MANUAL PRÁCTICO DEL FOCUSING
DE GENDLIN
BIBLIOTECA DE PSICOLOGÍA DESCLÉE DE BROUWER
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Depósito Legal: BI-721/07 Impresión: RGM, S.A. - Bilbao
con nuestro profundo agradecimiento
por su persona y por su obra.
Instituto Español
de Focusing. Madrid.
Presentación, por Carlos Alemany ... 13
I. ARTÍCULOS:
BASES PARA COMPRENDER EL MODELO DE GENDLIN
1. De la psicoterapia experiencial al Focusing: historia evolutiva, contenidos y aplicaciones ... 21
Carlos Alemany
2. Guía para pensar desde el borde [TAE = PDB] ... 57
Enrique Aguilar
3. Carl Rogers y Eugene T. Gendlin: la relación que configuró un paradigma ... 79
Tomeu Barceló
4. W. James, Focusing y Gestalt: tres formas coincidentes de plantear el experienciar ... 129
Ana Gimeno-Bayón
5. Entre Gendlin y Greenberg: persona y cambio vivencial en Psicoterapia Experiencial y de Proceso ... 167
II. TALLERES PRÁCTICOS Y APLICACIONES
1. Cómo utilizar Focusing desde la cualidad positiva ... 215
Carlos Alemany
2. Focusing y empatía ... 223
Tomeu Barceló
3. El poder de Focusing para transformar el “background feeling” 239
Isabel Gascón.
4. Focusing y el crítico interno ... 249
Olga Castanyer.
5. Interpretación de los sueños desde Focusing ... 263
Elena Frezza
6. Focusing y elaboración de procesos de duelo ... 281
Rosa Martinez
7. Focusing y la toma de decisiones ... 295
Ana Gimeno-Bayón
8. Focusing: un recurso valioso para prevenir y trabajar el estrés 309
Isabel Gascón.
9. Focusing y Espiritualidad ... 329
Luis López y Mariano Gastalver.
10. Focusing en movimiento con Chikung CFQ ... 355
Irene Salido
11. Focusing y música ... 371
Luis López
12. Focusing por escrito ... 387
Carlos Alemany
13. Focusing y la respiración consciente ... 395
14. Focusing realizado por niños ... 423
Carmen P. Carrizosa y Mª Ángeles González Pascual 15. Focusing es más poderoso con imágenes... 433
Carlos Alemany III. APÉNDICES 1. Para guiar en Focusing ... 447
Guía básica de Eugene Gendlin ... 447
Guía básica, Isabel Gascón... 452
Guía ampliada, Carlos Alemany ... 454
Guía para despejar un espacio, Carlos Alemany ... 461
2. Bibliografía de referencia ... 465
3. Ediciones Internacionales del libro “Focusing” de Gendlin .... 471 4. Para más información: Institutos de formación y páginas web 475
Una vez que la persona ha descubierto esta fuente interna, el sujeto ya no puede ser suplantado por alguien o algo distinto,
porque percibe con gran claridad que ningún otro puede conocer mejor la propia vida de uno así como los pasos de su posterior evolución. Uno está abierto a toda clase de aprendizajes, pero la evaluación última, siempre procede de dentro.
Eugene Gendlin (1982)
Eugene Gendlin cumplió el día de Nochebuena del 2006 exac-tamente 80 años de edad. Había nacido en ese día en Viena en 1926. Ha tenido –y sigue teniendo, porque está muy en activo– toda una vida dedicada a la filosofía, la psicoterapia, la docencia y la investi-gación.
A lo largo y lo ancho del mundo su semilla, más de 200 ítems bibliográficos entre libros y artículos, ha ido germinando y se va
expandiendo más y más, con más amplitud, con mayor profundidad, con mejor eficacia. Por poner sólo un ejemplo de los 1.500 trainers formados en todo el mundo por The Focusing Institute, primero en Chicago y ahora en Nueva York, más de 60 son de Japón, donde a Gendlin en 1979 le decían que “Focusing era congénito con su pro-pia cultura”. En EE.UU y Canadá, en Centroeuropa, Gran Bretaña, Islandia, Italia y España, en los países del Este, Grecia y Turquía, en la India, y Afganistán y más recientemente en Iberoamérica, en todos estos sitios, cuando nos juntamos en los congresos internacio-nales anuales podemos constatar que hablamos en distintas lenguas pero el mismo lenguaje. Y ésta es una experiencia muy enriquece-dora. Hablamos el lenguaje que nos ha enseñado Gendlin con sus aportaciones por construir una Psicología Experiencial y por su magnífica aportación de Focusing, como herramienta terapéutica y buque insignia de toda la flota.
Conocí a Eugene Gendlin en aquel verano del 80... Tuve la suerte de asistir en Chicago al primer congreso internacional para forma-dores de Focusing con gente venida de EE.UU y Canadá, México, Suecia, Holanda, Sudáfrica, España, etc. Fueron unos 15 días inten-sos y gozointen-sos de formación. Allí estaba Gendlin con todo su equipo de 10 colaboradores y expertos, desentrañando todo el núcleo de Focusing y su uso en la psicoterapia. Gendlin tenía entonces 55 años. Enjuto, jovial, informal, empático, sugerente, de risa amplia y sonora, profundo y cercano. Había estado trabajando 13 años con Carl Rogers, primero de discípulo y luego de colega y me pareció entonces, y lo confirmo ahora, que Eugene Gendlin mismo era un ejemplo vivo de empatía, aceptación incondicional y congruencia.
Cuando regresé a España me traje conmigo su libro Focusing que acababa de aparecer en EE.UU. el año anterior. Nosotros lo traduji-mos con el subtítulo de “Proceso y técnica del enfoque corporal”. La primera edición apareció en Mensajero, Bilbao, 1983 y ahora esta-mos en la 6ª edición del 2002. En el mismo 1983 aparecían también las traducciones al holandés, alemán, francés y japonés. Luego se han sucedido las otras a otros idiomas de las que damos cuenta en uno de los apéndices finales.
Llevo en España más de 25 años usando el modelo terapéutico de la psicoterapia experiencial en mi propio trabajo como psicoterapeu-ta y psicoterapeu-también en la docencia y en la investigación, así como en cursos de divulgación.
En concreto, en los últimos 10 años todas las promociones que han realizado el master en psicoterapia individual y de grupo que la Universidad de Comillas imparte junto con y en la sede de la Asocia-ción de psicoterapeutas “Laureano Cuesta”, todos ellos, decimos en su segundo curso han estudiado a fondo tanto en sus aspectos teóri-cos como en su uso en la práctica terapéutica el modelo de Gendlin tanto en sus aspectos conceptuales y teóricos como en sus aplicacio-nes vivenciales y terapéuticas. Pues bien, toda esta labor se ha ido consolidando hasta fundar el año pasado nuestro Instituto Español de Focusing. Ahí están encuadradas todas las personas españolas que pertenecen al instituto central en Nueva York.
Todos estos años transcurridos han sido años bonitos, de lenta maduración del proceso y del producto. Por eso ahora queremos y podemos brindar este fruto ya maduro, este libro, a la comunidad internacional del mundo de Focusing en general y a los de habla española en particular, donde actualmente está en constante expan-sión en Argentina, Chile, México, Colombia, Costa Rica, Venezuela, Guatemala, etcétera.
El libro que presentamos tiene 3 partes. La primera consta de 5 artí-culos de fondo que representan una base para comprender mejor el modelo de Gendlin. El primero, escrito por mi, trata de ofrecer la his-toria evolutiva, contenidos y aplicaciones de la Psicoterapia Experien-cial hasta el uso de Focusing en particular, desentrañando su uso, res-pondiendo a las preguntas que nos suelen hacer, y viendo las aplicacio-nes que tiene tanto para terapeutas como para el crecimiento personal. Esta evolución comienza en la década de los 60 y llega hasta ahora.
En el segundo artículo Enrique Aguilar nos presenta el último producto de Gendlin, el que está ensayando y enseñando ahora y que él y sus colaboradores lo viven como una aventura apasionante. Allí se llama el TAE (Thinking at the Edge) que se ha traducido en lengua castellana como “Pensando desde el borde” (PDB).
En el tercer artículo Tomeu Barceló diserta sobre las profundas relaciones personales y conceptuales entre Rogers y Gendlin y cómo se pueden ver sus respectivas orientaciones, todas bajo el paraguas del enfoque centrado en la persona.
Gendlin recalca, muy especialmente en su último libro, que Focu-sing se combina con cualquier tipo de terapia y siempre la fecunda. Para mostrar esto hemos escogido en cuarto lugar el ejemplo de Fo-cusing y Gestalt que Ana Gimeno complementa muy bien con la aportación de W. James.
Y en quinto lugar Ciro Caro nos introduce en el aquí y ahora actual: “entre Gendlin y Greenberg”. Curiosamente si entre Rogers y Gendlin había una diferencia aproximada de 20 años de edad, la mis-ma diferencia generacional se da entre estos dos últimos. El autor de este trabajo pone de relieve las semejanzas y diferencias de ambos modelos, un tema de palpitante actualidad en los foros profesionales, que nos abre el camino a los pasos inmediatos por donde están cami-nando éstas y otras orientaciones psicoterapéuticas.
Tras estos 5 artículos de fondo viene en segundo lugar las apli-caciones de Focusing. En estos 25 años han surgido nuevos cam-pos de interés, con una gran amplitud de miras y de interesantes resultados. Los 15 talleres prácticos tratan de abrir al estudioso de la técnica posibles campos de utilización tal como ya se están dan-do. Los trabajos están escritos por trainers españoles diplomados por el Instituto de Nueva York y agradecemos también la colabo-ración sobre la interesante aplicación al mundo de los sueños que le fue solicitada a Elena Frezza, la introductora de Focusing en Argentina.
Finalmente el libro termina con un amplio apéndice:
1) Para guiar en Focusing, donde se aportan 4 modelos distintos de posibles guías
2) Bibliografía actualizada
3) Ediciones internacionales del libro Focusing de Gendlin. 4) Para más información: Institutos de formación con sus
Quiero agradecer a todos los colaboradores de este libro, miem-bros del Instituto Español de Focusing, que desde su experiencia y su profesionalidad aportan la manera en la que enseñan Focusing y sus aplicaciones, como se puede ver en la lectura del libro.
Dr. Carlos Alemany Briz Departamento de Psicología Universidad Pontificia Comillas. Madrid Coordinador nacional de Focusing en España.
A
:
BASES PARA COMPRENDER
EL MODELO DE GENDLIN
1. Introducción: las terapias corporales1
La psicoterapia contemporánea, desde los inicios del Psicoanálisis, ha sido eminentemente verbal. La palabra era el vehículo para traer a la vivencia los recuerdos o expresar emociones. El terapeuta uti-lizaba también la palabra para interpretar (Psicoanálisis), para dar instrucciones sobre cómo crear situaciones de nuevo aprendizaje (Terapia de Conducta), para trabajar con imágenes guiadas (en la Terapia Cognitiva o en el Ensueño Dirigido) o para formular el refle-jo de un sentimiento (en la Terapia Centrada en la Persona).
La década de los 70 supuso una recuperación del cuerpo para la Psicología y también para la Psicoterapia. Eso no quiere decir que no hubiera habido antes importantes precursores de lo que hoy llama-mos terapias corporales, pero el cuerpo, desde la comunicación no verbal, a la importancia del tacto en las relaciones interpersonales, desde los grupos de sensibility training a la utilización ‘de masajes y
al Focusing: historia evolutiva,
contenidos y aplicaciones
Carlos Alemany Briz*
1
1. Cfr. Las terapias corporales. En Roji, B. y Saúl, L.A. (2005), Introducción a las
psi-coterapias experienciales y constructivistas. Madrid: Editorial de la UNED, pp. 203 y ss.
* Departamento de Psicología.
Universidad Pontificia Comillas de Madrid.
todo el amplio mundo de la sensorialidad, aparecía como una asigna-tura pendiente que en aquella década era recuperada. El intento fue más profundo de lo que parecía, porque se quería incidir también en la Psicoterapia como práctica y en la correspondiente investigación.
Efectivamente, aunque algunos pioneros habían hecho serios in-tentos de integrar el cuerpo en la Psicoterapia, ha sido en estos últi-mos treinta años cuando diversas orientaciones han asumido que el cuerpo es el elemento central de la terapia. Podríamos resumirlo en un eslogan común a todas ellas: “Más allá de la palabra está el cuer-po. Y, más aquí de la palabra, también está el cuerpo”. Todas ellas tie-nen una teoría de la personalidad y del cambio terapéutico, pero siempre con el cuerpo vivenciado y analizado como punto de refe-rencia del quehacer terapéutico.
Entre estas terapias corporales ocupan un lugar preferente la Vegetoterapia de W. Reich; al Análisis Corporal de la Relación de A. Lapierre; la Bioenergética con A. Lowen, J. Pierrakos y S. Keleman; la Gestalt con F. Perls; la Psicoterapia Experiencial y Focusing de E. Gendlin; el Psicoanálisis Dinámico de J. Sarkisoff; el Psicodrama de J. Moreno, etcétera.
En España los terapeutas corporales hemos creado en 1994 la Asociación Española de Psico-Somatoterapeutas, reconocida por la FEAP, que ha tenido ya una serie de jornadas anuales muy fructífe-ras, de diálogo entre estas corrientes terapéuticas. Hay otras técnicas corporales, por ejemplo todas las relacionadas con los masajes o la osteopatía, que las consideramos más sólo como técnicas que como orientaciones terapéuticas propiamente dichas, porque les falta la teoría de la personalidad, la del cambio terapéutico, y la concepción terapéutica y porque no suele haber apenas investigación sobre ellas.
“El cuerpo vivido y analizado” fue el título que pusimos a las IV Jornadas Españolas celebradas en Madrid en 1995 (Alemany y García; 1996)2y que fueron inauguradas con una magnífica ponencia
por el profesor Laín Entralgo. El cuerpo del que allí tratamos, y la
2. Alemany, C. y García, V., eds. (1996) El cuerpo vivenciado y analizado. Bilbao: Desclée De Brouwer.
demostración en los respectivos talleres, era un cuerpo “vivido”, vivenciado, que deja un determinado sabor, una huella o una herida que tarda en cicatrizarse. Pero al mismo tiempo se trataba de un cuerpo “analizado” porque lo que surge desde él, las emociones expresadas o contenidas eran objeto de análisis posterior para obte-ner algo de su significatividad corporal en términos terapéuticos.
Las Jornadas organizadas por la sección de Psicoterapias cor-porales y emocionales de la FEAP sobre terapias corcor-porales en Madrid en noviembre del 2006 tuvieron como título “Cuerpo, ener-gía y conciencia” y fue una ocasión para exponer, debatir y contras-tar estos diferentes enfoques terapéuticos que tienen al cuerpo como el referente fundamental de su terapia.
Bien es verdad que “lo corporal” tiene hoy en día distintas apro-ximaciones: las más genuinas y las más ambiguas, las dualistas y las holistas, las que le vuelven a dar un acertado protagonismo y las que lo potencian hasta un narcisismo que termina siendo reduccionista de la persona. Pero también es verdad que en estos últimos años nos encontramos con un trabajo bien hecho respecto al cuerpo y lo cor-poral como objeto de estudio, de análisis y de comunicación y como la referencia focal y primordial de determinadas líneas del trabajo terapéutico.
Es interesante también señalar la actitud abierta y dialogante entre las diversas teorías y técnicas terapéuticas corporales que hemos señalado anteriormente, las cuales buscan no la pura prevalencia, y menos la competitividad a ultranza, sino el dar una explicación plau-sible a lo que nos acontece en el cuerpo, como resonancia de la expe-riencia cotidiana, más o menos problemáticamente vivida.
Si algo queda claro en estos momentos es que no hay un cuerpo sólo: hay muchos cuerpos, tantos cuantos distinguen y sub-distin-guen los autores y las teorías aludidas más arriba. Y es que nuestro cuerpo, como tanto insistió en aquellas Jornadas el profesor Laín Entralgo, es tan real como simbólico y por ello puede uno adentrar-se en su estudio de muchas maneras y desde diferentes ópticas.
Pero por otra parte, también está a la vista de todos que este para-guas de las terapias corporales actualmente existente, ha potenciado
grandemente el acercamiento tradicional a las psicoterapias. Eugene Gendlin y su flamante y nueva, en aquellas témporas, psicoterapia experiencial, tendrá al cuerpo como su referente fundamental. Todo sucede en el cuerpo, todo se comprueba en el cuerpo. Dejamos para más adelante el verificar cómo se hace esto, a partir de la teoría de la personalidad y del cambio terapéutico en que se sustenta.
2. ¿Quién es Gendlin?
Eugene Gendlin nació en Viena en el 24 de diciembre de 1926. Por tanto el día de Nochebuena del 2006 cumplió 80 años. En sus prime-ros años de la infancia y adolescencia sufrió un importante trauma porque a los 13 años se exilió con toda su familia a EE.UU. para evi-tar la persecución de los nazis, pues la familia era de origen judío.
El joven Gendlin siempre quiso ser filósofo y para ello realizó los estudios correspondientes en la Universidad de Chicago. Al ser el ale-mán su lengua materna pudo profundizar en la filosofía existencia-lista del momento, especialmente en Heiddeger y en la Fenomeno-logía de Husserl, de forma que pudo apreciar directamente todo su valor cuando puedes estudiar a los autores en su misma lengua ori-ginal, en este caso el alemán.
Conoció a Rogers en uno de los cursos de doctorado que hizo con él en Chicago, donde a la sazón Carl Rogers era el Director del Centro de Counseling de la universidad. Le interesó mucho la investigación rogeriana de aquel momento sobre la fenomenología de las emocio-nes, así como sobre la congruencia y la empatía.
Al concluir sus estudios de Filosofía se encontraba trabajando al mismo tiempo con Rogers en psicoterapia, y la unión de ambas voca-ciones, filósofo y psicoterapeuta, quedará como algo que seguirá cul-tivando hasta hoy.
El joven doctorando Gendlin quería resolver una pregunta filosófi-ca fundamental: ¿cómo se crean los signififilosófi-cados? ¿Por qué unas expe-riencias terminan siendo significativas y otras no? Hizo un repaso a las diversas propuestas filosóficas del momento y a partir de ahí comenzó a desarrollar su propia teoría del “experiencing” o flujo de
experiencias. Gendlin señala que este experienciar tiene una serie de características: es la capacidad de tener experiencias y al mismo tiem-po lo que tiem-posibilita el despliegue de las experiencias en nuevos y cam-biantes significados; es corpóreo, nos podemos referir a él de una manera directa; es preverbal y es fuente inagotable de significados.
Gendlin (1962) afirma:
“Hasta ahora se asumió que el significado reside en el expe-riencing sentido y que la lógica no hace más que distorsionar-lo o que éste reside en la lógica y el sentimiento, por tanto, no es más que un caos que hay que evitar. Esto no es cierto. El sig-nificado se forma de la interacción entre el experiencing y algo que funciona como símbolo”.3
Gendlin con ello retraducía el término más filosófico de “existen-cia”, en el más psicológico de “experiencia” e identificaba este fluir de experiencias como algo característico y que expresaba de forma más concreta lo que Rogers pretendía decir al hablar de qué era la con-gruencia.
3. La psicoterapia experiencial de Gendlin
3.1. De la filosofía existencial a la psicoterapia existencial
Eugene Gendlin fue quien revisó las bases filosóficas de aquel momento de una manera teóricamente sistematizada. Gendlin estu-dió y bebió en las fuentes de los filósofos existenciales y fenomenoló-gicos tales como Kirkegaard, Dilthey, Husserl, Heidegger, Buber, Sartre, y Merleau-Ponty, entre otros, y alude a ellos como los precur-sores y fundamentos de su filosofía existencial. La formulación de su meta-teoría experiencial de la psicoterapia está construida sobre esta estructura filosófica (Iberg, 1984).
La filosofía existencial dio lugar en primer lugar a la psicoterapia existencial.
3. Gendlin, E.T., (1962) Experiencing and the creation of meaning. Nueva York: Mc. Millan.
3.1.1. El papel del terapeuta en la terapia existencial
El punto de partida, común a todos estos terapeutas existenciales era:
Una concepción del ser humano como:
• un ser emergente, en devenir, en proceso (experiencia del pro-ceso)
• este ser existe en un mundo de significados (experiencia de los significados)
• este es un ser real, concreto, único con experiencia irrepetible en el presente. Es-la-persona-que-existe.
• Es un ser capaz de elegir, de asumir responsabilidades, de tomar decisiones
Y una concepción de la terapia era como: • Un proceso de libertad:
Que sabe asumir el pasado
Que toma conciencia de lo situacional, lo determinado, “las cir-cunstancias”
Que es capaz de liberarse de determinismos, y abrir el campo de lo elegible “el hombre es libertad”, dirán.
Que pueden ayudar a preparar la elección desde dentro. • Como un proceso de relación:
La persona humana es un ser real en la relación.
Es la existencia de un “sujeto”, de un tú, con el que puedo tener un proceso empático (de sujeto a sujeto, de persona a persona).
• Como un proceso presente:
La existencia se está viviendo y simbolizando ahora con determi-nados matices.
Se da una inmediatez de la experiencia simbolizada.
Hay que atender a las sensaciones, los sentimientos, las vivencias como la resonancia básica de la experiencia.
En definitiva, los grandes temas de la filosofía existencial: el ser y la existencia, la angustia y la nada, la responsabilidad y la libertad, la capacidad de elegir, la muerte y la vida todos ellos impactaron no sólo filosóficamente sino que harán escuela dentro de la psico-logía de entonces. Podemos destacar nombres como L. Binswanger, que desarrolló el “Daseinanalyse”, que se puede traducir como aná-lisis existencial; Rollo May, que es el fundador de la psicoterapia existencial en América y cuyo libro más conocido es El hombre en
busca de si mismo y que acentuó el ser capaz de afrontar
directa-mente las propias responsabilidades hacia la vida personal y los retos escondidos en lo que a primera vista parece angustia; y Víctor Frankl, cuyo centenario del nacimiento hemos celebrado ahora y cuyo libro El hombre en busca de sí mismo ha sido catalogado como uno de los libros más influyentes en la cultura mundial del siglo XX. Su logoterapia está actualmente en plena expansión y goza de plena actualidad4.
La filosofía existencial, afirmará Gendlin, comienza allí donde los existencialistas concluyen, sobre todo en torno al problema de cómo los símbolos se relacionan o basan se relacionan o basan en la expe-riencia concreta.5
3.2. Bases y desarrollo histórico de la psicoterapia experiencial
Influido por el existencialismo y habida cuenta de la influencia de este en la psicoterapia existencial, Gendlin lo reformulará de for-ma nueva creando la terapia experiencial6. Ésta no es una simple
orientación o escuela teórica de psicoterapia, sino una forma
siste-4. Frankl, V., (2004) El hombre en busca de sentido. Barcelona: Herder. Noblejas, M.A. (2000) Palabras para una vida con sentido. Bilbao: Desclée De Brouwer.
5. Todos este panorama de los contenidos de la terapia existencial ha sido muy bien tratado por: Yalom, J. (1984) Psicoterapia Existencial. Barcelona: Herder.
6. Para ver todo este recorrido recomendamos el artículo clave de E.T. Gendlin (1996) Existentialism and Experiential Psychotherapy, traducido en: Alemany, C. (1997) La psicoterapia experiencial y Focusing. La aportación de E. Gendlin. Bilbao: Desclée De Brouwer, pp. 31-56.
mática de hacer terapia diseñada para hacer operativa cualquier teoría o variedad de teorías de personalidad y terapia. La terapia experiencial describe cómo usar de forma más efectiva una teoría sobre la interacción psicoterapéutica con clientes o pacientes. En ese sentido la terapia experiencial es una meta-teoría, más que una teoría entre las muchas que ordenan la información de la perso-nalidad humana.
Una descripción simplificada de este modo de practicar la terapia es la siguiente: cualquier intervención o respuesta que hace el tera-peuta es referida en términos de cambio concreto e inmediato efec-tuado sobre la sensación-sentida corporal presente del cliente en ese tema. (Gendlin crea un neologismo para designarla: felt-sense).
Si ese cambio no se da ni el cliente lo experimenta, la interven-ción es vista como fallida en lo que se refiere a tener un efecto expe-riencial, y por tanto sin tener ninguna utilidad terapéutica.
Tales efectos de cambio concretos son considerados como crite-rios evaluativos independientes de la teoría que motivó la respuesta del terapeuta.
Se han encontrado referencias a esta forma experiencial de hacer terapia en los trabajos de Freud, Rank, Ferenzy, Reich, From, Sulli-van, pero principalmente en Carl Rogers, en Eugene Gendlin y en Leslie Greenberg. Por tanto una variedad de teorías diferentes han recogido esta aproximación de la terapia experiencial efectiva. La formulación de su meta-teoría experiencial de la psicoterapia está construida sobre esta estructura filosófica (Iberg, 1984).7
La psicoterapia experiencial se forma precisamente a partir de esta base del “experiencing” y de ver sus interacciones con los diver-sos símbolos. Aporta una base experiencial y crea la teoría precisa-mente partiendo de la experiencia. Y así mismo vuelve a la expe-riencia para compulsar la teoría.
Al simultanear la profundización filosófica con su practica tera-péutica, Gendlin percibe que los distintos cambios en la terapia se
7. Iberg, J., (1984) “Experiential Psychotherapy”, en Corsini R. (ed.) Enciclopedia of
deben no tanto a lo que hace el terapeuta cuanto a las diversas capa-cidades del cliente. Dicho de otra manera, lo importante no es la orientación del terapeuta sino desde dónde responde el cliente y des-de dóndes-de crea la historia, si toca o no toca los sentimientos, si con-tacta con sus sensaciones corporales, etcétera.
Por ello, él con su equipo de colaboradores diseñó un instru-mento de medición que se ha hecho muy popular desde entonces en la literatura científica: la Escala Experiencial. Esta medida di-versifica las respuestas del cliente en siete niveles para catalogar-las y poder predecir con bastante precisión la lentitud o rapidez de los cambios terapéuticos. Publicada en 1969, hoy día se sigue uti-lizando como un instrumento de categorización y, entre otros tra-bajos, se han publicado más de cuarenta tesis doctorales que la han usado como instrumento primordial de su investigación.8
Merece la pena insertar una cita que ponen Gendlin y sus colabo-radores (KIein, Mathieu, Gendlin y Kiesler; 1967) en el manual de dicha escala:
“Experienciar, básicamente implica nuestra sensación de estar
en interacción preverbal, preconceptual, corporal, con el medio ambiente, una sensación a nivel visceral del significado sentido de las cosas. Incluye la sensación de tener experiencias y el flu-jo continuo de sensaciones, impresiones, eventos somáticos, sentimientos, caer en la cuenta en algo reflexivamente y signifi-cados cognitivos que surgen en el campo fenomenológico de uno mismo.
El experienciar no es la reconstrucción de eventos, pero inclu-ye su significado sentido personalmente. No es una batería de conceptos u operaciones lógicas; más bien es el referente interno usado para anclar conceptos.
8. La última tesis doctoral que conocemos y la primera en lengua española es el exce-lente trabajo de: Aguilar, E. (2004) Una nueva medida del experienciar. Tesis doctoral no publicada. Universidad Pontificia Comillas. Madrid.
De igual forma, el experienciar no es simplemente la experien-cia de afecto o la mera autoconcienexperien-cia. El término incluye una gama más amplia de significados implícitos que estructuran sen-sación y sentimientos, así como el significado personal de las reacciones de uno mismo ante los diversos eventos”.9
3.2.1. El papel del terapeuta en la psicoterapia experiencial
Mientras están investigando para poner los fundamentos a esta nueva psicoterapia, E. Gendlin resume en un artículo las principa-les característica y el papel del terapeuta en la psicoterapia expe-riencial (1968)10:
a) Como terapeutas debemos prestar atención a cómo nosotros mismos estamos sintiendo y reaccionando justo entonces. b) Su presencia personal y respuesta interactiva es muy
pode-rosa.
c) Como persona humana que responde de forma humana y real, eso es lo importante. En cambio importa menos cómo sea de bueno, de inteligente fuerte o saludable.
d) Debe ser lo suficiente estable para no ser destruido, mante-niendo una postura “abierta”.
e) NO DEBE ser el foco central. El cliente mantiene el centro. f) A veces es necesario una mayor directividad por parte del
tera-peuta, para ayudar al cliente a expresarse. En general, sólo muy raramente serán expresadas las reacciones personales del propio terapeuta (auto-revelación del terapeuta).
g) El terapeuta presta atención a sus propias reacciones y se las explica a sí mismo antes de manifestarla.
9. Klein, M.H., Mathieu, P.L., Gendlin, E.T. y Kiesler, D.J., (1969) The Experiencing
Scale. A research and training manual. Wisconsin: Wisconsing Psychiatric Institute.
Traducido en: Alemany, C. (1997) La psicoterapia experiencial y Focusing. La aportación
de E. Gendlin. Bilbao: Desclée De Brouwer pp. 101-108.
10. Gendlin, E.T., (1968) Use of Interpretation of the Treatment, Nueva York: Grune & Stratton, pp. 208-227.
3.3. ¿Es la Psicoterapia Experiencial apropiada para todo el mundo?
Esta es una pregunta que nos hacen con frecuencia los estudian-tes y terapeutas en formación. Basado en nuestra propia experiencia y también en la bibliografía que ha tratado el tema podemos sugerir las siguientes respuestas:
3.3.1. Para quiénes resulta apropiada
Para aquellas personas que pueden llevar adelante el método experiencial, es decir, que pueden focalizar su atención en sus pro-pias sensaciones y en cómo se da simultáneamente el cambio en la sensación y en el significado.
Para aquellas personas que sienten que ellos son los responsables de su propio proceso. El terapeuta sólo enseña el método, guía y acompaña. Su relación clave es básicamente con el trabajo y no con el terapeuta.
Para aquellas personas que no les pesa tanto la naturaleza del pro-blema o no se fijan tanto en que sea o no apropiado. Si el paciente fija su atención, no sólo en el problema sino en sensaciones corpo-rales moderadas de ése-problema-en-su-cuerpo, esta terapia resulta muy apropiada. La terapia experiencial se guía por el enfoque prác-tico y no tiene tan en cuenta la naturaleza del problema como el pro-ceso de cómo trabajarlo. Pocas terapias habrá dónde el terapeuta pueda ser un guía perfecto del proceso sin que el cliente le haya con-tado el argumento o de qué va el asunto. Los efectos corporales, el nombre de las sensaciones o las tensiones percibidas a través de la comunicación no verbal, serán pistas mejores que las que proporcio-na contar la historia del asunto, aunque esto no se desprecia, sino que ayudará trabajar con ambas a la vez.
Para personas con patología severa (psicosis, etc.): la Psicoterapia Experiencial es apropiada para todas esas personas que todavía tie-nen algún contacto con sus capacidades más profundas y que se sien-ten ansiosas o deprimidas, o con cualquier otra señal que indique la presencia de esas potencialidades. Se ha trabajado con enfermos
psi-cóticos y se ha logrado muy buenos resultados con aquéllos que pue-den dejar de lado su necesidad de distanciamiento mientras siguen el método experiencial. Porque este método trabaja con lo pre-verbal, que es una de las características del “experiencing”.11
Esta terapia es muy apropiada para personas en crisis; en estos casos el paciente tiene sensaciones corporales muy fuertes y su aten-ción está focalizada en algún punto muy significativo. En ese caso podemos decir que el paciente ya está experienciando.
Esta terapia también es apropiada para aquellos que sufren dolo-res corporales inmediatos. Estos dolodolo-res sirven como centros de atención y el trabajo terapéutico parte de ahí.
3.3.2.Para quiénes NO resulta apropiada
Para personas muy racionales y que son incapaces de bajar de la cabeza a tocar y sentir sensaciones corporales, sentimientos, etc. por-que de alguna manera tienen la sensibilidad embotada. Con este tipo de personas habría que hacer un trabajo previo de expresión corpo-ral, masajes, etc. para que soltaran su rigidez, o para que se familia-rizaran con las distintas formas de atender al cuerpo y de percibir sensaciones.
Para personas a las que resulta indispensable mantener una inten-sa relación con el terapeuta al estilo de la transferencia psicoanalíti-ca. En Focusing el terapeuta puede ser un maestro, un acompañante o un guía, pero nunca establece relaciones intensas transferenciales con el cliente.
11. Gendlin, E.T., (1980) “Comunicación subverbal y expresividad del terapeuta: ten-dencias de la terapia centrada en el cliente en el tratamiento de esquizofrénicos”. En: Rogers, C. y Stevens, B., Persona a persona, Buenos Aires: Amorrortu 122-132. (origi-nal inglés de 1963). Ver también: Gendlin, E.T., (1997), “Procedimientos terapéuticos con esquizo-frénicos”. En Alemany, C. (1997) La psicoterapia experiencial y Focusing.
La aportación de E. Gendlin. Bilbao: Desclée De Brouwer, pp. 71-93.
De todos modos, el autor más relevante en este campo es Gerard, Prouty que lle-va más de treinta años usándolo con esquizofrénicos y psicóticos. Ver sus referencias bibliográficas en Alemany, C.; “Bibliografía Internacional sobre Psicoterapia Experien-cial y Focusing: 1960-1996”, en Alemany, C., (1997) La psicoterapia experienExperien-cial y
Para personas que no saben llevar la atención a algún punto signi-ficativo distinto de sí mismos o que no saben separar los problemas de la persona que los lleva.
3.4. De la escala experiencial a Focusing
El éxito en el cambio terapéutico se había mostrado en correlación directa con puntuaciones elevadas en la Escala Experiencial. Por ello, durante toda la década de los 70 Gendlin se dedicó a crear una herra-mienta terapéutica que ayudara a los clientes a enfocar mejor en la tera-pia, y así alcanzar niveles más altos en la Escala Experiencial y por tan-to les fuera más fácil el cambio terapéutico. Escritan-tor fecundo, mientras va escribiendo su teoría del cambio terapéutico o va trabajando con diversas poblaciones, se da cuenta que hay que ayudar al cliente a que esté habitualmente conectado, y no con su mente, sino con su organis-mo total y de manera especial con la sabiduría de su cuerpo. Un cuer-po que para Gendlin es siempre un cuercuer-po en interacción con la reali-dad, y es un cuerpo situado, intencional, contextualizado, “que siente lo que siente dentro de ese marco de referencia en el que está situado”.
Así es como aparece la herramienta que la ha dado renombre universal: Focusing. Siendo un gerundio inglés popular, quiere nom-brarla de forma substantivada para significar la técnica y el proceso del enfoque corporal.
En 1969 tituló con este nombre un artículo (Gendlin, 1969) en el que ya aparecía sintetizada la teoría estudiada hasta entonces e incluía un manual práctico para uso de la técnica.12El Focusing experiencial
es un proceso terapéutico, comenzaba diciendo en este artículo. Y después de resumir la teoría de la personalidad subyacente, sintetiza-ba de una manera muy clara lo que él entendía por “Focusing”. Lo más interesante es que cosas dichas anteriormente aquí las subsumía en una nueva, sintética y brillante presentación. Y, cosa curiosa, añadía como apéndice la forma como él trabajaba Focusing con sus clientes. Merece la pena que reproduzcamos aquí esta guía, porque
básica-12. Gendlin, E.T., (1969) Focusing. Psychotherapy: Theory, Research and Practice, vol. 6 n.1, 4-15. Traducido en: Alemany, C. (1997) La psicoterapia experiencial y Focusing. La
mente aquí está todo lo substancial, que luego pondrá en 6 pasos más claramente pedagógicos (Manual de Focusing de 1969):
“Esto va a ser exclusivamente para ti. Lo que te voy a pedir que hagas lo harás en silencio para ti mismo. Tómate un rato para relajarte...
5 segundos
Muy bien. Ahora, para tus adentros, me gustaría que prestaras atención a una parte muy especial de ti... Presta atención a esa parte en donde normalmente te sientes triste o asustado.
5 segundos
Presta atención a esa área dentro de ti y mira a ver cómo estás ahora mismo.
Fíjate en lo que surge cuando te preguntas a ti mismo, ‘¡Cómo estoy ahora?’, ‘¿Cómo me siento?’, ‘¿Qué es lo más importante para mí en este momento?’.
Deja que surja, sea cual sea el modo en que lo haga y mira cómo es.
30 segundos
Si entre las cosas que acabas de pensar hay un problema tuyo que sientes como importante, continua enfocando sobre él y quédate cer-ca de él. Si no es así, elige un problema importante para trabajar con él. Mira bien que el problema que elijas sea lo suficientemente impor-tante en tu vida. Elige aquello que te parezca más significativo.
10 segundos
Es evidente que hay muchas facetas de eso sobre lo que estás pen-sando –demasiadas como para centrarse en una de ellas. Pero puedes sentir todas esas cosas juntas. Presta atención allí donde normalmen-te siennormalmen-tes las cosas y ahí puedes adquirir la sensación de cómo se sien-te la globalidad del problema. Permísien-tesien-te a ti mismo sentir todo eso.
30 segundos
Mientras prestas atención a la sensación global de eso, puedes darte cuenta que quizás surja una sensación especial. Date permiso para prestar atención a esa sensación en particular.
1 minuto
Sigue junto a esa sensación. No dejes que tan solo sean palabras o imágenes –espera y deja que las palabras y las imágenes surjan de la sensación.
1 minuto
Si esta sensación cambia o se mueve, deja que así sea. Sea lo que sea que pase, sigue la sensación y préstala atención.
1 minuto
Ahora toma lo que te resulta novedoso de la sensación del proble-ma y hazlo suavemente. A medida que lo sientes, busca nuevas pala-bras o imágenes que capten aquello que ahora sientes. No tiene por qué haber algo diferente a lo que ya antes tenías. Si se dan palabras nuevas, mejor, pero las antiguas pueden ajustarse igual de bien. Lo importante es que ahora encuentres las palabras o las imágenes que digan lo que te resulta novedoso en este momento.
1 minuto
Si las palabras o imágenes que ahora tienes sugieren algo diferen-te, mira a ver de qué se trata. Deja que las palabras o imágenes cam-bien hasta que sientas que son las adecuadas, hasta que capten tu sensación.
1 minuto
Ahora te dejaré un rato para que lo uses como quieras y luego habremos terminado”.
Hasta aquí el primer manual que propuso Gendlin para guiar peda-gógicamente a otro en 1969 y la primera vez que llamaba “Focusing” a esta herramienta terapéutica de la psicoterapia experiencial.
También nos parece históricamente importante el poner a conti-nuación el Cuestionario post-focusing que el mismo Gendlin incluía para que se le preguntara al que había enfocado y lo respondiera por escrito:
Cuestionario post-focusing:
1. Sin decir nada de lo que pensaste, describe en dos o tres frases qué es lo que ha pasado en ti durante este período.
2. ¿Hasta qué punto es diferente de lo que normalmente haces? 3. ¿Qué fue lo mejor de todo para ti?
4. ¿Y lo peor?
5. ¿Qué fue lo que más te sorprendió al hacerlo? 6. ¿Cambió o se movió la sensación?
7. Describe lo que te pasó cuando dije: “Intenta llegar a la sensación de cómo se siente todo ese problema. Permítete sentir todo eso”. 8. ¿Qué te pasó cuando dije: “Según prestas atención a la globalidad
de la sensación que puedas sentir, busca ese sentimiento especial que surge”.
9. Describe lo que pasó cuando dije: “Espera y deja que las palabras o imágenes surjan de la sensación”.
Hasta aquí la guía y el cuestionario que Gendlin proponía utilizar en 1969. Justamente en este tiempo, 1970, es cuando Gendlin recibe un galardón profesional de la APA, American Psychological Association que le reconoce como el profesional más distinguido del año precisa-mente por su aportación de la Psicoterapia Experiencial. A partir de entonces desarrolla las aplicaciones del enfoque en diversas áreas. Vamos ahora a describir más concretamente en qué consiste la herra-mienta terapéutica de Focusing.
4. Focusing como herramienta terapéutica
Lo fundamental de Focusing es ayudar a las personas a conectar con lo que Gendlin llama “el acto crucial interno” pues una vez conectado, “eso” indicará a la persona qué hacer ahí. La técnica del enfoque implica un proceso de atención y de despliegue de la viven-cia muy específico, que está pedagógicamente estructurado en una serie de pasos o movimientos. Por ello en este proceso interior resul-ta imporresul-tante:
• Prestar atención a lo que el cuerpo siente por dentro.
• Captar la diferencia entre sensaciones corporal, sentimientos y sensación-nueva-de-la-totalidad-sentida, algo que no tiene nada que ver con el estereotipo tanto racional como afectivo con que solemos encasillar repetitivamente cualquiera de nuestros problemas, situaciones, relaciones o experiencias.
• Permitir que se forme esta sensación-nueva, que comprende e integra tres elementos importantes:
– las sensaciones corporales del problema; – los sentimientos y la tonalidad afectiva; – los significados.
• Permitir que esta sensación-sentida (así la llamamos en caste-llano y en inglés felt-sense) entre en interacción con palabras, imágenes, etc. (símbolos) para que surjan de ahí diversos signi-ficados que son contrastados –en su veracidad– por la resonan-cia corporal que ofrecen.
• Resonar corporalmente entre la sensación-sentida y el símbolo elegido, para comprobar su posible ajuste.
• Asistir a pequeños o grandes cambios interiores corporales
(bodily felt-shift) como consecuencia de haber interaccionado
sensaciones y sentimiento con los distintos significados. • Facilitar la amplitud de percepción del cambio haciendo
pre-guntas clave, para que se expanda el significado encontrado o para afrontar posibles bloqueos.
• Terminar este rato de interacción con la propia sabiduría cor-poral con una actitud de recibir y aceptar lo que allí sucedió y de agradecer el proceso, además de caer en la cuenta de los posibles cambios habidos.
El repetir el proceso una y otra vez es lo que Gendlin llama estar
en contacto con el fluir de las experiencias. Lo que hay que subrayar es
que esta experiencia de la experiencia no es algo cognitivo (aunque tiene parte de eso), ni solamente emocional (que también lo es), ni meramente corporal (si bien es un importante componente): es algo significativo (productor, fuente y descubridor de significados), que al mismo tiempo es corporal, afectivo y cognitivo y que se da antes de
que estos tres aspectos se diferencien. Implica el estar en contacto con el proceso que permite enfocar determinada experiencia o situa-ción, sentirla, y finalmente asistir a su progresivo despliegue cuando vamos interactuando con distintos símbolos (palabras, imágenes, gestos...) y vamos percibiendo corporalmente los registros de dicha interacción, notando pequeños o grandes cambios o movimientos en el cuerpo, como consecuencia de la adecuación lograda.
En esto consiste fundamentalmente el proceso de Focusing y lo que ha hecho Gendlin es poner de relieve los diversos componentes del proceso, así como hacerlo enseñable a través de los distintos pasos que suponen una guía pedagógica para llevarlo a cabo bien, sea a solas con uno mismo o en la relación terapeuta-cliente, o en la rela-ción de guiar para mejorar el crecimiento personal.
En el libro de la técnica, publicado por primera vez en EE. UU. en 1978 en tapas duras y en 1981 en edición de bolsillo, aparece este guiar el proceso a través de seis pasos que ayudarán a saber cómo estar con ese “acto interior interno” y ayudarlo a expresarse simbóli-camente en el cuerpo. Insistimos en lo que estos pasos tienen de guía pedagógica. En la medida en que uno domina la herramienta tera-péutica, el modelo de pasos actúa más bien como un mapa orientati-vo del territorio, sin que cada vez tengan que repetirse de la misma manera y dedicándoles el mismo tiempo a cada uno.
4.1. Los seis pasos de Focusing Primer paso: Despejar un espacio
Es el paso introductorio del enfoque. Antes de ponernos a enfocar tenemos que preparar el cuerpo para el enfoque. Este paso incluye los siguientes aspectos:
a) Relajar el cuerpo y prepararlo para el enfoque:
• Concentrar la atención en sensaciones.
• Llevar la atención hacia el centro del cuerpo para irnos aden-trando en él.
• Hacer un inventario de los asuntos, problemas, preocupaciones o tensiones que en el aquí y en el ahora invaden mi cuerpo.
b) Despejar un espacio:
• Crear un espacio imaginativo y simbólico para cada uno de esos problemas o tensiones.
• Procurar sacarlos fuera y encontrar la distancia correcta con la ayuda de la respiración y la imaginación.
• De vez en cuando plantearse sentir que “yo no soy del todo mis problemas...”, para diferenciar los problemas y preocupaciones del sí mismo. Cuando se logre, conectar con ese nuevo espacio liberado y quedarse ahí para sentir la novedad de esa sensación • A veces se podrá trabajar también aquí la llamada “sensación de fondo habitualmente negativa” de la que trata uno de los talle-res que incluimos más adelante. Pág. 239 ss.
c) Elegir algo para trabajar:
Consiste en elegir alguno de los problemas o asuntos que han sido distanciados y empezar a ver cómo es sentido.
Este primer paso, que era introductorio ha llegado a tener un valor por sí mismo como una técnica dentro de la técnica. Por eso, a veces hacerlo bien bastará de momento, y uno no necesitará seguir adelante (Alemany, 1989).13 En cambio en la mayoría de los casos
seguiremos adelante con nuestro proceso de enfocar. En ese sentido escogeremos algo de lo que ha salido para trabajar con él utilizando los pasos que se explican a continuación.
Segundo paso: Formar la sensación-sentida
Es el momento de dejarnos sentir más ampliamente sin nombrar ni etiquetar nada todavía. Sencillamente abrirnos a sentir lo que venga.
La sensación-sentida (felt-sense) es algo fisiológico y sensorial pero también más que eso, porque contiene implícitamente el signi-ficado que todavía no se ha abierto.
• Tiene que ver con la totalidad, por eso preguntamos de qué va “todo esto” en mi cuerpo o qué sabe mi cuerpo de todo este asunto. Preguntamos y esperamos.
13. Alemany, C. (1989), “Despejar un espacio en Focusing”. En Revista de Psicología y
• Le tenemos que dejar unos pocos minutos para que se forme, porque si no, nos encontramos con lo que ya está ahí y ya sabe-mos. Y nosotros buscamos utilizar la sabiduría corporal para encontrar algo nuevo y diferente.
• Es muy normal que se empiece por una especie de resonancia sutil y como vaga, nada intensa al comienzo. Poco a poco con el trabajo corporal ganará en intensidad.
• Lo más importante es que en este momento sólo nos dedicamos a sentir más nuestras sensaciones y nuestros sentimientos sin nombrarlos todavía o apartando de momento el viejo nombre que le hemos puesto y que aquí, curiosamente, no nos sirve de nada.
Tercer paso: Conseguir un asidero (o permitir que se exprese)
Ahora es el momento de poder delimitar o nombrar esa sensación-de-ese-asunto-en-mi-cuerpo. Gendlin le llamará “la simbolización” e intentará detectar la cualidad o cualidades de esa sensación sentida.
Es una forma de asir o agarrar primariamente esa sensación em-pezando a saber que va de esto... y no de aquello.
Hay tres maneras básicas de expresar simbólicamente esto que vamos sintiendo:
• con palabras, frases, etcétera. • con imágenes
• con movimientos, gestos, etcétera.
Gendlin lo expresa muy acertadamente en su libro sobre la téc-nica:
“Generalmente el encontrar el verdadero asidero le produce a uno un simple cambio corporal pequeño, lo justo para que uno caiga en la cuenta de que el asidero comienza a ser correcto y acertado (...) Tienes que poner tu atención en tu cuerpo, para experimentar la sensación de si esta palabra, frase o imagen pro-duce ahí dentro ese pequeño alivio que dice: “Está bien. Parece que se ajusta (...)”.14
14. Gendlin, E. T. (2002). Focusing: Proceso y Técnica del Enfoque Corporal. 6ª ed., pp. 82-86. Bilbao: Mensajero.
Es muy importante proteger esta primera forma en la cual puede ser experimentada la dirección-de-tu-vida respecto a eso, aun cuando no cumple ahora todas las respuestas esperadas. “Tu cuerpo está cambiando, la dirección-de-tu-vida en eso está emergiendo, esto es sólo un paso. (...) Mantén esa nueva sensación de lo que sería la direc-ción acertada y no te preocupes ahora de la forma que tomará al fin”, nos sugerirá el terapeuta o guía.
Cuarto paso: Resonar (o comprobar)
Se trata de ir y venir entre el segundo y el tercer paso para lograr paulatinamente un buen ajuste. Nos movemos entre la palabra, la imagen o el símbolo por una parte y la sensación-sentida por otra. Así podremos comprobar sucesivamente si la palabra se ajusta a la sen-sación, si hay otra que es más adecuada, o si hay varias que engarza-das dan la clave justa de lo que estamos sintiendo.
Lo importante es hacerlo del modo más corporal posible, es decir paseando la sensación generada por el encuentro entre el asidero y la sensación-sentida por el cuerpo, sintiendo la respiración, etc. Pequeños ajustes serán índices de pequeños cambios. Solo a través de estos pequeños cambios irá cambiando la configuración de cómo llevamos ese problema o se irá modificando éste, para poder llevarlo de otra manera distinta. Por eso Gendlin la llama la terapia de los pequeños pasos15. Curiosamente hoy las nuevas tendencias
terapéuti-cas van cada vez más por este camino.
Conforme se va encontrando este ajuste, y uno encuentra en el cuerpo señales del mismo, la respiración será la mejor ayuda para la profundización y para el despliegue de sensación y significado a la vez. En ese sentido conviene no seguir adelante buscando más, sino quedarse ahí sintiendo mejor lo que viene con esa resonancia.
El ajuste corporal es la comprobación organísmica de el cambio corporal. Ese ajuste es vivido de modo subjetivo como una sensación
15. Gendlin, E.T. (1997), “Los pasos del proceso terapéutico. Cómo surgen y cómo ayudarles a que surjan”. En: Alemany, C. (1997) La psicoterapia experiencial y Focusing.
de algo que encaja, de algo que se relaja o descarga, de algo que encuentra comodidad o por ejemplo con la sensación de un espacio que se abre, etc. Es mi forma –aquí y ahora– de ser auténtico y/o genui-no respecto a eso que estoy tocando. Los pequeños pero importantes cambios que son comprobados en mi cuerpo serán siempre pistas para un proceso de cambio mayor.
Quinto paso: Hacer preguntas
Para profundizar y buscar mejor el significado de todo lo que uno está enfocando ayuda mucho el hacerse preguntas. Lo importante es preguntar al cuerpo donde uno está trabajando y donde uno está empezando a obtener respuestas distintas de las ya sabidas, pero una vez hecha la pregunta no responderla enseguida. Las respuestas rápidas son más mentales y son las ya sabidas mientras que ahora estamos buscando otras nuevas y diferentes.
No hay ninguna regla o norma para hacer preguntas ni para deter-minar exactamente qué pregunta hacer. Es un arte que se adquiere con el entrenamiento y la experiencia. Podríamos agrupar los tipos de preguntas en cuatro diferentes:
1) Tomadas del asidero (palabra-imagen) • Usando las mismas que salen
• Usando comparativos (¿qué es tan... como...?)
• Usando superlativos (¿qué es más, lo peor, lo mejor de...?) 2) De bloqueo
• ¿Qué me impide? • ¿Qué se interpone? 3) De avance hacia...
• ¿Qué pasos habría que dar? • ¿A qué me invita?
4) De globalidad: • ¿Lo novedoso? • ¿Lo curioso? • ¿Lo distinto?
Sexto paso: Terminar (Recibir)
¿Es este un buen lugar para detenerse?
En este caso, lo mismo que nos preparamos para comenzar el pro-ceso, antes de terminar este rato de enfocar, vamos a dejarlo sufi-cientemente cerrado. Y lo haremos cada vez practicando el recibir, agradecer y proteger lo que vino.
Recibir: es dar la bienvenida a lo que ha venido. Es recapitular
brevemente lo que aconteció en la sesión. Para eso ayuda volver a repasar los pasos del proceso, las sensaciones o asideros que surgie-ron, las resonancias que se ajustaban mejor, etcétera.
Agradecer: es ser sensible a los pequeños cambios que han
ocu-rrido. Y más allá de los resultados, que a veces no tienen por qué venir en ese momento, es agradecer el proceso que se ha puesto en marcha, la conexión personal que hemos establecido con nosotros mismos y que nos ha llevado a tratar de estar pacientemente conec-tados con nosotros mismos a través de la conexión con lo que había-mos encontrado en nuestro cuerpo.
Es una cuestión de actitud, que cualifica la relación que mantene-mos con el cuerpo productor de sensaciones y significados. Aprender a recibir agradecidamente es una manera de relacionarse con lo central de uno mismo de forma abierta y empática, de modo similar a como el terapeuta se relaciona con el cliente, y es por tanto una for-ma de educación afectiva.
Proteger: es importante que lo que ha sucedido, sea poco o mucho,
lo protejamos de voces críticas que enseguida se interponen tratando de minimizar lo vivido o de quitar importancia a los pequeños logros o cambios experimentados.16El “todo o nada” funciona como una
tentación, en la que si nos descuidamos, enseguida caemos.
Nota: Un rato de enfoque es suficiente. Pueden ser cinco, quince, treinta o cuarenta minutos. Tanto si la cosecha ha sido fructífera y por ello tenemos que dejarla reposar, como si ha sido aparentemente
16.a. Uno de los talleres prácticos lo dedicamos a explorar más y mejor este crítico interno. Ver página 249 y siguientes que trata sobre el Focusing y el crítico interno y siguientes.
baldía y no debemos quedar enquistados ahí, lo importante es saber ir y venir tocando y dejando piezas de nuestro proceso, cultivando las actitudes de paciente espera y de agradecimiento. En todo caso aprendemos que lo importante es saber escuchar nuestra existencia desde nuestro cuerpo y buscar ahí nuestra propia veracidad a través de los datos de realidad que hemos intentado tocar y sopesar de una manera distinta de la habitual.
El enfoque corporal puede utilizarse para lograr diferentes finali-dades dentro de contextos distintos. Se puede tomar como una téc-nica terapéutica con la que enfocar problemas y tensiones para saber estar con ellos y permitir que cambien. O en otro extremo se puede utilizar para explorar y contrastar la experiencia en la toma de deci-siones importantes, o para atender, cuidar y alimentar aspectos posi-tivos de la propia persona.17Todo ello tiene su hueco dentro de la
tra-dicional relación de ayuda profesional. Se puede orientar –igualmen-te– como una pedagogía de la creación de actitudes que integren y expresen más profundamente la relación entre lo mental y lo corpo-ral. Se puede utilizar como una vía para el crecimiento personal, un mayor aumento de la consciencia personal corporalmente sentida o una manera de acceder a la vivencia positiva de uno mismo.
Gendlin es discípulo de Rogers, con quien trabajó directamente durante trece años. Focusing es paradójico, porque por una parte es una técnica bastante directiva, ya que quieres que el cliente o la sona a la que guías vaya avanzando en los pasos del proceso sin per-derse, y por otra parte funciona óptimamente cuando el terapeuta o guía funciona desde las actitudes rogerianas de empatía, respeto incondicional y congruencia. En una palabra, desde la calidad de escucha que muestras al cliente y que es percibida por este como la clave de cualquier relación personal y también de la relación tera-péutica.18
17. A esto le llamamos “Focusing positivo” y también lo señalamos más adelante en el taller práctico que le dedicamos; Cfr. página 215 y ss.
18. Para ello ver el interesante ensayo de Carl Rogers: Rogers C., “La relación inter-personal, núcleo de la orientación”. En Rogers, C., Stevens, B., Gendlin, E.T., (1980)
4.2. Las responsabilidades del cliente y terapeuta19
A continuación se presentan en un cuadro las responsabilidades de terapeuta y cliente en el proceso de relación de ayuda que es faci-litado por Focusing.
19. Incluimos aquí parte del material publicado anteriormente en Roji, B. y Saúl, L.A., (2005) Introducción a las terapias experienciales y constructivistas. Madrid: Ed. UNED, 217-238.
ESQUEMA DE RESPONSABILIDADES PARA EL CLIENTE
EN CONJUNTO
1. Focalizar interiormente y dejar que se for-me una vivencia corporal y fresca para la totalidad de cada problema específico en el que trabaje.
2. Decir al terapeuta el tipo de cosas que le ayudan a focalizar.
ESPECÍFICAS
1. Dejar de hablar periódicamente y permitir que se forme la vivencia (sensación-senti-da). Decir dos ó tres cosas que describan la vivencia antes de pasar a anécdotas, des-cripciones de acontecimientos, pensamien-tos, planes u otros.
2. Tratar de mantener un equilibrio de forma que no se vea abrumado y desbordado por el sentimiento, pero a lo mejor encontran-do que tiene algo de lo que hablar, que resulta desconocido y posible de discutir. 3. Tratar de asimilar los comentarios y ayudas
del terapeuta para sentirse en mejor con-tacto con su vivencia. Usarla como ayuda de su progreso y abrir la vivencia de lo que busca trabajar.
4. Identificar específicamente las conductas del terapeuta que interfieren en su enfoque o tienden a cerrar la vivencia o a hacer que huya. Pedir entonces al terapeuta que modifique dichas conductas.
5. Si sabe algo que el terapeuta pueda hacer para ayudarle en su focalización, descríba-selo. Por ejemplo, una pregunta específica.
ESPECÍFICAS
1. Proporcionar multitud de ocasiones para focalizar.
a. Comunicar empatía al hablar con el cliente
b. Permanecer quieto cuando el cliente focaliza, y no interrumpirle constante-mente con nuevas sugerencias. c. Responder honesta y brevemente a los
requerimientos sobre lo que está pen-sando. Atender al impacto que ello tiene sobre el cliente (es decir, volver a empa-tizar).
2. Enseñar ejercicios directos de Focusing: a. Proporcionar ejercicios de Focusing
como punto de partida o durante el pro-ceso.
b. Puntualizar partes del Focusing que sabe que el cliente está realizando. c. Ofrecer sugerencias para conseguir la
vivencia de la totalidad. 3. Hacer invitaciones a focalizar:
a. Hacer pequeñas invitaciones que acla-ren la vivencia
b. Hacer requerimientos directos para que el cliente pare de hablar y deje que se forme la vivencia.
EN CONJUNTO
1. Analizar su propia vivencia de ser con el cliente para mantener su propio estado de congruencia. Si no puede hacer otra cosa, por lo menos limitar su conducta a lo que pueda hacer que no estorbe el enfoque del cliente.
2. Facilitar el Focusing del cliente. PARA EL TERAPEUTA
De todo este cuadro podemos concluir que una responsabilidad pri-mordial resulta esencial tanto para el cliente como para el terapeuta: la de focalizar en la propia vivencia. Para el terapeuta, esto se hace en fun-ción de facilitar el enfoque corporal del cliente. Para el cliente, es funda-mental para un crecimiento personal futuro. La importancia del Focusing del terapeuta debe ser subrayada, porque a veces es tenida menos en cuenta: el contacto del terapeuta con la sensación-sentida que en cada momento tiene del cliente y de sus procesos, es también la guía interna para elegir qué hacer y qué no hacer con vistas a facilitar el proceso de enfoque o cualquier otro proceso en el curso de la terapia.
4.3. ¿Qué ganarían los clientes de terapia aprendiendo Focusing?
Entre los practicantes de la psicoterapia experiencial y Focusing hay una experiencia bastante contrastada: que en la relación de ayuda profesional Focusing se puede trabajar mencionándolo directamente –cuando el cliente sabe cómo funciona–, o por el contrario, empleán-dolo como una herramienta de intervención implícita, sin nombrar para nada las palabras clásicas de los distintos pasos (despejar un espa-cio, ayudar a que se forme la sensación-sentida, etc.), pero recurriendo a otras palabras o instrucciones para guiar de un modo similar.
Si ahora lo vemos desde el lado del cliente, constatamos que los clientes que saben cómo funciona Focusing pueden funcionar muy bien en una terapia experiencial con un terapeuta experto en Focu-sing, pero pueden funcionar parecidamente bien en otro tipo de tera-pias, donde el terapeuta no conoce para nada esta técnica. La razón es que para Gendlin lo experiencial es el potenciador nato de cual-quier tipo de terapias, y el que explica el posible cambio terapéutico que allí se da. En estos casos el cliente se implica en las tareas que le propone el terapeuta, pero desde el contacto con la experiencia cor-poral que va teniendo de cada una de ellas.
En virtud de estas posibilidades vamos a sugerir algunos de los beneficios que obtienen los clientes que saben Focusing o que obten-drían los que quisieran aprenderlo para practicarlo con sus respecti-vos terapeutas o fuera de la sesión de terapia, por ejemplo como pre-paración o como síntesis de lo que allí ha ocurrido:
Descubrirían que el Focusing aumenta el valor de la terapia
a) El enfoque corporal es una forma de trasladar material in-consciente a la atención in-consciente, en donde puede ser tra-bajado. No puedes solucionar un problema solo trabajando con lo conocido. Focusing es una forma de conocer lo desco-nocido y ofrece caminos específicos para trabajar con este material nuevo.
b) Ayuda cuando una persona está estancada o bloqueada, o cuan-do está sintiencuan-do algo real y directamente en su cuerpo pero que es vago y confuso. En dichos momentos el cliente puede enfocar y conseguir uno o varios pasos, y así trabajar con lo que surja, incluso en el contexto de una intervención desde otros métodos terapéuticos.
c) Ayuda a la persona a disminuir el número y la intensidad de sentimientos desagradables en los que a veces se hunden los clientes.
d) Permite, por otra parte, focalizar los sentimientos positivos y aumentar su intensidad corporal precisamente porque se ha dado con el significado de los mismos.
e) El cliente puede practicar el Enfoque en terapia incluso con un terapeuta que no sabe la técnica. Y, por otra parte, el terapeuta puede combinar Focusing con cualquier método de terapia. En definitiva Focusing crea en los clientes una actitud de recibir y acoger cualquier cosa que surge en la terapia. El cliente experimen-tará una experiencia físicamente sentida (un relax, una alivio peque-ño, mediano o más grande, lágrimas, respiración más profunda, etc.) cuando lo que surge es preciso y significativo. Este cambio-corporal-sentido (bodily-shift) ha sido relacionado con registros electroencefa-lográficos y con otras técnicas de estudio de la actividad cerebral en numerosas investigaciones. Desde los estudios de N. Don en Chicago en 1976 los instrumentos experimentales de biofedback dan el dato o la señal corporal percibida internamente antes que unos segundos después lo pueda reconocer terapeuta y cliente tanto en su expresión no verbal como en el comienzo de dicha verbalización.
Una bonita cita de Gendlin de su libro “Focusing” nos lo expresa de esta manera:
“Una vez que la persona ha descubierto esta fuente interna, el sujeto ya no puede ser suplantado por alguien o por algo distin-to, porque percibe con gran claridad que ningún otro puede cono-cer mejor la propia vida de uno así como los pasos de su poste-rior evolución. Uno está abierto a toda clase de aprendizajes, pero la evaluación última procede de dentro” (1983).
Los clientes experimentarán que Focusing es un mecanismo para afrontar la realidad
a) El Enfoque corporal es “portable”, puede llevarse a cualquier sitio y puede usarse entre sesiones terapéuticas.
b) Los pasos del enfoque pueden ser realizados en segundos o minutos. Por ejemplo, saber despejar un espacio cuando nos sentimos muy invadidos o poner palabra a un sentimiento vago pero incómodo, es lo que llamamos mini-focusing. Hay gente que lo hace por la mañana, al ir en metro, al regresar del traba-jo, al terminar el día, o en un momento de confrontación ines-perado que requiere una respuesta, un reajuste o el encaje por ejemplo de una mala noticia.
c) Cuando una emoción fuerte, por ejemplo la rabia, parece inso-portable, uno puede tocar la sensación-sentida de esa rabia, en lugar de enfrentarse directamente frontalmente con el sentimien-to tratando de reducirlo o de controlarlo. Essentimien-to puede ayudar a que disminuya la intensidad de la emoción negativa y a que cam-bie el modo de llevarla en el cuerpo, aunque la persona no haya descubierto del todo su procedencia real o su significado actual. d) Ayuda a estar más en contacto con uno mismo. Nosotros
deci-mos que ayuda “a estar más habitualmente conectado”, de for-ma distinta a la habitual, común o cotidiana. Este for-mayor y dife-rente contacto con uno mismo a través del contacto con la sabi-duría corporal, se puede identificar con una actitud vivida de autoposesión, de vivir consciente y deliberadamente, etc. Es una forma de decirse positivamente “aquí mando yo”, “aquí, en mi
cuerpo, aquí, en mi persona...”. Y así seguiremos ganando en un estilo de vida más autoconsciente menos mecánico, externaliza-do e influenciaexternaliza-do por variables que hasta ahora no podíamos controlar. En una palabra, te haces más responsable de lo que pasa en tu vida general y en los pequeños pasos vitales de cada día, cada semana, cada temporada, etc. Además es una manera de permanecer orientado organísmicamente, desde el procesa-miento de la experiencia y de la interacción con el ambiente a ese nivel, lo cual genera habitualmente una sensación de certe-za y respuestas genuinas.
Es una forma segura y armónica de resolver problemas personales
a) El enfoque lleva a un sentimiento de bienestar, aunque sea a través del contacto con un sentimiento doloroso de rabia, resen-timiento o inferioridad. Si la sensación-sentida aporta signifi-cado, será siempre agradable: se produce un desahogo o alivio corporal a través de un cambio o movimiento vivido, que al menos supone no volver a recibir “más de lo mismo”. Este tipo de experiencia con sensaciones que cambian y con significados potenciales –aunque aún no se hayan desplegado–, genera un sentimiento de esperanza sutil, y una posibilidad de no quedar atrapado en el problema, a la vez que es una experiencia de no identificación del cliente con él.
b) Enseña a los clientes a lidiar con su propio “yo crítico”. Apren-den de dónde surgen los mensajes y cómo es de pertinente hacerles caso o no, según el tono que traen. Aprenden a dife-renciar los mensajes críticos de aquellos otros que surgen de lo más profundo de ellos mismos y que tienden a ser genuinas expresiones de necesidades, anhelos o valoraciones.
c) Permite trabajar con problemas de forma interna, sin necesidad de decir al terapeuta ni una palabra sobre el contenido del tema o los datos de la historia que estamos enfocando. El cliente sólo necesita decir algo sobre el proceso o sobre la cualidad de lo que está percibiendo internamente. En ese sentido Focusing es muy protector de la intimidad del cliente, tanto en público como en privado.