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ASOCIACION DE ENDOCRINOLOGIA Y NUTRICION

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ASOCIACION

DE

ENDOCRINOLOGIA Y NUTRICION

Sesi6n del día 17 de diciembre de 1964

CONSIDERACIONES SOBRE LA FARMACOLOGIA Y EL MECANISMO DE ACCióN DE SUSTANCIAS

QUE INHIBEN LA OVULACióN

M. TAUSK

Nunca en la histol'ia de la Medicina la pregunta acerca del mecanismo de acción de un fármaco ha movilizado tanto intelecto y ha desencadenado

tantas emociones como la que ahora va a ocuparnos: ¿Cómo actúan los inhi-bidores de la ovulación?

Esta no es una pregunta que sólo incumba al farmacólogo, al ginecó-logo e incluso al médico en generaL Sociólogos, teólogos, padres y madres quieren saber qué es lo que pasa. En efecto, un número todavía creciente de mujeres sanas, en la actualidad probablemente entre 5 y 10 millones, toma diariamente una tableta con la intención de dominar según su pro-pio criterio uno de los procesos fisiológicos fundamentales, en forma com -parable a como la humanidad ha apl'endido a controlar las mayores fuerzas de la naturaleza animada e inanimada.

Del endocrinól0g0 se espera que proporcione los datos sobre los cua-les se base la respuesta a la siempre 1·eiterada pregunta de la segnridad del conh·ol, regulación o espaciamiento de la natalidad mediante las sus-tancias progestativas orales que producen un estado de a-concepción.

Ninguna de las sustancias progestativas sintéticas modernas presentan en la misma medida todos Jos efectos uterinos y exhauterinos de la

proges-terona. Conocemos sustancias que son extraorcÍinariamente adecuadas para preparar al endometrio o para mantener el embarazo (alilestreno1), pero cuyas acciones exb·auterinas son muy débiles y conocemos otras que tienen sobre todo, y a dosis muy pequeñas, acciones exh·aute1jnas e inhiben la ovulación en tanto que, por otra parte, no siempre son adecuadas para mantener el embarazo. Es de este último grupo de sustancias del que vamos a ocuparnos ahora.

Entre los esteroicles que ya tienen impmtancia práctica como inhibido· res de la ovulación, originalmente desarrollados por PJNcus, c.:abe distin-guir, desde el punto de vista químico, dos grupos principales; el grupo

(2)

f

TAUSK. lNRll!ICIÓN DE LA OVULACIÓX 419 emparentado con la estrona o con la nortestosterona y el grupo que cabe considera¡· como derivado de la progesterona o del pregnano.

Permítanme recordar que la molécula de la testosterona está formada por 19 átomos de carbono. Cuando se elimina uno (convencionalmente in-dicado por el número 19) se obtiene la ·llamada nortestosterona, que tiene el mismo níunero de átomos de carbono que la estrona. Las sustancias de aquí derivadas, el químico puede describirlas como derivadas de la nortes-tosterona y también como derivadas del estrano y éste es, según conven-ción internacional, el proceder conecto.

a) ACETATO DE ClORMADitiONA Cl C)ACETATO DE MEGESTROL P1c. 1 b) ACETATO DE hiEDROXIPROGESTERONA CH3

C=O

.... O-C-OH3

"

o

En las proyecciones siguientes les muestro las estmcturas de los inhibí-dores de la ovulación del gmpo de los derivados del esb·ano, a saber, el

noretinodrel, la noretindrona y el linesb·enol, y los del grupo de derivados del pregnano, como la medroxiprogesterona, el ciormadinón y el megestrol. Debo poner de relieve el hecho de que todos los preparados que ac-t~almente se emplean cm1tienen, junto a una de estas sust<ll1Cias progesta-hvas, un estrógeuo, como por ej. el 3-metoxi-17 o:-etinilestradiol (mestranol) o el etinilestradiol. Esto se hace con In :finalidad ele que se forme un endo-metrio suRcientemente proliferado con lo cual cabe esperar una hemorragia

~or supresión cíclica, pero no debe olvidarse que los estrógenos también tienen acción inhibidora de la ovulación.

(3)

420 ANALES. SECCIÓN MEDIClNA

NORETINODREL

OH

····C=CH

NORETINDRONA

OH

....

C=CH

o

LYNESTRENO

L

OH

...

·

C=CH

FIG. 2

Para poder comprender totalmente bien el mecanismo de la inhibición de la ovulación, tendríamos primero que conocer totalmente el mecanis-mo de la ovulación. Pero éste no lo conocemos totalmente, a pesar de que ha sido objeto de muchas investigaciones, entre las cuales son especial-mente dignas de mención las de S. E. DE JoNGH y su escuela~ en Leiden.

Sin embargo, es evidente que una sustancia que bloquea la ovulación, en principio puede actuar a nivel del hipotálamo, la hipófisis o el mismo

ovario; influiría sobre la secreción de sustancias gonaclotropas o sobre

su acción. ·

Aun cuando desde hace casi 40 años sabemos que de la hipófisis pue·

den extraerse sustancias con acción estimulante .de las gónadas, hasta hace

pocos años se discutió vivamente sobre la existencia o no ele dos honnonas

(4)

TAUSK. INHIBICIÓN DE LA OVULACIÓN 421 gonadotropas: la folículo estimulante F.

s

..

H.

y

la hormona Iuteinízante

LH, también denominada ICSH (Intestitial Cell Stimulating Hormone

-Hormona estimulante de las células intesticiales). Pero mucho antes de que esta lucha se decidiera realmente a favor de los dualistas, los gine

-cólogos a menudo, no sin cierta ligereza, ya han supuesto que la hipófisis humana en la primera mitad del ciclo segrega FSH, que produce la

ma-OH

'i---1-

-··e=

e

H

NORETI N ODREL

OH

'i---1--

··C

=

C

H

MESTRANOL FlG. 3

duración del folículo, y después LH, que produce

1~ ~vulación

y la for-mación del cuerpo lúteo. De hecho hace solamente algunos años que

te-nemos suficientes datos sobre los cuales puede basarse esta opinión. Para

ello se han desarrollado pruebas específicas que permiten determinar tanto la FSH como la LH en órganos y líquidos del organismo (STEELMÁN y PO!.ILEY, PARLOW, WJDE y GEMZELL).

E~tos métodos han hecho posible determinar separadamente la FSH

(5)

4.22 ANALES. SECCIÓN MEDICINA

diversas investigaciones (TAYMOR, McARTHUR y col., DAUME, WIDE y

GEM·

ZELL, 1962, FUKUSHIMA y col.) que muestran que en el momento normal

de la ovulación, esto es, ah-ededor del 14.0

día del ciclo, se encuentra en efecto un aumento muy fuerte de la excreción de LH.

Estos hallazgos constituyen indicios muy fuertes en favor de la exactitud de la tesis de que en la especie humana también se necesitan dos hormo-nas gonadotropas para producir la ovulación, de las cuales una, la FSB, como FUKUSHlMA sobre todo ha mostrado en forma muy convincente, se segrega en mayor concentración dw·ante la primera mitad del ciclo mien-tras que la LH parece ser necesaria para la mptma y la luteinización del fo1ículo maduro.

Debemos ahora examinar qué se sabe sobre la influencia de los fár-macos inhibidores de la ovulación sobre la secreción de hormonas ganado-tropas. Probablemente la mayoría de los investigadores esperaban

una inhibición. Los resultados de algunas investigaciones, sobre todo del grupo de LoRAINE de Edimburgo, no van en esta dirección. Ya en el primer Congreso Internacional de Endocrinología en Copenhague, LORAINE (1960) comunicó que bajo la influencia de la noretindrona (doce milígramos dia-rios) no vio la desaparición del aumento de la excreción de gonadotrofina que se observa a veces, pero no siempre, en la mitad del ciclo. El método empleado era el aumento del pesq del útero de la .ratona (que probable-mente detecta, sobre todo, LH) En el symposium de la "lnternational Fer· tility Association" celebrado en Bruselas, en marzo de 1963, LORAii\'E (1964)

también comunicó el caso de una mujer joven, en la que determinó la ex· creci6n de estr6genos, pregnandiol y otros esteroides y además, la de go· nadotrofinas, durante tres ciclos con y sin administración de acetato de noretístet·ona.1 Y concluyó:

"La administración de noretisterona en el segundo cic1o inhibió la ovulación juzgando por la excreción de esteroides, sin afectar la excreción de gonadotrofina hipofisaria".

DEMOL y FEIUN (1964) quienes no deterrni11aron la excreción de gona·

dotrofinas separadamente en cada día del ciclo, y que administraron a las mujeres examinadas linestrenol solo, o Lyndiol (que además de linestrenol contiene el estrógeno mestranol) encontraron, con ellinestrenol solo: "Míen· tras que el contenido urinario en gonadotrofina en 17 pacientes es muy bajo, se corresponde con Jos valores de un ciclo normal en 3 pacientes ~

se acerca rímcho a este último valor en una cuarta paciente". Con la adi· ción del estrógeno los valores estuvieron siempre por debajo de 3,5 U que nosotros consideramos es el límite inferior de los valores normales durante un ciclo.

ERB y KELJ..ER (1964) empleando el Lyndiol encontrm·on una excreción

(6)

TAUSK. INHIBICIÓN DE LA OVULACIÓN 423

disminuida de hormonas gonadotropas (pmeba del útero, segtm LoRAINE).

Pruticularmente interesante parece ser la investigación de BuCBHOLZ, quien halló que una dosis de 4 mg de noretindrona (noretisterona),

com-binada con 50 gammas de etinilestradiol, administrada desde el 5.0 día del

ciclo, hacía realmente desaparecer el aumento de la excreción de

hor-mona gonadotropa en la mitad del ciclo. Un resultado similar se consigue

con 15 mg de noretisterona o con 60 gammas ele etinilestradiol solo. La

baja excreción de pregnandíol y de estrógenos en estos ciclos indican que no habia ovulación. Acerca del linestrenol, que investigó sin adición de

estrógeno, y en consecuencia tuvo que dar la dosis relativamente grande

O

H

'+--~····C=CH

O

H+

"'i---1····

C=C

H

FtG. 4 LYNESTRENOL MESTRANOL

tigado m:is detalladamente. Por otra parte, el pico en la excreción de

es-trógenos urinarios y pregnandiol fue suprimido de forma inequívoca. Asi

cabe concluir que la ovulación y la función del cuerpo lúteo fueron

inhi-de 15 mg, dice BucHROLZ: "El efecto inhibidor de este compuesto sobl·e

las gonadotrofinas urinarias parece ser menos pronunciado y será inves-bidas".

En las pruebas de BucHROLz, la noretindrona y el hueS'trenol, a dosis

iguales, frenaron la secreción de hormonas gonadotropas en mujeres

meno-páusicas. En la discusión de sus observaciones BucHHOLz dice: " ... parece

razonable asumir que el compuesto (noretisterona) ejerce su efecto inhibi-dor de lá ovulación inhibiendo la secreción de gonadotrofinas por el

ló-bulo anterior de la glándula pituitaria y no, como se suponía previamente,

por una accióú directa sobre el ovario. Una posible acciól1 adicional del

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424 ANALES. SECCIÓN MEDICINA

compuesto diligida al ovario no puede ser enteramente excluida por estos experimentos".

En toda esta discusión no se puede olvidar que estamos h·atando de una gran valiedad de estrógenos y progestógenos presentes en estos

pre -parados y que sus mecanismos de acción pueden ser distintos.

Esto último resulta claramente de una investigación de ÜVERBEET< y de VISsEn en los laboratotios de Organon (1964) quienes compararon mediante

métodos ingeniosamente escogidos dos sustancias a

pri.mera vista estrecha

-mente relacionadas, a saber el linestx"enoll y el 6o:-metil-linestrenol.2 Estos

autores llegaron a la conclusión de que el linestrenol en la rata frena la

Ji. beración de FSH de la bipó.6sis y con ello evita la maduración de los

foliculos, mientras que esta misma sustancia, con un grupo 6a-metil, fTena la liberación de LH de la hipófisis. ÜVERBEEK y DE VISsEn opinán

que ninguna de estas dos sustancias disminuye la sensibilidad del ovario frente a la acción de la hormona gonadotropa.

Así pues estas investigaciones van muy en favor del sistema

hipotálamo-bipofisado como punto de ataque para por lo menos estos inhibidores de la ovulación, lugar donde, ya de antemano, todo endocrinólogo estaría

in-clinado a buscarlo. Además, sabemos por numerosas investigaciones (véase

por ej. GREEP, 1961) que los centros hipotalámicos influyen sobre la

hmción gonadotropa de la hipófisis y que estos centros son sensibles al

efecto local de los estrógenos. (Véase: DAVIDSON

y

col., R.AMÍREZ

y

col.,

v

.

D.

WERFF TEN BoscH y col.)

En el2.° Congreso Internacional de Endocrinología, en Londres (1964), C. H. SAWYER comunicó que la colocación de pequeñas cantidades de

nore· tindrona en lugares exactamente definidos de la eminencia media de la

coneja, inhibe la ovuJación refleja q·ue sigue al coito.

Así, provisionalmente, debemos constatar que algunas sustancias que en la especie humana inhiben con seguridad la ovulación, en el animal de expe· rimentación actúan de forma innegable sobre el sistema hipotálamo· hipofisario, aun cuando las pruebas en la especie humana, no siempre muestran una disminución significante de la secreción de hormonas gona-dotx-opas duranle el ciclo. Hay que advertir que los métodos ele cleter· minación de gonadotx-ofinas no son siempre comparables.

¿Qué argumentos cabe ahora aportar en favor de una acción_ direeta sobre el xnismo ovario de los inhibidores de la ovulación?

En esta conexión son interesantes las observaciones de LUNEN.FELD, quien halló que la administración oral de un inhibidor de la ovulación -la

medroxiprogesterona (M. A. P.)-a la dosis de 5 mg junto con 50 gammas de etinilestradiol, impide la acción ele l1m·monas gonaclob·opas de origen

l. Com¡Jonente progestatívo del preparado comercial "Lyndiol".

(8)

1 '

(

J

TAUSK. 1NH.03!CIÓN DE LA OVULACIÓN

humano administradas en inyección, a juzgar por la excrecióa ele preg

-nandiol

y

de estrógenos en la· 01ina.

Las dosis de preparados gonadotropos fueron altas y cuando no st ad -ministró simultáneamente un inhibidor de la ovulación, sus pacientes (ame-nou-eicas) respondían con ovulación, en un caso demostrado por un

em-barazo.

HECUT-LUCAIU pudo realizar una üiliibición similar de la acción ele

hormona gonadotropa exógena mediante un 3-éter de noretindrona (más

esn:ógeno) y PINcus (1964) también lo logró con Provera (M. A. P.). Como va hemos sentado antes, los diversos esteroides inhíbidores de la

ovulación pueden tener mecallismos de acción distintos. Es muy verosímil ql!e las dos sustancias progestativas sintéticas noretindrona (y su acetato)

y Jinestrenol (que son muy utilizadas) actúen sobre el sistema hipotálamo-hipofisario y que frenen la liberación de l1ormonas gonadotropas. Es

se-guro que esto es válido para las combinaciones de estas sustancias con

un pottnte estrógeno que se utilizan en la práctica. De oh·a parte, sin em -bargo, todavía no se puede excluir la posibilidad de que los inhibíclores

de la OV\1lación también disminuyan, temporalmente, la capacidad del

ovario cie responder a las gonadotro.finas.

Estas dudas no menoscaban la exactitud de la tesis de que los Jlamados

inhibidores de la ovulación pxoducen los efectos que les dan nombre a través de la inhibición de la ovulación. Esta tesis se apoya en las comu-nicaciones de investigadores que durante la administración de tabletas in

-hibidoras de la ovulación no observaron la elevación de la excreción

de pregnandiol ( y a menudo también de estrógenos) que es característica de

Ja ovulación. Además de los autores ya citados, podría todavía nombrar muchos más (PINcus, FEIUN, NEVINNY-STICKEL, DEMOL y FERIN, KoP:ERA y lJZERMAN, S-zoNTAGH y SAs, EnB y KELLER, y otros). Y sin embargo, no f al-tan las excepciones. PINcus (1964) vio en algunas mujeres, durante un t

ra-tamiento de varios meses con noretindrona una revivificación de la

excre-ción de pregnandiol, a pesar de que no había embarazo.

Got.DZIEHEl\ (1964) incluso encontró en un 7% de un gran grupo de mujeres, tratadas con Ortho-Novum (2 mg de noretindrona

+

lOO gammas ~e mestranol): "niveles ovulatorios de pregna.odiol en sus orinas en la fase lutea del ciclo". Y también escribe: "No tuvimos ningún embarazo".

Menos numerosas, pero no por ello menos irnp01tantes, son las obse r-vaciones en mujeres que tuvieron que ser sometidas a una laparotomía

d.urante un tratamiento con inhibidores de la ovulación. Con gran regula-ndad los autores comunican que no se enconharon cuerpos !{Jteos recientes.

Solamente en relación con el preparado Lyndiol 2,5 (2,5 mg de line

s-tren~l c:ombu1ado con 75 gammas de mestranol) KoPE:RA e lfZERMAN c

o-mumcan que en 16 mujeres que antes ovulaban regulaTmente y que fue-ron tratadas en la forma habitual, en las laparotomías practicadas entTe

(9)

426 ANA:LES. SECCI6N MEDICn-A

los dias 22 a 26 del ciclo artificial no se encontraron cuerpos lúteos fres-cos, lo que en 10 casos pudo ser controlado y comprobado microscópi-camente.

Se ha descrito alguna rarísima excepción. ERB y KELLER (1964) vieron un cuerpo lúteo fresco el 26.0 día de un primer ciclo con

tabletas y el 24.•

día de un segundo ciclo con tabletas, pero en ambos la excreción de

preg-l1ancliol era baja (1,1 y 1,3 mg respectivamente).

Por tanto, en general se puede decir que los inhibidores de la ooulaci6n

lle1;an merecidamente este nombre. Con ello no se dice que no puedan

también evitar de otra forma el establecimiento de un embarazo. Estos otros factores (la ausencia de las modificaciones del moco cervical durante el

período ovulatorio y, a la larga, una cierta atrofia de las glándulas endo

-metriales) en la práctica, sin embargo, no juegan ningún papel si no hay un óvulo que pueda ser fecundado.

Las acciones de los inhibidores de la ovulación sobre el aparato repro-ductor de la mujer son temporales y además mversibles. Esto lo demues-tra la frecuencia del comienzo de un embal'azo muy corto tiemfO después de terminado un período de tratamiento con inh.ibidores de la ovulación. (GoLDZIEHER y col., MEARS, GARCÍA y Pn.:cus y otros muchos). Muy re-ciente es la investigación de SHEARMAN, qwen estudió 5 preparados co-merciales distintos y escribe: "El primer ciclo ovárico después de suspender el tratamiento fue estudiado en 6 pacientes. Estas mujeres habían tomado contraceptivos orales dm-ante 1 ai'i.o (2 pacientes), 2 años (2 pacientes), 3 años (l paciente) y 5 años (1 paciente). Todos los ciclos iniciales mos-traron un pico ovulatorio normal de excreción de estrógenos y una ele -vación normal de fase lútea de la excreción de pregnandiol y estrógenos". ERB y Krn.LER, quienes estudiaron muy cuidadosamente la acción del

Lyndiol en 12 mujer·es, escriben, acerca de sus observaciones una vez

terminado el tratamiento, lo siguiente: "En todas las mujeres el primer ciclo sin tratamiento fue bifásico".

Incluso es posible que un tratamiento breve con inhibidores de la

ovu-lación constituya una terapéutica eficaz en la esterilidad anovulatoria.

¿Qué otros efectos farmacológicos de los inhibidores de la ov~:~lación debemos todavía tener en cuenta?

Los inhibidores de la ovulación que actualmente se emplean son, en general, muy bien tolerados y producen muy pocos efectos secundarios que requieran un análisis fannacológico.

El efecto farmacológico más frecuente son las náuseas de intensidad variable, sobre todo al comienzo del tratamiento. Su frecuencia, por lo que se refiere al preparado Lyndiol, se muestra en la gráfica siguiente:

(10)

NÁUSEAS NÁUSEAS LEVES LEVES NÁUSEAS

3

%

2.51.. LEVES 1.5%

CICLO

I

JI

liT

IV

FrG. 5 \.

Naturalmente, es muy difícil analizar el mecanismo de aparición de

estos síntomas; solamente podemos decir que probablemente no son debidos

al componente eshógeno solo y quiero recordar a ustedes la observación

de Prncus (1958) quien adminisb·ó a la mitad de sus pacientes Enovid

Y a la otra mitad w1 placebo, tras lo cual en ambos grupos vio la misma

frecuencia de náuseas.

Enh·e los efectos secW1dal"ios se incluyen las hemorragias durante el

tratamiento. Con el Lyndiol estas hemorragias se presentan raramente.

Es probable que esto sea debido al hecho de que el preparado ·da lugar

a un nivel de las sustancias activas suficientemente elevado y constante de

modo que se evitan las oscilaciones responsables de las hemorragias.

El trastomo más dramático que se ha atribLúdo a· los inhibidores de la ovulación como un efecto secundario es, sin duda alguna, la t1'ombosis

con tromboembolia. Quizá saben ustedes que esta noticia, que llegó

(11)

investiga-ANALES. SECCIÓN MEDICWÁ

ción estadística en gran escala, realizada en Jos Estados Unidos, no pudo en-contrar ninguna relaci6n causal enb·e trombosis y tratamiento con inhibido-res de la ovulación (ver Editorial,

J.

Amer. Med. Ass., 185; 131, 1963).

El análisis estadístico de esta clase de fenómenos es muy dificil porque

se sabe muy poco acerca de la frecuencia de la inmensa mayoría de las enfe1medades, incluso de las que son de declaración obligato1ia. De ahí

la gra11 importancia de conocer investigaciones, como la de BREHM, quien

administró Lyndiol a 208 mujeres e informó detalladamente sobre 794 ci-clos (en estas mujeres no hubo ningún caso de tromboflebitis). En 16 de

estas pacientes se determinaron distintos parámetros de la circulación y de la coagulación sanguínea y se compararon con Jos hallazgos en ciclos menstruales normales. BREHM encuentra que. en la fase lútea normal del ciclo se producen cambios característicos, a saber, una disminución de la ve-locidad de la ola del pulso en la aorta, un aumento de la amplitud de fa

presión sanguínea y un importante aun1ento del volumen minuto cardíaco. Bajo el tratamiento con Lyndiol ya en la primera mitad del ciclo (artificial) se producen cambios cualitativamente semejantes a los de la fase lútea normal. Sin embargo, en la segunda mitad del ciclo no alcanza el nivel normal para esta fase. Ambas cosas están en armonía con el hecho de que a estas mujeres ya desde la primera mitad del ciclo se les da un estrógeno y un progestógeno, siempre en la misma proporción y, como es sabido, nunca se produce una fase de secreción completa.

Por lo que se refiere a los factores de la coagulación, BREHM encuentra un acortamiento del tiempo total de coagulación y de las fases preliminares de la misma, y en cambio tm alargamiento del tiempo, de protrombina

según QmCK y de la concenb·ación de proconvertina; una dismilmción de antitrombina-III pero, por el contrario, de nuevo tm aumento del plasminó-geno con acción fibrinolítica. Finalmente concluye: "Considerando todos los factores que hemos examinado, estimamos justificado concluir que el tratamiento con contraceptivos orales no da lugar a una mayor tendencia a la b·ombosis".

Algunas palabras sobre la cuestión de posibles lesiones hepáticas. Se podría citar un gran número de autores todos los cuales afirman que la administración de los inbibidores usuales de la ovulación no influyen sobre

la función hepática. Cito ahora al ginecólogo holandés SwAAB quien, en 30

mujeres b·atadas con Conovid y en 30 tratadas con Lyndiol, no enconb·ó trastornos hepáticos, determinando la bilinubina y las transaminasas.

Sin embargo, la mayoría de los laboratorios previenen conb·a la

admi-nistración de estos preparados a mujeres con antecedentes hepáticos, sim-plemente por precaución y porgue se sabe que algunos esteroides en alguna

ocasión han dado lugar a ictericia obsb·uctiva.

Hace poco tiempo autores finlandeses (ErsALO y col.) comunicaron que después de la administración de un inhibidor de la ovulación a mujeres

(12)

'l'AUSK INHLli!ClÓN J)E l,t\ OVU,LACTÓN 4!29

de edad muy avanzada (más de 70 años) observaron un aumento transit o-rio de dos transaminasas y trastornos en la prueba de la bromosulfoftaleína. SoTAl\~II y col. y ADLERCREUTZ y col. también en Finlandia han

seña-lado algunos casos de trastornos hepáticos. Sin embargo, la conocida inve

s-tigadora EDRIS R1CE-WRAY en Méjico, pNntamente ha comturicado que en

breve aparecerá una publicación sobre la influencia de Jos contraceptivos

orales administrados durante más de 60 ciclos. Sus resultados con el mismo

preparado utilizado por ErsALO y col. "no jndican lesión hepática de nin-guna naturaleza".

Mientras tanto LINTHOl'\ST también ha comm1icado, en relación con el

mismo preparado, que las pruebas de función hepática en 52 mujeres tra

-tadas con linestrcnol (asimismo combinado en forma de Lyndiol) durante 14 a 43 meses: "excepto en dos. casos dudosos no dieron ningún valor fuera

de los límites normales" y continúa: "No se pudieron encontrar signos de laboratorio o clinicos de disftmción hepática durante el tratamiento con CIJtos productos".

FERIN (en prensa) ha delennipado repetidamente dos transaminasas

en 50 pacientes tJ·atadas con linestrenol solo o asociado al mestranol

obte-niendo valores normales. Muy importante es que tres de estas pacientes

contrajeron una hepatitis viral que curó normalmente a pesar del trata-miento ininterrtunp.ido con el Dnestrenol.

TYT..ER en California, que tiene. una gran ex'Periencia, ha señalado que

él, estudiando centenares de mujeres, no ha observado trastornos hepáticos consecutivos al empleo de esta clase de tabletas.

Finalmente, no se conoce ningún efecto secundario cuya frecuencia

o severidad aumente con el transcurso del tiempo. Por ello es improbable

que un tratamiento prolongado comporte riesgos adicionales.

Resumiendo podemos decir que para inhibir la ovulación se emplean

diversos esteroides, que los preparados habituales administrados cícli ca-mente a la mujer producen realmente tma inhibición de la ovulación (pro-d.uciéndose ciclos menstruales apare11temente normales mediante una se-ne de hemorragias por supresión a intervalos normales). El mecanismo

~e acción de los cUstintos preparados probablemente no es totalmente i

dén-tl~o. De algunos puede admitirse con gran verosimilitud, que frenan a nivel

lnpotálamo-bipofisario, la liberación de hormonas gonadotropas. Sin

em-bargo, no se puede excluir con seguridad que además no juegue un papel una inhibición de la acción de ]a hormona gonadotropa a nivel del ovario,

cosa que, en algunos casos, incluso pru:ece verosímil.

De esta forma se produce una esterilidad temporal, que cesa práctica

-mente tan pronto como el tratamiento se interrumpe, inclusive cuando éste

~e utilizó durante afios consecutivos.

La investigación farmacológica no ha revelado otras acciones

(13)

430 A..'IA.Lli:S. SECCIÓN MEtllCINA

La creciente utilización práctica de estas sustancias aporta uu iaterós

adicional al ya en sí interesante 'esludio de sus acciones farmacológicas.

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