Universidad de Sevilla Facultad de Filología
RECEPCIÓN EN ESPAÑA DE LAS NOVELAS DE MICHEL
HOUELLEBECQ
Tesis doctoral
ESTUDIOS FILOLÓGICOS
Realizada por Esmeralda Vicente Castañares,
Bajo la dirección de la Dra. Dña. Carmen Camero Pérez
Tesis doctoral que presenta Dña. Esmeralda Vicente Castañares para la obtención del título de DOCTORA en Estudios Filológicos de la Universidad de Sevilla.
El presente trabajo ha sido dirigido por la Dra. Dña. Carmen Camero Pérez
AGRADECIMIENTOS
A mi directora de tesis, la Dra. Dña. Carmen Camero Pérez, por su inestimable ayuda, su infinita paciencia, tesón, rigor y profesionalidad.
A mi familia.
A las Dras. Inmaculada Illanes Ortega, Isabel Aisa Fernández, María Soledad Gutierrez Marín y Evangelina las Heras Pérez.
A Ana Campos Vega y Javier de la Puerta González Quevedo. A todos ellos gracias por su apoyo en esta labor investigadora.
Agradecimientos asimismo a la editorial Anagrama, al Gruppo Feltrinelli, a la editorial Alfaguara, a Penguin Random House Grupo Editorial, al Grupo Bertelsmann, a Salvat Editores S.A., a R.B.A., al Grupo Planeta y al Institut Français.
Esta tesis ha recibido en el curso 2016-2017 una ayuda de la Asociación de Francesistas de la Universidad Española (A.F.U.E.) para la realización de tesis doctorales.
ÍNDICE
1. Introducción.CAPÍTULO 1: MICHEL HOUELLEBECQ ... 18
1.1. Presentación del autor ... 18
1.2. La obra de Michel Houellebecq ... 28
1.2.1. Obra poética ... 29
1.2.2. Obra ensayística, epistolar, filosófica ... …46
1.3. Corpus estudiado: las novelas de Michel Houellebecq………61
1.3.1. Presentación del corpus………61
1.3.2. Influencias literarias……….64
1.3.3. Temas presentes en las novelas de Michel Houellebecq………..75
CAPÍTULO 2: CUESTIONES METODOLÓGICAS………...98
2.1. La Teoría de las Recepciones ... ...98
2.2. La Teoría de los Polisistemas……….109
2.2.1. El sistema literario……….109
2.2.2. La importación como procedimiento en la construcción del repertorio121 2.2.3. La literatura traducida………....128
2.3. Los Estudios Culturales………..140
2.3.1. Capital cultural y aculturación………...141
2.3.2. La importancia de las reescrituras y los factores y estrategias de recepción en el proceso de canonización de obra y autor…………..…145
CAPÍTULO 3: EL SISTEMA LITERARIO ESPAÑOL:………....160
3.1. Sector editorial y mercado………..160
3.2.1. El envejecimiento: del ―bien llevado‖ envejecimiento masculino al
maltratado envejecimiento femenino ... 172
3.2.2. Sumisión al modelo femenino tradicional ... 188
3.2.3. Turismo sexual ... 198
3.2.4. Terrorismo y regímenes totalitarios ... 203
3.2.5. Religiones y sectas ... 208
3.2.6. Mapas, territorios y especulación inmobiliaria ... 218
3.2.7. La tele-cultura española ... 224
3.3. Anexos ... 227
-Entrevista con Evangelina las Heras Pérez, realizadora audiovisual de RTVA ... .227
-Entrevista con Javier de la Puerta, co-fundador y CEO/Director ejecutivo de Searching Ideas S.L y de ―Dare think…....232
-Entrevista con Javier Moreno, editor de Salvat Editores S.A ... .239
-Entrevista con Irene Lucas Alemany, editora de Seix Barral y Planeta ... .240
-Entrevista con Jane Pilgrem, responsable de la compra de derechos extranjeros de Anagrama ... .245
-Entrevista con María Fasce, directora editorial de Alfaguara ……….…250
CAPÍTULO 4: FACTORES Y ESTRATEGIAS DE RECEPCIÓN DE LAS NOVELAS DE MICHEL HOUELLEBECQ EN ESPAÑA………253
4.1. Traducciones………..253
4.2. Adaptaciones cinematográficas, gráficas, teatrales y musicales……...279
4.3. El discurso crítico: prensa, revistas, blogs y trabajos académicos…...314
4.3.1 Ampliación del campo de batalla………316
4.3.2 Las partículas elementales………...323
4.3.3 Lanzarote……….334
4.3.4. Plataforma ……….346
4.3.5. La posibilidad de una isla………...361
4.3.7. Sumisión……….398
4.4. Promotores y detractores……….427
4.4.1. Michel Houellebecq promotor de sí mismo ... 427
4.4.2. Apoyos institucionales ... …436
4.4.3. Premios………444
4.4.4. Las amistades devocionales ... 469
4.4.5. Las amistades peligrosas ... 481
4.4.6. Michel Houellebecq: un ―desaparecido‖ muy presente ... 504
CONCLUSIONES ... 518
BIBLIOGRAFÍA ... 528
-Obras de nuestro corpus: novelas ... 528
-Ediciones francesas………..528
-Traducciones en español, catalán y gallego……….528
-Otras obras de Michel Houellebecq ... 531
-Obra poética……….531
-Ediciones francesas………..531
-Traducciones en español………..532
-Obra ensayística, epistolar, filosófica………..532
-Ediciones francesas………..532
-Traducciones en español………..533
-Estudios sobre Recepción, Polisistemas y Estudios Culturales ... 533
-Libros………...533
-Capítulos de libros………...536
-Artículos………..538
-Páginas web……….538
-Libros………...540
-Capítulos de libros………...541
-Artículos………..543
-Paginas web……….543
-Blogs………....563
1. INTRODUCCIÓN.
En las últimas décadas no cesa de comentarse la importancia del papel de los lectores como parte de la cadena de actores impulsores que hacen posible la aceptación o rechazo de una obra literaria. Sin embargo, no creemos que esto sea nada nuevo. La razón es que, desde que existió la escritura, siempre hubo lectores. Es más, antes de que existiera la escritura, ya hubo receptores de la literatura oral. No es menos cierto que la aceptación de la importancia de la recepción y del papel del lector han sido elevadas en los últimos tiempos, merced a los numerosos trabajos de investigación dedicados al respecto1, a la categoría de dignos de tener en cuenta en el invalorable impacto que supone la recepción literaria de una obra. Además, esa estela alcanza a su autor y a todos los agentes que intervienen en el proceso de dicha recepción en el sistema literario del TO y del TM.
Desde que existió la escritura fueron las élites, monjes, aristocracia y burguesía, los encargados de fijar los cánones receptores de la literatura y, por ende, de impulsar su divulgación. Como en los inicios ésta se desarrolla, como ya sabemos, sobre todo en los monasterios, la tendencia del canon estará vinculada a aspectos relacionados con la liturgia. Posteriormente, con el apoyo de las élites gobernantes, necesarias además para sustentar este patrimonio cultural, la literatura crece y con ella los límites del canon se expanden a los intereses conquistadores, de entretenimiento, de exaltación de los valores guerreros de aquellos que van a financiar el coste de mantenimiento de dicho arte. Así será como dicho canon irá modificándose con el curso de los acontecimientos históricos, puesto que va ineludiblemente ligado al mismo.
Lo que ha ocurrido, tanto en Francia como en España, durante los siglos en que esa literatura estuvo financiada, en concreto, tanto por reyes o emperadores, como por aristocracia y burguesía, es que ese canon estuvo, quizá más visiblemente que nunca, sujeto al curso histórico de los acontecimientos marcados por estos sectores de poder y, por tanto, a su servicio, y así, la aceptación o rechazo de un determinado autor como capital cultural de una época venía marcada por unos pocos poderes tácticos.
Además, hemos de añadir que el público lector durante siglos ha sido muy
1 Además de los estudios que consideramos en nuestro capítulo 2, mencionaremos aquí, a título de
ejemplo, los nombres de M. Picard (1994), V. Jouve (2005), P. Pardo (2005), C. Camero (2005), P. Campion (2010), M. Macé (2011) o C. Ramírez (2017), autores de interesantes trabajos en torno a la recepción y a la lectura, cuyas referencias aparecen recogidas en nuestra bibliografía final.
limitado. Se reducía en origen al clero, y más tarde, concretamente a aquellos miembros de las mencionadas élites que podían acceder tanto económicamente, como por rango y clase social a la adquisición o disfrute de las obras. Ello incidía a su vez en limitar el desarrollo estético y la calidad artística a unas pautas muy concretas que habían de someterse al gusto de quienes las financiaban.
El canon literario se fue democratizando en España y Francia -que son, concretamente los sistemas literarios que nos afectan en el trabajo investigador que desarrollamos- con el transcurso de los siglos, a la par que surgían los cambios históricos en las estructuras de los órganos de poder político y eclesiástico, fundamentalmente, entre los que dichos cánones surgieron y se fomentaron.
Ahora bien, una vez llegados al punto histórico actual, en que el canon de ambos países, siguiendo el curso de los acontecimientos históricos hace posible un abanico de géneros, temáticas, modelos de realidad, calidad literaria y tratamiento de textos mucho más abierto, los equipos investigadores pueden concederles a los lectores de las obras la importancia que hasta hace escasas décadas se les había estado negando o, al menos, no había sido tenido en cuenta con la notoriedad actual.
La traducción ha sido una herramienta comunicativa fundamental entre ambos sistemas literarios a lo largo de todo este proceso de cambios acaecidos en la historia de la literatura que han desembocado en el reconocimiento presente de la unión entre traducción y recepción. Durante siglos, la traducción estuvo fundamentalmente centrada en la transmisión de obras per se, sin tener incluso en cuenta la figura de los traductores, actores imprescindibles en esta cadena de comunicación entre culturas. Sin lugar a dudas, aquellos primeros coautores de las obras vertidas a una segunda lengua que se atrevieron a firmar sus traducciones, fueron abriendo camino a los intelectuales que hoy día realizan ese gesto de manera natural. De todos modos, al igual que en la Edad Media la figura del autor primigenio de un texto no se consideraba relevante, la trascendenciaconcedida a aquellos que hacen posible que ese texto llegue a otras culturas como Texto Meta ha evolucionado siguiendo los pasos de la importancia dada a la autoría del Texto Origen. Buena muestra de la preocupación de la labor realizada en la actualidad desde el entorno universitario español por la traducción como puente necesario entre culturas son los grupos de investigación creados en las universidades españolas que dan finalmente a esta materia científica el peso que merece.La importancia adquirida hoy día por quienes trasladan, en el caso que nos ocupa, obras procedentes de
la cultura francesa a nuestro sistema literario, ha sido ganada a pulso a base devoluntariosos trabajos2 que han puesto de manifiesto esta labor demasiado tiempo relegada a consideraciones meritorias.
La cuestión que surge entonces es la siguiente: ¿Por qué ahora cuenta tanto la opinión del público lector y, por ende, los trabajos dedicados a la recepción literaria? La respuesta no se hace esperar y está del todo ligada a nuestra reflexión anterior. Una vez se democratiza el hábito lector, al desdibujarse la división en clases sociales gracias a la evolución de las estructuras dirigentes de poder de los pueblos y a la difusión de un mayor número de ejemplares con la invención de la imprenta, el libro deja de ser un producto de acceso exclusivo a las élites. Ya no está anclado a escasas bibliotecas eclesiásticas, o aristocráticas, o burguesas. Surgen las novelas por entregas, los folletines, las bibliotecas públicas, se multiplican las librerías, el intercambio de libros entre los nuevos lectores, etc. Los lectores importan más que nunca, porque se han convertido en un gran sustento de la economía. No quiere esto decir que las mencionadas élites se hayan quedado a un lado. Es más, no nos equivoquemos, la democratización de la lectura no es más que un eufemismo maquillado de apertura intelectual a las masas, de lo que supone una nueva fuente de ingresos para esas mismas élites, que al fin y al cabo siguen dirigiendo todos los órganos de poder que influyen en cada uno de los sistemas literarios que conciernen nuestro estudio.
Pero a donde queremos llegar es al hecho de que las autoridades en torno a las cuales históricamente se desarrollan los sistemas literarios siempre están ahí. Podrán ser más patentes, como en épocas pasadas, cuando la supremacía y la escala de mando estaban claramente definidas, o supuestamente menos presentes o perceptibles, como puede suceder en la época actual, donde bajo el apelativo de democracia aparecen soslayados dichos poderes con objeto de... entre otras cosas, seguir recaudando.
De ahí que interese tanto el papel del lector y, concretamente en nuestro caso, la valoración de la recepción de obras extranjeras en España. Economía es la palabra clave.
2Ejemplo de ello serían Alicia Yllera(2003),(2009), y sus traducciones de Rabelais, Dolores Bermúdez (2006), (2007), (2008), y sustraducciones de Jean Lorrain, Francis Carco y M. Duras, entre otros. Asimismo, habríamos de destacar su papel deI.P. del Grupo de InvestigaciónLiteratura,Imageny Traducción, que cuentaentre sustrabajos con la traducción de la extensa obra de Octave Mirbeau, 628-E8: un viaje en automóvil, realizada por D. Bermúdez en colaboración con las investigadoras del citado Grupo Flavia Aragón, Carmen Camero, Inmaculada Illanes, Claudine Lecrivain y Mercedes Travieso (2006).
En base a ella giran o se hacen girar hoy en día los cánones de los sistemas literarios, y ella es la que marca las pautas de hacia dónde hay que enfocar temas, géneros, calidad literaria, sociología del gusto… y ahí es donde entraría en liza la introducción de Michel Houellebecq en el sistema literario español.
A lo largo de este trabajo comentaremos cómo, por ejemplo, una pequeña editorial, Alfaguara, publica, en 2005, un libro llamado La posibilidad de una isla, de un autor cuya obra literaria está siendo traducida en España desde 1999. Años más tarde, ya nos vemos obligados a hablar de macro grupo editorial que saca al mercado nuevas reescrituras de la misma obra. Ya no podemos hablar de la pequeña Alfaguara. Aquel autor que buscaba un hueco en su propio sistema literario francés con una publicación tras otra, a lo que habríamos de añadir, con una provocación tras otra, y se introducía casi paralelamente con el mismo método en nuestro sistema literario, crecía en importancia y marcaba cambios en ambos cánones literarios, al tiempo que la pequeña editorial española cruzaba también fronteras para convertirse en un pequeño socio de un macro grupo editorial internacional. Economía, vuelve a ser la palabra clave de todo esto.
De tal modo, de entre los distintos aspectos que puedan marcar las pautas de un determinado canon literario, como pueda ser el francés o el español: temas, géneros, estructura y tratamiento de las obras, calidad literaria, sociología del gusto… en la actualidad entendemos que dicho canon estaría considerablemente sujeto a conseguir, al precio que fuere, el mayor número de lectores. Masa lectora es sinónimo de riqueza, de recaudación, de bienestar para la élite, de posibilidad de acumular poder.Dicho de otro modo: controlar, dirigir y acomodar el gusto lector hacia un mismo camino ofrece la posibilidad de producir tiradas millonarias de libros, reeditarlas y volver a multiplicar beneficios. Con lo que, publicar y reescribir esas publicaciones es un trabajo que ha de estar planificado al milímetro desde el primer momento: desde que el autor que es pagado por un macro grupo editorial escribe la primera palabra del título de su novela.
Pasemos ahora a un nivel superior en el juego económico: internet. Otra arma arrojadiza para manejar a la masa de lectores finales por parte de los macro grupos editoriales al servicio de los cuales estarían los lectores institucionales (Meregalli, 1989: 15), quienes dirigen el gusto estético de la masa lectora con el fin de que el macro grupo editorial se asegure la venta masiva de un libro mucho antes de que éste sea publicado. Como ya hemos apuntado antes, quizá incluso antes de que éste sea escrito.
Sin embargo, tengamos en cuenta que Internet tiene dos caras en este planeta formado por los dos sistemas literarios en que nos movemos. La Red es un arma de doble filo al que deberán hacer frente estos macro grupos editoriales que pretenden marcar el canon literario actual, ayudados por entes como publicaciones periódicas que pertenecen a ellos mismos, e intelectuales y / o aristócratas o burgueses que escriben columnas de opinión en dichas publicaciones. Quizá ya estén en ello. En cualquier caso, nosotros sí que hemos querido tenerlo expresamente en cuenta en nuestro análisis de la recepción en España de la obra novelística de Michel Houellebecq.
Entendemos que, hoy en día, nuestro autor se presta a ser directamente criticado por sus lectores a través de cualquier medio público y, sobre todo, por internet. ¿Por qué?, por el hecho de dirigir buena parte de su autopromoción, -quizá sugerida por sus grupos editoriales, quizá idea del propio autor- a la masa lectora, en un lenguaje sin tapujos, en el que se les implica e invita a participar directamente. Autopromoción que usa de manera cotidiana la Red como medio difusor, no sólo a través de su propia web promocional, sino también a través de todo tipo de publicaciones dirigidas por otros. ¿Por qué hemos incluido en nuestro trabajo de investigación, por ejemplo, blogs no profesionales junto a trabajos de investigación rigurosos, publicaciones en prensa especializada, etc, a la hora de citar opiniones vertidas en torno a obras de nuestro autor? La respuesta es bien sencilla. Lo singular de internet es que su carácter divulgativo y crítico puede ser utilizado por parte de los macro grupos editoriales, -a quienes interesa homogeneizar el gusto estético de la masa lectora para poder lanzar tiradas millonarias de un mismo ejemplar o ediciones digitales a bajo coste-. Sin embargo, esta herramienta también está al alcance de los lectores-críticos no profesionales que quieran expresar en la Red su opinión sobre una de las novelas de nuestro autor sin la necesidad de ser admitidos en una tertulia literaria de la curia intelectual, como fuera indispensable hace dos siglos. Actualmente, tampoco es necesario formar parte de la corte para opinar sobre arte, como fuera de rigor en la Edad Media, el Renacimiento, los siglos de Oro, o el siglo XVIII. Hoy día, para hacer crítica literaria, no es un requisito indispensable ser columnista de ABC, La Razón,El País, ... o tertuliano de La 2, o prologuista de una de las reescrituras de la obra literaria de Houellebecq en España.
Queremos, por tanto, hacer constar que el poder de la masa lectora tiene su relevancia, en la actualidad, sobre todo a través de la posibilidad de mostrar su opinión propia. Y que esa opinión, con el tiempo, puede llegar a crear sus correspondientes
seguidores (followers) sin necesidad de ser dirigidos por macro grupos editoriales. Creemos que nuestro autor sabe contar con este cuarto poder que son los lectores, y que lo pone a su servicio, mostrándose como un aliado de los mismos más que como un enemigo.
Una vez más, nuestro autor, que parece ser un especialista en la promoción de sí mismo y de su propia obra, muestra ser un escritor de su tiempo y sabe jugar la baza de estar con la corriente lectora, hacerla suya y conseguir así introducirse a bombo y platillo, en este caso, en el punto central de nuestro sistema literario gracias, sobre todo, a la fama escandalizante que le precede. Houellebecq no tiene reparos en formar parte de sus obras. Tampoco le incomoda mezclar en ellas la cultura basura predicada por los medios televisivos actuales o la prensa amarilla: con corrupción a todo nivel, asesinatos escabrosos, violencia sexual de todo rango, guerras como la de Irak, del Golfo o de Siria televisadas, etc. Este Balzac de nuestro tiempo se funde, como pocos, en los acontecimientos de toda índole que rodean el mundo que él describe, desdibujando en sus escritos las líneas rojas existentes entre obra y autor. Otra característica que hace atractiva la lectura de su producción literaria es que Houellebecq se ha encargado de insistir en utilizar a favor de su propia difusión su vida privada, y hacerla supuestamente pública en sus obras y en la divulgación que de sí mismo hace a través de medios de comunicación y de la Red. Por otra parte, los lectores activos (críticos literarios y escritores), como el propio Bernard Henri-Lévy en Francia, o Fernando Arrabal en España entre muchos otros, con la promoción directa que dedican a nuestro autor, nos permiten deducir que Houellebecq y su producción literaria no están pasando desapercibidos en los sistemas literarios francés y español, respectivamente, sino que están siendo objeto de análisis y estudio en ambos.
Entendemos por tanto que podemos considerar a nuestro autor como generador consolidado del canon francés y de los sistemas a los que llega su obra, así como de los modelos de realidad que presenta en la misma. Daremos cuenta de ellos a lo largo de esta tesis, en la que llevaremos a cabo asimismo un análisis de la recepción de la obra novelística de Michel Houellebecq en España a través de la crítica y acogida de la misma en el sistema literario español.
En cuanto a la metodología elegida para elaborar este trabajo, encuadramos el mismo dentro de ―la Teoría de las recepciones‖, ―la Teoría de los polisistemas‖, y ―los Estudios Culturales‖. Con ello esperamos abordar debidamente aspectos y elementos
interconectados entre sí, como la construcción del repertorio, la literatura traducida, el capital cultural y los factores y estrategias de recepción en relación con la obra novelística de Michel Houellebecq.
En lo que respecta a la bibliografía, teniendo en cuenta que tratamos una obra significativamente extensa, la hemos estructurado en diversos apartados con objeto de abordar mejor su alcance y facilitar asimismo su acceso. De tal modo, nos centramos inicialmente en las ―Obras de nuestro corpus‖, las novelas de Michel Houellebecq. Seguidamente abordamos ―Otras obras de M. Houellebecq‖. En relación directa con la metodología aplicada incluimos ―Estudios sobre recepción, polisistemas y estudios culturales‖. Incorporamos asimismo un apartado dedicado a ―Estudios sobre M. Houellebecq‖.
En cuanto al orden de tratamiento del trabajo, tras la presentación del autor y su obra en general, en la que incluimos la poesía y la obra ensayística al estar éstas en relación con las novelas (capítulo 1), abordaremos las cuestiones metodológicas (capítulo 2) y la exposición de los aspectos socioculturales presentes en sus novelas (capítulo 3). En los anexos al capítulo 3, agregamos asimismo las entrevistas que hemos realizado tanto en el ámbito editorial español como en otros destacados campos que atañen a los mencionados aspectos socioculturales presentes en las novelas de nuestro autor. Dada la envergadura del trabajo, hemos decidido seguir la ruta cronológica marcada por la agenda de llegada de sus respectivas novelas al sistema literario español, para dar cuenta del análisis crítico de las mismas, sus traducciones y adaptaciones (capítulo 4). En este último apartado desarrollamos, a su vez, la repercusión histórico-literaria del fenómeno Houellebecq en su conjunto. No se trata, única y simplemente, de abordar el estudio de una obra concreta de un autor ya fallecido, que por sí mismo no va a producir más documentación que la que haya desarrollado en vida, y sobre cuya obra otros autores sí producen o han producido investigaciones críticas. Se trata de procesar y estudiar la repercusión en el sistema de llegada de toda la prolífica y contundente producción literaria de un autor vivo, Michel Houellebecq, en la era internáutica- y las dificultades añadidas que suponen tanto el tratamiento global pormenorizado de su obra literaria completa, como el manejo, selección y análisis de la ingente cantidad de información que sobre autor y obra se genera tanto en publicaciones en papel como en la Red, y que el propio autor vivo difunde sobre sí mismo, al constituirse éste en un destacado objeto de autopromoción. No en vano se le reconoce en la actualidad como el autor francés vivo
más traducido del mundo.
A este respecto, quisiéramos incidir en la relevancia de internet en nuestros días como cauce divulgativo de la ciencia literaria. En un momento histórico en el que la mayor parte de las universidades españolas cuentan con un repositorio propio de obras publicadas en línea y en el que las publicaciones científicas más valoradas se publican en la red (como ejemplo, Çedille) y se miden por cuartiles en los que se valora la cantidad de visitas recibidas por esas publicaciones, resulta obsoleto, académicamente hablando, considerar que las publicaciones en línea no tienen el suficiente peso académico como para ser tomadas en serio y valoradas en la media de la trascendencia que realmente tienen. Por si estos argumentos no bastasen para justificar la relevancia de la Red como medio de difusión de la información cultural, habría que añadir que dos bibliotecas tan importantes como la BNF y la BNE, entre otras muchas bibliotecas nacionales a lo largo del planeta, así como museos de relieve internacional, llevan décadas informatizando sus fondos, como método para su mejor conservación al tiempo que para poder ofrecérselo a los visitantes, de manera virtual, de modo que tanto las asistencias in situ, como las visitas en línea han crecido considerablemente en las últimas décadas. Todo lo cual favorece el intercambio de información entre los investigadores, la búsqueda y el avance de las propias investigaciones. A este respecto, Virginia Collera recoge las palabras de Daniel Cassany en un artículo de septiembre de 2012:
Hasta hace poco los bibliotecarios han estado muy preocupados por el catálogo: conseguir fondos para la biblioteca, archivarlos, etiquetarlos con los sistemas universales idóneos. Y ahora, como Internet hace accesible toda la información, este trabajo ha perdido interés y su día a día está volcado en la atención al usuario, la formación, lo que se llama alfabetización informacional, es decir, el fomento de esa capacidad de entender en un mundo en el que es más complejo hacerlo porque estamos infoxicados. (Collera, 2012)
Buena muestra de esto es la biblioteca de la Universidad de Sevilla y el enfoque de 360 grados que ha dado en los últimos tiempos en lo que respecta la atención al usuario y a los investigadores, actualizándose continuamente en materia digital, y ofreciendo formaciones a sus lectores, de modo que éstos avancen en el conocimiento tecnológico de herramientas de estudio empírico al tiempo que lo hace su propio personal. La propia A.F.U.E (Asociación de Francesistas de la Universidad Española), como ejemplo de entidad científica universitaria sin ánimo de lucro, ha puesto recientemente a disposición de los investigadores en su página web un repositorio de tesis doctorales en abierto para facilitar el acceso y el intercambio empírico, uniéndose con este loable gesto a la
apertura en la labor de difusión investigadora al entorno científico del que es un notable exponente.
Nuestro autor es un escritor del siglo XXI y como tal ha tratado ampliamente la cuestión de la relevancia de las comunicaciones en línea en una novela entera como La posibilidad de una isla. Por nuestra parte, para recopilar la información que genera un autor vivo en este momento sincrónico de la literatura francesa, recurrir a la Red es no sólo obvio sino necesario. De ello han tomado nota sus propios editores y el propio autor, ya que, además de la mencionada novela, otros dos libros que recogemos en el apartado dedicado a obra ensayística, epistolar, filosófica, como son Interventions (1998), e Interventions 2: traces (2009), respectivamente, están construidos a base de publicaciones en su mayoría aparecidas en la prensa digital. Las publicaciones en libros electrónicos, frecuentemente nombrados con la denominación anglosajona E-Book, presentes actualmente en todas las universidades españolas, y entre las que se hayan publicadas buena parte de la obra de nuestro autor necesitan asimismo del uso de la Red para poder ser consultadas.
Sinceramente, creemos que a este respecto Hans Robert Hauss diría que es hora de quitarle el polvo a las estanterías, dado que la historia de la literatura no puede quedarse estancada en consideraciones de este tipo y ha de admitir la evidencia de la fluidez de la información, la rapidez y facilidad de acceso de la documentación publicada en la Red. A todo ello habría que sumar el beneficio de intercambio de datos, entre otras de las características que ponen de manifiesto la valía de este medio comunicativo, como en su día lo fueron el correo, los pergaminos y la imprenta. Todos estos avances comunicativos y tecnológicos han sido criticados por las sociedades que los han recibido en primicia, del mismo modo que con el tiempo han sido admitidos como facilitadores de las tareas comunicativas, y en el caso que nos ocupa, internet, de las tareas académicas e investigadoras. A este respecto, quisiéramos aludir a las palabras de Daniel Cassany, profesor e investigador de Análisis del Discurso de la Universidad Pompeu Fabra y autor de En_línea. Leer y escribir en la red (2012), que recogía la periodista Virginia Collera:
La lectura científica ha cambiado muchísimo. Yo hace veinte años leía revistas y libros. En cambio ahora esto es solo una parte, y no la más importante, de lo que hago. Cuando algo me interesa, lo primero es buscar el nombre del autor e ir a su blog, a YouTube, a Slideshare; los libros son complementarios. En cambio, leer literatura cambiará poco porque los autores principales van a seguir escribiendo libros y, en vez de leerlos en papel, los leeremos en un iPad, buscaremos una palabra en el diccionario o un topónimo en Wikipedia, subrayaremos o veremos qué personas han subrayado un determinado
fragmento. Hay un enriquecimiento, pero se sigue leyendo la misma obra. (Collera, 2012)
Dicho esto, en esta tesis, los investigadores encontrarán una bibliografía en la que las fuentes extraídas en línea serán numerosas, por las razones que ya hemos comentado y en las que no necesitamos redundar.
Con esto queremos dejar constancia de la tremenda dificultad que supone acotar la documentación aportada en este trabajo, y corroborar así la necesidad de establecer una línea de estudio que facilite lo más posible su seguimiento y posibilite, con ello, su mayor y mejor asimilación. De tal modo, este estudio podrá ser de utilidad a aquellos investigadores e investigadoras que decidan embarcarse en una tarea similar con éste u otros autores. El orden establecido para abordar este trabajo nos parece el más lógico en relación al tema que nos ocupa, ya que entendemos que el mismo aporta conclusiones notablemente destacadas en cuanto a la evolución que dicha recepción va a sufrir conforme la obra, así como el autor, vayan ganando peso en los sistemas literarios francés y español. Así, consideramos que este ordenamiento cronológico nos ofrece, como ningún otro, tanto a quienes hemos realizado esta tesis, como a los lectores-receptores de la misma, una ruta definitiva a seguir, con la que alcanzar con éxito las mencionadas conclusiones. En ella, de reescritura en reescritura, guiados por las normas preliminares (Toury, 1995:58), las normas de recepción (Even-Zohar, 2007-2011), y los preceptos de André Lefevere y el Giro Cultural (Cultural Turn), nuestro modelo de análisis estará enmarcado en la/s Teoría/s de la recepción, la Teoría de los Polisistemas y en Los Estudios Culturales, respectivamente.
CAPÍTULO 1. MICHEL HOUELLEBECQ
1.1. Presentación del autor.El título de un artículo publicado por La Vanguardia.com del 13 de junio de 2016, escrito por Óscar Caballero y titulado ―Houellebecq: de maldito a icono nacional‖, podría servir perfectamente para resumir la trayectoria del que la crítica empezó a catalogar como enfant terrible de las letras francesas, y que ahora, tras varios premios a sus espaldas, el exitoso Goncourt y el boom de su novela Sumisión, aparece reflejado en el campo internacional de las letras como uno de los destacados exponentes del sistema literario francés. La exposición de 2000 m2, organizada en el Palais de Tokyo de París entre el 23 de junio y el 11 de noviembre de 2016, es buena prueba del reconocimiento otorgado a este escritor, nacido en la Isla de La Reunión en 1956, y que es hoy, según reza en el citado artículo, ―el novelista francés vivo más traducido en el mundo‖. Un francés, sin embargo, que, entrevistado por Óscar Caballero con motivo de la citada exposición, confiesa sentirse más europeo que francés3 y ello, a pesar de su clara conciencia de las dificultades que asolan el continente:
En Calais fotografió una gran inscripción EUROPA, soporte de cemento carcomido. [Houellebecq]: ―Sólo con la carcoma sientes que Europa va mal‖ Un Carrefour. ―Europa, no lo sé. Carrefour está hecho para durar‖. (Caballero, 2016)
Sin embargo, no son pocas las ocasiones en que Michel Houellebecq, bastante dado a entrar en cuestiones políticas, ha manifestado no creer en el proyecto Europa. Su exilio voluntario a Irlanda y España respectivamente, con objeto de escapar de la polémica suscitada tras la publicación de Plataforma (2001) y probablemente también en busca de inspiración para sus escritos, no parecen haber generado en él un arraigo imperioso en nuestro continente más allá del que proporciona el recogimiento necesario para escribir lejos de los vaivenes mediáticos que generan sus propias declaraciones a la prensa francesa. Con ocasión de la publicación de la antología de poemas Configuration du dernier rivage, Michel Houellebecq vuelve a residir y a cotizar en Francia en 2013, momento en que el gobierno está reclamando a los artistas su aportación al erario
3Óscar Caballero, le pregunta por su condición de europeo: ―¿Se considera un autor europeo?
[Houellebecq:] Sí. Sólo en El mapa y el territorio soy un autor francés. Ese concepto del terruño es muy francés‖. (Caballero, 2016)
público.
Nuestro autor hace su entrada en la arena pública francesa con la indiscreción que le caracteriza, y se desmarca inmediatamente de su afinidad con los gobernantes del momento. Así lo recoge La Jornada el 6 de mayo de 2013:
¿Por qué ha regresado a Francia?
[Houellebecq:] No vuelvo porque apoye al gobierno. Vuelvo porque me he hecho mayor, necesito un seguro médico, confesó con su típico estilo. Pero también que él y su patria tienen algo en común: Me parezco a Francia, porque me quejo mucho. Francia no es el país de Europa al que peor le va, pero es un país con gente que tiene una predisposición a la depresión, a la que le gusta lamentarse. (La Jornada, 2013)
Ese gobierno, al que M. Houellebecq dice no apoyar es, como se sabe, el presidido por el socialista François Hollande, muy alejado ideológicamente de nuestro autor, que prefiere situarse en las filas del Frente Nacional de Marine Le Pen:
Acaba de salir en el país vecino un libro que se titula Memorias de otra Francia, en donde Gavin Bowd cuenta que antes de la publicación de Sumisión, Michel Houellebecqyale habría confesado al autor que él votaría a Marine Le Pen, y que él no considera el Frente Nacional como un partido de extrema derecha. Suena decepcionante, aunque tampoco tanto. En julio de este año, el escritor le contaba a El País que Francia es un país de derechas y que, de hecho, él prefiere un gobierno de derechas. (Rodríguez, 2016)
Las cuestiones políticas constituyen uno de los temas en los que tanto el escritor como sus personajes gustan de opinar e inmiscuirse con cierta asiduidad. Sorprende por ello la declaración de Michel Houellebecq, en un artículo de la Revista Arcadia del 19 de enero de 2017, de no querer volver a escribir sobre el asunto. Y nos preguntamos si será realmente capaz de abstenerse a pesar del trágico atentado a Charlie Hebdo, perpetrado el mismo día en que salía a la venta en Francia Soumission: ―El escritor, que no suele hacer declaraciones públicas, aseguró el martes 18 por la noche a la cadena France 2 que "dejará" de escribir libros con connotaciones políticas.‖ (Revista Arcadia, 2017). De hecho, en el mismo artículo:
Interrogado sobre la vida política en Francia, que este año celebrará elecciones presidenciales, el escritor aseguró que es abstencionista, recordando que "le gusta" Nicolas Sarkozy, el ex presidente conservador que intentó volver a presentarse este año, pero perdió en las primarias de su partido. (Revista Arcadia, 2017).
¿Significan estas declaraciones que no hablará de política en los libros pero sí en las entrevistas? Seguimos poniendo en duda que pueda contenerse ante tan suculenta
tinta para su tintero, y entendemos que, en tal caso, se perdería parte de la esencia del escritor. Acontecimientos como el acaecido el 7 de enero de 2015 podrían haberlo llevado a él y/o a sus editores a replantearse tal cuestión, sin embargo, no vemos cómo podría sobrevivir su pluma sin uno de sus temas fetiche. Sobre todo, porque la política se ve mezclada con otros temas de interés para M. Houellebecq, caso, por ejemplo, de la religión musulmana, presente en sus escritos e indefectiblemente unida, como sabemos, a la política, la cultura y la sociedad. Quizá se trate solamente de un Ramadán intelectual, hasta que las aguas se calmen, para pasar de nuevo luego a la acción con... pongamos por caso. ¿Y después de Trump…qué?
La organización jerárquica con la que Michel Houellebecq gusta de definir a sus personajes en relación con las escalas político-económicas y publicitarias que marcan el devenir de las sociedades contemporáneas, la utiliza el periodista Óscar Caballero con el fin de describir a nuestro autor dentro de esas mismas escalas de valores: ―Y en la distancia corta Houellebecq es perfil bajo, clase media y actitud dubitativa, como en sus libros‖ (Caballero, 2016). Consciente de que sus detractores pueden ser tantos como sus admiradores, M. Houellebecq rememora en las fotos expuestas en el Palais de Tokyo esa cínica mirada suya a la sociedad de la que forma parte y a la que ataca siempre que tiene ocasión, utilizando aquella máxima de que la mejor defensa es un buen ataque: ―al seguir vivo frustras al mundo que quiere destruirte‖ (Caballero, 2016). Este aparente perfil bajo social, con un supuesto pasado tormentoso, seguramente esconde de sí mismo más de lo que desvela, como muestran sus declaraciones a la entrevistadora de LaVanguardia.com, en su sección ―La contra‖, del 3 de octubre de 2012: ―No se crea mi biografía, he mentido mucho.‖ (Sanchís, 2012). De hecho, ésta es una cuestión a la que Houellebecq está continuamente sacándole jugo promocional, y no parece tener reparo en revelar determinados aspectos de su vida íntima, como lo hace, por ejemplo, en un escrito titulado « Mourir » publicado en su blog en 2005, donde achaca los estragos emocionales plasmados en su obra a las carencias afectivas de su madre hacia su persona:
20 août 2005. 3 heures du matin.
Je suis né en 1956 ou en 1958, je ne sais pas. Plus probablement en 1958. […] Lorsque j'étais bébé, ma mère ne m'a pas suffisamment bercé, caressé, cajolé ; elle n'a simplement pas été suffisamment tendre ; c'est tout, et ça explique le reste, et l'intégralité de ma personnalité à peu près, ses zones les plus douloureuses en tout cas… Aujourd'hui encore, lorsqu'une femme refuse de me toucher, de me caresser, j'en éprouve une souffrance atroce, intolérable ; c'est un déchirement, un effondrement, c'est si effrayant que j'ai toujours préféré, plutôt que de prendre le risque, renoncer à toute tentative de séduction. La douleur à ces moments est si violente que je ne peux même pas correctement la décrire ; elle dépasse toutes les douleurs morales, et la quasi-totalité des douleurs physiques que j'ai pu connaître par ailleurs ; j'ai l'impression à ces moments de mourir, d'être anéanti,
vraiment. Le phénomène est simple, rien ne me paraît plus simple à expliquer ni à interpréter; je crois aussi que c'est un mal inguérissable. (Houellebecq, 2005)
Esta experiencia traumática de la infancia, la corrobora su biógrafo no autorizado, Denis Demompion, en la biografía que publicó Maren Sell Editeurs el 26 de agosto de 2005, semanas antes del veredicto del Goncourt. También hace referencia al supuesto pasado tormentoso de M. Houellebecq el crítico Bruno Viard, cuando alude al paralelismo vital entre Houellebecq y Balzac, y evoca el carácter autobiográfico de Las Partículas elementales:
Le biographe de MH, Denis Demonpion, confirme le caractère largement autobiographique des Particules. MH fut confié à 5 mois à ses grands-mères, eut une demi-sœur dans la vraie vie, qu'il connut à peine, Catherine et fut pensionnaire au lycée de Meaux. Le triangle balzacien Honoré / Laure / Henry ne diffère pas du triangle houellebecquien Michel /Janine/Catherine ni du triangle romanesque Bruno/Janine / Michel. La différence, c'est qu'il n'y a pas de complexe de Caïn chez MH comme chez Balzac. MH s'est simplement désintéressé de sa demi-sœur Catherine, elle-même aussi délaissée que lui. Mais la ressemblance, c'est un terrible ressentiment envers la mère adultère et envers toute sa génération. La biographie de Denis Demonpion met vraiment mal à l'aise quand il évoque telle affreuse lettre de MH à sa mère [...] ou le désespoir de celle-ci après la parution des Particules où elle s'est reconnue, sous son nom de jeune fille, rentrée précipitamment de la Réunion, errant dans Paris à la recherche de son fils. (Viard, 2008: 97)
En el escrito titulado « Mourir », que acabamos de mencionar, redactado entre el 26 de febrero y el 24 de agosto de 2005, nuestro autor ofrece su versión personal de su propia biografía. Michel Houellebecq se halla exhausto tras la composición de La posibilidad de una isla. Denis Demonpion, periodista de Le Point, le propuso escribir una biografía, y M. Houellebecq no le hizo mucho caso por estar enfrascado en la escritura de la extensa novela:
24 août 2005. 6 heures du soir.
Lorsque l'individu m'a pour la première fois informé de son projet, j'ai d'abord eu l'idée d'écrire une brève autobiographie, de mon côté, quelque chose qui réglerait rapidement la question ; mais je n'avais pas du tout terminé « La possibilité d'une île»à l'époque, j'ai mis le dossier de côté.
Mon roman une fois terminé j'y ai repensé, vaguement, et je me suis vite rendu compte que l'exercice serait assez fastidieux. C'est alors qu'une idée m'est venue, que je continue à trouver éblouissante. Je laisserais Demorpion [sic] écrire sa biographie, enquêter, etc., puis il me remettrait son manuscrit terminé. Je le lirais, puis j'y rajouterais des notes de bas de page. Je n'interviendrais en aucune manière sur le texte de l'auteur, mais lui-meme s'engageait à un respect total pour mes notes. On obtiendrait au final un objet curieux, ne ressemblant à mon avis à rien de ce qui a pu être fait dans ce domaine.
réfléchir. J'ai alors envoyé un e-mail a Demorpion [sic] pour mieux lui expliquer mon idée ; comme il souhaitait absolument me rencontrer, je lui ai indiqué que son acceptation était le préalable à une rencontre, et la seule chose à mon avis qui puisse lui donner un sens. Après réflexion, il a refusé ; je trouve que c'est dommage. (Houellebecq, 2005)
Michel Houellebecq contraataca a Denis Demonpion, dejando claro que si se ha erigido en su biógrafo, en todo caso, no ha sido con su autorización, y lamenta la participación de todos aquellos que él creía sus amigos, y que han aportado testimonios al libro sin su consentimiento:
Par la suite, je me suis désintéressé du projet de Demorpion [sic]; il n'est pas du tout vrai que j'ai tenté de lui « mettre des bâtons dans les roues »; aux gens, très rares, qui m'ont consulté pour savoir s'ils devaient, ou non, témoigner, j'ai demandé de ne pas le faire ; mais je n'ai pris aucune initiative dans ce sens.
Il n'empeche qu'hier, en fin de soirée, quelqu'un qui avait lu cette biographie un peu avant les autres m'a téléphoné ; [...]
La seule chose que j'ai demandé à cette personne, c'est de me lire la liste des gens que Demorpion [sic] remerciait en fin d'ouvrage pour l'avoir aidé dans son « enquête non autorisée » ; […]Jamais plus je ne pourrai considérer comme un ami quelqu'un qui s'est permis de révéler, dans un ouvrage destiné à la publication, des faits appartenant à ma vie privée, et sur lesquels je n'avais pas souhaité, au moins jusqu'à présent, écrire moi-même. Je ne pactise pas avec les serviteurs de la transparence. Ma vie m'appartient. […]
Tous mes amis m'ont trahi; presque tous. Ecouter la lecture de cette liste au téléphone était un moment cruel ; il ne me reste plus, à l'heure actuelle, que très peu d'amis. (Houellebecq, 2005)
Houellebecq no solo tiene palabras de reproche hacia aquéllos que piensa le han traicionado, también las tiene de agradecimiento hacia quienes han guardado silencio, amores y amigos.
No es éste un espacio reservado a contar página por página el libro de Denis Demonpion: Houellebecq non autorisé. Enquête sur un phénomène(2005). De él extraemos solo fragmentos que hemos considerado cruciales para la carrera literaria de nuestro autor, que es, en definitiva, lo que aquí nos ocupa. Según su biógrafo no autorizado, tras la salida al mercado de Extension du domaine de la lutte, Michel Houellebecq propuso a su editor y descubridor, Maurice Nadeau, la publicación de un poemario que éste rechazó. Nuestro autor buscaba una nómina que finalmente le ofrecería Flammarion:
« Ça me paressait insuffisant, commente, acide, Maurice Nadeau. Quand on aime Michaux, Char, etc. je le soupçonne de m'avoir apporté ses mauvais poèmes pour être libre
d'aller ailleurs. Il avait besoin d'une rente que j'étais incapable de lui donner mais que pouvait lui assurer Flammarion. Il y a eu tromperie de sa part. » Flammarion récupère la mise. Il a signé un contrat pour Le sens du combat. (Demonpion, 2005: 188-189)
Entendemos que en ese momento de negociaciones con su editor puede estar una de las claves del despegue de nuestro autor hacia el Olimpo del sistema literario francés, y por extensión, al de todos aquellos sistemas en que se traduce su obra, como el nuestro. Michel Houellebecq cumple a la perfección su rol dual de productor y miembro del mercado. En su faceta de miembro del mercado está tratando de defender sus productos ante las editoriales, y sabe concretamente dónde quiere llegar. Maurice Nadeau lo ha descubierto como novelista, y lo ha lanzado a la arena del estrellato con Extension du domaine de la lutte (1994). Puede decirse que negándole la publicación de Le Sens du combat (1996), el editor lo pone directamente en el regazo de Flammarion. La potencia económica de esta editorial lo atrapa con esta primera publicación poética en 1996, y ahí se queda M. Houellebecq para echar raíces con cada una de sus novelas, salvo una pequeña escapada a Fayard, aspecto que ampliaremos en el capítulo 4.
En su relato «Mourir», Houellebecq insiste en el vacío existencial que le queda al escritor al finalizar una novela. Un texto al que puede llevar entregado años de su existencia, años que se han ido en un soplo de vida y que, sin embargo, cuando llega el momento de desprenderse del texto que ha sido su fundamental compañía durante todo ese tiempo, éste deja tras de sí un halo de desesperanza, soledad y abismo. ¿Ante qué? Ante la vuelta a la realidad cotidiana, al existir, al estar entre los otros, a la obligación de socializar y haber probablemente encontrado oxidadas las armas relacionales imprescindibles para hacerlo. Ante si, la nada:
26 février 2005. 11 heures du soir.
Je n'en peux plus. Je souffre trop. J'arrête. Je mets fin. Cette fois, je suis vraiment fatigué. Je n'y crois plus. Je ne souhaite faire de mal à personne.
Je ne publierai pas « Mourir ». [...] 16 août 2005. Midi.
Lorsque j'ai écrit les lignes qui précèdent, je venáis de terminer « La possibilité d'une île » ; j'avais envoyé le manuscrit à mon éditeur. Une période d'une intensité exceptionnelle venait de prendre fin ; ma vie, je le savais, allait maintenant me paraître vide.
Cela avait été, aussi, une période à peu près constamment douloureuse. Jamais je n'avais senti à quel point l'écriture d'un roman est une activité solitaire et pénible ; je crois, en réalité, que c'est l'activité la plus triste du monde. [...]
Quelques mois se sont écoulés depuis que j'ai terminé ce livre ; je les ai essentiellement consacrés aux modifications sur épreuves ; je n'ai donné le bon à tirer définitif que le 4 juillet. (Houellebecq, 2005)
He aquí las palabras que podrían justificar todo desplante, posible engreimiento y afán posterior de convertirse en fenómeno mediático de nuestro autor, que quizá no halle término medio entre el silencio sepulcral necesario para el retiro del creador y el ruido mediático del productor promotor de sí mismo ante los medios.
Podríamos decir que el relato «Mourir» sería una de esas excepciones en que nuestro autor muestra públicamente su faceta existencial más íntima. Por lo general, Michel Houellebecq parece querer desvincularse completamente de lo que es una constante en la reflexión de sus personajes:
[Houellebecq:] Raramente me cuestiono sobre la existencia. De hecho, no me pregunto más de lo que lo hace un perro. […] Me limito a describir lo que veo. […] Creo que nada me ha marcado especialmente. Soy un espectador. Es un poco excesivo decir que no me he comprometido con casi nada, pero es cierto. (Sanchís, 2012).
Al hablar de sí mismo M. Houellebecq prefiere jugar con los medios al vaivén constante de sus opiniones respecto a casi todo: ―Y he vuelto a mentir, en realidad encontrar tu lugar también tiene que ver con el dinero‖ (Sanchís, 2012). Tampoco esconde, con estas palabras, una de las temáticas constantes en sus novelas: la importancia del dinero en la sociedad contemporánea, y cómo la lucha por la obtención de posiciones sociales destacadas en las que media la moneda lleva a los individuos a desarrollar todo tipo de actividades, ya sean éstas consideradas lícitas o ilícitas. Así, sus personajes nos aclaran enseguida a qué clase social pertenecen, su nivel adquisitivo, su escala social dentro de la empresa en la que trabajan, o los proyectos empresariales en los que tienen pensado embarcarse, y los beneficios económicos que éstos les van a reportar. Todo esto acompañado de estudios de mercado, o estudio del entorno laboral en que se mueven y desarrollan sus actividades, como, por ejemplo, los tres protagonistas de Plataforma (2006k). Con todo ello, tanto en la ficción como en la realidad vemos a un Houellebecq muy consciente de la necesidad de tener en cuenta el lugar económico que uno ocupa en la sociedad contemporánea. La escala de valoración monetaria será, para sus personajes, una de esas jerarquías que sitúan a cada uno en su sitio, y le dejan claro a qué puede aspirar, con quién puede relacionarse y dónde puede y no puede estar. En definitiva, el dinero, hoy día, según lo vería nuestro autor, no admite medias tintas o líneas difusas. Quien lo tiene reina sobre el resto y comparte reinado con aquellos que también lo tienen, como François en Soumission (2015), aunque tenerlo suponga, en ocasiones, conocer ciertos límites relacionales con el resto de sus semejantes, y despierte
en sus poseedores actitudes humanas como la desconfianza, el aislamiento y la soledad, por reticencia a la mezcla con aquellos seres inferiores como el Daniel de La posibilidad de una isla (2005). Esa soledad final que aparece como acompañante fiel, y que lleva a sus personajes a desvanecerse en algún tipo de vacío y a desaparecer, acompañará sin embargo al escritor para alimentar su obra.
Aún así, el creador necesita de cuando en cuando abandonar la cueva platónica en la que desarrolla sus escritos y cambiar impresiones con su público receptor. En sus apariciones públicas, esquivo, escurridizo en las respuestas y cuestionador, nuestro autor capea el aluvión de preguntas referidas a su oficio, del mismo modo que las que apuntan a su persona. No oculta, sin embargo, la necesidad de todo artista de la complicidad de su público, así como el laborioso trabajo de construcción del texto, respondiendo a su doble faceta de elemento de la institución y del mercado. Así contesta a El Periódico.com en la sede del Institut Français de Barcelona, en septiembre de 2012, cuando viene a presentar la publicación bilingüe de Poesía:
Cuando se le pregunta ¿por qué escribe? asegura susurrante y dubitativo en su viejo registro honesto y maldito: «Porque soy vanidoso, porque busco los aplausos, porque es divertido armar la arquitectura de una novela. ¿Cuál es el sentido de todo esto? No estoy seguro». (El Periódico.com, 2012)
Houellebecq recurre a la escritura como una forma de terapia, que le ayuda a escapar de su dificultad personal para entender a la sociedad en la que habita y de la que no puede desembarazarse. Ante este mundo contemporáneo en el que vivimos y que es sencillamente detestable, nuestro autor adopta la postura de un agudo espectador, observando cual voyeur y con gran realismo el sentimiento trágico de la vida, de la existencia de los otros, esos a los que no alcanza a comprender. Así lo recoge Óscar Caballero:
[Houellebecq:] Ciertos lectores me dicen detestar el mundo. Yo intento ser neutral. Siempre pensé que para criticar el mundo basta con narrarlo de forma objetiva. Con eso alcanza. (Caballero, 2016)
Asimismo, Sanchís muestra la reflexión de Houellebecq sobre la relevancia de la soledad como espacio recreativo necesario en este mundo desenfrenado, superpoblado y no por ello exento de melancolía, del abandono de los otros. Sin embargo, nuestro autor ve en el retiro voluntario de la marabunta del vivir cotidiano actual una oportunidad para la filosofía. Pensar se ha quedado quizá sin un espacio imprescindible que ocupaba hasta
no hace tantas décadas un lugar preponderante, y que Michel Houellebecq reivindica como positivo entre tanta incomunicación e indefensión del individuo en su día a día social en el siglo XXI, dominado por la comunicación a través de los muros de las redes sociales:
[Houellebecq:] Siempre tuve muchas dificultades para encontrar mi lugar en la sociedad. Las resolví siendo escritor. [...] No pienso que el ser humano esté hecho para vivir una existencia solitaria; a pesar de ello no puede hacer nada, esa soledad existencial no es un defecto, es algo innato. […] Pero la soledad no me parece algo dramático, otorga una percepción fuerte de las cosas pero no necesariamente trágica (Sanchís, 2012).
A este respecto, Michel Houellebecq destaca asimismo la notable función de las religiones en la labor de asistencia y acompañamiento al ser humano en ese vacío insondable que representa el vivir cotidiano hacia el envejecimiento primero, y hacia la muerte después. El escritor aborda la necesidad de ese acompañamiento y la dificultad de hallar otras cuestiones que puedan -incluso en la civilización tecnológica en la que nos movemos con todo lo que se le presupone puede ofrecernos- ejercer la misma o similar función. Nuestro autor destaca la incapacidad de encontrarle sustitutos a la religión, y de lo que quizá haga tan suficiente y necesario el aferrarse a ella:
[Houellebecq:] Intentamos reemplazar eficazmente la idea de Dios, pero no hemos hallado nada que nos satisfaga. Insisto: no es un defecto, es una incompetencia. […] La muerte de los otros es lo más triste de la vida. A menudo lo que te cansa de vivir es precisamente eso: la muerte de los demás. No es original, pero es la verdad. (Sanchís, 2012)
Resultaría difícil desvincular la tristeza vital que denota este comentario de la que padecen fundamentalmente los personajes protagonistas masculinos de sus novelas. ¿En ese paso intermedio qué ha habido? ¿La nada? La edad adulta que actualmente debiera ser catalogada como la flor de la vida, dada la duración biológica de los seres humanos contemporáneos, que en algunos lugares del planeta incluso consiguen rebasar los 100 años, se pierde sin remedio en esta afirmación de M. Houellebecq. ¿Qué le está pasando al ser humano? ¿Y qué les está pasando concretamente a los hombres descritos en sus novelas, que no saben cómo abordar el envejecimiento?
Si sumamos este último comentario de Michel Houellebecq sobre Robert Combas, al siguiente, extraído de la entrevista de La Vanguardia.com, ¿qué nos queda entonces de la vida de M. Houellebecq que le pueda interesar a él mismo ¿Tan sólo la vejez? El aspecto omnipresente por excelencia en sus novelas:
[Houellebecq:] La infancia es un momento en el que la vida social cuenta muy poco. Campo y libros. [...] No creo que los recuerdos nos acompañen, son más bien un invento. La infancia se pierde, y en mi caso, definitivamente. (Sanchís, 2012)
En cuanto a la concepción del mundo, vista desde los supuesta y forzosamente divisibles puntos de vista masculinos y femeninos, nuestro autor parece querer encuadrarse en esa sección de hombres que creen en las doctrinas que promulgan libros como Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus (1992) del tejano John Gray. Un manual de uso para el modelo tradicional de mujer caduco y obsoleto, pero tremendamente útil para instructores del tradicionalismo más exacerbado, que estaría en total concordancia con lo que piensan los protagonistas masculinos de las novelas de M. Houellebecq:
[Houellebecq:] La mujer comunica por comunicar, el hombre comunica con un fin. La diferencia básica es que el hombre pregunta: "¿A qué hora volverás a casa?", y ella responde: "¿Pero me quieres?". Para el hombre, comunicar es intercambiar información utilizable; para la mujer es un masaje. (Sanchís, 2012)
Resulta curioso, o no, que en su ya citada exposición en el Palais de Tokio la sala dedicada al amor no estuviese dedicada a las mujeres, sino a su perro, Clément:
Se emociona frente a la sala 15 -«la más personal: dedicada a mi perro Clément»-, montada con su mujer entre el 2000 y el 2011. Es el lapso de la vida de Clément, cuyos recuerdos dividieron al separarse. Canta su amigo Iggy Pop: «La amistad del perro es sincera/ le da igual que seas guapo o feo. El amor absoluto». Diaporama de Marie Pierre y Michel, «obra esencial» para De Loisy. (Caballero, 2016)
Y es que el espacio «mujer» tiene reservada una sala dedicada en exclusiva al erotismo, campo en el que Houellebecq parece mostrarse más seguro que en el de los sentimientos y posibles pensamientos y concepción de la vida que pueda tener una mujer: «14 fotos mías de mujeres relacionadas con mi vida, más o menos desvestidas. Es mi sala erótica. Un erotismo sáfico, a veces». (Caballero, 2016)
A lo largo de estas páginas, hemos tratado de hacer un repaso del probable retrato real que pudiera constituir la persona de Michel Houellebecq. Para ello, hemos procurado desgranar trazos de su carácter, extraídos de las entrevistas seleccionadas y comentarios en los que el propio autor participa. En ellos, expone su pensamiento acerca de muchos de los aspectos que también aparecen reflejados tanto en las novelas objeto de nuestro estudio, como en el resto de su obra. Posible retrato real, dado que, como hemos podido
ver, las propias presentaciones que el autor hace de sí mismo mezclan la cara ficticia, que probablemente quiere ofrecer a los medios, con un plausible cuarto de realidad personal, con objeto, quizá, de mantener esa polémica sobre sí mismo en la que ya se ha convertido en todo un experto.
Completaremos este acercamiento a la figura de M. Houellebecq con la presentación que de él nos ofrece la web de Anagrama en su sección de autores:
Michel Houellebecq (1958) es poeta, ensayista y novelista, «la primera star literaria desde Sartre», según se escribió en Le Nouvel Observateur. Su primera novela,Ampliación del campo de batalla (1994), ganó el Premio Flore y fue muy bien recibidapor la crítica española: «Una mirada lacerante -aunque repleta de humor- sobre el vacío vital de este fin de siglo» (Xavi Ayén, La Vanguardia); «Magnífica novela. Si Kafka nos descubrió en sus relatos el seco cañamazo del siglo XX de la burocracia, Houellebecq nos muestra, con espléndido pulso literario, los entresijos oscuros del siglo XXI de la informática y la presunta liberación sexual» (Xavier Lloveras, El Periódico). En mayo de 1998 recibió el Premio Nacional de las Letras, otorgado por el Ministerio de Cultura francés. Su segunda novela, Las partículas elementales (Premio Novembre, Premio de los Lectores de Les Inrockuptibles y mejor libro del año según la revista Lire), fue muy celebrada y polémica, así como Plataforma. Obtuvo el Premio Goncourt con El mapa y el territorio, que se tradujo en 36 países, y ha abordado el espinoso tema de la islamización de la sociedad europea en Sumisión. Las cinco novelas han sido publicadas por Anagrama, al igual que
Lanzarote, El mundo como supermercado, Enemigos públicos (con Bernard-Henri Lévy),
Intervenciones y los libros de poemas Sobrevivir, El sentido de la lucha, La búsqueda de la felicidad y Renacimiento (reunidos en el tomo Poesía) y Configuración de la última orilla. Houellebecq ha sido galardonado también con los prestigiosos premios IMPAC (2002) y Schopenhauer (2004); en España recibió el Leteo (2005). (Anagrama, 2017)
1.2. La obra de Michel Houellebecq.
Antes de adentrarnos en la consideración de la obra novelística de Michel Houellebecq, corpus de nuestra tesis, dedicaremos las páginas que siguen a presentar su producción poética y ensayística que, como veremos, anuncia y contiene aspectos relevantes de sus novelas.
Antoine Jurga, en« Michel Houellebecq, auteur classique », reconoce que actualmente, a pesar de los reconocimientos obtenidos por nuestro autor, éste sigue siendo un escollo para su tratamiento en la universidad francesa. Al tiempo, declara la valía de la obra de Michel Houellebecq por encima de apoyos mediáticos en prensa y lanzamientos de tiradas millonarias de ejemplares:
Reste attaché à la réception de la littérature de Michel Houellebeq un soupçon qui invaliderait la littéralité de son œuvre, ou qui stipulerait un degré moindre en raison de tirages importants. Une diffusion très large induirait ainsi une moindre qualité. Demeure également un embarras face aux thèmes abordés (tourisme sexuel, clonage, sectes,
cynisme économique, solitude, religion, loosers contre le monde, pornographie...). L'université française rechigne encore aujourd'hui à aborder sa littérature. Michel Houellebecq, au contraire des colporteurs du raffut médiatique, octroie, depuis un quart de siècle, une véritable proposition littéraire, dont la qualité est certes variable, mais qui contient des romans, des recueils de poésie, des ouvrages théoriques…marquants. Il est un écrivain du contemporain pour des raisons qui dépassent amplement les aspects éditorial et conjoncturel. (Jurga,2017: 18-19)
1.2.1. Obra Poética.
Buena parte de la obra poética de Michel Houellebecq, respondiendo a la vocación primera de nuestro autor, ha sido creada antes que las novelas4. Así lo señala en efecto Françoise Siri en su artículo « Michel Houellebecq « Poésie », en el que se hace también referencia a los primeros contactos de Michel Houellebecq con el mundo de la edición literaria:
―Son œuvre littéraire commence par la poésie. A vingt ans, il se lie d'amitié avec Michel Bulteau qui publie ses premiers poèmes. Les revues ne tardent pas à l'accueillir, comme
« Poésie 1 », ou il bénéficie du soutien immédiat de Lionel Ray et de Jean Orizet ». (Siri, 2012)
La poursuite du bonheur (Paris, Éditions de la Différence, 1991)
El libro de poemas más antiguo de Michel Houellebecq es La poursuite du bonheur publicado en 1991 por Éditions de la Différence.
La Peau (Paris, Céphéides, 1995) La Ville (Paris, Céphéides, 1996)
Son numerosos los libros de poemas que M. Houellebecq ha escrito hasta la fecha. Antes de trabajar con editoriales tan conocidas como Flammarion o Gallimard, publica poemarios con otros sellos menos populares. Tal es el caso de dos libros de poemas impresos en 1995 y 1996, respectivamente, titulados La Peau y La Ville. Se trata de dos libros artísticos, en los que Michel Houellebecq -por aquél entonces premio Tristan Tzara 1992 por La poursuite du bonheur- pone la poesía, y Sarah Wiame las
4El poeta no abandona su gusto por este tipo de expresión ni siquiera cuando concentra su pluma en la narración novelística y así, de cuando en cuando, veremos algunos versos insertados en la trama de las novelas. Podemos ver ejemplos en La posibilidad de una isla cuando los clones quieren expresar esos sentimientos que, se supone, no tienen o no deben tener, así como en Sumisión, a la hora de introducir alusiones a la religión.
ilustraciones. Ambos libros verán la luz bajo el sello Céphéides, creado en 1995 por la propia pintora-diseñadora y dedicado a publicar libros de artista originales, en ediciones limitadas sobre poemas de autores contemporáneos.
Si bien han tenido mayor trascendencia los tres libros de poemas que comentamos a continuación, quizá por el mayor eco que podían darle editoriales económicamente más potentes como Éditions de la Différence y Flammarion, respectivamente.
La poursuite du bonheur (Éditions de la Différence, Paris, 1991), Le sens du combat(Paris, Flammarion, 1996), Renaissance (Paris, Flammarion, 1999).
El premiado La poursuite du bonheur y la negativa de Maurice Nadeau a publicar los poemas de nuestro autor, como ya hemos comentado en el apartado 1.1., parecen animar a la editorial Flammarion a editar Le sens du combat (1996) y Renaissance (1999), respectivamente.
Los aspectos que encontramos desarrollados luego en sus novelas, verán su luz primigenia en los versos de estos poemarios: naturaleza hostil o ridiculizada, ya sea esta ciudadana o campestre, seres humanos prácticamente desprovistos de sentimiento, colmados de tedio, soledad, incapacidad comunicativa, al tiempo que fuertemente apegados al consumo.
La naturaleza no es la amiga del hombre, sino más bien el peor de sus fantasmas. El entorno hostil de la banlieue no deja tregua para fantasear con cuentos pastoriles para burguesitos residentes o adeptos compradores de l'Avenue Montaigne, como lo expresa nuestro autor en estos versos sacados del poema «Vacances », de La poursuite du bonheur, que recopilamos de la antología Houellebecq 1999-2000:
Au-delà de ces maisons blanches, Il y a un autre univers
Quelque chose en moi se déclenche, J'ai besoin d'un autre univers. La présence des HLM,
L'hypertrophie de moi qui saigne Il faudrait un monde où l'on aime, Un océan où l'on se baigne. Pas de ces embryons de piscines