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LA IGLESIA PRIMITIVA FRENTE AL DIVORCIO

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(1)

HENRI CROUZEL

LA IGLESIA

PRIMITIVA

FRENTE

AL DIVORCIO

Del siglo I al siglo V

BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS

MADRID • 2015

(2)

ÍNDICE GENERAL

Presentación, por Mons. Juan Antonio Reig Pla ... XV Prólogo ... XXI Siglas y abreviaturas ... XXV Bibliografía ... XXVII Capítulo preliminar. Los datos de las Escrituras y el

entorno cultural ... 3

1. El Antiguo Testamento y el judaísmo posterior ... 3

2. El Nuevo Testamento sobre la separación y el nuevo matrimonio ... 8

a) Pablo ... 8

b) El logion sinóptico ... 12

c) Los incisos mateanos ... 16

3. Pablo y la mujer ... 23

4. El entorno cultural ... 28

PRIMERA PARTE LOS PRENICENOS Capítulo I. Autores del siglo II ... 37

1. Ignacio de Antioquía (escribe entre el 107-115) ... 37

2. Hermas (entre el 100 y el 150)... 38

a) Los textos y su interpretación ... 39

b) La obligación de separarse del cónyuge adúltero ... 43

c) La prohibición de volverse a casar tras una separación justificada ¿es absoluta? ... 49

3. Justino († hacia el 165) ... 53

a) La «Primera Apología» ... 53

b) La «Segunda Apología» ... 55 Págs.

(3)

Índice general

VIII

Págs.

4. Atenágoras (siglo II) ... 58

5. Teófilo de Antioquía (siglo II)... 64

6. Taciano (siglo II) ... 65

7. Ireneo (nacido entre el 140 y el 160) ... 69

8. Ptolomeo el Valentiniano (siglo II) ... 70

9. Las homilías pseudo-clementinas (principios del siglo III) ... 72

10. Conclusión ... 74

Capítulo II. Alejandrinos ... 77

1. Clemente de Alejandría (hacia el 150 - hacia el 215) ... 77

a) Separación y nuevo matrimonio ... 78

b) Nuevo matrimonio tras la viudez ... 82

2. Orígenes (hacia el 185 - hacia el 254) ... 83

a) Repudio y nuevo matrimonio a excepción del «Comentario sobre Mateo» ... 83

b) Mt 19,3-11 en el «Comentario sobre Ma-teo» ... 85

c) Matrimonios entre paganos y cristianos... 103

d) Las segundas nupcias tras viudez ... 105

3. Conclusión ... 108

Capítulo III. Africanos y romanos ... 111

1. Tertuliano (hacia el 155 - después del 220) ... 111

a) El Tertuliano católico ... 111

b) El Tertuliano montanista ... 116

2. Cipriano (entre el 200 y el 210-258) ... 132

3. Novaciano (cisma en el 251) ... 132

4. Minucio Félix (fecha incierta: II-III) ... 134

5. Lactancio (muerto después del 317) ... 135

5. Conclusión ... 137

Capítulo IV. Literatura canónica hasta Nicea ... 139

1. La «Didascalía» ... 139

2. Concilio de Elvira (probablemente el 306) ... 142

3. Concilio de Arlés (el 314) ... 150

4. Concilios de Ancira y de Neocesarea ... 153

(4)

Índice general IX

Págs.

5. Concilio de Nicea (el 325) ... 154

6. Conclusión ... 155

SEGUNDA PARTE ORIENTALES DE LOS SIGLOS IV Y V Capítulo V. Escritores de Asia Menor ... 163

1. Basilio de Ancira (obispo a partir del 336) ... 163

2. Basilio de Cesarea (hacia el 330-379) ... 166

a) Basilio moralista ... 166

b) Basilio homileta ... 170

c) Basilio canonista, sobre las segundas nupcias tras la separación ... 171

d) Basilio canonista, sobre las nupcias múlti-ples tras la viudez ... 187

3. Anfiloquio de Iconio (nacido el 340/345, muerto el 394/403) ... 191

4. Gregorio Nacianceno (hacia el 330-390) ... 192

a) El «Discurso 37 sobre Mateo» ... 192

b) Las «Cartas 144 y 145» ... 198

5. Gregorio de Nisa (hacia el 335 - hacia el 394) ... 200

6. Asterio de Amasea (convertido en obispo entre el 380 y el 390) ... 204

7. Conclusión ... 210

Capítulo VI. Escritores de Siria ... 213

1. Efrén de Nísibe (hacia el 306-373) ... 213

2. Apolinar de Laodicea (hacia el 310 - hacia el 390) .. 215

3. Teodoro de Mopsuestia (nacido el 344/354, muer-to el 428)... 220

a) El «Comentario sobre Mateo» ... 220

b) El «Comentario sobre Malaquías» ... 222

c) El «Comentario sobre las epístolas paulinas» .. 228

4. Juan Crisóstomo (nacido el 344/354, muerto el 407) ... 229

a) El «Tratado de la Virginidad» ... 230

(5)

Índice general

X

Págs.

c) La «Homilía 62 sobre Mateo» ... 240

d) La «Homilía 19 sobre la Primera Epístola a los Corintios» ... 242

e) La primera «Homilía sobre el matrimonio» .. 250

f) La segunda «Homilía sobre el matrimonio»: «De libello repudii» ... 253

g) La tercera «Homilía sobre el matrimonio» .. 262

h) Las segundas nupcias tras la viudez... 266

5. Severiano de Gábala (muerto entre el 408 y el 430) .. 268

6. Teodoreto de Ciro (393 - hacia el 466) ... 271

a) El «Comentario sobre Malaquías» ... 272

b) El «Comentario de las epístolas paulinas» ... 274

c) El «Resumen de las fábulas heréticas» ... 279

d) La «Terapéutica de las enfermedades heléni-cas» ... 282

7. Conclusión ... 283

Capítulo VII. Escritores de Egipto, Palestina y otros lugares. Textos canónicos ... 287

1. Cirilo de Jerusalén (313-387) ... 287

2. Teodoro de Heraclea (obispo del 335 al 355) ... 288

3. Timoteo de Alejandría (obispo del 381 al 385) ... 289

4. Epifanio de Salamina (hacia el 315-403) ... 290

a) Las herejías 30 y 61 ... 291

b) La herejía 59 según el texto reconstruido por Holl ... 293

c) Crítica del texto de la herejía 59 según Holl . 297 5. Isidoro de Pelusio (hacia el 360 - entre el 431 y el 451) ... 305

6. Cirilo de Alejandría (muerto el 444) ... 306

a) El «Comentario sobre Malaquías» ... 306

b) Comentarios sobre el Nuevo Testamento ... 310

c) «Sobre la adoración y el culto en espíritu y en verdad» ... 311

7. Los «Cánones apostólicos» ... 314

8. Concilios griegos de los siglos IV y V ... 317

9. Los cánones apócrifos de Nicea ... 321

10. Cánones armenios de los siglos IV y V ... 326

11. Conclusión ... 330

(6)

Índice general XI

Págs. TERCERA PARTE

OCCIDENTALES DE LOS SIGLOS IV Y V

Capítulo VIII. Escritores latinos muertos en el siglo IV .. 337

1. Juvencio (escribe hacia el 330) ... 337

2. Hilario de Poitiers (hacia el 315-367) ... 341

3. Zenón de Verona (muerto hacia el 371) ... 345

4. Ambrosio de Milán (334-397) ... 347

a) El «Comentario sobre Lucas» ... 348

b) El «De Abraham» ... 354

c) Las segundas nupcias tras la viudez... 358

5. El Ambrosiaster (escrito entre el 366 y el 383) ... 359

6. El papa Siricio (papa del 383 al 399) ... 370

7. Conclusión ... 372

Capítulo IX. Escritores latinos que han vivido en el si-glo V. Excepto Agustín y textos canónicos ... 375

1. Cromacio de Aquileya (obispo hacia el 387, muer-to el 407/408)... 375

2. El papa Inocencio I (papa del 402 al 417) ... 378

3. Pelagio (muerto después del 418, quizás el 422) ... 382

4. Jerónimo de Estridón (hacia el 347 - 419/420) .... 384

a) El «Adversus Jovinianum» ... 385

b) La «Carta 55 a Amando» ... 387

c) El «Comentario sobre Mateo» ... 390

d) La «Carta 77 a Oceanus» sobre la muerte de Fabiola ... 395

e) El «Comentario sobre Malaquías» ... 400

f) Las segundas nupcias tras la viudez... 402

5. El «opus imperfectum in matthaeum» (escrito des-pués del 416) ... 403

6. El papa León Magno (papa del 440 al 461) ... 412

a) La «Carta 159 a Nicetas de Aquilea»: el pri-sionero de regreso ... 413

b) La «Carta 167 a Rústico de Narbona»: el concubinato ... 414

7. Avito de Viena (obispo del 494 al 518 aproxima-damente) ... 425

(7)

Índice general

XII

Págs.

8. Concilios latinos del siglo V ... 425

9. Conclusión ... 431

Capítulo X. Agustín (354-430) ... 433

1. «De sermone Domini in monte» (394) ... 433

2. «Contra Adimantum» (394) ... 440

3. «De diversis quaestionibus 83» (redactadas antes del 396, reunidas en un único libro después del 396) ... 441

4. «Contra Faustum» (397/398) ... 443

5. «De bono coniugali» (401) ... 445

6. «De Genesi ad litteram» (entre el 401 y el 414) ... 449

7. «De fide et operibus» (413) ... 449

8. «Tractatus IX in Johannem» (26 de marzo del 413) . 456 9. «De nuptiis et concupiscentia» (418-420) ... 457

10. «De Coniugiis adulterinis» (419) ... 461

a) La exégesis de los textos paulinos sobre la separación en general ... 463

b) La exégesis de los versículos mateanos ... 466

c) La exégesis del «privilegio paulino» ... 470

d) El adulterio no disuelve el matrimonio ... 476

e) La reconciliación tras el adulterio ... 478

f) Respuestas a diversas objeciones de Polencio .. 481

g) La continencia, única solución posible ... 485

11. «Contra Julianum» (421) ... 486

12. El «De bono viduitatis» (414) y las segundas nup-cias tras la viudez ... 487

13. Conclusión ... 489

Ensayo de síntesis ... 493

1. Separación y nuevo matrimonio ... 493

a) El nuevo matrimonio tras una separación justificada ... 493

b) La mentalidad de la época ... 498

c) La «ruptura» del matrimonio por el adulterio .. 500

d) La excepción del inciso ¿no concierne tam-bién al nuevo matrimonio? ... 504

e) Los esposos separados obligados a la conti-nencia (o a la reconciliación) ... 508

(8)

Índice general XIII

Págs. f) La prohibición del nuevo matrimonio no

tiene para los Padres un carácter penal ... 511

g) El repudio por causa de incredulidad ... 512

h) La indulgencia ... 514

2. Cuestiones diversas ... 516

a) Las segundas nupcias tras la viudez... 516

b) La separación por motivo de religión... 519

c) La igualdad de los sexos en lo referente a los derechos fundamentales ... 521

d) La exégesis antigua de los textos escriturísti-cos sobre el repudio ... 524

3. Conclusión ... 527

Apéndice: La continencia impuesta a los penitentes ... 531

(9)

PRESENTACIÓN

Henri Crouzel (1918-2003) ha sido uno de los más grandes patrólogos del siglo pasado, profesor en el Ins-tituto Católico de Toulouse y luego muchos años en la Universidad Gregoriana de Roma. El libro que presen-tamos fue en su momento considerado por Joseph Ra-tzinger como la mejor y más completa investigación sobre el tema «La Iglesia primitiva ante el divorcio», su-perando a todo lo anterior 1. No se ha publicado desde

entonces nada que supere la cumbre alcanzada por Crouzel. Además, el tema que aborda el libro ha cobrado recientemente nueva actualidad, pues los últimos dos sí-nodos han puesto sobre el tapete la cuestión de la familia y resuena en muchas cuestiones, con renovada urgencia.

Desde el principio de su libro, Crouzel plantea con claridad la cuestión que quiere abordar: ¿qué posición te-nían los Padres de los siglos i al v sobre el tema del di-vorcio y, en concreto, sobre la posibilidad de que un divor ciado acceda a un nuevo matrimonio? La respuesta final de Crouzel es contundente: «no nos parece conce-bible que la Iglesia pueda un día autorizar a alguien, cuyo matrimonio es ciertamente válido, sacramental y consu-mado, a que contraiga nuevas nupcias en vida de su cón-yuge» pues existe una «cuasi unanimidad de los cinco primeros siglos en cuanto al rechazo de un nuevo matri-monio tras separación». Esta doctrina, mantenida tanto

1 J. Ratzinger, Gesammelte Schriften, IV (Friburgo-Basilea-Viena

2014) 601.

(10)

Presentación

XVI

en el oriente como en el occidente cristiano durante los siglos i al v, solo conoce una excepción explícita: el

Am-brosiaster, un personaje desconocido, que desde una

exé-gesis particular de los textos, alejándose del sentir común de la gran Iglesia, acepta las nuevas nupcias.

Crouzel se pregunta todavía con más agudeza en un artículo posterior: «¿Por qué está la gente tan interesada en mostrar, con toda clase de procedimientos indirectos y cuestionables, que la disciplina presentada solamente por el Ambrosiaster respecto a los cristianos divorciados y vueltos a casar corresponde a la práctica de la primera Iglesia cuando todos los demás testimonios se oponen a él?». Y responde con meridiana claridad: «querrían que la Iglesia contemporánea liberalizara su actitud hacia los divorciados vueltos a casar civilmente y algunos piensan que no es posible llegar a este resultado si no se puede de-mostrar que la primera Iglesia hacía lo mismo» 2.

Evidentemente, a la hora de aplicar estos resultados a nuestra actual coyuntura, se nos plantea inmediatamente la cuestión referente al valor que tienen los Padres de la Iglesia para el discernimiento eclesial. Alguien podría pensar que eso era lo que se pensaba entonces, pero que hoy, cambiados los tiempos, deberían también cambiar las costumbres, y que una sana «evolución del dogma» podría traer una suavización de esta doctrina sobre los di-vorciados vueltos a casar. No nos podemos extender aquí sobre el tema del valor de los Padres. Al lector interesado le remitimos al artículo de Joseph Ratzinger, titulado «La significación de los Santos Padres en la estructuración de la fe» 3. Los Padres son el pasado común de todos los

cris-2 H. Crouzel, «Divorce et remariage dans l’Église primitive»:

Nou-velle Revue Théologique 98/10 (1976) 891-917, p.892.

3 En J. Raztinger, Teoría de los principios teológicos (Barcelona 1985)

(11)

Presentación XVII

tianos, son nuestra memoria. Perder el contacto con ellos sería tanto como una especie de amnesia para nuestra fe. Ratzinger llega a afirmar: «En el redescubrimiento de esta comunión con los Padres se halla la esperanza del futuro de la Iglesia, la tarea para su presente y para el nuestro» 4.

La referencia a los Padres no es, por tanto, una cuestión de pasado, sino una cuestión de posibilidad de futuro para nuestra Iglesia.

En este marco, comprobar la unanimidad casi abso-luta de los Padres de la Iglesia en torno al tema del divorcio y, particularmente, la doctrina continuamente mantenida de que un divorciado unido por un matrimonio válido a su cónyuge no puede, en vida del cónyuge, acceder a un nuevo matrimonio, debería hacernos recapacitar. Para ellos, en el marco de una sociedad totalmente liberal en este sentido, la indisolubilidad del matrimonio se convirtió casi en el signo de la fe. Fue una voz profética en aquella sociedad. La respuesta cristiana suscita también hoy el es-cándalo y la contraposición del mundo. ¿Debe ser remi-tida al silencio la palabra profética de la Iglesia? Nuestra respuesta debe ser clara y, precisamente por ello, cargada de comprensión y misericordia, pues no hay mayor mise-ricordia que la manifestación de la verdad: non possumus. El testimonio vivo de los primeros cristianos nos es aquí clave y decisivo para poder orientarnos en el presente. No puede existir una misericordia que no sea obediencia se-rena y libre a la verdad (cf. 1 Pe 1,22).

Los papas Francisco, Benedicto XVI, san Juan Pablo II, Juan Pablo I, beato Pablo VI y san Juan XXIII 5, por citar

4 Ibíd., 180.

5 Por citar solo algunos documentos: Francisco, Discurso a los

obispos de la Conferencia Episcopal de Sudáfrica en visita «ad limina Apos-tolorum» (25-4-2014); Benedicto XVI, Exhortación apostólica Sacra-mentum Caritatis (22-2-2007), 29; San Juan Pablo II, Exhortación

(12)

Presentación

XVIII

los más recientes, han confirmado de forma indubitada la indisolubilidad del matrimonio; el origen del Magisterio bimilenario de la Iglesia es el mismo Jesucristo, quien con su gracia hace posible el designio de Dios creador: «Al prin-cipio no fue así. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre» (Mc 10, 6-9). Las presiones y los errores en esta materia no son ori-ginales ni nuevos. Para comprobarlo no hay más que re-cordar lo que decía el papa León XIII en 1880 en su En-cíclica Arcanum Divinae Sapientiae:

Hay que reconocer, por consiguiente, que la Iglesia católica, atenta siempre a defender la santidad y la per-petuidad de los matrimonios, ha servido de la mejor manera al bien común de todos los pueblos, y que se le debe no pequeña gratitud por sus públicas protestas, en el curso de los últimos cien años, contra las leyes ci-viles que pecaban gravemente en esta materia 6; por su

anatema dictado contra la detestable herejía de los pro-testantes acerca de los divorcios y repudios 7; por haber

condenado de muchas maneras la separación conyugal en uso entre los griegos 8; por haber declarado nulos los tólica Familiaris consortio (22-11-1981), 84; Juan Pablo I, Discurso a un

grupo de obispos estadounidenses en visita «ad limina» (21-9-1978); Beato

Pablo VI, Homilía con ocasión del XV aniversario de la coronación del

Santo Padre (21-6-1978), II,b; San Juan XXIII, Carta encíclica Mater et Magistra (15-5-1961), 193.

6 Nota 48 de la encíclica: «48. Pío VI, epístola al obispo lucionense,

de 28 de mayo de 1793; Pío VII, encíclica de 17 de febrero de 1809 y constitución de fecha 19 de julio de 1817; Pío VIII, encíclica de 29 de mayo de 1829; Gregorio XVI, constitución del 15 de agosto de 1832; Pío IX, alocución de 22 de septiembre de 1852».

7 Nota 49 de la encíclica: «49. Concilio Tridentino, ses.24 can.5 y 7» 8 Nota 50 de la encíclica: «50. Concilio Florentino e instrucción de

Eugenio IV a los armenios; Benedicto XIV, constitución Etsi pastoralis, de 6 de mayo de 1742».

(13)

Presentación XIX

matrimonios contraídos con la condición de disolverlos en un tiempo dado 9; finalmente, por haberse opuesto

ya desde los primeros tiempos a las leyes imperiales que amparaban perniciosamente los divorcios y repudios 10.

Además, cuantas veces los Sumos Pontífices resistieron a poderosos príncipes, los cuales pedían incluso con amenazas que la Iglesia ratificara los divorcios por ellos efectuados, otras tantas deben ser considerados como defensores no sólo de la integridad de la religión, sino también de la civilización de los pueblos. A este propó-sito, la posteridad toda verá con admiración los docu-mentos reveladores de un espíritu invicto, dictados: por Nicolás II contra Lotario; por Urbano II y Pascual II contra Felipe I, rey de Francia; por Celestino III e Ino-cencio III contra Felipe II, príncipe de Francia; por Clemente VII y Paulo III contra Enrique VIII, y, final-mente, por el santo y valeroso pontífice Pío VII contra Napoleón, engreído por su prosperidad y por la mag-nitud de su Imperio».

La edición de la presente obra de Henri Crouzel, además de oportuna, es una gran aportación a los lectores de lengua española. Felicito a la Biblioteca de Autores Cristianos y a cuantos han contribuido a su publicación.

✠ Juan Antonio Reig Pla 11

Obispo de Alcalá de Henares

9 Nota 51 de la encíclica: «51. C.7 De condit. apost.».

10 Nota 52 de la encíclica: «52. San Jerónimo, Epist. 79, ad Ocean;

San Ambrosio, 1.8 sobre el c.16 de San Lucas, n.5; San Agustín, De

nup-tiis c.10».

11 Vicepresidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II (Sección

Es-pañola) para estudios sobre el matrimonio y la familia, miembro de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida de la Confe-rencia Episcopal Española, Doctor en Teología Moral.

(14)

PRÓLOGO

En estos últimos años nos hemos acostumbrado a ver cómo algunos miembros de la Iglesia ponen en tela de juicio, desde diferentes lados, numerosas cuestiones de la disciplina o incluso de la doctrina que, hasta ahora, apenas habían sido discutidas seriamente dentro del ca-tolicismo: este es el caso, en particular, de la moral con-yugal. La opinión pública ha concedido más importancia al control de la natalidad y a la anticoncepción. El pro-blema de los divorciados que se vuelven a casar se planteó en el Concilio 1 y dos razones principales lo convierten

en algo cada vez más preocupante, ahora que el divorcio se concede por las autoridades civiles en la mayoría de naciones. Primero, el sufrimiento de tantos cristianos sinceros, apartados de los sacramentos porque están en-vueltos en una situación matrimonial que la Iglesia no acepta, preocupa a los pastores y a los teólogos que que-rrían manifestarles la benevolencia de la Iglesia, sin aban-donar por eso el ideal evangélico: hay aquí dos actitudes antitéticas que no deben, sin embargo, sacrificarse la una a la otra. Segundo, en otro orden de cosas, las distintas posturas de la Iglesia católica por una parte, y de las Igle-sias orientales y protestantes  por otra, no representan una de las menores dificultades del diálogo ecuménico, pues estas últimas admiten, después de la separación, un nuevo matrimonio que la tradición romana rechaza: las

1 Véase A. Wenger, Vatican II: Chronique de la quatrième session (Ed.

(15)

Prólogo

XXII

unas y las otras pretenden justamente autorizar su disci-plina mediante el Evangelio y a través de sus interpreta-ciones patrísticas.

Los textos evangélicos que han dado lugar a estas di-vergencias —ante todo los incisos de Mt 5,32 y 19,9— han sido objeto de innumerables estudios. No es nuestra intención retomar aquí esta cuestión. Si mostramos una opinión más personal al respecto, desearíamos que el lector no vea en ella más que una cuestión que plan-teamos a los exegetas. Sin embargo, la actitud de los au-tores eclesiásticos de los primeros siglos tiene una im-portancia capital, pues son los herederos más próximos del pensamiento de los apóstoles, y además vivían en una época en la que la ley civil aceptaba el divorcio: por este último motivo, están más cerca de nosotros que  los teólogos medievales y que aquellos otros au-tores de  los  países católicos hasta la Revolución Fran-cesa. Desde luego se ha recurrido a menudo a las in-terpretaciones patrísticas sobre este tema, pero, en estos últimos años, no siempre se ha hecho tras un estudio tan profundo como sería deseable: de ahí el número de opiniones discutibles, susceptibles de sembrar confu-sión en el pensamiento, sin que sirvan realmente a un acercamiento ecuménico que exija la verdad 2. Con

fre-cuencia la opinión de los Santos Padres se presenta de

2 Pensamos especialmente en el libro de V. J. Pospishil, canonista

americano de rito oriental, publicado en inglés y traducido al francés (véase la bibliografía): la Iglesia de los primeros siglos habría permitido contraer nuevo matrimonio al marido inocente que hubiera tenido que separarse de una esposa adúltera, pero en ningún caso a la mujer, fuera inocente o culpable. Su mirada, demasiado apresurada, de los textos pa-trísticos hace que el autor se vea obligado a reconocer que casi ninguno justifica en realidad esta tesis. Sin embargo, supone que esa es la menta-lidad subyacente y los explica todos desde esta perspectiva. Tal método no parece compatible con el trabajo histórico.

(16)

Prólogo XXIII

una manera tan sucinta que puede llegar a desfigurarse, si el autor no tiene en cuenta el contexto inmediato o la intención del pasaje y, más todavía, la forma de pensar del teólogo estudiado. Muchos de los trabajos son obra, no de patrólogos conocedores de la Iglesia de los pri-meros siglos, sino de teólogos dogmáticos, de moralistas o de canonistas, que proyectan demasiado a menudo en los Santos Padres la mentalidad de la escolástica, del derecho canónico de siglos pasados o de la legislación oriental posterior.

El método de este libro será muy analítico. Reprodu-cirá la mayoría de los textos para proporcionar al lector los datos que le permitan formarse un juicio crítico. Los examinará uno tras otro y los discutirá. Los sintetizará únicamente al final. El autor no pretende que sus inter-pretaciones se impongan: más bien al contrario, le com-placería mucho que de su trabajo naciera un serio debate, que, para que sea fecundo, debe llevarse a cabo con un método estrictamente histórico, sin hacer intervenir con-sideraciones ajenas a la época, procedentes de la tradición posterior, oriental u occidental; con un método objetivo, tomando los textos tal y como son, así como lo que les acompaña, sin las sutilezas excesivas y a menudo sofisti-cadas, o los argumentos e silentio, que a veces llegan a ha-cerles decir lo contrario de lo que afirman.

¿Proporcionará esta investigación algunas líneas de reflexión que puedan ayudar a resolver los dolorosos pro-blemas actuales? Quizás. En cualquier caso, la autenti-cidad de un estudio histórico requiere que no sea llevado a cabo con una intención apologética, pretendiendo mantener una disciplina recibida como tradicional. Al mismo tiempo dicha autenticidad también puede po-nerse en peligro por una voluntad intempestiva de adap-tarse a las necesidades contemporáneas. Tales son los dos

(17)

La Iglesia primitiva frente al divorcio

XXIV

escollos a evitar, ya que solamente conducirían a falsear y a desacreditar los resultados presentados, lo cual se ha hecho realidad a veces en lo que respecta a nuestro tema. No se trata de imponer a los textos una doctrina prefa-bricada, sino de examinar atentamente lo que dice cada uno, cuando lo estudiamos en función de todo aquello que lo rodea. Si de los textos surge una teoría, tanto mejor; si no, mala suerte. Parafraseando el Evangelio, se podría decir del trabajo histórico: Buscad la verdad «y todo esto se os dará por añadidura» (Mt 6,33) 3.

El trabajo que hemos emprendido no pretende in-terferir en absoluto con la reflexión teológica, moral o canónica actual sobre la cuestión de los divorciados que se han vuelto a casar, sino más bien pretende servirle de ayuda. Ya no resulta obvio que la postura de la Iglesia, hoy en día, esté estrictamente determinada por aquella de los primeros siglos. Se ha distanciado de ella desde hace mucho tiempo en diversos puntos importantes, sobre todo cuando permite volver a contraer matrimonio en virtud del «privilegio paulino» y de sus extensiones «pe-trinas». También en los Santos Padres encontramos al-gunos testimonios de indulgencia para con las personas, que no implican la legitimidad del nuevo matrimonio: ejercen un cierto contraste con la rigidez jurídica de la disciplina occidental. ¿Deberíamos llegar aún más lejos? No le corresponde a este libro —que se queda en lo pu-ramente histórico— decirlo.

3 N. de los t.: Los textos bíblicos se toman habitualmente de la

Sa-grada Biblia, versión oficial de la Conferencia Episcopal Española (BAC,

Madrid 2010), excepto en los casos de citas de Padres o aquellos en los que, por necesidades de coherencia, es preciso seguir la versión propia del autor.

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