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El Hombre y la Técnica 19 columnas y 3 artículos de sociotecnología

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El hombre y la técnica

19 columnas y 3 artículos de socioinformática

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q u e ñ o g r a n i t o d e arena en la a r d u a t a r e a d e d i f u n d i r la i n f o r m á t i c a e i n c o r p o r a r l a al u n i v e r s o h u m a n o . En esta o c a s i ó n , S O F T W A R E A G ESPAÑA ha d e c i d i d o p a t r o c i n a r el l i b r o que a h o r a t i e n e en sus m a n o s , o b r a d e un r e c o n o c i d o especialista i n f o r m á t i c o c o m o es Fernando Sáez V a c a s , y q u e b a j o el título "El h o m b r e y la t é c n i c a " r e c o g e d i e c i n u e v e c o l u m n a s p u b l i c a d a s a lo l a r g o d e 1994 p o r el s e m a n a r i o i n f o r m á t i c o PCWEEK y tres artículos s o b r e un t e m a d e c a n d e n t e a c t u a l i d a d c o m o es la s o c i o i n f o r m á t i c a . U n l i b r o " c h i q u i -t o " , -t a l y c o m o lo c a l i f i c a su a u -t o r , p e r o , sin d u d a alguna, r e p l e -t o d e grandes ideas.

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Indice

Prólogo 8 Presentación 10

COLUMNAS

1. Dell 16 2. ¡Clic! 18 3. Incompetencia 20

4. Downsizing 22 5. Sociología del software 24

6. Irreversibilidad 26 7. Biotiempos 28 8. Eco 30 9. La rana hervida 32

10. Multifuncionalidad 34 11. Teorías y despropósitos 36 12. Con el sudor ele tu mente 38 13. Paradoja de la productividad 40

14. User Power 42 15. Groupware 44 16. Engelbart 46 17. Reingeniería 48 18. Diseño participativo 50 19. Impresiones patagónicas 52

ARTICULOS

La sociedad informa tizada: Apuntes para una patología de la técnica 57 Los derechos humanos y la nueva frontera de la información 77

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Prólogo

Ni Jos lectores habituales de Fernando Sáez Vacas ni los que se aproximen por primera vez a sus textos a través de este libro van a quedar defraudados. Los primeros podrán c o m p r o b a r que sólo aparentemente nos encontramos ante la yuxtaposición de un conjunto de columnas y artí-culos. Su relectura es altamente recomendable para este grupo de lecto-res. Descubrirán que el conjunto añade valor a cada pieza. Es c o m o un cuadro de Brueghel, donde cada escena es una historia, pero el conjunto es la vida misma.

Para quienes estén menos familiarizados c o n la pluma (supongo que mejor sería decir con el PC) de Sáez Vacas me permitiré hacer una presentación. Tiene usted en sus manos una obra breve, de lectura amena, sólo aparentemente ligera, p o c o convencional, profunda, rigurosa y nada trivial. Su lectura le dará qué pensar.

Su estilo es crítico pero no destructivo. Irónico en sus planteamien-tos pero no corrosivo. Rezuma algún escepticismo cuando se refiere a los problemas endémicos del sector pero no ha perdido la esperanza de su re-solución. Dice que es cínico pero en realidad es utópico y algo pragmáti-co. Es profesor y ejerce.

El autor nos alerta, en la presentación, sobre su no pertenencia a la familia de apologistas de la técnica, pero ¡que nadie se confunda!, ello no quiere decir que milite en el c a m p o opuesto de los apocalípticos, de los que nos anuncian el fin del mundo racional. Por el contrario, su mérito está en aportar en cada uno de los asuntos que tratan un punto de vista nuevo, en iluminar el cuadro desde un ángulo p o c o habitual que permite descubrir rincones insospechados, en introducir la duda donde t o d o parecía eviden-te.

Frente al maniqueísmo (su peor enemigo según el mismo confiesa) descubre un mundo complejo en el que la técnica es al mismo tiempo mala y buena, o incluso neutra, pero sus efectos no. Un m u n d o en el que " hay que aumentar la cantidad y la calidad de los especialistas en el núcleo duro de la informática, pero educándoles en la comprensión de la comple-jidad y de las repercusiones humanas y éticas de su aplicación en la orga-nización social". Toda una declaración de principios.

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El hombre y la técnica 9

la tecnología y m u c h o menos de analistas que a f r o n t e n este t i p o de

pro-blemas desde d e n t r o , c o n ánimo de c o m p r e n d e r para moldear la realidad,

para cambiarla a través d e la única herramienta que puede llevar a c a b o

semejante tarea: la educación, la f o r m a c i ó n del f a c t o r humano. El autor de

estas columnas y artículos no deja de clamar, de incitar a sus colegas, casi

de rogarles, que no d e s c u i d e n esta f u n d a m e n t a l f a c e t a d e la tecnología. La

única que, en última instancia, justifica la existencia misma de la t e c n o l o

-gía.

En un m o m e n t o en que los viejos paradigmas de la c o n v e r g e n c i a

t e c n o l ó g i c a de la I n f o r m á t i c a c o n las T e l e c o m u n i c a c i o n e s y lo Audiovisual

parece que t o m a n c u e r p o en la imaginación c o l e c t i v a a través de

expre-siones de gran impacto m e d i á t i c o , antes incluso de que sepamos que clase

de servicios y beneficios v a m o s a recibir, me parece de la máxima

impor-tancia p r o m o v e r este tipo de reflexiones. Estoy seguro que las próximas

a p o r t a c i o n e s intelectuales d e Sáez Vacas nos a y u d a r á n a c o m p r e n d e r

mejor los efectos, y tal vez hasta las causas, de las m o d i f i c a c i o n e s

radicales que están (estamos) a p u n t o de introducirse en el c a m p o de las t e l e c o

-municaciones.

C o m p a r t o c o n el autor muchas opiniones y criterios, lo cual no

de-bería extrañar si t e n e m o s en cuenta que mis primeros c o n o c i m i e n t o s de

i n f o r m á t i c a los adquirí a través de sus estimulantes clases. C o m p a r t o , en

particular, su horror por la i n c o m p e t e n c i a y la b u r o c r a c i a , lacras sociales

que no sólo (ni principalmente) anidan en la administración, que anulan la

imaginación, la innovación y el progreso y que deberían ser c o n t r a d i c t o

-rias c o n el m u n d o d e la Informática y las T e l e c o m u n i c a c i o n e s . Supongo

que al hacerme el honor d e p e d i r m e un p r ó l o g o para este libro le habrá

m o v i d o el c o n v e n c i m i e n t o de que c o m p a r t i m o s estos valores. Se lo

agra-d e z c o profunagra-damente.

Javier Nadal

D i r e c t o r General de Telecomunicaciones

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Presentación

El año pasado publiqué con PC WEEK el librito Miscelánea Metain-f o r m á t i c a y ahora sacamos éste. ¿Estamos a punto de establecer la cos-tumbre de publicar juntos periódicamente un libro chiquito sobre cuestio-nes de actualidad informática? No es imposible, siempre que se reúnan las siguientes tres condiciones: que un servidor sea capaz de escribir muchas más columnas sin cansar al lector, que PC WEEK sea capaz de publicárme-las y que se encuentre un patrocinador económico, c o m o en esta ocasión ha sido S o f t w a r e AC. La primera de las tres condiciones es la que a mí me parece más difícil, espero que se imaginen por qué.

Ya en Miscelánea M e t a i n f o r m á t i c a expliqué la motivación, el al-cance y muchos de los trucos constructivos de mis columnas. Entre otras cosas, allí quedaba claro que siempre las escribo para verlas publicadas fi-nalmente en forma de libro, porque la instantaneidad del periódico, que es material perecedero, les hace perder una buena parte de su valor, que, sin embargo, reaparece en las páginas del libro y crece al unirse con todas sus compañeras. Bueno, pues lo que es válido para las columnas, que son artí-culos muy cortos, vale también para los artíartí-culos más extensos, aún cuan-d o se hayan publicacuan-do en revistas, sobre t o cuan-d o si se cuan-dirigen a un público mi-noritario. Por esta razón, el libro que ahora presento, contiene además tres artículos, dos publicados en PC WEEK, y el tercero, aparecido en la revista de pensamiento "Claves de Razón Práctica", que se acomodan perfecta-mente bajo el título genérico de esta serie de columnas.

Trato de dar un ámbito unificador a cada etapa de mis columnas, una idea común globalizadora. Una frase transcrita en una de ellas dice que la tecnología cambia el mundo, cambia nuestra vida, cambia toda la red social de actividades y de (anteriores) tecnologías asociadas. Ese es el punto de vista que me interesa aquí, aunque haciendo énfasis fundamen-talmente en las relaciones directas de los seres humanos, individualmente considerados, con la tecnología. Cuando digo individualmente, no quiero decir fulanito de tal, sino el programador, el diseñador, el d i r e c t i v o , el usuario, el innovador, el empresario, el funcionario, el profesor, esto es, el factor humano.

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Explica-El hombre y la técnica 7

ré algunas de las mías, por su relación c o n el c o n t e n i d o y las formas

inter-nas del libro. En mi caso, sin duda la más inevitable y e s t o m a g a n t e es que

c o n v i e r t o cualquiera de mis actuaciones públicas en un a c t o profesoral, en

una lección, de la que en ú l t i m o e x t r e m o el principal (si no el único)

benefi-c i a d o soy y o mismo. C o n las benefi-columnas me pasa igual, aunque t r a t e de

disi-mularlo. O sea, que por m u c h o que m e t a en ellas películas, chistes,

sucedi-dos (a veces personales), bacterias, moluscos, esqueletos, confesionarios

c o n fax, davidianos, m e t á f o r a s sexuales, pintores, músicos, futbolistas y

otros elementos de la flora y de la fauna, no me c o n f o r m o con su papel

d e c o r a t i v o sino que soy más a m b i c i o s o y les a t r i b u y o un papel s i m b ó l i c o

más profundo.

A decir verdad, i n t e n t o que cada una de mis columnas sea un

pe-queño cosmos en el que esté presente algo de cada uno de los tres

mun-dos en que Popper dividía el universo humano: el mundo de las cosas

ma-teriales exteriores; el m u n d o de las experiencias vividas; el m u n d o ele las

cosas del espíritu, p r o d u c t o s culturales, lenguajes, c o n c e p t o s , y c o n o c i

-mientos objetivos. En otras palabras, me esfuerzo por incorporar la

infor-mática al universo humano, la d e s m i t i f i c o por el p r o c e d i m i e n t o artero ele

yuxtaponerle retóricamente ejemplos y analogías ele la vida corriente y la

nutro c o n una idea, una interpretación, una glosa, un apunte ele teoría o

una crítica. Así que la l e c c i ó n no es sólo la iclea, aunque ésta sea o b v i a

-mente lo esencial, sino t o d o el c o n j u n t o en su f o n d o y en su forma.

Uno de los fenómenos que me parecen más llamativos es la

mane-ra c o m o los i n f o r m á t i c o s tienen de vivir la i n f o r m á t i c a por homane-ras, c o m o

algo separado de la vida, incluso de su vida, de sus o t r o s c o n o c i m i e n t o s e

intereses, de la e c o n o m í a , de la política, lo que es c o n t r a d i c t o r i o con la

realidad de que la tecnología c a m b i a el mundo, c o m o se decía arriba. (Ver

a este r e s p e c t o los artículos, especialmente el que d e d i c o a los d e r e c h o s

humanos). Es una postura " i n c u l t a " , a m i entender. D i c e Bastien, c i t a d o por

m i m a e s t r o Morin, que la evolución cognoscitiva no funciona en el sentido

de aparejar c a d a vez c o n o c i m i e n t o s más abstractos, sino, al revés, en el

sentido de su c o n t e x t u a l i z a c i ó n . El error consiste precisamente en p o t e n

-ciar t o d o lo que es calculable y formalizable, ignorando por o t r o laclo el

c o n t e x t o necesario a la inteligibilidad de estos objetos. ¿Puede el

informá-t i c o - e l informá-t é c n i c o en g e n e r a l - desoír s i s informá-t e m á informá-t i c a m e n informá-t e la v o z d e informá-t a n informá-t o s

p e n s a d o r e s que nos a d v i e r t e n d e l p e l i g r o d e una " n u e v a b a r b a r i e

t e c n o - c i e n t í f i c o - b u r o c r á t i c a , inseparable d e l i m p e r i o de la lógica de la

máquina artificial sobre los seres humanos"?. Tengo para mí que la

crecien-te especialización de la enseñanza y de la práctica de la i n f o r m á t i c a

pro-v o c a n su insularización (en el unipro-verso humano) e i n e f i c a c i a , c o m o por

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Cuales-quiera que sean sus contenidos, casi todas mis columnas pretenden tam-bién ser un mensaje contra este error habitual.

Para la c o m p o s i c i ó n material de las columnas - l o s artículos son otra c o s a - sigo determinada técnica "musical". M e inspiro en las sonatas y partitas de Bach, citadas precisamente en una de las columnas, desarro-llando un tema único (El Hombre y la Técnica) bajo múltiples variaciones o movimientos muy cortos. Más o menos, el mismo m o t i v o es desgranado en mil fragmentos o perspectivas distintos, c o m o sucedía asimismo en la ar-quitectura y la pintura barrocas. Frecuentemente, estos aspectos quedan meramente apuntados en una columna, pongamos por ejemplo la reinge-niería de procesos, para ser p o s t e r i o r m e n t e desplegados en un primer plano con el mismo f o r m a t o , aunque c o n c o l o r i d o s instrumentales diferen-tes, en o t r o movimiento (columna). Puede ocurrir que la obra nunca acabe - y de hecho no acaba c o n este l i b r o - , en la medida en que surjan nuevas variaciones, que enriquecen recurrentemente el motivo principal.

Confieso que esta técnica genera a menudo dentro de mí un punto de insatisfacción y la frustración de no cerrar en un artículo largo y esco-lástico todos las aspectos coherentes de un mismo asunto sobre el que he acumulado seguramente bastante información y estructura. Interpreto que se debe precisamente a mi ya citada más relevante d e f o r m a c i ó n profesio-nal. Metodológicamente, no obstante, suelo abrir entre artículos y colum-nas una vía virtual y dúplex de transferencia.

El contraste entre artículo y columna es muy explícito en este libro. La columna es liviana y se lee sin esfuerzo (sobre una teoría del esfuerzo se recomienda leer el artículo "La sociedad informatizada..."), es un m o v i -miento de una sonata. El artículo, en cambio, es largo y denso, se asemeja - s a l v a n d o todas las distancias- a una sinfonía. Requiere varias audiciones y cierto esfuerzo para digerirlo (véase el mismo artículo para extraer con-clusiones).

He querido ilustrar una pizca del juego dialéctico columna-artículo también por la vía plástica, eligiendo para la portada del libro un fragmen-to de la obra 'Fragmenfragmen-tos', de Pilar Lara, aunque sé que su interpretación por parte de la artista es diferente y más profunda.

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re-El hombre y la técnica 13

suenan una y o t r a v e z , c o m o auténticas manías persecutorias d e l autor.

Ejemplos: el t i e m p o , siempre el tiempo, b a j o sus infinitas variantes

("nues-tra sociedad está enferma de v e l o c i d a d " , los b i o t i e m p o s , el t i e m p o

cultu-ral, " t o d o s los tiempos del h o m b r e " , la "tasa de r e n o v a c i ó n t e c n o l ó g i c a " ,

etc.); la burocracia y la i n c o m p e t e n c i a , mis bestias negras; la manipulación

de las cifras y la falacia d e la planificación t e c n o c r á t i c a

(descontextualiza-da); el o r d e n / o r g a n i z a c i ó n y el d e s o r d e n / d e s o r g a n i z a c i ó n ; la

incertidum-bre; el c a m b i o mental; el sistema de c o n o c i m i e n t o ; la intangibilidad de la

tecnología i n f o r m á t i c a ; y alguno más. Son sólo unos c u a n t o s de los m i c r o

-c o n -c e p t o s ne-cesarios para preservar la -c a p a -c i d a d de r e f l e x i ó n en estos

m o m e n t o s de t e c n o p o l í t i c a acelerada, c o i n c i d i e n d o c o n el lanzamiento a

b o m b o y platillo de los m a c r o c o n c e p t o s de superautopista de la

informa-ción (EEUU) y d e s o c i e d a d global de la i n f o r m a c i ó n (Europa).

A h o r a , el lector tiene la palabra. Si algo de este libro le d i c e algo o

le sugiere el inicio de un nuevo p u n t o de vista o un c a m b i o de a c t i t u d , m i

vena d i d á c t i c a se verá gratificada. Q u e eso sea así gracias o a pesar d e

tanta monserga musical o popperiana c o m o a c a b o de c o n t a r , no

empaña-rá los buenos r a t o s intelectuales que el a u t o r ha p a s a d o c o m p o n i e n d o ,

c o n m u c h o t r a b a j o , su musiquilla y su t e c n o f i l o s o f í a peatonal.

Sigo sin esperanzas de que alguno de mis colegas del m u n d o

aca-d é m i c o baje c o n m i g o a este rueaca-do. M e c o n f o r m o c o n que no me aca-

despre-cien desde su t o r r e de marfil universitaria.

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l ó

Dell

D

os pensamientos ajenos: "El es-critor que aspira a dejar huella en la literatura ha de desconcertar al lector o f r e c i é n d o l e un espacio inexplorado". "La verdad no existe. Lo único que i m p o r t a es el h o m -bre".

Así de retórico, aunque sin pre-tender dejar huellas, inicio una serie de columnas, con el factor humano y social en la tecnología informáti-ca c o m o línea a r g u m e n t a l . Q u e asunto de tamaña importancia - l a t e c n o l o g í a c a m b i a nuestra v i d a -haya sido prácticamente relegado por la literatura técnica, es para mí un misterio y una ventaja, porque podré explorar mediante unas pin-c e l a d a s y sin pin-c a n s a r al l e pin-c t o r , temas muy variados. Por ejemplo, uno de los que siempre me ha inte-resado es el quehacer y el cogitar de los grandes inventores y empre-sarios de la tecnología, que podría parecer un interés m o r b o s o si no fuera porque sus decisiones influ-yen sobre una parte de la vida de millones de usuarios.

Recientemente, he leído en este mismo papel una entrevista con Mi-chael Dell. En 1984 m o n t ó su em-presa con 1000 dólares ahorrados, en 1987 f a c t u r a b a 69,5 Mdólares, en 1990 546 M $ , en 1992 más de 2 0 0 0 M $ y aspira a 3200 M $ en 1993. Podemos aplaudirlo o consi-derarlo un perturbador social. Ana-licemos algunas de sus opiniones.

Dice Dell que "los analistas sue-len equivocarse a menudo en sus predicciones". Estoy de acuerdo, y tengo información, aunque siempre rememoro la lista para 1990 de las diez primeras empresas fabricantes de ordenadores que la firma Salo-mon Brothers estableció en 1984. Al llegar 1990, la realidad había borra-do del mapa a tres de esas empre-sas. ¡Vaya puntería! Ahora, el osado señor Dell anuncia el principio de la c o n s o l i d a c i ó n de la industria d e l pecé y la desaparición - s i n especi-ficar c u á n d o - de todas las empre-sas excepto "IBM, Compaq y Dell, puede que alguna japonesa".

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usuarios que n o se i n c o r p o r e n a la ola en brazos de la c o m p a t i b i l i d a d ascendente no salen en la f o t o , es decir, e x p e r i m e n t a n t o d a suerte de barreras funcionales. El pecé m e d i o de 1987 llevaba 256 KB de R A M y raramente disco duro. En 1993 ancla por 4 MB y 100 MB, respectivamen-te. Ese es el resultado vacuamente espectacular de un M I T O S compul-sivo, el mayor generador jamás in-v e n t a d o de d e s e c o n o m í a s en el á m b i t o del usuario i n f o r m á t i c o , y un cáncer para la propia industria. La Economía Ecológica clama por a l a r g a r la v i d a de Tos p r o d u c t o s , mientras el usuario se adapta sufri-damente a lo contrario y el Sr. Dell se enriquece.

M i r o la f o t o d e M i c h a e l Dell. Parece el p r o t a g o n i s t a d e alguna película americana, ese ser extra-terrestre, que, r e v e s t i d o de perso-nalidad humana, m o n t a en un periq u e t e empresas de avanzada t e c -nología y se hace multimillonario. Funciona muy bien, p e r o sus datos c e r e b r a l e s son i n s e n s i b l e s a las cosas corrientes.

La E n c y c l o p e d i a o f C o m p u t e r Science, 3a edición, 1993, d i c e que

nació en Houston hace 28 años, y que se a f i c i o n ó locamente a los or-d e n a or-d o r e s en el instituto. M u c h o s fanáticos del o r d e n a d o r han desa-rrollado una elevada inteligencia ló-gica y una baja inteligencia social. Así, cíe C a t e s han d i c h o sus padres que el c o m p u t a d o r ejercía sobre él p o d e r e s s o b r e n a t u r a l e s , y o t r a s personas lo describen c o m o social-m e n t e inadaptado. La revista Fortu-ne escribe que arroja cosas cuando se enfada y se m u e v e sin c o n t r o l c u a n d o habla. N o d e b e m o s entrar en la vida p r i v a d a d e estos seres,

que, si f i n a l m e n t e no son e x t r a t e -r -r e s t -r e s , a p a -r e n t a n i g n o -r a -r c a s i t o d o el e x t e n s o t e r r i t o r i o d e los sentimientos humanos, aunque d o -minen la tierra de los negocios. M e pregunto si los nombres de Albinoni y Rembrandt no les e v o c a r á n sólo una cadena de pizzerias y un dentí-frico.

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18

¡Clic!

C

uando te paseas por una oficina ves al personal con los ojos cla-vados en la pantalla del ordenador y c o n las m a n o s a c t i v a s s o b r e la mesa. Parece lo mismo q u e hace cinco años, pero no lo es, porque, si te fijas mejor, casi todos estiran con frecuencia uno de sus brazos fuera del teclado y lo pasean con movi-mientos típicos arrastrando una caji-ta, sobre la que con el dedo índice hacen ¡clic!. Prestando mayor aten-ción a este gesto, acabas observan-do que no sólo hacen ¡clic!, sino ¡clic! ¡clic!, ¡clicl/desplazar/soltar y más cosas. Puede parecemos, no más, un estupendo ejercicio de coordinación v i s u o - m o t o r a , qué bien, qué nove-dad. Sin e m b a r g o , t a l vez sea un gesto revolucionario, el principio de un lenguaje universal del usuario.

Con el mando a distancia del te-levisor hacemos ¡clic! ("zapping") y recorremos selectivamente los ca-nales. Ese pequeño haz de infrarro-jos en nuestra mano está cambian-d o el sistema cambian-de programación cambian-de las emisoras, la producción, la medi-da de audiencias, las técnicas y es-trategias de las agencias publicita-rias, la forma de ver la tele y las re-laciones familiares. O sea, todo.

Si no fuera demasiado simplista, podría decirse que el equivalente in-f o r m á t i c o de los canales son las ventanas. Con el clic del ratón abri-mos una ventana, abriabri-mos otra al laclo, las movemos sobre la

panta-lla, ampliamos el tamaño de ésta, reducimos aquélla a icono, activa-mos una u otra, c o m o en una forma de " z a p p i n g " interactivo. En reali-dad, el conjunto de artefactos sim-bólicos y de operaciones integrados en una de estas interfaces gráficas de usuario las c o n v i e r t e en algo mucho más sofisticado y al mismo tiempo muy básico en la informáti-ca, que produce un impacto profun-do sobre la forma de trabajar del usuario, sobre su mapa de actividad cerebral y por tanto sobre toda la industria informática.

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Una de sus características es su i n t u i t i v i d a d ( " l o o k a n d f e e l " , le

dicen). R e s p e c t o de W i n d o w s , el comentarista de libros de e s t e pe-r i ó d i c o ha escpe-rito c o n juvenil exa-g e r a c i ó n que "es tan i n t u i t i v o que p o d r í a ser m a n e j a d o por un

chim-p a n c é de i n t e l i g e n c i a m e d i a " . D e s d e m i s e x p e r i e n c i a s d e m o n o evolucionado y aprendiz consciente c r e o q u e el a s u n t o es a l g o m á s c o m p l e j o . P r o c e s o s c o g n i t i v o s

c o n s t r u y e n en m i c e r e b r o , n o sé c ó m o , recles mentales interrelacio-nadas a la v e z de c a r á c t e r sintácti-c o (manipulasintácti-ciones o p e r a t i v a s , re-glas gramaticales) y s e m á n t i c o

(sig-n i f i c a c i ó (sig-n d e las o p e r a c i o (sig-n e s y funciones). Los cambios fundamen-tales traídos por un entorno gráfico a f e c t a n p o c o a la s e m á n t i c a y mucho a la sintaxis, que se hace

vi-sual, es decir, más fácil de aprender y, sobre t o d o , relativamente difícil d e olvidar. Pasar a un entorno gráfi-c o supone para los usuarios neófi-tos el esfuerzo muy suavizado, p e r o

nada t r i v i a l , d e m o n t a r esa d o b l e r e d y p a r a los usuarios veteranos un esfuerzo c o n c e n t r a d o en la d o b l e tarea de desconectar la red sintác-tica ya cerebralizada y montar otra

en su lugar.

La p r o p i e d a d más r e n t a b l e es que este t i p o de sintaxis, que empe-zó a guisarse por los años setenta en la c o c i n a del C e n t r o de

Investi-gación de Xerox (PARC), se ha con-vertido "de f a c t o " en herramienta unitaria de m a n e j o de la aparatosa diversidad de aplicaciones. Y ade-más es la pauta del futuro

inmedia-to, según muestran los trabajos de n o r m a l i z a c i ó n en c u r s o , p o r q u e , aunque hay e s c r i t o r i o s p a r a siste-mas y c o n t e c n o l o g í a s d i f e r e n t e s ,

c o m o M a c i n t o s h , Presentation M a -nager, W i n d o w s , M o t i f , O p e n Look o NextStep, t o d o s respiran un estilo

semejante.

N o hace m u c h o , en un semina-rio, el d i r e c t o r d e i n f o r m á t i c a de una entidad sometida a un proceso de conversión del sistema,

confesa-ba que, contrariamente a sus prejui-cios (cosa que, personalmente, no me explico), la acogida de los usua-rios al e n t o r n o g r á f i c o había sido una de las causas del éxito del c a m

-bio. ¡Clic! ¡clic!

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incompetencia

L

o advierto. Escribo esta columna bajo los efectos asténico-depre-sivo-primaverales de la declaración de la renta, estado anímico que me incita a "declarar" de paso mi aler-gia a la incompetencia y la burocra-cia. La incompetencia tiende a ser más i n s i d i o s a m e n t e d e v a s t a d o r a que la c o r r u p c i ó n , p o r q u e es más sutil y ubicua, y no desemboca en catarsis, que yo sepa.

La incompetencia anida en las personas, en las instituciones y en sus obras. Todos somos selectiva-mente incompetentes para alguna tarea, actividad o función, lo malo es que a lo mejor no nos clamos cuenta. Por ejemplo, el humorista Pedro Ruiz puede causar una risa conmiserativa cuando canta seria-mente, cosa que le subyuga y para la que es totalmente incompetente, como, en sentido contrario, sucede con Rocío Jurado cuando se empe-ña en soltar un "speech", en lugar de cantar. Yo soy incompetente para el bricolaje, para entender el BOE, para animar una fiesta y para mu-chas cosas más, que intento evitar. Pero la incompetencia puede des-bordar el ámbito anecdótico personal y causar también daños o m o -lestias a terceros.

La razón de que la incompeten-cia de Estado sea probablemente la peor radica en su impacto público y en que se paga c o n el d i n e r o de quienes la sufren. El cerco y el

ata-que final al rancho de losdavidianos en W a c o (Texas) son un monumen-t o de incompemonumen-tencia insmonumen-timonumen-tucional c o n unos c o s t e s de d e c e n a s de vidas y dos millones de dólares dia-rios durante decenas de días. Pues bien, este suceso no es más que una consecuencia muy espectacular de un tejido denso de incompetencias institucionales cotidianas.

He vivido la experiencia de de-dicar unas cinco horas, penosamen-te distribuidas entre los días 3 , 4 , 5 y 10 de m a y o , para conseguir infor-máticamente, en los últimos 20 se-gundos de esta operación, un certi-f i c a d o de empadronamiento en la Junta Municipal de Fuencarral (Ma-drid), "necesario", por Orden Minis-terial de 1-4-1993 (BOE 7-4-1993), para pedir plaza durante la primera quincena de este mes en las ense-ñanzas primaria, secundaria y profe-sional. Grandísimas colas, desespe-ración y decenas de miles de horas perdidas en toda España, a lo que hay que sumar la pérdida de intimi-dad ocasionada por tener que dejar en el cole c o p i a de la liquidación del IRPF ¡después de haberse pro-mulgado la LORTAD en enero!.

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au-ténticos profesionales saben que el s o f t w a r e más barato de hacer es el q u e ya está hecho (principio de reu-s a b i í i d a d del reu-s o f t w a r e ) y la p e o r a p l i c a c i ó n i n f o r m á t i c a es la q u e , b i e n es s i m p l e m e n t e i n n e c e s a r i a , b i e n es ineficaz p o r incongruencias c o n d i s p o s i c i o n e s l o g í s t i c a s o de o t r o t i p o del p r o p i o sistema (princi-pio del sentido común).

¿ Q u i é n es el r e s p o n s a b l e de pedir en un p e r í o d o c r í t i c o , y sólo p r a c t i c a b l e de 9 a 14 horas e n t r e lunes y viernes, datos que ya tiene la Administración, de poner en peli-gro de b l o q u e o a las propias institu-ciones y de causar tantísimos perjui-cios a los ciudadanos? La respuesta es: un Gran Burócrata Incompeten-te, sin duda de la misma fauna que o t r o s funcionarios que estoy inscri-biendo en un fichero ya crecidito de i n c o m p e t e n t e s (algunos, c o n nom-bre y apellidos) e i n c o m p e t e n c i a s , que he p o d i d o observar, y circuns-tancialmente sufrir. Por si acaso, los funcionarios del ramo, por ejemplo, el flamante Cuerpo Superior de Sis-temas y Tecnologías de la Informa-ción, c u y o a l t o c o m e t i d o consiste en c o n s e g u i r q u e l o s m á s de 100.000 M p t a s de gasto anual de la Administración en Tecnología de la I n f o r m a c i ó n r e d u n d e n en e f i c a c e s servicios a los ciudadanos, debería estar desde ahora b a j o nuestra lupa.

Pese a fuertes indicios en con-tra, a uno le gustaría confiar en que en sus grandes líneas el proceso de selección y f o r m a c i ó n de estos fun-cionarios n o esté siendo interveni-d o , siquiera mínimamente, por cier-tos c o r p o r a t i v i s m o s y por persona-jes inapropiados.

He a n a l i z a d o e l t e m a r i o d e 1.200 p á g i n a s p r e p a r a d o p o r e l

M.A.P. para las pruebas selectivas del Cuerpo y el programa del poste-rior curso organizado por el I.N.A.P., de los que dejaré para mejor oca-sión algunas observaciones curiosas pertinentes al título de esta colum-na. Pero siendo constructivo, caray, e c h o e n f a l t a a l g u n a s l e c c i o n e s orientadas a grabar e n su mente el uso del sentido c o m ú n antiburocrá-t i c o en las insantiburocrá-tiantiburocrá-tuciones y la priori-dad del ciupriori-dadano sobre el Sistema y la Tecnología: Principio de Peter (sobre el nivel de incompetencia) y L e y de P a r k i n s o n ( f a l l e c i d o e n marzo), por u n laclo; y , p o r o t r o , u n r e s u m e n d e las o b r a s d e S. Beer -desarrollar aplicaciones q u e n o re-duzcan la variedad ni la libertad de los usuarios- y de I. Illich - l a herra-mienta i n f o r m á t i c a no debe ser el m o n o p o l i o de un c u e r p o de espe-cialistas.

En Argentina han organizado un Master sobre Corrupción. A mí me p a r e c e r í a más i n t e r e s a n t e m o n t a r u n o s o b r e Incompetencia. Para evi-tarla, claro.

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Downsizing

E

l título define el tema de moda, " c ó m o reducir y distribuir tama-ño de ordenadores en los sistemas de i n f o r m a c i ó n " , p e r o t a m b i é n puede sugerirnos algo acerca del e f e c t o perverso de los números y de la reducción del tamaño de las empresas dentro y fuera del sector informático.

Sólo lo que c u a n t i f i c a m o s nu-méricamente nos parece concreto y profesional, que es la derivación co-tidiana de nuestra impregnación bá-sica en el marco de la ciencia posi-tiva. Así, en un debate, el candidato de la oposición le dice al otro: " N o es el 27% c o m o Ud. acaba de decir, Sr. M i n i s t r o , sino el 2 8 . 7 % , y le estoy leyendo datos de su propio Ministerio". Y los telespectadores o radioyentes, aunque nos aburramos de solemnidad, y les c r i t i q u e m o s por ello, si no nos dieran cifras sería peor, porque entonces les acusaría-mos de divagar e irse por las nubes.

Trivial donde los haya, el ejem-plo anterior suministra sin embargo un par de motivos de reflexión. De un laclo, muestra el imperio de las cifras, cuantas más mejor, y de la precisión, c o m o aprendimos antaño con el número pi y el m e t r o - p a t r ó n (que ya no es el mismo de nuestra infancia y que estaba en París), y, de o t r o , la lucha interna de nuestro doble cerebro, el cerebro matemá-tico, numérico y abstracto, prioriza-do por nuestra educación

tradicio-nal, y el cerebro intuitivo, cualitati-vo, " c o m p u t a d o r " de lo social. Se-miconscientes de que en esta con-fusión mental suele vencer oficial-mente el primero, cuando hacemos un presupuesto nuestros cálculos milagrosamente no producen un re-s u l t a d o de 24 M p t a re-s , re-s i n o de 24.484.383 ptas, demostrativas de una "labor intensa" presidida por el rigor.

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Cole-gio de Ciencias Políticas y Sociolo-gía (El País, 21-5-1993). C o m o se ve, detrás del e f e c t o m á g i c o y adorme-cedor de los números hay t o d o un escenario de infiabilidad estadística e intereses. Nos engañamos unos a otros, y a nosotros mismos.

Viniendo a la informática, siem-pre me ha s o r p r e n d i d o la alegría y e l a u t o c o n v e n c i m i e n t o c o n q u e h a s t a h a c e n o m u c h o t i e m p o los d e p a r t a m e n t o s d e m a r k e t i n g d e l sector han elaborado sus estimacio-nes de ventas y han a c a b a d o cre-yéndoselas. Partiendo de d a t o s de apariencia impecable pero de dudosa validez real y de consignas v o -luntaristas que recorren incluso, lle-gado el caso, la c a d e n a internacio-nal de la empresa, desde los puntos de producción y de mando hasta los lugares de distribución y venta, sus cifras, transformadas por el ordena-dor y la impresora láser en hermo-sas tartas gráficas de c o l o r e s , han olvidado la psicología de la g e n t e y los cambios sociales, sobrestimado sus propias fuerzas y s u b e s t i m a d o la c a p a c i d a d y o r i g i n a l i d a d d e la competencia, en fin, han despreciad o varios despreciade los f a c t o r e s que c o n -fluyen en una especie de ley limita-tiva de Malthus: "Si la o f e r t a infor-m á t i c a c r e c e en p r o p o r c i ó n geométrica, e n t a n t o que los clien-tes lo hacen en p r o p o r c i ó n aritméti-c a , aaritméti-caba g e n e r á n d o s e una situa-c i ó n de downsizing".

Ejemplo e m b l e m á t i c o de d o w n -sizing es la empresa IBM, que desde 1985 ha d e s p e d i d o a unos 1 0 0 0 0 0 e m p l e a d o s , y, c o n d e s p i d o s o sin ellos, m u c h a s o t r a s e m p r e s a s del sector están reduciendo rápidamen-te su tamaño. Pintan bastos, y aunque el d o w n s i z i n g p a r e c e i n e v i t a

-ble, menos claro es que constituya una solución. Sobre una muestra de 500 empresas que habían reducido p e r s o n a l desde 1987 la A m e r i c a n M a n a g e m e n t A s s o c i a t i o n ha d e -m o s t r a d o que dos t e r c e r a s partes de ellas no experimentaron después la menor mejoría en términos de efi-c a efi-c i a , y menos de la mitad v i e r o n mejoría alguna en sus beneficios. La pérdida de c o m p e t i v i d a d siguió su c u r s o , p o r q u e n o c a m b i a r o n sus p r o d u c t o s ni su f o r m a de trabajar, ni, por t a n t o , su inextinguible idola-tría por los números.

Aunque no siempre me los crea, utilizo con frecuencia datos numéri-c o s . M e a y u d a n f u n numéri-c i o n a l m e n t e c o m o un orden d e magnitud, prime-ro para enmarcar lo que digo, peprime-ro t a m b i é n c o m o t r u c o para que los lectores me t o m e n en serio. D e b o de ser un p o c o cínico.

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Sociología del software

nvitado por un amigo a escuchar y criticar su presentación de un inte-resante documento preliminar para un s e m i n a r i o i n t e r n a c i o n a l sobre transferencia de tecnología de soft-w a r e , le he c o m e n t a d o q u e e l mayor fallo práctico de su método consiste en no dar el debido peso a los f a c t o r e s humanos y sociales. Para e n t e n d e r n o s , esta clase de procesos de transferencia se aco-m e t e c u a n d o una o r g a n i z a c i ó n cualquiera decide mejorar sus con-c e p t o s , t é con-c n i con-c a s y h e r r a m i e n t a s para la producción de software. Ahí podremos hablar de ciclos y micro-ciclos, de proceso en espiral o inc r e m e n t a l , de fases de p l a n i f i inc a -c i ó n , e d u -c a -c i ó n , t r a n s f e r e n -c i a y evaluación, de grupos de transición, de trayectoria de innovación y de t o d o lo que Ucl. quiera, pero lo que no acierto a ver es c ó m o transferir la cultura del software, el ambiente p s i c o l ó g i c o , o r g a n i z a t i v o y social del software, que es, a mi entender, el factor permanente y más seguro de innovación.

Así, por ejemplo, no veo cómo España podría llegar a ser un país con una industria potente de soft-ware, cuando no existe ni laboral ni profesionalmente la carrera de pro-gramador, sino que ésta es como un a p e a d e r o p r o v i s i o n a l en el v i a j e hacia f u n c i o n e s de analista o de otra categoría. Puesto en términos gastronómicos, sería algo parecido

a un m e n ú c o r t o y e s t r e c h o , es decir, nada. Tenemos buenos pro-gramadores, pero no les elejamos que creen solera y que maduren, y por tanto no madura esa profesión, que - p a r a empezar- ni tan siquiera tiene raíces "históricas" en nuestro país.

Porque un programador necesi-ta t i e m p o para hacerse, y cuando digo t i e m p o me refiero no sólo al t i e m p o individual, sino al t i e m p o cultural ligado a una tradición míni-m a míni-m e n t e c o n s o l i d a d a , que esta-blezca pautas de acción y de com-portamiento, cláusulas de reconoci-miento social, criterios de calidad en el trabajo, mitos humanos y téc-nicos, debates, medios respetados de c o m u n i c a c i ó n profesional, una estética, o sea, t o d o un útero ali-menticio y formativo. Aquí, en vez de útero, me parece que tenemos un páramo.

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de r e s o l u c i ó n y v i s u a l i z a c i ó n d e problemas, d e heurísticos (trucos) y de i n f o r m a c i o n e s o p e r a t i v a s aso-ciadas a cambiantes equipos y cir-cunstancias, que constituirán su pro-pio registro de dominio personal.

Muchos p r o g r a m a d o r e s ameri-c a n o s de éxito ameri-c o i n ameri-c i d e n al expre-sar varios aspectos de su cultura de programadores: plazos largos para establecer especificaciones, definir un m o d e l o a r q u i t e c t ó n i c o limpio y coherente, hacer módulos muy pe-queños, formalizar interfaces entre módulos, definir convenios para en-tenderse en el trabajo de grupo, for-mar grupos humanos pequeñísimos, un perfil claro del usuario del soft-w a r e , ambiente informal, relajado y abierto a las ideas bajo un liderazgo técnico, etcétera. Casi todos ven en su p r o f e s i ó n una m e z c l a de a r t e y técnica, de amplio espectro. C o m o c o n t r a p u n t o , CEPIS (Council o f Eu-ropean Professional Informatics So-cieties) ha presentado recientemen-te una b u r o c r á t i c a m a t r i z , llamada EISS ( E u r o p e a n I n f o r m a t i c s S k i l l Structure, MRFI en español), f o r m a -da por 39 subáreas de a c t i v i d a d inf o r m á t i c a y diez niveles de m a d u -rez: la s u b á r e a d e p r o g r a m a c i ó n consta sólo de los niveles 1, 2 y 3, sobre una escala de 0 a 9. Bueno, tal vez sirva para ordenar funcionarial-m e n t e una profesión, paro no para crear una industria.

Hacer s o f t w a r e y programar no son dos entidades equivalentes, d e a c u e r d o . Lo p r i m e r o es un t r a b a j o c o o r d i n a d o de ingeniería colectiva, en el que, a m e d i d a que crecen su magnitud y complejidad, participan más expertos y más s o f t w a r e espe-cializado, en forma de generadores de código, herramientas de

especi-ficación y diseño soportado por or-denador. El más publicitado sistema o p e r a t i v o , presentado en la última c o l e c c i ó n d e p r i m a v e r a - v e r a n o , c o n t i e n e c u a t r o millones d e líneas de c ó d i g o y James Martin sostiene que escribir tales cantidades de có-digo libre de errores es algo inhu-m a n o , t o t a l inhu-m e n t e inapropiado para un c e r e b r o a n i m a l c o m o el d e un programador, y una rémora para la industria y los negocios. A h o r a bien, mientras la ingeniería del s o f t w a r e no tenga mayor fundamento cientí-fico - c o s a que no se prevé inmed i a t a , la a c t i v i inmed a inmed inmede p r o g r a m a -ción permanecerá inamovible, aun-que siempre más sofisticada, c o m o una de las piedras angulares de la construcción de s o f t w a r e .

En 1986, durante una entrevista a W a y n e Ratliff, creador de dBASE II y III, le preguntaron si había pensa-d o en retirarse alguna vez pensa-de la pro-gramación: " N o , tengo todas las ra-zones para seguir p r o g r a m a n d o du-r a n t e a ñ o s " . E n t o n c e s t e n í a cuarenta.

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Irreversibilidad

S

i, además de dedicarte a la ense-ñanza, consumes algún t i e m p o reflexionando sobre el sentido y los impactos de la ciencia y de la tec-nología, te pueden tachar de filóso-fo, lo que resultaría honroso si no fuera porque en un contexto de in-geniería y técnica tal c a l i f i c a c i ó n sugiere la sospecha de que te has pasado a una escala suprema en el orden de la divagación inútil.

Admitiendo que pueda circuns-t a n c i a l m e n circuns-t e haber algún funda-mento en la actitud (des)calificado-ra descrita, más cierto es que sobre todo sintomatiza una extendida y grave carencia cultural de los técni-cos, el sonambulismo t e c n o l ó g i c o (Winner, 1986). El técnico acostum-bra a establecer legítimamente su discurso personal y colectivo en el ámbito de si un elemento tecnológi-co satisface una necesidad particu-lar, funciona mejor que su predece-sor o su competidor, produce bene-f i c i o s o p r o p o r c i o n a un s e r v i c i o conveniente, pero no es sensible o no se considera concernido por el hecho de que "los hábitos, las per-cepciones, los conceptos del yo, las ideas de espacio y tiempo, las rela-ciones sociales y los límites morales y políticos, individuales, son pode-r o s a m e n t e pode-r e e s t pode-r u c t u pode-r a d o s en el curso del d e s a r r o l l o t e c n o l ó g i c o moderno". Delega estas cuestiones, y elige caminar d o r m i d o a través del proceso de reconstrucción de

las condiciones de la existencia hu-mana.

Dejando aparte razonamientos abstrusos y "filosofías", iré directa-m e n t e al grano para revelar que, por lo menos en lo t o c a n t e a las reacciones individuales frente al fe-nómeno de los impactos tecnológi-cos, éstas d e p e n d e n f i n a l m e n t e , más que de lo que queramos p r o -yectar los técnicos o especular los tecnólogos, de factores tan simples como que los sujetos - t a m b i é n no-sotros- sean optimistas o pesimis-tas, ganadores o perdedores. Por ejemplo, hay quien en la profusión y velocidad del fax y del correo elec-trónico ve antes su capacidad de propulsar la a c c i ó n personal y el metabolismo organizativo a un vér-tigo irreflexivo que sus posibilidades sinergizadoras. Eso, hablando del mundo empresarial, porque en el es-piritual los pronunciamientos pue-den ser más abruptos, como se de-m o s t r ó hace unos de-meses, cuando una empresa italiana de mobiliario religioso anunció, aunque parece que luego no llegó a exhibirlo, el confesionario c o n fax. Obsérvenlo, jes una cuestión de talante!

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nos da la c o m p a ñ í a y el e s t í m u l o que los demás nos niegan. En m a r z o pasado se e n c o n t r ó en una

pobla-ción del norte de Francia el esquele-to ele un c a d á v e r s o l i t a r i o c o n nueve años d e antigüedad, sentado delante de su televisor todavía en-c e n d i d o . Tenía 2 hijos y 13 nietos.

Aunque es un caso m a c a b r o , en su f o n d o no representa una n o v e d a d , p o r q u e un e s t u d i o s o c i o l ó g i c o ahora publicado demuestra que un 52.2% de los niños españoles,

mu-chos de los cuales no tienen hermanos o los tienen mayores y no c o n o -cen a sus vecinos, pasa más de tres horas delante de la tele y los juegos que más les gustan son los c o m p u

-juegos, preferidos por el 7 8 % de los n i ñ o s y por el 5 8 % d e las niñas. Claro está q u e un 82.3% preferiría salir c o n sus amigos, p r a c t i c a r c o n juegos de mesa o hacer d e p o r t e , y

al 76% les gustaría que los adultos les dedicaran más tiempo.

A mi entender, los compujuegos han sido generalmente presentados desde una óptica más bien

pesimis-ta, una postura desde luego explica-ble p o r q u e las raíces formativas de casi todos nosotros se hunden en la g a l a x i a G u t e n b e r g (el l i b r o ) , p e r o que o l v i d a su e v i d e n t e p o t e n c i a l

educativo, su p o s i t i v o papel de di-v e r t i m e n t o y - c o m o acabamos d e v e r - su e f e c t o paliativo de la sole-dad. Recuerdo que el mismo carác-ter apriorísticamente negativo

inspi-raba la n o t i c i a de la a p a r i c i ó n del síndrome ele hipertesia ( a t r o f i a ele una parte del cerebro) en niños ita-lianos a d i c t o s a los c o m p u j u e g o s . Más tárele se m a t i z ó que t a l

enfer-medad sólo podía afectar a individuos a f e c t a d o s por epilepsia f o t o -sensible.

La a p l i c a c i ó n c o n j u n t a d e la tecnología informática y ele las c o -municaciones, por su misma natura-leza multiplicativa, contiene el po-t e n c i a l ele p r o v o c a r c a m b i o s más profundos. Algunos serán universal-mente bienvenidos, pero otros, por alterar la misma f o r m a ele trabajar, la marcha ele los negocios, la e c o -nomía, la salud y hasta ciertos dere-chos fundamentales, r e c i b i r á n una valoración controvertida, ya no so-lamente según el talante, sino tam-bién según nuestra posición ele ga-nancia o pérdida personal, la perti-nencia o calidad ele la aplicación y otros factores.

Tocias las situaciones son posi-bles y en ellas t o d o lo que atañe al f a c t o r humano debe ser cuidadosa-mente pulsado. Lo que ya no es po-sible es darle la espalda a la tecno-logía. Primera idea fundamental: la t e c n o l o g í a es h i s t ó r i c a m e n t e irre-versible.

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Biotiempos

U

na p a r t e de los problemas de a d a p t a c i ó n del ser humano a ciertas tecnologías se debe, creo yo, a que tiene una vida demasiado larga, si se compara con las de las hormigas, los mosquitos y las bacte-rias.

Penzias, premio Nobel, ha escri-to en 1989 que "la tecnología nos o f r e c e vastas posibilidades, pero sólo si tenemos la imaginación sufi-ciente para aprovecharlas". La se-ñora Z u b o f f , autora de un conocido libro, desarrolla activamente el pen-samiento anterior indicando qué es-t r a es-t e g i a s de g e s es-t i ó n , e s es-t r u c es-t u r a s corporativas y políticas de recursos humanos explotarán mejor el poten-cial de nuevas tecnologías de infor-mación. Es difícil no estar de acuer-do con ellos, por lo que cabría de-d u c i r , g e n e r a l i z a n de-d o a t o de-d a s las tecnologías, que un acusado déficit de imaginación en las políticas y es-trategias sociales sería una de las causas de que una Europa cada día más tecnológicamente pertrechada tenga diecisiete millones de para-dos. Esta es una teoría interesante, sobre todo porque da la pauta para saber c ó m o arreglar las cosas en si-tuaciones particulares, pero social-mente incompleta al laclo de la que ya sugerí en otra ocasión, que se fundamenta en la diferencia de rit-mos entre la tasa de renovación de tecnologías y la tasa de receptivi-dad social. C o m o esta última tasa

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la ciencia y la tecnología humanas.

Desesperados, científicos nota-bles han llegado a decir que las bac-terias son más i n t e l i g e n t e s que el hombre, y no digamos ya ciertos in-s e c t o in-s , c o m o lain-s h o r m i g a in-s - v e r a p a s i o n a n t e n o v e l a d e W e r b e r - , cuyo apabullante sentido organiza-tivo las hace adaptarse a t o d o , so-brevivir y multiplicarse desde tiem-pos i n m e m o r i a l e s . Para mí, n o es q u e s e a n más inteligentes que noso-tros, sino que consumen millones de sus generaciones para adaptarse a una g e n e r a c i ó n de t e c n o l o g í a hu-mana, mientras que el ser humano tiene que adaptarse en un solo ciclo de vida a varias generaciones suce-sivas de compleja tecnología.

En nuestro intestino, la bacteria E. coli se d i v i d e c a d a 4 0 m i n u t o s , por lo q u e en 2 4 horas se p u e d e c o n v e r t i r en v a r i o s m i l l o n e s . Los b i o t i e m p o s humanos son m u y dis-tintos. Podemos vivir unos setenta años, a l g o más que las e m p r e s a s que formamos: en EEUU las empre-sas grandes tienen una vida m e d i a de cuarenta años. En t o d o caso, du-ramos físicamente más que la tec-nología que pasa por nuestras vidas, y por eso ella acaba derrotándonos. Del ordenador, nacido hace menos de cincuenta años, ya nadie lleva la cuenta del número d e sus genera-ciones, lo mismo que sucede c o n las de los sistemas o p e r a t i v o s que ha habido que aprender y olvidar, o las de los microprocesadores, cuya ve-l o c i d a d se dupve-lica cada d i e c i o c h o meses. Un servidor ha utilizado en cosa de quince años disquetes de 8, 5.25 y 3.5 pulgadas. ¿Cuánta infor-mación, que c o n t a n t o esfuerzo uno ha creado, habrá quedado muerta e invisible en esas superficies

magné-ticas, por no poder o querer realizar la tarea casi siempre d i f i c u l t o s a y cara de la conversión a los nuevos s o p o r t e s f í s i c o s y l ó g i c o s ? H o y , entre esa información y mi cerebro se erige la infranqueable " b a r r e r a " d e algún d i s p o s i t i v o t é c n i c o c o n -v e r s o r q u e ha d e s a p a r e c i d o d e l m e r c a d o . A n á l o g a m e n t e , en las grandes empresas las aplicaciones tienen una vida dura y c o s t o s a de e n t r e d i e z y q u i n c e años, y es la propia tecnología la que las obliga a renovarse o morir.

Así que ya lo ven. Globalmente, los bichitos acaban desgastando a la t e c n o l o g í a , la t e c n o l o g í a a las empresas, y las empresas a los hom-bres, justo en orden inverso a la du-ración de sus ciclos de vida, aunque no f o r m a n d o necesariamente esta c a d e n a . Pero seamos animosos y miremos las cosas con cierta pers-p e c t i v a a n t r o pers-p o l ó g i c a , c o m o nos enseña Lévi-Strauss: los m o l u s c o s son animales m u y interesantes, porque, t e n i e n d o unas f o r m a s i n c o n -cretas, son sin embargo capaces de segregar conchas cuyas formas en-c i e r r a n verdades m a t e m á t i en-c a s . La tecnología es nuestra concha, una de las obras maestras de nuestra es-pecie, algo superior a cada uno de nosotros.

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Eco

L

a tecnología - d e c í a m o s - rees-t r u c rees-t u r a el m u n d o , unas veces para mejor y otras para peor, aun-que eso también depende de nues-t r a p e r c e p c i ó n ( f r e c u e n nues-t e m e n nues-t e anulada por el sonambulismo tecno-l ó g i c o ) , de n u e s t r o t a tecno-l a n t e y de nuestro acomodo particular (la ven-taja o el daño que sufrimos) en el nuevo mundo resultante.

Por ejemplo, no puede decirse terminantemente, c o m o hacen mu-chos, que los avances técnicos pro-duzcan retrocesos en el dominio del arte, ni siquiera en un arte tan técni-co técni-como es la cinematografía. Tam-poco podría asegurarse lo contra-rio. Por el laclo de la espectaculari-dad permite realizar películas c o m o Parque Jurásico, de Spielberg, c o n su c a p a c i d a d s u p e r i n f o r m a t i z a d a para asombrarnos, divertirnos y po-blar para siempre de dinosaurios nuestro imaginario, pero quizá nos aleje de emociones humanas más sencillas y elementales: hoy no sería p o s i b l e c o n c e b i r una escena t a n larga y tensa c o m o la última de Sed de Mal, girando en torno a una co-chambrosa grabadora, que Charlton Heston, cochambrosamente maqui-llado de mejicano, sostiene, hacien-do equilibrios simiescos por entre estructuras y puentes, mientras in-t e n in-t a c a p in-t a r la c o n f e s i ó n que irá desgranando Orson Welles sobre su compinche portador de un micrófo-no oculto.

En los análisis publicados acerca de la socialización de la tecnología prevalecen mayormente opiniones nostálgicas, a menudo bajo la forma de viñetas de humor gráfico. En un dibujo de Le Noury se ve al doctor leyendo en la pantalla clel ordena-dor el plan que formula éste auto-máticamente, conectado por cables a un m o n t ó n de sensores unidos a un paciente: "el tratamiento indica-do es amputar los indica-dos brazos, las orejas y una pierna, extraer un o j o y seccionar la lengua; con eso queda-rá c o m p l e t a m e n t e r e s t a b l e c i d o " . Umberto Eco es una de las más pe-netrantes excepciones. Su visión del ordenador y de sus posibilidades en su personal dominio de actividad, la escritura, es más que positiva. Es ejemplar, no tanto por su nada des-deñable grado de acierto, cuanto por su energía en analizar sin prejui-cios la naturaleza de los cambios que le están ocurriendo.

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p a n t a l l a d e l t e l e v i s o r , y m o d i f i c a nuestra manera de leer y de escribir. Sí, el cine y la televisión nos r e t r o -traen a una situación a n t e r i o r a la imprenta, situación en la que la ima-gen y lo oral se mezclan y se respal-dan, mientras que el ordenador res-tituye y potencia la civilización de la imprenta, alfabética y secuencial, aunque c o n la posibilidad del hiper-t e x hiper-t o elechiper-trónico: diferenhiper-tes venhiper-ta- venta-nas de información, p r o c e d e n t e de diferentes espacios del disco, acti-vadas simultáneamente en pantalla. El h o m b r e c u l t o y a b i e r t o - p i e n s a E c o - asume en sí todas las épocas y asimila el mestizaje cultural de la t e c n o l o g í a , c o m b i n a n d o sin r u b o r en un p o l i g l o t i s m o generalizado la información audiovisual instantánea con la reflexión tranquila del texto.

Naturalmente, el t e x t o , en papel o en pantalla, según las circunstan-cias, y escribir a mano o c o n orde-nador, y, si es c o n este último, im-p r i m i e n d o cuando haga f a l t a im-para releer sobre papel c o n los o j o s y el cerebro antiguos. El proceso de tex-tos c o n ordenador, por su posibili-dad de fundir en la escritura textos precedentes - s i g u e diciendo E c o - , de desplazar bloques, "nos sitúa de e n t r a d a en la i n t e r t e x t u a l i d a d d e l lenguaje, q u e e s t á en el m i s m o meo-llo de la reflexión filosófica y de la literatura c o n t e m p o r á n e a " . C o n el o r d e n a d o r , el e s c r i t o r p u e d e enri-quecer la estructura de la frase y re-t o c a r hasre-ta el infinire-to. Tiene pleno c o n t r o l mental ele su producto.

Espero que se c o m p r e n d a que utilizo el procesador de textos y a Eco en esta columna como parábo-la de cualquier t e c n o l o g í a que, al cambiar ciertas prácticas y usos del ser h u m a n o , e s t á a l t e r a n d o t o d a

una red social d e actividades y sus tecnologías asociadas. En este caso c o n c r e t o , c o m o argumentaran W i -nograd y Flores en 1986, " t a n t o la naturaleza del m u n d o de las publi-caciones c o m o la estructura de la comunicación dentro de las organi-z a c i o n e s y la o r g a n i organi-z a c i ó n s o c i a l d e l c o n o c i m i e n t o serán fuertemen-te alfuertemen-terados".

La conclusión que ellos mismos establecen es que no es viable en-tender una tecnología sin tener una comprensión funcional de c ó m o se utiliza y, aún, que dicha c o m p r e n -sión debe implicar una vi-sión globa-lizadora de la red de tecnologías y actividades en donde se ajusta, más que tratar aisladamente los disposi-t i v o s disposi-t e c n o l ó g i c o s . ¿No c r e e n Uds que h o y , c u a n d o se e m p i e z a n a agrupar las t e c n o l o g í a s d e l t e x t o , ele la imagen y clel sonido y se dise-ña s o f t w a r e para controlar bajo una interfaz común la conexión de t o d a la maquinaria c o r r e s p o n d i e n t e , es más perentorio que ya lo fuera en 1986 cultivar ese tipo de visión?

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La rana hervida

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roducen preocupación noticias c o m o la referente al estudio de un instituto suizo de investigación que, a principios de 1993, establecía que la economía española era una de las menos competitivas de Euro-pa, sólo por delante de Portugal, Grecia, Turquía e Italia, entre diver-sas caudiver-sas por la baja calidad de sus ejecutivos empresariales. Los com-ponentes de la gestión empresarial, al parecer tan pobremente desarro-llada por nuestros ejecutivos, inclu-yen la previsión a largo plazo, la ca-pacidad de adaptarse a los cambios del entorno, la destreza y el espíritu emprendedor, y alguno más.

Son conocidos los fenómenos d e g e n e r a t i v o s q u e a f e c t a n d e forma general a las organizaciones. Uno de ellos es la esclerosis buro-crática, que se apodera progresiva-mente de las empresas, y en espe-cial de las grandes corporaciones, produciendo un crecimiento inmo-derado de la escala de ejecutivos medios, que, muchas veces, c o m o se ha demostrado fehacientemente y t o d o s h e m o s p o d i d o o b s e r v a r empíricamente, se han dedicado a estimular la generación de informes, multiplicar las reuniones y escurrir elegantemente el bulto a base de distintas estrategias de marear la perdiz y vestir el muñeco. La mora-leja es: se les quita y no pasa nada, medida extensible también con pa-recida eficacia a los altos

directi-v o s . La G e n e r a l M o t o r s p l a n e a construir en 1995 el mismo número de vehículos que en 1985, pero con la mitad de empleados, reduciendo el n ú m e r o de capas j e r á r q u i c a s , apostando por la tecnología y -su-pongo (porque si no de nada vale)-variando sustancialmente el estilo de trabajo y el m o d o de ataque a los mercados. A eso se le llamaría cambiar el sistema de conocimiento en la empresa.

Pensadores ilustres han certifi-cado que la tecnología es una de las f u e r z a s e c o n ó m i c a s de n u e s t r o t i e m p o , c o n el añadido ahora de q u e la aceleración t e c n o l ó g i c a se ha convertido a la vez en una fuen-te principal de oportunidad e incer-tidumbre empresarial. Sin embargo, el dirigente-tipo suele ser propieta-rio de un considerable analfabetis-mo técnico, del que, coanalfabetis-mo he cons-t a cons-t a d o en numerosas o c a s i o n e s , puede incluso llegar a alardear. En dicha actitud no hemos de sospe-char siempre un mecanismo perso-nal de autodefensa sino, lo que es peor, un deterninismo cultural, que sitúa a los ámbitos económico, fi-nanciero, comercial y organizativo disociados del técnico y en una es-cala superior. De otra parte, al indi-v i d u o c o n f o r m a c i ó n t é c n i c a le pasa lo mismo, pero a la inversa, c o n lo cual estamos apañados.

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que e s t e b i n o m i o c r u z a d o d e

in-c o m p e t e n in-c i a in-c u l t u r a l es el m a y o r obstáculo para un razonable apro-vechamiento de la tecnología de la i n f o r m a c i ó n , c u a n t o más para una c o m p r e n s i ó n p r o f u n d a de qué es,

qué representa y cuáles son sus im-pactos.

U l t i m a m e n t e , se insiste macha-conamente en que los responsables de informática deben anteponer la

v i s i ó n d e l n e g o c i o a la t é c n i c a . Oquei, siempre que eso n o implique que desatiendan a su p e r m a n e n t e actualización tecnológica, llevando para mayor inri a consecuencias

ex-tremadamente perniciosas un proce-so de d e s t e c n i f i c a c i ó n ya habitual e n t r e n u e s t r o s d i r e c t i v o s t é c n i c o s - t a n t o los responsables menciona-dos c o m o los dirigentes del sector

p r o v e e d o r de i n f o r m á t i c a , d e n o -minado de " i n c o m p e t e n c i a técnica de los t é c n i c o s " , consistente en que acaban por no enterarse del sentido de los profundos cambios

acaeci-dos en la tecnología, aunque lo disi-mulen. ¿Cómo se c o m p o n e una par-titura sin c o n o c e r las posibilidades de los instrumentos?

M u c h o s p o r a q u í h a n d e j a d o

que la rana hierva sin enterarse, poniéndole primero el agua a t e m p e -ratura ambiente, c o n lo que se tran-quiliza y n o escapa, de f o r m a que cuando sube la t e m p e r a t u r a ya es

t a r d e , porque está c r e c i e n t e m e n t e aturdida, y se cuece. La rana posee un aparato interno de alarma prepa-rado para cambios repentinos en el e n t o r n o , no para c a m b i o s lentos y

graduales (Peter Senge). Entre pa-réntesis, c r e o que esta p a r á b o l a es un caso particular de mi t e o r í a de los biotiempos, ya expuesta en esta serie de columnas.

N o sé si la actual crisis e c o n ó -mica y del sector cambiará el siste-ma de c o n o c i m i e n t o de la

organiza-ción humana r e l a c i o n a d o c o n esta tecnología. Durante los tiempos bo-nancibles, t o d o ha valido y mi ob-servación personal de más de vein-te años, de los cuales he p a s a d o

quince e n empresas importantes, ha llenado mi memoria de nombres de directivos incompetentes espléndi-d a m e n t e pagaespléndi-dos. Pienso que en el f u t u r o esto cambiará e imagino una

s e c c i ó n c o m o la de El Espejo d e este p e r i ó d i c o en la q u e sus entre-v i s t a d o s a p r o entre-v e c h a r á n para esgri-mir sutiles a r g u m e n t o s a c e r c a del p o r q u é y del c ó m o de sus

soluciones t é c n i c a s a los p r o b l e m a s e m -presariales y sociales, e n lugar d e hacernos partícipes de que les gusta t r a b a j a r e n g r u p o , t o c a r el a r p a , practicar surf y d e q u e aman a la

fa-milia.

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3 4

Multifuncionalidad

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as herramientas de " p r o d u c t i v i -d a -d " informática - hoja -de cál-culo, gestor de datos, procesador de t e x t o , t o d o el g r o u p w a r e y un e t c é t e r a - nos están c o n v i r t i e n d o paulatinamente en hombres de Tu-ring multifuncionales. Bolter llama h. de T. a aquéllos "cuyo trabajo en c o o p e r a c i ó n con el ordenador se hace suficientemente íntimo y pro-longado, c o m o para llegar a pensar y hablar en términos sugeridos por la terminología y m e t o d o l o g í a de esta máquina". Pero yo ahora ob-servo que me estoy transformando en secretaria, dibujante, editor, car-tero, calculista económico y planifi-cado^ y en mi lenguaje se mezclan términos específicos de todas estas funciones (oficios), redefinidos en clave informática. M e pregunto si este transformismo multifuncional será un buen invento.

M u c h o s o p i n a n t a j a n t e m e n t e que no lo es, porque si un ingeniero, pongamos, se ocupa en editar per-sonalmente un informe con t e x t o , tablas y gráficos, está cuadruplican-do el coste de esta tarea. Bien se ve que g e n e r a l i z a n d o este r a z o n a -miento, redescubriríamos el princi-pio de la división especializada del trabajo c o m o base inamovible de la productividad, lo que debe poner-nos en guardia, ya que, ante el tur-b u l e n t o m u n d o a c t u a l , suena un poco sospechosa la invariancia de cualquier principio clásico.

O c u p a d o en estas m e d i t a c i o -nes, he decidido colocar en la co-lumna (hi-fi) un c o m p a c t o con una buena grabación de las sonatas y partitas para solo de violin, de Bach, que es m ú s i c a p r e - t e c n o l ó g i c a , larga y compleja por dentro, a ver si así conseguía hilvanar unas ideas sobre tan confuso asunto y que la columna (escrita) entrase en reso-nancia c o n las notas (musicales). Es éste el momento en el que, después de r e t r o c e d e r con el m a n d o a la Fuga de la Sonata n9 2 en La Menor, y cuando entramos en el Anclante, se me ocurre que una de los obje-ciones mayores que puede ponerse a la multifuncionalidad es la dificul-tad cierta, a pesar de los innegables progresos en interfaces, de apren-der a manejar con la debida soltura las susodichas funciones informati-zadas, en medio del a t r o p e l l a d o baile de nuevas versiones y equipos.

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asignada. No sucede así cuando, por los cambios del e n t o r n o , la estruc-tura ha de ser adaptable y comple-j a : se r e q u i e r e n e n t o n c e s p i e z a s constructivas versátiles y potentes, de ahí la necesidad instrumental de la t e c n o l o g í a . En tales c i r c u n s t a n -cias, reducir y acelerar el número d e pasos de los procesos es o b j e t i v o primario simplemente para respon-der a tiempo al mundo circundante, después ya se hablará de producti-vidad. C o m o consecuencia lógica, los puestos de trabajo se hacen más multifuncionales.

Si se apuesta por la calidad, hay casos en que ésta sólo se consigue c u a n d o la p e r s o n a r e s p o n s a b l e asume múltiples funciones del pro-ceso, supuesto que ello sea mínima-mente factible. Un c o m p a ñ e r o m í o acaba de terminar la o b r a c u m b r e de su vida, un libro de casi mil pági-nas de t e x t o , diagramas, esquemas, expresiones matemáticas, bibliogra-fía, referencias cruzadas e índices, y ha p r e f e r i d o d e d i c a r ¡ c i n c o m i l horas!, peleándose consigo m i s m o en el plano intelectual a la v e z que c o n las herramientas en lo material, en lugar de confiar en los especialis-tas que normalmente hubieran debi-d o intervenir, hasta c o m p l e t a r ab-s o l u t a m e n t e ab-solo y a ab-su g u ab-s t o e l p r o d u c t o final "listo para f o t o m e c á -nica". Por supuesto que en él, c o m o en cualquiera, se ha reproducido el fenómeno de interacción t a r e a i n s -t r u m e n -t o , que c o n d u c e al individuo a un sorprendente e n r i q u e c i m i e n t o de su visión y ejecución del trabajo y a nuevas ideas, lo cual nos lleva, c u a n d o el v i o l i n a t a c a la f a m o s a Chacona, d e la segunda de las parti-tas, a una c o n s i d e r a c i ó n f i n a l de o r d e n educativo.

Sentado en su cueva delante de un pecé, un e r m i t a ñ o le d i c e a un e x c u r s i o n i s t a q u e le c o n t e m p l a d e s d e a f u e r a : " A n t e s m e p a s a b a m o n t o n e s d e h o r a s m e d i t a n d o sobre los problemas; ahora los re-s u e l v o en unore-s re-s e g u n d o re-s " . Ere-ste chiste gráfico, d e Honeysett, expre-sa la falacia de que el o r d e n a d o r arruina el noble (y demasiado ideali-z a d o ) o f i c i o de pensar. De Cennes, premio N o b e l de Física, se queja de que el hombre es educado ahora de una manera excesivamente formal, p o t e n c i a n d o sólo la ú l t i m a de las tres habilidades que necesita: la ma-nual, la de observar y los c o n c e p t o s abstractos. "Sin embargo, para pen-sar hace falta estar en contacto c o n la realidad. La inteligencia nació en el hombre porque tenía manos, que le permitían hacer cosas que no po-dían hacer los monos".

Algunos, encastillados en su alta f u n c i ó n , p a r e c e n estar t o d o el día - c o s a c o n t r a n a t u r a - pensando es-t r a es-t e g i a s o similares. Les i n v i es-t o a que se m u l t i f u n c i o n a l i c e n un p o c o u s a n d o sus p r o p i a s m a n o s , p a r a que, después de m e d i t a r sobre su e x p e r i e n c i a , nos a y u d e n a aclarar este asunto.

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3 ó

Teorías y despropósitos

A

unque es admitido que 1993 ha sido un año triste para casi t o d o el sector informático, he de recono-cer que a mí no me ha ido del todo mal. Es verdad que las últimas seis semanas las he pasado sin calefac-ción en el piso por una avería mu-tante en las instalaciones generales, que finalmente se resolvió el mismí-simo día 31 por la mañana. Pero he tenido la suerte - e n épocas azaro-sas hay que hablar de suerte- de no ser a c c i o n i s t a , ni d e p o s i t a n t e , ni proveedor, ni cooperativista de nin-guna entidad financiera o construc-tora en quiebra. Y además la susodi-cha avería me ha aleccionado para empezar 1994 c o n un espíritu más sensible y comprensivo.

Quisquilloso, he arremetido en algunas de mis columnas contra la incompetencia de ciertos expertos, proveedores, profesionales, funcio-narios y directivos de la informáti-ca. Con ánimo parecido he seguido ahora las exploraciones y disquisi-ciones de los expertos y gestores del sistema de calor de nuestras vi-viendas. Los he visto y oído uno y otro día explicar teorías sobre bol-sas de aire en d e s p l a z a m i e n t o , y sobre desequilibrios térmicos pro-ducidos por manipulaciones indebi-das, y romper sin resultado las pare-des por acá y por allá para purgar aleatoriamente las tuberías. Sin que le hicieran caso alguno, un vecino sostenía el diagnóstico de una

obs-trucción semejante a la de los cir-cuitos telefónicos, que es su oficio, sólo que provocada en el caso pre-sente por formaciones oxidas itine-rantes. Este hombre acabó teniendo razón en lo esencial, salvo que los tapones resultaron ser tres trapos olvidados en una reparación del 23 de diciembre del año anterior.

La conclusión es clara. Si esto pasa en un sistema que es objetiva-mente tan sencillo, cómo no vamos a comprender y disculpar que algún cirujano se olvide las compresas de drenaje en el cuerpo ya cosido del enfermo. Las tuberías del organismo humano, ésas sí que son complejas. ¿Y las de las instituciones económi-cas y polítieconómi-cas, que tienen ramifica-ciones secretas, cámaras descono-cidas y alcantarillas? El dinero desa-p a r e c e , c o m o el c a l o r , y desa-p u e d e haber - y las h a y - varias teorías ex-plicativas, que pertenecen a los do-minios de la ingeniería financiera o política, que, por no estar comple-tamente consolidados, no permiten establecer con c e r t e z a , y mucho menos en un plazo de seis semanas, si hay o no trapos (sucios) y menos aún detectar quién y cuándo los ha puesto ahí.

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