Enseñanzas de los profetas vivientes
Religión 333
Publicado por
Salt Lake City, Utah 84150-0008 USA
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Asegúrese de indicar el título del manual cuando haga sus observaciones. © 2010, 2017 por Intellectual Reserve, Inc.
Todos los derechos reservados. Impreso en los Estados Unidos de América
Versión 2, 12/16 Aprobación del inglés: 10/16. Aprobación de la traducción: 12/16.
Traducción de Teachings of the Living Prophets Teacher Manual Spanish
1 2 3 4 5 6 7 Introducción . . . V
Nuestra necesidad de profetas vivientes . . . . 1
El profeta viviente: El Presidente de la Iglesia . . . . 9
La sucesión en la Presidencia . . . 14
El Cuórum de la Primera Presidencia . . . 20
El Cuórum de los Doce Apóstoles . . . 26
La conferencia general . . . 30
El élder Robert D. Hales, del Cuórum de los Doce Apóstoles, explicó: “… en la actualidad hay profetas que dirigen esta Iglesia. Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tendrán seguridad si aprenden a escuchar y a obedecer las palabras y los mandamientos que el Señor da por medio de Sus profetas vivientes. Quisiera que el mundo entendiera la importancia de tener un profeta viviente en la tierra hoy en día” (véase de Robert D. Hales, “Escuchemos y obedezcamos la voz del Profeta”, Liahona, julio de 1995, pág. 18).
Como maestro de este curso, usted tiene la oportunidad de ayudar a sus alumnos a reconocer la bendición de vivir en una época en la que hay profetas vivientes sobre la tierra. Usted puede ayudarlos a saber que el Padre Celestial se comunica hoy en día como lo ha hecho en todas las dispensaciones. Cuando los profetas vivientes hablan con autoridad a los miembros de la Iglesia, lo que dicen es “la voluntad del Señor… la voz del Señor y el poder de Dios para salvación” (D. y C. 68:4).
Con espíritu de oración, estudie las Escrituras y los discursos de las conferencias generales. Procure la ayuda del Espíritu Santo para elegir las actividades de aprendizaje que ayudarán a los alumnos a progresar espiritualmente. Ayude a los alumnos a descubrir, comprender y vivir las verdades que se presentan en las conferencias de la Iglesia.
Para complementar su preparación, este manual proporciona información introductoria a los capítulos, señala pasajes de las Escrituras y principios del Evangelio, y sugiere maneras de ayudar a los alumnos a entender las doctrinas y ponerlas en práctica.
Cómo está organizado el manual
La clase de Religión 333 está diseñada para enseñarse en un solo semestre. Este manual contiene siete capítulos.
1. Nuestra necesidad de profetas vivientes 2. El profeta viviente: El Presidente de la Iglesia 3. La sucesión en la Presidencia
4. El Cuórum de la Primera Presidencia 5. El Cuórum de los Doce Apóstoles 6. La conferencia general
7. Como estudiar los discursos de conferencia general
Los primeros seis capítulos incluyen material e ideas que puede utilizar como un recurso al enseñar los fundamentos doctrinales de esta clase. En calidad de maestro, usted tiene la flexibilidad de enseñar esas lecciones en los primeros seis
proporciona ideas sobre diversos métodos para enseñar las palabras de las Autoridades Generales que se encuentran en el ejemplar de la revista Liahona que contiene el informe de la conferencia general más reciente. Los demás períodos de clase se deben enseñar del ejemplar de la conferencia.
Las lecciones de este manual están diseñadas para que duren 50 minutos. Si la clase se reúne dos veces a la semana, cada lección debe durar aproximadamente 50 minutos. Si se reúne solo una vez por semana, cada lección debe durar
aproximadamente 90 minutos. Para una clase de 90 minutos, podría enseñar una de las lecciones de este manual, así como material de la revista Liahona. Será necesario que adapte el material del curso a sus circunstancias particulares de enseñanza. Durante un semestre típico, la instrucción basada en la revista Liahona constituirá aproximadamente el 75 por ciento del tiempo de la clase.
Cada capítulo de este manual tiene tres secciones: • Introducción
• Algunas doctrinas y principios • Ideas para la enseñanza Introducción
La sección “Introducción” pone de relieve los temas generales del capítulo y le ayudará a obtener un panorama rápido del tema general.
Algunas doctrinas y principios
La sección titulada “Algunas doctrinas y principios” contiene una lista de las doctrinas y los principios fundamentales que se relacionan con el tema de la lección. Además de las doctrinas y los principios que se destacan en el manual, podría encontrar otras verdades importantes en las Escrituras o en los ejemplares de la conferencia de la revista Liahona que sienta que se apliquen a las necesidades de sus alumnos. Esa es su prerrogativa como maestro; sin embargo, tal vez quiera examinar los otros capítulos del manual antes de enseñar principios adicionales. Si en el material que se sugiere para la lección no se trata un principio o una doctrina, tal vez se presente en otro capítulo que corrobore el tema de forma más completa. Ideas para la enseñanza
La sección “Ideas para la enseñanza” proporciona una idea específica para enseñar cada uno de los puntos que se indican bajo “Algunas doctrinas y principios”. Es posible que esa sección también contenga sugerencias para enseñar ideas
importantes que no figuren bajo “Algunas doctrinas y principios”. Esas “Ideas para la enseñanza” lo ayudan a preparar el material de la lección y las actividades de aprendizaje. Adapte las sugerencias de la lección para que se ajusten al entorno del salón, a las necesidades de los alumnos y a las limitaciones de tiempo.
Otras ayudas para la enseñanza
Comentarios en el manual del alumno. El Manual del alumno para el curso Enseñanzas de los profetas vivientes (Religión 333) contiene comentarios valiosos de Autoridades Generales y oficiales generales de la Iglesia. Varias de las ideas para la
enseñanza del manual del maestro lo remiten a los comentarios que se encuentran en el manual del alumno. Anime a los alumnos a utilizar ese recurso dentro y fuera de la clase. Además, cada capítulo del manual del alumno finaliza con las secciones “Puntos para meditar” y “Asignaciones sugeridas”. Las preguntas que se
encuentran bajo “Puntos para meditar” y las actividades en “Asignaciones sugeridas” ayudan a los alumnos a considerar más detenidamente las lecturas complementarias. Muchas de esas preguntas y actividades también se pueden adaptar para utilizarse en la clase como ideas para la enseñanza.
Palabras de los profetas vivientes, de las Autoridades Generales y de los oficiales generales de la Iglesia. Al estudiar los discursos que se dieron en la última conferencia general y otros artículos de las revistas de la Iglesia, busque material adicional que podría complementar las lecciones de este manual. Sitio web de Seminarios e Institutos de Religión. Seminarios e Institutos de Religión también tiene un sitio web, institute.lds.org, en el que hay muchos recursos que podrían serle útiles.
Cómo utilizar este manual
Utilice extensamente los discursos de conferencia general de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles para complementar este manual al preparar las lecciones y presentar información durante la clase. También podría considerar otros mensajes de los miembros de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles que se encuentren en las revistas de la Iglesia, discursos que hayan dado en otras ocasiones, o comunicaciones oficiales que periódicamente envían las Autoridades Generales.
Este manual se podría utilizar de varias maneras, entre ellas, las siguientes: 1. Puede elegir seguir al pie de la letra las sugerencias para la enseñanza tal como
se indican.
2. Puede utilizar este manual como una guía de estudio para determinar cuáles son los principios y temas que quiere desarrollar en la lección.
Decida qué es lo que enseñará
Elija doctrinas, principios, acontecimientos y aplicaciones que considere más importantes para que los alumnos conozcan y pongan en práctica. Gran parte de lo que usted enseñe provendrá de este manual y del manual del alumno; sin embargo, asegúrese de considerar utilizar las Escrituras para complementar los principios de los manuales. Permita que las impresiones del Espíritu Santo y las necesidades de sus alumnos lo guíen a medida que decide qué enseñar. (Para más información sobre qué enseñar, véase La enseñanza y el aprendizaje del Evangelio: Manual para maestros y líderes de Seminarios e Institutos de Religión, 2011, sección 4.3.3). Usted no está obligado a enseñar todas las doctrinas y los principios que se sugieren en cada capítulo, y es probable que se dé cuenta de que no tiene tiempo para hacerlo. El élder Richard G. Scott (1928–2015), del Cuórum de los Doce Apóstoles, aconsejó:
“Recuerden que su mayor prioridad no es presentar todo el material, si eso significa que no se podrá retener apropiadamente. Hagan lo que les sea posible, con inteligencia” (Richard G. Scott, “To Understand and Live Truth”, discurso dirigido a los instructores de religión del SEI, 4 de febrero de 2005, pág. 2).
Decida cómo enseñará
Cuando seleccione diferentes métodos de enseñanza para una lección, recuerde la función que tiene el alumno. Al dirigirse a los educadores religiosos, el presidente J. Reuben Clark Jr. (1871–1961), dijo: “Ustedes no tienen que ubicarse detrás [del] joven que tiene experiencia espiritual [y] susurrarle la religión al oído” (véase “El curso trazado por la Iglesia en la educación” [discurso pronunciado el 8 de agosto de 1938 a los líderes de Seminarios e Institutos de Religión, ], pág. 10). Usted puede esperar que los alumnos sean espiritualmente maduros y que tomen su papel de aprendices seriamente. Al organizar su lección, ayude a los alumnos a asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje. Las sugerencias a continuación podrían resultarle útiles:
• Anime a los alumnos a leer las secciones asignadas del manual del alumno o los discursos de conferencia general y los pasajes de las Escrituras correspondientes antes de cada lección.
• Brinde a los alumnos la oportunidad de hacer y contestar preguntas. Las buenas preguntas son una herramienta valiosa para ayudar a que los alumnos asuman la responsabilidad de su aprendizaje. Tal vez podría invitar a los alumnos a que, de vez en cuando, vayan a la clase con una pregunta ya anotada. Ayúdelos a ver que las preguntas que ellos hagan en la clase quizás resulten más importantes en el proceso de aprendizaje que las preguntas que formule el maestro. A medida que estudien las enseñanzas de los profetas vivientes, anime a los alumnos a determinar principios, explicar significados, compartir ideas y dar testimonio de las verdades que aprenden. Cree un ambiente en el que los alumnos sientan el Espíritu del Señor y tengan el privilegio y la responsabilidad de escuchar y hablar a fin de edificarse mutuamente (véase D. y C. 88:122). • Busque oportunidades para utilizar los pasajes clave de las Escrituras como un
segundo y tercer testigo de los principios que enseñe del material de estudio. Conceda tiempo a los alumnos para que localicen versículos de las Escrituras que aporten entendimiento o testimonio a los principios que se estén enseñando.
• Evite dar un sermón como el único método de enseñanza. En vez de ello, permita que los alumnos descubran verdades al guiarlos a aquellas que usted y los demás hayan encontrado. El élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó que los maestros eficaces ayudan a los alumnos a encontrar las respuestas por sí mismos:
“He descubierto una característica común entre los maestros que más han influido en mi vida: me ayudaron a buscar conocimiento por la fe y se negaron a darme respuestas fáciles a las preguntas difíciles. De hecho, no me dieron respuesta alguna, sino que me indicaron el camino y me ayudaron a dar los pasos necesarios para encontrar mis propias respuestas. No siempre aprecié ese método, pero la experiencia me ha permitido entender que no solemos recordar por largo tiempo la respuesta de otra persona, si es que la recordamos; mas la respuesta que descubrimos u obtenemos mediante el ejercicio de la fe, por lo general la conservamos toda la vida” (véase de David A. Bednar, “Buscar conocimiento por la fe”, Liahona, septiembre de 2007, pág. 23).
En vez de difundir información únicamente mediante el uso de disertaciones, busque métodos de enseñanza que ayuden a los alumnos a tomar un papel más activo en el proceso de aprendizaje. (Para más información sobre cómo enseñar, véase La enseñanza y el aprendizaje del Evangelio: Manual para maestros y líderes de Seminarios e Institutos de Religión, 2011, sección 4.3.4).
• Invite a los alumnos a poner en práctica el consejo de los profetas. Ayúdelos a convertirse en discípulos de Jesucristo y no solo en eruditos en el Evangelio. El élder David A. Bednar también nos aconsejó que ayudemos a los alumnos a ir “a más allá de una simple comprensión cognitiva o de retener y recordar información” a fin de ayudarlos a “[despojarse] del hombre natural (véase Mosíah 3:19), [para que experimenten] un cambio en el corazón (véase Mosíah 5:2)” (véase “Buscar conocimiento por la fe”, pág. 20).
Cómo adaptar el manual para personas con discapacidades
Al enseñar a alumnos con discapacidades, adapte las lecciones para satisfacer las necesidades de ellos. Por ejemplo, muchas lecciones requieren que los alumnos lean en voz alta o en silencio y escriban respuestas. Para adaptar la clase a los alumnos que no puedan leer, podría considerar leer en voz alta usted mismo, pedirle a compañeros que lean o bien utilizar materiales pregrabados para narrar las Escrituras (como un casete de audio, un CD o un MP3). Cuando las lecciones requieran respuestas por escrito, usted podría instar a que, en vez de ello, se respondan de forma oral.
Para obtener más ideas y recursos, visite la página disabilities.lds.org y la sección del Seminaries and Institutes of Religion Policy Manual [Manual de normas de Seminarios e Institutos de Religión] titulada “Adapting Classes and Programs for Students with Disabilities” [Cómo adaptar clases y programas para alumnos con discapacidades].
La Primera Visión
Nuestra necesidad de
profetas vivientes
Introducción
Vivimos en días de enormes oportunidades, pruebas y tentaciones. Aunque podemos encontrar gran ayuda en las palabras de profetas antiguos, necesitamos la guía continua del Señor que se aplique a las circunstancias en las que vivimos. El presidente John Taylor (1808–1887) enseñó: “Necesitamos un árbol viviente, una fuente viva, una inteligencia viva que provenga del sacerdocio viviente que está en los cielos por medio del sacerdocio viviente que está en la tierra… siempre han hecho falta nuevas revelaciones, adaptadas a las circunstancias exclusivas de la Iglesia o de las personas.
“La revelación que recibió Adán no daba instrucciones a Noé para construir el arca, ni la revelación que recibió Noé mandaba a Lot que abandonase Sodoma, ni ninguna de ellas hablaba de que los hijos de Israel salieran de Egipto. Cada uno de ellos recibió revelaciones individuales… Y así debe ser también con nosotros” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: John Taylor, 2002, págs. 176-177).
Este capítulo se ha diseñado para ayudar a sus alumnos a comprender la necesidad de que ellos tengan profetas vivientes y las bendiciones que recibimos por prestar oído a su consejo.
Algunas doctrinas y
principios
• El Señor revela Su voluntad a los profetas vivientes hoy así como lo hizo en el pasado.
• La Iglesia del Señor está edificada sobre el fundamento de profetas y apóstoles.
• Los miembros de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles son profetas, videntes y reveladores.
• Los profetas nos ayudan a fortalecer la fe en Jesucristo.
• Encontramos seguridad al conocer y aplicar las enseñanzas de los profetas vivientes.
Ideas para la enseñanza
El Señor revela Su voluntad a los profetas vivientes hoy así como lo hizo en el pasado
Comparta con la clase la declaración del presidente Hugh B. Brown (1883–1975), de la Primera Presidencia, en cuanto a la necesidad de tener profetas vivientes en la
Como clase, lean Amós 3:7 y pregunte:
• ¿Cómo refuerza Amós 3:7 lo que enseñó el presidente Brown?
Escriba las siguientes referencias en la pizarra: 1 Nefi 2:1–3; Éxodo 3, resumen del capítulo. Pida a los alumnos que lean una de las referencias y que determinen lo que el Señor pidió al pueblo que hiciera y quién recibió la revelación. Analicen
brevemente lo que encontraron.
Invite a un alumno a leer la declaración del presidente John Taylor (1808–1887) en la sección 2.4 del manual del alumno. Después, analicen las razones que dio el presidente Taylor por las que existe la necesidad de tener profetas vivientes. Para recalcar que el Señor revela a los profetas vivientes el consejo y la instrucción que necesitamos en nuestros días, escriba la palabra pornografía en la pizarra. Comparta con los alumnos que la primera vez que se usó la palabra pornografía en una conferencia general fue en octubre de 1959. A lo largo de los siguientes diez años, de 1959 a 1969, se mencionó ocho veces en las conferencias generales; sin embargo, durante el periodo de diez años de 1999 a 2009, se mencionó o se habló sobre ella 81 veces en las conferencias generales. Haga las siguientes preguntas a los alumnos:
• ¿Por qué piensan que ha ocurrido un cambio tan dramático en el número de veces que las Autoridades Generales han hecho referencia a la pornografía? (Tenga cuidado de no permitir que esto se vuelva un análisis detallado sobre la pornografía; es simplemente un ejemplo de la necesidad de tener profetas vivientes basado en las circunstancias cambiantes).
• ¿Qué otros ejemplos hay de verdades importantes o consejos que recibimos en la actualidad mediante los profetas vivientes que tal vez los profetas del pasado no hayan recalcado tanto? (Escriba las respuestas de los alumnos en la pizarra para hacer referencia a ellas más adelante en la lección. Las respuestas podrían incluir: la noche de hogar o advertencias acerca del abuso de drogas, el aborto o la homosexualidad).
Comparta la siguiente declaración del presidente Henry B. Eyring, de la Primera Presidencia.
“[El presidente Thomas S. Monson ha] recibido revelación e inspiración estando yo presente… Soy un testigo ocular…” (Henry B. Eyring, “La Iglesia verdadera y viviente”, Liahona, mayo de 2008, pág. 24).
Pregunte:
• ¿Por qué es importante saber que el Señor continúa revelando Su voluntad por medio de profetas vivientes?
Testifique de la necesidad de tener profetas vivientes en el mundo en la actualidad y que el Señor continúa revelando Su voluntad por medio de Sus profetas escogidos.
La Iglesia del Señor está edificada sobre el fundamento de profetas y apóstoles
Dibuje el diagrama que se muestra aquí en la pizarra y haga la siguiente
pregunta a los alumnos:
• Conociendo el valor de un cimiento sólido, ¿qué diferencia marca el tipo de material de construcción que se usa para un cimiento?
Invite a los alumnos a leer Mateo 7:24–27.
Lea la siguiente declaración del presidente Russell M. Nelson, del Cuórum de los Doce Apóstoles:
“Hace dos décadas, cuando estaba por construirse un templo en la Ciudad de México, los arquitectos enfrentaron un gran desafío. Debido a que la Ciudad de México está ubicada sobre una meseta que está asentada en agua, con el paso del tiempo algunos de sus edificios se hunden o se inclinan. La construcción de un templo requirió cimientos especiales. Se clavaron en la tierra, a más de treinta metros de profundidad, doscientos veintiún pilares enormes de cemento reforzado [cada uno de 45 cm de diámetro]… Con esos cimientos invisibles, pero seguros, ese templo permanece hoy día firme y derecho.
“Para que cualquier edificio, institución o persona permanezca firme, necesita un cimiento seguro. Teniendo eso presente, consideremos el cimiento de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; veamos cómo el sólido cimiento de la Iglesia da apoyo a nuestro cimiento de fe como miembros individuales de la Iglesia” (véasae de Russell M. Nelson, “Qué firmes nuestros cimientos”, Liahona, julio de 2002, pág. 83).
Lea Efesios 2:19–21 en voz alta con la clase y use las siguientes preguntas para ayudar a los alumnos a comparar el fundamento del Templo de la Ciudad de México con el fundamento de profetas y apóstoles de la Iglesia.
• ¿En qué se asemeja el fundamento de profetas y apóstoles a los grandes pilares que se usaron para asegurar el Templo de la Ciudad de México?
• ¿Qué puede hacer una persona para estar segura de que está edificando un fundamento fuerte?
Explique que el apóstol Pablo ofreció algunas razones por las que tenemos el fundamento de profetas y apóstoles. Pida a un alumno que lea Efesios 4:11–14. Pida al resto de los alumnos que presten atención y determinen las razones por las que el Señor nos dio profetas y apóstoles como nuestro fundamento. Analicen lo que encontraron.
Pida a un alumno que lea la declaración del élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, en la sección 1.4 del manual del alumno. Haga las
• Según el élder Holland, ¿por qué es el fundamento de profetas y apóstoles tan vital hoy en día?
• ¿Cuál es un ejemplo de una enseñanza de uno de los profetas y apóstoles dada en la conferencia general más reciente que les haya ayudado a fortalecer su fundamento de fe?
• ¿De qué forma el adherirse a esa enseñanza o a otra enseñanza que recuerden de la conferencia puede ayudarles a evitar que sean “llevados por doquiera de todo viento de doctrina” (Efesios 4:14) en el mundo actual?
Los miembros de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles son profetas, videntes y reveladores
Muestre una lámina del Presidente de la Iglesia.
Recuerde a los alumnos que levantamos la mano derecha en escuadra durante las conferencias de barrio, de estaca y generales para manifestar que sostenemos a las Autoridades Generales. Haga las siguientes preguntas a los alumnos:
• ¿Qué palabras se mencionan cuando sostenemos al Presidente de la Iglesia? (Profeta, vidente y revelador).
• ¿Hay alguien más a quien sostengamos con esas mismas palabras? • ¿Qué ventaja ofrece tener a más de un hombre con esa autoridad?
Invite a un alumno a leer la declaración del presidente Harold B. Lee (1899–1887) en la sección 1.5 del manual del alumno. Pregunte:
• Cuando el Profeta fallece, ¿quién tiene la autoridad de servir como el siguiente Presidente de la Iglesia?
Escriba la palabra profeta en la pizarra. Pida a los alumnos que lean lo que se dice de la palabra profeta en la Guía para el Estudio de las Escrituras. Después, pídales que trabajen con otra persona de la clase para escribir una breve definición de la palabra. Invite a varios alumnos a compartir su definición.
Pida a los alumnos que vayan a la sección 1.6 del manual del alumno y que lean la información bajo el subtítulo “Profeta” (sección 1.6.1). Pida a los alumnos que indiquen palabras o frases específicas que expliquen mejor lo que es un profeta y lo que este hace.
Divida la clase en dos grupos y pídales que mantengan los manuales del alumno abiertos en la sección 1.6. Asigne a un grupo que analice la información bajo el subtítulo “Vidente” (sección 1.6.2) y al otro grupo que analice la información bajo el subtítulo “Revelador” (sección 1.6.3).
Después de darles tiempo suficiente para analizar y estudiar, pida a cada grupo que escoja un portavoz. Invite a ese portavoz a que enseñe al resto de la clase en qué se diferencia un vidente o un revelador de un profeta. Anímelos a compartir sus sentimientos y su testimonio de por qué los videntes y los reveladores son
importantes hoy en día. Si algún alumno ha conocido en persona a un Apóstol (un profeta, vidente y revelador) o ha asistido a una reunión donde un Apóstol haya hablado en persona, aliente a ese alumno a compartir la experiencia y los sentimientos que tuvo.
Los profetas nos ayudan a fortalecer la fe en Jesucristo Lea Doctrina y Convenios 1:17 con la clase y pregunte:
• ¿Qué razón dio el Señor por haber llamado al profeta José Smith? Lea Doctrina y Convenios 1:21 con la clase y pregunte:
• ¿Por qué otra razón dijo el Señor que necesitaba a José Smith en los últimos días?
• ¿De qué manera el conocimiento de la vida y las enseñanzas de José Smith ha aumentado su fe?
• ¿De qué manera el conocimiento de la vida y las enseñanzas de otros profetas de la Iglesia ha aumentado su fe?
Encontramos seguridad al conocer y aplicar las enseñanzas de los profetas vivientes
Para ayudar a los alumnos a reconocer que encontramos seguridad al prestar oído a los profetas vivientes, quizás podría mostrar el video “Los atalayas en la torre” (4:17), que se encuentra en los DVD de recursos visuales de Doctrina y Convenios e Historia de la Iglesia y en LDS.org. Este video trata de cómo el prestar oído a los profetas vivientes brinda seguridad.
Lleve a la clase un recipiente con un producto de limpieza líquido (o cualquier otro artículo que tenga una advertencia en la etiqueta) y lea a la clase la advertencia de la etiqueta. Pregunte:
• ¿Qué ocurriría si el recipiente no tuviera una etiqueta de advertencia o si la persona no prestara atención a esa advertencia?
• ¿Qué paralelos ven entre la etiqueta del producto de limpieza y las enseñanzas de un profeta?
Explique que algunas personas podrían usar el producto de limpieza de manera incorrecta y dañarse porque no saben que está la advertencia, mientras que otros que sí saben que hay una advertencia pero no aplican ese conocimiento sufrirán el mismo daño.
• ¿Cómo se puede aplicar la situación hipotética del mal uso del producto a nuestros profetas en la actualidad?
Pida a un alumno que lea Doctrina y Convenios 1:2–4. Pida al resto de los alumnos que determinen cómo nos advertirá el Señor en los últimos días. Luego haga las siguientes preguntas:
• ¿Quiénes son los “discípulos” del Señor en nuestros días?
• ¿Cómo se compara esa advertencia a la advertencia del líquido de limpieza? Invite a un alumno a leer la declaración del presidente Harold B. Lee (1899–1887) en la sección 1.10 del manual del alumno. Pregunte:
• De acuerdo con el presidente Lee, ¿qué es algo clave para pasar por los desafíos de la vida a salvo?
• ¿Qué podemos hacer para asegurarnos de ver las “etiquetas de advertencia” que dan los Apóstoles de los últimos días en cuanto a los desafíos de la vida en la actualidad?
Lea a sus alumnos la siguiente declaración del presidente Henry B. Eyring, de la Primera Presidencia:
“Porque es bondadoso, el Señor llama a siervos para que adviertan a la gente sobre los peligros. Ese llamado se vuelve aún más serio e importante por el hecho de que las advertencias de mayor mérito son acerca de peligros que las personas aún no cree que sean reales” (véase “Una voz de amonestación”, Liahona, enero de 1999, pág. 37).
Pregunte a los alumnos:
• ¿Cómo pueden los profetas percibir los peligros que otras personas no
perciben? (Si los alumnos no lo mencionan, este podría ser un buen momento para dar testimonio de la función de los videntes: que ven cosas mediante revelación que otros no ven).
Lea la siguiente declaración del élder M. Russell Ballard, del Cuórum de los Doce Apóstoles:
“Cuando escuchamos el consejo del Señor expresado por medio de las palabras del Presidente de la Iglesia, nuestra respuesta debe ser positiva y pronta. La historia ha demostrado que hay seguridad, paz, prosperidad y felicidad cuando respondemos al consejo profético” (M. Russell Ballard, “Recibiréis su palabra”, Liahona, julio de 2001, pág. 80).
Haga las siguientes preguntas a los alumnos:
• ¿Cuáles son las razones que dan algunas personas para ignorar las advertencias que recibimos de las Autoridades Generales?
• ¿Qué diferencia habría si respondieran a las advertencias y los consejos de los profetas y apóstoles de la manera que describió el élder Ballard?
Pida a los alumnos que miren la lista de la pizarra que la clase hizo previamente de las verdades importantes que han revelado nuestros profetas vivientes. Las
Autoridades Generales invierten mucho tiempo, esfuerzo y dinero para llevar a cabo las conferencias generales; el propósito de ellos es que los mensajes, las oraciones y la música nos ayuden a mejorar nuestra vida. Pida a la clase que respondan las siguientes preguntas:
• ¿Qué deben hacer las Autoridades Generales para asegurarse de que eso ocurra? (Las respuestas podrían incluir estar bien preparados, recibir inspiración en cuanto a qué temas deben tratar y hablarnos bajo la influencia del Espíritu Santo). • ¿Cuál es mi responsabilidad en ese proceso? (Las respuestas podrían incluir
receptivos, tomar notas, evitar las interrupciones durante la conferencia y estar a tono con el Espíritu Santo).
Permita suficiente tiempo para que los alumnos piensen en cuanto a sus respuestas y fijen algunas metas.
Organice a los alumnos en equipos de dos. Pida a cada equipo que estudie Doctrina y Convenios 21:4–6 y después analice las siguientes preguntas (podría escribir las preguntas en la pizarra antes de la clase):
• ¿Qué doctrina se enseña en estos versículos?
• ¿Por qué a veces se requiere fe y paciencia para dar oído al consejo del profeta? • ¿Qué promesas se hacen a quienes presten oído a las palabras y los
mandamientos del profeta?
Comparta con la clase la siguiente declaración del presidente Henry B. Eyring, de la Primera Presidencia:
“Para los que tienen una fe firme, resulta razonable buscar el camino hacia la seguridad en el consejo de los profetas. Cuando un profeta habla, los que tengan poca fe pueden creer que solo escuchan a un hombre sabio que da buenos consejos…
“Pero la elección de no aceptarlo sacude el mismo suelo que pisamos; este se torna más peligroso. El no seguir el consejo profético disminuye nuestro poder de aceptarlo en el futuro” (Henry B. Eyring, “Busquemos seguridad en el consejo”, Liahona, julio de 1997, págs. 27–28).
Haga las siguientes preguntas a los alumnos:
• ¿Por qué “el mismo suelo que pisamos” se torna “más peligroso” cuando rechazamos el consejo del profeta?
• ¿Cuáles son algunos ejemplos de consejos que el profeta ha dado durante la vida de ustedes que hayan tratado problemas de la actualidad? (Escriba las respuestas de los alumnos en la pizarra. Las respuestas podrían incluir la pornografía, los juegos de azar, el divorcio, perdonar a los demás, el orgullo, leer el Libro de Mormón u otros consejos).
Entregue a cada alumno una hoja de papel. Pídales que seleccionen una de las respuestas de la lista en la pizarra y que escriban un párrafo que describa cómo el prestar oído a ese consejo traerá seguridad espiritual y “dispersará los poderes de las tinieblas” (D. y C. 21:6) en su vida. Invite a varios alumnos a compartir lo que hayan escrito. Considere hacer estas preguntas adicionales a los alumnos que compartan su respuesta:
• ¿Cómo podrían enseñar y testificar de ese principio a un miembro de su familia o a un amigo?
Ayude a los alumnos a comprender que una vez que reconocemos la importancia de los profetas vivientes en nuestra vida, debemos actuar decididamente para aplicar sus enseñanzas. El Señor ha mandado a profetas para ayudarnos a mantenernos a salvo espiritualmente.
El presidente Gordon B. Hinckley (izquierda), el presidente Ezra Taft Benson (centro) y el presidente Thomas S. Monson (derecha)
El profeta viviente: El
Presidente de la Iglesia
Introducción
Las llaves que ejerce el Presidente de la Iglesia en su función como profeta, vidente y revelador lo diferencian de todas las demás personas sobre la tierra. El consejo inspirado del profeta siempre estará en armonía con verdades eternas y se centrará en las necesidades y las condiciones de su época. Prestar oído a su consejo tiene consecuencias eternas. Ayude a los alumnos a saber que al poner su confianza en los consejos del profeta viviente, serán dirigidos por caminos de seguridad. Mientras servía como miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, el presidente Gordon B. Hinckley
(1910–2008) declaró:
“Estoy agradecido y me siento satisfecho al saber que la paz, el progreso y la prosperidad de este pueblo descansan en la obediencia a la voluntad del Señor, declarada por medio [del Presidente de la Iglesia]. Si no seguimos su consejo, estamos rechazando su sagrado llamamiento; pero si en cambio somos obedientes a él, seremos bendecidos por Dios” (Gordon B. Hinckley, “Te damos, Señor, nuestras gracias”, Liahona, octubre de 1992, pág. 6).
Algunas doctrinas y
principios
• El Presidente de la Iglesia posee todas las llaves del sacerdocio y dirige su uso.
• Las enseñanzas y las direcciones del profeta viviente toman precedencia sobre lo que han dicho los profetas anteriores.
• El Señor jamás permitirá que el profeta viviente guíe a la Iglesia por mal camino.
Ideas para la enseñanza
El Presidente de la Iglesia posee todas las llaves del sacerdocio y dirige su uso
Invite a un alumno a ir a la sección 2.1 del Manual del alumno para el curso Enseñanzas de los profetas vivientes, y pídale que lea los primeros cuatro párrafos (hasta “las utilizamos todos los días”) del relato del presidente Boyd K. Packer (1924–2015), del Cuórum de los Doce Apóstoles.
Después, estudie con sus alumnos Mateo 16:15–19; 18:18. Pregunte: • ¿Qué dijo el Salvador que le daría a Pedro?
• ¿Quién más recibió esas llaves? (Véase Mateo 18:18; note que Mateo 18:1 indica que Jesús dijo esas palabras a Sus doce apóstoles).
• ¿A quién se han dado esas mismas llaves hoy en día?
Pida a un alumno que termine de leer el relato del presidente Packer en la sección 2.1 del manual del alumno y luego pregunte:
• ¿Qué quiere decir el término llaves del sacerdocio?
Comparta la siguiente declaración del élder Bruce R. McConkie (1915–1985), del Cuórum de los Doce Apóstoles.
“Las llaves del sacerdocio son el derecho y el poder de la presidencia. Son el poder que dirige, controla y gobierna. Aquellos que las poseen tienen el poder de dirigir la manera en la que otras personas usan su sacerdocio” (Bruce R. McConkie, A New Witness for the Articles of Faith, 1985, pág. 309).
Pida a los alumnos que resuman con sus propias palabras la definición del élder McConkie de las llaves del sacerdocio.
Lea los siguientes pasajes de las Escrituras con la clase y pida a los alumnos que hagan una lista en la pizarra de las llaves del sacerdocio que se indiquen en cada versículo.
• Doctrina y Convenios 13:1 (El ministerio de ángeles, el evangelio de arrepentimiento, el bautismo)
• Doctrina y Convenios 84:18–22 (Los misterios del reino, el conocimiento de Dios)
• Doctrina y Convenios 110:11–16 (El recogimiento de Israel, la dispensación del evangelio de Abraham, el poder para sellar)
• Doctrina y Convenios 112:16, 30–32; 124:128 (Las llaves del reino, las llaves para abrir el Evangelio a todo el mundo)
Pregunte a los miembros de la clase:
• ¿Cómo afectan esas llaves a los miembros de la Iglesia de forma individual? (Todas las ordenanzas del Evangelio las llevan a cabo aquellos que poseen las llaves).
• ¿Cómo usa el Presidente de la Iglesia esas llaves para dirigir la obra del Señor en la tierra? (Abre países para que reciban el Evangelio, autoriza los privilegios para sellar, edifica templos, explica los misterios del Evangelio).
Para ayudar a los alumnos a entender la diferencia entre las llaves y la autoridad comparta los siguientes ejemplos:
Un presbítero tiene la autoridad del sacerdocio para bautizar (véase D. y C. 20:46); pero primero, su obispo, que posee las llaves para presidir en el barrio (véase D. y C. 107:13–15), debe dar al presbítero permiso para llevar a cabo el bautismo y decirle cuándo, cómo, dónde y a quién ha de bautizar.
Los miembros de la Primera Presidencia de la Iglesia poseen las llaves de los poderes del sacerdocio para sellar. Llaman y apartan a otros poseedores dignos del sacerdocio, y los autorizan para actuar como selladores a fin de llevar a cabo sellamientos en el templo.
Comparta la siguiente declaración del presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008):
“Cuando se ordena a un hombre al apostolado y se lo aparta como miembro del Consejo de los Doce, se le dan las llaves del Sacerdocio de Dios. Cada uno de los quince hombres así ordenados posee esas llaves; sin embargo, solo el Presidente de la Iglesia tiene el derecho de utilizarlas en su plenitud. Puede delegar el ejercicio de varias de ellas a uno o más de sus hermanos; cada uno posee las llaves, pero está autorizado a utilizarlas solamente hasta donde se lo autorice el Profeta del Señor” (véase de Gordon B. Hinckley, “La Iglesia sigue el curso establecido”, Liahona, enero de 1993, pág. 64).
Pregunte a los alumnos:
• ¿Cómo dirige el Presidente de la Iglesia el uso que hace el Cuórum de los Doce Apóstoles de las llaves del sacerdocio?
• ¿Por qué deben tener los Apóstoles las mismas llaves que el Presidente de la Iglesia?
Testifique que cada uno de los presidentes de la Iglesia ha tenido todas las llaves del Sacerdocio. Esas llaves permiten que, mediante las ordenanzas del Evangelio, las bendiciones de salvación estén a disposición de todos.
Las enseñanzas y las direcciones del profeta viviente toman precedencia sobre lo que han dicho los profetas anteriores
Pida a los alumnos que den ejemplos de prácticas de la Iglesia que hayan cambiado o se hayan iniciado en el transcurso de los años. Si los alumnos no pueden pensar en ninguna, podría sugerir algunas de las siguientes:
1. El horario de las reuniones dominicales (un bloque de tres horas en lugar de reuniones separadas por la mañana y por la tarde).
2. Los fondos de los diezmos cubren la mayoría de las necesidades para el presupuesto del barrio (anteriormente, se requería que los barrios consiguieran su propio dinero para sus presupuestos).
3. Charlas misionales estandarizadas (se han revisado varias veces en los últimos treinta años; la más reciente con Predicad Mi Evangelio, publicado en 2004). 4. Templos más pequeños (los templos pequeños cubren las necesidades de las
5. El Fondo Perpetuo para la Educación (anunciado en abril de 2001).
6. Los Cuórums de los Setenta (en un momento, cada estaca tenía un cuórum de setentas; después solo había un cuórum a nivel general; ahora tenemos muchos).
Pregunte a los alumnos:
• ¿De qué maneras sería un obstáculo para la Iglesia que se hicieran las cosas de la misma manera que en generaciones anteriores?
• ¿Cómo han ayudado estos cambios a que la Iglesia crezca en todo el mundo? Explique que, además de dirigir las prácticas y los procesos de las normas de la Iglesia, los profetas también aclaran y expanden nuestro entendimiento de la doctrina de la Iglesia. Escriba las siguientes preguntas en la mitad de la pizarra:
• ¿Con cuánta frecuencia dijo el presidente Spencer W. Kimball que los profetas han recibido revelación desde 1820?
• Con frecuencia, ¿cómo vienen las revelaciones a los profetas vivientes? • ¿Qué advertencia nos dio el presidente Kimball?
Asigne a la mitad de la clase que lea la declaración del presidente Spencer W. Kimball (1895–1985) en la sección 2.3 del manual del alumno. Pida a los alumnos que, a medida que lean, busquen respuestas a las preguntas que están en su lado de la pizarra.
En la otra mitad de la pizarra, escriba las siguientes preguntas:
• ¿Por qué prefería el presidente Brigham Young las palabras del profeta viviente por encima de las Escrituras?
• ¿Qué quiso decir el presidente Ezra Taft Benson cuando dijo que el profeta tiene el poder de darnos hoy las noticias que necesitamos hoy?
• ¿Qué sugirió el presidente Benson que era lo más importante que podemos leer? • ¿De qué nos advirtió el presidente Benson que tuviéramos cuidado?
Asigne a la otra mitad de la clase que lea las segunda y tercera “razones” del discurso del presidente Ezra Taft Benson (1899–1994) en el “Material de
enriquecimiento”, al final del capítulo 2 en el manual del alumno. (Esto es parte de un discurso titulado “Catorce razones para seguir al profeta”). Pida a los alumnos que, a medida que lean, busquen respuestas a las preguntas que están en su lado de la pizarra.
Después de que los alumnos hayan tenido tiempo suficiente para leer y meditar en cuanto al material y responder las preguntas, anímelos a que compartan sus respuestas y sus ideas con la clase. Pida a algunos alumnos que compartan su
testimonio del profeta viviente y de los beneficios que han percibido al seguir el consejo profético.
El Señor nunca permitirá que el profeta viviente guíe a la Iglesia por mal camino
Pida a un alumno que lea Números 12:6–8 y a otro que lea Éxodo 33:11 a la clase. Hablen sobre qué es lo que permite al profeta saber la manera de dirigirnos. Divida la clase en grupos pequeños. Pida a cada grupo que lea las declaraciones en la sección 2.5 del manual del alumno. Pida a los grupos que analicen las siguientes preguntas a medida que estudien (tal vez podría escribir las preguntas en la pizarra o distribuirlas en una hoja impresa):
• ¿Qué dijo el presidente Wilford Woodruff que nunca sucedería? • ¿Qué dijo que haría el Señor antes de que algo así sucediera?
• ¿Qué quiere decir “mantener la vista” en el profeta? ¿De qué maneras podemos hacer eso eficazmente?
• ¿Qué dijo el presidente Gordon B. Hinckley que es el único deseo de los líderes de la Iglesia?
• ¿Cómo dijo él que se toman las decisiones importantes en la Iglesia?
• ¿Qué efecto tiene el entender estos principios en nuestra fe en la Iglesia y en el profeta viviente?
• Lean Deuteronomio 18:18–22. ¿Cómo apoyan estas palabras de Moisés la idea de que el Señor nunca permitirá que un profeta viviente guíe a la Iglesia por mal camino?
Invite a los alumnos a compartir con la clase algunas cosas de las que hablaron en sus grupos.
La asamblea solemne durante la primera sesión de la Conferencia General de octubre de 1972. En esa reunión, los miembros de la Iglesia sostuvieron a una nueva Primera Presidencia, constituida por: Harold B. Lee (Presidente), Marion G. Romney (Primer Consejero) y N. Eldon Tanner (Segundo Consejero).
La sucesión en la
Presidencia
Introducción
El Presidente de la Iglesia fue preordenado en la vida preterrenal y se lo llama en la vida terrenal después de un servicio largo y fiel en el Cuórum de los Doce Apóstoles. Se lo aparta para ejercer las llaves del Reino del cielo sobre la tierra, y los miembros de la Iglesia lo sostienen formalmente. Ayude a sus alumnos a entender cuán importante es la función de la revelación del Señor a Su profeta en el proceso de llamar a apóstoles. A medida que el Espíritu confirme el orden divino de la sucesión, comparta su testimonio e invite a los alumnos a testificar de la autoridad y la sencillez del
proceso de sucesión.
Puesto que se sugieren varias citas en este capítulo, tal vez podría imprimir un volante para los alumnos con todas las citas que planee usar. Quizás también sería bueno que se familiarice con la historia de la sucesión en la Presidencia de la Iglesia desde los días de José Smith. Hay un resumen de dicha historia en las secciones 3.1, 3.2 y 3.3 del capítulo 3 del Manual del alumno para el curso Enseñanzas de los profetas vivientes.
Algunas doctrinas y
principios
• El Señor estableció el orden de sucesión en la Presidencia de la Iglesia.
• El Cuórum de los Doce Apóstoles preside sobre la Iglesia al momento de la muerte del Presidente. • La antigüedad en el Cuórum de los
Doce Apóstoles determina quién preside.
• Los miembros de la Iglesia
sostienen al nuevo Presidente de la Iglesia que ha sido llamado.
Ideas para la enseñanza
El Señor estableció el orden de sucesión en la Presidencia de la Iglesia
Invite a los alumnos a analizar cómo se elige a los líderes o los presidentes de diferentes organizaciones. Por ejemplo:
• ¿Cómo se elige al presidente de una empresa?
• ¿Cómo se elige a un nuevo líder de un gobierno democrático? • ¿Cómo se elige a un nuevo líder de una monarquía?
• ¿Cómo llega a ser Presidente de la Iglesia una persona? ¿Cómo difiere este proceso de la manera en la que se elige a los líderes de otras organizaciones? Explique a los alumnos que el Señor mismo determina quién dirigirá la Iglesia. Por instrucción divina, el Apóstol de mayor antigüedad (el que ha sido Apóstol por más tiempo) pasa a ser el sumo sacerdote presidente de la Iglesia. Los miembros de la Iglesia pueden tener una fe total en que él es la persona que el Señor desea y pone en posición para llegar a ser el Presidente de la Iglesia (véase el punto 3 de la sección 3.4 del manual del alumno). Debido a ello, la manera en que se realiza la sucesión del Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es única.
Lea la cita del presidente Spencer W. Kimball (1895–1985) en la sección 3.5 del manual del alumno. Invite a los alumnos a analizar las siguientes preguntas:
• ¿De qué manera elimina errores, conflictos, ambiciones e intenciones ocultas el modelo de sucesión del Presidente de la Iglesia?
• ¿Cómo afirma su fe y fortalece su testimonio el saber que el nuevo Presidente de la Iglesia es llamado a su oficio por Dios, en lugar de ser llamado de acuerdo con los sistemas del mundo?
Divida la clase en tres grupos. Escriba las siguientes referencias de las Escrituras en la pizarra: Jeremías 1:5; Abraham 3:22–23; Doctrina y Convenios 138:53–56; Alma 13:1–9. Invite a cada grupo a estudiar una de las primeras tres referencias, así como Alma 13:1–9. Entregue a cada grupo la siguiente declaración del profeta José Smith (1805–1844):
“Todo hombre que recibe el llamamiento de ejercer su ministerio a favor de los habitantes del mundo fue ordenado precisamente para ese propósito en el gran concilio celestial, antes de que este mundo fuese. Supongo que me fue conferido este oficio en aquel gran concilio” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 544–545).
Pida a los alumnos que, al estudiar sus pasajes de las Escrituras y la cita, busquen respuestas a las siguientes preguntas:
• ¿Cuándo escogió el Señor a los hombres que serían Presidentes, profetas y líderes de la Iglesia?
• ¿Cómo se distinguieron los profetas en el mundo preterrenal? • Además de los profetas, ¿quiénes más fueron preordenados en la vida
preterrenal?
• ¿De qué manera influye ese conocimiento en su confianza en la persona que el Señor elige para que sea Su profeta?
Elija un portavoz para cada uno de los grupos. Invite al portavoz a compartir con la clase las respuestas que su grupo encontró a las preguntas, y cualquier otro comentario que tengan.
El Cuórum de los Doce Apóstoles preside sobre la Iglesia al momento de la muerte del Presidente
Escriba la siguiente ecuación en la pizarra 3 = 12. Pida a los alumnos que lean Doctrina y Convenios 107:23–24 y expliquen en qué sentido la ecuación es correcta. (En el sentido de que el Cuórum de la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles tienen la misma autoridad).
Comparta la siguiente declaración del presidente Joseph Fielding Smith (1876–1972):
“Creo que se debe entender que los apóstoles no podrían ser iguales a la Presidencia en autoridad mientras la Primera Presidencia esté plena y adecuadamente organizada. No podría haber dos ni tres cabezas de igual autoridad al mismo tiempo, pues tal cosa nos llevaría a la confusión. De ahí que los apóstoles son iguales, como se ha dicho, en que tienen poder para asumir el control de los asuntos de la Iglesia cuando la Presidencia quede [disuelta] por el fallecimiento del Presidente” (véase de Joseph Fielding Smith, Doctrina de salvación, compilación de Bruce R. McConkie, 3 tomos, 1954–1956, tomo I, pág. 242–243).
• De acuerdo con el presidente Smith, ¿cuándo es igual el Cuórum de los Doce Apóstoles a la Primera Presidencia “en autoridad y poder”?
• ¿Por qué la frase “igual pero debajo” sería apropiada al describir la relación que tiene el Cuórum de los Doce Apóstoles con la Primera Presidencia?
Para ilustrar que el Cuórum de los Doce Apóstoles pasa a ser el liderazgo combinado de la Iglesia y que la Iglesia nunca queda sin liderazgo designado divinamente, pida a un alumno que lea la declaración del presidente Spencer W. Kimball (1895–1985) en la sección 3.7 del manual del alumno.
Lea la declaración del presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008) en la sección 3.6 del manual del alumno. Después pregunte:
• ¿Cuándo recibe el Presidente de la Iglesia las llaves de su oficio?
• ¿Cuál es la diferencia entre la manera en la que los miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles poseen todas las llaves del sacerdocio y la manera en la que el Presidente de la Iglesia posee las mismas llaves?
• ¿Cuándo se autoriza al Apóstol de mayor antigüedad del Cuórum de los Doce Apóstoles a ejercer las llaves del sacerdocio con las que se lo ordenó?
Haga notar a los alumnos que después de la muerte del profeta José Smith, el presidente Brigham Young dirigió a la Iglesia como Presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles durante más de tres años antes de que la Primera Presidencia se reorganizara en diciembre de 1847. Pregunte:
• ¿Con qué derecho dirigió la Iglesia el presidente Brigham Young después del martirio del profeta José?
Ayude a los alumnos a entender que el Apóstol de mayor antigüedad tiene el privilegio de decidir cuándo se debería reorganizar el Cuórum de la Primera Presidencia, y que el Apóstol de mayor antigüedad puede presidir sobre toda la
Iglesia como Presidente de los Doce hasta que sienta que es necesario reorganizar la Primera Presidencia. Entonces, el resto del Cuórum de los Doce Apóstoles sostiene su decisión.
La antigüedad en el Cuórum de los Doce Apóstoles determina quién preside
Preparación preliminar: Antes de la clase, quizás sería bueno escribir los nombres de los miembros de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles en orden aleatorio en la pizarra o en un volante, o podría mostrar sus fotografías (si están disponibles) en orden aleatorio en la pizarra. Use un ejemplar reciente de la revista Liahona como referencia.
Repasen el principio de que cuando muere el Presidente de la Iglesia, el Cuórum de la Primera Presidencia se disuelve y los consejeros de la Primera Presidencia regresan a su orden de antigüedad dentro del Cuórum de los Doce Apóstoles. Pregunte:
• ¿Cuál es la antigüedad apostólica de los consejeros actuales de la Primera Presidencia?
Muestre a los alumnos una lista de nombres, o fotografías, de los miembros de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles en orden aleatorio. Pida a la clase que coloque los nombres o las fotografías en el orden correcto de
antigüedad. Después de un tiempo breve, ayúdelos a completar la asignación de la manera correcta.
Anime a los alumnos a memorizar los nombres de los miembros de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles en orden de antigüedad.
Ayúdelos a entender que los miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles siempre se han puesto en orden de acuerdo con su antigüedad. Al principio, cuando se organizó el Cuórum de los Doce Apóstoles, la antigüedad se determinaba según la edad (véase History of the Church, tomo II, págs. 219–220). A partir de entonces, la antigüedad se determina según la fecha en la que se ordena a cada miembro al Cuórum de los Doce Apóstoles. Esa antigüedad no solo determina el orden de la sucesión en la Presidencia, sino también el orden de liderazgo dentro del Cuórum. El presidente Russell M. Nelson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, explicó:
“… en el caso de los Apóstoles, se respeta el grado de jerarquía, aun al entrar y salir de una habitación…
“Ese tipo de deferencia de parte de un Apóstol con menos antigüedad hacia otro [de mayor antigüedad] se registra también en el Nuevo Testamento. Cuando Simón Pedro y Juan el amado corrieron para averiguar acerca de la desaparición del cuerpo del Señor crucificado del sepulcro, Juan, siendo más joven y más rápido, llegó primero. No obstante, no entró en el sepulcro, sino que esperó a que el Apóstol que tenía más jerarquía que él lo hiciera primero (véase Juan 20:2–6)”. (Véase de Russell M. Nelson, “Honremos el sacerdocio”, Liahona, julio de 1993, pág. 47).
Nota: Si el tiempo lo permite, quizás podría pedir a los alumnos que lean la declaración del presidente N. Eldon Tanner (1898–1982), de la Primera
el momento en el que el presidente Marion G. Romney, de la Primera Presidencia, y el presidente Spencer W. Kimball, Presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, respondieron a las noticias de la muerte del presidente Harold B. Lee, que había estado sirviendo como Presidente de la Iglesia.
Comparta la siguiente declaración del presidente Boyd K. Packer (1924–2015), del Cuórum de los Doce Apóstoles, donde explica la ventaja que tiene el modelo del liderazgo por antigüedad:
“¿Se han preguntado alguna vez por qué el Señor organizó la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles para que el liderazgo de más antigüedad de la Iglesia estuviese siempre integrado por hombres mayores? Ese modelo de más antigüedad valora la sabiduría y la experiencia por encima de la juventud y el vigor físico” (Boyd K. Packer, “La edad de oro”, Liahona, mayo de 2003, pág. 84).
Pregunte a los alumnos:
• ¿Por qué piensan que la sabiduría y la experiencia son más importantes en el liderazgo de la Iglesia que la juventud y el vigor físico?
Los miembros de la Iglesia sostienen al nuevo Presidente de la Iglesia que ha sido llamado
Nota: Si los alumnos no comprenden el significado del término “asamblea solemne”, diríjalos a la información en la sección 3.9 del manual del alumno. Explique a los alumnos que una de las reuniones más sagradas de la Iglesia es la asamblea solemne, donde los miembros de la Iglesia sostienen a un nuevo
Presidente de la Iglesia. Se alienta a los miembros de la Iglesia de todo el mundo a participar, ya sea en persona o por medio de la radio, la televisión, satélite o internet. Los cuórums y las organizaciones de la Iglesia se ponen de pie de manera independiente y votan para sostener al Presidente de la Iglesia.
Pida a un alumno que lea la declaración del élder David B. Haight (1906–2004), del Cuórum de los Doce Apóstoles, en la sección 3.9 del manual del alumno. Esa declaración explica el protocolo de una asamblea solemne.
Pregunte a los alumnos:
• ¿Por qué piensan que la Iglesia sigue un proceso tan formal para sostener a un nuevo Presidente de la Iglesia?
• ¿Qué privilegios se ofrecen a los miembros de la Iglesia por medio de esta presentación formal de un nuevo Presidente de la Iglesia?
• ¿Qué responsabilidades recaen sobre los miembros de la Iglesia después de haber sostenido al nuevo Presidente?
Pregunte a los alumnos si alguno de ellos ha tenido la oportunidad de asistir a una asamblea solemne y participar en el sostenimiento de un nuevo profeta. Invite a varios de ellos a compartir los sentimientos que tuvieron cuando asistieron y participaron en esa reunión sagrada.
Recuerde a los alumnos que en cada conferencia de la Iglesia se invita a los miembros a sostener a la Primera Presidencia y al Cuórum de los Doce Apóstoles. Sostener a los líderes de la Iglesia significa “prometer prestar apoyo a los que sirven en puestos de liderazgo tanto a nivel general como local de la Iglesia” (Guía para el Estudio de las Escrituras, “Sostenimiento de líderes de la Iglesia”, scriptures.lds.org; véanse también Hebreos 13:17; 3 Nefi 12:1; D. y C. 1:38; 112:20).
Invite a los alumnos a leer Doctrina y Convenios 107:22; después formule las siguientes preguntas:
• De acuerdo con este versículo, ¿cómo deben sostener los miembros de la Iglesia a la Primera Presidencia?
• ¿Qué significa sostener al Presidente de la Iglesia con nuestra confianza? Desafíe a los alumnos a sostener al Presidente de la Iglesia mostrando confianza en sus enseñanzas y fe en su liderazgo, ofreciendo oraciones a su favor y obedeciendo su consejo.
Comparta su testimonio de la gran bendición que es sostener al hombre que el Señor escoge para ser Presidente de Su Iglesia y recibir su consejo.
La Primera Presidencia en 1894: George Q. Cannon, Primer Consejero (izquierda); Wilford Woodruff, Presidente (centro) y Joseph F. Smith, Segundo Consejero (derecha).
El Cuórum de la Primera
Presidencia
Introducción
La Primera Presidencia posee las “llaves del reino” y es el máximo consejo presidente de la Iglesia (D. y C. 81:2; véanse también D. y C. 81, resumen de la sección; 107:80–81). El Señor comunica Su voluntad a la Primera Presidencia. Por ser el cuórum presidente de la Iglesia, la Primera Presidencia es la máxima autoridad en la tierra para asuntos de doctrina de la Iglesia. El presidente Joseph Fielding Smith
(1876–1972) hizo la siguiente promesa a aquellos que siguen el consejo de la Primera Presidencia:
“… creo que hay una cosa que debemos tener bien en claro. Ni el Presidente de la Iglesia, ni la Primera
Presidencia… jamás desviarán a los santos ni emitirán consejos al mundo que sean contrarios a la voluntad del Señor…
“Testifico que si fijamos la vista en la Primera Presidencia y seguimos su consejo y dirección, ningún poder sobre la tierra
podrá detener ni cambiar nuestro curso como Iglesia; y como personas, obtendremos paz en esta vida y seremos herederos de gloria eterna en el mundo venidero” (véase de Joseph Fielding Smith, “Las llaves eternas y el derecho de presidir”, Liahona, marzo de 1973, pág. 18).
Ayude a los alumnos a entender la importancia de seguir a la Primera Presidencia. Repase las promesas que se dan a aquellos que lo hacen. Como resultado de esta lección, los alumnos deben sentir un mayor deseo de sostener a la Primera Presidencia y estar en armonía con ella. Deben tener el deseo de proclamar, al igual que el presidente Boyd K. Packer, del Cuórum de los Doce Apóstoles: “Gracias a Dios por la Presidencia. Al igual que [las] cumbres [de las montañas], solo los cielos están por encima de ellos” (véase “El Espíritu da testimonio”, Liahona, enero de
1972, pág. 45).
Algunas doctrinas y
principios
• El Señor reveló al profeta José Smith instrucciones referentes a la Primera Presidencia.
• La Primera Presidencia posee las llaves del Reino, que incluyen la autoridad para dirigir la obra del Señor en la tierra.
• Cuando el Presidente de la Iglesia es sostenido por sus consejeros y los miembros de la Iglesia, toda la Iglesia es bendecida.
Ideas para la enseñanza
El Señor reveló al profeta José Smith instrucciones referentes a la Primera Presidencia
Escriba los siguientes acontecimientos en la pizarra y pida a los alumnos que los pongan en orden cronológico:
La organización de la Iglesia La Primera Visión de José Smith
La restauración del Sacerdocio de Melquisedec La restauración del Sacerdocio Aarónico
Respuesta: (1) La Primera Visión de José Smith; (2) la restauración del Sacerdocio Aarónico; (3) la restauración del Sacerdocio de Melquisedec; (4) la organización de la Iglesia.
Pregunte a los alumnos:
• ¿Por qué creen que esos acontecimientos ocurrieron en ese orden? ¿Por qué no podrían haber ocurrido en un orden diferente?
Pida a un alumno que lea Doctrina y Convenios 128:20–21, y luego pregunte: • ¿De qué manera sirve ese pasaje de las Escrituras para explicar el orden de los
acontecimientos de la Restauración? (Presten particular atención a la última parte del versículo 21).
Explique que el Señor también reveló la organización del gobierno de la Iglesia línea sobre línea, lo que incluyó instrucciones referentes al Cuórum de la Primera Presidencia. Cuando primeramente se organizó la Iglesia, todavía no había una Primera Presidencia como tenemos en la actualidad.
Pida a los alumnos que lean la tabla de la sección 4.2 del Manual del alumno para el curso Enseñanzas de los profetas vivientes, y luego pregunte:
• ¿Qué título se utilizó para el cargo de José Smith cuando primeramente se organizó la Iglesia el 6 de abril de 1830?
• ¿Cuánto tiempo después de la organización de la Iglesia se estableció la Primera Presidencia?
• ¿Por qué creen que la organización completa del liderazgo de la Iglesia no estaba presente desde el momento en que primeramente se organizó la Iglesia? Dé testimonio de que desde la época del profeta José Smith hasta hoy, el Señor ha instruido a Sus profetas sobre cómo organizar y dirigir Su Iglesia, revelando conocimiento a medida que era necesario, línea sobre línea (véase D. y C. 128:21). Cuando llegó el momento, el Señor reveló instrucciones a José Smith en cuanto a organizar la Primera Presidencia.
La Primera Presidencia posee las llaves del Reino, que incluyen la autoridad para dirigir la obra del Señor en la tierra
Pida a los alumnos que busquen Doctrina y Convenios 90. Señale que en el encabezamiento de la sección se indica lo siguiente: “Esta revelación constituye un paso adicional en el establecimiento de la Primera Presidencia”. Pida a un alumno que lea Doctrina y Convenios 90:9. Explique que el término “tu administración” se refiere al Presidente de la Iglesia, y “su administración” se refiere a los consejeros de la Primera Presidencia. Pregunte:
• En ese versículo, ¿cuál es la diferencia que existe entre la función del Presidente y la función de sus consejeros? (El Presidente recibe la palabra; los consejeros ayudan a que la palabra salga hasta los confines de la tierra).
Escriba en la pizarra: El Presidente dirige. (Si lo desea, señale que la función del Presidente de recibir revelaciones para toda la Iglesia también se menciona en D. y C. 90:4).
Pida a un alumno que lea Doctrina y Convenios 90:6, y luego pregunte:
• ¿A quién nombró el Señor como consejeros del profeta José Smith? (A Sidney Rigdon y a Frederick G. Williams).
• Según ese versículo, ¿en qué sentido los consejeros de la Primera Presidencia son iguales al Presidente, pero están bajo la dirección de él? (En la posesión de las llaves).
Escriba en la pizarra: Los consejeros son iguales en la posesión de las llaves.
Invite a un alumno a leer el comentario del élder John A. Widtsoe (1872–1952), del Cuórum de los Doce Apóstoles, de la sección 4.4 del manual del alumno. Al hacer referencia a los dos principios que ha escrito en la pizarra, explique que entender esas dos verdades es necesario para entender cómo funciona la Primera Presidencia al dirigir la Iglesia.
A modo de ejemplo, pida a un alumno que lea Doctrina y Convenios 102:9–11, y luego pregunte:
• Si el Presidente de la Iglesia no está disponible debido a enfermedad u otras circunstancias, ¿qué es lo que el Señor ha dispuesto para que Su obra continúe? Nota: Podría pedir a los alumnos que lean la primera de las dos declaraciones del presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008), de la sección 4.7 del manual del alumno.
Escriba en la pizarra la siguiente lista de pasajes de las Escrituras y asigne a grupos de alumnos que las lean y busquen cuáles son los deberes de la Primera
Presidencia. Dé tiempo a los alumnos para que busquen; luego invite a cada grupo a que dé un informe de lo que hallaron y haga una lista de los deberes de la Primera Presidencia en la pizarra.
Pasajes de las Escrituras Deberes de la Primera Presidencia D. y C. 68:14–15 D. y C. 90:16 D. y C. 107:8–9 D. y C. 107:33 D. y C. 107:78–81 D. y C. 120, encabezamiento de la sección y el versículo 1 D. y C. 124:126
La lista terminada podría quedar así:
Pasajes de las Escrituras Deberes de la Primera Presidencia
D. y C. 68:14–15 Nombrar obispos
D. y C. 90:16 Presidir, poner en orden todos los asuntos de la Iglesia
D. y C. 107:8–9 Oficiar en todos los oficios de la Iglesia
D. y C. 107:33 Dirigir la labor del Cuórum de los Doce Apóstoles
D. y C. 107:78–81 Decidir casos difíciles, resolver controversias espirituales D. y C. 120, encabezamiento de la
sección y el versículo 1 Tomar decisiones sobre la disposición(uso) de los diezmos D. y C. 124:126 Recibir oráculos (revelaciones) para
Asigne a cada grupo que lea una de las siguientes citas del capítulo 4 del manual del alumno y que busquen los deberes adicionales de la Primera Presidencia. (Podría pedir a los alumnos que agreguen lo que encuentren a la lista de la pizarra). 1. Presidente James E. Faust (1920–2007), de la Primera Presidencia (véase la
sección 4.9 del manual del alumno).
2. Presidente Joseph Fielding Smith (1876–1972) (véase la segunda declaración del presidente Smith, de la sección 4.5 del manual del alumno).
Pregunte a los alumnos:
• ¿Cómo han influido en su vida los deberes de la Primera Presidencia? Cuando el Presidente de la Iglesia es sostenido por sus consejeros y los miembros de la Iglesia, toda la Iglesia es bendecida
Repase la lista de los deberes de la Primera Presidencia que figuran en la pizarra y los deberes del Presidente de la Iglesia que se estudiaron en el capítulo 2.
Pida a un alumno que lea Éxodo 17:8–13. Señale que Aarón y Hur eran semejantes a los consejeros de la Primera Presidencia. Después analicen las siguientes
preguntas:
• Al final, ¿qué le pasó a Israel debido a que Aarón y Hur ayudaron a Moisés sosteniéndole los brazos en alto?
• ¿Qué debió haber aprendido Israel ese día al observar la batalla y ver a Moisés en el collado?
• ¿Qué lección podemos aprender de ese relato que se aplique a nosotros en la actualidad?
Invite a un alumno a leer las palabras del élder William R. Walker, de los Setenta, de la sección 4.6 del manual del alumno. Pregunte:
• ¿Cómo ayudan los consejeros de la Primera Presidencia a soportar el peso que lleva el profeta en la actualidad?
Nota: Podría también compartir los comentarios del presidente N. Eldon Tanner (1898–1982), de la Primera Presidencia, de la sección 4.8 del manual del alumno. Después pregunte:
• ¿Quiénes más, además de sus consejeros, ayudan al profeta a llevar ese peso? Pida a los alumnos que lean las palabras del presidente Harold B. Lee
(1899–1973), de la sección 4.11 del manual del alumno. Después pregunte:
• ¿Qué podemos hacer hoy como miembros de la Iglesia para sostener y apoyar a la Primera Presidencia?
• ¿De qué maneras “la confianza, fe y oraciones” (D. y C. 107:22) de los miembros de la Iglesia ayudan al profeta y a sus consejeros a llevar el peso de sus deberes?
Pida a los alumnos que lean Doctrina y Convenios 21:4–6, y se fijen en qué nos sucede como pueblo cuando sostenemos al profeta y a sus consejeros. Luego haga las siguientes preguntas:
• De acuerdo con esos versículos, ¿qué bendiciones recibimos los miembros de la Iglesia cuando sostenemos al profeta y a sus consejeros?
• ¿Cómo se asemeja eso a lo que les sucedió a los israelitas cuando Aarón y Hur sostuvieron en alto los brazos de Moisés?
• ¿Cuándo se han sentido fortalecidos, protegidos o bendecidos al sostener al Presidente de la Iglesia y a sus consejeros?
Pida a un alumno que lea las palabras del profeta José Smith (1805–1844), de la sección 4.12 del manual del alumno. Pregunte:
• ¿De qué manera las instrucciones dadas por los miembros de la Primera Presidencia han sido una bendición en su vida?
Considere dirigir la atención de los alumnos al librito Para la Fortaleza de la Juventud, que la Primera Presidencia preparó para la juventud de la Iglesia. Podría pedirles que hablen de cómo han sido bendecidos al vivir de acuerdo con las normas de la Iglesia.
Invite a un alumno a leer las palabras del presidente Joseph Fielding Smith (1876–1972), de la sección 4.13 del manual del alumno. Después dé testimonio de ello y de las otras bendiciones que se prometen a aquellos que siguen a la Primera Presidencia. Invite a los alumnos a sostener y a seguir a la Primera Presidencia a lo largo de su vida.