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Problematización y metodología

3. HENRI BERGSON (1859-1941): INTUICIÓN VITAL Y EVOLUCIÓN

3.4. Algunos contrapuntos bergsonianos y neobergsonianos

3.4.2. Inteligencia e intuición

Hay en el autor de la intuición direcciones divergentes entre la inteligencia y la intuición. Ya dejamos expuesto cuando hablamos del método bergsoniano que a su autor no le agrada, a priori, la inmutabilidad perseguida por la inteligencia, restándole críticas a su intento en la construcción de la metafísica, si exclusivamente racional. A las ideas racionalistas de los cálculos con fórmulas matemáticas a partir de la masa, inercia y acción sobre el objeto, va mostrar que hay una energía incalculable (no-material) en los objetos capaz de crear dinámica, movimiento y acción, por la dinámica de la evolución moviente432 que contraponen a la aplicación ab externo de la física mecánica originaria de la razón matemática.

Critica igualmente el empirismo racionalista y mecanicista que no coadunan con la fuerza creadora del espíritu. La “nota dominante” (recordadando del lenguaje musical) se repite aquí, resaltando que la evolución de Bergson y de los bergsionistas se sitúa entre la intensión y la tensión de liberarse de un determinado racionalismo y del cientificismo de fines del siglo XIX, y un interés muy peculiar por la vida y la vida en acción.

Del punto de vista gnoseológico, el bergsonismo gira en torno de la distinción, incluso de oposición - sin absoluta exclusión - entre la inteligencia discursiva433 y la intuición. Tanto en el dominio práctico como en el especulativo se establece la complementariedad y también la colaboración de esas dos funciones cognitivas del espíritu humano. Intuición e inteligencia difieren una de la otra por la función: mientras la inteligencia capta lo que es material y estático, la intuición penetra en la duración (durée), que es el “tiempo vivo” de los seres, en su perpetuo devenir434

. La inteligencia conoce solamente relaciones conceptuales y no objetos reales.

432 Regina Rossetti Bogalleira, A essência imanente da realidade movemnte – movimento e totalidade em

Bergson, 2000, USP, São Paulo, Filosofia (T. D.), Orientador: Franklin Leopoldo e Silva, Bibl. Dep.: Biblioteca de Filosofia e Ciencias Sociales.

433 En Analítica trascendental y en Crítica de la razón pura, Kant dedica su esfuerzo en demostrar que el

conocimiento sólo es posible por los conceptos de la inteligencia analítica y discursiva, no intuitiva, contribuyendo a toda la epistemología contemporánea. “Also ist die Erkenntnis eines jeden, wenigstens des menschlichen, Verstandes, eine Erkenntnis durch Begriffe, nicht intuiv, sondern diskursiv”. Immanuel

Kant, Kritik der Reinen Vernunf t[…], Leipzig, 1944, p. 108, citado por Silvio de Macedo, Intuição e

linguagem em Bergson e Heidegger, Maceió, 1966, p. 15.

434

Rubens Murillio Trevisan, Delineamento filosófico da concepção bergsoniana de educação, 1995, (T.

En su primera y reconocida obra, Datos inmediatos de la consciencia, Bergson todavía no se había librado más decididamente de la necesidad de la experiencia positivista. Es inédito en lo que se refiere a la comprensión de las condiciones del conocimiento, presentada como una “metafísica positiva” (como opuesto a la negativa), posible por la experiencia inmediata del objeto y por la ampliación del método filosófico mediante la aplicación de la intuición y la emoción supra-intelectual, espiritual, más allá de la propia inteligencia discursiva, en la aprensión de lo real, al buscar intuir la duración, temporalidad pura, o sea, la cualidad.435.

Ya es posible, en este estadio, hacer una conexión directa, con F. Bacon, y criticarlo con Bergson, en contrapunto, según propusimos al comienzo, cuando trabajamos la estrechez del entendimiento (intelectus) y del arte (téchne) baconiana. Al mismo tiempo, partiendo del mismo texto bergsoniano, buscaremos mostrar una cierta conciliación entre inteligencia e intuición. Veamos lo que dice el autor francés sobre las dos facultades:

En efecto, ¿qué es la inteligencia? Ella nos fue dada, como el instinto a la abeja, para dirigir nuestra conducta. Una vez que la naturaleza nos destinó a utilizar y a dominar la materia, la inteligencia sólo evolucionó con facilidad en el espacio y sólo se siente cómoda en el dominio del in-organizado. Originalmente, ella se destinó a la fabricación; se manifestó científica y haciendo surgir en torno de ella otras ciencias, perfeccionó indefinidamente el arte mecánica [según la propuesta de Bacon y Comte con la sociología y posteriores]. Ciencia y arte nos introducen así en la intimidad de la materia donde una piensa y otra manipula [la inteligencia unida al arte, en indiscutible referencia a la indicación instrumental a partir de F. Bacon]. Por ese lado la inteligencia terminaría [fijemos en el verbo], en principio, por alcanzar el absoluto [Bergson parte de otra

source]. Ella sería, entonces, completamente ella misma. […]. ¿Cómo entonces, el

espíritu sería, aún cuando se vuelve sobre sí mismo? Se puede dar a las cosas el nombre que se quiera, y yo no veo gran inconveniente, repito, en que el conocimiento del espíritu por el espíritu se llame aún inteligencia, si se insiste en eso. […] ¿No valdría más la pena entonces designar con otro nombre una función que no es ciertamente lo que

llamamos ordinariamente de inteligencia? Nosotros decimos que es la intuición [cursiva

mía]. Ella representa la atención que el espíritu presta a sí mismo, acrecentándose, en cuanto se fija en la materia, su objeto. Esta atención suplementaria puede ser metódicamente cultivada y desarrollada. Así se constituirá una ciencia del espíritu [¿aquí

435 Oscar de Lira Carneiro. Experiência mística e metafísica em Henri Bergson, 2000, (T. M.),

Universidade Federal da Paraíba, João Pessoa, Brasil, Filosofía, Biblioteca Depositaria: UFPB. Tal vez un camino interesante sería hacer un paralelo entre la metafísica clásica y esta metafísica positiva del impulso bergsoniano, cuando se refiere al conocimiento de la existencia y la naturaleza de Dios. Queda esta inquietud.

nos acordamos de Dilthey en La Esencia de la Filosofía?436], una verdadera metafísica […]. Comprendiendo así la metafísica, dejando a la intuición el conocimiento del espíritu, no retiramos nada de la inteligencia, pues pretendemos que la metafísica que era obra de la inteligencia pura eliminaba el tiempo y a partir de esto negaba el espíritu o lo definía por negaciones: este conocimiento enteramente negativo del espíritu, lo dejamos a la inteligencia, si ella lo quiere: sólo pretendemos decir que hay otro conocimiento. En ningún punto, pues, disminuimos la inteligencia, no la expulsamos de ninguno de los territorios que ella ocupaba hasta el presente; y, donde ella ejerce su incumbencia más verdaderamente, le atribuimos un poder que la filosofía moderna le había contestado [Bacon y seguidores de esta corriente]. Sólo, al lado de ella, constatamos la existencia de otra facultad, capaz de obtener otra especie de conocimiento. Tenemos así, de un lado, la ciencia y el arte mecánica, que son del dominio de la inteligencia pura; de otro, la metafísica, que apela a la intuición. Entre estos dos extremos vendrán a colocarse las ciencias de la vida moral, de la vida social, y hasta de la vida orgánica, ésta más intelectuale, aquellas más intuitivas. Pero, intuitivo o intelectual, el conocimiento será marcado con el sello de la precisión.

[…]

Concuerdo que la intuición haga filtrar su luz a través de la inteligencia: no hay pensamiento sin “esprit de finesse”, y el “esprit de finesse” es el reflejo de la intuición en la inteligencia. […] principalmente a través de los griegos fue que este milagro se realizó [después prolongado por la intuición]. […] La inteligencia, que antes se confundía con el lenguaje y participaba de su imprecisión, se precisó constituyéndose en ciencia; se apoderó de la materia. La intuición que le hacía sentir su influencia quiso extenderse en

filosofía y convertirse coextensivo al espíritu.437

Pienso que, pasados unos buenos años de inquietantes y palpitantes estudios (1889 de

Datos inmediatos a 1922), Bergson logró una percepción inteligente-intuitiva en su filosofía, obserbable vino señalada, especialmente, en esta obra, Pensamiento y movimiento, 1922438. Lo hace, con el primer Ensayo, implicando igualmente el esfuerzo de poner la libertad, en resistencia439, delante del poder compresor de la razón y el finalismo puro en relación al alma y el cuerpo. Más tarde, sigue ampliándose y

436

Willhelm Dilthey, La Esencia de la Filosofía, con un estudio preliminar de Eugenio Pucciarelli,

Buenos Aires, Editorial Losada, 1952, especialmente la II Parte: “La esencia de la filosofía comprendida desde su posición en el mundo espiritual”.

437Pensamiento y moviente, op. cit., pp. 144-148. 438

Juzgué mejor traducir movimiento por moviente, del movant en francés y movente en portugués,

acreciendo el artículos el en Pensamiento y en Moviente. Queda, de este modo, el título El pensamiento y

el moviente (M. M.).

439 Si es que, “dónde hay poder, hay resistencia” [en una correspondencia física - acordándonos del

pensamiento foucaultiano -, las resistencias pueden ser múltiples, de la flor al cañón, haciéndonos recordar de una canción brasilera: “Para não dizer que eu não falei das flores”, de Geraldo Vandré (desterrado en los 60). Pienso que la vida del impulso que pulsa y crea, las ideas inteligentes y los libros en las manos (con una educación vida, creativa y creadora que sugeriría Bergson) podrán ser resistencias a los instrumentos y a las armas de destrucción, que han insistido en apagar la memoria real y duración pura, virtualidad y actualidad por la vitalidad y libertad.

enriqueciéndose en estos grandes temas con La Evolución Creadora y Materia y Memoria, reflejando un gasto de energía del autor en fundamentar la intuición como método y metafísica, según bien dijo: “nuestra iniciación en el verdadero método filosófico en el que rechazamos las soluciones verbales, habiendo encontrado en la vida interior un primer campo de experiencia. Todo el progreso posterior será la amplificación de ese campo.”440

Buscamos finalizar lo que hemos propuesto, a guisa de contrapuntos, haciendo mención a lo que escribe Hannah Arendt, en Condición humana, a propósito del pasaje antes mencionado cuando hablamos sobre metafísica y método (ítem 3.2). Vemos, en la crítica de Arendt, un alcance remoto, con la conjugación hombre que sabe y entiende (homo sapiens) y hombre que puede (homo potens), crea y fabrica instrumentos (homo faber). ¿No fue ésta la gran meta y trabajo útil desde Bacon en adelante, caracterizando la modernidad? Aunque sin explicitación directa, vemos esta extensión crítica más atrás, comienzo del afán de la modernidad. Veamos las palabras de la filósofa441: “La filosofía de Bergson pudiera interpretarse fácilmente como el estudio de un caso que nos muestra cómo la primitiva convicción de la Época Moderna [entiendo referirse al periodo baconiano] con respecto a la relativa superioridad de la fabricación sobre el pensamiento quedando luego reemplazada y aniquilada por la más reciente convicción de una absoluta superioridad de la vida sobre todo lo demás. Debido a que en Bergson todavía se unen estos dos elementos, su influencia fue decisiva en el comienzo de la elaboración de las teorías laborales en Francia”442

, observa la autora.

440

PM, p. 151.

441 Conforme Condición humana, cit., nota 69, p. 357, citando Évolution créatice, 1948, p. 157. Bergson

tratará con profundidad del tema en La evolución creadora - según dijimos -, cap. II, Obras escogidas,

cit., pp. 76ss.

442

En la obra Condición humana, Arendt hace referencia a Bergson, en la misma nota 69, p. 357, citada, a

CAPÍTULO IV