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Reflexionesparapolíticassocialesyterritoriales6

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Identificación y caracterización

de los núcleos rurales urbanizados

como factores de equilibrio territorial

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Oscar Vázquez Molas

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Introducción

El siguiente es un informe final del proyecto de investigación sobre identificación y caracterización de los núcleos rurales urbanizados como fac-tores de equilibrio territorial. El análisis toma como caso de estudio el distri-to de Concepción y, más específicamente, el área rural, concentrándose en aquellos núcleos de población con cierta relevancia –ya sea poblacional, cuantitativa o morfológica funcional–, en vista a proponer una metodología para su caracterización e identificación.

La investigación parte de la hipótesis que el paulatino despobla-miento del medio rural y el desequilibrio en la provisión de servicios y bene-ficios –concentrados exclusivamente en el centro urbano principal–, se debe a una falta de caracterización y consolidación de los núcleos poblacionales ubicados en zonas rurales, que promueva una efectiva redistribución de los recursos.

La problemática que se pretende intervenir es la siguiente:

1. Inexistencia de antecedentes de delimitación física de núcleos de población desprendidos del casco urbano central del distrito. Co-mo regla, un municipio se compone de un centro urbano impor-tante, absorbente y el resto es rural (esto es válido en municipios que todavía conservan áreas rurales). No existen municipios que tengan delimitados como zonas urbanas –además del centro principal– otros núcleos poblacionales relacionados funcional-mente pero separados entre sí por zonas rurales. La experiencia de Concepción puede sentar precedentes al respecto.

2. Falta de criterios técnicos, legales y administrativos para definir el carácter urbano o rural de los Núcleos Urbanos Comunales.

a. En términos técnicos, no existen parámetros para determinar

cuando un asentamiento adquiere relevancia y se convierte en un centro urbano-rural, con características singulares y fun-cionamiento semi-autónomo del centro urbano principal. Es-tos parámetros deberán ser definidos a partir de indicadores geográficos, demográficos, funcionales (tipo de programas, extensión territorial, densidad poblacional, etc.) y de necesi-dades de provisión de servicio.

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concentrador intermedio de servicios al área rural, los Núcleos Urbanos Comunales no forman parte estructural en la admi-nistración del territorio. Si bien aparecen centros secundarios con cierta relevancia, que podrían balancear el peso del cen-tro, haría falta establecer criterios para conformar unidades administrativas mínimas, orientadas hacia la policentralidad de los municipios con cierta complejidad de estructuración te-rritorial, como el de Concepción.

c. La falta de criterios legales en la definición de un núcleo urba-no desprendido del centro principal se refleja en los conflictos de categorización tributaria del sistema catastral del munici-pio, repercutiendo consecuentemente en la capacidad de re-caudación municipal. Existen varios ejemplos de propiedades que, por su ubicación, poseen características que son más propias de un medio urbano; pero siguen tributando como si fuesen rurales.

3. Escasa capacidad de la municipalidad para ofrecer servicios, de-bido a la ubicación alejada del perímetro urbano, poca extensión territorial y baja cantidad de contribuyentes que justifiquen la pro-visión de dichos servicios.

4. Desvinculación en la estructura territorial y funcional de los Nú-cleos Urbanos Comunales en relación al centro urbano principal. Muchas veces se conectan funcionalmente mejor con otros cen-tros urbanos, sin que administrativamente dependan de aquel.

La metodología aplicada para el análisis de dichos núcleos tiene tres instancias y se apoya en los insumos de datos provistos por la Dirección Ge-neral de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC) e información cartográfi-ca disponible para el área de estudio. En una primera fase, por lo tanto, se utilizan los datos censales para describir la composición cuantitativa del dis-trito y seleccionar indicadores para establecer umbrales mínimos de caracte-rización urbana.

Posteriormente, en base a la información cartográfica se analiza la distribución poblacional en el territorio, la concentración relativa de población en los núcleos, la presencia y concentración (o distribución) de servicios pú-blicos; con el objeto de complementar, confrontar, o comparar espacialmen-te la información provista por los datos censales. A partir del cruce de estos dos análisis, se eligen –entre todas las localidades– aquellas que cuantitati-vamente (cantidad de habitantes) o cualitaticuantitati-vamente (disponibilidad de servi-cios, aspectos morfológicos presentes, etc,) sugieren la presencia de cierto proceso de consolidación como núcleo urbanizado.

Este proyecto se orienta a la caracterización de los Núcleos Rurales Urbanizados, para una mejor articulación funcional del territorio y para gene-rar indicadores que permitan definir el carácter rural o urbano de dichos cen-tros, que conforman la estructura territorial del municipio. Esto permitirá:

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• sentar bases para una descentralización efectiva de la adminis-tración municipal, al trasladar funciones y servicios hacia el “inte-rior” del territorio;

• compensar el desequilibrio del presupuesto municipal, cuyo des-tino es mayoritariamente urbano.

Aclaraciones preliminares

La intención del presente trabajo es desarrollar una metodología de análisis para la caracterización de los núcleos poblacionales ubicados en áreas rurales y fuera de las áreas urbanas principales del distrito de Concep-ción, que se encuentran en una particular etapa de transformación o conso-lidación, situándose más identificados como urbanos que como rurales. El análisis parte de la caracterización de la unidad: el núcleo poblacional origi-nario; su proceso de transformación –cuantitativo o cualitativo– y la tenden-cia de esta transformación, que –como hipótesis– se define como urbana y se agrega como una característica que identifica al núcleo volviéndolo “ur-banizado”.

La propuesta de analizar los núcleos rurales como entidades iden-tificables, por lo tanto, implica la descripción de un estado singular de un pro-ceso de transformación y estructuración de maneras de apropiación del terri-torio. En un extremo, se sitúan los núcleos poblacionales (originariamente conformados por una necesidad específica, ya sea estratégica, económica o política). En el otro extremo se sitúa lo urbano, hacia donde –como hipóte-sis– tiende a transformarse toda concentración poblacional. Es, por tanto, una descripción que requiere predefinición de tres aspectos:

• caracterización de los núcleos originarios como punto de partida;

• caracterización de lo urbano hacia donde se transforma;

• caracterización del proceso de transformación y, principalmente, del momento en que deja de tener un carácter para convertirse en otro.

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El presente trabajo se limita solamente al análisis de algunos ele-mentos o procesos presentes, y no de la totalidad o complejidad del fenóme-no de transformación urbafenóme-no-rural. Estos criterios están adaptados a una par-ticular disponibilidad e interpretación de los datos cuantitativos y a la visión desde la perspectiva espacial, geográfica o –más precisamente– la interpre-tación y superposición de información cartográfica. El análisis se apoya en los datos censales, que ayudan a describir la composición y distribución de la población en el territorio predefinido: la comparación de estos datos en re-trospectiva describen –hasta cierto punto– los cambios cuantitativos de la po-blación o densidad.

En un segundo nivel, o a una escala de relaciones territoriales, este estudio ubica a estos núcleos en relación a procesos de ocupación del terri-torio, ligado a condicionantes –geográficos, económicos y estratégicos– que motivaron su aparición, consolidación o decadencia. En la cartografía se apo-ya el análisis de los factores espaciales (proximidad o lejanía a otros centros más importantes) y naturales (presencia de factores geográficos como cur-sos de agua y divisoria de cuencas, que posibilitan o alientan el desarrollo o estancamiento de los núcleos). Por último, la superposición de la información cartográfica y censal provee una visión clara de la distribución espacial de la población en el territorio.

El objetivo principal consiste en establecer las bases para la identifi-cación y caracterización de aquellos núcleos poblacionales del área rural del distrito de Concepción, principalmente aquellos que están pasando por un proceso de transformación, en el cual –alejándose de su carácter predomi-nantemente rural– van lentamente adquiriendo elementos mas identificados con lo urbano.

Los límites de lo urbano y lo rural

La complejidad de criterios para definir la ciudad, lo urbano y lo ru-ral –en generu-ral, y en particular en América Latina– se debe no solamente a los diferentes criterios adoptados de acuerdo a la realidad socioeconómica y cultural, sino también al predominio de las referencias a procesos urbanos li-gados a países con otros modelos de transformaciones. El intento de definir la ciudad de un modo universal –tomando como referencia la evolución ur-banista de países altamente industrializados– conlleva consecuentes riesgos, al no considerar las condiciones tan disímiles –en términos de desarrollo so-ciocultural y económico– de países subdesarrollados, donde además, la dis-tribución de los asentamientos y su naturaleza dificultan cualquier definición.

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Entre países con diferentes niveles de desarrollo existen diferencias en las características que distinguen las áreas urbanas de las rurales. Por lo tanto, la distinción entre la población urbana y rural no es todavía factible de englobarse en una sola definición, que pueda ser aplicable a todos los países. El problema principal estriba en que la ciudad es un ente cambiante, cuyo sig-nificado no ha sido el mismo a lo largo de la historia ni en los distintos contex-tos espaciales. Un marco urbano no precisamente debe caracterizarse por ser una aglomeración compacta, de tamaño considerable; y no necesariamente lo urbano y lo rural confieren atributos especiales a sus habitantes.

Lo urbano se relaciona con el concepto de ciudad. Es decir, un es-pacio geográfico con una concentración considerable de población social-mente heterogénea; con construcciones continuas y contiguas; donde se ge-neran funciones de producción, transformación, distribución, consumo, go-bierno y residencia; existiendo servicios, infraestructura y equipamiento. No son pocos los autores que se han enfrentado a la problemática de definir y condensar términos como rural, urbano o ciudad, debido a la complejidad in-herente del tema y a las diferentes realidades de cada país.

Al respecto, el Anuario Demográfico de las Naciones Unidas (1952) concluye que “...no existe un punto en el continuo que va desde la gran aglo-meración a los pequeños agrupamientos o viviendas aisladas en donde de-saparezca lo urbano y comience lo rural; la división entre la población urba-na y rural es necesariamente arbitraria”.1

James H. Johnson menciona que “...el procedimiento usual consiste en definir como urbano todo asentamien-to que tenga un tamaño, una densidad de población y una estructura de em-pleo determinados -mientras que la población que reside fuera de dicho asentamiento se define como rural- (...) La única definición funcional (...) se basa en existencia de una proporción importante de población activa no ru-ral en un asentamiento concentrado...”2

.

E. Durkheim infirió que el tamaño de un núcleo produce “...hetero-geneidad, división del trabajo y un modo de vida diferente, opuesto al que se

da en las comunidades rurales pequeñas”3

. Con esto, concede gran impor-tancia al número de habitantes. P. Sorokin y C. Zimmerman (1928) definieron ocho grupos de variables que, a su modo de ver, distinguían las condiciones de vida rural y urbana. Estos aspectos eran: empleo, medio ambiente, tama-ño de la comunidad, densidad de la población, homogeneidad de la pobla-ción, diferenciación social, movilidad y sistemas de interacción social.4

Se ha intentado definir y diferenciar lo urbano de lo rural con el uso de criterios cuantitativos, cualitativos y preceptúales.

1Puyol, Rafael. Geografía humana.Madrid, España, Cátedra, 1988, p. 365.

2Johnson, James H. Urban Geography: An Introductory Analysis.Segunda edición en castellano. Barcelona, España, Oikos-Tau, 1980, p. 13.

3Puyol, Rafael. Op. cit., p. 365.

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• Cuantitativamente, es decir, por “x” número de habitantes. En 1977, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) realizó un estudio con 133 países para definir a la ciudad. En 33 casos se utilizó el criterio del tamaño de la población5

. Los resultados mos-traron un total desacuerdo en el rango de población mínima pa-ra considepa-rar a una población urbana (como se aprecia en el cuadro), lo que demuestra que el número de habitantes no bas-ta para caracterizar una ciudad o una aldea.

5Puyol, Rafael. Op. cit., p. 365. Cuadro 1

Población mínima para considerar a una población como urbana, según países

País Población mínima

Suecia, Dinamarca. 200

República Sudafricana. 500

Australia, Canadá. 1.000

Francia, Israel. 2.000

EE.UU., México. 2.500

Bélgica. 5.000

Turquía, España. 10.000

Japón. 30.000

Fuente: Revista de Información y Análisis. N° 20, pág. 20.

• Cualitativamente: los elementos más usados para definir son el tamaño, la densidad, la morfología del núcleo y las actividades no agrarias de la población.

• Perceptualmente: se define como aquellas imágenes que las per-sonas y grupos tienen sobre los atributos y partes de una ciudad (calidad de vida, espacio social, seguridad, comercio, recreación, etcétera).

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El proceso urbano en el Paraguay se caracteriza por la coexistencia y simultaneidad de dichos cambios en las condiciones materiales, con predo-minio y persistencia de una cultura comunitaria campesina6

. Esta particular ca-racterística –coexistencia de transformaciones morfológicas con modos de vi-da rural– es la que genera indefiniciones en el momento de medir la estratifi-cación de los procesos, tanto en los límites o periferia de centros urbanos ya consolidados, como en núcleos de población en proceso de transformación.

En el primer caso, la dificultad se presenta cuando se trata de esta-blecer el límite de lo urbano para caracterizarlo como una unidad diferencia-da de lo rural. Es decir, identificar con precisión los límites de lo urbano y lo rural. Si bien es cierto que se puede –con mediana precisión– describir aque-llos aspectos sociales que caracterizan a una manera de vivir, de apropiación espacial, o de una relación particular con la naturaleza propias de un medio rural (y también, en otro extremo, no existen hasta cierto punto mayores difi-cultades para experimentar o describir el fenómeno de lo urbano), el proble-ma se presenta en los límites –tanto espaciales como temporales– de transi-ción o interfase entre uno y otro.

En estos lugares, donde ninguno de los dos tiene predominancia, existen situaciones ambiguas, tanto de ruralización del medio urbano o de ur-banización del medio rural. Las características que definen a cada uno de ellos continúan, pero mezcladas con las características del otro. La trama ur-bana –o la cuadrícula, por ejemplo– continúa, pero el equipamiento comien-za a diferenciarse, ya que no aparecen todos los elementos que acentúan su presencia (como veredas, pavimento, etc.). El parcelamiento de las manza-nas continúa con las mismas características, pero el índice de ocupación por manzana disminuye y la densidad global constructiva es menor, apareciendo grandes superficies abiertas, etc.

Definir lo urbano, en contraposición a lo rural, es aún más conflicti-vo cuando se trata de ciudades del interior del país: en éstas, los procesos de consolidación urbana son más lentos y menos notorios, con excepción de las ciudades del área metropolitana de Asunción y algunos pocos polos del resto del país. La referencia de Asunción como centro urbano es consecuen-cia de la particular estructura administrativa centralista del Estado hasta an-tes de la Constitución del año 1992, en donde se favorecía la supremacía y consolidación de la capital administrativa del Estado.

Esta estructura administrativa centralista se refleja hasta ahora –pe-ro en menor escala– en casi la totalidad de los municipios del interior, donde el territorio municipal coincide con el del distrito y se divide en zonas urba-nas, suburbanas y rurales7

. La zona denominada como urbana es administra-tivamente delimitada8

, contiene al centro administrativo propiamente dicho y

6Morínigo, José. Pobreza Urbana y Vivienda. Comité de Iglesias, Asunción, 1991. p 17.

7Ley N° 1.294 Orgánica Municipal, Art. 1.

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–habitualmente– constituye el núcleo urbano predominante que crece a ex-pensas del resto del territorio distrital.

La delimitación de esta área –o ejido urbano– genera la división de la mayoría de los distritos en dos grandes zonas: la urbana y la rural9

. En la zona urbana se concentran todas las acciones administrativas del munici-pio, se implementa la mayor cantidad de servicios y –consecuentemente– es la que mayor cantidad de habitantes concentra en un territorio limitado. El resto del territorio del distrito constituye el área rural, donde ya no existe concentración significativa de población, en comparación con el centro ur-bano principal.

En esta organización centralizada del territorio, y significativamente en distritos de gran extensión como el de Concepción, aparecen –en áreas definidas como rurales– pequeños centros secundarios donde se percibe una concentración considerable de habitantes y una serie de servicios y pro-gramas. Sin llegar a constituirse en centros urbanos relevantes, se convier-ten en lugares de referencia de un sector del territorio, denominado compa-ñía o localidad10

. Estos centros de servicios rurales –o centros de compañías, como a veces se los denomina– se destacan del entorno rural inmediato: mu-chos pasan por procesos de consolidación, en los cuales adquieren carac-terísticas propias de un medio urbano sin perder aquellas originarias que los siguen identificando como rurales.

El proceso urbano

El proceso de concentración de la población en un número reduci-do de núcleos es uno de los fenómenos sociales característicos que acom-paña al crecimiento demográfico del país en las últimas décadas. Lejos de constituir un cambio con características homogéneas en diferentes regiones del territorio, este proceso impulsa la polarización de los recursos en unos enclaves privilegiados y, al mismo tiempo, promueve el desarrollo desigual y la diferenciación interna de sus territorios y sociedades.

El proceso de urbanización no se desarrolla de forma equilibrada y eficiente sobre el territorio, sino que tiende a polarizarse en determinados puntos. Si bien nunca ha existido el equilibrio urbano –es decir, no ha existi-do un reparto equitativo y equilibraexisti-do de la población–, el “desequilibrio” no se presenta con las mismas características. Esta situación se reproduce en algunas regiones del país con caracteres más acusados que en otras. El tras-vase de los habitantes desde el campo a las ciudades y el incremento de la población urbana –originado simultáneamente por esta inmigración y por las elevadas tasas de crecimiento vegetativo–, generan un proceso de

urbaniza-9Excepciones a esta división en dos zonas se dan en algunos municipios del Área Metropolitana de Asunción. Por ejemplo, Fernando de la Mora, en donde todo el territorio del distrito es definido como urbano y presenta características urbanas. Otro ejemplo es el distrito de Luque, con la dife-rencia que –a pesar de tener todo su territorio distrital definido como urbano– existen áreas con ca-racterísticas rurales.

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ción caracterizado por la rápida concentración de recursos humanos, segui-do de otros cambios en lo económico y social.

La estructura física del fenómeno urbano y su evolución histórica in-cluyen cuestiones más complejas, relacionadas con la organización y el fun-cionamiento de la sociedad urbana. Por tanto, al mismo tiempo se constata la desarticulación del espacio regional, originada por los desequilibrios inter-nos del sistema económico y social. Estos desequilibrios están expresados en el fuerte dinamismo de unas ciudades sobre otras dentro de los conjun-tos nacionales, cada vez más diferenciados de los otros elemenconjun-tos de sus re-des urbanas.

La evaluación de las implicancias sociales del proceso (su natura-leza, orígenes, morfología, causas y consecuencias, tipologías, estructuras, modos de expresión, estrategias correctoras, etc.) requiere análisis pluri-dis-ciplinares variados. Esto implica la búsqueda de una metodología específica para el estudio de la urbanización desde un enfoque geográfico, dentro del marco teórico-conceptual de esta disciplina, en el ámbito de las ciencias so-ciales. La urbanización es un proceso interdependiente con el sentido de su evolución demográfica; es también función de las propias bases históricas de la región, tanto por sus aspectos económicos como por los de la organi-zación social; y además es un fenómeno dependiente de los factores geo-gráficos. Es un proceso modelador del espacio geográfico, cuyo desarrollo global se halla inserto en el marco general de los estudios que son objeto de las ciencias sociales.

La apropiación del territorio, ligada con la instalación de núcleos de asentamientos, se constituye con actos humanos. Como tales, no se gene-ran ni tgene-ransforman por acción de fuerzas impersonales: son llevados a cabo debido a motivos concretos, por muy ocultos e ineficaces que parezcan. Descubrir estos motivos puede proporcionar las primeras claves sobre la re-lación entre el sistema espacial y la distribución poblacional en un territorio. El proceso urbano –definido como la forma en que se estructuran las áreas de concentración poblacional en el contexto histórico económico social– a efecto del presente análisis es descrito desde tres perspectivas:

• como parte de un proceso histórico general de estructuración re-gional, donde se relacionan una determinada configuración es-pacial de la población y la estructura económica-social particular.

• Como proceso de concentración poblacional: es decir, desde la perspectiva demográfica. Este análisis define la importancia rela-tiva de magnitud de algunos núcleos con respecto a otros, y sus interrelaciones dentro de un área geográfica delimitada.

• Como la expansión espacial a partir de un núcleo primigenio, con la apropiación de determinadas áreas y el contenido simbólico de elementos morfológicos, que reflejan valores y pautas de

comportamiento de un grupo humano específico11

.

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Para la interpretación del proceso de desarrollo urbano en el área de estudio, en esta sección se hace énfasis en los dos primeros enfoques, de-jando la tercera aproximación para un análisis en detalle de los núcleos en estudio. Reconociendo que la definición de una unidad regional con carac-terísticas afines no coincide precisamente con los límites administrativos o políticos, el punto de partida de este estudio es considerar el departamento de Concepción como unidad regional base del análisis. De los estudios exis-tentes que describen los procesos de ocupación territorial del Paraguay, se enfatizarán aquellos que influyen o se refieran exclusivamente a la región de-limitada para el análisis.

Por otro lado, como la ciudad de Concepción constituye el núcleo urbano más importante desde las tres perspectivas de enfoque, la descrip-ción de su proceso de transformadescrip-ción servirá de referencia para la caracteri-zación de los demás núcleos poblacionales del área rural, que más adelan-te serán objetos específicos de análisis. En lo referenadelan-te a la disponibilidad de la información que pueda trazar históricamente las transformaciones demo-gráficas de los núcleos poblacionales del área de estudio y, en relación con las delimitaciones operativas, se aclaran los siguientes aspectos:

1. La recolección de datos censales con criterios metodológicos y

coberturas apropiadas recién se realiza a partir de 1950, año del primer censo de población y vivienda. Los datos anteriores a 1950 están agrupados por partidos (actualmente denominados distritos) sin diferenciación entre urbano-rural. No existe, por lo tanto, una relación directa entre la población del distrito y la de su núcleo urbano.12

2. Las divisiones de las áreas censales de la región de estudio fue-ron modificándose por desmembraciones. Los datos del distrito de Yby Ya’ú, por ejemplo, aparecen recién a partir del año 1982.

3. Las áreas urbanas de los distritos están delimitadas con criterios administrativos y cuantitativamente no alcanzan los números que son usados en esta investigación como umbrales de caracteriza-ción urbana. Los distritos de San Carlos y San Lázaro, con 444 y 647 habitantes respectivamente, se sitúan por debajo de varias localidades del distrito de Concepción.

4. En algunos documentos cartográficos, el distrito de San Carlos

aparece integrado al de Concepción. Esto se debe a que –a pe-sar de estar definido como distrito– San Carlos depende adminis-trativamente del municipio de Concepción. Esta particular situa-ción se refleja también en algunos datos censales.

5. El distrito de Vallemí abarca solamente el área urbana de la ciu-dad del mismo nombre y administrativamente depende del mu-nicipio de San Lázaro. Al no tener área rural, es el único distrito

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del Departamento de Concepción cuya población –según los da-tos censales– es enteramente urbana.

6. El sistema de información geográfica en el levantamiento y pro-cesamiento de los datos censales –incluyendo la georeferencia-ción de puntos, mapeo de la informageoreferencia-ción, etc.– es utilizado inte-gralmente a partir del último censo. Esto posibilita la espacializa-ción de datos, en la que se apoya una parte de la caracterizaespacializa-ción de los núcleos estudiados en este análisis.

Fuente: elaboración digital en base a información cartográfica de la DGEEC.

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El proceso urbano de Concepción

como generador de la dinámica

de ocupación territorial

Capítulo 1

Para la descripción histórica del proceso urbano se establece una di-visión periódica en etapas históricas, relacionadas con la fundación, la conso-lidación y el apogeo, el periodo de estancamiento y las nuevas condiciones.

1.1. La colonización del norte y los primeros asentamientos

La ocupación del norte de la región oriental del Paraguay, y –más es-pecíficamente– del área del departamento de Concepción, se remonta al pe-riodo de la conquista territorial del pepe-riodo colonial. Este proceso nace inicial-mente por una necesidad de consolidar una línea de fuertes “costa arriba” de Asunción, para contener el avance de los bandeirantes y marcar la presencia española en el territorio. Por decisión del Gobernador Fernando de Pinedo, en 1773 se comienzan a poblar y fortificar las tierras del norte de Asunción –ocupadas por mbyás, guanás y tobas– para posibilitar el comercio del Cha-co hacia el Perú13

. Una de las disposiciones, para ese fin, fue la fundación de la Villa Real de la Concepción, constituyéndose hacia el extremo norte, sobre el río, el límite de la penetración hispana.

La fundación de Concepción también estaba vinculada a una políti-ca de estabilizar nuevas reducciones de los pueblos indígenas. La apertura de los pueblos jesuitas, poblando la zona norte –desde las misiones del Pa-raguay a la de Chiquitos y, sobre todo, la fundación de la reducción de los mbayás (en Belén, 1760)– marca la política de formar un cordón de avance en esa área. El sistema productivo de las misiones jesuíticas, basado en una explotación integral de los recursos naturales –específicamente la produc-ción yerbatera y la explotaproduc-ción forestal– y la existencia de formas embriona-rias de producción secundaria, marcará –a partir de entonces y por mucho tiempo– la característica de desarrollo de las poblaciones en la zona.

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1.2. Período de consolidación y apogeo

La ciudad de Concepción se constituyó en un centro regional impor-tante, que canalizaba el comercio del suroeste brasileño, el regional del oriente paraguayo y el de las tanineras del Chaco. Durante mucho tiempo fue una de las principales ciudades mercantiles-puerto ubicadas en la región norteña. Su principal característica estaba constituida por un cinturón pro-ductivo –de ganado y cultivos agrícolas– que la abastecía y comercializaba su producción en la ciudad.

Los medios de comunicación de la región norteña eran principal-mente fluviales: el Paraguay –principal para su comunicación con Asunción y otras ciudades puerto– y el Jejuí –secundario, utilizado internamente para sacar los rollos de madera a través de jangadas. Las vías internas terrestres se limitaban a picadas y caminos de carretas. Esta red de circulación estaba estructurada con el objetivo de alcanzar el río Paraguay, principalmente por Concepción o San Pedro. A mediados de 1880, Concepción era considera-da la segunconsidera-da concentración urbana del país. Para 1886, el partido o distrito de Concepción tenía una población de 7.239 habitantes. Según estimaciones de 1906-1907, la población de Concepción sumaba entre 12 a 13.000 habi-tantes, pero el censo de 1914 sólo otorgaba 10.000 habitantes al partido. Las diferencias eran quizá atribuibles a la movilidad de mano de obra,

determina-da por los dinamismos económicos14

.

Con la reestructuración del Estado en la posguerra de la Triple Alian-za, se inicia un proceso de estructuración urbanística de la región oriental –apoyada en la conexión hacia el sur por medio del ferrocarril y la ruta a En-carnación–, principalmente orientado a establecer una vinculación más estre-cha con el puerto de Buenos Aires. En este periodo se consolidan y crecen las poblaciones a lo largo de la vía férrea y en sus zonas de influencia. Los centros regionales existentes se consolidan y forman una red con la instala-ción de nuevas ciudades en puerto de economía de enclave.

La dinámica del desarrollo paraguayo, basado en una economía agro-extractiva, dirige sus inversiones principalmente a las zonas ricas en yerba mate, madera, y a las que son aptas para el cultivo del tabaco y pro-ducción ganadera. La región del norte adquiere relevancia por sus caracte-rísticas de producción en el sector yerbatero, maderero y ganadero; sobre to-do aquellos enclaves ubicato-dos cerca de las vías fluviales principales (el río Paraguay) y sus afluentes (el Jejuí, entre ellos).

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1.3. Etapa de estancamiento

Desde finales de la primera década del siglo pasado ya se observa un proceso de relativo estancamiento económico. Junto con San Pedro, la ciudad de Concepción constituye el ejemplo más representativo del apogeo y estancamiento de las ciudades comerciales y puertos de la región norteña del Paraguay. Tanto Concepción como San Pedro permanecen como capita-les departamentacapita-les con importantes funciones político-administrativas, pero decae la producción para la exportación. La yerba mate y la explotación fo-restal decaen lenta pero sostenidamente, especialmente en los años 40, coincidentemente con la crisis de la producción taninera.

Otro de los factores que incidieron para el estancamiento de la zo-na fueron los episodios de guerras civiles y revoluciones, principalmente la de 1947, cuya inestabilidad se prolonga hasta 1959. Otro factor importante constituye la escasa atención brindada a la región norteña por las políticas públicas de desarrollo (a favor de otras regiones, como la central y sureste). Concepción, por lo tanto, luego de una etapa de crecimiento acelerado –que se extiende hasta los años 20– se estanca. En este proceso tienen marcada influencia las orientaciones económicas generales, ya que la economía ex-tractiva iniciada en 1870 llega a su fin hacia 1950.

Los principales productos de exportación –madera, yerba mate, ta-nino– han cumplido su ciclo. La carne también está dentro de esta produc-ción, pero con ciclos muy inestables. Por este motivo, la transición urbanísti-ca que se inicia en 1950 –y va hasta 1962– se urbanísti-caracteriza por una dinámiurbanísti-ca económica más bien orientada a la creación de un mercado nacional de las distintas regiones. En el periodo de 1870 a 1950, Concepción figura entre las cuatro ciudades con mayor crecimiento, después de Asunción y Villarrica y antes de Encarnación. Para finales de 1950, Concepción –con 14.640 habi-tantes– era la tercera ciudad del país.

1.4. Las nuevas condiciones territoriales

El periodo entre 1950 y 1962 no solo puede ser analizado de mane-ra sistemática por existencia de datos obtenidos de los censos de población y vivienda, sino que además coincide con lo que podría ser el inicio de una nueva etapa del proceso urbanístico paraguayo. Entre los principales hechos que generan nuevas condiciones figuran:

a. la aparición y consolidación de núcleos urbanos en la frontera

con Brasil;

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c. el crecimiento de los núcleos urbanos situados en el departa-mento Central;

d. el decrecimiento poblacional de las ciudades sobre la vía férrea;

e. la consolidación de núcleos urbanos en distintas regiones del

país, que superan los 5.000 habitantes;

f. la transformación de la estructura económica, generada por:

• la inversión extranjera en los sectores agrícola y agroindustrial

• la expansión de la economía de mercado

• el proceso de colonización en la zona este y norte del país

• la expansión de la infraestructura vial.

Analizando el departamento de Concepción en este periodo, rela-cionando el proceso de urbanización con los espacios regionales, se pueden mencionar dos características: el escaso dinamismo del proceso de urbani-zación –comparado con otras regiones– y, paralelamente, una desequilibra-da estructura de apropiación del espacio geográfico. Los síntomas de este desequilibrio se manifiestan en dos aspectos: el primero hace referencia a la consolidación del proceso histórico de supremacía del distrito de Concep-ción en relaConcep-ción al resto del departamento, reflejado en términos cuantitati-vos; el segundo aspecto se refiere a la distribución espacial poblacional co-mo consecuencia del surgimiento de Pedro Juan Caballero coco-mo polo de atracción para el comercio con el Brasil.

Cuadro 2

Evolución de la población del distrito de Concepción en el periodo 1972-2002

Distritos CENSO 1972 CENSO 1982 CENSO 1992 CENSO 2002

Total Urbana Rural Total Urbana Rural Total Urbana Rural Total Urbana Rural

Concepción 44.664 20.914 23.750 49.978 22.957 27.021 62.100 35.276 26.824 71.870 44.750 27.120 Horqueta 33.642 4.424 29.218 51.576 4.504 47.072 48.717 8.252 40.465 51.930 9.860 42.070

Yby Ya’u 20.184 3.060 17.124 20.090 3.570 16.520

Loreto 12.715 1.258 11.457 14.172 1.380 12.792 16.877 2.362 14.515 16.060 3.190 12.870 Belén 9.484 1.219 8.265 9.810 1.242 8.568 10.299 1.816 8.483 9.190 1.580 7.610

Vallemí 1.318 1.318 0 4.243 4.243 0 4.480 4.480 0 5.860 5.860 0

San Lázaro 4.352 2.111 2.241 2.029 157 1.872 2.458 506 1.952 3.210 630 2.580 San Carlos 1.935 132 1.803 2.169 217 1.952 2.174 339 1.835 690 400 290 Total Dpto. 108.110 31.376 76.734 133.977 34.700 99.277 167.289 56.091 111.198 178.900 69.840 109.060 Concepción

Población por área de residencia urbana-rural, según distrito - 1972-2002

(18)

Los datos estadísticos de los cuatro últimos censos demuestran las diferencias cuantitativas de distribución de la población en el departamento y entre los índices de crecimiento entre los diferentes distritos. La diferencia en-tre el distrito de Concepción y el resto del departamento –manifestada ya des-de el principio, con una concentración des-del 60% des-de la población– se mantiene con un total del 64% en relación al resto, de acuerdo al último censo. A los fac-tores históricos mencionados anteriormente y a los facfac-tores de desarrollo eco-nómico de Concepción (como ciudad puerto de intercambio), que consolida-ron su preponderancia en la región, se suma el hecho de ser el distrito con mayor extensión territorial del departamento. Sin embargo, esta extensión te-rritorial no llega a ser tan preponderante como el hecho de que la ciudad de Concepción concentre actualmente al 62% de la población del distrito.

Gráfico 1

Evolución de la población urbana de los distritos del departamento de Concepción, periodo 1972-2002

Fuente: elaborado en base a datos censales de la DGEEC.

Gráfico 2

Composición de la población urbano-rural de los distritos del departamento de Concepción

(19)

La supremacía de la ciudad de Concepción en el departamento (co-mo el centro urbano más importante) se consolida, según los datos del cen-so del 2002. Concepción es la ciudad con mayor concentración de habitan-tes: 44.070 en el área urbana. Horqueta le sigue muy de lejos, con una po-blación que no supera los 10.000 habitantes. Es decir, la diferencia de pobla-ción entre la primera y la segunda ciudad del departamento es de 35.000 ha-bitantes. El segundo aspecto, el desequilibrio en la distribución espacial, se caracteriza por la concentración poblacional y de servicios exclusivamente a lo largo del eje vial Concepción - Yby Ya’u - Pedro Juan Caballero, y una in-cipiente ocupación costera. Esto demuestra la dependencia de los medios principales de comunicación regional, tanto viales como fluviales, para el de-sarrollo territorial.

Fuente: Proyecto STP-PNUD PAR/97/G81 de “Planificación Descentralizada”.

Figura 2. Incidencia del eje Concepción - Yby Ya`u - Pedro Juan Caballero en el desequilibrio territorial.

(20)

El gráfico muestra que la evolución de la población rural en el dis-trito de Concepción muestra una tendencia prácticamente de estancamiento. En términos generales, la línea que representa la variación de la población ru-ral –desde el año 1972 hasta el último censo– es casi horizontal, indicando que en los últimos treinta años no han existido cambios significativos en esa área.

En el periodo 1972-1982, el crecimiento poblacional muestra los mis-mos índices de crecimiento, tanto en el área rural como la urbana. Sin embar-go, en el siguiente periodo (1982 -1992), mientras la población rural demues-tra incluso un decrecimiento neto de -197 habitantes, la población urbana da un brusco salto: pasa de 22.957 habitantes a 35.276, con un crecimiento de 12.319 habitantes. Esta tendencia de crecimiento se mantiene en el último pe-riodo intercensal (1992 -2002), donde la población urbana aumentó en 9.474 habitantes, mientras que la rural solamente creció con 294 habitantes.

Aplicando al territorio estas variaciones positivas o negativas, se acentúa la inexistencia de cambios significativos en los núcleos de asenta-miento del área rural. Las cifras que corresponden al área urbana se refieren exclusivamente a la de la única ciudad de Concepción, mientras que el resto incluye a las 53 localidades censadas del distrito. Las cifras revelan un pau-latino despoblamiento del área rural, atribuible a diferentes causas. Algunos de los factores que inciden en este proceso son el agotamiento de los recur-sos dentro de una economía primordialmente extractiva (yerba mate, made-ra) y la atracción que generan los centros urbanos en cuanto a posibilidades y servicios para un sector de la población con pocas expectativas en el me-dio rural.

(21)

Gráfico 3

Evolución de la población urbana y rural de Concepción, años 1972- 2002

(22)

Selección de núcleos urbanos

por indicadores

Capítulo 2

Los principales núcleos que estructuran la distribución de la pobla-ción en un distrito son: por un lado, la ciudad –sede administrativa munici-pal y referente urbano más importante–, y por otro, una serie de localidades o compañías, las cuales a su vez se organizan en torno a pequeños centros de población con diferentes niveles de consolidación. El proceso urbano de las ciudades primadas ha sido abordado con mayor frecuencia, ya sea por tener orígenes históricos más remotos, por haber alcanzado un mayor gra-do de consolidación o por tener indicagra-dores específicos que definen su ca-rácter urbano.

La descripción de los demás núcleos desde la perspectiva mencio-nada presenta más dificultades, ya que las características que puedan dar in-dicios de un proceso urbano son más ambiguas: tienen orígenes más recien-tes, están aún en proceso de consolidación y los indicadores para estable-cer su carácter urbano o rural son más difusos. A estos centros de compañía o localidades no se los puede definir como ciudades o centros urbanos, si-no como núcleos de población en los que se aprecia primariamente una con-figuración espacial urbana, aunque las relaciones económicas, sociales y culturales le otorguen una identidad aún fuertemente rural. Son incipientes conformaciones de transición hacia lo urbano, donde aún existe un sistema de organización de las relaciones sociales predominantemente rural.

En muchos de estos centros, la característica rural es todavía domi-nante y el poblamiento se encuentra todavía en formación. En otros, sin em-bargo, se pueden percibir transformaciones que indican la transición desde una organización inicialmente rural a conglomerados con características ur-banas. Las relaciones territoriales y funcionales del centro urbano determinan matices de cualidad urbana de los centros rurales. Factores como proximi-dad o lejanía, relacionados con grado de conectiviproximi-dad y accesibiliproximi-dad, o im-portancia relativa como polo de atracción o concentrador de servicios de la ciudad principal, definen grados de consolidación de los demás núcleos po-blacionales. Así como Asunción es un referente comparativo para otras ciu-dades del interior del país, el centro distrital es -en su territorio- la referencia para los demás centros rurales.

(23)

• establecer una metodología de clasificación de estas aglomera-ciones, determinando elementos o indicadores que puedan dar indicios de consolidación con rasgos urbanos;

• ordenar los núcleos seleccionados, estableciendo una jerarquía de importancia.

Para el levantamiento de los datos censales, la DGEEC divide el área rural del distrito de Concepción en 53 localidades15

. Estas divisiones son ope-rativas, a efecto de establecer áreas censales para sistematizar la informa-ción; es decir: no tienen relación con divisiones administrativas del territorio distrital. Sin embargo, para definir dichas áreas se tomaron como referencia los núcleos poblacionales existentes –puertos, colonias o pasos– y un área aproximada de influencia relacionada a los mismos. En otros casos, se toma-ron como referencia otros elementos identificables para las áreas a ser cen-sadas, como potreros o estancias.

Independientemente de los criterios utilizados para fijar dichos lími-tes, este estudio toma como base el listado de las 53 localidades –incluyendo aquellas que no corresponden a algún núcleo poblacional– para ir seleccio-nando aquellas que estén en proceso de consolidación y que podrían formar parte del sistema a ser estudiado en detalle. El proceso de selección de los núcleos se realizó a partir de indicadores que posibiliten una determinación de características de cierta consolidación urbana de las localidades definidas por el censo. De los indicadores se tomaron aquellos que hacen la densidad, co-mo población y cantidad de viviendas, y la disponibilidad de servicios con que cuentan las viviendas (energía eléctrica, agua corriente y teléfono).

Los indicadores fueron escogidos entre la lista de los datos que po-drían definir un cierto grado de desarrollo o consolidación de tendencias ur-banas de las localidades. Como existen indicadores que pueden medir en términos absolutos el nivel de cambio hacia lo urbano y otros que son más relativos, se establecieron dos grupos, posibilitando la selección en dos ins-tancias: en la primera se establecieron indicadores excluyentes, con la apli-cación de los cuales progresivamente se fueron descartando un grupo de lo-calidades; en la segunda se asignaron valores a otro grupo de indicadores, de manera a establecer una jerarquía de importancia entre los núcleos pre-seleccionados.

En resumen, los indicadores fueron agrupados en de la siguiente forma.

a. Excluyentes:

• hogares que cuentan con energía eléctrica,

• hogares que cuentan con agua corriente,

• hogares que cuentan con teléfono,

• cantidad de viviendas ocupadas.

(24)

b. No excluyentes:

• población,

• hogares que cuentan con desagüe cloacal,

• hogares que cuentan con recolección de basura.

La elección de indicadores excluyentes se debe a que –de entre la lista– son los que más posibilitan a un funcionamiento urbano. El hecho de contar con energía eléctrica, por ejemplo, posibilita actividades no reguladas por los ciclos de luz diurna, característicos de un medio rural.

Cuadro 3

Indicadores del área rural según distrito y localidad.

Indicadores según distrito, área de residencia, localidad y barrio.

Población por edad (%)

Distrito, área de Población 0-14 15-64 65 y Viviendas Ocupantes

residencia y Total Años Años + Años ocupadas por vivienda

localidad o barrrio

CONCEPCIÓN 72.555 40,3 54,6 5,1 14.063 5,1

ÁREA RURAL 28.894 44,7 50,7 4,7 5.451 5,3

1 Caacupemí 1 583 41,9 53,2 5,0 112 5,2

2 Ciudad Nueva 347 47,3 49,9 2,9 66 5,3

3 Saladillo 285 47,4 46,3 6,3 58 4,9

4 San Carlos 284 39,8 53,9 6,3 58 4,9

5 Potrerito 267 35,6 56,2 8,2 55 4,9

6 Caacupemí 2 361 44,0 53,2 2,8 59 6,1

7 Panchito López 1.172 40,2 54,3 5,5 208 5,6

8 Emilio Rom 227 47,1 48,0 4,8 36 6,3

9 Rio 10 San Nicolás 934 41,4 54,0 4,6 178 5,2

10 San Blás 649 45,6 49,9 4,5 116 5,6

11 María Auxiliadora 1 490 42,9 51,4 5,7 94 5,2

12 Santa Rosa 597 42,2 51,4 6,4 119 5,0

13 San Juan Yui-y 278 45,7 46,4 7,9 50 5,6

14 Rincón-í 379 40,9 52,5 6,6 73 5,2

15 Potrero Romero 603 46,6 48,1 5,3 103 5,9

16 Ko’é Porá 377 39,3 55,7 5,0 77 4,9

17 Costa Pucu 445 48,1 45,6 6,3 84 5,3

18 San Ramón 191 47,1 46,6 6,3 33 5,8

19 Curuzú Ñu 872 43,7 47,9 8,4 166 5,3

20 San Luis 431 48,7 47,6 3,7 78 5,5

21 Laguna Platillo 289 51,6 41,9 6,6 53 5,4

22 Jhuguá Gonzalez 446 48,7 47,8 3,6 75 5,9

23 Pirity 191 42,4 51,3 6,3 31 6,2

24 Paso Horqueta 1.252 45,2 46,9 7,9 263 4,8

25 Pacuri 504 46,6 49,6 3,8 94 5,4

26 San Isidro 287 54,7 42,2 3,1 47 6,1

27 San Vicente 180 51,1 43,3 5,6 27 6,7

28 Jhuguá Rivas 665 45,6 48,6 5,9 117 5,7

29 Callejón Fátima 175 52,0 45,7 2,3 31 5,6

30 Col. Roberto L. Petit 976 40,8 54,1 5,1 176 5,5

(25)

En cuanto al indicador de cantidad de viviendas, se relaciona con la predeterminación de una mínima conformación de una trama “urbana” y se estableció un parámetro numérico como umbral a partir del cual se puede considerar a los núcleos con tendencias hacia lo urbano. Como premisa, se consideró que un esquema manzanero urbano tradicional –con cuadrícula de 80 m x 100m– puede contener hasta 18 lotes mínimos (12 x 30) por man-zana16

. Si el índice de ocupación para una densidad mínima es del 60%, se tiene que en cada manzana podrían haber 10 unidades de viviendas. Consi-derando que un núcleo rural que resalte de su entorno debe estar compues-to –como mínimo– por 10 manzanas, resulta un umbral mínimo de 100 vivien-das para visualizar algún carácter urbano. A partir de esta primera selección, la cantidad de localidades a ser analizadas en una segunda etapa y con más detalles se reduce a 10, según la siguiente tabla.

Fuente: DGEEC. Concepción. Características demográficas y socioeconómicas 2002. Población por edad (%)

Distrito, área de Población 0-14 15-64 65 y Viviendas Ocupantes

residencia y Total Años Años + Años ocupadas por vivienda

localidad o barrrio

32 Paso Barreto 1.927 42,2 52,9 4,8 413 4,7

33 Isla Tuyú 460 52,0 42,6 5,4 91 5,1

34 Estribo de Plata 51 43,1 51,0 5,9 12 4,3

35 Col. Juan S. Miranda 991 49,8 45,4 4,7 192 5,2

36 Vy’a Rendá 416 54,3 43,5 2,2 73 5,7

37 Est. Clementina 36 25,0 75,0 - 7 5,1

38 Est. Oliva San Liberato 44 18,2 81,8 - 8 5,5

39 Puenteziño 5.343 45,1 52,1 2,7 974 5,5

40 Est. Primavera 14 28,6 64,3 7,1 3 4,7

41 Est. Antebi 10 70,0 20,0 10,0 1 10,0

42 Est. Campito 40 45,0 52,5 2,5 9 4,4

43 Pto. Fonciere 345 44,3 51,9 3,8 55 6,2

44 Pto. Itacuá 713 44,3 52,7 2,9 146 4,9

45 Pto. Mbarigui 561 50,3 46,3 3,4 105 5,3

46 Est. Gueratí 1 - - 100,0 1 1,0

47 Pto. Max 60 28,3 68,3 3,3 10 6,0

48 Gaona Cué 18 27,8 72,2 - 4 4,5

49 Peguajhó 62 32,3 61,3 6,5 13 4,8

50 Col. San Alfredo 1.861 41,6 54,8 3,6 364 5,1

51 Est. Natali 162 46,9 49,4 3,7 26 6,2

52 María Auxiliadora 2 111 36,0 63,1 0,9 23 4,8

53 Banco Chaco-í 294 48,3 43,5 8,2 59 5,0

(26)

En lo referente al indicador de cantidad de viviendas por localidad, se aclara que los datos del censo hacen referencia a toda el área delimitada como localidad y no al núcleo poblacional definidor de la localidad en sí. Es decir, se tomaron las cantidades netas del centro de compañía: la cantidad que figura en la columna de viviendas ocupadas sería aún menor y se redu-ciría aún más la lista inicial.

A partir de esta primera selección, se aplica el segundo grupo de in-dicadores para establecer un orden de jerarquía entre las localidades inicial-mente seleccionadas. Estos indicadores son centros educativos (escuelas y colegios), centros religiosos (diferenciados entre iglesia y capilla) y servicios (puestos de salud, comisaría, teléfono público, cancha deportiva y tanque de agua). A efectos de este trabajo, no se atribuyó peso relativo alguno a cada uno de los indicadores, solo se consideró si aparecen o no en los núcleos seleccionados.

Cuadro 4

Localidades e indicadores seleccionados

Hogares que cuentan con (%)

Distrito, área de Población Viviendas Ocupantes Energía Agua Desagüe Recolección Teléfono residencia y localidad Total ocupadas por vivienda eléctrica corriente cloacal de basura fijo o barrio

CONCEPCIÓN 72.555 14.063 5,1 80,8 57,3 14,9 33,8 11,2

ÁREA URBANA 43.661 8.612 5,0 94,1 76,4 24,4 54,9 17,7

ÁREA RURAL 28.894 5.451 5,3 59,8 27,3 - 0,5 1,0

Caacupemí 1 583 112 5,2 96,4 53,6 - 12,5 11,6

Río 10 San Nicolás 934 178 5,2 57,3 12,4 - - 0,6

San Blas 649 116 5,6 62,1 42,2 - - 0,9

Potrero Romero 603 103 5,9 63,1 68,0 - - 1,0

Curuzú Ñu 872 166 5,3 62,7 1,8 - 0,6 0,6

Paso Horqueta 1.252 263 4,8 66,9 1,9 - - 1,1

Paso Barreto 1.927 413 4,7 75,8 93,0 - 0,2 3,1

Col. Juan S. Miranda 991 192 5,2 47,4 1,0 - - 0,5

Puenteziño 5.343 974 5,5 43,1 24,5 - 0,1 0,2

Col. San Alfredo 1.861 364 5,1 56,9 0,3 - - 1,4

(27)

A partir de estos indicadores se estableció una primera relación de relevancia, considerando la cantidad de servicios que se encuentran en ca-da localica-dad. El último indicador utilizado es la cantica-dad de habitantes en las localidades seleccionadas, y se estableció un segundo orden de relevancia entre ellas. Por último, con la sumatoria de la relevancia obtenida a partir del primer grupo de indicadores y la cantidad de habitantes, se establecieron fi-nalmente ocho categorías de localidades, según las cuales Puenteziño es la localidad más importante y Caacupemi –en el otro extremo– la menos rele-vante. En el caso de Caacupemí, se aclara que dicha localidad se encuentra lindante con la zona urbana de Concepción, lo que se traduce en una mayor dependencia de ésta en cuanto a la provisión de servicios.

Cuadro 5

Indicadores de servicios y relevancia de las localidades seleccionadas

Localidad

1 Caacupemi 1 X X X 3 6 583 6 12 8

2 Río 10 San Nicolás X X X X 4 5 934 3 8 5

3 San Blas X X X X X X X X 8 2 649 5 7 4

4 Potrero Romero X X X X 4 5 603 5 10 7

5 Curuzú Nú X X X X 4 5 872 4 9 6

6 Paso Horqueta X X X X 4 5 1.252 2 7 4

7 Paso Barreto X X X X X X X 7 3 1.927 2 5 2

8 Col. J. S. Miranda X X X X X X X 7 3 991 3 6 3

9 Puenteziño X X X X X X X X X 9 1 5.343 1 2 1

10 Col. San Alfredo X X X X X 5 4 1.861 2 6 3

Escuela Colegio Capilla Iglesia Puesto de salud Comisaría Teléfono Público Cancha de Fútbol Tanque de agua Cantidad de ser

vicios

Re

levancia 1 por ser

vicios

Hab. Re

levancia 2 por hab

To

tal 1 + 2

X

Centros Educativos

Centros

religiosos Servicios

Fuente: elaboración en base a información cartográfica de la DGEEC y relevamientos.

(28)

Figura 3. Núcleos poblacionales analizados en el contexto del distrito y el departamento.

Fuente: digitalizado en base a información cartográfica de la DGEEC.

Detalle de localización en la región sur del distrito y mapa de ubicación general.

(29)

Morfología de los núcleos

poblacionales

Capítulo 3

Complementando el análisis cuantitativo y funcional de las localida-des, existen otros aspectos –como la manifestación de aspectos físicos– que pueden dar indicios del proceso de consolidación de los núcleos de pobla-ción analizados. Las características físicas, la densidad constructiva, el grado de concentración o dispersión de las unidades de vivienda, la legibilidad de la trama o la división parcelaria son indicadores preceptuales válidos para la determinación del carácter “urbano”. Si bien existen notorias diferencias en-tre la ciudad de Concepción –como referente urbano tomado en este estu-dio– y las demás localidades del distrito en lo que se refiere a la morfología urbana, resulta pertinente una aproximación desde esta perspectiva a los nú-cleos seleccionados.

La descripción que se presenta en este apartado fue elaborada en dos instancias. La primera mediante la superposición de los datos cartográ-ficos con ortofotocartas a escala 1/50.000. Posteriormente, las visualizacio-nes iniciales fueron verificadas a través de apreciaciovisualizacio-nes preceptuales, me-diante recorridos por la zona en estudio.

Figura 4. Puenteziño

Fuente: elaboración digital en base a cartografía proveída por la DGEEC.

(30)

Fuente: elaboración digital en base a cartografía proveída por la DGEEC. Figura 5. Potrero Romero

Potrero Romero y Juan Sebastián Miranda son los núcleos que tie-nen conformación lineal, mientras que en Paso Barreto –ubicado en las in-mediaciones del río Aquidabán y lugar de conexión interdistrital con Loreto– es apreciable la visualización de la trama.

(31)

San Alfredo presenta una morfología atípica: el núcleo principal no está situado sobre la vía de conexión regional principal, sino tangente a es-ta; también aún se aprecia la división parcelaria original de colonia, sobre la cual se va superponiendo paulatinamente una nueva subdivisión de las par-celas. Paso Horqueta, a orillas del río Aquidabán, tiene la estructura típica li-neal, pero con una incipiente trama que se desarrolla en el mismo sentido que la vía principal.

Fuente: elaboración digital en base a cartografía proveída por la DGEEC.

(32)

Fuente: elaboración digital en base a cartografía proveída por la DGEEC. Fuente: elaboración digital en base a cartografía proveída por la DGEEC.

(33)

San Blas y río 10 San Nicolás tienen una estructura más dispersa. Ambas localidades se encuentran en el límite de los distritos de Concepción y Belén, y se estructuran con una trama formada por la ruta Concepción -Yby Yaú y otra vía de conexión regional, que corre paralela a un curso de agua.

Fuente: elaboración digital en base a cartografía proveída por la DGEEC. Figura 9. Curuzú Nú.

(34)

Observaciones finales

Capítulo 4

En procesos de planificación, muchas veces se plantean supuestos o hipótesis como puntos de partida, de manera a enmarcar o guiar el desa-rrollo de todas las fases siguientes. Estos supuestos son enunciados a partir de una visión preliminar parcial o de una declaración de deseo y, en algunos casos, necesariamente son reformulados en la medida de los avances en las verificaciones.

La intención de analizar los procesos de consolidación urbana en el área rural de Concepción se originó a partir de la percepción que en la re-gión se estaban generando procesos de transformaciones cuantitativas –cre-cimiento demográfico–, acompañados de cambios materiales o cambios en la morfología urbana.

Esta percepción inicial fue confrontada con datos estadísticos, los cuales demostraron que a lo largo de los últimos periodos intercensales prácticamente no hubo cambios en la composición demográfica del área ru-ral del distrito de Concepción. Sin entrar a analizar en detalle factores como migración poblacional de zona rural a urbana en el mismo distrito, se puede suponer que –en los dos últimos periodos intercensales– el único indicio concreto es que la ciudad de Concepción, con su crecimiento urbano, sigue polarizando el proceso urbano del distrito.

Lejos de obtener respuestas, esta situación abre nuevas interrogan-tes sobre la función que cumplen los otros sub-centros en el área rural. La posibilidad que existan –a nivel perceptual– transformaciones en algunos de los núcleos de población, no verificados por los datos sobre el crecimiento en el área rural del distrito, conlleva a suponer que –de la misma manera en que la ciudad central absorbe población del área rural– algunos de los nú-cleos poblacionales estudiados absorben población de otros sectores me-nos favorecidos, generándose una migración rural-rural que explique el cre-cimiento global casi nulo en ese sector.

Esto nos lleva a considerar una nueva manera de considerar políti-cas territoriales basadas en aspectos integrales, donde los procesos urbanos son analizados como un sistema de núcleos conectados en una compleja red de relaciones. Ya no es eficiente orientar esfuerzos hacia la promoción unilateral de los centros, sin considerarlos conectados en una compleja red de relaciones.

(35)
(36)

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