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(1)

* Fundación Terra Firme – Erigaie, Colombia. [email protected]

del Cairo Hurtado, C. 2011. Tácticas defensivas y tácticas ofensivas: Arqueología de una

de indias, siglo Xviii

Carlos del Cairo Hurtado*

“Importa la táctica militar que consiste en la formación, marcha, evoluciones y campamento de los ejércitos de tierra y respectivamente en los de mar porque conduce principalmente a fortificarse, resistir y superar a los enemigos en todo tiempo y lugar.” (Lucuze 1772).

RESUMEN

En el contexto de la guerra preventiva en el siglo XVIII y bajo los condicionamientos de la estrategia de la Corona española por controlar los territorios de ultramar se consolidó un sistema defensivo que permitió proteger la Bahía de Cartagena de Indias de los constantes ataques. Así fue como uno de las prioridades fue fortificar la zona de Bocachica localizada en la Isla de Tierra Bomba, única entrada para acceder al puerto de Cartagena de Indias. En 1741, dicho sistema fue puesto a prueba durante el ataque naval realizado por tropas inglesas que lograron desembarcar en el área luego de intensos bombardeos. Como parte de la defensa española tres baterías menores y dos fuertes jugaron un rol determinante durante la defensa. Dicho evento bélico representa para la arqueología de los campos de batalla un sitio de interés pues la investigación arroja resultados que permiten comprender la existencia de un registro arqueológico independiente de las tácticas defensivas y de las tácticas ofensivas navales y terrestres en una construcción militar. El artículo presenta los resultados de la investigación arqueológica del evento de 1741 en la Batería de San Felipe (Santiago).

(2)

RESUMO

No contexto da guerra preventiva no século XVIII e com os interesses da estratégia para controlar os territórios ultramarinos, a Coroa espanhola construiu um sistema defensivo que permitiu proteger a Baia de Cartagena das Indias do ataques inimigos. Uma das prioridades foi fortificar o área de Bocachica na Ilha de Tierra Bomba, única entrada para ao acesso ao porto de Cartagena. Em 1741, o sistema foi testado durante o ataque naval pela tropa britânica que conseguiu o desembarque nas costas apos a forte bombardeio. Como parte da defensa espanhola três baterias e dois fortes desempenharam um papel muito importante na defensa do território. Este evento do guerra representa para a arqueologia dos campos de batalha, um sitio arqueológico de interes porque a investigação produziu resultados que permitiram compreender a existência de um registro arqueológico independente associado em primeiro lugar a táticas defensivas e táticas ofensivas. Este artigo presentaos resultados das pesquisas arqueológicas realizadas no Forte São Felipe, Isla de Tierra Bomba, durante a batalha de 1741.

Palavras-chave: Arqueologia da batalhas, Cartagena, século XVIII

ABSTRACT

During the preventive war in the 18th century the Spanish Crown constructed a defense system to protect the bay of Cartagena from enemy’s attacks as a part of strategy to control the oversea territories. One of this priorities was to fortify the Bocachica area on the island Tierra Bomba, the only entrance to the port of Cartagena. In 1741 the system was tested during a sea attack by British troops that succeeded to disembark on the coast after the strong bombings. In the defense of the territory 3 forts and 2 castles played an important role. This war represents for the battlefield archaeology a contribution to understand the existence of two independent archaeological records associated with defensive tactics and offensive tactics. The article presents the results of the archaeological research in the Fort of San Felipe during the battle of 1741.

Keywords: Battlefield archaeology, Cartagena, 18th century

HACIA UNA ARqUEOLOgíA DE LA gUERRA Y EL CAMPO DE BATALLA

DE 1741 EN CARTAgENA DE INDIAS

(3)

permanente o discontinuo, la extensión en área y el comportamiento de la

cultura material en los diversos espacios comprometidos durante un evento

bélico. Asimismo, las fuentes documentales que se encuentran referidas a un

campo de batalla están dotadas de una intención acorde con la victoria o con

la rendición, lo cual de una u otra manera distorsiona el evento bélico con fines

persuasivos, disuasivos o justificativos. En las guerras del mundo moderno

–en especial desde el Renacimiento

1

–, las evidencias existentes se basan en su

mayoría en la diversidad de documentación escrita e iconográfica de dudosa

precisión y ofrecen una versión de los eventos que no se acerca a lo verosímil.

En este contexto, el trabajo arqueológico recupera, registra e interpreta datos

independientes que pueden ser usados para comparar, corroborar o probar

las diversas representaciones de los testimonios escritos e iconográficos de

los eventos bélicos pasados. El estudio de la guerra y los campos de batalla

permite responder a preguntas relacionadas con patrones de combate a través

del tiempo y el espacio, el uso del terreno durante el combate, el desarrollo

de tácticas y estrategias, las formas de control y comando, las pérdidas de

comando y control, la desintegración de la táctica y la pérdida de la batalla

(Sutherland 2005).

Es sobre el contexto de la confrontación bélica de 1741 en la zona de

Bocachica, Cartagena de Indias (Figura 1) que se desenvuelve el presente artículo

cuyo objetivo es mostrar las diversas evidencias arqueológicas relacionadas

con las tácticas defensivas y ofensivas durante un evento bélico que incluyó

defensas terrestres y ataques navales. Para ello, se parte de una aproximación

arqueológica sobre una construcción militar denominada San Felipe (Santiago)

localizada en la línea costera de la Isla de Tierra Bomba y cuya participación en

el evento bélico fue notoria. De esta manera, se abordan dos tipos de evidencias

culturales con el fin de entender dicho evento: los restos de la

estructura militar

–la batería de San Felipe– y los indicios materiales y documentales del escenario

bélico –la batalla de 1741.

(4)

LA BATALLA DE 1741: ENTRE EL TERRENO Y LOS DOCUMENTOS

ESCRITOS

Basándose en la recopilación de fuentes documentales

2

del siglo XVIII

relacionadas con el fenómeno de la guerra, se estableció un marco de interpretación

sobre la política militar adoptada en Cartagena de Indias para consolidar la

hegemonía territorial española durante el siglo XVIII. Posteriormente, con el fin

de confrontar la información arqueológica con la documental, se tuvieron en

cuenta tres tipos de fuentes documentales: a) tratados de fortificación; b) diarios,

poemas (Hernández de Alba) representaciones gráficas (cartografía, grabados,

etc.) sobre el ataque de 1741; y c) relaciones del estado de la plaza y la artillería

de Cartagena de Indias, y relaciones de obras y peticiones escritas por ingenieros

militares y gobernadores en Cartagena de Indias durante el siglo

XVIII

.

(5)

Posteriormente el trabajo de campo combinó actividades de reconocimiento

y levantamiento planimétrico de la estructura militar con la prospección

arqueológica y la realización de tres unidades de excavación en zonas donde

se había establecido previamente un mayor potencial de hallazgo de indicios

que permitiesen responder a la pregunta de investigación. Como parte de

las actividades del levantamiento, se registraron aspectos relacionados con

la planta de la batería, los perfiles de las estructuras que se encontraban

en pie con el fin de definir las características principales de la estructura

en cuanto a su diseño. De esta manera, se comparó esta información con

los datos obtenidos en el análisis de los tratados de fortificación logrando

identificar si existía algún tipo de ruptura o modificación entre el discurso

ilustrado de la teoría de fortificación y su aplicación práctica en la construcción

de la batería. Los posibles indicios que pudieron mostrar tal modificación

fueron: 1) la selección de materiales de construcción, 2) la ubicación del

emplazamiento, 3) el diseño del emplazamiento con base en la ubicación del

emplazamiento, 4) el tipo de artillería empleado en estos emplazamientos.

De igual manera se tuvieron en cuenta los diversos tipos de materiales que

conforman la estructura, además de los efectos sobre éstos producidos por

la confrontación. Con el fin de caracterizar la evidencia de destrucción por

ataque militar, se evaluó la estructura para determinar la existencia de rasgos

físicos que denotaran: 1) marcas de impacto, producto de balas de diversos

calibres disparadas por el enemigo y que hayan impactado en la estructura

produciendo astillamientos, averías parciales o incrustaciones; 2) rastros de

incendio, producto de una explosión generada a partir de disparos realizados

por el enemigo y que posiblemente hayan tenido contacto con pólvora de la

defensa o también se plantea que estas balas tuviesen contacto con materiales

inflamables.

En segunda medida, para abordar la arqueología de los escenarios bélicos

y con el fin de obtener un muestreo arqueológico de la batalla, se inició una

fase de recolección superficial que buscó cubrir un área que duplicara el área

original del fuerte. Se consideraron, como parte de esta recolección superficial,

las evidencias halladas en zonas intervenidas. Ante todo, se tuvo en cuenta

que, si bien estas evidencias están descontextualizadas en el área, no lo son

en el evento de la confrontación bélica particular del fuerte. Igualmente se

realizó un barrido con magnetómetro en corredores de dos metros cubriendo

sobre todo el área externa del fuerte.

3

Por otra parte, en el área del piso de

hormigón colonial de la fortificación se realizó el levantamiento y registro de

todos los rastros y huellas fácilmente identificables.

(6)

relacionado con la estructura bélica y material de guerra relacionado con el

escenario bélico.

Las evidencias recolectadas fueron de dos tipos:

1. Evidencias relacionadas con el inmueble. Se registraron evidencias de

los componentes de la construcción militar y evidencias de la configuración

bélica.

- Partes de la estructura: muros, parapetos, merlones, almacén y

cimientos.

- Tipo de material: mortero, ladrillos y piedra.

2. Evidencias muebles.

- Perdigones o esquirlas: estos materiales pueden ser evidencia de la

explosión de ciertos tipos de bala de cañón, que en el momento del

impacto se fragmentan y/o dispersan.

- Balas de diversos materiales: en algunos casos pueden ser balas

fabricadas en metal o piedra.

- Balas provenientes de la artillería inglesa y esquirlas impactadas en

la estructura.

- Fragmentos de cerámica empleada para almacenar pólvora: la

existencia de material cerámico utilizado para almacenar pólvora puede

ser un indicio parcial pero no concluyente de una confrontación bélica.

En grandes cantidades pueden mostrar la utilización de cañones para

la defensa.

- Rastros de incendio, sedimentos termo-alterados e improntas de

explosiones.

- Fragmentos o partes de armas de corto alcance.

- Materiales aislados: fragmentos de plomo derretido producto

igualmente de la existencia de armamento utilizado; fragmentos o

partes de evidencias relacionadas con los cañones pertenecientes a

la batería; en este caso, parte de las cureñas –clavos, elementos de

metal.

(7)

LA ESTRATEgIA DEFENSIVA EN LA BAHíA DE CARTAgENA DE

INDIAS

El siglo XVIII marcó una ruptura en las dimensiones sociales, económicas

y políticas con la implementación de preceptos en torno al progreso en Europa

que se vieron reflejados en una apertura de fronteras, desarrollo tecnológico

y una revolución científica e ideológica (Sabbah et al. 1990). Asimismo, las

grandes potencias adoptaron nuevas medidas para desarrollar sus fines políticos,

entre los cuales se evidenciaba un afán por expandirse con el fin de obtener

una hegemonía territorial. Así la guerra moderna, desarrollada con los inicios

del expansionismo colonial, lleva a que en el siglo XVIII, con la instauración

de un aparato institucionalizado, se transforme la mentalidad bélica. Esta se

traduce en la consolidación de estrategias de larga duración que garantizan la

seguridad y soberanía de territorios aislados, como es el caso del Caribe. En

esta medida, conceptos como defensa, ataque y prevención cobran especial

relevancia. Cartagena de Indias no fue la excepción pues se consideraba como

de mayor importancia, como “antemural y llave de todos estos vastos reinos,

caja principal de su comercio y el mejor y más acomodado puerto de todo este

continente” (Segovia 1987:21). En dicha ciudad y puerto se dispuso un vasto

sistema defensivo cuya función principal fue la de proteger intereses económicos,

(8)

ideológicos o demográficos, además de prevenir el conflicto y mantener la

población bajo control y dominación.

La estrategia empleada en la Bahía de Cartagena supuso la implementación

de una defensa lineal y una defensa en profundidad. Para el caso específico de

la zona de Bocachica, única entrada al puerto de Cartagena, se dispuso de una

defensa lineal compuesta por tres baterías a lo largo del litoral oeste de la Isla de

Tierra Bomba y una defensa en profundidad

4

en el canal de entrada combinando

fuertes con funciones de ataque diferente (ataques a las arboladuras de las

embarcaciones y ataques a los cascos). Todo el sistema se había desarrollado

con base en una guerra preventiva

5

(Walzer 2001), que supone un ataque que

responde a un peligro lejano, una cuestión de previsión y libre elección allí donde

el peligro es una cuestión de previsión respecto del supuesto peligro.

De esta manera un aparato defensivo se instauró luego de replantear los

errores sucedidos durante el último ataque realizado por Pointis en 1697 en la

zona de Bocachica. Así durante las primeras décadas del siglo XVIII esta zona

fue reforzada con el fin de prevenir desembarcos enemigos y bloquear la entrada

por el único canal que daba acceso a la Ciudad de Cartagena de Indias. Se

erigieron entonces sobre la línea costera bajo la actuación del Ingeniero Herrera

y Sotomayor, las baterías colaterales de Chamba, San Felipe y Santiago como

apoyo al Castillo de San Luis de Bocachica, imponente construcción localizada

en la punta de la Isla Tierra Bomba y flanco norte del canal.

Por de fuera de estte Castillo /San Luis (…). Estta ottra puntta de Piedra en distancia de Un tiro de Mosquette de la d[ic]ha Batteria, se Construyo otra de diez Cañones, bastantementte Capaz y Grande con su Alojam[ien] to para Abrigo de la Ynfantería municiones, y Perttrechos, todo obra de Tapias de Tierra y Ladrillo, que sirve p[a]ra Embarazar el Desembarco en la playa que Ynmediattam[en]te le sigue y es la misma donde las tropas del Rey Christianíssimo lo hizieron quando se Ymbadio esta plaza como

tambien la ottra que estta flanqueada de las dos Vatterias, y ambas se defienden la una a la otra (AgI Santa Fe 472).

LA BATERíA DE SAN FELIPE (SANTIAgO)

(9)

Figura 3. Estado de la batería en dos momentos: 1741 y 2010, Isla de Tierra Bomba, Cartagena de Indias.

(10)

noroeste al suroeste, y dos troneras con ángulo de tiro que cubre un pequeño

sector de retaguardia con dirección al noreste (Figura 4).

La construcción consta de parapetos, merlones, banquetas y de un

pequeño recinto en ruinas de 11 x 7 m (77 m

2

), con una altura de 2,5 m, ubicado

en la parte posterior central de las defensas. Está dividido por un muro de 0,5

m de espesor en dos áreas, una de ellas de 49 m

2

y la otra de 28 m

2

. Un espacio

estaba destinado al alojamiento de los soldados y el otro al almacenamiento

de la artillería y la pólvora. En la punta noroeste de la batería se encuentran

los restos de una pequeña garita. La entrada a la construcción se ubica en

la parte posterior sureste. Sobre ese mismo sector, al parecer, se localiza

un pequeño foso que en la parte externa rodea la fortificación, en donde se

presume debían utilizar un puente levadizo para la entrada y salida de los

soldados (ver Figura 4).

San Felipe (Santiago) y las Tácticas y puesta en escena de la batalla

de 1741: la tropa de Blas de Lezo versus la fuerza naval de Sir Edward

Vernon

Los eventos que emergen del documento escrito resultan ser, entonces,

prácticas discursivas que pueden ser susceptibles de una aproximación

arqueológica. Teniendo en cuenta lo anterior, se buscó articular fragmentos de

los diarios y poemas de las versiones inglesas con las evidencias arqueológicas

asociadas al campo de batalla de 1741. La confrontación bélica en la batería de

San Felipe desencadena así dos momentos simultáneos: la actividad ofensiva

y la actividad defensiva.

Dado que la literatura y la cartografía militar en contextos de guerra tienden

a idealizar situaciones para engañar al enemigo, la arqueología se convierte en

una fuente de documentación de contraste y significación de la implementación

de las estrategias y tácticas militares. Son múltiples las versiones que existen en

torno a la toma de Cartagena en el año de 1741. Alrededor de ello se ha emitido

un sinnúmero de diarios, cartas, noticias, poemas y propagandas describiendo

las características del enfrentamiento entre la flota española y la flota inglesa.

La versión inglesa del ataque a la isla de Tierra Bomba

(11)

de realizar, debido a la baja profundidad y a las inclemencias del tiempo: “Esta

bahía no puede considerarse buena para el anclaje, porque su agua es turbia y

fangosa. La costa q la rodea es tan plana que los buques no encuentran allí un

buen refugio contra los temporales. La brisa sopla generalmente con violencia”

(Mollet 1743, citado en Arrázola 1961:23).

De esta manera, bajo las órdenes del almirante inglés, se envió una

pequeña flota a investigar el litoral oeste de la isla de Tierrabomba y así planear

la táctica ofensiva “El Princess Amelia bajo las órdenes del Capitán Hamilton,

debía concentrar su fuego contra la batería Falsine y al mismo tiempo, Didfield,

(...) disparando contra la pequeña vatería de la Chamba… Y mas allá, media

milla mas adelante, se encontraba una batería falsine de doce cañones (Mollet

1743, citado en Arrázola 1961:25).

El ataque a las baterías se realizó el 20 de marzo de 1741 al mando del

capitán Ogle, quien dos horas después de haber levado ancla y siendo las doce

del día.

Cerca de mediodía era cuando el Norforlk, el Russel y el Shrewsbury dejaron caer el ancla muy próximo á los fuertes de Santiago y San Felipe, abriendo desde luego contra ambos tan vigoroso fuego, que, no sólo les apagaron los suyos, sino que en el espacio de una hora quedaron tan completamente desmantelados, que sus defensores se vieron obligados á abandonarlos, y entonces, hecha la señal para el desembarco, el teniente coronel Cochrane se dirigió á tierra con cerca de 500 granaderos, desembarcó bajo los muros de los dos fuertes y tomó posesión de ellos sin sufrir ni un solo disparo (Beatson 1804).6

Posteriormente, “...a las ocho de la noche se efectuó el desembarco por

parte de los ingleses tomando las baterías de San Felipe y Santiago. A las 9 se

bajaron algunos cañones y el lazabombas que en seguida comenzó a trabajar

contra Bocachica” (Mollet 1743, citado en Arrázola 1961:26).

En efecto y como lo muestra el tratado de fortificación de De Lucuze (1772),

la táctica inglesa para redimir las baterías de la isla se basó en el cañoneo

o bombardeo que “es un modo de expugnar las fortalezas marítimas cuando

para atacarlas por tierra al mismo tiempo no puede hacerse desembarco; en

esta acción conviene tener cantidad de cañones morteros y municiones para

tirar y municiones para tirar incesantemente de noche y de día arruinando

las defensas y edificios hasta obligar a someterle la guarnición” (De Lucuze

1772:106).

(12)

corresponden a vasijas utilizadas para el almacenamiento de la pólvora.

Posteriormente se revisaron las estructuras pertenecientes a la batería con el fin

de identificar trazos o huellas producto del impacto de los disparos enemigos.

Luego de realizar esta recolección en áreas no alteradas, se procedió a realizar

un mapa de distribución con las densidades de esquirlas recuperadas. La gran

mayoría de esquirlas recolectadas estaban localizadas en los parapetos y en

la parte delantera de la fortificación (Tabla 1). La mayoría de las esquirlas se

encontraron en el sector sur de la batería, concretamente cerca de los parapetos

2, 3, 4 y 5. Igualmente, existe una disminución progresiva de la densidad de

material férreo hacia el norte de la construcción.

Asimismo, se articuló la información del material recolectado con el registro

realizado mediante el magnetómetro en la parte posterior, en un área que se

encuentra fuera de la batería. Los resultados del registro mostraron una mayor

concentración de material ferroso en las zonas sur y centro, y una disminución

progresiva en la zona norte.

Esto indica que posiblemente el ataque que sufrió la batería fue mucho

mayor en la zona de los parapetos 2 al 5. El indicador arqueológico de la ofensiva

se refleja por el tipo de fragmentos de munición de balas y esquirlas, mientras que

la intensidad de ataque se traduce en el número de fragmentos. Esta densidad

de fragmentos se midió con base en los rangos de 0 a 99 esquirlas considerado

como bajo, 100 a 500 esquirlas como medio, 500 a 1.999 como alto y 2.000 o

más como muy alto.

De igual manera, se identificaron materiales ferrosos incrustados en los

muros de la estructuras de la fortificación (Figura 6). Este tipo de evidencias

aparece en las rocas coralinas cerca de los parapetos y en los muros del

almacén. En la unidad de excavación UE1, localizada en la parte posterior del

almacén, se registraron esquirlas, fragmentos de balas, elementos asociados a

la estructura defensiva y varios fragmentos de ladrillos y tejas con rastros de

(13)

sector Parapetos denominación esquirlas

Sector 1-2 A 81

Sector 2-3 B 1.818

Sector 3-4 C 524

Sector 4-5 D 2.045

Sector 5-6 E 104

Sector 6-7 F 32

Sector 7-8 g 104

Sector 9-10 H 31

Figura 6. Incrustaciones ferrosas producto del impacto en partes del parapeto y en el muro de almacén (esquirlas).

incendio. La profundidad máxima de la unidad fue de 90 cm y de un solo estrato

cultural. En la unidad de excavación UE3, en el centro posterior del almacén,

se hallaron recipientes cerámicos de origen inglés. Luego de que los españoles

abandonaron la batería, los ingleses desembarcaron y ocuparon San Felipe con

el fin de construir una barrera dirigida a atacar San Luis. Se podría suponer

que la existencia de algunos recipientes de dicho origen se asocie con esta corta

ocupación de las tropas de Vernon en la batería.

(14)

La versión española de la defensa del litoral oeste de la isla

La versión española se basa en los diversos diarios escritos por el

comandante español Blas de Lezo dirigidos al rey de España. En ellos se

describen las estrategias adoptadas para defender la Isla de Tierra Bomba.

Después de haber realizado una inspección de la artillería, Blas de Lezo

ordena: “Enviar valas, pólvora y otros pertrechos a los castillos y asimismo

cien hombres a Sn Phelipe y Sntiago lo cinquenta de infantería y los restantes

de mar, al comando de DN. Lorenzo de Alderete” (De Lezo 1741, citado en

Arrázola 1961:27).

7

El domingo 19 de marzo, se conoce la noticia de que las tropas inglesas

se encuentran hacia el norte de Tierra Bomba y han enviado una flotilla para

tomar la costa de la isla. El día 20 de marzo, Blas de Lezo es avisado sobre

el ataque a las baterías del litoral oeste describiendo cómo: “Los navíos de

guerra bajaban para abajo con efecto a las onze prolongadas por toda la costa

empezaron a vatir con el cañon desde Chamba hasta Sn Phelipe y Sntiago

y duro el fuego hasta las dos y media de la tarde (De Lezo 1741, citado en

Arrázola 1961:27).

8

Según uno de los diarios titulado “Diario y relación de todo lo ocurrido en

la expugnación de los fuertes de Bocachica y sitio de la ciudad de Cartagena de

Yndias. Año de 1741”:

“...en el 20 todo su arrivam[ien]to con el designio de parecer de/ provinar/su desembarco en Playa de Samba: Para facilitarle sin los Riesgos de la resistencia se dividieron los 7 Navios que estaban anclados pasando los 4 a batir el Castillo de San Luis de Bocachica que estaba a cargo del Yngeniero en Gefe D[on] Carlos/Dinaus/, y los 3 a executar lo propio con las Baterias de San Felipe y Santhiago mandadas por D[on] Lorenso de Alderete Capitan de los Batallones de Marina lo que executaron con tan obstinado fuego que consiguieron demolerlos enteram[en]te y presisar a nuestra tropa que quedo al descubierto a retirarse por no perecer sin arvitrio ni utilidad (AgN, Fondo República, Archivo Restrepo, caja 1, fol. 1-47).

(15)

Figura 7. Huellas de uso de cureñas en hormigón colonial.

plano según su intensidad de uso, que se midió de acuerdo con el efecto de

las marcas sobre el piso, de donde se establecieron tres niveles (alto, medio

y bajo) de desgaste del piso de hormigón colonial. En este caso se consideró

que a mayor desintegración del piso, mayor uso se le dio a las cureñas y, por

lo tanto, hubo mayor intensidad de disparos. De esta manera, se realizó un

mapa de la intensidad defensiva, donde se constató que las troneras con mayor

uso fueron la 2, 3, 4, 5 y 6.

Otras huellas registradas se identificaron en el hormigón colonial, varios

sitios donde se almacenaban las “bombas, granadas y balas que se disponen

separadas según el calibre en pilas de base triangular, quadrada, quadrolonga

por cuyo medio se viene luego en conocimiento del número de balas que contiene

cada pila” (De Lucuze 1772:90). En los parapetos 4 y 5 es posible observar las

oquedades que atestiguan la existencia de pilas de municiones (Figura 8).

(16)

Figura 9. Hidrocéramo de origen ibérico hallado en el almacén.

(17)

En la Unidad de excavación UE2, ubicada en la zona interna del

almacén, se recolectaron fragmentos de botellas de vidrio, fragmentos de

cerámica colonial foránea y local. Se registraron huellas de impacto sobre el

piso, presumiblemente de disparos de balas de cañón.

Otras de las evidencias comunes a las actividades bélicas son las piedras

de chispa (3 en total), lascas generalmente de sílex o pedernal a las que se

aplica percusión secundaria hasta darles la forma que siempre tiende a ser

plana, rectangular o cuadrada, con un lado recto y con un lado en ángulo

marcadamente agudo. Existe una clasificación tipológica de acuerdo con

el origen y la forma de extracción en la cantera, o por su tipología de uso

una vez fabricada (Witthoft 1966; Stone 1971, citados en Schávelzon 1991).

En este caso se constató que la piedra de chispa se asocia a la producción

francesa, cuyo mercado de distribución cubrió, hasta finales del siglo XVIII,

gran parte de América y España (Kenmotsu 1991). Las piedras de chispa son

un indicador de la utilización de armas de corto alcance.

Entre las evidencias descontextualizadas que fueron extraídas del sitio,

se encuentra la culebrina, arma de largo alcance más pequeña que el cañón que

actualmente se encuentra en una de las islas, localizada cerca de las baterías

(Figura 10). Este artefacto fue extraído del fondo marino justo en frente de la

batería de San Felipe.

10

Al parecer, perteneció a la artillería defensiva pues

en algunos casos, cuando los sitiados veían inminente su fracaso, al huir

clavaban su artillería y la botaban al mar. Según la información documental,

los soldados de la batería, al ver el desembarco de los ingleses, decidieron

abandonar las baterías de San Felipe y Santiago y dirigirse al Castillo de San

Luis de Bocachica, no sin antes destruir el armamento defensivo.

(18)

Figura 11. Culebrina perteneciente a la batería de San Felipe, descontextualizada.

Con base en la información arqueológica recolectada y que hacía

referencia al ataque (esquirlas) y a la defensa (huellas de uso de cureñas y

huellas de almacenamiento de balas) se procedió a la combinación de los dos

planos de distribución de material arqueológico (Figura 11). La superposición

de los mapas de densidad y distribución de material ferroso asociado a

actividades ofensivas con la intensidad de uso de las troneras asociada a

actividades defensivas, dio como resultado que la confrontación bélica se

concentró en una parte de la fortificación: concretamente, en el costado sur,

entre los parapetos 2, 3, 4, 5 y 6. De esto se deduce que la línea ofensiva

buscó anular la artillería defensiva con el fin de poder ocupar el área. Es

evidente que la intensidad de ataque fue mayor que la de defensa, lo que

llevó a que gran parte de la fortificación fuera destruida totalmente. Los

merlones, troneras y parapetos fueron destruidos íntegramente; esto estuvo

posiblemente ayudado por la ya evidenciada fragilidad de la estructura de

la batería. El almacén y el cuerpo de guardia se encuentran con un 40 % de

integridad.

(19)

Figura 12. Combinación de las actividades defensivas y ofensivas en la batería de San Felipe.

dispersos dentro y fuera de la batería, tanto en el piso como incrustados en

los muros del almacén. Otro indicador se relaciona con la integridad de la

batería, pues es de suponer que la desaparición total de parapetos y gran parte

de los muros del almacén, fue producida por la intensidad de los impactos

de bala que dejó en pie tan solo las banquetas fabricadas en mampostería.

Esto se ve reflejado en el testimonio de los diarios y poemas que describen la

presencia de tres embarcaciones inglesas disparando frente a la batería.

(20)

CONCLUSIONES

El análisis de las evidencias tanto documentales como arqueológicas

muestra la presencia de una confrontación bélica. Según los datos documentales,

dicha batería fue abandonada luego del ataque inglés, lo cual permitió obtener

un registro arqueológico de un evento preciso y particular. De alguna manera,

facilitó el estudio arqueológico puesto que no se evidenció una ocupación

posterior al ataque, contribuyendo así a abordar el estudio de la batería como

un campo de batalla.

El estudio arqueológico de la guerra en esta batería permitió identificar

evidencias importantes relacionadas con la defensa que no sólo se manifiestan

por la existencia del inmueble. En efecto, la construcción militar utilizada para

una guerra pasiva-preventiva, en este caso, arrojó datos relacionados con su

actuación en una confrontación bélica. Es decir que la batería tuvo que usarse

en un ejercicio de operaciones que implicó el intercambio de tiros de artillería,

conllevando que “una defensa efectiva no sólo mantiene al enemigo alejado de

manera pasiva, sino que permite a los defensores desarrollar maniobras activas

agresivas” (Hill y Willeman 2002). Igualmente, se identificaron los rastros de

una ofensiva a través de fragmentos de balas esparcidas tanto en el interior del

fuerte como en la zona perimetral, mostrando la intensidad del ataque en ciertos

sectores del sitio. En cuanto al análisis espacial de la batalla, se constató una

superposición de las intensidades ofensiva y defensiva. Esto se refiere a que

donde hubo mayor ataque, hubo mayor defensa y viceversa.

Vale la pena resaltar que para comprender un paisaje bélico es necesario

integrar varios elementos tanto culturales como naturales. En ese sentido, el

contexto terrestre (accidentes geográficos, modificaciones antrópicas al paisaje),

el contexto de mar (rutas de navegación, profundidades, corrientes y oleajes),

las fortificaciones y las embarcaciones configuran un paisaje bélico colonial.

Para llegar a caracterizar dicho contexto, sería necesario ampliar la arqueología

de la guerra en la batería de San Felipe al espacio marino. Sin duda alguna,

un estudio subacuático permitiría trascender los límites de tierra-agua y nos

llevaría a entender el principio de la guerra en ultramar.

(21)

es la existencia de evidencias asociadas a la defensa del fuerte: restos de artillería

almacenada y la utilización del fuerte a través de las distintas huellas de uso del

inmueble (huellas en el piso producto del movimiento de las cureñas y producto

del peso por almacenamiento de las balas).

De igual manera, no sólo las evidencias arqueológicas aportaron a la

comprensión de dichas tácticas ofensivas y defensivas, también los documentos

escritos (diarios y relaciones de artillería) y la cartografía que permitieron darle

sentido a la cultura material identificada. En este sentido se abre un camino

ambicioso, el de caracterizar un paisaje bélico a una escala mayor y que trasciende

los límites de la zona de estudio del fuerte. Allí surgen evidencias adicionales tales

como las intervenciones de los enemigos sobre el contexto costero (terrestre) a

través de la construcción de baterías temporales, caminos y atajos, campamentos

y zonas de almacenamiento de pertrechos y la consecuente respuesta de los

defensores. Así, este estudio representa el inicio de dicho camino.

NOTAS

1. Cabe señalar que la categoría de Mundo Moderno ha presentado diferentes acepciones en el marco de la historiografía moderna; en este sentido, mientras la Historia clásica señala el inicio de los Tiempos Modernos a partir de la toma de Constantinopla (1453) o desde el Descubrimiento del Nuevo Mundo (1492), otras corrientes señalan este inicio más tardíamente, tomando al Renacimiento como parte de la Edad Media. Para el caso de este trabajo, tomo el Mundo Moderno desde el concepto clásico, es decir, desde 1492 (Heers 1995:32-36).

2. Las fuentes bibliográficas y documentales fueron consultadas principalmente en la Biblioteca Luis Ángel Arango –BLAA–, Biblioteca Nacional, Archivo general de la Nación –AgN–, Archivo general de Indias –AgI–, Archivo Histórico Militar de Madrid –AHM–, Biblioteca Museo Naval de Madrid y Centro de documentación Museo Nacional de Arqueología Marítima en Cartagena.

3. Sutherland (2005) sugiere que para la arqueología de campos de batalla en épocas post medievales –época colonial–, la evidencia más contundente de una confrontación bélica consiste en balas o perdigones para mosquetes y pistolas, además de las balas de cañón. En todo caso, se asume que la presencia de un porcentaje alto de material ferroso en un sitio arqueológico puede ser un indicador de conflicto (Sutherland 2005).

4. Defensa en profundidad consistente en una cadena de puntos estratégicos de protección con el fin de que el enemigo no se encuentre una defensa lineal y de que, por el contrario, exista un sistema donde la estructura defensiva sea capaz de complementarse en una región al apoyarse una a otra, lo que da lugar al fortalecimiento de zonas de importancia –económica-política– dentro del territorio (Hill y Willeman 2002).

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una relación de dominio e inferioridad. que los estados mantengan la debida vigilancia, que ninguno de sus vecinos crezca de modo que pueda volverse más capaz que antes de causarles algún daño incrementando su territorio, aprovechando las oportunidades del comercio… (Bacon [1612] 1985, citado en Walzer 2001:120).

6. Es una relación del ataque a Cartagena de Indias, tomada de las Naval and Military Memories of Great Britain from 1727 to 1783, escritas por Robert Beatson en Londres, en 1804, con traducción del contraalmirante D. Miguel Lobo.

7. Diario de lo acaecido en Cartagena de Indias desde el día 13 de marzo de 1741 hasta 20 de mayo del mismo año que remite don Blas de Lezo a Su Majestad.

8.Se trata de un Diario de lo ocurrido en la expugnación de los fuertes de Bocachica y en el sitio de Cartagena en 1741, formado con los pliegos remitidos a Su Majestad por el virrey de Santa Fe, D. Sebastián de Eslava, con D. Pedro de Mur, su ayudante general.

9. Pasta compacta y dura, sin desgrasante visible; paredes pulidas y con baño gris, que adquiere un color oscuro con la cocción. Las asas y hombros de las piezas pueden presentar elementos decorativos modelados, incisos o a manera de pellizcos. Tipo Greyware. Marcador cronológico segunda mitad del siglo XVIII. FLMNH, Colección digital. http://www.flmnhmvxcufl.edu/histarch/gallery_types/type_index_display. asp?type_name=GREYWARE.

10. La fuente es miembro de la familia Pardo “Remanga” y participó en la extracción del cañón.

11. La profundidad después de la línea costera hacia mar abierto varía en este litoral de tres a seis metros, tomando un corredor de aproximadamente 500 metros. Esta profundidad no es suficiente para el calado de una embarcación mayor. Se presume que las embarcaciones inglesas debieron estar a una distancia que varía entre 750 y 1.000 metros de la costa, donde se alcanza una profundidad de 20 a 30 m. Esta información es tomada del mapa batimétrico de Cartagena de Indias (CIOH 2004).

Recibido: marzo de 2011.

Aceptado: octubre de 2011.

AgRADECIMIENTOS

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REFERENCIAS BIBLIOgRÁFICAS

Archivo General de Indias (AGI). Sobre el estado de las fortificaciones en la plaza de

Cartagena de Indias por Herrera y Sotomayor (1707). AgI Santa Fe 472.

Archivo general de la Nación (AgN). Diario y relación de todo lo ocurrido en la expugnación de los fuertes de Bocachica. AgN, sección República, Fondo Archivo Restrepo, Caja 1-47.

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1961. Historial de Cartagena. Editorial de Cartagena de Indias. Colombia.

Bacon, F.

[1612] 1985. Essays of Empire. Orbis, Barcelona. España.

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1804. Naval and Military Memories of Great Britain from 1727 to 1783. Londres, Reino Unido.

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1735. El Architecto perfecto en el arte militar. Henrico y Cornelio Verdussen. Madrid.

Heers, J.

1995. La invención de la Edad Media. Editorial Crítica. Barcelona. España.

Hernández De Alba, g.

1982. Poemas en Alabanza de los defensores de Cartagena de Indias en 1741. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá.

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Lucuze, P.

1772. Principios de fortificación que contienen definiciones de los términos principales

de las obras de plaza y de campaña, con una idea de la conducta regularmente observada en el ataque y defensa de las fortalezas.

Sabbah, H. y g. Decote

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BREVE CURRíCULUM VITAE DEL AUTOR

carlos del cairo Hurtado: Antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia y Magíster en Antropología en la Universidad de los Andes. Ha desarrollado diversos proyectos relacionados con entornos marinos y fluviales. En el 2001 coordinó y participó en el Curso de Protección y Conservación del Patrimonio Cultural Sumergido en Colombia. Ha participado en prácticas arqueológicas y de difusión en Portugal, Brasil, Canadá, España e islas del Caribe, entre otros. Sus investigaciones se han encaminado hacia la arqueología de la guerra marítima y el inventario del Patrimonio Cultural marítimo en Colombia, particularmente en Cartagena de Indias y el Archipiélago de San Andrés e Islas. Entre 2009 y 2011 fue Becario Erasmus Mundus en la Universidad de Sorbona, Padua y Evora en el marco del Master TPTI técnicas y patrimonio industrial, donde desarrolló su investigación en paisajes marítimos de la guerra en el siglo XVIII. Actualmente es candidato a Doctorado de la Universidad Sorbona y es investigador de la Fundación Terra Firme y Erigaie.

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1991. Arqueología histórica de Buenos Aires. Corregidor. Buenos Aires.

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1987. Las fortificaciones de Cartagena de Indias: estrategia e historia. Tercer Mundo. Colombia.

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2005. Battlefield archaeology. A guide to the archaeology of conflict. Department of archaeological Sciences University of Bradford. Bradford West Yorkshire. EE.UU.

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2001. Guerras justas e injustas, un razonamiento moral con ejemplos históricos. Paidós. Barcelona. España.

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1990. La Guerra del Caribe en el siglo xviii. Servicio Histórico y Museo del Ejército.

Referencias

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