REPRESENTADAS CON EXITO
EN LOS TEATROS DE LA CORTE
Calle del Duque de Alba, n. 13
i.
■un i ■ 1? r—«
Fililí?
— 1S5m I
4
Comedia de capa y espada, en tres jornadas, escrita por
D. Francisco Zea,para re¬
presentarse en el teatro del Instituto el año de 1 Sí8. ^
PERSONAS.
D. Cesar, galan.
(El CAPITAN PaSiKANA.
El CAPITAN Cantuja.
D. D ego, gal un.
ID. Lope, barba.
Ruz, gracioso.
D.a Beatriz, dama.
D.a Leonor, dama.
Inés, criada.
JORNADA PRIMERA.
Calle; á la derecha están las casas de Beatriz y Leonor;
ambas con rejas. La de Beatriz deberá ser lamas próxi¬
ma al espectador. Es de noche.
ESCENA primee a.
D. Cesar y Ruz.
Riiz. Loco estás, señor, y loco
también yo esl< y, por mi alma, pues con tan oscura noche
voy por callejas y plazas
siguiendo á tu amor los pasos como un pobrete; malhaya la negra fortuna nna!
Ces. Ruiz!. .
Ruz. Y muy negra!
Ces. Calla, y mira sí hemos llegado
á do impacientes me mandan venir mis celos, y á donde, si un desengaño me aguarda, vengar podré en quien convenga
ofensas de amor que matan.
Rtiz. Muré lo, pues tú lo quieres.
(¡Quien \ió estrella mas tirana!)
(adrlunhintlosc hacia la casa de Beatriz.)
¡(¿lacias al diablo' esta es, señor, de Beatriz Ja casa.
Ces. Aqui esperemos.
Rciz. No, espera tú, que por ella eres ascua níva, y aun tizón; yo, y sábelo el cielo, aunque rindo párías al amor soy un carámbano.
Ces. Dónde vas?
Ruz. A una posada á calentarme; ahí le queda
que yo vendré con el alba.
Ces. \ ive Dios, villano!...
Ruz. Tente, señor, que si á mi me ensartas, no hallarás luego criado
á quien reñir, cosa es llana, pues pagodas tan hebreo á quien te sufre y no pagas.
Mas no te vuelva el enojo, que para enojos me bastan v aun sobran los de Inesilla, de tu Beatriz bella fámula.
Mudádose habrá la sierpe, que es una sierpe esa ingrata;
quién lia en mugues cuando toda es la muger mudanzas!
Díganlo el amo y criado
que, en busca de ama y criada, tras larga ausencia aqui tornan y aqui esperan y aqui pasan las penas del purgatorio, hechos, si bien se repara,
i
Je ana, criada.
El Alcalde.
Alguacil l.°
A i gcacil'2.°
A lgiucil 3.°
Un mi sico, que habla.
Alguaciles y músicos que tío hablan.
2 Noche y día este un galan de comedia,
aquel un galan fantasma.
Ces. Yo he de averiguar mis celos, Kuiz, que la noche es capa de enamorados y, cierto, si Beatriz se mudó, estraíia cosa fuera que á esa reja en hora tal noasomára.
Ruiz. Que has de averiguar presumo tus celos á cuchilladas.
Ces. Si haré, Ruiz.
Rnz. Sentirélo;
que hay alguaciles que atrapan, y tajos que son peores
que alguaciles: mas tu hermana en casa estará esperando
impaciente tu llegada;
que dejes será mejor tus celos para mañana.
Tal vez mañana habrá luna, y de la Luna á la clara
luz, señor, abultan menos los amantes de las damas que olvidan á los ausentes»
¿Aquella, di, no es tu casa?...
¿No es tuya, di, aquella reja?...
Ces. Si.
Rnz. Entonces, pardiez, qué aguardas?
Yo acecharé, si no quieres acechar lú...
Ces. Ruiz, basta;
cobarde estás.
Ruiz. Siempre eslube lo mismo yo.
Ces. Cuando el alma arde asi, quieres que vea traiciones de esa inhumana de una reja entre los hierros y dentro mi propia casa?
¿Si ella me vendió, podría retardar yo mi venganza?...
i La ofensa que ella me hiciere á alguno ha de estarle cara!
Rnz. Eso es tentar al demonio, señor, y tiene él muy largas Jas uñas...
Ces. ¡Por Dios!...
Rnz. Ya callo.
(Hoy le matan ó me mala.) Ces. Jamás tan necio eslubiste.
Rnz. Que eres el mismo olvidaba de aquella noche, que de esta imagen y semejanza,
favor nos prestó y tinieblas en que envolvernos opácas, cuando alguacilesca turba corría ó, mejor, volaba tras de nosotros, deshecha, molida y acuchillada,
i Ah! sicojídole hubieran!...
Mas quiso el cielo que en alas de un santo temor, dejases aquella noche tu casa,
y á Leonor tu hermana en ella y á Beatriz, señor, tu dama
por quien muerte diste á un hombre que duros celos te daba...
Crs. Dársela intenté por Cristo;
mas erró el golpe mi rabia.
DE AVENTURAS Ruiz. No cayó?...
Ces. Si, vive el cielo, mas no muerto.
Ruiz. ¡ Voto á mi alma!
Qué no murió el muerto dices?
Cato es sin duda ó fantasma.
Ces. Cna carta de Pantoja,
á quien conoces, á instancias me hizo venir de mis penas á Toledo, do la ingrata
vive que adorando muero, pues mató mis esperanzas.
Contábame el buen Pantoja en aquel papel, villanas traiciones de amor, crueles y no temidas mudanzas.
Beatriz amaba á otro hombre, á un D. Tellode Lastra na
su amigo; el mismo á quien muerte pensé dar, y á quien dejaba
por mi necio error abierto el camino de sus ánsias, el cielo de su ventura,
que es de mis desdichas causa.
Rnz. ¡Ah, Pantojilla! escribano debieras ser; mala pascua te dé Dios con tus papeles y enredos!... Suya es la carta?
Ces. Si, del capitán.
Ruiz. Pues cuándo dijo el capitán palabra
que verdad fuese?...
Ces. Yo nunca mentira le oí.
Rnz. Yo hartas.
Mas dime, acaso él conoce á Beatriz?...
Ces. Cuando asi habla...
Rnz. Asi, y de cualquier manera miente él.
Ces. Siempre las malas nuevas, Ruiz, fueron ciertas.
Rnz. No, si el capitán...
Ces. Aguarda, que gente hácia aqui se acerca.
Rnz. Pues á este lado te aparta, señor, conmigo, que vernos no podrán...
Ces. Bien dices, anda.
(retírame á un cstremo del teatro.) ESCENA II.
El capitán Pastrana, el capítan Pantoja, D. Diego y músicos; D Cesar y Ri iz, al paño.
PaS. Esta es la calle, y por vida!,., que la noche es á propósito.
Aqui hade ser, caballeros:
si con quinienlos demonios, espada en mano, saliere algún amante celoso de esas oscuras callejas y diese sobre vosotros,
no hayais cuidado, aqui estoy yo que aun para veinte sobro.
Pan. Y yo.
Pas. Decir no es hacer, capitán Pantoja.
5 Pan. Créolo
asas
asi también.
Pas. PuéS yo dije y no dije mal, por todos los diablos!
Pan. Eso es muy cierto, capitán Pastrana.
Pas. Aborto de los infiernos, callad
ó embisto con vos!... que en todo he de tener yo razón?...
Nunca hablé yo despropósitos?...
Pan. (Temo á este hombre como al rayo.) Capitán..»
Pas. Proseguid, voto á mi padre!... á ver si es digna de vos la respuesta.
No hechais por esa boca sapos y culebras?...
Soló
con el sol voto y reniego;
de noche, es costumbre, oro.
Ces. Qué hablarán?,.. Nada escucháste?
Uuz. Nada, señor, veo ni oigo.
Ces. Qué hombres serán estos?
1U lz. Temo
que sean ladrones, püesnoto que son muchos pára amante^.
¡Di os se apiade de nosotros!
Señor, vamos...
Ces. Dónde?...
Hcjiz.
A otra
O LOS GALANES DUENDESPas. y-
Pan.
3
Pan.
Ignoro...Pas. Qué ignoráis?
Pan.
En qué ha podido ser causa de tanto enojo,quien os tiende aquesta mano. (alárgasela.) (Temblando estoy!)
Pas.
Yo la tomo. (estrechándosela.)¡Maldito seáis mil veces!
Pan. Mucho apretáis! Con asombro veo que teneis un puño...
Pas. De hierro forrado en plomo.
Pan.
Si será, según los bríos...(Este hombre va á hacerme polvo!)
Pas. Suéltole, que al fin no puede
hacer conmigo él lo propio.
Pan. (Soltó!...)
Pas.
D. Diego, osparece que empiecen?
Die.
Si, que el hermoso rostro de Leonor, con ánsiaanhelan ya ver mis ojos.
Pas.
Saldráá la reja?...Die. Eso espero.
Pas. En amores venturoso sois, D. Diego.
Die.
Esta vez tube fortuna, capitán.Pas.
Otros,vive Dios! aunque se maten]
dan un pase dichoso.
Die.
Decislo por vos, Pastrana?Pas.
Si, D. Diego: yo que adoro á Beatriz, aborrecidode ella soy como un demonio.
Por ella en aqueste mismo lugar, riñendo furioso
con un galan que de celos pudo matarme y de enojos, honda recibí una herida, yo, que de valiente logro y diestro íundada fama!
por ella sin tino con o
á estrellarme en mil desdichas...
y en fin, por ella estoy loco!
Pan. sol es Beatriz de hermosura;
qué mucho que., (sieste torvo capitanazo supiera...
¡líbreme Dios! (se santigua.) Nohallomódo...)
Die. Porqué enmudecéis?
PAs. Por qué os santiguasteis há poco?...
País. Vo enmudecí?... Santigüeme yo?... Pudo ser; soy devoto
parte donde no haya moros...
Ces. Qué moros?
Buz Pueden sér estos cristianos? ¡Error notorio!
Pas.
Ea, empezad, (d los músicos.)Ces. Rtiiz, oíste?...
Rciz. Que empiecen, dijo!... ay de todos los vecinos de esta calle
si hacen lo que ha dicho estotro!
(templan los músicos.)
Ces. Que van á cantar presumo.
Buiz. ¡Si cantáran en un potro!
ESCENA III.
Dichos, Leonor y Jíiana á la ventana.
Jca. Ruido escuché.
Leo.
Abre con tiento.Jca. Y'jurára que mis ojos ven...
Leo.
A don Diego?Jua.
Si és él no quiso venirse soló.
Leo. Es verdad.
Jija. (Pues la prirtíéfa es esta que dije.)
Pas.
Próhtó, (á los MUcóv.) vive Dios!... Cantad ó idos.Mus. Perdonad...
Pas. ¡Sois como troncos!
(cantan los músicos.) A la calle héme mudado,
á la calle de la pena,
porque vos queréis, señora, que
allí
viva yallí
muera.Ces. ¡Viven mis celos! qué escucho!
(queriendo salir.)
Ruiz. Paso, señor, que estás loco. (deteniéndole.)
¡Que un músico te dé celos!...
Deja que te arrulle y óyelo.
ESCENA IV.
Los anteriores, y Beatriz é Inés á
la
ventana.Bea. No abras, Inés, la ventana.
Inés. Abrila ya y es forzoso que asi quede; no la sienta cerrar el capitán.
Bea. Odio
á ese h >mbre, de mis males causa.
Inés.
Estenaz.
D,e. O ñáis ojos
Noche y día de aventuras 4
me engañan, ó ya á la reja salió Leonor.
Pan. Yo lo propio os iba á decir, D. Diego.
Pas. ¡Vive Diosque estoy furioso;
Beatriz no asoma, y mi queja ni aun se estrella en sus enojos!
Si con las damas valiera * un pecho de bronce... ¡voto al sol, que hoy á cuchilladas lograra lo que no logro!
Die. N o hizo la seña; sospecho (d Pañi oja.) que no es Leonor.
Das. (d los músicos.) ¡Maloslobos os coman! Qué hacéis/.. Cantad otra copla, y lleve á todos
el diablo!
Inés. Airado imagino [á doña Beatriz.) al capitán; me dá gozo.
[Cantan los músicos.) Cuando vos queráis, señora, que se mude mi fortuna, mudaréme de la calle, la calle de la amargura.
Ces. ¡Resignado es el galón!
[acometiendo d los músicos.) conocerle quiero.
M usicos. ¡Tronío!
huyamos.
(
salen corriendo los músicos.) Pas. ¡Cuerpo de ( listo!Canalla al fin! (.saca la espada.) Rciz. [saliendo,) Ah beodos!
Leo. Esa voz!... cierra, (d Juana.)
Rea. Ese acento!..
Cierra, Inés. •
Pas. Tres hombres somos, [d I). Diego y Panloja.) caballeros; uno riña,
que dos sobran de nosotros.
Pan. Razón tenéis; Dios os guarde.
(D. César es; yo me escondo.) [vasc.) [D. Diego, Pastrana y D. César riñen.) Tas. Dejadme con él, D. Diego.
Die. Dejadme vos.
Tas. No!
Rciz. (¡Cuan bobos son estos! Pues no me vieron, riña mi amo, y liña solo.) (rase.)
Ces. Juntos os sabré dar muerte!..
Pas. ¡^ois, por Cristo, un bravo mozo!
Ces. Deferid eos!
Tas. Estos tajos!..
¡Vive el cielo que os conozco!
Vos sois. .
Ces. El diablo!
Tas. Eso juro, aunque no os be visto el rostro!
[Paslrana y D. Diego salen defendiéndose de Don César.)
ESCENA V.
Pantoja, solo; sale mirando por donde han entrado los de la escena anterior.
Acuchillándolos va...
¡bien dijo que era el demonio!
¡ah, capitán!., ah, maldito valentón!.. Siempre un escollo hay para la nave altiva
que surca velera el Ponto.
¡ lemblándome está aun la mano!..
¡Cierto que es mano de plomo la de ese perdonavidas!
¡sáquenle cuervos los ojos!..
No; D. César se los saque!
asi cegará mas pronto.
¡Alejáronse sin duda! [escuchando.)
¡los vence, por Dios!.. Mas como ese hombre tan indomable,
cuando le acompaña otro al rigor de un solo hierro cede asi?.. ¡Cáusame asombro!
Eli! los guapos y el buen vino,
dice un refrán, duran poco! [pausa.)
¡Oh, y si el refrán no mintiera...
mil veces yo venturoso!
que ni el D. César, ni ese soldadon defiero rostro y peor alma, podrían
poner ya á mis planescoto.
¡ Ah, Beatriz, cuanto me cuestas!
¡y cuanto, amor, poderoso eres, pues vences al miedo mas imponente y heroico!
Por tí una carta á D. César escribí, conque mañoso supe despertar sus celos
y hácia el capitán su encono.
Que ellos se maten queria y no es por mi fé dudoso...
La mitad debo al acaso...
mas la otra mitad... Yo corro á ver en qué para aquesto
y después... Eh! ya habrá modo, [vase.) ESCENA VI.
Buz, solo; va andando lentamente y sin atreverse d alzar los ojos del suelo.
Señor Ruiz, no haya temor;
mire que ha errado el camino.
¡Que pierda un criado el tino por buscar á su señor!
Dónde, señor Ruiz, esiá?..
Lo ignora/.. Ls el miedo grande!
Cierto, seor Ruiz; pero ande y vea por donde va.
¿Quién fuera lince/ . Quién fuera...
Sosiégúese, hermano Ruiz. [tropieza.) Hay hombre mas infeliz!...
Esta es mi noche postrera, llá un momento, á mi señor dejé, por razones ciento
que guardo aqui... y ha un momento que me remuerde... el pavor.
Buscándole voy, que es ley;
mas quizás sin encontralle dé á ia vuelta de una calle con algún, téngase al Bey;
que tal vez porque danzar
oyó espadas, «bien se advierte, diga, que este hombre dió muerte á alguno, y quiso escapar.»
«Asegurémosle pues
y démonos priesa, hermanos, porque estos largos de manos suelen ser prontos de pies.»
Y sin tizona, feliz
O LOS GALANES DUENDES.
nombre que di á esta doncella limpia, sin mancha y sin mella,
(señalando á su espada.) por veneración al Cid.
Sin esta en quien nunca osé poner las livianas manos, á ser pasto de escribanos entre corchetes iré.
Vamos, Ruiz, y baya valor.
Si de esta saliere, santo prometo volverme y tanto
(alzando las manos al cielo.) que haga milagros, señor!
(vuelve á salir Pantoja.) ESCENA Vil.
Pantoja y Ri'iz, sin verse.
Pan. ¡Rara confusión, á fé!
¡Hay cosa, pardiez, como ella!..
Ruiz. ¡oue ni aun siquiera una estrella consuelo á mis ojos dé!
Pan. ¿Dónde están?., ¡>i algún abismo bajo sus huellas se abrió!..
Ruiz. ¡ iornárame farol yo!., me alumbiaria á mi mismo.
Pan. Morada lesdió Luzbel
sin duda en su oscuro centro.
Ruiz. ¿No saber donde me encuentro?..
¡Noche entre ciento cruel!
Pan. Mas... ya hoy no he de averiguar...
Mañana será otro dia.
Ruiz. Mas si la noche es sombría, un año no ha de durar!
Pan. Ni luz en su casa veo,
(fijando la vista en la ventana de Beatriz.) ni voz en su reja escucho.
Ruiz. Aunque el temor puede mucho, que empiezo á vencelle creo.
Pan. Mas tal vez reposa ahora.
Ruiz. ¡Señor miedo, pesiamí!
Pan. Esperaré el alba aquí.
Ruiz. Aqui ha de esperar la aurora, y no me diga que no,
que he puesto en domalle empeño, (siéntase.)
¡Vive Dios que tengo sueño!
ESCENA VIH.
Vuelven d aparecer Beatiuz é Inés en la ventana.
Pan. La reja abrieron, ó yo loco estoy.
Inés. Rumor ninguno se oye, y la noche es tal que habia de ver muy mal en la calle bullo alguno.
Rea. Aquella voz ¡ay de mi!
la voz de D. César era!
Inés. Que en eso dés!.. y aunque fuera su voz, qué te importa álí?
Rea. ¡Oh! aunque ingrato, con afan tierno el corazón le ama.
Inés. ¡Qué no fuera yo la dama de ese tan falso galan!
Rea. Qué hicieras?..
Inés. Qué?., dame espanto.
Rea. ¿Tan cruel pudieras ser?..
Inés. Vo le enseñára á querer.
Rea. No, si le quisieras tanto.
Pan. ¡Hay mas estraña fortuna!
Aunque no alcancé á entendella, dudar no puedo que es ella
la que habló en tan oportuna ocasión para mi amor.
Yo llego.
Ruiz. Si no supiera
que estoy durmiendo, dijera
que alguien se acerca... ¡Qué error!
Duerma, Ruiz, que eso es vivir.
Pan. Ella y su criada son.
(ha dado alyunos pasos hacia la ventana.) Ruiz ¡Sentencias de Calderón!..
(dando una profunda cabezada,) Inés No oisle... (tí Beatriz.)
Rea. No ves...
Pan. Decir puédoos, Beatriz divina, que no os engañasteis, no, si un hombre visteis.
Inés. {ap. á Beatriz.) Quien vió presunción mas peregrina?
Hombre el capitán se nombra!..
Rea. El capitán...
Inés. Si, mas no es Marte el capitán que ves,
que á este le asusta su sombra.
Be a. ¿Es Pantoja?
Pan. Si, señora.
Rea. Vos aquí!
Pan. Como ahí vos.
Rea. No esperaba...
Pan. Sabe Dios
que por vos vengo aqui ahora.
Rea. Mal hacéis.
Pan. Eso decís?
Amor...
Inés. Manda en su fatiga que se sienta y no se diga;
callad, pues.
Pan. Yo...
Rea. Ya lo ois.
Pan. Con Beatriz, no con Inés, hablé.
Rea. Es cierto? Yo otra cosa creí.
Pan. Con Beatriz hermosa.
Rea. Sin duda que hermosa es.
Tu hermana, Inés.
Pan. No es su hermana.
Rea. No amais á Beatriz?...
Pan. Sí, áfé.
Rea. Pues ella es...
Pan. No es tal.
Rea. Yo sé que es ella.
Pan. Yo á esa ventana veo asomado su sol.
Bea. No veis bien, por vida mía.
Pan. Pero es mi fortuna impía...
Rea. Sí será.
Pan. Y el arrebol
de su encantada hermosura...
Rea. Sí, cosa de encanto es mirar el sol á través
de una noche tan oscura.
Pan. Burláis?
Rea. Creed, capitán, lo que os plazca.
Noche y día pAN Nada alcanza
mi amor**.?
BEa. Guardad la esperanza;
tiempos mejores vendrán
tras estos, y entonces... quién sabe, capitán?... Acaso...
Pan. Acaso... ¡oh ventura!
JBea. Paso;
no fiéis tanto en el bien.
(Qué necio!)
pAN# (Tal vez me ama;
discreta es; sabe ocultallo.) Bea. Qué deciais?
Pan. Que batallo con el loco amor que inflama mi pecho, sin que acallar logre pueriles temores.
Bea. Pero... á un enfermo de amores (riendo.) quién le mete á pelear?
Pan. Mi mal os causa placer?
Bea. Tan dura me hacéis?
pAN. Sois bella.
Inés. Por eso queréis hacella dura, vos?
Pan. Es la muger mas bella, de condición
mas esquiva.
Bea. Claro es;
por eso tu hermana, Inés...
Pan. Volvéis ya!...
Bea. Teneis razón, señor capitán; del mal
no es bueno hablar al doliente.
Pan. Mas quién dijo...?
Bea. Voá la gente se lo oi.
Pan. Que yo...
Bea. No hay tal:
que el mal...
Pan. ¡Ah! burlando estáis.
Bea. Volvéis ya!., (con afectación.) Pan. ¿No he de volver
cuando os miro...?
Bea. Eso es querer que me aleje, y...
Pan. ¡Oh! no os vais.
Bea. La razón saber querria.
Pan. ¿No sois la luz de mis ojos?
Bea. ¿Eso ven vuestros antojos?
Yo luz!
Bea. Si, del alma mía.
Bea. De vuestros ojos... no sé;
pero.... del alma á la par!..
Pan. Loco estoy! (con despecho.) Bea. Loco de atar.
Pan. Ingrata sois.
Bea. Ved por qué.
Pan. Porque confiero desden turbáis de mi amor la gloria.
Bea. Gloria, decis, sin victoria?...
Capitán, miradlo bien.
Mas... loco estáis.
Pan. En quien ama con tan infelice estrella
haber puede sombra ó huella de juicio?
Bea. Mi padre llama.
Inés, vamos. (Me fatiga el capitán.)
DE AVENTABAS
Inés. No
le oirás, (en voz laja.)
señora, un momento mas?
Bea. No, que mi suerte enemiga (id.) no quiere que un solo instante robe al dolor que me mata.
Inés. Tornará á llamarte ingrata.
El te ama.
Bea. ¡Qué necio amante!
Pan. f Hablando las dos están sin acordarse de mi;
pero... yo mi nombre oi.,.) Beatriz...
Bea. Señor capitán.. . Pan. Nada me decis?
Bea. A vos?
Que el cielo os guarde con bien.
Pan. A tanto amor tal desden!
Bea. No os digo que os guarde Dios?
Pan. Ni una esperanza...
Bea. Qué afan! . Pan. Mataránme amor y celos.
Bea. Pues... que no os guarden los cielos.
Adiós, señor capitán, (entrase.) ESCENA IX.
Los mismos, menos Beathiz.
Pan. ¡Muger cruel! Viste, Inés, mayor desdicha jamás?., qué haré, di?..
Inés. Olvidarla, hay mas?..
Pan. Posible olvidarla es?..
Inés. No ha de ser?.. No me olvidó un picaro á mi?.. Y ¡oh! cuantas veces le miré á mis plantas!
Pan. Y le amabas?..
Inés. Eso no.
La doncella bien honrada no ha de amar hasta después que...
Pan. El diablo eres, Inés!
Inés. Yo amaré, pero casada.
Pan. ¡Dios te dé esposo gentil y bueno éntrelos mejores!
Inés. También me venís con flores?..
¡Galan sois, señor abril!
Pan. Deseóte bien.
Inés. Hay mejor deseo que el dar?..
Pan. Que quieres, pues?..
Inés. Yo... nada.
Pan. Si hicieres que Beatriz...
Inés.
(Tüayó.)
Pan.
A miamor...
Inés. No entiendo . .
Pan, Tengo dineros.
Inés. (¡Desdichado capitán!) Mas bajo.
Pan. Tuyos serán.
Enes. Ahora empiezoá entenderos.
(hablan bajo; Ruiz despierta.)
Ki i/. ¡San Andrés! dónde me hallo? (con espanto.) quién me tendió en este lecho?..
¡Vive Dios que no está hecho de leves plumas de galloí
Ni un hueso ¡ay me sin ventura!
librar pude del fatal
O LOS GALANES DUENDES.
quebrantamiento
infernal
de esta noche fiera y duraí Sin mi estoy viendome en tí, cuerpo magullado y triste!., ayer maravilla fuiste...
Aprended, flores, de mi. (se levanta.) Pero qué es esto?., ¡una calle!
Ventanas aqui y allá!
No hay, por Jesucristo, ya duda conque no batalle.
Trajóme aqui mi señor?..
¡Pudo ser!... ¡si, por mi nombre!
Inés... Beatriz... aquel hombre ..
y el otro y... ¡raro valor
el de mi amo!.. (Dios le aguante!) Ciento eran... no, sino mil;
pero él con brio gentil se los llevó por delante.
Mas... ¡vivo yo! que esta es la casa de mi señora
doña Leonor, y esta... ¡ahora (repara en Panto ja.), si que digo: volad, pies!
Pero no, que haréis ruido y entonces él... ¿Quién será este él que por acá
de puntillas se ha venido?
¡Oh! el capitán no mintió!
Bien dijo, aunque, y esto es fijo, para una vez que bien dijo, dijo mal desque nació.
Pan. Ln mi palabra, ¡nés, fia;
cumpliré como quién soy:
mañana...
Inés. No daréis hoy mas que la palabra?..
Pan. Mia es mi palabra, y soy yo
mucho hombre para rom pella.
Inés. Mas si fuera frágil ella, saltará.
Pan. Inés!
Inés. Porqué no?
Rnz. Hablando están; pero nada oigo ni quiero escuchar;
quien me mete á investigar secretos de gente honrada?
De aqui apartarme es mi intento pocoá poco y sin rumor,
que es el diablo enredador y aun puede darme tormento.
Inés. Id con Dios; mas cuando á veros vuelva...
Pan. Mañana; ¡hay dudar!
Adiós.
Inés. (Dicha es singular (cerrando la ventana.) que haya amor donde hay dineros.)
ESCENA X.
Pantoja, Rnz.
Pan. Si desdenes sufres hoy, Pantoja, esperaá mañana...
Mas quién va?., ¡suerte inhumana!
Si es D. César! Muerto estoy!
Ruiz. Sintióme; el Señor me asista!
¡Dadle, santos cielos, calma, y ablandad si es dura, su alma, no desenvayne y me embista!
Pan. Quien vá, digo?.. (Qué de casta me venga el miedo!)
Ruiz. fQuién trajo á este hombre...?) Un escarabajo, que para enemigo basta.
Pan. Si no es mas, yo le aconsejo que torne al momento atrás.
Rnz. Si soy menos ó soy mas, qué le importa, si le dejo?...
Pan. Yo he de saber quién es él.
(Que me ha de temer infiero.) Rciz. (Pues no es el león tan fiero...)
¡Por los cuernos de Luzbel!
Ya que en saberlo porfia,
sepa que soy, no se asombre...
un hombre.
Pan. Y quién es ese hombre?..
Ruiz. Fierabrás de Alejandría. (con solemnidad.) Pan. ¡ Nombre es en verdad prolijo!
¿Por qué él le lleva?
Rnz. Porque Fierabrás mi padre fué, y de tal padre, tal hijo.
Pan. Es valiente?
Rnz. Reñidor.
Pan. Diestro?
Rnz. Que lo soy confieso.
Pan. Muchos malaria?
Rnz. Eso lo dirá el enterrador.
Pan. Perdió la cuenta?
Rnz. Un mes fui curioso, y tóbela en cuenta;
pero á los ciento cuarenta al diablo la cuenta di.
Pan. Con hombre de tal valor
no ha de reñir quien no es menos.
Rnz. Acompáñale con buenos, dice el refrán.
Pan. No el temor...
Rnz. Temer él!... Lasi me aterra á rni!...
Pan. Si hubiese recelo...
Ruiz. ¡Vive Dios!..
Pan. Diga, y el cielo juntaráse con la tierra.
Rnz. Haya paz; que aunque la faz ver no os pude, en vuestra voz un no sé qué de feroz
hallo que me da solaz.
Valiente sois, yo lo digo;
si alguien lo contrario siente, yo haré ver que él no es valiente
si quiere verse conmigo.
Pan. Bien mostráis lo que valéis.
Rciz. Pues no es él menos bizarro.
Pan. Cortés sois!
Rnz. Seré Pizarro
si os empeñáis; mas... qué hacéis?..
Pasad, que vuestra esta calle es.desde hoy.
Pan. Me honráis.
(sale saludando cortesmente.) Rnz. ¿Que vos
(siguiéndole hasta los bastidores.) eso imaginéis, por Dios!
Quien á tal hombre ha de honralle?
8
Noche y día ESCENA XI.Ruiz, y después D. Cesar.
Una voz. Prendedle!..
Cas. (dentro.) Eso no, canalla, que brios y espada tengo.
Voz. Pues muera!
Cbs. Será matando! (riñen.) Ruiz. Alguacilitos'.. á ellos!
Mi amo es, Santiago le ayude que es sangrador y da recio!
Una i lechad le al rostro esa capa, y arrojaos sobre él luego.
Ces. Villanos!... . Vr»7 ¡Que audacia!
Otr\ voi ¡VálSame San Juan! „ „ , ,
Otra. ¡Válgame San Pedro!
Otra. ¡Válganme todos l*>s santos!
Ruiz. No os oirán, que están muy lejos.
Que al diablo llamárais fuera mejor, que él es deudo vuestro al cabo, 6 mienten sus unas y sus pecados añejos.
Uno. Tiradle piedras!...
£KS Cobardes!
Varias voces. Yo huyo!
Yo corro!
Yo vuelo!
(cesa el ruido completamente.) Ruiz. Cantemos dómino: aristas
los alguacilillos fueron;
un aquilón de mandobles
los arrebató al infierno, (sale
D.
Cesar.) Ruiz. ¡Vencimos, señor, vencimos!Ces. Aqui estás, Ruiz!
Ruiz. El mesmo soy.
Ces. ¡Que mientras yo rema metido entre aquesos perros, quieta eslubiese tu espada!...
Ruiz. ¿ ues no me viste riñendo á tu lado, hecho un Quijote, con siete cuartas de acero?...
Ces. No vi tal, por vida mia.
Ruiz. Sin duda le tubo ciego el furor, porque yo daba tales tajos, que era el verlo compasión, según caían tus enemigos á cientos.
Ces. ¡Vive Dios, que mientes!
Ruiz. Dígalo sino este brazo, en que llevo mas de lreinta abolladuias.
Ces. Te hirieron?
Ruiz. No; mas me dieron, y con tal alma y tal brio
que no sé como lo cuento.
Ces. No se te cavó la espada?
Ruiz. En verdad que no recuerdo si cayó ó no, porque al verme entre alguaciles, tan fiero me puse, que hasta contigo embestí.
Ces. Tú!..
Ri iz Soy colérico.
Ces. Mas donde le hallabas cuando oíste de ios aceros
DE AVENTURAS
el son, y mi voz oíste á par de rumor tan recio?
Ruiz. Por tu honor y amor velaba.
Ces. Dónde?
Ruz. Mas cerca, ó mas lejos, por aqui, señor, seria.
Ces. Y viste...
Ruiz. Escucha y dirélo.
Vi, señor... mas no lo digo.
Ces. Si dirás. (empuñando.)
Ruiz. Pues digo y vuelvo.
Vi, señor, un hombre, y víle en aqueste lugar mesmo,
junto á esta mesma ventana...
ESCENA XI.
(Al llegar aquí, se abre la ventana de Beatriz y aparecen esta é Inés.)
Inés. Rufián!
(sacando rápidamente la mano y cogiendo un fuerte pellizco á Ruiz.)
Ruiz. Jesús!
Cbs. ¡Vive el cielo!...
Inés, Beatriz!
Inés. Buenas noches, señor Ruiz.
Ruiz. Tenga seso
Rea. i Válgame, Dios, seor D. César!
Maravillóme de veros.
Vos aqui!... rara fortuna! (con ironía.) Ces. Decid desdicha, pues llego
á tropezar con engaños y con traiciones y celos.
Rea. Celos vos, señor D. César!...
que leneis amores creo.
Ces. tóbelos
Rea. Y los perdisteis?...
Ces. Me los robaron.
Ruiz. Durmiendo (á Inés ) debió de ser.
Inés. Eso es claro.
V á vos. .?
Rui/. Se me convirtieron en agua chirle.
Inés. Oiga!
Ruiz. Eran unos amores muy tiernos.
Bea. D. César, mal guardador sereis.
i Ces. ¡Por Dios que no es cierto!
i
Bea. Yo sé bien lo que ha pasado.Ces. Pongo por testigo al cielo...
Bk\. De qué, traidor, falso, impío, ingrato, mal caballero?...
Ces Beatriz!
Bea. Si, tú...
Ces. Ved señora, que ya para fingimientos
es larde, y no he de escucharos pues que llegué á conoceros.
Bea Qué dice, Inés, ese eleve?
Inés.
Tútienes la culpa de esto, (a
Ruiz.)hombre ruin
¡ Ruiz. Calla, doncella traidora á tus juramentos.
Una voz (dentro.) i oraqui.
1 Otras. Vamos.
Ruiz. La ronda
Ó LOS GALANES DUENDES. 9 es esta, señor.
Dea. ¡Ah, cielos!
Corre, Inés, y abre esa puerta á D. César, porque entiendo que han de prenderle si le hallan aqui esos hombres.
La es. Voy presto.' (quilas? de la ventana.) Ces. No entraré, Beatriz.
Ruiz. (Qué dice?) Bka. D. César, ved que os lo ruego.
¿Nada os importa mi llanto?
Salvaos, entrad.
Ces. No puedo.
lliiiz. Yo si.
Bea. Ingrato, qué pretendes?
liujz. Qué ha de pretender e. Que demos en manos de la justicia.
(iábrese la puerta de la casa de Beatriz; Inés se aso¬
ma xj dice á l). Cesar.) Inés. Entrad.
Voz. (dentro.) Por aqui.
Binz. Yo entro.
Ces. lente, Ruiz.
Buz. No me tengas.
Ces. No has de entrar, (queriendo asirle.) Rnz. (entra corriendo.) Me entrará el miedo.
Ces. Le he dé matar, pese al diablo’ í entra tras él.) Dea. ¡Ah, pronto, Inés, cierra!.. (desde la ventana.) Inés. Cierro.
ESCENA XII.
El CAPITAN Pastrana, solo,
¡Maldita sea mi estrella!
¡oh, que alguaciles tan tercos!
Siempre detrás!... \a me cansan y voy á empezar con ellos.
De aqui no paso! si vienen, ya pueden rogar al cielo, que estoy de cólera loco y á palos he de molerlos.
A pa'os!... las estocadas son para los caballeros:
un alguacil., no merece
que le abra una espada el pecho.
[la ventana de casa de Leonor se ha ido entreabrien¬
do poco d poco.)
ESCENA XIII.
El capitán Pastrana, Leonor, Jlana.
Leo. D. Diego es aqueste, Juana.
Ji a. En algún peligro puesto
debe e»lar, pues de estocadas lo oigo hablar, llamando tercos á no sé que hombres que dice vienen tras él.
Leo. Juana, es cierto?...
Corre, y ábrele esa puerta.
Jia. Si haré.
Leo. ¡Válganme los cielos!
[quilause de la ventana.) Voz. [dentro.) Que no es por ahi!
(habrá ido aproximándose por grados.) Pas. Ya llegan.
¡He de hacer un escarmiento, aunque pese al mismo Bey, en esos malditos cuervos!
.1 ( A. Ce. [á la puerta.) Pas. Quién llama?...
Jla. Entrad.
Pas. Conmigo habla... Entraré;mas vale esto
que romper malas cabezas:
y al fin, quien sabe si ahi dentro podre romperlas mejores?...
Tal vez un padre severo,
algún hermano... ¡Esto es algo!
Tal vez el mismo D. Diego...
porque esta es Leonor su dama ó yo no sé bien... ¡Qué enredos!...
Eh! sea lo que quiera.
Jia. Daos
priesa.
Das. A ventura tenemos!
(riéndose con satisfacción.) Como soy Pastrana, que esta
noche es noche de misterios!
(entra y Juana cierra en seguida.) ESCEN A XIV.
El Alcalde
y
algiacii.es.Aig. f .° No habéis visto?
Alg. 2.° En hombre ha entrado en esa casa.
Alg. l.° Es muy cierto.
Alg. 3.° ¡Siempre estáis viendo visiones!...
Alg. t.° Digo que lo he visto!
Alg. 3.° Niego.
Alg. l.° Los palos que habéis llevado no podréis negar al menos.
Alg. 3.‘ Ni vos los vuestros, compadre.
Alc. Eh, ya pasó no hablen de ello!
Decis que entró aqui?
(señalando á la casa de Leonor.) Alg. 1.® ."i digo.
Alc. Pues á esa puerta llamemos.
Alg. 3.u [al primero.) Y si se engaña, eompadre, y en vez de aquel agugero
elijió el ratón aqueste,
(señalando á la casa ele Beatriz.) y aqui se esconde?
Alg. l.° ¡Ob, que necio estáis! Quealli entró, repito!
Alc. Hablen, por Cristo, mas quedo!
(levantando enérgicamente la voz.)
Llamad á esa puerta vos; [al alguacil primero.) vos á esotra, [ol segundo.) y si muy presto lió os abren, bechad abajo
entrambas puerta», y adentro.
JORNADA SEGUNDA.
Sala en casa de Beatriz: á la derecha una ventana.
Puerta en el fondo, dos ó la izquierda, ambas cubiertas con largas cortinas. Un almario.
ESCENA PRIMERA.
Leonor, Beatriz é Inés.
Bea. Un embozado!., en tu casa, Leonor, y a tal hora!.. ¡Estraño misterio'... y Juana?
Leo. Dió un grito v hecho á correr con espanto
-)
10
hacia el jardín; yo bien quise gritar, más sin voz hallando ini garganta, de horror llena, seguir intenté tos pasos
acelerados? de Juana en tan ciego sobresalto.
Mas ¡ay! que en vano esforcé me por huir; quealli clavado
había el temor mi planta al par que selló mi labio.
Iniis. ¡tiran susto! el diablo seria aquel maldito embozado.
¿Vístele el rostro?...
Leo. Un momento le vi.
Bea. Y te habló?...
Liio. No, llamaron entonces los alguaciles,
Be 4. iluyó?
Leo. Tal vez, porque tanto fué mi pavor, que el silencio
romper pude al fin con altos gritos que escuchar debiste...
Bea. Nada oi.
Leo. Y algunos pasos me acercaron ála puerta, que reciosaldabonazos estremecían, al yerto
corazón turnando el ánimo.
Abrí... y al volver...
Inés. [labia
desaparecido el diablo?
Leo. Si, Inés.
Inés. Seria demonio aquese de tres al cuarto, pues asi asustar dejóse
por un alcalde y por cuatro ó seis hombres de justicia.
Bea. Mas... por dónde el embozado escapó?... Le ha visto Juana?
Leo. Nada vió.
Bea. Sallado acaso habrá del jardín la tapia,
que no es muy alta, al amparo de las sombras de la noche.
Inés- ¡ Ay, sefmra! el cielo santo
nos valga!. Entonces .. tenemos en nuestra casa encerrado
al duende.
Bea. Yo tal creo.
ínes. Fortuna es que sea tan manso, que sino...
Bea. Por eso á un tiempo en ambas casas entraron
los de justicia, y sin duda darán con él, si no han dado ya, que mal podrá esconderse en lugar que le esestraño.
Leo. ¡Dios te oiga!
ínes. Amen.
Bea. (Por D. César temo.)
Inés. (Temiendo y penando estoy por Rui?., que es un necio, y mas tarde ó mas temprano ha de casarse conmigo
sino le matan á palos.) Bea. ¿Qué hablas, Inés?..
Inés. En voz baja estaba al cielo rogando
por tí y por Leonor.
Bea. No temas.
Inés. Si esta noche duerme el diablo en casa...
Bea. Qué harás?
Inés. Pasarla como una sania rezando.
Mas tu padre.
Bea. Hablando llega con el alcalde.
! Leo. Pues vamos
al jardín, si asi te place, (tí Ucalriz.) Bea. Leonor, hácesme agravio;
yo iré donde tú quisieres.
Vamos, Inés.
Inés. Temerario
gusto es el vuestro... Y si os salen un duende ó dos al paso?
Bea. No saldrán.
ínes. Mas si salieren...
Bea. Quédate pues; Leonor, vamos, (vanse.) ESCENA if.
Inés, d un lado; el Alcalde, y D. Lope.
Alc. Perdonad, señor D. Lope, si os hemos importunado;
soy quien soy, y era forzoso cumplir...
Lope. Alcalde, es en vano cuanto decís; nada encuentro, por Dios, de que disculparos.
Antes favores os debo, y si mi persona en algo...
j
Alc. No bé de permitir...¡ Lope. Entonces callaré.
Alc. Yyo por ahorraros corteses comedimientos...
Lope. Os vais?...
Alc. Estáme esperando mi gente, y no be de cansarla mas, D. Lope, ni cansaros.
Lope. Haced vuestro gusto, Alcalde.
Alc. Bésoos, D. Lope, las manos.
Lope. (¡Ob, que alcalde tan moiesto.Q Alc. (¡Ub, que viejo tan cansado!) (vase.)
ESCENA 111.
D. Lope, Inés.
Inés. Fuese ya el alcalde?..
Lope. Fuese, gracias á Dios! porque nunca vi necio igual; su presencia no quiera el cielo que sufra
dos veces... ¡hombre es que mata!
! Inés. Si, tiene cara de Judas,
| Lope. Verdad es, mal rostro tiene.
¡Ha sido grande fortuna que nos dejase tan presto!
Inés. No ha de volver?..
Lope. ¡Antes se hunda!
¿Qué falla hace aqui el alcalde?..
Loca estás.
Lnes. * Loca sin duda.
> Lope. En dónde Beatriz se halla?
Noche y día de aventuras
¡
O LOS GALANES DUENDES. 11 Inés. AI jardín bajó.
Lope. Que suba la dirás, porque he de verla antes que salga.
I^es, (Aleluya!
el viejo se va.) Voy luego
(¡Ay, Ruiz, Dios te dé ventura!) (fíase.) ESCENA IV.
D. Lope, solo.
Vamos á espacio, honra mia;
que cuentas de honor se ajustan con mucha calma, ó se pierde cuanto se puso... Es muy dura condición, pero forzosa:
tengamos, pues, caima mucha.
Soy padre y viejo; una mancha en mi honra abrirá mi tumba;
los viejos. . poco valemos;
cualquier muchacho nos burla.
Una hija es mi tesoro ..
¡harto rico en hermosura en verdad!... Pero riquezas tales no se guardan nunca, ni hay rejas que las defiendan, ni abismos que en sus oscuras entrañas puedan librallas
de la codicia importuna.
Esta noche en esta casa entró la justicia... y dudas la trajeron que me ofenden, vive Dios, aun siendo dudas.
¿Qué aquí pudo entrarse un hombre?
De qué modo, si está pura
mi honra?.. Y sino... le esconde la tierra?.. El diablo le oculta?
¡Eslrañacosa es por cierto!
Debió de saltar á oscuras la tapia que da ai jardín de Leonor, y gran fortuna
fué, por Cristo, no cayese abajo con mengua suya...
¿Mas cómo no le na topado aquí ni allí aqueja chusma, cuyo ojo no halla secreto ni rincón que no descubra?
Que no hay tal hombre imagino;
mas aunque estés, honra, pura, vamos á espacio, que á espacio las cuentas de honor se ajustan.
ESCENA Y.
D. Lope, Beatriz.
Bka. Padre, me llamabais?..
Lope. Si.
Bea. Severo conmigo os hallo.
Lope. Es que entre dudas batallo de mucho afan para mi.
Bea. En que os ofendí, señor?..
Lope. Beatriz, eres muger y... pudiérasme ofender.
Bea. Soy vuestra hija.
Lope. Es error;
no pienses asi alejar este fatal pensamiento;
porque sé quien eres, siento lo inmenso de este pesar-
Bea. Pero mi amor...
Lope.
Es muypoco
para calmar pena tanta.Bea, Padre!..
Lope. (De oirme se espanta;
ntf me entiende; estaba loco!..
Mal hice en hablarla asi.) Hija, tu padre te adora.
Bea. Señor!.
Lope (¡ Vive Dios, que llora!
Muynecioen culparla fui.) Hija, no llores, pirdiez!..
los viejos... duelos tenemos que en vano lanzar queremos...
¡Es tan triste la vejez!
No llores, no, que á tu padre das con tu afan nueva pena..
¡Hija mia! tu eres buena
como fué buena tu madre! (la abraza.) (No puedo mas.)
Bea. Ah, señor!.,.
Lope. (Débil soy... mas si soy viejo!) Hija, adiós... sola te dejo.
Bea. Quedan Inés y Leonor conmigo... ¿Vais á volver luego?..
Lope. (Qué oi!.. ¡por quien soy, , que otra vez dudando estoy!..) Si, Beatriz, luego ha de ser.
Adiós... y piensa después
que salga, aunque ausencia es corta, que honrarme mucho le importa:
soy padre y viejo me ves.
(Con mi amor y mi honor lucho, que es siempre crédulo un padre;
mas aunque á mi amor no cuadre,
he de hacer por mi honor mucho.) (vate.) ESCENA VI.
Beatriz, y después D. Cesar, y Ituz.
Bea. Salió!., qué querrá decir?..
Si habrá descubierto..? No, que mas airado eslubiera y fuera su afan mayor.
V va á volver..! mas hay tiempo;
aun debe tardar... sinó perdida estoy y perdido
D. César... ¡válgame Dios!
¡Cual tiemblo!.. Si Inés pudiera...
pero con ella Leonor
está, y no hay medio... Corramos, que pasa el tiempo veloz.
'acércase al almario; y dice d media voz y con pre¬
cipitación.) D. César, salid.
(salen del almario D. Cesar y Ruiz.) Rciz El cielo
te pague tanto favor!
Tú nos has vuelto la vida!...
No daba por ella yo
dos maravedís!.. ¿Qué torno á ver la luz?., ah señor!
y que prisión tan estrecha de ese almario es la prisión!
Bea. Daos priesa, y volved, D. César, cuando haya caído el sol,
que tengo quejas quedaros y he de oir las vuestras hoy.
12 Nuche y f>ia Ces. Gírelas, Béatriz, con calma,
aunque sé que injusías son, que leal mi pecho ha sido y jamás te agracié yo.
V' ¡ojalá nunca te amase
con tal fé mi corazón, ^ ú ojalá nunca te viera,
que. por Dios, fuera mejor!
Dea. Por qué?...
Ces, Por qué... mas diréío cuando haya caído el sol.
Bea. No, yo he de saberlo ahora:
habla!
Cks. Beatriz, eso no;
salir esfuerza al momento, si ha de salvarse tu honor.
Bea. Decís bien, señor D. César;
salid, salid, que por Dios, que si estáis aqui un instante mas, ó pierdo el juicio yo, si es que ya no le he perdido, ó la cortesía vos.
Cus. Beatriz!..
Hciz. (A que nos halla aqui el viejo?... ¡Suerteatroz
seria!..no, allí la puerta
está y por ella me voy.)(sale de puntillas.) Bea. Qué os estraña?.. •
Ces. Que me ofendas asi, Beatriz.
Bea. Es rigor
muy propio, señor D. César, de mi altiva condición.
Ces. Mas qué causa..?
Bea. (con intención.) Eso... diréío cuando haya caido el sol.
Crs. ¡Vive Dios, que no he de irme, Beatriz!..
Bea. Mirad por mi honor, D. César!
Cus. Por él miraba y no lo quisisteis vos.
Bea. Ved que mi padre...
Crs. He de verle.
Bea. ¿Qué decís! . ah, vos no sois ei D. César que otro tiempo adoró tu i corazón!..
C«s. Luego ya me aborrecéis?..
Sospechábalo, por Dios;
mas quería, á fé, escucharlo de ese labio engañador.
Eso solo ine delubo
y, pues ya miafan cumpliú, guarde el cielo á la traidora, y aprenda á tener amor.
Que también hallan engaños los que engañadores son,
y es razón que á hierro muera aquel que á hierro mató.
Pea. Que finjis aquese enojo, D. César, creyendo estoy, y que me llamáis traidora porque no os llame traidor.
Yo sé amar, porque en mi pecho nunca la falsía entró,
mas... si á amar ora aprendiese, no me enseñaríais vos.
Que á hierro, D. César, muera quien mata á hierro, es razón;
DE AVENTURAS
pero... vos vivís, yen tanto I muero de congoja yo (puusa.)
Cielos!,. Inés y tu hermana
(mirando por la puerta del fondo.) se aceican.
Cks. ¡ Aqui Leonor!
Bea. Vuelve á esconderte, si estimas mi honra, D. César.
Ces. Por Dios, * que no la estima tu padre
en mas, Beatriz, quemiamor.
Pero... Buiz...
Bea. Aquietaba.
Ces. Mas como...
Bea. Ya llegan.
Ces. Oh!
ese necio ha de perdernos!..
(entra en el almario.) Bea. Temiendo á mi padre estoy!
ESCENA VII.
Beatriz, Leonok, Enes.
Leo. Razón tenias. (á Inés.) Inés. Y justa
pavura.
Leo. Ah, Beatriz!
Bea. ¿Qué pasa?..
Lnes. Que hay duende en esta casa, y es un duende que asusta.
Bea. Qué duende?..
Inés. El que aquí está.
Bea. Quién, necia?..
Inés. El duende.
Bea. Leonor, qué es esto?...
Leo. (asustada.) El duende!..
Bea. El temor turba tu razón también?..
Inés. Si como nosotras tú
le hubieras visto... ¡Es horrendo!
Allá... en el jardín...
Bea. No entiendo....
Inés. ¡Cosas son de Belcebúi
Bea. Que está en el jardín decia (á Leonor.) Inés?... No hay nadie con él?..
Inés. Para que, si es tan cruel,
(D. César entreabre el almario y escucha; poco des¬
pués sale, vuelve á cerrar con cuidado y desaparece por la puerta del fondo.)
necesita compañía?..
Bea. Tú le viste, Leonor?
Leo. Si.
Bea. No te pudiste engañar?...
Leo. Hombre era el que vi pasar.
Inés. Hombre!., decídmelo á mi!...
Era un monstruo... un gigantón, aborto de los infiernos.
Bea. Qué dices?..
Inés. Le vi los cuernos y... me tube compasión.
Bea. (Si acaso Ruiz... Yo he de ver!..) Eh! no os creo.
Enes. Lo mejor es que bajes con Leonor al jardín y...
Leo. ‘ Yo...
Bea. Temer
O LOf> GALANES DUENDES.
puedes?.. Leonor, dasme pena;
reiréme de ti y de Inés.
¿Pues hay cosa mas cortés
que un duende en casa agena?
No vendrás?...
Leo. (¿Que he de hacer?..) Si.
Bev. Ven, pues.
Leo. Voy.... (con visible repugnancia.)
Hea. No hayas cuidado.
Inés. Volved muy presto.
Dea. Encerrado (d Inés ap.) queda D. César ahí. (señalándole el almario.)
ESCENA VIH.
Inés, sola.
D. César aqui!.. liuiz con él ha de estar aun;
abramos, antes que algún tropiezo... es tan infeliz mi estrella!.. Temo por él...
¿dije por él?., por los dos !..
pero Dios es bueno, y Dios...
(abre el almario y retrocede espantada.)
¡El me valga!., suerte cruel!
¿Quién este misterio entiende?
Cosas del duende son!..
Muy travieso y juguetón * ha venido el seor duende!..
Duende, duende, delíuiz
qué has hecho?.. ¡Mas fué mi estrella!
¡doncella serás, doncella, av, Inesilla infeliz!
(llaman suavemente d la ventana.
¡Das qué rumor!.. Golpes dan
á esa reja... ¡Qué poríia! (llaman otra vez.)
¡otia vez! ¡\ irgen Alaria!
(abren desde afuera la ventana,)
¿Quién sois?.. Es el Capitán.
(con e éi asomarse.)
Qué buscáis?., (pausa.) Razón leneis;
mas no contamos los dos
con la voluntad de Dios, (pausa.) Capitán, no me vencéis.
¡Siempre me hallareis lo mismo! (pausa.) Cuánto?., (id.) No, aunque diérais mas! (id.)
¡Remedo de Satanás,
\aisá hundirme en un abismo!
Callad, diablo tentador;
la red fatal recojed!..
(Pero... si es de oro la red!
Recojerlayo es mejor.)
Os vais?.. Oid. (pausa.) Asi es, cedo ya y os abro paso;
mas no me culpéis si acaso os arrepentís después.
(cierra la ventana y sale por la puerta del fondo.) ESCENA IX.
Inés, el Capitán Pantoja.
Inés. Entrad, capitán Pantoja,
y como quien sois cumplid.
Pan. Menos priesa, Beatriz, que si á ti esperar te enoja, también á mi, vive Dios, me enoja. .
Inés. Qué?...
Pan. Nü Poder
13
realizar hoy lo que ayer fué tratado entre los dos.
Inés. ¿Qué dice el buen capitán?
Pan. Que el diablo lo trueca todo.
Inés. V cumpliréis de ese modo...
Pan. fei cumpliré?.. ¡Voto á San!..
Ne tiene el rey mas palabra que el capitán que aqui ves;
deja que la suerte, ínés, puerto salvador me abra, y... ¡ya verás lo que valgo!...
¿Qué quieres?.. Jugué y perdí!
Ruega al cielo, Inés, por mi, que tal vez logremos algo!
Inés. Tal doblez, tan ruin falsía, nunca de vos esperé.
Pan.. No le digo que jugué y perdí cuanto tenia?
Enes. \ quién jugar os mandó...?
Pan. Vo, que pensaba ganar, y enriquecerle á la par que me enriqueciese yo.
Que no hice mal considera
pues fué mi intención tan santa.
Inés. Vuestra paciencia me espanta.
Pan. Quieres, ínés, queme hiera con esta espada, y ia suerte de mi flaqueza se ria?...
Tan insana cobardía
no cabe en pecho tan fuerte.
Inés. Bien necesitáis ser hombre para habéroslasaqui
con...
Pan. ¿Lo dudas? ¡pesiami!
I NES. Si dudo.
Pan. ¡Voto á mi nombre!
lié de hacer un desatino.
(¡Pardiez, si tendrá razón?) Dé bronce es mi corazón, y sabe abrirse camino
por donde quiera este acero.
(Gran mentira!)
Inés. De que sea asi me alegro; mas vea
vuesa merced que es muy fiero el peligro en que se halla.
Pan. ('Qué diablo!... salir quisiera.) Capaz de meterme fuera
contra el infierno en batalla.
Alas... pienso en ti, yen verdad que pudiera hacerle daño
este mi valor estraño que raya en temeridad.
Inés. Que salgáis os aconsejo.
Pan. Por tí lo haré; voyme, pues.
Muéstrame la puerta, Inés
(dando algunos pusos hacia la puerta del fondo.) (Vo debo morir de viejo.)
INes. (¡Temblando vasede aqui!) Pan. ¿Qué dices de mi rigor?..
Inés. Que es grande.
pAN> Nunca al temor, Inés, la cara le vi.
Mas... vamos, que se hace tarde y he de verme con un hombre que tiene en Toledo nombre.
Inés. Valiente?..
pAN< De ello hace alarde.
Inés. El viejo!., pasar le \í.
\\ Noche y día (mirando por los cristales de la ventana.)
Salir debisteis lia un hora.
Pan. Qué hacemos, Inés, ahora?..
(¡Quien diablos me trajo aquí!) Inés. Escondeos.
Pan. ¿Dónde?...
Inés. ¿Dónde? . Allí. (muéstrale el almario.)
Pan. Es verdad; entro, pues. (ávidamente.) La vez primera esta es
(métese rápidamente en el almario, y cierra.) que Pantoja, Inés, se esconde.
(Ines sale y vuelve á poco con l). Lope.) ESCENA X.
D. Lope, Inés.
Inés. Jamás tan fiero le vi...
¡Dios nos ampare!.. Qué gesto!
Lope. Inés...
Inés. Señor...
Lope. Vas á hablarme sin temor ni fínjimiento.
Necesito de tí ahora.
Inés. Queme preguntéis espero.
(Qué querrá... ¡Cosa es estraña’) Lope. (¡Quiera Dios que satisfecho
esta vez quede, y se aclaren tantas dudas y recelos!) Tú, Inés, que de Beatriz
eres doncella, y que ha tiempo de su lado no te apartas,
conocerás los misterios de su corazón sin duda.
Inés. Sabe Dios...
Lope. Qué?...
Inés. Que secretos nunca hallé que bocharle en cara;
para mi siempre está abierto su pecho, y que no hay, te juro, virtud mayor ni respeto
igual al que ella te tiene, señor.
Lope. Eso yo bien creo.
Inés. Rezando pasa las horas;
entra sino en su aposento y verás, señor, cubierta la pared del suelo al techo, de vírgenes y de mártires, queda pesadumbre el verlo.
¡Bien tu bendición merece!...
buena hija te dió el cielo.
Lope. (¡Ah, Beatriz, perdona á un padre á quien los años han hecho
vivir en desconfianza de tu virtud un momento!
Piensa, Beatriz, que es la honra el tesoro de los viejos!)
Inés. (Turbado está; no responde.
La ocasión por los cabellos quiero cojer, pues no es calva, y esta la vería un ciego.)
Señor...
Lope. Sigue.
Inés. Si la hubieras visto como yo pidiendo áDios...
Lope. Di, qué le pedia?,..
Inés. Qué dirás?. .
DE AVENTURAS
Lope.
¿Cómo saberlo?...Inés. Hallóla puesta de hinojos;
dábase golpes de pecho
y... ¡el llanto á mis ojos viene!
no lo has de saber.
Lope. El cielo te confunda si lo callas!
Sigué, Inés, y sigue presto.
Inés. Puesta de hinojos... con mano devota hiriéndose el pecho...
Lope. Qué dices?...
Inés. (iolpes se daba.
Lope.
Yá que repetir!...
Inés. Es cierto.
Oye. señor, y procura recojer todo tu esfuerzo...
Lope. ¡Maldita tu lengua sea!
Qué pasó?...
Inés. (Se
enoja el viejo.)
Con las perlas de sus ojosestaba regando el suelo.
(¡Qué llorar tan infinito!) Y decía .. Escucha aquesto y no te aflija, aunque mucho es para un padre. - ¡Dios bueno!
dale valor, dale calma
y resignación... ("¡Que enredo!) para»»...
Lope. Sigue.
Inés. «Para»»...
Lope. El diablo no me diera igual tormento!
Para qué?...
Inés. «Para que vea á su hija, en cuyo pecho»»...
Lope. Al caso, Inés!
Infs. «Encerrarse*»...
¡Ay! (cúbrese el rostro con las manos.)
Lope. En dónde?... (desesperado.)
Inés. «En un convento!..»
[D. Lope queda aterrado.)
Lope. (¡Esto solo rne faltaba!
(después de una pausa.) j Válgame, válgame el cielo!) Inés. (Al peso de mis mentiras
la cabeza inclinó el viejo.) Señor... señor...
Lope. Deja Inés, á un padre en su abatimiento, pues ni podrás consolarle ni comprender sus estreñios.
Penas sufrí, y por mí vida,
que aunque las lloré, no fueron tan crueles como aquesta,
ni pudieran penas serlo.
Inés, (invención fué del demonio;
pero ya no hallo remedio.) Lope. A Beatriz dirás que aguardo
cerrado en ese aposento.
(Hay mas triste desventura?. .)
(entra por la puerta de la derecha.) Inés. (Hay mas desgraciado enredo?)
ESCENA XI.
Inés, Pantoja.
Pan. Fuese?... (entreabriendo
.)
Inés. ¡Ah! (espantada.)
Pan. [saliendo.) ¡Qué asunta, Inés?
lo
O LOS GALAN Aunque fiero, no lan fiero
soy que espante á las doncellas de tan gentil talle y bellos
ojos...
nes.
Olvidé queestabais
ahí.Un. Fue olvido indiscreto;
qué pensé ahogarme y hubiera embestido con el viejo
de buena gana... á no verte á ti, Inés, que eres el freno que sujeta aquí mis bríos y hace me pese el tenellos.
(dirigiéndose hacia la puerta principal.)
nes. A salir vais?
Un. Por no darte pesar esta casa dejo,
sin ver á Beatriz hermosa en cuyos soles me quemo.
Adiós, Inés.
(ábrese de pronto la ventana y cae un papel.)
nes. ¡Por la virgen, señor capitán, teneos!
Un. Qué es ello?... (demudado.)
nes. lTn papel (recojiendo el paptl.) Un. Veamos.
nes. No hay que ver. (Es de D. Diego.) Un. Ines!...
nes. Jugasteis, perdisteis...
y yo sin ganar no juego.
Un. Alas...
nes. Ved, capitán, que espera vuestro matón de Toledo.
Un. Tienes razón, por mi vida.
nes. Id con Dios.
Un. Guárdete el cielo.
(Que no pueda arrebatarle (hace que se va.) ese papel del infierno!)
Pero... alguien llega.
nes. No hay modo (asomándose d la puerta del fondo.) deque salgáis; escondeos.
Un. ¡Otra vez!
ni s. Entrad, (abriendo el almario.) cáesele el papel d Inés; Panto ja le recoje instanlci-
neamente.)
nes. Layóse!
Un. No temas que yo le tengo, (entrando.)
nes. Burlóme; pero á la cara ha de salirle y muy presto.
ESCENA XII.
Beatriz, Leonor, Inés, Pantoja escondido.
Jea. Viste, Leonor?...
jEo. Nada vi.
!ea. No fui mas dichosa yo.
nes. Topasteis al duende?
Jea. (sonriendo.) No.
nes. Debió de esconderse aqui.
Iea. Vístele entrar por ventura?...
nes. No; mas entre susto y pena, al compás de una cadena, ayes oí de amargura.
^Eo. Ayes oíste?...
nes. Si á fé.
jEO. Há mucho, Inés?..
nes. Há un momento.
Ika. Alira, Leonor, que ese es cuento.
ES DUENDES.
Inés. No es tal.
Pea. Júralo.
,NES- Si haré.
Bea. ¡Necio empeño! tn el jardín no quedó rama ni flor
que no viese con Leonor, y su error probóla al fin/
Inés, ¿cómo hallar al duende en él.
si aqui estaba?
Pea. ¿Dónde, dilo!
Inés. No lejos (mirando al almario.)
Pan. (asomando cautamente la cabeza.) Ines!..
(ap. a esta que se hallará cerca del almario.) Inés, tranquilo (ap. d Pantoja.)
estad; dadme ese papel.
Pan. Toma! (dáselo.)
Leo. Oísteis?... Ese acento...
Inés. Nada oí.
Pea. Ni yo. (Seria
Don César?..!) Que fué diría esa voz la voz del viento que tan bien sabe mentir.
Leo. Pues esta vez no mintió.
Inés. Escucharla debi yo.
Bea. Yo, Leonor, debita oir.
Leo. Verdad es; pero verdad
es también, aunque os asombre, que no íué el viento, fué un hombre quien alzó esa voz.
Pea. Tenaz estás, Leonor; si el temor asi en mentirle se empeña...
Leo. Yo de mi temor soy dueña, y sé bien que no es error.
Inés. Tal vez ..
Pea. ¿Qué dices, Inés?..
Inés. Aunque nada oí, señora, pienso que pudiera ahora...
Pea. Que también en eso dés!...
Calla.
Inés. Dejarásme á mi?
Tu padre verte quería, y bien pudo...
Bea. Eso seria.
Leo. No diré, Beatriz, que si.
Pero tampoco jurára que no.
Bea. Si me das licencia...
Leo. ¡Qué cortés impertinencia!
Beatriz, en que soy repara tu mejor amiga, y haz
lo que quieras; vé con Dios.
Bea. Esperáis aqui las dos?...
Leo. Si.
Bea. Voy luego... (Ob, que ansiedad!) ESCENA XIII.
Leonor, Inés, Pantoja en el almario.
(Leonor acércase d la ventana y durante el siguiente diálogo entre el Capitán é Inés permanece en el mis¬
mo sitio, sin apartar un momento la vista de los cristales.)
Inés. Temblando estará el valiente capitán' .. No, pues no sale del Argel de sus temores si no paga su rescate.
Tenga palabra y dineros, y verá que en lances tales,
Noche y día de aventuras 16
si una puerta aquí se cierra allá cien puertas se abren.
Pan. Inés! (á media voz.)
Inés. Llamábais?... (á Leonor.) Leo. (sin volver el rostro.) N o.
Inés, (en voz baja.) Entonces fuisteis vos quien pronunciasteis, señor capitán, mi nombre.
Pan. Yo fui.
Inés. ¿Qué queréis?...
Pan. Que antes que me acabe la impaciencia,
de este sepulcro me saques donde soy vivo enterrado.
Inés. Dad. (alargando la mano con prosopopeya.) Pan. Sin bíanca estoy. (humildemente.)
Inés. Que os guarde Dios.
Pan. Inés!... (coa desesperación.) Inés. Muestre la bolsa
y vendré sin que méllame.
Leo. ¿Qué es eso?... (apartándose de la ventana.) Inés. ¿Qué ha de ser?... Este
papel que olvidé entregarle de D. Diego, que por esa
ventana le echó há un instante, (dáselo.)
Leo. Leiste?...
Inés, No.
Leo. Puesescucha, que es razón que asi te trate, pues há tiempo que el secreto de aquestos amores sabes, que ni aun Beatriz conoce.
Inés. Servite en éllos.
Leo. No es fácil que yo lo olvide.
Inés. Y mi boca cerré con sesenta llaves, que una poco hubiera sido.
Leo, Era el secreto importante;
que estando ausente mi hermano podía mi honor mancharse
con necias murmuraciones, pues nunca falta quien hable mal de la honra de una dama, si no hay un deudo que guarde con su presencia esa honra como el cristal leve y frágil.
Inés. Veamos el papel.
Leo. Oye;
dice asi: (lee.) «Si con desaires, señora del alma mia,
pagas finezas amantes-.
si cuando la noche envuelve á Toledo, y en tu calle
fijo estoy cual centinela,
llueva ó nieve, truene ó escarche, pronto he de tener el brazo
y la espada y el corage para herir y defenderme
de un hombre que al paso sale celoso y favorecido,
que es imposible matarle:
si cuando poríi pregunto venciendo dificultades
que siempre vence el que ama, pero que suelen ser grandes, he de oir que estás ausente y que ya no hay que esperarte,
pues en cás de una vecina pasarás mañana y tarde y también la noche fria, la que yo paso adorándote;
vive Dios, ingrata bella,
que, aunque mucho tu amor vale, ese amor yo te perdono
pues tan caro ha de comprarse!» (pansa.) Es Ira ño papel!...
Inés. Celoso . está D. Diego, tu amante.
Leo. Injustos sus celos son.
Inés. Debió escribirte con sangre, cuando asi trazó su mano,
en vez de letras, puñales.
Cúrale del mal de celos,
que es mal de rabia, ó prepárate á morir de sus papeles,
que hiel y ponzoña traen.
(Leonor ha ruello a aproximarse á la ventana.) Leo. Espera; héle alli.
Inés. Sospecho que verte quiere.
Leo. Vióme antes, y en una seña me dijo:
« No me iré sin que te hable.»
Inés. La seña entiendo, y con otra (maliciosamente.) respondo que en buen lenguage, pese á él y á ti le pese,
quiere decir: «Pues iráste.»
Leo, Oye, Inés.
Inés. No me Ineseas.
Leo. Cruel estás.
Inés. No le espante;
dos primos tengo escribanos, y son mis primos carnales.
Leo. Pero...
Inés. Y una lia vizca que casó con un alarbe
á quien Dios abrió los ojos...
Leo. Callarás?...
Inés. Cuando tú calles.
Leo. Toma, y haz lo que quisieres.
(dándole un anillo.) Inés. No puedo mas; ablandaste
(tomándole después de una breve pausa.) este corazón de acero.
Dura soy, mas pruebas lales, vencerían á mis primos
y á la vizca de su madre, (sale.) ESCENA XIV.
Leonor y Pantoja.
Leo. Cué le diré?... En vano busco disculpas, si be de callarle el lance de la justicia...
y ¿por qué callar?...
Iasomándose ala puerta del fondo.) Pan. ¡Notable
estrecheza' Hespiremos
un momento... ¡Si escaparme pudiera de esta mazmorra,
aun cuando solo mudase * de prisión!... Aquella puerta!...
(reparando en la de la izquierda.) Salgamos . ¡uf! Cristo, válme!
(viendo á Leonor al atravesar la escena.)
o
f LOS GALANES DUENDES.Gran cosa!
(entrando en elcuarto de la izquierda.) Aquí puede un hombre vivir... mientras no le maten.
Embozémonos, ya vuelven.
(envuélvese en la cortina.)
Leo. Lograré desengañarle;
aqui está, (entran D. Diego é Inés.) ESCENA XV.
Leonor, Inés, D. Diego y Pantoja.
Die. Leonor...
Leo.
D. Diego,esperad. Mira si alguien (d Inés.) se acerca, y luego me avisa,
Inés.
Inés. Hablad un instante, y cuidad de no dar voces, que es costumbre de galanes y damas que están reñidos * gritar y hacer mil donaires, aunque sea en una plaza.
Leo. No
temas. (ruido dentro.) Inés. ¡El diablo carguecon tu amor y tu D. Diego!
Giste?...
Leo. Llamaron.
Inés. ¡Válgame y válgaos también, pues puede, san Rafael que es arcángel!
Die. Qué hacer?. .
Inés, {aturdida.) No sé... ¡pierdo el juicio!
Leo. Oculláos aqui.
{conduciéndole liácia el almario.)
Pan. Hubo lance mas singular?...
Inés. Deteneos!...
{viendo entrar en el almario á D. Diego.) .Jesús mil veces!...
Leo. Ahora abre, Inés.
Inés. ¿Qué puerta?...
Leo. ¿Estás loca?...
Inés. Si estoy!... ftEl hombre no sale!...
Encantado está ese almario
sin duda!..] Voy... (Que esto pase!..) {sale y vuelve d poco con el Alcaide y Raíz.
ESCENA XV.
Leonok, Inés, Alcalde, Rciz, Pantoja y D. Diego ocultos.
Inés. Dónde vais?...
{que entra corriendo detrás de Ruiz.) Ruz. Eso pregunto:
{atravesando la escena.) donde voy?., (entra el alcalde.}
Leo. ¡Aqui el alcalde!
Ruiz. Adiós, Inés.
{dirigiéndose hacia una de las puertas de la izquierda ) Leo. ¿Qué hombre es este?
Ruiz. No sé quien soy. {sin mirarla.) Alc. {d Leonor.) Perdonadme
si entré... Rúen hombre, eh! salios{á Ruiz.) que en esta casa no hay nadie
que os conozca.
R(,IZ. Si conocen, {vuélvese.) Leo. Ruiz!
Rinz. Los pies, señora, dáme, y dame también las manos, y tú, mi Inesilla, abrázame.
Inés. Quita, necio.
Ruz. {al alcalde.) Va veis; todos me han reconocido y saben quien yo soy-, idos, buen viejo.
Alc. No, por Dios.
Ruz. Sea si os place.
ESCENA XVI.
Dichos, 1
).
Lope, y después Beatriz.Lope. Qué es esto, alcalde?... Ruiz!
Ruz. NO mi presencia te asombre.
Lope. Qu<?quereis, Alcalde, á este hombr Alc. Señor D. Lope, eso oid.
Pasaba yo y el pasó;
miróle, miróme y presto
cubrió el rostro; noté aquesto y en tal sospecha me entró que por mi mal le seguí;
tres vueltas dió á la ciudad, yo con empeño tenaz
con él las tres vueltas di.
Corría él, tras él yo con paso veloz seguía;
ni él perderme conseguía, ni yo cansarle, aunque no bicejamás pruebas tantas;
esto os contieso, D. Lope:
siempre que á aqueste hombre tope, han de adormirse mis plantas.
Y os juro quedel lugar
donde estén no he de movellas, pues sé muy bien que por ellas no he de p derle alcanzar.
Con pasos acelerados
entró, y tras él entré aqui, que pensamientos creí le trajesen nada honrados.
Esta es la historia, y perdón os pido, queá molestaros dos veces vine, y pagaros debiera vuestra atención, señor 1). L pe, con mas ausencia y menos tormento
del que os doy, aunque lo siento, por el mismo Barrabás!
Ahora sepa yo quien es(d Ruiz.) un tan bravo corredor.
Ruiz. Va, para hacerme favor, empezásteis por los pies.
¡Rúen comienzofué, por Dios!
pues quien por los pies empieza
honrando, muestra cabeza, y esa habéis mostrado vos.
Arc. Lisonja es.
Rliz. No piense tal.
Alc. No porfío; mas el nombre
preguntado os hé, buen hombre.
R< iz. Juan me llamo.
a i r Juan?...
Ruiz. Portal,
Alc. De Toledo el buen Juan es?
Ruz. Digalo Inés.
\ir Quién?..
Ruz. Aquella doncella que veis, {señalándola.)