La gran instauración (instauratio magna) de Bacon, El progresismo de Comte y contrapuntos de la acción creadora Bergsoniana : método, ciencia y vitalidad.
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(2) 2. DEDICATORIA. Dedico con cariño esta Tesis: . a mis hijos Luciano Fabricio, Álvaro Gabriel, Plinio Lucas y André Murilo, por la colaboración, comprensión y paciencia durante los estudios del Magíster y trabajo de tesis;. . a mi esposa Teresa Fabiola, por el apoyo, comprensión y colaboración;. . a mis padres José Murilo y María Assunção por haber acreditado en el misterio de la vida y en la vida del Misterio, propiciándome la existencia y la vitalidad, a pesar de la distancia;. . a mis hermanos y siempre amigos Jussimar, María, Cílio, Leonor, Nelson e Izabel, y sobrinos;. . al Sr, Washington Catalán Y Sra. Clemencia Leppe y familia en Chile, por la acogida, apoyo y colaboración;. . a los incontables profesores y profesoras que, durante los largos años de mi historia de estudios, del básico (los primeros pasos) a los posgrados, apuntando el “sin límites”, me facilitaron en la apertura de los conocimientos y vivencias más amplias..
(3) 3. AGRADECIMIENTOS. Agradezco: a la Universidad Jesuita Alberto Hurtado por la acogida, aceptación y apoyo a este estudio, facilitando toda la estructura y servicios indispensables a los trabajo académicos; incluyendo: la dirección, coordinación, secretaría de ESODE; sectores administrativos, bibliotecas, laboratorios de Info., servicios de limpieza, de portarías y guardias, . a los profesores: Pablo Salvat (Dir. de ESODE), Luís Razzeto, Isaac Caro, P. Gonzalo Arroyo S. J. y Virginia, Rodrigo Gariazzo, Hugo Zemelman, Isabel Donoso y Elizabeth Lira, Antonio Aravena, Patricio Miranda, Armando Di Filippo, Christian Leyton, Jorge Larraín, Renato E. Le Fort, Lyuba Yez, Raul Vergara, Armando Ortiz, Antonio Calderón (cursos del Programa ESODE); Eduardo García-Huidobro y Javier Corvalán (cursos op. de MPE de la Fac. de Educ.); todos, por la dedicación y contribución al conocimiento y apertura al nuevo. . a los compañeros de ESODE y de los otros programas de magísteres, provenientes de los diversos países, por la convivencia amiga y colaboración. . al Mons. José Belisario da Silva (arzobispo de Brasil) por apoyarme, facilitando, junto a esta Universidad, la obtención de la Beca Adveniat/CELAM y al Diac. Prof. Julio Aravena y profesora Javiera Salazar por el incentivo y apoyo. . especialmente al prof. Carlos A. Casanova (profesor guía) que, con disponibilidad, disposición y cuidado, dirigió los trabajos de esta investigación durante todo este semestre. . al profesor informante, Jaime Fierro, por la disposición colaborativa, leyendo con paciencia y aportando reflexivamente, en la parte conclusiva, a esta investigación. . . al Centro Cultural Brasil-Chile por la acogida, apoyo e incentivo.. a todas las personas que, de alguna forma, contribuyeron en nuestras reflexiones, en especial los autores (in memoriam o actuales). . a Dios, por el punto e impulso inicial de la vida, dando inicio al ser y evolución; así he podido conocer y servir en tantos pasajes y parajes. ¡Gracias (“Obrigado”)! .
(4) 4. ÍNDICE. CONTENIDOS: Páginas: ABREVIACIONES Y SIGLAS RESUMEN INTRODUCCIÓN………………………………………………………… …1 CAPÍTULO I 1. FRANCIS. BACON:. SABER. Y. DOMINIO……………………………18 1.1. Vida, contextos y textos………………………………………………25 1.2. Como lo consideran algunos pensadores…………...………………..27 1.3. ¿Bacon, un futurista?...........................................................................30 1.4. Los cuatro ídolos (idola), prejuicios al conocimiento…………….....33 1.4.1. Ídolos da tribu (idola tribu)……………………………………..34 1.4.2. Ídolos da caverna (idola specus)..................................................34 1.4.3. Ídolos del foro (idola fori)……………………………………...37.
(5) 5. 1.4.4. Ídolos del teatro (idola theatri)……………………………...….38 1.5. La gran instauración (Instauratio Magna)………………...……...….40 1.6. Novum organum: ¿un método sin metafísica?.....................................42 1.7. El entusiasmo del saber y el dominio de las ciencias…………...…...54 1.8. Algunas consideraciones sobre la influencia del pensamiento de Bacon en Comte……………………….………...57 1.9. Algunas consideraciones críticas a Bacon…………………...……....58. CAPÍTULO II 2. AUGUSTE. COMTE. (1798-1857):. “ORDEN. Y. PROGRESO”……...60 2.1. Vida, contextos y textos……………………………………………....60 2.2. Algunas consideraciones fundamentales sobre pensamiento positivo comtiano……………………………………………………..64 2.3. Los tres estadios: progreso hacia al pensamiento positivo………..…70 2.3.1. El estadio teológico o mitológico………………………………71 2.3.2. El estadio metafísico o abstracto……………………………….74.
(6) 6. 2.3.3. El estadio científico o positivo………………………………… 76 2.4. “Segunda instauratio magna”: el pensamiento y método positivos...79 2.4.1. Clasificación y progreso de las ciencias hacia la sociología……84 2.5. “Orden y progreso”: divisa de la ciencia positiva………...………….89 2.6. El entusiasmo del progreso de las ciencias de Bacon a Comte……....95 2.6.1. La Religión de la Humanidad……………………………..…….96 2.7. Algunas consideraciones sobre la influencia y críticas suscitadas por su escuela positivista comtiana…………......99. CAPÍTULO III 3. HENRI BERGSON (1859-1941): INTUICIÓN VITAL Y EVOLUCIÓN………………………………………………………..109 3.1. Vida, contextos y textos……………………………………………..109 3.1.1. Como lo consideran algunos pensadores……………………....121 3.2. Intuición: metafísica y método………...…………………………….124 3.3. Otros temas del pensamiento metafísico y de la intuición de Bergson……………...………………………………..………….130 3.3.1. Tiempo y.
(7) 7. duración………………………………………….….130 3.3.2. Tiempo y memoria……………………………………………..137 3.3.3. Rescate metafísico: intuición (élan) vital y evolución………....140 3.3.4. Libertad y conciencia ………………………………………….148 3.4. Algunos contrapuntos bergsonianos y neobersognianos…………….152 3.4.1. Análisis e intuición…………………………………………….154 3.4.2. Inteligencia e intuición………………………………………....156. CAPÍTULO IV 4. INSTAURACIÓN,. PROGRESO. Y. EVOLUCIÓN. CREADORA…..160 4.1. Tres motivaciones metafísicas y tres métodos………………………169 4.1.1. De la utilidad (o utilitarismo) y la inducción baconiana……...177 4.1.2. Del progreso (o progresismo) y la “positivacción” comtiana…182 4.1.3. De la evolución y la intuición bergsoniana…………………...187 4.2. Tres perspectivas morales y religiosas………………………………196 4.2.1. Instauración moral científica y “segunda redención” del hombre.
(8) 8. (humanidad)………………………………………...197 4.2.2. Restauración moral positivista social y la Religión de la Humanidad………………...……………………………………199 4.2.3. Moral cerrada y moral abierta, religión estática y religión dinámica……………………...……………………...207 4.2.4. Orden, naturaleza y vida: a guisa de una conclusión bergsoniana……………………………..…………213 4.3. Señalizando la “tercera instauratio magna”: universo cibernético y virtualización técnicocientífica………………………………..….216 CONCLUSIÓN…………………………………………………….......…..2 22. BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………………..2 32.
(9) 9. ABREVIACIONES: OBRAS PRINCIPALES Y SIGLAS FRANCIS BACON: Mg. I. N.O. N.A. S.S.. - Magna Instauración - Novum Organum - Nueva Atlanta - Silva Silvarum. AUGUSTE COMTE: C.F.P. D. P. P. D.E.P.. - Curso de Filosofía Positiva - Discurso Preliminar sobre el conjunto del positivismo - Discurso sobre el Espíritu Positivo. HENRI BERGSON: I. M. D. I. D. S. E. C. E. E. Fs. M. R. M. M. P. M.. - Introducción a la metafísica - Ensayos sobre los datos inmediatos de la conciencia - Duración y Simultaneidad - La evolución creadora - La energía espiritual - Dos fuentes de la moral y de la religión - Materia y Memoria - Pensamiento y el Moviente. OTRAS SIGLAS: USP - Universidad de São Paulo UFRJ - Universidade do Rio de Janeiro UFC - Universidade Federal do Ceará UFSCr - Universidade Federal de São Carlos UFRN - Universidade Federal do Rio Grande do Norte Ufg - Universidade Federal de Goiás B. D. - Biblioteca Depositaria B. C. - Biblioteca Central (de la respectiva institución) T. M. - Tesis de Magíster T. D. - Tesis de Doctorado. RESUMEN.
(10) 10. Esta investigación tiene por objetivo rescatar algunas formulaciones filosóficas fundamentales de F. Bacon que enmarcaron el comienzo del dominio de las ciencias modernas (a partir de la Instauratio magna), el progresismo positivista de A. Comte y los contrapuntos del pensamiento contemporáneo de H. Bergson. Es una investigación teórica cualitativa, con procedimientos analítico-interpretativos, y también lleva en consideración la fenomenología, pues en este trabajo considero que es importante “dejar” que los autores hablen por sus textos. Tendré en consideración los contextos y textos más relevantes, originales y traducidos, de los tres pensadores, obras sobre ellos y otras que podrán ayudarme a interpretarlos. En la primera parte (cap. I), presentaré las concepciones de Bacon, partiendo de la teoría de los ídolos – idola (de la tribu, de la caverna, del teatro y del foro), descritos por él como los prejuicios para el entendimiento y el avance de las ciencias y su utilidad. Es lugar común la importancia que tiene, en el estudio de Bacon la relación entre saber y dominio (poder) o “entendimiento” (epistéme) unido a la práctica (téchne), pero, para un estudio crítico de base teórico-ético, constato que, con esta exclusiva alianza, Bacon proscribe la praxis, por ende, la theoría de su reforma metodológica científica (la inducción). Esta es la que llamamos “primera instauratio magna”. En la segunda parte (cap. II), trabajo la propuesta doctrinaria de Comte, enfatizando la temática del progresismo al retomar Bacon. Vemos que Comte construye su doctrina filosófica atenta a la trayectoria histórica de la humanidad, cuando hace la conocida distinción de estados (états) por los que evoluciona la humanidad: el teológico, el filosófico y el positivo, que demarcarán toda su doctrina. Su lema será: “el amor por principio y el orden por base, el progreso por fin”. Esta exclusión se radicalizó con el progresismo positivista de Comte y su escuela. La sociedad reformada con el pensamiento positivo debe ser estructurada con los fundamentos de las ciencias positivas (o naturales), pero ordenadas por la ciencia y la filosofía general, la sociología, mediante la unión de los sentimientos (incluyendo lo religioso), la razón (leyes naturales) y acciones políticas. Denomino esta fase de “segunda instauratio magna”, debido al rescate de la primera. En la tercera parte (cap. III), trabajo algunos contrapuntos de los textos Evolución creadora y Dos fuentes de la moral y de la religión de Bergson, donde él procura rescatar la vitalidad, la metafísica, la moral (praxis teórica). Dice que hay una evolución creativa (créatice) a partir del élan vital, dinamizadora de la acción. Así, Bergson rechaza el positivismo comtiano y de sus seguidores, combate el mecanicismo, el finalismo y el determinismo, y propone un “nuevo espíritu”, partiendo de la misma ciencia, donde la intuición es método y metafísica. En la cuarta parte (cap. IV), se expondrá brevemente algunas influencias de la propuesta teórica del pensamiento de Bacon y del pensamiento positivo comtiano para.
(11) 11. la ciencia, para la organización del Estado (véase el lema orden y progreso componiendo la Bandera, símbolo de la República Federativa de Brasil), para determinadas sociedades (Masonería, por ejemplo), para la religión (creación de la “Religión de la Humanidad”), para la academia y para varias organizaciones macro sociales (Estados latinoamericanos como Chile, Venezuela, México, en América Central y otros). Se enfatizará el significativo interés que ha tenido el pensamiento bergsoniano en la actualidad. Por último, como tema inserido en la cuarta parte, esta tesis apunta, con una preocupación en el ámbito del área educativa, la instauración de un nuevo dominio, la virtualización, con la utilización de tecnologías sofisticadas, trabajando en redes (la Internet como ejemplo más visible), a favor de la información y comunicación, con sus “alcances” y “límites”. A esa era virtualización yo denomino de “tercera instauratio magna”. Esta “ola” ha alcanzado el imaginario social como una señal de modernización en la sociedad, facilitando el estímulo y circulación de bienes, servicios y productos culturales para el consumo. En este ímpetu por una progresiva modernización, sin límites ni fronteras, se ve confuso el ámbito de lo privado y de lo público. Hace dos décadas – aunque tuvo inicio en el mediado del siglo XX con la Guerra - que esta culminación “tecnicista progresista”, desde Bacon y Comte, ha impuesto su dominio, enlazándonos en términos de circulación de productos tangibles e intangibles por las redes y resalta la hegemonía de algunos países. En este punto mencionaré algunos graves problemas éticos locales y globales en conexión con toda la temática de esta Tesis. Palabras clave: instauración-método-ciencia-progresismo-evolución..
(12) 12. INTRODUCCIÓN Hacer ciencia presupone acto de fe.1. Un punto-célula, material e inmaterial: desde allí y a partir de ahí iniciamos nuestra evolución. Más allá de la física, de la matemática o de la biología, metafísicamente hablando, aquél micro (célula o punto) no es menor que el macro. Sirva esta consideración a modo de pre-texto introductorio.. Motivación, antecedencia y relevancia del tema En mi historia de estudios, el esfuerzo (en las dos últimas décadas), lo he centrado, y de hecho se puede constatar, en una dinámica pendular de reflexiones teóricas y experiencias de vida, efectuada prácticamente o no, en las áreas: filosófica, sociopolítica, artístico-cultural y ético-religiosa, fluyendo entre ellas, sin dicotomías simplificadoras. Si yo pudiera elegir un eje que las enlazasen, en estas experiencias vitales, señalaría la dimensión educativa. Toda esta dinámica no sería posible si no hubiera una virtualidad vital, motivando y entusiasmándome, un élan que alimenta esencialmente como la savia, no para lograr frutos - que pueden ser inciertos - o resultados inmediatos que suelen ser perecederos, sino para una evolución creativa, que intuyo y sigo intuyendo, en simpática colaboración junto a la inteligencia, la memoria viva, vivificadora y duradera, que enriquecen los fugaces y estimulantes momentos presentes, señalando valores, favoreciendo el porvenir.. 1. Nota de observación inicial: Todas las traducciones del idioma portugués al español, citadas de los textos en el primer idioma, en el presente estudio, fueron hechas por el autor de la tesis. De Wondracek, O Futuro e a Ilusão, Petrópolis/Brasil, Editora Vozes, 2003, p. 14, retrata carta de Pfizer a Freud; aquel, estudioso del psicoanálisis en general y teólogo protestante; y éste, considerado progenitor del psicoanálisis. Escribe Oscar Pfister: “Usted sirve a la ciencia con veneración y fervor, porque su gabinete es elevado a templo”. El acto de fe y creencia en la ciencia ya venía de antes. “Cualquiera que se haya dedicado seriamente a tareas científicas de cualquier clase se da cuenta de que en la puerta del templo de la ciencia están escritas estas palabras: Hay que tener fe. Esta es una cualidad de la que los científicos no pueden prescindir… […]. Kepler es un ejemplo magnífico de lo que acabo de decir. […]. Estudiando su vida es posible darse cuenta de que la fuente de sus energías inagotables y de su capacidad productiva se encontraba en la profunda fe que tenía en su propia ciencia. La creencia… y la fe indestructible en su labor iluminó y alentó su árida vida”. Estamos hablando de aquél que es considerado el creador de la nueva astronomía. Cfr. Max Planck, ¿A dónde va la ciencia? Prólogo de Albert Einstein, Buenos Aires, Editorial Losada, 1947, en diálogo con A. Einstein y Murphy, citado en Renato Espoz, Un conflicto en el origen de la ciencia moderna. Copérnico y Osiander, Santiago/Chile, Editorial Universitaria, 1989, p. 90-92:.
(13) 13. A este deseo se suma la contribución reflexiva, al retomar temas profundos, metafísicos, que, en diversos tiempos, fueron germen de teorías, y que aun continúan germinando, maduraron en el trayecto de estos tiempos (históricos), y, por opción o consecuencia, se convirtieron en ciencia. El qué, proposición de la verdad; el por qué, por las causas; el para qué, de la praxis y la vida; y el cómo, por la forma (método) persistieron buscando respuestas contemplativas o “confiables” y seguras (epistemológicas) para el corpus teórico del conocimiento. Este estudio procura mostrar algunas facetas de autores y “actores”, cada uno en su tiempo, que se empeñaron en intensa lid reflexiva, buscando responder las inevitables cuestiones cuando se investiga, proponiéndose avanzar. Algunos hicieron historia, marcaron época. Por eso los invitamos en este “ensayo” sin la pretensa exhibición de ellos en algún palco académico, por más significativo que se nos presentasen sus obras. En este estadio, el ensayo es suficiente, para alertarnos y abrirnos a vislumbrar el ser, más que el hacer y parecer. Al final, quizás digamos que triunfó el ser, aunque haya tomado tiempo, duración, memoria, comprometiendo la esencia vital, es decir, la vitalidad; que valió el esfuerzo, superando el deseo de poder ver más allá de las formas y reformas, más allá de las perspectivas y las prospectivas del entusiasmo, ideales de una ciencia convertida en un presente fatigante para un futuro promisor, progresista, la “conversión” y entendimiento de este tiempo: el tiempo de la ciencia y de la tecnología. Entonces, precisamente en estos tiempos, con las preocupaciones e intereses de profundizar lo que antes mencioné, percibí que estaban las condiciones favorables, aquí, en esta geografía sui generis, de una franja-país que bordea y persigue al/lo pacífico. Recuerdo que los años y vivencias, anteriores a las actuales búsquedas (en el “florón de América”: Brasil), igualmente me ayudaron en la idea, en la decisión de echarme al camino. En esta memoria y actitud, ¿a quién encontré y reencontré in/esperadamente? Algunos personajes expresivos que ensayaron y exhibieron teorías, convertidas luego, o con el pasar del tiempo, en referencias históricas del pensar filosófico y para la ciencia: el primero, Francis Bacon (1561-1626); el segundo, Auguste Comte (1798-1857); y el tercero Henri Bergson (1859-1941). Después del encuentro y elección de estos teóricos (filósofos), no me quedé en el camino, estacado. Avancé, al tomar contacto con sus ideas. Ellos despertaron en mí varias preguntas (problemas), y de esta inquietud, percibí que había una tesis central (planteada más adelante) y una tesis lateral. Puesto esto, esbozaré algunas percepciones hipotéticas, atento a los autores elegidos, en clima de tensión investigativa, pero con una.
(14) 14. orientación cuidadosa, teniendo presente los desafiadores problemas suscitados y consecuentes variables. Superado este “entusiasmo” introductorio, Presento los autores, a partir de y sobre los cuales trabajaremos, adelantando, una de nuestras preocupaciones y problema sujeto al estudio, sirviéndome del texto de Dionisio Mínguez (1956-…). Se trata de la relación: filósofo y científico. “Uno de los problemas más fascinantes, intrincados y peligrosos (sic) que se ofrece hoy día al cultivador de las distintas disciplinas filosóficas es, sin duda alguna, el problema de las relaciones de la filosofía con la ciencia, o hablando más específicamente, el problema de las relaciones de aquélla con el método científico. Este problema constituye la piedra de tropiezo [plantea así], y hasta de escándalo, donde a menudo chocan entre sí el científico y el filósofo en ardua polémica que acaba sin vencedor ni vencido, pero que deja a cada uno de los contrincantes la convicción de que la propia causa es la que exhibe, muestra lo verdadero, en tanto que se cree del contrario haber extraviado el camino... Así, cierta cosa es, que los lazos de mutua consideración y respeto que unen al científico y al filósofo son asaz débiles. En general puede decirse que el científico ve en el filósofo un caso lamentable de quijotismo intelectual, que quisiera curar trayéndole piadosamente a la paz y cordura que otrora reinara en el solar manchego. Por otro lado, en los filósofos está arraigada la convicción de que el trajín científico es quehacer secundario, que no da ni puede dar respuesta última sobre nada, ya que siempre está sujeto a la inestabilidad del mundo sensible, argumento éste que fuera expuesto bella y genialmente por Platón en su República2. […]. Claro está que este mutuo menosprecio entre científicos y filósofos no siempre resulta cosa confesa, pues muy a menudo, en aras de la convivencia civilizada, las partes en contienda guardan para sí lo que piensan del contrario.”. Francis Bacon (1561-1626) (capítulo I) es considerado, por algunos estudiosos - en términos de ideales y no tanto en términos reales - como el principal impulsor del reformismo de la ciencia moderna, demarcando la necesidad de dominar científica y técnicamente la naturaleza en beneficio de la humanidad; y por otros estudiosos, como un reformador de la lógica para una sociedad moderna3. Bacon enuncia, en varios aforismos del Novum Organum Scientiarum, y en otras obras, que su intención primera 2. Platón, La República, Libro VII, 1-2. Bacon se refiere directamente a esta Alegoría cuando habla precisamente del ídolo de la caverna (specus). Recordando a esta alegoría platónica, dice que “[los errores] tienen su fuente en la naturaleza propia de cada uno, tanto del alma como del cuerpo, así como también en la educación, el hábito y las demás cosas fortuitas que acaecen a los hombres individualmente” (“quae ortum habent ex propria cujusque natura et animi et corporis, atque etiam ex educationes et consuetudine, et fortuitis rebus quae singulis hominibus accidunt”, “De Dignitate”, V, 4). Volveré con más consideración sobre el tema cuando hable de los ídolos en el cap. I. 3 Entre ellos está Benjamín Farrington, Francis Bacon: filósofo de la Revolución Industrial, Madrid, Ediciones Endymion, traducción de Rafael Ruiz de la Cuesta, 1991..
(15) 15. era el progreso de la ciencia a partir del entendimiento4 y del arte (técnica). A sus conceptualizaciones ligamos los conceptos griegos de epistéme (ciencia) y téchne (arte). Considero que su proyecto podrá ser sintetizado en las dos categorías que él mismo resaltó: saber (ciencia) y dominio (poder). Ya sabemos que la proposición “saber es poder” tiene una dimensión fuertemente política y moral (incluyendo una dimensión teológica), inspirada en una tradición religiosa arraigada, dominante y conflictiva siguiente a la Reforma, con el predominio del calvinismo escocés e inglés. Bacon pretendía restaurar el “árbol del conocimiento”5, partiendo de los mismos principios bíblicos fundados desde la caída original (con Adán y Eva). Este rescate tuvo que pasar por tres fases (teológico, metafísico y científico - inspiración que ganó forma y fundamento más de dos siglos después en la doctrina de Comte motivado con la idea del progreso en plenitud del hombre en la sociedad). Vendrá a constituir, en el estadio positivo, la (re)instauración o una reforma de la Reforma religiosa de Bacon, y la reforma de la reforma baconiana con Comte. La responsable del re-erguimiento de este “árbol” será la “ciencia redentora” (tercer estadio), con la sublime y difícil tarea de rescatar al hombre que continuaba caído durante siglos, desde el “pecado original”. Con eso, adelantamos que no es posible comprender a F. Bacon sin esta dimensión teológica (bíblico-reformista).6. 4. Me valgo de André Lalande (Ed.), Vocabulario Técnico y Crítico de la Filosofía, Buenos Aires, “El Ateneo” Editorial, Revisado por los miembros de la Sociedad Francesa de Filosofía, 1966. Entendimiento (L. intellectus, D. verstand, E. understanding, F. entendement, P. entendimiento, I. entendimiento) en un sentido general es la facultad de comprender, poder de pensar. En sentido latino, la palabra que más se aproxima al término entendimiento es intelección, cuando esta facultad ejerce su función, basada en la idea de Leibniz, en: Nuevo ensayo, II, 21, ítem 5. Habla Malebranche, Recherche de la Vérité, libro III, “del entendimiento o del espíritu puro”, cap. I, ítem 3, dándole un sentido más instrumental, lo cual nos sugiere la aproximación a F. Bacon, al decir que entendimiento es la “facultad que tiene el espíritu de conocer a los objetos desde afuera sin formar imágenes corporales en el cerebro para representárselos”. El término gana sentido diverso de la razón (nous en Platón, noesis como razón práctica en Aristóteles - en Ética a Nicómaco, y epistéme como razón científica en Metafísica). Pero el concepto más aproximativo al tratado por Bacon, distinguiéndose de la razón, es el de Kant, en Crítica de la razón pura, Dialéctica Trascendental, I, 1, donde el entendimiento es la “facultad de las reglas”; la razón es la “facultad de los principios”. Dice: “Todo nuestro conocimiento empieza por los sentidos, pasa de allí al entendimiento y termina con la razón” (Alle unsere Erkenntniss hebt von den Sinnen an, geht von da zum Verstande, und endight bei der Vernunft). Dije que esta constatación era aproximativa en Kant, pues, diría que en Bacon todo nuestro conocimiento empieza por los sentidos, de ahí, llega al entendimiento (establece teoría, reglas y se instrumentaliza) y termina en la práctica (producción, eficacia, utilidad). La racionalidad (tercer paso) a que llega Kant no estaba en F. Bacon. Éste queda en los dos primeros. 5 Expresión y título de Humberto Maturana, asumido por P. Lèvy y otros autores actuales. 6 Diría que, con las debidas peculiaridades, no sería posible comprender, además, ni a Comte ni a Bergson, sin el contexto religioso o teológico que les precedieron y les fueron contemporáneos. Más, ¡¿no sería posible comprender, en amplio espectro, a cualquier pensador, si la dimensión religiosa, una vez que esta es inherente al ser humano?! Basta leer algunos autores que se propusieron a estudiar histórica y reflexivamente la implicación religión-filosofía-sociedad: Husserl, Eliade, Otto, Van der Leuw, Carl Bleeker, Widengren, Edith Stein, Daniel y Peter Berger, el mismo Bergson, etc..
(16) 16. Una gran idea perseguía Bacon: la transformación, por la ciencia y por las artes (tecnologías), de las condiciones materiales de vida. La ciencia cumplirá su función final si sus investigaciones y organizaciones reformadas resultan fructuosas. Esto está reflejado en la siguiente opinión: “La historia de Francis Bacon es la de una vida consagrada a una gran idea […]: consiste simplemente en que el conocimiento debería dar su fruto en obras, que la ciencia debería ser aplicable a la industria, que los hombres deberían tomar como un deber sagrado el organizarse con vistas a mejorar y transformar las condiciones de vida” (Farrington, 1991). Eso sólo será posible con una nueva lógica y nuevo instrumento (novum organum scientiarum) para una nueva ciencia. Este método es la inducción que debe partir del mayor número posible de materiales. El énfasis baconiano estaba en la necesidad de los experimentos individualizados para lograr nuevos descubrimientos y aplicaciones, formulando leyes generales. Es oportuno ahora decir que, aunque muchos lo consideran como el fundador del método inductivo moderno práctico instrumental, constatamos que Aristóteles ya hablaba de la inducción, y de hecho la menciona en los Analíticos Posteriores (Libro II, 19). Lo que podríamos adelantar es la concepción propia, forma que Bacon tenía al considerar este método para la ciencia (N. O., Libro II, afr. 1). Aunque hablen del mismo método, hay profundas divergencias entre los dos pensadores. Bacon afirma y reafirma que la ciencia, desposeída del estudio y proyecto práctico (técnico), de la aplicación útil inmediata, es inútil7. Esta opción epistemológica, a mi ver, “oculta” los objetivos ideológicos persistentes en F. Bacon. Desde el Merton College, embrión de la Universidad de Oxford en el Reino Unido, mostraba la importancia de los experimentos científicos con base en la inducción. Si las ideas son útiles instrumentalmente para la ciencia, no dificulta el propósito científico de las proposiciones empiristas. Los hombres de ciencia no eran neutrales8, aplicando ilimitados esfuerzos causales alejados y abstraídos del beneficio (efecto) social. La historia de la ciencia y la sociedad, en sus diversas épocas, nos indicarán sus preocupaciones, deseos y resultados. Lo que es complejo y parece una paradoja es afirmar que los hombres de conocimiento científico deban obedecer a la naturaleza para descubrir sus secretos y poder dominarla. Hay una pretensión de ser el enviado, “iniciado” y ungido por un mandato divino, “obediente” al divino Creador que. 7. Decía que las ideas deben ser útiles instrumentalmente para la ciencia. Siendo obediente a la naturaleza se descubrirá sus secretos y podrá dominarla. En esto consiste el mandato divino del Creador al hombre: “dominad”. Pretendió Bacon expandir y socializar el conocimiento científico universalmente. Este punto será visto en 4.2.1. Para él, todos los que tienen este propósito y trabaja por él, de los más variados lugares, son científicos; caso contrario, hacen ciencia para sí mismos, ciencia egoísta. Más una vez, enfatizamos una reducción ideológica y exclusivista de Bacon. 8 No estamos iludidos sobre neutralidad ideológica absoluta de las ciencias, por más “puras” que sean. Una cosa es tener una ideología no intencionada o implícita, otra es hacer una opción donde no deja duda esta opción. Los principales textos de Bacon y Comte nos permiten situarlos en el segundo grupo..
(17) 17. dice: “dominad”9. Como Elegido, pretendía F. Bacon expandir y socializar el conocimiento científico universalmente con poderes supra-humanos (tema 4.2.1). Doscientos años más tarde, en el Siglo XIX, durante la primera mitad, ocurrió la que yo llamo “segunda instauratio magna”, siendo su máximo representante el francés Auguste Marie Comte (1798-1857). Proyectaba una sociedad en la plenitud del progreso científico-técnico, sólo posible con el advenimiento del pensamiento y prácticas positivistas, reformando las antiguas teorías filosóficas y teológicas. De él trataremos en el capítulo II (y lo retomamos en 4.1.2 y 4.2.2, por su progresismo y ensalzando la moral y la religión que él crea). Comte propuso estructurar la Historia de las ciencias como disciplina y fundó: la que él llamará la “Metafísica de la Sociedad”, la Sociología (ciencia de la sociedad, más tarde, con Durkheim, ciencia social) y, finalmente, la “religión de la Humanidad”. A la sociología prefería llamarla “física social”, correlacionándola con las ciencias naturales (positivas). En esencia, lo que propuso fue una nueva filosofía general que coronara las cinco ciencias naturales 10. El estadio positivo, característico del estadio evolucionado de la historia del pensamiento para el progreso de las ciencias, está contrapuesto a los estadios, teológico o mítico y metafísico o abstracto, insuficientes, e incluso, según él, estorbadores (retrógrados) para las conquistas del progreso de la sociedad. En términos prácticos, lo que propugna es una reforma de la sociedad, de índole político-social con la instauración de un nuevo orden (que también implica poder y producción), en el cual al economista positivo convendría gobernar, al científico positivo le entregaría el cuidado de la economía y el gran sacerdote (así se auto-denomina) se encargaría de velar por la unidad de la sociedad humana que debía vivir el ideal solidario y filantrópico por el sentimiento y el amor. La base doctrinal para fundamentar su pensamiento positivo está en la filosofía de la historia, explicada discursivamente en los famosos tres estadios o estados (en el sentido de fases). Comte suscitará varios debates en los medios académicos, entre sus admiradores y detractores, de los más sutiles a los más contundentes. Nos propusimos presentar a un pensador, que va a reaccionar al dominio del pensamiento positivista del siglo XIX: Henri Bergson (1859-1941). Este filósofo, también francés, procuró, con energía y vigor teórico, combatir las ideas y las ideologías 9. Génesis 1,26-31. “Llegamos, así, gradualmente a descubrir la invariable jerarquía, al mismo tiempo histórica y dogmática, igualmente científica y lógica, de las seis ciencias fundamentales: matemática, astronomía, física, química, biología y sociología”, concluye Comte, en Os Pensadores, op. cit., p 90. ¿La religión de la Humanidad sería, para él, la séptima ciencia, perfecta? 10.
(18) 18. positivistas y cientificistas en el fino y alto nivel teórico de sus libros, conferencias, trabajos como docente y algunas participaciones activas en entidades internacionales. El filósofo se propuso revivir, de cierta forma, la metafísica, tan combatida y motivo de detracción por los positivistas. Parte de los mismos supuestos de la “ciencia mayúscula”, no como fin, ordenada a sí misma. Empezando con los Ensayos sobre los datos inmediatos de la conciencia (la Tesis doctoral), llega a la elevada Evolución creadora y su Dos fuentes de la moral y de la religión (1932)11. Nos interesa de manera particular destacar algunos desarrollos teóricos que contrarían las concepciones precedentes baconianas y comtianas que justificaron el positivismo y, más tarde, el neopositivismo (esto lo veremos en el cap. III y cap. 4: 4.1.3 y 4.2.3). Prescindiendo de los reduccionismos – la exclusividad – de la observación y experiencia, propias de la inducción (de F. Bacon) y del corpus general positivista racionalista y cientificista, Bergson propugnará doctrinalmente por la intuición metafísica, sin la dicotomía de método y filosofía, sino a favor del conocimiento y de la reflexión dinámica. Dando énfasis y teorizando sobre la intuición como metafísica y método, no quiero decir, con esto, que él haya trabajado en una posición defensiva adversa a las teorías y métodos que tienen en la inteligencia su sustentación casi exclusiva. La preocupación de Bergson es rechazar la obsesión de los que desconsideraron la causalidad de la vida, la trascendencia metafísica, negando la evolución creadora vital. Por último, lo que se llamaría dinámica pendular y espiral de la historia, casi un siglo después de la vida de Bergson, es el desarrollo y dominio que viene imponiéndose más largamente en las últimas décadas: el gran fenómeno, con poder global, en la época cibernética (en su sentido holístico inicial griego de comando general kybernetikós), que ha afectado directa e indirectamente a todos nosotros. A este fenómeno – al que también le llaman proceso - lo denomino12 de “tercera instauratio magna”, y, más extensivamente, de Universo cibernético y la virtualización técnico-científica (será brevemente introducido como subtema del cap. 4: 4.3). En brevísimas palabras, este fenómeno es la virtualización por los medios llamados “virtuales” que hemos vivido fuertemente en estas últimas décadas (especialmente las denominadas redes: Internet, intranet y redes similares, celulares, etc.), con una práctica de poder político ideológico, de interés productivo y de circulación mercantil y cultural, posible con esta virtualización dinámica de enlace por las redes. Se acercan mundos diversificados masivamente (Gilberto Dupas), abstrayendo el espacio y el tiempo, sin delimitaciones entre lo virtual y lo real (Pierre Lèvy). Su estructuración ha sido formada de tal manera que a nadie le “conviene” (no debe ni puede) estar excluido de este proceso o indiferente 11 12. Son las tres obras más destacadas y conocidas de H. Bergson. “Patentado” en esta academia (UAH), en 2009..
(19) 19. a él. En esta tesis, esta “tercera instauratio magna” quedará solamente señalada con unas breves consideraciones, para, virtual y posiblemente ser actualizada en un futuro trabajo investigativo “stricto sensu” que pudiese profundizar más detenidamente esta tercera temática. Si es cierto que sobre los tres pensadores (Bacon, Comte y Bergson), individualmente, hay una vasta producción de estudios, con todo, no se verifica, un trabajo comparativo, aproximativo y contrastivo entre ellos, especialmente de Bergson en relación a Bacon. Esta verificación se tornó más factible precisamente en esta época cibernética de la virtualización. Con la referencia, no omito decir que esta “instauración”, objeto de algunas críticas mías y de varios autores, trae consigo, como los instrumentos en generales, su “lado bueno” (P. Lèvy, P. Gilbert, etc.). Acrecentamos, además, las posibilidades irrestrictas y abiertas en el ámbito comunicativo sin los límites espaciotemporales. Sin embargo, nos conviene a todos estar alertas y vigilantes, no ateniendo solamente en el alcance de los medios (en particular, la Internet), sino también en sus límites. Trataremos de este punto en capítulo IV (4.3). Vuelvo a Dionisio Mínguez (citado al inicio). Mi imaginación inventiva viene al encuentro del pensamiento y soy impelido a hacer una consideración en este preliminar, pensando en el tercer autor (Bergson). Él, consciente del prominente embate histórico del pensamiento filosófico y de la ciencia, entre el filósofo y el científico, por lo tanto, incluso de la instrumentalidad filosófica13, cuando el orden es la razón, en función de un progreso desvariado, dando causa no a la ciencia ni al científico, que persigue verdades, sino al cientifismo y al cientismo14, no se curvó débilmente primo paso, a la segunda empresa, incapaz de dar respuestas más duraderas, tampoco por respuestas listas y 13. Para empezar nuestra orientación del papel del conocimiento, juzgué oportunas las palabras de A. C. Crombie, Historia de la Ciencia: de San Agustín a Galileo/ 1, Madrid, Alianza Editorial, 1973, (Introducción), p. 17-23, al decir que el progreso de la ciencia se da a partir de las nuevas preguntas sobre el mundo natural, en una época determinada; las respuestas que podían dar en ese tiempo; y nuevas preguntas, mientras no son satisfactorias en el nivel de las curiosidades y razonamientos. En la medida que se progresaba, se apercibían a la necesidad de establecer métodos para las ciencias, técnicas de observación y experimentación, con bases matemáticas. Son palabras que incluso orientan al estudioso de la historia de la ciencia en el sentido de procurar situar en los respectivos estudios en contextos históricos de las ciencias, para no cometer el riesgo de mirar las diversas etapas con los ojos del siglo XX y XXI. En la p. 18, escribe: “[…] los científicos comenzaron a repensar su concepción entera, a plantear nuevas preguntas, a hacer nuevas hipótesis, a mirar con nuevos ojos un hecho que había sido hasta entonces familiar.” Mejor dicho: “Muchos aspectos de la Filosofía y de la ciencia (…) son enteramente inteligibles sólo dentro del contexto completo de la circunstancia y del pensamiento metafísico y teológico tanto como científico y técnico, social y económico, como intelectual, del que formaban parte.” Para él, p. 19, “la preocupación del historiador de la ciencia es la interpretación de las metas, concepciones y soluciones del pasado tal como se dieron en el pasado”. 14 Término alternativo que corresponde al cientificismo..
(20) 20. acabadas, como únicas, verdaderas y universales. La propia vida (comenzando con lo biológico) le sugirió estudiar con ahínco la vida misma, en su origen (de un punto y unión de puntos) y proliferaciones, pensada evolutiva y creativamente. Ha estado en mi interés15 investigativo la comprensión de algunas motivaciones cognoscitivas (el quid) que llevaron a Bacon y a Comte a empeñarse entusiasta y metódicamente (el cómo), en términos teóricos y prácticos (útiles), para el progreso de las ciencias, proyectando reformar y lograr instaurar el progreso en la sociedad. La comprensión era que la sociedad no podría progresar sin ciencia. Bien, pero ellos mismos no se dedicaron de hecho a las ciencias experimentales. Sus intenciones primeramente estaban en el nivel del cambio de la mentalidad y de las formulaciones teóricas. Aun así, independiente de las rupturas que proyectaban, no pudieron negar los precedentes teóricos de los griegos que inspiraban un Roger Bacon y, más tarde, Galileo, Newton, y otros hombres de la ciencia. En los siglos que anteceden a F. Bacon ya se registraban (XIII y XIV), de hecho, connotados avances. La ciencia se iba constituyendo con consistencia teórica y metodológicamente, con las primeras aplicaciones del método inductivo-experimental. Estos progresos se extendieron hacia otros países, tales como Francia, Alemania, Austria, y en seguida, en gran parte de Europa Occidental. En Gran Bretaña, destacamos las investigaciones de Roger Bacon (1214-1294) en la óptica, por ejemplo. El connotado Roger Bacon, aun siendo un fraile, logró dedicarse intensamente a la teoría y a la investigación científica propiamente dicha. Roger Bacon mostró la importancia de distinguir la ciencia racional y la ciencia experimental. Es decir, aunque había coincidencia en los apellidos, se distinguían en la teoría científica y extensión metodológica. Coincidía en los apellidos, no en los nombres, ni en los trabajos y fines de la ciencia.16 Sobre F. Bacon, hablaremos en el capítulo I. 15. En portugués se escribe “interesse”, (inter-esse) conservando el esse (ser) en latín. Interesse, “ser entre (las cosas)”, es distinto del “ser-en-el-mundo” heideggeriano, traducido por dasein. El desinterés (desinter-esse, en port.), el “no estar entre” (las cosas), “en relación con”, es no estar ni ahí (indiferente) - tan repetido en la voz de los individualistas (a la R. Cruzué). “Estoy en mi mundo”, alegan. Colocar el ser (esse) en las relaciones es interesarse por el mundo, por las personas, naturaleza viviente o no. “La ética […] es más sublime que la ontología”. Levinas, Transcendência e Inteligibilidade, Lisboa, Edicoes 70, 1991, p. 13, citado en Revista Ética e Filosofía Política, vol. 3, n. 1, jan.-junio, 1998, pp.21-22. 16 El brillante y audaz pensador Roger Bacon era religioso franciscano que vivió en la etapa final de la llamada Edad Media. En siglo XIII se empezaban a respirar aires de cambio, con el advenimiento del Renacimiento de la filosofía y ciencias naturales. Aunque teniendo el mismo apellido, no hay evidencias de parentesco entre ellos. Roger Bacon nació en Ilchester, en 1214, y murió en Oxford en 1294; Francis Bacon nació en las cercanías de Londres el 22 de enero de 1561, y murió el 9 de abril de 1626 en Highgate. Como se ve, el intervalo de tiempo entre los dos ingleses es largo, superando los 250 años. R. Bacon fue religioso franciscano y filósofo. Es reconocido en la filosofía e historia de la ciencia por sus trabajos como científico empírico (observación de la naturaleza y experimentación para el conocimiento.
(21) 21. La otra cuestión deriva de la anterior, pudiendo ser formulada de la siguiente forma: ¿por qué los trabajos de los dos autores estudiados en nuestra tesis (Bacon y Comte) suscitaron interés y repercutieron tanto en sus respectivas épocas, y generaron las más variadas reacciones y contrapuntos en el siglo XX? Señalamos aquí que, entre estos contrapuntos, está el vitalismo espiritualista, destacándose el “vitalismo” teorizado por Bergson, rescatando la metafísica de la intuición, tema que planteará el capítulo III. Proponiéndome trabajar esta temática previamente expuesta, y por Bergson indicada, otras cuestiones se suscitaron: ¿De qué categorías originales se sirvió Bergson en su teoría de la vitalidad? Por esta vitalidad y la evolución vital creadora, ¿cuáles corrientes combaten? Criticará principalmente el nominalismo, empirismo, racionalismo, idealismo y el mecanicismo, aunque no prescinda de conceptos de la ciencia misma (por ejemplo: conceptos de estático y dinámico.17 Además: ¿Cómo procuró comprender la vitalidad de los místicos? ¿Qué relación estableció entre la intuición metafísica y la mística? ¿Continúan existiendo, en la actualidad, protagonistas intuitivos creadores semejantes a aquellos indicados por Bergson? Estos temas también son objetos de los capítulos III y IV: 4.1.3 y 4.2.3.. Problematización y metodología. natural, procurando mostrar ya la importancia de las hipótesis y verificación) en el campo de la matemática, mecánica, geografía y óptica (en términos concretos - en esta área, primero posibilitó la invención de los lentes, consecuentemente el telescopio y el microscopio), sobre todo. Fue uno de los primeros europeos a enseñar la filosofía de Aristóteles a partir de los textos venidos con los árabes. Las ciencias pasarán a tener una deuda impagable con R. Bacon. Propagó el concepto de “leyes de la naturaleza”, hecho importante en el conturbado siglo XIII, cuyo tema, la naturaleza estaba en el centro de las discusiones. “Sus escritos, en verdad, muestran las virtudes y no los vicios de la escolástica - la mezcla del dogma religioso con la filosofía, que era la marca registrada del pensamiento de la intelectualidad occidental entre los siglos IX y XV”. Cfr. Ronan, Colin A. História Ilustrada da Ciência, volume 2. Universidad de Cambridge, pp. 142 e 143, citado en http: //pt.wikipedia.org/wiki/Roger_Bacon, accedido en 27/05/2009. Cfr. También A. C. Crombie, Historia de la ciencia: de San Agustín a Galileo/1, siglos VXIII, Madrid, Alianza Editorial, 1987, pp. 58-67; lámina 6 y nota correspondiente, p. 249. Este autor coloca su período de vida entre 1219-1292 (p. 279). Crombie, en esta op. cit., hace diversas referencias y deferencias a R. Bacon. Como este estudio trata del inglés de la Instauratio magna, apuntamos solamente estas breves informaciones y referencias. Es sugestivo el capítulo III, La República Cristiana (ideal de la ciencia al ideal cristiano de Roger Bacon) en: Etienne Gilson, Las metamorfosis de la ciudad de Dios, Buenos Aires, editorial Troquel, 1954, pp. 85-118. 17 Se verá que el concepto estático será aplicado a la religión en Bergson, contrastando con lo estático. Lo veremos en su obra Dos fuentes de la moral y de la religión (4.2.3)..
(22) 22. Algunas inquietudes me han acompañado durante las últimas décadas como estudiante universitario y en el trabajo docente, sobre todo en estos últimos años (2007-2009), período correspondiente a este estudio de Magíster (Chile), cuando he conocido una realidad diversa, en amplios aspectos, observadas por los que llegan a un país distinto del originario (en mi caso, Brasil), y nos atrevemos a estudiarlas. Mi opción estaba en sintonía con lo que proponía el programa Ética social y desarrollo humano, ofrecido por esta academia - Universidad Alberto Hurtado -, que es abrir a la participación e integración de estudiantes de diversos países, principalmente de Latinoamérica, interesados en investigar teorías y problemas históricos y actuales importantes, que aportasen con investigaciones relevantes para el desarrollo humano y social en los respectivos lugares de origen. Algunas interrogantes ya me acompañaban antes de los mencionados años y persistieron; otras iban surgiendo, a medida que desarrollaba los estudios de los temas (Cursos) y los debates intra y extra clase; veladas o explícitamente presentes, las preguntas contribuían, motivando y señalando el norte de estos estudios. Había llegado el momento, por lo tanto, de exponer estas preguntas a la luz. Entre tantas otras, podría decir que las planteadas a continuación me han motivado y estimulado intensamente: 1. ¿Por qué la vida, en sus diversas formas y manifestaciones, ha estado minimizada y amenazada? 2. ¿Desde dónde y cuándo advinieron las desilusiones de los tiempos actuales? 3. ¿Qué mundo y evolución son posibles para rescatar la vitalidad? Teniendo presente la problematización expuesta, procedí con el trabajo investigativo, basándome en algunas hipótesis que me parecieron pertinentes: Respecto a Francis Bacon, ya he adelantado, diciendo que hay una motivación y metas que emanan de él, y se imponen como fuerte avidez y sed de dominio político e ideológico (poder) de los anglosajones, en nombre del espíritu de su época, del renacimiento humanista científico, haciendo un giro del teocentrismo (fase teológica o trascendente) al antropocentrismo (fase filosófico-científica). (i) Pienso que estas motivaciones y objetivos instauradores de Bacon, llevados preliminar e incipientemente por él, siguieron camino y océano adentro por otros (pensadores, ideólogos, políticos, estadistas etc.), alcanzando consecuencias terribles, no sólo de conquistas, sino también de violaciones perduradas de razas y culturas, que desde el planteamiento de sus propuestas y proyectos de reformas y las repercusiones no pararon. Irrumpieron contra el mundo de la vida (Lebenswelt en el sentido husserliano) con el profundo sentido (pre)supuesto. Rescatando a Bacon, (ii) Auguste Comte, con la justificación doctrinal de los tres estadios, se empeñó en estigmatizar y romper con los conocimientos consolidados e.
(23) 23. ideales éticos de la praxis, advenidos desde los griegos y enriquecido con el pensamiento cristiano (saberes filosóficos, políticos, morales y religiosos trascendentes): (1º) teológico o mítico y (2º) metafísico o abstracto, previos a lo que él llamó (3º) científico o positivista, en vista a la plenitud del progreso, empezado desde el inicio del progresismo, del periodo baconiano. Se proponía reformar y reorganizar la sociedad creando una nueva metafísica o filosofía general, la sociología, basándola en el lema sintético de su doctrina filosófica positiva: “el amor por principio y el orden por base, el progreso por fin”. Pero (ii) ni el orden, ni el progreso y tampoco el amor alimentaron las ilusiones y esperanzas. Bergson, a su vez, atento a la tradición judía de su padre, estudioso y educado en esta tradición, con propensión a la ciencia, en la primera fase de grandes avances científicos, quiso saber - o a lo mejor confirmar, la intuición inicial de los datos inmediatos de la consciencia - de dónde venía y corría la corriente vital (élan), la vitalidad que impulsó la perpetuidad de la creación. Lo guió, más allá de la matemática y la física, - sin prescindirlas. Bergson prefirió partir de la biología. Lo “sorprendente” fue que, en esta intuición del rescate metafísico, simpatizó con la vida por la intuición, haciendo un interesante acompañamiento de los estadios evolutivos: de las plantas y las vidas en germen (embrionarias), en los animales instintivos e inteligentes, a las vidas de los hombres místicos (cristianos) y héroes, considerados por él, sobre todo los primeros, como máximos ejemplos de la evolución creadora que viene del Impulso original. Paulatinamente, en sus búsquedas, Bergson iba al encuentro de estas respuestas. Empezó a tomar contacto y gusto por las humanidades (letras, historia y filosofía), tomando en consideración lo que tenía de positivo en las ciencias naturales, no demorando, de esta forma, en descubrir la carencia de estos tiempos en la educación, en la sociedad y en la ciencia de un nuevo método y una nueva metafísica. (iii) Una sospecha inicial (hipótesis) era que la intuición podría ayudar a responder sus inquietudes (y hoy, las mías, con las connotaciones actuales). Los protagonistas de la historia alimentaron su entusiasmo, yendo al encuentro de fuentes originarias, de aquel río tranquilo, pero que pulsaba vida, avanzaba impulsado por la corriente entre las dos bordas. Esta posible comprensión podría llevar a un espiritualismo en un mundo sufriente, y en eminencia o en la inminencia de pasar por nuevas evoluciones, revoluciones y catástrofes. Tenía la percepción que había que proponer, frente a todo, un nuevo espiritualismo. Imagino que, en contacto con la literatura de los místicos, se adentraba en las motivaciones mismas de ellos, viendo en ellos el ideal absoluto de ser sujetos libres que les motivaba y entusiasmaba vivamente y en vitalidad, expresándose en acción y.
(24) 24. servicio amoroso hacia (para) la humanidad y “arrastrando”, por su vigor ético-religioso y convicción, a muchos. Pienso que Bergson percibía en estas “creaturas” un alto grado de libertad y evolución creadora. Con él, buscaré responder la tercera pregunta: ¿Qué mundo y evolución son posibles para rescatar la vitalidad? Para que se tenga una idea sumaria de la tesis, paso a mencionar su esquema general. Los estudios más detallados se procesarán en tres capítulos: I. Francis Bacon: saber y dominio; II. Auguste Comte: “orden y progreso”; III. Henri Bergson: intuición vital y evolución. Reservé un capítulo para algunos temas candentes de los tres teóricos: 4. Instauración, progreso y evolución creadora. Incluí, además, en el capítulo IV, una breve reflexión sobre un tema contemporáneo (en el sentido de actual), por su implicación social-humana, merecedor de otro trabajo investigativo (tesis). Se trata de lo que he llamado de la “tercera instauratio magna” caracterizada por el universo cibernético e la virtualización científico-técnica18. Finalizando el texto de la tesis, expongo algunas consideraciones a guisa de conclusión. En cuanto a la bibliografía, relacionada directamente con los tres autores de este estudio, hice tres distinciones: a) Obras de F. Bacon (Obras sobre Bacon); b) Obras de A. Comte (Obras sobre A. Comte); c) Obras de H. Bergson (Obras sobre Bergson). En la teoría filosófica, el método suele ser el paso siguiente. ¿Cómo podrá el río anticipar la fuente (source)? Sin embargo podrá ayudarnos a descubrirla, si está más abajo o más arriba. ¿Qué papel tendría la filosofía en este “fastidioso” trajín de conocer? La filosofía o/y la ciencia no deberían tener la pretensión de dictar las primeras ni las últimas palabras. También pienso que no debería ni convendría caer en el lado opuesto, que cada una se encargase de ocupar su (in)cómodo y protegido rincón o alejando del Continente en la “isla del individualismo” (como Robinson Crusoe). Una inquietud, a mi parecer, nos ayudará en nuestra lid: identificar y examinar algunos presupuestos de la investigación científica y los pasos siguientes, o si se conviene, la comprensión de inquietantes realidades “de los tiempos”. Para responder a estas indagaciones me basaré en fuentes de y sobre los tres autores tratados, situando cada uno en un capítulo específico; en seguida, estableceré las 18. Defiendo la idea de que hubo tres grandes instauraciones reformistas del pensamiento científico, dos sistematizadas y una tercera que suelen ser sistematizaciones difusas: primera, la de instauratio (pensada y sistematizada) de Bacon; segunda, la nueva instauratio (pensada y sistematizada) de Comte; tercera, la virtualización en el universo cibernético (sistematizaciones difusas). Aquí queda de relieve. Durante el estudio procuro, en algunas oportunidades, referir a las tres instauraciones. Los contrapuntos bergsonianos inciden también en la tercera. Pude percibir que Bergson, muy interesado y preocupado con la inteligencia (o razón) científico-técnica, combate esta avalancha que ya, en su época, se presentaba avasalladora..
(25) 25. implicaciones de proximidades y diferenciaciones respecto al saber-dominio de las ciencias (método inductivo) y las concepciones comtianas de los tres estadios, de orden y de progreso (enmarcando el método positivo), incluyendo el tema de la Religión (en Bacon y Comte); por otro lado, algunas rupturas enmarcadas por Bergson (método intuitivo), sobre todo sus concepciones de impulso vital, tiempo, duración, conciencia, memoria y evolución (acción) creadora, dinamizadoras de la moral, la religión y quehaceres humano-sociales. Por tratarse de un ensayo teórico, a partir de fuentes textuales, el abordaje utilizado es el cualitativo. El trabajo se da en el nivel analítico-comprensivo de textos originales de los tres autores en estudio - F. Bacon, A. Comte y H. Bergson - y otros textos que ayudarán a elucidar y comprender los autores y sus estudios, pudiendo así responder las cuestiones investigativas. Partiendo de los propósitos mencionados respecto a Bacon, me propuse: (i) remontar algunos fundamentos e intencionalidades (o pretensiones) sobre los cuales Bacon basó el nuevo método (novum organum) y su afán instaurativo; (ii) considerar los puntos relevantes para la transición (o pasaje) del dominio de la ciencia y su legitimidad hacia la sociedad, socializando la ciencia, dentro de los objetivos y proyectos especificados anteriormente, tarea retomada con mucho vigor por Comte; (iii) señalar el método intuitivo de Bergson como contrapunto, por el cual se podrá llegar al interior de las cosas (realidad), la duración pura, “lugar” del autodominio y del impulso originario vital (hasta la profundidad mística), capaz de evolucionar en acción creadora y duradera, resultando en grandes hechos en y para la humanidad; mencionando los ejemplos máximos de la madurez y plenitud de esta humanidad; procurando saber si hay alguna relación entre esta evolución creadora de la virtud con lo virtual, hoy – a mi ver, con ciertas desvirtualizaciones -, es decir, consignado en la virtualización como proceso, fenómeno y acontecimiento. Pienso que son tres cuestiones, en forma de objetivos, teniendo en vista, para explicitar una única y sintética cuestión: la relación del pensar (saber) y dominio (poder) de, en y para la sociedad que vive la tensión entre lo estático y lo dinámico al mismo tiempo, u objetivo y subjetivo, real y también transreal.19 19. Por cierto este es un término nuevo y lo hemos puesto con una connotación propia. Fundamentalmente está relacionado con el relativismo de la tercera instauración. Tomamos un ejemplo: el dinero (la moneda). ¿Hoy, él es real o virtual? ¿Dónde está? Vive transitando de punto en punto y no sabemos en qué punto está. Es una realidad, es circulatorio y transitorio. Parece y aparece real, más casi siempre no pasa de códigos digitalizados, sin la sensación de los “billetes o monedas efectivas”. “Transreal” podrá ser la trasgresión de la realidad que aparecía tan delimitada y circunscripta en una región espacio-temporal. Pero, queremos atribuirlo un segundo sentido, ligándole a la libertad y la superación de las compresiones y depresiones, tan características de nuestros tiempos. Además, vislumbro una posible reflexión metafísica, la que llamo transrealidad..
(26) 26. Los textos de los tres autores aquí estudiados, la biografía sobre ellos, y significativos textos de historia de la filosofía y de filósofos más detenidamente estudiados, nos ayudaron a alumbrar el presente estudio en cuanto a los objetivos aquí propuestos, como base reflexiva, buscando avanzar en nuevas ideas decurrentes e intuidas. Los Principales textos de los tres autores20 considerados en este trabajo son: a) Francis Bacon (originales y traducidos): Instauratio Magna, especialmente la segunda parte de esta obra inacabada: Novum Organum, y autores que trabajaron sus textos; parte de Nueva Atlanta; parte de Silva Silvarum (“Sylva Sylvarum”) y textos menores. b) Auguste Comte (originales y traducidos): Discurso Preliminar sobre el conjunto del positivismo; Curso de Filosofía Positiva); Discurso sobre el Espíritu Positivo), y partes de otros textos. c) Henri Bergson (originales y traducidos): Introducción a la metafísica), La evolución creadora y Dos fuentes de la moral y de la religión), y autores que trabajaron sus textos; la III Parte de los Ensayos sobre los datos inmediatos de la conciencia, Materia y Memoria, El Pensamiento y el Moviente, Duración y Simultaneidad y partes de otros textos suyos. A partir de estas obras mencionadas, establezco las aproximaciones, correlaciones, diferencias y avances: de Comte en relación a Bacon y algunos contrapuntos o contraposiciones de Bergson, sobre todo metafísico-metodológicos, en relación al positivismo de Comte y el neopositivismo tan en boga en su época. Procuraré establecer las ideas generadoras de la gran instauración teórica y metodológica para la ciencia, el protagonismo y futurismo de F. Bacon, el progresismo en los dos momentos claves del pensamiento, el moderno y el contemporáneo, más aun, en el pasaje del siglo XIX para el siglo XX, cuando renace un fuerte movimiento vitalista, humanista y espiritualista, cuyo exponente máximo, conforme se buscará fundamentar, es Henri Bergson. Él retoma y avanza, en sus ensayos, en veredas metafísicas, la intuición metodológicamente en este nuevo pensar. “Funda” la acción (evolución) creadora (Évolutive Créatrice) a partir de la intuición vital. 20. Los abreviare en forma de sigla (en la forma que aparece en la mención de ellas al comienzo) para una simplificación, ya que rescindirán varias veces en el recurrir de la Tesis..
(27) 27. Traeré en este escenario de contribuciones pertinentes que nos ayudaron a comprender conceptos y planteamientos, procurando dar más longitud y profundidad, a partir de ellas, a nuestros quehaceres, dentro de los límites inherentes a la naturaleza investigativa. Comenzaré con el planteamiento de Bacon (cap. I; cap. IV: 4.1.1 y 4.2.1) de la fundación básica (El avance de la ciencia…) al “Nuevo instrumento (método)” para el progreso de la ciencia (I Libro). Es sabido que la “nueva inducción” baconiana fue gestada al final del siglo XVI e inicio del XVII en Gran Bretaña, después del largo período histórico de la Edad Media, marcado por la filosofía clásica de base aristotélicotomista, siendo el Órganon (instrumento) de Aristóteles, donde está sistematizada la teoría silogística, punto central del método deductivo, sin dejar de decir que mencionaba la importancia del método inducción sus obras (véase los Analíticos, como ejemplo). Es de gran interés en esta investigación el positivismo de Comte (cap. II; cap. IV: 4.1.2 y 4.2.2). La posición central de Comte se caracteriza por su manifestada aversión al espiritualismo metafísico y religioso clásicos y por su admiración por los poderes y realizaciones exhibidos por el pensamiento científico. Su preocupación no era tanto filosófica, sino el promover una profunda reforma social e instaurar la ciencia social basada en las ciencias naturales. Esto lo hará con el desarrollo de la concepción positivista para el espíritu científico en la sociedad. La unidad del método científico garantiza la unidad de la ciencia. Le interesa aplicar a los estudios de la sociedad el método científico empirista para explicar los procesos históricos originarios de leyes subyacentes. Según él, la llave para la descripción histórica y comprensión de la sociedad está en la célebre “ley de los tres estadios”: el teológico, por el cual el hombre explica los fenómenos naturales aludiendo al sobrenatural o fuerzas perturbadoras; el metafísico, caracterizado por el “ser superior” de los monoteístas, primer motor de causas abstractas; el positivista o científico, donde los fenómenos son sujeto de investigaciones y descripciones. Bergson (cap. III; cap. IV: 4.1.3 y 4.2.3), en su momento, a partir del método de la intuición, propone una nueva metafísica de connotaciones espiritualistas, en contraposición al espíritu positivo reduccionista de la objetivación, de la razón teórica e instrumental, de la distinción (dualismo) sujeto/objeto. Le contribuirá el pensamiento fenomenológico naciente, del cual hizo parte con Husserl, también Heidegger, y los espiritualistas como Boutroux y Biran. A principios del siglo XX, participa en un frente con fuerte reacción al positivismo, con el fin de establecer la irreductibilidad del hombre.
Outline
Cómo lo consideran algunos pensadores
Algunas consideraciones fundamentales sobre el pensamiento positivo comtiano
El estado científico o positivo
Clasificación y progreso de las ciencias hacia la sociología
El entusiasmo del progreso de las ciencias de Bacon a Comte
Algunas consideraciones sobre la influencia y críticas suscitadas por la escuela positivista comtiana
Como lo consideran algunos pensadores
Conciencia y libertad
Del progreso (o progresismo) y la “positivación”
De la evolución y la intuición bersoniana
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