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Equidad. Valor del Mes: Lema del Mes: Traten a todos con equidad. Plan de Pastoral

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Academic year: 2021

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(1)

Arquidiócesis de Santo Domingo

Arquidiócesis de Santiago

Diócesis de Barahona

Diócesis de Baní

Diócesis de Puerto Plata

Diócesis de San Pedro de Macorís

Diócesis de San Francisco de Macorís

Diócesis de Mao-Montecristi

Diócesis de San Juan de la Maguana

Valor del Mes:

Equidad

Lema del Mes:

“Traten a todos con equidad”

(Cfr. Col 4,1)

Plan de Pastoral

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Acción Significativa del Sector:

Celebración día de los Padres, haciendo un reconocimiento a

los padres que actúan con equidad.

Acción Significativa en la Familia:

Celebración en familia del día de los Padres.

Resaltar el cuidado y la crianza de los hijos con equidad y

responsabilidad.

Índice

Primera Parte:

Lectura Orante Lema del Mes . . . .3 Encuentros de Evangelización . . . .4 Acción Significativa del Sector:

Celebración en el Sector Día de los Padres . . . .11

Segunda Parte:

Celebraciones Dominicales,

Lecturas de la Palabra de cada día y Meditación diaria . . . .14 Carta Apostólica Patris Corde del Santo Padre Francisco con

motivo del 150° Aniversario de la Declaración de San José

como Patrono de la Iglesia Universal . . . .86

Colaboradores: Jose Rosado, Hno. Avelino Guerrero Castillo,, Johnny y Sandra

Martínez, Ivelisse Taveras (Comisión Arquidiocesana Animación Bíblica), Pbro. Domingo Vásquez Morales, Pbro. Gregorio Santana, Pbro. Miguel Ángel Amarante, Pbro. Daniel Lorenzo Vargas Salazar (Santo Domingo).

Corrección: Ruth Nolasco Lamarche Coordinadora: Eugenia López

Diagramación y Arte final: Jesús Pérez Portadas: Hamlet Pérez

Para contacto Vicaría de Pastoral: Correo Electrónico:

guiamensual.vipastoral@arzsd / [email protected]

Teléfonos: 809-682-0815, 809-685-3141, Ext. 261-262, 809-221-3126 Redes Sociales: www.facebook.com/vicariadepastoralsantodomingo Impresión: Editora Amigo del Hogar / Manuel María Valencia No. 4,

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Lectura Orante

“Traten a todos con equidad” (Col 4, 1)

Padre amoroso te bendecimos por darnos más de lo que necesitamos y de lo que pedimos, gracias por ser un Padre que se entrega por completo, incluso entregando a su propio Hijo, para que sea nuestro guía en la construcción del Reino. Te pedimos que nos concedas el don el Espíritu Santo, para que guiados por El podamos saborear la dulzura de tu Palabra.

Lectura: Colosenses 3, 23-4,1

Jesús es vida hecha palabra en las Sagradas Escrituras, para obtener esa vida hay que acercarse con reverencia, dispongamos nuestro corazón y mente para recibir el pan de vida.

Preguntemos al texto

• ¿Cuándo trabajamos, para quien lo hacemos? • ¿Cómo se debe comportar un cristiano? • ¿Si soy injusto, cómo seré tratado? • ¿Es lo mismo equidad e igualdad?

• ¿Qué experiencia de fe encuentro en la lectura?

• Escribe la frase que más te haya impactado. ¿Por qué te impactó?

Meditación: Equidad

¿Qué nos dice el texto hoy?

Cuando buscamos en las Sagradas Escritura sobre la equidad, encontramos que va de la mano con la justicia y que es un atributo de aquellos que siguen fielmente al Señor, los Salmos alaban la equidad que Dios Padre muestro al juzgar a cada persona y pueblo; el trato que le da a cada uno es justo.

Pero muchas veces pensamos que equidad es lo mismo que igualdad, y no es así, pues cada ser humano es diferente, posee dones y carismas distintos, al igual que necesidades, por lo que es necesario que se creen las condiciones indispensables para cada uno en un ambiente de equilibrio.

La equidad va de la mano con la justicia, en el Salmo 72,2 dice que “Juzgue él a tu pueblo con justicia, y a tus afligidos con equidad”, como discípulos debemos procurar ver en nuestros hermanos a Jesús y hacer todo como si le sirviéramos directamente a él, así se le da poco al que necesita poco y mucho al que necesita más, eso es equidad.

Oración

Glorifiquemos al Señor quien es justo y equitativo con su pueblo, El conoce todas nuestras necesidades y las suple como Padre que se entrega por completo a sus hijos, muéstranos Padre la forma de ser tu reflejo.

Propósito

• Celebremos el día de los Padres protegiendo a nuestros mayores en medio de la Pandemia.

• Resaltemos el cuidado y la crianza de los hijos con equidad, responsabilidad y justicia.

(4)

• Continuar con la “caja de solidaridad y esperanza” haciendo una donación a personas pobres de nuestro sector.

Concluimos con una oración comunitaria en la familia movida por la lectura y reflexión, con un Padre Nuestro y un Ave María

ENCUENTROS DE EVANGELIZACION

Primer Encuentro de Evangelización Semana del 5 – 11 de julio Igualdad e identidad: Todos hermanos

“Pero entre ustedes no debe ser así. Antes bien, si alguno quiere ser

grande, que se ponga al servicio de los demás.” Mc 10,43 0. Ambientación

Para ambientar este Encuentro se pueden buscar algunas ilustraciones que reflejen las diferencias y desigualdades que hacemos nosotros los seres humanos. Por ejemplo, en el trabajo, unos que trabajan con todas las comodidades y otros en unos trabajos esclavizantes. O puede ser imágenes que señalen las diferencias por el color de la piel, o por el sexo, las diferencias entre los

que más tienen (ricos) y los que tienen poco (pobres) o nada.

1. Introducción:

Que todos los seres humanos nacemos libres e iguales lo sabe toda persona que se ha leído la Declaración Universal de los Derechos Humanos y se la toma en serio. También los que no se la toman en serio e incluso los que no se la han leído ni la conocen. Pero en algún momento de nuestra vida, en medio de nuestro desarrollo nos hacemos conscientes de esta verdad: todos nacemos libres e iguales. Todos somos hermanos y hermanas1. Para

un seguidor de Jesús está bien claro: somos hijos e hijas de un mismo padre, nuestro Padre Dios. Ante sus ojos todos somos iguales.

2. Canto: Juntos para soñar 3. Diálogo:

Podemos dialogar al inicio de este Encuentro contando algunos hechos reales vividos por la comunidad cristiana donde se ha puesto de manifiesto evidente el hecho de que somos hermanos y hermanas, iguales. Puede 1 A propósito, en el texto de este Encuentro vamos a usar el llamado lenguaje inclusivo. Somos conscientes que no todos están de acuerdo y respetamos las diversas posiciones. También a veces resulta pesado y cansón -no estamos acostumbrado-, pero creemos que usarlo nos puede ayudar vivir mejor el tema de dicho encuentro.

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ser en alguna actividad de la comunidad o algunas decisiones que hemos tomado juntos. También algunos hechos o actividades donde ha salido a relucir la desigualdad o que algunos y algunas quieren ser más que otros o primeros que otros como nos dice Jesús en el evangelio de Marcos cuando Santiago y Juan -hijos del Zebedeo- le hacen la petición de sentarse uno a su derecha y otra su izquierda. Es difícil dialogar sobre esto último, pero hemos de admitir que entre nosotros también asoman esas diferencias y desigualdades.

4. Oración:

Luego del diálogo hacemos estas peticiones a modo de oración: • Mi buen Señor, ayúdanos a no hacer diferencias entre nosotros.

• Dios de amor, concédenos la dicha de sabernos iguales que nuestro prójimo y vivir en tu paz.

• Mi Señor, que no existan diferencias en los corazones de todos tus hijos e hijas.

• Señor Altísimo, que todos los seres humanos nunca olvidemos, sea cual sea nuestra posición y condición que todos somos iguales, tanto hombres, mujeres, niños y niñas y que todos y todas tenemos el derecho a la libertad y a la dignidad.

5. Lectura de la Palabra de Dios:

Carta a los Gálatas 3,23-29 y Colosenses 4, 1 6. Preguntas para la reflexión:

Luego de escuchar la proclamación de la Palabra de Dios compartimos lo que nos dice el Apóstol Pablo a través de este texto. Pueden ayudar estas preguntas.

• ¿Qué ideas y sentimientos deja en nosotros eso que hemos escuchado? • ¿Tiene algo que ver con nuestra realidad? A nivel de la comunidad

cristiana o de toda la Iglesia. También a nivel de nuestro Pueblo. • ¿Cómo ilumina ese texto nuestra vida?

• ¿Qué tenemos que cambiar para sentirnos y sabernos todos iguales, hijos e hijas del mismo Padre?

7. Reflexión.

Si hay algo que es difícil de desarrollar en las personas es la conciencia de la gran diversidad de personas con las que convivimos, las que tenemos cerca en la escuela, el barrio, la ciudad, el país y en el mundo, ese mundo ancho y ajeno. No darnos cuenta de quiénes son y cómo son las personas muchas veces nos lleva a no verlos y, en consecuencia, a no respetarlos. Esta falta de atención y respeto al prójimo es un obstáculo, no consciente, para nuestro desarrollo personal y también para el desarrollo de la sociedad. De allí la importancia de aprender juntos a tomar conciencia de esa diversidad humana y aprender a respetarla.

Decimos esto porque estamos convencidos de que la conciencia de esa diversidad es un buen punto de partida para reflexionar sobre la equidad

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e igualdad de derechos y oportunidades para todos y todas, hombres y mujeres, que en el fondo significa reconocer el respeto que nos debemos los unos a los otros, en doble vía. Un comportamiento auténticamente democrático, ciudadano, cristiano demanda el respeto de todos hacia todos los que formamos parte de una comunidad, que puede ser pequeña en extensión, o muy grande si nos referimos al país y al mundo.

Y nosotros como comunidad cristiana hemos de poner en marcha esta iniciativa no sólo por asunto de ser buenos ciudadanos y luchar por un mundo más justo y equitativo. Para nosotros es también un mandato de Evangelio de Jesús, nuestro hermano. Desde la fe hemos de vivir este llamado a la igualdad y la equidad.

8. Propósito al salir de la Celebración.

Luego de haber compartido la Palabra de Dios, de haber orado, cantado, reflexionado sobre el tema de la Igualdad y la Equidad se hace necesario que juntos, como comunidad, nos comprometamos a hacer desaparecer de la vida comunitaria las desigualdades que pueda haber ellas. Además, cada uno debe comprometerse personalmente y delante de Dios a actuar con más criterios de igualdad y equidad en su familia, en el trabajo, en el barrio, etc.

9. Oración:

Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre…

10. Canto Final:

Juntos como hermanos.

Segundo Encuentro de Evangelización Semana del 12 – 18 de julio

Signos de equidad

“El Señor ama la justicia y el derecho” Salmo 33,5

0. Ambientación.

La Equidad va muy ligada a la palabra Justicia. En algunos momentos hasta pueden ser sinónimas. O la Justicia es el mejor signo de equidad. El símbolo más conocido de la Justicia es la balanza. Para ser más precisos, la de una mujer con los ojos tapados, que representa a la Justicia, y que porta en

una mano una balanza. La balanza representa la equidad con que la Justicia trata a todos. Se puede ambientar con una imagen de la justicia.

1. Introducción:

Todos los hombres de bien aman la justicia, la equidad y el derecho. Esto está en el ser mismo de las personas. Deseamos vivir en medio de lo justo y equitativo. En todas las razas, culturas, religiones, pueblos existe lo que se ha llamado la Regla de Oro. Se expresa de muchas maneras, pero

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siempre es el mismo significado: “no hagas al otro lo que no quieres para ti”, “trata a los demás como te gustaría ser tratado”, etc. Esta regla de oro nos emparenta a todos los seres humanos. Nuestro mundo tiene ese deseo implícito desde siempre, el deseo de otro mundo, un mundo justo y equitativo.

2. Canto: Arriésgate

3. Diálogo:

Nos situamos en nuestra realidad. Todos somos conscientes de que se viven muchas situaciones de injustica e inequidad. Conocemos, ya sea de cerca o por las noticias, realidades donde no se aplica la justicia ni la equidad, sobre todo con los más débiles. Nos preguntamos cuál es nuestra posición y reacción como cristianos ante situaciones como estas. Cuando se habla del comportamiento humano existe lo que se llama indignación ética, es decir nos indignamos ante hechos que sabemos son injustos, no importa quien lo cometa y donde suceden. A un verdadero cristiano se debe indignar ante cualquier acto de inequidad e injusticia que se cometa en cualquier parte del mundo. Les invito a dialogar brevemente en el inicio de este encuentro sobre estas tristes realidades.

4. Oración:

Padre nuestro, tú eres Dios de amor y Dios de justicia. Sabemos que sin justicia no hay desarrollo. Sin justicia no hay seguridad ciudadana. Sin justicia no hay paz. Sin justicia no hay institucionalidad. Por eso te pedimos en este día que derrames bendiciones infinitas y que ilumines el corazón y la mente de quienes administran justicia, para que la rectitud, la honradez y el amor a la verdad guíen nuestras actuaciones, para que logremos paz social, enfrentemos la violencia y venzamos la impunidad, la corrupción. Te lo pedimos en el nombre de tu hijo Jesús, aquel que sin haber pecado nunca, entrego su vida por nuestra redención.

5. Lectura de la Palabra de Dios: Mateo 20,1-15 6. Preguntas para la reflexión:

Luego de escuchar la proclamación de la Palabra de Dios compartimos lo que nos dice Jesús por medio de este texto. Pueden ayudar estas preguntas. • ¿Qué nos dice el Evangelio que hemos leído?

• ¿Resulta difícil la comprensión o aplicación de esa parábola?

• ¿Por qué crees que este texto molesta y resulta incómodo muchas veces? • ¿Conocemos ejemplos parecidos?

• ¿Cómo ilumina nuestra vida?

• ¿Qué tenemos que cambiar para ser más como Jesús?

7. Reflexión.

Como se dice en una de las preguntas, esta Parábola a veces resulta incómoda e incomprensible. Parece que no se es justo ni equitativo. Algunas ideas que nos puedan ayudar a una mejor comprensión y aplicación de dicho texto.

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El suceso que Jesús describe está tomado de la vida real, como en la mayoría de las parábolas. En efecto, hay hombres que en el mercado aguardan que alguien los contrate como jornaleros. Son “chiriperos”, “echa días”, sin trabajo fijo. Lo primero a destacar es que el dueño la viña contrate obreros hacia la hora nona, más aún hacia la hora undécima. Que recorra varias veces el camino buscando trabajadores, a hombres que esperen ganar algo aquel día. Ya esto nos da una señal de una justicia y una equidad diferente.

Sólo con los primeros trabajadores se concierta el jornal; de los segundos sólo se dice sin precisar que recibirán lo que sea justo. También esto prepara la liquidación del salario tal como debe efectuarse al final del relato, que se narra minuciosamente y de un modo diáfano en conjunto, pero sólo como preparación para el punto principal. El pago de los jornales al atardecer nos indica el objeto de la parábola. El dueño encarga a su administrador que después de terminar el trabajo pague el jornal comenzando por los últimos y acabando por los primeros. Tiene que seguirse este orden, para que los primeros vean cómo se paga a los últimos, cuando aquellos aún no se hayan ido con su sueldo. Mientras se les paga, se advierte en seguida la indignación de los obreros y también nuestro asombro. Los últimos cobran el mismo jornal que se concertó con los primeros, un denario por el corto tiempo de trabajo. Es muy comprensible que se levante una murmuración. Los siguientes esperan cobrar más, puesto que a los últimos ya se les ha pagado un denario. Pero todos cobran lo mismo. La conducta del dueño de la viña se puede llamar arbitrariedad extravagante, enorme despreocupación o injusticia directamente social. Así piensan aquí los obreros, así piensa el hombre en general. ¿Cómo se justificará el dueño? Nuestra conciencia social sumamente sensible está intranquila.

En la respuesta en primer lugar se trata de la cuestión de la justicia. A los primeros no se les hace ningún agravio por el hecho de que se les pagara el jornal que se había concertado, o sea un denario por la jornada. Aunque los otros recibieran lo mismo, no por eso se perjudica a los primeros. La indignación no la ha causado el celo por el debido orden, sino la rivalidad y la malicia. Pero eso sólo es una parte de la respuesta.

La parte principal está en el contraste entre los dos miembros siguientes: ¿O es tu ojo malo, porque yo soy bueno? El propietario no procedió por un capricho inconsiderado o por una injusticia consciente, sino por bondad. Eso es lo que propiamente importa. El propietario no quiso dañar a los primeros, sino que quiso ser generoso con los demás. Su manera de pensar ya no se revela como la manera de pensar de un propietario rural terreno, sino como la manera de pensar del Padre divino.

8. Propósito al salir de la Celebración.

Luego de haber orado, cantado, escuchado la Palabra de Dios, reflexionado y compartido en comunidad sobre la justicia y la equidad cada uno escogerá aquella situación de su vida o en la vida de su comunidad en la cual se puede comprometer para que haya más equidad y justicia en este mundo.

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9. Oración: Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre…

10. Canto Final: En una tarde apacible.

(Puede ser algún otro canto sobre las Bienaventuranzas).

Tercer Encuentro de Evangelización Semana del 19 – 25 de julio

Año de San José: padres al estilo de José

25 de julio, Día del Padre en la República Dominicana

“Levántate, toma al Niño y a su madre… Y él, levantándose, tomó al Niño y a su madre, y vino a la tierra de Israel”. Mt 2, 20a.21

0. Ambientación.

La mejor ambientación para este Encuentro puede ser primero colocar un cuadro de la Virgen de la Altagracia, es un cuadro de la Sagrada Familia donde se distingue la figura de José, Padre de Jesús. Puede ser también otro cuadro de la Sagrada Familia). Y, en segundo lugar, que estén presentes en este Encuentro algunos padres debidamente identificados como tales. Incluso se puede distinguir el lugar donde estén, sentados o de pies, los hombres de la comunidad que son padres.

1. Introducción:

El papa Francisco ha declarado el año 2021 como el año dedicado a la figura de san José con motivo del 150 aniversario de su proclamación como patrono de la Iglesia Universal. Con corazón de padre: así José amó a Jesús, llamado en los cuatro Evangelios «el hijo de José», describe en su carta apostólica Patris Corde. Un gran acontecimiento que nos puede ayudar a entender que san José es más bien el patrón de la Iglesia doméstica que de la Iglesia-gran institución. Que es el padre en la familia, el modelo de padre en la familia.

2. Canto: Buscar algún canto mariano que haga referencia a la Sagrada

Familia. No hay muchos cantos religiosos conocidos que se refieran a San José. -Es una deuda con la figura de José-.

3. Diálogo: Compartimos como comunidad cristiana dos ideas:

• Qué significa que el Papa haya declarado este año como el Año de San José. • Como puede la figura de San José ayudar los padres de nuestra

comunidad a desarrollar mejor su rol de padres y a los hijos e hijas saber cómo debemos ser con nuestros padres.

4. Oración: Oración a San José muy antigua, de los primeros siglos de la Iglesia.

Oh, san José, cuya protección es tan grande, tan fuerte e inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.

Ayúdame, san José, con tu poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo

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Nuestro Señor, de modo que, al confiarme, aquí en la tierra, a tu poder celestial, Te tribute mi agradecimiento y homenaje.

Oh, san José, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón.

Abrázale en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.

¡San José, patrono de las almas que parten, ruega por mí! Amén. 5. Lectura de la Palabra de Dios:

Aquí en este encuentro los invitamos a leer atentamente el llamado Evangelio de la infancia: Lucas, capítulos 1 y 2; Mateo capítulos 1 y 2. Al leerlos podemos ir viendo los momentos en los que aparece San José e incluso aquellos momentos en que no se menciona, pero sabemos que está presente. Nos podemos fijar en los acontecimientos:

• El Anuncio del ángel • Nacimiento de Jesús • Los sabios de Oriente • Huida a Egipto

• Los niños asesinados en Belén • Regreso de Egipto

• Jesús, circuncidado y presentado en el Templo • El regreso a Nazaret

• El niño Jesús en el Templo

También leemos el pequeño texto de Mateo 13, 55-56 donde se habla de la familia de Jesús y su padre el carpintero.

6. Algunas ideas para la reflexión:

Luego leer atentamente esos textos, escucharlos podemos compartir los sentimientos que nos viene a la cabeza y el corazón. Podemos recordar las experiencias que hemos tenido como hijos e hijas con nuestros padres. También los padres presentes pueden recordar y comentar sus experiencias como padres a partir de estos textos del Evangelio donde está presente la figura de San José.

7. Reflexión.

Hablar de San José no resulta fácil. El Evangelio no le dedica más que unos cuantos versículos. Aparece sin que se nos diga nada sobre su nacimiento ni su vida anterior; tampoco se menciona su muerte. No se cita ninguna palabra suya.

Como todo en la vida, así también San José, con su lado visible de carpintero, esposo, padre, educador, tiene otro invisible, ligado al Misterio de Dios hecho hombre. Su figura aparece en el camino de María, en el de Jesús, pero también él tiene su propio camino.

San José es una figura que aparece siempre atrás, en la sombra. No dejó nada escrito, no aparece hablando. De él sabemos que fue valiente

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y decidido, llevó a su casa a una muchacha embarazada y asumió al hijo poniéndole el nombre de Jesús. Luego tuvo que hacer frente con su familia a la persecución de un monarca sanguinario, huyó al exilio y, al volver, se fue a un pueblecito del norte, Nazaret. Inició al hijo en las tradiciones religiosas de su pueblo y le transmitió la profesión de carpintero. Se dice de él que era un hombre justo. Después, desapareció sin dejar rastro.

San José es un digno representante de la “buena gente”, de la “gente humilde”, que vive su día a día en el anonimato, que se gana la vida con mucho trabajo y lleva honradamente a sus familias por los caminos de la honestidad. En ese ambiente creció Jesús. Su relación con San José, a quien llamaba padre o papá, debe haber sido tan íntima y tan buena que sirvió de base para sentir a Dios como “Papá” (Abba) y trasmitirnos esa experiencia. Les estamos eternamente agradecidos a San José. Ojalá que este año sirva para que todos los padres nos fijemos en él y podamos seguir su ejemplo.

8. Propósito al salir de la Celebración.

El propósito en este encuentro podemos dividirlo en tres:

• Conocer mejor la figura de San José. Leer en casa de nuevo los Evangelios de la Infancia.

• A los padres examinar su papel de padre, a la luz de la figura de San José, hacer un esfuerzo para cambiar aquello que no están haciendo bien como padres.

• Y a todos, como hijos e hijas, ver en nuestros padres a San José, Patrono de la Iglesia Universal y Patrono de nuestra Iglesia Doméstica -la familia y la pequeña comunidad cristiana-.

9. Oración: Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre…

10. Canto Final

Acción Significativa del Mes

Celebración del día de los Padres

Celebramos la equidad y ternura de Papá 0. Recomendaciones

• Invitar a todos los padres del sector.

• Formar diferentes equipos de trabajo para actividad (animación, acogida-logística, brindis, presentadores…)

• Hacer la actividad en un lugar preferiblemente al aire libre y en una hora más fresca.

• Hacer un acto lúdico en honor a los padres con canciones, actuaciones, poema o declamaciones…

• Asegurar el distanciamiento social y la observancia de las medidas sanitarias anti- COVID-19.

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• Integrar a los niños, jóvenes y adolescentes.

• Hay que destacar el ejemplo y la entrega de algunos padres del sector. • Preparar pergamino o regalo de reconocimiento para los padres

destacados.

• Decorar con motivos adecuados el lugar del encuentro. • Preparar brindis al final.

1. Bienvenida

“Traten a todos con equidad” (Cfr. Col 4,1) es el lema de este mes de

los padres con el que hemos reflexionado. Hoy recibimos a nuestros padres con ese lema, justamente para destacar el legado de aquellos hombres que hacen de la justicia y la equidad un signo concreto de su responsabilidad para con los demás, y un valor que solemos asociar al proceder de los buenos papás.

Damos gracias a Dios por sus vidas y su ejemplo de integridad, trabajo y amor desinteresado por sus hijos.

Bienvenidos todos a esta su fiesta que la hemos preparado con mucho amor y gratitud.

2. Cantos: Padre Abraham

3. Oración inicial [Una adolescente]

Dios todopoderoso, a ti que te aclamamos como papá de todos y todas, Padre nuestro, te damos gracias por el regalo de nuestros padres biológicos y los que, en nuestras vidas, como en la de Jesús, hacen de padres aún sin engendrar. Gracias por su valentía de forjar familias con valores e integrar matrimonios santos y honorables que nos hablan de amor, entrega y generosidad.

Esta tarde te presentamos a todos nuestros padres del cielo y de la tierra, te pedimos especialmente por los que están solos o abandonados, por los que están enfermos o sufren alguna perturbación.

Dales a todos los padres dominicanos alegría, luz, salud y fortaleza para seguir guiando sus familias. Amén.

4. Texto Bíblico: 2Corintios 3,2-3 [Una esposa] 5. El ejemplo de san José

El Papa Francisco en el año de san José nos regala un hermoso ejemplo de su vida de paternidad. Pidamos a San José que todos los papás del mundo imiten con sus hijos su ejemplo de ternura para con los hijos:

PADRE EN LA TERNURA

José vio a Jesús progresar día tras día «en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lc 2,52). Como hizo el Señor con Israel, así él “le enseñó a caminar, y lo tomaba en sus brazos: era para él como el padre que alza a un niño hasta sus mejillas, y se inclina hacia él para darle de comer” (cf. Os 11,3-4).

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Jesús vio la ternura de Dios en José: «Como un padre siente ternura por sus hijos, así el Señor siente ternura por quienes lo temen» (Sal 103,13).

En la sinagoga, durante la oración de los Salmos, José ciertamente habrá oído el eco de que el Dios de Israel es un Dios de ternura[11], que es bueno para todos y «su ternura alcanza a todas las criaturas» (Sal 145,9). […]

El Maligno nos hace mirar nuestra fragilidad con un juicio negativo, mientras que el Espíritu la saca a la luz con ternura. La ternura es el mejor modo para tocar lo que es frágil en nosotros. El dedo que señala y el juicio que hacemos de los demás son a menudo un signo de nuestra incapacidad para aceptar nuestra propia debilidad, nuestra propia fragilidad. Sólo la ternura nos salvará de la obra del Acusador (cf. Ap 12,10). Por esta razón es importante encontrarnos con la Misericordia de Dios, especialmente en el sacramento de la Reconciliación, teniendo una experiencia de verdad y ternura. Paradójicamente, incluso el Maligno puede decirnos la verdad, pero, si lo hace, es para condenarnos. Sabemos, sin embargo, que la Verdad que viene de Dios no nos condena, sino que nos acoge, nos abraza, nos sostiene, nos perdona. La Verdad siempre se nos presenta como el Padre misericordioso de la parábola (cf. Lc 15,11-32): viene a nuestro encuentro, nos devuelve la dignidad, nos pone nuevamente de pie, celebra con nosotros, porque «mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado» (v. 24).

También a través de la angustia de José pasa la voluntad de Dios, su historia, su proyecto. Así, José nos enseña que tener fe en Dios incluye además creer que Él puede actuar incluso a través de nuestros miedos, de nuestras fragilidades, de nuestra debilidad. Y nos enseña que, en medio de las tormentas de la vida, no debemos tener miedo de ceder a Dios el timón de nuestra barca. A veces, nosotros quisiéramos tener todo bajo control, pero Él tiene siempre una mirada más amplia.

6. Acto festivo | Presentaciones artísticas 7. Acto de reconocimiento

[Ahora la comunidad reconoce a los padres destacados del sector y entrega algún recuerdo o pergamino.]

8. Intervención de los padres | Se da la palabra a 2 0 3 padres para que

intervengan.

9. Canto

10. Palabras de los hijos y esposas | Un breve discurso de reconocimiento

a todos los padres.

11. Oración final

• Padre nuestro y Ave María

• Se pide a los papás que den la bendición a sus hijos presentes.

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Lecturas y Meditaciones Julio 2021

Las citas de las Lecturas Diarias utilizadas son tomadas de: Calendario Litúrgico 2021 de la Conferencia del Episcopado

Dominicano

1

Feria

Jueves Verde

59º Aniversario de la Ordenación Presbiteral de Mons. Antonio Camilo González, Obispo Emérito de La Vega Lectura del libro del Génesis 22,1-19

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán llamándole: «¡Abrahán!». Él respondió: «Aquí me tienes.» Dios le dijo: «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré.»

Abrahán madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que le había indicado Dios. El tercer día levantó Abrahán los ojos y descubrió el sitio de lejos. Y Abrahán dijo a sus criados: «Quédense aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar, y después volveremos con ustedes.»

Abrahán tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a Abrahán, su padre: «Padre.» Él respondió: «Aquí estoy, hijo mío.»

El muchacho dijo: «Tenemos fuego y leña, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio?» Abrahán contestó: «Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío.» Y siguieron caminando juntos.

Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: «¡Abrahán, Abrahán!» Él contestó: «Aquí me tienes.» El ángel le ordenó: «No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.»

Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en una maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. Abrahán llamó a aquel sitio «El Señor ve», por lo que se dice aún hoy «El monte del Señor ve.»

El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: «Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.»

Abrahán volvió a sus criados, y juntos se pusieron en camino hacia Berseba. Abrahán se quedó a vivir en Berseba. Palabra de Dios.

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Salmo Responsorial: 114,1-2.3-4.5-6.8-9

R/. Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida

Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante, porque inclina su oído hacia mí el día que lo invoco. R/.

Me envolvían redes de muerte, me alcanzaron los lazos del abismo, caí en tristeza y angustia. Invoqué el nombre del Señor: «Señor, salva mi vida.» R/.

El Señor es benigno y justo, nuestro Dios es compasivo; el Señor guarda a los sencillos: estando yo sin fuerzas, me salvó. R/.

Arrancó mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída. Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida. R/.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9,1-8

En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados.» Algunos de los letrados se dijeron: «Éste blasfema.» Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: «¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados están perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? Pues, para que vean que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados –dijo dirigiéndose al paralítico–: Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa.» Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad. Palabra del Señor.

Meditación

Frecuentemente escuchamos a tantas personas decir que Dios nos pone a prueba, que Dios quiso que algo pasara, que Dios permite que las cosas nos ocurran para nuestro bien, que Dios “aprieta, pero no ahorca”; en fin, achacamos tanto de lo que nos pasa a nuestro Dios personal. Hoy pareciera como si la promesa realizada a Abrahán -hombre fiel y acomodado quien decide salir de Ur de Caldea para seguir una promesa de tierra y de descendencia- no iba a llegar a feliz término. Entonces, ¿cómo comprender que su Dios le solicite la vida de su hijo? ¿Cómo es posible que su Dios le solicite sacrificar a su propia sangre? Pues, es de notar que el texto de hoy tiene otro significado al que muchas veces le queremos otorgar. De manera casi simbólica, Dios hoy manifiesta tajantemente que “no alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada”. Los sacrificios humanos, culturalmente aceptados por muchos pueblos en la antigüedad, es hoy refrendada mediante la narración de la obediencia y fidelidad del patriarca Abrahán.

Dios es propulsor y defensor de la vida. Pero para que tengamos vida debemos saber discernir la voz del Dios de Jesús ante las voces de los dioses del mundo. Así como Abrahán, estamos llamados a ser modelos de fe ante las pruebas que la misma vida nos depara. La vida, vivida desde la fe, es buena y siempre se contrapone a todo lo que quita el respiro del Espíritu del bien. La fe, según el monje benedictino Laurence Freeman, “es

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la autopista al espíritu. Cada uno de nuestros actos de fe es un descubrir el laberinto del espíritu.”

Así también vivió Jesús desde su fe inquebrantable en su Padre. En su Padre pudo encontrarse consigo mismo y con los demás. Fue su fe y creencia en el proyecto del Reino que lo impulsaron a enfrentar las injusticias de la religión de su tiempo. Desde su fe ayudó a tantos a “levantarse y andar” por los caminos difíciles de la vida.

La fe nos fortalece para superar el pecado que nos paraliza y mata la vida. La certeza de la fe en Jesús nos vigoriza para tomar nuestras camillas, ponernos de pie y lanzarnos una vez más a la vida. Así como Abrahán y Jesús todos sufriremos. En algún momento nos veremos enfrentados a dilemas, tendremos que discernir entre las voces del mundo y la de nuestro Dios y posiblemente entre la vida y la muerte.

Hoy, a través de Jesús, se nos regala la salvación. Se nos obsequia la fuerza para sanarnos de mente y de cuerpo para que, movidos por la fe en Dios Padre, se nos perdonen tantos momentos de muerte, de pecado. Hoy y siempre somos, hermanos, cocreadores de vida y llamados a preservar todo cuanto el amor de Dios ha puesto en esta preciosa tierra. La vida, desde la concepción, es regalo del amor de Dios y todos somos herederos, como Abrahán, de esta tierra hermosa que “mana leche y miel”. ¡Sí a la VIDA!

2

Feria

Viernes Verde

Lectura del libro del Génesis 23,1-4.19;24,1-8.62-67

Sara vivió ciento veintisiete años, y murió en Villa Arbá (hoy Hebrón), en país cananeo. Abrahán fue a hacer duelo y a llorar a su mujer. Después dejó a su difunta y habló a los hititas: «Yo soy un forastero residente entre ustedes. Denme un sepulcro en propiedad, en terreno suyo, para enterrar a mi difunta.»

Después Abrahán enterró a Sara, su mujer, en la cueva del campo de Macpelá, frente a Mambré (hoy Hebrón), en país cananeo. Abrahán era viejo, de edad avanzada, el Señor lo había bendecido en todo. Abrahán dijo al criado más viejo de su casa, que administraba todas las posesiones: «Pon tu mano bajo mi muslo, y júrame por el Señor, Dios del cielo y Dios de la tierra, que, cuando le busques mujer a mi hijo, no la escogerás entre los cananeos, en cuya tierra habito, sino que irás a mi tierra nativa, y allí buscarás mujer a mi hijo Isaac.»

El criado contestó: «Y si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra, ¿tengo que llevar a tu hijo a la tierra de dónde saliste?»

Abrahán le replicó: «De ninguna manera lleves a mi hijo allá. El Señor, Dios del cielo, que me sacó de la casa paterna y del país nativo, que me juró: “A tu descendencia daré esta tierra”, enviará su ángel delante de ti, y traerás de allí mujer para mi hijo. Pero, si la mujer no quiere venir contigo, quedas libre del juramento. Sólo que a mi hijo no lo lleves allá.»

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Mucho tiempo después, Isaac se había trasladado del “Pozo del que vive y ve” al territorio del Negueb. Una tarde, salió a pasear por el campo y, alzando la vista, vio acercarse unos camellos. También Rebeca alzó la vista y, al ver a Isaac, bajó del camello y dijo al criado: «¿Quién es aquel hombre que viene en dirección nuestra por el campo?

Respondió el criado: «Es mi amo.» Y ella tomó el velo y se cubrió. El criado contó a Isaac todo lo que había hecho. Isaac introdujo a Rebeca en la tienda de su madre Sara, la tomó por esposa y la amó tanto que se consoló de la muerte de su madre. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 105,1-2.3-4a.4b-5 R/. Den gracias al Señor, porque es bueno

Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ¿Quién podrá contar las hazañas de Dios, pregonar toda su alabanza? R/.

Dichosos los que respetan el derecho y practican siempre la justicia. Acuérdate de mí por amor a tu pueblo. R/.

Visítame con tu salvación: para que vea la dicha de tus escogidos, y me alegre con la alegría de tu pueblo, y me gloríe con tu heredad. R/.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9,9-13

En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos.

Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que su maestro come con publicanos y pecadores?»

Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Anden, aprendan lo que significa “misericordia quiero y no sacrificios”: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Palabra del Señor. Meditación

Una de las actitudes de Jesús que estamos llamados a lograr es la acogida a todos. Se nos motiva mediante el patriarca Abrahán a no desfallecer ni a perder las esperanzas ante la promesa de nuestro Dios Padre. La acogida y la fe siempre se abrazan y se abren a la vitalizadora experiencia de mirar hacia el mañana con los ojos puestos en la misión a la que hemos sido llamados a seguir. A Abrahán se le prometió tierra, pero hoy tiene que pedir un pedazo de tierra para enterrar a su esposa. Y su descendencia no es numerosa; solamente le sucede su hijo Isaac.

El viejo Abrahán se siente bendecido y sigue mirando positivamente hacia el futuro. Mira hacia el porvenir y decide enviar a su criado a buscar la futura esposa para su hijo Isaac. La esperanza, aún viva del viejo patriarca, ha destapado su visión por obtener una descendencia numerosa y le sigue impulsando hacia sus sueños. Esa es la fe indomable del viejo nómada

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que hoy nos impulsa a seguir, a nunca desfallecer y a luchar por una vida nueva y rejuvenecida.

De igual modo, Jesús, nos recuerda que debemos mirar más allá de las apariencias. Jesús, sin importarle el “qué dirán” ni las críticas de sus adversarios, llama a un recaudador de impuestos y lo convierte en discípulo. Lo llama, lo acoge y le confía. Esto es una llamada para todos los que a veces nos sentimos santos, buenos o más “religiosos” que aquellos que posiblemente son mal vistos por la sociedad. Somos personas en construcción y todos, creyentes o no, hijos del Dios Padre de Jesús. Estamos, pues, movidos como lo hizo Abrahán, a vivir la fe y esperanza en un mejor futuro. Hoy se nos motiva a acoger, como Jesús a los pecadores, sin juzgarlos, sin menospreciarlos por sus apariencias y sin sentirnos que somos los únicos merecedores de las promesas.

Y Mateo, desde su pequeñez, responde positivamente a la llamada del amor que lo motiva al seguimiento. Somos todos, pues, Mateos necesitados de misericordia, de perdón y acogida. Iniciemos el día movidos por la fe del viejo Abrahán. Y sobre todo por el amor de nuestro Dios Padre. Hoy se nos impulsa a acoger, a mirar el futuro con esperanzas rejuvenecidas y a recibir un amor que sabe ofrecer salvación a todos sin excepción.

3

Fiesta: Santo Tomás, Apóstol

Sábado Rojo

Lectura de la Segunda Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 2,19-22

Hermanos: Ya no son extranjeros ni forasteros, sino que son ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Están edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular.

Por él, todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él, también ustedes se van integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 116,1-2

R. “Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio.”

Alaben al Señor, todas las naciones, aclámenlo todos los pueblos. R/. Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 20,24-29

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor.” Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.” A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.

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Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: “Paz a ustedes.” Luego dijo a Tomás: “Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.” Contestó Tomás: “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús le dijo: “¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.” Palabra del Señor.

Meditación

La vida siempre se va construyendo con el paso del tiempo. La vida, pues, siempre va transformándose. Algunas personas se pasan los días tratando de encontrar la “fuente de la juventud” mientras otras buscan encontrar permanencia y felicidad en las cosas materiales. Buscamos el último celular para ser reemplazado por una versión más moderna. Buscamos seguridad en lo cambiante. Muy bien lo dijo el escritor norteamericano Alvin Toffler: “el cambio no solamente es necesario en la vida, es la vida misma”. Sin embargo, ante un mundo tan cambiante, necesitamos algún punto estable y estático de donde partir y hacia donde llegar. El punto siempre fijo, estable, no inmutable ni fluctuante lo encontramos en Jesús, la piedra angular.

¿Te has preguntado alguna vez qué es una piedra angular y por qué a Jesús se le compara con una? Una piedra angular es el fundamento en una edificación. Solía ser fuerte y se utilizaba como guía para ir colocando las demás piedras mientras servía, a la vez, como punto de ajuste para las demás. Jesús, simbólicamente, es la piedra angular que sirve de soporte, de punto de alineación y de fortaleza desde donde todos podemos construir nuestras vidas. Sobre Jesús, la roca, todos somos familia y “ciudadanos de los santos”.

Hoy, Fiesta de Santo Tomás Apóstol, nos encontramos con la fe de un hombre que representa la manera de creer de muchos. Tomás, cuyo nombre significa gemelo, camina entre incertidumbres y dudas requiriendo pruebas para creer. Nada de extraño en una persona que realmente busca respuestas a su vida cambiante.

La actitud de Tomás es totalmente compresible y de nada extraño. Debe vivir un proceso, un recorrido de fe, una experiencia interior para encontrar la estabilidad en su vida. Solamente su experiencia personal con el Resucitado, su encuentro con el signo visible del amor en su propia vida y la profundización en la inmutabilidad de la “piedra angular, Jesús” es capaz de invitarle a confiar. Jesús le ama. La compasión del maestro Resucitado, su invitación a confiar en la permanencia de su amor, su acogida, mueven al discípulo a gritar: “¡Señor mío y Dios mío!”.

Podemos iniciar la búsqueda de seguridad y estabilidad fundamentado nuestras creencias en Jesús, la piedra angular. La fe no se basa en palabras memorizadas, rezos repetitivos, fórmulas aprendidas ni en lecturas de libros sobre Dios. La fe nos invita a relacionarnos experiencialmente con el Señor, con nosotros mismos y con nuestros hermanos desde el amor estable, humano, permanente, compasivo y acogedor de lo único realmente estable y perdurable, Jesús. La fe se ensambla desde la experiencia con el Espíritu

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y con la persona de Jesús. Tomás encontró la fortaleza, solidez y seguridad de Jesús que siempre estará ahí para nosotros. ¡Hoy, haz tú lo mismo!

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XIV Domingo del Tiempo Ordinario

II Semana Liturgia de las Horas Verde La gracia de Dios nos fortalece para vencer toda rebeldía Algunas orientaciones:

Se coloca en lugar visible el lema de este Domingo. Se puede llevar en la procesión un letrero que diga EQUIDAD y otro con el lema del mes. Antes de la celebración se puede dramatizar la manera de actuar de un padre aunque sus hijos rechacen sus orientaciones. Se colocan en un lugar destacado los padres con sus esposas y sus hijos. Algunos padres llevan las ofrendas. Se puede dar testimonio

de algún padre que vive la equidad en su hogar. Destacar a los misioneros y misioneras que siguen adelante en su misión. Después de proclamar el Evangelio o durante el Credo se puede pasear la Palabra como signo de que al acogerla y obedecerla nos comprometemos a estar en “permanente conversión personal”.

Monición de Entrada

Hermanos y hermanas: Hoy, Decimocuarto Domingo del Tiempo Ordinario, iniciamos este mes de Julio, dedicado a los padres dominicanos, la Iglesia nos invita a vivir el valor de la EQUIDAD con el lema: “Traten a todos con equidad” (cfr. Col 4,1). De esta manera, seguiremos dando pasos para “acoger y vivir el Reino de Dios y mantener en nosotros una constante conversión personal”.

La Liturgia de hoy nos lleva a reflexionar sobre la misión recibida por el profeta Ezequiel, quien fue enviado por Dios a denunciar los males de su Pueblo, sin importar el rechazo que pudiera recibir. Así mismo, también Jesús fue recibido con escepticismo y cierta desconfianza en su propio pueblo, donde no hizo ningún milagro por la falta de fe de sus habitantes y porque no entendían su misión de instaurar el Reino de Dios. Y Pablo, por su parte, siente en su propio ser una rebeldía al plan de Dios.

No obstante, nos queda una buena lección: a pesar del rechazo a Ezequiel, por un lado, y al mismo Jesús, por el otro lado, ambos fueron fieles a su misión de anunciar el mensaje de Dios. Para vencer la propia rebeldía y la de otros, contamos con la gracia de Dios que nos fortalece.

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También, hoy en las familias los padres y madres están llamados a realizar con equidad su misión de guías de sus hijos, aunque encuentren en ellos rebeldías y rechazos. Igualmente todos los discípulos misioneros de Jesús.

Poniendo nuestros ojos en el Señor y esperando su misericordia nos disponemos a iniciar nuestra celebración recibiendo a Jesús, que viene en la persona de su ministro.

Oración Colecta

Oh, Dios, que en la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída, concede a tus fieles una santa alegría, para que disfruten del gozo eterno los que liberaste de la esclavitud del pecado. Por nuestro Señor

Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA Primera Lectura: Ezequiel 2,2-5

Como al profeta Ezequiel, a quien Dios envió para anunciar su mensaje a un pueblo rebelde, así los padres y todos los misioneros, estamos llamados a ser mensajeros del Señor ante sus hijos y ante la gente, sean éstos rebeldes u obedientes. Escuchemos.

Lectura de la profecía de Ezequiel 2,2-5

En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía: «Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: “Esto dice el Señor.” Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.»

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 122,1-2a.2bcd.3-4

R/. Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia

A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo. Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores. R/.

Como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así están nuestros ojos en el Señor, Dios nuestro, esperando su misericordia. R/.

Misericordia, Señor, misericordia, que estamos saciados de desprecios; nuestra alma está saciada del sarcasmo de los satisfechos, del desprecio de los orgullosos. R/.

Segunda Lectura: 2 Corintios 12, 7b-10

Pablo, seducido por Cristo, tuvo que luchar con la rebeldía de su propia carne para ser fiel. ¡Pero la gracia del Señor nunca le faltó! Lo mismo nos pasa a nosotros, pero del mismo modo que el Apóstol, podremos vencer con la gracia de Dios que nunca nos faltará. Escuchemos.

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Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12,7b-10

Hermanos: Para que no tenga soberbia, me han metido una espina en la carne: un emisario de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad.»

Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte. Palabra de Dios.

Aleluya Lc 4,18

El Espíritu del Señor esta sobre mí, me ha enviado a anunciar el Evangelio a los pobres

Evangelio: Marcos 6,1-6

Como a Jesús muchas veces nos extrañará la falta de fe de nuestra propia familia y de nuestro pueblo. Pero, lo importante es seguir adelante y continuar la misión como Él lo hizo. Aclamemos cantando con fe a Jesús antes de escucharlo.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,1-6

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» Y esto les resultaba escandaloso.

Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»

No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de contorno enseñando. Palabra del Señor.

Meditación

Muchas personas pasan gran parte de su existencia en la búsqueda de todo cuanto les fortalezca, dé seguridades externas, haga sobresalir entre la multitud y traiga prestigio y honor. Se deposita la confianza en lo que nos hacer crecer hacia afuera, en lo que nos lleva a progresar y en lo que la multitud define como bueno y válido. Nada más mirar los comerciales y anuncios publicitarios que venden imágenes motivándonos a adquirir de todo. Pero, nunca escuchamos un mensaje que encierra una verdad tan profunda: “Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad”. En la debilidad, en los aparentes fracasos, carencias personales e incomprensiones podemos encontrar la fortaleza que regala el Espíritu.

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El profeta Ezequiel, desterrado en Babilonia junto a los suyos en el siglo VI antes de Cristo, es enviado al pueblo para hablar en nombre de Dios. Debido a la rebeldía, testarudez y obstinación del pueblo, Ezequías se encuentra en situaciones en las que no será escuchado. De la misma manera, Pablo -apóstol de los gentiles- debe transmitir el mensaje “en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo”. Las tres lecturas tienen en común la debilidad humana y la gracia del Espíritu que da fuerzas para transmitir el mensaje a pesar de toda situación y todo contexto.

Es en la debilidad de Pablo y en la desolación del pueblo del destierro donde se da la fuerza del Dios de la vida. Debilidad externa de aquellos que insultan, persiguen, dudan, cuestionan despiadadamente y humillan al mensajero. Debilidad de gente que no ha conocido la fortaleza del Espíritu. A la vez, debilidad de Pablo que reconoce, también, sus propias flaquezas. El proceso de cambio se inicia cuando podemos mirarnos profundamente y darnos cuenta de nuestras propias sombras y vacíos. Pablo, anterior perseguidor de “los del camino”, se sabe necesitado de la gracia transformadora. Ve sus propias flaquezas humanas: “un ángel de Satanás que me apalea” y la “espina en la carne” y se deja conducir por el Espíritu.

Pablo y Ezequiel entienden que en ellos no radica la razón del mensaje, que son simples mensajeros llamados a transmitir el mensaje de su Señor. Pablo vive desde una sencilla convicción: “cuando soy débil, entonces soy fuerte”. Cuando el apóstol muestra a Dios sus debilidades, cuando se hace vulnerable ante el amor del Resucitado, cuando deposita toda su confianza y seguridad en aquél que le ha dado nueva vida, crece Cristo en él.

Jesús también recibe los mismos ataques y desprecios. No se desmotiva por las palabras de su auditorio. Su actuar y predicación no pierden la fuerza. Jesús sigue a pesar de toda crítica y ataque. ¡Cuánta enseñanza para los que nos desanimamos con tanta frecuencia! Quizás nos hace falta “levantar los ojos al cielo” para recibir la fortaleza ante los desprecios que aparecen ante el mensaje de salvación. Quizás nos haría bien una dosis de debilidad diaria para poder mirarnos como personas en proceso de salvación y dejar actuar al Resucitado por encima de nuestras propias lógicas. Descubramos sin miedos, pues, nuestras debilidades y dejemos actuar al Resucitado dentro de nuestra mente y dentro de la profundidad de nuestros corazones para que algún día podamos gritar sin miedo que “es Cristo quien vive en mí”.

Oración de los fieles

El que preside: Con el deseo de escuchar y obedecer al Señor,

supliquemos al Padre con humildad por nuestras necesidades y las del mundo entero, diciendo: “Padre, que acojamos siempre tus mensajeros”. • Por el Papa Francisco y sus intenciones, los obispos, sacerdotes,

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anuncien la Palabra de Dios nos pongan caso o no nos pongan caso.

Oremos.

• Por los gobiernos de las naciones, especialmente el de nuestro país, para que, escuchando la voz del Señor a través de sus profetas, promuevan una verdadera equidad en lo social, en lo político y en lo económico, protegiendo especialmente a los más pobres. Oremos.

• Por todas las víctimas de la pandemia, los enfermos y los que han perdido sus trabajos, para que mantengan viva su fe y vean realizar en ellos el milagro de Jesús para sus vidas. Oremos.

• Por todos nosotros, aquí reunidos, para que acojamos y vivamos el Reino de Dios que nos anuncian los profetas. Oremos.

• Por todas las familias, para que desde ellas se fomente la vivencia de la equidad, y vivamos en permanente conversión. Oremos.

El que preside: Escucha, Padre, nuestras oraciones y danos fuerza

para realizar tu misión, nos pongan caso o no, aunque nos desprecien y rechacen. Esto te lo pedimos especialmente por los padres y madres para que cumplan sin miedo su misión de ser profetas en sus familias. Por

Jesucristo nuestro Señor. Oración sobre las ofrendas

Que la oblación consagrada a tu nombre nos purifique, Señor, y nos lleve, de día en día, a participar en la vida del cielo. Por Jesucristo, nuestro

Señor.

Oración después de la comunión

Colmados de tan grandes bienes, concédenos, Señor, alcanzar los dones de la salvación y no cesar nunca en tu alabanza. Por Jesucristo, nuestro

Señor.

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Feria o Memoria Libre: San Antonio María Zaccaría, Presbítero

Lunes Verde o Blanco

Lectura del Libro del Génesis 28,10-22

En aquellos días, Jacob salió de Berseba en dirección a Harán. Casualmente llegó a un lugar y se quedó allí a pernoctar, porque ya se había puesto el sol. Cogió de allí mismo una piedra, se la colocó a guisa de almohada y se echó a dormir en aquel lugar. Y tuvo un sueño: Una escalinata apoyada en la tierra que con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella.

El Señor estaba en pie sobre ella y dijo: «Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abrahán y el Dios de Isaac. La tierra sobre la que estás acostado, te la daré a ti y a tu descendencia. Tu descendencia se multiplicará como el polvo de la tierra, y ocuparás el oriente y el occidente, el norte y el sur; y todas las naciones del mundo se llamarán benditas por causa tuya y de

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tu descendencia. Yo estoy contigo; yo te guardaré dondequiera que vayas, y te volveré a esta tierra y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido.»

Cuando Jacob despertó, dijo: «Realmente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía.» Y, sobrecogido, añadió: «Qué terrible es este lugar; no es sino la casa de Dios y la puerta del cielo.»

Jacob se levantó de madrugada, tomó la piedra que le había servido de almohada, la levantó como estela y derramó aceite por encima. Y llamó a aquel lugar «Casa de Dios»; antes la ciudad se llamaba Luz.

Jacob hizo un voto, diciendo: «Si Dios está conmigo y me guarda en el camino que estoy haciendo, si me da pan para comer y vestidos para cubrirme, si vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios, y esta piedra que he levantado como estela será una casa de Dios; y de todo lo que me des, te daré el diezmo.» Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 90,1-2.3-4.14-15ab R/. Dios mío, confío en ti

Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti.» R/.

Él te librará de la red del cazador, de la peste funesta. Te cubrirá con sus plumas, bajo sus alas te refugiarás. R/.

«Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación.» R/.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9,18-26

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.»

Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.

Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.» Y en aquel momento quedó curada la mujer.

Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.» Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca. Palabra del Señor.

Meditación

En el libro del Éxodo hoy se presenta a Jacob como continuador de la herencia de Abrahán e Isaac. A la vez, se hace real la promesa de Dios ante el pueblo mediante su entrega y colaboración en la historia de salvación. A pesar de los pecados del pueblo, de las renuncias constantes al seguimiento y de toda incredulidad del pueblo ante el llamado de Dios,

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Él sigue actuando y diciendo al pueblo “yo estoy contigo; yo te guardaré dondequiera que vayas, y te volveré a esta tierra y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido”. Nuestro Dios es constante en el amor, fiel a su alianza y cumplidor de todas sus promesas para el bien de todos los que le aman y confían.

Esta alianza la podemos encontrar en el Evangelio de Mateo en una narración de dos milagros. Hoy aparece la fe de dos personas: una mujer que ha sufrido “flujos de sangre desde hacía doce años” y un padre desesperado que pide a Jesús que su hija, recién fallecida, sea devuelta a la vida. Las promesas de vida, de herencia, de victoria y de alianza siguen vivas desde lo antiguo. El mensaje siempre activo y actual toma vida en la fe de dos diferentes personas. Con solo tocar el borde del manto la mujer queda sanada. Con la solicitud esperanzadora de un padre, quien entrega toda el alma y con todo el ser, la niña queda restaurada a la vida.

Hoy Dios desea que tu fe en Él sea el motor para lograr la sanación de tu mente, tu corazón y de tu cuerpo, lo que Dios desea es nuestra confianza absoluta. Una confianza que nos conduzca a una fe profunda capaz de gritar sin miedo “Dios mío, confío en ti”. Esa mujer y ese padre nos allanan el camino para que comprendamos que la fe inicia con la confianza que Dios desea que tengamos hacia el pueblo de Dios y hacia Él. Una fe capaz de movernos confiadamente hacia el mensaje que nos recuerda todos los días que “si Dios está conmigo y me guarda en el camino que estoy haciendo, si me da pan para comer y vestidos para cubrirme, si vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios”. Dios camina con nosotros, nos guía hacia el camino de la compasión, de la justicia y del amor. Nos toca a nosotros creerle y entregarnos con fe absoluta confiando que ni la muerte ni el sufrimiento tendrán la última palabra. Empecemos, pues, a salir al encuentro diario con el Dios que es nuestro refugio y alcázar y confiemos absolutamente en su plan salvífico.

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Feria o Memoria Libre: Santa María Goretti, Virgen y Mártir

Martes Verde o Rojo

Lectura del libro del Génesis 32,22-32

En aquellos días, todavía de noche, se levantó Jacob, tomó a las dos mujeres, las dos siervas y los once hijos y cruzó el vado de Yaboc; pasó con ellos el torrente e hizo pasar sus posesiones. Y él se quedó solo. Un hombre luchó con él hasta la aurora; y, viendo que no le podía, le tocó la articulación del muslo y se la dejó tiesa, mientras peleaba con él.

Y el hombre le dijo: «Suéltame, que llega la aurora.» Respondió: «No te soltaré hasta que me bendigas.»

Y le preguntó: «¿Cómo te llamas?» Contestó: «Jacob.»

Le replicó: «Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con dioses y con hombres y has podido.» Jacob, a su vez, preguntó: «Dime tu nombre.» Respondió: «¿Por qué me preguntas mi nombre?»

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Y le bendijo. Jacob llamó aquel lugar Penuel, diciendo: «He visto a Dios cara a cara y he quedado vivo.»

Mientras atravesaba Penuel salía el sol, y él iba cojeando. Por eso los israelitas, hasta hoy, no comen el tendón de la articulación del muslo, porque Jacob fue herido en dicho tendón del muslo. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 16,1.2-3.6-7.8 y 15 R/. Con mi apelación, Señor, vengo a tu presencia

Señor, escucha mi apelación, atiende a mis clamores, presta oído a mi súplica, que en mis labios no hay engaño. R/.

Emane de ti la sentencia, miren tus ojos la rectitud. Aunque sondees mi corazón, visitándolo de noche, aunque me pruebes al fuego, no encontrarás malicia en mí. R/.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. Muestra las maravillas de tu misericordia, tú que salvas de los adversarios, a quien se refugia a tu derecha. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la sombra de tus alas escóndeme. Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia, y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9,32-38

En aquel tiempo, llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual.» En cambio, los fariseos decían: «Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.»

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rueguen, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.» Palabra del Señor.

Meditación

El encuentro con Dios se realiza de tantas y diversas maneras. A veces nos sentimos cómodos con Dios como aquellos tres que subieron con Jesús al Tabor, el monte de la Transfiguración. Hoy, sin embargo, durante una noche oscura donde reina la soledad, el patriarca Jacob se encuentra con un personaje misterioso. Jacob cuyo nombre significa “el que suplanta, el que socava”, vuelve de Mesopotamia para estar junto a su familia y comunidad en su tierra natal, Canaán. Camina temeroso al sentir que pudiera encontrarse con su hermano Esaú cuya primogenitura le había arrebatado con el respaldo de Raquel, su madre.

Un hombre pelea con Jacob hasta el amanecer y viendo que no lo vencía le tocó la articulación del muslo y se la dejó tiesa. Le preguntó su nombre y le dijo que en lo adelante se llamaría Israel porque “has

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luchado contra dioses y has vencido.” La lucha de Jacob es la de nosotros también. El encuentro con Dios se da frecuentemente entre las luchas internas que todos experimentamos al vernos enfrentados a nuestras dudas y nuestras inseguridades. Luchamos por mantener lo que creemos ser y nos aferramos a pensamientos que nos mantienen en la oscuridad de la noche. Jacob lucha toda la noche y forcejea con aquel personaje misterioso. Se le dificulta cambiar “lo que ha suplantado y socavado”. Su crisis existencial es la de cada persona que lucha por descubrirse y descubrirlo a Él. El encuentro en la crisis y en el sufrimiento tiende a ser de gran trascendencia. Jacob ahora es Israel, “el que es directo o recto con Dios” y el que ha “luchado con Dios”. De ahora en adelante su misión ha cambiado y la rectitud ha llegado a su vida.

Pero muchos seguimos sordos y mudos ante la Palabra. Según el biblista Ariel Álvarez, “los demonios” es un vocablo de la época de Jesús que se utiliza “para designar poderes impersonales, potencias espirituales o fuerzas maléficas, capaces de entrar en las personas y provocarles enfermedades”. Los demonios son nuestras enfermedades mentales y físicas. Todos, de una manera u otra, a veces somos atormentados por nuestros demonios que parecen paralizar nuestra vida. El mudo necesita encontrarse con Dios en la persona de Jesús ya que nada ni nadie le había podido sanar. Su fe y la de los suyos le sanan a través del encuentro con el maestro. De la misma manera, son muchas personas enfermas que carecen de dinero con qué pagar los medicamentos, dolidas mental y físicamente, que necesitan ser sanadas.

Paradójicamente Jesús primero nos motiva a la oración, “la mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rueguen, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies”. Una vez hemos sido fortalecidos por su Padre Dios, llegará de una manera u otra la sanación integral del pueblo. Primero viene la fe para enfrentar y transformar las luchas internas que tenemos. Cuando somos capaces de enfrentarnos a nuestros miedos, a nuestras incertidumbres, ansiedades y confusiones de seguro que nos encontraremos con la voz del Pastor y con “las maravillas de su misericordia”. Al mudo se le desató la lengua y la gente se admiró de la fuerza de la fe de aquel carpintero. Vivamos agradecidos, “miremos con rectitud”, pasemos por las pruebas de fuego y refugiémonos en la derecha del Padre que nos guarda “como la niña de sus ojos”.

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Feria

Miércoles Verde

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