TEMA 1. ORÍGENES DE LA FILOSOFÍA OCCIDENTAL
1.-Condiciones de aparición de la filosofía occidental
El surgimiento de la Filosofía tuvo lugar en Grecia en el comienzo del siglo VI a. C. Apareció, de esta forma, y por primera vez, el pensamiento racional (λογοs) separado del pensamiento de carácter mítico (mito).
¿Por qué apareció la Filosofía en el siglo VI a. C. en Grecia? No existe una respuesta definitiva sobre las causas de dicha aparición. Si bien es cierto que dicho acontecimiento vino acompañado de una serie de transformaciones económicas, políticas y culturales, que no agotan la explicación, aunque ayudan a comprender el fenómeno:
1)
En el siglo VII a. C. culmina un proceso de profunda transformación económica de la sociedad griega. El extraordinario desarrollo de las técnicas de navegación produjo un auge del comercio, como actividad central de la economía griega, desplazando a la agricultura. Como consecuencia, se generalizó y extendió el uso de la moneda.3)
En el ámbito de la cultura y la moral, el espíritu griego, hasta el siglo VII a. C., estaba basado, casi exclusivamente, en las creencias tradicionales transmitidas por los poetas, especialmente por los aedos y Homero. Todo lo que los griegos sabían de geografía, de navegación, de historia…, lo aprendían, fundamentalmente, de las obras de Homero (la Iliada y la Odisea). En las obras de Homero, los ideales morales expresaban los intereses y la forma de ser de la aristocracia dominante: ellinaje, el éxito y la fama constituían la expresión de la superioridad de dicha clase. Los dioses actuaban, en dichas obras, de una forma caprichosa y abusiva, alejada de toda ley y derecho, al igual que debían hacer los aristócratas de la época. Los acontecimientos naturales ocurrían de acuerdo con el capricho de los dioses, personificaciones de las fuerzas naturales, sin que se pensara en una noción de naturaleza sometida a la razón o a las leyes. Los dioses, encabezados por Zeus, constituían una verdadera jerarquía aristocrática y cometían raptos, asesinatos, robos, engaños, violaciones, etc. Los griegos no poseían libros sagrados ni sistema educativo organizado. Lo que significa que no existía una ortodoxia ni una transmisión organizada de la misma. Esta característica favoreció el surgimiento de un pensamiento libre y crítico con la tradición: el pensamiento racional o logos.
Un elemento que actuó como catalizador del tránsito al pensamiento racional fue la creación de multiplicidad de colonias griegas en todo el Mediterráneo y el fecundo intercambio comercial, ya que contribuyó a un creciente escepticismo con respecto a las creencias míticas, especialmente por el conocimiento de múltiples y diversas mitologías, así como a la pluralidad de dioses y la excesiva humanización aristocrática de los mismos.
2.-Mito y logos
Los rasgos del pensamiento mítico y del pensamiento racional (mito y logos) son contrapuestos, en términos generales. Pero también existen una serie de características en las que coinciden, ya que el pensamiento racional surgió a partir del pensamiento mítico, conservando alguna de sus propiedades y sustituyendo otras. En los siguientes apartados, a la vez que definimos y analizamos éstos dos tipos de pensamiento, los compararemos, expresando coincidencias y oposiciones:
1)
Podemos entender por mito un conjunto de leyendasimaginativas y fantásticas, que explican el origen y el desarrollo del hombre, del mundo y de los dioses. Esta explicación posee un carácter de explicación total: Se da una respuesta global a las grandes inquietudes y problemas que encuentra el hombre en su existencia. La explicación racional (λογοs) heredará esta característica, al sustituir al pensamiento mítico, ya que la Filosofía supone una respuesta última ante la totalidad de lo real.
2)
El pensamiento mítico, como hemos observado con anterioridad, explica los3)
El proceso del tránsito del pensamiento mítico (mito) al pensamiento racional (logos), concretado en el surgimiento de la Filosofía, fue posible gracias a la sustitución de un elemento propio de lo mitología griega: la idea del destino. Gracias a que la idea del destino ciego e irracional fue sustituida por la idea de regularidad y de necesidad lógica, surge el pensamiento racional: La confianza en que lo que ocurrirá necesariamente está sometido a una regularidad. Además, dicha regularidad puede ser conocida por la razón humana. El logos es ley (necesidad y regularidad), conocido por la razón (también logos), traducible a un lenguaje (logos). Es así posible la ciencia o episteme (επíστεµε), opuesta a la opinión (δóξα). La idea del destino posee una enorme importancia para el surgimiento de la filosofía, ya que esta idea, propia de la mitología griega, lleva emparejada una cierta concepción de necesidad, aunque sea de carácter irracional: el destino está por encima de la voluntad de los dioses (hagan lo que hagan los dioses o los hombres, aquello que tiene que ocurrir, ocurrirá irremediablemente). Pero el destino no puede ser conocido por métodos racionales. La Filosofía surgirá cuando a la idea de destino ciego e irracional se la despoje de esta irracionalidad, y se la sustituya por la idea de necesidad y regularidad lógica, cognoscible por la razón humana a través del pensamiento lógico matemático.4)
Hay una verdadera oposición en cuanto a la forma en que se afronta el conocimiento: El mito nunca buscaba principios racionales (el capricho de los dioses, por el que ocurrían los fenómenos naturales, no está sometido a ley ni a razón) por eso nunca utilizó la razón, sino que era un conocimiento basado en los sentidos. El logos usaba la razón, que en los griegos se identificó con las matemáticas, despreciando, desde el principio, el conocimiento que provenía de la experiencia sensible.5)
El pensamiento mítico y el pensamiento racional se mueven en coordenadas distintas. El pensamiento mítico, al basar sus explicaciones en el capricho de los dioses y en la experiencia de los sentidos, encontró multiplicidad de hechos inconexos, de los que solamente conocía las apariencias (ya que los sentidos solamente nos muestran las apariencias de las cosas, no lo que realmente son) sin unificar la multiplicidad; tampoco pudo trascender lo cambiante (porque la voluntad de los dioses cambia sin ninguna explicación racional). El pensamiento racional, por el contrario, buscó, desde sus orígenes, la unidad, explicando a través de un solo principio o ley la multiplicidad de fenómenos; esta unidad debía expresar lo que realmente era, la esencia que se ocultaba tras las apariencias y que permanece (lo permanente) a través y a pesar del cambio. Por eso, la unidad, la permanencia y la esencia son denominadas coordenadas de explicación racional.6)
Como consecuencia de la nueva forma de pensamiento que aparece (pensamiento racional o logos), surgen dos nuevos conceptos de enorme importancia: El concepto de naturaleza o Physis (φισιs) -que es fundamental dentro de la filosofía griega, porque sintetiza la forma de entender la realidad e interpretarla desde las coordenadas de explicación racional- y el concepto de principio explicativo o arché(αρχη) .a)
La naturaleza es, en primer lugar, el conjunto o totalidad de los seres del universo.b)
En segundo lugar, naturaleza significa la esencia de los seres, lo que realmente son, en oposición a las apariencias. Esta esencia se intenta expresar reduciendo a un solo principio o a los mínimos posibles la explicación de lo natural. Ese principio se denominará arché (αρχη). El arché o principio explicativo de la realidad posee tres significados: es el origen (aquello de donde proceden todos los seres del universo), el sustrato (aquello de lo que están constituidos, de lo que están hechos, los seres naturales) y la causa (el factor que nos sirve para explicar los procesos a los que están sometidos los seres).La naturaleza o physis posee tres características que, en general, fueron respetas por casi todos los filósofos griegos:
1ª.La naturaleza es dinámica: Esta sometida a continuos movimientos. Esta característica fue respetada por todos los filósofos excepto por la escuela eleática (Parménides y sus discípulos)
2ª.El dinamismo natural es intrínseco a los propios seres. Forma parte de la manera interna y propia de comportarse de los seres naturales, en oposición, por ejemplo, a los seres artificiales.
3.-Los filósofos presocráticos
Los primeros filósofos presocráticos son los
filósofos de Mileto. Dichos filósofos son monistas
(existe un solo
arché
explicativo de la naturaleza) y
panteístas (el
arché
constituye a todos los seres de la
naturaleza). Para los milesios existe un único principio
constitutivo de la naturaleza. Tales de Mileto (585
a.C.) sostuvo que ese principio era el agua, mientras
que Anaximandro de Mileto (547 a. C.) supuso que el
principio no puede ser ninguna sustancia concreta de las
que pueblan el Universo, ya que todas proceden de un
mismo principio indeterminado e indefinido, que él
denominó
ápeiron
( )a¿peiron ). Anaxímenes de Mileto
(525 a. C.) recurrió, al igual que Tales, a una sustancia
determinada y afirmó que el pricipio o
arxh¿
es el aire,
del cual todos los seres derivan a través de procesos de
rarefacción y condensación.
Los pitagóricos constituían una escuela fundada
en Crotona por Pitágoras de Samos (530 a. C). Los
pitagóricos fueron preferentemente matemáticos y su
dedicación a las matemáticas influyó decisivamente en
su explicación acerca de la naturaleza (fisis). Los
números constituyeron, para los pitagóricos, el arché del
Universo:
-Observaron cómo múltiples propiedades y
comportamientos de los seres reales pueden ser
formulados matemáticamente.
-Supusieron que todos los seres del Universo
pueden ser formulados matemáticamente.
Los seres del Universo se acomodan a las
matemáticas porque:
1. Los principios de las matemáticas son también
los principios de los seres reales
2. Asignaron un número a cada cosa, y se
preguntaron de dónde provienen los números y
por su origen.
3. Llegaron a la conclusión de que todos los
números proceden de dos elementos: lo par y lo
impar.
Tales de Mileto (585 a.C.) es considerado el primer filósofo griego. Su mérito no fue la respuesta que dio al tema de la naturaleza, sino la forma y la perspectiva desde la que se cuestionó dicho asunto.
Los pitagóricos adoptaron una explicación
dualista de la naturaleza y llegaron a establecer una
serie de oposiciones en la misma: par- impar, limitado-
ilimitado, bueno-malo, luz-oscuridad…, los cuales no
son sino aspectos de los principios originales
propuestos. Los pitagóricos antiguos intentaron reducir
estos principios a un solo del que todo procedía
(par-impar).
Heráclito de Éfeso ( 544 a. C.- 484 a. C) es
tradicionalmente conocido como el filósofo que afirmó
que todo cambia y que nada permanece, que el universo
es un continuo devenir en el que la ley de identidad
carece de vigencia. Si Heráclito no hubiera ido más allá
de esta afirmación, habría negado los supuestos de
explicación racional del pensamiento griego (lo
permanente ante lo cambiante, lo esencial frente a lo
aparente y la unidad frente a la multiplicidad),
estableciendo la absoluta irracionalidad de lo real.
Pero Heráclito afirmó que el devenir no es
irracional, sino que se realiza de acuerdo con ciertas
leyes. Existe una ley o logos interno del devenir
universal.
El Universo es fuego: El Universo siempre es y
siempre será fuego eterno. La ley que rige el Universo
es la lucha de contrarios (Dialéctica). El Universo es
armónico porque existe una lucha de contrarios, en la
que se mantiene un equilibrio. Por eso el Universo es
dinámico y es un cosmos.
Parménides de Elea ( 540 a. C.- 470 a. C)
marca un hito decisivo en la filosofía griega. En ésta,
existe un
antes
y un
después
de Parménides. Antes de
Parménides, todos los filósofos presocráticos fueron
monistas o dualistas; a partir de Prménides, todos
fueron pluralistas. ¿Por qué?
Parménides era monista y panteísta radical.
Distinguía dos tipos de conocimiento (Esta distinción
fue posteriormente recogida y aceptada por Platón) :
1.
La doxa (via de la opinión): es un conocimiento
que se produce a través de los sentidos. Los
sentidos nos engañan porque nos manifiestan lo
cambiante, lo múltiple y lo aparente.
Heráclito de Éfeso afirmaba que el Universo es fuego eterno que se enciende conforme a medida y conforme a medida se apaga.
Parménides concebía el Ser como una esfera compacta, finita, eterna e inmóvil