar con procesos, implica ver las intervenciones en el medio y largo plazo, ya que los cambios tanto en la personas como en las instituciones necesitan de un tiempo de asimilación, formación y puesta en práctica de las capacidades desarrolladas o adquiridas. Las capacidades tienen varias etapas para su fortalecimiento y es necesario respetar los tiempos para alcanzar los cambios propuestos en nuestros objetivos.
¿Cómo superar los vicios donantes – beneficiarios?
La cooperación ha cubierto durante demasiado tiempo las necesidades de grandes grupos de población que se han “acostumbrado” a recibir por parte de la cooperación lo que debería ser cubierto por los titulares de obligaciones. Esto ha supuesto que nos encontremos con instituciones del Estado, titulares de obligaciones, que continúan sin asumir sus obligaciones de respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de su ciudadanía. El reclamo no se hace al Estado sino a las organizaciones de cooperación, que con sus actuaciones de dependencia hacia los titulares de derechos, han manteniendo las mismas situaciones durante décadas.
Por tanto, es necesario situar el papel de cada uno de los titulares con sus obligaciones y responsabilidades, respetando el lugar que cada uno debe ocupar en los procesos. Debemos ser conscientes de las debilidades y falta de capacidad que se dan en muchas de las realidades en las que trabajamos pero asumir que, sólo si cada uno de los titulares asume su rol se lograrán los cambios necesarios para que, a largo plazo, la ciudadanía, como titular de derechos puedan ejercer sus derechos con plenas garantías.
Adecuar el conocimiento de los actores de la cooperación de los derechos humanos para trabajar con EBDH.
La interiorización de los valores, principios y normas de los derechos humanos por los distintos actores de la cooperación es fundamental para la identificación y concepción de la intervención desde esta fundamentación teórica. Esto significa que no es un método o una técnica dada, sino que su incorporación implica la apropiación de los valores y principios de los derechos humanos para las personas con las que se van a desarrollar las intervenciones. Esto lleva necesariamente a la reconceptualización de algunos conceptos que hoy en día se manejan en la cooperación.
El contenido de los derechos humanos es amplio y con un gran desarrollo normativo. Desde la firma de la Declaración Universal, tanto el contenido de los derechos como el desarrollo e incorporación de nuevos derechos no ha parado de crecer. Sin embargo, el conocimiento de este contenido y su utilización por parte de las organizaciones e instituciones de cooperación para el desarrollo ha sido limitado. Son varias las razones. Por un lado, la histórica separación entre el trabajo de organizaciones de desarrollo y organizaciones de derechos humanos. Por otro lado, el arduo trabajo que supone conocer el amplio contenido de los derechos y toda la normativa internacional.
Son varias las organizaciones internacionales que llevan décadas intentando acercar el contenido de los derechos humanos a la ciudadanía y a las organizaciones de la sociedad civil,
pero se hace necesario un esfuerzo por parte de todos los actores que trabajamos en el ámbito de la cooperación, para acercarnos de una manera más adecuada al significado, contenido y herramientas. La apropiación y la formación son dos elementos fundamentales para poder trabajar con este marco de referencia.
Los actores de la cooperación deben trabajar con todos los titulares, no solo con sus homólogos. ¿Cómo conseguirlo?
El sistema de cooperación para el desarrollo está acostumbrado a trabajar con homólogos, las ONGD con ONGD, los gobiernos con los gobiernos. Sin embargo, el EBDH implica que las intervenciones de cooperación incorporen tanto a titulares de derechos como titulares de obligaciones. En la práctica, esto significa que, por ejemplo, las intervenciones de ONGD deberán trabajar no sólo con los titulares de derechos, sino también con los de obligaciones incorporarlos a los diálogos y en la participación de las intervenciones, añadiendo, en algunas ocasiones, dificultades a su trabajo. Además, es necesario incorporar al trabajo de la cooperación a otras instituciones tanto públicas como privadas, creando foros y plataformas en las que colaboren instituciones y organizaciones de distinta naturaleza (universidad, empresa), como titulares de responsabilidades, para apoyar en la construcción y ejercicio de los derechos humanos.
¿Cómo cumplir con las expectativas de los financiadores?
A la hora de definir las líneas estratégicas o las intervenciones, las expectativas de los financiadores tienen un fuerte peso en la toma de decisión. Por esto, es fundamental para la incorporación del EBDH que las instituciones que financian la cooperación participen de los procesos y adecuen sus objetivos y resultados, así como su financiación y tiempos a los procesos que implica la incorporación de intervenciones diseñadas con este enfoque.
No entendemos que pueda darse la incorporación de este marco de referencia, si no se hace un trabajo paralelo entre las instituciones que financian y las organizaciones que realizan las intervenciones de cooperación. Así mismo, las políticas públicas de cooperación deben ser revisadas con la participación de los diferentes actores de la cooperación, para que puedan abordar los objetivos que se marca una cooperación con este enfoque.
2. Complejidad de los contextos
Universalidad de los derechos humanos
La respuesta a este interrogante tiene que ver con la compleja y debatida relación entre la universalidad de los derechos y el relativismo cultural. Si bien la interculturalidad explícita en el lenguaje de derechos es una apuesta por el diálogo que interpela las tradiciones culturales y dónde es posible la crítica de cada tradición., a universalidad de los derechos es una construcción histórica y cultural que se dinamiza con el paso del tiempo y que debe incorporar la experiencia regional y local en los acuerdos y consensos mundiales para determinar los mínimos vitales humanos.
El reto entonces será armonizar la universalidad de las normas y lineamientos de los derechos humanos con la pluralidad multicultural de las personas y contextos donde son puestas en acción las propuestas de desarrollo.
Adecuación a cada realidad
No hay recetas para trabajar el EBDH que se puedan aplicar de la misma forma en los distintos contextos en los que desarrollamos las intervenciones. Incorporar el EBDH en contextos complejos donde los derechos humanos no son un marco de referencia, donde el concepto del tiempo, los procesos o el valor de la vida es muy distinto, o donde existen valores culturales contrarios a los derechos humanos, supone una gran complejidad.
Es fundamental realizar siempre una identificación previa, en la que podamos tener una alta participación de todos los titulares de derechos, obligaciones y responsabilidades que estén previstos participen de la intervención. Así mismo un análisis de contexto y de causas de la vulneración del derecho serán algunos de los elementos indispensables para poder formular una intervención adecuada a la realidad en la que vamos a trabajar
Construcción de voluntad política
En gran parte de los contextos en los que trabaja la cooperación, la voluntad política de las instituciones en el desarrollo de políticas públicas de derechos humanos, puede ser limitada o no estar disponible. Encontraremos países que tienen firmados los tratados, convenios y toda la normativa internacional que desarrolla los derechos humanos, pero que ni en su legislación ni en su política pública están incorporados o no se ha puesto en funcionamiento por falta de presupuestos adecuados.
Es necesario conocer los motivos por lo que no se están desarrollando las legislaciones y políticas públicas necesarias para garantizar los derechos de la ciudadanía y, desde ahí, analizar qué puede aportar la cooperación para el desarrollo en su labor de intermediación para incidir desarrollo de dichas políticas.
Identificación de los titulares
El trabajo con la institucionalidad pública de un país en el que se está desarrollando una intervención de cooperación puede presentar diversas dificultades. Desde el EBDH se entiende que estas instituciones no están asumiendo sus obligaciones porque no cuentan con las capacidades suficientes o necesarias para cumplirlas. Sin embargo, en algunos casos donde la institucionalidad pública no es un referente o tiene características específicas, como pueden ser países musulmanes, o países africanos, se plantea el reto de trabajar con este enfoque, ya que no siempre son titulares de obligaciones y eso hace que no se pueda reclamar que cumplan con su papel en el ámbito jurídico.
A veces, la falta de credibilidad de las instituciones ante los titulares de derechos, ha implicado que los actores de la cooperación suplieran este papel, ya que la ciudadanía carecía de referentes. Esto implica debilitar más las capacidades de la institución o su falta de voluntad política, por lo que entendemos que el papel de la cooperación debe ser el de contribuir a mejorar las capacidades (entendiendo la capacidad desde su definición más amplia) de la institucionalidad y ser un puente entre los titulares de derechos y los titulares de obligaciones.
Entendemos que aplicar este marco de referencia en un contexto en que las instituciones públicas son débiles puede tener mayores dificultades, manifestándose esta debilidad en que los titulares de derechos no tienen a quien exigir sus derechos, frente al poder de otros actores, como empresas transnacionales, cambios en las políticas por los cambios de gobierno o falta de asunción de competencias por los procesos de descentralización de los Estados. Esto implica un reto a la hora de identificar con quién es necesario trabajar para dejar las capacidades instaladas, en esa obligación de trabajar para contribuir al ejercicio del derecho.
3. Aspectos técnicos de la gestión de proyectos
Fortalecimiento de las capacidades
Un adecuado análisis de las capacidades de los titulares de derechos, obligaciones y responsabilidades, es fundamental para alcanzar los objetivos y resultados marcados en una intervención con EBDH. Este enfoque parte de la premisa fundamental que la vulneración de derechos humanos está relacionada con la falta de capacidad de los titulares de derechos para ejercerlos, de la falta de capacidad de los titulares de obligaciones por cumplir con sus obligaciones de respetar, garantizar y proteger los derechos humanos y por la falta de capacidad de los titulares de responsabilidades para cumplir con sus responsabilidades, tanto con los titulares de derechos como con los titulares de obligaciones.
Debemos entender las capacidades, como las aptitudes, las cualidades y los medios de los que dispones cada uno de los titulares para su propio desarrollo en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de sus obligaciones y responsabilidades.
Por tanto, es necesario conocer la “brecha de las capacidades” de todos aquellos titulares que van a participar en nuestra intervención. La brecha representa la diferencia entre las capacidades y el potencial de cada titular. Su análisis nos ayudará a ver y adecuar los procesos a la situación de partida de cada uno de ellos con relación a la capacidad instalada que deberían tener para cumplir con el papel que tienen asignado con relación al estándar internacional.
Definición de los indicadores
Desde el EBDH las principales dimensiones de medición del desarrollo son la situación de los derechos humanos, las capacidades de los titulares de derechos para ejercer sus derechos, las capacidades de los titulares de obligaciones y responsabilidades para cumplir son su rol y la situación de los principios de los derechos humanos.
Para poder medir estas dimensiones será necesario utilizar indicadores de desarrollo e indicadores de derechos humanos que hasta ahora no se han tenido en cuenta para la medición del desarrollo. Ambos comparten algunos elementos pero son diferentes entre sí, reforzándose y complementándose.
Los indicadores de desarrollo nos proporcionan información relevante de carácter socio-económico o socio-poblacional que nos permita medir la mejora de las condiciones materiales de la población en un tiempo determinado. Sin embargo, estas mejoras no implican automáticamente una mejora de la calidad de vida.
Los indicadores de derechos humanos nos permiten medir tanto la intención y compromiso como el resultado y la consolidación de esfuerzos de las instituciones titulares de obligaciones para respetar, proteger y garantizar los derechos humanos.
Los principales retos de la utilización de estos nuevos indicadores son:
• Poder medir algunas dimensiones de los derechos humanos por la falta de datos y de voluntad política de visibilizar situaciones de las cuales son responsables.
Conseguir datos fiables y objetivos por la manipulación existente.
• Mejorar los conocimientos de los/as profesionales de la cooperación para el desarrollo en derechos humanos y especialmente en indicadores y fuentes de información existentes.
Sin embargo, ya se ha avanzado mucho en la medición de un desarrollo basado en derechos humanos y existen consensos internacionales tanto sobre indicadores concretos que nos permiten medir el grado de vulnerabilidad de cada uno de los derechos como de fuentes de información con datos fiables.
Herramientas de gestión.
Algunos/as profesionales de la cooperación, al conocer el EBDH han planteado que las herramientas que existen actualmente para la planificación de proyectos y los propios formularios de las agencias financiadoras dificultan en gran medida la incorporación del EBDH en sus intervenciones. Sin embargo, las herramientas y formularios nos sirven para trasladar nuestro análisis de la realidad, nuestra visión del desarrollo y la definición de nuestras intervenciones. De esta forma, si en estos puntos tenemos incorporado el EBDH las herramientas que actualmente utilizamos no pueden suponer una dificultad.
La “Guía para la incorporación del EBDH en las intervenciones de cooperación” pretende dar una serie de pasos, que no siempre deben realizarse en el mismo orden, para realizar un análisis de la realidad que incorporase todos los elementos del EBDH, fundamental para poder incidir en conseguir los objetivos de desarrollo con EBDH. Una vez realizado este análisis de la realidad, con la incorporación de los elementos del EBDH, nos debe ser indiferente la herramienta o metodología que apliquemos para el diseño de la intervención, ya que cada uno de los elementos que incorporaremos vendrán dados desde dicho análisis y por tanto, tendremos incorporado el EBDH en nuestra intervención.
La herramienta del marco lógico, gestión por resultados, son herramientas de gestión, sobre las que debemos plasmar nuestro análisis de la realidad a partir de unos objetivos y resultados de desarrollo que hemos definido a través del análisis de la realidad con la mirada del EBHD.
Conclusiones
Encontrar el “cómo” superar muchos de los retos que hemos señalado en el artículo, sin duda entraña dificultad, tanto por los tiempos que nos demandará trabajarlos como por los cambios que implican en las formas de trabajar de los actores de la cooperación.
Los derechos humanos son un reto en sí, no sólo para la cooperación, sino para la política pública en general. Los principios, valores y normas exigen a cada uno de los titulares una gran implicación, así como la aceptación y apropiación de su propio desarrollo.
Los retos que hemos descrito, demandan de todos los actores que participan del desarrollo de la cooperación, cambios tanto en la forma como en el fondo. El EBDH no es un cambio en la forma de nombrar las cosas, es una forma de ver y entender la realidad del mundo en el que desarrollamos nuestro trabajo, que es la de los derechos humanos.
Los principios y valores son las vías sobre las que se desarrollan los objetivos señalados por las normas de los derechos humanos. Teniendo en cuenta que las realidades sobre las que vamos a trabajar son distintas y las capacidades de los titulares son diferentes, los procesos que marquemos para alcanzar el objetivo en los diferentes proyectos serán distintos. Pero con este enfoque lo que no cambia son los objetivos, solo cambian los plazos y las estrategias para alcanzarlos y para construirlo.
Será fundamental mirar en el trabajo de cada uno de nosotros, en nuestras organizaciones y con nuestros socios, para conocer como superar los retos expuestos y alcanzar los objetivos marcados por el EBDH.
Documento elaborado a partir de las aportaciones de los ponentes participantes en el Seminario “Aplicación del Enfoque Basado en Derechos Humanos en la Cooperación española con Iberoamérica”: Manuel Gómez Galán, Héctor Sáinz Ollero, Carmen Boja Segarde y Celia Fernández Aller. Celebrado en Madrid el 26 de marzo de 2013.