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TESIS DOCTORAL

APLICACIÓN DE LA METODOLOGÍA DEL CONCEPTO DE

CONEXIÓN BIOTÓPICA EN EL SECTOR NORORIENTAL DE

LA SIERRA DE LAS NIEVES (MALAGA).

Autor: José Jesús Delgado Peña Dirigida por: Dr. José Damián Ruiz Sinoga

Departamento de Geografía de la Universidad de Málaga Octubre de 2000

(2)

Quisiera expresar en estas líneas mi más sincero agradecimiento a todas aquellas personas que, de un modo u otro, han tenido, tienen y tendrán que ver con este trabajo de investigación, y a los que, en mayor o menor grado, me han apoyado y animado a seguir adelante. Aún con esto, y a sabiendas de que en ocasiones resultó realmente difícil, no podría imaginar este momento sin la ayuda inestimable de esas gentes que día a día, página a página, han estado ahí. No quisiera dejar a nadie en el olvido, más son tantos los amigos, profesores, profesionales, organismos,..., que no puedo más que expresar mi gratitud a todos.

A las buenas gentes de Yunquera, especialmente a la familia de José Luis Mérida, Manuel padre y Manuel hijo de Porticate, y al anciano de las Bañas.

Al ingeniero José Quintanilla, y a los técnicos de medio ambiente Andrés y José Luis de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

A los profesores del Departamento de Botánica de la Universidad de Málaga Alfredo Asensi, Baltasar Cabezudo y Andrés Pérez Latorre, y muy especialmente a Yolanda Gil.

A los profesores del Departamento de Geografía de la Universidad de Málaga Benjamín Galacho, José María Senciales, Rafael Domínguez, Emilio Ferre y Carmen Ocaña, y muy especialmente a José Damián Ruiz Sinoga como director de tesis.

A Toñi Berlanga, a Juan Antonio y a Quique.

A los profesores Ascensión Padilla y Juan Antonio Marco (Univ. de Alicante), Agustín Naranjo y Emma Pérez (Univ. de Las Palmas), Amalia (Univ. de La Laguna), Clotilde Arrocha (Univ. Autónoma Chiriquí, Panamá) Thomas Schmitt (Univ. de Bochum, Alemania), y muy especialmente a Elisabeth Schmitt (Univ. de Giessen, Alemania).

A Manuel Céspedes, Lina Pavón, Jorge Lopera, y demás integrantes del grupo espeleológico GEA.

A Achim y Julia E., Michaela B., Carmen N., Isa A., Boni M., Carmen R., Tere V., Isa C., Paco R., Elva M., Ruben, Ana S. y Carlos C., Manolo M., Paqui E., J. Ramón L., Belén T., Cheli O., Lourdes S., Almudena G., Rafa A., Carmen C. y Manu L.., todos ellos amigos.

A Ángel Criado.

A mis padres Luis y María Jesús; a mis abuelos, Isabel y Francisco, a mi hermano Luis y a Elena, a mi ahijado Luis.

(3)

INDICE.

Prólogo...7

PARTE I: FUNDAMENTOS Y METODOLOGÍA DE LOS SISTEMAS DE CONEXIÓN DE BIOTOPOS. CAPÍTULO I: Los sistemas de conexión de biotopos en la conservación y planificación de la naturaleza y el paisaje...15

Preliminares: biotopos, hábitats y ecosistemas...15

Los sistemas de conexión de biotopos y la Ecología del Paisaje...26

Los sistemas de conexión de biotopos y las unidades de paisaje...36

Los sistemas de conexión de biotopos y la biodiversidad...41

Los sistemas de conexión de biotopos en la actual conservación de la naturaleza...46

Los sistemas de conexión de biotopos y las relaciones ecológicas dentro de los ecosistemas...54

Los sistemas de conexión de biotopos y la incidencia de la acción antrópica en el deterioro de la Naturaleza...59

La explotación agraria del territorio...59

Las vías de comunicación...67

Consecuencias de la acción antrópica en el medio natural: desaparición de especies y destrucción de ecosistemas...73

CAPÍTULO II:Bases ecológicas de la conexión biotópica...82

Relaciones ecológicas entre poblaciones, especies y ecosistemas de Heydemann...83

(4)

Relación entre ecosistemas/biotopos...88

La teoría de islas en la Biogeografía...96

Formación de islas de hábitat y sus consecuencias...97

La teoría de islas en la protección de la naturaleza...102

La Población Mínima Viable (MVP)...104

La Metapoblación...106

El concepto Mosaico-Ciclo...108

El concepto Mosaico...117

Consecuencias para los sistemas de conexión de biotopos...120

CAPÍTULO III: Fundamentos y Objetivos de los Sistemas de Conexión de Biotopos...127

Los cuatro pilares básicos de un sistema de conexión de biotopos...127

Otros aspectos y elementos importantes para un sistema de conexión de biotopos...131

Principales líneas directrices...132

Conexión de biotopos para grupos de plantas y animales seleccionados (especies clave)...134

a) Plantas...136

b) Invertebrados...137

c) Mamíferos...139

d) Anfibios...139

e) Peces...141

Sistemas de conexión en función de los diferentes tipos de ecosistemas...143

a) Ecosistemas agrarios...144

b) Ecosistemas de bosque...145

c) Ecosistemas urbanos...146

d) Ecotonos...148

(5)

CAPÍTULO IV: Principios metodológicos de un Sistema de Conexión de

Biotopos...154

Esquema de trabajo en la realización de sistemas de conexión de biotopos...155

Importancia de la cartografía como base de los sistemas de conexión de biotopos...159

Cartografía de biotopos y usos...161

Cartografía de especies de flora y fauna...165

A. Registros botánicos...166

B. Registros faunísticos...169

Resultado de la cartografía y su valoración...170

Procedimientos de valoración cuantitativos...171

Procedimientos de valoración descriptivos...175

Consideraciones prácticas sobre los fundamentos de los sistemas de conexión de biotopos...176

Sistemas de zonas protegidas...177

Diferentes tipos de zonas protegidas...177

Tamaño mínimo necesario para las zonas protegidas...179

Distancias de unión...182

Creación de zonas de amortiguación...183

Formas de construcción de un sistema de zonas protegidas...184

Biotopos de estancia temporal y corredores como elementos de conexión de la red...188

Tipos de biotopos de estancia temporal y corredores...188

Longitud y anchura de los corredores...190

Ejemplos prácticos para el desarrollo de biotopos de estancia temporal y corredores...190

a) Cursos de agua y bandas de ribera...191

b) Bandas alrededor de los campos de cultivo...195

c) Lindes de carreteras y caminos...196

(6)

e) Frutales...200

f) Cercas de postes...201

Fomento del uso extensivo del territorio...202

Conclusiones...208

PARTE II: APLICACIÓN DE LA METODOLOGÍA DEL CONCEPTO DE CONEXIÓN BIOTÓPICA EN EL SECTOR NORORIENTAL DE LA SIERRA DE LAS NIEVES. CAPÍTULO V: Caracterización ecológica y geográfica del sector nororiental de la Sierra de las Nieves...213

Introducción...213

Encuadre geográfico de la zona de estudio...215

Caracterización geológica y geomorfológica...220

Caracterización edafológica...234

Caracterización climática...244

Caracterización bioclimática...250

Caracterización hidrológica...261

Vegetación potencial y actual...264

Evolución de la cobertura vegetal en el periodo 1957-1992...273

CAPÍTULO VI: DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DE LOS BIOTOPOS PRESENTES EN EL SECTOR NORORIENTAL DE LA SIERRA DE LAS NIEVES...284

(7)

Los biotopos presentes en la zona de estudio: Metodología y resultados...290

Metodología seguida para el estudio de los condicionamientos ambientales en función del biotopo...298

Informes o cartas de identificación de los biotopos y complejos de biotopos del sector nororiental de la Sierra de las Nieves...303

A. Las crestas montañosas...305

B. Los pinsapares...323

B.1 El pinsapar maduro...325

B.2 El pinsapar joven...327

B.3 El pinsapar-pinar...331

B.4 El pinsapar-pinar con encinas jóvenes dispersas...332

C. Los pinares de carrasco y negral (Pinus halepensis/Pinus pinaster)...355

C.1 El pinar de Pinus halepensis...355

C.2 El pinar claro de Pinus halepensis con encinas y pinsapos...373

C.3 El pinar de Pinus pinaster...377

D. Los encinares (carrascal claro)...379

E. Los alcornocales...396

E.1 El alcornocal puro...396

E.2 El alcornocal-pinar...411

F. La vegetación de ribera...414

F.1 Los bosquetes de ribera, y F.2 La vegetación arbustiva de ribera...414

G. Los bosquetes culturales puntuales (almez, algarrobo, eucalipto)...431

H. Los campos de cultivo...439

H.1 Los cultivos abandonados...440

H.2 Los cultivos de olivar en terrazas muy marcadas...442

H.3 Los cultivos de olivar/almendro sin terrazas muy marcadas...443

H.4 Los cultivos de vid...444

H.5 Los regadíos en mosaico (pequeñas huertas)...445

H.6 Los cítricos...446

H.7 Los cultivos de cereal...447

H.8 El castañar...457

H.9 Los quejigos aislados...465

H.10 Las encinas y coscojas aisladas...470

H.11 Los setos...473

I. Las cuevas y simas...481

(8)

J.1 El matorral como estadio de sucesión en los complejos de biotopos

analizados...401

J.2 Los cortafuegos...515

J.3 Los incendios forestales recientes...517

CAPÍTULO VII: VALORACIÓN Y MEDIDAS DE MEJORA EN EL ÁMBITO DEL CONCEPTO DE CONEXIÓN BIOTÓPICA EN EL SECTOR NORORIENTAL DE LA SIERRA DE LAS NIEVES...522

Aspectos generales de la aplicación de la metodología del concepto de conexión biotópica en el sector nororiental de la Sierra de las Nieves...522

A. Las crestas montañosas...536

B. Los pinsapares...545

C. Los pinares de carrasco y negral...582

D. Los encinares (carrascal claro)...597

E. Los alcornocales...611

F. La vegetación de ribera...624

G. Los bosques culturales...642

H. Los campos de cultivo y los setos...648

I. Las cuevas y simas...661

CAPÍTULO VIII: SÍNTESIS Y CONCLUSIONES DE LA APLICACIÓN DE LA METODOLOGÍA DEL CONCEPTO DE CONEXIÓN BIOTÓPICA EN EL SECTOR NORORIENTAL DE LA SIERRA DE LAS NIEVES...665

Bibliografía...697

Anexo...715

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(9)

Este trabajo de investigación pretende servir de introducción teórica y práctica a una estrategia relativamente nueva en la conservación y gestión del medio ambiente, aportando nuevas concepciones y nuevos objetivos en un mundo en el que las estrategias seguidas hasta ahora no han obtenido el éxito deseado. De este modo, a través de los “Libros Rojos” podemos estudiar la progresiva desaparición de especies de flora y fauna a nivel mundial; Crecen los valores de la contaminación en muchas áreas del globo; Diversos hábitats naturales aparecen cada vez más fragmentados a través de las diversas acciones antrópicas (construcción de infraestructuras y edificaciones, cultivos intensivos, sobreexplotación de los recursos naturales, etc.), siendo muy numerosas las señales que nuestro propio planeta desarrolla para que el género humano se de cuenta de que algo falla, de que con su actuación en el medio está llevando a cabo un poder destructivo que nada tiene que ver con un uso sostenible de los recursos naturales, presionando cada vez más sobre ellos en detrimento de sus valores ecológicos, dando como única salida posible, en muchas ocasiones, la propia extinción de especies y destrucción de ecosistemas.

El ser humano, en su afán de proteger o conservar los reductos que iban quedando de naturaleza “inalterada”, ha cometido muchos errores, optando por falsas concepciones que le han llevado a resultados insuficientes o inesperados. La filosofía conservacionista del espacio protegido hermético y del equilibrio natural como un proceso endógeno del sistema, han desembocado en la creación de espacios naturales protegidos a modo de “enormes zoológicos al aire libre”, donde toda actuación en su interior se veía restringida, mientras que en la zona circundante la acción perturbadora de origen antrópico no tenía límites. Una serie de nuevas tendencias y conceptos han aparecido ante este panorama: el concepto de “perturbación intermedia” como aspecto fundamental para la protección de múltiples hábitats, hábitats que necesitan cierta medida de perturbación natural o humana para subsistir1. La necesidad de abarcar todo el territorio en las políticas ambientales de protección, para no tener espacios naturales cada vez más fragmentados y empobrecidos desde el punto de vista ecológico y natural; la necesidad de conocimiento de múltiples aspectos muchas veces olvidados por gestores y

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científicos en lo que respecta a las biocenosis o biotopos (poblaciones mínimas viables, metapoblaciones, relaciones ecológicas, cadenas tróficas, sucesiones, concepto mosaico-ciclo, etc.); el desarrollo de métodos de “protección activa” frente a métodos de “protección pasiva” con la puesta en marcha de reintroducciones de especies, regeneraciones de vegetación, creación de almacenes de germoplasma, etc., son todas ellas señales de las transformaciones que en los últimos años está viviendo el concepto de conservación del territorio natural. Estamos viviendo, en definitiva, una etapa en la que la conservación de la Naturaleza está de moda, desde el punto de vista sociológico, con la explosión del turismo rural, de la agricultura biológica, del reciclado de productos, de la educación ambiental, etc., pero también científico, con multitud de investigaciones innovadoras. Por ello, ahora es un momento ideal para intentar mejorar el conocimiento que se tiene del Medio Ambiente, y dilucidar nuevas estrategias para su conservación. El concepto de conexión biotópica representa una línea de investigación que intenta englobar y dar salida a muchos de los conceptos que actualmente se barajan en lo referente a la gestión de los espacios naturales en particular y del conjunto del territorio en general.

Los principios de la conexión biotópica, como ya veremos, pretenden conservar, restablecer o imitar, en la mayor medida posible, la situación original del paisaje antropizado, donde numerosos biotopos estarían en contacto unos con otros a través de zonas de transición (ecotonos), debido a las variaciones en las condiciones ecológicas y ambientales. Por otro lado, entre los diferentes biotopos se establecen una serie de relaciones de diferente índole (biotopos pertenecientes a una misma serie de vegetación; biotopos ecológicamente relacionados, pero no supeditados a procesos de sucesión entre sí; biotopos ecológicamente diferentes, pero en contacto espacial directo, etc.), cuyo conocimiento es necesario a la hora de gestionar un territorio. También se establecen complejas relaciones entre las especies de flora y fauna en el ámbito de la competencia, de la alimentación, de la expansión de semillas, o de la migración de fauna, entre otras, conformando un variado mosaico de biotopos y especies, cuya conservación y mejora es el objetivo último de las investigaciones realizadas en el ámbito del concepto de conexión

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biotópica. Así, la teoría biogeográfica de islas, el concepto mosaico-ciclo, las poblaciones mínimas viables, la metapoblación, el concepto mosaico, etc., son teorías todas ellas que tratan en uno u otro apecto del entramado ecológico establecido por la naturaleza, y que el ser humano debe respetar y restaurar en la mayor medida posible.

Los sistemas de conexión de biotopos, más concretamente, representan planificaciones de conservación y gestión producto del concepto de conexión biotópica, y cuyos fundamentos y principales aspectos metodológicos también son tratados en la primera parte teórica de este trabajo de investigación. El carácter fuertemente teórico de esta primera parte, se debe principalmente a lo innovador del tema en nuestro país. No es extraño, de todas formas, que países como Alemania, que han sufrido una explotación mucho más intensiva del territorio en detrimento de los espacios naturales, sean los primeros en establecer nuevas estrategias que frenen la extinción de especies y la progresiva fragmentación de hábitats. Por ello, nosotros podemos sacar provecho del estudio de dichas metodologías para aquellos espacios donde la destrucción de biotopos naturales y la desaparición de especies no es tan alarmante. En definitiva, tal como hemos apuntado, la novedad de este tema en nuestro ámbito académico es la razón que nos ha llevado a la elaboración de la primera parte del siguiente trabajo, basándonos en la recopilación de datos y teorías en torno al concepto de conexión biotópica. De este modo, el primer capítulo está dedicado a las razones que llevan a la creación de sistemas de conexión de biotopos, y cómo queda esta metodología dentro del panorama actual de las ideas que giran en torno a conceptos tales como Ecología del Paisaje, biodiversidad y sistemas ecológicos. En el siguiente capítulo, se sintetizan las principales teorías que nutren al concepto de conexión biotópica: relaciones ecológicas, teoría biogeográfica de islas, población mínima viable, metapoblación, concepto mosaico-ciclo y concepto mosaico. Son todos ellos aspectos fundamentales que no pueden ser olvidados en el desarrollo de una aplicación en el ámbito del concepto de conexión biotópica. El tercer capítulo profundiza en los fundamentos y objetivos de tal metodología, analizando sus piedras angulares, sobre las cuales se construye todo el edificio (sistemas de áreas protegidas racionales, corredores y biotopos de estancia temporal, extensificación global de la explotación del territorio). En el cuarto

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y último capítulo de la primera parte, se exponen una serie de aspectos metodológicos y de medidas generales que pueden ayudarnos de forma general en la elaboración de un trabajo práctico de aplicación.

El siguiente paso, y ya como segunda parte, ha sido aplicar tal metodología en un caso concreto de nuestro entorno. Se trata, concretamente, de una serie de valles en las estribaciones nororientales de la Sierra de las Nieves, entre los términos municipales de Yunquera y Tolox, formando la parte alta de la cuenca del río Grande, uno de los principales afluentes del Guadalhorce, en la cabecera de la parte más occidental de la Hoya de Málaga. Es un espacio relativamente bien conservado, donde convergen los procesos naturales de distribución de la vegetación y la acción transformadora del ser humano, conformando un territorio de variada estructura y gran riqueza ecológica, pudiéndose encontrar biocenosis tan variadas como las correspondientes al pinsapar, pinar de carrasco, encinar, alcornocal, o a la vegetación de ribera, entre otras, en alternancia con diferentes tipos de campos de cultivo (olivar, almendro, castañar, cítricos, etc.). Esta variedad de las unidades que conforman el paisaje, junto a su carácter de relativa buena conservación, son las razones principales que nos han llevado a seleccionar esta zona, quedando incluso parte de ella situada dentro del Parque Natural Sierra de las Nieves. Representa, por tanto, uno de esos territorios donde la estructura natural no ha sido totalmente transformada, resultando estos espacios de gran interés para la conservación de la biodiversidad a nivel nacional, e incluso europeo.

El concepto de conexión biotópica, por otro lado, es en muchas ocasiones aplicado en territorios fuertemente antropizados y fragmentados, donde las conexiones naturales ya se encuentran muy deterioradas, y cuya plena restauración ya es muy difícil. Por ello, también creemos que es de gran importancia la aplicación del concepto de conexión biotópica en la gestión y conservación de un espacio de este tipo, donde esta “nueva óptica” puede proporcionar resultados interesantes en dicha labor. No desarrollaremos un sistema de conexión biotópica como tal, pues éste requiere normalmente de un grado interdisciplinariedad y complejidad que quedan ya fuera de las pretensiones de este trabajo.

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Nuestro objetivo consiste en desarrollar un trabajo de aplicación metodológica que mejore la conservación y gestión del sector nororiental de la Sierra de las Nieves bajo especial consideración del concepto de conexión biotópica, teniendo en cuenta múltiples teorías y aspectos establecidos en la primera parte teórica del trabajo. En este sentido, y al basarnos fundamentalmente en el estudio de la vegetación, trataremos con especial interés el análisis de las relaciones ecológicas de Heydemann presentes en esta zona de estudio, como también las implicaciones relativas al concepto mosaico-ciclo o al concepto mosaico. No hemos prestado tanta atención en este trabajo concreto a cuestiones relativas a las poblaciones mínimas viables o las metapoblaciones, más orientadas hacia las especies de fauna, no por no considerarlas también importantes, sino por, como ya hemos dicho, basarnos para la realización de este trabajo en las formaciones vegetales fundamentalmente. Además, también quedarán patentes en nuestro trabajo aspectos y elementos presentes en cualquier sistema de conexión de biotopos, como son sus cuatro pilares fundamentales (zonas núcleo, conexión a través de biotopos de estancia temporal y corredores, y un uso más extensivo de la totalidad del territorio), los informes o cartas de identificación de biotopos, o toda una serie de elementos en el ámbito de la conexión biotópica (expansión de superficies, zonas de amortiguación, reducción de la fragmentación, ecotonos, etc.).

En definitiva, la estructura seguida por nosotros para el desarrollo de nuestra aplicación es la siguiente: En el capítulo V, analizamos la caracterización de los principales factores ambientales y ecológicos de la zona (relieve, suelo, clima, vegetación, etc.), con el fin de obtener una idea global de las principales características de la zona de estudio. En el capítulo VI, elaboramos una lista con los principales biotopos presentes en dicho territorio, teniendo en cuenta las formaciones vegetales desde el punto de vista fisionómico (cobertura, estratos, especies dominantes), como también desde la perspectiva de la acción antrópica, cuando ésta es muy clara (p. Ej., los incendios). A partir de estos biotopos, establecemos los complejos de biotopos existentes en la zona, y desarrollamos las cartas o informes de identificación de los mismos, profundizando sobre las condiciones ambientales en las que se presentan, su fauna y vegetación características y sus principales problemas de conservación. El conocimiento de

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todos estos aspectos nos llevan en el capítulo VII al establecimiento de una serie de medidas en el ámbito del concepto de conexión biotópica orientadas hacia cada uno de los complejos de biotopos establecidos. Tendremos, además, muy en cuenta aquellas especies y asociaciones protegidas y de especial interés para la Directiva Hábitat, y analizaremos las relaciones ecológicas existentes entre los biotopos de un complejo o de complejos diferentes, cuando sea el caso. Finalmente, el capítulo VIII está dedicado a las conclusiones y síntesis del trabajo de aplicación metodológica realizado. También presentamos en el anexo, entre otros datos, los inventarios de vegetación realizados y los diferentes mapas en los que hemos basado nuestro estudio.

En definitiva, este trabajo sirve de introducción para la conservación y gestión del territorio desde la perspectiva del concepto de la conexión biotópica, de tal forma que, mientras que en la primera parte exponemos los fundamentos y elementos teóricos más importantes, en la segunda, aplicamos ya parte de estos conocimientos en un espacio geográfico determinado de la provincia de Málaga, con el fin de garantizar para dicho espacio una conservación y gestión adecuadas.

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PARTE I: FUNDAMENTOS Y METODOLOGÍA DE LOS

SISTEMAS DE CONEXIÓN DE BIOTOPOS.

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“Hace siglos que comprendimos de nuevo la importancia infinita del caso singular. Cuando estos fantasmas vivieron solía decirse que la mirada a los árboles impedía ver el bosque. Y durante largas etapas llegó a olvidarse que también debemos mirar a un árbol tras otro para que nuestra visión del bosque no se deshumanice [...] Debemos, pues, continuar la tarea imposible: rescatar de la noche, árbol tras árbol y rama por rama, el bosque infinito de nuestros hermanos. Es un esfuerzo interminable y melancólico”.

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CAPÍTULO I.- LOS SISTEMAS DE CONEXION DE BIOTOPOS EN LA CONSERVACIÓN Y PLANIFICACIÓN DE LA NATURALEZA Y EL PAISAJE.

Preliminares: Biotopos, hábitats y ecosistemas.

La fragmentación de los ecosistemas en forma de islas en el paisaje y sus consecuencias hacen necesaria una rápida actuación para frenar la extinción de especies y conservar la riqueza de éstas y de las asociaciones de vida. Al estudiar la fotografía aérea o las imágenes de satélite de cualquier país, especialmente cuanto más desarrollado esté, podemos comprobar cómo los espacios naturales inalterados por el hombre son cada vez más reducidos, apareciendo como manchas dentro de un paisaje intensivamente explotado, convertido en campos de cultivo, en áreas urbanas o industriales. La fuerte distancia existente entre estas manchas de espacio natural debe ser acortada. Se debe facilitar y restaurar el flujo de energía y materia del engranaje de la naturaleza.

El desarrollo de sistemas de conexión de biotopos puede ayudar a mejorar las técnicas actuales de conservación del Medio Ambiente. En este sentido, el restablecimiento de las conexiones ecológicas alteradas o destruidas en el territorio investigado, como la disminución en la mayor medida posible del efecto de aislamiento fruto de la acción antrópica son, pues, los principales objetivos de un sistema de conexión de biotopos.

Para empezar, sería interesante definir exactamente tres conceptos que son utilizados constantemente en este trabajo: biotopo, hábitat y ecosistema. Para ello, se

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ha recurrido a diferentes fuentes a fin de llegar a una conceptualización contrastada de dichos términos. Las fuentes utilizadas son las siguientes:

(1) Diccionario enciclopédico abreviado, 1957, Espasa-Calpe, Madrid.

(2) Enciclopedia Labor, 1961, Ed. Labor, Barcelona.

(3) Diccionario de Ecología, 1979, Ed. Rioduero, Madrid.

(4) Enciplopedia Universal Ilustrada Europeo Americana, 1988, Espasa-Calpe, Madrid.

(5) Vocabulario Científico y Técnico, Real Academia de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid, 1996, Ed. Espasa, Madrid.

(6) Gran Larousse Universal, 1991, Plaza & Janés, Barcelona.

(7) SCHAEFER, M., Wörterbücher der Biologie-Ökologie, 1992, 3ª edic., Fisher Verlag, Jena.

(8) The New Enciclopaedia Britannica, 1990, 15ª Edición, Micropaedia, Londres.

A continuación se definen cada uno de los conceptos indicando la fuente con el número correspondiente, para seguidamente comparar las diferentes ideas aportadas por cada una de las mismas.

Biotopo.

1

Sitio en el que puede vivir una determinada especie de animal o planta.

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2

Ambiente en el que vive una biocenosis.

3

Espacio vital característico de determinados animales o plantas (p.ej. una ladera seca, una ribera, un pasto alpino). Favorece una determinada comunidad de vida.

4

Medio en el que se desarrolla una biocenosis.

5

Área geográfica con unas condiciones ambientales determinadas para el desarrollo de ciertas especies animales y vegetales.

6

Lugar en el que un cierto número de especies vivientes encuentran el conjunto de condiciones necesarias para llevar a cabo todo o una parte de su ciclo vital (biotopo de apareamiento, de caza, de hibernación, etc.). De forma más amplia englobaría la noción sinecológica de comunidad, definiéndose como el lugar de extensión variable que muestra una uniformidad en las principales condiciones del hábitat o sometido a tales que las dominantes son homogéneas. Es la unidad básica para la subdivisión ecológica de la biosfera. Comprende todas las características fisicoquímicas o biológicas del lugar donde vive la biocenosis.

7

Espacio vital geográficamente limitado de una determinada comunidad de vida (Biocenosis)

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of plant and animal species and environmental conditions, such as a sandy beach.

Fig. 1.1: Diferentes tipos de biotopos en un corte transversal de una costa arenosa (península de Cotentin en Normandía) ( Cfr. Biotopo en Gran Larousse Universal, 1991, Plaza & Janés, Barcelona).

El concepto de "Biocenosis" aparece frecuentemente en diversas definiciones de biotopo, por lo que hemos buscado también dicho término. Así pues, se puede definir por biocenosis:

!"Una comunidad natural equilibrada formada por animales y plantas, poco influenciada por los seres vivos exteriores a la misma (2).

!"El conjunto de seres que se encuentran en un determinado ambiente, relacionados entre sí por exigencias ecológicas. Determinada comunidad viva capaz de desarrollarse en unas condiciones dadas (4).

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!"Una comunidad de vida de flora y fauna en un espacio vital común (7).

Hemos encontrado en las fuentes consultadas algunas diferencias en la definición de biotopo, aunque más bien éstas tengan un carácter complementario. De cualquier modo, podríamos establecer la siguiente definición síntesis de las anteriores: "Biotopo es el espacio vital geográficamente limitado de una determinada comunidad de vida o biocenosis, donde convergen una serie de condiciones ecológicas y ambientales particulares que posibilitan dicha comunidad".

En esta definición quedan claros los fundamentos de un biotopo:

- Es un área geográfica concreta, es decir, ocupa un espacio determinado con unos límites específicos. Por tanto, el biotopo es una unidad espacial susceptible de ser estudiada por la Biogeografía.

- En este espacio vive una determinada comunidad de flora y fauna, diferente a la existente en biotopos circundantes.

- Existen en cada biotopo unas condiciones particulares que favorecen una biocenosis determinada y no otra.

A partir de las definiciones anteriormente expuestas podría presentarse un problema conceptual en torno al término de biotopo, y que es el siguiente: Al hablar de biotopos, ¿Quedan incluidas dentro de este concepto las biocenosis en ellos contenidas, o nos referimos exclusivamente a las condiciones ambientales, físico-químicas, ecológicas, etc., que hacen posible la colonización de dicho espacio por una determinada comunidad de especies de flora y fauna?. Bajo nuestro punto de vista, con el término biotopo nos referimos al espacio concreto ocupado por una biocenosis específica, de tal modo que éste es designado de diferentes formas en las definiciones estudiadas: Sitio, ambiente, espacio, medio, área geográfica, lugar, unidad topográfica, etc. Por ello, el biotopo es el lugar donde se desarrolla una biocenosis, y donde confluyen una serie de condiciones ambientales para el desarrollo de la misma. Sin embargo, a la hora de designar un biotopo determinado es normal acudir a las características más patentes y visibles de dicho espacio vital, de tal modo

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que éstas pueden ser de diferente naturaleza según el caso en que nos encontremos. Biotopo hace referencia al “lugar de la vida”, por lo que es normal recurrir a la vida presente en dicho espacio para la designación del mismo. Por ejemplo, si tratamos un bosque de pinos, el factor fundamental más visible de dicho biotopo será el predominio de esta especie vegetal con respecto a otras presentes, por lo que hablaremos de un biotopo forestal de pinar. En un desfiladero donde dominan las comunidades vegetales rupícolas y la fauna típica de extraplomos rocosos, el factor predominante viene establecido por las condiciones geomorfológicas del lugar, por lo que podremos hablar de un biotopo rupícola de desfiladero. En definitiva, biotopo hace referencia fundamentalmente a un área geográfica concreta, teniendo que recurrir a las características más patentes de la misma, bien sean de naturaleza biótica o abiótica, para su designación.

En este sentido, a la hora de designar los diferentes biotopos existentes en la zona de investigación en la segunda parte de este trabajo, en ocasiones predomina el factor vegetación, como es el caso del pinsapar, el pinar, el alcornocal, el olivar, etc., mientras que en otros casos es necesario recurrir a aspectos no bióticos, sino geomorfológicos, como en el caso de las crestas montañosas o las cuevas y simas, tal como veremos en la segunda parte de este trabajo. Incluso hemos visto interesante tener en cuenta la intervención antrópica para la designación de ciertos biotopos en nuestra zona de estudio, como es el matorral producto del desbroce periódico o de un incendio reciente. Por tanto, a la hora de identificar y designar los diferentes tipos de biotopos, es muy importante que tengan cabida tanto las condiciones ambientales, ya sean naturales como inducidas por el ser humano, como también las biocenosis o comunidades de vida presentes.

Para terminar, en el suplemento de 1969-1970 de la Enciclopedia de Espasa-Calpe (3) habla del concepto de biotopo de la siguiente forma: "Biotopo es un espacio vital. Pensemos en un bosque; a él pertenecen no sólo los árboles sino también las hierbas, los arbustos, el suelo con sus pequeños seres vivos (insectos, ácaros, gusanos, bacterias) y los animales superiores que moran allí (pájaros, mamíferos, etc.). La clorofila vegetal proporciona alimento y los animales lo consumen. Finalmente, las bacterias se encargarán de transformar los restos orgánicos en

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materia nuevamente anorgánica. Son innumerables los espacios vitales de la Tierra: lo son las selvas tropicales, los pantanos, los desiertos, las zonas templadas, pues en todas partes vemos desarrollarse un tipo u otro de vida vegetal o animal. Cada biotopo es distinto de su vecino y muy distinto de los más alejados, pero cada uno depende de los otros y, juntos, forman el gran biotopo Tierra. Pero como la vida es inconcebible sin la influencia solar, el espacio vital Tierra se halla directamente conectado con el sistema solar y con todo el cosmos”.

De este párrafo habría que extraer una serie de ideas importantes con respecto a la noción de biotopo. Por un lado, es fundamental la comprensión de un biotopo como espacio vital, es decir, un espacio lleno de vida vegetal y animal, y más concretamente de aquellas especies que ven favorecidas en dicho espacio sus condiciones de vida. Hay que resaltar que una biocenosis o comunidad de vida determinada ocupa un biotopo específico, y que éste queda configurado por las condiciones ambientales que ofrece. No hay que confundir, así, biocenosis con biotopo. Sin embargo, tal como hemos visto anteriormente, es necesario recurrir en múltiples ocasiones a la biocenosis presente en un biotopo, y más concretamente a las especies vegetales, para la designación del mismo, aunque dentro del concepto de biotopo deben tener cabida fundamentalmente las condiciones ambientales que favorecen el establecimiento de una biocenosis determinada.

Por otro lado, hay que destacar la gran variedad de biotopos que cubren la superficie del planeta, como también la interrelación, el flujo de energía y materia existente entre todos ellos. Si en algo no se podría estar de acuerdo con este comentario sobre la noción de biotopo, sería por la excesiva generalidad o simplismo con que se ha otorgado la calidad de biotopo a diferentes espacios (selvas tropicales, desiertos, zonas templadas, etc.), que más bien responderían a otros conceptos como p. Ej. “biócoras”, “regiones naturales” o “zonas climáticas o morfoclimáticas” entre otros. Así, dentro de los desiertos, por ejemplo, existen diferentes áreas con unas características particulares, que dan cobijo a especies de flora y fauna muy diferentes (oasis, áreas de dunas, depresiones pedregosas, franjas costeras, etc.). Por ello, no hay que confundir el biotopo con unidades biogeográficas o morfoclimáticas más amplias, si, como se ha dicho, el biotopo es la unidad básica en la subdivisión

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ecológica de la biosfera. Por otro lado, al hablar de las interrelaciones, de los flujos de materia y energía existentes entre organismos o entre los organismos y su espacio vital, ya estaríamos introduciendo el concepto de ecosistema, tal como veremos algo más adelante, por lo que la utilización de biotopo en estos casos, creemos que también sería poco adecuada.

En definitiva, aunque el concepto de biotopo pueda parecer bastante controvertido, e incluso confuso en ocasiones, lo fundamental es que éste representaría el espacio vital de una determinada comunidad de vida, incluyendo todas las condiciones ambientales que hacen posible el establecimiento de la misma. Si hablamos de las relaciones o flujos de materia y energía existentes, entonces no deberíamos utilizar el concepto de biotopo, sino el de ecosistema, tal como veremos a continuación.

Hábitat.

1

Área geográfica que es propia de una especie botánica o zoológica, y por extensión, de una raza humana determinada.

3

En sentido amplio, las condiciones naturales que rodean a una a especie vegetal o animal y el lugar mismo en que dicha especie vive dentro de un biotopo.

4

Localidad donde se desarrolla y vive alguna especie determinada de plantas o animales.

5

Área más o menos extensa en la que de forma específica viven ciertas plantas o animales.

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7

Localización característica donde se desarrolla una especie individual, en contraposición al biotopo como espacio vital de una biocenosis.

8 Place where an organism or a community of organisms lives, including all living and nonliving factors or conditions of the surrounding environment. A host organism inhabited by parasites is as much a habitat as a terrestrial place such as grove of trees or an aquatic locality such as a small pond.

Aunque en un principio la definición de hábitat tiene puntos en común con la de biotopo (ambos conceptos se refieren a un área geográfica determinada, donde viven organismos de flora y fauna específicos, etc.), el matiz fundamental de diferenciación, según hemos visto en la penúltima obra consultada (7), radica en que mientras el hábitat se refiere al área geográfica que ocupa una determinada especie (el hábitat del lince ibérico, el hábitat del Abies pinsapo, etc.), el biotopo se refiere al espacio geográfico ocupado por una biocenosis completa.

Ecosistema.

3

Concepto ecológico que comprende el biotopo y la comunidad de vida a la que éste pertenece.

5

Comunidad de organismos, sus interacciones mutuas y las del conjunto con el entorno en el que se desenvuelve. Unidad ecológica de características diferenciadoras

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6

Unidades naturales que se componen de partes vivas y partes inertes, cuyos efectos recíprocos forman un sistema estable en el que intervienen procesos cíclicos.

7 Sistema de relación de los organismos y su espacio vital de naturaleza biótica o abiótica, que a través de ciclos de materia y energía conecta unos con otros de forma múltiple.

8 Any unit- including all the organisms(biological factors) – interacting with the environment (physical factors) so that a flow of energy within a system leads to a clearly defined trophic (nutrient-requiring) structure, to biotic divesity, and to an exchange of materials between living and nonliving sectors. There is no size limit implied in the definition of an ecosystem. It may be a square kilometre of jungle, a square metre of desert, a pond, a woodlot, a city, a farm, or a closed container of small organisms (e. g. an aquarium or a vivarium).

El concepto de ecosistema, al igual que toda la ciencia ecológica, tiene una relativa modernidad, especialmente en comparación con otras ciencias de mayor "tradición" como la Física, la Química o la Biología. Así, aunque no hayamos encontrado el término "Ecosistema" en las primeras obras consultadas (de 1957 y 1961 respectivamente), sí que sabemos que dicho concepto fue introducido por Tansley en 1935. Por otro lado, las otras fuentes consultadas nos proporcionan una definición de ecosistema clara: Ecosistema es el conjunto de un biotopo y su biocenosis, estando todos los elementos del sistema, tanto bióticos como abióticos, relacionados o interconectados entre sí por medio de ciclos de materia y energía.

De todo esto, podemos obtener las siguientes conclusiones:

!"Hábitat es el término que se refiere al espacio geográfico donde se desarrolla una determinada especie vegetal o animal.

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!"Biotopo es el espacio vital donde vive una determinada comunidad de vida o biocenosis, ofreciendo éste las condiciones ambientales y ecológicas necesarias para el desarrollo de unos organismos particulares.

!"Ecosistema es la estructura formada por un biotopo y su biocenosis, facilitando el fundamento para los ciclos de materia y energía que en él suceden.

Fig. 1.2: Elementos y relaciones en un ecosistema.

De todas formas, cuando en este trabajo se habla de ecosistemas, nos referimos a espacios más amplios que al ocupado por un biotopo, donde un conjunto de características de relieve, litología, clima, acción humana, etc., hacen de un espacio una entidad global muy distinta a otros espacios circundantes. Así, hablamos de ecosistemas forestales, urbanos, agrarios, litorales, fluviales, de desierto, de selva tropical, etc., pero, por otro lado, en cada uno de estos ecosistemas, existen variaciones, gradaciones de uno o varios condicionantes ambientales, creando dentro de un mismo ecosistema una zonificación en áreas más pequeñas que encierran comunidades de vida peculiares. Por ejemplo, en un ecosistema forestal, habría que distinguir diferentes biotopos en función de la humedad (cercanía o no a corrientes o

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superficies de agua), de la exposición (solana/umbría, al resguardo o no de los vientos dominantes) o de la litología (suelos arcillosos, calizos, pizarrosos, etc.). Habría que estudiar, por otro lado, las relaciones existentes entre todas estas áreas, las especies más extendidas y las más particulares, los movimientos de migración y expansión de fauna y flora, las condiciones de vida de los organismos presentes, etc., para establecer medidas de mejora que faciliten dichos flujos ecológicos, todo ello en el ámbito de la elaboración de proyectos de sistemas de conexión de biotopos, o de planificaciones medioambientales que tengan en cuenta el concepto de conexión biotópica en su desarrollo.

Los sistemas de conexión de biotopos y la Ecología del Paisaje.

El concepto de paisaje ha sido utilizado con diferentes acepciones y en diferentes disciplinas a lo largo de la historia. Sin duda alguna, tanto en su vertiente artística como científica, representa un término que ha experimentado en su significación un enorme cambio, especialmente a partir de su conversión en objeto de análisis científico a partir de mediados del siglo XIX, fomentando incluso la creación de nuevas disciplinas y corrientes científicas (Asensi, 1996). En Geografía, H. G. Hommeyer fue quien incorporó por primera vez el término “paisaje” al léxico técnico hacia 1805 (Jardí, 1990).

Podríamos afirmar que los sistemas de conexión de biotopos representan una metodología que tiene sus raíces y se nutre de una ciencia relativamente reciente, producto de una de esas corrientes científicas, como es la Ecología del Paisaje. Los orígenes de esta ciencia se remontan a la Escuela Alemana del Paisaje (Passarge, Schlüter, Lautensach, Oppel, Bobeck, Krebs, Schmithüsen, Neef, Winkler,...), donde destacaba la figura del geógrafo Carl Troll (1899-1975). Troll (1950) veía el paisaje como un ente global donde convergían todos los factores abióticos y bióticos del medio (clima, suelo, vegetación, fauna, etc.), como también las alteraciones tanto naturales como antrópicas (geofactores), formando unidades determinadas y con sentido propio. Según sus palabras "bajo el término paisaje geográfico se incluye un sector de la superficie terrestre definido por una configuración espacial determinada,

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resultante de su aspecto exterior, del conjunto de sus elementos y de sus relaciones internas y externas, que queda enmarcado por los límites naturales de otros paisajes de distinto carácter". Es, en definitiva, una concepción sistémica del paisaje, donde la unidad básica sería el ecótopo o célula del paisaje (Landschaftszelle).

Para este autor, la Ecología del paisaje o Geoecología sería "la ciencia de las relaciones mutuas totales, por complejas que sean, de los organismos, esto es, la biocenosis y sus factores ambientales". Tal como afirma Martínez de Pisón (1983), Troll diferencia entre el aspecto formal o fisionómico del paisaje y el aspecto funcional o ecológico, formando un conjunto armonioso con morfología, estructura, ecología y espacialidad, de tal modo que sus aspectos fundamentales de estudio serían la jerarquía y la funcionalidad "de todas las conexiones entre los elementos bióticos y no bióticos". Según Sala (1983), tras la innovación de los trabajos de Troll, que asignaron a los estudios regionales la dimensión ecológica al enfatizar la estrecha interdependencia entre morfología, suelo, vegetación, clima e hidrología, elementos todos ellos que componen el paisaje, se produjo un nuevo paso en la evolución de la escuela alemana al conceder un papel fundamental al estudio de la dinámica del paisaje con los trabajos de Neef, Haase o Richter.

Otra figura importante en el estudio del paisaje como ente sistémico sería el geógrafo francés Bertrand (1968), quien va muy en la línea de Troll cuando afirma que "el paisaje es el resultado, sobre una cierta porción del espacio, de la combinación dinámica y, por lo tanto, inestable, de elementos físicos, biológicos y antrópicos que interactuando dialécticamente los unos con los otros hacen del paisaje un conjunto único e indisociable en continua evolución". Bertrand, como vimos en el apartado anterior, establece una taxonomía de paisajes, donde la unidad mínima sería el geotopo. Aboga por el estudio del paisaje interrelacionando todos los aspectos ambientales que lo caracterizan, desarrollando lo que definió como "paisajes integrados".

Martínez de Pisón (1983) encuentra que el método de Bertrand tiene una validez parcial en la definición de los paisajes globales al no contestar satisfactoriamente a la conexión total evolutiva de formas, clima, suelos, agua y

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vegetación. Necesita, además, de muchas aportaciones complementarias como factores antrópicos y físicos de la vegetación, cliseries, contraste con la Fitosociología, relaciones ecológicas, etc. Sin embargo, se presenta como una herramienta muy útil en la Geografía de la vegetación, consiguiendo inventarios y muestrarios de paisajes vegetales de fácil difusión y comparación, permitiendo a los biogeógrafos españoles "pasar de tocar de oído a hacerlo con partitura". Sala (1983) ve el origen de la teoría del paisaje de Bertrand en la tradición de la geografía regional francesa, suponiendo un intento de adaptar el enfoque naturalista de la escuela germana al enfoque utilitario desarrollado por autores de la escuela soviética como Isachenko.

Por otro lado, también es importante el papel desarrollado por la escuela soviética, con autores como Isachenko o Sochava, caracterizada por el estudio de las conexiones entre factores, fuerzas y elementos y el de la articulación espacial y por un cierto olvido de la morfología del paisaje. Dan gran importancia a lo que denominan Geotopología del paisaje, que busca la diferenciación interior del paisaje natural a escala regional y detallada, en "gradaciones miniaturizadas" (Martínez de Pisón, 1983).

Este enfoque holístico de concebir la realidad natural desarrolló una "primera generación" de botánicos, ecólogos, geógrafos, etc., gran parte de ellos alemanes, creadores de las bases de la Ecología del Paisaje, y portadores de una larga tradición, especialmente en el campo de la evaluación, planificación y restauración del paisaje, creándose así el campo de cultivo ideal para el desarrollo de los sistemas de conexión de biotopos, como metodología alternativa frente a la continuada desaparición de especies y la progresiva fragmentación del paisaje natural. Años más tarde se les unirían científicos del Nuevo Continente, especialmente norteamericanos, formando la "segunda generación", con autores tan conocidos como Forman y Godron (1986), más caracterizados por el uso de metodologías más sofisticadas como teledetección o sistemas de información geográfica. Ambas generaciones aunarían sus esfuerzos formando la "International Association of Landscape Ecology (IALE)", siendo presentados los métodos y principios de la Ecología del paisaje como nueva ciencia en el "IV International Congress of Ecology" en Syracusa (Nueva York) (Farina, 1998).

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En España, también existen múltiples autores que se han interesado por el estudio del paisaje desde hace ya bastante tiempo. Una de las citas más antiguas encontradas (Ortega Cantero, 1995) se refieren a Eduardo Hernández-Pacheco, para el cual el paisaje se configura como "resultante del ambiente geográfico y del medio geológico", en el que el roquedo es uno de sus "elementos fundamentales constitutivos". Este autor establece unas "regiones naturales de la Península Hispánica", desarrollando una taxonomía jerárquica propia de la concepción territorial de las escuelas alemanas del paisaje, construyendo una Geomorfología, e incluso Geografía Física de España. Es de gran interés su artículo sobre "el paisaje en general y las características del paisaje hispano" (Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, LIX, 1935). Otro autor interesado en estos temas fue Juan Dantin Cereceda (1881-1943), quien perfila y analiza el concepto de región natural ("Ensayo acerca de las regiones naturales de España", Museo Pedagógico Nacional, Madrid, 1922; "Concepto de la región natural en Geografía", Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, XLIII, 1919), y que concibe el paisaje como resultado unitario de un conjunto de relaciones que se encuentran presididas por los factores geológicos y morfológicos, de tal modo que se analice "la estrecha correlación existente entre el relieve, el clima, la fauna, la vegetación y la agricultura del país, sin excluir la consideración humana, en este aspecto especial de sus relaciones geográficas con el medio". En definitiva, mientras que Hernández-Pacheco basa su análisis en los aspectos geológicos y geomorfológicos, Dantin Cereceda, para el cual éstos también son fundamentales, y muy especialmente el relieve, tiene en cuenta además el clima y la acción humana. Tal como él afirma: "El relieve, el clima, el hombre se nos muestran como los elementos esenciales que integran la región natural. Aún cuando es evidente que, del mismo modo, la fauna, la vegetación y la agricultura de un país son también elementos que intervienen en la composición de la región natural, con todo, quedan siempre en la penumbra de una menor categoría, en cuanto están estrechamente condicionados por el clima y por el relieve". Hernández-Pacheco, en cambio, reflexiona acerca de la definición y componentes del paisaje, intentando conformar una "teoría científica del paisaje" fundamentada en la Geología y Fisiografía terrestre, pero desdeñando la acción humana en la conformación del mismo, pues considera que ésta tiende a la uniformidad y a la eliminación de las características que la Naturaleza integra en el paisaje.

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El verdadero desarrollo de los estudios sobre paisaje, o como se ha llegado a llamar "ciencia del paisaje" en España, se produce a partir de la década de los 70. Son muy variados los trabajos desarrollados al respecto. Por ejemplo, Martínez de Pisón (1983) analiza los fundamentos y la evolución de esta ciencia del paisaje, que considera empieza a surgir con fuerza en nuestro país, haciendo un repaso histórico de las principales escuelas europeas desde Troll y la escuela alemana del paisaje hasta la escuela soviética de Isachenko y Sochava, haciendo muy especial hincapié en el papel de la escuela francesa con Tricart, y principalmente con Bertrand.

Y es precisamente la figura de Bertrand, una de las principales influencias en el desarrollo de la ciencia del paisaje en la Universidad de Barcelona, y más concretamente en el Departamento de Geografía Física y Análisis Geográfico Regional, que se presenta como uno de los primeros y más punteros en desarrollar esta línea de investigación en nuestro país hacia 1968-69. En este sentido, se crea el Equip Universitari d'investigació del Paisatge (EQUIP), dirigido por María de Bolós, y en cuya evolución se pueden establecer las siguientes fases (Universidad de Barcelona, 1997):

#"1968-1975: Diversas investigaciones sobre el paisaje como un todo integrado (conjunto de elementos interdependientes), con un marcado predominio de los aspectos fisionómicos.

#"1975-1980: Trabajos conjuntos con la Universidad de Tolouse-Le Mirail (Georges Bertrand). Se van consolidando nuevas aportaciones de ciencias afines como la Ecología, y de las concepciones estructuralistas y de la teoría de sistemas, llegándose al concepto básico de geosistema como modelo teórico. Lecturas de las primeras memorias de licenciatura y tesis doctorales en este ámbito.

#"1980-1985: Ampliación de conocimientos con el estudio de otras escuelas y grupos de trabajo (URSS, Polonia y Checoslovaquia). Se desarrolla especialmente la vertiente dinámica del geosistema y del paisaje.

#"1986-1990: Consolidación de conceptos básicos y establecimiento de vocabularios científicos. Celebración del "I Congreso de Ciencia del Paisaje". Continuación de

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trabajos aplicados a planificación territorial. Creación del Servei Científico-Tècnic de Gestió y Evolució del Paisatge.

María de Bolós es una de las principales precursoras del estudio del paisaje en nuestro país, habiendo creado una importante escuela. Siguiendo a Vilà Valentí (1997), esta geógrafa ha pasado de la visión generalista de la "región" a otro concepto global a través de una visión holística, que sería el de "paisaje". Sus líneas de investigación están en relación con la escuela alemana de paisaje, y muy especialmente, con Georges Bertrand, su Geografía del Paisaje integrado y el concepto de geosistema. Bolós ha definido el paisaje de la siguiente manera: "Porción de espacio caracterizada por un tipo de combinación dinámica y por tanto inestable, de elementos geográficos diferentes -abióticos, biológicos y antrópicos -. Estos elementos actúan simultáneamente los unos sobre los otros y hacen del paisaje un "conjunto geográfico" indisociable, que evoluciona en bloque tanto bajo el efecto de las interacciones de los elementos que lo constituyen como bajo el efecto de la propia dinámica de cada uno de los elementos considerados separadamente. Así, se puede hablar de un paisaje humanizado cuando el elemento antrópico ha actuado y ha modificado a los otros elementos y ha añadido a la naturaleza elementos propios (paisaje agrario, urbano, industrial), y de un paisaje natural cuando el hombre no los ha modificado,..." (Gran Enciclopedia Catalana, vol. II: 70-71). Otra definición de Bolós es: "Porción del espacio geográfico que constituye, a una escala determinada, un conjunto o sistema formado por elementos interconexionados tanto abióticos como bióticos (incluyendo al hombre) que se encuentra en constante transformación y que se organizan como un sistema (geosistema) que puede ser delimitado sobre la superficie terrestre de forma más o menos precisa" (Jardí, 1990).

Como una visión general del objeto de estudio de la ciencia del paisaje, María de Bolós escribe: "La estructura de la superficie de la tierra se presenta en forma de niveles de integración, de complejidad creciente, objeto cada uno de ellos de una determinada ciencia. Los grupos de elementos interconectados tienen significados diferentes dentro del paisaje: Los elementos abióticos se caracterizan por constituir la base más estable y de evolución más lenta; los elementos bióticos suelen constituir el conjunto más frágil, modificándose y alterándose con facilidad; los elementos

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antrópicos modifican rápidamente las estructuras ya existentes, se trata, claro está, de un proceso de antropización, y pueden crear sistemas nuevos, en cierto modo independientes del medio natural, como puede suceder con la ciudad", y establece que "el objeto concreto de lo que denominamos ciencia del paisaje sería el análisis y el estudio del nivel de integración más alto establecido, concebido como un sistema abierto y localizado en un espacio determinado. Cabe tener siempre en cuenta que, al tratarse de un sistema abierto, constituye un sistema dinámico, en el que se registran entradas y salidas de materia y energía".

Son múltiples los trabajos de María de Bolós en torno al análisis y la gestión del paisaje (Gómez Ortiz, 1997): "Paisaje y ciencia geográfica" (1975), "Aproximación del estudio del hombre como elemento y factor del paisaje" (1975), "El paisaje vegetal y su estudio geográfico" (1979), "Problemática actual de los estudios de paisaje integrado" (1981), "Las tendencias del paisaje integrado en Geografía" (1983), "Nuevos conceptos en estudios aplicados de paisaje integrado" (1987), "Los estudios de paisaje en España" (1992), etc. En 1992 se publicó el libro "Manual de ciencia del paisaje. Teoría, métodos y aplicación" como referente obligado de cualquier estudioso del paisaje en nuestro país.

Sin embargo, esta tendencia en la ciencia del paisaje también ha recibido sus críticas y ha tenido sus detractores. Así por ejemplo, Luis Gómez (1980), partiendo de un artículo de Bolós (1975), afirma que existe una "contradicción interna en el nivel de la argumentación racional de la corriente geográfica dentro de la cual se inserta el texto de Bolós", pues este trabajo "aspira a dos metas que no son compatibles entre sí: a la conversión de la geografía del paisaje en una ciencia empírica moderna y a la conservación del núcleo básico de los elementos de la geografía tradicional, ya que los defensores de esta corriente saben muy bien que es aquí en donde radica la especificidad de esta ciencia". Otro párrafo de gran dureza es el siguiente: "El problema que se plantea al analizar los textos metodológicos de esta "nueva" geografía del paisaje, es que no sabemos exactamente de qué presupuestos parte debido a la vaguedad con que están formulados. Salvo generalidades que pueden interpretarse de cualquier manera y que, por lo tanto, están inmunizadas contra toda crítica ya que no dicen nada, no aparecen en ellos una explicitación de las "gafas" a

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través de las cuales se puede llegar al conocimiento de las unidades complejas". Este autor también critica la vacuidad formal de los conceptos de "estructura", "sistema" y "paisaje" en lo que él califica "neogeografía del paisaje". Sea como fuere, y con el transcurrir del tiempo, la obra de María de Bolós y su influencia en la creación de una escuela de análisis de la ciencia del paisaje en nuestro país ha sido, como hemos ya analizado, prolífica y de gran magnitud.

Finalmente, el número de estudiosos interesados por temas de paisaje en nuestro país es muy elevado, pudiendo encontrar diferentes líneas y puntos de vista dentro de la misma ciencia del paisaje, y gran cantidad de textos referidos a diversos aspectos dentro del amplio panorama de estudio que presenta el mismo. De este modo, podemos encontrar artículos más teóricos, como el de Rubio Moreno (1997) que estudia los diferentes tipos de modelo de análisis existentes en la geografía del paisaje, intentando llegar a una sistematización de los mismos. Otros autores, siguiendo una tendencia más biogeográfica, analizan las unidades de paisaje de un territorio concreto a la luz de la vegetación existente como elemento integrante del sistema. Es el caso, por ejemplo, de Bejarano Palma (1997), quien utiliza la vegetación para la interpretación del medio global, cuya expresión visual es el paisaje, en el litoral atlántico andaluz. Panareda (1980) desarrolla un estudio descriptivo del paisaje, basándose en el concepto de geosistema, a partir de la vegetación y los suelos en la depresión prelitoral catalana. Este mismo autor (1997) también realiza la cartografía de la vegetación y de los usos del suelo del macizo de Montseny desde una perspectiva global, integrándose los elementos del paisaje natural, fundamentalmente la vegetación, y los antrópicos, para que ésta sirva de base para la gestión de dicho espacio natural.

Otros autores, en cambio, analizan el paisaje desde una línea de trabajo más orientada hacia aspectos geomorfológicos, como puede ser el caso de Sala (1980). Este autor (1983) estudia por ejemplo la dinámica erosiva dentro del campo de la geomorfología funcional con el fin de describir la dinámica de los paisajes. Es un trabajo centrado en el geoecofactor erosión en dimensión topológica, a través de mediciones cuantitativas en puntos representativos de las unidades superiores o geoecofacies, para llegar a una valoración cuantitativa de todo el área de cada una de

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las facies que la unidad topológica representa, y alcanzar, como objetivo global, una tipología de los paisajes naturales de las Cadenas Costeras Catalanas en base a su dinámica erosiva.

Por otro lado, otros estudiosos del paisaje prefieren centrarse en la influencia que sobre éste ejerce el ser humano. Sería el caso del estudio desarrollado por el Equipo de Geografía del Paisaje (1975) en la Conrería (Cordillera Litoral Catalana), donde analizan la organización del espacio natural como resultado de la interferencia de la organización ecológica (relieve, clima, vegetación) y la antrópica (evolución y forma de explotación del territorio).

En definitiva, los estudios sobre paisaje en España empezaron su larga andadura hasta la actualidad, especialmente en la década de los 70 con una profunda influencia de Bertrand y la Geografía Física Global a través de la figura de María de Bolós en la Universidad de Barcelona. En estos 30 años han ido saliendo a la luz multitud de trabajos teóricos y aplicados sobre el estudio del paisaje, englobados dentro de una ciencia del paisaje integrado, y se han ido formando valiosos estudiosos en este campo, lo que ha originado una gran variedad y riqueza en lo que respecta a las líneas de investigación que actualmente se están desarrollando en nuestro país. El presente estudio podría encuadrarse dentro de esta línea de investigación sobre el paisaje, donde confluyen tanto los elementos abióticos (relieve, altitud, suelos, etc.), como bióticos (biocenosis e influencia antrópica), si bien, como ya veremos más adelante, hemos dado un peso fundamental a la vegetación, por ser, en principio, el elemento más visible y de mayor impronta en el territorio.

En cierto modo, esta forma sistémica de abordar el estudio y concepción del paisaje, se diferenciaría de otra importante corriente actual, derivada de la Geografía de la percepción, y que define el paisaje en función de cómo lo percibe el hombre. No sería el estudio del paisaje total, considerándolo por y en sí mismo, como en el caso anterior, sino más bien del paisaje subjetivo o visual (Sotelo Navalpotro, 1991). Si en el primer caso la perspectiva aérea dominaría para el estudio del paisaje, en esta tendencia sería la perspectiva humana, introduciendo el concepto de cuencas visuales, la que fundamentaría los estudios de paisaje.

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Dentro de este ámbito de estudio del paisaje, tendría gran interés la Geografía humanista (Nogué i Font, 1985), donde el paisaje es un lugar cuyo núcleo experiencial es la interioridad existencial, es decir, el modo en que la persona experimenta o vive el lugar donde se encuentra. Esta línea de investigación se nutre, por tanto, de fuentes muy distintas a la ecología o ciencia del paisaje. Tal como escribe Nogué: "En este afán por explorar holísticamente las relaciones hombre-medio, la Geografía humanista no siente ningún prejuicio en utilizar fuentes como la literatura, algo "heterodoxas" a los ojos de ciertos círculos académicos. Los humanistas ven en la literatura un mensaje universal y en los novelistas una gran habilidad en la captación de la naturaleza humana y una enorme capacidad interpretativa, creativa y sugestiva". Algunas líneas de estudio de esta tendencia son el análisis de los sentimientos estéticos engendrados por el paisaje, la semiología del paisaje (Sotelo Navalpotro, 1991) o estudio de la biografía de los símbolos en el análisis del paisaje, y la Geografía existencial o geografía histórica que intenta reconstruir un paisaje a los ojos de sus ocupantes, usuarios, exploradores o estudiosos, a la luz de las situaciones históricas que condicionan o modifican las relaciones.

Esta línea de conceptualización en la que el paisaje no tendría existencia más que a través del fenómeno fisiológico de la percepción y de una interpretación psico-sociológica de la misma, limita su estudio exclusivamente a los espacios percibidos. Donde ésta no se da, no existe el paisaje, recurriendo a una metodología muy precisa dentro del campo de la Psicología, teniendo sólo interés para la Geografía en aquellos casos y aspectos en los que estos estudios puedan indicar la forma en la que la sociedad actuará en un determinado sector de acuerdo con su percepción del paisaje (Bolós, 1981).

En definitiva, tras haber realizado este rápido esbozo sobre la evolución del estudio del paisaje tanto a nivel internacional, como nacional, podríamos asegurar que los sistemas de conexión de biotopos y el concepto de conexión biotópica quedarían encuadrados dentro de la Ecología del Paisaje, reciente ciencia de gran dinamismo que comulga de diversas ramas como la Ecología, la Biología o la Geografía, teniendo

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sus raíces en las conceptualizaciones sistémicas de la naturaleza y el territorio desarrolladas ampliamente por los seguidores de la Escuela alemana del paisaje.

Los sistemas de conexión de biotopos y las unidades del paisaje.

Un aspecto fundamental en los estudios del paisaje lo encontramos en la estructuración y clasificación del territorio para su mejor análisis y planificación. De este modo, en la Ecología del Paisaje y otras disciplinas orientadas al estudio medioambiental existen múltiples clasificaciones que traen consigo diferentes formas de estructurar el paisaje en unidades inferiores. A continuación, analizaremos brevemente algunas de estas clasificaciones, relacionándolas en la medida de lo posible con los sistemas de conexión de biotopos. En un apartado anterior, hemos analizado el concepto de biotopo como elemento básico de la metodología que vamos a desarrollar en este trabajo de investigación. Finalmente, hemos definido biotopo como "el espacio vital geográficamente limitado de una determinada comunidad de vida o biocenosis, donde convergen una serie de condiciones ecológicas y ambientales particulares que posibilitan el establecimiento de dicha comunidad". Sin embargo, en la literatura científica existen otros conceptos utilizados con un sentido similar.

Así, Bertrand (1968) establece una taxonomía de unidades de paisaje en función de la dinámica interna de éstas, como también de su tamaño, de tal modo que de mayor a menor quedarían las siguientes unidades: zona, dominio, región, geosistema, geofacies y geotopo. El geosistema representaría la unidad más adecuada para los estudios de ordenación del espacio, siendo resultado de una determinada combinación de factores geomorfológicos (pendiente, litología, etc.) e hidrológicos, asentando una determinada biocenosis. Un geosistema estaría formado por una serie de geofacies, que representarían los diversos estadios en la evolución del geosistema. Finalmente, la unidad mínima del paisaje sería el geotopo. Los geotopos serían pequeños lugares que debido a características ambientales concretas, se diferenciarían de las geofacies o de los geosistemas donde se encuentran, sustentando biocenosis específicas, en muchas ocasiones endémicas o

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relictas. María de Bolós (1981), muy influenciada por las ideas de Bertrand, define al geosistema como "la combinación de un geoma o subsistema abiótico (litomasa, aeromasa, hidromasa), un bioma o ecosistema (biomasa) dentro del que creemos debe incluirse al hombre y un subsistema socioeconómico, creado por la sociedad humana. Entre los subsistemas aparecen las correspondientes interfases. Las que van a tener mayor importancia en el paisaje son las resultantes del contacto entre el geoma y el ecosistema que corresponde al suelo, y a la existente entre el geoma, ecosistema y subsistema socioeconómico que corresponde a la agricultura o agrosistema".

De cualquier forma, de una forma similar a cuando hablamos de conexión de biotopos, también podríamos hablar de conexión de geosistemas, en el caso de que tengamos geosistemas similares fragmentados en el territorio, o también conexión de geofacies, si nuestro objetivo es conservar y gestionar la evolución de los diferentes estadios que se desarrollan en el paisaje a modo de teselas de mosaico (relaciones de Heydemann, concepto mosaico-ciclo) (ver capítulo II). Fundamentalmente, sería una cuestión de escala, pudiéndose desarrollar sistemas de conexión de biotopos tanto a una escala local (tratándose en este caso de los geotopos y geofacies), regional (refiriéndonos a geosistemas) como internacional.

Bolós (1981) desarrolla una clasificación de los tipos de paisaje en función de los geosistemas que lo constituyen y del tamaño (escala). Con respecto a los geosistemas presentes, distingue entre paisaje natural (si no existe subsistema socioeconómico), equilibrado (si los tres subsistemas básicos tienen similar importancia), o abiótico, biótico o antrópico (si predominan respectivamente el geoma, bioma o subsistema económico). Con respecto al tamaño de una zona de estudio, habría que hablar de mayor a menor superficie de zona, dominio, megageocora, macrogeocora, mesogecora, geocora, microgeocora y geotopo.

Otra clasificación, aplicada en el ámbito andaluz, más concretamente en el Parque Nacional de Doñana, sería la utilizada en el trabajo de Montes et al. (1998). Para estos autores, el ecosistema se presenta como un sistema de relaciones biofísicas (biogeosistema) organizado según una jerarquía de escalas espacio-tiempo

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