Problematización y metodología
2. AUGUSTE COMTE (1798-1857): “ORDEN Y PROGRESO”
2.3. Los tres estadios: progreso hacia al pensamiento positivo
2.4.1. Clasificación y progreso de las ciencias hacia la sociología
Es a partir del enfoque en el estado positivo o científico, siempre contrastando con el estado ficticio y abstracto, que Comte buscará demarcar la innovación de su doctrina. 229 Como este método no prescinde de la historia de las ciencias, se estimó conveniente mencionar la clasificación general de las ciencias positivas, en su orden histórico de aparición. Pero, antes de mencionar el orden, de la más simple a la más compleja de las ciencias, hago una cita preliminar:
Puesto que la aptitud fundamental del espíritu positivo está desde ahora suficientemente caracterizada respecto a la vida especulativa, ya no nos queda sino apreciarlo también en la vida activa, que, sin poder mostrar en el ninguna propiedad realmente nueva, manifiesta, de manera mucho más completa [orgánica] y, sobre todo, más decisiva, el conjunto de los atributos que le hemos reconocido. Aunque las concepciones teológicas hayan sido necesarias mucho tiempo, incluso en este aspecto, para despertar y sostener
228
A. Comte, Discurso sobre o espíritu positivo, en: Os Pensadores, citada. Cuando se refiere a las leyes naturales, habla de: “relaciones constantes que existen entre los fenómenos observados” (p. 49),
“invariabilidad” (p. 50), citado en tema 2.2.3; A. Comte, Discurso sobre o conjunto do positivismo, en: Os
Pensadores, citada, p. 102: “Una coordinación puramente subjetiva no podría acordar con la destinación
necesariamente objetiva, que caracteriza la existencia práctica, conforme su invencible realidad. Mientras una representaba todos los fenómenos como regidos por voluntades más o menos arbitrarias, la otra cada
vez más llevaba a conocer los sujetos a leyes invariables [destaque mío], sin las cuales nuestra actividad
continua no podría comportar regla alguna”. . Veamos a propósito una pequeña cita del autor del
Discurso…(p. 51):
229 Toda la Tercera Parte de Discurso sobre espíritu positivo versará de las condiciones del establecimiento
del regíme positivo: los obstáculos, la educación universal (primero a los proletarios), una política
popular, el gobierno, un orden en los estudios positivos, la jerarquíade las ciencias y la ley enciclopédica
el ardor del hombre por la esperanza indirecta de una especie de imperio ilimitado, ha
sido, no obstante, acerca de esto donde el espíritu humano ha dado primero pruebas de
su predilección final por los conocimientos reales. En efecto, el estudio positivo de la naturaleza empieza hoy a estimarse universalmente, sobre todo como base racional de la acción de la Humanidad sobre el mundo exterior. […]. La aplicación es propia, sobre todo, para hacer apreciable familiarmente esa previsión racional que, como hemos visto,
constituye, en todos los aspectos, el principal carácter de la verdadera ciencia […].230.
Nos sorprende una cierta percepción crítica de Comte 231 respecto al interés material que compromete la futura de la ciencia:
Es cierto que la exorbitante preponderancia que ahora se concede a los intereses materiales ha llevado con demasiada frecuencia a comprender esta relación necesaria de modo que compromete gravemente el porvenir de la ciencia, tendiendo a restringir las especulaciones positivas a las únicas investigaciones de utilidad inmediata. Pero esta ciega disposición resulta sólo de una manera estrecha y falsa de entender la gran relación
de la ciencia con el arte, por no haber apreciado una y otro con suficiente hondura. 232
Ahora bien, mencionamos la clasificación: matemática, astronomía, física, química, biología y sociología233. En cuanto a la sociología, solía llamarla de “física social” y a partir del siglo XX también de ciencia social atribuyéndole un sentido disciplinario más amplio. Este estado corresponde al orden histórico234 de la aparición de las ciencias
230 A. Comte, Discurso sobre el espíritu positivo, Madrid, Alianza Editorial, 2000, pp. 43.44. Cfr. orig.:A.
Comte, Discours sur l’esprit positive, en: Oeuvres choisies, Parir, AUBIER, Éditions Montaigne, 1943,
pp. 202-203.
231
Tal vez esta preocupación se deba al estadio más avanzado de su edad y resaltando la importancia de la filosofía general (metafísica) de la sociedad ya elaborando la doctrina de la religión Humanidad.
232 A. Comte, D. E. P., op. cit., p. 44. Esta, atenida a las especulaciones numéricas, es la más general,
simple, abstracta e independiente, “única cuna necesaria de la positividad racional, tanto para el individuo como para la especie […], casi confundiéndose con el impulso espontáneo del espíritu positivo en las inteligencias más vulgares, como lo confirma aún, bajo los ojos, la observación cotidiana del crecimiento individual”. Ibíd., p. 90.
233 Dice Comte: “Ningún fenómeno observable podría evidentemente dejar de entrar en una de las cinco
grandes categorías, desde ya establecidas: fenómenos astronómicos, físicos, químicos, fisiológicos y
sociales”, conforme ya escribía en el Curso de Filosofía Positiva, op. cit., p. 10. En el Curso hay una frase
que, si no estamos atentos, leemos como un pasaje entre otras: “En una palabra, [este] es un Curso de Filosofía Positiva y no de ciencias positivas que propongo realizar” (p.10). Teniendo en consideración que este es un esbozo preliminar y general de todo su sistema, queda claro que Comte no pretende hacer ciencia natural, sino hablar de los científicos y de las ciencias naturales y, con base a sus logros, justificarlas teóricamente o filosóficamente, teniendo su sociología – la filosofía o “ciencia” general - esta tarea, para organización y consolidación de la humanidad. Para eso, considera como indispensables tres puntos remisivos, solidarios, complementarios y progresivos, espontáneos y naturales en un principio, orientados, dirigidos y medidos en previsión y provisión del otro. Son ellos: la dimensión activa, el
sentimiento y la razón, pero no se puede perder de vista que las dos vigas maestras son la filosofía y la
política. Eso lo expone muy claro y más sistemáticamente en el Discurso sobre el conjunto do positivismo, cfr. colección Os Pensadores, citada, pp. 95-115.
positivas. Se justifica, en el orden enciclopédico, poner la astronomía en primer lugar. Así describe:
La astronomía constituye, necesariamente, bajo todos aspectos, el elemento más decisivo de esa teoría previa del mundo exterior, ya como la más susceptible de plena positividad, ya como caracterizando el medio general de todos nuestros fenómenos, cualesquiera que sean, y manifestando, sin otra complicación, a simple existencia matemática, o sea, geométrica o mecánica, común a todos los seres reales.
En seguida:
Es así que la filosofía natural, considerada como el preámbulo necesario de la filosofía social, descomponiéndose en el inicio en dos estudios extremos y un estudio intermedio, comprende sucesivamente esas tres grandes ciencias, la astronomía, la química y la biología, de las cuales la primera toca inmediatamente en el origen espontáneo del verdadero espíritu científico y la última en su destino esencial. El florecimiento inicial respectivo se reporta, históricamente, a la Antigüedad griega, a la Edad Media, y a la
época moderna235. (…)
Llegamos, así, gradualmente a descubrir lo invariable jerarquía, al mismo tiempo histórico y dogmático, igualmente científico y lógico, de las seis ciencias fundamentales: matemática, astronomía, física, química, biología y sociología.
Para facilitar el uso habitual de nuestra fórmula jerárquica, nos conviene, cuando no sea necesario una gran precisión enciclopédica, agrupar los términos dos a dos, de manera de reducirla en tres pares, un inicial, matemático-astronómico, otro final, biológico-
sociológico, separados y reunidos por el par intermediario, físico-químico”. 236
Este orden va de lo más sencillo (los números de la matemática) a los más altos pensamientos sociales (sociología). En el orden histórico, la matemática237 se constituye desde la Antigüedad en ciencia positiva de inicio por el “impulso espontáneo del espirito positivo” hacia, subsecuentemente, lo más complejo y general de la sociología; la astronomía descubre muy pronto sus primeras leyes positivas; la física238, como se conoce hoy, ha de aguardar hasta el siglo XVII, con Galileo y Newton239 para darles el
235
Os pensadores, id., op. cit., pp. 89-90.
236 Ibíd., p. 91.
237 Ésta, atenida a las especulaciones numéricas, es la más general, simple, abstracta e independiente,
“única cuna necesaria de la positividad racional, tanto para el individuo como para la especie […], casi confundiéndose con el impulso espontáneo del espíritu positivo en las inteligencias más vulgares, como lo confirma aún, bajo los ojos, la observación cotidiana del crecimiento individual”. Ibíd., p. 90.
238 Situada entre la astronomía y la química, la física va a asumir una existencia distinta sólo a partir de
Galileo. Cfr. Ibíd.
239
Lo consideramos cuando nos referimos a la importancia que Newton dio a las hipótesis. El siglo XVII, para Comte tiene como referencia a F. Bacon. Hay autores, Crombie por ejemplo, que no concuerdan.
status de cientificidad cuando se van estableciendo las ciencias naturales en el estado positivo; el turno de la química viene en el siglo XVIII (principalmente con Lavoisier); la biología se torna una disciplina positiva completamente estructurada a partir del siglo XIX240; y Comte mismo pensó coronar la edificación de esta larga fase que viene desde siglo XVII (con F. Bacon, según él241) creando la “sociología”, una “filosofía general” positiva universal encargada de estudiar los fenómenos sociales, una vez que las ciencias precedentes son ramos principales de la filosofía natural. Así expresa Comte:
He aquí pues la grande, pero evidentemente la única laguna [o único vacío para otras trad.] que se trata de llenar para constituir la filosofía positiva. Ahora que el espíritu humano ha fundado la física celeste, la física terrestre, sea mecánica, sea química y la física orgánica, sea vegetal, sea animal, le queda, por terminar el sistema de las ciencias
de observación, fundandola física social. Tal es hoy, bajo varios aspectos capitales, la
mayor y más apremiante [urgente] necesidad de nuestra inteligencia […].
En una palabra, la organización moderna del mundo sabio estará desde entonces completamente fundada, y no tendrá más que desarrollarse indefinidamente,
conservando siempre el mismo carácter242.
El más alto grado de perfeccionamiento de nuestra inteligencia y desarrollo de las ciencias, según Comte, se logrará en la plenitud del estadio positivo, cuando la razón madura se torne señora del sentimiento, en las razas y naciones ya avanzadas243. En las primeras ciencias, el orden se va estableciendo conforme los espíritus van captando. Ya en un estado más avanzado de desarrollo, el estado que él caracteriza como científico o positivo de las ideas, la evolución se da por exigencia progresiva de la sociedad.
Las ciencias más complejas y las más concretas dependen de las ciencias más abstractas. Los objetos de esas ciencias dependen los unos de los otros. Los seres vivos están sometidos no sólo a las leyes particulares de la vida, sino también a las leyes más generales (físicas y químicas) de todos los cuerpos. Siguiendo esta lógica, los métodos de una ciencia presuponen conocidos los métodos de las ciencias que las precedieron en la clasificación. Considera Comte que para hacer física es preciso conocer matemática; para ser biólogo, tener conocimientos de matemáticas, de física y de química, y así
240 Hay que hacer justicia, una vez que Aristóteles ya tenía estudios de zoología, botánica y embriología;
Teoprasto los continúa y la tradición pasa para Alejandría y no se interrumpe nunca.
241
“Todos los buenos espíritus repiten, desde Bacon que solamente son reales los conocimientos que
reposan sobre los hechos observados (…)”´. Os Pensadores, id., p. 5.
242 C. F. P., Santiago, El Mercurio, 1875, pp. 88; 96. Actualicé aquí la ortografía del español de esa época
(1875). Cuando citar este texto más contemporáneo de Comte, haré, en algunas citas el cambio, en otras no.
sucesivamente. “Comte afirma enérgicamente que cada etapa de la clasificación introduce un dominio nuevo, irreductible a los precedentes”244
.
A su vez, el análisis empírico del hecho social tiene en cuenta el método comparativo e histórico, pero, más que un método para las ciencias, Comte propone una filosofía de la historia y elige la “física social” (“sociología”) como organización compleja de las ciencias, coronando, en dimensión amplia, el progreso mismo de ellas. En esta sociología se pueden incluir el positivismo religioso, la historia del conocimiento y la política positiva. La filosofía y sociología se unen en el término filosofía y positiva. Por lo tanto, en su dificultad en dar una denominación general a su teoría prefirió dar el nombre de Filosofía positiva (o pensamiento positivo), no filosofía simplemente, una vez que este término pudiese significar metafísica de la visión tradicional la cual le causaba repugnancia. ¿Sería lo que Kant llamó de “totalización de la experiencia”?245
Pero, en Kant esta totalización se da a priori en el sujeto de razón; y “positivo” en
sentido amplio como método se refiere hacia al exterior, a todo lo que es útil y real, preciso y cierto, relativo y orgánico.
La sociología comtiana tomó aún como modelo la economía política246 que tuvo sus bases en el empirismo inglés247, pero la materia primordial para la efectividad positivista son los relatos y pensamientos históricos, en un procedimiento historiográfico con marcos ideológicos bien enmarcados al elaborar la ley de los tres estadios y la teoría positivista del progreso. También las ideas evolucionistas248, principalmente de teóricos ingleses, que lo precedieron y de su tiempo, aportaron para la composición de la doctrina positivista. Estas tres bases - lo histórico, lo empírico y lo económico-político – contribuyeron significativa y cuantitativamente, cuyo resultado fue una vultuosa obra en la formación de un “Sistema de política positiva” y una “religión” (ideologizada inmanente) del orden social249.
244 Huisman, op. cit., p.281. La afirmación sintética de Huisman podrá ser inferida de la 3ª Parte del
Discurso…, cuando Comte coloca las condiciones para establecer el régimen positivo en la sociedad. Cfr.
D. E. P., Os Pensadores, cit., pp. 79-94.
245 Aquí hablar sobre Adam Smith y Stuart Mill en Inglaterra, sintonizado con el amigo del francés
Comte. (Libro sobre Spencer)
246 Se podría citar nombres como, Stuart Mill, Adam Smith, o Richard David y otros.
247
Además de la retomada primordial de F. Bacon, Hume, Hobbes, Locke etc.
248 Ya vimos la importancia de F. Bacon, y el evolucionismo estructurado de Lamarck, Spencer y Darwin
que se siguieron.
249 Según Lenita Oliveira de Rodrigues Benoit, La sociología comtiana: génesis y devenir, 1997, (T. D.),
Brasil: USP, Filosofía, siendo orientadora la filósofa brasilera Marilene de Souza Chauí, B. D.: Biblioteca de Filosofía y Ciencias Sociales de la USP.
El objeto de la sociología es “la humanidad” misma, como síntesis para una ciencia general que consolida el pretencioso espíritu positivo con gran impacto en la filosofía teorética y el espíritu religioso establecido. A propósito, comenta Gouthier: “cuando la última ciencia llega al tercer estado, no asistimos solamente al advenimiento de una ciencia nueva; el nacimiento de la sociología tiene una significación que no podía tener el de la biología o el de la física, pues significa que ya no queda en el universo refugio alguno para los dioses y sus imágenes metafísicas”250
. Teniendo como precedentes las ciencias anteriores, según hemos hablado, la sociología deberá conocer lo esencial de todas aquellas disciplinas. Su especialización es la totalidad del saber. En este sentido, no estaría demás decir que el sociólogo es el filósofo mismo (o “sucedáneo del filósofo”), quiere decir, “especialista en las generalidades”, dentro de la propia visión del autor positivista, donde propone cubrir en visión enciclopédica toda la evolución de la inteligencia en todos los ámbitos del saber.
2.5. “Orden y progreso”: divisa de la ciencia positiva
Retomemos la divisa “orden y progreso” con mayor explicitación. En el gran tema del orden y del progreso251 se encuentra la clave del entendimiento en la clásica distinción
250 Gouthier apunta el corazón de la ideología positivista. Es una metafísica alternativa (y sofística en
muchos puntos), que quiere iluminar la metafísica clásica y la teología. Pero eso no es ciencia propiamente, sin correspondencias reales, en los “hechos” como insiste en afirmar.
251Ilustrativamente, explicito en esta nota sobre las palabras sintéticas positivistas “ORDEM E
PROGRESSO” (aquí en el idioma portugués), las cuales se tornaron divisa (lema) de la Bandera Nacional
de el Brasil cuando la escuela positivista comtiana ya se hacía presente e intensificada en Brasil,
influyendo en la academia (ciencias) y en la política. Algunos países europeos, con la mentalidad y trabajo
expansionistas, ocuparon territorios y se establecieron política, administrativa y culturalmente, expandiendo (o imponiendo) idiomas y culturas, en olas expansivas y dominadoras, influenciaron con sus colores, símbolos y hasta sus ideas, expresadas en lenguaje, hasta en banderas. Podríamos citar la
Influencia de la Independencia de Estados Unidos (1775), la Revolución Francesa (1789), la Comunidad
Británica de las Naciones (a partir del siglo XVII) y la Revolución Rusa (1917). Ilustra precisamente lo que vamos a decir sobre el símbolo nacional principal brasilero (de los tres que representa la Patria). En él, tenemos una influencia bien evidenciada: precisamente la divisa “ordem e progresso” (orden y progreso), del positivismo. “El norteamericano Thomas Jefferson dice un día: ‘Todo hombre posee dos países - el
suyo propio y Francia’” Marx Lerner, IV, 305, citado en Raimundo Olavo Coimbra, A Bandeira do
Brasil”, 2a ed. rev. y actual., IBGE: Brasilia, 1979, pp.57-65. Continúa: “Fue ese hombre francés universal
que también vivía en Brasil que fue buscar en Francia en 1822 el design (sic) de nuestra bandera imperial,
y en 1889 la legenda ‘Ordem e Progresso’”. Si se considera que la bandera “es la suprema afirmación del poder político de un pueblo”, exagerando, por supuesto, es “la propia encarnación de la Patria que ella manifiesta” - Goes, 25, citado por Coimbra, cit., en esta nota -, todo que hace parte de este símbolo no son colores o divisa únicamente, carga un gran significado. Puede hacernos pensar en dos ideas: ¡orientación a un espíritu nacional positivista realmente o una connotación de ausencia del “orden y progreso”! Sintomáticamente, faz cuestión de afirmar Coimbra: “Sin duda, del punto de vista de la motivación
comtiana de sociología estática y sociología dinámica252. Dicho de otra forma, la física social (que es la sociología) se distingue en estática social, que se refiere a unas condiciones de existencia de la sociedad que son constantes y que no cambian en las distintas edades, es decir al orden (las leyes y estructuras constantes e invariables), y la
sociología estática (que también se podría decir que es la anatomía social) que estudia las condiciones generales de este orden social, considerado en sí mismo, en todo tiempo y en todo lugar. Tres instituciones son necesarias para que haya orden social: la
propiedad, la familiay el lenguaje. Siendo la familia la verdadera unidad social (para la cohesión social)253, donde su principio es el consenso, el altruismo y la solidaridad254. El
Estado, con su poder emanado de la propia sociedad, cabe contener y regular la dispersión de los intereses y la indiferencia por la marcha general del quehacer humano. A su vez, la dinámica social se ocupa de las leyes de desarrollo de la sociedad, es decir del progreso (los movimientos y cambios sociales). Este análisis de la dinámica en la sociedad sugiere a Comte la sociología dinámica, que debe estudiar las condiciones del progreso de la sociedad: del estado teológico al estado positivo en el orden intelectual; del estado militar al estado industrial en el orden práctico, como quiso Bacon, al unir la
téchne y la teoría, en contraposición a la praxis y epistéme, especialmente con la filosofía aristotélica; del estado de egoísmo al estado de altruismo, en el orden afectivo. Este altruismo, en el sentido de Descartes y los utilitaristas ingleses, es creciente hasta tornarse universal por una adecuada funcionalidad. Pero este orden no culminará si los industriales y los banqueros no asumen el poder temporal, y los científicos, en concreto
psicológica, la lucha de los ancestros, retratada en la bandera, se carga de fuerza entusiastamente […]. Si la leyenda ‘Independencia o Muerte’ sería más adecuada a nuestra historia que el lema ‘Orden e Progreso’, creado en gabinete, desde el punto de vista cultural, el programa positivista tiene más de