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El estado se fractura - las diferentes nociones de estado en el proceso de DDR en Colombia

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Academic year: 2020

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(1)UNIVERSIDAD DE LOS ANDES FACULTAD DE CIANCIAS SOCIALES DEPARTAMENTO DE CIENCIA POLÍTICA. EL ESTADO SE FRACTURA Las diferentes nociones de estado en el proceso de DDR en Colombia. Presentado por: María Lucía Méndez. Junio de 2008.

(2) CONTENIDO. INTRODUCCIÓN LOS PROTAGONISTAS ESTRUCTURA. 2 ERROR! BOOKMARK NOT DEFINED. 6. EL FENÓMENO DE DDR. 7. DIMENSIÓN INTERNACIONAL DIMENSIÓN NACIONAL. 7 14. LOS DESMOVILIZADOS Y EL ESTADO. 18. CÓMO SE HA INTERPRETADO EL ESTADO: LINEAMIENTOS TEÓRICOS EL PACTO LA CAUSA ESTADO JERÁRQUICO Y ESPACIAL TRATO COMO IGUALES Y COMO DIFERENTES. 19 25 30 37 40. LOS FUNCIONARIOS Y EL ESTADO. 46. CULTURA EMPRESARIAL CÓMO SE HAN INTERPRETADO LAS BUROCRACIAS: LINEAMIENTOS TEÓRICOS BUROCRACIA Y SOCIEDAD CIVIL LOS MUCHACHOS BOGOTÁ Y LAS REGIONES EL PODER SE RESQUEBRAJA. 46 50 51 54 56 58. EL ESTADO SE FRACTURA. 64. ANEXOS. 70. 1. GRUPO SINCELEJO 2. GRUPO MONTERÍA. 70 72. 1.

(3) INTRODUCCIÓN La presente investigación tiene como objetivo aportar a la conceptualización del estado específicamente en el contexto del desarme, la desmovilización y la reintegración (DDR) de ex combatientes paramilitares en Colombia. Se enfoca en analizar esta noción desde tres ángulos: la teoría sobre DDR, los desmovilizados beneficiarios del programa de reintegración y los funcionarios de las entidades gubernamentales vinculadas a este proceso.. La idea nació como respuesta al desafío de definir y comprender el papel del estado en un proceso tan complejo como es la desmovilización y reintegración de excombatientes en Colombia. En primer lugar debido a que se trata de un programa diseñado por el gobierno nacional encaminado a reintegrar a más de 30.000 excombatientes de los grupos paramilitares, que desde el año 2003 conviven con la sociedad civil en todo el territorio nacional. En segundo lugar porque políticamente las estrategias de DDR han suscitado gran debate.. En un primer momento, durante la época de las negociaciones en Santa Fe de Ralito algunos sectores condenaron al gobierno nacional y por consiguiente a lo que se denomina comúnmente “el estado colombiano” por apostarle a esta estrategia frente a un conflicto armado que parecía estar más activo que nunca. Por su parte el gobierno nacional, respondió respaldando el proceso al considerar que las estrategias de DDR eran justamente las piezas claves del posconflicto y que de su buen diseño y desempeño dependía la paz en el país. En la actualidad, el debate continúa aun cuando la mayoría de los individuos desmovilizados de los grupos paramilitares ya lleven más de dos años como beneficiarios de este programa. El programa de reintegración es criticado ahora por exacerbar la ya conocida “ausencia estatal” en regiones donde el fenómeno de los rearmes se ha incrementado y los asesinatos a desmovilizados se han elevado considerablemente. Al mismo tiempo el programa es cuestionado por su excesivo asistencialismo con los beneficios que ofrece a la población desmovilizada, y por dar el mensaje de que el estado colombiano premia a los victimarios y deja de lado a las víctimas del país.. 2.

(4) En este escenario de visiones encontradas, esta investigación busca contribuir al análisis de DDR al proponer que el estado no es un simplemente un actor más en este proceso a quién puede responsabilizarse o adjudicársele funciones, sino que se le considera el elemento analítico principal para descifrar la manera como todos los actores involucrados en el proceso de desmovilización se configuran, interactúan unos con otros e incluso construyen las definiciones y posiciones frente a este debate en Colombia.. Para eso se parte de problematizar el concepto de estado. Por un lado se tiene en cuenta que existe una imposibilidad de pensar en una única definición en medio de la cantidad de interpretaciones, dimensiones y caras que tiene (Gupta, 2002). Por otro lado se considera que en la práctica identificar las múltiples lógicas mediante las cuales los individuos interactúan con el estado y la manera como lo conceptualizan hace aun más difícil la tarea de entender dicha categoría. Ese problema de definir el estado consiste en que simultáneamente se concibe como una entidad material y como una construcción ideológica (Abrams, 1988). Aunque en el día a día de un programa como el de la reintegración, el estado se muestra como independiente, como un ente autónomo y separado de las demás esferas de la sociedad, aquí se argumentará que el estado es un objeto difuso, fracturado, heterogéneo que no tiene fronteras y que se ha concebido tradicionalmente desde dos puntos: como el conjunto de las agencias y organismos estatales y al mismo tiempo en función de las ideas y conceptos asociadas a lo estatal.. Asimismo, parece pertinente para la investigación no centrarse en describir el fenómeno paramilitar y su relación con los organismos del estado, o en lo que ha significado su desmonte en términos jurídicos o en términos de la evolución de la violencia en Colombia, sino más bien puede decirse que esta investigación intenta ahondar en la manera como los actores principales del fenómeno de DDR en Colombia, desmovilizados y funcionarios del programa entienden, interactúan y construyen eso que llaman “estado”. Es decir no se parte de la construcción del Estado y de su relación con el fenómeno paramilitar “desde arriba”, sino que se parte de la construcción del Estado “desde abajo”, entendiendo que el estado no es otra cosa que el producto de procesos mundanos, de situaciones y contextos subjetivos y experiencias de los individuos que los que interactúa. Por esta razón se supera la idea del estado como actor y como ente monolítico, aquél que se pondría con E mayúscula y se mantiene la idea de. 3.

(5) estado como un efecto social y como categoría analítica, aquel que son muchos estados a la vez que por tanto es problemático, contradictorio y fracturado.. Los planteamientos teóricos en lo que esta investigación se basa serán expuestos en profundidad en cada uno de los capítulos, en función de los contextos y situaciones que cada uno analiza. Proceso de recolección de la información Como se ha mencionado, esta investigación intenta mostrar desde la perspectiva de los desmovilizados y los funcionarios del programa de reintegración en Colombia, la manera como se entiende, construye e interactúa con el estado. Ahora bien, como se trata de dos tipos de población distintos se utilizaron diversos mecanismos de recolección de información. A continuación se describe cada uno de ellos.. En el caso de la población desmovilizada, se planeó entrevistar directamente a través de de entrevistas semi -estructuradas a desmovilizados de los grupos paramilitares en dos regiones del país. Para esto se aprovechó el espacio propiciado por la Fundación Ideas para la Paz en reuniones colectivas en las ciudades de Sincelejo y Montería realizadas en Enero y Febrero de 2008. Estas reuniones se realizaron en el marco del proyecto “Grupos focales: Reparación y Reconciliación” que tenía como objetivo indagar sobre las apreciaciones que la población desmovilizada tiene sobre el proceso de reparación y reconciliación consignado en la Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005). Adicionalmente, se hicieron entrevistas individuales a algunos de los desmovilizados participantes en las reuniones, para ahondar en los conceptos o ideas que habían expresado en estos espacios. La lista de integrantes de cada uno de los grupos se encuentra en los anexos 1 y 2, al igual que algunas características de las personas, específicamente género, edad, estado civil, grupo del que dice haberse desmovilizado, fecha de la desmovilización y principal motivo para desmovilizarse. Esta información hace parte de unas encuestas que fueron aplicadas previo al inicio de las reuniones y es útil para comprender de quién se está hablando cuando se refiere a “los desmovilizados”. De esta manera además se deja claro que, aunque esta investigación intenta mostrar los resultados de manera general, enfatizando en los rasgos comunes que se identificaron en las diferentes reuniones, de ninguna manera puede ser generalizada a. 4.

(6) toda la población desmovilizada en Colombia; además, como se verá más adelante, los desmovilizados vienen de sectores, condiciones y perfiles muy diversos. Lo que sí queda claro es que esta investigación habla por los desmovilizados “rasos”, todos los aquí entrevistados hacen parte del programa de reintegración y hasta el momento no se han acogido a la Ley de Justicia y Paz, por esta razón no representa la opinión de líderes ni comandantes de los bloques.. Por el otro lado, para el análisis sobre los funcionarios del programa, se buscó recoger información de las tres instituciones que han tenido que ver con el proceso de desarme, desmovilización y reintegración en Colombia. Se trata del Programa para la Reinserción a la Vida Civil (PRVC), la Oficina del Alto Comisionado para la Paz (OACP) y la Alta Consejería para la Reintegración (ACR). Idealmente se esperaba contactar a sus directores y algunos funcionarios encargados de la atención a los desmovilizados, en los casos donde no fuera posible contactar a los directores se planeó recoger información sobre sus discursos a través de los comunicados oficiales y declaraciones en reuniones, conferencias y en los medios de comunicación. Durante el año 2007 fue posible entrevistar a las siguientes personas: Entidad. Cargo. Programa para la Reinserción a la Vida Civil. Ex -director del Programa. Programa para la. Ex - directora área de. Reinserción a la Vida Civil. cooperación internacional. Oficina del Alto. Ex director -Proyectos. Comisionado para la Paz. productivos por la Paz. Alta Consejería para la. Funcionario Área de. Reintegración. Reintegración económica. Alta Consejería para la. Directora Red Nacional de. Reintegración. Atención. La información recogida fue analizada a partir de de los planteamientos de Corbin y Strauss (1998) para el análisis de información cuantitativa. Estos dos autores, a partir de lo que se ha denominado teoría fundamentada, construyeron una serie de mecanismos mediante los cuales se busca interpretar información a la cual no es posible llegar por. 5.

(7) medios estadísticos o por otro medios de cuantificación. Estas herramientas técnicas se centran en la idea de que el investigador no debe partir de una teoría sino de los datos que recoge, y esperar que de allí emerja su teoría. Específicamente para esta investigación se utilizó la herramienta del microanálisis mediante la cual la información se analiza palabra por palabra, frase por frase y párrafo por párrafo intentando identificar las categorías y dimensiones a través de las cuales se califican o asocian los conceptos. De allí se partió para realizar la codificación de las entrevistas, comunicados y declaraciones que se tuvieron en cuenta en esta investigación, tanto de desmovilizados como de funcionarios.. Estructura Esta investigación cuenta con tres capítulos. El primero de ellos intenta servir de contextualización sobre cómo se ha entendido y abordado el fenómeno de DDR en el mundo, mostrando cómo el fenómeno del estado y la problematización de este concepto se da incluso a nivel internacional en los planteamientos teóricos sobre este proceso. Igualmente este capítulo contiene una breve descripción del proceso de DDR en Colombia el cual busca ser un insumo para comprender en qué espacio y escenario se inscribe esta investigación. El segundo capítulo se adentra en la población desmovilizada y su relación con el estado, mostrando las diferentes interpretaciones y los distintos espacios en los cuales se configura una idea del estado y se interactúa con éste. El tercer capítulo muestra este mismo proceso pero desde la visión de los funcionarios del programa, la manera como perciben el proceso de desmovilización y se relacionan con la población desmovilizada, para finalmente mostrar la manera como el estado se configura y materializa en estos espacios. Y finamente el cuarto capítulo, que se plantea en términos de conclusión, pretende volver sobre las visones e interpretaciones de cada una de las dos poblaciones para mostrar los espacios de encuentro y descuento entre ellas.. 6.

(8) EL FENÓMENO DE DDR El cuestionamiento sobre el estado y su papel en el proceso Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR) no sólo se circunscribe al fenómeno colombiano. De hecho al centrarse en la manera como nace y se construyen las definiciones sobre DDR y sobre los conflictos armados en el mundo, es posible identificar un vacío frente a cómo interpretar el papel del estado en este proceso, sobretodo teniendo en cuenta que a pesar de que se trata de fenómenos mayoritariamente “nacionales”, los lineamientos han sido construidos desde el ámbito internacional. A continuación se presentará la manera como internacionalmente se ha definido el proceso de DDR y a partir de allí las repercusiones que conlleva en el manejo del proceso en el ámbito nacional. Para finalizar se hará una pequeña contextualización del proceso en el país y la manera como se inscribe en el proceso internacional.. Dimensión internacional Las reflexiones sobre el conflicto armado nacen luego del la Segunda Guerra Mundial, momento en que el mundo presencia una drástica trasformación de los conflictos, al pasar del ámbito internacional de lo cual son los más claros ejemplos las guerras mundiales, a conflictos armados internos1 (Romero, 2003: 48). Se ubicó el foco de atención en los conflictos étnicos, culturales y religiosos en Oriente Medio, África y Latinoamérica y organismos internacionales, comenzando por las Naciones Unidas, orientaron sus esfuerzos a intervenir en estos escenarios. Para finales del siglo XX la comunidad internacional tenía una vasta experiencia en conflictos armados internos, en estrategias de construcción de paz y posconflicto.. La experiencia internacional en países como Sierra Leona, Burundi y Costa de Marfil permitió enfrentarse a fenómenos y expresiones del conflicto antes no estudiadas y comenzaron a surgir interrogantes en torno al papel de las condiciones económicas, políticas y sociales como detonantes de la violencia, la injerencia de la sociedad civil y el estado en las dinámicas del conflicto y sobre el rol de poblaciones específicas como 1. Concretamente la normativa internacional ha definido este fenómeno como conflicto armado, el término guerra civil aunque en principio responde a l mismo fenómeno actualmente tiene una connotación histórica y no jurídica. Ver: Salmón (2004).. 7.

(9) niños y jóvenes en su desarrollo. Sin embargo, continuaba la incertidumbre sobre cómo abordar particularmente las etapas entre la finalización de un conflicto y la reconstrucción del orden nacional. ¿Qué hacer por ejemplo con los individuos involucrados en el conflicto, es decir los combatientes y miembros de los grupos armados cuando está claramente identificado que en la reconstrucción nacional la prioridad son las víctimas?. Aunque el fenómeno no es nuevo, los estudios dedicados a pensar y hacerle frente a este reto sólo comenzaron a realizarse en las últimas décadas. Hoy podemos decir que la teoría existente sobre el fenómeno de los excombatientes ha delimitado su análisis a la etapa que comprende desde los acuerdos de paz o de cese al fuego, en que los grupos armados restringen sus actividades, hasta que los individuos ex combatientes se insertan socialmente en los escenarios de vida civil. Este proceso ha sido denominado como Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR) y ha sido concebido como un proceso que, aunque hace parte de las estrategias de posconflicto, constituye un fenómeno en sí mismo diferente a las demás estrategias de construcción de paz o como se ha denominado internacionalmente peace building.. En líneas generales se puede decir que, como su nombre los indica, el proceso de DDR se compone de tres etapas: el desarme, la desmovilización y la reintegración. El desarme comprende el proceso de recolección, control y destrucción de armas que se encuentran tanto en poder de combatientes como de civiles. Se incluyen también campañas y políticas para el uso responsable de armas. La desmovilización constituye la siguiente etapa, y se trata de un proceso menos tangible o mesurable porque consiste en la disolución de la unidad armada en el caso de desmovilización colectiva o la reducción de los combatientes de un grupo en el caso de la desmovilización individual. Teniendo en cuenta que por combatiente se entiende no sólo quien porta un arma sino también aquellos que trabajen en logística, administración o suministro de información, la desmovilización cobija también a estas poblaciones. Finalmente, la tercera etapa llamada reintegración, comprende desde la desarticulación del grupo hasta que los combatientes recobran el carácter civil, por tanto su sustento proviene de actividades lícitas y libres de violencia (Cubides, 2007). La literatura más reciente incluso, divide en dos momentos esta última etapa: por un lado las medidas a corto plazo se han agrupado bajo el término reinserción; y las medidas a mediano y largo plazo que se denominan 8.

(10) como reintegración. Las primeras corresponden a los paquetes de asistencia básica, por ejemplo estipendios mensuales, herramientas, ropa u otros elementos de ayuda inmediata. La segunda instancia, tiene que ver con el proceso de inserción social, civil y económica, que sólo es posible lograr a largo plazo y que no requiere de asistencia inmediata sino de procesos de educación, capacitación, terapias psicológicas y trasformación en las dinámicas de socialización de los individuos.. La implementación de estas fases se ha coordinado desde los organismos internacionales. Estos organismos han orientado su labor a países que recientemente terminan un conflicto armado, los cuales comúnmente cuentan con pocas capacidades institucionales y recursos para enfrentar el proceso de manera independiente y que por ser considerados estados débiles se convirtieron en objetos del apoyo internacional (Kalyvas y Arjona, 2005). Dentro de estos organismos internacionales se encuentran Naciones Unidas con agencias como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y UNICEF; USAID (Agencia del gobierno norteamericano), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Banco Mundial (Carmés. Fisas y Sanz, 2007) y coaliciones regionales como el Multi-Country Demobilization and Reintegration Program (MNRP) que coordinó el proceso de DDR en la región de Los Grandes Lagos en África (Hanson, 2007). Es por esta razón que toda la literatura y teoría sobre este proceso de DDR se ha creado en su mayoría en el ámbito internacional. Particularmente a través de la recopilación sistemática de los casos de de reinserción civil en el mundo, los cuales aun cuando indiscutiblemente comprometen a los estamentos nacionales, siempre se han analizado desde la perspectiva de estos organismos internacionales.. Agencias como Naciones Unidas impulsaron especialmente desde la década de los noventa, la formalización de guías prácticas y teóricas para la implementación de estrategias de DDR en el mundo. El primer lugar como un mandato para las organizaciones y agencias aliadas a la ONU con el fin de convertirse en lineamientos en sus futuros trabajos y adicionalmente para la comunidad internacional en general, gobiernos, organizaciones y entidades involucradas en este proceso. Posteriormente otros organismos, gobiernos y agencias gubernamentales crearon sus propios manuales teóricos y prácticos con instrucciones muy precisas para el diseño e implementación del desarme, la desmovilización y la reintegración de excombatientes en el mundo, dentro 9.

(11) de ellos se encuentran el manual elaborado Ian Douglas et. Al. (2004). Estas líneas de acción y recomendaciones han delimitado y configurando lo que hoy se entiende por DDR y la manera como se deben manejar los procesos en todo el mundo. En esas líneas se observa que internacionalmente la manera como se ha concebido este proceso obedece a una interpretación que esquematiza, objetiva y abstrae el proceso de sus contextos nacionales, reforzando nuevamente el cuestionamiento sobre el rol de las entidades nacionales y de los estados en ese proceso.. Para ilustrar la manera como las agencias internacionales comenzaron a intervenir y a definir el proceso de DDR desde una perspectiva internacional, vale la pena tomar el caso de la agencia de las Naciones Unidas, PNUD. Esta agencia se ha involucrado directamente en el proceso como parte de su mandato de propugnar por el desarrollo sostenible. Por esta razón se ha concentrado en países en posconflicto buscando restaurar el capital social, la estabilidad política y económica. En un primer momento la población excombatiente fue objeto de este tipo de programas y aunque no contaban con un modelo de intervención específico para el DDR, sí consideraron que este proceso era un escenario de posible intervención debido a que constituía uno los escalones hacia el posconflicto. Luego de su experiencia en países como Burundi el PNUD realizó una serie de recomendaciones esquemáticas, sin embargo allí ya es posible identificar que el papel que deben jugar los estados en ese proceso no queda del todo claro. A continuación se reproducen en extenso las recomendaciones para ilustrar el tipo de lenguaje y la perspectiva desde la cual estas recomendaciones fueron construidas. El PNUD propone lo siguiente: a) los ex-combatientes deben ser clasificados según sus necesidades, competencias, y modo de subsistencia b) se le debe ofrecer un paquete de asistencia básica c) se debe encontrar una manera de proveer los modos de subsistencia minimizando los costos de transición y maximizando el beneficios para los ex – combatientes d) se debe sensibilizar a la comunidad y aprovechar el capital social que exista e) es necesario coordinar el proceso de manera centralizada y descentralizando la implementación en las regiones f) se debe conectar el programa de DDR con otros proyectos de desarrollo (PNUD, 2002). Como se observa, efectivamente se trata de lineamientos esquemáticos y estandarizados que se convierten en instrucciones precisas para la misión que interviene en los países pero en la cual aún no queda consignado de manera explícita el rol de las instituciones y entidades nacionales en el proceso.. 10.

(12) Posteriormente en el año 2000 el Secretario General de las Naciones Unidas lanzó una primera versión de recomendaciones sobre DDR a partir de los conocimientos adquiridos por PNUD y adicionalmente a partir del trabajo en países como Congo, Liberia, Costa de Marfil, Burundi, y Sudán, en los cuales se apoyó y acompañó el proceso de posconflicto en los años noventa y desde cuando ONU inició un fuerte proceso de involucrarse en este tipo de escenarios internacionales. En el año 2006 fueron lanzados oficialmente los Estándares Integrados de Naciones Unidas sobre los programas de DDR, documento en el cual se plasmaron los estándares y lecciones extraídas del trabajo de las diferentes agencias, organizaciones, programas y fondos asociados a la ONU. Con este documento la ONU muestra cuáles fueron los errores cometidos en los procesos llevados a acabo hasta ese momento con el objetivo de convertirlos en recomendaciones para los países que a futuro comiencen un proceso o que se encuentran aun en inmerso en éste.. A modo de ejemplo para ilustrar este tipo de estandarización que se evidencia en el documento de Naciones Unidas, vale la pena detenerse en un elemento que aunque pareciera obvio obedece a esta manera de comprender el proceso de DDR. Se trata justamente del hecho de dividir el fenómeno en tres fases, lo cual también obedece a una decisión e interpretación realizada por las agencias internacionales. Aunque en principio es evidente que el proceso de desarme de los combatientes debe presidir cualquier intento de inserción social en comunidades civiles, procesos intermedios como la desmovilización y reinserción no parecían en principio ser muy claros. Actualmente para cada uno de ellos hay una definición detallada que va acompañada de tiempos ideales de duración, acciones complementarias, tipo de medidas necesarias etc. Incluso, aunque la literatura más reciente enfatiza en la necesidad de aplicar la teoría al contexto particular de cada país, teniendo en cuenta que cada etapa del proceso es igualmente compleja, y que el hecho de haber definido y delimitado las fases ofrece una ventaja para los análisis teóricos, en la práctica los procesos no son lineales ni esquemáticos y en la mayoría de ocasiones no siguen rigurosamente las delimitaciones en tiempo ni en medidas tomadas para cada una de las fases. No obstante lo que se ve en la práctica es que hoy se sigue recomendando tratar el proceso de manera lineal, y tener en cuenta que la reintegración es la última de las etapas que sólo es posible avanzar cuando las dos primeras se han cumplido.. 11.

(13) De otro lado, vale la pena ahondar sobre una de las recomendaciones más importantes de los organismos internacionales sobre el proceso de DDR para observar la manera como se construyen las definiciones sobre este fenómeno que luego repercuten en la manera como se orienta este proceso nacionalmente. Aun cuando hoy parezca obvio integrar cualquier política de construcción de paz a las condicionamientos presupuestales y de mercado nacionales debido a la enorme ingerencia que los aspectos económicos tienen en los procesos de posconflicto, fue importante que las recomendaciones definieran explícitamente que la reintegración es un proceso en su mayoría económico y social y que por tanto todas las fases anteriores debían pensarse como insertadas en ambas realidades, para que los países comenzaran a concebirlo de esta manera. Como consecuencia, hoy se asume que la condición de civilidad significa tener acceso a un trabajo, ingresos y la posibilidad de insertarse en la comunidad donde los individuos residen. De allí que internacionalmente y en Colombia se haya asumido que el proceso debe ser planeado de antemano coordinando las posibilidades de financiación, las oportunidades del mercado, y los demás proyectos de desarrollo y construcción de paz disponibles en el país. Igualmente estableciendo criterios de diferenciación y beneficios especializados para todos los perfiles de los desmovilizados teniendo en cuenta características de género, edad, etnia, nivel educativo, experiencias laborales y jerarquía en el grupo entre otras cosas. Este punto se verá más delante en el capítulo de análisis de los funcionarios del programa de reintegración en el país.. Frente a estas postulaciones, y al marco general en el cual se implementa un proceso de DDR, resulta más urgente preguntarse ¿Cuál es el papel de los estados nacionales en los procesos de posconflicto y concretamente de DDR en sus propios países cuando se evidencia una marcada intervención internacional en el diseño implementación y evaluación de los procesos de DDR? Es interesante observar cómo las guías, y posteriores reflexiones no se refieren directamente al papel que el estado debe jugar en el proceso sino que se limitan a dar directrices en cuanto a la necesidad de darle un manejo “centralizado” al proceso, y de definir el paquete de asistencia y de medidas que como misión internacional deben implementarse.. Aunque la ONU sí plantea la necesidad de empoderar a los países en el proceso de DDR, dado que son los organismos internacionales los que financian en su mayoría los procesos de DDR y además los que cuentan con el conocimiento y experticia en el tema, 12.

(14) éste sigue siendo un proceso internacional que no vincula necesariamente a las instituciones nacionales. En los años recientes, ha habido un esfuerzo por transferir el proceso de los organismos internacionales a las comisiones nacionales que deben ser las que coordinen todas las iniciativas en sus países. En Burundi por ejemplo, los organismos internacionales encabezados por Naciones Unidas y el Banco Mundial iniciaron el programa de DDR en conjunto con otras misiones regionales resultando en un proceso de DDR que ha sido calificado como exitoso, por lo menos en lo referente a sus metas iniciales de desarme, desmovilización y reintegración en un corto y mediano plazo. La lección aprendida de este proceso fue la necesidad de negociar y acordar con autoridades locales los procesos con la intención de que desde el principio éstas se involucren en la toma de decisiones y que el país no reciba un programa de alguna manera impuesto desde afuera. Sin embargo, la posición continúa siendo la de una intervención que inicia desde el ámbito internacional y que en alguna parte del proceso es trasferido a los gobiernos locales, o como en el caso particular de este país éstos son incluidos como un actor más dentro del proceso.. Adicionalmente los conflictos en algunos países han involucrado fenómenos de movilización de armas, de individuos y recursos más allá de las fronteras nacionales, donde no se puede adjudicar la responsabilidad a un solo estado por lo cual comienzan a considerarse como problemas y responsabilidad de la comunidad internacional. En esa medida, tanto los Estándares Integrados de la ONU como las recomendaciones de los países europeos utilizan un lenguaje que sobrepasa al estado y a los organismos nacionales y utilizan términos como “organismos ejecutores” o programas, sin involucrar al gobierno nacional directamente, sino considerándolo como una más de las partes o actores claves (stakeholders) en la implementación del DDR (Naciones Unidas, 2006: 7).. Con esto queda en evidencia que en lo referente a los procesos de DDR ha primado el ámbito internacional sobre los estados nacionales, aunque en la práctica el estado sí es indispensable para el manejo del proceso internamente. No obstante la manera cómo se interpreta su rol, incluso sus funciones y alcances en estos aspectos continúa siendo muy difuso.. 13.

(15) Dimensión nacional Las primeras desmovilizaciones en Colombia se dieron durante los años noventa, nueve grupos armados de izquierda se desmovilizaron2, dejando a 4.817 individuos acogidos al programa que el gobierno que se diseñó a través de la Oficina Nacional de Reinserción (Giha, Morales y Arias, 2006). De ahí en adelante, se mantuvo una oficina encargada de la reinserción de excombatientes. Durante el gobierno Pastrana la oficina adquirió el nombre de Dirección General para la Reinserción, la cual según el decreto 2546 de 1999, tenía como funciones principales coordinar y dirigir el programa de reinserción para la desmovilización de los grupos guerrilleros y coordinar asuntos referentes a acuerdos de paz. Debido a en este período no hubo acuerdo formales con ningún grupo, el programa fue muy pequeño y no tuvo protagonismo nacional. No obstante las cifras no son despreciables si se tiene en cuenta que entre 1998 y 2002 se acogieron 2.505 personas que dejaron las armas en forma individual.. Posteriormente durante el gobierno Uribe se reestructuró el programa creando el Programa para la Reintegración a la Vida Civil (PRVC), el cual en principio se encargó de continuar acogiendo a los desmovilizados que de manera individual decidían salir de los grupos la margen de la ley. Para el año 2003 el PRVC contaba con una población beneficiaria de alrededor de 1.200 desmovilizados. Para ellos el programa estipulaba los siguientes beneficios: estipendio mensual para su manutención; afiliación al régimen subsidiado de salud; educación básica y media, y capacitación para el trabajo; atención psicosocial mediante talleres colectivos o intervenciones individuales; y capital semilla para el desarrollo de un proyecto productivo (Rivas, Méndez y Arias 2007). Posteriormente con el inicio de las desmovilizaciones colectivas, en el año 2003 el programa en coordinación con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, diseñó un paquete de beneficios similares a los que recibían los desmovilizados individuales con las siguientes diferencias: estipendio mensual de menor valor, capital semilla únicamente para proyectos productivos asociativos y una duración total del proceso de. 2. M-19, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el Ejército Popular de Liberación (EPL), el Movimiento Quintín Lame (MAQL), el Comando Ernesto Rojas (CER), la Corriente de Renovación Socialista (CRS), las Milicias Populares de Medellín (MPM), el Frente Francisco Garnica y el MIR COAR. 14.

(16) 18 meses, a diferencia del proceso para los desmovilizados individuales que duraba 24 meses. Vale la pena destacar que en Colombia, a diferencia de lo que ocurrió tradicionalmente en los demás países que iniciaron un proceso de post conflicto, la comunidad internacional, particularmente organismos internacionales, no estuvieron involucrados directamente en los inicios de este proceso. Por ejemplo el papel de la ONU no fue relevante en los intentos de diálogos y mediación del conflicto armado entre 1982 y 2002. De hecho, Colombia figuró en los países de intervención de las agencias de la ONU solamente de forma tangencial a través de la figura de “países amigos” (Caramés, Fisas y Sanz, 2007). Posteriormente con la llegada del presidente Uribe al gobierno, las relaciones con este organismo tampoco fueron fáciles, sobretodo luego del fracaso de las negociaciones del Caguán. Sin embargo, el gobierno volcó su estrategia diplomática en los primeros momentos de las negociaciones con los grupos paramilitares para estrechar las relaciones con los organismos internacionales. Se intentó mantener un espacio de negociación con la comunidad internacional, especialmente con organismos multilaterales como la ONU, la OEA y con otros actores como la comunidad europea y los Estados Unidos. A principios del 2004 se logó concretar un convenio con la OEA, la cual se comprometió a realizar la verificación internacional a los acuerdos que se realicen con los grupos paramilitares y a los procesos de desarme y desmovilización. Pero, al aprobarse la Ley de Justicia y Paz, ley 975 de 2005, la comunidad internacional se manifestó y particularmente la ONU confirmó no tener intención de hacer parte del proceso de DDR por tratarse de un proceso donde no era claro el cese de hostilidades ni una verdadera apuesta por el posconflicto en medio del los continuos enfrentamientos con los grupos guerrilleros. Se argumentó además que “Las negociaciones han eludido las fuertes implicaciones de los jefes paramilitares con el narcotráfico y la presencia de capos de la droga como interlocutores del Gobierno.” (Del Viso, 2005) De esta manera se evidenció cómo la relación con organismos internacionales se dio en un ambiente de mucha tensión, razón por la cual el acompañamiento técnico que estos organismos efectúan en otros países aquí no fue posible. A esto se debe entonces que los lineamientos del programa de DDR no se diseñaran totalmente acordes a los estándares internacionales expuestos.. 15.

(17) Es por esta razón que en el año 2006, se decidió crear las Alta Consejería para la Reintegración, la cual pretendió superar los problemas del PRVC inscribiendo el programa y el paquete de beneficios en los lineamientos internacionales. Aunque la intención aquí no es ahondar en el cambio de enfoque de este programa ya que parte de eso se profundizará en un capítulo posterior, se expondrán algunos de los lineamientos internacionales que fueron acogidos por el programa en Colombia para reflejar la manera como desde este momento el proceso nacional logra ponerse en sintonía con los estándares internacionales de DDR. Para eso se reproducen cuatro de las principales recomendaciones internacionales que dejan ver la similitud con la aproximación planteada por la ACR: 1. Naciones Unidas plantea la necesidad de evitar las aproximaciones de corto plazo que sólo buscan acabar con los problemas de seguridad. Se afirma que estas aproximaciones se concentran en desmantelar las estructuras militares pero dejan de lado a importantes redes de los combatientes que debe igualmente ser desmovilizadas y insertadas en la vida civil. 2. Se enfatiza en la necesidad de integrar cualquier política a las condicionamientos presupuestales y de mercado debido a la enorme ingerencia que los aspectos económicos tienen en los proceso de posconflicto. Por esta razón hoy se ve como evidente que la condición de civilidad significa tener acceso a un trabajo y a ingresos y la posibilidad de insertarse en la comunidad donde residen. El proceso debe ser planeado de antemano coordinando las posibilidades de financiación, las oportunidades del mercado, y los demás proyectos de desarrollo y construcción de paz disponibles en el país. 3. Deben existir criterios de diferenciación y beneficios especializados para todos los perfiles de los desmovilizados teniendo en cuenta características de género, edad, etnia, nivel educativo, experiencias laborales y jerarquía en el grupo entre otras cosas. 4. Se plantea la necesidad de un equilibrio entre asistencia y autonomía para evitar que se perciba que los excombatientes están siendo premiados por su rol en el conflicto. La ONU recomienda evitar las ayudas materiales y más bien enfocar el tipo de intervención en aportes integrales a toda la comunidad, o cuando menos, encadenar estos los recursos a otros esfuerzos que atienda a las demás poblaciones afectadas por el conflicto (Naciones Unidas, 2006).. 16.

(18) De esta manera se reestructuró el programa de atención a la población desmovilizada en Colombia. En primer lugar la ACR afirma que se pasó de un enfoque basado en la reinserción a uno basado en la reintegración, que como se veía, significa pasar de las medidas a corto plazo a las medidas largo plazo3. Adicionalmente se consideran tres principios como ejes del programa, en primer lugar el trabajo a largo plazo, en segundo lugar el trabajo con comunidad, y en tercer lugar la sostenibilidad. A través de estos ejes se busca acabar con los límites de 18 y 24 meses del programa inicial, ajustándolos al proceso individual de cada desmovilizado en función de su compromiso de reintegrarse y su voluntad de paz.. Sin embargo nuevamente surge el cuestionamiento por el papel del estado en este proceso. Si bien la Alta Consejería ha hecho un esfuerzo por ajustar el DDR a los estándares internacionales, la manera como internamente se ha hecho frente al fenómeno de la desmovilización plantea un reto para comprender el rol de lo que se llama “estado”. El DDR se asume como una política que resulta de un ejercicio lógico de consenso racional y tanto el proceso como la noción de estado que internamente se construyen quedan invisibles. Es interesante observar entonces como tanto a nivel internacional como nacional se ha hecho énfasis en los aspectos técnicos del proceso y se ha dejado de lado a los actores y la manera como se éstos se insertan en el proceso, los escenarios de socialización y los matices que pueden darle al fenómeno desde sus propias interpretaciones.. 3. En Colombia actualmente los términos se usan indistintamente, por esta razón para evitar la confusión en esta investigación nos referimos al programa en general, como el programa de reintegración.. 17.

(19) LOS DESMOVILIZADOS Y EL ESTADO “Yo considero que no sólo la justicia debe involucrar los conflictos, llámese autodefensa, llámese guerrilla, Águilas Negras, Águilas Rojas como quieran, sino que sea una justicia que involucre también a las fuerzas vivas del Estado, al gobierno con sus fuerzas militares, policía y todos los organismos de seguridad porque es que a veces en nuestro país hay una cultura que se está generalizando mucho y es que a nosotros nos gusta exigir pero no nos gusta dar, o sea somos una oficina de quejas y reclamos, pero no nos damos cuenta que debemos crear una nueva cultura donde nosotros también aportemos nuestro granito de arena para que así se construya una sociedad sana y verdaderamente confiable. El creer en el Estado, a veces este es el punto donde más nos da como una espinita, como podemos decir vulgarmente. Cuando un grupo armado al margen de la ley se desmoviliza, eso lo primero que hacen los comandantes, creen en un Estado que no los va a defraudar y que los va a ayudar a salir adelante, entonces uno a veces, yo particularmente me estrello con otra realidad, lo digo particularmente porque el gobierno nacional siempre adelanta campañas donde dice: ¡desmovilízate ya! la nueva vida… pitos de oro, pajaritos amarillos, todo bien, bonito, pero todo está en los medios de comunicación donde le ofrecen a uno seguridad integral, salud, educación. Entonces yo voy al punto de la seguridad integral, ¿de qué seguridad esta hablando el Estado o el gobierno? Si nos están matando a todos nosotros, entonces ¿dónde está esa seguridad integral? Esa es la que estamos reclamando nosotros. Ahora, nosotros no queremos que nos coloquen un policía a cada uno al pie pero que verdaderamente el Estado se pellizque con esto, que no vaya a pasar lo de los otros grupos que han dejado las armas y que luego los están asesinando porque ya nuestro grupo es un número muy significativo, estamos hablando de mas de 40.000 personas algunos ya tiene temor o en corrillos se escuchan municipios donde dicen que para el año 2010 no va a haber un desmovilizado vivo, entonces qué estamos pensando nosotros, que nosotros le estamos haciendo un agujero económico al Estado y por eso es que nos quiere sacar del paso.” 4 Este fragmento corresponde a una de las entrevistas individuales realizada a un desmovilizado del municipio de Valencia, departamento de Córdoba, que permite ilustrar la manera como la población desmovilizada se refiere al desarrollo del proceso de DDR en Colombia. Su interpretación de la realidad está soportada en una mezcla de concepciones, ideas y experiencias de la vida hoy como ciudadano, y del pasado como combatiente que pasan por la manera como interpreta al estado, como lo entiende y lo que espera de éste. En su intervención aparecen constantemente expresiones como “lo que nosotros reclamamos”, “el Estado incumple” “creer en el Estado” y “las fuerzas vivas del Estado”. Frente a estas palabras se hace evidente que el estado es una parte. 4. Entrevista realizada a un desmovilizado del grupo de Montería el 14 de febrero de 2008.. 18.

(20) esencial de la manera cómo el individuo conceptualiza y expresa su experiencia de vida en la civilidad.. Como se verá a continuación, tanto las entrevistas individuales como las colectivas fueron espacios donde se discutió la situación de conflicto en las zonas, la historia de los grupos armados, las experiencias de violencia de los individuos, el proceso de desmovilización, su relación actual con las víctimas, el proceso de reparación y las posibilidades de reconciliación, entre otros temas. Aunque en principio se podría pensar que esta discusión no lleva directamente a referirse al estado, lo que se encontró es que todas las referencias a la reparación, a las víctimas, al conflicto en Colombia, a su condición de desmovilizado y a la reconciliación están profundamente ligadas con las concepciones sobre el estado que tienen estos individuos. Estas charlas poco a poco se convirtieron en un espacio para hablar del estado y a través de éste de los demás aspectos relacionados con su vida diaria, con su idea de reparación, reconciliación y con su posición frente al proceso de DDR en el país.. Se verá igualmente que esas visiones de estado no son siempre las mismas. Las definiciones no son únicas, no están dadas de antemano ni son estáticas en el tiempo; cambian constantemente, algunas veces contradiciéndose, adaptándose al contexto y situación en la que cada uno se encuentra. Frente a este desafío, este capítulo busca comprender qué es el estado para los desmovilizados, cómo lo interpretan y lo entienden. Cómo se construye hoy la relación desmovilizado-estado, dónde nace esa idea y qué significa hoy en el contexto del programa de Reintegración. Para esto, se parte la manera como desde la teoría se ha interpretado el estado, los retos de aproximarse a este concepto y la propuesta analítica que aquí se toma para interpretar las declaraciones de los desmovilizados.. Cómo se ha interpretado el estado: lineamientos teóricos El desafió de aproximarse al Estado no es menor. De hecho su conceptualización ha sido siempre el reto de las ciencias sociales y particularmente de la ciencia política. Por esta razón no es sorprendente encontrar en otros ámbitos cómo los análisis de los conflictos y del proceso de desarme, desmovilización y reintegración un reto similar.. 19.

(21) Haciendo este recorrido histórico breve se encuentra que frente al estado no hay consensos. Las aproximaciones y estudios muestran la dificultad de comprender qué es el estado, de definirlo y más aún de entender su rol y función en contextos tan complejos como son los conflictos, escenarios que se conciben como “nacionales” o “internos”, pero donde el rol de sus respectivos estados pese a ser vital es impreciso.. Tradicionalmente la teoría sobre el estado parte de considerarlo unitario y pasivo. (Mann, 1993). Sin embargo muchas de las aproximaciones más reconocidas han entrado en conflicto con esta aproximación. Detrás de todas estas teorías quedan sin resolver dos cuestionamientos. Por un lado ¿es el estado una idea abstracta o un organismo definido? O en palabras de Michael Mann (1993) ¿es el estado un actor o un lugar? Y en segundo lugar, ¿cuál es la naturaleza del estado?. Frente al primer cuestionamiento relacionado a la definición del estado como entidad concreta o como idea abstracta, es importante observar los planteamientos de los pensadores hegelianos y marxistas. Estas son las primeras corrientes que en el siglo XX, hacen explícita su preocupación por estudiar el estado. Esta preocupación se originó en su interés por entender cuál es la relación entre el estado y la sociedad civil, y particularmente cuál es el grado de dependencia del estado frente a sectores de la sociedad como son las clases socioeconómicas (Abrams, 1988: 113). Intentando sintetizar la premisa básica del marxismo, ésta consiste en que el estado no existe en la práctica y que se trata más bien de una idea abstracta y formal que de alguna manera enmascara el poder de las clases dominantes. Sin embargo, de otro lado el marxismo consideró al estado como un supraorganismo que regula la sociedad. (Abrams, 1988: 118; Sonntag y Valecillos, 1986; Mann, 1993). Frente a esta contradicción no hubo respuesta y se ve entonces que no existe una única respuesta a la pregunta sobre la condición abstracta o material del estado.. En cuanto al segundo cuestionamiento sobre cómo definir la naturaleza del estado, se debe remontar a la época de la post-guerra fría en Norteamérica, donde algunas corrientes decidieron radicalmente abandonar la idea de estado por considerarla demasiado abstracta e ilusoria, reemplazándola por la idea de “sistema político”. Los académicos de la época arguyeron que la idea de estado sufría de dos grandes problemas: se había convertido en un mito político y además se consideraba un símbolo 20.

(22) de unidad, a pesar de que se reconocía como un concepto heterogéneo. Según Mitchell (1999) y Gupta (2006) esta oposición crítica nació en la época en que Estados Unidos emprende una estrategia de posicionamiento en la arena internacional. En este momento se le reclamó a la disciplina y a la academia estar más en sintonía con los tipos de análisis que se requerían en momentos de expansionismo, por esta razón la ciencia política abrió sus horizontes geográficos y conceptuales adoptando por ejemplo posiciones propias de otras disciplinas como la antropología. Se comenzó a prestar más atención a los detalles meticulosos de las relaciones sociales y los fenómenos empíricos que a los análisis teóricos y conceptuales. En este momento los análisis sobre el estado comenzaron a considerarse demasiado ideológicos y limitados para entender los fenómenos políticos.. Sin embargo, el inconveniente de esta aproximación fue que por su intento de dejar de lado el elusivo e ideológico concepto de “Estado” se embarcaron en la tarea de definir el sistema político y se permitió que como este concepto se considerara toda manifestación política que incluía organizaciones, instituciones, manifestaciones sociales etc, llevando a que el concepto fuera aun más abstracto e impreciso que el mismo concepto de estado (Mitchell, 1999: 172). Para estos autores fue imposible definir dónde estaban los límites de los sistemas políticos y por esta razón se convirtió en un concepto totalmente empírico y sin fundamento teórico (Mitchell, 1999:170).. Posteriormente los cambios en el contexto político reavivaron la atención sobre el estado y en las décadas de los 70 y 80 Evans, Rueschemeyer y Sockpol (1985) propusieron retomar al estado en los estudios académicos. El retorno del estado como objeto de estudio se debe a varias razones, en primer lugar históricamente era claro que el poder consolidado de Estado Unidos necesitaba de la creación y construcción teórica, aun cuando menos discursiva, de un estado fuerte (Mitchell, 1999). Hubo igualmente un cambio en la compresión del fenómeno que engloba el estado, se entendió que evidentemente tenía manifestaciones empíricas representadas en la vida cotidiana, en las prácticas y en el lenguaje que no podía desconocerse por el simple hecho de que el concepto fuera elusivo para su comprensión (Mitchell, 1999:173). En síntesis, para responder a la pregunta sobre cuál es la naturaleza del estado, esta aproximación definió al estado de múltiples maneras pero siempre desde una posición estado-céntrica haciendo clara su distancia con la sociedad, reafirmando la distinción entre estado y 21.

(23) sociedad y ahondando en la distinción subjetivo-objetivo e ideal-real asociada a ambos conceptos (Hooks, 1991).. Por esta razón, devolviéndonos a las preguntas sobre cómo interpretar el estado y cómo resolver el dilema sobre si el estado es un ente material o abstracto, las nuevas corrientes post estructuralistas propusieron partir de criticar la suposición de que el estado es un concepto definido a priori, que tiene además un componente empírico visible y tangible observable en lo que comúnmente llamamos las instituciones del Estado. Los autores, dentro de los que se encuentra Gupta, rechazaron la concepción del estado como una entidad fija, diferenciada y dada de antemano, que tiene el poder de definir el terreno en el que las instituciones operan. Por el contrario, estos autores tienen en cuenta los elementos ideológicos, culturales y materiales que aportan a la construcción que lo que se llama “estado”, los cuales permiten entender cómo surge esa idea, bajo qué criterios los seres humanos diferencian el estado de otras manifestaciones institucionales y de qué manera esta construcción conceptual y material permite un control sobre la sociedad y el territorio (Gupta, 2006). Visto así el estado pasa de ser un objeto a construirse como sujeto social (Arextaga, 2003).. Asimismo, desde la antropología y la sociología política se argumentó la necesidad de comprender al estado como un espacio de interpretaciones heterogéneo, que no representa una unidad delimitada sino que está en continua relación con los espacios sociales, culturales e históricos de cada contexto. Esto quiere decir centrarse en la manera como los individuos lo conciben, cómo sus concepciones están mediadas por su condición, ubicación geográfica relaciones con las instituciones y procedimientos burocráticos, en resumen por la manera como el estado se manifiesta en sus vidas. En síntesis el estado lejos de ser unitario homogéneo y coherente, se muestra diverso, contradictorio y frágil (Gupta, 2006: 11).. Se propuso entonces una aproximación analítica que parte de asumir que existen dos niveles mediante los cuales se construye el estado. En primer lugar se encuentra la esfera de las representaciones del estado y en segundo lugar la de las prácticas cotidianas. Lo que significa el estado para las personas, en este caso los desmovilizados, depende de las interpretaciones abstractas, ideales y principios mediante los cuales crea una definición de estado. Pero a su vez depende de las prácticas burocráticas con las que 22.

(24) se relaciona, los funcionarios públicos, los beneficiarios de programas estatales y otros ciudadanos que conoce. Estas prácticas y relaciones están profundamente influenciadas por las rutinas y procedimientos repetitivos por los que el individuo tiene que pasar diariamente (Gupta, 2006). El sociólogo Abrams (1988) llamó a estos dos niveles el estado-idea y el estado-sistema, conceptos que serán utilizados en esta investigación para referirnos a los dos niveles de interpretación del estado que aquí se expondrán.. Tomando esta propuesta analítica para interpretar la manera como los individuos comprenden y definen el estado se ve que, por ejemplo para el desmovilizado citado al inicio del capítulo, sus interpretaciones pasan por una idea de cómo debe ser el ordenamiento del estado, una definición de cuáles son las “fuerzas vivas del estado”, cuál debe ser el aporte del estado a la justicia y a la eventual negociación entre las partes del conflicto. Y simultáneamente en un plano más práctico, su discurso lleva a una personificación del estado como el artífice de la desmovilización, y como si se tratara de una persona que incumple, engaña y perjudica a los desmovilizados. Se observa entonces cómo es posible evidenciar allí los dos niveles, estado-idea y estado-sistema a los cuales hacen referencia Gupta, Abrams y Mitchell.. Se ve además claramente que el estado está permanentemente rodeado de contradicciones aun frente a esos dos niveles. Nuevamente se debe recordar que el estado no es homogéneo ni perfecto y que existen discordancias, visiones encontradas, conflictos entre prácticas y representaciones del estado. En algunas ocasiones las personas apelan a las definiciones abstractas y en otras a las empíricas y las fronteras entre unas y otras de van definiendo en el contexto social en el que la persona se sitúe. Lo que se mostrará a continuación son espacios donde la concepción de estado se muestra igual de problemática a lo que la teoría nos anticipa. Toda la información recogida en las entrevistas se categorizó a partir de la propuesta de los dos niveles de análisis del estado, es decir la idea de estado-sistema y estado-idea.. En una primera instancia los aspectos macro se ubicaron así: en el primer nivel, directamente vinculado a las prácticas de la cotidianidad de estos individuos se encuentra la idea de “El pacto” en el que se incluyen todo lo relacionado al escenario de las negociaciones de los grupos paramilitares con el gobierno y todo lo que ese proceso 23.

(25) implicó en cuanto al paso de vida armada a vida civil para las bases. En el segundo nivel, el de los principios e ideales se encuentra “La causa”, concepto con el cual se agruparon las ideas relacionadas con las razones estructurales, la situación del conflicto en Colombia y las injusticias sociales que, consignadas dentro de la doctrina política del grupo, configuran una relación estado-paramilitares particular.. En la segunda instancia, nuevamente teniendo como referencia los dos niveles de interpretación, se encuentran los aspectos más micro. Por un lado en el plano de lo práctico se encuentra lo que aquí se ha denominado las ideas de estado “jerárquico y espacial” que agrupa las concepciones concretas sobre la ACR y la función del estado como intermediario entre víctimas y victimarios. En el plano de lo ideal se encuentran las ideas sobre el trato “como distintos e iguales” mediante lo cual se recogieron las interpretaciones sobre la relación entre desmovilizados, sociedad civil y estado.. Para dejar más clara esta categorización se propone la siguiente matriz:. Interpretaciones sobre DDR. Interpetraciones sobre estado. Macro. Micro. estado-sistema. El Pacto. Estado jerárquico y especial. estado-idea. La Causa. Trato como distintos y como iguales. Mediante este ejercicio analítico se pretende mostrar la ambivalencia de las concepciones de estado y las múltiples interpretaciones que se dan de manera simultánea, sin embargo se dejará en evidencia igualmente que este tipo de divisiones son igualmente problemáticas si se tiene en cuenta que el plano de los teórico y de lo práctico se mezclan y que intentar separarlos, en aras del análisis, parece no ser del todo posible.. 24.

(26) El pacto Los primeros acercamientos que tuvo el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez con los grupos paramilitares se dieron desde su campaña y se concretaron durante su primer periodo presidencial. Las conversaciones se llevaron a cabo en Santa Fe de Ralito lugar escogido como escenario oficial para las rondas de negociación,5 por un lado el gobierno colombiano a través de la OACP designó una comisión exploratoria de negociaciones y del otro lado se concentraron los comandantes de los diferentes bloques. En el mes de Julio de 2003 se firmó el primer acuerdo formal como punto final a la fase de exploración. Allí se pactó que el proceso de desmovilización se llevaría a cabo desde ese año hasta finales del 2005.. En esta primera etapa del proceso se discutieron todos los aspectos que debían ser acordados por las dos partes, en su mayoría relacionados con el marco jurídico que ampararía a los comandantes luego de que dejaran las armas y tangencialmente algunos de los aspectos relacionados con los beneficios que los combatientes recibirían luego de la desmovilización. Duncan (2006) afirma que en las negociaciones los temas esenciales fueron la extradición, los bienes y recursos que debían entregarse y el desmonte de las estructuras militares, aspectos que tocaban directamente a los mandos altos y comandantes pero que poco tuvieron que ver con los soldados rasos. De hecho la tropa se convertiría más en una herramienta de negociación y aquello que se entregaría a cambio de los beneficios jurídicos, mas no se tuvieron en cuenta sus necesidades en la civilidad.. En los meses posteriores a las desmovilizaciones de los primeros bloques, la incertidumbre reinó. No sólo por la poca información sino por la desconfianza que había frente al proceso. En principio, se trataba de la incertidumbre jurídica debido a que no había entrado en vigencia la Ley de Justicia y Paz, también la incertidumbre frente a los verdaderos intereses de los comandantes, asumiendo que de manera pragmática éstos iban a preservar su poder político y económico en las zonas antiguamente bajo su control pese a los acuerdos de cese al fuego, y finalmente la incertidumbre frente a los desmovilizados rasos y su futuro sin armas.. 5. Ver Resolución 185 de 2002 mediante la cual el Presidente de la república ordena la creación de la comisión exploratoria para las negociaciones con las A.U.C.. 25.

(27) Los pormenores de los compromisos realizados entre los comandantes y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz nunca fueron revelados en su totalidad a la opinión pública, al igual que tampoco la manera como los diferentes bloques anunciaron a su base que la desmovilización y la entrega de armas era un hecho y que los acuerdos entre los comandantes y el gobierno ya estaban pactados. Es interesante ver como por ejemplo Juan Carlos Vargas, desmovilizado del bloque Centauros, se refiere a este episodio: “La desmovilización más que una entrega fue una negociación”. (Vargas, 2007:183). Igualmente en “En Memorias de un Paraco”, su autor manifiesta que cuando le preguntó a Arroyabe, comandante del Bloque Centauros, sobre cómo iba a ser la desmovilización de los “paracos rasos”, éste respondió “A ellos se las dará algo también, pero el gobierno nos apoyó ofreciendo pagarles un sueldo por cinco años además de darles capacitación, servicios de salud y un poco de beneficios. Así nos quitamos nosotros de encima el problema con ellos y se los pasamos al estado” (Anónimo, 2007: 152) No obstante, pese a que este episodio del proceso continúa siendo confuso, lo cierto es que este pacto sellado entre el gobierno y los comandantes se convirtió el punto de partida para la vida civil de los 31.671 hombres de los 39 bloques y facciones de bloques de las autodefensas que para finales del 2006 se habían desmovilizado y entraban al proceso de desarme, desmovilización y reintegración. Desde ese momento el vínculo comandante/patrón con su tropa quedó mediado por el gobierno y sus agencias, que fueron las que desde entonces se encargaron de la atención del desmovilizado (Duncan, 2006: 353).. En las entrevistas realizadas para esta investigación este es justamente el núcleo central de las discusiones. La vida de los individuos desmovilizados hoy por hoy está completamente mediada por el hecho de estar desmovilizados, y la desmovilización a su vez definida a través de ese pacto. La civilidad ha significado una nueva posición en el ordenamiento social y eso implica que todas las referencias a aspectos sociales, económicos, familiares, políticos, etc., pasan por el acto de desmovilización como tal. Esto se debe a que el paso de las armas a la civilidad no es menor, se parte del hecho de que han perdido un poder evidente al dejar las armas y el uniforme, que en la mayoría de los casos les ha significado pérdida de estatus social, en segundo lugar la pérdida de. 26.

(28) mecanismos de intimidación ha hecho más difícil la consecución de recursos y beneficios a los que accedían comúnmente dentro de los grupos. En cambio en la actualidad, al menos de manera formal, la manera de acceder a recursos económicos, a educación, capacitación, salud, etc. tiene que pasar por el programa de reintegración de la Alta Consejería. Por esta razón esta transición ha significado una profunda trasformación en su vida y adicionalmente en su vínculo con el gobierno.. De otro lado, aunque formalmente, esta relación del desmovilizado con el gobierno es una relación individualizada porque cada desmovilizado accede a unos beneficios específicos dependiendo de su perfil y condiciones sociodemográficas, lo que se evidencia es que desde su perspectiva la relación se sigue basando en un vínculo colectivo que se fundó en ese pacto, que aunque él no acordó directamente con el gobierno, lo cobija en la medida en que fue acordado por el comandante de su grupo. En la cotidianidad el pacto se convierte en un acuerdo de uno a uno, es decir del desmovilizado con “el estado”. Toda la confianza debe entonces depositarse en el pacto y a través del pacto se construyen los criterios para confiar o no en el eso que llaman estado.. El pacto por ejemplo se convierte en el fundamento para la configuración de la estructura de derechos y deberes en la civilidad. Por un lado, los deberes del desmovilizado se cumplieron con la desmovilización y con haber dejado las armas. De otro lado sus derechos son todos aquellos compromisos que el estado haya establecido con ellos durante las etapas de negociación de Ralito y en las fases de desmovilización en los espacios de concentración y centros de ubicación temporal. Estos derechos varían con cada individuo y pasan por todo tipo de elementos desde los más pragmáticos a los más abstractos. Algunos consideran que el estado les debe cumplir con cosas tangibles como educación, seguridad, un empleo, vivienda, etc. Y otros consideran que el estado debe cumplir con compromisos más abstractos como la paz de Colombia o la reconciliación entre víctimas y victimarios. En la siguiente afirmación de un desmovilizado del grupo entrevistado en Montería, se evidencia la manera como éste identifica al estado como el “otro” en un proceso de negociación, adicionalmente mostrando que existen dos tipos de vínculo con lo estatal, como civil y como desmovilizado:. 27.

(29) Desmovilizado: Yo creo que nosotros tenemos obligaciones como deberes igual que el estado. ¿Qué tiene que hacer el estado por nosotros? Usted me pregunta como civil o…con el programa. MLM: ¿Cuál es la diferencia? D: La diferencia es que cuando uno estuvo en el conflicto armado se maneja un esquema diferente. Porque uno hizo un pacto con el gobierno, de que ellos nos iban a mantener a nosotros bien y que nosotros les íbamos a cumplir dejando las armas. Mientras que cuando uno es de civil uno no tiene pacto con ellos uno se limita a los que ellos les quieran dar. Mientras que nosotros no, nosotros tenemos un pacto con ellos. Ellos dicen nosotros les damos un subsidio mensual y les aseguramos que les damos educación, salud. Y ustedes nos aseguran que no vuelven a tomar armas. Ellos ya están en la obligación, porque es una especie de contrato, y entornes ya están en la obligación con uno de cumplirle. En cosas como el dinero que le manda a uno mensual. Porque si ellos incumplen, nosotros incumplimos. Usted sabe que aquí se maneja una vaina: los desmovilizados son combatientes amarrados, pero en caso de que uno no ve otra salida, de que se le acabó el dinero, que no le dan trabajo por el hecho de ser desmovilizado ¿qué le toca hacer a uno? Manejar armas, combatir guerrillas. Entonces ellos tiene que cumplirnos como desmovilizados y ya como personas de civil también de pronto sería bueno más colaboración en cosas como la salud, la educación. Eso esta en la constitución, eso no es que uno se lo haya inventando. Supuestamente en el 2010 ya todo el mundo tenía que estar con salud, pero la salud es muy mala, la obligación de ellos es mejorarla. (Grupo de Montería) Aquí se muestra cómo la característica distintiva de un desmovilizado frente a cualquier otro civil es justamente El pacto. Mediante El pacto el estado se convierte en un actor y contraparte del desmovilizado, a quien se le adjudican obligaciones e igualmente la responsabilidad en un eventual rearme.. Asimismo, el estado se califica como bueno o malo en función de El pacto. La directriz es que un estado bueno es aquel que cumple con lo pactado y en contraposición un estado malo es el que no cumple. Sobre este punto otro desmovilizado del grupo de Montería, plantea que el estado falló porque no cumple con lo que ofreció en el momento de la desmovilización: “El Gobierno está fallando. El Gobierno a través de campañas publicitarias, invitando a la gente que está en el monte a que se venga a la población civil, si ¡desmovilícese ya!, es que eso es como si fuera una orden, desmovilícese ya y vengase que acá esta todo bueno, y resulta que uno se estrella con otra realidad, porque a uno le ofrecen tantas cosas, por ejemplo, eso de la seguridad integral, oiga, eso es una palabra muy hermosa, seguridad integral, quiere decir que a usted lo están cuidando en todos los sectores, educativo, salud, y su seguridad personal y que pasa que la ola de homicidios, usted va aquí a nivel de Córdoba, desmovilizados, excombatiente del bloque tal, que reinsertado de tal, entonces 28.

(30) esa es la preocupación, como van a incentivar o van a estimular para que la guerrilla entregue fusiles y se venga para acá.” (Grupo de Montería) Sin embargo un punto para resaltar es que aunque la legitimidad del proceso de DDR se fundamenta lo pactado entre estado y desmovilizado, en otros escenarios parece ser considerado como un hecho arbitrario e impuesto que poco contó con los combatientes. El siguiente párrafo muestra la posición de un desmovilizado para quien la desmovilización no significa un proceso negociado sino impuesto, razón por la cual los acuerdos allí pactados no son reconocidos ni vistos como beneficios: “O sea nosotros nos desmovilizamos, y nosotros no quisimos. Un día nosotros estábamos en una parte y llamaron al comandante de la escuadra y le dijeron “den la vuelta y que hasta aquí y hasta hoy, devuélvase” Nos devolvimos, nos encontramos en la base tal, y allá nos dijeron “nos vamos a desmovilizar” y preguntamos: “ven acá, ¿cómo que nos vamos a desmovilizar?” el comandante llamó “que alcemos las vainas que ya vienen a recogernos, porque se va a entregar todo”, o sea, nos entregamos no porque nosotros quisimos, sino porque ellos nos entregaron, o sea, hicieron un negocio con nosotros. Yo no soy beneficiado, en realidad, en parte nos beneficiamos en algunas cosas, no por todo lo que nosotros queríamos, o sea, no nos preguntaron, ¿qué piensan ustedes, ni que quieren a cambio de su desmovilización?” (Grupo de Sincelejo) Desde otro punto, la legitimidad del pacto se ve cuestionada por algunos desmovilizados para quienes era natural pasar por encima de cualquier marco institucional, y no comprenden a cabalidad el proceso por el que pasaron, no confían en él y no tienen en cuenta la institucionalidad detrás de este proceso, (organismos del estado cada uno con una función especifica, leyes concretas, estándares internacionales, veeduría internacional etc.). Para ellos se trata de haber cambiado de status de “para” a civil. Por esta razón la institucionalidad de traduce a “una hojita de papel” unos datos pasados a un computador, un carné de desmovilizado y nada más. En palabras de un desmovilizado entrevistado en Sincelejo: “En el Estado yo no creo, yo no se, porque antes, yo no se si a ustedes los pusieron a firmar, una hojita que en cualquier momento nos pueden dejar tirados, porque no tenemos derecho a reclamar, porque ya firmamos, ya estamos notificados en la hoja esa. O sea que, como podemos creer si en cualquier momento pues, es un acto de compromiso, lo firmamos ya, ya no hay nada que hacer, entonces en verdad uno si se siente como atemorizado, no sabe uno si creer o no creer en ellos” (Grupo de Sincelejo) Frente a todas estas posturas, aquellas que asocian la legitimidad estatal con un pacto, y aquellas que deslegitiman el estado justamente la no creer en ese pacto, queda en evidencia una manera de comprender lo estatal como un actor unitario contraparte del. 29.

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